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innovación enrique avogadro

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industrias a medida 01

Los fab labs cambiaron el paradigma productivo. La customización masiva y las escalas de producción a medida avizoran la llegada de un wikidiseño capaz de abrirse a las nuevas comunidades participativas de usuarios y diseñadores.

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Dispositivos del espacio

Asistimos a la llegada de tiempos decisivos en el mundo del trabajo, particularmente en el ámbito de las ciudades. El empleo, como lo conocemos hoy, ha dado lugar a un derrotero profesional en el que el cambio es la norma, a una época de identidades múltiples en constante evolución y, también, a la llegada de nuevos actores económicos, cristalizados en forma de emprendedores dispuestos a subvertir el orden establecido. El espacio de trabajo, también, da cuenta de estas transformaciones. No sólo a través de su flexibilización, con la descentralización de la oficina tradicional (v.g., el paradigma implantado por Google y otras compañías de Internet) sino, y sobre todo, por la emergencia de nuevos dispositivos de trabajo, como las incubadoras, las aceleradoras, el maker space y el hacker space, y muchas otras variantes de un espacio laboral que se presenta como colaborativo. 32

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Siguiendo la tradición abierta por Wikipedia, el wikidiseño es colaborativo y se puede modificar indefinidamente por una comunidad de usuarios. 02 Patrones de los modelos WikiHouse. 03 WikiHouse es un sistema de construcción de código abierto. Cualquier persona puede compartir y descargar matrices para armar casas de bajo costo y ajustarlas a sus necesidades. 04 El montaje demanda sólo un día de trabajo (Gentileza: WikiHouse).

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Esta concepción nueva ofrece la posibilidad de acceder, de una forma muy económica, a un lugar de trabajo más dinámico. Su característica más relevante es la conformación de una comunidad en torno a estos espacios, propiciando el intercambio de información, el aprendizaje horizontal e interdisciplinario, la conformación de redes y el desarrollo de proyectos comunes.

05.06 CMDlab es el primer laboratorio de fabricación digital público de la ciudad de Buenos Aires, que sigue el espíritu de los fab labs iniciados en los Estados Unidos. Ciudades como Nueva Delhi, Santiago de Chile, Lima o Manchester, por ejemplo, ya tienen sus propios laboratorios. 07 Pequeño robot (maceta inteligente) realizado en el CMDlab que detecta la ausencia de humedad. Los ojos de leds se activan cuando el sensor advierte la falta de agua. 08 The Future is Here: impresora 3D en la exposición del Design Museum de Londres, realizada entre julio y octubre de 2013.

una gran cantidad de usuarios. Se trata de un nuevo espacio, con un tamaño diferente al de las grandes dimensiones de las fábricas tal cual las conocimos hasta hoy. Su característica más interesante es la capacidad que tienen estos laboratorios para promover un vínculo fuerte con la sociedad. El primer fab lab fue desarrollado por el Massachussets Institute of Technology (MIT) en 2000, para incentivar la experimentación en el campo de la producción ofreciendo tecnologías de fabricación digital a la mayor cantidad de individuos y usuarios. En la actualidad, el MIT ofrece una planta de fabricación digital, FabCentral, liderando la red mundial de laboratorios gestionada por el Centro MIT para Bits y Átomos. La reducción constante en el precio de la tecnología ha facilitado la instalación de estos laboratorios en diferentes ciudades, generando una red a nivel global en la que se privilegia el aprendizaje entre pares y el uso de las tecnologías de fabricación en los campos más variados (desde aplicaciones artísticas hasta su uso en cadenas de valor productivas de alta complejidad). Siempre, bajo la ética del trabajo colaborativo. Revolución en tres dimensiones

Una nueva fábrica para una nueva ciudad

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Los fab labs o los laboratorios de fabricación digital constituyen una variante más compleja del fenómeno de los espacios de trabajo colaborativo. Fab lab es el acrónimo de Fabrication Laboratory que, en poco tiempo, se volvió un concepto en sí mismo. Su uso da cuenta de espacios de producción de objetos a una escala personal, de series a medida, de fabricación local, donde se nuclean varias máquinas operadas a través de softwares específicos que pueden ser compartidos por

Las tecnologías de impresión 3D no son nuevas pero sí lo es su reciente popularización gracias a la notable reducción en el costo de las impresoras, que permiten fabricar todo tipo de piezas a partir de diseños digitales, utilizando una variedad cada vez más amplia de materiales. Surge así una alternativa a la producción seriada en grandes volúmenes que está siendo aprovechada por todo tipo de industrias. El impacto de la masificación en el uso de estas tecnologías puede ser enorme. 33


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De hecho, Chris Anderson, editor de la revista Wired, en su último libro (Makers: The New Industrial Revolution), pronostica el advenimiento de una nueva revolución industrial de la mano de las impresoras 3D. Como explica Anderson, esta tercera revolución industrial tiene sustento a partir de la reducción en las cadenas de producción (ya no hará falta fabricar todo en la China, por ejemplo) y en la extensión del concepto long tail (o “cola larga”) a todo tipo de productos. Esta idea, acuñada por el mismo Anderson en 2004, se inspiraba en los modelos económicos abiertos por Amazon.com y Netflix para explicar cómo Internet y el entorno digital modificaron (para siempre) las maneras de distribución y los parámetros del mercado. La impresión 3D viene para reforzar una tendencia aún más profunda: el pasaje de las personas de meros consumidores a “prosumidores” (productores y consumidores). Todos tenemos la opción de diseñar y fabricar nuestras cosas. La nueva conciencia ecológica de los consumidores también puede emparentarse con este fenómeno ya que la fabricación digital permite reparar objetos a partir de la producción de nuevas piezas. Al igual que otros cambios provocados por los avances tecnológicos y el intercambio de información a través de Internet, la impresión tridimensional impacta de lleno en los debates sobre la propiedad intelectual, debido a que ahora los diseños son fácilmente copiables y editables digitalmente.

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Laboratorio comunitario

El Centro Metropolitano de Diseño (CMD) inauguró recientemente el CMDlab, el primer laboratorio de fabricación digital público de la ciudad de Buenos Aires, sumándose así a la incipiente red de espacios privados y universitarios que han ido surgiendo en la Argentina en 34

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Muñecos de fabricación nacional de Kikai Labs. Recientemente, la firma ganó uno de los Premios Sadosky 2012 en Tecnópolis. 10 Muñecos hechos con impresoras 3D exhibidos en el Design Museum. 11 En junio de 2013, el CMD lanzó los primeros talleres sobre renderizado y posproducción de imágenes, además de las nociones básicas de la fabricación digital. 12.13 Proyecto del CMDlab: una lámpara hecha con costillas cortadas en láser. 14 En 2014, el CMDlab incorporará su primera materialoteca, una biblioteca de materiales abierta al público. 15 Del laboratorio participaron más de 50 personas. El objetivo fue crear vínculos entre empresas, universidades y profesionales. 16 Las impresoras 3D, para muchos especialistas, marcan el inicio de la Tercera Revolución Industrial: una nueva fase científico-técnica (la primera fue entre 1750 y 1840, la segunda entre 1880 y 1914) de transformaciones en la economía y la industria, en relación al agotamiento de las energías renovables y a la consumación de Internet. 17 The Future is Here integró a los diseñadores, fabricantes y consumidores. Nuevos prototipos y Kuka Robotics.

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los últimos dos años. El objetivo del CMDlab es capacitar a la mayor cantidad de gente en el uso de estas nuevas tecnologías, así como también trabajar en mejoras de la competitividad de las cadenas de valor de industrias vinculadas al diseño. El CMD pretende funcionar como una gran fábrica de creación vinculada al diseño y a las industrias creativas, promoviendo además la inclusión social a partir del desarrollo territorial. El CMDlab es el eslabón central en el desarrollo futuro de esta estrategia, que ya ha generado lazos con Incuba, los talleres de oficios y otros programas que funcionan en el mismo edificio. Buenos Aires es una ciudad con una fuerte cultura emprendedora, probablemente basada en la resiliencia de un país acostumbrado a las crisis recurrentes. El CMDlab aspira a brindar herramientas para el despliegue de la creatividad ciudadana promoviendo, además, una cultura basada fundamentalmente en la colaboración. 35

Industrias a medida  

por Enrique Avogadro

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