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estética mora bendesky

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Cultura retrovisora Desde William Morris hasta hoy, el diseño contemporáneo ha mostrado su ambivalencia. Por un lado, es capaz de anticiparse a su tiempo, liderando la innovación de productos, por el otro, encuentra refugio en la reivindicación de los estilos del pasado.

“Lo viejo es lo nuevo, de nuevo”, sentenció el New York Times en 2009 al describir el Festival de Diseño de Londres. Algunas de las exposiciones de aquella edición marcaban el tono retro del evento: “Los Nuevos Modernistas”, “Los Revivalistas” y “Gran Bretaña todavía puede hacerlo” (en referencia a una emblemática muestra de 1946 que promovía el diseño británico en plena crisis de posguerra). Pero la proliferación de mobiliario y objetos de inspiración modernista, así como las múltiples reediciones de los clásicos del siglo XX, no son exclusividad de los grandes festivales: ya son parte de la vida cotidiana. Es que hoy, el diseño tiene una mirada retrospectiva que busca inspiración en sus antepasados y que se traduce en objetos colmados de referencias y recursos de un tiempo anterior. Es la era del diseño nostálgico. Un ejemplo de explícita admiración por la historia es el diseño de Apple: sus líneas minimalistas y su énfasis en el funcionalismo 28

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son inspirados en la estética del Braun de Dieter Rams. Los rediseños de automóviles, como el Volkswagen Beetle o el icónico Fiat 500, también son parte de la popularización del diseño retro, así como la vuelta del Routmaster, el famoso autobús londinense de doble piso cuyo modelo original, de 1956, fue rediseñado en 2012. Otra variante de esta tendencia es la añoranza por las tecnologías obsoletas que son reapropiadas en tono irónico y fetichista, como los viejos auriculares o los tubos de teléfono analógicos que, con cable tirabuzón incluido, se conectan al teléfono móvil. Pero esta preocupación del diseño por su propia historia no es un fenómeno del siglo XXI: ya en la década del 80 se utilizaban términos como apropiación, parodia o pastiche para definir el lenguaje revivalista del posmodernismo. Malcom Garret, diseñador gráfico británico, dijo en 1990: “Vivimos en un mundo recuperacionista donde el pasado es como un pozo sin fondo que puede ser saqueado infinitamente”.1 En rigor, el diseño que evoca el pasado tampoco es exclusivo de una mirada posmoderna. Un excelente ejemplo es el movimiento Arts & Crafts, donde el anhelo por lo tradicional, con impronta artesanal, fue una reacción directa al diseño y a la producción de la era industrial. Sin embargo,

hoy cierta melancolía por los buenos viejos tiempos trasciende el campo del diseño y nos rodea desde múltiples ámbitos. Desde la vuelta del crochet hasta la renovada pasión por las bicicletas, pasando por la moda vintage, los discos de vinilo, el revival de los mercados callejeros y la proliferación de cafés que al entrar nos hacen sentir como en el patio de la casa de la abuela. Sin ir más lejos, fenómenos masivos como la serie de televisión Mad Men son al mismo tiempo el resultado de esta cultura retrospectiva y la causa de su reproducción ad infinitum. ¿Cómo explicar esta retromanía, este presente saturado por el pasado? Una pista puede encontrarse en la teoría crítica, a partir de un concepto acuñado por Derrida en 1993: la hauntología (en inglés hauntology, donde haunt significa ser perseguido por un recuerdo o un fantasma).2 La hauntología, también traducida al español como espectrología, ha sido utilizada en los últimos diez años por varios campos de investigación, desde las artes visuales a la filosofía, para intentar desentrañar nuestra fijación por el tiempo histórico. Este concepto propone que el presente no existe más que en relación con el pasado, un pasado cuando la sociedad occidental vivía esperanzada por un futuro mejor, un futuro utópico. Pero como ese porvenir


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Designjunction (Gran Bretaña): sede del LDF 2012. El ex Royal Mail luce como en los 60. Miga de Pan (Argentina): línea Bosque en crochet, comercializada mundialmente. Instagram (Estados Unidos): aplicación de efectos retro por Kevin Systrom y Mike Krieger. Native Union (Hong Kong): diseño de David Turpin sobre el clásico de baquelita de los 50. Heatherwick Studio (Gran Bretaña): nuevo Routmaster de 2012 (Fotografía: Iwan Baan). Artek (Finlandia): rediseños de los bancos de Alvar Aalto (Fotografía: Marco Melander).

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cv Mora Bendesky Historiadora del diseño. Su trabajo de investigación sobre la cultura material de la infancia durante el primer Peronismo fue presentado en la 8va Conferencia del International Committee for Design History en San Pablo, 2012. Notas

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1 Rick Poynor, No More Rules: Graphic Design and Postmodernism, Londres, Laurence King Publishing, 2003, p. 76. 2 El término hauntology aparece por primera vez en Specters of Marx, the state of the debt, the Work of Mourning, & the New International (Routledge, 1994) de Jacques Derrida, pero su significado ha sido discutido y expandido por la crítica cultural anglosajona, sobre todo a través de Internet.

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nunca llegó, es el fantasma de esa utopía quebrada la que hoy nos persigue y nos envuelve en un halo de nostalgia. Los objetos de otras épocas que nos rodean representan, entonces, los espectros de un pasado y un futuro idílicos, donde el modernismo era la traducción visual y proyectada de un mundo más justo, más humanista. Un ejemplo de esta cultura retrospectiva que puede entenderse como un fenómeno hauntológico es Instagram, el filtro fotográfico digital lanzado en 2010. Instagram permite transformar las imágenes de nuestro presente cotidiano en postales de otros tiempos, generando una añoranza instantánea por un presente disfrazado de historia. Pero el de Instagram es un tiempo idealizado que muchos ni siquiera experimentaron pero que anhelan, de todas maneras. Las imágenes de Instagram, así como los objetos que refieren a otros tiempos, nos ponen en un estado permanente de déjà vu artificial. Una última entrada a la cultura retro: nunca antes en la historia tuvimos acceso a tantas imágenes anacrónicas, a tan sólo un click de distancia. Google y YouTube son fuentes infinitas de inspiración donde todo se conserva y nada se descarta. ¿Diseño de interiores de la década del 50? Click. ¿Indumentaria masculina de principios del siglo XX? Click. Sitios como eBay ofrecen objetos de todos los tiempos y estilos que nuestra cabeza “retro-alimentada” pueda imaginar. Es parte de la llamada crisis de superdisponibilidad que, sumada a la aceleración de la vida contemporánea producto de las nuevas tecnologías genera, tal vez, un deseo contrastante por la peculiaridad y lo vintage, lo analógico y lo artesanal. William Morris entendería bien de qué estamos hablando. 29

Cultura retrovisora  

por Mora Bendesky

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