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INTERFAZ SOCIAL MORA BENDESKY

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AL MAL TIEMPO, BUEN DISEÑO La recesión histórica que atraviesa Brasil trajo oportunidades para el diseño. En San Pablo y Río de Janeiro, los profesionales ofrecen proyectos cada vez más novedosos desde la austeridad de sus recursos. Cinco casos para aprender de nuestros vecinos en clave regional.

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“Una celebración de gambiarra”. Así definió, en agosto de 2016, a la ceremonia de apertura de los últimos Juegos Olímpicos su director artístico, el cineasta Fernando Meirelles. Gambiarra es un término del portugués que refiere a una solución improvisada o —en palabras del mismo Meirelles— a la idea de que “con lo mínimo conseguís hacer lo máximo”. Es que, crisis económica mediante, los organizadores del show contaron con la cuarta parte de su presupuesto original, por lo que se vieron obligados a presentar un evento casi analógico, sin la espectacularidad tecnológica de inauguraciones anteriores. Este espíritu de gambiarra es propio de la cultura brasileña: el berimbau, por ejemplo, es un palo simple con alambre y a la vez el instrumento de percusión más característico; la feijoada, plato insignia de Brasil, se prepara con las sobras del cerdo. Y la ceremonia inaugural de Río 2016 deslumbró con pocos recursos pero infinita creatividad en un 40

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01.02 Olimpíadas 2016: ceremonia de apertura en el estadio Maracaná. Fotografía: Gabriel Nascimento. 03 Logo olímpico Río 2016, diseñado por la agencia Tátil. Según Fred Gelli, su director, el objetivo era captar el “espíritu carioca”.

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Ping Point se propone tomar el espacio urbano para alcanzar una transformación cultural. Ping Point en la plaza Largo da Batata y en otras zonas de la ciudad de San Pablo. Afiche de Ping Point que lleva impresa la consigna: “Promover el uso y la transformación del espacio público”. Tiradentes Cultural tiene epicentro en la plaza de Tiradentes, en el centro de Río de Janeiro.

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vibrante muestrario de expresiones culturales brasileñas que incluyó homenajes a los padres del diseño local. El espectáculo abrió con texturas geométricas en el estilo de los azulejos de Athos Bulcão. Sobre el piso del Maracaná, los contornos ondulados hicieron referencia al paisajismo de Roberto Burlé Marx. Y presidiendo la ceremonia, el escenario tributó a la icónica arquitectura de Oscar Niemeyer. Siete años atrás, cuando Río de Janeiro ganó la candidatura para organizar los Juegos Olímpicos, Brasil estaba en pleno apogeo económico. Hoy, el país atraviesa una fuerte recesión y una profunda crisis política. ¿Cuál es el impacto de estas en los sectores creativos? Paula Camargo, directora del CCD (Centro Carioca de Design), describe una realidad con dos caras: “En el segmento de los diseñadores en relación de dependencia, veo mucho reclamo, hay pocas oportunidades.

La situación es complicada también a nivel institucional, donde los recortes presupuestarios, en parte a raíz del gasto olímpico, afectaron nuestra capacidad de apoyar iniciativas como lo veníamos haciendo en los años anteriores”. Una de las respuestas a este momento crítico parece ser el trabajo colaborativo, donde actores con intereses similares encaran acciones que, en su mayoría, suceden en el espacio público. En el caso del CCD, esto se materializó en Tiradentes Cultural, una iniciativa de varias instituciones del área de la plaza Tiradentes, en el centro de Río de Janeiro: el objetivo fue pensar eventos que relacionen el diseño y la ciudad para celebrarlos en la plaza. Otro ejemplo es Ativa Pedaço, una propuesta del Estúdio Guanabara, que incluye una guía en línea para fomentar tácticas de ocupación del espacio urbano. Formado por diseñadores, arquitectos y urbanistas, el estudio está trabajando en un proyecto piloto de intervención en la Plaza de los Estibadores, una zona portuaria carioca, donde aplicarán soluciones para mejorar un lugar inhóspito y poco utilizado. Estas iniciativas de diseño —que van desde adentro hacia fuera— son, según Camargo, la contracara de la crisis: “Este momento ofrece oportunidades de crecimiento para profesionales que tienen un perfil emprendedor, no en el sentido de tener una empresa, sino de crearse sus propios caminos, de tener la proactividad para buscar nuevos mercados. Es un diseñador más autoral, que tiene conciencia social, que trabaja en la activación de estructuras ociosas u obsoletas y a menudo en cuestiones ligadas a poblaciones de riesgo. Pero, claro, no todo el mundo tiene ese perfil”. 41


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En San Pablo, el diseño también tomó las calles. Ping Point es un proyecto de ocupación de vacíos urbanos con mesas de juego, con la idea de promover el uso del espacio público y la interacción social. Inspirados en las experiencias de ciudades como Barcelona o Berlín, un grupo de diseñadores y arquitectos paulistas crearon una mesa de ping-pong a prueba de la intemperie y el vandalismo. “Está pensada para las calles, no tiene red y está hecha de una única pieza de acero soldado y con tratamiento anticorrosivo”, cuenta Dimitre Gallego, uno de los autores de esta iniciativa. Para instalar la primera mesa, recurrieron a una financiación vía crowdfunding, y en pocas semanas se volvió un punto de atracción de la plaza Largo da Batata, en la zona oeste de San Pablo. Hoy ya existen mesas de Ping Point en cinco plazas de la ciudad. ¿Cómo se articula esta realidad con la llegada de un evento masivo e hiperdiseñado como los Juegos Olímpicos? Fabio Palma, director de IED Rio (sede carioca del Istituto Europeo di Design), explica que las Olimpíadas pusieron en foco el diseño local: “Su presencia ha sido relevante, fuerte y muy comentada a nivel internacional al aportar credibilidad y autoestima al diseñador brasileño”. Paula Camargo agrega: “Es real que los Juegos le dieron un empujón al mercado, pero cuando hablamos de un evento de tamaña magnitud, nos referimos a profesionales del diseño que ya están establecidos y a quienes las Olimpíadas les trajeron aún más reconocimiento”. Es el caso de agencias como Tátil, creadores de la celebrada marca de Río 2016, o el estudio de Ana Couto, que desarrolló el branding del modernizado aeropuerto de Galeão. 42

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Sin embargo, algunos diseñadores independientes supieron aprovechar la gran visibilidad y expectativa que se vivió en Brasil en los últimos tiempos. El caso más notable es el de Fabio Lopez y su proyecto Mini Rio, una serie de pictogramas inspirados en la Cidade maravilhosa, creado como un homenaje visual del patrimonio cultural carioca. La colección —que llevó dos años de desarrollo e incluye más de doscientas ilustraciones— es una combinación de rigor técnico y sentido del humor tropical que funciona como plataforma para múltiples usos y aplicaciones. “El enfoque temático de Mini Rio es muy personal y se basa en mi interpretación de la ciudad”, cuenta Lopez, quien incluyó desde pictogramas de atracciones turísticas, paisajes y fauna local hasta problemáticas típicas de la ciudad, como los peces muertos o las bocacalles explosivas. Toda una descripción gráfica de la actualidad brasileña.

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Proyecto gráfico Mini Rio, de Fabio Lopez. 10.11 Tiradentes Cultural articula el diseño y la ciudad con las personas. El proyecto ya cuenta con su propio circuito artístico.

cv Mora Bendesky Magíster en Historia del Diseño (Royal College of Art). Curadora y escritora. Investiga acerca de la cultura material en la infancia durante el primer peronismo. Entre 2013 y 2015 fue coordinadora académica del IED-Río de Janeiro.

Al mal tiempo, buen diseño  

por Mora Bendesky

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