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Megaproyecto

Hidroeléctrico Toachi-Pilatón de Pichincha para el país


E n las siguientes entrevistas el Prefecto de Pichincha y el Gerente del Proyecto hacen una descripción de los ámbitos sociales y técnicos del proyecto que ha sido bandera de lucha de la administración de Gustavo Baroja. Los párrafos extraídos del discurso del economista Rafael Correa, con motivo de la colocación de la primera piedra del Toachi-Pilatón, son una referencia importante al trabajo integrado entre niveles de gobierno para alcanzar los objetivos de desarrollo de la provincia y de este nuevo Ecuador, del cual Pichincha se considera hija, socia y hermana. Entrevistas de Alfredo Espinosa

Gustavo Baroja Narváez HISTORIA. El Proyecto Toachi-Pilatón es uno de los estudios que el viejo INECEL inició en la década del 70 en el siglo pasado. Este vía crucis cerró dicho siglo con la conformación de un consorcio con una empresa canadiense; consorcio que la debacle financiera se encargó de liquidar. El proceso se retomó en el año 2002 con la búsqueda de aliados estratégicos, pues el Estado no estaba interesado y se requerían formidables recursos. Odebrecht fue la empresa que, en aquel momento, se dispuso a buscar el financiamiento a través de un banco brasilero. Durante el gobierno de Lucio Gutiérrez se empieza un proceso de swiss chalenge en el cual se invita a más de 40 empresas nacionales e internacionales, a participar con sus propuestas a partir de la de Odebrecht. Dicho proceso fue sometido a una

auditoría internacional de alto nivel, con resultados impecables. Pero en el camino, el gobierno central buscó afectar a Pichincha quitándole la competencia de la concesión, para hacer una asignación a dedo, buscando beneficios de manera nada ortodoxa. De hecho, este fue uno de los detonantes de la caída del Presidente Gutiérrez. Posteriormente, el gobierno del presidente Alfredo Palacio devuelve la concesión a Pichincha. Se retoma el proceso en medio de la transición democrática e inmediatamente se inician conversaciones y reuniones de trabajo con el entonces Ministro Acosta, siempre en medio de resistencias relacionadas con el alto costo de la generación eléctrica del proyecto, debida a la abrupta topografía de las vertientes occidentales de los Andes.

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Sin embargo, Pichincha logra demostrar la envergadura del Proyecto Toachi-Pilatón, por sobre los costos de compra de energía, a precios de entre 10 y 12 centavos, con lo cual el sector productivo de la Provincia de Pichincha ha perdido históricamente competitividad al encarecerse sus productos. De este modo, el Señor Presidente de la República Rafael Correa analiza el contenido social, político y económico del proyecto y toma la decisión estratégica de financiarlo, previa la sugerencia del Ministro Acosta de conformar una comisión para el análisis general, de la cual surgen importantes recomendaciones y, de entre ellas, una principal: que los equipos electromecánicos puedan tener mayor capacidad de generación eléctrica. En Pichincha estudiamos la propuesta y encontramos que es posible proyectar un incremento de la generación de 190 a 220 megavatios de potencia,

manteniendo los costos iniciales del proyecto y disminuyendo, por tanto, los de la generación eléctrica, con la respectiva racionalización de los recursos. Esta transparentación del proyecto hace que el señor Presidente asuma, también con decisión y voluntad, el financiamiento total del proyecto; manteniéndose Odebrecht como empresa adjudicatoria para la construcción. Ventajas. El financiamiento estatal rompe con el esquema tradicional y afirma la administración de Pichincha frente al modelo tradicional de concesión, que entrega la administración a empresas extranjeras por incontables años. Las ventajas son enormes: Ya no hay aliados estratégicos. • Simplemente hay un constructor. • Se transparenta el proyecto. • Los ingresos generados se quedan en la provincia. • El sector productivo se beneficia al garantizar su productividad y la •


universalidad de la cobertura eléctrica para la provincia. • Se obtienen ingresos para el desarrollo del Estado. • Aportamos a la capacidad de generación eléctrica de todo el país. • Ecuador se beneficia de un enorme ahorro en materia de subsidio de combustibles para el funcionamiento de las termoeléctricas que, de acuerdo con el cálculo realizado, corresponde de entre 110 y 112 millones de dólares anuales, pre-destinados para este subsidio. • Se supera el interés provincial y se convierte en un proyecto de interés nacional. ENVERGADURA SOCIAL. La proyección social alcanza una generación directa de 1400 empleos, y un beneficio indirecto de 4000 puestos de trabajo; dinamiza la economía local de mano de obra calificada y no calificada; señala en el contrato la necesidad de que se priorice la mano de obra

nacional, para lo cual nos hemos reunido ya con organizaciones como los productores metalmecánicos del Ecuador, entre otros; y liberará de la condena a la oscuridad a todos los habitantes de Pichincha. EJECUCIÓN. En materia de ejecución, de parte del Gobierno hay ya un enorme compromiso cumplido: el Gobierno ha realizado una transferencia de 223 millones de dólares al fideicomiso que manejará la Corporación Financiera Nacional. Esta transferencia constituye la garantía para iniciar el proceso de construcción. El 17 de enero de 2008 se colocó la primera piedra en presencia del Presidente de la República Rafael Correa Delgado con lo cual, lo único que falta es terminar el estudio de impacto ambiental y acelerar la construcción del proyecto cumpliendo todos los procesos de Ley. El proyecto tiene una duración de 48 meses que creo firmemente se va a acortar.


Byron Granda EL RECORRIDO. El proyecto Toachi-Pilatón nace en el río Pilatón, que corre junto a la vía Alóag-Santo Domingo, y llega hasta la población de Unión del Toachi, donde se junta al río Toachi y recibe dicho nombre. En el kilómetro 59-60 se va a construir la primera obra del proyecto, una pequeña represa que conformará una toma de agua donde se depositarán las aguas del Pilatón. Desde allí serán conducidas por un túnel de 4,5 kilómetros en cuya boca se construirá la central hidroeléctrica Sarapuyo, de 50 megavatios, central de capacidad mediana. Las aguas turbinadas de la central Sarapuyo serán conducidas por un túnel hacia la parte alta del río Toachi, donde se construirá otra represa, de 43 metros de altura, que servirá para represar las aguas turbinadas y las del río Toachi. Allí se iniciará la construcción de un túnel de nueve kilómetros que avanzará hasta la zona de Alluriquín, en el sector de Palo Quemado. Al lado del cementerio, se construirá una central de 178 megavatios (178 000 kilovatios). Las aguas generarán la potencia necesaria para mover una turbina conectada a un generador eléctrico, que será el que produzca la energía. Allí interconectaremos las

dos centrales con una línea de transmisión de doce kilómetros entre ellas. Juntaremos toda esa potencia y nos conectaremos al Sistema Nacional a través de otra línea, que pasará a 150 metros de distancia de la central de Alluriquín, para entregar la energía a todo el país. ¿QUÉ ES EL SISTEMA NACIONAL INTERCONECTADO? El Sistema Nacional Interconectado es un anillo de transmisión que consiste, básicamente, en un cable que tiene varias ramificaciones hacia las diferentes provincias. Nosotros nos conectaremos directamente al anillo —que nace en la interconexión con Colombia. La naturaleza de este «anillo» es tal que si se corta el fluido eléctrico por un lado, se mantiene la conexión por el otro, dando confiabilidad al sistema. Para entender ese anillo central, imaginemos una circunferencia en el centro del país y, unidos a la circunferencia, varios radios, conectados a los centros más importantes de carga del país, es decir, las ciudades más grandes, de donde se distribuye al resto del territorio. IMPACTO SOCIAL. El impacto directo en materia de puestos de trabajo será de 1500 a 1600 empleos directos en el punto máximo de la construcción

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del proyecto. También impulsaremos fuertemente la participación de proveedores y empresas locales en la construcción del proyecto, alcanzando una generación de 4000 empleos indirectos en: metalmecánica, construcciones civiles, proveedores de acero, montaje, alimentación, etc. SEDIMENTACIÓN. Los dos ríos, Toachi y Pilatón, tienen muchos materiales sólidos. Por esa razón, en la obra de toma del Pilatón se construirá un sistema de compuertas que permitirá desalojar los sedimentos sin necesidad de parar la central ni de tener que dragarla, a diferencia de Paute, por ejemplo. El sistema de desalojo funciona igual que en la central Agoyán: se abren las compuertas y se evacuan los sedimentos por un desagüe del fondo. En la represa del Toachi, en el sector de Palo Quemado, operará el mismo sistema. Esa parte del diseño de los reservorios está prevista en el diseño del proyecto trabajado en los últimos dos años. ESTIAJE. En cuanto a la superación de los problemas de estiaje, el aporte de este proyecto es tremendamente importante porque en el Ecuador tenemos dos hidrologías claramente marcadas: la hidrología de la región amazónica y la hidrología del

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Pacífico. En la hidrología de la región amazónica se asientan las grandes centrales del país: Paute, Agoyán, San Francisco. Cuando el estiaje es fuerte, en la época de verano, se producen los apagones, y para reemplazar toda esa enorme generación de ese lado entran en funcionamiento las plantas térmicas con altos costos y cobertura limitada. Pero gracias a que las hidrologías son complementarias de acuerdo con un orden que es natural, en el sentido de que cuando llueve en Paute hay sequía en el Toachi y, cuando hay sequía en Paute, hay lluvias en el Toachi-Pilatón, hecho que lo convierte en un proyecto fundamental para el Sistema Nacional Interconectado, durante el estiaje en la zona amazónica, en la vertiente del Pacífico estaremos en nuestra más alta producción. Esa es una complementación natural que apunta a promover proyectos futuros de este lado de los Andes, como el Minas-Jubones y otros, aunque, y desafortunadamente, de este lado, los recursos hídricos sean menores y los costos de producción mayores. Del lado amazónico las pendientes son más pronunciadas y hay enormes ríos.


Hablar de la patria Palabras de Gustavo Baroja Narváez, Prefecto del Gobierno de Pichincha, en la colocación de la primera piedra del Proyecto Hidroeléctrico Toachi-Pilatón, en presencia del Presidente de la República, Economista Rafael Correa, el 17 de enero de 2008.

El General Eloy Alfaro. Archivo Nacional del Banco Central.


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eñor Presidente, quiero hablar de cosas de la Patria. Hace aproximadamente 100 años, y luego de una década de negociaciones, el Gobierno Nacional presidido por el General Eloy Alfaro, colaborando con la ciudad, dotó a Quito de un pequeño motor de 200 kilovatios. Se lo instaló en el sector de Piedrahita, cerca de Chimbacalle, a orillas del río Machángara, en lo que entonces se conocía como los Molinos de «El Retiro». Esta pequeña planta, muy avanzada para la época proveyó de alumbrado público al centro de la ciudad, abasteciendo de energía a sesenta lámparas de arco voltaico, que más tarde fueron reemplazadas por quinientas lámparas incandescentes de dieciséis bujías. Otras más, fueron destinadas al alumbrado de hogares particulares.

Eran los albores de la electricidad. Quito vería pronto el primer tranvía. Desde ese acontecimiento ha transcurrido un siglo. Ahora, a comienzos del siglo XXI, en un esfuerzo conjunto, el Gobierno Nacional y el Consejo Provincial de Pichincha, iniciamos la construcción del que será uno de los proyectos hidroeléctricos más importantes del Ecuador.

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Quiero decirle Señor Presidente, enfáticamente, que con este acto que estamos realizando hoy, concretamos uno de los sueños más preciados del pueblo de la Provincia de Pichincha. El Toachi-Pilatón nació hace cerca de 40 años. Un proyecto que durmió el más injusto de los sueños. ¿Cuánto tiempo perdido? ¿Cuánta dignidad escamoteada a nuestro pueblo durante los largos períodos, en su mayoría pseudo democráticos?, donde reinó el beneficio y el interés económico de unos pocos por sobre las necesidades vitales, ocasionando uno de los más indignos marginamientos sociales a nuestro pueblo. Los seres humanos indiferentes a la desventura de la nación, aunque sean privadamente laboriosos, son los auxiliares inconscientes de la desgracia y corrupción de los pueblos, expresó hace más de un siglo, el General Eloy Alfaro. Por un tiempo, fue un proyecto marcado por la falta de recursos económicos. Pero también fue un proyecto marcado por la ambición de grupúsculos económicos, mezclado con aquella ola de privatizaciones, que pretendió estrangular al Estado para enajenar


sus riquezas e hipotecar el desarrollo del país, con aquel capricho del neoliberalismo.

lograron acuerdos que permitirán aumentar la generación de 190 a 228 megas.

No sólo marginaron la necesidad de los habitantes de Pichincha sino también la necesidad empresarial, ávida de ésta fundamental herramienta productiva que es la electricidad; elemento esencial en el mejoramiento de la competitividad. Este Mandato Social determinado por el pueblo de la provincia en su Plan de Desarrollo ha sido acatado y, hoy, a más de ser una realidad, es un símbolo de racionalidad, de transparencia y de soberanía energética a pesar de unos cuantos agoreros del desastre que han sido afectados en sus intereses particulares tanto políticos como económicos.

Es además, un proyecto estratégico por su ubicación geográfica, puesto que la mayoría de los proyectos hidroeléctricos del país se nutren de las vertientes de nuestros ríos orientales. El proyecto Toachi-Pilatón al abastecerse del agua de los ríos de la región central del Ecuador se convierte en reserva permanente para la generación eléctrica de la nación.

Con la entereza que nos da la convicción ideológica de servir a nuestro pueblo, superamos los obstáculos que se fueron presentando en el camino. En este camino, encontramos en su gobierno, Presidente Correa, no sólo la comprensión del valor social que tiene este proyecto, para la provincia y el país entero, sino también la decisión política de realizarlo. Convinimos en la integración de una Comisión Especial Técnica que se encargue de redefinir el proyecto. Tras un arduo trabajo técnico, especialmente en los diseños, se

Tenemos ahora un proyecto hidroeléctrico viable y totalmente financiado por nuestro Gobierno nacional. Señor Presidente, nos declaramos abiertamente apasionados por la vida con dignidad para el ser humano. Quiero que conozca, señor Presidente, que el Gobierno Provincial de Pichincha asumió, sin ser de su competencia, la garantía de llevar la electrificación a los rincones más apartados de la provincia, como un deber moral con sus habitantes. Casualmente en esta parroquia de Manuel Cornejo Astorga, hace siete años, ejecutamos el primer proyecto eléctrico en cogestión con la comunidad, cumplimos así con nuestra obligación y responsabilidad social de dotar de luz eléctrica al recinto Palestina Baja.

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El General Eloy Alfaro. Archivo Nacional del Banco Central.

Un dirigente de esta comunidad, Don Molina, como lo conocíamos todos, estuvo al frente durante cerca de 40 años en esta justa lucha por llevar este servicio fundamental a su comunidad. La vida le jugó una mala pasada y no pudo disfrutar en la dimensión que él se merecía, de esa luz por la que tanto tiempo luchó. Para él, mi respetuoso recuerdo. En este momento, señor Presidente, qué orgullosos nos sentimos al concretar este esfuerzo de dar energía y luz eléctrica, no sólo a Pichincha sino al país, con la construcción del Proyecto Toachi-Pilatón. 17

La energía en todas sus formas garantiza la soberanía de un país. Garantiza su dignidad y desarrollo. Garantiza una mayor y mejor productividad. Garantiza un futuro mejor. Permítame señor Presidente, en nombre de los habitantes de esta provincia a los que representamos, expresarle nuestro agradecimiento por su decidida intervención y de ayudarnos a convertir en realidad este proyecto. A sus ministros, de manera especial al doctor Gustavo Larrea, Ministro de Seguridad Interna y Externa.


Al ingeniero Alexey Mosquera, Ministro de Electrificación y al economista Fausto Ortiz, Ministro de Economía y Finanzas. Igualmente, a los funcionarios del CONELEC, quienes expresaron en la práctica, su voluntad y compromiso con el proyecto. Estoy seguro que a este agradecimiento se sumará todo el país.

este proceso, que ahora nos ha brindado la inigualable experiencia de servir con solidaridad y eficiencia a nuestra provincia. Pero especialmente, gracias al pueblo de Pichincha.

Hoy damos un paso firme para superar esas épocas de apagones tan propias del subdesarrollo. A la vez, damos un salto importante en la lucha contra ese enemigo común que nos ha ganado tanto terreno en los últimos años: la pobreza.

Finalmente, al recordar esa magnífica obra de electrificación en los preludios del siglo pasado, quiero destacar que las luminarias y las luces que nos legó Alfaro, han marcado la ruta por la que este país seguirá transitando hasta consolidarse definitivamente como un Estado justo, democrático, equitativo y solidario.

Reitero, mi profunda gratitud a los consejeros y consejeras de Pichincha, que nos alentaron y apoyaron decididamente en todo

La libertad, dijo Alfaro, no se implora como un favor: se conquista como un atributo inmanente al bienestar de la comunidad.

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Trabajo concertado Extractos del discurso del Presidente de la Rep煤blica, Economista Rafael Correa, con motivo de la colocaci贸n de la primera piedra del Proyecto Toachi-Pilat贸n.

El Prefecto Gustavo Baroja y el Presidente Rafael Correa. Foto de Miguel Flores.

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El 24 de Mayo del 2007, con motivo de la conmemoración de un aniversario más de la Batalla de Pichincha, dijimos que el Gobierno de la Revolución Ciudadana iba a agotar todos los esfuerzos para desbrozar brechas y, en comunión con las entidades locales, regionales y provinciales, caminar hacia el porvenir, hacia un futuro donde nuestros compatriotas puedan vivir bien, sin lujos ni ostentaciones fatuas, sino con la dignidad que todo ser humano merece. ••• La desidia de la partidocracia, con su voracidad privatizadora y sus intereses fue, en el caso del proyecto Toachi-Pilatón, un insulto a la dignidad humana. ••• El Señor Prefecto ha citado al Gobierno del General Alfaro, que hace un siglo dotó a Quito de un motor de 200 kilovatios que cubría las entonces elementales necesidades de la ciudad. Cabe preguntarse, entonces: ¿cómo ha sido posible que nuestra gente, los ciudadanos y ciudadanas del país, hayan padecido la oscuridad con semejante estoicismo, mientras la electrificación, columna vertebral de todo país, era postergada, marginada o degradada, siempre en búsqueda de su privatización?

••• Y es posible avanzar en el país en la demanda de que los cimientos para el futuro sean confiables, tanto en su estructura técnica cuanto en la transparencia y honestidad en el manejo de recursos que son de todos y todas, pero, además, el Proyecto Toachi-Pilatón se inscribe en los preceptos de soberanía energética, que por tantos años ha sido negada por la tecnocracia. La soberanía no sólo es, entonces, lo relacionado con el territorio, sino con la independencia, y en este caso, con una verdadera autonomía, para soñar y construir proyectos que lleven al Ecuador hacia un desarrollo en el que el protagonismo fundamental lo tenga el ser humano, porque lo que hacemos es para los seres humanos, para satisfacer sus necesidades y anhelos, sus desvelos y utopías. ••• Los beneficios también se traducen en el mejoramiento de las vías de acceso a poblaciones cercanas; en el impulso al turismo dada la cercanía a un área de reserva natural protegida por el Ministerio del Ambiente y, finalmente, en la electrificación de las zonas rurales por tantos años desamparadas. •••

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Los daños ecológicos son mínimos y la baja de emisiones de carbono, al desplazar a las antiguas plantas de generación térmica, contribuyen al cuidado ambiental, hecho de enorme importancia, acentuado por el acuerdo que existe con las comunidades cercanas en la ejecución del proyecto.

El proyecto tendrá un costo de 452 millones de dólares, con un plazo de ejecución de 4 años y generará 228 megavatios, y la empresa Hidrotoapi, cuyo accionista único es el Consejo Provincial de Pichincha, obtuvo el contrato de concesión. •••

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De derecha a izquierda: Washington Pesántes Ministro Fiscal, Alexey Mosquera Ministro de Electrificación, Rafael Correa Presidente de la República, Gustavo Baroja Narváez Prefecto de la Provincia de Pichincha, Xavier Garaicoa Procurador General del Estado, Fidel Acero Viceprefecto. Foto de Miguel Flores.

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Pichincha y la educaci贸n en la era digital

por Mar铆a Edith S谩nchez Subdirectora de Educaci贸n Gobierno de la Provincia de Pichincha


herramienta. Sus ventajas son l uso de las nuevas incomparables: desde las funciones tecnologías de información más básicas de «copiar» y «pegar» y comunicación viene en aumento en los últimos años en nuestro país; y el uso del diccionario de los procesadores de textos para corregir sin embargo, dentro del área la ortografía, que permiten a los educativa la utilización de estas y las estudiantes escribir sin miedo herramientas se ha limitado a la a equivocarse, hasta el acceso a entrega de computadores a los búsqueda de información sobre centros educativos con el único datos de todo el mundo a través del objetivo de que los estudiantes se Internet. Se ha dicho con certeza, familiaricen con ellas y, en el que el manejo mejor de los casos, «de estas aprendan a usar herramientas en los programas más el Gobierno Provincial la educación comunes. crearán nuevas ha adquirido y No obstante, el generaciones de distribuido 5400 aporte de las alumnos nuevas tecnologías y alumnas sin computadoras en la educación va tantas y 2400 impresoras más allá de ser un limitaciones instrumento para para expresar en todas las escuelas que los estudiantes sus ideas y y colegios; para el adquieran un nivel comunicarlas»1 mínimo de 2008 tiene previsto Sin embargo, es conocimientos la entrega de 2000 importante tener informáticos; su presente que el mayor computadores más medio, por sí contribución mismo, no hace es la oportunidad de los estudiantes mejores alumnos, que brindan para acceder a su incorporación requiere modelos de información, enriquecer los uso muy claros, de manera que espacios de aprendizaje, permitan la apropiación de los complementar los contenidos contenidos presentados. curriculares y, a la vez, que sirva de medio de interacción entre UN NUEVO MODELO DE alumnos y profesores. ENSEÑANZA-APRENDIZAJE. Para hacer Para el aprendizaje, las Tecnologías frente a los desafíos que plantea la de Información y Comunicación «sociedad del conocimiento», el (TIC) constituyen una importante docente debe adoptar un nuevo

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enfoque de enseñanza, en el cual facilite a sus alumnos el acceso a los recursos que ofrecen las TIC y se constituya en guía o referente. Se trata de un modelo basado en el aprendizaje a través de la investigación y la construcción del conocimiento en forma cooperativa, para que los alumnos puedan profundizar los contenidos que deben adquirir. Otro de los cambios considerables del nuevo modelo es la convicción de que el conocimiento dejaría de ser lento, escaso y estable, a la vez que la escuela, como institución física, dejaría de ser el único canal a través del cual las nuevas generaciones se involucran en el proceso de aprendizaje. En síntesis, el nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje implica el aumento de la capacidad de análisis crítico de los alumnos, del pensamiento independiente, del trabajo en grupo y la creatividad para la resolución de problemas.

LA TECNOLOGÍA EN EL SALÓN DE CLASE. En la actualidad los estudiantes crecen rodeados de tecnología digital lo que les permite mayor facilidad para llegar a dominarla y emprender actividades cada vez más complejas. Esta fortaleza requiere, de los maestros, una forma diferente de ver la educación, porque exige replantear: qué enseñar, cómo hacerlo y con qué herramientas. En definitiva, implica cambiar los viejos paradigmas pedagógicos para incorporar la nueva tecnología al salón de clase, basados en el hecho de que, por primera vez, los estudiantes cuentan con nuevas y poderosas herramientas para investigar, analizar y comunicarse, y en el profundo cambio que se está dando en las relaciones maestro-alumno. En este sentido, la incorporación del computador al salón de clase debe superar la enseñanza exclusiva de «computación» y avanzar al trabajo orientado por proyectos, en donde los estudiantes tengan la

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oportunidad de diseñar productos a partir de sus investigaciones, de sus exploraciones y concluir con el desarrollo de sus propias comprensiones, convirtiendo al computador en una herramienta útil y enriquecedora en el proceso de aprendizaje. La educación como ente ligado al desarrollo de una nación, exige la formación de personas competentes en lo laboral, con un alto desarrollo de la inteligencia, con conocimientos esenciales y con capacidad de seguir aprendiendo. Estos retos exigen que los docentes comiencen a incorporar la tecnología en sus labores cotidianas, pues su verdadero valor depende de su integración

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pedagógica al curriculum, y más importante aún, de qué tan preparados estén para usarla. LECCIONES APRENDIDAS: EDUFUTURO. EDUFUTURO es un programa educativo impulsado desde el Gobierno de la Provincia de Pichincha como estrategia para generalizar la utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación en el aprendizaje escolar y contribuir con ello al mejoramiento de la calidad educativa y a la democratización de las nuevas tecnologías en la provincia. EL PROGRAMA

Este Programa está encaminado a garantizar el acceso equitativo, el


uso con sentido y la apropiación social de las TIC, por parte de niños, niñas y jóvenes de las instituciones educativas fiscales de la provincia, impulsando, como estrategia pedagógica: La creación de ambientes de aprendizaje que ofrezcan, a los y las estudiantes, oportunidades para usar la tecnología en pos de obtener y aplicar la información y los recursos actualizados, involucrándolos en actividades que integren habilidades tecnológicas y contenidos curriculares.

del ambiente escolar. Para este efecto el Gobierno Provincial, hasta la presente fecha, ha adquirido y distribuido 5400 computadoras y 2400 impresoras en todas las escuelas y colegios; para este año se tiene previsto la entrega de 2000 computadores más. Esto convierte a Pichincha en la primera provincia en invertir en tecnología para educación.

CONECTIVIDAD A INTERNET. En la actualidad la búsqueda y obtención de información, la comunicación y el aprendizaje en general están signados, de Un modelo de forma inevitable, aprendizaje por el uso de Pichincha es basado en la computadores la primera investigación y la y el acceso construcción del provincia a internet o al conocimiento correo electrónico. en invertir en en forma De aquí la tecnología para cooperativa para prioridad que que los alumnos educación para el Gobierno y alumnas de Pichincha puedan adquiere, la profundizar el aprendizaje de los conectividad para el sistema contenidos que deben adquirir2. educativo. En lo próximos días se inaugurará, en convenio con la El programa contempla la ejecución Senatel, un proyecto piloto en de cinco proyectos: escuelas rurales. EQUIPAMIENTO INFORMÁTICO. Como CAPACITACIÓN DOCENTE. Los maestros, parte de un proceso de educación en su mayoría, no han absorbido los integral; en el que los y las elementos básicos de esta revolución estudiantes tengan acceso a las tecnológica y deben descubrir su computadoras permanentemente, nuevo papel en el aprendizaje. para integrarlas a su proceso de Por considerar que en educación las aprendizaje cotidiano, convirtiendo TIC deben abordarse desde una la tecnología en un elemento central 26


perspectiva más educativa que tecnológica, el Gobierno de la Provincia de Pichincha ha destinado recursos para capacitación docente, apoyo pedagógico y producción de contenidos apropiados para la plataforma digital. PRODUCCIÓN DE SOFTWARE EDUCATIVO. El software educativo es un gran aliado para estimular el aprendizaje porque adoptan la regla del refuerzo positivo, ya que los personajes que guían al niño o niña siempre lo alientan, aunque hagan las cosas mal. Por esto el Gobierno de Pichincha asume la producción de software contextualizado en la realidad socio-cultural de Pichincha abarcando los contenidos curriculares de segundo a séptimo año de educación básica en las áreas cognitivas a partir de la transversalidad en género, ambiente e identidad cultural. WEB-SITE. Si bien en la actualidad el acceso a información se facilita con las nuevas tecnologías, es importante asegurarnos de contar con contenidos locales, por ello, el Gobierno de Pichincha abre una ventana dedicada a la difusión y fortalecimiento de nuestra cultura, para que niños y jóvenes tengan acceso a información educativa y cultural de nuestro país, a través del web-site: www.edufuturo.com. Para concluir, todos los sectores tenemos clara la importancia de las 27

nuevas tecnologías para el desarrollo humano. Por lo tanto, estamos avocados a prepararnos para enfrentar el reto, de esto depende el desarrollo nacional. No cabe duda que las nuevas tecnologías estén produciendo cambios inevitables en la educación y que estos cambios se nos estén imponiendo de un modo difícil de eludir. Por tanto es imprescindible emprender un nuevo modelo educativo que asuma estas herramientas como el medio que realmente son. El Gobierno Provincial asumió este reto y continúa firme en su propósito: garantizar el acceso a las nuevas tecnologías a todos los estudiantes, pues, como lo ha señalado el Prefecto, Economista Gustavo Baroja, trabajamos para hacer de Pichincha una provincia competitiva y solidaria.

NOTAS 1 Bator, A y Denham, P, La educación digital. 2 Gobierno de la Provincia de Pichincha, Programa Edufuturo, 2002.


Políticas Culturales e Integración Regional Congreso Internacional Lima, Perú, 2007 Coordinación de Gabriela Falconí


El objetivo fue recalcar la importancia de pensar una identidad regional donde la cultura sea un eje transversal en las políticas gubernamentales; donde la integración se vuelva integralidad, es decir, se piense más allá del intercambio de mercancías o la construcción de infraestructura; donde las fronteras sean puntos de encuentro para los pueblos. De ahí que la integración se haya planteado como una totalidad, como identidad conjunta y dialogante del bloque regional, pues, como sostiene George Yudice, es necesario pensar «políticas culturales ya no sólo nacionales sino también regionales y supranacionales, que faciliten la creación de mercados en los que se intercambien los productos de agentes culturales residentes en diversos países. Pero esta integración cultural no puede limitarse a la lógica económica de comercio que deriva de la globalización liderada por Estados Unidos. Lo que se propone aquí es otro tipo de intercambio: de valores y experiencias, que se comunican mejor en las artes y las industrias 29

Porque requerimos ir construyendo una identidad sudamericana, impulsada por los Estados Naciones, que fortalezca el intercambio integral, volviendo a las fronteras puntos de encuentro, la Universidad Ricardo Palma y la Organización de Estados Iberoamericanos abrieron este espacio de diálogo que fue un abrazo entre países hermanos en busca de una ciudadanía latinoamericana. Estructurado en conferencias y mesas redondas, el Congreso contó con la participación de figuras importantes como Jean-Michel Djian (Francia), Raúl Pérez Torres (Ecuador), Ángel Bonilla (Ecuador), Gloria López (México) y Freddy Ehlers (Secretario General de la CAN), como conferencistas; y de, José Ignacio López Soria (España), Alfonso Castrillón (Perú), César Monroy (Colombia), Bernad Grau (Francia), Diana Guerra, PUCP (Perú), Jesús Ruiz Durán (Perú), Josefina Torres (Ecuador), Amalia Castelli (Perú), Cristian

E INTEGRACIÓN

culturales que en cualquier otro medio. La organización para la integración es en sí misma un acto creativo y requiere la elaboración de políticas que pongan en diálogo agencias de cooperación internacionales, ministerios de cultura, académicos, intelectuales e interlocutores que suelen quedarse fuera de los foros de interlocución: desde los diferentes actores de la sociedad civil —empresarios, creadores y otros actores— hasta diversos agentes gubernamentales, por ejemplo, diplomáticos y gestores de la economía».

POLÍTICAS CULTURALES

L

a Universidad Ricardo Palma y la Organización de Estados Ibero-americanos, siguiendo su permanente política de impulso y aliento a la cultura y el arte, llevaron a cabo, del 19 al 23 de noviembre, el Congreso Internacio-nal sobre Políticas Culturales e Integración Regional, Lima 2007, en el que participaron especialistas y representantes culturales de Francia, España, Ecuador, México, Colombia, Bolivia, Chile y Perú.

REGIONAL

La Cultura un eje transversal en las políticas públicas


REGIONAL E INTEGRACIÓN

POLÍTICAS CULTURALES

Beltrán (Chile), entre otros, como participantes en las mesas redondas. No sólo la parte académica fue el eje importante en el Congreso, también se priorizó el área artística con la presentación de conciertos, el Duo Paganini (Ecuador) y la Banda Sinfónica de la Universidad Ricardo Palma (Perú), y espectáculos artísticos de la Escuela Nacional de Folklore «José María Arguedas» (Perú), una muestra de danza contemporánea por Gina Natteri, entre otros.

Por la gran acogida del público, los organizadores, además de sacar un libro con las Memorias del Congreso, plantearon la posibilidad de crear una cátedra sobre Políticas Culturales e Integración Regional, a través de la cual se pueda armar una red de discusión que involucre a entidades regionales como la Comunidad Andina de Naciones.

Presentación Dúo Paganini de Ecuador Con el concierto de violín y guitarra, interpretado por el Dúo Paganini, conformado por Jorge Saade y Julio Almeida, se dio inicio al Congreso sobre Políticas Culturales e Integración Regional, en el Auditorio de la Universidad Ricardo Palma de la ciudad de Lima, el 19 de noviembre de 2007. Durante dos horas los virtuosos músicos ecuatorianos sensibilizaron a los asistentes con temas de Nicolo Paganini y de otros compositores importantes, entre los cuales cabe destacar a los ecuatorianos Diego Luzuriaga y Enrique Espín Yépez. Ya en meses anteriores, la comunidad limeña había disfrutado del concierto de Jorge Saade (julio, 2007), organizado por la Embajada del Ecuador y la Universidad Ricardo Palma, y al igual que en esa ocasión —en la apertura del Congreso— su presentación mereció el entusiasta reconocimiento del público. Al final de la noche, Saade y Almeida se encontraron rodeados por los presentes, sobre todo por la comunidad ecuatoriana, que se acercó a felicitarlos por sus magníficas interpretaciones más allá de la frontera nacional. (Gabriela Falconí. Lima)

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Cultura y desarrollo

Un repaso necesario sobre esta relación

El nuevo paradigma de «desarrollo», que se ha ido gestando, ubica a las personas como centro y fin del mismo y se concibe como un …proceso de expansión de las libertades fundamentales y del bienestar que disfrutan los individuos, en el cual la eliminación de la pobreza, la tiranía y la intolerancia (…) aparecen como medios 31

Esta concepción del desarrollo pone de manifiesto la importancia de la valoración de la vida, la insistencia en el fortalecimiento de las capacidades humanas y el logro del bienestar, en un contexto donde esté asegurado el pleno ejercicio de los derechos y los individuos sean sujetos del desarrollo que persiguen. En la construcción de este nuevo paradigma ha sido fundamental la incorporación de una mirada desde la cultura y el análisis del rol que ésta tiene en el desarrollo. Se ha partido de entender que si la cultura es …el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social, y que ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. (MONDIACULT 1982). Es indiscutible que la cultura forma parte, y atraviesa todos los ámbitos de la vida, y por tanto no se puede abarcar los procesos vinculados a la economía, política, modernización o globalización sin tener en cuenta su relación con la cultura.

E INTEGRACIÓN

que contribuyen a expandir las libertades y a aumentar los niveles de calidad de vida de los individuos y sus comunidades. (Rivas 2007: 52).

POLÍTICAS CULTURALES

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stablecer el vínculo entre Gestión Cultural y Desarrollo Social nos obliga a retomar las reflexiones y los avances logrados hasta ahora sobre la relación Cultura y Desarrollo. Hace más de dos décadas se introdujo en el debate internacional un profundo cuestionamiento de lo que se entendía como «desarrollo». Esta reflexión, aún no necesariamente concluida, ha promovido que el «desarrollo» deje de ser concebido esencialmente como crecimiento económico. Un hito fundamental en este proceso fue el lanzamiento del primer informe sobre el Desarrollo Humano por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo en 1990, al cual se concibe como el …proceso por el cual se ofrecen mayores oportunidades a las personas. Entre éstas, las más importantes son, una vida prolongada y saludable, el acceso a la educación y a los recursos necesarios para disfrutar de un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo. (PNUD 1990: 33).

REGIONAL

por Guillermo Cortés Carcelén


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POLÍTICAS CULTURALES

La Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales –MONDIACULT–, convocada por la UNESCO en 1982, declaró que la cultura constituye una dimensión fundamental del proceso de desarrollo y contribuye a fortalecer la independencia, la soberanía y la identidad de las naciones [de manera que] sólo puede asegurarse un desarrollo equilibrado mediante la integración de los factores culturales en las estrategias para alcanzarlo. En 1997, Nuestra Diversidad Creativa, el informe final de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo1, bajo el entendido de que la cultura incide sobre las decisiones y los resultados económicos, sociales y políticos, a la vez que las actividades económicas y las decisiones políticas, pueden debilitar o reforzar diversos aspectos de la cultura, puso en evidencia la necesidad de que cualquier intento por comprender las cuestiones que el desarrollo y la modernización plantean, debía centrarse en los valores culturales, ya que un desarrollo disociado de su contexto humano y cultural es sólo un crecimiento sin alma.

la cultura, a la preservación de la diversidad cultural y al desarrollo cultural como temas de sus agendas, a la par de las preocupaciones vinculadas a la preservación del medio ambiente, la seguridad mundial y la economía internacional.

Durante todo este tiempo, los foros realizados alrededor del mundo, la abundante producción académica y las movilizaciones llevadas a cabo por organizaciones de diversa índole, han coincidido en el rol fundamental que cumple la cultura en el desarrollo de las personas y de la sociedad mundial, con especial énfasis en el papel que tiene en la construcción de la democracia, en la reafirmación de los derechos humanos y en el logro del desarrollo sostenible. Es por ello que los Estados, las organizaciones de la sociedad civil y los organismos internacionales, han incluido a

Si bien cultura y desarrollo han …encontrado un punto de comunión en el reconocimiento y valoración de la diversidad humana, menos como obstáculo y más como riqueza, y en el reconocimiento de la importancia del individuo, su subjetividad y su libertad. (Hernández 2007: 62), para que esta comunión sea fluida y fructífera, se debe …emprender esfuerzos sistemáticos para superar la visión reduccionista de la cultura y (…) concebirla como portadora de múltiples posibilidades de contribución a las acciones del desarrollo, sin perder de vista que si bien la cultura puede ser

De esa manera, la cultura ha redefinido su rol frente al desarrollo, pasando de ser la causante de conflictos y otros problemas que obstaculizan el desarrollo, como ha sido vista por muchos, para instalarse en el centro de los procesos de desarrollo y, precisamente, para solucionar estos problemas (Yúdice 2005). La cultura bajo este razonamiento, como lo afirma Germán Rey (2002) …no es lo valiosamente accesorio, el «cadáver exquisito» que se agrega a los temas duros del desarrollo como: el ingreso per cápita, el empleo o los índices de productividad y competitividad, sino [mas bien] una dimensión que cuenta decisivamente en todo proceso de desarrollo tanto como el fortalecimiento institucional, la existencia de tejido y capital social y la movilización de la ciudadanía.

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De ahí la importancia de que los Estados, en conjunto con la sociedad civil, formulen e implementen políticas culturales, que sean un componente clave en la estrategia de desarrollo y que estén estrechamente vinculadas a las otras políticas y planes gubernamentales, de manera que se conviertan en una prioridad en las agendas públicas. En esa lógica, las políticas culturales deben aspirar a promover el diálogo intercultural a nivel local, regional, nacional e internacional, promover la creatividad y la participación de los ciudadanos en la vida cultural sin distinciones ni exclusiones, reforzar las medidas para la preservación y puesta en valor del patrimonio cultural y estimular la industria cultural. Asimismo, deben propiciar la integración social y el reconocimiento de la diversidad.

no se puede abarcar los procesos vinculados a la economía, política, modernización o globalización sin tener en cuenta su relación con la cultura

No podemos perder de vista que la cultura es una dimensión crucial para comprender el empleo, la salud, el turismo, la educación, la tecnología, las comunicaciones, las dinámicas de participación social, etc. Es más, actualmente la irrupción de la sociedad del conocimiento, la expansión 33

El desarrollo cultural, como componente clave del desarrollo humano, cobra actualmente aún mayor importancia, puesto que

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Entonces, pensar en el desarrollo con una visión integral, supone considerar como una dimensión esencial del mismo al desarrollo cultural, lo cual implica un proceso que le otorgue a las personas mayores oportunidades de entender y cultivar su talento creativo, así como las oportunidades para fortalecer sus capacidades, para entender y acceder a la creatividad de los otros. Pero como lo señala George Yúdice, …el desarrollo [cultural] no será sustentable a menos que se tenga en consideración no sólo el impacto de las otras esferas en las prácticas tradicionalmente reconocidas (artes, industrias, folklore y culturas populares), sino la manera en que se manifiesta la dimensión cultural en esos otros ámbitos (2005:9).

de la información, el fortalecimiento de industrias culturales (…) así como la importancia de una política de reconocimiento y la aparición de importantes movimientos socioculturales le han dado otro peso y otra significación a la presencia de la cultura en el desarrollo. (Rey 2002).

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un instrumento formidable de progreso económico y social, allí no se agota su identidad. El desarrollo cultural [debe ser] un fin en sí mismo de las sociedades. (Kliksberg 2000:27).


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para que la globalización no se transforme en hegemonía cultural, es preciso que todos los países cuenten con las condiciones para la creación, producción y circulación de sus contenidos y bienes culturales. Sólo los países con un pleno y libre desarrollo cultural podrán ser auténticos interlocutores en un mundo globalizado. Promover el desarrollo cultural de un país, implica el fomento de la producción cultural y su difusión, propiciando las condiciones para la participación de todos los ciudadanos, considerando no sólo a aquellas actividades o industrias culturales de gran envergadura sino tomando en cuenta a la creación cultural que el mercado no reconoce, la que tiene que ver, por ejemplo, con proyectos editoriales o de comunicación audiovisual de una localidad o región; las que abarcan iniciativas de radios y televisiones comunitarias, todas ellas actividades que trabajan en la difusión y transmisión de la cultura local. Estas iniciativas actualmente resultan más innovadoras, creativas y dinámicas y muchas veces inciden de manera más efectiva en el desarrollo cultural local.

factor agregado. En el marco del desarrollo sostenible, es indispensable asumir a la cultura como medio y propósito. Pero para que la cultura sea medio y fin del desarrollo se requiere asegurar las condiciones de equidad y libertad. La condición de equidad supone que los individuos de una sociedad, especialmente las minorías, tengan acceso democrático a los medios para la expresión y satisfacción de sus necesidades culturales. Además, del acceso a toda la diversidad y calidad de productos y servicios que ofrece la cultura. La condición de libertad, implica el respeto y reconocimiento de las prioridades e intereses culturales de estos individuos. Lograr este difícil equilibrio entre equidad y libertad resulta uno de los grandes desafíos que actualmente se nos presenta para que el binomio cultura y desarrollo sea efectivamente un factor de integración y cohesión social, de mejora de la calidad de vida y desarrollo sostenible.

Sólo los países con un pleno y libre desarrollo cultural podrán ser auténticos interlocutores en un mundo globalizado

Incidir en la relación cultura y desarrollo requiere que dejemos de concebir a la cultura como un bien suntuoso o como un

A luz de los consensos alcanzados y los desafíos que la relación cultura y desarrollo nos impone hoy, cabe preguntarnos si en el Perú la cultura constituye una dimensión fundamental en la visión de desarrollo y si ha sido insertada como un eje de acción en las estrategias para lograrlo. La revisión de algunos textos como «Políticas 34


Situaciones como las antes mencionadas nos motivan más preguntas que respuestas, ¿a qué concepción de cultura nos referimos? ¿Qué papel juega la cultura en nuestro desarrollo? ¿Es la cultura un obstáculo para el progreso o puede ser una facilitadora del mismo? Cabe indicar dos cosas: la primera, que no es nuestra intención encontrar solución a estas preguntas en este momento y, la segunda: que darles solución no es una responsabilidad sólo del Estado sino de los agentes culturales y la sociedad en conjunto, mediante un debate claro y fuerte, que en el Perú se ha pospuesto durante mucho tiempo. En este contexto, nos atrevemos a proponer que son los gestores culturales quienes tienen en esencia la responsabilidad de iniciar este debate. Responsabilidad que 35

Uno de los retos que actualmente enfrenta la gestión cultural es encontrar referentes propios de su acción adaptándose a sus particularidades, al mismo tiempo que hacer evidentes, de forma muy precisa, los criterios de eficacia, eficiencia y evaluación de sus intervenciones. Esta disciplina como campo profesional ha resultado de la necesidad de capital humano en el marco de las políticas culturales —sean de intervención o no intervención, tanto del ámbito público, privado, como del tercer sector—, y se viene edificando como un nuevo campo de acción que reclama una visión más amplia y global. De ahí que la gestión cultural esté en la búsqueda de la excelencia y la calidad de sus conceptos, principios e intervenciones, a la par que tiene que ir adaptándose a los cambios y transformaciones que el mundo experimenta día a día y que tienen un impacto en cada uno y todos los sectores y ámbitos de la cultura. En el Perú, la gestión cultural, sin reducir el impacto e importancia de las intervenciones realizadas, hasta ahora, por los diversos agentes culturales (públicos y privados) se encuentra en ese proceso de construcción. Tomando prestadas las ideas de Gerardo

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comienza por objetivar su actividad y diferenciarla de otros sectores con los que la cultura está relacionada y establecer puentes entre sus diferentes lógicas de actuación. Porque si la acción de un gestor cultural parte del indiscutible consenso de que la cultura forma parte y atraviesa todos los ámbitos de la vida, gestionar la cultura implica entonces gestionar el desarrollo.

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de Estado del Acuerdo Nacional» y «La Nueva Política Social» formulada por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, nos permiten comprobar que la cultura aparece aún como un componente de segundo orden, como elemento complementario a los lineamientos y estrategias de los otros sectores y no en el centro mismo de la visión de desarrollo que se persigue para el país. Si a lo anterior sumamos, el discurso oficial sobre cultura, resulta más preocupante. Así por ejemplo, el Presidente de la República, de acuerdo a lo indicado por la gestión actual del Instituto Nacional de Cultura —ente rector de la cultura en el Perú—, dio el encargo para que esa nueva gestión se caracterice por la austeridad, honestidad, celeridad y que la cultura se respete, pero que no bloquee el progreso (…).2


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Caetano (2003) para el caso de Uruguay, podríamos decir también que: Aquí estamos en un rezago (…) monstruoso, no tenemos respuestas consistentes y rigurosas para muchas (…) preguntas y se siguen definiendo políticas culturales desde (…) ausencias fundamentales. Carecemos, por ejemplo, de enfoques pertinentes respecto a lo que hoy quiere decir consumo cultural. No tenemos una noción adecuada respecto a la conceptualización nueva y a la forma en que se autorrepresentan hoy los agentes culturales en términos de agentes económicos. No sabemos cuál es el valor de la producción cultural. No sabemos tampoco cómo estos nuevos contextos de mercado están implicando y condicionando la competencia cultural. [Entre otros aspectos]. La ausencia de información rigurosa sobre estos y otros tópicos conexos constituye una carencia formidable, que debemos comenzar a superar en forma impostergable.

La gestión cultural tendrá incidencia en el desarrollo social si logramos situar a la cultura como factor de desarrollo en nuestras mentes y acciones, y su reconocimiento explícito en las políticas y estrategias nacionales para lograrlo. Promover el diálogo intercultural, preservar el patrimonio cultural y propiciar su apropiación, impulsar la creatividad y la participación de los ciudadanos en la vida cultural sin distinciones ni exclusiones, no pueden quedarse como enunciados vacíos. Darles cuerpo y sentido es el reto de los gestores culturales ya que ello permitirá incidir en el respeto y reconocimiento de la diversidad cultural, la integración y cohesión social, la formación de ciudadanía y el crecimiento económico.

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http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric04a01.htm

Romero, Raúl, ¿Cultura y desarrollo? ¿Desarrollo y Cultura? Propuestas para un debate abierto, Cuadernos PNUD, Serie Desarrollo Humano Nº 9. PNUD, Lima, Perú, 2007.

Hernández, Tulio, Cultura, diversidad y desarrollo humano, Revista Quórum Nº 17, 2007. Kliksberg, Bernardo, Capital social y cultura. Claves olvidadas del desarrollo, BID-INTAL, Buenos Aires, 2000. Martinel, Alfons, Los agentes culturales ante los nuevos retos de la gestión cultural, Revista Iberoamericana de Educación Nº 20, 1999. Martinel, Alfons, Nuevas competencias en la formación de gestores culturales ante el reto de la internacionalización, Pensar Iberoamérica Nº 2, 2002.

UNESCO,

Nuestra Diversidad Creativa, SM, Madrid, España, 1997.

UNESCO-Ediciones

Yúdice, George, Cultura y Desarrollo: Análisis y consecuencias, conferencia dictada en el seminario «La cultura como factor de desarrollo», Santiago de Chile, Chile, 2005.

http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric02a05.htm MONDIACULT, Declaración de México sobre las Políticas Culturales, México D.F., 1982.

NOTAS 1

PNUD,

Informe de Desarrollo Humano 1990, Tercer Mundo Editores, Bogotá, Colombia, 1990. Rey, Germán, Cultura y Desarrollo Humano: Unas relaciones que se trasladan, Pensar Iberoamérica Nº 0, 2002. http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric00a04.htm

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La Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, presidida por Javier Pérez de Cuellar, se creó y funcionó en el marco del Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural (1988-1997) promovido por la ONU y la UNESCO. 2 Entrevista a la Directora Nacional del INC publicada en El Comercio, 25 de septiembre 2006.

REGIONAL

Rivas, Patricio, Cultura y Desarrollo. Una agenda abierta e indispensable, Revista Quórum Nº 17, 2007.

E INTEGRACIÓN

Caetano Gerardo, Políticas Culturales y desarrollo social. Algunas notas para revisar conceptos, Pensar Iberoamérica Nº 4, 2003.

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BIBLIOGRAFÍA


El turismo como industria cultural

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por Diana Guerra Chirinos1

V

oy a exponer algunas reflexiones en torno a las relaciones y definiciones que se establecen entre los términos de «cultura», «turismo» e «industria cultural», y cómo estas relaciones permiten construir el potencial discursivo del turismo como una industria que difunde y distribuye contenidos simbólicos y representaciones de una nación. Asimismo, analizaremos la importancia de diseñar políticas culturales que orienten el desarrollo turístico y no al revés, que lo incorporen más que como fuente de riqueza económica como una manera de construir discursos sobre identidad para nosotros mismos y para los demás2. Intentaremos reflexionar, por lo tanto, sobre la manera en que el turismo, de forma similar al cine, es una de las industrias culturales más potentes, no sólo por su aporte económico o porque moviliza millones de personas diariamente, sino por la fuerza y alcance de los discursos que desarrolla, los mensajes que transmite y por la implícita difusión cultural a gran escala. El turismo es considerado un fenómeno social de reciente data, cuyas principales características a las que le asociamos hoy, se definen en lo que conocemos como el «boom turístico», luego de la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que el turismo es una manifestación cultural propia de las sociedades contemporáneas. El hombre viaja por motivaciones que se

definen en el contexto de sus necesidades y preocupaciones de hoy, muy distintas a las de hace 50, 100 o 500 años. Es un fenómeno que ha ido más rápido de lo que hemos podido estudiarlo y comprenderlo, y que ha originado una serie de relaciones y entramados socio-económicos y al mismo tiempo, es consecuencia de esas relaciones y entramados.3 El turismo también es definido como una industria que puede generar un movimiento económico importante para los países. Es más, según Anna Boucher, «en la Cumbre del Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (2002), se estableció que para el 83% de los países en desarrollo, el turismo constituye uno de sus tres principales recursos y, es el más importante para el 34%»4. Este discurso del turismo como —en algunos casos— la única posibilidad de salir de la pobreza en países que no han sabido desarrollar otros sectores, es lo que Víctor Vich llama la «fantasía turística», ya que a decir de él, el turismo «activa la fantasía del progreso y revela muy bien la imposibilidad de imaginar nuevas soluciones en el contexto neoliberal»5. Es por eso que quien recorra el Perú, incluso en sus localidades más alejadas, siempre se encontrará con autoridades y pobladores que con muchos recursos, pocos atractivos y ningún producto turístico, esperan la llegada de turistas extranjeros que los sacará de la pobreza. 38


El turismo en el Perú es el tercer sector económico, luego de la minería y del petróleo. Representa el 5.9% de nuestro PBI, lo que representa 305,081 millones de nuevos soles. Todo esto, como consecuencia del 1’800,000 turistas extranjeros que llegaron al Perú durante el 2007 y por los 2’300,000 viajes nacionales realizados solo entre enero y septiembre del mismo año6. México, con 21 millones de turistas al año, España con sus 60 millones y Francia (quien ocupa el primer puesto como país receptor de turismo en el mundo) con sus casi 80 millones de turistas al año7, son países que viven de esta industria, que además genera millones de puestos de empleo, pero que los obliga a enfrentar otro tipo de problemas por tener en sus territorios, más turistas que residentes. Estas cifras son excusa

Ahora bien. También podemos hablar del turismo como una industria cultural, término acuñado por Adorno y Horkheimer y que aparece a mediados del siglo XIX. Las industrias culturales son entendidas hoy, a decir de Teresa Quiroz, como «creaciones simbólicas que van al encuentro de sus públicos, así como en estructurantes de la cultura mayoritaria y del consumo cotidiano» y como industrias que se diferencian de las «restantes mercancías industrializadas por el trabajo simbólico que constituye su materia prima misma; por su valor de uso ligado a la personalidad de sus creadores; por su requerimiento ineludible de transformar el valor simbólico en valor económico; y por su imperiosa necesidad de renovación constante»8. Las industrias culturales son un conjunto de bienes y servicios que se distribuyen a gran escala y que refiere a la propiedad intelectual de creadores y artistas. Se considera como industria cultural al cine, la televisión, la radio,

Las posibilidades económicas que ofrece el turismo son reales pero no deben sobredimensionarse

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suficiente para que la mayoría de los países hayan priorizado —a nivel político, más que a nivel de políticas públicas— la creación de ministerios de turismo, ya sea como carteras propias o como carteras relacionadas a medio ambiente, al comercio exterior o a la cultura.

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Las posibilidades económicas que ofrece el turismo son reales pero no deben sobredimensionarse ni puede pensarse que todo río, laguna, catarata o sitio arqueológico es capaz de atraer a turistas de cualquier parte del mundo. El turismo implica planificación y gestión, y profesionales que respondan a los nuevos retos de la participación ciudadana, la diversificación y descentralización, el desarrollo integral, la equidad social y la sostenibilidad.


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la industria discográfica, la industria editorial, el internet, el diseño, la publicidad y el turismo cultural, sectores que mueven millones de dólares y que ocupan los primeros lugares dentro de los PIB nacionales9. Las industrias culturales son, en muchos casos, satanizadas por los que se niegan a aceptar la condición de mercancía que puede alcanzar la cultura. Sin embargo, su capacidad de difundir contenidos simbólicos a través de las pantallas de los cines, de las copias de CDs y DVDs, de los ejemplares de libros, y de los programas radiales y televisivos, a millones de personas en el mundo con diferentes lenguas y costumbres, es tal vez el aspecto más importante a estudiar, incluso más que los lugares que ocupa en la economía mundial. Es, ante este hecho, que surgen las corrientes de proteccionismo cultural, que abogan por cuotas de pantalla y por altos impuestos a productos importados. Y es que es cierto que quien maneja el mercado, tiene la posibilidad de difundir sus contenidos culturales, su manera de pensar y vivir, e imponerla en el mundo. Debemos aceptar que el cine de Hollywood casi haya hecho desaparecer a la industria cinematográfica

peruana y que el quechua se está desvaneciendo ante las nuevas generaciones que desde las comunidades andinas, prefieren aprender el inglés. ¿Qué será de la marinera o del huaylash si el perreo sigue imponiéndose entre los jóvenes peruanos? ¿Qué puede suceder con este tipo de manifestaciones culturales si el Estado continúa poco interesado en su protección y difusión?

A menudo, el turismo mira a la cultura solo como un producto banal que genera ingresos económicos inmediatos y que puede ser explotada de manera inagotable

Sin embargo, nos parece justo mencionar los esfuerzos mundiales por proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales y la salvaguarda del patrimonio inmaterial, liderados por UNESCO y tan mentados en el contexto de los tratados de libre comercio. Y es que la «mundialización de la cultura» también ofrece aspectos positivos como la difusión mundial de manifestaciones culturales locales a través de instrumentos como Internet. Un ejemplo claro de ello es la traducción de miles de textos al quechua en el buscador google, o la inserción de los colores y diseños andinos de moda en las pasarelas del mundo. ¿Cómo es que el turismo, y específicamente el turismo cultural, se convierte en una industria cultural? ¿Cómo se establece la 40


En términos de mercado y de gestión de servicios, el turismo cultural es aquél movimiento de personas que viajan por conocer monumentos, sitios arqueológicos y lugares relacionados con la historia y la cultura de los pueblos, así como por conocer gentes, aprender nuevas lenguas, participar en fiestas tradicionales o en festivales de arte y compartir la comida típica del lugar. Según ATLAS (The Association for Tourism and Leisure Education), el turismo cultural se define más por la motivación que por el tipo de lugar que uno visita12, por lo tanto es turista cultural el que viaja, por ejemplo, motivado por probar la gastronomía de un lugar, y no aquél turista cuya motivación de viaje son los negocios y como parte de su estadía, realiza un tour culinario en su tiempo libre. En este 41

El turista cultural muestra además diferentes niveles de involucramiento: una cosa es conocer y visitar, y otra es comprender y participar13. Es decir, gran parte de los turistas culturales viajan por que quieren conocer sitios arqueológicos como Machu Picchu y las Pirámides de Egipto, y es probable que busquen una fotografía de recuerdo más que conversar con la gente del lugar y profundizar en el conocimiento histórico del sitio. Sin embargo, su motivación ha sido cultural: conocer un sitio arqueológico mundialmente conocido. Por otro lado, otro grupo de turistas culturales pueden viajar para conocer la Ruta Moche, pernoctar en el lugar por más de tres semanas, probar su comida, aprender las técnicas de su artesanía, conversar con su gente y convivir con ellos el máximo de tiempo posible. Estos priorizan la interacción profunda con la cultura que visitan. Retomemos entonces la pregunta de por qué el turismo cultural es considerado una industria cultural: según la OMT, 37% de los viajes mundiales tienen como motivación la cultura14. Cada vez más, el nuevo consumidor o el nuevo perfil del turista tiende a buscar la especialización, a satisfacer sus intereses especiales, algo que no se encuentra en el turismo masivo de sol y playas. Busca experiencias de calidad que le signifiquen aprendizaje, crecimiento espiritual, ampliación de conocimientos.

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punto, hay que tener en cuenta que son mucho menos los turistas que viajan con una sola motivación (por ejemplo, los observadores de aves), que los llamados multitemáticos (una motivación central y varias complementarias).

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relación entre turismo y cultura? Dicho en términos simples, la cultura es lo que vende el turismo, a su vez, el turismo se origina en la dinámica cultural. A menudo, el turismo mira a la cultura solo como un producto banal que genera ingresos económicos inmediatos y que puede ser explotada de manera inagotable. La cultura, por su lado, mira al turismo como «algo de segunda categoría o nivel, solamente aceptable por la trascendencia económica que puede suponer»10. Los gestores turísticos se preocupan por la rentabilidad y el marketing; a su vez, los gestores culturales o gestores el patrimonio cultural, se preocupan por la conservación y sostenibilidad de sus recursos. El término «turismo cultural» surge más por las necesidades del mercado, que porque exista una comprensión cabal de la importancia de esta unión de manera equilibrada11.


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Es un turista con mayor capacidad de gasto y mayor nivel educativo que, puede realizar un viaje de larga distancia solo por convivir con la comunidad de Patabamba (Cusco) durante una semana. Como parte del turismo cultural, podemos encontrar una infinidad de nichos que se dirigen a consumidores muy puntuales: turismo gastronómico, turismo de museos, turismo de festividades, turismo arqueológico, turismo patrimonial, turismo comunitario, turismo artesanal, turismo religioso, turismo de idiomas, entre otros. Esta amplitud de actividades que se define como turismo cultural, significan millones de viajeros en el mundo que año a año, en muchos casos, saturan los caminos históricos, las iglesias, los museos, los sitios arqueológicos o los festivales de música y arte15. Según la OMT, el turismo cultural es un segmento en crecimiento. Tengamos en cuenta que las cifras turísticas en Francia son astronómicas básicamente por los turistas culturales que quieren conocer la amplia oferta de museos y sitios históricos de la capital y otras ciudades francesas. Solo el Museo Louvre recibe cerca de ocho millones de visitantes cada año, cuatro veces más del total de turistas que recibe todo el Perú. El Camino de Santiago de Compostela recibe anualmente 10 millones de turistas, de los cuáles 24% son turistas religiosos (también llamados «peregrinos»)16. Si bien, el turismo cultural que logra dimensiones de industria se centra en los grandes atractivos culturales del mundo, y no tanto en atractivos medianos y pequeños, también es cierto que, cada

vez más, los turistas viajan por tener experiencias culturales que los enriquezcan como personas. Pero hay otro aspecto que nos trae nuevamente al título de esta mesa y es el punto que consideramos más importante en las definiciones y relaciones que se dan entre turismo, cultura e industria cultural y que hemos intentado esquematizar en la presente ponencia: el turismo cultural como una de las industrias culturales más poderosas en tanto transmite contenidos simbólicos e identitarios de un país, a través de los turistas que se movilizan y a través de la promoción turística que se lanza en el exterior. Si las industrias culturales se transmiten a escala mundial y son a decir de Santiago Alfaro, de mayor «potencialidad simbólica que las otras industrias de consumo»17, el turismo cultural en tanto presenta los recursos, atractivos y productos culturales con contenidos intencionalmente trabajados, se convierte en una eficaz manera de difundir discursos entre los que visitan el lugar y los que reciben mensajes que los invita a visitar el lugar. A decir de Víctor Vich, el turismo es «una gran maquinaria discursiva que genera representaciones sobre la nación, sobre las identidades sociales, sobre la historia, sobre el presente con consecuencias políticas o geopolíticas muy concretas. Es importante insistir entonces en que el discurso turístico pone en escena una representación de la identidad nacional que no es nada inocente y que va impregnándose en diversos imaginarios sociales y en otros ámbitos del escenario nacional»18. 42


En este punto, miremos unos instantes los discursos detrás de la promoción turística. Para ello, hemos seleccionado dos presentaciones que del país hacen, por un lado, una agencia de viajes de larga trayectoria en el Perú, y por otro, el discurso gubernamental de la promoción turística, a cargo del organismo público responsable del tema. En el primer lugar, el portal reza así: «Perú, es un destino para los gustos más exigentes, enigmático, considerado por muchos como el centro espiritual del mundo. Es un país mágico, milenario, su gran cultura, su variedad biológica, el encanto de su gente y su naturaleza, contribuirán para que realicen un viaje maravilloso, 19 único e inolvidable» . En el segundo caso, el país es presentado de la siguiente manera: «Perú, un destino privilegiado. Perú, país mágico y milenario, posee una diversidad y riqueza poco comunes en el mundo y ofrece al visitante infinitas alternativas y la posibilidad de vivir una experiencia única: historia, cultura, naturaleza, aventura y mucho más en un solo destino»20

el turismo cultural transmite contenidos simbólicos e identitarios de un país, a través de los turistas que se movilizan y a través de la promoción turística

En esa misma línea, ¿cómo presentamos el Santuario Histórico de Machu Picchu a los demás? ¿Es un sitio en el que únicamente «hay que estar» para aumentar la lista de lugares de moda? ¿Es un sitio al que se va para hacer trekking y otros deportes de aventura? ¿Se enteran los turistas de su valor natural y de la biodiversidad que guarda? ¿Explicamos a los visitantes los rituales y valor sagrado que dicho espacio representó para los Incas en 43

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el contexto de la cosmovisión andina? ¿Banalizamos la visita por nuestra incapacidad de explicar o peor aún, de entender nuestra propia historia?

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Miremos entonces cómo presentamos la fiesta del Inty Raymi ante los miles de turistas extranjeros que vienen al Perú los 24 de junio de cada año. ¿Qué representaciones de nosotros mismos presentamos en dicho festival? ¿Qué lectura sobre nuestra historia presentamos? ¿Qué niveles de «autenticidad» —más allá de lo que entendamos por este término— manejamos? ¿Qué tanto nos preocupamos del contenido histórico y simbólico que se llevan los turistas y que tanto nos centramos en la puesta en escena, vestimenta, etc.? ¿Es un producto turístico-cultural o es una festividad tradicional con la que nos sentimos cercanos los peruanos? Recordemos en este punto, en términos de gestión, que es más factible que un producto cultural que satisface a los residentes tenga éxito entre los turistas, que al revés.


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Ambas frases son claramente fruto de un esfuerzo de marketing turístico, en el que se busca diferenciar al Perú del resto de destinos, incrementando así el número de visitantes que recibimos. Más allá de estos comprensibles esfuerzos, tendríamos que preguntarnos que tan representados nos sentimos antes ambas frases y qué tan reales son. Sumemos a esto, el discurso de ser un destino «exótico» y «auténtico», términos de los que también ha echado mano el marketing turístico para promocionar al Perú. ¿Somos un país mágico? ¿Somos el centro espiritual del mundo? ¿Qué tanto de eso puede percibir el turista cuando viene al Perú? ¿Qué tanto los peruanos compartimos o representamos ese discurso en nuestras vidas diarias?

presencia de culturas distintas, genuinas y únicas, ganando a Marruecos, y en posición anterior a la India, Nueva Zelanda, Egipto, Sudáfrica, Tailandia, Costa Rica, Líbano e Italia21. Las definiciones que da el estudio en relación a lo «exótico» y a lo «auténtico» tiene que ver con la mirada que ofrece el marketing y es cómo la mayor parte de los turistas perciben e imaginan al destino. Si para seguir siendo percibidos como «exóticos» y por lo tanto, seguir incrementado los ingresos del turismo, debemos vestirnos como incas —o como creemos que se vestían los incas—, cargando mochilas ajenas de más de 50 kilos a cambio de propinas, y posar al lado de las llamas para ser fotografiados tal como los turistas esperan vernos, es el momento de repensar qué tipo de discurso estamos construyendo sobre nosotros mismos y sobre nuestra historia. Si para seguir siendo percibidos como «auténticos», debemos eliminar todo rastro de modernidad, permanecer en la pobreza y aparentar que nos hemos quedado «suspendidos en el tiempo», es el momento de analizar los alcances y repercusiones del turismo ante la identidad nacional, así como el tipo de

Un discurso turístico que trabaja el contenido y no solo la imagen, debe ir de la mano de políticas y planes de gestión adecuados

En un estudio del posicionamiento de la marca e imagen Perú en el mundo realizado en el 2006 por Future Brand, se lee que el Perú ha ocupado el primer lugar como país exótico, entendiendo este concepto como ofertas menos tradicionales y excursiones más inusuales, ganado a países como Costa Rica, Kenia, Nueva Zelanda, Indonesia, Líbano, Sudáfrica, Tailandia, Islandia y Fiji. En el mismo estudio, aparecemos en noveno lugar en autenticidad, que se refiere a la

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A nivel de diseño de políticas, requerimos políticas culturales que «sean capaces de acomodarse a los gustos de la gente, pero al mismo tiempo, deben hacer circular nuevos significados para “retar” los existentes o quizá para transformarlos»23 En esa línea, las políticas culturales deben contemplar al turismo, dentro de una estrategia cultural, mayor y transversal, no solo como una industria económica, sino como una industria cultural, capaz de transformar hábitos, costumbres, formas de vida y de pensamiento, y por lo tanto, las formas y posibilidades reales de construir un futuro mejor.

Un discurso turístico que trabaja el contenido y no sólo la imagen, debe ir de la mano de políticas y planes de gestión adecuados. Es decir, para que una fiesta tradicional o un sitio arqueológico sean adecuadamente comprendidos, es necesario aplicar criterios de interpretación del patrimonio cultural, diseñar los circuitos y definir los flujos de visitantes que queremos y podemos recibir, y distribuir información de calidad. Esto por el lado de la oferta, pues por el lado de la demanda, es necesario dirigir los esfuerzos de promoción, con mensajes más elaborados a turistas responsables, turistas que se preocupan por la distribución equitativa de los ingresos que sus visitas generan en la comunidades locales, turistas preocupados por la sostenibilidad y cuidado del medio ambiente y que prefieran la 45

Me permito finalizar, apelando a la importancia de la investigación y reflexión del fenómeno turístico en su total complejidad, sus mecanismos e impactos en la sociedad peruana, no sólo como un sector económico, sino también como el espejo que debemos mirar para saber cómo construimos identidad y cómo nos presentamos ante los demás. Dentro de este proceso de necesaria reflexión, debemos definir qué queremos en turismo, respuesta que debe verse plasmada en las políticas que diseñamos, la gestión que impulsamos, los visitantes que recibimos y los profesionales que formamos.

REGIONAL

Si el turismo es una industria cultural tan poderosa como el cine, en tanto éste último es capaz de hacernos mirar ante el espejo de lo que somos a través de una pantalla y difundir estas imágenes al mundo, entonces es momento de repensar el guión de la película que vamos a mostrar, antes que para los demás, para nosotros mismos. ¿Cómo queremos que nos vean? ¿Cómo y qué de nuestra historia vamos a difundir? Víctor Vich comenta en este punto que «el turismo puede articular una narrativa diferente y más sensata sobre la realidad del país […] que pueda interpelar más dignamente a los visitantes haciéndolos más conscientes de la situación del presente a partir de los hechos y las imágenes del pasado»22.

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interacción antes que el consumo rápido de productos.

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turistas que queremos atraer y cómo lo queremos atraer.


REGIONAL E INTEGRACIÓN

POLÍTICAS CULTURALES

NOTAS Diana Guerra Chirinos, historiadora y gestora cultural. 2 «Industrias Culturales: identidad o alienación». 3 Gettino, Octavio, Turismo entre el ocio y el negocio, Ediciones Ciccus, Buenos Aires, 2002. 4 Boucher, Anne, «Las perspectivas del turismo cultural respecto a los Objetivos del Milenio para el Desarrollo (OMD)», revista digital Pensar Iberoamérica, OEI, 2007. 5 Vich, Víctor, «Gestionar riesgos: agencia y maniobra en la política cultural», Políticas culturales, ensayos críticos, p. 54, IEP-INC, Lima, Perú, 2006. 6 Informes del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. 7 OMT, 2006. 8 Quiroz, Teresa, (2006). «Políticas e industrias culturales: entre el mercado, la calidad y el público», Políticas culturales, ensayos críticos, p. 113, IEP-INC, Lima, Perú, 2006. 9 Publicaciones del Convenio Andrés Bello, organismo que bajo el proyecto «Economía y Cultura» ha elaborado estudios del impacto económico de la cultura en varios países latinoamericanos. 10 Moragues, Damián, «El diálogo turismo y cultura», revista digital Pensar Iberoamérica, OEI, 2006. 1

Ibid. www.atlas-euro.org 13 Turespaña, Turismo cultural en España, Instituto de Estudios Turísticos, Madrid, España, 2001. 14 www.omt.org 15 Guerra, Diana (2003). «Los actores del turismo cultural: una introducción a los avances y perspectivas en su estudio y aplicación», Portal Iberoamericano de Gestión Cultural, Universidad de Barcelona, España, 2003. 16 www.santiagoturismo.com/camino 17 Alfaro, Santiago, «El lugar de las industrias culturales en las políticas públicas», Políticas culturales, ensayos críticos, p. 137, IEP-INC, Lima, Perú, 2006. 18 Vich, Víctor, «Gestionar riesgos: agencia y maniobra en la política cultural», Políticas culturales, ensayos críticos, p. 55, IEP-INC, Lima, Perú, 2006. 19 www.viajesbeauce.com/es/index-esp.asp 20 www.peru.info 21 FUTUREBRAND, Country Brand Index 2006, Buenos Aires, Argentina, 2006. 22 Vich, Víctor, «Gestionar riesgos: agencia y maniobra en la política cultural», Políticas culturales, ensayos críticos, p. 56, IEP-INC, Lima, Perú, 2006. 23 Ibid, p. 69. 11 12

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l Congreso Internacional de Políticas Culturales e Integración Regional, organizado por la Universidad Ricardo Palma, con el auspicio de la Organización de Estados Iberoamericanos, la Embajada de Francia, el Scotiabank y el apoyo de otras instituciones nacionales e internacionales, fue un gran motor para reflexionar sobre la importancia de pensar una identidad regional donde la cultura fuera un eje transversal en las políticas gubernamentales, pues según las definiciones que hoy tenemos de cultura, ésta «ha dejado de ser un patrimonio de académicos o de funcionarios del Estado y ha comenzado a ser una construcción colectiva de muchos actores. Ha dejado, además, de quedar reducida al ‘arte’ —en su definición humanística— y ha pasado a concebirse más bien desde la tradición antropológica como la dimensión sustancial de la vida cotidiana».

ducción de valor de cambio de los quehaceres artísticos, existe un acumulado de saber que coloca en la mercancía un valor de uso: el «contenido cultural». El intercambio de este valor (del valor cultural) es el que posibilita la vertebración de los pueblos y su cotidianidad, es el que permite resistir a los embates de la globalización y su necesidad homogenizante. La cultura es la espina dorsal y es ella la que impulsa el abrazo fraterno entre nuestros pueblos. Una cultura que vive en movimiento perpetuo, transformándose a sí misma cotidianamente. Una cultura que es el hacer de todos y cada uno de nosotros.

La integración regional fue el eje principal del Congreso, en el cual se discutió las categorías de cultura y política para poder pensarlas, aunadas en lo que hoy llamamos Políticas Culturales. Sobre las ideas planteadas y discutidas en las ponencias y mesas redondas, por un lado se sostuvo que, no solamente son los gobiernos y los impulsos económicos que ellos llevan a cabo, los factores que posibilitan la integración. Es necesario reaprehender que en la pro-

Como forma de pensamiento, este Congreso ha girado sobre las dudas creadoras y no han sido las respuestas las que han guiado las intervenciones, sino y sobre todo las preguntas. ¿Por qué no logramos unirnos si todos estamos de acuerdo y nos reconocemos en los ojos del otro, si todos sabemos que el caminar conjunto conduce a mejor destino? Quizá porque estuvimos construyendo acuerdos desde nuestras diferencias y no desde nuestras

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Las políticas culturales, sobre las cuales hemos reflexionado en estos días, están dirigidas a poner en valor las expresiones artísticas, sociales y culturales de nuestros pueblos, pues no hay posibilidad de pensar la integración o el desarrollo sin cultura.

REGIONAL E INTEGRACIÓN

Balance, conclusiones y propuestas del Encuentro

POLÍTICAS CULTURALES

El encuentro de una ciudadanía latinoamericana


REGIONAL E INTEGRACIÓN

POLÍTICAS CULTURALES

similitudes. ¿Por qué no buscamos en el cuerpo del otro, nuestro propio cuerpo?, es una de las preguntas prioritarias que nos deja este encuentro, pues quizá ahí radique el siguiente paso de la integración. Varios puntos compartidos sacamos de este Congreso, ejes necesarios que nos permitirán seguir abriendo la trocha para la unión latinoamericana. El Estado, las Organizaciones Gubernamentales, las Universidades y demás instituciones y agrupaciones de la Sociedad Civil participan en ellas, pues no hay forma de pensar y construir políticas culturales sino es de manera articulada. Varias conclusiones han surgido en este espacio de diálogo, veamos algunas de ellas: • Los Estados modernos, así como las estructuras gubernamentales, están en la obligación de conservar, difundir y propiciar la creación cultural, a través de normas específicas o por acciones que las comunidades deben realizar. • La función de los Estados Latinoamericanos es buscar la integración entre los países, superando suspicacias y resquemores. ¿Qué están dispuestos a ceder los estados para la conformación de un bloque regional y cómo hacerlo?, es la pregunta que queda pendiente y a la cual hay que ponerle mucha atención. Es posible, las tarjetas andinas son un ejemplo de ello, pues nos hacen sentir propios y no ajenos en territorios vecinos. • El Estado además, debe precautelar que las políticas culturales por crearse preserven la identidad y no permitan la imposición de un modelo hegemónico de dominación que destruya el pluralismo

democrático y la diversidad cultural de nuestros pueblos. No se trata de chauvinismos ni de defensa a ultranza de formas tradicionales y, por tanto, desfasadas en el tiempo, sino de aprovechar las ventajas competitivas de un mercado con tendencia mundial. • Interesante resulta, además, pensar en ejes articuladores regionales como el Banco del Sur, el cual, más allá de la arquitectura financiera e integradora que plantea, debería priorizar entre sus financiamientos proyectos culturales que conduzcan a la puesta en valor del arte y la cultura. • La cultura no es una superestructura alejada de las comunidades en las que vivimos, es una forma estructural básica que orienta todas las actividades humanas, por consiguiente su presencia es vital en el sistema educativo, para preparar conscientemente a los ciudadanos a ejercer sus derechos culturales y desarrollar los valores estéticos que todos y todas poseemos. • Hay que tener en claro que cada uno de nosotros es un actor político y cultural que debería hacer y pensar, pues las políticas culturales y la integración sólo se pueden construir desde esta dialéctica. • Para trabajar en y por el arte y la cultura es necesario asumir un nivel de profesionalización que esté orientado a la creación de industrias culturales, las cuales sean manejadas con eficacia y seriedad, pues si queremos lograr desarrollo social, la producción de este tipo de eventos requiere planificación, difusión y comercialización de los productos culturales y artísticos. • En este sentido, el aprendizaje sobre la elaboración y ejecución de proyectos culturales se vuelve fundamental, pues el 48


La Universidad Ricardo Palma, en este sentido, quiere convertirse en un divulgador de la integración e invitar a las universidades nacionales y extranjeras a apoyar las iniciativas que estén dirigidas a la Gestión Cultural, Políticas Culturales, Desarrollo Social e Integración Regional, pues también son ellas las encargadas de garantizar la preservación y creación en los campos del arte y la cultura.

En la página WEB de la Comunidad Andina de Naciones podría incluirse un link (enlace) que conecte a una base de datos en la cual encontremos este tipo de información. Pues las universidades y demás instituciones de la sociedad civil utilizaríamos esta herra49

Porque requerimos ir construyendo una identidad sudamericana, garantizada e institucionalizada por los Estados, las Organizaciones Gubernamentales, las instituciones de la Sociedad Civil, los actores culturales, la Universidad Ricardo Palma se compromete a mantener espacios de diálogo en los cuales busquemos juntos una ciudadanía latinoamericana.

REGIONAL

Porque «no hay desarrollo sin cultura» y porque cualquier cambio político si no incluye esta variable fracasa o no logra asentarse, es vital aunar esfuerzos para plasmar una agenda común en nuestros países, agenda de desarrollo que reconozca a la cultura como uno de los pilares fundamentales en las dinámicas políticas, sociales y económicas. Agenda que empezaría con una propuesta a la Comunidad Andina de Naciones para que sea ésta la encargada de la creación de una Red que nos permita interconectar experiencias, actualizar bibliografía y documentos de trabajo, intercambiar propuestas, proponer acciones y desarrollar proyectos conjuntos.

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mienta para realizar seminarios, cursos online (conectados al mismo tiempo a la red) y presenciales que estén dirigidos a la formación de pensadores y especialistas en Políticas Culturales enfocadas a la Integración Regional. Tener un punto de referencia, en el cual se incluya esfuerzos anteriores como el trabajo de Convenio Andrés Bello o del Instituto Andino de Artes Populares, es importante para poder articularnos y construir políticas culturales regionales que integren a gobiernos estatales o locales. Esta propuesta es un generador de alternativas que conducen a llenar los vacíos del campo de la multiculturalidad, la segregación, la exclusión y la desconexión de sectores sociales.

POLÍTICAS CULTURALES

trabajo por el arte y la cultura requiere la minuciosidad con la cual se trabaja en una empresa. Sin subordinar a un comportamiento rígido y esquemático, claro está, la reflexión, la creatividad y originalidad que estas áreas conllevan. • Por último, las universidades deben tener un papel fundamental en la extensión y promoción del arte y la cultura, y para ello son indispensables las políticas culturales internas que posibiliten que el sistema académico se relacione con las comunidades, en aras de formar no sólo especialistas en una ciencia o materia determinada sino, y sobre todo, seres humanos integrales que conserven los valores estéticos, sociales, morales.


Ecuador y Perú: música por la paz y la amistad

por Efraín Villacís Crítico y gestor cultural


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l sociólogo francés Jean-Claude Michéa con cierta clarividencia, en su libro La escuela de la ignorancia (Acuarela, 2002) plantea la imparable caída de la enseñanza humanista desde un osado ángulo, que va más allá de manoseadas discusiones bizantinas acerca de las torpezas de los planes educativos. Su ensayo se apoya, de manera sencilla, en la constatación, a ojos vista: que se forjan seres ignorantes, acríticos que no llegan a ser ciudadanos como si fuera la condición necesaria para el «normal» funcionamiento de las sociedades de consumo. Por tanto se requieren consumidores automatizados en serie, sin referentes culturales ni locales, peor universales. Seres sin pasado, de identidades ambiguas y fácilmente alienables, granos de arena levantados y volteados por el viento incesante de la publicidad, mass media o el internet como si fueran fines en sí mismos y no medios a usarse, herramientas. Es más que conocida la historia bélica por problemas territoriales con Perú. Hace diez años se firmó el Tratado de Paz y Amistad entre las dos naciones, dejando en el pasado una historia de enfrentamientos promovidos, más bien, por el afán belicista y ambicioso de gobernantes de turno, que del pueblo peruano mismo, y de otros intereses ajenos a la buena hermandad entre los pueblos. No es este el espacio para 51

definir o establecer justificaciones y derechos de una u otra parte, para eso están los expertos y los historiadores, sino para comentar acerca de una actividad binacional entre Ecuador y Perú. La Universidad Ricardo Palma de Lima, regida por el doctor Carlos Rodríguez Chávez y bajo el lema de la educación por el arte, cuyo departamento cultural está a cargo del poeta, dramaturgo, ensayista y académico de la Lengua peruana, Manuel Pantigoso, ha realizado algunos proyectos culturales encaminados al reencuentro cultural entre Perú y Ecuador, a fin de realizar intercambios artísticos, intelectuales, literarios, etc., con la finalidad de reconocernos como parte de una misma región y como hermanos de una misma simiente andino-americana. Esta universidad, de carácter privado, ha puesto no sólo su capacidad económica, sino de formación académica, de larga y reconocida trayectoria, para establecer nexos entre nuestras dos naciones a través de alianzas estratégicas con instituciones ecuatorianas relacionadas con la educación y la cultura. El jueves 6 de marzo en el Teatro Bolívar y la mañana del viernes, en el Teatro del Colegio Experimental 24 de Mayo, ante 1200 alumnas, se presentó la Banda Sinfónica de la Universidad Ricardo Palma, cuyos integrantes son, en su mayoría,


estudiantes de la institución que siguen diversas carreras técnicas, y de jóvenes de la comunidad. Esta Banda lleva ya cerca de ocho años trabajando, sin que ninguno de los músicos sean profesionales sino amantes de la música que han sabido reconocer en sus inclinaciones intelectuales la posibilidad de entender mejor el mundo en que vivimos a través de esta manifestación artística. Esta noción de la educación por el arte se impone la tarea de hacer mejores seres humanos desde una buena educación humanística que permita formar ciudadanos reflexivos y críticos ante la realidad que se les impone día a día. El evento se realizó gracias a un convenio establecido con el Gobierno de la Provincia de Pichincha y su representante el Prefecto Gustavo Baroja, a fin de festejar —no cabe otro término— los diez años de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Ecuador y Perú. Y también con el fin de que la experiencia de la Banda Sinfónica de la Universidad Ricardo Palma sea conocida en nuestro medio y, a la vez, que la Banda Sinfónica de Pichincha visite la ciudad de Lima para ofrecer conciertos en cuyos repertorios está programada música ecuatoriana de nuestros más importantes compositores. Sin duda el intercambio cultural hace mucho más, entre países, que los tratados de comercio o la llamada integración

per se devenida de los manejos políticos. Se ha hablado mucho que la cultura de los países forma parte ineludible del desarrollo de sus pueblos, lo malo está en que se queda en el papel y de la práctica, muy poco todavía. El concierto del jueves se presentó ante un público no muy numeroso, gracias al aguacero y por qué no decirlo, a la falta de información en la prensa (no toda) dedicada al grave y desagradable conflicto con Colombia, que desplazó los temas de relevancia cultural como este. Los jóvenes integrantes de la Banda peruana, dieron todo de sí para interpretar música de los grandes maestros universales, música latinoamericana, ecuatoriana y peruana. No se trató de la presentación de importantes maestros, sino de un grupo de jóvenes talentosos, amantes del género, que representaban a un pueblo que cree que toda la región andina tiene una misma raíz y que la hermandad entre los pueblos es la única oportunidad de continuar con la posibilidad de un mejor futuro para todos. Ante el problema suscitado con Colombia, se hace necesario que se realicen algunas actividades culturales entre las naciones, con encuentros de escritores, artistas, músicos, ida y venida de espectáculos culturales, para afianzar las buenas relaciones del Ecuador 52


y Colombia entre sus ciudadanos, sin que medie ningún problema coyuntural político o de otro orden, que a través de informaciones mediáticas nos hacer ver, unos a otros, como pueblos agresores, cuando lo que en realidad queremos es vivir en paz y amistad y, si se quiere, en comunión, para coparticipar en un mejor devenir de nuestros países. Creo que el ejemplo brindado por la Universidad Ricardo Palma de Lima junto al Gobierno de la Provincia de Pichincha debería ser tomado en cuenta, seguido y potenciado, sin duda nos hará mejores vecinos y útiles ciudadanos.

Aprendamos de una buena vez a dejar de lado los gustos masificados, demos un basta al dominio tecnológico, al consumismo a ultranza y a un hedonismo vulgar, fatuo y hasta cómodo. Demos prestigio a las actividades culturales de cierto nivel, tanto literarias, como artísticas e insistir en que la cultura y la educación son imprescindibles para la libertad y el aporte único para alimentar nuestra sensibilidad y despertar la curiosidad, la imaginación y una actitud crítica que da lugar a la tolerancia en la diferencia y en definitiva al respeto mutuo.

Los directores de la Banda Sinfónica de la URP, Rosario Puñes y Felipe Ubillús, entregando una placa conmemorativa al representante de la Prefectura de Pichincha, Axel Yépez.

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un sueño con toros de colores crónica de un vendedor de cidís por Alfredo Espinosa Cordero Fotogramas del documental de Publipromueve


A

quella madrugada salí a trotar, como todos los días después de que me diagnosticaron «estrés crónico con ulceraciones laterales por p resión trocantérea», lo que interpreté como tener las costillas, el estómago y los intestinos contraídos, irritados y arrugados. Por culpa del ruido de Quito. Del tráfico y de cómo manejan todos. De lo feas que son montón de casas y edificios en el Norte, por donde camino todos los días vendiendo los cidís. De la rabia que me da no haber podido estudiar arquitectura porque no se me hubiera ocurrido ni hubiera tenido cómo. De las iras que me produce saber que detrás

de cada horrible construcción hay un arquitecto que debería estar muerto, sinvergüenzas, y un funcionario municipal que debería estar en la cárcel; porque seré bruto e ignorante pero sé muy bien que el gobierno se gasta un montón de plata en universidades públicas y privadas. De lo difícil que se ha vuelto nuestro trabajo ahora que los artistas se empiezan a piratear a ellos mismos. De la cantidad de vendedores ambulantes de cidís que antes no había y que ahora hay; la mayoría solo buscando trabajo fácil porque yo llevo ya 15 años en esto, desde que salieron los primeros cidís, y hasta tengo carné. De lo triste que resulta no poder o rganizarnos porque no les gustó

M a rcelo Aguirre

Imaginaria 56


el nombre en el Ministerio de Bienestar Social: Asociación de Vendedores de Discos Piratas de los barrios del Noroccidente de Quito. Por culpa de tantas cosas r especto de las cuales no puedo más que emputarme. ¡Y a eso le llaman vivir en libertad¡ Pero bueno. Lo que quería contarles es que a causa de toda esa molestia —creo—, yo sueño, sueño bastantísimo. Aunque siempre que le pregunto a la gente me responden que no sueñan tanto, y otros hasta me dicen que nunca. Y tengo un sueño repetido. Resulta que como vivo arribita de la casa Humboldt… que no sabía de quién mismo era, hasta que

viendo tanta gente entrar y salir, me decidí. Y mi vida cambió. Había una exposición de fotos. Como nadie me dijo que no podía entrar… a diferencia de cuando intenté hablar con el Alcalde o con el Ministro de Vivienda. Ya adentro, me cogí un librito bien chévere que anunciaba otras exposiciones como a mí me gustan, gratis, y en salas que ni me imaginaba que había en Quito, a donde siempre me dejan entrar. Vivo, dije, arribita de la Humboltd, abajito de la tienda, en un cuartito de arriendo atrás de una casa grande que cuido de noche. Y siempre que salgo, paso por la plaza del Ministerio de Agricultura que, la verdad, nada

Miguel Betancourt

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tiene que ver con el nombre, para toparme con ese toro grandote, de metal, negro, flaco pero fuerte, elegante, que la gente siempre mancha. Y bueno, entonces sueño con toros, con t o ros de colores. Ellos siempre están parados en plazas o calles de la ciudad que yo conozco, p o rque por allí vendo mis cidís. Los toros están como perdidos, como enamorados, como el toro del cuento del toro fiel que una vez leí en la guambrateca, que también conocí por equivocación, después de que fui a mi tercera exposición, en el Centro Cultural Metropolitano. Estaba anunciada en el mismo librito.

Y a propósito, el primer sueño que me acuerdo es justo de la noche en que leí el cuento del t o ro fiel en la Guambrateca. ¡Qué linda es!, por los niños. Pero qué fea por alguna gente que atiende. Y qué triste, porque soy el único adulto que va a leer. Ahí me di cuenta de que, probablemente, mucha gente no sueña porque no lee, o porque no va a las exposiciones o al cine al menos una vez por mes, ajustándose un chance, claro. En mi sueño, yo veo a los toros desde arriba, porque en mi sueño estoy volando. Cosa que solo a dos personas de tantas que conozco les ha pasado. Es que a cada persona que le

Imaginaria 58


vendo un cidí, le pregunto si sueña, y todos me contestan. Sólo dos brutos me regresaron a ver y botaron los cidís sobre mi mesita plegable, que yo fabriqué, como diciendo «quién se cree éste». Pero a mí no me importa pues sé que es por la vergüenza que les causa admitir que no sueñan. Porque aceptar que uno no sueña debe ser como aceptar que uno de noche está muerto. En fin. La cosa es que la mayoría no sueña y, de los que sueñan, casi casi nadie vuela. ¿Estaré loco? Puede que sí.

ni dónde estoy, y con la gente espantada, viéndome con asco sin querer darme ni la mano.

Porque al rato del rato me doy cuenta de que estoy tirado en la vereda, babeando, con los discos por el suelo, la mayoría robados, sudando, sin saber ni quién soy

Esto de los sueños con toros de colores también debe ser h e rencia de donde yo vengo. En mi pueblo hay… toros de pueblo, valga la redundancia.

Ese es el único miedo que tengo en la vida, es verdadero pavor: que me vaya dar el ataque en la guambrateca o en una exposición, y que nunca más me dejen entrar. Ahí sí me boto a las llantas del trolebús, o me lanzo gratis de la torre de la Catedral donde a mí nunca me cobran la entrada para ver la ciudad desde arriba, esperando que un día lleguen los toros de colores.

Pilar Bustos

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Así dicen siempre los políticos en la radio aunque yo no sé para qué. Es que oigo las entrevistas toditas las mañanas mientras me peino de abajo para arriba con la esperanza de un día tener algo de pelo en el cuerpo y barba en la cara, para parecerme en algo a los toros. Porque los toros de pueblo… me fascinan. Ya me han cogido dos veces, la primera cuando era bien guambra. Fue la tercera y la última vez que la pierna no me r espondió. Me fui al suelo y me cogió el ataque. Con todo y todo, esa es una fiesta h e rmosa, no como esa otra fiesta, bestial y aniñada, en la que los t o re ros solo se enfrentan al toro

p o rque tienen espada, y tienen la capa con la que al pobre le m a rean, que además ya les llega como regalo de familia pobre, hecho una pendejada de cuánto le han pegado y clavado el pincho desde el caballo y destrozado el lomo con las banderillas. No digo que no sean valientes los tore ros porque esos t o ros en verdad son más torazos que los de las fiestas de pueblo. Pero estudiado y con espada, cualquiera, hasta yo. Otra nota es cuando uno se lanza lluchitico y chumado al ruedo a c o r rerse del toro. La segunda vez que me cogió no fue porque me dio el ataque pero sí me quedé como tonto por culpa del trago, que me tumbó inconsciente a la

Nixon Córdova

Imaginaria 60


tierra. El toro se dio gusto dejándome cojo, con un huecarón por ahí por el riñón, y tuerto de un ojo. Hasta foto me tomaron y creo que será la única vez que salí en un periódico y hasta con mi nombre. Sin ojo, sin riñón, cojo y tío quedó Dositeo Tejada en fiesta de pueblo por culpa de un toro. Pero definitivamente somos más valientes, porque yo no me imagino al J. corriendo la Últimas Noticias con un montón de gente al lado ortigándole las piernas, ni qué Jesús, ¡no llega ni muerto! Es como una pelea de gallo joven con gallo ciego, mochado el pico y cortado las alas de adentro. O sea, es absurdo. Como cuando yo salgo a vender con el susto de la chiripiolca, o con la

p reocupación de no vender nada. Es absurdo. Porque nadie debería sentir miedo. En mis sueños hay toros en las plazas y en las esquinas de la ciudad, que veo mientras vuelo por el centro y por el norte. Porque en mi sueño, los toros de colores no han pisado el sur de Quito, por lo menos no hasta ahora. Habría que preguntarles por qué. Mi viaje empieza siempre por La Recoleta donde está el primer t o ro. El segundo está en la 24. En San Francisco, Santo Domingo, la Plaza Grande, a la entrada de San Agustín esperando eternamente al santo, y en La Merced, hay cinco, uno cerca de la puerta de cada iglesia.

61 Imaginaria


Dos hay en La Alameda: uno, amigo, al lado del caballo de Bolívar, retándolo y otro, pariente, en el puente sobre el lago, como en el páramo. Otro espera para pasar por el arco de El Egido. ahora entiendo que el n o m b re del parque es para que cualquiera que pase por el arco se sienta Elegido. Más al norte, en la Casa de la Cultura, hay uno que no sabe lo que es cultura. En la Plaza Foch está otro, rodeado de motos y jóvenes con chompas negras que brindan por el toro y los caballos de fuerza. Más allá, en la entrada del hotel grandote de los militares, está otro, ahí donde antes estaba el zoológico que nunca tuvo toros. Dos hay en el

p a rque de La Carolina, uno por la tribuna esperando el desfile y o t ro al lado de la cruz del Papa, que me imagino será un gran t o re ro. ¿No son de por allá las corridas esas por las calles angostas donde es imposible que no haya un muerto? Tr es tristes t o ros están absurdamente desesperanzados en esos espantosos moles donde la gente va hoy en día como antes iba a la iglesia; uno perdido adentro del mol El Jardín, que de jardín no tiene nada más que el parque de al frente que no es de ellos; otro, aterrado entre los carros del p a rqueadero del CCI; y un tercero, desubicado en la plaza del Megamaxi. Pero el más bonito de todos es el que está al lado de Los Bueyes, que dicen que no se

J o rge Perugachi

Imaginaria 62


llama así, sino monumento al Labrador, aunque a mí me parece que es a los bueyes. Y, por fin, uno bien al norte, que tiene ganas de correr en medio del p a rque de Cotocollao. Lo más sorprendente es que cada t o ro tiene colores y motivos distintos pintados en su piel. Uno está partido y puesto frente a frente, las caras contrarias, como un espejo de sí mismo. Hay un toro azul con los ojos con plumas de pavo real. Un toro rojo tiene dos mujeres que se estiran por su cuerpo acariciándolo y amándolo. Hay muchos toros celestes, pero dos en especial que me gustaron, uno con un manto de la virgencita como en las corridas de pueblo, y otro mitad

celeste mitad verde con unas escaleritas de cartón que parecen alzarlo al cielo. Hay un toro extraño que parece de porcelana china roja con adornos dorados y unas caricaturas bien feas a los costados. Hay un toro bandera que parece madrina de las fiestas de Quito. Me gusta mucho uno que está pintado con paisajes y animales extraños, un barco, unas selvas, una noche, un mono, un tigre, unas tzantzas. Me gusta también otro que tiene figuras en r elieve con mucho color. Hay dos bien raros, uno como forrado con una armadura de metal, y otro con imágenes de la ciudad como en placas de rayos x, y pedazos de papeles periódico y una iglesia. Y así, cada uno más foco que el otro.

Oswaldo Viteri

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¡Quién iba a imaginar que los t o ros podrían esconder tantas cosas! Lo lindo es que con los toros, por primera vez la ciudad se ve diferente. Las invasiones de gente, máquinas, ruido y esmog ya no importan. Importan sólo los toros, y la ciudad se ordena a l rededor de ellos. Y pienso que si me da un ataque en sueños los t o ros me van a proteger, o por lo menos nadie me va a parar bola. También a veces me pregunto por qué no sueño con cóndores que, según sé, son más nuestros que los toros, aunque en verdad, cóndores, lo que son cóndores, yo nunca he visto uno más que en el escudo.

En verdad, lo único que deseo es amanecer un día convertido en t o ro, aunque sea en toro de fibra y colores, y que algún día alguien escriba de mí, como escribiero n de él: Cuando Dositeo Tejada se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un enorme toro. Estaba tumbado sobre su lomo crispado. Al levantar un poco la cabeza sentía la espada abrirse paso entre la carne arrancándole la columna, y veía su vientre negro, con profundas heridas transversales que manaban s a n g re y bilis sin detenimiento. Sus patas estaban descuartizadas,

Jaime Zapata

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decoradas como banderillas clavadas al cuerpo. Y de su boca corría tanta espuma como si la rabia se hubiera apoderado de él durante la t r a n s f o rmación…

To ros de Colores es un proyecto de escultura pública organizado por el Gobierno de la Provincia de Pichincha, DINERS, PUBLIPROMUEVE. Los toros duermen aún en algunas bodegas de Quito. Ojalá que quieran despertar antes de las próximas fiestas, para convertir esta ciudad en el pueblo que en verdad es, para pintar sus calles de historias y contradicciones.

Los toros guardados

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«Toros de pueblo» (fragmento) de Antonio Arias. Colección Obras importantes de maestros ecuatorianos del siglo XX, propiedad del Gobierno de la Provincia de Pichincha.


Toros de pueblo Chapana, el torero bufo por Sergio Salvador Promotor Cultural

M

ás de una vez la casualidad lo ha encontrado con su cara pintada, rodeado de niños que lo miran sonrientes y padres que recuerdan cuando lo vieron en televisión en la década de los setenta, mientras le toman fotos diciéndoles a sus hijos «este payasito fue el amigo de mi infancia». Pero esta vez, la casualidad lo pone tras la improvisada barrera de palos clavados en la obstinada fiesta de los toros de pueblo. Habla despacio con alguien y sugiere el lance correcto al temerario neófito que arriesga su integridad en un rito popular de agilidad y valentía. Si alguien le sugiere tomar una improvisada capa y reeditar tiempos anteriores piensa en sus sesenta y siete años que ya le pesan, la experiencia de cerca de veinte años como torero bufo le ha enseñado que no se debe tomar a la ligera una corrida de toros por más popular que ésta sea. Ahora sin maquillaje de payaso, Chapana, vuelve a ser Alfredo 67

Núñez, sabe que el toro es un animal noble y que en la fiesta de pueblo el arrojo es el ingrediente necesario para lograr pases exquisitos. Poco importa si el toro es veleto o brocho de cuernos, el temor nace ante lo que los conocedores llaman toro jugado, aquel animal que perdió el miedo de la embestida y arremete con los ojos abiertos hacia el capote siguiendo irremisiblemente al toreador. Luego de algunas horas, el arrojo se encuentra ya sazonado con aguardiente y cerveza. Cualquier prenda de vestir se transforma en capote y siempre queda tiempo para apurar un trago más, antes de salir en obstinada persecución del animal, con el objetivo de arrancar del público un aplauso ante un buen lance logrado. El evento de toros de pueblo es una fiesta bañada de colores y sorpresas. De los oscuros colores de los uniformes de las bandas de músicos en las corridas de luces, se pasa


Chapana en una de sus presentaciones. Archivo personal de Alfredo Núñez.

como una sonrisa a la banda que anima el enfrentamiento. Una banda popular es descomplicada como el vivir en el campo. El clarinetista usa gafas oscuras para disimular la «mala noche» por culpa del festejo, el hombre del trombón toca con tanto ahínco que ya a nadie le molesta lo desacompasado de su música, el

niño azota alegremente los platillos con la misma vehemencia con la que juega a ser músico mayor en su pueblo. Es entonces, que toda esta mixtura de voluntades y buenas intenciones musicales se convierte en el marco de la fiesta. A media tarde bajan de un camión a un toro grande y especialmente fiero, trae sobre su lomo, atada con fuerza, una colcha finamente 68


bordada. Este es el trofeo al que aspira cualquier torero de pueblo. Los pases dejan de tener por objetivo el burlar al animal, ahora son la manera de escabullirse entre sus temibles pitones hasta conseguir asirse a la prenda atada en el lomo del cuadrúpedo e intentar desatarla para llevársela a su casa, como premio al valor.

Claro, los envites que tienen que ver con el forcejeo con un toro, generalmente no son previsibles, pues, normalmente los primeros intentos suponen golpes e incluso serias lastimaduras que, extrañamente, inyectan más arrojo a los obcecados toreadores. Con mucha más frecuencia de lo que la justicia quisiera, se cumple el dicho popular de que nadie sabe

Chapana en una de sus presentaciones. Archivo personal de Alfredo Núñez. Foto Yánez.

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para quién trabaja, porque cuando el trofeo está a punto de ser arrancado del animal, un mal cálculo del espontáneo y sagaz héroe, termina con un golpe que lo aleja de la ilusión de cumplir su objetivo, pero deja el camino expedito para otro, quien, aunque nunca dio muestra de falta de valor, sí dejó notar algo más de prudencia. Luego, cuando el coraje ha puesto propietario a la colcha que tenía el animal, la corrida toma vigor otra vez. No falta la enfurecida madre o esposa que entra al ruedo, sin importarle lo temerario de su acción, para sacar a grito herido y empujones al hijo o marido desobediente que, haciendo caso únicamente a su recién estrenada condición de torero por un día, olvidó la suplicante recomendación de dejar el toreo sólo para los que saben. Está también quien no tiene la madre al lado o quien quiere probar, ante una mujer de miradas lánguidas y sueños irrealizables, en jornadas audaces que con cada sorbo de aguardiente, en fiestas de toros populares, estos animales, de a poco, se van convirtiendo en dóciles ejemplares de mamíferos creados para jugar. Es que la fiesta de toros envuelve a cada espectador en una suerte de sortilegio, donde el valor es la moneda con la que se adquiere razones para vivir.

Al igual que en las corridas de luces cuando el bravo torero arroja la capa y descubre desafiante su pecho ante los pitones del toro, también las corridas populares tienes sus desplantes de valor. Es frecuente ver toreadores hablando entre sí de espaldas al toro, reconociendo la destreza del compañero en un pase e intercambiando felicitaciones por el depurado estilo taurino que ningún coso formal tendrá la suerte de disfrutar, pero claro, tendríamos que faltar a la verdad si admitiéramos que siempre estos actos tienen un final de alcurnia, porque esta caballerosa escena casi siempre es interrumpida por un grito general de terror que les alerta del toro que viene en carrera tras ellos y el garbo, entonces, se convierte en alocada carrera que los lleva, a brincar sin la menor elegancia, como la ventura les brinde posibilidades, sobre las tablas y reencontrarse luego fuera del ruedo ofreciéndose, con la cortesía que la carrera mutiló, un traguito de cola o cerveza para aplacar el susto. Uno tras otro entran a un camión los toros cansados de perseguir toreros y salen otros toros con nuevos bríos y bravuras. Para este tiempo el toreo y las carreras en escapatoria han convertido a desconocidos en amigos, que se jugarían la vida por librar del riesgo a su compañero. Incluso en la improvisada plaza se puede ver grupos de personas que se han reunido por afinidades en el 70


toreo, existen quienes prefieren tentar al toro y jugar a ganar en velocidad al animal hasta llegar a las tablas donde termina el reto. Otros, en cambio, prueban a hacer sus primeros lances y unos a otros se dan valor para practicar el pase con el que suponen lograrán el aplauso del respetable. Finalmente está un último grupo, se los ve distintos porque no improvisan con camisetas o sacos- capas para torear, ellos llevan en sus brazos capotes rojos por un lado y amarillos por otro. Ellos son distintos y ven al resto de toreros con respeto por su valor pero con la superioridad del torero formado. Así, entre risas de alegría fraterna, música, comidas típicas, licores y uno que otro grito de susto porque un borrachito volvió a entrar al ruedo, pasa la tarde. Alguien se le acerca al torero bufo en cesantía que mira el espectáculo como quien ve pasar el tiempo y le pregunta, con curiosidad, por qué no brinca al ruedo como otras veces, para dejar admirada a la gente con sus cómicas ocurrencias taurinas. Con sus sesenta y siete años y una prótesis en una vértebra dañada por una cornada, toma una gran bocanada de vida y responde Chapana que el amor a los toros de pueblo vive cada día en su memoria y que la edad regala al cuerpo dolores por los golpes recibidos en la juventud, pero 71

también, aplomo para cuidar el don de la vida. Chapana se sabe necesario para los niños que esperan verlo haciendo reír con su cara pintada y su corazón de niño alegre un día más, o hasta que, eso que los adultos llaman memoria, le arrebate definitivamente su cualidad de inmortal con su extraña pero irrenunciable vocación de bufo taurino.


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La portada del tercer número de Imaginaria reproduce el mural realizado por Wilo en el Museo del Agua de Quito, este Dossier ha decidido incluir un cómic de este artista versátil para mostrar al público otra de las expresiones de su obra. Wellington Ayllón Naranjo. Artista visual, escritor, diseñador e ilustrador; ha trabajado en escultura, pintura, caricatura, mural, grabado, diseño de joyas, diseño gráfico e industrial. En los últimos veinte años ha realizado doce exhibiciones colectivas, diecinueve individuales y recibido dieciseis premios en arte y diseño. Se confiesa «adicto al café, fanático del picante, edonista, esteta y buen escuchador de historias». Tomado del libro La línea. Bestiario de una guerra (1996)


La l铆nea por Wilo

El homo sapiens es una especie en peligro de autoextinci贸n grafiti en una calle de Quito


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C erca de quinientos originales y la presencia de dos decenas de intelectuales de la América Latina, el Caribe y Europa —entre quienes se encuentra el poeta chileno Gonzalo Rojas, invitado a pronunciar las palabras inaugurales— vuelven a avalar el Premio Literario Casa de las Américas en vísperas de celebrar su edición número 50. Una vez más el jurado sesionó en Cienfuegos durante la primera mitad del certamen para iniciar allí las lecturas y deliberaciones, y, desde luego, para participar en la vida cultural de una ciudad cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Como parte de esa vida cultural, la Casa y sus jurados celebraron —en el contexto del programa LeerAmérica— paneles, presentaciones de libros, lecturas y diálogos en sitios públicos e instituciones académicas, conciertos, una exposición, la presentación de más de diez nuevos títulos y el encuentro de los jurados con el público fueron los atractivos que precedieron a la entrega de los premios correspondientes a este año. 79


El jurado integrado por Mario Bellatin, de México; Luis López Nieves, de Puerto Rico; Humberto Mata, de Venezuela; Francisco Proaño Arandi, de Ecuador, y María Elena Llana, de Cuba, otorgó por unanimidad el Premio Casa de las Américas a la obra: La furia de las pestes, de Samanta Schweblin, Argentina. «La cual alcanza una alta calidad estética, tanto por el conocimiento que demuestra de las técnicas y posibilidades del género, cuanto por la originalidad con que aborda aspectos de la realidad desde diversos enfoques —lo extraño, lo absurdo o lo simplemente cotidiano—, todo ello con un lenguaje al que, más allá de su economía de palabras, sustentan el intenso ritmo interior y un inexcusable aliento poético». Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978). Estudió cine y televisión en la Universidad de Buenos Aires. Ha integrado las antologías de narrativa La joven guardia (2005) y Una terraza propia (2006). Con su libro de cuentos El núcleo del disturbio (2002), obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes 2001. 80


por Francisco Proaño Arandi Escritor ecuatoriano y Jurado del Premio Casa de Cuento 2008

I

nvitado por la Casa de las Américas para ser parte del Jurado del Premio que lleva el nombre de esa prestigiosa entidad cubana, en su edición número 49, la correspondiente al año 2008, me cupo permanecer en las ciudades de Cienfuegos y La Habana, entre el 20 y el 31 de enero, en compañía de un grupo de prestigiosos intelectuales encargados de discernir las obras ganadoras en las especialidades escogidas para esta ocasión: cuento, poesía, ensayo histórico-social, literatura brasileña, literatura caribeña en francés y creole. Una vez más, la Casa de las Américas evidenció su condición de vínculo entre los intelectuales, artistas y demás trabajadores de la cultura de América Latina y otras partes del mundo, en una época en que las dificultades e imposiciones, tanto del mercado, cuanto de las fronteras política e ideológicas, impiden la comunicación y el contacto plenos y fructíferos en el ámbito de la cultura. Esta característica ha hecho de la Casa una institución única a nivel internacional y que mantiene, por sobre las carencias derivadas del bloqueo

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impuesto a la isla caribeña por los Estados Unidos, una rica y multifacética actividad en las más diversas ramas del arte y la cultura, potenciando su labor editorial y la interacción fraterna, cotidiana y personalizada con miles de actores culturales y entre éstos, vía la intermediación de Casa. También fue una oportunidad para constatar que América Latina mantiene viva, en todos los países que la integran, una rica y activa creatividad, verificable en el cúmulo de obras enviadas al concurso, cerca de quinientos originales, en particular en las modalidades de cuento y poesía. Al mismo tiempo, pude advertir que los diversos creadores ejercen su quehacer con multiplicidad de medios, técnicas y visiones y con preocupación por inquirir y descifrar los temas más actuales que, sin embargo, no dejan de ser a la vez profundamente humanos y trascendentes: la migración a los grandes centros de poder económico, la enajenación urbana, el erotismo y sus problemas, la violencia, entre otros.


Luego de un detenido trabajo de lectura, selección y debate, finalmente los premios fueron los siguientes: En poesía, la obra «La llave de Marilyn», de la argentina Laura Yasan, «metáfora de la soledad en la ciudad moderna», según el jurado compuesto por Carmen Berenguer (Chile), Jorge Boccanera (Argentina), Juan Manuel Roca (Colombia), Gustavo Pereira (Venezuela) y Alex Pausides (Cuba). Primera Mención: «In vitro», de Nelson Simón, Cuba. Menciones: «Todos los cadáveres soy yo», de Cristian Avecillas, Ecuador; «Textos de la barbarie», de Juan Cameron, Chile; «Traficantes de oxígeno», de Alexis Díaz Pimienta, Cuba; y «Exilio en Buenos Aires», de Elena Cabrejas, Argentina. En cuento, la obra «La furia de las pestes», de la argentina Samanta Schweblin. En las otras especialidades cabe señalar: «El etnotexto: las voces del asombro», premio

en ensayo de tema histórico-social, del colombiano Hugo Niño; «A globalização da natureza e a natureza da globalização», del brasileño Carlos Walter Porto-Gonçalves, en literatura brasileña; y «Les dieux voyagent la nuit» (novela), del haitiano Louis-Philippe Dalembert, en literatura caribeña. A continuación incluimos una selección de textos tomados de algunas de las obras que fueron objeto de análisis por los jurados del Premio Casa 2008, tanto de la que alcanzó el premio, como de otras que, a juicio de algunos de aquéllos, merecen ser publicados. Agradecemos a Casa de las Américas por su generosidad en facilitar y autorizar la publicación de estos importantes trabajos, demostrativos de lo más actual que al momento se produce en la literatura latinoamericana, en especial por parte de jóvenes autores.

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por Samanta Schweblin Este cuento pertenece al libro Los jardines de Salomón, Premio Casa de las Américas, 2008.

E

stoy sentada en el bar del tano, esperando a Daniel, cuando veo al hombre sirena mirarme desde el muelle. Está sentado sobre la última columna de hormigón, donde el agua todavía no llega a la playa, a unos cien metros. Daniel me llamó esta mañana. Quiere verme por algo urgente así que acordamos encontrarnos al mediodía, en el bar. Ya lleva veinte minutos de retraso cuando veo al hombre sirena. Tardo en reconocerlo, en entender que es exactamente, tan hombre de la cintura para arriba, tan sirena de la cintura para abajo. Mira hacia un lado, después tranquilamente hacia el otro, y al fin vuelve a mirar hacia acá. Cuando entiendo lo que veo mi primer impulso es pararme. Sé que el tano me vigila desde la barra. Disimulo buscando entre las cosas de la mesa la cuenta del café, como si de un momento a otro optara por irme. El tano se acerca para ver que todo esté bien, insiste en que debo quedarme, en que debo esperar a Daniel, que ya debe estar por llegar, parece dispuesto a no dejarme salir. Le digo que se quede tranquilo, que enseguida vuelvo, le dejo cinco pesos sobre la mesa, 83

tomo mi cartera y salgo. No tengo un plan para el hombre sirena, simplemente dejo el bar y camino en su dirección. Contra la idea que se tiene de las sirenas, hermosas y bronceadas, éste no sólo es del otro sexo sino que es bastante pálido. Pero macizo, musculoso. Cuando me ve se cruza de brazos —las manos bajo las axilas, los pulgares hacia arriba—, y sonríe. Me parece un gesto demasiado canchero para un hombre sirena y me arrepiento de estar caminando hacia él con tanta seguridad, con tantas ganas de hablarle, y me siento estúpida. Pero ya es tarde para detenerse. Él espera a que yo me acerque y entonces dice: —Hola. Me detengo. —¿Qué hace una morocha tan sola, en el muelle? —Pensé que quizá…— no sé que decir. Dejo caer la cartera, la sostengo con ambas manos, colgando frente a mis rodillas, como una nena—, pensé que quizá necesitaba algo, siendo que usted…


—Tutéame, preciosa— dice y me tiende la mano en un gesto que me invita a subir. Miro sus piernas, o mejor dicho, su cola brillante que cuelga sobre el hormigón. Le paso la cartera. La toma, la deja junto a él. Trabo un pié contra el muelle y tomo la mano que vuelve a ofrecerme. Tiene la piel helada, como pescado de congelador. Pero el sol está alto y fuerte, y el cielo es de un azul intenso, y el aire huele a limpio; y para cuando me acomodo junto a él siento que la frescura que emana su cuerpo me llena de una vital felicidad. Cuando nos soltamos no sé que hacer con las manos: sonrío. Él se arregla el pelo —tiene un jopo muy a lo americano— y pregunta si traigo cigarrillos. Digo que no fumo. Tiene la piel lisa, ni un solo pelo en todo el cuerpo, y llena de pequeñas aureolas de polvillo blanco, apenas visibles, quizás formadas por la sal del mar. Ve que lo miro y se las sacude un poco de los brazos y la panza. Tiene los abdominales marcados, nunca vi una panza así. —Podés tocarme— dice, acariciándose los abdominales —no hay así en el centro ¿o sí?. —Acerco una mano, él se adelanta, la aprisiona entre la suya y su panza también helada. Me tiene así algunos segundos, y después dice: —Contame de vos —y me suelta con suavidad— ¿Cómo va todo? —Mamá está enferma, los médicos dicen que va a morirse pronto. —Qué mal. Miramos juntos el mar. —Pero ese no es el problema —digo—, más me preocupa Daniel. Daniel está mal. —¿Le cuesta asumir lo de su madre?

Asiento. —Y está agotado —digo— no sé porqué está tan cansado. —¿Son sólo dos hermanos? —Sí. —Al menos pueden dividirse las cosas entre los dos. Yo soy hijo único y mi madre es de lo más absorbente. —Pero lo hace todo él porque yo necesito estar descansada, no puedo estresarme, ni permitirme emociones fuertes. Tengo un problema, acá, en el corazón: yo creo que es del corazón. Así que me mantengo alejada. Por mi salud… —¿Y dónde está Daniel ahora? —Es impuntual. Ni que tuviera tanto que hacer. Está todo el día corriendo de acá para allá pero yo terminé entendiendo que lo que tiene él es un gran problema con la organización de sus tiempos. —¿De qué signo es? —De Tauro. —Uff. Qué signo mi Dios. —Ni me lo digas… Tengo pastillas de menta, ¿querés? Dice que sí y me pasa la cartera, que quedó de su lado. —Está todo el día pensando de dónde sacará dinero para pagar esto, de donde para lo otro, y está todo el tiempo queriendo saber qué estoy haciendo, dónde voy a estar, con quién…. —¿Vive con tu madre? —No. Mamá es como yo, somos mujeres independientes y necesitamos nuestro espacio. El considera que es peligroso que yo viva sola. Así no más me lo dice: —yo creo que es peligroso que una chica como vos viva sola. Por supuesto que nunca acepté.

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Le paso una pastilla y tomo otra para mí. —¿Vivís por acá? —Me alquila una casita a unas cuadras: cree que este barrio es mucho más seguro. Y se hace amigos por acá, habla con los vecinos, con el tano, quiere saber todo, controlar todo, es realmente pesado. —Mi padre era así. —Sí, pero él no es papá. Papá está muerto, ¿por qué tengo que soportar un papá-hermano si papá está muerto?. —Bueno, quizá sólo intenta cuidarte. Me río, pero sarcásticamente en realidad, el comentario casi arruina mi humor, y creo que él alcanza a darse cuenta. —No, no. No se trata de cuidarme, es mucho más complicado de lo que pensás. Se queda mirándome. Tiene ojos celestes, muy claros. —Contáme. —Ah, no. Creéme, no vale la pena: es un día hermoso. —Por favor. Une las palmas de las manos, y me ruega con una mueca graciosa, como un ángel a punto de llorar. A veces, cuando me habla, la aleta plateada se ondula un poco en las puntas y me roza los tobillos. Aunque son ásperas, las escamas no me lastiman, es una sensación agradable. Yo no digo nada, y las aletas se acercan cada vez más. —Contáme. —Es que mamá… Ella no sólo está enferma: la verdad es que la pobre está totalmente loca… Suspiro y miro el cielo. El cielo celeste, absoluto. Después nos miramos. Por primera vez reparo en sus labios. ¿Serán también

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helados? Me toma de las manos, las besa y dice: —Creés que podríamos salir? Vos y yo, un día de estos… Podríamos ir a cenar, o al cine, me encanta el cine. Le doy un beso y siento el frío de su boca despertar cada célula de mi cuerpo, como una bebida helada en pleno verano. No es solo una sensación, es una experiencia reveladora: siento que ya nada puede ser igual. Aunque no puedo decirle que lo amo: no todavía, debe pasar más tiempo, debemos hacer las cosas paso a paso. Primero él al cine, después yo al fondo el mar. Pero ya tomé una decisión irrevocable. Y ya nada me separará de él. Yo, que toda la vida creí que se vive por un único amor, lo encontré en el muelle, junto al mar, y me toma ahora francamente de la mano, y me mira con sus ojos transparentes, y me dice: —No sufras más, morocha, ya nadie va a hacerte daño. Una bocina suena a lo lejos, desde la calle. La identifico enseguida: es el auto de Daniel. Miro por sobre el hombro de mi hombre sirena. Daniel baja apurado y va directo hacia el bar. No parece haberme visto. —Ahora vuelvo —digo. —Me abraza, vuelve a besarme —te espero— dice y me presta su brazo como soga para que pueda bajar más cómoda. Corro hasta el bar. Cuando entro, Daniel, que hablaba con el tano, me ve y parece aliviarse. —¿Dónde estabas? Quedamos en tu casa, no en el bar. No era cierto, pero no le digo nada, eso no importa ahora.


—Necesito hablarte —digo. Vamos al auto, hablamos en el auto. Vamos a llegar a cualquier hora. Me toma del brazo, con delicadeza, pero con esa actitud paternal que tanto me enerva y salimos. El auto está a unos metros, pero me detengo. —Soltáme. Me suelta pero sigue hacia el auto y abre la puerta. —Vamos, arriba. El médico va a matarnos. —No voy a ningún lado. Daniel se detiene. —Voy a quedarme acá —digo— con el hombre sirena.

Se queda mirándome un momento. Me doy vuelta hacia el mar. Y él, hermoso y plateado sobre el muelle, levanta su brazo para saludarnos. Daniel, como si al fin saliera de su estupor, entra al auto y abre la puerta de mi lado. No sé qué hacer, y cuando no sé qué hacer, el mundo me parece un lugar terrible para alguien como yo, y me doy cuenta a qué se refiere mi hermano, y me siento muy triste. Por eso pienso: es sólo un hombre sirena, es sólo un hombre sirena, subo al auto y trato de tranquilizarme. Puede estar ahí otra vez mañana, esperándome.

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por Ignacio Padilla Este cuento pertenece al libro El androide en nueve tiempos, y concursó en el Premio Casa de las Américas, 2008.

R

ugarza casi agradeció a su mala estrella que la radio del Bolívar estuviese averiada. Le bastaron cuatro segundos de estática para renunciar a la esperanza de comunicarse con el guardacostas. Ahora al menos tenía un pretexto para aplazar la noticia del hallazgo del cadáver y encerrarse en su camarote con la orden de que no lo molestasen hasta amarrar en Gran Baldón. Con un poco de suerte, para entonces el guardacostas y sus gendarmes de tierra, estarían ya tan borrachos que dejarían para mañana el papeleo que iba a exigirles aquel asunto. Sólo así los tripulantes del Bolívar tendrían la noche libre para distraer el pasmo que les ahogaba desde que reconocieron la monda calavera de Clarisse Von Heller tomando el sol en la última isla del archipiélago. Un marasmo de ginebra acompañó a Rugarza mientras redactaba su informe para las autoridades. Al principio las palabras fluyeron como diluidas en una solución salina, luego se endurecieron y finalmente se secaron en la punta de su pluma. Rugarza sintió que la cabeza se le apartaba del cuerpo. 87

No había concluido el primer folio de su informe cuando empezó a arrepentirse del tono oficioso con que había descrito la postura del esqueleto, la longitud de la cuerda que lo ligaba al árbol, el calibre del revólver que hallaron colgado de su cuello y que ahora reposaba frente a él, en su mesa de trabajo, minúsculo, oxidado, metido absurdamente en una bolsa de plástico como si en verdad fuese posible encontrar huellas dactilares en un objeto que habría estado por lo menos veinte años expuesto a la intemperie. Asqueado al fin, Rugarza dejó de escribir para rebuscar en su libreta un vestigio de emoción, el orgullo pueril de quien décadas atrás habría dado cualquier cosa por toparse con Clarisse Von Heller, viva de milagro o muerta sin perdón, pero siempre y ostensiblemente en cueros. Durante años los viejos del puerto habían colmado su imaginación adolescente con aquella legendaria desnudez, quizá la misma que ahora estimulaba el horror y el deseo de los jóvenes marineros del Bolívar. Desde que abandonaron el islote, Rugarza les había prohibido mencionar


siquiera a la Alemana mientras no estuviesen seguros de que aquel esqueleto era el suyo. Sabía sin embargo que esa orden no se cumpliría, y que no debía esforzarse mucho para oírles invocar sobre cubierta los rumores, los detalles y las versiones que él mismo había oído decir a los viejos en ese tiempo remoto, cuando las nuevas de la debacle del paraíso isleño, fundado por Clarisse Von Heller, se extendieron como plaga en el archipiélago. El golpe de las olas contra el casco del Bolívar ahogaba las voces de sus hombres, desquiciaba el tiempo y era de pronto su abuelo quien clamaba en su memoria, te lo dije, chico, te dije que allá en la Isla de los Grajos se volverían locos, te advertí que tantos extranjeros juntos y tanta promiscuidad no podían traer nada bueno. ¿Promiscuidad?, se preguntó después Rugarza frente al informe que no pensaba concluir. ¿Dónde habría aprendido semejante palabra un humilde pescador de las Galápagos? ¿De dónde la habría sacado también aquel tortuguero peruano que juraba saberlo todo sobre la Alemana y que se jactaba de haber llevado a Clarisse Von Heller hasta la Isla de los Grajos? Decía el peruano que él mismo le había visto desnudarse, arrojarse al agua y alcanzar la isla a nado como Dios la trajo al mundo. Una valkiria, señores, decía, nuestra madre Eva en pelota, aunque claro, ya saben ustedes cómo acaban esas cosas. ¿Cómo acaban?, inquirían al oírle, Rugarza y los demás muchachos del puerto sin que nadie se aviniese a responderles, por pudor, por recelo o simplemente porque a los isleños les faltó imaginación para prever de qué manera los hombres que formaron el reino de la Alemana habían de hallar la muerte o la locura.

Rugarza recordaba por lo menos tres versiones de lo ocurrido, cada una tan difícil de creer como la otra. Por aquí unos decían que la Alemana había secado el tuétano y el alma a sus vasallos a puro golpe de lujuria. Por allá otros pensaban que los hombres de la Isla de los Grajos se habían matado entre sí por la cizaña que esa arpía había sembrado entre ellos, a lo largo de los cinco años que duró su insular imperio de lascivia. Muchos más estaban convencidos de que Clarisse Von Heller, cuya afición herbolaria fue atestiguada por más de uno, los había envenenado con un potaje alucinante de hojas cálidas e hígado de iguana. Ninguna de estas versiones fue jamás comprobada o desechada por completo. En cualquier caso, Rugarza no creía haber oído nada concreto sobre las razones que un día de tantos empujaron a la Alemana a despreciar a sus vasallos y esfumarse para siempre del archipiélago. Ni el peruano se atrevió jamás a explicar esa parte precisa de la historia. Su minucia al relatar la llegada de la Alemana a la Isla de los Grajos contrastaba drásticamente con su mutismo en el momento de decir cómo había acabado aquella aventura. Cuando se lo preguntaban, el tortuguero se encogía de hombros y prefería volver sobre sus pasos contando hasta el cansancio cómo aquella diosa ecuatorial bajaba desnuda hasta la playa para recibir a los jóvenes rubios y perfectos que cada tres meses eran llevados a sus brazos. Según los cálculos dudosos del cronista, en los años que duró la guerra europea, su embarcación condujo hasta la isla unos cuarenta hombres, siempre recios y hermosos, todos desmedidamente ávidos de saciar a la Alemana en una orgía que ya imaginaban interminable. 88


Llegaban en pequeños grupos a Gran Baldón, se hospedaban donde los chinos, bebían sólo agua hervida y al día siguiente abordaban la embarcación del peruano, que en cinco horas los llevaba hasta el feudo isleño de Clarisse Von Heller. Decía también, el tortuguero, que en el trayecto los jóvenes apenas hablaban, aunque bien se les notaba una ansiedad de azogados tan explicable como contagiosa. Más de una vez, según lo confesaba él mismo, cuando el trago se le iba a la cabeza, el tortuguero sopesó abandonar su barca y quedarse para siempre en aquel remedo tumultuario del Edén. Pero ese privilegio, concluía, le estaba vedado. Cualquiera sabía que los habitantes de la Isla de los Grajos hubiesen sido previamente señalados por su reina, elegidos o llamados mágicamente por su canto a través del mar y de la guerra. Dorados, ávidos e intachables, los clientes del peruano no parecían de este mundo. Sólo así podrían haber merecido la suerte y la desgracia de desembarcar en esa isla cuyos misterios no estaban reservados para el común de los mortales. •••

Al principio el esqueleto no fue más que una mancha en la distancia, un atendible engaño en las pupilas de quienes llevaban demasiadas horas patrullando un mar rutilante. Bien podría haber sido un grupo de gaviotas impasibles en un islote a escasas millas de la Isla de los Grajos, acaso un tocón bañado de excrecencias animales que Rugarza prefirió primero pasar por alto. Pero a eso de las tres una corriente insidiosa empujó la embarcación hacia el islote, y según se aproximaban los navegantes descubrieron que la mancha en el tocón tenía ojos, o peor, que los había 89

tenido, pues de pronto fue la hondura de dos cuencas como abismos lo que les heló la sangre. Que me cuelguen si eso no es un muerto, maldijo el práctico más joven y de vista más aguda. O una muerta, completó a su pesar el teniente Estébez mientras Rugarza bufaba encajando los binoculares en los ojos. De modo que ya era otra la inquietud de los marinos cuando al fin desembarcaron en el islote. El esqueleto estaba efectivamente atado a los restos de un árbol y llevaba al cuello un objeto centelleante en el que Rugarza fue reconociendo los contornos de un revólver muy pequeño y con un no sé qué de femenino. En vano buscaron una embarcación abandonada, otro cuerpo, un náufrago culpable, viejo o enloquecido. El teniente Estévez hizo cuanto pudo por desatar intacto el esqueleto, pero éste se desmembró en sus manos con un desbarajuste de huesos y matas secas de cabello que debió ser rubio. Rugarza entonces suspiró, resignado a perder en pormenores burocráticos un sábado que había imaginado apacible en las tabernas del puerto. Luego desvió los ojos y reconoció en el horizonte las precarias crestas de la Isla de los Grajos. ¿Y ahora qué hacemos con esto, capitán?, le preguntó Estébez sacudiéndose las manos frente al esqueleto dislocado. Sé lo que están pensando, cabrones, musitó Rugarza, y les advierto que no quiero oír una sola palabra sobre la Alemana. Después dijo que embolsaran los huesos y los llevasen al barco. Ya verían lo que tenía que decir a eso el guardacostas Mogrovejo. El teniente Estévez titubeó un instante, como si el capitán le hubiese hablado en un idioma desconocido, pero al fin dijo sí, señor, y se alejó del lugar.


Rugarza se quedó unos minutos solo junto a los restos de la Alemana. Hacía rato que su mente estaba ya en otra parte. Y en otro tiempo, quizá en el día en que él y el propio Estébez, todavía muchachos, charlaban en el Faro de Santa Bárbara cuando avistaron una precaria balsa y corrieron a avisar a las autoridades. Ninguno de los dos sabía entonces que la embarcación venía de la Isla de los Grajos y que en ella viajaban hombres más muertos que vivos. Sólo más tarde, cuando bajaron al muelle, pudieron ver aquellos cuerpos desmedidamente hinchados, sus torsos gordos, sus vergas flácidas, aquel montón de piel rosácea castigada por el sol ecuatorial. Esa misma noche un gendarme les contó que aquellos náufragos venían del reino indómito de la Alemana, de donde habían huido cuando percibieron los primeros signos de una extraña enfermedad. Encendido por la fiebre, el único sobreviviente de la balsa había contado a las autoridades de qué manera la Isla de los Grajos se había ido transformando en un infierno. Fascinados por su diosa rubia, decía, los hombres habían comenzado a competir por sus favores. Al principio la pugna había sido cordial y aun amorosa. Pero un día la Alemana se apartó de ellos, cubrió su desnudez con una holgada túnica de manta y los dejó a su suerte. Entonces el deseo insatisfecho sembró entre los hombres un ansia sodomita que acabó en violento ritual de hombres insaciables, que se entregaron unos a otros como si impregnándose de sí mismos pudiesen alcanzar la perfecta hermosura de su reina. Aquel singular acuerdo funcionó por unas semanas, hasta que los encuentros devinieron en vejaciones y los más débiles fueron sucumbiendo al deseo de los más fuertes sin que éstos

hallasen ningún consuelo en aquéllos, que fueron los primeros en sucumbir a la peste. Mientras tanto la Alemana seguía intocable, encerrada en algún lugar remoto de la isla, seguramente complacida con aquel desorden del que se sabía causante. Los convirtió en bestias, aseguraba el gendarme citando a medias lo que había oído decir al sobreviviente de la balsa. A lo que su joven auditorio apenas pudo reaccionar con la intuición de un horror secreto e incomprensible. Rugarza supo después que aquel último náufrago había muerto presa de indescriptibles dolores, y que su cuerpo hinchado y rosa había sido enterrado con los de sus compañeros en una fosa común tan amplia que no parecía albergar cuerpos humanos, sino auténticas esferas de carne rosada, inexplicablemente infladas por el aire, el deseo o la muerte. •••

Para el Lunes el guardacostas Mogrovejo se encontraba ya abismado en una depresión alcohólica sin precedentes. El día de antes había discutido acremente con Rugarza porque éste había apartado el cuerpo del lugar de los hechos. A su entender, aquello había sido una estupidez, y con eso justificaba su negativa para dar parte de los hechos a sus superiores. Rugarza no insistió ni se ofendió con el rapapolvo del guardacostas, pues cualquiera que conociese la historia de la Alemana sabía que su esqueleto aún podía causar innumerables problemas que era mejor evitar. Qué tipo de problemas era algo que ni Rugarza ni Mogrovejo eran capaces de establecer. Lo único cierto para ellos era que algo había quedado inconcluso en el asunto de la Isla de los Grajos, algo acaso más 90


inquietante de los que hasta entonces se sabía o se pensaban que había ocurrido con Clarisse Von Heller y su ejército de bellísimos consortes. Poco después de la llegada de la balsa de los muertos, pasó por Gran Baldón un nuevo grupo de extranjeros dispuestos a alcanzar la Isla de los Grajos. Esta vez los visitantes eran distintos. Aquella comitiva venía encabezada por un hombre maduro, de modales refinados y mirada torva. Le acompañaban dos enfermeras germanas de rostros tan duros que parecían tallados en piedra por un artista a punto de morir. Lejos de inquietarse con la advertencia de que había una epidemia en la Isla de los Grajos, los viajeros insistieron en llegar allí como si sólo ellos tuviesen el remedio para el mal. Sin hacer preguntas el peruano los llevó hasta la isla, donde fueron recibidos por la Alemana, que efectivamente había cubierto su cuerpo y estaba ya visiblemente preñada. Años más tarde el tortuguero recordaría aquel encuentro con un estremecimiento, sobre todo por la veneración que la soberbia Clarisse Von Heller mostró al recibir a sus visitantes. Afirmaba el tortuguero que el hombre y las dos mujeres se habían metido en el reino de Clarisse Von Heller como si todo en él les perteneciera. Como si la isla, sus habitantes deformes y su única reina telúrica fuesen no sólo de su propiedad, sino fruto inmaculado de su imaginación. Para sorpresa de Rugarza, el martes llegó a Gran Baldón un médico forense enviado con urgencia desde tierra firme. El hombre se presentó muy temprano en las oficinas del guardacostas, y cuando vio que éste no estaba en condiciones de asistirle, solicitó amablemente a Rugarza que estuviese presente 91

en el exámen, lo cual hizo el capitán de muy buen grado. El forense era un viejo tembleque que no dejó de hablar mientras analizaba el esqueleto con mal disimulado interés. Al verle, Rugarza había resuelto ahorrarle los antecedentes del caso, pero enseguida se dio cuenta de que el médico los conocía tanto o mejor que él. Sin detenerse un instante en su escrutinio del esqueleto, el forense le habló largamente de la Alemana, y relató partes inéditas de su pasado, un pasado remoto del que ni siquiera Rugarza tenía noticias. Le dijo primero que Clarisse Von Heller no era propiamente alemana, sino austríaca, y que su juventud había estado marcada por la decadencia, la desgracia y la seducción. Le contó también cómo se había abierto paso entre la breve aristocracia del Weimar y luego entre los prohombres del Nacional Socialismo, que quisieron ver en ella la encarnación misma del sueño ario. No era difícil entender que aquella beldad había llegado a las Galápagos apadrinada por sus amantes de entonces, y que de alguna forma éstos habían intervenido también en el reclutamiento de sus jóvenes vasallos durante la guerra. Poco más podía añadir el médico que Rugarza no supiese ya, como no fuera el rumor de que una noche Clarisse Von Heller había sido finalmente arrebatada de su isla y ejecutada sin motivo aparente por sus mentores en alguna parte del archipiélago. Rugarza escuchó al forense sin apartar la vista de sus manos temblorosas, unas manos de viejo loco que sin embargo medían y raspaban el esqueleto con una inusitada agilidad. Después pensó que habría debido preguntarle muchas cosas a aquel hombre, pero algo en él le hizo recelar. Su palidez, su presteza para presentarse en Gran Baldón, su acento


exageradamente continental, su manera de hurgar aquella osamenta como si se tratara de un objeto demasiado familiar, un mecanismo de relojería en el que acaso esperaba hallar más confirmaciones que sorpresas. Al terminar el exámen, el médico sorprendió a Rugarza con la novedad de que aquel cuerpo no había pertenecido a una mujer, sino a un hombre caucásico de cincuenta y tantos años de edad, asesinado al parecer con un revólver de bajo calibre aunque extremadamente eficaz. Mientras se lavaba las manos el forense anunció al consternado Rugarza que aquel dictamen sólo complicaría más las cosas. Hágame caso, capitán, le dijo, ahórrese dolores de cabeza y permítame ayudarle. Acto seguido le ofreció redactar un informe forense donde constara que aquel cuerpo había pertenecido a una mujer de treinta años, muerta hacía unos veinte, no a causa de heridas de bala, sino probablemente de parto. Añadió que aquello bastaría para cerrar el caso, siempre y cuando Rugarza y el

guardacostas accedieran a entregarle el esqueleto, pues él conocía a algunas personas que pagarían muy bien por que les permitiesen conservar aquella reliquia. Dicho esto, el viejo guardó su instrumental y se marchó dejando en manos de Rugarza una tarjeta con la ambigua dirección postal de un pueblo uruguayo de nombre selvático e irretenible. Santiago de Querétaro, 2005/Ciudad de México, 2007.

Nota del Editor: Según el autor, «La odisea isleña de Clarisse Von Heller me fue regalada por el libro Latitud Cero de Gianni Guadalupe y Anthony Shugaar».

Ignacio Padilla nació en Ciudad de México en 1968. Realizó estudios de comunicación y literatura en México, Sudáfrica y Escocia. Es doctor en filología hispánica por la Universidad de Salamanca. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Ha obtenido el Premio Juan Rulfo para Primera Novela, Premio Juan de la Cabada de Literatura Infantil, Premio de Ensayo José Revueltas, Premio de Cuento Gilberto Owen y el Premio NH de Relatos. En el 2000 obtuvo el Premio Primavera por su novela Amphitryon, en 1996 le fue otorgado el Premio Guillermo Rousset Banda por su ensayo El diablo y Cervantes. Su novela más reciente es La gruta del Toscano (Premio Mazatlán de Literatura 2007). Ha sido director de la revista Playboy, agregado cultural de la Embajada de México ante el Reino Unido, becario de la Fundación Guggenheim.

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por Pía Bouzas Este cuento pertenece al libro Extranjeras, y concursó en el Premio Casa de las Américas, 2008.

E

s sábado a la tarde y hoy nos toca el cumpleaños de Alfredo. Con Gustavo decidimos entrar en el supermercado de Las Mercedes y comprar unas provisiones para la reunión. La temperatura es perfecta: después del calorón de la siesta ha empezado a refrescar. Caminamos en silencio y de la mano. Gustavo quizás atento a la ciudad; yo, en cambio, sabiendo plenamente que dentro de poco extrañaré Caracas. Hay algo infinitamente amable en su luz y en la selva que uno encuentra al doblar cualquier esquina, que sólo pertenece a esta ciudad. Sé que en dos semanas regreso a Buenos Aires y quizás por eso las imágenes de la calle, por más reales que sean, empiezan a tomar la hechura de un sueño. La casa de Alfredo y de Sonia es un departamento de los años cincuenta: amplio, con inmensos ventanales y pasillos de ladrillos huecos por donde corre el aire fresco. Desde las ventanas se ven chaguaramos y palmas, y en el fondo, como en una postal clásica, el monte Ávila. El salón donde reciben es amplio, la antigua sala donde Sonia daba sus 93

clases de danza; la barra para los ejercicios de estiramiento y un piso de madera son testigos fehacientes de tiempos mejores. En las paredes cuelgan afiches de espectáculos que Sonia dio por todo el mundo a lo largo de los años sesenta y setenta, y en los pasillos se levantan columnas de libros que Alfredo ha ido apilando. Sus libros de poemas, sus traducciones, sus lecturas. Ambos han sido artistas famosos de una generación mimada por la buena fortuna y la Venezuela rica. Tanto que el talento y el buen vivir se derrochan en sus recuerdos de París y de Roma. Pero no es sólo buena fortuna y relatos cosmopolitas lo que fascina. No. De eso me he dado cuenta. Es la mirada galante y divertida con la que retratan su propio pasado cuando el ron suaviza los estragos de la enfermedad. —Coño, pana, si no qué, a esa edad o te enganchas al trago o los médicos hacen que te enganches a pastillas, tanta vaina que te meten. —Eso dice Gustavo y quizás está en lo cierto. Sonia camina despistada por la casa. Sus ojos enormes y negros miran con la profundidad de un abismo. Alfredo permanece


todo el día sentado en su sillón de dos posiciones y utiliza las barras de Sonia para hacer sus ejercicios de rehabilitación. —Soy un hombre importante, —dice— ahora también tengo psiquiatra. Alfredo Alfredo está en el centro del semicírculo de sillones, que encierran contra la pared, una mesita de bar y un televisor apagado. El grupo es variado y multigeneracional. Cuando llegamos, Leonardo ya ha distribuido a todos su último libro de poemas; Judith, su esposa, está ubicada con un vaso de vino en la mano, y Carmen Victoria, la hija de ambos, ayuda a Sonia en carácter de anfitriona. Con ellos formamos el grupo de los treintañeros. Pero también están los cincuentones Jesús Alberto, poeta elástico, y Elena, una mujer vestida de blanco, ajustada en su blusa escotada, que cada tanto saca su espejo de bolso y se pinta los labios, y mira al cumpleañero con afán de rumba. —Aquí sólo entran guapos y bellas— dice Alfredo cuando entramos, y sonríe mientras toma ron. —Él no parece poeta, parece más bien galán de televisión —dice la mujer apoltronándose en la silla al mirar a Gustavo. —Cierto, muy cierto —acota Alfredo—, es espectacular. Todo aquí es espectacular. ¿Has notado, Pía, que en la televisión hoy todo es essspectacular? —y al decirlo acentúa la s, estira la boca y los brazos como en un asombro exagerado. —La niña es espectacular, el jugo de piña es espectacular. En un programa de cirugías, a una mujer de verdad horrible, le iban a hacer todo nuevo: ya no sé, los dientes, los pechos, todo; y los locutores le decían «vas a quedar essspectacular»…

—Demasiado cruel —agrego yo como para acompañar. Aunque no he visto esos últimos programas extreme, imagino perfectamente la euforia de los locutores, siempre en parejas, hombre y mujer sexy, siempre con cabellera lacia y sonrisa blanca reluciente. —Eso es, demasiado cruel —dice Alfredo y ajusta su sillón con un golpe seco: clac y queda en la posición inicial, erguido y bien sentado. —Dile a Sonia que no me ha servido nada a mí —estira el vaso y se lo da a Carmen Victoria para que le hagan un refill. La niña va hasta la cocina donde Sonia está preparando los tragos y los pasapalos con las provisiones que hemos traído: queso, un poco de jamón, algunas aceitunas. Sonia sabe la medida exacta de ron con naranja que puede tomar Alfredo. A qué horas y cuántos. Sólo ron Santa Teresa Reserva, el más barato, el único que no nos cae mal, eso dicen siempre. Son las siete de la tarde y Caracas empieza a entrar en la noche. Afuera, las luces y los restaurantes de Las Mercedes: la bocina de los autos, el rugido de las motocicletas aceleradas, la bulla de la gente con unos tragos encima. Cuatro hombres de pie en la esquina, comiendo un perro caliente en el carrito callejero al ritmo de un reguetón. Una fila de camionetas queda trancada en la calle y los valets de los restaurantes agitan los pañuelos para atraerlas. El calor del asfalto se va mezclando con el aire fresco que baja del Ávila. —Pero nooo, fíjate, es que no somos sus amigos poetas, como Jacques Dupin, fíjate cómo lo dice —señala Jesús Alberto con ironía— marca bien la diferencia, nosotros estamos aquí y le rendimos pleitesía, como debe ser…

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Aquí es la luz blanquecina, la sala, el semicírculo de sillones alrededor de Alfredo. —Anda, Alfredo, no le hagas caso a Jesús, cuéntame de tu fábrica de poetas —dice la mujer de blanco. —Pero qué fábrica, mujer —dice Alfredo. —¿No son ellos? ¿No están aquí? No te hagas el modesto, —ella lo mira desde su poltrona jugando a la adulación; Alfredo presiona su sillón y clac, queda recostado— Y entonces, ¿por qué dicen que eres un excelente poeta? ¿Por qué te han dado premios tan importantes? —Cosas, mujer, que dice la gente… Pero el tema no conduce a ningún sitio. Parece almíbar rancio: todos lo apartan del plato. La mujer lo sabe y cambia de tema abruptamente. Dice con firmeza: —Voy a hacer una reunión para Eugenio por su premio, pero tienes que ponerte de pie. —le apunta a Alfredo, y luego a nosotros— No quiere caminar, eso pasa, yo acabo de agarrarlo y tiene fuerza en esas piernas. Está ahí cómodo, qué sé yo —Lo mira con intención—… más arriba también quise agarrar pero no me dejó… —Eugenio es su nuevo amor —aclara Alfredo para todos nosotros. —Ay, la dedicatoria que me hizo en su libro —dice la mujer y ondea el brazo de izquierda a derecha como si fuera la estela de un cometa. —Ves, lo que te digo —le apunta Alfredo a Jesús Alberto —Por cierto, en la presentación también estaba esa carajita, novia tuya, Jesús, ¿cómo se llamaba? Jesús Alberto permanece en silencio, las manos cruzadas entre las piernas.

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—Sí, chico, la catirita… la rubiecita, ¿alemana era? —Cecilia —Ves como sí sabes. Ahí estaba ella. También a ella le firmó su libro. Pero la dedicatoria que Eugenio me dio fue la mejor de todas. —Su nuevo amor, ahí está —señala Alfredo mientras bebe un poco más de ron. —No vas a decir que no es un gran poeta, —le retruca ella— Le han dado el «Octavio Paz» —Eugenio es un gran poeta y gran amigo mío. Y ella me llamó especialmente para leerme la dedicatoria por teléfono. —Lo peor es que no la recuerdo— contesta la mujer cuando Jesús Alberto le pide que la comparta, que ahora estamos todos curiosos. Jesús Alberto Alfredo luego empieza a cantar un tango. Jesús Alberto, que también se lo sabe, quiere intervenir. Alfredo levanta con gesto airado el brazo y lo frena. Canta solo, a lo Gardel, un tango que no conozco: todas las «vueltas», ligeras y afrancesadas. Alfredo inspira con entusiasmo y se impulsa en los antebrazos del sillón, cierra los ojos, actúa la pasión y el olvido traicionero con gesto desgarrado y contenido, cortado al ras. Cuando termina vienen los aplausos y el turno de Jesús Alberto. Ambos cantan tangos alternadamente en una suerte de payada: Alfredo canta con los ojos cerrados, vuelta la actuación hacia sí mismo; Jesús Alberto, en cambio, lo hace con coquetería hacia las mujeres que estamos allí. Jesús Alberto canta como un actor, con gestos ampulosos, sueltos, con


todo el cuerpo, agitándose y pronunciando cada frase, subrayándolas, sobreactuándolas con una libertad post flower power. Cuando terminan cae una nueva ronda de aplausos y los tragos de ron aparecen como por arte de magia. Nadie lo pone en duda: el refill es una institución nacional. Ambos cantores se secan los cuellos transpirados, pero Jesús Alberto recupera el aire más rápidamente. Para algo aclara que es cinturón negro de karate y quince años más joven que Alfredo. Siempre hay un momento en el que las reuniones se han estabilizado: cada uno sabe el rol que le ha tocado desempeñar. Sonia deja de lado por hoy sus anécdotas de bailarina afamada, Gustavo y yo escuchamos atentos, imantados; Leonardo bebe los tragos a puro impulso y con gesto tenso: Carmencita, su hija, esta vez ha traído su violín, y de su esposa, Judith, sólo es posible decir que empina las copas de vino fuera del nerviosismo y de la atracción magnética; ¿aburrida?; no, ajena y silenciosa, cómoda en su silla junto al aparador que también le sirve de sostén. —Y dime— dice de repente la mujer de blanco a Jesús Alberto —¿tú tienes mujer? Se ha acodado en su poltrona como para enfrentarlo mejor, o como quien se siente dueña de casa y dispone del círculo de preguntas y respuestas. Jesús Alberto enmudece. Hace un gesto extraño con la cabeza y va a servirse un trago. Es la primera vez que veo a Jesús Alberto intimidado. Alfredo le contesta en voz baja: —Sí, en Valencia… Pero mujer, no puedes preguntar así. Ella, sin embargo, no le hace caso.

—Entonces tienes mujer —le dice cuando regresa. La mujer está entrada en tragos. —Sí. —Y qué, es una víctima. —No, ninguna víctima. Ella es científica, una gran mujer, es muchas cosas. —Dice aún intimidado y en voz baja, todavía sorprendido por la interpelación. —Pero entonces la amas. —Claro, es la madre de mis hijos, cómo no voy a amarla —y la mirada ansiosa nos recorre a todos. —Pero te la cojes —irrumpe la mujer con bestialidad. —Por Dios, Elena, qué cosa preguntas —dice Alfredo. —La verdad pregunto, lo que es —y para reafirmar su convicción se sacude un mechón de pelo que le cayó sobre los ojos por el impulso de la sentencia o de los tragos que se ha bebido. —Puesto así, no, no me la cojo —afirma Jesús Alberto con la dignidad de quien no va a mentir. Y es por eso quizá que el tema se corta. —Ah… —suspira la mujer de blanco. De repente se ha quedado sin repertorio. —Elena, ya te dije yo, preguntas como una cabaretera. —interviene Alfredo. —Pero no soy cabaretera. —Alma de cabaretera tienes. —Es que ella es ganadera —aclara Sonia desde su sillón; por fin se ha decidido a hablar —Alfredo olvida que es ganadera. Elena Todos reímos, seguimos el diálogo atento. Elena se sacude el pelo, está completamente desgreñada, saca el espejito y se pinta los labios.

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Sonia está en silencio, sirviendo copas, trayendo sandwichitos, queso, jamón. La ronda avanza con el ron y la cerveza o el vino. La mujer de Leonardo sigue en silencio. Alfredo sigue hablando. —Y de la Palacios, qué me dices. Ella es mala. —No, ella es así. Una vez la vi en la televisión. La habían invitado a un programa sobre la mujer venezolana. Cuando le preguntan y tú qué piensas que le está pasando a la mujer venezolana. Ella responde… Ay, yo creo que nos estamos poniendo demasiado gordas. Yo le diría a la mujer venezolana que deje de comer tantas arepas, ya gordas nos estamos poniendo. —Ves, es mala. Del libro de poemas de Juan Pedro (que por cierto es un muy buen libro, tú sabes). —dijo— Son maravillosos los epígrafes. ¿Puedes creer eso? Ay, Elena, ya te rascaste, eso pasa. —Está bien, háblame entonces de tus poetas. A ver dime, háblame de Gustavo, que no parece poeta, parece actor de televisión. —Qué lindos tus zapatos, Gustavo. —interviene Alfredo. —¿Verdad? —dice Gustavo como para seguir el ritmo. —Son unos tenis comodísimos. Divinos —dice Alfredo y luego retoma —No estoy yo para hablar de la gente amiga, no es mi función. —Ya le dije yo en la cocina a Gustavo, quiero presentarle a la embajadora de Bolivia. Una mujer bella. —Atención Pía —señala Jesús Alberto —No, para nada —digo yo haciéndome la que no me importa. —Igual seguro es fea —interviene Sonia. —Noooo, rubia, bellísima es —dice Elena con certeza. 97

Se trata de una verdad ineludible, incontrastable… galileana, como la tierra que gira alrededor del sol. —Ay Elena —dice Alfredo y baja la mirada hacia su vaso de ron semivacío. A él le gustaría protegerla, evitar los disgustos. —Ya lo dije, Alfredo olvida que Elena es ganadera —señala Sonia otra vez con lucidez. —¿En serio? —digo yo —Mi marido tiene una hacienda en Ciudad Bolívar. En una oportunidad iba yo con el agregado comercial de España para que conociera la hacienda y bajamos hasta Maiquetía para montarnos en el avión. El oficial del aeropuerto no quería dejarme pasar cuando vio que llevaba unos tubos de laboratorio con nitroglicerina. No se puede abrir, le dije, cuando él intentó. Se echan a perder. Son pajuelas. Pajuelas, ah, dijo como sabiendo. —Digo yo, —acota Jesús Alberto con timidez a ver si Elena se le desquita otra vez con algo— será que las llaman así porque son… (mirada pícara) las del toro? —Exactamente —dijo ella. —Pobre toro. —¡Pero tú te querías montar al avión con nitroglicerina!— agregó Alfredo sobre la voz de Jesús. —Es que es la única manera de transportarlas, qué más. —Dios mío, qué país más loco —dijo e hizo clac con su sillón. —Igual yo pasé y me monté en el avión con las pajuelas, la nitroglicerina y los tubos. Iba con las pajuelas del toro entre las piernas. Qué te parece? —dice Elena y me mira. —Eso es, me pregunto que le parecerá a Pía todo esto —señaló Alfredo. No sé si fueron las vacas, la calentura de la cincuentona, o la rubia boliviana.


La cuestión es que contesté con el tono más pedante y porteño que encontré en el repertorio. —La verdad, me hace acordar mucho a la Argentina. La gente del campo es un poco bestial, algo salvaje, tiene algo primitivo, ¿no? Leonardo Leonardo de pie, con las manos extendidas, sosteniendo las partituras. Leonardo atril. Su hija, Carmen Victoria, apoya el violín sobre el hombro y empieza a tocar. Marca el ritmo con el pie y se concentra en las notas que va leyendo. Leonardo no mira a nadie, salvo a su hija. La niña soporta la mirada del papá sobre el rostro, impasible. Antes de comenzar, él le dice «anuncia de quién es la obra» pero la niña no lo hace, empieza a tocar directamente. Leonardo empieza a sudar. Una gota le baja por el costado del rostro y otra baja por toda la altura de la nariz, se detiene en la punta, se queda suspendida allí en extraño equilibrio. Cada tanto la niña se equivoca, deletrea negras y corcheas y así va la cosa. Pero al final logramos entender la melodía. A la obra de Bach le sucede un calipso. Leonardo sigue sudando como si fuera él el artista frente al público. Carmen Victoria va a ser una gran concertista; de eso se trata, de eso y de irse a España lo antes posible y de la manera que sea porque la vida en Venezuela está demasiado jodida con ese loco de Chávez, dice él con voz afilada y ritmo entrecortado. Carmen Victoria sigue tocando mientras todos nosotros miramos atentos. Hay en el aire un extraño aroma de gentileza y ridiculez. Le seguimos el juego a Leonardo. Él quiere que su hija sea una gran concertista y Carmen Victoria también. Ella sonríe cuando le dicen

lo bien que toca, y luego mira a Leonardo. La madre de Carmen, Judith, por su parte, permanece en silencio, como si todo fuera de otro mundo. Mira sin extrañarse y sin emoción. Llega entonces el turno de Chopin. Ya nadie quiere escuchar más, pero es la niña quien insiste en silencio y sin consultar. Usa su atril y gira las hojas de la partitura. «Anuncia la obra», le dice con tono bajo Leonardo, a punto de enojarse. «Te lo dije, debes anunciar que es un fragmento, la obra y el autor. Dilo» Carmen lo logra, repite exactamente la lección. Mientras tanto, Judith bebe el último resto de la copa de vino. Sabe del esfuerzo de Leonardo y lo deja hacer. Ella no entiende de música, por eso guarda silencio. ¿Qué cosa inteligente puede decir ella frente a todos? Artistas, poetas, incluso parece que hay actores de televisión. Cuando termina, aplaudimos felices. Aplaudimos con entusiasmo. Sonia dice: —Y un aplauso para el hombre atril. Nunca lo había visto. Leonardo, has estado maravillosamente. —Sudaba y todo —dice Jesús. —Es por el trago. El trago —dice Leonardo. —No, Leonardo. Has estado maravillosamente. Claro. Salimos del paso con otra ronda de refill. Festejamos cualquier ocurrencia y hablamos rápido. Todos queremos salir con gracia de la escena.

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La despedida Finalmente llega la torta de cumpleaños. El canto, las velas, el ritual. La torta está rancia pero todos comemos un poco. Luego nos despedimos. Son las once de la noche. «Fíjate, esta vez no nos botó para ver la telenovela. Se ve que disfrutó de su cumpleaños», dice Jesús Alberto. En la calle hay un olor dulce, a flores nocturnas. Las Mercedes estalla un sábado por la noche, pero en la calle transversal aun se puede conversar. Todos nos demoramos un poco más. Jesús nos muestra su Ford Chevy año 76, impecable, todo original, y habla por primera vez de uno de sus hijos, el que vive en Londres. Me sorprende. Imagino que la

interpelación de Elena ha hecho que recuerde a sus hijos, que dé una explicación del amor y del olvido. Por primera vez su historia de hombre de familia está entre nosotros. Nos saludamos varias veces, prometemos volver a vernos. Para mí, sin embargo, la estampa evita la tristeza de una despedida. En el fondo, resulta ser una forma gentil de entregarse al fluir de la vida. El río seguirá su curso subterráneo sereno e impasible. Mientras tanto, en las ciudades o en los aeropuertos logramos atesorar algunos rostros amables, y a veces incluso tenemos la suerte de que las personas adquieran para nosotros la amorosa realidad de un sueño. Como ahora.

Pía Bouzas nació en Buenos Aires, Argentina, en 1968. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Algunos de sus cuentos han sido publicados en las revistas literarias Cuadernos del matemático y Mil mamuts. También ha participado en diversas antologías argentinas y españolas: Buenos Aires no duerme (1997 y 1998), Cuentos (2003), Cuentos olímpicos (2004) y Cuentos sobre nuestros abuelos (2006). Con El mundo era un lugar maravilloso (2004), fue finalista del «Primer Concurso de Cuentos Victoria Ocampo» (2002).

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El cine ecuatoriano de la Ley al hecho

por Jorge Luis Serrano Director Ejecutivo del Consejo Nacional de CinematografĂ­a del Ecuador


H

ace cerca de dos años la comunidad cinematográfica ecuatoriana celebró la aprobación de su primera Ley de Cine, como un hecho histórico que culminó una larga etapa de desinterés y desapego del Estado por el desarrollo del sector. Su aprobación constituyó, en efecto, un hito en la historia de la cultura ecuatoriana. A un año y más de su pleno funcionamiento, sin dudar un momento de los resultados positivos, no se puede obviar en los exámenes del pasado que aquel nacimiento no tuvo pan bajo el brazo. La Ley nacía desfinanciada.

Estados para impulsar el desarrollo de un sector, voluntad nacida de la real politik, es decir, resultado de una disposición seria de apoyo estratégico, se traduce sólo cuando las expresiones jurídicas creadas a favor de un sector son acompañadas por fuentes de financiamiento claras y sostenidas. Sin embargo, el ejercicio de la producción cinematográfica local durante los últimos años, gracias al empuje individual de creadores como Víctor Arregui, Yanara Guayasamín, Camilo Luzuriaga, Tania Hermida o Sebastián Cordero, entre otros, arroja resultados positivos y estimulantes. Es este impulso el que nos lleva a contar hoy con una Ley. Ello subraya la necesidad de una reflexión crítica en torno a la participación y posición del Estado ecuatoriano. Pero, también, estamos obligados a reflexionar sobre la naturaleza misma del debate frente a lo cinematográfico, que es lo que arroja resultados visibles e incuestionables y consolida en

No hay peor obstáculo para la gestión pública que una buena intención desfinanciada porque desorienta los esfuerzos

Un largo debate se ha dado no sólo en Ecuador sino en el mundo entero acerca de la verdadera validez y necesidad de acuerdos, declaraciones y leyes con grandes objetivos postulados pero que en la práctica no pasan de buenas intenciones impresas en papelería oficial. No hay peor obstáculo para la gestión pública que una buena intención desfinanciada porque desorienta los esfuerzos. La voluntad política de los

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mayor medida el universo de lo audiovisual, mucho más abarcador. En esta materia estamos todavía en pañales, sobretodo en cuanto a

conseguir que la producción independiente nacional participe dentro de la parrilla de programación de la televisión abierta, televisión que opera en función de la concesión de una frecuencia que es de propiedad colectiva. De cualquier forma, la pregunta de si es necesario el apoyo oficial a la producción audiovisual nacional, repetida desde los años setenta con insistencia y terquedad (digo bien: terquedad, porque se ha apelado a todos los argumentos para imponer la idea de que sí es necesario el apoyo del Estado), a pesar del agua corrida bajo el puente puede todavía verse replicada en fórmulas diversas, ¿necesita el Ecuador una producción cinematográfica y audiovisual propia?, ¿es imprescindible hacer cine en el Ecuador? Ante lo cual podemos añadir ¿es posible que sigamos preguntando estas cosas? Hoy en día nada justifica la ausencia de un patrimonio de imágenes en movimiento protegido y auspiciado desde el Estado, pero llevar a la práctica el deseo de un apoyo real implica recorrer el trecho laberíntico y en clave que se esconde tras la fachada de los edificios públicos. No es fácil descifrar la fórmula de pensamiento del funcionario público y hacer que éste se encuentre a favor de una expresión cultural, como es el cine nacional.

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Como en su momento lo hizo ante el establecimiento de un sistema de salud pública, un sistema de educación e incluso un sistema financiero, Ecuador enfrenta, con varias décadas de retraso, la pregunta de si es necesario contar con un espacio dentro de lo público que fomente, estimule y controle el desarrollo de la producción cinematográfica y audiovisual independiente. A la par que asumimos la asignatura pendiente debemos, en forma simultánea, poner en práctica la ecuación que hace posible la existencia de un cine nacional con espacios públicos, forzosamente eficaces y claros, instituidos a favor de su existencia. Se trata, en última instancia, de que los ciudadanos accedan a una diversidad de contenidos audiovisuales de calidad sin necesidad de preguntarse qué es lo que hace posible su presencia. Se trata, en efecto, de contribuir al bienestar espiritual de la comunidad. Por ello, la cuestión ya ni tan siquiera radica en si necesitamos contar con políticas públicas para el sector, pues, su respuesta de cara a la experiencia de nuestros vecinos y de gran parte del mundo resulta obvia, sino cómo hacer para implementarlas de inmediato y tratar de recuperar el tiempo perdido, incorporándonos de manera urgente

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Afiche de la película Crónicas de Sebastián Cordero.

a los espacios locales, regionales y mundiales donde se coordinan y definen iniciativas a favor de las producciones nacionales. Cualquier reflexión habrá que hacerla sobre la marcha.


Alfredo Pareja en el Penal GarcĂ­a Moreno. FotografĂ­a de Santiago Espinosa R. Archivo Nacional del Banco Central.


Alfredo Pareja

en el centenario de su nacimiento por Raúl Pérez Torres

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a primera regla, la tarea más importante dentro de la creación literaria es saber contar una historia, puesto que sin historias, los niños y los viejos morirían de tristeza. Así me repetía Alfredo Pareja Diezcanseco, cuando ya había llegado a la sabiduría, y su palabra estaba cargada de latencias interiores, de profunda ternura, de esa inigualable manera de brindarnos la experiencia de una vida. Por eso no voy a escribir de aquellas virtudes literarias que todos conocemos, sino de una historia, de esa historia que me enriqueció porque su protagonista era alguien que dignificaba el talento de la patria, un escritor que a los de nuestra generación, nos sirvió de ejemplo, no sólo por su orientación ideológica, siempre de izquierda, siempre con las causas populares, siempre reivindicando, —en la literatura como en la vida—, la justicia social, la equidad, sino por esa perseverancia con la escritura, 105

esa voluntad y obsesión que permanentemente luchaba contra la soledad, contra las contingencias económicas, contra la cotidiana necesidad de sacrificar su tiempo en otros menesteres. De él podemos decir lo que él, con esa lealtad y sencillez decía de José de la Cuadra: «…limpio y terso de estilo, profundo y audaz de pensamiento. Hasta cuando se equivocaba». Siempre ufano para los demás, con esa cordialidad que a uno le libra de resquemores, me permitía visitarle en su departamento, hablarle de mis angustias de escritor en ciernes, de esas dudas que a uno le tienen al borde del suicidio o de echar todo por la ventana, su palabra cálida, serena, el relato de su vida, nada fácil, las anécdotas históricas que se entrelazaban en su conversación, sus vivencias con aquellos monstruos sagrados de la literatura ecuatoriana, Joaquín Gallegos, Demetrio Aguilera Malta, José de la Cuadra, me mantenían en una expectativa llena de emoción y nervios. Me parece


verlo, en el barrio del Cangrejito, en una transversal de la Avenida Rocafuerte, con Joaquín Gallegos, donde estaba José de la Cuadra meciéndose en una hamaca, leyendo esos cuentos que luego recorrerían el mundo, rodeados de libros y cervezas, hablando del cielo y el infierno, de Dios y el diablo, o en la buhardilla de Gallegos, trasmitiéndose sus sinsabores y su bohemia, desde la camaradería, desde la solidaridad y la lucha popular. Nosotros somos nietos de Luis A. Martínez y de José Antonio Campos, me decía, venimos desde esa rigurosa presencia de A la Costa o las perlas de Jack de Ripper, pero también venimos de dolorosas experiencias —continuaba— y recordaba la huelga de trabajadores en Guayaquil y aquella revolución de jóvenes militares de julio de 1925, venimos de esperanzadoras luchas populares como La Tercera Internacional y la Revolución Rusa, que alimentaron y dieron sentido a la creación del Partido Socialista Ecuatoriano. Y luego pasaba a recordar todos los elementos históricos que se reflejaron en «los nuevos años»: la Revolución Juliana, la Guerra de los 4 días, la irrupción de Velasco Ibarra, la guerra con nuestro país hermano, el Perú, la caída de Arroyo del Río, el destierro que sufrió él mismo con un dictadorzuelo, Federico Páez. Su palabra se

alargaba y sus ojos brillantes y vivos entraban a nuestro corazón para ya no salir jamás, o para irnos enseguida a comprar cualquiera de sus libros, esos libros que salían de sus manos con rigurosidad y una disciplina férrea. Sin disciplina no hay nada, me decía, si no hay voluntad es mejor escoger otra profesión, nuestra lucha es con la nada, me decía, apenas con la memoria, con el recuerdo que ha dejado huella. Así decía, Alfredo, en alguna nota: «Me parece que escribo para no sentir el naufragio de mi identidad personal, para impedir que las cosas exteriores me dominen, no para saber algo, sino para convencerme de que la existencia humana es una tarea para los otros, y que es menester trascenderla, no obstante la pavorosa limitación del lenguaje escrito. Escribo por incertidumbre, decía, y por temor a la soledad, escribo para que las cosas no me subyuguen con su implícita mudez, y porque esa mi incertidumbre ha sido fabricada por un pasado que requiere, necesariamente requiere, la muerte. Escribo por anhelo de trascender mi época, para que la próxima sea menos injusta y mentirosa, menos crítica y opresora.» Esas son palabras nítidas, del hombre, del escritor que no se miente, del que se parece a su obra. Cualquier libro que leamos de Alfredo Pareja, tendrá la impronta no 106


solamente de su lucidez y de su verdad, sino de su angustia y de su dolor social. La Beldaca, Baldomera (a propósito, Alfredo tenía en su escritorio una escultura maravillosa, quizá de ébano, una negra rubicunda y elástica, que le había regalado algún escultor de nota, me la mostraba lleno de orgullo, le daba vuelta entre sus manos y decía: Esta es la Baldomera, así era ella) Don Balón de Baba, Las tres ratas, La Manticora, o desde el perfil

histórico La Hoguera Bárbara o Miguel de Santiago. En todas ellas, la incorporación a la literatura de los personajes populares, con un tratamiento estético profundo y con una nueva visión de la condición humana. En todas ellas humor, belleza, casticidad y estilo. Sino recordemos la descripción de ese mortal incendio en La Beldaca, la masacre del 15 de noviembre en Baldomera, esa «plasmación dramática del hombre» como dice Alfredo Pareja en su estudio. Fotografía Hirtz. Archivo Nacional del Banco Central.

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Luckas, en sus novelas río: La advertencia, El aire y los recuerdos, Los poderes omnímodos. La historia y la literatura entrelazadas. Una vida para dar fe, para contar. Para que nosotros reflexionemos sobre lo que estamos viviendo. Si leemos a Alberto Rengifo, lo que dice sobre la

narrativa parejeana, pensaríamos que nos está hablando de este momento que estamos viviendo, así es la literatura, permanente y eterna. Rengifo dice: «en su obra se dibuja una sociedad capitalista —donde pocos tienen todo y muchos no tienen nada— como una sociedad corrupta y corruptora, injusta y opresora, a la cual es preciso destruir y acabar, para edificar sobre

Alfredo Pareja en su estudio. Fotografía Hirtz. Archivo Nacional del Banco Central.

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sus cenizas una sociedad igualitaria, en la cual todo se comparta entre todos.» Tuve el gusto de viajar con Alfredo Pareja y Jorge Enrique Adoum, representando al Ecuador, a un encuentro en La Habana, Cuba. Recuerdo que el Comandante Fidel Castro le distinguía entre todos, su porte fino, su semblante augusto, sus canas de ceniza, Fidel le hacía muchas preguntas sobre la historia de nuestra patria, y luego el mismo, Fidel, le contaba alguna anécdota de Quito, de Manuela, de Bolívar, le manoteaba en el hombro y le decía «el Quijote Ecuatoriano». Alfredo recibía estas palabras con la misma sonrisa y la misma sencillez que tuvo toda la vida, y luego pasaba también a contar historias inéditas de los grandes personajes. Su estilo libre y diáfano, esas descripciones puntuales hermoseadas por el paisaje, esos rotundos brochazos con que pintaba al cholo costeño, son parte esencial de ese rompecabezas intelectual de los años treinta, ese gran mosaico que fue definiendo verdades, esa generación que irrumpió de una manera nueva y vertiginosa, generación donde encontramos lo que ya he dicho alguna vez, descarnado verismo, crudeza, revelación de la realidad, situaciones extraordinarias, no cotidianas, violencia, crimen, sexo. Relaciones de injusticia social. Una literatura 109

que no divierte sino advierte, que no enuncia sino denuncia. Del tono informativo pasa al subversivo, donde se encuentra incorporado el elemento mágico (el fondo de lo popular). Hiperboliza la realidad del montubio (hablo de su generación). Los personajes son proletarios, o es la comunidad entera, se reivindica lo autóctono, y, como dice Diego Araujo, llegan al diseño de personajes prototípicos: el indio explotado, el patrón, el mayordomo, el cura, etc. No se olvida el sermón proselitista y la innovación técnica. Se reinventa el lenguaje. Encontramos un habla fresca y realista. Uno de ellos, quizá el más experimental y auténtico, José de la Cuadra, decía: «Fotografía y fonografía de la realidad, eso es lo que buscamos». Pareja fue parte de esa generación prodigiosa. Alguna vez, con la generosidad que le caracterizaba, presentó una novela mía. Fue para mí una gran satisfacción. Que lo haga un gran escritor, alguien que no había claudicado jamás, que nunca se traicionó a sí mismo ni a su entorno, que reflejó en la literatura el drama de nuestro país. Por eso ahora, junto con ustedes, le recuerdo, y desde luego le digo que seguiré escribiendo, para parecerme. Para nosotros, sus cien años que se cumplen ahora, no han sido de soledad, sino de felicidad.


Descosiendo la moda

por Ver贸

nica Buit r贸n*

Ilustracio nes de la autora


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l mundo de la moda posee, en nuestros días, una fuerza innegable. Su industria tiene una gran importancia a nivel económico y comercial, pero también, ejerce gran influencia en las ideas y costumbres de la sociedad, y es ahí precisamente donde reside su verdadero poder. Resulta irritante como, a costa de esto, en las últimas décadas las grandes firmas de moda han lanzado potentes campañas publicitarias saturadas con imágenes falsas, lujo, vestidos exagerados, llevados por hombres y mujeres bajados del cielo o sacados de nuestros más oscuros deseos. Un mundo retocado, irreal e impagable, ajeno al común de los mortales que sólo le corresponde mientras ojea las páginas de una revista, pero aun así, logra modificar nuestros conceptos sobre estética y belleza. Este bombardeo mediático ha torcido los conceptos y ha logrado que se mal interprete a la moda. En realidad, la moda va más allá del marketing, está en todos lados, forma parte de la cultura y la complementa, está ahí desde que el ser humano pasó de la necesidad de cubrirse a la necesidad de afirmarse. A través de la moda el hombre ha manifestado su modo de pensar, sus costumbres, sus posibilidades, sus gustos e incluso su procedencia.

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La moda se ha adaptado al momento histórico, da forma al entorno social y hasta hace visibles valores religiosos y formas de pensamiento. Es fácil recordar el valor sagrado del velo en las culturas musulmanas, la solemnidad con que se lleva un uniforme militar y hasta cómo pequeños elementos —parches, crestas y alfileres— han dado forma a nuevos movimientos culturales, como es el caso del punk. Uno de los ejemplos de cómo la moda es un espejo de la sociedad se manifiesta en la evolución de la silueta femenina a lo largo de todo el siglo XX, la cual se modificó progresivamente acorde con el nuevo papel de la mujer en la sociedad. Se abandonó el corset y las amplias faldas, para dar paso a una figura más híbrida y cómoda que la introdujo oficialmente al mundo laboral y abrió paso a la equidad de sexos. En el contexto contemporáneo —con la globalización, la sobrecarga de información y la libertad de expresión— la moda continúa evolucionando y satisface a una amplia gama de grupos sociales. La industria está cada vez más diversificada, la oferta es extensa y complementa los múltiples estilos de vida, satisfaciendo todas las formas de consumo.


Los cazadores de tendencias, los productores de telas, los diseñadores y publicistas tienen que estar siempre alerta a los acontecimientos que sensibilizan a la sociedad y modifican sus gustos. Por ejemplo, la inclinación de la población hacia una vida más sana y equilibrada ha hecho que las empresas de ropa deportiva desarrollen productos para prácticas anteriormente no tan convencionales como el yoga y el pilates. Los almacenes cuentan con una extensa y bien clasificada gama de productos acorde a la actividad deportiva que se realice. En el Ecuador la moda se mueve a ritmo lento, seguimos, más no proponemos. La situación económica y climática (ausencia de cuatro estaciones), hace que la gente prolongue la vida de sus prendas. Llenar el closet con cada nueva moda es innecesario y sobrepasa el presupuesto. Sin embargo, con la introducción de ropa más barata —como la de fabricación China— las personas han tenido acceso a las nuevas tendencias aunque la calidad sea discutible y el uso de estos bienes sea transitorio. Factores como la migración, el fácil acceso a la información y en general, el flujo constante de ideas y de personas, también han ayudado significativamente a la introducción de nuevas modas. Los primeros receptores de esta ola

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de estímulos son los jóvenes, gracias a sus exigencias, el mercado local se vuelve más variado y competitivo. Vale mencionar que el Ecuador ha dado su aporte a la moda mundial. El sombrero de Montecristi o sombrero Panamá, es un símbolo de elegancia y estatus, su alto precio en el extranjero demuestra cuán valorado es el trabajo de nuestros artesanos. Renombrados diseñadores lo han usado como accesorio en las pasarelas. Ralph Lauren, para la colección primavera/verano 2007, contrastó un sobrio look de trajes sastre negros, con el claro biege de nuestros sombreros ecuatorianos. Otros aportes, como el gran legado de la cultura indígena han servido de inspiración para creativos locales. La diseñadora Milú Espinosa, se consagró en el medio por el uso de textiles y la rica gama de colores indígenas para sus abrigos, pantalones y zapatos. Pero, en el arco iris de la moda de este nuevo siglo, los matices son más amplios y existen componentes no tan bellos, lejanos a las súper modelos y los objetos del deseo. Matices que se prefiere no ver, y es que para satisfacer a tanto closet hambriento se necesita de mucha materia prima y mano de obra barata. 113


La explotación laboral ha alcanzado niveles alarmantes y los más afectados, como siempre, son los países en vías de desarrollo que prestan sin mayor reparo su bien mayor, la gente. La ignorancia en derechos laborales, los incentivos fiscales y la flexibilidad de las leyes ha puesto a trabajar a mujeres y niños durante jornadas interminables, bajo condiciones infrahumanas y obviamente con pagas insultantes. Sin embargo, se han hecho esfuerzos por cambiar esta realidad. Algunos diseñadores y segmentos de la industria le han dado oportunidad a materias primas alternativas —fibras como el bambú y el algodón orgánico— además de prácticas como de la reutilización de prendas, y el reciclaje. El comercio justo también es una actividad que está teniendo acogida y se han creado organizaciones como women in progress que buscan una paga justa y un trato digno para las personas que se dedican a la

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confección en los países en vías de desarrollo. Todavía queda mucho por hacer, la moda tiene ahora nuevos retos y responsabilidades y debe retroalimentarse de la cultura para realizar una labor más noble. Y es ahí donde nosotros, los involucrados —empresarios, creativos, distribuidores y compradores— debemos estar atentos y «cazar las tendencias» del planeta, para vestir a los lujos y al consumismo con una nueva imagen, la de la dignidad y, con un nuevo color, el verde. * Verónica Buitrón (Quito, 1985). Estudiante de moda en el Instituto Polimoda, Florencia, Italia. Intercambio estudiantil en el Fashion Institute of Technology de Nueva York. Los dibujos de este artículo fueron realizados por la autora. Ver: vwww.trama.com.ec www.ecuadorfashion.org www.womeninprogress.org www.treehugger.com www.vogue.co.uk/shows

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¿Cómo se hace un lector?

por Edward Mayorga Promotor cultural Caricatura de Naranjo, tomada de Letras Libres, México 2007.


lectores: ¿Por qué Q ueridos debemos leer? Pregunta difícil de contestar. Pero intentaré acercarme a una realidad cotidiana que podría responder esta inquietud. Sin duda no hay un factor absoluto del por qué se lee o no, sino varias circunstancias que, a lo largo de nuestra vida, nos han acercado o alejado de los libros y del hábito de leer. Empezaré por mencionar cronológicamente el desarrollo de una persona en el constante aprendizaje y la manera en la que nosotros resolvemos los problemas cotidianos. Sin ser una regla general, podemos observar que en la mayoría de casos sucede lo siguiente: Me ocurrió lo que a muchos cuando en la escuela empecé el aprendizaje formal, abordando temas como la prelectura en las aulas de la prebásica, donde pareciera que la lectura no tiene visión de futuro o, en otras palabras, el leer no tiene un significado importante en la vida. Es evidente que existe una gran responsabilidad en los adultos por no saber inculcar el hábito de la lectura, al referirme a esa «gran responsabilidad» hago autocrítica. Los padres, profesores y en general todo adulto, en contacto con un niño, le trasmite conocimientos, sin pensar cuánto es su aporte para que lea.

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Imagino la infancia de cualquiera de nosotros en casa y en la escuela, en donde el niño lo que mejor hace es jugar y, difícilmente se sometería a una estructura rígida, donde la lectura tenga que ser una obligación impuesta por un adulto, que es parte de su formación formal y aprendizaje vital. El día de un niño en edad escolar empieza levantándose muy temprano, casi a rastras. Mamá o papá da la orden de salir de la cama y alistarnos para ir a estudiar porque se hace tarde. Aún con sueño, la mañana fría y el apuro del adulto por cumplir con los horarios, que el niño no entiende, llega a la escuela. La felicidad de compartir con sus compañeros el juego, se rompe en el momento en que aparece la rígida idea de la disciplina (¡Quieto! ¡Silencio en el aula!), requisito ineludible para realizar sus tareas y aprender. Imagínese sentado varias horas copiando, repitiendo o reproduciendo un sinnúmero de cosas que no entiende. Pregunto ¿intentará memorizar para obtener una nota o, lo que se está enseñando significa algo realmente para la vida del niño? ¿El gusto de leer puede nacer o no en este momento? Juzgue usted mismo, pasada la mañana el niño sale de clases para ir a su casa pensando que va a jugar toda la tarde, nuevamente esa ilusión es negada


por las palabras de papá o mamá cuando escuchamos «primero los deberes y después el juego» vuelve a la banca de donde quiso salir en la mañana y empieza una especie de tortura. ¿A qué me refiero?, los adultos podemos trasmitir nuestras frustraciones a los más indefensos, nuestros hijos, creando una obligación y no un deseo personal con palabras como «Tienes que ser buen estudiante», «Tienes que ser el mejor alumno y el más disciplinado» o «el más ordenado», en fin, «el más… más». Pero ¿para qué?, acaso para satisfacer vanidades del adulto frustrado. Y si no es así, empieza ese proceso de exigencias rígidas que la mayoría de veces, llegan hasta el maltrato psicológico y físico. Así, ¿qué niño va encontrar gusto por la lectura? ¿A quién de nosotros no nos maltrataron física o psicológicamente por culpa de un deber escolar? Creo que la mayoría tenemos desagradables recuerdos, posiblemente los golpes se olvidan pero palabras como: vago, incapaz, tonto, inútil, entre muchas otras, pueden quedar marcadas de por vida en nosotros y si esto se torna permanente, lo que se esta haciendo es grabar un complejo de inferioridad en aquellas mentes infantiles.

Posiblemente la tarde acabe entre lágrimas y gritos hasta que el inocente niño al fin pueda jugar, pero, llega la noche y escuchas «Hora de dormir, mañana hay que madrugar a clases». ¡No, otra vez¡ otro día igual, cuándo terminará. Trece años de lo mismo, y se ha criado un individuo que entendió que educarse es una obligación y no un deseo lúdico de superación. ¿Será esto el aporte que necesitamos para encontrar el placer de leer? No. Definitivamente no. El niño necesita encontrar significados verdaderos en lo que aprende, que la relación con el conocimiento sea agradable y le produzca alegría, deseos de crear, sentir la libertad de conocer lo que la vida le depara, estar más apto para enfrentar los retos cotidianos que nos llevan a la vida adulta en la estructura social y cultural en la que nos desenvolvemos. Por otra parte, ¿sabemos qué piensan los niños, los adolescentes y los jóvenes? Creo estar escuchando sus palabras: ¿nos «mandan» unos textos que ni ellos leen?, «tenemos» que leer y presentar un resumen del Cantar del Mio Cid en dos semanas; leer toda la Iliada y la Odisea, aprenderse de memoria todos y cada uno de los personajes allí descritos, ¡qué pereza! Si mis padres nunca leen un libro por qué me obligan a que yo lo haga, muchos libros en casa adornan los anaqueles como

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única función ¡No sé qué contienen! ¡No sé para qué los compran! Cuántas preguntas te hiciste a ti mismo antes de leer. No se en qué momento me gustó leer, pero no todos tiene la oportunidad de reflexionar y tomar la decisión de involucrarse con los libros. Acaso, influyó en mí el ejemplo de mis padres o fue un acto voluntario, no lo sé, pero, ¡qué gran placer el poder leer un libro! Existe un proceso cultural ancestral que viene del mito, el cuento y la leyenda, que hace necesario preguntarse si es importante o no leer. Nuestras raíces fueron colonizadas, invadidas y casi exterminadas. Nuestros antecesores daban mucha importancia a la oralidad, esto es pasar de padres a hijos la historia de manera que la información esté presente en los individuos con un significado que afirma una razón de vida contando lo que somos. Pero esto se vio afectado cuando fuimos conquistados, todo cambió. Usted sabe que la historia es contada por el vencedor, «el conquistador», el cual nos impuso una nueva forma de mirar la historia, escribirla, leerla y memorizarla al pie de la letra, sin la oportunidad de conocer e informarnos lo que tienen que contarnos los colonizados.

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Pese a esto, en nuestros genes permanece todavía el deseo de trasmitir nuestras experiencias a los demás, sin desmerecer que todo conocimiento es válido, venga de donde venga, siempre y cuando sea por voluntad y no impuesto. No olvidemos que lo impuesto se convierte en el enemigo principal de la voluntad y el deseo de hacer algo. La exigencia de la vida moderna y el mal uso de la tecnología también reduce la voluntad para leer, simplifica la curiosidad por investigar y por aprender, haciendo que los individuos quieran todo «masticado». Entonces, un libro es una cosa aburrida, preferimos sentarnos frente al televisor y recibir «lo que nos den», no importa si es una información tergiversada o falsamente culta. La vida acelerada que vivimos hoy, hace que utilicemos recursos simplistas que no exijan ningún esfuerzo de conocimiento, lo cual degenera en trabajos incompletos y mediocres, donde la lectura queda en un segundo plano. En fin ¿qué hacer a esta altura cuando parece que para mí ya es tarde? No te preocupes, nuestro pensamiento es capaz de reprogramar nuestro negativismo y elimina palabras que se han afirmado a lo largo de nuestra vida diciéndonos «no puedo», «soy incapaz»,«es difícil».


Varias son las palabras que nos alejan de la posibilidad de aprender a aprender de nuevo. El pensamiento logra ser el conductor de nuestra inteligencia y nos permite enfrentar el día a día, encontrando métodos llamativos para que el conocimiento se impregne y tenga significado. Las lecturas deben empezar con dosis pequeñas para que sean digeridas en forma creativa, con gusto y no con la angustia de no saber o no aprender «de memoria» lo que se dice allí. Es mejor leer un cuento a nuestros hijos, antes que se duerman arrullados por el televisor. Brindemos la oportunidad de que ellos decidan el momento de leer, crear e imaginar, sin imponerles lo que queremos que lean. Finalmente, el leer debe ser para cada quien una decisión individual.

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Aquí se han presentado algunos elementos que pueden brindar el significado de por qué leer o no, lo que tú sientes es muy importante y válido, respeta tu propio criterio y bríndate la libertad de disfrutar de la lectura o no, y si has decidido leer ya has dado el primer paso. No sé ustedes, pero cada vez que leo un libro siento una gran satisfacción; siento que mi cerebro ha ganado más espacio en el conocimiento; que mi forma de sentir o palpar las cosas es diferente; que me inunda la necesidad de transmitir y compartir ese conocimiento adquirido, sé que en cualquier momento saldrá o me servirá en mis actividades diarias y que estaré preparado para resolver todo aquello que me depare la vida.

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Fotografía de Paúl Witt.

El Centro Cultural Huasipungo

por Paúl Witt Gestor Cultural


Ejercer nuestra cultura, fortalecer nuestra identidad, proclamar nuestra existencia.

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l Centro Cultural Huasipungo nació, en el año de 1978, a partir de las capacidades musicales y las expectativas políticas de un colectivo de muchachos asentados en la barriada del Colegio Mejía de Quito. Eran los tiempos en que la nueva canción, la canción social o canción política, recorría con mucha fuerza el continente. Siendo así, los integrantes del grupo optaron también por la militancia en el Partido Comunista del Ecuador y en especial, dentro de esta estructura, en el Comité de Artistas de Pichincha, que fue un reconocido e importante gestor y promotor de las artes y la cultura en todo el país. Por esto, desde sus inicios, el grupo se configuró en buena medida desde la rebeldía de un pueblo que posiblemente sigue en rebelión, y desde el inmenso talento artístico que ellos habían heredado de sus padres y antecesores. En el origen de la agrupación se pueden diferenciar dos fuentes fundamentales: San Miguelito de Píllaro, de dónde son descendientes de músicos y constructores de instrumentos, Julio Espín y los Robalino Pazmiño, que vinieron a dar por motivos laborales a Quito; y Conocoto, de dónde vienen los herederos de don Camilo Pinto, 123

fundador de la Banda de Albañiles de ese lugar, quien enseñaba a sus compañeros los secretos de la lectura musical al transcribir, con palos sobre la arena, notas y pentagramas, en el mercado del sector. Como toda estructura artística de la inmensa dinámica de la sociedad, la agrupación musical Huasipungo se vio en la necesidad de evolucionar hacia formas que posibilitaran una respuesta artística más integral frente a las expectativas del sector en donde desarrollaban su trabajo. De allí devino el colectivo en Centro Cultural Huasipungo en donde, además de música, se trabaja con danza, poesía y se da fundamental importancia a la investigación de la cultura tradicional y la ritualidad del Ecuador. Con el trabajo que el Centro Cultural Huasipungo desarrolla desde el barrio La Loma de Conocoto, se muestra palpablemente el principio que desconoce la diferencia entre lo que se entiende por cultura popular y cultura académica pues, lo segundo, siempre es consecuencia de lo primero. Lo de ellos es popular porque tienen, contienen y se originan sobre la base del reconocimiento de su pueblo y, es académico, por el inmenso esfuerzo


individual y grupal que sus integrantes han realizado y realizan para especializarse en los complejos rumbos del arte en general, priorizando y difundiendo la expresión de nuestra herencia cultural, como un concepto propio y enriquecedor. En esta visión de su trabajo, el Centro Cultural ha entregado interesantes muestras artísticas, reconocidas en el Ecuador y el continente. Tenemos «Huasipungos» trabajando y aportando en el Conservatorio Nacional de Música, en el Instituto Nacional de Danza y en orquestas sinfónicas de Ecuador, Venezuela y Colombia. En Quito, en el 2007, en los tiempos fríos de la navidad, unos niños de mundos y realidades diversas se encontraron en el Teatro Prometeo, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana,

en el Festival «Así se habla». Era un acto de denuncia frente a la agresión de los derechos de las mujeres. Así, con su arte, hablaron mujeres pequeñitas y mujeres más grandes y más artistas, todas y todos relacionados, comprometidos y coordinados a partir del Centro Cultural Huasipungo. Fue una velada en la que todos, público y artistas, niños, jóvenes y viejos vivieron dos horas al borde de las lágrimas por la emoción y alegría contenida. Allí y en muchas más acciones del Centro Cultural, se deben ubicar tres de las cualidades esenciales: todo generador de arte debería mostrar con su trabajo y capacidad artística un inmenso y profundo amor por su tierra y su gente, así como el irrestricto e irrenunciable compromiso que se debe tener con la búsqueda

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de días mejores para la sociedad, formada por buenos seres humanos y grandes artistas. Dice El «Pato» Robalino, fundador del grupo musical, director del Centro Cultural y, posiblemente, uno de los mejores promotores culturales del país, que el objetivo fundamental de Huasipungo es el de convertirse en portavoz honesto de las inquietudes y necesidades de la comunidad ecuatoriana… ya que países devastados por guerras, como los europeos, lograron resurgir gracias a su cultura, su arte, su música, sus tradiciones. Son casi treinta las vueltas hechas años que lleva Huasipungo, en un trabajo incansable por el desarrollo cultural del Ecuador. Y están como nuevos. Es posible, estoy seguro de ello, que tienen «viada» para treinta vueltas más. Seguro. Presentación de Huasipungo en el barrio El Carmen como parte del 3er Encuentro de Arte Urbano al-zur-ich 2005. Fotografías de Patricio Estévez, Archivo Nacional del Banco Central del Ecuador

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