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La tarde va pasando lentamente.


Samarcanda


Evocaba imágenes de caravanas de camellos, oasis, monjes vestidos de azafrán. Todos confluían en esa red, en esa infinidad de caminos que les conducían hacia los mas diversos conocimientos. La tarde sigue avanzando en un patio, abierto al mar, una tímida tela transparente nos permite intuir la claridad de un cielo mediterráneo, azul intenso que se funde en una tímida línea de horizonte con la salada y lejana mar. Alguien se balancea en un columpio y susurra un cántico melancólico, a ratos una canción de infancia. Vaivén de olas.


Rumor de otros tiempos. Torre vigía del pasado. Un hombre ya maduro, con la barba y el pelo teñidos de gris por los años contempla el magnifico espectáculo, al mismo tiempo contempla un viejo libro guarnecido con telas de diversa procedencia con repujados donde apenas se diferencian las letras, que lee con interés mientras escucha un susurro lejano y ya ausente de quien le regalo el libro que tiene entre manos. Libro iluminado por miniaturas, también aparecen flores y lleva numerosas anotaciones en los márgenes acompañando a las bellas poesías que contiene.


Antares


El columpio deja de balancearse, permanece en calma, un rastro de pies descalzos, húmedos anuncia una ausencia inmediata. Ha abierto el libro y un tímido olor a especias le marcan el camino. Tumbado frente al mar ve como el sol se pone, como juegan los colores y los envolventes rayos del sol penetran con mas fuerza entre las rocas del acantilado, realzan el verdor de la vegetación que se esconde entre las dunas de la playa, todo se va apagando suavemente. La noche cae. Y con ella todas sus estrellas y la poderosa luz que desprenden. Guía de navegantes, estudiosos del cielo, viajeros incansables ávidos de conocimiento que …


se guarecían de la fría noche por las estepas asiáticas envueltos en nobles tejidos. El poeta llego a Maracanda como el la había conocido en muchos escritos y documentos, así la llamaban los griegos. Samarcanda la llamaban, el mas bello rostro que la Tierra volvió hacia el sol, así la describiría poco después en sus versos, imaginaos pues hasta que punto era inabarcable su belleza. Ciudad de comerciantes y artesanos que coincidían allí en su largo devenir por las distintas rutas comerciales que confluían en Asia central, rutas procedentes de oriente hacia occidente y viceversa. …


En ese tiempo de intercambios culturales, religiosos e ideológicos coincidió en Samarcanda con la llegada de una embajada española que realizaban una expedición hacia oriente y decidieron instalarse durante unos días y que el emperador de Samarcanda los recibiera. A oídos del rey llegó que este comerciante era uno de los mejores comerciantes de tejidos, le pidieron que llevara telas exclusivas para la embajada española. El pasó varios días diseñando sus tejidos: bellas telas de fondo blanco con hermosas flores rojas, otras con bellísimas líneas azuladas imitando el firmamento, otras se confundirían con la vegetación…. …


Nubia


Tejidos atemporales. Atravesarían las fronteras del presente y se instalarían en el futuro. Tejidos puede que de una época pero que siempre serían evocados. Tejidos que combinaban entre si y se fundirían en una tímida simbiosis con la naturaleza. Les recibió en un jardín llamado del sosiego donde estaban instaladas las tiendas armadas con distintos tipos de telas, paños y tejidos de las mas diversas procedencias, muy cerca de las mismas un camino bordeado de álamos blancos, almendros fruto de las diversas incursiones del comercio oriental en la península asiática. Muy cerca había otro jardín llamado de la pintura del mundo, ambos distribuidos entorno a un eje central del cual partían caminos …


Ericeira


pavimentados con cerámica y bordeados por viñas y árboles dulcificando el árido clima asiático. Jazmines blancos y amarillos, rosas, narcisos, margaritas, anémonas, violetas…… Nuestro poeta y comerciante tuvo gran éxito al entregar las telas a los miembros de la embajada, fue muy aplaudido, incluso entablo amistad con un consejero del rey español el cual le confirió uno de los mas bellos regalos que nunca le harían. Aceptó un libro de blanquísimas hojas de papel chino que había llegado hasta manos del consejero gracias a una monje amigo que había regresado de oriente. ….Samarcanda, el mas bello rostro que la tierra volvió jamás hacia el sol…. …


Así dio comienzo al libro que lee y relee nuestro amigo. Poemas escritos en un papel tan blanco que deslumbraba al amanecer. El poeta viajo durante años por las distintas rutas comerciales que poblaban Asia y que unían occidente con oriente, llego hasta China y desde allí partió en un barco llamado naos hacia Europa. Escribió poemas y estampó a veces sus poemas en tejidos que vendía a los largo de sus numerosos viajes… Casi un año después desembarco en un puerto pesquero, una pequeña población de pescadores, casas agolpadas en la orilla, pequeñas plazas abiertas a empinadas calles que conducen al mar, gente en los balcones que sacude …


Naos


tejidos, limpia sus hogares, embellece sus fachadas…… Recorrió gran parte de Europa, portaba su libro de poemas envuelto en tejidos bellísimos procedentes de los más insólitos lugares de oriente que él mas tarde estampaba y buscaba al consejero que un día se lo regaló en Samarcanda. Tras un largo deambular dio con el hijo del consejero al cual entrego como regalo el libro de hojas de papel chino plagado de hermosos versos en honor y agradecimiento al gesto que cierto día tuvo su padre. El hijo del consejero lo invitó a pasar y alojarse durante una temporada en su casa cercana al mar pero el decidió marchar y seguir recorriendo lo que el llamaba sus rutas …


de conocimiento. Allí pudo observar que el consejero había conservado los tejidos que cierto día le regaló y como decoraban su casa plagada de columnas que rodeaban un patio lleno de ficus, evitando que entrara el calor y la inmensa luz del soporífero verano por su ventana. Había un galgo español de pelo tupido y corto, color grisáceo con manchas distribuidas por el cuerpo, tumbado junto a un enorme naranjo que le acompañó durante su breve estancia en la ciudad, era el animal de compañía del consejero del rey que el conoció un día, el le guiaba en su paseo por las empinadas calles de blancas fachadas,


Suabia


de ventanas y puertas entreabiertas donde el podía intuir los bellos tejidos transparentes o aterciopelados que decoraban sus paredes o los muebles que habitaban la casa. El hermoso galgo de ojos delicados, cuello espigado y orejas echadas hacia atrás le acompañó en su camino de vuelta. O quizás de ida.


Tejidos que combinaban entre si y se fundirĂ­an en una tĂ­mida simbiosis con la naturaleza.


Todas nuestras colecciones son combinables: la elegancia de Naos y la simetría de Antares se funden en una inmensa estancia,  


el inmenso colorido de Samarcanda y la luminosidad de Ericeira nos transportan a civilizaciones perdidas o la naturalidad de Nubia se adhiere a nuestra piel en un ambiente decorado con cualquiera de nuestras colecciones. Â


Agradecimientos Diseño de telas Estampación Agencia de comunicación Imprenta

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Fotografía Textos Dirección Creativa Diseño grafico

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Ana Ponce Luci Romero Ima Ferri Willie Kaminski

AMIDA  

LIBRO DE TELAS

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