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BENEMÉRITA ESCUELA NORMAL

“MANUEL ÁVILA CAMACHO”

¿QUÉ ES LA HISTORIA PARA MÍ?

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

PROFESOR MARGIL DE JESÚS ROMO RIVERA

ALUMNA: ILSE MARÍA OVALLE ROBLES

PRIMER SEMESTRE EN

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR

17 DE OCTUBRE DE 2013


¿Qué es la historia para mí? “¿Qué somos? Somos cuestión de tiempo”. Quizás es pertinente decir que, la historia es la ciencia que estudia a los hombres en el transcurso del tiempo, pues así la define Marc Bloc. Siguiendo el texto del ya mencionado autor, mencionar el tiempo histórico es relevante, pues es aquel testigo común de todos los incontables fenómenos, movimientos, situaciones, hechos o acontecimientos que han ocurrido en los diferentes lugares o escenarios que existen dentro del planeta. El tiempo es, como una melodía, una continua, perpetua, que puede tomar diferentes géneros, ritmos y alteraciones, es irrepetible y única en cada momento específico y en cada lugar en que se interprete. Lo que quiero decir con esta alegoría es que, el tiempo histórico es muchas veces marcado, etiquetado, clasificado, por las diversas características que el hombre vive dentro de él: la historia imperial, religiosa, social, etc., todas ellas son el tiempo clasificado por el tipo de acontecimientos suscitados durante este. De éste no sabríamos averiguar con cercanía o exactitud, lo que realmente se divulga si no fuera porque se ve apoyado de las fuentes primarias: todas aquellas huellas, rastros que pueden dar veracidad a lo que las palabras hacen alusión. Como dice J. M. Hurtado, la utilización de fuentes en la historia permite fundamentar, demostrar y verificar las hipótesis que se puedan formular, o las ya existentes sobre sucesos históricos específicos. Hay que especificar que, las fuentes no nos servirán para intentar repetir o revivir los hechos, sino para interpretarlos de la manera más próxima a la realidad de aquel momento. Es por medio de éstas además que, la historia puede ser considerada una ciencia, pues si se puede comprobar lo que se plantea, puede ser tomado como real y verídico. Con el surgimiento de la duda en la Edad Media, se facilitó distinguir entre las verdades y mentiras, para poder tener una herramienta capaz de evitar la impostura histórica. El historiador pretende, como dice Ranke, “describir las cosas tal como fueron”. Para esto se debe tener en cuenta dos aspectos, que menciona Marc Bloc, la imparcialidad histórica que, busca comprender y no juzgar los hechos, abandonando los conceptos de bondad y maldad; y la tentativa de análisis y reproducción de la historia. La historia ha tenido debates sobre los diferentes métodos con que se pretendía llevar a cabo sus estudios. Belinda Arteaga en “Los caminos de Clío” nos menciona tres corrientes fundamentales que sirven para dar certeza al quehacer en la historia.


El positivismo es la primera de ellas. Llegó a descubrir las formas de entender la realidad y cómo interactuar con ella, es decir, que tuvo la capacidad de descubrir leyes que dominaban los comportamientos de la materia. Esta corriente tenía como base el método científico, como medio para comprobar sus hipótesis, y desarrolló un optimismo por la creencia en que se podría controlar el futuro, la posible historia venidera por medio de ellas. La segunda corriente es el Materialismo Histórico de Carlos Marx. Ésta se basa en la contradicción, la dialéctica1 y la lucha de clases. Confía en la ciencia y la razón para entender el mundo. Confía en que la historia puede transformarse a base de revoluciones, cambios radicales. La terquedad de no querer ceder ni parcialmente los beneficios que se puedan obtener con éstas, niegan sus hipótesis sobre el futuro de la humanidad. La tercera corriente es el historicismo. Aquí se sostiene que es el historiador quién construye la historia mediante la lógica, para mantener la objetividad. Las fuentes confiables y directas sirven de verificación de la historia. Aquí es donde se ve un acercamiento entre lo dicho por Marc Bloc y Belinda, donde se enfatiza la relevancia de las fuentes como medio de validación de la historia. Por otra parte, se puede conocer la historia mediante la realidad cotidiana y las experiencias personales. Vilar fue quien, propone éste método, que explica basado en puntos determinados de su vida analizados objetivamente. Algunos se preguntarán la utilidad de estudiar el pasado, pues es cierto que aquello que fue no volverá a ser. Sin embargo, la historia nos demuestra tener mayor utilidad que el intentar explicar nuestro origen: ésta nos puede dar la oportunidad de prever lo que venga, basándose en acontecimientos cercanos, similares, que aunque no idénticos, pudieran compartir el mismo tipo de consecuencias. Otros verán erróneamente a la historia como algo ajeno a ellos, lejano a sus realidades actuales, sucesos que no tienen lugar ni en sus pasados, ni presentes y mucho menos en sus futuros. Sin embargo la historia está presente en cada lugar y persona, pues vive en las costumbres y tradiciones que perduran desde nuestros antepasados hasta nuestra época, y que posiblemente sigan ahí para las generaciones venideras.

1

“Arte de argumentar” Real Academia Española.


Ensayo ¿Qué es la historia para mí?