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Sumario

Página

1. Editorial.................................................................................. 4 - ¡Ángela de la Cruz, fundadora decidida y valiente! 2. El Magisterio de Sor Ángela..................................................... 7 - Constancia y fidelidad 3. Hablamos de ella..................................................................... 9 - Año de la Fe: confesar, celebrar, testimoniar - La fe de Madre Angelita 4. Sor Ángela de la Cruz, cartas a...............................................13 ...Las familias 5. Testimonios............................................................................15 - Oración de Vísperas en el Convento de Santa Ángela 6. Páginas Infantiles....................................................................17 - Me gusta contarte cosas... Caluroso Agosto - El 5 de noviembre en el colegio - ¿Cómo te vemos Madre? - Pasatiempos

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Sumario

Página

1. Beata María de la Purísima, mujer de virtudes........................ 27 2. La Santidad, camino para la nueva evangelización.................. 30 3. El niño dormido en brazos de su padre....................................... 33 4. Ella estaba rodeada de Ángeles que revoloteaban y la acompañaban en el Cielo................................................. 35 5. El Celo Apostólico de Madre María de la Purísima................... 38 6. Sus escritos «Destellos de Luz»................................................ 45 - Apostolados

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¡ÁNGELA DE LA CRUZ, FUNDADORA DECIDIDA Y VALIENTE! El dos de agosto de 1875, Sor Ángela funda la Compañía de las Hermanas de la Cruz. El camino a recorrer no parecía fácil, pero era tanto el amor que llenaba el corazón de la joven fundadora, que todos los esfuerzos y fatigas, que conllevan la fundación de la obra, se hacen más llevaderos. Ángela de la Cruz, en contacto con la pobreza, amó a los pobres y desamparados. Y sobre todo, descubrió la voluntad de Dios para ella: la gracia del Carisma que la llevó a la fundación de una nueva Congregación. Llegar a la meta fue costoso, pero en Sor Ángela, identificada con Cristo crucificado, triunfó el amor a Dios, amor a los que sufren. Golpe a golpe, paso a paso el Instituto se iba abriendo camino. Las calles de Sevilla sabían de su cansancio, de sus sacrificios en busca de un auxilio para los necesitados. Sabían de sus paradas ante puertas que se abrían para ofrecer ayuda. Van quedando atrás las casa por donde la Compañía fue pasando. Se van abriendo otros espacios a medida que crece el número de hermanas. Finalmente se abren las puertas de una casa espaciosa en la calle Alcázares. Desde esta casa donde reposa su cuerpo incorrupto, se siguen reflejando destellos de la santidad de su vida. La llama de su antorcha sigue iluminando y dando hoy calor y luz a muchas personas. 4


EDITORIAL

¡Ángela de la Cruz, fundadora decidida y valiente!

Cada día nos convence más la fuerza que tiene el carisma de Santa Ángela de la Cruz. Un carisma de amor ininterrumpido a los enfermos y pobres, para amarlos y servirlos sin medida. Esta gracia fue una llamada de Dios en el corazón de Ángela, ante una necesidad de su época, que hoy sigue siendo actual.

promesas de Cristo, que nos enseñó a despreciar todos los bienes del mundo caduco y engañoso, y una caridad acendrada que nos haga ligera la carga y suave el yugo santo de la Cruz1». Y hoy, que conmemoramos el ciento treinta y siete aniversario de la fundación del Instituto nos vamos a fijar en una virtud, que ella señala en el párrafo anterior y que amaba en extremo: la humildad. El argumento más claro del amor de Dios que tuvo Sor Ángela es, sin duda, su humildad tan conocida por todos y su amor a la humillación. A propósito de esto nos escribe ella:

Si queremos saber lo que significa la Compañía de la Cruz, nadie mejor que Sor Ángela acertará a explicárnoslo. La Compañía fundada por ella «está llamada a una vida de abnegación, penitencia y caridad1». Además de estas tres virtudes esenciales de la perfección, «procurará la imitación de Cristo crucificado en pobreza, humillación y mortificación1» y como sostén de todo «una fe viva en las 1

«¿Cuál es la causa de todos los males espirituales? La falta de amor a la humillación. Como esta fruta no

Escritos Íntimos

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EDITORIAL

¡Ángela de la Cruz, fundadora decidida y valiente! seguridad, pues una humillación mal llevada produce decaimiento y, lo que es peor, tristeza y desesperanza, y hace que nuestro amor propio excesivo, nos lleve a la desconfianza y a una permanente infelicidad.

la amamos ni nos gusta cuando la tomamos, por lo mismo que nos repugna no hacemos buena digestión, y se nos remueve la bilis del amor propio poniéndonos con el ataque, endebles en la virtud. Pues entremos dentro de nosotras mismas y empecemos a amarla, y todo con la humildad se nos hará dulce y muy llevadero2»

Y al final acaba diciendo que con la humildad todo se nos hará dulce y llevadero. ¿Y cómo podemos amar la humillación y la humildad? Como ella nos dice en una de sus cartas: Intentando convertir la humillación en algo positivo, sabiendo que las humillaciones nos ayudan a fortalecernos, a encontrar a Dios y con Él, la humildad. Y esto es así porque nuestra vida espiritual, nuestra vida de fe y de oración se fortalecen con todos esos obstáculos que nos vienen de fuera: las humillaciones, los fracasos, las contrariedades, las derrotas, el dolor, el sufrimiento...

Aquí Santa Ángela nos pone muy claro que en nuestra vida necesitamos las humillaciones, porque nos forjan y nos hacen fuertes y firmes para poder afrontar con éxitos y sin traumas las dificultades que, con el correr de los años, se van presentando en nuestra vida. No nos conviene, para nada, caminar por senderos alfombrados sólo de rosas y sin espinas. Nos dice ella que sin amor a la humillación nos ponemos «endebles en la virtud». Todos podemos tener experiencia de cuántos desánimos y horas de tristezas, por culpa de las humillaciones, que se nos van presentando en el camino de cada día, mientras vivimos en este mundo.

Las humillaciones, han forjado a cantidad de personas, que posteriormente han conseguido, desde la humildad, paz, serenidad, triunfo e incluso la santidad, como por ejemplo nuestra Santa. Terminamos con un último pensamiento suyo, con el que nos anima a ser humildes: «Que nuestra mirada espiritual se acostumbre a ver nuestros defectos y miserias, y nos haga convencernos hasta la evidencia que somos nada y menos que la nada. Así e c h a re m o s cimientos en la humildad 2».

Santa Ángela compara la humillación con una fruta a la que no amamos ni nos gusta cuando la tomamos y no hacemos buena digestión porque se nos remueve la bilis del amor propio. Por eso nos aconseja que la amemos. ¡Cuánta sabiduría tenía Santa Ángela! Nos sugiere lo conveniente que es aceptar las humillaciones y contrariedades, tener problemas para resolver y humillaciones para sufrir. Porque si no sabemos asimilar bien la humillación perdemos la paz, la felicidad y hasta la propia 2

Un Tesoro en Vasija de Barro (Pensamientos de Sor Ángela de la Cruz)

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EL MAGISTERIO DE SOR ÁNGELA (XVII) Constancia y fidelidad

ningún día sin dibujar aunque sea una simple línea. Ahí está el secreto del éxito del hombre en cualquiera de los planos en que se empeñe: artístico, cultural, deportivo, social y sobre todo espiritual.

Todos admiramos en Sor Ángela una persona profundamente ‹santa›. Con una santidad sencilla, alegre y atractiva, que parece estar al alcance de la mano de cada uno. Pero hay que hacerse una seria pregunta: ¿cómo logró nuestra Santa un grado de santidad tan alto y tan noble, y por otra parte tan auténtico y cercano? Una respuesta se nos ofrece de forma inmediata: a base de constancia y de fidelidad. Conocemos por sus propios escritos que Sor Ángela tenía un genio pronto, vivo, malhumorado e irascible hasta la «rabia» (como la llamaba ella). Pues bien, ¿cómo llegó a tener un corazón profundamente amable, sereno, acogedor, comprensivo y ecuánime en toda circunstancia y ante las numerosas personas –Hermanas y extraños– con las que se relacionó a lo largo de su dilatada existencia? La respuesta es fácil: gracias a una constancia que no dio tregua alguna en combatir esos movimientos de ‹mal genio›. No fue cosa de un día o de un año: fue el efecto de la incansable constancia con que se propuso trabajar en el dominio de sí.

Ahora bien, una de las características del hombre actual, especialmente de la juventud, es carecer de una voluntad constante en aquello que se emprende. Estamos tan acostumbrados a producir los efectos deseados ‹en tiempo real›, que hemos llegado a perder el aprecio por la virtud de la constancia. Cuesta mucho trabajo perseverar en el trabajo de cada día, en la tarea de cada jornada, en el deber de cada momento. Nos cansamos rápidamente de todo, y tiramos la toalla diciendo: «esto no es para mí». Y sin embargo sigue siendo verdad que la escalada de una alta montaña es fruto de una incansable perseverancia, de una constancia que no desmaya, dando un paso detrás de otro hasta culminar la cima. En una de las numerosas Cartas en que Sor Ángela se refirió a la constancia como camino en la consecución de una vida santa, decía a las Hermanas: «Perseverancia; no os canséis de servir a Dios en estos cortos días de nuestra vida, pues Él no se cansará de que le gocemos por toda la eternidad».

Los clásicos decían «nemo fit repente summus», es decir, nadie llega a la perfección de un salto. Por eso, seguían diciendo: «nulla dies sine linea», o sea, 7


EL MAGISTERIO

El Magisterio de Sor Ángela (XVII) Por otra parte, no hace falta hacer demasiados esfuerzos para descubrir la fragilidad del hombre de hoy en el plano de la Fidelidad. Vivimos en una sociedad en la que la infidelidad a la palabra dada es vista como cosa normal. Más aún, no falta quien afirme y predique que el hombre es incapaz de decir «sí» para siempre. Se tiene la impresión de que el hombre actual, particularmente la juventud, sólo es capaz de decir «sí» en el momento presente. ¿Qué diremos dentro de diez minutos? No lo sabemos. Posiblemente, lo contrario de lo que acabamos de decir: falta la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Esto explica, entre otros fenómenos, el doloroso espectáculo que contemplamos cada día de parejas de matrimonios que se separan con la mayor facilidad y naturalidad.

Una fidelidad, por otra parte, que ha de cultivarse a medida que van cambiando las circunstancias y sobre todo las personas. Se ha dicho, y es verdad, que hay que ser fieles en el dinamismo de la vida y dinámicos en la fidelidad de cada día. La fidelidad de Sor Ángela tuvo un fundamento indudable: la Fidelidad de Dios. «Dios es fiel», afirma con toda rotundidad la Palabra revelada (1Tes 5,24). Y es esa Fidelidad de Dios la que fundamenta, garantiza y da consistencia a la débil e insegura fidelidad del hombre. Sólo sobre Dios, el eternamente fiel, es posible construir una fidelidad que no defrauda ni se viene abajo. Constancia y fidelidad: dos virtudes que constituyen un indudable fundamento humano para construir, en la propia persona, un cristiano comprometido con la propia vocación bautismal. Dos virtudes de las que Sor Ángela nos da una excelente enseñanza para vivir en una sociedad como la nuestra, marcada por una lamentable inconstancia y por una más que dolorosa falta de fidelidad a la palabra dada.

Sor Ángela exhortó constantemente a las Hermanas –de palabra y por escrito– a ser «fieles» a la llamada de Dios. Una fidelidad que tenía que cultivarse cada día, en cada circunstancia y, sobre todo, en las cosas pequeñas. No hacía con esto más que recordar la enseñanza de Jesús: «el que es fiel en lo poco, será fiel en lo mucho» (Lc 16,10). La gran fidelidad de la vida se construye a partir de las pequeñas fidelidades de cada momento.

Antonio Mª Calero, SDB

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AÑO DE LA FE: CONFESAR, CELEBRAR, TESTIMONIAR El Santo Padre, a través de su Carta Apostólica Porta Fidei, nos ha convocado a la celebración del Año de la Fe, acontecimiento eclesial que tendremos el gozo de vivir entre el 11 de Octubre de 2012 y el 24 de Noviembre de 2013. En dicho documento pontificio, Benedicto XVI nos ofrece magistralmente las claves a tener en cuenta para que dicho Año nos obtenga los frutos sobrenaturales que la Iglesia de nuestro tiempo necesita. Se trata de una llamada a todos, sacerdotes, consagrados y laicos, a crecer en nuestra respuesta de fe. En el número 9 de la referida Carta, nos apunta tres tareas inseparables e ineludibles de nuestra condición de creyentes en Jesucristo que en el próximo Año deberíamos asumir con renovado vigor: CONFESAR, CELEBRAR Y TESTIMONIAR. El Santo Padre pide al Pueblo de Dios que redescubra los contenidos de la fe confesada, celebrada y vivida, y solicita de todos una reflexión personal y eclesial sobre el acto mismo de creer.

«La fe sólo crece y se fortalece creyendo» S.S. Benedicto XVI

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HABLAMOS DE ELLA

Año de la Fe: confesar, celebrar, testimoniar La CONFESIÓN DE LA FE, a realizar con plenitud y renovada convicción, y crecidas confianza y esperanza. En los tiempos que vivimos, todo cristiano ha de confesar su fe con especial énfasis y confianza, como el auténtico y único tesoro de nuestras vidas. La CELEBRACIÓN DE LA FE, que se expresa en la Liturgia y, de modo particular, en la Eucaristía, tal y como indica el mismo Papa. El acontecimiento que preparamos nos vuelve a convocar en la mayor expresión de la fe que tiene lugar en la celebración de la Iglesia, y que tendremos ocasión de renovar llamando la atención sobre el gozo de compartir nuestra creencia en Jesucristo en el misterio de su Presencia. El TESTIMONIO DE LA FE, de mayor urgencia que nunca, cuando la peor de las pobrezas, la pérdida del sentido de la vida y de la historia, asola nuestros ambientes, los cristianos tenemos el deber y la alegría, al mismo tiempo, de comunicar al mundo la Buena Noticia de Jesucristo, el único Salvador. La vida de los santos, en particular la de nuestra querida Santa Ángela de la Cruz, está marcada por estas tres claves que ahora el Santo Padre, entre otras muchas cosas, nos invita a renovar. Ella confesó la fe de la Iglesia, sin vacilaciones ni ambigüedades y en fidelidad permanente a su Magisterio; celebró dicha fe alimentando su vida espiritual con la gracia santificante presente en los sacramentos de la Iglesia, y dio testimonio ejemplar con una vida entregada al Señor y a favor de los más pobres. A su intercesión confiamos los frutos de este Año especial para todos y cada uno de nosotros, para todos los que profesamos devoción y cariño a nuestra Santa. Con el Santo Padre, elevemos al Señor nuestro deseo de entrar de nuevo por la Puerta de la Fe, «siempre abierta para nosotros». Isacio Siguero Muñoz, Pbro.

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HABLAMOS DE ELLA

La fe de Madre Angelita

LA FE DE MADRE ANGELITA Es ya un tópico el decir que «vivimos tiempos difíciles». De ordinario, repetimos esta expresión varias veces al día, pero en la velocidad que arrastra al hombre de principios del siglo XXI, éste no se para a reflexionar qué es lo que en realidad está sucediendo, que no es más que la consecuencia de una profunda crisis, que en su primera raíz es crisis de valores. La tantas veces llamada «vieja Europa», ha olvidado sus profundas raíces cristianas, las que la llevaron a ser fuente de conocimiento, escuela de Santos, ejemplo de cultura, gloria de las artes y germen de mercados. Nuestro siempre amado y recordado Juan Pablo II decía que «abrir a Cristo los sistemas políticos y económicos no puede sino reportar beneficios al hombre». Mas quienes han gobernado y gobiernan en la vieja Europa –grandes responsables de cuanto acontece hoy a tantas familias que sufren– parece que olvidan a Dios. Que el Señor se apiade de ellos y los haga ver la Luz de Buen Camino, en servicio del Pueblo. El hombre, creado por Dios, se ha vuelto ingrato y –en su egoísmo– no deja sitio para Dios. Y así, vivimos los tiempos que Dios ha querido para nosotros. Es en este mundo con estas coordenadas de crisis económica y de valores, donde los cristianos de hoy tenemos que actuar, ayudando al hermano a llevar la Cruz que soporta. Por suerte, no todos los hombres viven de espaldas a Dios. Desgraciados cuantos olvidan el sentido trascendente de la existencia, pues en el mismo se halla la comprensión del sufrimiento humano, camino hacia el Cielo. Los cristianos tenemos que ser como la lamparilla que arde perenne ante el Santísimo en cada Sagrario. Siempre alerta y siempre actuando. Madre Angelita decía a Sus Hijas que no debían asustarse ante nada. Eso es comprender la Voluntad 11


HABLAMOS DE ELLA

La fe de Madre Angelita Divina. Sea lo que sea lo que traigan los tiempos, que nada nos angustie. Vivamos con la alegría de saber que Dios nos ama y sabe lo que quiere de nosotros: que demos la medida que demandan los tiempos, llevando alegría allí donde falte, y ayudando a remediar las necesidades de quienes peor viven. La Compañía de la Cruz está asentada sobre los firmes cimientos de la Fe en Jesucristo. Esa que mueve montañas. Jesús nos dijo: «si tuvierais Fe, diríais a este sicómoro: trasládate al mar. Y él os obedecería». La Fe de Madre Angelita y de las Hermanas de la Cruz, a quienes tanto deben Sevilla y tantos lugares de España y del mundo, es el mayor ejemplo de cómo construir un mundo lleno de Amor y de altura de miras. Que pregunten al Pueblo, a los más humildes, esos que no son capaces ni de alzar la voz para pedir –esos que nada entienden «ni de mercados ni de prima de riesgo»–, que les pregunten quién es Sor Ángela de la Cruz y quienes son Sus Hijas. Seguro que la respuesta llevará clave de Fe. Seguro que hablarán de que ellas les fortalecieron en la Fe y les devolvieron la Esperanza, que es el Milagro que consigue la Fe diariamente en el hombre. Mientras el mundo –caminando en dirección equivocada– no halla solución a sus problemas económicos, Santa Ángela sigue actuando, sigue siendo un referente llevando la Felicidad a tantos lugares necesitados, a tantas personas que están solas, uniendo familias desunidas, ilusionando a jóvenes, ganando vocaciones, alcanzando la limosna de tantos con buen corazón, llenando de alegría la vida de los mayores, consiguiendo mover a quienes están acomodados, y haciendo germinar en la mente de muchos el examen de conciencia que les hace comprender el verdadero sentido de sus vidas.

¡¡Bendita sea Santa Ángela de la Cruz, que por su Fe inquebrantable, sigue llevando la Esperanza a los que sufren en este mundo!!

Sevilla, Día de San Pedro y San Pablo, 2012 Rafael de Gabriel García

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...LAS FAMILIAS Adaptación de la carta a la comunidad de Ayamonte del 11 de Julio de 1882. Carta Nº 10, pág. 28, Sor Ángela de la Cruz, Epistolario personal. BAC 636. Madrid 2003. (Adaptación realizada por el P. Jon García Escobar, pbro.)

A L A B A D O

Julio de 1882 S E A J E S U C R I S TO

Mi querida familia: Con mucho gusto he leído vuestra carta, en la que decís que Dios ha desbaratado vuestros planes y que habéis estado a punto de chillarle. Esto lo hace el Señor, queridos amigos, porque nos quiere mucho y porque nos conviene, y debemos estar contentos. Yo lo estoy y dando gracias a Dios porque lo manda, y porque después de una gran tormenta viene una gran serenidad. Así lo espero con la gracia de Dios. Lo espero llena de confianza en nuestro buen Dios, y sólo me asalta el temor de que, aunque por parte de Dios no quede, se necesita de parte nuestra buena voluntad porque sin esta voluntad no hemos hecho nada. Bien sé que todos en casa tenéis voluntad de servir al Señor donde quiera y como quiera. Pues, si es así, ya no tengo temor. ¿Estáis contentos? ¿Amáis a Dios y todo os parece poco en comparación de lo que merece? Si es así, veréis 13


SOR ÁNGELA DE LA CRUZ, CARTAS A...

...Las Familias cómo pasarán las pruebas y gozaréis de salud, paz y alegría; y seréis columnas en vuestra familia. Pero cuando todo esto no está más que en la lengua y no en el corazón; si se funda en el amor propio y no en el amor de Dios y de la humildad, ¿qué resultado os parece que dará? Dará el resultado que el amor propio, por cualquier cosa y la más sencilla y hecha con la mejor voluntad, se tiene por desairado; y como es tan fiero, empieza con unas sacudidas tan grandes con el pobre que lo abriga y lo consiente, y tan sin compasión le domina, que le deja para no servir en mucho tiempo para nada. Estudiad estas cortas palabras, y considerad las razones que tengo para confiar que todo con la gracia de Dios se va a arreglar muy bien, porque cuento con la voluntad de cada uno de vosotros. Animaros y cuidaros. Os bendice vuestra pobre Madre, que os desea mucho bien espiritual. Sor Ángela de la Cruz

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ORACIÓN DE VÍSPERAS EN EL CONVENTO DE SANTA ÁNGELA Soy una madre de familia numerosa, tengo marido, padre (con 90 años), 4 hijos y 5 nietos. Trabajo en una oficina y llevo mi casa en la que aún somos 5 personas. Vivo con un agradecimiento grande a Dios por toda la historia que ha hecho con mi familia y conmigo. Así es que una de las cosas que le debo al Señor es haberme encontrado con las Hermanas de la Cruz. Soy devota desde hace años de Santa Ángela. Ella, sus hermanas y su Instituto son punto de referencia para mi fe. Tanto es así, que cuando la vida agobia con sus problemas de enfermedad, paro, tristezas,… yo acudo al convento de Santa Ángela (al que puedo ir andando desde mi casa) con premura y diligencia, como la que va a encontrarse con una madre o una hermana mayor de la que espera amor, comprensión y consuelo. Muchas veces, cuando llego, a las 7 de la tarde, entro en la capilla de las Hermanas y me quedo rezando vísperas con ellas. 15


TESTIMONIOS

Oración de Vísperas en el Convento de Santa Ángela ¡Una maravilla! ¡Un trocito de cielo en la tierra! ¡Un rincón de paz en el centro de Sevilla... ! Y allí me instalo. Un rato de oración personal en absoluto silencio (una bendición para mi alma), yo que corro desde la mañana a la noche! Me acuerdo del Evangelio de Marta y María: «María a los pies del Señor escuchaba su palabra. Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Señor ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile que me ayude. Le responde el Señor: Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas, o mejor de una sola. María ha elegido la mejor parte que no le será quitada...» Lc 10,38-42. Efectivamente, María escogió lo mejor, escuchar al Señor. Yo, en las vísperas de Sor Ángela, me siento María. Allí sí escucho al Señor, allí se palpa. Después de la oración personal, los salmos de las vísperas cantados, en este momento parece que el cielo se abre y se escucha a los propios ángeles, así lo vivo y lo siento, y cuando ya va terminando y escucho cantar la voz de la hermana: «Alma mía recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo, alma mía recobra tu calma que el Señor escucha tu voz...»

a los pobres, por la caridad cristiana, por las vísperas rezadas y cantadas en esa capilla bendita de las hijas de Santa Ángela, donde yo acudo a rezar y salgo maravillada, como si hubiera estado en el cielo, ¡allí donde está Santa Ángela! I. Angulo

En este instante, ya mi vida cambia, ya lo veo todo distinto, mis prisas se apaciguan, mi corazón descansa, mi mente da gracias a Dios por todo lo que me pasa, por estar allí rezando, por la alegría de las hermanas, por el servicio 16


s ta u g e m r te conta sas... co

o s o r u l a C AG OSTO Sé que este número de la revista lo leen muchos niños pues siempre hay cosas muy apropiadas para ellos, por eso quiero contarles algunas cosas que, a lo mejor no saben y creo que les gustará. Mirad, en el mes de agosto Sevilla es famosa por el calor que hace, ¿a que sí? Y también es famosa por otras muchas cosas muy bonitas e importantes: por sus monumentos, sus gentes, pero, el verano aquí tiene tela y por eso le tememos un poco. Con frecuencia solemos decir: ¡ojú qué calor!, pero nos tenemos que aguantar porque eso es lo que hay. Pues fue en verano y en el mes de agosto que empezaron a existir las Hermanas de la Cruz. ¿Os lo cuento?, pues veréis, es una historia un poco larga pero yo os contaré solamente una parte de los inicios. Nos trasladamos en el tiempo por los años mil ochocientos y pico, cuando todavía a Sor Ángela la

llamaban Angelita, pues era joven y trabajaba en un taller de zapatería (y por cierto que tenía unas manos extraordinarias para conseguir los más apetecidos calzados para las señoras) bien, pues un día le dice a su director espiritual, al que conocemos como el Padre Torres, que quería hacer un Calvario para permanecer junto a la Cruz del Señor. Vosotros me diréis ¿eso qué quiere decir?, pues sencillamente que quería formar un grupo de personas que, por amor, se sacrificaran como el Señor y, estando junto a Él, aprender de su entrega y amor por los demás. Aquel buen sacerdote le mandó que pusiera por escrito cuáles eran sus pensamientos porque quería reflexionar bien sobre ellos y, Angelita así lo hizo. Cuando el santo sacerdote leyó lo que escribió ella, quedó prendado de sus deseos que no eran otros que unirse a otras mujeres para dedicarse a servir a Dios y a los pobres.

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El Padre Torres le dijo: «pídele a Dios que, si es su voluntad, mueva a las almas que han de seguirte y que las dé a conocer». Y ya lo creo que las dio a conocer, enseguida se juntaron a Angelita otras tres amigas, que tenían su misma inquietud y formaron el primer grupo, siendo como la semilla que escondiéndose bajo tierra dio como resultado un gran árbol muy frondoso con muchas ramas y dando mucho fruto. Pero os voy a seguir contando lo del grupo que se unió a Angelita. Una amiga que se le unió pronto se llamaba Josefa de la Peña que lo dejó todo y sus bienes los puso a disposición del grupo, que formaron también dos jóvenes muy buenas: Juana María Castro (que luego se llamaría hermana Sacramento) y Juana Magadán y ya eran cuatro. Con el dinerito de Josefa alquilaron un cuartito en la calle San Luis, n.º 13, pero que sepáis muy bien que no era un piso sino, lo que se dice cuatro paredes y, allí con unas sillas, una mesa y un arca (para guardar cosas), un crucifijo y una estampa de la Virgen de los Dolores en la pared, se instalaron empezando así el recorrido que llega hasta nuestros días, de las Hermanas de la Cruz. ¿Verdad que parece imposible que esta gran obra de Dios comenzara así?

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El día 2 de agosto de 1875, fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, con una misa celebrada en el convento de Santa Paula, muy tempranito, se inauguró oficialmente aquel humilde convento. Aquello parecía revivir la pobreza del portal de Belén donde nació Jesús y ahora, sobre la base de la misma pobreza, nace la Compañía de las Hermanas de la Cruz. ¿Qué os parece? Para las cosas de Dios no hacen falta riquezas, ni palacios, ni grandes lujos. Aquellas cuatro mujeres comulgaron y se pusieron en manos del Señor y de su Divina Providencia y ¿sabéis cómo lo celebraron?, pues dando a los pobres el poquito dinero que tenían. Sor Ángela tuvo un detalle precioso cuando llegaron a casa: les dijo que, si estaban conforme, la verdadera superiora de su comunidad sería la Santísima Virgen y claro que sí, todas estuvieron de acuerdo. Desde los

comienzos la Madre de Jesús tuvo un lugar privilegiado en la Compañía de las Hermanas de la Cruz. Termino con una cosa que, al menos os puede hacer sonreír. ¿Sabéis lo que comieron ese día? Pues yo no, pero si sé que se habían olvidado de ellas y cuando se reunieron se dieron cuenta de que todo lo habían dado a los pobres y se conformaron con dar gracias a Dios y se llenaron de felicidad sintiendo que el amor de Dios era el que llenaba sus corazones. Eran felices. ¿Qué os parece? Interesante, ¿verdad?, pues os tengo que decir que las Hermanas siguen igual aunque hayan pasado muchos años: humildes sencillas, con gran espíritu de oración, humildad, pobreza, abnegación y sobre todo con un corazón muy grande donde caben todos los que sufren. ¡Dios mío, qué cosas haces, siempre nos sorprendes! Luis Cornello Espina, sdb

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e r mb ie v o N e d 5 El en el colegio La alegría invade todo el colegio ese día. Una gran emoción recorre aulas y patios. Y en casa, los padres nos preparamos para celebrar con nuestras hijas uno de los días más señalados para todos aquellos que creemos, que admiramos y amamos la obra de Santa Ángela de la Cruz. El 5 de Noviembre es todo fiesta. Pequeñas actrices desfilan entre bastidores, nerviosas y emocionadas. En el comedor, el sonido chispeante de cucharas y tenedores se convierte en risas, en frases sueltas repetidas una y otra vez y en palabras de ánimo para aquellas que tienen la misión, no sólo de actuar, sino también de transmitir el espíritu y la fe de nuestra querida Santa Ángela. En el improvisado patio de butacas, el público espera con impaciencia. Y por fin la obra comienza. Un grupo de niñas, cual ángeles tenantes, portan un arco iris sucio y polvoriento.

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Todos atentos a cada palabra, a cada gesto, que maravillosamente enlazados en las voces y caras de esas niñas, nos van descubriendo un mensaje. Un mensaje de esperanza. Quizás el sentido común ha muerto, tal vez lo tenemos olvidado, pues así parecen demostrarlo la mayoría de acciones de la humanidad.

Pero no todo está perdido, aún quedan ángeles en la Tierra y en el Cielo que nos ayudarán a recuperarlo. Aunque el cielo, nuestra vida, a veces aparezca de un gris oscuro, plomizo, al final habrá un arco iris brillante y reluciente, y todo volverá a su color. Colores que están presentes en las palabras de Santa Ángela, porque ella sabe que a veces necesitamos una mano, una luz que nos guíe a través de la niebla, que nos enseñe a ver más allá de nosotros mismos, y nos acerque un poquito más a Dios. Por ello el 5 de noviembre, en el cole hay que celebrarlo. Porque Santa Ángela ha sido, es y será la Cruz de Guía de todo un rosario de niñas, sembrando en ellas semillas de fe y esperanza para que aún siendo adultas, no abandonen el sentido común.

Gracias Santa Ángela. Eugenia Bermúdez Fernández

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¿Cómo te vemos Madre? «A cada persona, Santa Ángela llega de forma diferente... con sus palabras, con su sonrisa, con sus obras.» Estas niñas han querido expresar con sus dibujos, y eligiendo pensamientos de Santa Ángela, cómo ellas la ven y cómo les llega nuestra Santa.

Teresa Uñon 8 años

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Marta Trujillo 9 a単os

Marina Soler 9 a単os

Mar鱈a del Mar Polo 11 a単os

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m p o e i s t a as

P

! a l e g n Á a t an S n o c r a ¡ a jug Y a hora...

Traza el camino que Madre Angelita seguiría hasta llegar a la Cruz.

Busca en el Salto de Caballo la frase que llevó a Madre a fundar la Compañía.

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25 SALTO DE CABALLO: Hacerse pobre con los pobres para llevarlos a Cristo 9 DIFERENCIAS: Cristo de la Cruz - Peana - Arrugas de la Toca - Palo Horizontal de la Silla - Palo Vertical de la Silla - Renglón - Folio - Cruz de Santa Ángela - Pluma SOPA DE LETRAS: HUMILDE - AMABLE - GENEROSA - SENCILLA - POBRE

SOLUCIONES:

En esta Sopa de Letras encontrarás cinco virtudes que caracterizaron la vida de Sor Ángela.

¡Verás que fácil! Busca 9 diferencias entre estos dibujos de Santa Ángela, aparentemente idénticos.


BEATA MARÍA DE LA PURÍSIMA, MUJER DE VIRTUDES El día 18 de septiembre de 2012 hará dos años de la beatificación de Madre María de la Purísima de la Cruz. Han pasado dos años y su figura, en vez de borrarse, se agiganta. Fue una persona que se distinguió por la fuerza heroica del amor a Dios y al prójimo, cuyas virtudes, vividas en grado heroico, siguen siendo un referente para la vida espiritual del Instituto de las Hermanas de la Cruz y para sus devotos.

tratara de salvarlo, apuntalándolo a fuerza de virtudes. Las virtudes teologales son las que conectan con el fin o la meta de nuestro ser, que no es otra que Dios. La fe nos lo descubre, la esperanza nos proyecta hacia Él, la caridad va más allá y nos une con Dios como sólo puede unir el amor. Las virtudes morales versan sobre los medios por los que se ha de alcanzar el fin, y son por ello soporte indispensable de las virtudes teologales. La prudencia marca el justo medio en cualquier opción; la justicia nos pone a bien con los demás al dar a cada uno lo suyo; la fortaleza y la templanza son virtudes de autodisciplina personal que nos confortan frente a lo adverso y calman nuestras apetencias pasionales según lo exige la razón iluminada por la fe.

El tema de las virtudes –humanas y cristianas– parece estar de plena actualidad. En los últimos veinte años se han publicado en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España… no menos de cuarenta libros que llevan por título: «Virtudes», «Las virtudes», «Las virtudes fundamentales», «El libro de las Virtudes», «Pequeño tratado de las virtudes», «El libro de los valores»…, mi libro «La fuerza heroica del amor», donde examino la vivencia de las virtudes teologales, cardinales y anejas a los votos religiosos, en la santa vida de Madre María de la Purísima.

Entre todas las virtudes, la reina es la caridad, que viene a ser como el motor y el timón de nuestra vida. Bajo su dirección e impulso cristiano, poco a poco, por la repetición de actos moralmente buenos, va robusteciendo los hábitos virtuosos naturales y ayudando al desarrollo de las virtudes

Es como si en una época en que el hombre se encuentra en peligro de desintegración, perdido entre sus máquinas, ordenadores y móviles, se 27


BEATA MARÍA DE LA PURÍSIMA, MUJER DE VIRTUDES Beata María de la Purísima

cristianas infundidas con la gracia. Y así se construye el hombre libre y feliz, exento de esclavitudes, el hombre perfecto, es decir, el hombre virtuoso, que cuando alcanza niveles heroicos, es lo que se llama un santo.

mostrando deseos grandes de poseerlo. La caridad, dicen los testigos, que la traía «fuera de sí». Fuera de sí por el celo de la gloria de Dios, por la Eucaristía, por la Pasión del Señor, por Cristo y por María, cuyos nombres se grabó a fuego en el pecho. Fuera de sí también por los pobres, enfermos y desamparados, a los cuales visitaba y atendía para llevarles ayuda y el consuelo cristiano.

La beata María de la Purísima fue una mujer de virtudes. En el expediente que se presentó a la Congregación para las Causas de los Santos –la Positio– se probó que ella practicó, una a una, todas las virtudes cristianas, y esto no de una manera corriente, como se dan muchas veces en las personas que llamamos «buenas», sino en grado heroico.

Poseía la virtud sobrenatural de la prudencia. Siempre buscaba los pros y los contras, y procuraba que prevaleciera por encima de todo la virtud. Poseía una gran luz de Dios para decir las palabras exactas, llenas de claridad y verdad. Ejercitó la virtud sobrenatural de la justicia, mostrando la fidelidad en la observancia de las obligaciones para con Dios y respetando los derechos de los trabajadores, los pobres y personas allegadas a la comunidad. Mostró una gran fortaleza, viviendo públicamente su fe y defendiendo el carisma del Instituto por encima de cualquier idea novedosa. Mostró la virtud de la templanza en grado heroico, dominando los apetitos naturales en la comidas, en los ayunos prescritos por la Iglesia y en las Reglas del Instituto; asimismo, rechazó las cosas superfluas en los viajes y durante su enfermedad. Dentro de la templanza va incluida la humildad, que modera el apetito del orgullo propio y que es condición necesaria de todas las virtudes, porque sin ella ni las más heroicas valen nada ante Dios. De ahí que se reconocía pecadora, admitía y confesaba sus culpas, se consideraba inferior a los demás, procuraba ocupar los puestos, oficios y trabajos más humildes, no

Los testigos la describen como una «mujer de fe», que vivía las realidades sobrenaturales con la misma intensidad que las cosas más tangibles. La esperanza era en ella tan viva que vivía en la tierra con la esperanza en el cielo, 28


BEATA MARÍA DE LA PURÍSIMA, MUJER DE VIRTUDES Beata María de la Purísima

pretendía privilegios especiales por ser Madre General ni se creía adornada de virtudes o actitudes extraordinarias.

Con la vida de la beata Madre María de la Purísima de la Cruz, ante todo, tenemos un modelo de vida verdaderamente actual, de nuestros días, modelo de cómo hoy se puede tomar en serio el Evangelio en la vida normal de cada día y en la vida religiosa en particular.

Practicó en grado heroico los votos religiosos: castidad, pobreza, obediencia y fiel cumplimiento y la observancia de la Regla y Constituciones del propio Instituto de vida consagrada.

Se trata de una religiosa que ha vivido antes del Concilio Vaticano II, durante el Concilio y después del Concilio, y, sin embargo, ha sabido mantener la fidelidad más auténtica a las enseñanzas de la Iglesia, tanto para sí, a nivel personal, como para su Instituto religioso, de manera ejemplar, evitando, por un lado, encerrarse en un tradicionalismo fundamentalista y, por otro, el ceder a un progresismo, que es otro tanto nocivo para la Iglesia. Supo asimilar todo el bien que el Concilio, como obra del Espíritu Santo, ha traído a la Iglesia y al mundo. Supo llevar a la práctica las exigencias del Concilio en plena sintonía con las enseñanzas pontificias, poniendo los límites necesarios y recuperando los elementos válidos de las sanas tradiciones propias del Instituto, junto con el genuino carisma de la Fundadora, Santa Ángela de la Cruz, demostración válida y estimulante incluso para otros Institutos religiosos.

Todo esto significa que no se contentó –como es tan frecuente– con una moral negativa de huida del pecado. Sabía que lo mejor para no desviarse del camino de la perfección es tender positivamente hacía ella creciendo cada día en virtud. Tuvo tal inclinación hacia las virtudes, que era como un hambre insaciable la que padecía. Debía ser que su espíritu se le aquietaba y encontraba su paz ejercitándolas. Todo su ser y su actuar se inclinaba a lo más perfecto. En nada por pequeño o grande que fuera, se la vio inclinarse a lo menos virtuoso. Así lo deseaba para todas las Hermanas de la Cruz. Con el corazón lleno de amor, les decía: «No hemos venido a la vida religiosa a ser solamente buenas, hemos venido a ser santas y para ello hemos de ejercitarnos en las virtudes y sufrir por ellas hasta el heroísmo. En la vida religiosa no tiene sentido las quejas, ¿qué has venido buscando?, ¿ser santa?, pues entonces toda contrariedad te debe llevar a dar gracias al Señor que te facilita la práctica de la virtud».

Teodoro León, Vicepostulador de la Causa

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LA SANTIDAD, CAMINO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN El Arzobispo de Sevilla introdujo una reliquia de Madre María de la Purísima en la Cruz de la Nueva Evangelización en la Vigilia Diocesana de Pentecostés celebrada el pasado 26 de mayo en la Catedral de Sevilla.

Sor Reyes de María, Madre General del Instituto de HH. de la Cruz, entrega al Sr. Arzobispo la teca que contiene la reliquia de Madre María de la Purísima.

Se introdujeron también las reliquias de otros tres beatos que vivieron en Sevilla durante el siglo XX, el beato Marcelo Spínola, cardenal-arzobispo; el beato Manuel González, obispo; la beata Victoria Díez, laica mártir; como una llamada a todo el pueblo cristiano para avivar la fe y buscar nuevos horizontes para la evangelización en Sevilla. 30


LA SANTIDAD, CAMINO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Beata María de la Purísima

General y Vicepostulador de la causa de canonización de Madre María de la Purísima, D. Teodoro León; participando también los Vicarios Episcopales, superiores de congregaciones religiosas y párrocos y sacerdotes en gran número, junto con los miembros del Cabildo Catedral y del Seminario Diocesano.

A partir de la 20,00 horas, en la S.I. Catedral, se celebró la Vigilia Diocesana de Pentecostés. La Santa Misa estuvo presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, que estuvo acompañado por su Obispo Auxiliar, D. Santiago Gómez Sierra, su Vicario

La Cruz de la Nueva Evangelización, un signo de santidad de la Iglesia de Sevilla

Al inicio de la celebración el Sr. Arzobispo realizó un gesto de hondo significado eclesial, a la Cruz de la Nueva Evangelización, que ya cuenta con una reliquia de Santa Ángela de la Cruz, le fueron incorporadas las reliquias del Beato Marcelo Spínola, del Beato Manuel González, de la Beata Victoria Díez, y de la Beata Madre María de la Purísima. Dos obispos, una laica mártir y una religiosa, todos ellos signo perenne de santidad en nuestra Iglesia Diocesana. Mientras el Sr. Arzobispo introducía las tecas, 31


LA SANTIDAD, CAMINO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Beata María de la Purísima

el coro de la diócesis y todo el pueblo allí congregado cantaban «Nada me separará del amor de Dios», de Brotes de Olivo. Un gran coro compuesto por cerca de 200 personas y una joven orquesta acompañaron los cantos del pueblo, su base fue el Coro Diocesano de Laicos, al cual se sumaron el coro de la parroquia de Nuestra Señora de Consolación de Osuna y de la parroquia de la Purísima Concepción de Brenes, así como el coro Contablas, de familias del Colegio Tabladilla. Durante la celebración de la Vigilia todos los presentes renovaron el Sacramento de la Confirmación, y además este sacramento se administró a doce jóvenes provenientes de diversas parroquias. Al finalizar la Vigilia el Sr. Arzobispo y los concelebrantes veneraron la cruz, posteriormente lo hicieron todos los asistentes que lo desearon. Toda la comunidad reunida con su Padre y Pastor, esperaron la venida del Espíritu Santo. Aquel que el Hijo prometió a los Apóstoles y que el Padre envió para renovar la faz de la tierra. Allí se actualizó el envío que Jesús hizo a sus discípulos para ser signo de perdón y de paz, signo de Dios en medio del mundo. La Iglesia de Sevilla reunida con María y con todos los santos en torno al altar, y presidida por su Arzobispo, vivió intensamente el momento de renovación del prodigio de Pentecostés. Como Madre María de la Purísima, los presentes le pidieron al Señor ser santos, para poner toda su ilusión en vivir con Cristo en Dios, Eterna luz, Fuente de sabiduría, Consuelo de la humanidad, que infunde su amor en nuestros corazones para que, desde la creatividad de una fe vivida y encarnada, en estos momentos de crisis moral y económica, amándole sobre todas las cosas, el mundo crea, el Espíritu sople donde quiere. Enrique Belloso 32


EL NIÑO DORMIDO EN BRAZOS DE SU PADRE Hace dos años, miles de devotos acompañaron a las Hermanas de la Cruz en Sevilla para celebrar la beatificación de Madre María de la Purísima. El cariño por la Compañía de la Cruz y la devoción a Santa Ángela movió a muchas personas que se vieron además cautivadas por la sonrisa serena y la figura profundamente espiritual de su sucesora y nueva Beata. Aquel era también un buen momento para expresar gratitud y admiración a Dios y a las Hermanas por tantos años de entrega a los más necesitados y de fidelidad al Señor y al carisma de la Fundadora. Las circunstancias difíciles de los últimos meses han hecho que las Hermanas hayan tenido que multiplicar sus esfuerzos para estar cerca de los enfermos y de tantos que pasan por situaciones complicadas, personal, familiar y espiritualmente. Es precisamente en estos momentos cuando resulta más admirable recordar la serenidad y tranquilidad de espíritu que irradiaba, tanto en tiempos fáciles como difíciles, Madre María de la Purísima. Ahora que se cumplen dos años de la beatificación, que regaló a muchas personas una fe y esperanza renovadas, es buena ocasión para recordar las palabras de la Beata:

«Él nos lleva siempre de la mano y en Él estamos seguras». Siendo Provincial, Madre María de la Purísima tuvo que viajar constantemente para visitar muchas casas del Instituto. En uno de estos viajes, atravesaban Despeñaperros ella y la Hermana que siempre le acompañaba. Iban en autobús de línea y en medio de una fortísima tor33


EL NIÑO DORMIDO EN BRAZOS DE SU PADRE Beata María de la Purísima

irradiaba, tanto en tiempos fáciles como difíciles, Madre María de la Purísima.

menta. Con viento, lluvia y granizo la visibilidad era muy reducida y las carreteras y los coches a principios de los años setenta no eran tan seguros como los de ahora. A medida que empeoraba el tiempo y aumentaba el peligro los viajeros se inquietaban más y más y se iba notando el nerviosismo en el ambiente. Junto a las monjas se sentaba una familia. Sólo las Hermanas estaban quietas y en silencio, hasta que la entonces Hermana María de la Purísima le dijo a su compañera: «¿se da cuenta Hermana?, los únicos que estamos tranquilos en el autobús somos ese niño en brazos de su padre y nosotras en brazos del Señor, nuestro Padre celestial». Hubo otras ocasiones parecidas en las que Madre María de la Purísima se mostró igual de confiada y tranquila, pero es en esta ocasión en la que se ve exactamente la forma en que ella veía que debemos vivir los cristianos: como niños confiados y abandonados en brazos de nuestro Padre. Esto que para ella era lo natural lo repitió muchas veces a las Hermanas e incluso una oración escrita por ella comienza diciendo.

Las Hermanas de la Cruz nos regalan a los devotos para comenzar cada mes un pensamiento escrito o bien por Santa Ángela o bien por Madre María de la Purísima. Vienen recogidos en ese práctico calendario que este año, por primera vez, está adornado con las imágenes de las dos Santas. A cada mes le corresponde una página y por lo tanto un pensamiento pero algunos no podemos evitar la impaciencia de leer, cuando pasamos la página del mes vencido, las frases correspondientes a los dos o tres meses siguientes. Estos últimos días de junio no iban a ser una excepción, así que ya están «descubiertas» las hojitas de julio, agosto y septiembre. Las dos primeras incluyen escritos de Santa Ángela y en ambos hay referencias a la fe, la confianza en Dios y la esperanza. En la de septiembre, aniversario de la Beatificación de Madre María de la Purísima, se recoge una frase de ella que dice: «las caídas no son obstáculos para la santidad si sabemos levantarnos con nuevos bríos y más confianza en el Señor». Fe, confianza y esperanza, tres palabras caídas del cielo para estos tiempos difíciles. Olga Salvat. Madrid, Julio 2012

«Como niño pequeño en sus brazos quisiera vivir, sin temores de nada ni nadie, muy segura en Ti…». Es precisamente en estos momentos cuando resulta más admirable recordar la serenidad y tranquilidad de espíritu que 34


ELLA ESTABA RODEADA DE ÁNGELES QUE REVOLOTEABAN Y LA ACOMPAÑABAN EN EL CIELO Han pasado casi dos años de aquel 18 de Septiembre de 2010.

Aún no había amanecido y la Isla de la Cartuja en Sevilla empezaba a cobrar vida. El Estadio abrió sus puertas y empezamos a entrar las primeras personas de las más de 45.000, que llenarían las gradas. Una mañana fresca, agradable; yo estaba impaciente por llegar y coger un buen sitio para no perderme detalle. Ella estaba allí, a un lado del altar, inmortalizada en una magnífica pintura y con su mano derecha sosteniendo la cruz que lleva en el pecho; con la izquierda 35


ELLA ESTABA RODEADA DE ÁNGELES QUE REVOLOTEABAN Y LA ACOMPAÑABAN EN EL CIELO Beata María de la Purísima

Purísima. Lo vi a ratitos en la tele. Pero eso sí: al día siguiente fui a ver salir el pasito de la Beata de la Catedral, donde hubo una función principal en agradecimiento por la beatificación y te aseguro que, entre la Giralda loca repicando a gloria, y el desfile por la Avenida de la Constitución de ese pasito, con las Hermanas detrás cantándole y la gente aplaudiendo y dando vivas, ¡¡mira, aún hoy lo estoy recordando y se me saltan las lágrimas!! Irradiaban felicidad. Fue un momento inenarrable».

sostiene el libro de reglas y toda Ella... «Rodeada de ángeles que revolotean y la acompañan en el cielo».

Hace un año, tuve la dicha de conocer a Madre María Ibáñez, amiga íntima de la infancia y compañera de colegio de Madre María de la Purísima. Ella es religiosa de las Madres Irlandesas, ahora vive en su Madrid natal pero por esas casualidades de la vida, pasó muchos años en el colegio que su Institución tiene en Sevilla. Madre María Ibáñez echa mucho de menos esta tierra Sevillana, me lo ha confesado y hoy ha tenido la amabilidad de enviarme la experiencia de ese gran día, que os cuento a continuación:

Muy de cerca la observaba su fundadora Madre Angelita, o Sor Ángela, o Santa Ángela de la Cruz, o… como queramos llamarla, porque Ella atiende a todo calificativo que se le atribuye. Estas dos mujeres engrandecidas por la humildad, esperaban a la Esperanza de Sevilla para escoltarla en tan importante acto. La imagen de la Virgen Macarena, sin palio y con la luz del alba inundándole el rostro, entró a ritmo de una marcha procesional y subió al altar al son de las voces de las Hermanas de la Cruz. Este instante, quedará para siempre grabado en mi memoria.

El día que empecé a oír que se aproximaba la beatificación de Isabel, fue para mí de impresiones y sentimientos fuertes. Por un lado, aunque os parezca extraño, de incredulidad. ¿Cómo va a ser posible que mi íntima amiga, compañera de colegio, pero mucho más que esto, incluso inseparables fuera de él, iba a ser beatificada?

Hace pocos días, recibí un correo de mi buena amiga María Luisa Rosendo y me contaba cómo vivió esos días: «Pilar, cuánto sentí no estar en la beatificación de Madre María de la 36


ELLA ESTABA RODEADA DE ÁNGELES QUE REVOLOTEABAN Y LA ACOMPAÑABAN EN EL CIELO Beata María de la Purísima

Juntas nos divertimos, solas o acompañadas de otras niñas del colegio y a veces con otras amistades; no es que yo pusiera en duda sus muchas virtudes, es que había vivido junto a ella unos años extraordinarios en los que fuimos madurando nuestra vida interior, nuestra espiritualidad, vivencias que compartimos en profunda intimidad. Las dos deseábamos llegar a la santidad, pues bien… ¡Lo de ella iba a ser reconocido por la Iglesia! ¿Cómo no iban a brotar dentro de mí un mar de sentimientos y recuerdos? Me centraré en dos: «Alegría y cercanía a ella». Lo de «Alegría» lo comprenderá todo el mundo, lo de «cercanía» es muy difícil de explicar por ser muy personal. Llegó el 18 de Septiembre y yo aterricé en Sevilla como viviendo una ensoñación y en ello, un poco fuera de mí, participé en la Eucaristía celebrada en el Estadio Olímpico. Me acompañaban mis HH. del IBV (irlandesas) donde Ella se educó. También vinieron algunos sobrinos míos. En esta celebración nos unimos todos, los que pensamos así o… asao, pero todos unidos a una sola Iglesia a la que servimos, cada uno en su respectivo camino de bautizados, consagrados de distintas instituciones religiosas. En estos momentos difíciles que estamos viviendo en nuestro País, no olvidemos las palabras del Señor Jesús: «Que todos seáis uno, como mi Padre y yo somos uno».

¡Bendita seas Isabel, mi amiga y futura santa! La entrada de la Esperanza Macarena, la lectura de la orden de beatificación, la gran ovación a las Hermanas de la Cruz durante la homilía y la primera comunión de Ana María Rodríguez Casado, la niña del milagro, fueron los momentos que yo viví con mayor emoción aquel 18 de Septiembre.

Las campanas de la Giralda anunciaron que en el cielo vivía una Beata más. Los fieles que estábamos en el recinto, fuimos testigos de ello gracias a las pantallas de televisión que transmitieron los repiques de nuestra esbelta torre. Una lluvia de pétalos de flores caía de lo más alto; la respiración contenida, el corazón latiendo a un ritmo desesperado y las lágrimas que querían salir a raudales; me dejé llevar. Los vivas se sucedían y los pañuelos al viento enaltecían a esta mujer del madrileño barrio de Salamanca, que quiso tener a Sevilla muy dentro de su corazón y su alma.

Sevilla, siempre llamada «La ciudad de la gracia», será desde ese día conocida por «La ciudad de la gracia divina». María del Pilar Ruiz Hurtado 37


EL CELO APOSTÓLICO DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA Son muchos los testimonios que dan fe del afán de Madre María de la Purísima por acercar las almas a Dios.

deseo de ser Hermana de la Cruz. Aún así, no todas sintieron esa llamada, ya que es Dios el que da la gracia a la vocación de seguirlo más de cerca. Muchas son ejemplares madres de familias que de igual forma guardan como un tesoro los consejos espirituales que aprendieron junto a ella.

Cuenta una maestra, que siendo ella novata en la materia, llegó al colegio de las Hermanas situado en Villanueva del Río y Minas para trabajar el primer año después de diplomarse en magisterio. La recibió Hermana María de la Purísima, que por aquel entonces era la directora. Describe en su testimonio aspectos muy concretos de la vida de Madre, destaca su mirada profunda y penetrante, su actividad en todas las labores; especialmente en las más costosas, sus hábitos muy remendados, que no restaban elegancia a su porte; la forma tan particular de corregir. Cuando lo hacía, sólo salía el contestarle con agrado un «Dios se lo pague».

Madre sentía un ardiente celo apostólico de dar a conocer al Dios verdadero, de saciar la sed de las almas por encontrar el auténtico sentido de la vida, que es Jesucristo. Siendo juniora, es decir, que había profesado los votos temporales, marchó destinada al pueblo de Lopera. Fue allí donde sintió la necesidad de ofrecer a las jóvenes de la localidad formación espiritual. Ella vivía unida con amor ferviente a Jesucristo y quería salvar almas, acercarlas a Dios para que se hicieran agradables a su voluntad. Este celo apostólico lo mantuvo siempre.

Al igual que esta maestra, coinciden muchas jóvenes en cómo las enseñanzas de ella les han marcado sus vidas. En la actualidad, muchas de aquellas chicas que tuvieron la gracia de beber de la fuente de su santidad, consideraron la llamada a la vida religiosa.

Siendo Madre General de la Compañía, aún siendo consciente del esfuerzo que supone para las Hermanas acoger durante unos días a un grupo numeroso de jóvenes, se lanzó a ofrecer ejercicios espirituales para las muchachas allegadas a las Hermanas de algún modo. Bien en los grupos de

Detallan que observándola en su trabajo cotidiano y en su forma de proceder sentían admiración y un fuerte 38


EL CELO APOSTÓLICO DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA Beata María de la Purísima

Madre atendía a las jóvenes durante estos días. De la misma forma, la actual Madre General Reyes de María, se desvive en atenciones para con las jóvenes los días en que se llevan a cabo, con el fin de que todo sea para mayor gloria de Dios.

catequesis, por conocidas de ellas, internas, antiguas alumnas. Estos ejercicios son fuente de vida espiritual que llenan lo más profundo del ser, y sacian el deseo de las jóvenes que buscan algo auténtico que verdaderamente calme el desasosiego interior que provoca el vivir según lo que el mundo nos brinda. A quienes se les ofrece libremente la oportunidad de participar.

Nos ha tocado vivir en una sociedad laicista en la que se nos vende la modernidad con una doble moral del «todo vale», «todo es relativo». Ante esto,

las personas, en especial la juventud, encuentran un vacío interior, una carencia de sentido en su existencia que anhelan un mensaje de esperanza y amor, una experiencia viva de fe que les haga sentir el amor inmenso que Dios les tiene. A veces, se cae en la

En ellos se invita al silencio para encontrarse con uno mismo de cara a Jesús presente y vivo en el sagrario, oración, formación espiritual impartida por un sacerdote y práctica de los sacramentos, así como actos de piedad, via-crucis y rosario a la Santísima Virgen. 39


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práctica de ofrecer un sucedáneo de Dios, las personas quieren y demandan lo verdadero, sentir el amor personal del Señor en su alma. Durante los ejercicios realizados este año, hemos entrevistado a distintas jóvenes de destinos diversos que nos transmiten su experiencia viva de cómo y qué han experimentado en ellos. Pilar, 22 años. Écija. Ha estudiado Diseño de Moda y se prepara para estudiar Traducción e Interpretación. • Una Virtud: Esperanza. • Un sacramento: Bautismo. • Un libro: Destellos de luz. • Un pasaje de la biblia: La parábola del hijo pródigo. • ¿Cómo conociste a las Hermanas de la Cruz? Las hermanas de la Cruz de Écija viven cerca de mis abuelos. Cuando yo tenía 6 años murió mi hermana ahogada en la piscina con tan sólo 3 años. Ellas nos apoyaron mucho, hicieron una oración por mi hermana y rezaron muchísimo por nosotros. Años más tarde hice en el convento la primera comunión y recibí la catequesis para la confirmación con la Hermana María de San Mauricio. • ¿Qué disposiciones traes? ¿qué esperas de ellos? Acercarme a Dios, encontrar cada día algo nuevo en Él, aprender todo lo que pueda intentando tener un corazón pobre. • ¿Qué suponen para ti los ejercicios espirituales? Por una parte es un sacrificio, ya que en mi vida cotidiana no hago mucha oración. Voy a misa todos los domingos, rezo todas las noches, y cuando me acuerdo rezo el rosario. Yo vengo con todo el gusto del mundo, ya que es algo necesario y que no te llena como otras cosas que son pasajeras y efímeras, llena espiritualmente. • ¿Qué es lo más bello que descubres en estos días de encuentro con Dios? Que Dios está presente en tu vida, que te ama y te quiere. Siempre esta ahí, aunque a veces nos olvidemos. • ¿Cómo compartes lo que has vivido? Con mis amistades; intento contagiar a mis amigos lo que siento. 40


EL CELO APOSTÓLICO DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA Beata María de la Purísima

María de los Ángeles. 18 años. Sevilla. Estudiante. • Una virtud: Caridad. • Un sacramento: La confirmación. • Un libro: Semblanza de Madre Purísima. • Un santo: San Juan. • Un pasaje de la Biblia: Jn 19, 16-37 • ¿Cómo conociste a las Hermanas de la Cruz? A través de las Hermanas de la Cruz de Montellano. • ¿Cuáles han sido las dificultades que has encontrado para venir a ejercicios? Las principales dificultades las he encontrado en mí misma, el hecho de tener que sustituir mi tiempo libre por Ejercicios Espirituales. • ¿Qué disposiciones traes? ¿qué esperas de ellos? Aunque estaba dispuesta a poco; esperaba mucho: aclarar mis dudas existenciales y de fe. Reencontrarme a mí misma y al Dios que una vez amé y a quien prometí ser siempre fiel. • ¿Qué suponen para ti los ejercicios espirituales? Una superación de nosotros mismos para evadirnos de la realidad material y superficial; para conectar con otra paralela y usualmente rechazada: la realidad interior desde la cual podemos abrazar a Dios. En estos ejercicios he ido aceptando

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EL CELO APOSTÓLICO DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA Beata María de la Purísima

poco a poco lo que se nos pedía hasta cogerlo plenamente y disfrutar de ello. Abriendo consecuentemente mi alma a la paz inmensa del Señor. • ¿Qué supone la vivencia de los ejercicios el resto del año? La posibilidad de acudir a una habitación nueva cuya puerta estaba anteriormente cerrada. A partir de hoy sí que puedo abrirla para encontrarme de bruces con Jesucristo, en caso de sentirme perdida, de alejarme del rebaño. Lucía, 27 años. Sevilla. Trabaja • Una virtud: Generosidad. • Un sacramento: Eucaristía. • Un libro: Jade y los misterios de la vida. • Pasaje de la Biblia: El hijo pródigo. • ¿Cómo conociste a las Hermanas de la Cruz? Conocí a las Hermanas gracias a que pasé mi infancia en el Colegio Ángela Guerrero. • ¿Quién te invitó a los Ejercicios Espirituales? Una Hermana. Dios se vale de ella para acercarme a Él. Me recuerda que Dios me está esperando aunque lo tenga un poco olvidado. • ¿Qué disposiciones traes? ¿qué esperas de ellos? Mi disposición es escuchar al Señor en todo lo que me tenga que decir, llenar de su gracia el vacío que traigo y sacar propósitos que vayan asemejando mi vida a lo que Dios quiere de ella. ¿Qué suponen para ti los ejercicios espirituales? Suponen un reencuentro con el Señor y con mi interior, un momento para limpiar el alma, de alcanzar plenitud. • ¿Qué es lo más bello que descubres en estos días de encuentro con Dios? Lo más bello siempre es sentir cómo Dios me quiere, me elige, me perdona y me espera a pesar de todos mis desplantes. • ¿Qué supone la vivencia de los ejercicios el resto del año? Me hacen esforzarme por cambiar todo aquello que me aleja del bien, cambio actitudes y recupero mi relación con Dios. Esperanza, 27 años. Sevilla. Maestra. • Una virtud: La fe. • Un Sacramento: La Eucaristía. • Un libro: Una chica del barrio de Salamanca. 42


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• Un santo/a: La Beata María de la Purísima. • Un pasaje de la Biblia: Los discípulos de Emaús. • ¿Cómo conociste a las Hermanas de la Cruz? A través de una vecina a la que iban las Hermanas a velar a su madre. Esta mujer me conocía a mí y a mi hermana de frecuentar la parroquia y nos invitó a que nos llegáramos a conocerlas. A partir de ese encuentro nos invitaron a asistir a catequesis y actualmente es mi grupo de referencia en el que vivo y comparto mi fe. • ¿Quién te invitó a los Ejercicios Espirituales? El hecho de que los Ejercicios sean en Sevilla «tiene peso». Nosotras nos reunimos en esta casa, que acoge a las que vienen de fuera, por ello nos implicamos en la preparación de los mismos. • ¿Cuáles han sido las dificultades que has encontrado para venir a ejercicios? ¡Muchos! Planes preparados para realizar en esos días concretos, pereza, cansancio, desgana… • ¿Qué disposiciones traes? ¿qué esperas de ellos? 43


EL CELO APOSTÓLICO DE MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA Beata María de la Purísima

Mi disposición principalmente es la intención firme de intimar con el Señor y dedicar tiempo a la oración. Espero escuchar al señor en estos días con calma y sosiego. • ¿Qué suponen para ti los ejercicios espirituales? Me suponen el pequeño sacrificio de renunciar a «mi vida» para durante unos días poder dedicarlos exclusivamente a la vida del espíritu. • ¿Qué es lo más bello que descubres en estos días de encuentro con Dios? Lo más bello es el amor inmenso de Dios y su gran misericordia. Cómo nos busca para sanar nuestro malestar, ordenar nuestras vidas… • ¿Qué supone la vivencia de los ejercicios el resto del año? Es la fuerza y el impulso para darle el lugar prioritario a Dios en mi vida. Es como cuando te encuentras con un amigo que hace años que no ves. Se reaviva la amistad y genera un deseo aún más intenso de mantenerla y no perder el contacto. • ¿Cómo compartes lo que has vivido? Esta experiencia no se comparte de forma directa; pero al incidir en la formación y maduración en la fe lo transmitimos a las personas que comparten nuestra vida diaria. Ganamos muchas gracias espirituales que transmitimos cuando compartimos nuestras vivencias y actuamos según nuestro compromiso de vida cristiana. Destaca lo que más te guste de la vida de Madre María de la Purísima. ¿Cómo ha influido el ejemplo de su vida en la aspiración cristiana personal a ser santa?

«Que nuestro amor sea sin pesar, sin medir, sin contar» La vida de Madre es un ejemplo actual y cercano de cómo se puede ser santo. Desde que conocí a las Hermanas sentí interés por su vida, me parecía tan natural lo que contaban de ella, tan presente que me despertó una inquietud fuerte por saber de su vida. Y así ha sido, me entusiasma conocerla y todo lo que puedo leer que trate de ella me interesa. Es mi santa de «diario» a quien me encomiendo continuamente. La experiencia de estas jóvenes nos hace reflexionar cómo la vida de los santos va dando frutos en abundancia. El señor sembró un celo apostólico en Madre María de la Purísima y ella cultivó y respondió a esa inquietud que sigue dando fruto. Gracias a la continuidad y a la práctica anual, muchas jóvenes siguen viviendo encuentros verdaderos con el Señor. Demos gracias a Dios por la vida de los santos, especialmente por la Beata María de la Purísima para que sus vidas sean germen de aliento y fuerza. Que al ejemplo de ellos, luchemos cada día por ser santos y como nos recuerda ella en sus escritos: Nadie se santifica en la mediocridad. Vivamos con radicalidad nuestra fe. Esperanza Galindo 44


SUS ESCRITOS.

“DESTELLOS DE LUZ” APOSTOLADOS “Piensa que las almas esperan mucho de ti”. 1. En tu trabajo con las niñas no busques jamás recompensa alguna. Ámalas mucho, mucho, en Él; y siembra con paciencia y sacrificio el fruto, que quizás en este mundo no verás. (M.R.).

asistencias, velas, visitas, limosna, clases, internados, residencias. (Cc. 8, p. 1532).

6. Pidamos mucho para que todos amen a Nuestro Señor, y procuremos en nuestros apostolados infundir este amor con nuestro sacrificio y nuestro ejemplo. (Cc. 13, p. 1550).

2. Piensa que las almas esperan mucho de ti, pero para darte a ellas tienes que olvidarte de ti y no esperar nunca recompensa. (M.R.).

7. Trabajemos cuanto podamos por acercar al Señor las almas que tenemos encomendadas o tratamos con ellas por razón de nuestro oficio, sabiendo que nuestra oración y sacrificio oculto, unidos a nuestra observancia, será lo que dé eficacia a nuestro apostolado. (Cc. 16, p. 1564).

3. Esfuérzate por comprender a las

niñas, estudiando su manera de ser y no obres nunca con ligereza pues puedes perjudicar sus almas. (M.R.).

4. Al ver la frialdad e indiferencia de la mayor parte de los hombres hacia Quién nos ha dado la vida con su muerte, no podemos permanecer tranquilas. Nuestra mayor ilusión sea buscarle almas que le amen y reparar por los que le ofenden o le niegan. (Cc. 94, p. 1867).

8. A más fidelidad a nuestras Reglas, más fecundidad en nuestro apostolado. No es el que siembra ni el que riega, sino Dios quien hace que fructifique la semilla. (Cc. 21, p. 1592).

5. ¡Cuántas ocasiones se nos presentarán al cabo del día de acoger y servir! Tenemos ocasiones: con nuestras Superioras, Hermanas, compañeras de oficio, con todos aquellos que tratamos por razón de nuestro apostolado en las

9. Trabajen cuanto puedan con enfermos, pobres y niñas para que se acerquen al Señor; no perdonen sacrificio alguno por el bien de sus almas. (Cc. 51, p. 1679). 45


APOSTOLADOS Beata María de la Purísima

10. Si vivimos nuestra Vida Religiosa

el Rosario, la hora, y a invocarla con frecuencia. (Cc. 67, p. 1751).

con fervor y generosidad, nuestro apostolado será más eficaz. (Cc. 51, p. 1679).

13. Revisemos nuestros apostolados para realizarlos según nuestro Carisma y con toda la carga de amor que nos sea posible. (Cc. 84, p. 1835).

11. Pidamos por este mundo que marcha a la deriva ignorando el amor de todo un Dios que dio su vida por salvarnos, y al mismo tiempo trabajemos con las personas que tenemos encomendadas en los distintos apostolados para acercarlos a Él en este tiempo de la misericordia, no perdonando sacrificio alguno para ello. (Cc. 58, p. 1720).

14. Si la obediencia nos encomienda cualquier apostolado, trabajemos incansablemente por acercar estas almas a Dios principalmente con el ejemplo de nuestra vida. (Cc. 94, p. 1867). 15. Procurad que el apostolado no sea vacío, hueco, sino fruto de una verdadera unión con el Señor, que como dice el Santo Padre Juan Pablo II: «Sepamos dejar un soplo de Espíritu». (Cc. 132, p. 2015).

12. Procuren inculcar en todos los que traten y tengan confiados a sus apostolados el amor a la Virgen que tanto acerca al Señor. Enseñen a rezar 46


APOSTOLADOS Beata María de la Purísima

16. La devoción al Sagrado Corazón nos lleva al celo por las almas, celo que nos estimulará a sacrificarnos por ellas a todas horas, impregnando nuestra vida religiosa de celo apostólico aunque no tratemos directamente con ellas. (Cc. 94, p. 1867).

18. No podemos quedarnos tranquilas mientras haya almas que no le conocen ni le aman. Si le amamos de verdad tenemos que trabajar sin descanso por extender su Reino y lograr que muchas se acerquen a Él. (Cc. 95, p. 1870). 19. Necesitamos como los apóstoles ser transformados en verdaderos testigos de Cristo, dispuestos a dar nuestra vida por Él. (Cc. 83, p.1830).

17. Nosotras que hemos tenido la suerte

de conocer al Señor desde que nacimos, tenemos una estrecha obligación de pedir y sacrificarnos por los que no han tenido esa dicha. (Cc. 95, p. 1870).

Beata María de la Purísima

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Revista Hermanas de la Cruz 03