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Música – en los escritos de EGW – mayo 2013 /Marriott, en NY El alma puede elevarse hacia el cielo en alas de la alabanza. Dios es adorado con cánticos y música en las mansiones celestiales, y al expresar nuestra gratitud nos aproximamos al culto que rinden los habitantes del cielo. Se nos dice: “El que ofrece sacrificio de alabanza me glorificará.”19 Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con “acciones de gracias y voz de melodía.”20 {CC 104.2} – último párrafo cap. 11 Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve, donde toda alma rebosa de amor, todo semblante irradia alegría, la música arrobadora se eleva en acordes melodiosos en honor a Dios y al Cordero, y brotan raudales de luz del rostro de Aquel que está sentado en el trono e inundan a los redimidos? ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero?—No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios. {CI 35.1} Conflicto Inminente Sobre la cabeza de los vencedores, Jesús coloca con su propia diestra la corona de gloria. Cada cual recibe una corona que lleva su propio “nombre nuevo” (Apocalipsis 2:17), y la inscripción: “Santidad a Jehová.” A todos se les pone en la mano la palma de la victoria y el arpa brillante. Luego que los ángeles que mandan dan la nota, todas las manos tocan con maestría las cuerdas de las arpas, produciendo dulce música en ricos y melodiosos acordes. Dicha indecible estremece todos los corazones, y cada voz se eleva en alabanzas de agradecimiento. “Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; a él sea gloria e imperio para siempre jamás.” Apocalipsis 1:5, 6. {CI 105.1} Delante de la multitud de los redimidos se encuentra la ciudad santa. Jesús abre ampliamente las puertas de perla, y entran por ellas las naciones que guardaron la verdad. Allí contemplan el paraíso de Dios, el hogar de Adán en su inocencia. Luego se oye aquella voz, más armoniosa que cualquier música que haya acariciado jamás el oído de los hombres, y que dice: “Vuestro conflicto ha terminado.” “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” {CI 105.2} Cap. 9 Las primeras lecciones son de gran importancia. Es costumbre mandar a los niños a la escuela con muy tierna edad. Se les exige que estudien de los libros cosas que recargan sus mentes infantiles, y con frecuencia se les enseña música. A menudo los padres tienen recursos limitados, y hacen gastos que casi no pueden sufragar, pero creen que deben hacer todo lo posible para cumplir con esta parte artificial de la educación. Tal conducta no es prudente. El niño nervioso no debe ser recargado en ningún sentido, y no debe aprender música hasta que esté bien desarrollado físicamente. {CM 137.2} Cap. 17 Me fue mostrada una visión de una compañía tal, donde se habían congregado los que profesan creer la verdad. Uno estaba sentado frente a un instrumento de música, y se oían cantos que hacían llorar a los ángeles que todo lo observaban. Había alegría, había risa grosera, había mucho entusiasmo, y cierta clase de inspiración; pero la alegría era de la clase que sólo Satanás puede crear. Es un entusiasmo y una infatuación de los cuales se avergonzarán todos los que aman a Dios. Prepara a quienes participan en ello para los pensamientos y los actos profanos. Tengo motivos para creer que algunos de los que participaron en aquella escena, se arrepintieron de corazón de su actuación vergonzosa. {CM 323.3 Debería animarse a los niños a buscar en la naturaleza los objetos que ilustran las enseñanzas bíblicas y rastrear en la Biblia los símiles sacados de la naturaleza. Deberían buscar, tanto en la naturaleza como en la Sagrada Escritura, todos los objetos que representan a Cristo, como también los que él empleó para ilustrar la verdad. Así pueden aprender a verl e en el árbol y en la vid, en el lirio y en la rosa, en el sol y en la estrella. Pueden aprender a oír su voz en el canto de los pájaros, en el murmullo de los árboles, en el ruido del trueno y en la música del mar. Y cada objeto de la naturaleza les repetirá las preciosas lecciones del Creador. {CN 45.1} Para los que así se familiaricen con Cristo, nunca jamás será la tierra un lugar solitario y desolado. Será para ellos la cas a de su Padre, llena de la presencia de Aquel que una vez moró entre los hombres.— La Educación, 115, 116. {CN 45.2} El poder de la música—La historia de los cantos de la Biblia está llena de sugestiones en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos y de ese modo llega a ser uno de los agentes más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada, es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y elevar el alma. . . . {CN 495.2} Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria al alma oprimida y pronta a desesperar, alguna palabra de Dios, el tema olvidado de algún canto de la infancia y las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito y se imparte valor y alegría a otras almas. {CN 495.3} Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo. Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura, y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros y los unos a los otros. {CN 495.4} Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es un a oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta y será más sensible a su poder.— La Educación, 163, 164. {CN 495.5} Instrumental y vocal—Por la noche y por la mañana uníos con vuestros hijos en el culto a Dios, leyendo su Palabra y cantando sus alabanzas. Enseñadles a repetir la ley de Dios. Respecto de los mandamientos, los israelitas recibieron esta instrucción: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. De acuerdo con estas palabras, Moisés instruyó a los israelitas a ponerle música a las palabras de la ley. Mientras los niños mayores tocaban instrumentos musicales, los menores marchaban y cantaban en concierto el cántico de los mandamientos de Dios. En los años subsiguientes retenían en su mente las palabras de la ley que aprendieran durante la niñez. {CN 496.1}

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Si era esencial para Moisés encarnar los mandamientos en el cántico sagrado, de manera que cuando marcharan por el desierto los niños pudieran aprender la ley versículo por versículo, cuán esencial es en este tiempo enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios. Acudamos en ayuda del Señor, instruyendo a nuestros hijos a guardar los mandamientos al pie de la letra. Hagamos todo lo que esté de nuestra parte para hacer música en nuestro hogar, a fin de que el Señor pueda hacerse presente.—El Evangelismo, 329, 330. {CN 496.2} Mientras los discípulos seguían con las miradas fijas en el cielo, oyeron voces junto a ellos, que parecían acordes de encantadora música, y al volverse vieron a dos ángeles en forma de hombres, que les dijeron: {CNS 156.1} – Cristo nuestro Salvador Entonces se abren de par en par las puertas de la ciudad de Dios, y la multitud de ángeles entra al sonido de la indescriptible música celestial. {CNS 158.3} – Cristo nuestro Salvador El hecho de que, en su alegría reverente, David bailó delante de Dios ha sido citado por los amantes de los placeres para justificar los bailes modernos; pero este argumento no tiene fundamento. En nuestros días, el baile va asociado con insensateces y festines de medianoche. La salud y la moral se sacrifican en aras del placer. Los que frecuentan los salones de baile no hacen de Dios el objeto de su contemplación y reverencia. La oración o los cantos de alabanza serían considerados intempestivos en esas asambleas y reuniones. Esta prueba debiera ser decisiva. Los cristianos verdaderos no han de procurar las diversiones que tienden a debilitar el amor a las cosas sagradas y a aminorar nuestro gozo en el servicio de Dios. La música y la danza de alegre alabanza a Dios mientras se transportaba el arca no se asemejaban en nada a la disipación de los bailes modernos. Las primeras tenían por objeto recordar a Dios y ensalzar su santo nombre. Los segundos son un medio que Satanás usa para hacer que los hombres se olviden de Dios y lo deshonren. 19 {CPI 293.1} – Consejos para la Iglesia Capítulo 32—La música El arte de la melodía sagrada era diligentemente cultivado [en las escuelas de los profetas]. No se oía el frívolo vals ni la canción petulante que ensalzaba al hombre y apartaba la atención de Dios, sino sagrados y solemnes salmos de alabanza al Creador, que engrandecían su nombre y repetían sus obras maravillosas. D e ese modo se hacía servir a la música para un propósito santo: dirigir los pensamientos hacia lo que era puro, noble y elevador y despertar en el alma devoción y gratitud hacia Dios.1 {CPI 306.1} La música forma parte del culto tributado a Dios en los atrios celestiales, y en nuestros cánticos de alabanza debiéramos procurar aproximarnos tanto como sea posible a la armonía de los coros celestiales. La educación apropiada de la voz es un rasgo importante en la preparación general, y no debe descuidarse. El canto, como parte del servicio religioso, es tanto un acto de culto como lo es la oración. El corazón debe sentir el espíritu del canto para darle expresión cor recta.2{CPI 306.2} Se me ha mostrado el orden perfecto del cielo, y he quedado arrobada al escuchar la música perfecta que se oye allí. Después de salir de la visión, el canto terrenal me pareció muy áspero y discordante. He visto compañías de ángeles dispuestos en cuadros, cada uno con un arpa de oro. En el extremo del arpa había un instrumento para dar vuelta, acomodar el arpa, o cambiar la melodía. Sus dedos no recorrían descuidadamente las cuerdas, sino que tocaban distintas cuerdas para producir diferentes sonidos. Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina, que vibra mientras todo rostro refleja la imagen de Jesús, cuya gloria resplandece con brillo inefable.3 {CPI 306.3} Se me mostró que los jóvenes deben elevarse y hacer de la Palabra de Dios su consejera y guía. Les incumben responsabilidades solemnes que ellos consideran livianamente. La introducción de la música en sus hogares, en vez de incitarlos a la santidad y la espiritualidad, ha contribuido a distraer de la verdad sus espíritus. Los cantos frívolos y la música popular parecen cuadrar con su gusto. Se ha dedicado a los instrumentos de música el tiempo que debiera haberse dedicado a la oración. Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición. Excita, pero no comunica la fuerza y el valor que el cristiano puede hallar tan sólo ante el trono de la gracia cuando humildemente da a conocer sus necesidades, y con fuertes clamores y lágrimas ruega al Cielo que le fortalezca contra las poderosas tentaciones del maligno. Satanás está llevando a los jóvenes cautivos. ¡Oh! ¿qué puedo decir para inducirlos a quebrantar el poder de él para infatuarlos? Es un hábil encantador para seducirlos y llevarlos a la perdición.4 {CPI 307.1} – Consejos para la Iglesia Transpórtese repentinamente al cielo a esos hombres y mujeres que están satisfechos con su condición de enanos e inválidos en las cosas divinas, y hágaseles considerar por un instante el alto y santo estado de perfección que reina siempre allí, donde toda alma rebosa de amor, donde todo rostro resplandece de gozo, donde se elevan melodiosos acentos de música arrobadora en honor de Dios y del Cordero y los incesantes raudales de luz fluyen sobre los santos desde el rostro de Aquel que se sienta sobre el trono y del Cordero; y hágaseles comprender que hay un gozo superior aún que experimentar; porque cuanto más reciben del gozo de Dios tanto mayor es la capacidad de los justos para disfrutar la dicha eterna; de modo que continúen recibiendo nuevas y mayores provisiones de las incesantes fuentes de gloria y felicidad inefable; ¿podrían dichas personas, me pregunto, alternar con la muchedumbre celestial, participar en sus cantos y soportar la pura, excelsa y arrobadora gloria que emana de Dios y del Cordero? ¡Oh no! Su tiempo de prueba se alargó durante años para que pudiesen aprender el lenguaje del cielo, para que pudiesen llegar a ser “participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:4. Pero tenían que dedicar las facultades de su mente y las energías de su ser a un negocio egoísta. No podían dedicarse a servir a Dios sin reserva. Las empresas mundanales debían ocupar el primer lugar y recibir lo mejor de sus facultades; un pensamiento pasajero fue todo lo que dedicaron a Dios. ¿Serán los tales transformados después que se haya pronunciado la decisión final: “El que es santo, santifíquese todavía, y el que es inmundo, sea inmundo todavía?”. Apocalipsis 22:11. Ese tiempo se está acercando. {CPI 332.2} Los que han educado su mente en el deleite de los ejercicios espirituales, son los que pueden ser trasladados sin que los abrume la pureza y la gloria trascendental del cielo. Puedes tener un vasto conocimiento de las artes, puedes estar familiarizado con las ciencias, puedes sobresalir en música y caligrafía, pueden agradar tus modales a los que te tratan, pero ¿qué tienen que ver estas cosas con una preparación para el cielo? ¿Te preparan para subsistir delante del tribunal de Dios?4 {CPI 333.1}

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393. Algunos son llamados a hacer lo que se considera como deberes humildes: podría ser el cocinar. Pero la ciencia culinaria no es un asunto de poca importancia. La preparación habilidosa de los alimentos es una de las artes más esenciales, que está por encima de la enseñanza de la música o de la costura. Con esto no quiero decir que debamos descartar la enseñanza de la música o la confección de vestidos, pues son esenciales. Pero aún más importante es el arte de preparar alimentos en forma saludable y apetitosa. Este arte debe ser considerado como el más valioso de todos, porque se halla tan estrechamente relacionado con la vida. Debe recibir más atención, pues para producir buena sangre, el sistema necesita buen alimento. El fundamento de aquello que conserva a la gente con salud es la obra misionera-médica del buen arte culinario. {CRA 310.1} ¿Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve, donde toda alma rebosa de amor, todo semblante irradia alegría, la música arrobadora se eleva en acordes melodiosos en honor a Dios y al Cordero, y brotan raudales de luz del rostro de Aquel que está sentado en el trono e inundan a los redimidos? ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero? No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios. {CS 531.2} Sobre la cabeza de los vencedores, Jesús coloca con su propia diestra la corona de gloria. Cada cual recibe una corona que lleva su propio “nombre nuevo” (Apocalipsis 2:17), y la inscripción: “Santidad a Jehová”. A todos se les pone en la mano la palma de la victoria y el arpa brillante. Luego que los ángeles que mandan dan la nota, todas las manos tocan con maestría las cuerdas de las arpas, produciendo dulce música en ricos y melodiosos acordes. Dicha indecible estremece todos los corazones, y cada voz se eleva en alabanzas de agradecimiento. “Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; a él sea gloria e imperio para siempre jamás”. Apocalipsis 1:5, 6. {CS 628.4} Había tres fiestas anuales: la Pascua, Pentecostés y la fiesta de las Cabañas, en las cuales todos los hombres de Israel debían presentarse delante del Señor en Jerusalén. De estas fiestas, la Pascua era la más concurrida. Acudían muchos de todos los países donde se hallaban dispersos los judíos. De todas partes de Palestina, venían los adoradores en grandes multitudes. El viaje desde Galilea ocupaba varios días, y los viajeros se unían en grandes grupos para obtener compañía y protección. Las mujeres y los ancianos iban montados en bueyes o asnos en los lugares escabrosos del camino. Los hombres fuertes y los jóvenes viajaban a pie. El tiempo de la Pascua correspondía a fines de marzo o principios de abril, y todo el país era alegrado por las flores y el canto de los pájaros. A lo largo de todo el camino, había lugares memorables en la historia de Israel, y los padres y las madres relataban a sus hijos las maravillas que Dios había hecho en favor de su pueblo en los siglos pasados. Amenizaban su viaje con cantos y música, y cuando por fin se vislumbraban las torres de Jerusalén, todas las voces cantaban la triunfante estrofa: {DTG 56.2} “En tus atrios descansarán nuestros pies ¡oh Jerusalem! ... Reine la paz dentro de tus muros, y la abundancia en ... tus palacios.”1 {DTG 56.3} Herodes quedó asombrado y confundido. Cesó la ruidosa alegría y un silencio penoso cayó sobre la escena de orgía. El rey quedó horrorizado al pensar en quitar la vida a Juan. Sin embargo, había empeñado su palabra y no quería parecer voluble o temerario. El juramento había sido hecho en honor de sus huéspedes, y si uno de ellos hubiese pronunciado una palabra contra el cumplimiento de su promesa, habría salvado gustosamente al profeta. Les dió oportunidad de hablar en favor del preso. Habían recorrido largas distancias para oír la predicación de Juan y sabían que era un hombre sin culpa, y un siervo de Dios. Pero aunque disgustados por la petición de la joven, estaban demasiado entontecidos para intervenir con una protesta. Ninguna voz se alzó para salvar la vida del mensajero del cielo. Esos hombres ocupaban altos puestos de confianza en la nación y sobre ellos descansaban graves responsabilidades; sin embargo, se habían entregado al banqueteo y la borrachera hasta que sus sentidos estaban embotados. Tenían la cabeza mareada por la vertiginosa escena de música y baile, y su conciencia dormía. Con su silencio, pronunciaron la sentencia de muerte sobre el profeta de Dios para satisfacer la venganza de una mujer relajada. {DTG 193.2} El sábado dirige nuestros pensamientos a la naturaleza, y nos pone en comunión con el Creador. En el canto de las aves, el murmullo de los árboles, la música del mar, podemos oír todavía esa voz que habló con Adán en el Edén al frescor del día. Y mientras contemplamos su poder en la naturaleza, hallamos consuelo, porque la palabra que creó todas las cosas es la que infunde vida al alma. El “que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”4 {DTG 248.4} Fué este pensamiento el que provocó este canto del salmista: {DTG 248.5} “Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.”5 {DTG 249.1} Con cantos sagrados y agradecimiento, los adoradores celebraban esta ocasión. Un poco antes de la fiesta venía el día de las expiaciones, en el cual, después de confesar sus pecados, el pueblo era declarado en paz con el Cielo. Así quedaba preparado el regocijo de la fiesta. Se elevaba triunfalmente el salmo: “Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia,”1 mientras que toda clase de música, mezclada con clamores de hosanna, acompañaba el canto al unísono. El templo era el centro del gozo universal. Allí se veía la pompa de las ceremonias de los sacrificios. Allí, alineado a ambos lados de las gradas de mármol blanco del edificio sagrado, el coro de levitas dirigía el servicio de canto. La multitud de los adoradores, agitando sus palmas y ramas de mirto, unía su voz a los acordes, y repetía el coro; y luego la

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melodía era entonada por voces cercanas y lejanas, hasta que de las colinas circundantes parecían brotar cantos de alabanza. {DTG 412.1} Por la noche, el templo y su atrio resplandecían de luz artificial. La música, la agitación de las palmas, los gratos hosannas, el gran concurso de gente, sobre el cual la luz se derramaba desde las lámparas colgantes, el atavío de los sacerdotes y la majestad de las ceremonias se combinaban para formar una escena que impresionaba profundamente a los espectadores. Pero la ceremonia más impresionante de la fiesta, la que causaba el mayor regocijo, era una conmemoración de cierto acontecimiento de la estada en el desierto.{DTG 412.2} Al alba del día, los sacerdotes emitían una larga y aguda nota con sus trompetas de plata, y las trompetas que contestaban, así como los alegres gritos del pueblo desde sus cabañas, que repercutían por las colinas y los valles, daban la bienvenida al día de fiesta. Después, el sacerdote sacaba de las aguas del Cedrón un cántaro de agua, y, alzándolo en alto mientras resonaban las trompetas, subía las altas gradas del templo, al compás de la música, con paso lento y mesurado, cantando mientras tanto: “Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem.”2 {DTG 412.3} Al abrir vuestra puerta a los menesterosos y dolientes hijos de Cristo, estáis dando la bienvenida a ángeles invisibles. Invitáis la compañía de los seres celestiales. Ellos traen una sagrada atmósfera de gozo y paz. Vienen con alabanzas en los labios, y una nota de respuesta se oye en el cielo. Cada hecho de misericordia produce música allí. Desde su trono, el Padre cuenta entre sus más preciosos tesoros a los que trabajan abnegadamente. {DTG 594.1} Jesús confió en esta palabra, y no dio a Satanás ventaja alguna. Cuando iba a dar los últimos pasos en su humillación, cuando estaba por rodear su alma la tristeza más profunda, dijo a sus discípulos: “Viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.” “El príncipe de este mundo es juzgado.” Ahora será echado.17 Con ojo profético, Cristo vio las escenas que iban a desarrollarse en su último gran conflicto. Sabía que cuando exclamase: “Consumado es,” todo el cielo triunfaría. Su oído percibió la lejana música y los gritos de victoria en los atrios celestiales. El sabía que el toque de muerte del imperio de Satanás resonaría entonces, y que el nombre de Cristo sería pregonado de un mundo al otro por todo el universo. {DTG 633.2} Para los entristecidos discípulos ése fué un sábado que nunca olvidarían, y también lo fué para los sacerdotes, los príncipes, los escribas y el pueblo. A la puesta del sol, en la tarde del día de preparación, sonaban las trompetas para indicar que el sábado había empezado. La Pascua fué observada como lo había sido durante siglos, mientras que Aquel a quien señalaba, ultimado por manos perversas, yacía en la tumba de José. El sábado, los atrios del templo estuvieron llenos de adoradores. El sumo sacerdote que había estado en el Gólgota estaba allí, magníficamente ataviado en sus vestiduras sacerdotales. Sacerdotes de turbante blanco, llenos de actividad, cumplían sus deberes. Pero algunos de los presentes no estaban tranquilos mientras se ofrecía por el pecado la sangre de becerros y machos cabríos. No tenían conciencia de que las figuras hubiesen encontrado la realidad que prefiguraban, de que un sacrificio infinito había sido hecho por los pecados del mundo. No sabían que no tenía ya más valor el cumplimiento de los ritos ceremoniales. Pero nunca antes había sido presenciado este ceremonial con sentimientos tan contradictorios. Las trompetas y los instrumentos de música y las voces de los cantores resonaban tan fuerte y claramente como de costumbre. Pero un sentimiento de extrañeza lo compenetraba todo. Uno tras otro preguntaba acerca del extraño suceso que había acontec ido. Hasta entonces, el lugar santísimo había sido guardado en forma sagrada de todo intruso. Pero ahora estaba abierto a todos los ojos. El pesado velo de tapicería, hecho de lino puro y hermosamente adornado de oro, escarlata y púrpura, estaba rasgado de arriba abajo. El lugar donde Jehová se encontraba con el sumo sacerdote, para comunicar su gloria, el lugar que había sido la cámara de audiencia sagrada de Dios, estaba abierto a todo ojo; ya no era reconocido por el Señor. Con lóbregos presentimientos, los sacerdotes ministraban ante el altar. La exposición del misterio sagrado del lugar santísimo les hacía temer que sobreviniera alguna calamidad.{DTG 719.3} Los cantos de triunfo se mezclan con la música de las arpas angelicales, hasta que el cielo parece rebosar de gozo y alabanza. El amor ha vencido. Lo que estaba perdido se ha hallado. El cielo repercute con voces que en armoniosos acentos proclaman: “¡Bendición, y honra y gloria y dominio al que está sentado sobre el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!”14 {DTG 774.3} Desde aquella escena de gozo celestial, nos llega a la tierra el eco de las palabras admirables de Cristo: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”15 La familia del cielo y la familia de la tierra son una. Nuestro Señor ascendió para nuestro bien y para nuestro bien vive. “Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”16 {DTG 774.4} Los principales temas de estudio eran la ley de Dios, con las instrucciones dadas a Moisés, historia sagrada, música sagrada y poesía. Era el propósito grandioso de todo estudio aprender la voluntad de Dios y los deberes de su pueblo. En las crónicas de la historia sagrada se seguían las huellas de Jehová. De los hechos del pasado se sacaban lecciones de instrucción para lo futuro. Las grandes verdades expuestas por los símbolos y sombras de la ley mosaica eran sacadas a luz y la fe se asía del objeto central de todo el sistema: el Cordero de Dios que había de quitar los pecados del mundo. {EC 262.3} El idioma hebreo era cultivado como el más sagrado del mundo. Se mantenía un espíritu de devoción. No solamente se enseñaba a los alumnos el deber de orar, sino también cómo orar, cómo acercarse a su Creador, cómo ejercitar la fe en él y cómo comprender y obedecer las enseñanzas de su Espíritu. Inteligencias santificadas sacaban del tesoro de Dios. {EC 262.4} El arte de la melodía sagrada era diligentemente cultivado. No se oía el frívolo vals ni la canción petulante que ensalzaba al hombre y apartaba la atención de Dios, sino sagrados y solemnes salmos de alabanza al Creador, que engrandecían su nombre y repetían sus obras maravillosas. De ese modo se hacía servir a la música para un propósito santo: dirigir los pensamientos hacia lo que era puro, noble y elevador y despertar en el alma devoción y gratitud hacia Dios. {EC 262.5} ¡Cuán grande es la diferencia entre las escuelas de la antigüedad, bajo la dirección de Dios mismo, y nuestras modernas instituciones de enseñanza! Hasta en los cursos de teología muchos alumnos se gradúan con menos conocimiento real de Dios y de la verdad religiosa que cuando ingresaron. Pocas instituciones pueden hallarse que no estén gobernadas por las reglas y costumbres del mundo. Hay pocas donde el amor de padres cristianos no se encuentre con amarg os desengaños. {EC 263.1} “Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre”. Se colocó una piedra sobre la boca del foso, y se la selló c on el sello real. “Luego

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el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño”. Daniel 6:15, 18. {ECFP 42.2}

Juan, que tanto amaba a su Señor, que se había adherido tan firmemente a la verdad pese a la prisión, los azotes y la muerte que lo amenazaba, no puede soportar la excelente gloria de la presencia de Cristo, y cae a tierra como herido de muerte. Jesús entonces coloca su mano sobre el cuerpo postrado de su siervo, diciendo: “No temas; yo soy ... el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 1:17, 18. Juan fue fortalecido para vivir en la presencia de su glorificado Señor; y entonces se presentaron delante de él en santa visión los propósitos de Dios para las edades futuras. Los gloriosos atractivos del hogar celestial le fueron manifestados. Se le permitió mirar el trono de Dios, y contemplar la muchedumbre de redimidos vestidos de vestiduras blancas. Escuchó la música de los ángeles celestiales, y los cánticos de triunfo que elevaban aquellos que habían vencido por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio. {ECFP 76.1} – La edificación del character Mientras el pueblo vagaba por el desierto, el canto era un medio para grabar en sus mentes muchas lecciones preciosas. Cuando fueron librados del ejército del faraón, toda la hueste de Israel se unió en un canto de triunfo. Por el desierto y el mar resonaron a lo lejos las estrofas de júbilo y en las montañas repercutieron los acentos de alabanza: “¡Cantad a Jehová, porque se ha cubierto de gloria”11. Con frecuencia se repetía durante el viaje este canto que animaba los corazones y encendía la fe de los peregrinos. Por indicación divina se expresaban también los mandamientos dados desde el Sinaí, con las promesas del favor de Dios y el relato de los milagros que hizo para librarlos, en cantos acompañados de música instrumental, a cuyo compás marchaba el pueblo mientras unía sus voces en alabanza. {ED 37.3} De ese modo se apartaban sus pensamientos de las pruebas y dificultades del camino, se calmaba el espíritu inquieto y turbulento, se inculcaban en la memoria los principios de la verdad, y la fe se fortalecía. La acción en concierto servía para enseñar el orden y la unidad, y el pueblo se ponía en más íntima comunión con Dios y con sus semejantes. Tanto en la escuela como en el hogar, mucha de la enseñanza era oral, pero los jóvenes aprendían también a leer los escritos hebreos, y se ofrecían a su estudio los pergaminos de las Escrituras del Antiguo Testamento. En esas escuelas, los principales temas de estudio eran la ley de Dios, con las instrucciones dadas a Moisés, la historia y la música sagradas, y la poesía. En los relatos de la historia sagrada, se rastreaban las pisadas de Jehová. Se hacían notar las grandes verdades presentadas por medio de símbolos en el servicio del santuario, y la fe abarcaba el objeto central de todo el sistema: El Cordero de Dios, que había de quitar el pecado del mundo. Se fomentaba el espíritu de devoción y no solo se enseñaba a los alumnos que debían orar, sino la forma de hacerlo, de acercarse al Creador, de ejercitar la fe en él y de comprender y obedecer las enseñanzas de su Espíritu. El intelecto santificado sacaba del tesoro de Dios cosas nuevas y viejas, y el Espíritu de Dios se manifestaba en la profecía y el canto sagrado. {ED 45.1} La melodía de la alabanza es la atmósfera del cielo; y cuando el cielo se pone en contacto con la tierra, se oye música y alabanza, “alegría y gozo, alabanza y voces de canto”4. {ED 146.1} Por encima de la tierra recién creada, hermosa e inmaculada, bajo la sonrisa de Dios, “alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios”5. Los corazones humanos, al identificarse con el cielo, han respondido a la bondad de Dios con notas de alabanza. Muchos de los eventos de la historia humana han estado ligados al canto. {ED 146.2} ¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se descorra el velo que oscurece nuestra vista, y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos apenas vislumbres por medio del microscopio! ¡Cuando contemplemos las glorias de los cielos estudiados ahora por medio del telescopio! ¡Cuando, borrada la mancha del pecado, toda la tierra aparezca en “la hermosura de Jehová nuestro Dios”! Allí el estudioso de la ciencia podrá leer los informes de la creación sin hallar señales de la ley del mal. Escuchará la música de las voces de la naturaleza y no descubrirá ninguna nota de llanto ni voz de dolor. En todas las cosas creadas descubrirá una escritura, en el vasto universo contemplará “el nombre de Dios escrito en grandes caracteres” y ni en la tierra, ni en el mar, ni en el cielo quedará señal del mal. {ED 273.3} Habrá allí música y canto tales como, salvo en las visiones de Dios, ningún mortal ha oído ni concebido ninguna mente. Y “habrá cantores y tañedores en ella”. “Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová”.14 “Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto”.15 {ED98 307.1} Música que eleva Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos de hoy a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria, que el de repetirlas en el canto. Y un canto tal tiene poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas; para avivar el pensamiento y despertar simpatía; para promover la armonía de acción y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo.—La Educación, 163 (1903). {EUD 75.7} La música forma parte del culto tributado a Dios en los atrios celestiales, y en nuestros cánticos de alabanza debiéramos procurar aproximarnos tanto como sea posible a la armonía de los coros celestiales [...]. El canto, como parte del servicio religioso, es tanto un acto de culto como lo es la oración.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 645 (1890). {EUD 76.1} El uso de instrumentos musicales no es de ninguna manera objetable. Estos se utilizaron en el servicio religioso en la antigüedad. Los adoradores alababan a Dios por medio del arpa y el címbalo, y la música debiera tener su lugar en nuestros cultos.—El Evangelismo, 365 (1898). {EUD 76.2}

La música llega a ser una trampa Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana,1 el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío

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acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. {EUD 136.2} El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto se lo denomina la obra del Espíritu Santo [...]. Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida.—Mensajes Selectos 2:41-43 (1900).{EUD 136.3} No demos lugar a ejercitaciones extrañas que ciertamente alejan la mente de la dirección profunda del Espíritu Santo. La obra de Dios se ha caracterizado siempre por la serenidad y la dignidad.—Mensajes Selectos 2:48 (1908). {EUD 136.4} El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto se lo denomina la obra del Espíritu Santo [...]. Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida.—Mensajes Selectos 2:41-43 (1900).{EUD 136.3} No demos lugar a ejercitaciones extrañas que ciertamente alejan la mente de la dirección profunda del Espíritu Santo. La obra de Dios se ha caracterizado siempre por la serenidad y la dignidad.—Mensajes Selectos 2:48 (1908). {EUD 136.4} Las nubes comienzan a plegarse como un rollo y allí está la señal brillante y clara del Hijo del hombre. Los hijos de Dios saben lo que esa nube significa. Se oye el sonido de música, y cuando se acerca, se abren las tumbas y los muertos son levantados.—Manuscript Releases 9:251-252 (1886). {EUD 233.2} – Eventos de los últimos días Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina.—Joyas de los Testimonios 1:46 (1857). {EUD 252.3} No como varón de dolores, sino como glorioso y triunfante rey estará sobre el monte de las Olivas mientras que los aleluyas hebreos se mezclen con los hosannas gentiles, y las voces de la grande hueste de los redimidos hagan resonar esta aclamación: Coronadle Señor de todos.—El Deseado de Todas las Gentes, 769-770 (1898). {EUD 252.4} La verdad debería embelesar—No sigan vuestros esfuerzos los métodos del mundo sino los de Cristo. La ostentación no podrá realizar la obra que el Señor desea que se haga para despertar a las clases superiores a la convicción de que han escuchado la verdad. No despojéis la verdad de su dignidad y de su capacidad para impresionar realizando actos introductorios que estén más de acuerdo con las costumbres del mundo que con las del cielo. Comprendan vuestros oyentes que no lleváis a cabo las reuniones del domingo de noche para entretenerlos con música y otras cosas, sino para predicarles la verdad en toda su solemnidad, para que sea una advertencia para ellos y los despierte de su sueño mortal de complacencia de sí mismos. Es la verdad desnuda la que, como una espada afilada, corta por ambos lados... {Ev 112.3} La música en la tierra nueva—Aquellos que, con prescindencia de todas las demás cosas, se colocan en las manos de Dios, para ser y hacer todo lo que él quiere que sean y hagan, verán al Rey en su hermosura. Contemplarán su incomparable encanto, y pulsando sus áureas arpas, llenarán todo el cielo de rica música y de cantos entonados al Cordero. {Ev 367.4} Me alegro de oír los instrumentos musicales que tenéis aquí. Dios quiere que los tengamos. El quiere que lo alabemos con el corazón, con el alma y con la voz, magnificando su nombre ante el mundo.—The Review and Herald, 15 de junio de 1905. {Ev 367.5}

El personal del departamento de música Personas cuyos corazones estén en el esfuerzo—En sus esfuerzos para alcanzar a la gente, los mensajeros del Señor no han de seguir los caminos del mundo. En las reuniones que se celebren no han de depender de cantores mundanos y de despliegue teatral para despertar el interés. ¿Cómo puede esperarse que los que no tienen ningún interés en la Palabra de Dios, los que nunca han leído su Palabra con un sincero deseo de comprender sus verdades, canten con el espíritu y con el entendimiento? ¿Cómo pueden sus corazones estar en armonía con las palabras del canto sagrado? ¿Cómo puede el coro celestial unirse en una música que es solamente una forma?—Testimonies for the Church 9:143 (1909). {Ev 371.1} Únicamente cantos sencillos y dulces—¿Cómo puede Dios ser glorificado cuando dependéis para vuestros cantos de un coro mundano, que trabaja a sueldo? Hermano mío, cuando Ud. vea estas cosas con plena claridad, tendrá Ud. en sus reuniones, únicamente cantos dulces y sencillos, y pedirá a toda la congregación que se una en el canto. Qué importa si entre los presentes hay algunos cuyas voces no son tan musicales como la voz de los demás. Cuando el canto es tal que los ángeles pueden unirse con los cantores, se produce sobre la mente una impresión que el canto que procede de labios no santificados no puede hacer.—Carta 190, 1902. {Ev 371.2} Músicos mundanos—No contratéis músicos mundanos si esto puede evitarse de alguna manera. Reunid cantores que canten con el espíritu y también con el entendimiento. La ostentación extraordinaria que a veces hacéis implica gasto innecesario, que a los hermanos no se les debe exigir que hagan; y encontraréis que después de un tiempo los no creyentes no estarán dispuestos a dar dinero para hacer frente a estos gastos.—Carta 51, 1902. {Ev 371.3} La aceptación de la ayuda musical ofrecida—En las reuniones que se realizan, no debiera descuidarse el canto. Dios puede ser glorificado por esta parte del servicio. Y cuando los cantores ofrecen sus servicios, deben ser aceptados. Pero no debe emplearse dinero para contratar cantores. A menudo el canto de los himnos sencillos por parte de la congregación, tiene un encanto que no poseen las selecciones de un coro, por mucha habilidad que tenga.—Carta 49, 1902. {Ev 371.4} Música que ofende a Dios—La ostentación no es religión ni santificación. No hay nada más ofensivo a la vista de Dios que un despliegue de música instrumental, cuando aquellos que toman parte no son consagrados, no tienen melodías en sus corazones para el Señor. La ofrenda más dulce y aceptable a la vista de Dios, es un corazón que ha alcanzado la humildad al practicar la abnegación, al elevar la cruz y seguir a Jesús. {Ev 371.5} No tenemos tiempo ahora para dedicarlo a la búsqueda de las cosas que únicamente agradan a los sentidos. Se necesita un profundo escudriñamiento del corazón. Con lágrimas y la confesión de un corazón quebrantado, necesitamos allegarnos a Dios para que él se acerque a nosotros.—The Review and Herald, 14 de noviembre de 1899. {Ev 372.1}

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Dios glorificado—Dios es glorificado por los cantos de alabanza que brotan de un corazón puro, lleno de amor y devoción a él.—Testimonies for the Church 1:509 (1867). {Ev 372.2} Advertencias oportunas Cualidades de la buena música —Pueden introducirse muchas mejoras en el canto. Algunos piensan que cuanto más alto canten tanto más musicales son, pero el ruido no es música. El buen canto es como la música de los pájaros: suave y melodioso. {Ev 372.3} En algunas de nuestras iglesias he escuchado solos que eran inapropiados para el servicio de culto en la casa de Dios. Las notas prolongadas y los sonidos peculiares tan comunes en el canto de ópera no agradan a los ángeles. Estos se complacen en oír los sencillos cantos de alabanza expresados en un tono natural. Ellos se unen con nosotros en los cantos en los que cada palabra se pronuncia claramente, en un tono musical. Participan en las melodías cantadas con el corazón, el espíritu y el entendimiento.—Manuscrito 91, 1903. {Ev 372.4} Equilibrio debido en el tiempo dado al canto—Podemos mejorar nuestra forma de conducir las reuniones campestres y de reavivamiento, para que todos los que asisten reciban una atención más directa. Se llevan a cabo algunas reuniones sociales en la carpa grande, donde todos se reúnen para rendir culto, pero éstas son tan numerosas que sólo unas pocas personas pueden participar, y muchos hablan con voz tan baja que pocos pueden oírlos... En algunos casos se dedicó mucho tiempo a cantar. Se cantó un largo himno antes de la oración, un largo himno después de la oración, y ha habido mucho canto entremezclado con las actividades del resto de la reunión. En esta forma se han utilizado indebidamente valiosos momentos, y no se ha hecho ni la mitad del bien que habría podido realizarse si estas preciosas reuniones se hubieran dirigido debidamente.—The Review and Herald, 27 de noviembre de 1883. {Ev 372.5} Ceremonia y ostentación—El formalismo y la ceremonia no constituyen el reino de Dios. Las ceremonias se multiplican y se tornan extravagantes mientras se pierden los principios vitales del reino de Dios. Pero Dios no requiere el formalismo ni las ceremonias. El anhela recibir de su viña frutos en términos de santidad y abnegación, obras de bondad, misericordia y verdad. {Ev 372.6} La ropa suntuosa, los cantos elaborados y la música instrumental, en la iglesia, no invitan a los cantos del coro de ángeles. Estas cosas, a la vista de Dios son como las ramas de la higuera que no tenían nada más que hojas ostentosas. Cristo busca frutos y principios manifestados en bondad, simpatía y amor. Estos son los principios del cielo, y cuando se manifiestan en las vidas humanas podemos saber que Cristo ha sido formado en el interior como la esperanza de gloria. Una congregación puede ser la más pobre de la zona, sin música ni lucimiento exterior, pero si posee estos principios, los miembros pueden cantar, porque el gozo de Cristo está en sus almas y pueden ofrecer esto como una suave ofrenda a Dios.—Manuscrito 123, 1899. {Ev 373.1} Una música aceptable a Dios—Las cosas superfluas que se han introducido en el culto en—-deben evitarse decididamente... Dios acepta la música únicamente cuando por su influencia los corazones se santifican y se enternecen. Pero muchos que se complacen con la música no saben lo que significa producir melodías en sus corazones para Dios. Sus corazones han ido “tras los ídolos”.—Carta 198, 1899. {Ev 373.2} El mal uso de la música —Cuando los cristianos profesos alcanzan la norma elevada que es su privilegio alcanzar, la sencillez de Cristo será mantenida en todos sus servicios de culto. Las formas, las ceremonias y las realizaciones musicales no constituyen la fortaleza de la iglesia. Sin embargo estas cosas han tomado el lugar que Dios debiera tener, tal como aconteció en el culto de los judíos. {Ev 373.3} El Señor me ha revelado que cuando el corazón es limpiado y santificado, y cuando los miembros de la iglesia participan de la naturaleza divina, saldrá poder de la iglesia que cree en la verdad, y hará entonar melodías a los corazones. Entonces los hombres y las mujeres no dependerán de sus instrumentos musicales sino del poder y la gracia de Dios que proporcionará plenitud de gozo. Hay que llevar a cabo la obra de suprimir los escombros que han sido introducidos en la iglesia...{Ev 373.4} Este mensaje no es solamente para la iglesia de—-, sino para todas las demás iglesias que han seguido su ejemplo.— Manuscrito 157, 1899.{Ev 373.5} Los listrenses, ansiosos de mostrar su gratitud, persuadieron al sacerdote de Júpiter que honrara a los apóstoles, y él, “trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, quería con el pueblo sacrificar.” Pablo y Bernabé, que habían buscado recogimiento y descanso, no estaban enterados de los preparativos. Pronto, sin embargo, les llamó la atención el sonido de la música y el vocerío entusiasta de una gran multitud que había venido a la casa donde ellos se alojaban. {HAp 147.3} Juan fue fortalecido para vivir en la presencia de su Señor glorificado. Entonces ante sus maravillados ojos fueron abiert as las glorias del cielo. Le fue permitido ver el trono de Dios y, mirando más allá de los conflictos de la tierra, contemplar la hueste de los redimidos con sus vestiduras blancas. Oyó la música de los ángeles del cielo, y los cantos de triunfo de los que habían vencido por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio. En la revelación que vió se desarrolló una escena tras otra de conmovedor interés en la experiencia del pueblo de Dios, y la historia de la iglesia fué predicha hasta el mismo fin del tiempo. En figuras y símbolos, se le presentaron a Juan asuntos de gran importancia, que él debía registrar para que los hijos de Dios que vivían en su tiempo y los que vivieran en siglos futuros pudieran tener una comprensión inteligente de los peligros y conflictos que los esperaban. {HAp 465.3} A temprana edad María había revelado su fuerza de carácter, cuando siendo niña vigiló a la orilla del Nilo el cesto en que estaba escondido el niño Moisés. Su dominio propio y su tacto habían contribuido a salvar la vida del libertador del pueblo. Ricamente dotada en cuanto a la poesía y la música, María había dirigido a las mujeres de Israel en los cantos de alabanza y las danzas en las playas del Mar Rojo. Ocupaba el segundo puesto después de Moisés y Aarón en los afectos del pueblo y los honores otorgados por el cielo. Pero el mismo mal que causó la primera discordia en el cielo, brotó en el corazón de esta mujer de Israel, y no faltó quien simpatizara con ella en su desafecto [...]. {HD 30.3} La juventud puede ser una gran fuerza en favor de la temperancia—No hay otra clase de personas que pueda realizar mejor trabajo en la guerra contra la intemperancia que la juventud temerosa de Dios. En este tiempo, los jóvenes debieran unirse como un ejército y trabajar firme y decididamente en contra de toda indulgencia egoísta que destruye la salud. ¡Qué poder serían para el bien! ¡Cuántos serían salvados de desmoralizarse en esos salones y jardines con música y otras atracciones que intentan atraer a la juventud! La intemperancia es hermana de la profanidad y la licencia. Que cada joven temeroso de Dios se coloque la armadura y vaya al frente. Colocad vuestros nombres en cada promesa de abstinencia que

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se presente; de esta manera estaréis influyendo para que otros firmen la promesa. Que no haya excusa débil que pueda apartaros de dar este paso. Trabajad por el bien de vuestras propias almas y por el bien de otros.—The Youth’s Instructor, 16 de julio de 1903. {HD 122.5} Hijas de Dios Salomón siguió el ejemplo de su padre David. Cada vez que daba seis pasos ofrecía un sacrificio. Con cantos, música y gran ceremonia “los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima”. {HR 198.1} Habían edificado un santuario sumamente espléndido, de acuerdo con el modelo que se le mostró a Moisés en el monte y que más tarde el Señor le presentó a David. El santuario terrenal fue hecho de acuerdo con el celestial. Además de los querubines ubicados sobre la cubierta del arca, Salomón hizo dos ángeles más de gran tamaño, de pie en cada extremo del arca, para representar a los ángeles celestiales que siempre protegen la ley de Dios. Es imposible describir la belleza y el esplendor de este templo. Allí, tal como en el tabernáculo, se llevó el arca sagrada con orden, reverencia y solemnidad, y se la ubicó en su sitio entre las alas de los dos grandes querubines que estaban de pie sobre el piso. {HR 198.2} El coro sagrado unió sus voces a la de toda clase de instrumentos músicos para alabar a Dios. Y mientras las voces en perfecto acuerdo con los instrumentos de música resonaban por el templo y se extendían por el aire hacia Jerusalén, la nube de la gloria de Dios tomó posesión de la casa como había ocurrido anteriormente con el tabernáculo. “Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”. {HR 198.3} El coro sagrado unió sus voces a la de toda clase de instrumentos músicos para alabar a Dios. Y mientras las voc es en perfecto acuerdo con los instrumentos de música resonaban por el templo y se extendían por el aire hacia Jerusalén, la nube de la gloria de Dios tomó posesión de la casa como había ocurrido anteriormente con el tabernáculo. “Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”. {HR 198.3} El rey Salomón se puso de pie sobre una plataforma de bronce ubicada delante del altar y bendijo al pueblo. Enseguida se arrodilló y con las manos extendidas hacia el cielo elevó una ferviente y solemne oración a Dios mientras la congregación se postraba con el rostro hacia tierra. Cuando terminó su plegaria, un fuego milagroso descendió del cielo y consumió el sacrificio. {HR 199.1} Entonces toda la hueste celestial rodeó a su majestuoso Comandante, y con la más profunda adoración se inclinaron ante él y depusieron sus coronas resplandecientes poniéndolas a sus pies. A continuación pulsaron sus arpas de oro, y en acordes dulces y melodiosos llenaron el cielo con rica música e himnos en honor del Cordero que fue inmolado y que no obstante vive otra vez en majestad y gloria. {HR 248.3} Vi después un gran número de ángeles que traían de la ciudad brillantes coronas, una para cada santo, con el nombre de cada uno escrito en ellas. Cuando Cristo pidió las coronas, los ángeles se las trajeron, y con su propia diestra el amable Jesús ciñó con ellas la frente de los santos. De la misma manera los ángeles trajeron arpas, y el Señor se las dio a los redimidos. Los ángeles directores dieron primero el tono, y luego toda voz se elevó en agradecida y feliz alabanza, y todas las manos pulsaron hábilmente las cuerdas de las arpas y dejaron oír una música melodiosa que se desgranaba en ricos y perfectos acordes. {HR 433.1} Se me ha mostrado el orden perfecto del cielo, y he quedado arrobada al escuchar la música perfecta que se oye allí. Después de salir de la visión, el canto terrenal me pareció muy áspero y discordante. He visto compañías de ángeles dispuestos en cuadros, cada uno con un arpa de oro. En el extremo del arpa había un instrumento para dar vuelta, acomodar el arpa o cambiar la melodía. Sus dedos no recorrían descuidadamente las cuerdas, sino que tocaban distintas cuerdas para producir diferentes sonidos. Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina, que vibra mientras todo rostro refleja la imagen de Jesús, cuya gloria resplandece con brillo inefable. {1JT 46.1} Si nuestras vidas rebosan de santa fragancia, si honramos a Dios albergando buenos pensamientos hacia los demás, y hacemos buenas obras para beneficiar a otros, no tendrá importancia que vivamos en una choza o en un palacio. Las circunstancias tienen poco que ver con lo que experimenta el alma. El espíritu albergado es lo que da color a todas nuestr as acciones. No se puede hacer desdichado al hombre que está en paz con Dios y sus semejantes. No habrá envidia en su corazón; no hallarán allí cabida las malas sospechas; no podrá existir odio en él. El corazón que está en armonía con Dios se eleva por encima de las molestias y pruebas de esta vida. Pero el corazón que no conoce la paz de Cristo, se siente desgraciado, lleno de descontento; la persona ve defectos en todo, y pondría discordia aun en la música celestial. Una vida de egoísmo es una vida llena de mal. Aquellos cuyos corazones están llenos de amor al yo, albergarán malos pensamientos para con sus hermanos, y hablarán contra los instrumentos de Dios. Las pasiones mantenidas vivas y fogosas por los impulsos de Satanás son un manantial que emite siempre raudales amargos para envenenar la vida ajena. {2JT 190.1} Hacia las nueve y media de la noche, procuré darme vuelta y comprobé que todo dolor había desaparecido. Al darme vuelta de un lado a otro y al mover las manos, experimentaba una ligereza y libertad extraordinarias, indescriptibles. El cuarto estaba inundado de luz, una luz maravillosa, suave, azulada; me parecía estar en los brazos de seres celestiales. {3JT 316.1} Había ya disfrutado de esta luz en momentos particularmente bendecidos; pero esta vez era más distinta, más impresionante, y sentía una paz tan perfecta y abundante que las palabras me faltan para expresarla. Me senté y me vi rodeada de una nube brillante, blanca como la nieve, cuyos bordes tenían un pronunciado color rosado. La música más arrobadora llenaba el aire y conocí en ella el canto de los ángeles. Luego una voz me dijo: “Nada temas: yo soy tu Salvador. Los santos ángeles te rodean.” {3JT 316.2} “¡Es pues, el cielo!—dije,—y ahora puedo descansar. Ya no tendré que dar ningún mensaje ni habré de soportar que éstos sean interpretados torcidamente. Todo va a ser fácil y voy a disfrutar la paz y el descanso. ¡Oh qué paz inefable llena mi alma! ¿Es esto verdaderamente el cielo? ¿Soy de veras hija de Dios? ¿Disfrutaré para siempre de esta paz?” {3JT 316.3} La voz replicó: “Tu obra no ha terminado aún.” {3JT 316.4}

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Volví a dormir, y cuando desperté oí música y tuve deseos de cantar. Entonces alguien pasó cerca de mi puerta y me pregunté si habría visto la luz. Después de un tiempo, la luz se disipó, más la paz permaneció.{3JT 316.5} Solo se da un modelo a los jóvenes, pero ¿cómo se comparan sus vidas con la vida de Cristo? Me siento alarmada cuando veo por todas partes la frivolidad de los jóvenes y las señoritas que profesan creer la verdad. Dios no parece estar en sus pensamientos. Sus mentes están llenas de tonterías. Sus conversaciones no son más que palabras vacías y vanas. Tienen un agudo oído para la música, y Satanás sabe qué órganos tocar para animar, acaparar y hechizar la mente de modo que no se desee a Cristo. Faltan los anhelos espirituales de conocimiento divino que tiene el alma para poder crecer en la gracia.—Testimonies for the Church 1:496, 497 (1867). {1MCP 314.1} ¿Cuántas almas se han salvado por medio de esas reuniones destinadas a conversar y a ensayar música? Si no pueden señalar a un solo ser salvado por ese medio, apártense, ¡oh!, apártense hacia una nueva línea de conducta. Empiecen a orar por las personas, acérquense a Cristo, bien junto a su costado sangrante. Adorne un espíritu manso y tranquilo la vida de ustedes, y asciendan a él sus peticiones fervientes, imperfectas, humildes, para que les dé sabiduría para que tengan éxito en salvar no solo la propia vida, sino también las de otros. {MJ 144.3} Oren más de lo que cantan. ¿No tienen mayor necesidad de la oración que del canto? Jóvenes varones y mujeres, Dios los llama a trabajar, a trabajar por él. Cambien completamente de conducta. Ustedes pueden hacer una obra que los que sirven mediante la palabra y la doctrina no pueden hacer. Pueden alcanzar una clase a la cual no puede conmover el pastor. — Testimonies for the Church 1:511-513. {MJ 144.4}

Capítulo 95—Los beneficios de la música La melodía de la alabanza es la atmósfera del cielo; y cuando el cielo se pone en contacto con la tierra, se oye música, “alegría y gozo, alabanza y voz de cantar”.1 {MJ 206.1} Por encima de la tierra recién creada, hermosa e inmaculada, bajo la sonrisa de Dios, “todas las estrellas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios”.2 Los corazones humanos, al simpatizar con el cielo, han respondido a la bondad de Dios con notas de alabanza. Muchos de los sucesos de la historia humana han estado ligados al canto [...]. {MJ 206.2} La música es un don precioso La historia de los cantos de la Biblia está llena de insinuaciones en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos, y de ese modo llega a ser uno de los instrumentos más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada, es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más nobles, y a inspirar y elevar el alma. {MJ 206.3} Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos de hoy a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetirlas mediante el canto. Y esa clas e de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y para desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo. {MJ 206.4} Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria alguna palabra de Dios al corazón oprimido, y a punto de desesperar, mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia. Entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras personas. {MJ 206.5} Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo. Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros y los unos a los otros. {MJ 206.6} Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta y será más sensible a su poder. {MJ 207.1} Al conducirnos nuestro Redentor al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su alabanza.—La Educación, 161, 167, 168. {MJ 207.2} Capítulo 96—Usos de la música La música se empleaba con un propósito santo, para elevar los pensamientos hacia lo que es puro, noble y enaltecedor, y para despertar en el ser la devoción y la gratitud hacia Dios. ¡Cuánto contraste hay entre la antigua costumbre y los usos que con frecuencia se le da hoy a la música! ¡Cuántos son los que emplean este don especial para ensalzarse a sí mismos, en lugar de usarlo para glorificar a Dios! El amor a la música conduce a los incautos a participar con los amantes de lo mundano en las reuniones de placer donde Dios prohibió a sus hijos que fueran. Así, lo que es una gran bendición cuando se lo usa correctamente, se convierte en uno de los medios más certeramente empleados por Satanás para desviar la mente del deber y de la contemplación de las cosas eternas. {MJ 207.3} La música forma parte del culto tributado a Dios en los atrios celestiales, y en nuestros cánticos de alabanza debiéramos procurar aproximarnos tanto como sea posible a la armonía de los coros celestiales. La educación apropiada de la voz es un rasgo importante en la preparación general, y no debe descuidarse.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 644, 645. {MJ 207.4}

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Un talento de influencia Hay quienes tienen el talento especial del canto, y a veces el canto individual o en coro suele ser el medio de dar un mensaje especial. Pero rara vez debe recurrirse al canto de unos pocos. La habilidad del canto es un talento de influencia que Dios desea que sea cultivado por todos y usado para gloria de su nombre.—Testimonios para la Iglesia 7:114. {MJ 208.1} A tono con los músicos celestiales Cuando los seres humanos cantan con el espíritu y el entendimiento, los músicos celestiales recogen el acorde y se unen en el canto de acción de gracias. Aquel que nos ha otorgado todos los dones que nos capacitan para ser obreros juntamente con Dios, espera que sus siervos cultiven sus voces para que puedan hablar y cantar en forma que todos entiendan. No se necesita cantar fuerte, sino con entonación clara, pronunciación correcta y dicción distinta. Dediquen todos un tiempo al cultivo de la voz para que la alabanza a Dios pueda ser cantada en tonos suaves, claros, y no con un tono chillón o rudo que ofenda al oído. La habilidad para cantar es don de Dios; úsenla para su gloria. {MJ 208.2} En las reuniones que se realicen, escójase cierto número de personas para que participe en el servicio de canto. Y sea acompañado el canto con instrumentos musicales hábilmente tocados. No nos hemos de oponer al uso de la música instrumental en nuestra obra. Esta parte del culto debe ser cuidadosamente dirigida, pues es la alabanza a Dios por medio del canto. {MJ 208.3} No siempre ha de ser practicado el canto por unos pocos. Con la frecuencia posible, debe cantar toda la congregación.—Testimonios para la Iglesia 9:116. {MJ 208.4} Dios es glorificado por los cantos Dios es glorificado por medio de los cantos de alabanza de un corazón puro, lleno de amor y devoción a él. — Testimonies for the Church 1:509. {MJ 208.5} Capítulo 97—Un uso indebido de la música Los ángeles andan alrededor de esa morada. En ella se celebra una reunión de jóvenes; se oye el sonido de música instrumental y vocal. Allí hay cristianos reunidos, pero ¿qué es lo que se oye? Es un canto, una frívola cantinela, propia de un salón de baile. He aquí, los ángeles puros retraen su luz, y la oscuridad envuelve a los que están en la casa. Los ángeles se apartan de la escena. Sus rostros están tristes. He aquí que lloran. Vi repetirse esto varias veces en las fil as de los observadores del sábado, y especialmente en _______________. La música ha ocupado las horas que debían ser dedicadas a la oración. La música es el ídolo adorado por muchos cristianos profesos observadores del sábado. Satanás no hace objeción a la música si puede hacer de ella el medio para tener acceso a la mente de los jóvenes. Cualquier cosa que aparte la mente de Dios y ocupe el tiempo que debiera ser dedicado a su servicio, convendrá a su propósito. Para su trabajo utiliza los medios que ejercen la más fuerte influencia para mantener al mayor número en una infatuación agradable, mientras son paralizados por su poder. La música es una bendición si se la aprovecha bien, pero con frecuencia resulta uno de los más atrayentes instrumentos de Satanás para hacer caer a las almas. Cuando se abusa de ella, a los que no son consagrados los conduce al orgullo, a la vanidad y a la frivolidad. Cuando se permite que ocupe el lugar de la devoción y la oración, es una maldición terrible. Los jóvenes se reúnen para cantar, y, aunque son cristianos profesos, deshonran con frecuencia a Dios y su fe con su conversación frívola y la música que eligen. La música sagrada no es de su gusto. Mi atención fue dirigida a las sencillas enseñanzas de la Palabra de Dios que habían sido pasadas por alto. En el juicio, todas estas palabras inspiradas condenarán a los que no les prestaron atención.—Testimonies for the Church 1:506. {MJ 209.1} La música es un poder para el bien La música puede ser un gran poder para el bien; y sin embargo no sacamos el mayor provecho de esta parte del culto. Se canta generalmente por impulso o para hacer frente a casos especiales. En otras ocasiones, a los que cantan se les deja cometer errores y equivocaciones, y la música pierde el efecto que debe tener sobre la mente de los presentes. La música debe tener belleza, sentimiento y poder. Elévense las voces en cantos de alabanza y devoción. Si es posible, recurramos a la música instrumental, y ascienda a Dios la gloriosa armonía como ofrenda aceptable.—Joyas de los Testimonios 1:458, 459. {MJ 209.2}

El poder de la buena música La música puede ser un gran poder para el bien; y sin embargo no sacamos el mayor provecho de este ramo del culto. Se canta generalmente por impulso o para hacer frente a casos especiales. En otras ocasiones, a los que cantan se les deja cometer errores y equivocaciones, y la música pierde el efecto que debe tener sobre la mente de los presentes. La música debe tener belleza, majestad y poder. Elévense las voces en cantos de alabanza y devoción. Si es posible, recurramos a la música instrumental, y ascienda a Dios la gloriosa armonía como ofrenda aceptable. {1JT 458.3} Pero es a veces más difícil disciplinar a los cantores y mantenerlos en orden, que mejorar las costumbres de la gente en cuanto a orar y exhortar. Muchos quieren hacer las cosas según su propio estilo; se oponen a las consultas y se impacientan bajo la dirección. En el servicio de Dios se necesitan planes bien madurados. El sentido común es algo excelente en el culto del Señor. Las facultades del pensar deben ser consagradas a Cristo y deben idearse medios y recursos para servirle mejor. La iglesia de Dios que procura hacer bien, viviendo la verdad y tratando de salvar almas, puede ser un poder en el mundo si quiere ser disciplinada por el Espíritu del Señor. Sus miembros no deben pensar que pueden trabajar para la eternidad con negligencia. {1JT 459.1}

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La música La música del culto debe ser alegre, pero a la vez solemne—Los que hacen del canto una parte del culto divino, deben elegir himnos con música apropiada para la ocasión, no de notas fúnebres, sino alegres, y con todo, melodías solemnes. La voz puede y debe ser modulada, enternecida y subyugada.—El Evangelismo, 370. {MPa 204.3} Ministerio Pastoral El uso de instrumentos musicales sólo para crear bullicio nubla los sentidos y pervierte el culto—El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo. Es mejor no mezclar nunca el culto a Dios con música, que utilizar instrumentos musicales para realizar la obra que en enero pasado se me mostró que tendría lugar en nuestras reuniones de reavivamiento. La verdad para este tiempo no necesita nada de eso para convertir a las almas. El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza a aquellos que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto se lo denomina la obra del Espíritu Santo.—Mensajes Selectos 2:41, 42. {MPa 205.1} El canto congregacional Organice un grupo con los mejores cantantes para dirigir el canto en la congregación — [Otro asunto que debe recibir atención en los congresos y en otros lugares, es el canto]. El pastor no debe asignar himnos para ser cantados a menos que se le haya asegurado de antemano que son familiares para los que cantan. Debe señalarse a una persona idónea para que se haga cargo de este ejercicio, y será su deber tratar de que se seleccionen himnos tales que puedan ser cantados con el espíritu y también con el entendimiento. {MPa 205.2} – Ministerio Pastoral El canto forma parte del culto a Dios, pero en la forma chapucera con que con frecuencia se lo conduce no se acredita la verdad y no se honra a Dios. Debiera haber métodos y orden en esto tanto como en cualquier otra parte de la obra d el Señor. Organícese un grupo con los mejores cantantes, cuyas voces puedan conducir a la congregación, y luego únanse a ellos todos los que así lo deseen. Los que cantan debieran realizar un esfuerzo para cantar en armonía; debieran dedicar algún tiempo a la práctica a fin de emplear este talento para la gloria de Dios.—El Evangelismo, 369. {MPa 205.3} El canto es un acto de adoración como lo es la oración—La educación apropiada de la voz es un rasgo importante en la preparacióngeneral, y no debe descuidarse. El canto, como parte del servicio religioso, es tanto un acto del culto como lo es la oración.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 645. {MPa 205.4} El uso de instrumentos musicales Llame en su auxilio los instrumentos musicales— La música podría serr un gran poder para el bien, sin embargo no aprovechamos como debiéramos esta forma de rendir culto. El canto por lo general se hace por impulso o para satisfacer casos especiales, y otras veces se deja que los que cantan lo hagan cometiendo errores; en esta forma la música pierde el efecto que podría ejercer sobre las mentes. La música debiera tener belleza, sentimiento y poder. Elévense las voces en cantos de alabanza y devoción. Llamad en vuestro auxilio instrumentos musicales, si eso es posible, y asciendan hacia Dios las gloriosas armonías como una ofrenda aceptable.—El Evangelismo, 368.{MPa 206.1} La guitarra puede ser usada para proveer música instrumental para los cultos—Un plan bastante común en Suecia, pero nuevo para nosotros, fue adoptado para suplir la falta de un órgano. Una dama que ocupaba un cuarto adjunto a la sala de reuniones, y quien tenía a su cargo el edificio, era una hábil guitarrista, y poseía una voz dulce y musical; en el servicio público ella acostumbraba a suplir el lugar del coro y del instrumento. A pedido nuestro ella tocó y cantó al comienzo de nuestras reuniones.—Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 195. {MPa 206.2} No por exhibirse El talento musical a menudo fomenta el orgullo y la ambición de exhibirse—Los espectáculos musicales, que conducidos apropiadamente no hacen daño, son muchas veces una fuente de mal. ... El talento musical muchas veces fomenta el orgullo y la ambición por la exhibición, y los cantantes dedican muy pocos pensamientos a la adoración a Dios.— La Voz: Su Educación y Uso Correcto, 469, 470. {MPa 206.3} Tanto las ejecuciones musicales como las formas y ceremonias pueden tomar el lugar de Dios en los cultos— Cuando los cristianos profesos alcanzan la norma elevada que es un privilegio alcanzar, la sencillez de Cristo será mantenida en todos sus servicios de culto. Las formas, las ceremonias y las realizaciones musicales no constituyen la fortaleza de la iglesia. Sin embargo estas cosas han tomado el lugar que Dios debiera tener, tal como aconteció en el culto de los judíos.—El Evangelismo, 373. {MPa 206.4} – Ministerio Pastoral Cristo, nuestro Mediador, y el Espíritu Santo están intercediendo constantemente en favor del hombre, pero el Espíritu no ruega por nosotros como lo hace Cristo, quien presenta su sangre derramada desde la fundación del mundo. El Espíritu actúa sobre nuestro corazón instándonos a la oración y al arrepentimiento, a la alabanza y al agradecimiento. La gratitud que fluye de nuestros labios es el resultado de la acción del Espíritu sobre las cuerdas del alma en santos recuerdos que despiertan la música del corazón. {1MS 403.2} Los servicios religiosos, las oraciones, la alabanza, la confesión arrepentida del pecado ascienden desde los verdaderos creyentes como incienso ante el santuario celestial, pero al pasar por los canales corruptos de la humanidad, se contaminan de tal manera que, a menos que sean purificados por sangre, nunca pueden ser de valor ante Dios. No ascienden en pureza inmaculada, y a menos que el Intercesor, que está a la diestra de Dios, presente y purifique todo por

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su justicia, no son aceptables ante Dios. Todo el incienso de los tabernáculos terrenales debe ser humedecido con las purificadoras gotas de la sangre de Cristo. El sostiene delante del Padre el incensario de sus propios méritos, en los cuales no hay mancha de corrupción terrenal. Recoge en ese incensario las oraciones, la alabanza y las confesiones de su pueblo, y a ellas les añade su propia justicia inmaculada. Luego, perfumado con los méritos de la propiciación de Cristo, asciende el incienso delante de Dios plena y enteramente aceptable. Así se obtienen respuestas benignas. {1MS 404.1} Ojalá comprendieran todos que toda obediencia, todo arrepentimiento, toda alabanza y todo agradecimiento deben ser colocados sobre el fuego ardiente de la justicia de Cristo. La fragancia de esa justicia asciende como una nube en torno del propiciatorio. {1MS 404.2} Capítulo 46—La música y el director de música El canto ahuyenta los poderes de las tinieblas Vi que debemos estar elevándonos diariamente y mantener nuestra supremacía sobre los poderes de las tinieblas. Nuestro Dios es poderoso. Vi que cantar para la gloria de Dios a menudo ahuyenta al enemigo, y que alabar a Dios mantiene a éste en retirada y nos da la victoria.—Manuscrito 5, 1850. {3MS 379.1} La mundanalidad en la música No es seguro que los obreros de Dios tomen parte en las diversiones mundanas. Algunos que observan el sábado consideran que la asociación con la mundanalidad en materia de música es inofensiva; pero los tales se hallan en terreno peligroso. Satanás trata así de desviar a hombres y mujeres, y en esta forma ha obtenido el dominio sobre sus almas. Tan suave es la manera de obrar del enemigo, tan insospechable parece, que no se perciben sus ardides, y muchos miembros de iglesia se convierten en amantes de los placeres más que de Dios.—Manuscrito 82, 1900. {3MS 379.2} Se me mostró el caso del Hno. U: que él sería una carga para la iglesia a menos que llegara a tener una relación más estrecha con Dios. El se ha auto-envanecido. Si se hace alguna observación sobre su proceder, se siente herido. Si cree que se ha preferido a otro en lugar de él, lo toma como una injuria que se le ha hecho... {3MS 379.3} El Hno. U tiene un buen conocimiento de música, pero su educación musical ha sido de una naturaleza tal como para actuar en un escenario más bien que para el solemne culto de Dios. El canto es un acto de adoración a Dios en una reunión religiosa tanto como lo es el hablar; y cualquier rareza o peculiaridad cultivada atrae la atención de la gente y destruye la impresión seria y solemne que debe ser el resultado de la música sagrada. Cualquier cosa extraña o excéntrica en el canto desvía la mente del carácter serio y sagrado del servicio religioso. {3MS 380.1} Música dignificada, solemne e impresionante—El ejercicio corporal para poco aprovecha. Cualquier cosa que esté relacionada de alguna manera con el culto religioso debe ser digno, solemne e impresionante. A Dios no le agrada cuando ministros que aseveran ser representantes de Cristo representan tan mal al Señor, y usan el cuerpo para hacer movimientos y adoptar actitudes ordinarias, ejecutando gestos indignos, toscos y no refinados. Todo esto divierte y estimula la curiosidad de los que desean ver cosas extrañas, raras y excitantes; pero estas cosas no elevarán las mentes y los corazones de los presentes. {3MS 380.2} Lo mismo puede decirse del canto. Ud. asume actitudes que no son dignas. Utiliza toda la potencia y el volumen que puede de la voz. Ahoga los acordes más finos y las notas de las voces más musicales que las suyas. Estos movimientos corporales y esta voz desagradable y alta, no constituyen ninguna melodía, ni para los que escuchan en la tierra n i para los que escuchan en el cielo. Tal forma de cantar es defectuosa y Dios no la acepta como una melodía perfecta, suave y dulce. No existen exhibiciones semejantes entre los ángeles como las que he visto a veces en nuestras reuniones. Esta clase de notas desagradables y gesticulaciones no se ven en el coro angelical. Sus himnos no rechinan en los oídos. El canto es suave y melodioso, y se hace sin este gran esfuerzo que yo he presenciado. No requiere tanto esfuerzo ni ejercicio físico. {3MS 380.3} No se tocan sentimientos ni se subyuga el corazón—El Hno. U no ve cuántos se divierten y cuántos se sienten disgustados. Algunos no pueden dominar pensamientos no muy sagrados y sentimientos de liviandad al ver los movimientos no refinados hechos en el canto. El Hno. U se exhibe a sí mismo. Sus cantos no tienen una influencia tal que subyugue los corazones y toque los sentimientos. Muchos han asistido a las reuniones y han escuchado las palabras de verdad habladas desde el púlpito, palabras que han convencido y solemnizado sus mentes; pero muchas veces la forma en que se canta no ha profundizado la impresión hecha. Las demostraciones y contorsiones corporales, la aparición de esfuerzos exagerados y forzados, han resultado tan fuera de lugar para la casa de Dios, tan cómicos, que las impresiones serias hechas sobre las mentes han sido quitadas. Los que creen la verdad no están a la altura de los pensamientos con que se los veía antes del canto. {3MS 381.1} Todas las cosas debían hacerse a su gusto—El caso del Hno. U ha sido un caso difícil de manejar. El ha sido como un niño indisciplinado y mal educado. Cuando se han levantado objeciones con respecto a su forma de obrar, en lugar de aceptar el reproche como una bendición, ha permitido que sus sentimientos dominaran en lugar de su mejor juicio, y se ha sentido desanimado y no ha querido hacer nada. Si no podía hacer todas las cosas como deseaba, si no se hacía todo a su gusto, se negaba totalmente a colaborar. No se dedicaba con fervor de la tarea de reformar su manera de proceder, sino que se entregaba a sentimientos de obstinación que lo separaban de los ángeles y hacían acudir a los malos espíritus a su alrededor. La verdad de Dios recibida en el corazón comienza su influencia refinadora y santificadora en el modo de vivir. {3MS 381.2} El Hno. U creía que cantar era más o menos lo más grande que puede hacerse en este mundo, y que él tenía una manera muy excelente de hacerlo. {3MS 382.1} Sus cantos están muy lejos de agradar al coro angelical. Imagínese a Ud. mismo en medio del grupo angélico elevando sus hombros, destacando sus palabras, contorsionando su cuerpo y elevando su voz hasta su máximo volumen. ¿Qué clase de concierto y de armonía hay en una exhibición tal hecha delante de los ángeles? {3MS 382.2} El poder de la música — La música es de origen divino. Hay gran poder en ella. Fue la música de la hueste angelical la que emocionó el corazón de los pastores en las llanuras de Belén y alcanzó el mundo entero. Es mediante la música como nuestras alabanzas se elevan a Aquel que es la personificación de la pureza y la armonía. Es con música y con cantos de victoria como los redimidos entrarán finalmente en la recompensa eterna. {3MS 382.3} Hay algo particularmente sagrado en la voz humana. Su armonía y su rasgo sentimental suave e inspirado por el cielo excede todo instrumento musical. La música vocal es uno de los dones que Dios ha dado a los hombres, un instrumento

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que no puede ser igualado, y menos aún superado, cuando el amor de Dios abunda en el alma. El cantar con el espíritu y el entendimiento es además una gran adición a los servicios devocionales en la casa de Dios. {3MS 382.4} ¡Cómo ha sido prostituido este don! Santificado y refinado haría un gran bien quebrantando las barreras del prejuici o y la incredulidad empedernida, y sería el medio de convertir almas. No es suficiente entender los rudimentos del arte de cantar, sino que junto con la comprensión y el conocimiento debe haber tal conexión con el cielo que los ángeles puedan cantar por intermedio nuestro. {3MS 382.5} Los tonos más suaves son ahogados—Su voz se ha oído en la iglesia en forma tan alta, tan desagradable, acompañada de sus gesticulaciones tan faltas de gracia, que los tonos más suaves y argentinos, parecidos a música angelical no se podían escuchar. Ud. ha cantado más para los hombres que para Dios. Al elevar su voz en altas notas por encima de la congregación, estaba meditando en la admiración que despertaba. Tenía en realidad un concepto tan sobresaliente de su forma de cantar, que hasta ha creído que debía ser remunerado por el ejercicio de ese don. {3MS 383.1} El amor a la alabanza ha sido el móvil principal de su vida. Este es un motivo indigno para un cristiano. Ud. ha querido ser mimado y alabado como un niño. Ha debido luchar mucho contra su propia naturaleza. Ha sido difícil para Ud. vencer sus debilidades habituales y vivir una vida santa, de negación del yo.—Manuscrito 5, 1874. {3MS 383.2} Música celestial—¡Oh, qué música! No hay una nota fuera de lugar. Todas las voces proclaman: “El Cordero que fue inmolado es digno”. Apocalipsis 5:12. El mira el trabajo de su alma y está satisfecho. ¿Creéis vosotros que alguien en ese lugar se tomará el tiempo para contar las pruebas y las terribles dificultades que tuvo? “De lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. Isaías 65:17. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos”. Apocalipsis 21:4.—Manuscrito 18, 1894. {3M Una vez establecidos en Canaán, los israelitas se acostumbraron a celebrar con demostraciones de gran regocijo el flujo del agua de la roca en el desierto. En la época de Cristo esta celebración se había convertido en una ceremonia muy impresionante. Se realizaba durante la fiesta de las cabañas, cuando el pueblo de todo el país se c ongregaba en Jerusalén. Durante los siete días de la fiesta los sacerdotes salían cada día acompañados de música y del coro de los levitas, a sacar en un recipiente de oro agua de la fuente de Siloé. Iban seguidos por grandes multitudes de adoradores, de l os cuales tantos como podían acercarse al agua bebían de ella, mientras se elevaban los acordes llenos de júbilo: “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación”. Isaías 12:3. Luego el agua sacada por los sacerdotes era conducida al templo en medio de la algazara de las trompetas y de los cantos solemnes: “Nuestros pies estuvieron en tus puertas, Jerusalén”. Salmos 122:2. El agua se derramaba sobre el altar del holocausto, mientras que repercutían los cantos de alabanza y las multitudes se unían en coros triunfales acompañados por instrumentos de música y trompetas de tono profundo. {Patriarcas y Profetas 388:1 Por consejo de Balaam, el rey de Moab decidió celebrar una gran fiesta en honor de sus dioses, y secretamente se concertó que Balaam indujera a los israelitas a asistir. Ellos lo consideraban profeta de Dios, y no le fue difícil alcanzar su fin. Gran parte del pueblo se reunió con él para asistir a las festividades. Se aventuraron a pisar terreno prohibido y se enredaron en los lazos de Satanás. Hechizados por la música y el baile y seducidos por la hermosura de las vestales paganas, desecharon su lealtad a Jehová. Mientras participaban en la alegría y en los festines, el consumo de vino ofuscó sus sentidos y quebrantó los muros del dominio propio. Predominó la pasión en absoluto; y habiendo contaminado su conciencia por la lascivia, se dejaron persuadir a postrarse ante los ídolos. Ofrecieron sacrificios en los altares paganos y participaron en los ritos más degradantes. {PP 430.5} Muchas de las diversiones que son populares en el mundo hoy, aun entre aquellos que se llaman cristianos, tienden al mismo fin que perseguían las de los paganos. Son, en verdad, pocas las diversiones que Satanás no aprovecha para destruir las almas. Por medio de las representaciones dramáticas ha obrado durante siglos para excitar las pasiones y glorificar el vicio. La ópera con sus exhibiciones fascinadoras y su música embelesadora, las mascaradas, los bailes y los juegos de naipes, son cosas que Satanás usa para quebrantar los muros de los sanos principios y abrir la puerta a la sensualidad. En toda reunión de placer donde se fomente el orgullo o se dé rienda suelta al apetito, donde se lo induzca a olvidarse de Dios y a perder de vista los intereses eternos, allí está Satanás rodeando las almas con sus cadenas. {PP 435.3} Los filisteos atribuían su victoria a sus dioses; y regocijándose, desafiaban al Dios de Israel. Se decidió hacer una fiesta en honor de Dagón, el dios pez, “protector del mar”. De todos los pueblos y campos de la llanura filistea, se congregaron la gente y sus señores. Muchedumbres de adoradores llenaban el gran templo y las galerías alrededor del techo. Era una ocasión de festividad y regocijo. Resaltó la pompa de los sacrificios, seguidos de música y banqueteo. Entonces, como trofeo culminante del poder de Dagón, se hizo traer a Sansón. Grandes gritos de regocijo saludaron su aparición. El pueblo y los príncipes se burlaron de su condición miserable y adoraron al dios que había vencido “al destructor de nuestra tierra”.{PP 550.1} En la contemplación de Dios y de sus obras, las facultades de la mente y del corazón de David se desarrollaban y fortalecían para la obra de su vida posterior. Diariamente iba participando en una comunión más íntima con Dios. Su mente penetraba constantemente en nuevas profundidades en busca de temas que le inspirasen cantos y arrancasen música a su arpa. La rica melodía de su voz difundida a los cuatro vientos repercutía en las colinas como si fuera en respues ta a los cantos de regocijo de los ángeles en el cielo. {PP 628.2} Nuevamente el largo séquito se puso en movimiento, y flotó hacia el cielo la música de arpas y cornetas, de trompetas y címbalos, fusionada con la melodía de una multitud de voces. En su regocijo, David “danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová”, al compás de la música. {PP 697.2} El hecho de que, en su alegría reverente, David danzó delante de Dios ha sido citado por los amantes de los placeres mundanos para justificar los bailes modernos; pero este argumento no tiene fundamento. En nuestros días, el baile va asociado con insensateces y festines de medianoche. La salud y la moral se sacrifican en aras del placer. Los que frecuentan los salones de baile no hacen de Dios el objeto de su contemplación y reverencia. La oración o los cantos de alabanza serían considerados intempestivos en esas asambleas y reuniones. Esta prueba debiera ser decisiva. Los cristianos verdaderos no han de procurar las diversiones que tienden a debilitar el amor a las cosas sagradas y a aminorar nuestro gozo en el servicio de Dios. La música y la danza de alegre alabanza a Dios mientras se transportaba el arca no se asemejaban para nada a la disipación de los bailes modernos. Las primeras tenían por objeto recordar a Dios y ensalzar su

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santo nombre. Los segundos son un medio que Satanás usa para hacer que los hombres se olviden de Dios y lo deshonren. {PP 697.3} En seguimiento del símbolo de su Rey invisible, la procesión triunfal se aproximó a la capital. Se pr odujo entonces una explosión de cánticos, para pedir a los espectadores que estaban en las murallas que las puertas de la ciudad santa se abrieran de par en par: {PP 698.1} “¡Alzad, oh puertas, vuestras cabezas! ¡Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria!”… {PP 698.2} “Sonaban pues las trompetas, y cantaban con la voz todos a una, para alabar y confesar a Jehová: y cuando alzaban la voz con trompetas y címbalos e instrumentos de música, cuando alababan a Jehová, diciendo: Porque es bueno, porque su misericordia es para siempre: la casa se llenó entonces de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Dios.”. 2 Crónicas 5:13, 14. {PR 28.1} Durante las peregrinaciones en el desierto, el Señor había tomado amplias disposiciones para que sus hijos recordasen las palabras de su ley. Después que se establecieran en Canaán, los preceptos divinos debían repetirse diariamente en cada hogar; debían escribirse con claridad en los dinteles, en las puertas y en tablillas recordativas. Debían componerse con música y ser cantados por jóvenes y ancianos. Los sacerdotes debían enseñar estos santos preceptos en asambleas públicas, y los gobernantes de la tierra debían estudiarlos diariamente. El Señor ordenó a Josué acerca del libro de la ley: “Antes de día y noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8. {PR 342.2} La casa que se estaba por reconstruir había sido tema de muchas profecías acerca del favor que Dios deseaba manifestar a Sión, y todos los que asistían a la colocación de la piedra angular debieran haber participado cordialmente del espíritu que correspondía a la ocasión. Sin embargo, una nota discordante se mezclaba con la música y los gritos de alabanza que se oían en ese alegre día. “Y muchos de los sacerdotes y de los Levitas y de los cabezas de los padres, ancianos que habían visto la casa primera viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz.” Vers. 12. {PR 412.1} El profeta percibe allí sonido de música y de canto, cual no ha sido oído por oído mortal alguno ni concebido por mente humana alguna, a no ser en visiones de Dios. “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido.” “Hallarse ha en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.” “Y habrá cantores con músicos de flautas.” (V.M.) “Estos alzarán su voz, cantarán gozosos en la grandeza de Jehová.” Isaías 35:10; 51:3; Salmos 87:7; Isaías 24:14. {PR 539.7} Tentaciones por doquiera—Por doquiera hay tentaciones para nuestros jóvenes, tanto como para los de edad madura. Así en América como en Europa, los lugares de vicio y destrucción son atrayentes mediante la ejecución de música, de modo que los pies incautos son entrampados. Se hace todo lo posible para atraer a los jóvenes a la taberna. ¿Qué se hará para salvar a nuestra juventud? Cristo realizó un sacrificio infinito, se hizo pobre para que por su pobreza pudiéramos enriquecernos y tuviéramos una vida que se mide con la de Dios, ¿y no haremos ningún sacrificio para salvar a los que van a la ruina en torno de nosotros? ¿Qué estamos haciendo por la causa de la temperancia para salvar a la juventud de hoy día? ¿Quién se pone del lado de Cristo como colaborador con Dios? {Te 250.1} – Temperancia Los que decidan presentar excusas y continuar en pecado y conformidad con el mundo, serán dejados de lado con sus ídolos. Llegará el día cuando no pedirán que se los excuse, cuando nadie querrá ser excusado. Cuando Cristo venga en su gloria y la gloria de su Padre, rodeado de todos los ángeles del cielo, que lo escoltarán en su camino con voces de triunfo, mientras los acordes de la música más encantadora llegarán al oído, todos, entonces, tendrán interés; no habrá un solo espectador indiferente. La especulación, entonces, no cautivará el alma. Los montones de oro del usurero, que fueron una fiesta para sus ojos, perderán su atractivo. Los palacios que edificaron los orgullosos de la tierra, y que fueron sus ídolos, serán despreciados con náuseas y disgusto. Nadie invocará las tierras, los bueyes o la esposa con quien se acaba de casar como excusa para no participar de la gloria que resplandecerá ante sus ojos asombrados. Todos querrán participar, pero sabrán al mismo tiempo que todo eso no es para ellos. {2TI 38.1} La música ha sido una trampa para usted. Está perturbado por la estima propia; es natural para usted tener ideas exaltadas acerca de su propia habilidad. La enseñanza de la música lo ha perjudicado. Muchas mujeres le han confiado sus dificultades familiares. Esto también ha sido perjudicial para usted. Lo ha exaltado, y lo ha inducido a tener una mayor estima de sí mismo. {2TI 267.1} Ha tenido interés en la música. Esto ha dado oportunidad para que algunas mujeres incautas e insensatas le confiaran sus pesares. Esto halagó su orgullo, pero fue una trampa para usted. Abrió la puerta para las sugerencias de Satanás. Usted no obró como debería haberlo hecho. No tenía derecho a escuchar, al visitar algunas familias, lo que se le dijo. Estas conversaciones corrompieron su mente, aumentaron su estima propia y le sugirieron malos pensamientos. Aceptó ser el confesor de algunas mujeres sentimentales que deseaban simpatía y querían apoyarse en alguien. Si hubieran tenido buen juicio y confianza propia, si hubieran tenido un propósito en la vida, y les hubiera gustado beneficiar a los demás, no habrí an llegado a la situación de necesitar de alguien para que les ofreciera simpatía. {2TI 270.4} En la última visión que se me dio se me mostró que usted no se entiende a sí mismo. Tiene una obra que hacer en favor suyo que nadie puede hacer por usted. Su experiencia en la verdad es escasa, y no se ha convertido cabalmente. Se adjudica un valor más elevado que el que le corresponde. Se me señaló su vida pasada. Su mente no ha sido elevada, sino que se ha espaciado en temas que no conducen a la pureza en la acción. Tuvo hábitos corrompidos que mancharon su concepto de la moral. Se ha permitido demasiadas familiaridades con el otro sexo y no ha tenido una conducta modesta. Usted se sentiría muy bien si se fomentara mayor familiaridad entre hombres y mujeres, bastante de acuerdo con la teoría de Dr. A. Su influencia en _____ no ha sido buena. No era la persona adecuada para ese lugar; su conversación liviana y trivial lo descalificó para ejercer una buena influencia allí. Las características de su música no fomentaban los pensamientos o sentimientos elevados; por lo contrario, contribuían a degenerar. {2TI 288.3}

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El peligro de caer de la senda aumentaba. Nos apoyábamos fuertemente contra el muro, sin embargo no podíamos apoyar nuestros pies del todo sobre la senda, porque era demasiado angosta. Entonces suspendíamos casi todo nuestro peso de las cuerdas y exclamábamos: “¡Nos sostienen desde arriba! ¡Nos sostienen desde arriba!” Toda la compañía que avanzaba por la senda angosta pronunció las mismas palabras. Cuando escuchamos las risas y la jarana que parecían venir del abismo nos estremecimos. Escuchamos canciones de guerra y canciones de danza. Escuchamos música instrumental y fuertes risas, mezcladas con maldiciones, gritos de angustia y amargos lamentos, y nos sentimos más ansiosos que nunca de seguir en nuestro angosto y difícil camino. Gran parte del tiempo nos veíamos obligados a suspender todo nuestro peso de las cuerdas, que aumentaban de tamaño a medida que avanzábamos. {2TI 527.2} Los profetas de Jezabel, que ascendían a ochocientos cincuenta, como un regimiento de soldados preparados para la batalla, desfilan como un solo cuerpo con música instrumental y un despliegue impresionante. Pero había aprensión en sus corazones al recordar que a la palabra de este profeta de Jehová la tierra de Israel se había visto privada de rocío y lluvia durante tres años. Sienten que se acerca una crisis segura. Habían confiado en sus dioses, pero no pudieron desdecir las palabras de Elías y demostrar que era un profeta falso. Sus dioses eran indiferentes a sus gritos frenéticos, oraciones y sacrificios. {3TI 310.1} Los jóvenes no se han apercibido de que la libertad y la luz sólo se pueden retener con la abnegación y la oración y vigilancia constantes, con una confianza continua en los méritos de la sangre de Cristo. Cuando el Espíritu Santo alienta el alma, la voluntad y las facultades del hombre deben dar una respuesta a su influencia. Los que moran en Jesús serán felices, alegres y se gozarán en Dios. La amabilidad subyugada será la señal de la voz. La reverencia por las cosas espirituales y eternas se expresará en las acciones y la música. Una música alegre, resonará en los labios porque fluye del trono de Dios. Este es el misterio de la piedad, que no se explica con facilidad y, sin embargo, se siente y se disfruta. Un corazón obstinado y rebelde puede cerrar la puerta a todas las dulces influencias de la gracia de Dios y todo el gozo en el Espíritu Santo. Pero los caminos de la sabiduría son caminos de placidez y todas sus sendas son de paz. Cuanto más estrechamente unidos estemos a Cristo, más mostrarán nuestras palabras y nuestras acciones el poder subyugador y transformador de su gracia. {4TI 618.2} En los servicios de nuestros congresos campestres debiera haber cantos y música instrumental. Los instrumentos musicales se usaban en los servicios religiosos en la antigüedad. Los adoradores alababan a Dios con arpas y címbalos, y actualmente la música debe tener su lugar en nuestros servicios. Esto aumentará el interés y debiera llevarse a cabo una reunión de alabanza cada día, un servicio sencillo de gratitud a Dios. Si tuviéramos un verdadero sentido de la bondad, la misericordia y la paciencia de Dios, y si de nuestros labios salieran más alabanzas para honrarlo y glorificarlo, existiría mucho más poder en nuestros congresos campestres. Necesitamos cultivar más fervor del alma. El Señor dice: “El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios”. Salmos 50:23. {6TI 69.1} El Señor se aflige ante el infortunio de los campos del Sur. Cristo ha llorado ante el espectáculo de esta desgracia. Los ángeles han callado la música de sus arpas al observar a un pueblo que, a causa de su esclavitud pasada, es incapaz de hacer algo por sí mismo. Sin embargo, aquellos en cuyas manos Dios ha colocado la antorcha de la verdad, encendida en el altar divino, no han comprendido que sobre ellos descansa la responsabilidad de llevar la luz a este campo oscurecido por el pecado. Hay algunos que han dado la espalda a la tarea de rescatar a los oprimidos y degradados , y han rehusado ayudar a los desvalidos. Que los siervos de Cristo comiencen inmediatamente a redimir su negligencia, para que se pueda borrar de su registro esta mancha oscura. {7TI 212.1} Adán y Eva aseguraron a los ángeles que nunca desobedecerían los expresos mandamientos de Dios, pues su mayor placer consistía en hacer su voluntad. Los ángeles se unieron a ellos en santos acordes de música armoniosa, y mientras sus himnos se elevaban a las alturas del bendito Edén, Satanás escuchaba la melodía de gozosa adoración al Padre y al Hijo. Y al escuchar aumentaba su envidia, su odio y su maldad. Comunicó entonces a sus seguidores su ardiente deseo de incitarlos (a Adán y Eva) a desobedecer.—La Historia de la Redención, 31-32. {VAAn 56.3} Ante su presencia, “hanse tornado pálidos todos los rostros;” el terror de la desesperación eterna se apodera de los que han rechazado la misericordia de Dios. “Se deslíe el corazón, y se baten las rodillas, ... y palidece el rostro de todos.” Jeremías 30:6; Nahúm 2:10 (VM). Los justos gritan temblando: “¿Quién podrá estar firme?” Termina el canto de los ángeles, y sigue un momento de silencio aterrador. Entonces se oye la voz de Jesús, que dice: “¡Bástaos mi gracia!” Los rostros de los justos se iluminan y el corazón de todos se llena de gozo. Y los ángeles entonan una melodía más elevada, y vuelven a cantar al acercarse aún más a la tierra. {CI 100.1}

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