Page 1

Los Hombres – X -

1


Los Hombres – X -

Los Hombre X Una nueva Identidad Historias de inmigrantes en EspaĂąa

2


Los Hombres – X -

PRIMER PREMIO JUAN MONTALVO TITULO ORIGINAL “LOS HOMBRES – X -” ORGANIZA:

Raíces y Color en Movimiento AUSPICIAN: MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES FONDO SOCIAL EUROPEO

DISEÑO GRAFICO www.Integranet.es ILUSTRACIONES. Francisco Velásquez LITOGRAFIAS Taller el Sotano IMPRESO EN ESPAÑA Año 2008 EDISION DIGITAL Año 2010

3


Los Hombres – X -

RAICES Y COLOR EN LA CULTURA

Al caminar tal vez el equipaje no alcance el ¿ por qué ? del viaje tal vez no cambie el sabor de agua, ni del sol tal vez el primer día, todo parezca igual frente al espejo. Mas de una cosa estoy seguro, Seguro cambiará el paisaje, y la sonrisa de quien te mira.

4


Los Hombres – X -

A todos los hombres y mujeres que han dejado de ser ciudadanos de un paĂ­s para convertirse en ciudadanos del mundo.

5


Los Hombres – X -

Los Hombres X – “Una nueva identidad” Índice Presentación Biografía de Juan Montalvo

9 11

Siete Primeros premios 1) Premio- Bohemio y Solitario • Eduardo Ortiz – Venezuela 2) La otra mitad de mi vida • Rody Rivas - Ecuador 3) Donde esta mi pedazo de cielo • Adelaida Villamil - Colombia 4) Huellas • Josué Caleb 5) Un café para Platón • Diego García Vallejo 6) La otra cara del invasor silencioso • Félix Rodríguez Senior 7) Construyendo un nuevo de la Nada

15 21 27 35 43 49 57

Escritor Invitado -

Yo pintura • Iván Ulloa - Ecuador

67

Agradecimiento

79

Raíces y color en Movimiento.

80

6


Los Hombres – X -

PRESENTACION De la sencillas pero objetivas expectativas de dos artistas latinoamericanos (un poeta y un plástico amante de las letras) nace la idea de crear un canal de expresión que anualmente fomente la creatividad escrita. Entre los muchos nombres que podrían abanderar dicho canal, se escogió la del gran maestro ambateño Juan Montalvo Fiallos por sus brillantes aportaciones a la literatura universal y por haber sido, anecdóticamente, hijo de un emigrante español que decidió afincarse en el Ecuador. El haber instituido el premio "JUAN MONTALVO" DE LITERATURA en España, es el honor que estos artistas consiguen; acunados por la asociación "Raíces y Color en Movimiento", de manera desinteresada y usando en esta ocasión, el relato corto como modalidad, presentan un tema que pretende responder a las motivaciones y vivencias que la migración ha creado en España en la última década; poniendo énfasis en las circunstancias que envuelven o envolvieron la consecución del documento de residencia legal española. El nombre de esta recopilación de relatos hace alusión directa y acertadamente al tema, pues antes de cualquier otro dato (números de identificación) va la normativa de una " X " que clasifica de extranjero a los nuevos vecinos. Pretendemos con todo esto, generar un análisis variopinto de tan trascendente hecho en la vida de los que últimamente han llegado a la península ibérica, brindar una ventana de expresión y sensibilizar en la medida de lo posible a todos nuestros lectores . finalmente queremos agradecer a las decenas de participantes que enviaron sus relatos, todos los cuales estarán colgados permanentemente en la web www.raicesycolor,com. Vale la pena recalcar que las expectativas generadas por esta honesta iniciativa serán mejoradas en las próximas ediciones para lustre del gran nombre que las acoge. Sabemos que solo el tesonero trabajo logrará dicho objetivo. Sandro Rivadeneira.

7


Los Hombres – X -

Biografía de Juan Montalvo. Don Juan María Montalvo Fiallos, nació en Ambato el 13 de Abril de 1832. Sus padres fueron don Marcos Montalvo y doña Josefa Fiallos; padrino el Coronel don

Francisco

Flor,

Prócer

de

la

Independencia. Sus hermanos: el Dr. Francisco, literato y político, Catedrático de la Universidad Central, dirigió la educación d sus hermanos y modeló sus caracteres. El Dr. Francisco Javier, Jurisconsulto y Literario, Rector del Colegio y Universidad Central, Ministro de Estado y Cortes de Justicia. ... Al terminar la Instrucción Primaria el niño Juan fue enviado a Quito, a continuar sus

estudios.

Convictorio

de

Entró

entonces

al

San

Fernando

y

concluidos los años de Colegio, pasó a la Universidad. En esta época se encontraba su hermano mayor doctor Francisco, quien prodigó una verdadera ayuda a Juan, ya que ocupaba a la sazón un buen sitial en la política, esto sirvió para conseguir su viaje a Europa en el año de 1857, visitó la Ciudad Eterna, París; en esta última desempeñó el cargo de Secretario de la Legación del Ecuador; pero permaneció poco tiempo debido a la inestabilidad de los gobiernos y la agitación política. Se enfermó de artritis, causa para regresar nuevamente a su hogar, debiendo los suyos prodigarle los cuidados que requería. En Francia se hizo amigo del famoso literato y fabulista Lamartine. Montalvo llegó al Ecuador en 1859 en medio de un verdadero caos en la nación; y

8


Los Hombres – X -

como si esto fuera poco, el Perú amenazaba con tomarse el Ecuador desde el Golfo de Guayaquil. Juan Montalvo desde muy joven se dedicó al cultivo de las letras, por tanto sus obras son el producto de su afición y dedicación, tales como: 'Los Siete Tratados', 'Capítulos que se le olvidaron a Cervantes', 'La Dictadura Perpetua', El Cosmopolita', 'Las Catilinarias', 'El Espectador', El Regenerador, Geometría Moral, La Mercurial Eclesiástica'. La crítica coloca a Montalvo entre los autores clásicos ecuatorianos, por la galanura de la corrección; en sus escritos demuestra Montalvo el amor a la libertad, la defensa a la democracia y la divulgación de los conocimientos científicos, en procura de un mejoramiento de la ética social. Al respecto el crítico español do Juan Valera, dice de Montalvo: 'Es un escritor violentísimo, batallador y pendenciero, a quien le agradan los actos y sentimientos más opuestos'. Y, Marcelino Méndez y Pelayo, afirma: 'Montalvo es un sofista agudo, ingenioso, brillante, castizo, aunque pedantesco prosista'.Literalmente Montalvo ha sido y es conocido como el Cervantes de América. (Los principales escritos de Montalvo fueron en contra del régimen de Gabriel García Moreno, después de su muerte, Montalvo manifestó 'Mi pluma lo mató' y prosiguió a escribir 'Las Catilinarias', obra en la que hace una comparación entre García moreno y Veintimilla.) De su matrimonio quedó una hija, María del carmen que creció fuera del afecto paternal, por eso escribió para ella: 'Carta de un padre joven'. Fue desterrado a Ipiales y en 1882 a París, en donde murió el 17 de Enero de 1889. ... En la hora de su muerte rechazó a un sacerdote diciéndole: 'Yo no creo en la confesión; estoy en paz con mi corazón y mi conciencia; puedo comparecer tranquilo ante Dios'. Emilia Pardo Basán lo califica de 'alma religiosa y pensamiento heterodoxo'. Otros lo tildaron de impío, malvado, protestante en cuyo corazón ardía la rebeldía de Pablo y de Lutero... Fuente: Humberto Oña Villarreal, Fechas Históricas y Hombres notables del Ecuador, Cuarta Edición, 1982.

Mi pluma lo mato

9


Los Hombres – X -

10


Los Hombres – X -

Inicio

11


Los Hombres – X -

Bohemio y solitario

12


Los Hombres – X -

Bohemio y solitario Capitulo 1 “Dos años, nueve meses después” Todos los días nos vemos al espejo e intentamos comprender las grietas que ahora le llenan, miramos un poco atrás, sólo un poco y sentimos en el aire las fragancias de las cosas que alguna vez hemos amado. Sumergido en la lejanía por estar tan cerca de mí mismo, se me antoja lo desconocido y una transfusión urgente de cursilería correspondida. El calendario y su abecedario / trenes a quienes no se les permite dormir / el colchón con osteoporosis / mi espalda y su castidad / estos ojos que miran lo que hay y no lo que deseo… Definitivamente es peligroso mirar el pasado y sentirnos seducido por la nostalgia del anhelo, porque quizás significa que nuestro presente no es mejor que nuestro ayer… Madrid 12/6/08 - Y así se le iban las noches a Andrés, escribiendo sus reflexiones con respecto al viaje que lo alejó de sus playas caribeñas y hoy, lo tienen en Madrid. Sin tener la menor certeza de si eligió lo correcto o no, sigue con el sueño intacto que lo trajo acá, pues el único consuelo que le da tranquilidad, es haber sido consecuente con sus venas. Hallando en las letras la amistad y desahogo justo, había desarrollado inconscientemente un apetito voraz por escribir las cosas que le sucedían a él o a otras personas en su entorno. “Las calles se derraman” Comentaba en un bar de cantautores donde solía ir y entre tertulias de corcheas,

13


Los Hombres – X -

fotografía y literatura encontró el refugio perfecto. “Las ceras se derraman, las farolas, los puentes, el cuarto que no es mío y pago mensualmente. Hasta las paredes han perdido su color, tal vez sea porque tienen la hemoglobina baja. ¿Se dan cuenta? Tengo anemia de sensatez y el frío seduce mis emociones, si continuo así terminaré volviéndome cuerdo”. Y todos en la mesa se echaron a reír, mientras le sirven otra cerveza continua “Mis pasos se derraman al igual que mi sombra y se van directo a las alcantarilla del olvido, donde van a parar las historias que jamás fueron historias sino intentos, salud” Se levantó y se internó en un rincón, donde acarició su cerveza y se derramó sobre la mesa a escribir lo que nadie lee y tanto le desahoga. Capitulo 2 “La despedida” “Será España” Dijo en casa. Lo dijo con tanta frescura y espontaneidad que parecía que nadie le creería y sin embargo, todos sabían que decía la verdad. Bohemio por vocación soñaba desde hace mucho en sumergirse en otras culturas, conocer un nuevo ritmo de vida y por fin se decidió. Dos semanas antes del viaje y sin mencionarlo visitó a sus amigos más cercanos, y se la ingenió para entre tragos hacer un ejercicio de memoria pues quería llevarse la última conversación de cada uno de ellos en su equipaje. También visitó ese amor que le negó el cielo pues nunca le correspondió y que sin embargo, tras el silencio de la amistad jamás dejó de sonrojarle las venas, infectarlo de insomnios y ser la musa de sus letras. Empacó el miedo en los bolsillos y se trajo consigo las voces de su hogar, se llevó la bendición y las lágrimas de su abuela Carmen y su madre Ana, 4 fotos, 11 consejos, el abrazo enorme de su hermano menor y sobre la mesa dejó la promesa de regresar triunfante. “Apenas llegues llámanos mi amor” Le dijo su mama mientras lo encomendaba a la virgen de Coromoto patrona de Venezuela.

14


Los Hombres – X -

“Mi primer viaje en avión” se decía así mismo Andrés. Mirando por la ventana como todo desaparecía desde las alturas y sin saber si lo dejarían o no entrar por Barajas, la mirada se le perdía entre el consuelo de creer hacer lo que debía. Capitulo 3 “Tres años, dos meses después y no me arrepiento” “Cuando te digo que el piso es duro y frío, es porque en él ya he dormido” Contaba Andrés a Sergio mientras caminaban por la calle de huerta. Sergio es un amigo de Caracas y estaba de paso por Madrid, llegó con cartas, fotos, y hasta un dulce de jalea de mango típico de Venezuela que le enviaba la abuela Carmen. Finalmente entraron en unos de esos bares donde Andrés conoció algún poeta desafortunado con el amor, alguna fotógrafa liberal y exquisita, algún cantautor de historias y algunos de esos amores nocturnos, que no preguntan nombre y sin embargo, te reciben en camas sin memorias… Evocaron acciones del ayer, “Te acuerdas de cuando fuimos a la playa con Virginia, Carola y Nancy” Decía uno. “Me acuerdo de la fiesta de graduación” Replicaba el otro con nostalgia en cada acento. “¿Y cómo sigue la mamá de Luís?” “¡Alejandra Salió preñada!” Se lo contaban todo y perdían con facilidad una historia por interrumpirla con otra. “¿Y cómo te sientes aquí?” Preguntó Sergio. “Que te puedo decir” replicó Andrés. “Mis contradicciones son como las lagañas, aparecen con cada nuevo día. No es fácil y sin embargo, no me arrepiento. He aprendido cosas que sólo valoras cuando las vives, alguna vez trabajé por un plato de comida y dude si haber venido acá había sido una buena decisión, hasta que comprendí que estas cosas suceden

15


Los Hombres – X -

para hacerme más hombre. Aquí uno de los dramas que más me ha impresionado es el de los africanos que llegan en pateras. Pateras son como balsas, estilo Haba, Miami. Vienen mujeres, hombres, incluso ¡Niños! Algunos mueren de hipotermia es ¡Horrible! Yo te digo sinceramente Sergio, nadie deja la familia ni su tierra por hobby, sencillamente la necesidad tienen un sólo rostro. Por ejemplo, Si fuera en España donde nunca lloviera, donde ni el cultivo ni el ganado diera su fruto y en África sí, entonces todo sería al revés y partirían pateras desde la península hasta el África ¡Tenlo por seguro!” “Así es la vida” Dijo Sergio. “Algunos les sobran lo que a otros les faltan. Por cierto ¿Cómo va el asunto de tus papeles?” “Mal” Dijo Andrés. “Tengo dos años en el mismo trabajo, Más de tres en España y sin embargo no me hacen el contrato, se lo pedí a mi jefe pero me dice que lo espere un poco, que la cosa está difícil, que le de uno tres meses más. En fin, la paciencia es una virtud que intentaré labrar, mientras tanto sigo con mi sueño de vivir del arte, de escribir, de cantar y Madrid es un lugar que me invita a soñar y a luchar por hacerlo realidad” En ese instante, Andrés sacó un pequeño papel de su bolsillo izquierdo y leyó unas líneas que decía: “No soy iluso y sin embargo uso una actitud positiva” Ambos sonrieron, Andrés le obsequió el papel a Sergio y le dijo “No sé quién es el autor, pero así es como me levanto cada día” -Se despidieron por esa noche y Andrés pasó la madrugada leyendo las cartas que Sergio le trajo, devorando cada acento y cada letra, no supo aguantarse y comenzó a responderlas hasta que sucumbió ante el sueño. Al día siguiente los dos amigos quedaron a las 8 de la noche, dando tiempo que Andrés saliera del trabajo. “Te tengo una sorpresa” Dijo Andrés que llegaba con una guitarra al hombro “hoy escucharás un poco más del sueño que Madrid me hace rozar” se dirigieron a otro bar de cantautores, y en esta ocasión el artista de la noche sería Andrés.

16


Los Hombres – X -

“Quiero agradecer la presencia de cada uno de ustedes, sean todos y todas bienvenidos” se dirigía Andrés ya en la tarima al público y antes de cantar la primera canción, la dedicó a todos aquellos que salen de su tierra en busca de sus sueños y un mejor futuro, terminado con la siguiente frase. “El camino nunca es tan largo, si se alcanzan las metas” recordó a ver leído alguna vez, de algún filósofo o poeta.

17


Los Hombres – X -

La otra mitad de mi vida

18


Los Hombres – X -

La otra mitad de mi vida La mañana del 3 de julio del 2001 me levanté antes que la alarma del reloj despertador diera su matinal aviso. Estaba oscuro y me sentía cansado y con síntomas de haber trasnochado. No era para menos. Me acosté a las doce de la noche y no pude pegar ojo. Estaba preocupado, ilusionado y muy nervioso. Justamente ese día era la primera vez que Juanjo, un pocero español que me había contratado hace algunos meses gracias a unos anuncios que publiqué en el periódico Segundamano me había pedido que acudiera a la Policía en Ventas para averiguar cómo iban los trámites de mi permiso de trabajo y residencia. Habían pasado varios meses desde que la gestoría de Juanjo había iniciado las diligencias necesarias para legalizar mi situación en España. Aquel día me levanté a las cuatro y media de la madrugada. Calculé que después de cambiarme, asearme, desayunar y preparar la comida para llevar a la obra; me daría tiempo para tomar el metro y llegar a buena hora a la Comisaría de Policía y ocupar uno de los primeros lugares en la interminable cola. Así fue, lo hice todo tan de prisa que terminé antes de la cinco, por lo que volví a acostarme sobre la cama ya arreglada mirando fijamente el techo raso donde hacía algunos meses había descubierto una enorme mancha provocada por la humedad del último invierno. Era una mancha que evidenciaba los rasgos de una mujer con manto y sus dos manos unidas acopladas a su rostro como cuando se reza frente al altar. Desde que descubrí aquella mancha con forma de una Virgen me sentía acompañado es mis días de inmigrante indocumentado. Cada tarde cuando llegaba agotado de la interminable jornada como peón de la construcción, me acostaba boca arriba, miraba la mancha con forma de Virgen y le rezaba para que los papeles salieran aprobados, mi esposa y mi hija estuvieran bien en Ecuador y me proporcionara de buena salud.

19


Los Hombres – X -

Transcurrían los minutos durante aquella eterna madrugada y llegó el momento de coger la mochila y emprender mi viaje hacia el metro y de allí hasta Ventas. Antes de salir de la habitación miré el techo raso y le pedía a la Virgen con manto que todo saliera bien aquel día. Faltaban algunos minutos para las seis de la mañana y tuve que esperar porque las puertas del Metro aún estaban cerradas. Mientras hacía tiempo tomé uno de los periódicos de circulación gratuita y revise las noticias más importantes. Había una que me llamó mucho la atención. Se refería a un proyecto que José Luís Zapatero, entonces diputado del PSOE, anunciaba que presentaría al Congreso para que los inmigrantes que vivíamos en España en forma irregular pudiéramos legalizar nuestra situación. Uno de los requisitos que planteaba Zapatero era que el empleado debía denunciar a su empleador, conseguir de éste un contrato y a la vez el empresario tenía que pagar retroactivamente a la Seguridad Social. Fue la peor noticia del día. Sabía que si mi jefe leía esa noticia me pondría de patitas en la calle. Juanjo era un pequeño empresario mezquino y desconfiado. Un cuarentón con más de un metro noventa de estatura. Trabajaba como un burro y era sumamente estricto. Era avaricioso y lo que menos quería era problemas con las autoridades de migración. Al principio no entendía la razón por la que me había dado trabajo estando todavía indocumentado, pero luego supe que nadie soportaba su arrogancia y su ritmo de trabajo. Luego de las nueve paradas en la línea cinco de metro de Madrid llegué por fin a la estación de El Carmen. Caminé apresuradamente rumbo a la Comisaría porque sabía que cada minuto contaba para no estar tan atrás en la cola. Sin embargo, era demasiado tarde. Una fila interminable de gente no parecía tener final. Las tres horas que había previsto que duraría la espera, se prolongaron en casi diez.

20


Los Hombres – X -

Pedí la B y me coloqué en el último lugar. Faltaban tres minutos para que el reloj marcara las siete de la mañana. No era la primera vez que yo había estado en esa inacabable cola de gente desesperada. Siete meses atrás acudí para saber de los trámites que había iniciado un empresario del que solo supe su nombre, Manolo. Con él trabajé los cuatros meses más duros de mi vida. Me contrató junto a otros dos ecuatorianos para que trabajáramos en cerca de Segovia. Aceptamos, porque después de estar cuatro meses sin faena, cualquier empleo era bienvenido. Un día nos citó en Alcobendas. De allí nos llevó a Collado Hermoso, un pueblo de apariencia fantasmal con unas 200 casas y menos de 10 habitantes. Allí llegamos a un jueves por la tarde a mediados de un diciembre rigurosamente frío. De pronto, el coche en el que nos transportaban se metió por una carretera inhóspita hasta que llegamos a una parcela donde apenas había una caseta de obras, varios montones de piedras, palets de cemento y una hormigonera encadenada a la caseta. Nos explicó que nuestro trabajo sería construir una muralla rústica en ese terreno que tenía más de 1000 metros lineales. Sin dar más explicaciones volvió a su camioneta doble cabina en la que nos había llevado. Antes de salir rumbo a Madrid nuevamente, nos señaló con el dedo índice de su mano derecha el pueblo y nos dijo que allí había un bar en el que podíamos desayunar, comer y cenar y que los gastos corrían a cargo de la empresa. Allí quedamos. Abandonados entre la nada sin tener ideas de lo que era un muro rústico y sin saber cuál sería nuestro futuro. Cuando nos dimos cuenta que nos estábamos congelando, abrimos la caseta para refugiarnos. Adentro habían dos colchones viejos, ropa sucia y maloliente, zapatos de obra llenos de barros y rotos, un par de palas, dos estufas, guantes rotos regados por toda la caseta. Empezamos a limpiar. Enchufamos las estufas y en pocos minutos disfrutábamos de una agradable temperatura. De pronto el día se volvió más oscuro y denso.

21


Los Hombres – X -

Una espesa niebla invadió por completo los alrededores de la parcela y en pocos minutos apareció la nieve. Aquel día no comimos ni cenamos y nos acostamos convencidos que el día siguiente empezaríamos nuestra labor. Pero cuando nos levantamos el viernes por la mañana nos fue imposible abrir la puerta de la caseta debido a los cien centímetros de nieve que se habían acumulado durante la noche. A lo largo de la mañana y después de batallar contra la nieve acumulada, pudimos salir y nos fuimos en busca del bar restaurante, el único que había en el pueblo. Allí el dueño del establecimiento nos dijo que no tenía autorización para darnos de comer así que llamó a Manolo y se lo preguntó. Minutos después volvió con tres tazas de café con leche y pinchos de tortilla. Uno de los acuerdos que llegamos los tres ecuatorianos con Manolo fue que tenía que arreglarnos los papeles. Y él sin dudarlo dijo que no había problemas que su gestoría se encargaría de todo. Tres meses después volvió a Collado Hermoso a darnos un adelanto económico de nuestro trabajo y a decirnos que los trámites habían empezado dos meses antes. Confiados en que todo era verdad los trabajadores volvimos a Madrid cuarenta días más tarde y luego de haber terminado la muralla rústica y de haber pasado los cuatro meses más fríos de la historia de Segovia, tal como lo anunciaban por la radio. Fue entonces cuando hice fila por primera vez en la Comisaría de Las Ventas. Luego de más de siete horas de espera me dieron la respuesta: “Usted nunca ha empezado ningún trámite. No hay expediente suyo”. Estaba claro que aquel empresario del cual solo sabía su nombre, nos había mentido y engañado impunemente. Aquella mañana del 3 de julio del 2001 no me atrevía a imaginarme la respuesta que escucharía cuando me tocara el turno pero mientras transcurrían los minutos los

22


Los Hombres – X -

nervios y la angustia se apoderaban de mí al igual que de las personas que esperaban en la fila. Por mi memoria discurrían muchos recuerdos acumulados en mi primer año de estancia en España. En el transcurso de aquella mañana de intenso sol veraniego conocí a muchas personas con infinidades de historias y experiencias lúgubres. Todas ellas con una fe vigorizada, pero convencidas de que su solicitud había sido aprobada. Luego de esperar más de diez horas llegué a la ventanilla. Una mujer con aires de grandeza, voz prepotente y apariencia de burócrata, me preguntó lo que quería. “Necesito saber en qué estado está el trámite de mi solicitud de residencia y trabajo”, le dije. Me pidió el pasaporte, tecleó el número, me devolvió mi único documento de identificación y sin volver su mirada al monitor del ordenador, a secas, me dijo: “Tiene que esperar”. No me dio ni siquiera la oportunidad de hacer otra pregunta. Cuando quise volver a hablar me calló bruscamente con: “¡Le he dicho que tiene que esperar!”. Luego de diez horas de espera, con los pies destrozado; tuve que contentarme con una frase que no me daba esperanzas de que algún día obtendría mis papeles. Me di media vuelta desilusionado y perplejo, pero pidiendo perdón a Dios por las maldiciones que lancé silenciosamente contra aquella mujer insensible, cruel y déspota. Al otro día ya en la obra, tuve que mentir y decirle a mi jefe que los trámites iban por buen camino. Que faltaban por lo menos unos dos o tres meses para que saliera la resolución. Inconcientemente era el tiempo que quería que se resolviera mi estancia en España. Una tarde cuando llegaba de mi trabajo, tres meses después de haberle mentido a Juanjo, llegó una carta a mi nombre. A través de ella se me otorgaba el permiso de residencia y trabajo. Subí de prisa a mi habitación a

23


Los Hombres – X -

agradecerle a la Virgen impregnada en el techo a la que le había suplicado que llegara este momento. Entré al piso, saludé a los que estaban en el salón y cuando me dispuse a entrar a mi cuarto había unos cubos de pinturas en la entrada. ¿Te gusta el color? La hemos pintado esta mañana. Me dijo la mujer que me alquilaba la habitación. La Virgen con manto ya no estaba, pero a pesar de ello, miré al techo y le agradecí por haber escuchado mis plegarias y haberme acompañado en mis horas de inmigrante indocumentado, esa etapa a la que siempre he denominado la otra mitad de mi vida.

24


Los Hombres – X -

Dónde está mi pedazo de cielo?

25


Los Hombres – X -

Dónde está mi pedazo de cielo?

26


Los Hombres – X -

¿Dónde está mi pedazo de cielo? No creo que sea casualidad que el número de mi pasaporte de española y mi DNI también me hayan salido con la anhelada y odiada letra X de la inmigración. Creo que estoy condenada a recordar de por vida que los errores se pagan muy caro y en el mismo lugar donde se cometen. Mi pelea con la vida empezó hace doce años, cuando a los 26 años de edad pasé de ser una mujer felizmente casada a una viuda desempleada con cuatro hijos. Sencillamente la tierra se abrió a mis pies y caí al abismo. Cansada de sueldos que no me alcanzaban para pagar deudas y sobrevivir con mi familia numerosa me dejé tentar por la idea de vender mi cuerpo a cambio de muchas pesetas en la Madre Patria. Fue en una oficina, con tapetes rojos, oculta en una calle de una gran ciudad suramericana donde le puse la primera X a mi destino ¿O no es acaso una X lo que se marca sobre lo anulado o lo tachado? Allí me pidieron que me desnudara, que caminara de un lado a otro, donde me tocaron para comprobar la firmeza de mi carne. La primera prueba la pasé, pero la realidad me superó. Si hubiera reunido las lágrimas que derramé cada una de las cuatrocientas veinte desgraciadas noches que trabajé en ese club nocturno, el río Manzanares sería hoy más caudaloso. Es verdad que mi familia pudo vivir mejor, no sólo por los giros que le hacía desde España sino por la tranquilidad que le daba el saber que ese dinero me lo ganaba, supuestamente, cuidando niños. Pensé que ya había terminado de pagar mis culpas cuando conocí a Manolo, un cliente del que me enamoré y quien me dibujó el mundo con el que yo soñaba lejos de esos muros de sexo. Su casa, a la que iban a venir a vivir mis hijos, resultó ser más grande y no tan humilde como me la había

27


Los Hombres – X -

descrito. No se tuvo que esforzar mucho para hacerme sentir como una reina en su hogar. Todos los días me traía regalos y yo se lo reprochaba porque sentía que quería comprar mi amor y él ya era su dueño. Me faltaban dedos para lucir los anillos que me obsequiaba. Cuando averigüe cómo conseguir papeles para vivir legalmente en España, fue él mismo quien se ofreció a hacerme una oferta de trabajo y así lo hizo. Juntos fuimos a hacer la gestión a la oficina del Ministerio, él como mi supuesto jefe y yo como su empleada doméstica. Todo era muy bonito para ser verdad. Llegó la época de la vendimia y nos trasladamos a su viñedo a coordinar la recolección de la uva pero de un momento a otro el maldito fantasma de los celos lo poseyó. En cada hombre que se acercaba o me miraba veía un enemigo en potencia y empezó a privarme de mi libertad. No podía salir de casa ni hablar con nadie si él no estaba a mí lado. Al comienzo me pareció un gesto protector pero las cosas fueron a peor. Una tarde llegó con una gran compra del supermercado y me anunció que saldría de viaje por un par de días y que yo debía quedarme encerrada en casa. Una semana y tres días estuve allí. Casi enloquezco, ahora sé que no lo hice porque aún iba a necesitar mucha cordura para lo que venía. Cuando llegó yo estaba hecha una fiera, gritaba, manoteaba y por supuesto le prohibí que me volviera a dejar bajo llave. Con una bofetada me dejó claro que yo no era quien prohibía en nuestro hogar, con un puño en el estomago me castigó por haber hablado con el hombre de correos que tocó la puerta y con una patada, con la que me dejó estampillada contra la pared, me recordó que yo era una ilegal y que sólo de él dependía que dejara de serlo. Menos mal aún me quedaba lágrimas para llorar mi sueño europeo. Regresamos a Madrid y pensé que el fantasma lo abandonaría pero no fue así. Sus amigos eran mis posibles amantes y para evitarlo no volvimos a salir juntos. Me sentía

28


Los Hombres – X -

presa en esa casa y cuando se lo reproché me recordó con los mismos golpes la lección, sólo que ese día la ira no me dejó llorar y a él la furia lo hizo salir de casa dando un portazo, para mí fortuna olvidando cerrar con llave. Sin pensarlo dos veces y sólo con lo que llevaba puesto salí corriendo con todas mis fuerzas por calles que ni conocía, ya lejos de mi cárcel busqué una comisaría de policía. Cuando llegué pensé “el cielo sí existe”, pero muy pronto descubrí que si existía ese no era el pedazo que me correspondía. Cuando quise denunciar el maltrato del que era víctima por parte de mi pareja, mis golpes, mi dolor y mi miedo no eran lo más importante en ese momento, eran mis malditos papeles y no ese pasaporte en el que hacía dos años la visa de turismo había sido útil. No. Necesitaban ver el documento de la X. Por segunda vez, a los 29 años de edad, la tierra se volvía abrir para mí. Estaba a más de diez mil kilómetros de mis amados hijos, era una prostituta en retiro, tenía el corazón roto, la cara morada de golpes y ahora estaban a punto de detenerme por ser ilegal. Pero Dios o a lo mejor haya sido la tan invocada alma de mi esposo en mis oraciones o los dos, los que me hicieron el milagro. Cuando ya estaba a punto de confesar que no tenía papeles se inició una pelea en el calabozo y de repente se escuchó un disparo, todos los policías corrieron hacia el mismo lugar y yo hice lo mismo: corrí, pero en sentido contrario. Hoy en día me parece mentira todo lo que viví y prefiero no recordar esa noche porque el temblor que produce el pánico se vuelve a apoderar de mí. Y es que no era para menos, era la una de la mañana, no tenía dinero en mi bolsillo y ningún amigo a quien recurrir. Estaba sentada en una silla, muy asustada, cuando de repente la música de una discoteca me hizo levantar la cabeza y leí un letrero: Ven a disfrutar

29


Los Hombres – X -

hasta las siete de la mañana. Y entendí el mensaje: “Ven que allí afuera está a cinco grados. Ven que Manolo y la policía te pueden estar buscando y aquí puedes estar hasta que amanezca”. Entré y me encerré en uno de los baños hasta que la música dejó de sonar. Ahora mi tarea no era sólo conseguir estar legal en España, sino volver a tener una identidad. El proceso fue complicado si se tiene en cuenta que a esa casa no regresé ni en sueños. Todo se quedó allí. No podía sacar el poco dinero que tenía en el banco porque no tenía cómo identificarme. Tuve que ir y venir al Consulado de mi país para que me dieran un papel en el que dijera que yo era yo. Gracias a que pude vender las joyas que llevaba puestas ese día conseguí para pagar un hostal y comprar, por lo menos, ropa interior en los todo a 100. Soy de las que cree que nuestro destino está escrito y sino cómo explicar la forma en que Gloria llegó a ponerle fin a mi pesadilla. La conocí en una de las tantas filas que hice frente al Consulado, estaba preocupada porque iba a salir de vacaciones y necesitaba encontrar a alguien de confianza que la reemplazara en la casa de familia donde trabajaba, pues con los tiempos que corrían muchas extranjeras se ofrecían por menos dinero y temía que cuando regresara no tuviera empleo. Era lo que yo necesitaba urgentemente, un trabajo decente, un lugar dónde vivir y sin pensarlo dos veces le sugerí que me dejará a mí. A la semana siguiente Gloria se pudo marchar tranquila a visitar a su familia, a la que no veía hacía cinco años, porque esa familia encantadora me acogió en su chalet. Afortunadamente Gloria pidió otro mes de vacaciones y por fin, luego de tanto tiempo tuve dos meses de paz en mi vida. Pero la cruda realidad volvía a tocar a mi puerta. La titular del puesto llegó y tuve que salir de esa casa

30


Los Hombres – X -

pero ya no iba con las manos vacías. Me llevaba el cariño de esa familia que prometió conseguirme un buen trabajo y hasta documentos si fuera posible. Otra vez estaba en la calle y me urgía conseguir un lugar fijo dónde vivir. Lo empecé a hacer con mucha ilusión pero pronto la perdí, pues para empezar el hecho de que fuera indocumentada y desempleada complicaba las cosas. No me podía de dar el lujo de pagar un hostal por mucho tiempo, por eso las siguientes noches las pasé en la casa de un inmigrante que alquilaba colchones a personas que estaban en condiciones similares a la mía o a chicas que trabajaban como empleadas internas y que necesitaban un lugar para dormir los días de descanso. Recuerdo que la primera noche dormimos diez personas en el salón de esa casa. A medida que íbamos llegando nos asignaban un colchón y un lugar para ubicarlo. Teníamos que ir a dormir pronto y debíamos evitar al máximo levantarnos en la noche para no molestar, o mejor para no pisar a los demás. Los primeros días no pude conciliar el sueño porque los ronquidos que provenían de mis vecinos, el mal olor que había en el ambiente y la llegada de huéspedes cada quince minutos me lo impedían. Luego para poder conciliar el sueño me valía de mí memoria y recordaba que esa no era la primera vez que dormía con tantas personas a mí alrededor. Cuando éramos niños mis padres nos llevaban a la finca de los abuelos donde nos reuníamos con todos mis primos y luego de jugar todo el día terminábamos rendidos en las colchonetas que ponían en el salón. Entonces, preferí creer que nuevamente era niña y que mis primos estaban conmigo. El destino nuevamente me jugó una buena pasada y encontré un trabajo muy particular, debía cuidar unos edificios que estaban construyendo, en realidad lo único que tenía que

31


Los Hombres – X -

hacer era ir a dormir allí sin apagar las luces para evitar que se robaran el hierro. No me pagaban pero a cambio tenía una habitación con una cama pequeña, un baño y una cocina que estaban a medio construir. En la mañana trabajaba limpiando un par de casas por horas. Llevaba dos meses viviendo así cuando para mi fortuna una de las señoras a dónde iba a limpiar me ofreció trabajo como interna para que cuidara a su madre. Con el tiempo las promesas que me hizo la familia donde trabajaba Gloria se hicieron realidad y cuando el Gobierno hizo una regularización para dar papeles a los inmigrantes, ellos mismos me presentaron los documentos y obtuve la primera X que me permitía vivir y trabajar legalmente en España. La anciana que cuidaba se murió y me dolió como si fuera mi abuela. Durante los tres años que la cuidé nos aprendimos a querer mutuamente. Hablábamos mucho, ella siempre estaba preguntándome por mi país. De joven soñó con ir a Suramérica pero nunca tuvo el coraje de hacerlo, y al final cuando ya estaba decidida le vino la enfermedad que la postró en una silla de ruedas. Tenía una idea un poco desmejorada de la tierra que soñó conocer, pero al final con las fotos que le traje de mi viaje me creyó que allá también hay acueducto, alcantarillado y por supuesto semáforos. Y ella con sus historias me llevó a las difíciles épocas de la dictadura y me transportó a una España que hasta hace poco también era pobre y con muchas necesidades. Pasados unos años, y antes de reagrupar a mis hijos, me aprobaron un proyecto y me concedieron un microcrédito para abrir mi propio locutorio, y fue allí dónde volví a ver a Manolo, no frente a frente, vi su foto en el periódico. El pobre se suicido luego de asesinar a su pareja

32


Los Hombres – X -

sentimental, una chica de Europa del Este con la que vivía hacia un año. Acaban de anunciar que estamos próximos a aterrizar en el Aeropuerto de Barajas, es extraño, hoy no tengo esa sensación de temor que me acompañó en los dos viajes anteriores que hice a mi país. Ya sé. Es que hoy por primera vez llego como española. No haré la fila larga de inmigración sino la rápida, la de países comunitarios. -X, sí esa es la letra de mi DNI y aquí tiene mi pasaporte español-

33


Los Hombres – X -

Huellas

34


Los Hombres – X -

Huellas En esta madrugada la certeza mejora mi esperanza, desde que sonó el despertador hasta ahora que me fricciono las manos por el frío han pasado dos horas , he llegado a oscuras y aun así había unos cincuenta antes que yo. Ocupo mi lugarcito y el tiempo comienza a ir lento, como si todos los que formamos la fila entráramos en otra medida del mismo, se desdobla y muta según cierro los ojos... “Que precio tiene el cielo...que alguien me lo diga...” la música es solo para mí, entra fría con los audífonos, sube hasta mis neuronas y estas se encargan de repartirla rítmica y cálida a todos los poros. - La cancha asfaltada mas grande para los de sexto grado, nosotros los mejores peloteros de la escuela, el sol radiante de aquellas mañanas se me cruza en segundos; después de repetir las provincias con sus capitales lo único que ocupa nuestras expectativas es que suene ya el timbre del recreo y a la pelota!... - ¡hey , a la cola! El grito me devuelve al frío y este a lo jodido de estar aquí ; doy un apoyo con acento sarcástico ¡sí, a la cola vivo!; vuelvo a frotarme las palmas de las manos y suena : “Si el norte fuera el sur serian los Siux los marginados, ser moreno y chaparrito sería el look mas cotizado...” Esta canción es pepas, me digo mientras ojeo el reloj, son solo las 7:30 de la mañana. Percibo en los rostros que esperan junto al mío una extensa paleta expresionista; están entre muchos: mis conocidos, el grupo de afligidos y quejumbrosos "hermanos" latinoamericanos que se han acostumbrado a vivir contándose sus vacíos y penas; de la misma procedencia, mis otros "hermanos" los vivaces que se esfuerzan por lucir pulcros, emprendedores y que combaten a muerte a los primeros; aunque, hay algo que tienen en común, es que todos han respondido valerosos al desafío de

35


Los Hombres – X -

seguir aquí..., además están muchos europeos de segunda línea, con sus cuerpos altos y claros, silenciosos por costumbre, de pupilas casi transparentes, que siempre tienen ese toque estético de misterio draculiano; con ellos, los contrastantes africanos que altisonantes imponen sus ideas a un sordo teléfono inmóvil, la mujer marroquí con sus tres hijos y yo, un objetivo pelafustán de seño fruncido que ha leído que los fenómenos migratorios enriquecen de múltiples maneras a las sociedades de los sufren y que nunca ha olvidado sus lecturas de adolescente, cuando Mark Twain le enseño cosas como: "cuando me presentan a alguien no me importa si es negro, rojo, blanco, judío, musulmán o cristiano; me basta y me sobra con que sea un ser humano...peor cosa no se puede ser". “Seríamos igual o tal vez un poco peor, con las Malvinas por Groenlandia y en Guatemala un Disneylandia y un Simón Bolívar rompiendo sus secretos ” mientras me arreglo el audífono izquierdo lo afianzo con la gorrita de lana que me regaló mi viejita cuando vine, bien me dijo: -Verás como te sirve, allá dicen que el invierno es friísimo - y yo que se lo cogí por compromiso y este es el tercer año que lo uso como prenda estrella de invierno. Una espigada mujer pasa despacio, buscando “algún amigo” para adelantar puestos, su infructífera búsqueda me hace notar que detrás de mi tengo ya una interminable hilera de figuras enjutas, que bostezan humaradas, están casi inmóviles y totalmente mustias. En mis adentros el inmarcesible de Linares canta:“Cierro mis ojos para que tu no sientas ningún miedo..para escuchar tu voz diciendo..”

36


Los Hombres – X -

- Que bacanería la moto de Jhonsito Varela, me ha dicho para irnos el sábado al centro, yo con mis 18 cuando nada es imposible, ahora que soy titular en la selección de mi colegio, tengo novia y lo que quiero lo consigo - ...el futuro no me preocupaba tanto…quien me iba a decir que tendría que ser emigrante, que estaría en pleno invierno madrileño esperando ansioso este día, para que me ensucien los dedos y los archiven para por fin legalizar mi presencia en esta Babilonia del siglo XXI.... “Ponte el cinturón ..protege tu vida, tu seguridad es muy importante...” ¡Chuta, huevada de canción que me ha grabado mi mujer en el mp3! Tengo que sacar las manos de los calientes bolsillos para cambiarla. Lo peor es que me han entrado ganas de orinar y a donde voy a ir; la cómplice oscuridad dio paso ya a la tenue claridad de este invernal día, ¡al bar mas cercano ¡claro! Tendré que tomarme un café..¡ “Compadrito cuídeme el puesto que voy a tomarme un cafecito, si quiere nos turnamos y después va usted” el rumano de detrás asiente con la cabeza y yo voy raudo hacia lo ansiado. Al acomodarme en la barra noto la singular escena: policías y funcionarios mezclados con inmigrantes de todo tipo, reflexiono en como los uniformes de unos y las pulcras chaquetas de los otros desentonan con las ropas coloridas y recicladas de algunos africanos, con las de algunos jóvenes latinoamericanos de trajes no menos vistosos, de tallas gigantescas para sus cuerpos (a lo rapero), las elegantes mujeres de Europa del este y yo. Todos juntos pero divididos, Tan apretados pero ajenos; todos iguales para el café y diferentes para la vida.

37


Los Hombres – X -

Retomando mi personal ruido, escucho como las metáforas musicales vienen como anillo al dedo: “Me tomo un café con tu ausencia y le enciendo un cigarro a la nostalgia, le doy un beso en el cuello a tu espacio vacio ....realmente no estoy tan solo...si uno no esta donde el cuerpo si no donde mas lo extrañan...” que bien Ricardo Arjona. Ya esta, las tripas me lo agradecen, el café ha cumplido, de nuevo en la fila, que por cierto ya dobla la esquina, pobre el que no madrugó. Mientras mis pies se ponen a la temperatura del suelo me dejo llevar... - Llego hasta tu beso, el primero, hasta la duda , hasta el temblor cálido de rozarnos las manos, había estado con otras pero como tu ninguna, la magia de amar con amor... “perdona, tienes fuego”..me corta el de delante, marroquí joven, extraño y larguirucho al que sin dejarle terminar la frase le digo “no fumo”, …moro batracio me robaste el ensueño. Pasados los minutos reparo en un ajado diario me dice que hay juicios rápidos en España, que un presidente allá se pone los pantalones y que el Barcelona ganó un partido con 6 goles, me gustaría haber estado en ese partido, allá en mi ciudad siempre iba al fútbol y aquí si alguna vez he podido me a dado pena gastarme ese dinero y mejor lo he enviado la familia... En que se hallará el flaco Javico, el moreno, mi pana "yoyo".. Ya quisiera irme de billar, a la playa o a nuestro estadio a gritar todo un partido, descamisados, fusionados con esa marea humana que atenta al balón no deja de saltar, corear y pifiar jugadas,

38


Los Hombres – X -

De disfrutar de esos suspiros colectivos..de algún grito aislado creativo y patán; vaya tardes esas. Mi realidad actual me espera mañana bien temprano extendiéndose hasta el anochecer y ya que me he venido hoy a trámites tendré que currar el sábado..., el domingo el consuelo transitorio del fútbol lejano, lleno de humo en el bar del Jacinto. “ ¡Haber estudiado! “ dicen aquí , ¡pero si yo lo hice!, y eso no me ha salvado de cosechar callos en mis manos y dolores de espalda. Somos unos “pobres hijos del Dorado”,pienso en ciertas crónicas durante la invasión de América, cuando ciertos inteligentes indígenas al darse cuenta de la ansiedad de oro de los conquistadores les daban rutas falsas de "El Dorado", esperando que el trópico y sus inclemencias les cobraran la vida, no puedo evitar relacionar este hecho con los que hoy buscamos un "Dorado europeo" donde las inclemencias sociales nos pasan altas facturas, nuestro deseo de mejorar nuestra economía nos ha convertido en ingenuos e imprudentes, no hemos dudado en abandonarlo todo por esas expectativas. “Tenia tanto que darte, tantas cosas que contarte, tenía tanto ...” La cancioncita pegajosa me devuelve a mi lugar en la fila, al frío que se cuela inmisericorde me busca el alma y pretende robarme la risa. Entonces el refunfuño de unos cuantos comienza a contaminarnos a todos, porque ya son las 9:00 y no comienzan a atender; se acabará cuando a las 9:20 un cansado policía que comienza su jornada, da voces, quiere que la serpenteante y desmembrada columna se convierta en una sola; entonces el primer grupito accede al cielo climatizado de las dependencias policiales. El particular

39


Los Hombres – X -

calvario se tiñe de pies sacudidos contra el entumecimiento, ilusionados rostros remueven hojas, carpetas, cabellos y chaquetas...pero no volverá a suceder nada hasta después de casi una hora en que otro minúsculo grupo desaparezca tras la puerta angosta que conduce hacia la gloria de unas huellas, tan sufridas como esperadas. Son las 10:00 y la procesión de funcionarios hacia la cafetería desalienta hasta al más tranquilo; una mujer de delante con voz fuerte enciende la llama, se queja diciendo: “ ¡¿porque carajo no pondrán más personal, tienen para tantas otras cosas y para esto no?!”.No tarda en surgir otra voz que dice - como si no pagáramos impuestos y todo lo demásYo decido quitar la música de mis oídos mientras una inmisericorde lluviecita fina comienza ha cobrarnos un poco más por este Dorado falseta, que no me deja irme ni siquiera con mis recuerdos y al que seguro después de estas huellas tendré que seguir buscando con más filas de trámites y renovaciones; con más callos en las manos y en el alma, con fregonas que no limpian las ansiedades, con picos, con palas y taladros que no terminan de remover ni perforar los desalientos, con trapos sucios de ancianos que templan la abnegación hasta límites inconfesables o con charoles y platos que nunca se llenan de atenciones para quienes los sirven. Seguiremos aquí casi todos los que estamos, unos más integrados que otros, unos más infelices que otros. Casi a las 11:00 termina la llovizna , el sol da todo el calor que puede dar, ha ganado momentáneamente su lucha contra mis grises nubes. Repaso aspiraciones, mis metas de mediano y largo alcance, suspiro despacio y profundo, miro al cielo me

40


Los Hombres – X -

predispongo a seguir esperando, se que cuando regrese a mi país, algún día, los míos notarán en mi rostro cruces y manchones herencia enredada de estos fríos y madrugones, pero guardaré intacto mi centro palpitante para que en cada abrazo, cada beso compartido sientan el valor intrínseco de este dador de huellas, de este héroe de papel repetido y anónimo. “Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedios, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero.... ” He encendido otra vez la música para tratar de espantar mis malos pensamientos, dicen que del tramite de huellas se sale al anochecer, solo son las 12:40 creo que tengo que ir al bar otra vez.

Josué Caleb

UN CAFÉ PARA PLATON

41


Los Hombres – X -

UN CAFÉ PARA PLATON

42


Los Hombres – X -

UN CAFÉ PARA PLATON ¿Cómo ha pasado el tiempo, verdad?-me pregunta -Sí, es verdad. ,-Como ha pasado. ¡ Le respondo . Sonaba el teléfono desesperadamente aquella mañana de diciembre, era mi amigo de toda la vida, ese colega con el que se podría ir uno al fin del mundo si fuera necesario. Decía que quería hablar conmigo urgentemente, que tenia un plan y que pasase lo que pasase, está hablando en pasado??? tendríamos que alcanzarlo.-me dijo. Aterrice en España un buen día del mes de Febrero, había dejado a tras toda una vida, mi Madre, un hogar, amigos, un amor imposible, un posible amor….. y por supuesto miles de kilómetros recorridos a mis espaldas, con interminables esperas por varios aeropuertos, con la cabeza llena de inquietudes e incertidumbres, sin tener la certeza siquiera de saber si podría pasar el “cernidero” en el que se había convertido el aeropuerto de Madrid-Barajas en aquellas fechas para nosotros, los supuestos “turistas”. Mi buen amigo, mi casi hermano que había viajado una semana antes, y con el que teníamos muchos planes aquí en España, me informa la mala noticia, que había sido deportado. Aquella noche en la que me enteré lo que le había sucedido a mi “brother” no daba crédito de lo que me estaba contando. Un frío estremecedor me recorrió el cuerpo y el mundo se me derrumbaba a pedacitos con aquella noticia. Como si me hubiesen cortado mi mano derecha, así de fuerte. A ese colega de toda la vida con el que yo podría irme al fin del mundo sin dudarlo le agradezco mi llegada acá, ya que por su información puede cambiar el itinerario de mi viaje, me había dicho que por ningún motivo se me ocurra

43


Los Hombres – X -

viajar directamente a Madrid, que vuelos enteros, en especial los de Iberia estaban devolviendo, que era preferible hacerlo por algún otro itinerario que me llevase a cualquier país del territorio Schengen y desde ahí hacia España, el mismo que me hizo vagar por los aeropuertos de Miami, Paris, Munich y finalmente Barajas. No era fácil, empezar desde cero a nadie le resulta fácil y mucho menos a mi ahora sin mi “panita full” en un país y en una sociedad a la que no perteneces, desconoces y a la cual no estas acostumbrado, todo esto por un sueño, por las ganas locas de conocer el mundo o talvez por un futuro mejor. Después de este varapalo mi destino final era la cuidad de Valencia, en donde pase casi nueve meses sin poder conseguir un trabajo, arrimado en la casa…..perdón, en el piso de un familiar cercano, tratando de molestar lo menos posible, estaba a punto de tirar la toalla en esta odisea, pero mi espíritu no era de esos que se raja fácilmente, gracias a las pocas veces que podía hablar con mi Madre, que era la única que siempre y a pesar todo estaba ahí, al otro lado del charco detrás de un frió y poco personal teléfono, dándome ánimos. - “Ñeque”hijo, no desmayes. tú puedes -me decía. Tan solo y esporádicamente conseguí trabajo repartiendo propaganda a pie de calle, otras tantas descargando fruta en algún mercado. No fue si no en el mes de septiembre del mismo año en donde pude trabajar por primera vez y bajo la ilegalidad, evitando a toda costa tener algún encuentro con la Policía. Siendo uno mas del montón y decidido a trabajar “ en lo que sea “.me fui a probar suerte vendimiando en Cuenca, en un pueblito llamado Villagarcía del Llano, nunca creo que olvidaré este nombre, aquí pase algo mas de un mes, solo, sin amigos, en un ambiente que jamás me habría podido imaginar. Tenia que levantarme a las 6 de la mañana a prepararme el desayuno y la comida. Así todos los días, y

44


Los Hombres – X -

por la tarde llegando a una habitación muy humilde con los zapatos llenos de barro a tomar una ducha que había que compartirla con seis trabajadores más. Nunca podré olvidarme tampoco de aquel anciano que fue mi Jefe, era un hombre muy justo y con una calidad humana excepcional, una gran persona, un hombre que al hablarme ponía las notas cálidas del cariño. Se llamaba Paulino Rivero, gracias a él y la confianza que depositó en mí dándome una oportunidad de trabajar en sus tierras, después de confesarle que no disponía de documentación en regla como él y la asociación agrícola a la que pertenecía lo requería, que la que tenia era falsificada. Terminó la vendimia, y fueron los primeros 900 euros que gané literalmente con el sudor de mi frente y con varios cortes en mis dedos, con eso pude solventar en algo las deudas que había contraído por el dichoso viaje. Sin papeles y en una España que convulsionaba políticamente, por quien se hacia con el poder, se me hacia imposible conseguir algún trabajo fijo, La ciudad del Turia me la conocía a la perfección y me la hice mía a pie y en bicicleta, pero la búsqueda era infructuosa, nadie quería arriesgarse a dar trabajo a un extranjero indocumentado. Para el mes de Enero del siguiente año, hubo la posibilidad de encontrar un trabajo en Madrid capital, pero al llegar ahí solo fue un espejismo, aquel hombre que me aseguró que lo habría de pronto desapareció y me quede en el aire, con 50 euros, mi mochila y la esperanza puesta en el bolsillo roto del pantalón. Deambulando sin rumbo alguno por la ciudad de Madrid, decidido a resistir, milagrosamente puede dar en un último esfuerzo con un amigo del colegio que me reconoció y me acogió en su piso por una semana, él pudo contactar con un antiguo jefe para que si hubiera la posibilidad de darme alguna clase de trabajo. Y efectivamente así fue donde puede conseguir un “curro” en el taller de una carpintería dedicada a la fabricación de casas y porches de madera, en donde la mayoría trabajaban “sin papeles”. Empecé en el frío invierno de enero al aire libre, desde abajo, recogiendo la basura , el aserrín y

45


Los Hombres – X -

las virutas de madera que expedían los aspiradores de las máquinas en bolsas de plástico. Aquí pasaría casi dos años ganando 600 euros al mes, trabajando de lunes a sábados, sin hora fija de salida, el trabajo era pesado físicamente, había que transportar vigas y tablones de madera al hombro desde un galpón hacia las máquinas, este trabajo era pan de todos los días al que no estaba acostumbrado y el cual mermaba mis fuerzas, pero la imagen y la voz de mi Madre en mi cabeza eran mucho mas fuertes que el desaliento y el pesimismo que sentía en esas fechas, ella era mi único aliciente para seguir en esta odisea. Sin embargo aires de esperanza cantaban por la radio y los noticieros, la posibilidad de una regularización extraordinaria se hacían cada vez más fuerte para un colectivo inmigrante desesperado por tener alguna oportunidad de demostrar a esta sociedad que estamos vivos , lo útiles y emprendedores que podemos llegar a ser en pos de un futuro mejor. La misión era importante,… a toda costa y cueste lo que cueste obtener esos “benditos papeles”, la gente madrugaba en masa y hacíamos colas interminables desde muy tempranas horas de la mañana, e incluso días antes se arremolinaban en las puertas de las diferentes delegaciones de gobierno para poder hacerse con una cita o un número, que nos permitiese acceder a una vida mejor, el frío reinaba pero pasaba desapercibido, mas fuerte eran las ganas de pertenecer a esta sociedad que de entrada nos ha sido negada. Cuando aquel día me entregaron la tarjeta que me acreditaba una vida legal, extendí mi mano derecha y la tome suave y delicadamente como si se tratase de un fino cristal, me aparte de la fila, la abrace discretamente junto a mi pecho, suspiré muy fuerte, cerrando los ojos por un instante y muy en mis adentros dije: -Madre lo logramos ¡-. El mundo giraba a mi alrededor, las voces y miradas de fondo se me hacían indiferentes, Yo era el protagonista de esta historia con final

46


Los Hombres – X -

feliz, mi vida pasaba como una película por mis ojos, nada valdría mas que ese pequeño instante de felicidad que sentía mi alma. A partir de ahí ya nada sería igual. Ahora tengo un trabajo estable, me dedico al montaje y diseño de hoteles, me he comprado un coche y no hace mucho me ha llegado la resolución favorable mi doble nacionalidad. Pese a todo, sigo siendo el mismo de siempre, nada ha cambiado en mi, la esencia de todos los buenos valores que han inculcado mis padres siguen intactos. Mi colega de toda la vida, lo intentó una vez mas, ahora vive en la ciudad de Barcelona, es legal y pronto tendrá un hijo. Su plan valió la pena. Talvez para muchos esto les resulte exagerado, para más de un millón de personas que viven bajo la ilegalidad en este país, No. Habría que sentir en carne propia lo que un inmigrante vive y sufre en tierras extrañas al estar indocumentado, estar en ese extraño sentimiento de tener que vivir con la mente alerta y el corazón dividido en dos pedazos, uno que va contigo a todas partes y el otro que esta con todos aquellos con los que viviste un día y que con mucha nostalgia los recuerdas hoy, de sentirte extranjero con alma de Ulises, madrugador clandestino que vives a diario una Odisea por un futuro mejor. Que interesante historia¡-me diceTe invito un café ¡ ¡Vale ,pero tu pagas¡-le contesto- . Mi corazón y yo a todas partes. Como siempre. jaja

47


Los Hombres – X -

LA OTRA CARA DE UN INVASOR SILENCIOSO

48


Los Hombres – X -

LA OTRA CARA DE UN INVASOR SILENCIOSO Me llamo Rogelio Pérez, llegué el 8 de octubre del año 2002 de nuestro Señor Jesús Cristo. Desde entonces he pasado por toda clase de penurias, aunque no más desagradables que la de otros que han padecido mucho más que quien escribe esta historia. A los pocos días de mi llegada ya brotaban en mí preguntas inquietantes: ¿Qué hay detrás de ese sujeto que huye de su mundo para seguir huyendo en otro ajeno? ¿Qué lo mueve al riesgo, incluso, de perder su orgullo, su libertad y su propia vida? No hay respuestas; sólo escucho al viento. Siempre supe que el origen de todo hombre es el lugar en el que nace, su sitio sagrado, el que lo estigmatiza, el que lo marca desde ese instante y para siempre, ora para el bien, ora para el mal. Nadie elige la tierra donde se nace, como nadie elige la tierra donde se muere. Sin embargo, a veces, cabe una elección: El lugar donde vivir. Pero cuando este nuevo hombre llega nadie sabe de sus deseos, sentimientos y de sus sueños más profundos. ¿En un mundo cambiante y aleatorio por qué pensar que mi enemigo es un extranjero que ni siquiera habla mi lengua? ¿Acaso, nuestro enemigo cotidiano no lo enfrentamos cada día en nuestro trabajo, en nuestras relaciones más o menos íntimas, en los medios que falsean o retienen información que debiera conocer desde mi simple condición de ciudadano?

49


Los Hombres – X -

Y así, con imponentes dudas fui levantando mi precario cerco de autonomía y libertad. Me negué a trabajos innobles y me convertí en maestro de un niño rechazado por sus propios padres. Me parecía mucho al esclavo griego entre las familias acomodadas de la Roma Antigua. Pronto el niño demostró que podía ser un César, mientras sus padres vivían sólo para los grandes banquetes. Vivían en las afueras de Valencia. Cuando se acabaron mis estudios y no quise volver al lugar de donde venía me convertí en inmigrante irregular. He pasado por alto, para aligerar mi discurso, los excesos burocráticos con los que debí cumplir para estudiar en territorio español. Son graciosos por lo absurdo, pero prefiero retomar en el punto cuando quise legalizar mi situación por arraigo. La faena comenzó después que me graduara el 6 de marzo del año 2006. Mi visa estudiantil había fenecido. Se me exigían papeles inasequibles, al menos en lo inmediato. Una asistente social debía certificar mi tiempo anterior y las condiciones domiciliarias en las que vivía (me dijo que conforme la superficie del departamento de dos ambientes que alquilábamos con un compatriota, cinco personas éramos demasiado, pero que para que no me rechazaran no incluiría el dato en el informe); debía certificar el pago anual del servicio médico privado durante mi estancia de tres años; debía solicitar antecedentes penales a mi país cuando, en realidad, ya habían sido presentados en mi condición de estudiante (nunca había abandonado territorio español desde mi llegada, tal como constaba en mi pasaporte); tuve que demostrar en los movimientos de mi cuenta bancaria que recibía fondos desde mi país, pues no se me permitía trabajar y solamente lo había hecho en negro

50


Los Hombres – X -

(cosa que nunca dije); presenté nuevos exámenes del HIV para demostrar que estaba bien sanito y cumplí con otras tantas exigencias burocráticas con ninguna lógica. Conforme fui viendo como se nos trataba me afilié a un sindicato. Allí conocí mucha gente y comencé a dar charlas en mi condición de inmigrante más o menos preparado y con buen conocimiento de la lengua española. En uno de aquellos encuentros un caballero bastante gordito y bien alimentado, me preguntó: “¿Por qué huyen en masa de vuestro país de origen?” Le respondí, “mire señor, el diagnóstico del paciente es crítico: El índice de pobreza ha crecido a un ritmo vertiginoso y es el efecto indeseable de la desocupación masiva, el aumento demográfico sin control, la reducción de los gastos sociales por parte del Estado, la deserción escolar, los hospitales públicos abandonados a su suerte, la delincuencia, la inseguridad ciudadana y la pérdida del respeto por la vida”. Me miró insatisfecho, por lo que agregué: “En un mundo cada vez más inseguro y cambiante asistimos a un nuevo movimiento internacional de masas provenientes de territorios paupérrimos o de naciones estancadas, tras la búsqueda de nuevas opciones laborales que estos países de origen no pueden ofrecer, sencillamente porque no están preparados para generar alternativas de producción autóctonas capaces de absorber mano de obra ociosa; en muchos lugares sus fábricas fueron desmontadas por sugerencia de una nueva economía que no quiere rivales en ningún lugar y en ninguna parte. Los Estados se sumaron mansamente ante las presiones externas, ante el riesgo de no poder vender siquiera su producción primaria, o por la sugestiva contribución de jugosas “indemnizaciones” depositadas en bancos suizos. Las medianas y pequeñas empresas estaban destinadas a morir …y murieron, junto a ellas, familias enteras.

51


Los Hombres – X -

Un mundo hecho por el mundo rico para el mundo rico…y un mundo pobre que está estallando desde el fanatismo religioso, pero que también puede estallar desde la verdad que otorga y que impone el principio superior de la razón humana”. Y el hombrecito de traje gris quedó obnubilado, no por mí, sino por la razón de las palabras. En otra ocasión otro caballero, con aire prepotente, vociferó que no comprendía por qué venían a un continente donde nadie les daba seguridad, y “dónde muchos fracasan y se ponen violentos hasta que los detienen y los expulsan y terminan peor que el toro sobre la arena” Sólo atiné a mirarlo con tristeza, primero, para responder, después: “Cuando un hombre emigra de su tierra, señor, no por voluntad, sino por imposición de crudas circunstancias, deja allí una parte de su alma. Si le preguntáramos a un inmigrante si pudiera elegir entre una vida autosuficiente ahí donde nace o la misma condición en otro lugar ajeno al suyo, el 90 % de los encuestados responderá a favor de su propia tierra. Esa persona decide por sí misma, elige y decide por su grupo familiar, e incluso, por toda su comunidad. Sabe que si no hay alternativas en su tierra debe arriesgar y partir para cumplir sus sueños, sus objetivos y metas, en un lugar diferente al suyo”. Mientras aprovechaba cada ocasión para expresarme con libertad y explicar el sentido de la vida para un inmigrante, continuaba con mis contratiempos para legalizar mi permanencia en territorio español; fue así que conseguí un contrato laboral en condición de empleado de hogar para cuidar de un anciano que había perdido parcialmente la audición y rengueaba, sin embargo, tenía una

52


Los Hombres – X -

extraordinaria lucidez y memoria. Era franquista y polemizábamos con cierta frecuencia. Los hijos no lo visitaban jamás ni manifestaban el menor interés por saber cómo estaba, vivían pendientes de que abandonara su departamento del Barrio de Cánovas. “Si por nosotros fuera ya lo hubiéramos internado en un geriátrico”, me dijo una vez la mayor de sus hijas. Con Don Francisco (así se llamaba el señor) hicimos los papeles, me presenté en la oficina de extranjería y esperé. Supuestamente debíamos esperar la pertinente autorización para trabajar por contrato. Pero me pidió que me quedara y me instalé en su casa; aguardamos pacientemente. Ocho meses después recibí la carta oficial; decía fríamente que los ingresos anuales de la persona interesada no eran suficientes para contratar, de modo que no se me autorizaba a trabajar y que, conforme la ley, disponía de quince días para abandonar suelo español. Tuve que buscar otro trabajo. A los dos meses, Don Francisco murió abandonado por los suyos y por el propio Estado. Otra vez la espera. Siempre evitando uniformados que pudieran exigirme documento alguno. Durante aquellos meses de ardiente espera y penuria trabajé en un museo de soldaditos de juguete. El dueño era algo así como un señor feudal sin noción del tiempo ni de su oculta prepotencia. Una camarilla de subordinados completaba su corte. Todo muy anacrónico y surrealista. Yo era el que más horas de trabajo llevaba encima y el único que no cobraba; seis meses sin cobrar por indocumentado. “Cuando tengas los documentos te pagaré todo y haremos el contrato”, solía decir, “ya sabes que debo hacerte los descuentos que establece la ley y no quiero tener problemas con nadie”. A pesar de todo, tuve mucha suerte, pues pagaron, lo que quisieron, pero pagaron.

53


Los Hombres – X -

Durante estos años conocí muchos casos de gente que puso el hombro y el corazón y fueron despojados de toda dignidad, sin un peso por lo que habían trabajado, burlados, sin la posibilidad de reclamarle nada a nadie. El inmigrante clandestino siempre lleva las de perder. Cuando delinque se convierte en un sujeto indeseable, cuando trabaja alcanza el rango de mero objeto que produce. En diciembre de 2007 estaba por Alicante haciendo unas labores de pintura en un piso. Por entonces, había unas jornadas de reflexión sobre el tema inmigrante y me involucré. Un señor que lucía un Rolex de lujo y se esforzaba por mostrarlo, dijo que comprendía las necesidades de los que llegan, pero que debieran integrarse dentro de un marco de legalidad, que no se puede ir por el mundo así porque sí y mucho menos en estos tiempos de tanta inseguridad. Respiré hondo, levanté mi brazo y respondí a su ardiente inquietud: “Mire señor, el caso de la clandestinidad es sombrío y peligroso también para el que lo sufre. Y en gran medida es provocada por las propias restricciones del sistema. Debiéramos separar a la gente honesta, la mayoría, de los otros que están en todas partes. Europa se convirtió en un mito, por eso se ha convertido en el mundo idealizado. Cualquier medio es válido para alcanzarla y, por eso mismo, una travesía en pateras es símbolo de desesperación humana. Se arriesga la vida por un fin superior; es un principio shakesperiano que se pone en práctica de manera extrema y expedita: “Ser o no ser”. Sin embargo, quien lo logra, comienza con el duro peregrinar por una tierra desconocida, la que habrá que conquistar sin armas, sin recursos, pero con el corazón que todavía late…

54


Los Hombres – X -

Vivir en la clandestinidad es vivir el día a día –dije remarcando bien la frase-, nunca se tiene la certeza de lo que podrá acontecer en la hora siguiente. Es una amenaza constante con la que se respira a cada momento. No has cometido ningún crimen ni has delinquido, pero te sabes perseguido y huyes. Muchos, incluso, vivirán en condiciones infrahumanas, pero lo irá aceptando mansamente; sabe que su objetivo primero es el trabajo, la única y genuina manera de ganarse la vida. Quiere ser honesto y amable, a pesar del desprecio y el maltrato. El tema de la integración social y cultural representa uno de los aspectos fundamentales para acceder a una solución razonable y satisfactoria en el conflicto. Cuando hablamos de integrar también hablamos de generar opciones laborales, opciones educativas, servicios de sanidad y todo aquello que involucre un servicio social. Si un hombre y una mujer producen, es razonable que perciban los mismos beneficios que cualquier ciudadano. De otra manera solo puede interpretarse como un uso indiscriminado y abusivo de las personas privadas de derecho y libertades. Y esas personas contribuyen a la riqueza de la Nación española y europea. El pensamiento que predomina entre los inmigrantes sobre la Nación Española no es homogéneo; hay, evidentemente, un mayor respeto y un afecto mucho más profundo entre las colectividades iberoamericanas. En cambio, es perceptible de manera inmediata las diferencias que separan a los que predican “El Corán”.

55


Los Hombres – X -

Desde la sociedad hispana las voluntades se reparten en pro y en contra. A veces, ciertas formas solidarias toman el matiz de un paternalismo escasamente auténtico, en otras son los mismos españoles quienes se organizan por defender a los inmigrantes. En un mundo precario y cambiante nunca se sabe con certeza quien puede necesitar de quien. Hoy la verdadera amenaza no es el efecto, sino la causa del conflicto: ¿Por qué emigramos? Pues porque se agota la arena en el pequeño y frágil frasco de la vida”.

56


Los Hombres – X -

“Construyendo mundo nuevo en la nada.”

57


Los Hombres – X -

“Construyendo mundo nuevo en la nada.”

58


Los Hombres – X -

“Construyendo mundo nuevo en la nada.” “A Candela, el más ardiente de todos mis fuegos.” -Buen viaje y mucha suerte-. Un auténtico abrazo de esperanza. Mi hermano con los ojos vidriosos, yo con los míos cargados de ansiedad. A dos meses de hacerse padre de familia, concebía con desvelo mi capricho de mudar. Pero los laberintos de mi mente sólo fantaseaban con la bocanada de luz al final del túnel de la transición. El avión a punto de partir, mi mirada tras la ventanilla entre languidez, nostalgia y valentía. Un cambio de marca e industria permitió mi reencuentro con las milicianas humillación y tiranía. Lidié amenazas diarias con la única ilusión de crecer y sumar un jugoso cheque a fin de mes. El sector automotriz en bonanza, el dólar devaluado, prosperaba la seguridad nacional. Se vendían coches sin misericordia. Pero despiadada la inestabilidad; hoy sí, mañana no. Ese era el infierno del patrón. Mi más fructífero error desencadenó la decisión a sangre fría de renunciar a todo y construir mundo nuevo en la nada. Ya no me hacía ilusión la vida en capital. Hallé coraje y osadía, y enfrenté a mi resplandeciente Paloma. La providencia advertía que era turno de jugar el as oculto y apostarle a la vida lejos de casa. -Nos vamos a vivir a España-, sentenció mi mujer, española de nacimiento, convencida de un brillante porvenir en la nada.

59


Los Hombres – X -

Al día siguiente su madre ubicaba al folclórico sacerdote que nos había casado hacía menos de un año. Urgíamos del Registro de Matrimonio para gestionar el Libro de Familia. Entre tanto, yo sólo sumaba y restaba. Matemáticas que consolidaban la estructura financiera en la nueva vida. Números negros, oscuros por ventura, la génesis del éxodo. Adobados de reflexiones que incentivaban la huída. La aventura de vivir por primera vez en Europa y el aliento de hacer hijos ciudadanos del mundo. En euros, desvariaba delineando la escalera a la gloria. Había que venderlo todo. Casi todo. Los coches, el comedor, las neveras, la cama, entre otros. Por barco enviaríamos el arte, los objetos de plata, la vajilla para doce sin estrenar, mis palos de golf, mis ceniceros y mi guitarra. También, mis mejores vestidos para ganarme la vida. El piso, nuestro único tesoro, lo dejaríamos en alquiler. Ya no me hallaba allí, pero mucho menos aquí. Transmutaba el vecino en errante invencible. Con el alma desgarrada, volteé la mirada a mis mascotas. O una o la otra. Cumbia, la siamés, quien sólo sabe caer profunda entre mis brazos, me suplicaba que su vida sin mí no tendría sentido. Cabizbaja, Sol, la golden, débilmente respiraba sus sospechas. Primero la sacaron del colegio, ahora, veía con desazón cómo desmantelaban su patio, su casa y su familia. Poco podía prometerle en la nueva vida. Entre lágrimas, admití el sacrificio. Ahora el tirano era yo. Le suplicaba al cielo por un pronto futuro en el que pudiera dormir nuevamente con mis tres animales de amor y compañía; mi perra, mi gata y mi Paloma. Investigué la salida de Cumbia, y todo parecía sencillo. Sol se quedaría con su abuela en Cali. Tendría espacio y compañía, y hasta una piscina para practicar su natación, libre de horario y calendario. Difícil pero sabia elección. A veces más difícil que sabia. Por algo será que de vuelta sin ella, de tanto evocar

60


Los Hombres – X -

sus manitas aferradas a las mías rogándome no abandonarla, perdí el sentido de una curva, y casi me desplomo al precipicio. Nadie venía en vía contraria. Estrella que con certeza permitirá nuestro reencuentro. El Libro de Familia menguó el abatimiento. El Reino de España ahora era partícipe de nuestro amor férreo e indeleble. Solicité la reagrupación familiar, pensando que la venta de cosas ha debido hacerse después de obtener la visa. ¿Qué hubiese hecho con la casa vacía y sin visa? Demonios que venían a verme en los instantes de angustia. Tampoco fue fácil colgar la bandera amarilla de “Se Arrienda.” Recibir a los inquilinos potenciales, fríos e indescifrables. Hasta que llegó la mujer del pianista. La magia intangible del ambiente la sedujo. Aprobé su coherente encanto, revelando al segundo tenor y al narrador silencioso que llevo por dentro. Enseguida le encontró puesto al piano. Los días estaban contados en La Morada de Mendoza, los torneos de golf en el patio, y sus sesiones de fuego y azar. De propietario a jefe de obras, de amo a celador. Luego renuncié a la empleada, pagué todas mis cuentas, y hasta pude redactar y firmar aquella funesta carta solicitando mi retiro voluntario del Country Club de Barranquilla, el más preciado de todos mis jardines. El todo se diluía y maduraba la nada. Siguieron largas noches de ordenador y vigilia. Investigaba dónde vivir, dónde trabajar. Correos fueron y volvieron; un cocktail de sugerencias y opiniones. Las tinieblas se iban aclarando. Primero la visa, luego mi coche, y hasta del cielo cayó la oportunidad de representar en España unos muebles modulares hechos en mi tierra. También, una revista nacional me concedía un espacio. Entre tanto, una amiga en Barcelona me confiaba un: - Yo tengo un sofacama en la sala-.

61


Los Hombres – X -

Las acciones del sofá se cotizaron en mi Wall Street mental muy por encima que las del más suntuoso hotel en el mundo. Aunque, dos días después, otro buen samaritano me contaba que un amigo corredor de coches en Barcelona se acababa de trasladar a Milán, y su piso estaba disponible. Sin siquiera mirarlo, del sofá de mil estrellas pasamos a un piso enfrente del mediterráneo, con piscina, cuatro ascensores, terraza y plaza de parking, sin contratos de trabajo y libres de avales bancarios y comisiones inmobiliarias. Porque todo tiene siempre que sonreírnos, empezaba a florecer la señorita nada. Los últimos veinte días los pasé con mis padres en Barranquilla. Celebré con mi mujer nuestro primer aniversario en casa de los Abuchaibe en Santa Marta. Mi viejo, entre aflicción, debate y melancolía insinuaba un: -Quédate, mijo. Eso es un salto al vacío-. Pretendía desarmar el muñeco cuando ya el todo era igual a la nada. No es fácil convivir en resistencia. Tampoco tener a tus cuatro hijos por fuera. La información de Avianca había sido incorrecta. La salida de Cumbia sí implicaba otros exámenes. Por suerte malicia nos sugirió llamar a la Embajada, y de allí nos remitieron al ICA. Los resultados de la anticuerpos llegaban un mes después de las pruebas. No íbamos a alcanzar. Entonces acudí al director del ICA en Barranquilla, el hijo de mi padrino, quien en admirable transparencia negó darme el visto bueno. No tenía más opción; enfrentaría los controles con los papeles incompletos. Llegó el Día de las Brujas, y disfrazado de emigrante vitalicio le encomendé la picardía al más torcido de todos los esperpentos. Pero no. Caí como la más temeraria mula.

62


Los Hombres – X -

-La gata no puede viajar-. Caos conyugal. Te quedas tú, me quedo yo, nos quedamos los dos o nos vamos. Todo menos lo último. El vuelo de Paloma era inmodificable, el mío por suerte sí. El próximo cupo lo tendría en quince días. -Paloma, mi amor, sin Cumbia ni a la esquina. Vete tú. ¿Qué más da decir en un año que tú llevas un año y que yo llevo trescientos cincuenta días?Paloma decidida alzó vuelo. Yo entre tanto, icé la bandera de la fe. Y al día siguiente, mientras su familia fisgoneaba que si acaso yo quería más a la gata que a la Paloma, el veterinario me avisa que llegaron los resultados. Ahora mi panterita peluda estaba lista. Faltaba yo. -Le tengo un cupo para mañana-. Por ello en mi mirada nostalgia, languidez y valentía. Cuatro meses de planeación y diligencia. La nada por fin se vestía de todo. Paloma salió a buscarme al aeropuerto. Aunque sólo fueron tres días, ella ya sentía como si llevara un mes. Teníamos agua pero no había luz. Improvisamos la cama con un colchón inflable prestado. Me empadroné, y luego fui a la Delegación de Gobierno a pedir cita. Me la dieron a la semana siguiente cuando cuatro meses era lo previsto. -Este Libro de Familia está vencido-. Pero no. Aunque vigente por sólo tres meses, caducaba ¡al día siguiente! Con sólo nueve días me hice inmigrante legal en España. Iniciamos la búsqueda de trabajo

63


Los Hombres – X -

desde el locutorio más cercano a casa. Nuestro despacho era el templo de la comunicación y melancolía del inmigrante. Actualicé mi currículo y desde allí se cocinaron las primeras oportunidades. Para mi primera entrevista, aún sin mis vestidos, improvisé de corbata y chaqueta de cuero. En otra, en un ejercicio grupal, nos pedían montar un negocio; producto, precio y estrategia. Mis compañeros pensaron en un negocio de comidas rápidas cuando yo ni sabía qué era un bocadillo. Al mes, terminé en un concesionario de mala muerte en L´Hospitalet. No tenía ordenador, tampoco casi tráfico de clientes. A veces el diablo me recordaba que esa no era mi España soñada. Sólo vendí un coche, sólo duré tres meses. Hoy, altivo confieso que volví al empleador de mi vida. Tengo banda de rock, juego golf, y en dos meses seré padre de familia. Respiro diariamente la satisfacción del deber cumplido y estic aprenent català. El todo es ahora y es aquí. Un burrito blanco adherido en la parte trasera de mi coche es testigo de mis trámites para la nacionalidad por residencia. Busco un piso más grande en el encopetado Sarriá, porque venimos de la Colombia libre de complejos ni lamentos, talentosa, optimista y siempre sonriente. Entre tanto, nuestro piso, ya completamente amoblado bajo el alias de Hotel Benvinguts, ha cobijado ya a veintiún huéspedes. El último fue Mario, mi hermano, el del abrazo hace un año adportas del exilio. Ahora fui yo el de los ojos llorosos, ahora fui yo quien sentenció nostálgico: -Buena viaje y mucha suerte-.

64


Los Hombres – X -

Yo pintura.

65


Los Hombres – X -

Yo pintura.

66


Los Hombres – X -

Yo pintura. Yo pintura, yo pintura, esas fueron las primeras palabras en español que aprendió a pronunciar Sidy T el hombre-X……-? sin numerar que llegó procedente del África, país de origen Senegal. Cuando uno se embarca, en la incertidumbre del progreso fuera de casa, algo se rompe y algo crece, algo se rompe y no es el Amor, ni Alma; se rompe el tacto y la caricia. Y a uno le crece el “mañana” que cambia a diario. Entre las líneas del destino, no se dibuja la distancia entre la boca y un beso, entre un abrazo y la caricia. En el mes de diciembre de 2005, mientras reformaba mi pequeño locutorio, inquieto por la presencia masiva y NO habitual de africanos, al observar a uno de ellos tres días seguidos, sentado durante largas horas frente al televisor, apoyado en un costado del mostrador cerca de la caja; me empecé a preocupar por mi negocio y por mis prejuicios. La duda me llevo frente él, y antes de hablarnos, él me observó rápidamente de arriba abajo, descubriendo en mis manos y en mi indumentaria manchas de pintura. Se puso de pie y exclamo: “ Yo yo pin..tura, yoyooo pintura” Le hable en inglés y le pregunte: “¿de donde eres?,¿ quieres trabajar ?”. Su silencio me confirmo que ni él, ni yo hablamos Inglés, con el lenguaje universal de los gestos se comunicó conmigo estirando su mano con la palma de frente hasta el limite de su brazo y empezó a dibujar unas círculos antes de salir en carrera por la puerta del local. Traduje su gestos en: espera, detente, no te muevas, regreso.

67


Los Hombres – X -

A los tres minutos regresó con un cliente frecuente del negocio Abdu Sam “su cuñado” el mismo el que actuaría de su traductor para venderme la habilidades de yo pintura. Arreglamos un precio justo, tomando en cuenta que el currante en cuestión era un recién llegado, no tenia documentación y por supuesto yo no soy Paco el Pocero. Así nos ganamos la amistad, pintando paredes de naranja, el techo de blanco, las columnas y una biga de azul, en donde reposa la frase en color amarillo. “El mundo es de colores Intégrate”. “Yo pintura” dejo de ser anónimo y lo bautizamos CD, debido a la similitud de su nombre Sidy, y augurando su futuro más próximo, en el comercio de música y películas de bajo coste. CD aprendió rápido a titubear el español y empezó a confiar en mí para contarme su vida, entre retazos de oraciones y monosílabos “Sidy” corrió los 100 metros con obstáculos, durante los seis primeros meses de su estancia en España, huyendo de la policía entre los metros de Callao y Sol, y ocasionalmente ejerció como autónomo en la venta de bufandas, guantes, carteras, películas y perfumes. Luego salto a la empresa privada, duro apenas dos días como pintor de chalet, pasando rápidamente a ser un peón de obra durante el BooM inmobiliarios, su último trabajo con un NIE de fotocopia fue el de guardia de nave industrial, donde fue despedido después de que llegara la factura telefónica de 275 euros, producto de su afición a los números 905 de suerte y fortuna con premio seguro. Su premio fue quedarse sin empleo durante el inicio de la crisis y pasear su curriculum de nombre ALQUILADO, por todas las empresas de construcción de Madrid.

68


Los Hombres – X -

“Sidy T” además de perder su dinero, al perder su último trabajo perdió su simulada identificación el “NIE de fotocopia”, Estos NIEs -se consiguen en los Locutorios de Lavapiés. Fácil, se escanea un NIE original con características similares al clon y se monta una foto instantánea del interesado, luego se saca una copia, a la copia de la copia, total si no aprecia la foto no importa, todos los negros , chinos y panchitos son igualitos. Así nos dicen desde que llegamos; a ESTOS no se les distingue sino tienen una camiseta de equipo de fútbol con nombre y número en la espalda. CD no puede volver a vender en la calle, por que hace un año atrás vísperas de la Navidad, cayo preso por segunda ves, fue un Viernes; Mamandu, Musa y CD se levantaron tarde ese día, todos estaban preocupados por que uno de los hijos de CD estaba enfermo y en el hospital. La primera carrera de aquel día empezó antes de vender nada, con la manta recién extendida sobre el suelo helado y los discos sin ordenar, el grito de “la policía, la policía” llego tarde al grupo que vendía en frente a la Fnac de Callao, todos corrieron estirando sus largas piernas mirando al frente por la calle Preciados en dirección al oso y el madroño, para aprovechar la confusión y los insultos que la gente regalaba a los policías mientras la persecución terminaba Déjenles vender, no tiene como sobrevivir; déjenlos vender no ven que hay crisis, dejen a esa pobre gente y metan preso a Bush. En los primeros 50 metros, Mamadu preocupado por haber perdido de vista a CD, decidió mirar hacia atrás y tropezó con un hombre rotulo que anunciaba “COMPRO ORO en letras negras y amarillas”, Mamadu perdió el equilibrio quedando tendido en el asfalto mirando dese el suelo el rotulo del Corte Inglés, dejando esparcidos sus cd´s de

69


Los Hombres – X -

Fito&Fitipaldis, Chenoa, algunos triunfitos que ya nadie recuerda sus nombres, entre algunas películas del Laberinto de Fauno, Diamantes de Sangre etc. Un policía recogió a Mamadu del suelo para esposarlo no si antes recolectar la prueba del delito, y llevarlo junto a CD que no había completado los primeros 20 metros de carrera. Los juntaron a todos en una camioneta, formando un grupo de 12 inmigrantes la mayoría de ellos Africanos. Musa llegó con la noticias al barrio al entrar la noche. CD con el susto en el cuerpo por la carrera y la enfermedad de su hijo tuvo miedo por segunda vez, Y recordó sus primeras horas de miedo en la cárcel de Tenerife cuando llego a EUROPA Hace dos años Sidy T, se subió a un barco pesquero re-conocido por los telediarios, guardias marinos, estadísticas y ONG como “patera o. cayuco” .Durante 7 días con sus noches, Sidy T viajo en componía de 67 personas todos ellos barones “12 menores de edad”, para algunos de los viajantes seria su tercer y último intento, armados de valentía salieron un Domingo con la marea baja y la luna de cómplice; de equipaje: 20 galones de gasolina, dos motores de segunda mano, agua y comida para 15 días. A cargo de la embarcación dos patrones de navío “un mapa de ÁFRICA que incluye las islas canarias” y de copilotos Ala y Jehová. ¿En que pensabas durante el viaje? PREGUNTÉ. -En llegar rápido a trabajar –ME CONTESTÓ . -¿Te dio miedo en el viaje?, NO… ¡la mar es mi amigo¡ decía.

–LE

Deje de indagar en su trayectoria “al sentirlo incomodo”, A los 7 días llegaron; fueron reconocidos por los

70


Los Hombres – X -

guardias marinos de Tenerife, los que les brindaron los primeros auxilios antes de llevarlos a prisión. Ellos sabían que habían dado un primer paso, y que ahora todo depende de la afluencia de pateras y la acumulación de indocumentados en las cárceles de Canarias. Aunque los 67 varones eran de diferentes nacionalidades, todos ellos tenían las instrucciones precisas de pase lo que pase, decir que su país de origen es Guinea Ecuatorial, país con el cual España todavía no tiene convenio de extradición; Durante los 30 días de internamiento en la cárcel de Tenerife, sintió miedo, nunca había estado en prisión, nunca había sentido el olor a mar con la angustia de no poder tocarlo, ahora estaba preso junto a otras historias de espanto, quieto, sudoroso, agotado de remar contra las paredes, con la respiración asqueada por el húmedo olor a encierro, preso del mañana sin noticias del mundo”. En esos días Sidy T escapo con su imaginación y su memoria hasta la paya de su pueblo, donde había dibujado un futuro mejor para él y su familia, en la arena de una orilla acariciada por su amiga la mar, recordaba su casa con sus hijos Abraham y Tenning sonriendo, jugando en el patio de tierra , mientras Adama su esposa disponía el guiso para alinear en pescado fresco que él le llevaba en las mañanas, después de la faena en la mar; intentó dar un paso al frente y abrazar a su mujer, pero no puedo, la luz de las ventanas de la cárcel lo despertaba durante 29 días. Hasta el día 30, por fin…, le despertó la buena noticia, “están fuera” váyanse, “¿Pero a donde nos llevan? preguntaban con sus ojos asustados y en Olof con voz baja. A donde quieran respondía un agente bronceado y educado, seguro conocerán a alguien en Madrid, Barcelona, o en Valencia. Llamen a sus familiares y pidan que los reciban y NO se metan en problemas. Sidy T llamo a su cuñado en Madrid, él le envío dinero para el pasaje, Al día siguiente aterrizo en su casa, un

71


Los Hombres – X -

apartamento alquilado con renta antigua en el centro de Madrid, de una sola habitación donde habitaban 4 Senegaleses, Molu, Musa, Mamadu, Abdu San “que tiene dos esposas”,una de ellas es la hermana de Sidy el quinto hombre X. Han pasado 48 horas en la cárcel de la avenida de los Poblados y mientras Mamadu repasaba la música y el baile de Bob Marley, CD se despedía de sus miedos para enfrentarse a la realidad de un expediente de expulsión. CD a buscado papeles como todos, “entre la realidad y la ingenuidad”. Por la confianza que me tiene, me consultaba sus dudas y desvaríos. Un día me contó, que entre sus caminatas, cuando todavía ejercía de autónomo entre las calles habituales de su ruta, Malasaña, la Palma y San Vicente Ferrer, la camarera de un bar le había ofrecido casarse con el a cambio de 1000 euros. Le dije no le hagas caso seguro que por ser verano la gente esta alterada y no controla con lo que se hidrata. Otro día me dijo: -Yo quiero hablar contigo, es importante. -¿Que te sucede?, seguro que quieres plata y plata hoy ya no tengo, -Quiero hablar contigo, -Cuando puedas ven a la casa. Llegó a la hora del almuerzo, ”Sabido el negrito”, yo no había cocinado mucho y le dije: “No te invito por que estoy comiendo cerdo vale”, entonces agarro unos plátanos de “Canarias y Ecuador”, (yo compro de los dos a ver si de alguna manera me integro sin perder mis costumbres), se arto de plátanos, pan duro y agua.

72


Los Hombres – X -

Le invite a sentarse en el sillón de la casa y le dije, cuéntame que te sucede. El me dijo: “Patrick, quiero que hables con Zapatero, a ti te hará caso, por que tú eres blanco”; ante la ingenuidad de su solicitud, sonreí y le pregunte. “¿ Que quieres que le diga?. Quiero que nos de papeles para todos para poder trabajar. Y le seguí preguntando: Y si él me pregunta y ¿por que has venido a España?, aquí nadie te ha invitado, que le digo. “Yo vine por hambre, por que España tiene mucho dinero”. Yo no estaba dispuesto a seguir con la conversación, sentí que mi ironía abusaría de la ingenuidad de CD. Y corte la conversación con un agudo NO, NO PUEDO, él insistía, “Si puedes, pero no quieres”, apreté el paso y salimos a trabajar renunciando a la conversación. Cuando gano OBAMA estuve a punto de llamar a “cd” y decirle “CD”, quiero hablar contigo, Necesito que hables con Obama. El te hará caso a ti “porque tú eres negro”. Pero la crisis nos ha tocado a todos y este mes no he pagado el teléfono, la tarjetas de crédito ya no confía en mi, “me pasaré a prepago”. Sidy Thriam , quiere los papeles Por que ya no aguanta, la SOLEDAD, Por que se siente preso, y le esta invadiendo el miedo por tercera vez, Por que se esta olvidando cómo siente con la piel. “Sidy Thiam” cuenta los días en el calendario Quiere cumplir los tres años que dicta la ley en España (DICIEMBRE DEL 2008), el también quiere ser un Hombre X. Tiene una

73


Los Hombres – X -

idea entre la razón y su resentimiento, dice , cuando tenga mi residencia, quiero que me acompañes en una carrera desde Callao a Sol , con una mochila llena de buenos recuerdos y correr, seguir sin parar, sin que nadie me detenga en el camino, correr, correr hacia el sur, para mirar la mar, salta al Africa y correr hacia Adama, abrazar a ella y a mis hijos. y presentarte a ti como mi hermano blanco. Hace 30 días Sidy estuvo de visita en Madrid, llego desde Almería, ahora recoge verduras por horas, llego para asistir al Juzgado n 15 de Madrid por el expediente de expulsión abierto hace 1 año cuando cayó preso por “lento” , en esta ocasión asistió al juzgado para nombrar a Raquel su abogada de oficio, como su representante legal en España, Hable con Raquel por solicitud de Sidy Thriam, su abogada me contó que CD tiene pendiente un Juicio para mediados del 2010, y no se puede hacer nada, ahí que esperar que el juicio se resuelva y luego hablaremos de papeles. Le contaré a Sidy la mala noticia en Enero cuando llegue el 2009, no se como decírselo, pero lo haré Sidy Thriam , nació en el África, el 27 de Abril de 1971 hijo de Abraham y Eva, fue concebido 9 meses antes por Amor; al nacer NO lloro con la primera nalgada, siendo decisión de su madre bautizarlo, señor, traducido al Olof la lengua nativa de Senegal como Sidy. Sidy se pronuncia, Siiidy con acento en la primera i., en la i de igualdad, en la i de identidad, en la i de inmigrante. Posdata.

74


Los Hombres – X -

A día de hoy los africanos ya no viven en el barrio, el dueño de su piso decidió reformarlo y pintarlo sin la ayuda de “Yo pintura”. Molu esta en el paro, y llega a fin de mes sin problemas, su NIE esta descansando en un cajón. Musa llegó y se regresó en avión. Abdu San conserva su empleo y sus dos mujeres. Mamadu estuvo estos días por aquí solo para saludar. Sidy envía mensajes a mi móvil “desde Almería”, “llámame que no tengo saldo”. El mundo es colores ahora lo entiendo más, ya no le tengo miedo al color negro.

75


Los Hombres – X -

AGRADECIMIENTO Agradecemos a todas las Instituciones y empresas que han participado en este proyecto: MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES FONDO SOCIAL EUROPEO (Subvención del Evento) SENAMI (Primer premio – Local de premiación) ELCOMERCIO DEL ECUADOR (Difusión del evento) RADIO TENTACION (Difusión del evento) EL SOTANO (Impresión de litografías) Integranet.es (Diseño Gráfico) Es digno de resaltar el trabajo de las personas que de forma desinteresada han apoyado este proyecto: Eduardo Becerra (Jurado) Ana María Expósito (Jurado) Gracias a todos por apoyar la cultura.

Raíces y color en movimiento

76

Los Hombres - X -  

Historias de Inmigrantes en España

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you