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Serie Arquitectura - Teor铆a y Obra / Volumen 6.1 Ediciones ARQ / Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Cat贸lica de Chile

Forma resistente 6.1 Baixas+del Rio Eyquem+Jolly Izquierdo+Lehmann Radic+Correa

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© Editado por Ediciones ARQ Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Chile Directora editorial Montserrat Palmer Trias Derechos Reservados Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede reproducirse o transmitirse por ningún medio, sea éste electrónico, químico, mecánico, óptico o de fotocopia, sin previa autorización escrita de Ediciones ARQ. Primera edición 1.000 ejemplares Hormigón en obra Forma resistente 6.1 Baixas +del Río Eyquem+ Jolly Izquierdo+ Lehmann Radic+ Correa

Editores Montserrat Palmer Trias, Patricio Mardones Hiche Producción editorial Fabián Todorovic Karmelic Edición de planos Jonathan Racordón Véliz Fabián Todorovic Karmelic Inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual Nº 178.504 I.S.B.N. 978-956-14-1044-2 Impresión Fyrma Gráfica Ltda. Santiago de Chile, abril de 2009 Diseño gráfico y portada Izquierdo Diseño. Ximena Izquierdo Silva, Manuela Garretón Izquierdo

Ediciones ARQ Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Chile Los Navegantes 1963 Código Postal 753 0092 Providencia Santiago, Chile T. (56 2) 686 5630 F. (56 2) 686 5634 edicionesarq.cl edicionesarq@gmail.com Librería ARQ Lo Contador El Comendador 1916 of. 27 Código Postal 753 0091 Providencia Santiago, Chile T. (56 2) 686 5569 F. (56 2) 686 5634 arqventas@gmail.com Librería ARQ Interdesign Isidora Goyenechea 3200 Código Postal 755 0083 Las Condes Santiago, Chile T. (56 2) 231 4114 F. (56 2) 246 1197


La Pontificia Universidad Cat贸lica de Chile, a trav茅s de Ediciones ARQ de la Escuela de Arquitectura, agradece a la contribuci贸n de Gerdau Aza S.A. que ha hecho posible la publicaci贸n de este libro dedicado a profundizar en el conocimiento de la arquitectura. Santiago, abril de 2009

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Baixas + del RĂ­o

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Radic + Correa

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Baixas + del R铆o

El trabajo con muros de hormig贸n como piezas autoportantes otorga la libertad para definir y dise帽ar cuando proyecto y construcci贸n se superponen. Los arquitectos Juan Ignacio Baixas y Enrique del Rio revisan la experiencia proyectual del Museo Interactivo Mirador junto al ingeniero Santiago Arias.


El hormigón armado en el MIM Juan Ignacio Baixas La labor del arquitecto es descubrir o develar la forma (sólida y estable) que acoge una expresión del habitar. De tal búsqueda o descubrimiento nace la originalidad de una obra. Esto tiene que ver con una modesta y trabajosa búsqueda de cómo acoger el habitar cada vez, en cada lugar y para cada instancia. En este particular caso del Museo Interactivo, tal habitar tiene que ver con el descubrimiento: niños y adultos descubren las causas de los fenómenos que constituyen el mundo. Este descubrimiento se basa en una actitud especial: la libertad de observar, tocar y accionar una serie de artefactos e instalaciones constatando su funcionamiento y respuestas. Tales artefactos e instalaciones son entonces desnudos, desmitificados. Muestran su estructura y sus vísceras a diferencia de los objetos del mundo real, que normalmente están disfrazados para sorprendernos por su perfección. La libertad algo lúdica que tales objetos proponen no tendría valor cognitivo si no estuvieran en un ámbito ordenado, que permita la concentración del observador en lo observado. El edificio del Museo Interactivo es un objeto más, también abierto a ser accionado y observado; al recorrerlo se deben ir develando ciertas condiciones del espacio. Genéricamente, el espacio habitado se presenta entre dos extremos: el espacio laberíntico, que es aquel que se muestra sólo gradualmente, a medida que se recoge el hilo de Ariadna, opuesto al espacio basilical, que es aquel que se muestra de un golpe y nos sorprende por sus proporciones y la magnitud de sus dimensiones. El edificio del Museo Interactivo contiene esta doble condición del espacio. Los recorridos más largos, laberínticos, nos presentan el contenido total en forma gradual, ordenada y guiada; de allí nace la disposición en zig-zag de las salas. Los recorridos más concentrados nos muestran la gran magnitud del espacio basilical y están acogidos en el gran hall central que atraviesa y une todos los demás recintos. Un tercer orden de recorrido permite combinar los anteriores y se construye por medio de perforaciones en los muros y por medio de puentes que unen distintas salas. Junto con presentar esta condición arquitectónica del reconocimiento del espacio, el Museo propone un ámbito para los objetos e instalaciones que se presentan en él: un ámbito que permita el orden y la concentración. Espacios continuos rodeados de grandes muros que acusan su continuidad vertical; una luz ambiental homogénea que baña los muros y que permite la concentración de focos luminosos en los objetos exhibidos. También ayuda a la concentración, especialmente en los niños, el que los períodos de concentración estén intercalados por períodos de esparcimiento; esto se consigue por medio de los patios que penetran como cuñas en forma intercalada al interior del edificio y que logran que en cualquier recorrido se vaya encontrando en forma intermitente el espacio exterior (parque), es decir, otro aire, otra luz, otra tensión. El cielo superior está formado por grandes planos curvos de madera que acusan las diferencias de los recintos y, sin embargo, muestran un orden único y unitario. Son éstos, en resumen, los temas arquitectónicos principales que el edificio toca. No obstante hay una serie de otras consideraciones arquitectónicas, no menos importantes, que derivan de la complejidad programática de este edificio. Ellas se describen a continuación.


RESPUESTA AL PROGRAMA / Un edificio como éste está constituido por una serie de espacios programáticamente distintos. Es preciso entonces caracterizar estos espacios de acuerdo a lo que cada uno acoge, reuniéndolos en un todo coherente; dentro de estos espacios diferenciados, los de mayor dimensión son los siguientes: I. Bloque de recepción y servicios. Da forma a la fachada de la gran plaza circular; contiene recepción, guardarropía, tienda, servicios higiénicos, salas de clase, auditorio, oficinas y cafetería. Tiene una configuración habitual de dos niveles, que se unen en el gran hall central provocando una doble altura desde donde se percibe toda la espacialidad de éste. La fachada hacia la gran plaza está perforada por ventanas de tren, que permiten una relación controlada del interior con ese gran espacio. II. Gran hall central. Es el espacio que atraviesa y une a todos los demás, dando coherencia al conjunto del edificio. En él se percibe la espacialidad basilical del interior. Alcanza una altura de 12 m y un largo de 80 m; su ancho se derrama en los salones de exhibición. En un extremo del gran hall está el acceso principal; en el otro extremo, un gran objeto escultórico con presencia del agua. III. Antesala del asombro. Consiste en un salón de doble altura de propiedades especiales. Acústicamente, debe ser insonorizado (sordo) por medio de muros y cielo absorbentes. Visualmente, debe ser oscuro (penumbra), de modo que lo que en ella se exhiba quede muy marcado por sus propias luces y sonidos. En esta sala se exhibirán algunos objetos o instalaciones especiales; por ejemplo, de luz y sonido, que unidos a la condición de la sala creen un ámbito introductorio especial. IV. Salones de exhibiciones (tres, de acuerdo a los tres grandes conjuntos de temas del programa): Tierra universo / arte música; vida, relaciones humanas y por último luz, percepción / mecánica, energía, agua. En estos salones se expresan los principales temas arquitectónicos del proyecto, enunciados anteriormente. 9


Emplazamiento Parque Brasil. Proyecto de Gonzalo Mardones, arquitecto E 1: 20.000 Planta de primer piso E 1: 1.000 Corte longitudinal E 1: 1.000

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