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Ordenan sacerdote viudo de 71 años, con ocho hijos y 18 nietos

Enrique Martínez Domínguez tiene 71 años de edad, de joven ingresó al seminario pero por motivos de salud dejó los estudios, conoció a Guillermina con quien se casó y se dedicó al apostolado matrimonial. A dos años de la muerte de su esposa, fue ordenado sacerdote en la Arquidiócesis de Chihuahua en México en compañía de sus ocho hijos y 18 nietos. Gracias a la formación católica que recibió de sus padres y su acercamiento a la Iglesia como monaguillo, a los 17 años Enrique ingresó al Seminario Arquidio-cesano de esta ciudad. Sin embargo tuvo que abandonar sus estudios por motivos de salud.

 Consiguió un préstamo para operarse de una mastoiditis y sinusitis que lo habían afectado. Al terminar de pagarlo decidió reingresar al Seminario pero no le fue posible continuar por una serie de secuelas que le quedaron de las enfermedades que había padecido.

 Decidió buscar empleo en una mina de hierro y en el pueblo de Camargo conoció a Guillermina Amparán Rey. “Desde que la ví me ganó, sentí que a ella se le iluminó la cara y a mí se me abrieron los ojos”, recuerda.

 Poco después la relación terminó y por tercera vez intentó regresar al seminario pero fue rechazado debido a las secuelas de las enfermedades. Pensando que Dios lo llamaba a la vida matrimonial, regresó con Guillermina y se casaron el 14 de octubre de 1967 en la Parroquia de Santa Rosalía en Camargo.

 Enrique y “Guille”, como la llamaba, siempre vivieron el apostolado en su matrimonio, participando en iniciativas solidarias. Lograron establecer un jardín de niños, una escuela primaria y otra secundaria, una clínica y construyeron una capilla.

 Tuvieron ocho hijos: Francisco, Enrique, Celia, Isela, Roque, Marcos, Melina Rocío y Celina Patricia. Sus nietos tienen entre 1 y 17 años de edad. Pese a que no contaba con suficientes recursos económicos, logró que todos sus hijos fueran a la universidad.

 Enrique siempre recibió el apoyo de Guille, que falleció el 7 de febrero del 2011 víctima del cáncer. Perderla fue un momento muy significativo. “Si se ha vi-vido en plena disponibilidad para Dios, la misma muerte no es un desenlace trágico, sino contemplar hacia dónde vamos”, señala. El jueves 15 de agosto, en la Catedral de Chihuahua, Enrique Martínez fue ordenado sacerdote.

 “Junto con mis hermanos estamos muy contentos por esta ce-lebración que es la ordenación de nuestro papá, entendiendo el compromiso de la educación que siempre nos ha proporcionado”, dijo uno de sus hijos, Marco, capitán de la Fuerza Aérea Mexicana.

Año 5

No. 239

Semana del 15 al 21 de septiembre de 2013

La conversión en los sacerdotes vive y promueve la Comunión (DA 368)

En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la paz

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l caer la tarde del sábado 7 de septiembre una Plaza de San Pedro repleta de fieles y pe-regrinos -más de cien mil- reunida en torno al Papa Francisco alzó su súplica por la paz en Siria, Oriente Medio y el mundo entero. En la Jornada de oración y ayuno por él convocada, el obispo de Roma preguntó si el mundo que queremos “¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones?” Esta armonía y paz no es posible, reflexionó el Santo Padre “cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando

se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento.” “¿Es posible seguir otro camino? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz?” preguntó el Papa, asegurando que sí, es posible para todos. “Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijiesen: Sí, queremos.”


SEPTIEMBRE 15 DE 2013

Septiembre... ¡mes de la patria!

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stamos a mediados ya del mes de septiembre, por una parte hemos recordado que éste mes está dedicado a la Biblia, y la invitación es que tratemos que en nuestros hogares la tengamos a la mano y nos esfor-cemos por hacer una pequeña lectura del Evangelio, meditar un salmo o por lo menos que nos llevemos una frase: al salir de casa al trabajo, a la escuela u otro lugar para recordar y meditar algo que nuestra vida pueda ayudarnos a mejorar. Sería grandioso que, en algún momento, como familia hagamos el ejercicio de la Lectio Divina, es decir, que tomemos un texto, y yo invitaría, a que fuera el dominical que leyéndolo podemos meditarlo y sentir la Palabra que nos habla al corazón. Los colores patrios que lucen en todas las ciudades, nos hacen recordar, a nosotros los mexicanos, que este mes de septiembre festejamos los acontecimientos que derivaron en la independencia de nuestro país, y esto nos hace la invitación para que reflexionemos en la importancia de mantener vivos los ideales de nuestros antepasados y que, con el tiempo, se han ido olvidando quedando sólo en un recuerdo, en ocasiones vago, tal vez en una simple “noche mexicana” y quede a la deriva todo aquello que motivó a luchar por hacer de nuestra nación un país libre. Sabemos y señalamos que en nuestro país se siguen realizando grandes esfuerzos para que se viva esa la li-bertad tan anhelada, pero, desafortunadamente, muchos se han empeñado en no comprender su verdadero significado, y siguen obstinados en limitar uno de los derechos humanos más grandes, que ni el mismo Dios restringe: la libertad. Es necesario que tomemos conciencia del compromiso moral que tenemos como pueblo mexicano y que no es exclusivo de unos cuantos. Todos los que habitamos este país, debemos esforzarnos por retomar los valores universales, haciéndolos realidad en nuestro diario vivir. Es necesario que salgamos del egoísmo absurdo que tanto daña el crecimiento de las personas y, por consecuencia, de la nación en general, y nos dispongamos a vivir la auténtica solidaridad con nuestro prójimo. Mientras sigamos combatiendo unos contra otros, queriendo imponer nuestra voluntad a costa de lo que sea, sin importar las consecuencias negativas para los demás, especialmente para los menos favorecidos, nunca lograremos el auténtico desarrollo social, que sigue siendo un anhelo en el corazón de muchos. Luchemos para que, en la vivencia de una verdadera comunión, todos los niveles de la sociedad, cada quien desde su trinchera, siempre respetando las acciones a favor del bien común, nos dispongamos a retomar los ideales que nos han dado esta Patria, siempre noble y generosa, en la que vivimos. Que la Palabra de Dios encienda en nuestros corazones la Luz del Espíritu Santo para que, cada paso que vayamos dando forjemos no solo una historia de la que se sientan orgullosas las futuras generaciones sino también, ese mismo paso tenga el perfil del amor y la caridad con los que nuestra libertad nos haga vivir como verdaderos hijos de Dios.

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

Por Pacco Magaña

La justicia superior de Jesús Queridos hermanos y hermanas: Para el cristiano, Jesús es “el todo” y de aquí deriva su magnanimidad. La justicia que trae Jesús es superior a aquella de los escribas, al ojo por ojo, diente por diente. “Si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra”. La historia del golpe, se ha convertido en un argumento clásico para burlarse de los cristianos. En la vida, la “lógica normal” nos enseña que debemos luchar, debemos defender nuestra posición y si nos dan un golpe nosotros daremos dos, así nos defendemos. Por lo demás, padres de familia cuando se reprende a los propios hijos: Jamás en la mejilla, porque la mejilla es la dignidad. Jesús en cambio, luego del golpe en la mejilla continúa y pide también de dar el manto, despojarse de todo. La justicia que Él trae es una justicia totalmente diversa del ojo por ojo, diente por diente. Es otra justicia. Y esto, lo podemos entender cuando san Pablo habla de los cristianos como “gente que no tiene nada” y “en cambio posee todo”.

He aquí entonces que la seguridad cristiana se encuentra en este “todo” que es Jesús. El ‘todo’ es Jesucristo. Lo demás es ‘nada’ para el cristiano. En cambio, para el espíritu del mundo el ‘todo’ son las cosas: las riquezas, las vanidades, tener posiciones más encumbradas y la ‘nada’ es Jesús. Por lo tanto si un cristiano puede caminar 100 kilómetros cuando le piden recorrer 10, es porque para él eso es ‘nada’ y, tranquilamente, puede dar el manto cuando le piden la túnica. He aquí el secreto de la magnanimidad cristiana, que siempre va acompañada con la docilidad, y el “todo”, es Jesucristo: El cristiano es una persona que ensancha su corazón, con esta magnanimidad, porque tiene el ‘todo’, que es Jesucristo. Las otras cosas son la ‘nada’. Son buenas, sirven, pero en el momento del enfrentamiento escoge siempre el ‘todo’, con aquella docilidad, aquella docilidad cristiana que es el signo de los discípulos de Jesús: docilidad y magnanimidad. Y vivir así no es fácil, porque en serio te dan los golpes, ¿eh?, ¡te los dan! Y en las dos mejillas. El cristiano es dócil, el cristiano es magnánimo: ensancha su corazón. Pero cuando encontra-

mos estos cristianos con el corazón reducido, con el corazón encogido, que no funcionan… esto no es cristianismo: esto es egoísmo, enmascarado de cristianismo. El verdadero cristiano, sabe resolver esta oposición bipolar, esta tensión entre el ‘todo’ y la ‘nada’, como Jesús nos había aconsejado: ‘Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás viene después: El Reino de Dios es el ‘todo’, lo demás es secundario, no es lo principal. Y todos los errores cristianos, todos los errores de la Iglesia, todos nuestros errores nacen de aquí, cuando decimos a la ‘nada’ que es el ‘todo’ y al ‘todo’ que, parece que no cuenta... Seguir a Jesús no es fácil, no es fácil. Pero tampoco es difícil, porque en el camino del amor el Señor hace las cosas de forma que nosotros podamos ir hacia adelante; el mismo Señor nos ensancha el corazón. Esta es la oración que debemos hacer, ante estas propuestas del golpe, del manto, de los 100 kilóme-tros. Debemos pedir al Señor que ensanche nuestro corazón, para que seamos magnánimos, seamos dóciles, y no luchemos por las pequeñeces, por la ‘nada’ de cada día. Cuando uno opta por la ‘nada’, de aquella opción nacen los enfrentamientos en una familia, en las amistades, con los amigos, en la sociedad, también; los enfrentamientos que finalizan en la guerra: ¡por la ‘nada’! La ‘nada’ es la semilla de guerras, siempre. Porque es semilla de egoísmo. El ‘todo’ es aquello grande, es Jesús. Pidamos al Señor que ensanche nuestro corazón, que nos haga humildes, dóciles y magnánimos, porque en Él tenemos el ‘todo’; y que nos proteja de los problemas cotidianos alrededor de la ‘nada’.


Concilio Vaticano II

SEPTIEMBRE 15 DE 2013

¡No tengan miedo!

¿Cómo se forma un apóstol? Por P. Juan José Torres Galván

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ara que se logre una eficacia plena en el apostolado es necesario e indispensable una formación completa y multiforme. Hay que tomar en cuenta que muchos apostolados requieren de una formación específica y peculiar. ¿Qué estudios y aprendizajes necesita un laico para insertarse cualificadamente como apóstol en algunos campos específicos de la sociedad o de la Iglesia? ¿Qué conocimientos y habilidades necesita? Vamos a destacar algunos aspectos elementales de esta formación: • FORMACIÓN HUMANA. El laico debe ser un miembro bien adaptado a la sociedad y a la cultura de su tiempo. Debe ser una persona que viva auténticamente los valores humanos. Se ha de procurar siempre la unidad y la integridad de la persona humana, que asegure y acreciente su equilibrio armonioso. Se debe adquirir el sentido y el valor de los bienes materiales, dando un recto uso a las cosas, atendiendo siempre al bien común. • FORMACIÓN ESPIRITUAL. El laico que se compromete en el apostolado debe ser una persona que sabe ver, juzgar y actuar todo a la luz de la fe. Se espera de él o ella que dé un incuestionable testimonio de vida evangélica, frente a tantas actitudes actuales donde reina una visión materialista de la vida y de la comunidad humana. • FORMACIÓN DOCTRINAL. Se necesita una sólida formación doctrinal, teológica, moral y filosófica, sin descuidar la importancia de la cultura general unida a la formación práctica y técnica. • FORMACIÓN MISIONERA. Aprenda el laico a cumplir la misión de Cristo y de la Iglesia. En la evangelización es muy importante prepararse para el diálogo con los demás, creyentes o no creyentes. La formación apostólica debe llevar a practicar las obras de caridad y de misericordia. ¿QUIÉNES FORMAN A LOS LAICOS PARA EL APOSTOLADO? Los primeros formadores de apóstoles deben ser los padres de familia. Es en la familia donde los niños, desde los primeros años de su vida conocen el amor de Dios por toda la humanidad, descubren y se hacen solidarios con las necesidades espirituales y materiales del prójimo. Los presbíteros en la catequesis, en la predicación, en la dirección espiritual y los demás ministerios deben tener presente formar a los fieles para el apostolado. Las escuelas, colegios, institutos católicos, así como los grupos y asociaciones laicales tienen el deber de fomentar en todos sus miembros, especialmente en los jóvenes, el sentido católico y la acción apostólica. Recordemos también que la responsabilidad de formarse para ser apóstol de Cristo recae en cada uno de los fieles, en la medida en que va experimentando la alegría del encuentro con Dios. ¿QUÉ MEDIOS HAY PARA FORMAR A LOS LAICOS EN EL APOSTOLADO? Son abundantes y variados: grupos de oración y reflexión bíblica, reuniones, congresos, retiros, ejercicios es pirituales, asambleas, conferencias, libros, comentarios. Centros e Institutos superiores, centros de documentación y estudio. El Concilio exhorta a los laicos a responder con generosidad a Cristo que sigue invitando a seguirle y colaborar con Él en su misión salvadora. Referencia de lectura: Apostolicam Actuositatem 28-33

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sta semana he recibido un correo electrónico, de un estimado lector, haciéndome un comentario a lo que compartí con ustedes en la pasada edición de nuestro querido Semanario LA RED. Como ustedes recordarán, comentaba sobre la situación que está debilitando a muchas de nuestras familias. Concretamente hacía referencia a algunas causas de éste debilitamiento como: la infidelidad, el abandono del hogar o la búsqueda de una vida mejor y más digna en la que, alguna de las partes, va en busca de un mejor trabajo ya sea en otras ciudades, ya sea en el extranjero. Es en éste punto, “de los que salen a buscar una vida mejor y más digna” en el que mi estimado lector nos hace la invitación a una más profunda reflexión. En su señalamiento, nos comenta de aquella de las partes, parti-cularmente el “joven esposo que logra pasar “al otro lado” se ve de inmediato asediado, en cuanto consigue trabajo, por nuevas experiencias afectivas”. “Al poco tiempo hace pareja y comienza a crearse una familia distinta de la que dejó en México, en su pueblo natal”. Cada una de las situaciones da como resultado una escalada de males que dañan, tanto a los esposos como a sus propios hijos, pues una de las fatales consecuencias deriva en las familias disfuncionales. No cabe duda que el factor económico está realizando también estragos en el núcleo familiar: Hoy, por alentar una mejor vida no solo una de las partes sino, tanto papá como mamá tienen que trabajar. Me acuerdo de la palabras del Papa Francisco en aquel lugar pobre de Río de Janeiro, en la favela de Varginha: “Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no

A trabajar por una mejor sociedad ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano”. Ésta palabras dan a nuestra reflexión para que, tanto la sociedad como la Iglesia entera no perdamos nuestra sensibilidad. El Papa mismo se preguntaba en Lampedusa, localidad italiana: “¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste?, ¿Por las madres jóvenes que llevan a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de sufrir, ¡con la globalización de la indiferencia nos han quitado la capacidad de llorar!” Es aquí, en la que deseo señalar mi agradecimiento a mi querido lector que, tanto él como su compañeros de acción, han querido comprometerse ante éstas situaciones que resquebrajan a las familias, que se han dado a la tarea ayudar a los jóvenes a “no sólo a desarrollar su inteligencia, sino a tener una formación integral de todos los componentes de su personalidad”. No sólo conocimientos, sino sentimientos y comportamientos, porque, para “aprender a vivir – dice el Papano basta con desarrollar la inteligencia, sino tener una formación integral”. Ojalá que toda la sociedad no desoigamos el clamor que causa el empobrecimiento de los valores y la desintegración en las familias. Como obispo, padre y pastor, exhorto a que nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo. Estimado lector, sé que son pocos como ustedes y también, sé que no contamos con la maquinaria justa para enderezar tantos “caminos torcidos” en nuestra sociedad pero les animo que sigan trabajando por el bien de las familias, de nuestros jóvenes…de nuestra sociedad. ¡Hasta pronto! Su amigo, hermano, obispo y pastor +Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí


Basta con ser La cuarta cruzada uno mismo H Nuestra historia

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

ay que distinguir entre persona y personalidad. La persona es única, esto significa que cada ser humano es distinto; no hay dos iguales en este mundo. Utilizamos el término persona para señalar que cada hombre es distinto de los demás y nunca existirán dos iguales. Por eso cuando una madre pierde a uno de sus hijos su pérdida es total, no parcial; el hijo perdido no podrá ser suplantado por nadie. Eh ahí el misterio del ser persona. Ya hemos señalado, porque al hombre se le designa con el término persona; ahora hay que definir lo que significa la personalidad, ésta consiste en las cualidades y defectos que distinguen a la persona y la hacen diferente de las demás. La naturaleza humana es la misma, pero cada persona que participa de esa naturaleza, es distinta.

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ecordemos que Saladino había muerto en 1193, repartiendo sus estados entre sus 17 hijos, si bien su hermano Malek-al-Adel logró adueñarse de Egipto y Siria. Nadie en occidente podía oponerse al poderío del sultán, que en septiembre de 1197 arrebataba Jafa a los cristianos.El ambicioso empe-rador Enrique VI había prometido al papa Celestino III equipar una flota y mandar un fuerte ejército a Oriente. No era el ideal religioso lo que movía al emperador sino con su pensamiento cesáreo, absolutista, de hacer suyos todos los territorios cristianos de Palestina y de Siria y de hacer valer su título imperial de oriente y occidente. En septiembre de 1197 partieron de Mesina con todas las tropas por el mar hacia san Juan de Acree, en tanto el emperador Enrique VI preparaba sus tropas. Los cruzados alemanes, acaudillados por el duque de Lorena conquistaron Sidón y Beyrut y habían decidido ir a Jerusalén cuando les vino la desalentadora noticia de la muerte de Enrique VI. Los mediocres resultados de la expedición alemana y el fracaso de la lucha proyectada de Enrique VI, avivaron los ánimos del Papa Inocencio III quien acababa de subir al trono pontificio, de promover una gran cruzada con la cooperación de todos los reinos cristianos. Inocencio III entabló relaciones con el emperador bizantino Alejo III en orden a la unión de las iglesias, y con la esperanza de que aquel monarca fuera uno de los principales auxilios de la cruzada contra los turcos. Dos importantes y elocuentes predicadores de ésta cruzada fueron: Martín abad cisterciense de París el cual con la bendición del Papa y el abad de Citeaux recorrió el sur de Alemania y el norte de Italia arrancando lágrimas a los oyentes y moviéndoles a tomar la cruz. Acompañó luego a los cruzados hasta Constantinopla, donde influyó notablemente con su buen juicio, pruedencia y ejemplo de

vida. El otro predicador fue el francés Fulco, párroco de Neuilly, que convertido a una vida santa y penitente, encendiendo los corazón con el fuego de su palabra, no alcanzó seguir a los cruzados pues la muerte lo sorprendió en 1202. A principios de febrero de 1201 Villehardouin con otros cinco caballeros fueron a negociar la manera de transportar todas las tropas a Oriente: 4,500 caballos, 9,000 escuderos y 20,000 infantes, después de una larga negociación, el dux Enrique Dandolo accedió pagándole una suma tan alta que sólo la justificaba la seguridad de viajar con barcos que no tenían problemas con el enemigo a vencer. Por fin después de tantas vicisitudes lograron salir de Venecia el 9 de noviembre llegaron a Zara y tras el asedio de varios días, capituló la ciudad, esto desanimó a muchos cruzados que habían hecho juramento de no atacar ninguna ciudad cristiana los cuales, muchos de ellos, abandonaron la lucha. Al continuar la empresa militar y ante sus ojos la magnífica ciudad de Constantinopla tan rica en palacios y templos y con algunas revueltas surgidas, queriendo poner orden grupos de cruzados se apoderaron de la ciudad, al encontrar una mezquita indignamente prendieron le prendieron fuego el cual se extendió por buena parte de la ciudad. Un episodio bastante doloroso en la historia fue la toma de Constantinopla, quien iba a liberar de la ambición musulmana se dejaron llevar por la codicia y cometieron todo tipo de atrocidades y saqueos. De la noche a la mañana se constituía el imperio latino de Constantinopla. El papa Inocencio III ante tales hechos reprobables sólo pudo contentarse con la llamada a un concilio el cual buscaba ratificar la unión de las dos inglesias. Así culminaba una importante lucha que no bien logró su objetivo pero que quizá como final se pudo capitalizar en la deseada unión de las iglesias latina y oriental.

Hay los que creen que la personalidad solo la tiene los hombres elegantes o finos, y esto es un error. La personalidad no se reduce a ciertas cualidades; es más amplia, y podemos decir que alguien con personalidad es el que tiene el valor de ser el mismo, con sus propias cualidades y sin ocultar sus defectos. Quien tiene personalidad no imita a los demás, ni mucho menos pretende compararse con ellos. Por que el que quiere ser como los otros, se queda sin personalidad.

No es conveniente imitar a los demás, aunque esa sea una tentación y una tendencia humana. Quizá la tentación por imitar, es por la inseguridad y el miedo a sentirse solo. El hombre piensa que imitando, podrá ser aceptado y arropado por el grupo social. Pero no debe olvidarse que cada ser humano tiene su propia historia, su temperamento y su particular experiencia de vida; quien imita a otros arrebata una vida que no le pertenece. Hay papás que quieren que sus hijos lleguen a ser como el hermano mayor, el papá o el tío, y eso es un error. No hay que pretender sacar copias de modelos humanos; basta con ser uno mismo, y ahí se encuentra la clave del éxito.


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Ni muerto te deja descansar Por P. Kino

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spero no herir susceptibilidades de los lectores. Muchos de nosotros, tal vez pensando en el momento último de nuestra vida, comenzamos a pedir para cuando estemos muertos, cosas que para los que quedan vivos resultan un gorro cumplirlas.

- No me lloren cuando muera. Pero si fuiste una persona valiosa, ¿cómo no te vamos a llorar? El llanto es expresión entre otras cosas de tristeza, por alguien valioso que se va. En tiempo de Cristo existían las plañideras, que eran pagadas para ir a llorar a los velorios. Hoy pedir que no lloren por ti no es correcto, pues tal vez le quedaste a deber mucho dinero a las personas, y ahora ellas lloran tu muerte, no tanto a ti, sino a que ya no les vas a pagar, pero esa es otra historia. - Que mi ataúd sea de ébano, con la Virgen de Zapopan labrada y el escudo de las chivas. Aunque parezca algo curioso, hay personas que quieren el mejor ataúd, ¿ya para qué? Es verdad que si tienen posibilidades de adquirirlo, pues adelante, pero a veces las pobres personas no tienen ni para enterrarlo en una maceta y este hombre se puso nena pidiendo un ataúd no apto para la condición económica de su ser querido. - Tiren mis cenizas al mar. Es una petición de personas que tal vez el mar ha sido parte de su vida, por ejemplo los marinos, buzos etc., pero en ocasiones solamente es un capricho sin fundamento del difunto, que toda su vida estuvo fastidiando y no quiso dejar de hacerlo hasta el último momento. - Y muchos ejemplos más que cada lector podrá añadir en este espacio. Tal vez te preguntarás, si entonces no es correcto pedir algo para cuando ya estemos fríos. Creo, y tal vez estés de acuerdo, que es muy válido externar nuestra voluntad de qué hacer con nuestros restos y donde querer ser enterrados, pero cuando esta voluntad es posible y no cause ningún conflicto económico, físico o de otra índole a los dolientes. Termino diciendo lo que Santa Mónica pidió a sus dos hijos, Agustín y Navigio. Les dijo que cuando ella muriera, lo que les pedía era que no se olvidaran de rezar por el descanso de su alma. Así que no importa donde quede nuestro cuerpo, quien se quede con nuestros bienes o si nos entierran en un ataúd caro o en una maceta, lo importante es que nuestros seres queridos no dejen de hacer oración por nosotros.

El día de la Independencia Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com

Muy queridos amigos: No quiero dejar pasar de largo este momento tan importante para todos los mexicanos, donde celebramos un día más al México independiente. Desde muy chico me ha impresionado la vida del Cura de Dolores, y no dejo de admirarlo: Estudió en el Colegio de San Nicolás en Valladolid, hoy Morelia, donde después fue rector; sabía otomí, náhualt, ta-rasco, francés, inglés, italiano y el español. Le gustaba el teatro y leía muchas obras de autores franceses que en su tiempo eran prohibidas; era un hombre culto y se preocupaba por su pueblo que sufría la opresión del gobierno de España; al ver a su gente pobre y sin recursos, les enseñaba el arte de la cerámica

y otras artes manuales.

Con la invasión de Napoleón Bonaparte a España en 1808, el Rey Carlos IV y Fernando VII, abdicaron la corona a Napoleón y éste se la dio a su hermano José Bonaparte, por tal motivo España se convirtió en un protectorado francés. Don Miguel vio oportuno este hecho para que México se independizara. Se abole la esclavitud, comienza la lucha con un ejército improvisado con palos y machetes y así da inicio la lucha de independencia. Las campanas de Dolores anuncian la marcha bélica por la libertad. Dicen que él no las tocó, sino el sacristán, eso al final de cuentas no es relevante. Lo que sí es re-levante fue la convocatoria que hace don Miguel al verse descubiertos por los realistas y comenzar la primera etapa de la Independencia. La segunda etapa la lleva a cabo don José María Morelos, la tercera con Vicente Guerrero y la cuarta fue la consumación de la Independencia.

Empieza estrictamente el 16 de septiembre de 1810, y termina el 27 de septiembre de 1821.

Se adelantó al 15 de septiembre para festejar el cumpleaños de don Porfirio Díaz. La idea central era liberarse del gobierno español y dejar de ser un virreinato y da fin a la época colonial. Se dice que antes de iniciar la lucha armada, estuvo detrás el ilustre Fray Melchor de Talamantes que afirmaba: “Todos los recursos y facultades para el sustento, conservación y felicidad de sus habitantes podía hacerse independientemente”. Cuando doy clase a los alumnos de 4º de Teología, les digo que hay que ser líderes y luchar por el bien de las personas como lo hizo don Miguel Hidalgo y todos los héroes que nos dieron patria. Continuamos la próxima semana.


Hagámonos de palabras

Una breve teología de la palabra Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

I

niciaré con una breve introducción a la teología de la Palabra. Me ayudaré de algunas conclusiones que nos ha regalado la investigación bíblica, logradas por la aplicación de los métodos histórico-críticos. Se acepta en general, la existencia de cuatro grandes tradiciones en la evolución del pensamiento bíblico del Antiguo Testamento, estas tradiciones se fueron gradualmente desarrollando y complementando. Generalmente se aceptan en este orden: la Yahvista, la Elohísta, la Deuteronomísta y la Sacerdotal. La teología de la Palabra está especial y fuertemente expresada en la Tradición Sacerdotal. Sin embrago todas las tradiciones transmiten la experiencia de un Dios vivo que habla, llama, se comunica e interpela al hombre. Creo que es conveniente hacer un breve y sumario recuento de las Tradiciones. La Tradición Yahvista tiene en Abraham su personaje clave y su punto de partida. Para ella Dios, es el dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Se trata de la evolución de una fe que descubre su núcleo, cuando Dios se ha hecho encontradizo con un hombre particular, Abraham, y le hace la promesa y lo llama para formar un gran pueblo. La Tradición Elohísta tiene su principal expresión en los profetas. Las figuras de Elías y Eliseo; Padres del profetismo, presentan un Dios vivo que habla, muchas veces en sueños y visiones, que se comunica con su pueblo.

La Tradición Deuteronomista tiene en Moisés su principal personaje. La experiencia de la salida de Egipto va a marcar el pueblo liberado por la mano poderosa de Dios que se manifiesta en su favor. Moisés, en nombre de Dios, habla a su pueblo liberado de la esclavitud para entregarle las tablas de la ley, código de conducta, que le permitirá recibir la Tierra prometida y mantenerse en ella, si observa la Alianza. La Tradición Sacerdotal surge después del exilio. Hay que entender este doloroso acontecimiento para adentrarnos en la Teología de la Palabra, propia de esta Tradición. El Exilio es la catástrofe más grande que nunca pudo el pueblo ni siquiera imaginar. La crisis más profunda de fe del pueblo de Israel. Desde el siglo X al siglo VI a. C. el pueblo vivió cuatro siglos de estabilidad, gracias al cumplimiento de la promesa Davídica de monarquía, cuatro siglos de una manera de ser pueblo, de considerarse el Pueblo de Dios.

La vida es cara y cruz, es lanzarse al aire y girar

E

l mes de septiembre, el séptimo mes antes del calendario romano, unos le dicen: “Septiembre el mes patrio o de la patria”, ¡si, en México no se conoce la Patria!, sólo los lunes en la educación básica se recuerda; patria, no es eso que está allí ondeando tricolor, águila nopalera, serpiente asida. La patria también es la cara del otro, es el otro que es mi patriota, el otro mi héroe, no mi esclavo. Patria es la cara del otro. Con pena veo la patria arruinada corrompiendo la ley, la veo en motocicletas con cuadernos llenos de dientes, en templos sin temple, en los salones de clase, sin clase. Esa Patria-cara, cara Patria que cuesta tanto mirar a los ojos cuando te pide una moneda o arrebatan el bolso. Es verdad, la Patria es la cara del otro. En griego cara (καρα) es la forma superior, la cima y la cumbre, es evidentemente la cabeza, es eso que llevamos desnudo y muestra nuestra cima como humanos. Pero en recurrentes ocasiones, el mexicano baja la cabeza, un girasol en eterna noche. En el griego el concepto (καρα) ya nos hablaba de algo más revelador, es decir, del hombre: Οιδιπου καπα (Se traduce como Edipo). Sentido que en latín retomaría, lo caro es carnis: Verbum caro factum est, el Verbo se hizo hombre. El mexicano muestra su carne dando la cara, pero una cara que se sobaja; −Buenos días patrón (dice el vigilante de una caseta), le limpio el carro jefe, Oiga, me permite pasar (le dicen temerosos al jefe) −, disculpe esto, disculpe lo otro, el mexicano pide disculpas hasta para pedir la hora, el mexicano vive indignado con las decisiones, Emilio Uranga dijo: “no decidir es decidir ser irresponsable”. La frase original antes de que se cambiaran los ojos por la cara era: imago animi vultus est (la cara es el espejo del alma), en latín vultus, guarda relación con vult, 3ra pers. s, del indicativo volo, desear. Digo aún, el querer, el deseo, es el espejo del alma. ¡Patriota! ¿Qué deseas hoy?

El santo de hoy

Nuestra Señora de los Dolores 15 de septiembre

¿Qué le garantizaba a Israel ser el Pueblo Elegido?

La presencia de un rey descen-diente de David. Y además el monte Sión era el lugar elegido para la ciudad de Jerusalén y ahí se construyó la casa de Yahvé, donde mora y vive el Santo de los santos. Estos elementos le daban una gran solidez a la fe de Israel, a la fe del pueblo.

M

emoria de Nuestra Señora de los Dolores (Angustias), que de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.


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Civilidad

Teoría política de la postmodernidad Editorial Trotta, 2001, 142 páginas Por: Luis Marino Moreno

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espués del derrumbe del comunismo europeo, así como de las ideologías que le servían de legitimación; después del declive histórico del modo industrialista de producción y de transformaciones microelectrónicas que apenas están comenzando; en medio de la revolución de la genética; después incluso de la globalización, y de tantas otras cosas más que nos están sucediendo día a día, resulta imposible que los paradigmas políticos según los cuales nos veníamos rigiendo puedan seguir intactos. La teoría política debe ser repensada bajo estas condiciones; es más, debe ser reformulada. La política, en cuanto espacio público donde se dirimen antagonismos ciudadanos, recibe a nuevos actores, y por lo mismo, ha de repensar nuevos temas que no están contemplados en la agenda de la modernidad «clásica». Ésos son y serán los temas de la política de la llamada «post-modernidad». Pero como «post-modernidad», a pesar de la partícula ‘post-’, también es modernidad, es necesario establecer relaciones que no son sólo de ruptura sino también de continuidad con los tiempos pretéritos. Lo nuevo significa el retorno de lo que se ha ido, pero bajo nuevas formas. El pasado retorna siempre de modo distinto, tratando de articularse con un futuro, que por ser futuro es desconocido, ilimitado y, en la medida que es hecho por seres tan imperfectos como los humanos, peligroso. Objetivo de este libro es, en consecuencia, analizar los llamados «nuevos retornos» que nos «predicen» el pasado para entrar de incógnito en los laberintos del futuro. FERNANDO MIRES

Nacido en Chile el 23 de febrero de 1943, autor de numerosos artículos y libros sobre filosofía política, política internacional y ciencias sociales, publicados en diversos idiomas. Se diplomó de profesor de historia en Chile en 1965. En 1969, fue nombrado Profesor en la Cátedra de Historia de América Latina. Algunas de sus obras: Teoría política de la modernidad (2001), Teoría de la profesión política (2002), Crítica de la Razón Científica (2003) e Introducción a la política (2004) entre otros.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa Francisco exhortó a renunciar al mal y al odio fratricida y escoger el bien.

“En este momento en que estamos firmemente orando por la paz”, dijo el Papa, la Palabra del Señor “nos toca en lo más vivo, y, esencialmente, nos dice: ¡hay una guerra más profunda que tenemos que luchar, todos! ¡Es la decisión firme y valiente de renunciar al mal y a sus seducciones y de escoger el bien, listos para pagar en persona: he aquí el seguimiento de Cristo, he aquí el tomar la propia cruz! Esta guerra profunda contra el mal”. WASHINGTON D. C.- Misas, peregrinaciones y un encuentro con sus re-presentantes en el congreso, son parte de las actividades organizadas por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, a través de la Comisión para los Migrantes presidida por el arzobispo de los Ángeles, monseñor José Gómez, con el fin de lograr una reforma migratoria que respete la dignidad de la persona. “Ahora es el momento para que los funcionarios electos, sepan que los católicos apoyan la reforma migratoria”, expresó monseñor Gómez, quien además señaló que “somos una iglesia de inmigrantes y una nación de inmigrantes. La Iglesia ha crecido con la nación y desde el principio ha ayudado a integrar a los inmigrantes en nuestra cultura y economía”.

Iglesia de México MÉXICO.- El arzobispo, cardenal Norberto, invitó a los fieles a sumarse a la jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en Medio Oriente y el mundo, convocada por el Papa Francisco; y advirtió que “ningún país tiene la legitimidad para erigirse por sí solo como juez del mundo”, en alusión a la pretensión de Estados Unidos de lanzar una intervención militar en el país asiático. “Estamos convencidos de que nada se consigue con la guerra; de que la violencia sólo genera más violencia; de que ningún país tiene la legitimidad para erigirse por sí solo como juez del mundo, y de que una injusticia no se remedia cometiendo otra peor. Como lo ha dicho el Santo Padre, sólo una cultura del encuentro, del diálogo, es el único camino hacia la paz”, expresó. MONTERREY.- Cerca de 90 obispos de la República Mexicana se reunieron en la Arquidiócesis de Monterrey para participar en la Semana de Formación Permanente (del 2 al 6 de septiembre) que este 2013 abordó el tema: “Uso de Medios de Comunicación Social y Redes Sociales en la Tarea del Obispo”. Este Curso, organizado por la Comisión Episcopal de la Comunicación, fue impartido por catedráticos especialistas del Tecnológico de Monterrey. El reto para cada uno de los participantes es el uso y la implicación en el complejo mundo de las redes sociales para llegar a los miles de usuarios que cada día navegan en el ciberespacio.

Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- Por las diferencias de horario con respecto a Roma, en México se restan siete horas a los horarios oficiales establecidos en el programa que se llevó a cabo el sábado pasado. La transmisión inició en punto de las 7:00 p.m. (12:00 p.m., tiempo de México), con el rezo del Ángelus. Más tarde, dio inicio el Rosario encabezado por el Santo Padre. Católicos de nuestra Iglesia Potosina, reunidos en parroquias y templos se unieron en esos momentos para la Vigilia de Oración y Ayuno por la Paz en Siria y en el mundo. Particularmente muchos siguieron y se unieron al programa que se llevó a cabo en Plaza de San Pedro. SAN LUIS POTOSÍ.- Después de dos semanas exhaustivas en las que el Presbiterio Potosino se reunió para llevar a cabo sus cursos de actualización que, en ésta ocasión, fue con el tema “Teológico-Pastoral” ahora, la Iglesia Potosina, se prepara para su anual Asamblea Diocesana de Pastoral. Con la presencia de laicos comprometidos, así como religiosas y religiosos y por supuesto, todo el presbiterio diocesano se reunirán en Casa de la Acción Católica éste 8 y 9 de octubre con el objetivo de “Retomar, a la luz del 4to. Plan Diocesano de Pastoral, la experiencia de la Misión Permanente, para darle un nuevo impulso, como Discípulos y misioneros de Jesucristo en nuestra Iglesia Potosina.


¡Dos caras de egoísmo y un amor para los dos! “11 Jesús dijo también: «Un hombre tenía dos hijos. 12 El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes. 13 Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 14 Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. 15 Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. 16 Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17 Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!”. 18 Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; 19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. 20 Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. 22 Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, 24 porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta. 25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 26 Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. 27 El le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero y engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. 28 El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, 29 pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. 31 Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado»” (Lc 14, 11-32).

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s muy difícil que exista otra parábola que haya sido tan explicada, reflexionada y aplicada, como lo ha sido la Parábola del Hijo Pródigo, tanto en el campo espiritual, homilético, teológico y hasta artístico. La Parábola habla de un padre con dos hijos, y se le pierden ambos. Uno en un país extranjero y el otro tras la barrera de su individualismo. El mayor, sin abandonar el hogar se mantenía tan lejos de su Padre como su hermano menor entre los puercos de los paganos. De diferente manera, pero ambos eran egoístas. El egoísmo del menor era un desenfrenado amor por vivir. El egoísmo del mayor era menos obvio, pero quizás más arraigado. Éste no pedía nada, no deseaba nada, no disfrutaba nada. Se dedicaba a los deberes que le encomendaba su padre, sin desobedecerlo en nada y, aunque sin duda era un modelo de cumplimiento, él era el centro de sí mismo, de sus pensamientos y proyectos, y no alcanzaba a abrazar de corazón el mismo sentir de su Padre, sus gozos y sus penas. No vive la pena que su padre sentía por la ausencia de su hijo menor, por lo tanto tampoco comparte el gozo de su regreso. La partida de los hijos a otros países no era poco común en Palestina. Los judíos de la Diáspora en tiempos de Jesús alcanzaban alrededor de cuatro millones, superando con mucho a los que vivían en el país de la Biblia. La degradación del hijo menor es extrema, por dos razones. Primero, se ve obligado a cuidar cerdos, los cuales son considerados como el prototipo de toda impureza. Prácticamente vivía dentro de la im-

pureza misma. Por otro lado, dichos animales impuros tenían un trato más digno que él, pues incluso el alimento de ellos era deseable para el joven, pero nadie se lo daba. La situación extrema lo hace madurar. Cuando lo tenía todo, y derrochaba todo, no tuvo tiempo para pensar en el valor de su propia vida. Cuando lo tenía todo, estaba cegado para ver la realidad, confundía a los oportunistas con amigos. La abundancia le impedía recordar a su propio padre. El sufrimiento, en cambio, lo hace descubrirse a sí mismo y recordar donde está el verdadero valor de su vida. Determina regresar a su Padre e incluso “ensaya” las palabras que le dirá. Esto implica una largo tiempo de reflexión y consideraciones. Naturalmente, el padre no había olvidado a su hijo y, al verlo que regresa, corre para recibirlo tiernamente, dándole el abrazo y el beso del perdón, el abrazo y el beso de su amor constante, de su amor incansable, de su amor guardado. Las “ensayadas” palabras no llegan a su fin, porque el amor del Padre las rebasa, pues no le tiene ningún reclamo a su hijo. El padre no había ensañado ningún regaño, al contrario su corazón estaba cargado de amor, por eso acelera la restitución del hijo al lugar que siempre le reservó, trayendo anillo, la mejor túnica y sandalias. El anillo le devolvía la autoridad perdida. La mejor túnica lo distinguía como hijo, para diferenciarlo de los trabajadores. La parábola enseña no sólo el amor de Dios, como padre, para con el hijo pecador, sino que nos muestra también la paciencia y la búsqueda del hijo mayor, cuyo egoísmo es más sutil y su necesidad de transformación es más difícil de percibir.


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Presentación de Sí creo...y vivo mi fe

El Padre Guillermo Gil, en el marco de las fiestas patronales de su parroquia, presentó su libro Sí, creo, y vivo mi fe, editado por editorial Enredados.

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Parroquias reciben a sus nuevos párrocos Una nueva rectoría en Balcones del Valle

Ubicada en el corazón de la colonia Balcones del valle ha quedado constituida la nueva rectoría bajo nombre de Jesús Resucitado y siendo su párroco el padre Francisco Salazar A representación del arzobispo J. Carlos Cabrero Romero, el padre Benjamín Moreno Aguirre instituyó esta nueva rectoría el pasado 29 de agosto, donde se sentía totalmente que los habitantes de esta colonia se comprometían con nuestra Iglesia y con su nuevo rector para el trabajo pastoral. El padre Salazar hizo debidamente su profesión de fe, y a todos los presentes les dirigió un mensaje de agradecimiento y externando su alegría comentó: trabajemos juntos en este nuevo camino, donde Dios padre nos acompaña, y está presente con firmeza en cada una de nuestras vidas.

El Pbro. Roberto Dávalos Morales tomó Posesión de la Parroquia de las Tres Ave Marías

El presbítero, Francisco Roberto Dávalos Morales, tomó Posesión de la Parroquia de las Tres Ave Marías, en una solemne concelebración Eucarística que fue presidida de forma muy emotiva por el padre José Manuel López Facundo, Vicario de Pastoral Diocesano, quien lo impulsó a seguir trabajando arduamente en su nueva encomienda Ministerial, como lo ha hecho en sus anteriores nombramientos, en los que se ha desempaño con responsabilidad y ha demostrado gran amor a Dios y a nuestra Iglesia potosina. El Padre Dávalos estuvo acompañado de varios sacerdotes, familiares y amigos, el día de su toma de posesión, durante la cual firmó el acta oficial del nombramiento para asumir sus nuevas responsabilidades eclesiásticas, con todos los deberes y derechos que le corresponden.

Un nuevo párroco para la colonia Morelos

El padre Felipe Gutiérrez es el nuevo párroco de la parroquia del Sagrado corazón de Jesús en la colonia Morelos, desde el pasado viernes 30 de agosto. El solemne evento comenzó con una peregrinación por las calles vecinas a la pa-rroquia para que posteriormente se comenzara con la toma de posesión, donde un gran número de sacerdotes acompañaron al padre Felipe en tan importante día para él y para nuestra Arquidiócesis. Las personas asistentes a este momento le dieron una gran bienvenida por medio de felicitaciones, y al mismo tiempo despedían a su hasta ahora párroco el padre Ramón por el tiempo que compartió a su lado.

El padre Juan Rodríguez tomó posesión de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Santa María del Río, SLP El Pbro. Juan Carlos Rodríguez Rodríguez, tomó Posesión de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en el municipio de Santa María del Río, SLP, donde fue recibido con mucho gusto por su nueva feligresía que le abrió las puertas de su corazón para acogerlo como digno representante de Cristo. Los fieles de la comunidad Parroquial de San Juan de Guadalupe, donde estuvo por casi dos años , lo acompañaron para felicitarlo por esta nueva encomienda. Mantas que decían: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” mostraron todos y cada uno de los grupos parroquiales, quienes lo recibieron con un largo recorrido por las calles aledañas a la plaza principal de este municipio, para darle la bienvenida. Los aplausos no se dejaron esperar prolongadamente al recibir las llaves del Sagrario, del Templo Parroquial, así como los libros y sellos parroquiales, no sin antes hacer su profesión de fe (Credo) y firmar el acta de su nombramiento.


SEPTIEMBRE 15 DE 2013

Ultreya Arquidiocesana en Santa María

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Por Luis Enrique López

ajo el lema “El encuentro con Jesucristo nos lleva a entregarnos a los demás” se llevó a cabo la XX Ultreya Arquidiocesana por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Santa María del Río el pasado 7 de septiembre. Fueron convocados de toda la diócesis los distintos grupos del movimiento de Cursillos de Cristiandad y con un desfile de colores con destino al Auditorio del Complejo Deportivo, al llegar allí se dió inicio en un ambiente de oración a una Hora Santa. Fue bien recibido nuestro pastor Jesús Carlos Cabrero Romero por cursillistas y sacerdotes destacando la presencia del presidente municipal señor Pedro Reyna Rosas quien dio la bienvenida con unas emotivas palabras al obispo potosino. En una meditación previa a la Misa de (Mc 10, 46-52) por parte de nuestro pastor, se dirigió a los presentes destacando el ejemplo de Bartimeo a quitarnos la ceguera del corazón invitando a los cursillistas a “llegar a muchos para que experimenten la caridad de Jesucristo”. En la celebración Eucarística don Carlos fue acompañado por los sacerdotes: […] y por distintos diáconos, en su homilía don Carlos dió un ejemplo de lo que un cursillista puede llegar a hacer por amor a sus hermanos, refiriéndose a uno en particular, un cursillista migrante que en labor de ayuda rescata los cuerpos de sus hermanos que en camino del sueño americano perecen, para regresarlos a sus familiares, dando así motivante a los presentes para continuar con su apostolado en su vida diaria y en sus realidades propias. Al terminar la celebración se brindó una comida donde con singular alegría se compartieron los alimentos.


Yo CREO...y vivo mi FE

Bodas de Oro Sacerdotales

del Pbro. José Mendoza Castillo, O.S.A Por LCC Angélica Maldonado Morales

E

l padre fray José Mendoza Castillo, Padre Superior de los Sacerdotes y Religiosos Agustinos, dio gracias a nuestro Padre Dios por el don del Sacerdocio, con una solemne concelebración Eucarística, presidida por nuestro pastor, monseñor Carlos Cabrero Romero y un numeroso grupo de Sacerdotes tanto Agustinos como Diocesanos que lo acompañaron en este día tan inolvidable y jubiloso para él. Durante la homilía monseñor Cabrero dijo: “Padre José, hoy compartimos el don del Sacerdocio contigo, a través del Sacramento del Bautismo, y celebramos estas Bodas de Oro Sacerdotales como una gracia realmente especial, pues el Sacerdocio es un regalo del Cielo. “En esta fiesta que alegra a nuestra Iglesia Potosina, celebramos a Jesús Sumo y Eterno Sacerdote en tu persona, porque son nada más y nada menos que 50 años de predicación, de enseñanza, de Eucaristías, de acciones pastorales, incluso de renuncias y sacrificios. “El Señor te regala muchas cualidades, dones, carismas, pero el más importante es el don del Sacerdocio. Gracias por elegir al Señor en tu vida a través de tu Ministerio. “Dios se hace presente con tus Palabras, pues en la Consagración haces que Jesucristo se haga presente, baje del Cielo y sus Misterios también se hacen presentes y actuales. “Los Sacerdotes somos amados y protegidos por Dios y hoy tú y tu compañero Sacerdote, el Padre Manuel hacen realidad las palabras: Tu Eres mi Hijo muy amado en quien tengo puestas todas mis complacencias. “Gracias por entregarle tu vida al Señor sin buscar el protagonismo. Hoy te felicito y me alegro por tu Sacerdocio” Concluyó con énfasis don Carlos Cabrero Romero, arzobispo de San Luis Potosí.

Fe y autoestima Por P. Memo Gil

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uizás pueda llegar a sorprender la relación entre la autoestima y la fe. Pero, para valorarse uno a sí mismo, siempre hace falta, una buena dosis de fe. El conocimiento de nuestros valores o fortalezas suele ir empañado, con frecuencia, por la soberbia que supervalora nuestras condiciones o bien, acrecienta el tamaño de nuestras debilidades o vicios, empujándonos a despreciar todo lo que hay de bueno en nosotros. La autoestima nos lleva a creer en nosotros lo suficiente para no abandonarnos y lo justo para no creernos superiores. La autoestima es una declaración firme de fe en nuestras posibilidades y, por ello, de confianza en los demás a los que necesitamos siempre. Creer en nosotros es creer que podemos, con la ayuda de los otros, alcanzar el objetivo para el que hemos nacido. Y el objetivo nunca es solo tener, sino ser. Ser aquel que Dios quiere que sea. Para lo que fuimos creados. “Sé quien eres”. En el camino por lograrlo y, a pesar o gracias a las circunstancias, siempre es posible conti-nuar si no perdemos la fe. Fe en nuestros dones, que por serlo, los hemos recibido pero, que son nuestros para que los hagamos fructificar. Y al confiar en que los tenemos y descubrimos cómo nos pueden ayudar a vivir, reconocemos también que Dios nos los ha dado porque sabía lo que éramos capaces de lograr. Por lo que esta misma fe en nosotros nos debe llevar a la fe en Él. Los defectos o vicios se pegan a nosotros, como la suciedad, casi sin darnos cuenta. Primero es necesario reconocerlos y después, tratar con paciencia de erradicarlos de nuestras vidas, ya que son un peso que nos impide crecer. Ensucian nuestro corazón y no nos dejan ver lo que de bueno y bello hay en nosotros y ocultan la belleza, la bondad y el amor que hay a nuestro lado. Por eso nos hace falta la fe,

porque muchas veces no vemos y, tener fe, es creer en lo que no se ve. No vemos que Dios está siempre de nuestro lado y que nos ayuda a superar lo que para nosotros resulta muchas veces difícil enfrentar. Fe en nosotros, fe en cada una de las personas con las que tratamos y a las que hemos de trasmitirles la fe en sí mismas, la autoestima y con ella, la confianza en los demás. Pero sobre todo, la confianza en Dios. Cuando no hay una sana relación con Dios, cuesta mucho valorarse uno mismo. Pues se puede recurrir a muchas cosas para compensar ese valor que nos viene como hijos de Dios. Hay que aprender a reconocer cómo Dios no sólo está con nosotros, sino en nosotros. Y gracias a esta relación de amor con el Dios que da sentido a nuestra vida, sabemos lo valiosos que somos para Él. Aún cuando experimentemos lo peor del pecado. Dios no nos abandona y siempre espera que volvamos a Él arrepentidos. La autoestima, para mantenerla, es preciso que esté vinculada con un proyecto de mejora personal que merezca la pena. Quien no se esfuerza por nada ni por nadie, la suele tener muy baja, y con frecuencia la intenten estimular con la ostentación de lo que poseen y presumiendo de lo que no son. Es por eso que cuando no se tiene al alcance algo con que aparentar se derrumban sus falsas seguridades, al grado de no creer definitivamente en uno mismo. Y claro, que cuando no se confía en sí mismo, difícilmente se confiará en alguien más, incluso en Dios. Por eso hemos de ser personas de fe en nosotros y transmitir esa fe a los demás para que con seguridad y auto confianza busquen y encuentren el sentido de sus vidas. Nuestra autoestima, como creyentes, se hace infinita, cuando se es consciente de que uno tiene Fe. Confiamos plenamente en Dios, porque Él confía también en nosotros, y eso nos hace ser las personas más valiosas en el universo.


SEPTIEMBRE 15 DE 2013

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El templo de Jerusalén necesita menos que yo. Yo tengo hijos, una esposa. ¡Y que me peguen si es fácil mantener a toda esta tribu de panzas aventureras! Él, por el contrario, está solo. Y los hombres solos, como se sabe, casi no tienen problemas. Haré, pues, como que no me entero de que él viene todas las noches a dejar parte de la cosecha en mi granero. Con esto le daré a entender que estoy de acuerdo con sus razonamientos y que me parecen no sólo justos, sino justísimos. De haber pensado así, lo más seguro es que al final ninguno hubiera hecho nada por el otro y que ambos acabaran diciendo: -¿Y por qué debo darle a mi hermano más lo que en justicia le toca? ¡Después de todo, cada uno tiene sus propias necesidades!

-L

os rabinos, que siempre tienen a la mano una bella historia para explicar lo que no siempre resulta fácil comprender –Jesús era un maestro consumado en el arte de contar historias-, cuentan la siguiente a propósito de la construcción del Templo de Jerusalén: «Había una vez dos hermanos que se querían mucho. El más joven tenía esposa y cuatro hijos. El mayor nunca había contraído matrimonio y vivía solo. Los dos eran pobres granjeros que trabajaban de sol a sol para sobrevivir cultivando la tierra que su padre les había legado de forma equitativa. Cada año, tras la cosecha, dividían esta en dos partes iguales que almacenaban en sus respectivos graneros. «Una noche el hermano mayor despertó y se dijo: “No es justo por mi parte tomar la mitad de cosecha. Mi hermano tiene esposa e hijos que mantener. Debería darle una parte más cuantiosa de la cosecha”. «Así pues, en mitad de la noche, el hermano mayor secretamente llevó parte de su cosecha al granero de su hermano. Entretanto, el hermano menor también se despertó preocupado en mitad de la noche. “Todos estos años, he dividido la cosecha a partes iguales con mi hermano –se dijo a sí mismo-. Sin embargo no he sido justo. Yo tengo esposa e hijos que me reconfortan, pero él está solo. Cuando sea viejo, mis hijos cuidarán de mí, pero él no tendrá nadie que le ayude”. «Así pues, en mitad de la noche, el hermano menor cargó parte de su cosecha en su carro y la depositó en el granero de su hermano. «Puesto que ninguno de los dos sabía qué estaba haciendo el otro, a pesar de sus respectivos esfuerzos por compartir su parte de la cosecha, ambos se sorprendieron al comprobar que sus graneros siempre estaban llenos. Así pues, los

dos hermanos dedicaron varias noches a cargar, trasladar y descargar el grano de su granero en el de su hermano. «Finalmente, una noche, ambos hermanos se cruzaron en mitad del camino. Sin dar crédito a sus ojos, saltaron de sus carros, se abrazaron y lloraron de alegría. «Cuando Dios contempló aquel fraternal gesto, decidió que el Templo Sagrado fuera construido en el lugar exacto en el que los hermanos se encontraron aquella noche» (Byron L. Sherwin, ¿Por qué ser buenos? El sentido de la ética en el mundo actual, Barcelona, Plaza & Janés, 1999, pp. 43-44). ¡Hermosa leyenda que nos revela el secreto no sólo del emplazamiento del Templo de Jerusalén, sino de la felicidad y del arte de vivir! Si se mira con atención, cada uno de los dos hermanos pudo limitarse a hacerse la víctima y reconocer como justo el razonamiento del otro, diciendo: -Es verdad que tengo yo mucha más necesidad que mi hermano. Dejaré que me dé, pues, todo lo que quiera. Pero ninguno de los dos pensó sólo en sí mismo y de esta manera los graneros de ambos se hallaron siempre llenos. El hermano soltero pudo haber razonado del siguiente modo: -¡Estoy solo, solo! ¡Ah, y qué feo es estar solo! Ya lo dijo Dios desde el principio de los tiempos: No es bueno…, etcétera. Y si me llegara a enfermar, ¿qué será de mí? Los solteros necesitamos más dinero que los casados, pues mientras a éstos los atiende su mujer gratuitamente, a nosotros todo nos lo cobran. Mi hermano, por lo tanto, tiene razón: yo necesito el dinero más que él. Y el casado, por su parte, pudo haber dicho también: -Mi hermano no mantiene a nadie, de modo que

Pues cuando no hay reciprocidad, es decir, cuando es siempre uno el que piensa en los demás y nunca a la inversa, tarde o temprano sobreviene el cansancio, y con él la decepción y el conflicto.

No le demos más vueltas: allí donde alguien empieza a pensar sólo en sí mismo, allí las cosas se han echado a perder. Únicamente cuando no pienses en tener lleno tu granero, lo estará. En esta vida todo sucede como con la búsqueda de tesoros, que el que los busca, no lo encuentra. Una vez, una familia conocida mía se puso a hacer hoyos en su casa, pues alguien les había dicho que había mucho dinero enterrado en ella. Buscaron aquí, buscaron allá, perforaron acullá, y no encontraron nada. Al cabo de un mes, la casa daba la impresión de haber sido bombardeada. Y se dijeron: «Esto ha quedado inhabitable. Vayámonos a vivir a otro lugar». Y así lo hicieron. Cundo el nuevo dueño de la casa vio aquellos hoyos, se dijo: «¡Qué mala compra he hecho!», y dio una patada a la pared de puro coraje. La pared se vino abajo y, ¡claro, allí estaba el dinero! De pronto las monedas empezaron a brotar como de una fuente que no se agotaba. Este es un caso de la vida real. Ahora bien, ¿por qué los primeros no encontraron el tesoro en tanto que los últimos sí? Porque lo buscaban; de no haber pensado en él… Bien, pues así sucede con las cosas de esta vida. Sólo el que no quiere ser amado lo será. Sólo el que está dispuesto a llenar el granero de su hermano, verá que el suyo nunca se vacía.


(Tercera Parte) Por: Ricardo García Flores

JESUITAS 1623

Los religiosos de san Ignacio de Loyola también fundaron su colegio en San Luis Potosí, gracias a la generosidad de don Juan de Zavala el año de 1623 con un legado que por 50,000 (cincuenta mil) pesos oro, estableció en su testamento con la precisa encomienda de que se fundara un colegio de la Compañía de Jesús. En el colegio de los jesuitas se impartía instrucción primaria, estudios de humanidades y Filosofía para los alumnos que se preparaban para el bachillerato y las carreras liberales, esta actividad perduró por espacio de 144 años, o sea, hasta el año 1767 en que el rey Carlos III de España decretó la expulsión de la Compañía de Jesús de todos sus dominios. A este mandato se opusieron la mayor parte de los habitantes de la ciudad y de varios pueblos de la región quienes tomaron las armas para evitar que se cometiera tamaña arbitrariedad. No obstante, el decreto de marras se cumplió pasando sobre los cadáveres de miles de opositores. Con este hecho se interrumpió de súbito la meritoria labor educativa de los padres jesuitas y así quedó abandonada durante 57 años, sobre todo, la educación superior y de no ser por los padres franciscanos, agustinos, mercedarios y unos cuantos particulares generosos muchos niños y jóvenes hubieran quedado sin recibir la educación elemental. A los padres jesuitas se debe la construcción de la parroquia del Sagrario que se concluyó en el año de 1675, templo de estilo barroco con altares interiores sobredorados que desaparecieron hacia el año de 1840, éstos corrieron la misma suerte que los de san Francisco y san Agustín, desaparecieron para dar paso, con el pretexto de la modernidad, a los altares de estilo neo clásico. Estos religiosos construyeron también la Capilla de Loreto, hacia 1700, del mismo estilo que el templo y fue la más hermosa que construyeron los padres jesuitas en todo México. De los altares barrocos interiores no queda ninguno y sólo queda el que hace las veces de altar mayor que fue adaptado y encaramado sobre dos columnas laterales de madera que se doraron para disimular el pegote. Este altar pertenecía a la Santa Casa de Loreto que estaba a espaldas del altar mayor en lo que ahora es un anexo del templo que mira hacia el norte. Los jesuitas de San Luis Potosí fueron dueños de la Hacienda de San Francisco Javier de la Parada

(actualmente se conoce como La Parada) donde se producía con abundancia maíz, frijol, verduras, hortalizas y frutas, contaban con gran número de cabezas de ganado vacuno y lanar, esta abundancia beneficiaba a los habitantes del San Luis Potosí de aquella época.

san Alberto de México. Este sacerdote en el año de 1735 adquirió por compraventa unas casas ubicadas detrás del convento de San Francisco (algunos historiadores suponen que estas fincas se localizaban en el lugar que ocupa actualmente el templo metodista en la calle de Independencia).

MERCEDARIOS

Por diversas razones, que no viene al caso comentar, no pudo construirse inmediatamente y en ese lugar, templo y convento sino hasta el año de 1738, año en que llegaron cinco religiosos españoles que provenían del convento de Celaya y se hospedaron en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, se trasladaron luego a las casas que había adquirido fray Nicolás y fue hasta el año de 1744 cuando se mudaron al hospicio que ya habían construido o sea el edificio que está al sur de la Iglesia del Carmen de San Luis Potosí y que fueron los Servicios Coordinados de Salud Pública en el Estado, luego el departamento de Salubridad y actualmente El Museo del Virreinato.

1627

El primer mercedario que pisó tierras potosinas fue el capellán de Hernán Cortés Fray Bartolomé de Olmedo hacia el año de 1522, pero dichos padres de la Merced se establecieron en San Luis Potosí a fines de l627 ya con el propósito de construir su convento en esta ciudad, desde entonces hubo padres mercedarios de planta. Hay que aclarar, sin embargo, que no construyeron el edificio inmediatamente porque encontraron fuerte resistencia por parte de los franciscanos y agustinos. Después de largos y complicados litigios se establecieron jurídicamente en el año de 1675. Habitaban el convento de ocho a diez religiosos entre sa-cerdotes y legos dedicados al ministerio pastoral y a la enseñanza a diferentes niveles pues tenían una escuela gratuita de primeras letras, para niños y adultos, a la que asistían más de cien alumnos, impartían una clase de Gramática y otra de Filosofía exclusivamente para jóvenes; una cátedra de teología Moral a la que asistían todos los sacerdotes y clérigos religiosos de la ciudad. Esta actividad permaneció hasta la exclaustración de los mercedarios en el año de 1859. El templo de la Merced ocupó lo que actualmente (año 2009) es el jardín Colón, era de estilo barroco de muy sobria composición. Lo más notable de la construcción era su torre formada por dos cuerpos que remataban en un cupulín en forma de una corona real.

CARMELITAS 1738

Los carmelitas, una vez que obtuvieron la concesión real para establecerse en la ciudad de San Luis Potosí de la Nueva España, construyeron su convento e iglesia con el legado que les hizo el generoso caballero don Nicolás Fernando de Torres. El primer religioso del Carmen que llegó a San Luis Potosí fue fray Nicolás de Jesús María, prior en ese entonces de la Provincia única que hubo y hay de

La construcción del templo se comenzó el 23 de febrero del año de 1764, y desde entonces ha sido el ornamento más bello de nuestra ciudad. En la parte posterior de templo y convento del Carmen los frailes cultivaban una enorme huerta, que se convirtió luego en la Alameda Juan Sarabia; en ella construyeron un estanque y perforaron nueve pozos que después de más de doscientos años siguen surtiendo de agua a una gran parte de la población y en las épocas de sequía, que son muy frecuentes en la zona sirven de un gran alivio porque a pesar de su antigüedad no se han agotado. Los religiosos construyeron además un colegio para niñas pobres que estuvo ubicado donde es, el día de hoy, El Palacio de Cristal en la esquina formada por las calles de Hidalgo y Álvaro Obregón. En ese colegio se enseñaba a las alumnas a leer, escribir, contar y otros muy diversos oficios manuales y artesanales. Junto al colegio o beaterio de niñas, como se le conocía, se levantaba el templo de San Nicolás obispo, de estilo barroco estípite, constaba de una hermosa torre y en su interior se construyeron siete altares sobredorados, estípites, semejantes a los del templo del Carmen. En el interior de la mueblería La Elegancia propiedad de los hermanos Leboreiro Antón puede verse aún hoy parte de la arquería de lo que fue el patio del Beaterio de Niñas educandas de San Nicolás Obispo y en algunos comercios de la calle de Hidalgo entre las de Álvaro Obregón y el pasaje Arista se conservan parte de los muros del colegio y algunas bóvedas del mismo.


Fe y política

El verdadero poder es el servicio Por: Carlos Lamadrid Muñoz Politólogo y Ejecutivo de Comunicación de la CEM

S

in duda, la situación global que estamos viviendo merece una reflexión, pues nos encontramos ante un profundo malentendido que requiere pronta atención antes de seguir cobrando factura. En todos lados vemos funcionarios públicos, líderes políticos, religiosos y sociales, empresarios, etcétera, personas en general con puestos o posiciones que los ponen al frente de la sociedad y que han olvidado el sentido original del lugar que ocupan. Ocupar estas posiciones “privilegiadas” para rodearse de aduladores, para cobrar fama per se, hacer fortuna a costa del puesto o del reconocimiento que los demás tienen sobre uno, es además de irresponsable, absolutamente contrario al sentido original de estas posiciones. Quienes se encuentran al frente de una comunidad, de un grupo, de una nación, etcétera, no debe ser para engrandecerse a sí mismo, sino para servir al resto de sus semejantes, para buscar el bien común. Quienes son personas más estudiadas han de poner sus conocimientos al servicio de los demás, no para ponerse por encima de ellos y aprovecharse de la ignorancia del otro. De nada sirven las formas y la pompa de hacerse llamar licenciado, doctor, maestro, reverendo, diputado, entre otras, si es para abusar del menos favorecido y de sacar ventaja personal de ello. De la misma manera, quien posee una posición económica más relajada ha de buscar cómo emplear sus recursos de modo que retribuyan a la sociedad, y no usarlos para presumir y ostentar frente a quienes tienen menos o no tienen. Muchos son los ejemplos de personajes que se aferran al poder porque no quieren perder los privilegios que gozan, o quienes únicamente usan su cargo para posar y vivir frente a los reflectores y las cámaras, o para agregar ceros a su cuenta bancaria. Hay personas que al ocupar estos cargos se pierden en su egoísmo y usan su posición como ya dije para sa-tisfacer sus ambiciones al conocer las mieles del poder, pero más alarmante es que haya personas que buscan esos cargos “de poder” con la intención de usarlos para aprovecharse, es decir, que desde antes de acceder a ellos ya tienen toda la intención de servirse en lugar de servir. El Papa Francisco dijo en su audiencia del 26 de junio que todos somos iguales, reconociendo que incluso él es igual a cualquier otro, y así lo ha demostrado a lo largo de su pontificado. En repetidas ocasiones ha dicho que los líderes tiene que bajar y estar con el resto; conocer sus necesidades y problemas y servir a los demás, y no ponerse en lo alto haciéndose servir de los demás. Debemos pues, reflexionar todos el papel y la posición que ocupamos cada uno en la sociedad y la responsabilidad que tenemos frente a los demás, y entender que “el verdadero poder es el servicio”. Si tomáramos más en cuenta esta frase pronunciada por el Papa en la Misa de inicio de su pontificado, seguro que el presente que hoy vivimos y la perspectiva del futuro serían mucho menos abrumadoras.

Una guerra insensata N

(www.siame.mx)

ubarrones terribles y amenazantes se ciernen sobre el mundo ante la insensata pretensión de algunos de invadir Siria. La razón esgrimida es débil: el supuesto uso de armas químicas contra civiles por parte del gobierno de Damasco. El pretexto es del todo insuficiente, dado que no hay pruebas fehacientes de que fue el gobierno sirio el que usó esas atroces armas, y la razón se vuelve estúpida en el razonamiento que aquellos, al decir que es inmoral ver morir a cientos de niños por el uso de las armas químicas y quedarse de brazos cruzados. ¿Acaso no es también inmoral atacar sin pruebas y sin el consenso de las Naciones Unidas, provocando muchísimas más muertes y desolación con una invasión que ciertamente no será quirúrgicamente impecable? ¿No es inmoral provocar el odio del mundo musulmán hacia Occidente –de por sí exacerbado– a causa de las abusivas intervenciones de Estados Unidos en Medio Oriente, como las tristemente célebres invasiones a Irak y Afganistán, cuya principal víctima ha sido la población civil, sobre todo las minorías cristianas que viven en los países árabes, y que sufren el terrorismo por parte de las facciones integristas del Islam. A contracorriente de la insoportable soberbia de los poderosos del mundo, el Papa Francisco ha hecho un dramático llamado a la paz en su angustiado mensaje del Ángelus del domingo pasado, en el que dijo: “Repito con voz alta: no es la cultura del enfrentamiento, del conflicto, la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino la cultura del encuentro, del diálogo: éste es el único camino hacia la paz”. Es esa misma paz de la que también está sedienta nuestra patria, debido a que desde hace años, México sufre los estragos de la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, una lucha que ha dejado miles de muertos, muchos de ellos, cier-

to, miembros del crimen organizado, pero muchos otros no, pues han sido víctimas inocentes que nada han tenido que ver con esas atroces actividades: ¡¿Cuántas familias destrozadas, cuántas viudas y huérfanos ha dejado este mal que, como un cán-cer, ha invadido, incluso, el tejido social?! En este contexto de violencia, hay otras expresiones que han sido contenidas, como las que ha protagonizado la Ciudad de México en las últimas semanas. Comprensiblemente, gran parte de la ciudadanía ha hecho evidente su hartazgo por la afectación que las manifestaciones han provocado en las actividades cotidianas, en el trabajo y en la economía; sin embargo, es de reconocer la prudencia y la paciencia que ha tenido el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, al mantener una actitud de calma y diálogo para no exacerbar la de por sí ya crispada situación social. Sin embargo, la Ciudad de México no puede seguir siendo víctima de un sinfín de manifestaciones que afectan a los ciudadanos que nada tienen que ver con los justificados o injustificados reclamos de los diversos grupos sociales. Es urgente una legislación que no sólo respete el derecho a disentir y manifestarse, sino que garantice el libre tránsito al que tiene derecho la ciudadanía, a fin de que sus actividades no se vean afectadas. De igual forma, debe evitarse caer en un estado policiaco de represión, pero también proteger a los policías que, hoy por hoy, son los más desprotegidos ante el exceso de violencia de algunos sujetos que, por lo visto, nada tienen que ver con los reclamos sociales de quienes se manifiestan pacíficamente. La Iglesia se une al clamor del Papa Francisco por la cultura de la paz, la tolerancia y el diálogo, finalmente, la fe cristiana está asentada en creer que la fuerza del amor siempre será más fuerte que el odio y la vi-


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La Oración sotros, como lo enseña Jesús en el Padrenuestro, también nos une con el Padre. Pero no solo eso, sino el amor a Dios expresado en la oración, en la alabanza, en la entrega total y absoluta a su voluntad omnipotente.

Jesús hace toda clase de milagros debido a que permanece unido al Padre, hace siempre y en todo momento lo que el Padre le dice. Piensa en todo momento en el Padre. Siempre está deseando agradar al Padre.

Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. El les preguntó: “¿De qué discuten con ellos?”. Uno de entre la gente le respondió: “Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido”. El les responde: “¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo habré de soportarlos? ¡Tráiganmelo!”. Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces Él preguntó a su padre: “¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?”. Le dijo: “Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros”. Jesús le dijo: ¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!”. Al instante, gritó el padre del muchacho: “¡Creo, ayuda a mi poca fe!”. Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él”. Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?”. Les dijo: “Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración” (9, 14-29).

Jesús ha bajado del monte de la Transfiguración con sus discípulos. Ellos aun están asombrados y estupefactos por las maravillas que acaban de ver. Y son testigos de otro milagro de Jesús. Ahora se trata de un joven poseído por un mal espíritu. Un demonio terco y recalcitrante. No se va por nada. Los otros discípulos de Jesús han intentado echar fuera a ese mequetrefe, pero no lo han logrado. Se trata de un espíritu violento, que sacude, que enmudece, que ensordece, que ciega, que para-liza. Un espíritu cruel y desobediente. Jesús interviene porque se lo han pedido los familiares

del pobre hombre esclavo del mal. Y Jesús, que es compasivo, ayuda a esa familia atribulada liberando a su muchacho. Interesante. Jesús expulsa al demonio solamente con unas cuantas palabras. La escena es conmovedora. ¿Por qué no pudieron los apóstoles? Quizá porque un mudo no puede hablar con otro mudo. Y los apóstoles eran mudos en su interior, porque no hablaban con Dios. Si hablaran con el Padre, si hicieran oración, hubieran podido declarar la expulsión a ese mal espíritu y les hubiera obedecido. Jesús, cuando estuvo a solas con sus amigos, los más cercanos, los que quisieron en vano antes expulsar a aquel espíritu inmundo, les dice la razón por la que no pudieron arrojarlo: porque necesitaban hacer oración. Esto nos deja pensando. ¿Jesús arrojó a los demonios porque oraba al Padre? ¿No es cierto que donde está Jesús está el Padre? ¿No es verdad que quien ve al Padre ve al Hijo? ¿No es verdad entonces que el Padre actúa en Jesús? Efectivamente, porque hay una perfecta comunión de amor, y de omnipotencia entre el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo. Eso es la oración: perfecta comunión en el amor. Entonces otra cosa que faltaba a los apóstoles para echar fuera a cualquier demonio era el amor a Cristo, amor incondicional, amor total. El amor ahuyenta el mal. Jesús enseña esto en otros momentos más. Recordemos la enseñanza de la semilla de mostaza: “le dirían a ese monte: desplázate de ahí; y ella les obedecería; y nada les sería imposible” (Mt 17, 20). “todo cuanto pidan en oración, crean en su corazón que ya lo han recibido y lo obtendrán”. Todo lo que pidan en mi nombre el padre se los otorgará (Jn 14, 13), si lo hacen unidos en mi nombre (Mt 18, 20).

En efecto. El amor es lo que nos vincula, es más, nos vehicula al poder de Dios. El amor entre no-

Jesús en muchos momentos de su vida se dedicaba a la oración. Es cierto que todo su tiempo estaba pensando en el Padre, y seguramente quienes escribieron los evangelios lo supieron; los apóstoles seguramente lo vieron hacer oración a menudo, quizá diariamente. Y los escritores sagrados lo declararon solamente en los momentos cruciales de la vida de Jesucristo. Los evangelistas nos refirieren sus momentos de oración, casi siempre interrumpidos, o por las multitudes, o por los apóstoles. Pero estos pocos datos nos indican que Jesús es un hombre de oración; ejemplar persona orante, que quiere dedicar toda su vida al Padre celestial. Pero ellos, los apóstoles, ¿qué sabían de la oración si cada que Jesús les mandaba que se mantuvieran en vela les ganaba el sueño? Y a menudo Jesús insistía en diferentes momentos. Velen y oren, manténgase alerta. Sean como el centinela, como el siervo que espera la llegada del amo. Aprendan a construir su casa sobre roca. Les habló de las vírgenes necias y de las prudentes. Les decía de muchas maneras que no malgastaran el tiempo, que se pusieran a orar; hasta les enseñó a decir el Padrenuestro. Sí. Él con mucha frecuencia les insistió en la importancia de orar, de pedir, de rogar al Padre. Pero ellos permanecían dormidos, ellos seguían distraídos, ellos permanecían sin el poder de la gracia. ¿Cómo es que no pudieron expulsar a un demonio como aquél? Les faltó oración, les faltó creer que en el nombre de Jesús lo que parece imposible ocurre. Y Jesús, maestro de oración, llegó del monte de la transfiguración, lanzó la orden y aquel espíritu sordo y mudo, aquel espíritu violento y epiléptico, salió del pobre muchacho, y se fue para no volver más. Es cierto lo que dice Jesús, es necesario orar para expulsar el mal. Y así lo hizo saber cuando enseñó a orar a los discípulos: en una de las peticiones, en la última, según san Mateo, dice y líbranos del mal (6, 13). La oración libera, cura, sana el alma; la oración es poderosa porque conecta con el Todopoderoso; ¿qué es un espíritu inmundo frente a Dios? No es nada. Aliados con el que todo lo puede nos vemos libres de cualquier aflicción. El Señor escucha. No nos quedemos mudos. Dejémonos liberar.


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Palabra de Dios “Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido” Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10 En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los pu-blicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y como con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: `Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido´. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse. ¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: `Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido´. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente”. Palabra del Señor Gloria a ti, Señor Jesús

La fiesta del Padre El mensaje del Evangelio por medio de tres parábolas sobre la grandeza de la misericordia de Dios nos llama a un verdadero compromiso de fe y a dar testimonio del proyecto de Dios. Las parábolas nos describen en la actualidad un realismo creciente que invade todos los niveles. Hay un deterioro de la fe, de los valores y de la Iglesia y no podemos tomar la postura del Hijo mayor que se justifica sino la presencia y el amor del Padre. 1.- Ver: el secularismo por el alejamiento de los creyentes en la oveja extraviada; el materialismo en la moneda pérdida y el individualismo del joven que deja su casa. 2.- Buscar. La forma no es de encerrarse, ni de conservación, sino de salir a encontrar, de barrer lo que no funcione y de una esperanza activa en el Hijo Pródigo 3.- Actitud de brazos abiertos. Anunciar la fe, rescatar los valores y de luchar por las personas. Cristo nos convoca a una misión afectiva y efectiva. Pbro. Pedro S.S.

Misa del Espíritu Santo en el Seminario

P

Por: Alejandro Martínez

ara iniciar el ciclo escolar 2013-2014, en el Seminario Potosino, celebramos la misa del Espíritu Santo. Presidida por el señor arzobispo don Carlos Cabrero Romero y concelebrada por el obispo de Ciudad Valles, don Octavio Balmori Cinta. Asistieron las tres casas de formación del Seminario. Fueron enviados al año de pastoral 7 alumnos. Instituidos 13 Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión. En esta Celebración Eucarística los maestros que imparten clase en esta institución hicieron ante el obispo su profesión de fe. Posterior a la Eucaristía se llevó a cabo una reunión de diálogo entre maestros y alumnos.


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SEPTIEMBRE 15 DE 2013

Me diste vida, me brindaste amor…

...Lo de Dios a Dios

(job 10, 12)

Por Lic. Rafael Gómez

L

a paternidad y la maternidad son en sí mismas una confirmación, más que una consecuencia del amor, y constituyen “una novedad y una riqueza” confiadas al amor real del hombre y la mujer. Hasta ahora la ley, que pretende extenderse a todo México, facilita el aborto y exonera de culpa a la mujer y no se hace preguntas sobre el varón que intervino en la gestación de la vida abortada. La separación entre los actos de la mujer y los del varón, en esta acción que supone comunión de amor, es motivo de una reflexión seria sobre la muerte de algo más en la ecología humana y que ocurre cuando se separa lo inseparable. Se habla del derecho de la mujer a dar muerte a la vida humana naciente y queda separado e ignorado el derecho del varón que intervino en este acontecimiento de nivel social; pero hay una separación y una omisión dolosa y dolorosa, porque mucho de la naturaleza humana se duele, sufre y muere, cuando a la vida naciente se le niega el derecho a la vida, que es el ingreso fundamental a cualquier otro derecho. Quedan separados, además, los derechos de los deberes, que es de lo que ahora nos proponemos tratar. En la civilización de la muerte parece que solo cuentan los derechos porque pocos hablan de lo que les es inseparable: los deberes. Es claro que no pueden existir derechos sin deberes. Por esta misma razón, lo que se refiere a la ley se separa de la ética porque los actos humanos pierden su consistencia de buenos o malos cuando la ética queda sin efecto y acaban separándose la voluntad y el entendimiento. Es así como se convierten en indeseables, la generosidad, la reciprocidad, el amor real, el bien común… Muchos definen la libertad como “ausencia de ataduras”, pero las responsabilidades, los compromisos, las obligaciones, y otros temas indeseables, encajan en el concepto de ataduras. En este caso no hay manera de entender el amor real, la generosidad, el bien común, la reciprocidad, etc., sin eso que se empeñan en considerar como ataduras; así como no hay manera de entender la libertad sin el compromiso con todos estos valores. No hay, pues, manera de entender los derechos sin los deberes. La novedad y la riqueza, confiadas al amor de quienes procrean, hace que

(Segunda Parte)

estos entrañen una responsabilidad singular hacia el bien común que está representado por el valor de la persona y por lo que representa la medida de su dignidad. El derecho de la mujer al abortar, rompe con su persona y rompe con la relación y la persona del varón que es cómplice del aborto y del rompimiento. Tal rompimiento ignora la dignidad de la persona, del matrimonio y de la familia como expresión primera y fundamental de su propia naturaleza social. Por otro lado, el hombre y la mujer que se unen mediante la unión física, saben que pueden convertirse en padres y saben que viven un especial momento de responsabilidad, aunque solo busquen la intensidad del momento, ese momento tiene un valor muy significativo tanto por la acción intencional, como por su relación interpersonal y su inseparable servicio a la vida. El derecho a la intensidad del momento, por medio del placer, respecto del deber que está en lo significativo del momento, no se pueden separar porque, además, son parte de la misma acción. Tampoco se pueden separar la relación interpersonal y el servicio a la vida aunque se pretenda argumentar que se trata de una acción no intencional. Es decir que lo que se pretende ver como un derecho del cuerpo no es posible entenderlo así, porque el cuerpo no vive separado del espíritu y el crecimiento de la persona depende de la unidad de su cuerpo y de su espíritu. Sabemos que no existen los derechos del cuerpo sin los deberes del espíritu. Por eso es tan urgente buscar nuestro propio encuentro y el encuentro de todos con nuestro Señor Jesús, que tomó un cuerpo visible, como nosotros, para rescatar a nuestro cuerpo de la separación con su espíritu y “se hizo la imagen visible de Dios invisible”, para que nuestro cuerpo cumpla su enorme encomienda de expresar a su propio espíritu y de hacer visible lo invisible del mundo, como signo del misterio escondido en su vocación a la eternidad y con su Creador.

Juan Pablo II en México

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Por David Grimaldo

stimados lectores, como les he expresado en artículos anteriores, estos números están dedicados a la persona y el pensamiento social de del Papa Juan Pablo II. Hemos mostrado algunas ideas que nos ofrece la encíclica programática Redemptor hominis, sobre todo, lo que tiene que ver con el aspecto social. El Papa mostraba en su pensamiento social a la persona humana en su relación con la Polis (ciudad). Hacía el enlace entre la dignidad de los seres humanos y el bien común. Persona y bien común. En su viaje a México el Papa nos dejó un legado importantísimo sobre cómo debería ser el compromiso social de los mexicanos. De hecho, sus viajes a México estuvieron marcados por esta preocupación, ya que siendo un País eminentemente católico se encontrasen grandes índices de pobreza, marginación e injusticia social. El Papa nos ofreció de manera ordenada en dónde se debería trabajar para disminuir los males sociales. Hablando a los representantes de las organizaciones católicas nacionales, el Papa Juan Pablo II, invitó a sus auditores a dejar “progresivamente” de lado las “crisis de identidad, las contestaciones estériles y las ideologías extrañas al Evangelio”, y a combatir espiritualmente mediante el compromiso por los asuntos del mundo, “oponiendo con constancia la paz y la justicia a toda violencia u opresión, capaces de discernir con espíritu crítico las situaciones, ideologías, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia”. Aquí pone el Papa a la Doctrina Social de la Iglesia no como ideología sino como luz que permite discernir las ideologías extrañas al Evangelio. A los obreros de Guadalajara (30 de enero de 1979), el Papa pide que no se adhieran a ideologías de “odio y violencia”. Para un cristiano, no es suficiente denunciar injusticias; se le pide ser testimonio y factor de justicia; esto es más oneroso, pero conduce al amor social. En esta primera visita a México, la vida del Sumo Pontífice fue impactada tan fuertemente que a partir de este hecho la vida pastoral de la Iglesia se vio de otra manera. Empezó a recuperar la vida itinerante de los primeros evangelizadores. El Papa lo hacía a la manera moderna y en todo el mundo. Atraía multitudes. El Vicario de Cristo se encontraba con la muchedumbre y lo escuchaban con atención. La gente del Poder empezó a ver este hecho con preocupación. El efecto de concientización, a la manera evangélica, empezó a surtir efecto. El bloque socialista seguía con enorme interés su caminar y su pensamiento. Polonia con el sindicato “Solidaridad” empezaba a tomar la lectura del pensamiento social del Papa como la bandera de sus luchas y reivindicaciones. A los países capitalistas les llamaba fuertemente la atención la persona del Papa por su denuncia del neoliberalismo y de la globalización. Para contrarrestar los efectos destructivos de esta maquinaria capitalista Juan Pablo II hará una llamada urgente a la “Globalización del amor, de la Solidaridad, de la Justicia” y todo lo que implique el bien de los demás y el desarrollo de los pueblos. Carísimos lectores, como ustedes sabrán, los mensajes del Papa fueron de tal magnitud impactantes, que en algunos sectores del mundo político nacional los veían con preocupación. Sin embargo, expresaban algunos personajes que esto no preocupaba porque a los mexicanos “les gustaba mucho el grito, las porras, las vivas” cuando venía el Papa, pero que nunca leían los mensajes. Y esto es verdad, porque son pocos los católicos que conocen los mensajes sociales que el Papa Juan Pablo II dirigió a los mexicanos. Permítanme escribirles algunos de estos mensajes del Papa a México sobre todo de la segunda visita. De esto trataremos la próxima semana. Por ahora, les saludo y bendigo desde mi nueva Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en la Mantequilla.


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XXVII ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL 8 y 9 de octubre Casa de la Acción Católica Queremos “Retomar, a la luz del 4to. Plan Diocesano de Pastoral, la experiencia de la Misión Permanente, para darle un nuevo impulso, como discípulos y misioneros de Jesucristo en nuestra Iglesia Potosina. “Llevemos a todos los rincones el Evangelio de la vida”

La Iglesia Potosina y el Semanario LA RED Se une a la pena que embarga a la Familia González García Por la pérdida irreparable de la señora

Matilde García

Madre de nuestro entrañable hermano ya también llamado a la Casa del Padre Sacerdote Juan Manuel González La señora Matilde fue conocida por su colaboración cercana a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Santa María del Río, también fue una bienhechora y colaboradora del Seminario Potosino. Descanse en Paz

Av. Constituyentes Poniente # 49 local 3 (Paseo Constituyentes, carretera libre a Celaya)

PREVIA CITA

Col. El Pocito, Querétaro, Qro. Tel. (01 442) 216 99 23 y 196 80 94


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