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Año 5

No. 237

Semana del 01 al 07 des eptiembre de 2013

Septiembre, mes de la Biblia

La lectura orante de la Palabra realizada en comunidad, nos pone en sintonía con la voluntad de Dios

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ara los Católicos, el mes de septiembre está dedicado al conocimiento y divulgación de la Biblia, ya que quien se llame cristiano tendrá que conocer la historia de la salvación y la Palabra de Dios, interpretadas auténtica y fielmente por el Magisterio de la Iglesia.

La Biblia, contiene la Revelación y es la fuente del conocimiento y el compromiso de vida en lo referente a la fe. Se dedica septiembre a la Biblia ya que el 30 de septiembre es el día de san Jerónimo, el hombre que dedicó su vida al estudio y a la traducción de la Biblia al latín. Nació en Dalmacia, cerca del año 340 y murió en Belén el 30 de septiembre de 420. San Jerónimo tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. La traducción al latín de la Biblia hecha por san Jerónimo, llamada la Vulgata (de vulgata editio, ‘edición para el pueblo’), ha sido hasta la promulgación de la Neovulgata en 1979, el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica Romana.

Tras lamentable atentado se convierte en “increíble fuente de inspiración”

Jane Richard, una niña de 7 años que perdió a su hermano de 8 años, Martin, y una pierna en el atentado de la Maratón de Boston de 2013, volvió a casa tras tres meses de rehabilitación y es una “increíble fuente de inspiración” para su familia. En una publicación del 15 de agosto en la red social Tumblr, la familia Richard señaló que la pérdida de su pierna no la ha “detenido o disuadido de ninguna forma”. “Tal como sabíamos que ella haría, cuando finalmente volvió a casa, Jane entró a casa con la ayuda de sus muletas, pero por sus propios medios”. En el atentado de Boston, presuntamente ejecutado por los hermanos Tamerlán y Dzhojar Tsarnáev, perdieron la vida tres personas. Una de las víctimas fue Martin Richard, el hermano de Jane. En declaraciones el 16 de abril, Russ Wilson, director regional de la escuela Pope John Paul II Catholic Academy a la que asistió Martin, explicó que los Richard son una familia católica muy querida y activa en su comunidad. Tras conocer sobre la muerte de Martin, la escuela publicó un comunicado oficial en el que ofreció “todas sus oraciones por la familia Richard durante este tiempo desgarrador. Martin era un ex alumno de la Academia y fue un niño amable y cariñoso con gran entusiasmo por el aprendizaje. Estamos profundamente entristecidos por esta tragedia”. En su comunicado en Tumblr, la familia Richard asegura que “no pasa una hora sin que sintamos la agonía de la muerte de Martin, y la forma sin sentido en que sucedió”. El dolor es constante, sin embargo, la familia Richard sabe que Martin está junto a ellos “en cada momento de cada día”, concluyó el mensaje de la familia Richard.


SEPTIEMBRE 01 DE 2013

Por Pacco Magaña

El arte de enseñar

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espués de un buen tiempo de vacaciones, de haber descansado y disfrutado de la vida en familia, los niños y jóvenes de México han regresado a las aulas, bueno, los que tienen la dicha de tenerlas. Existen muchos lugares en nuestro país en el que las lecciones se reciben casi a la interperie, en otras, la falta de materiales didácticos hace que lo que debiera de ser una experiencia de encuentro y crecimiento, sea una pesadilla de todos los días. La educación desde tiempos antiguos busca el arte de enseñar o inducir, a los que la reciben, a la fuente de los conocimientos que les permitan prepararse de la mejor manera posible para afrontar los difíciles retos de la vida. Pero no basta con recibir conocimientos, no se trata de solo aprender a estructurar una oración o un buen discurso; no se trata de aprender solo las matemáticas más elementales, sino de aprender a ser hombres y mujeres que sepan tomar sus propias decisiones, aprendiendo además a saber elegir con libertad y responsabilidad las mejores opciones para ser alguien en la vida. De frente a tantos problemas económicos, de frente a tanta violencia, de frente a tanta falta de interés por la lectura y la investigación, cabría preguntarnos qué es lo que está fallando en los sistemas de educación. Qué o quiénes son los responsables de tantas deficiencias en la asimilación de los contenidos tanto en el sector público como en el privado? Ciertamente todos somos responsables en este aspecto tan importante de la formación en nuestra patria. Los primeros docentes, los primeros maestros son los padres de familia. Pero a qué hora educan a sus hijos si todo el tiempo lo dedican a trabajar para conseguir el pan de cada día? El ser maestro es un arte pero también una vocación que impulsa a quien la sigue a dar lo mejor de sí mismo. Se trata no de transmitir solo conocimientos, sino la experiencia de la vida misma a través de las lecciones y del testimonio vivo de quien conduce un grupo o una comunidad. Se trata de enseñar no solo para superar o pasar un examen, sino de enseñar a vivir en la paz y en la justicia. Se trata de enseñar a saber escucha y dialogar, a saber ser respetuosos y no solo tolerantes de la forma de ser y de pensar de los demás. Se trata de ofrecer las herramientas necesarias para construir un buen y feliz futuro. Ser maestro es tener la oportunidad de moldear, de modo objetivo, a aquellos que en las aulas muchas veces no saben que es lo que se quiere, es tener la oportunidad de ayudar a conocerse despertando además los sueños e ilusiones más profundas; ser maestro es ser guía humilde y sencilla o de las esperanzas más sentidas de crecer y ser mejor. En este sentido todos debemos ser maestros de la vida, de la fe y de la paz. Debemos ser maestros que con el testimonio diario ayudemos a vencer tanto problema y desilusión. Debemos ser maestros que con sencillez sepamos aceptar que también de los alumnos se pueden recibir las más grandes y profundas enseñanzas. Seamos pues maestros generosos y desinteresados, pero también alumnos aplicados, de tal manera que todos podamos superar el examen más difícil, el examen de la vida.

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

El coraje de anunciar nuestra fe

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a Iglesia debe tener coraje, el coraje de la oración para poder anunciar el Evangelio; y no debe ser de cristianos tibios ya que esto hace tanto mal a la Iglesia.

Cuando la Iglesia pierde el coraje, entra en la Iglesia la atmósfera de la tibieza. Los tibios, los cristianos tibios, sin coraje; eso hace tanto mal a la Iglesia, porque el temor te lleva adentro y comienzan los problemas entre nosotros: no tenemos horizonte, no tenemos coraje, ni el coraje de la oración hacia el cielo ni el coraje de anunciar el Evangelio. Somos tibios. Y debemos tener el coraje de meternos con nuestras pequeñas cosas, con nuestros celos, nuestras envidias, con el arribismo, con el avanzar egoístamente. En todas estas cosas porque esto no hace bien a la Iglesia: ¡La Iglesia debe ser corajuda! ¡Todos nosotros debemos ser corajudos en la oración, confiando en Jesús!

velas y al final de la procesión llegaba el Cristo yacente y la abuela nos hacía arrodillar y nos decía a los niños: ‘Vean que está muerto, ¡pero mañana estará resucitado! La fe entra así: la fe en Cristo muerto y resucitado. En la historia de la Iglesia han sido tantos que han querido esfumar esta certeza fuerte y hablan de una resurrección espiritual. ¡No, Cristo está vivo! Cristo está vivo y está vivo entre nosotros, ¡tengamos el coraje de anunciar su Resurrección, la Buena Noticia. Jesús –por decirlo un poco fuertemente– nos desafía en la oración y nos dice así. ‘Cualquier cosa que pidan en mi nombre lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo’. Si me piden cualquier cosa en mi nombre, yo la haré… ¡Qué fuerte es esto! ¿Tenemos este coraje en la oración?

Todos los cristianos, los que han recibido la fe debemos transmitirla, debemos proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra para que más personas conozcan la fe en Jesús Resucitado, en Jesús que ha perdonado los pecados con su muerte y nos ha reconciliado con el Padre. Y transmitir esto nos pide a nosotros ser corajudos: el coraje de transmitir la fe. Un coraje, algunas veces, simple. Recuerdo –discúlpenme– una historia personal: de niño mi abuela cada viernes Santo nos llevaba a la procesión de las

No puede haber paz sin diálogo

El Papa hoy

VATICANO, ago. 13 (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco explicó en su discurso a un grupo de estudiantes y profesores del colegio japonés Seibu Gauken Bunri Junior High School, de Tokyo. El Papa dijo que “conocer a otras personas, a otras culturas nos hace siempre mucho bien: Y ¿cuál es la actitud más profunda que debemos tener para dialogar y no pelear? La mansedumbre. La capacidad de encontrar a las personas, de encontrar a las culturas con paz.


JULIO 21 DE 2013

¡No tengan miedo!

Concilio Vaticano II

¿Cómo puede un laico ser apóstol? Por P. Juan José Torres Galván

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os laicos pueden ejercer su apostolado de manera individual, insertos en alguna comunidad o desde una asociación. El apostolado de cada bautizado nada ni nadie puede sustituirlo. A este apostolado están llamados todos los bautizados. Los laicos que llevan a cabo su misión edifican a la iglesia y santifican al mundo en Cristo. El primer apostolado es el testimonio de vida. El laico lleva a cabo este apostolado dejando que la luz de la fe motive su obrar en la vida familiar, profesional, cultural y social. Cada cristiano debe reanimar su vida con la caridad, manifestándola en obras.

En regiones donde se obstaculiza la libertad de la Iglesia, los laicos enseñan la doctrina y difunden el pensamientos católico y la vida religiosa. Dios no deja de suscitar laicos de heroica fortaleza, aún en medio de persecuciones. Donde los católicos son pocos y dispersos, los laicos se reúnen en grupos pequeños ayudándose unos a otros por la amistad y el intercambio de experiencias, realizando así un signo de la Iglesia-comunidad. Dios ha querido unir a los creyentes en Cristo en el Pueblo de Dios, formando un solo cuerpo. El apostolado organizado responde a las exigencias humanas y es signo de unidad y comunión. Las asociaciones de apostolado laical apoyan, forman, organizan y dirigen a sus miembros en el apostolado, de manera que aseguran un fruto abundante. Es necesario que se robustezca la organización de las asociaciones. Existen varias asociaciones de apostolado: las que persiguen el mismo fin apostólico de la Iglesia, las que promueven la inspiración y el pensamiento cristiano en el orden social y las que testimonian a Cristo por las obras de misericordia y la caridad. Se deben considerar como más importantes aquellas asociaciones que favorecen y alientan la unión entre la fe y la vida. Las asociaciones no son un fin en sí mismas, deben servir a la misión de la Iglesia. Los laicos tienen el deber y el derecho de fundar y dirigir asociaciones, guardando la debida relación con la autoridad eclesiástica y evitando la dispersión de fuerzas. Todas las asociaciones que persiguen fines propiamente apostólicos reciben el nombre de Acción Católica. Para esto necesitan reunir las siguientes características: •Su fin principal sea el apostolado de la Iglesia: evangelizar, santificar y formar. •Los laicos asuman la responsabilidad de dirigirlas. •Trabajen unidos, a la manera de un cuerpo orgánico. •Su cooperación apostólica la realicen bajo la dirección superior de la jerarquía. Hay que apreciar a todas las asociaciones de apostolado, especialmente a aquellas que la jerarquía ha alabado y recomendado. Los presbíteros, religiosos y laicos en general deben estimarlas y promoverlas. Especial honor y recomendación en la Iglesia merecen los laicos que se consagran al servicio de las instituciones y de sus obras, dentro de su nación o en el campo internacional y, sobre todo, en las comunidades de misión y de las Iglesias jóvenes. Procuren los pastores que su situación responda a las exigencias de la justicia y la caridad, procurándoles un honesto sustento, recibiendo formación, consuelo y aliento espiritual. Referencia de lectura: Apostolicam Actuositatem 15-22

A los abuelitos

Querida Iglesia Potosina:

H

emos celebrado, el pasado 28 de agosto, el día de los abuelitos. Leía en el libro de los Proverbios ésta bella frase, que sin lugar a dudas muestra el deseo de un anciano como lo es encontrarse con las nuevas generaciones y poder compartir su sabiduría y su enseñanza: Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres (Prov. 17, 6). El celebrar, en un día como éste, a esas personas ancianas, a quienes deseamos que vivan lejos de todo tipo de soledad y de abandono y en una cultura como la nuestra en la que aún se percibe una singular veneración y un amor por nuestros ancianos, quiero señalar la importancia y sobre todo la referencia que pueda ser una abuelito, una abuelita en el seno de la familia. En el número 27 de la Exhortación Apostólica de Juan Pablo II Familiaris Consortio nos hace la invitación a toda la Iglesia a que, estimulemos a las nuevas generaciones a valorar la riqueza de nuestros ancianos. No cabe duda que estos tiempos, tan cambiantes como consecuencia de un desordenado desarrollo social y urbanístico, han llevado a muchos de nuestros ancianos a formas inaceptables de marginación que tristemente les hacen experimentar terribles sufrimientos de nostalgia y como consecuencia, para las nuevas generaciones, un empobrecimiento espiritual y un triste arraigo de ideologías como el materialismo y el utilitarismo que hunden a las familias en un inmaduro estilo de vida deshumanizada y desorientada. En el pensamiento del Beato Juan Pablo II sobre nuestros ancianitos se acentuaba a la familia como centro de atención pastoral y de defensa de la vida. Juan Pablo II no sólo se ha dirigido a los ancianos, habló sobre su realidad y el envejecimiento de la humanidad como consecuencia de las múltiples formas de control de la natalidad, muchas de ellas gubernamentales, otras tantas que han arrastrado a nuevas generaciones a una falta de responsabilidad y amor hacia la familia. Juan Pablo II contemplaba, desde la concepción antropológica y bíblica de la vejez, a la persona y los valores. Conoce su realidad, la atención que requieren y la misión de los mayores en la familia, en la sociedad y en la Iglesia. El Pontificio Consejo para los Laicos, en el Documento la Dignidad del Anciano y su misión en la Iglesia y en el Mundo, profundiza

en la experiencia de los mayores como “una riqueza de todos”, da un sentido y valor a la vejez. La historia bíblica destaca el protagonismo de personas mayores. Tienen la sabiduría. Son testigos de la memoria del pueblo. Transmiten las promesas y las esperanzas a las nuevas generaciones. Quiero señalar dos de estas figuras de ancianos. Todos sabemos del deber de la Iglesia de “anunciar a los ancianos la buena noticia de Jesús, como se fue revelado a Simeón y a Ana” (Lc. 2, 2538). y ofrecer a los ancianos la posibilidad de encontrarse con Cristo, ayudándoles a redescubrir el significado de su propio Bautismo, por medio del cual, a través de Cristo encuentren el sentido de su propio presente y futuro llenos de esperanza; que los ancianos adquieran una viva conciencia de evangelizadores; promover la espiritualidad de ese continuo renacer como Jesús indica a Nicodemo (Jn 3, 5). El respeto y gratitud de los ancianos debe ser testimoniado en primer lugar por su propia familia. La Palabra de Dios nos interpela de muchas maneras a respetar y valorar a nuestros mayores y ancianos. Incluso nos invita a aprender de ellos con gratitud, y a acompañarlos en su soledad y fragilidad. La frase de Jesús: “A los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran” (Mc 14, 7), bien puede entenderse de ellos, porque forman parte de cada familia, pueblo y nación. Muchos de nuestros mayores han gastado su vida por el bien de su familia y de la comunidad, desde su lugar y vocación. Muchos son verdaderos discípulos misioneros de Jesús por su testimonio y sus obras. Merecen ser reconocidos como hijos e hijas de Dios, llamados a compartir la plenitud del amor, y a ser queridos, en particular, por la cruz de sus dolencias, la capacidad disminuida o la soledad. La familia no debe mirar sólo las dificultades que trae el convivir con ellos o el atenderlos. La sociedad no puede considerarlos como un peso o una carga. La Iglesia se siente comprometida a procurar la atención humana integral de todas las personas mayores, también ayudándoles a vivir el seguimiento de Cristo en su actual condición, e incorporándolos lo más posible a la misión evangelizadora. +Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí


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as cosas de Dios no llegan aparatosamente, porque el Reino de los Cielos no es algo que se alcanza apresuradamente. El Señor dice que el Reino de los Cielos no llega de inmediato, las cosas de Dios toman su tiempo. El Señor no tiene prisa y todo nos lo concede a su debido tiempo. Nosotros corremos detrás del tiempo, pero Dios no necesita alcanzar el tiempo, porque éste le pertenece. Es necesario comprender, que los grandes éxitos se logran con esfuerzo y paciencia; esperando a que lleguen a su debido tiempo. Las empresas que empiezan aparatosamente, casi nunca conservan el éxito. No hay que dejar que lo aparatoso nos engañe.

Las cosas que verdaderamente valen ocupan tiempo y pensamiento, para que así puedan alcanzar el verdadero éxito. Mas aún, todo lo que viene de Dios tiene su propio tiempo. Ya que los tiempos de Dios, no son los tiempos del hombre. Las nuevas generaciones quieren alcanzarlo todo de manera inmediata. El hombre moderno es un ser apresurado; los avances de la técnica le van estropeando su capacidad de espera. La humanidad todo lo quiere obtener a la mayor brevedad. Dios nunca se impacienta y todo lo piensa realizar a su debido tiempo. El hombre le pide a Dios lo que necesita, pero fácilmente se impacienta y busca ayudas alternas. La desesperación hace

Discipulado misionero

E

Por Javier Algara Cossío

n casi todas las intervenciones que tuvo en Brasil el Papa Francisco hubo un tema recurrente: la reunión del CELAM en Aparecida y dos conceptos fundamentales del documento que recoge las conclusiones de dicha reunión: discípulos, misioneros.Es probable que muchos jóvenes de los que asistieron a la JMJ en Río de Janeiro, entusiasmados por la presencia del Papa y sus impactantes homilías, ya se sientan transformados en discípulos y misioneros, deseosos de hacer arder el mundo en amor de Dios y en entrega al prójimo sufriente. Y qué bueno. Sin duda algunos de ellos son ya verdaderos discípulos y misioneros y los eventos de Copacabana les habrán reforzado su celo y entrega. Pero creo también que para muchos otros no basta la sola presencia del Papa, ni mucho menos el entusiasmo que ella provoca, para convertir a un joven en genuino discípulo y misionero. Los mismos obispos reunidos en Aparecida dejaron bien señalados los pasos y las condiciones indispensables que deben observarse para que alguien se transforme en discípulo misionero. Ante todo, el encuentro con Jesucristo. De él parte la iniciación cristiana y -dice el documento- “debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del kerygma y la acción misionera de la comunidad”. Del kerygma, Aparecida advierte que “sin él, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor”. ¿Cuántos jóvenes católicos han sido realmente expuestos al kerygma (y no solamente al catecismo)? ¿Cuántas vidas de jóvenes católicos constituyen realmente una respuesta personal al kerygma, al encuentro con Cristo vivo? ¿Cuántos están verdaderamente convertidos al Señor? Porque la conversión es el segundo paso del proceso hacia el discipulado misionero. Los obispos latinoamericanos definen: “La conversión es la respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor con admiración, cree en Él por la acción del Espíritu, se decide a ser su amigo e ir tras de Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo,

que se cometan muchos errores, porque la impaciencia no nos permite ser razonables. No hay que olvidar, que Dios siempre nos concede lo que le pedimos, siempre y cuando lo implorado sea para nuestro bien. Pero el “cómo” y el “cuándo” solo el Señor lo decide. Porque Dios sabe cuando estamos preparados para obtener lo que hemos pedido; y en su sabiduría, el dispone de los medios que nos ayudaran a ser mejores. Por eso no hay que desesperar ante la tardanza de los éxitos, éstos llegan, pero cuando Dios lo decide; solo él conoce cual es el tiempo indicado para alcanzarlos. Hay que hacer un esfuerzo por confiar en el Señor, y a imitación suya no impacientemos, que las cosas llegan a su debido tiempo.

consciente de que morir al pecado es alcanzar la vida”. ¿No habrá entre nuestros jóvenes muchos que, como el mismo Papa lo dijo en Brasil, le tiene prendida una veladora a Dios y otra al Diablo? Y ¿no será precisamente porque no han pasado por el kerygma y por un proceso formativo catecumenal? La siguiente fase es ya el discipulado. “La persona madura constantemente en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús maestro, y profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina. En este paso son fundamentales la catequesis permanente y la vida sacramental”. Y esto únicamente es posible en la comunidad eclesial. El verdadero discípulo lo es en y con la Iglesia. No hay fe en Jesús sin la Iglesia, en la que encontramos el verdadero rostro de Jesús. La vida en comunidad es esencial a la vocación cristiana. El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad atenta a la palabra de Dios, que responde en la liturgia y en la caridad fraterna. En este momento convendría analizar si las comunidades a las que pertenecen nuestros jóvenes católicos son verdaderas comunidades cristianas, simples clubes o grupos de acción social. ¿Es posible en nuestros días que los jóvenes vivan su fe en una comunidad cristiana masiva, reunida solamente para la misa dominical, sin otro vínculo entre sus miembros que la obligación semanal? ¿No será necesario centrar la atención en comunidades pequeñas, en las que sea más viable la escucha de la Palabra, la liturgia viva y la ayuda mutua? El último paso es la misión: hablar de Cristo al mundo, como expresión de la alegría experimentada al haberlo encontrado. Transformar este mundo en el Reino de Dios. La división entre misión y discipulado, claro, es puramente metodológica, pues ambas cosas son inseparables. La insistencia del Papa en la necesidad de enraizar la acción de la Iglesia en las conclusiones de Aparecida para realizar eficazmente el discipulado misionero, no es mero gusto personal. No es posible ignorar el proceso formativo que ahí se definió. Nuestras parroquias se quedarán fuera de la dinámica de la nueva evangelización, serán meras entidades de pastoral sacramental, si pretenden que no hay nada que cambiar. Sobre todo si no se acentúa la predicación del kerygma, y el catecumenado.


05

“Aborto espontáneo”

La parroquia y el párroco

aceptado por la Iglesia

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Por P. Kino

onstantemente se encuentran debates sobre la aceptación o no del aborto. Primeramente, debemos de saber de qué tipo de aborto estamos hablando. Haré una pequeña explicación de los tipos de aborto que conocemos, aunque yo prefiero decir los motivos que llevan a cometer el aborto. Cabe señalar que nos referimos a los abortos provocados, no espontáneos, que obviamente quedan fuera del marco moral.

Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com

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n el contexto de los cambios de párrocos que ha habido últimamente, les quiero compartir algunas ideas de lo que es la parroquia y el señor cura.

En principio de cuentas el concepto de parroquia fue cambiando a través de los tiempos; hasta el siglo IV, el que gobernaba la porción de Pueblo de Dios de una jurisdicción territorial era el obispo, en su diócesis llamada “parroquia”, por medio de los sacerdotes que le ayudaban en la misión. Fue hasta el siglo XI, cuando ya se estructuró como lo conocemos actualmente. El párroco es un sacerdote a quien el obispo le encomienda la “cura de almas” de una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular. Es el Pastor propio que tiene que estar al frente de todas las actividades de culto y de administración que se lleven a cabo en ese lugar. Al obispo le corresponde exclusivamente erigir una parroquia y nombrar como párroco al que estará al frente de la misma, a quien tiene que atender y servir.

En el primer libro que escribí, Sin ton ni son, se encuentra un tema donde reflexiono sobre este tema del aborto. Sin embargo ese primer artículo no contiene lo que ahora expongo a continuación. Aborto terapéutico. Es ilícito, pues alegando el peligro de la salud de la madre en el tiempo de gestación, se mata directamente una vida humana. Tanto vale la vida de la madre como la del nuevo ser. Hay que buscar salvar a los dos, pero si eso lleva a la muerte del embrión o feto, obviamente no habrá falta. Este tipo de justificación ha disminuido considerablemente por el avance de la medicina. Aborto eugénico: es ilícito, se aborta alegando las malformaciones genéticas del embrión o feto. Si este fuera el criterio, pues tendríamos que matar también a personas ya nacidas que cuentan con alguna discapacidad. Aborto ético: Creo que de manera errónea lo podemos llamar así, pues no tiene nada de ético matar un ser

vivo que es fruto de una acción violenta como puede ser una violación. Se quiere remediar un mal con otro. Por eso es considerado desde la visión cristiana como algo ilícito. Aborto psicosocial: sus argumentos para aceptar el aborto varios, por ejemplo, la pobreza de la madre, la situación psicológica y familiar de la misma. Es mejor ayudar de otra manera y no asesinando, pues igualmente si esto fuera correcto, habría que exterminar a los pobres. Ahora bien, ¿en que consiste el aborto indirecto que acepta la Iglesia? Consiste en que no se quiere, ni se atenta, ni como fin ni como medio matar el nuevo ser, sin embargo de manera indirecta sucede el deceso del mismo, sea por curar una enfermedad grave de la madre, y subrayo GRAVE. Algunos prefieren evitar el término aborto, pues no faltará quien diga “pero aborto al fin y al cabo”, aunque estrictamente hablando no es un aborto propiamente dicho.

¿Qué es lo primero que hay que analizar? Hay que entender, que Dios lo envía a través del obispo a dar un servicio pastoral y conocer la realidad a la que se va a enfrentar. Poco a poco va descubriendo cuántos fieles hay; cuántos son los que asiduamente acuden al culto; cuántos practican la religiosidad popular; cuáles son los usos y costumbres de ese lugar; cuántos hospitales o colegios tiene. La parroquia tiene personalidad jurídica propia y el párroco es el responsable directo en el ámbito civil, laboral, penal y administrativo, con deberes y obligaciones propios. Ya que conoció la realidad, tiene que juzgar cómo le va a hacer, es decir, qué estrategias y políticas realizar que vayan de acuerdo al Plan Diocesano de Pastoral y hacer que muchos y muchas se acerquen a Dios. Y por último, hay que poner “manos a la obra”, es decir, hay que actuar y trabajar para el bien del Pueblo de Dios que se le encomendó. La parroquia, como regla general debe ser territorial, comprende a todos los fieles de un área determinado; sin embargo, una de las realidades con que se enfrenta es que hay fieles que no se identifican con su parroquia y ni acuden a la que les corresponde ni a otra; aquí entra una gran labor de los sacerdotes, para que motiven a sus fieles mediante una misión bien definida y personalizada, y que poco a poco se vayan dando frutos. En mi parroquia, tengo un grupo pequeño de fieles que van a las casas a invitar a la Eucaristía todos los días. Espero que mi estancia en La parroquia de la Inmaculada Concepción de la 2ª Sección de la Himno Nacional, así como la de mi vicario, sirva para que los feligreses crezcan en su fe y se abra más el horizonte de comunión y participación. Hasta la próxima


Hagámonos de palabras El hombre está

El poder que tiene el pecado de destruir el plan salvífico de Dios Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

Y

repleto

de silencio pero se hace el amante con el ruido

(Cuarta parte)

algo muy importante es que Jesús mismo nos revela al Padre como término de nuestra salvación. “Padre, quiero que donde yo esté estén también conmigo los que Tú me has dado, para que contemplen mi gloria, la que Tú me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo” (Jn 17, 24ss). Es por eso que para estar con Jesús, y vencer las ataduras del pecado, no descuidemos nuestra vida espiritual, pues ésta, siempre será la base de una auténtica vida humana. Pero desgraciadamente, hoy día no le damos la importancia merecida a nuestra vida interior; la mayoría de la gente solo se preocupa por su apariencia y bienestar exterior (que también es importante), pero descuidan una parte muy importante de sus personas, su espíritu. Y para reconocer y aceptar a Jesucristo, como el único capaz de salvarnos, necesitamos crecer interiormente, y esto solo se logra a través del verdadero alimento: La Eucaristía, y junto con ella, la vivencia de los demás sacramentos. La confesión, nos ayuda a hacer realidad la promesa de Jesús, de un yugo llevadero; y la confesión es indispensable para el discípulo misionero que quiere permanecer fuerte. La oración también debe ser parte del alimento diario; Sin una oración frecuente, perseverante, confiada y humilde, fácilmente se es vencido, y el temor ante lo nuevo y adverso, hace que nos paralicemos y nos rindamos ante la tentación del pecado. Alimentar nuestra vida interior, no va a hacer que nuestra vida se vuelva color de rosa, o que desaparezca el sufrimiento y las tentaciones del pecado, pero definitivamente nos asegura la fortaleza y la esperanza en Jesús nuestro salvador. El Nuevo Testamento nos revela no solo un Jesús, ni siquiera solamente un Jesucristo, sino un Jesucristo salvador; pues se nos presenta en todo el NT como el cumplimiento de la promesa de la Padre. Dios “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tm 2,4), es decir al conocimiento de Cristo Jesús. Es preciso, pues, que Cristo sea anunciado a todos los pueblos y a todos los hombres, y que así la revelación llegue hasta los confines del mundo. La oferta de la salvación del cristianismo no puede ser más que la de Cristo, que ha venido para que todos los hombres tengan vida y la tengan en abundancia (Cfr. Jn 10,10) y ha dado su vida en rescate por todos los hombres (Cfr. Mt 20,28; Mc 10,45). De la salvación se pasa necesariamente al salvador, más aún, va a ser la misma persona de éste último la que dé sentido y determine los contenidos de la salvación misma. En efecto, en Cristo se nos ofrece una nueva posibilidad de plenitud y vida nueva que, empezando ya en esta vida, encontrará en los cielos nuevos y la tierra nueva anunciados ya por los profetas e iniciados en la resurrección de Cristo, la definitiva plenitud. Es decir, no hay salvación de Dios sino la que tiene lugar en Cristo.

P

rimero aclaro que, al decir hombre me refiero a la humanidad que engaña al silencio con el escándalo, es inmanente al hombre el silencio y le somos infieles hasta la muerte en que sin querer callamos y hacemos callar. Antesala es del desborde el repleto, la cosa que está así a punto de estallar, mas antes de que estalle, es agradable ver algo repleto, es ver algo un poco más que completo, es verlo pleno, pleno y repleto comparten sentido, la luna llena, plena, repleta, es decir, que es luna como tal y no es cuartos lunares. Todos comprendemos la distinción de lo excesivo y lo repleto, lo primero es monstruoso, lo segundo es abundante, lo repleto es el silencio, lo excesivo es el ruido. Regresémosle al silencio su abadía, su pletórica presencia. Insisto, pletórica porque es de aquí de donde parte la palabra repleto, ya que en la lengua helena πλητος (pletos) es multitud, es la abundancia, y aún πλητωρε plenitud , lo pletórico es lo lleno y lo repleto, lo pleno. Concatena el latín el pletoore con plenus, lleno. Incluso en el latín para denominar a una mujer encinta se le decía que ésta se encontraba plena. Ave Maria gratia plena, puede interpretarse como la llena de gracia o la que por estar encinta es sublime. Resumo pues que, cachos de plenitud solo se pueden alcanzar si cada vez somos menos ruido, más espacio, más silencio; y es válido en parte lo que digo mientras me apoyo en la cita de Luis Villoro “Mas también Pascal tenía razón cuando exclamaba: ‘El silencio de los espacios infinitos me espanta’. Porque el mundo es a la vez palabra discursiva y presencia silenciosa”. Y es que, “la palabra es la morada del ser” y el ser sólo mora en el silencio, en donde se pueda oír.

El Santo de hoy

San Arturo de Irlanda

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rlandés. Mártir de la Fe, sacrificado por los musulmanes en 1282. En tiempo de san Arturo la vitalidad católica de Irlanda había logrado gran auge. En su historial contaba con varios santos y algunos teólogos famosos. A causa de las luchas entre cristianos y sarracenos y debido a los procedimientos de piratería de éstos, yacían en la esclavitud, en todas las ciudades musulmanas, centenares y hasta miles de cristianos, sufriendo toda suerte de penalidades. Sintióse Arturo con alma generosa para trabajar y aun para ofrecer su propia vida en aras de la liberación de los infelices cautivos. Y por esto ingresó en la ínclita y tan fervorosa milicia redentora.

Es casi seguro que visitó los lugares santos, donde se acabaría de enardecer de amor a Jesús y a su Pasión. Este amor era el que le impulsaba a laborar y luchar por la libertad de los pobres reclusos de las mazmorras mahometanas, y por la abolición total de la esclavitud. Su condición de fraile cristiano, su activismo proselitista, su celo ardiente y sus osadías, se hicieron odiosos a los discípulos del Corán. Y, según noticias de su Orden, fue apresado y allí mismo, en Babilonia, quemado vivo, por odio a la fe y a la doctrina de nuestra Religión. A raíz de haber obtenido Fray Arturo la palma del martirio, difundióse su veneración rápidamente por amplias regiones. Y ha sido y es grande la devoción que en muchas partes se le tiene, desde el siglo XIII.


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Por: Luis Marino Moreno Flores

Escritores conversos Joseph Pearce Madrid, Edith Palabra, 2006, 592 páginas

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oseph Pearce presenta en este libro una serie de itinerarios vitales que podrían parecer increíbles en pleno siglo XXl. Los escritores que desfilan por estas páginas tienen tres cosas en común: su origen británico, todos vivieron parte de su vida en el siglo XX y cada uno recorrió un camino espiritual que le condujo al cristianismo. Tales intelectuales tienen una actitud que resume Mariel Spark: “ Me dice católica porque aquello me explicaba” la necesidad de encontrar un sentido que diera razón de la propia existencia personal, fue para ellos un motivo para salirse de las ideas subjetivistas dominantes y aproximarse a la Iglesia y al Evangelio. Al convertirse no solo reconocían la verdad en Jesucristo; dejaban atrás una “tierra baldía” habitaba por “hombres huecos” según el simil de T. S. Elliot que tanto influyó en su generación. Pearce nos habla de que estos escritores constituían “una red de mentes que se alimentaban mutuamente”. En efectos, libros como Ortodoxia de G.K. Chesterton o Mero Cristianismo de C.S. Lewis, o autores como el Cardenal Newman o santoTomás fueron referencia para muchos de ellos, que pudieron con esta ayuda abrirse camino en un mundo de incredulidad. Y estas referencias continúan siendo válidas en el comienzo del siglo XXl. Joseph Pearse A este joven escritor y biógrafo inglés, preocupado por el saber más acerca de la justicia social, un día le recomendaron leer algo de Chesterson y de Hilaire Belloc. Se sorprendió de la claridad del primero y de la sabiduría del segundo. Pero fue Chesterson el que más le cautivó; se prendió de su terrible poder de lógica, y de cómo construía argumentos a partir de dar vueltas el alegato contrario a su postura. Vive en Estados Unidos. De ser protestante pasa a integrarse a la Iglesia Católica en 1989. El cambio fue difícil, pero según el propio autor, valió la pena. Comenzó a escribir y cambió radicalmente su vida. “Dios realmente me bendijo”.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal ROMA.- Un mes después de la celebración de la JMJ Río 2013, el efecto del encuentro en la cuenta de Twitter del Papa ha sido más que notable. En agosto, el perfil @Pontifex ha crecido en más de 585 000 seguidores. En los meses anteriores, la cuenta @Pontifex crecía unos 240 000 seguidores por mes. Es decir, en agosto ha crecido el doble de rápido. En este mes, el Papa está publicando tuits en los días impares y algunos de estos mensajes ha superado los 13 000 retuiteos. El perfil en latín sigue dando agradables sorpresas. Crece a ritmo de 200 seguidores diarios y ocupa el sexto puesto en número de seguidores de los nueve idiomas del perfil @Pontifex. Hasta la fecha, acumula casi 154 000 followers. Cuando se puso en marcha la cuenta, desde el Vaticano esperaban que tendría apenas unos 5 000. RIO DE JANEIRO.- El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Coordinador del Consejo de ocho cardenales que el Papa Francisco ha nombrado para ayudarlo con la tarea de reformar la curia del Vaticano, dijo que la primera reunión con el Santo Padre será el 1, 2 y 3 de octubre de este año. El Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y Presidente de Caritas Internacional, dio algunos detalles de los trabajos que vienen realizando los ocho cardenales en vistas al encuentro de octubre. Tras indicar que “nuestro trabajo en este momento ha sido recolectar material”, monseñor Rodríguez aseguró que puede ver que “hay mucho entusiasmo en la Iglesia: tanto obispos, sacerdotes y laicos están enviando aportes y por continentes los estamos recogiendo”, agregó. EMIRATOS ÁRABES.- Cientos de templos musulmanes pueblan la geografía de Ras Al Khaimah. Está situado al norte, en pleno Golfo Pérsico. El cálculo que hacen los vecinos del lugar es que por cada diez viviendas existe una mezquita. Esta situación no ha impedido que la Iglesia Católica haya logrado inaugurar en honor de san Antonio de Padua la mayor parroquia que actualmente se levanta en Emiratos. El mérito es de los diez mil católicos que habitan en la zona (un 2,5 por ciento de sus 263 000 habitantes) y especialmente al padre Thomas Ampattukhuzi, un humilde sacerdote indio que cada tarde, incluso en época de vacaciones, logra reunir en misa a cientos de personas en la pequeña iglesia donde actualmente lleva a cabo las celebraciones, fundamentalmente compatriotas del reverendo y filipinos.

Iglesia de México MÉXICO.- En el Documento de Aparecida, que prepararon los obispos de Latinoamérica y el Caribe, y que aprobó para su publicación el Papa Benedicto XVI, dice: “La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos”. El 7 de septiembre, el más grande evento pro-vida de México, se realizará en la diócesis de Querétaro, hay que hacer presencia, hay que ir, hay que defender la vida, ese día y todos nuestros días... ante un bebé, un paralítico, un anciano, un hombre, una mujer, un niño, un joven... la vida humana es don de Dios y debemos cuidarla, sin relativismos.

Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- Los sacerdotes de la Iglesia Potosina, a partir del 26 de agosto hasta el 6 de septiembre, llevan a cabo su jornada de actualización con el perfil Teológico-Pastoral. Esta experiencia está inspirada en las palabras del Papa Francisco que dijo en la pasada Misa Crismal: “Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el espíritu de santidad, con el que hemos sido ungidos, que renueve nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también en las periferias; allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora”. Que Dios bendiga a nuestros sacerdotes.


No invites a tus amigos “1 Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. 7 Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: 8 «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, 9 y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. 10 Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. 11 Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».12 Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. 13 Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. 14 ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!»” (Lc 14,1.7-14).

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Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez

partir del capítulo 14 del evangelio de san Lucas, mientras Jesús sube a Jerusalén, un porcentaje significativo de su enseñanza tiene como contexto de fondo una comida o un banquete. Previamente, en la primera etapa de su viaje, ya se había sugerido este contexto convival. Como podrá constatarse, la misma parábola del Hijo Pródigo, como la del rico y Lázaro tendrán una relación importante con el banquete. Igualmente, el encuentro con Zaqueo, último evento del gran viaje, tiene su desarrollo principal en un banquete. Dicho contexto, como una característica definida del viaje a Jerusalén, bien puede ser un reflejo natural del profetismo itinerante de Jesús, por lo cual aceptaba gustoso la invitación de muchos, puesto que no tenía dónde reclinar la cabeza. Igualmente, puede reflejar un rasgo de las comunidades griegas, a quien san Lucas dirige su evangelio, las cuales, acostumbradas a una frecuente convivencia, se vieron identificadas con el estilo de Jesús.

Esta enseñanza está muy a tono con el libro del Eclesiástico 3,17: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios”. Jesús sube a Jerusalén como un sencillo peregrino, la fuerza de su Palabra atrae a las multitudes y decenas de discípulos los acompañan, más sin embargo su peregrinar no es un peregrinar aparatoso, sino un peregrinar misionero con un mensaje de paz.

Este “ciclo” convival comienza en el capítulo 14 con la comida en casa de un fariseo, uno “de los principales”, como dice la traducción, refiriéndose propiamente a uno que tenía funciones de gobierno.

Este episodio en casa del fariseo es una lección para saber vivir en comunidad: no perseguir los primeros lugares.

La enseñanza de Jesús parte de un hecho: los invitados buscaban los primeros puestos. Naturalmente Jesús no pretende dar una lección de urbanidad, sino una lección de vida, un principio para del Reino, un perfil para sus seguidores. La lógica del Reino es frecuentemente a la inversa del proceder común: no busca los primeros lugares.

La segunda enseñanza implica una auténtica generosidad para con los miembros más desprotegidos de la comunidad y la eliminación de cualquier interés personal; se exhorta a buscar la amistad de los desposeídos, porque ellos no podrán retribuir materialmente a quien le da. El discípulo debe esperar su retribución únicamente de Dios, no de los hombres. El contexto global de la subida a Jerusalén, nos mostrará también que Jesús caminó con los pobres, mas sin embargo no rechazó al rico, sino que propició su salvación, como lo hizo con Zaqueo.


Promotores vocacionales

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xiste, y es lógico que exista, una preocupación cuando escuchamos que han comenzado a cerrar algún Seminario de alguna Diócesis de México, sea cual haya sido la razón, pero particulamente cuando han empezado a escasear los candidatos al seminario; pensando en la necesidad de fortalecer éste ámbito de la pastoral vocacional, el padre Francisco de Jesús torres Martínez realizó en este tiempo de verano un curso de formación para promotores vocacionales.Muchos se preguntan si la vida sacerdotal en nuestro mundo es “engendradora de vida”; al menos las apa-riencias de lo que podemos constatar, parecen indicarnos hoy por hoy que éste estilo de vida no atrae a los jóvenes, no suscita el deseo de ser imitada, no genera seducción ni contagia entusiasmo; elementos todos ellos fundamentales en la floración y maduración de una vocación. Es preciso pues, un discernimiento atento para poner en evidencia la complejidad del fenómeno vocacional de nuestro tiempo. El análisis de la cultura actual que conocemos y de la cual formamos parte, es más que suficiente para darnos cuenta de esta complejidad. Un cúmulo tal de circunstancias y de cambios profundos se ha verificado con tal rapidez en nuestra sociedad y en la misma Iglesia, que a veces tenemos la tentación

de pensar que cada vocación es un verdadero milagro: los compromisos definitivos no parecen ni fáciles ni evidentes, el voto de castidad se antoja desmesurado e incomprensible, el número de hijos ha disminuido notablemente, el clima religioso familiar ha desaparecido o disminuido en amplios sectores de la sociedad, los medios de comunicación reflejan frecuentemente una imagen negativa de la Iglesia. Es por ellos que sigue siendo aún hoy la regla de oro de la animación vocacional: aquellos primeros discípulos “fueron y vieron dónde moraba y permanecieron con El aquel día” (Jn 1, 39) y tanto debió de impresionarles aquella experiencia que Juan, muchos años después, recuerda que “eran cerca de las cuatro de la tarde”; Jesús les había fascinado, seducido, se había producido el contagio. Ojalá que cada una de las personas que llevaron a cabo éste curso de formación en la promoción vocacional, particularmente los sacerdotes en nuestro ministerio, así como todas la personas consagradas, buequemos asumir éste comrpomiso desde el perfil de Jesucristo. A nosotros se nos pide que confiando en el Espíritu abramos las puertas a la esperanza. Esta será la mejor manera de construir la esperanza y por lo tanto verdaderos promotores de la vocación sacerdotal.

¿Será que hemos dejado de ser fragancia de Cristo (2 Cor 2,15) a nuestro alrededor dentro de la misma Iglesia? ¿Será verdad que nuestros modos de vivir y actuar, personal y comunitariamente, han dejado de tener esa “sobreabundancia de gratuidad” que contagia y atrae a los jóvenes más generosos?

Diez días de fiesta en Plazuela

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a parroquia de Plazuela a través de 10 días de fiestas patronales, le dio culto de veneración a los santos patrones san Joaquín y santa Ana, del 17 al 26 de julio de 2013, participando cada una de las comunidades, asociaciones y movimientos parroquiales, así como grandes peregrinaciones donde sobresalieron los niños, jóvenes y cursillistas ofrendando su cera, flores, carros alegóricos. Todos los días hubo teatro del pueblo presentándose grandes eventos culturales y artísticos, culminando la fiesta con la presencia del señor arzobispos don Jesús Carlos Cabrero

Romero, presidiendo la misa concelebrada con los sacerdotes del decanato donde exhortó a la comunidad a perseverar en la fe, y alentando a los que recibieron la confirmación a dar testimonio de la doctrina de Jesucristo en la familia, en la comunidad y en la Iglesia, finalmente el padre José de la Cruz Párroco de Plazuela, agradeció su presencia y su apoyo humano y espiritual como pastor de nuestra Diócesis, también el Patronato pro-construcción del nuevo templo parroquial le agradeció las observaciones que le hizo al proyecto final del templo.

Villa de Zaragoza Por: Víctor Alejandro

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a Parroquia de San José Villa de Zaragoza recibió a nuestro señor arzobispo don Jesús Carlos, siendo la señora presidenta municipal, Amada Zavala, quien recibió con caluroso saludo y una ofrenda de flores. El párroco, Héctor Torres, los feligreses, grupos y movimientos se unieron la gran alegría por esta visita, acompañando a nuestro arzobispo a un recorrido por la parroquia. Una vez, en la Solemne Eucaristía, decenas de jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación.


En el emblemático templo de San José:

Nuevo Rector E

n el Santuario de San José, ubicado en la Alameda de nuestra Ciudad de San Luis Potosí se dio posesión como nuevo Rector del mismo al padre Gabino Medina Portales.

Los fieles de las mercedes reciben a su nuevo párroco

Cálida bienvenida al padre Paulín

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ontinúan llegando nuevos párrocos a sus parroquias. Para esta ocasión les compartimos que en la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, en la Colonia Industrial Mexicana, llegó el P. Cesáreo Paulín Hernández, quien después de estar al frente, por algunos años, en la comunidad de Santo Domingo, el señor arzobispo lo nombra párroco de la comunidad antes mencionada. El P. Paulín fue recibido por los feligreses de ésta comunidad a los pies del templo parroquial, que por cierto su altar y especialmente la Capilla del Santísimo, son espacios que han sido embellecidos con calidad y un buen gusto para que la litur-

gia eucarística y la oración se realicen en un espacio agradable y digno a los fieles que ahí recurran. En la Eucaristía, el P. José Manuel López Facundo, a nombre del señor arzobispo entregó y dio posesión de su nuevo encargo al P. Paulín, quien acompañado por gente de su antigua parroquia y un grupo de sacerdotes, agradeció la confianza que han tenido en él para realizar su ministerio sacerdotal en esta comunidad Parroquial. Encomendamos a Dios, por intercesión de María, a esta bella comunidad de Nuestra Señora de las Mercedes y a su nuevo párroco el P. Paulín.

Acompañado por fieles de la parroquia de las Mercedes, antes a su cargo, estuvo atento a las palabras del Vicario General Benjamín Moreno Aguirre, quien le reconoció su cercanía a las personas, su fraternidad sacerdotal y su gusto por embellecer los espacios destinados a la liturgia y la oración. Durante la ceremonia de recepción, el padre Gabino realizó la profesión de fe y renovó sus promesas sacerdotales, presidió la Eucaristía después de la oración de los fieles y al final de la misma, haciendo la presentación de los sacerdotes que le acompañaron, agradeció la confianza que ha depositado en él el señor arzobispo al nombrarlo al frente de este bello santuario, dedicado a san José y al Señor de los Trabajos, un espacio en el muchos de los trabajadores hacen su visita y que a más de alguno de nosotros nos hemos dado a la costumbre de santiguarnos al paso del mismo. No se duda del cariño que brota en las personas que han convivido con sus sacerdotes de una manera cercana, ya que los afectos no se hacen esperar cuando por obediencia tiene que emigrar a nuevas tareas encomendadas. Dios bendiga el ministerio de nuestros sacerdotes que ha sido designados a nuevas tareas, Dios bendiga a todo nuestro presbiterio potosino.

El P. Paulín hace su porfesión de fe así como la renovación de sus promesas sacerdotales

El nuevo párroco presidiendo la primera Eucaristía en su nueva parroquia

Con evidente gusto, el padre Gabino muestra a los asistentes que acudieron a darle la bienvenida, su nombramiento como nuevo Rector del templo de San José y el Señor de los Trabajos. ¡Muchas felicidades padre Gabino!


SEPTIEMBRE 1 DE 2013

“San Miguel lo persigue”

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on estas palabras, el Vicario General de la Arquidiócesis, Benjamín Moreno Aguirre, comenzó su mensaje al darle posesión de la parroquia de San Miguel Arcángel al padre Moisés Orosco, en representación del señor arzobispo don Jesús Carlos Cabrero. En compañía de una veintena de sacerdotes, familiares y amigos el padre Moisés, fue recibido entusiastamente por los feligreses de ésta comunidad parroquial con sede en El Tepetate, del municipio de Villa de Arriaga. Al son de la música de banda y con porras, los habitantes del lugar encaminaron al nuevo Párroco hacia el templo parroquial que será su sede y de donde saldrá a atender cada una de las comunidades que conforman ésta parroquia.

Durante su mensaje el padre Benjamín señaló la coincidencia de los cinco años de ministerio del padre Moisés con la creación de ésta comunidad parroquial, pues desde hace cinco años, comenzó como una experiencia de rectoría, es decir con cierta autonomía y con la presencia de un sacerdote al frente como lo fue el padre Antonino Palomo quien desde hacia ya tres años la encabezó como párroco la ya erigida parroquia de San Miguel Arcángel.

Acompañaron al padre Moisés Orozco cientos de fieles del Tepetate, además de un buen grupo de sacerdotes y amigos, con el fin de darle la bienvenida a su nueva parroquia.

Felicitamos a ésta comunidad que junto con su nuevo párroco retoman un caminar en el que, sin duda, la evangelización y la misión serán la prioridad de los rasgos de ésta parroquia que está ya próxima a celebrar su fiesta patronal: la fiesta de san Miguel.

Llega a Santa María su nuevo párroco

Recibido por cientos de personas así como por las autoridades de Santa María, el padre Juan Rodríguez se encamina hacia el templo parroquial.

El Padre Juan firmando los documentos al recibir el encargo de nuevo Párroco en Santa María del Río

Un buen grupo de sacerdotes acompañan al padre Juan Rodríguez a su llegada a Santa María del Río, ¡felicidades padre Juan!

El padre Juan Rodríguez toma posesión de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Santa María de Río.


Yo CREO...y vivo mi FE

Historia

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os Franciscanos de María fueron fundados en 1988 por el padre Santiago Martín (Madrid, 1954), en Madrid recibieron la primera aprobación eclesiástica de manos del Arzobispo de Madrid, cardenal Ángel Suquía, en 1993, como Asociación Publica de Fieles de Derecho Diocesano. Desde ese momento, los Franciscanos de María comenzaron a expandirse fuera de su diócesis de origen, primero por España y luego fuera de ella. A partir del año 2000, aunque ya antes tenían presencia de América (Republica Dominicana), comienza la expansión por el ese continente. En ese momento las Escuelas de Agradecimiento –la “obra” típica y propia de los Franciscanos de María- están abiertas y funcionando en todas las naciones de América, desde Canadá hasta Chile, a excepción de algunas de las Islas más pequeñas del caribe. No mucho después, esta expansión se trasladaba a Asia, aunque tímidamente (hay escuelas de agradecimiento en Siri Lanka) y empezaban a crear grupos de laicos en otros países de Europa: Polonia, Holanda, Italia, Alemania. En 2007, el Papa Benedicto XVI, a través del Pontificio Consejo para los Laicos –presidido por el cardenal Rylko- daba la aprobación pontificia a esta institución, reflejando la así como “un camino de santidad” y reconociendo en ella la existencia de un carisma, agradecimiento. La aprobación pontificia tienen fecha del 25 de marzo de 2007, día de la Encarnación del Señor, día del “sí” de María, y acto oficial de entrega del decreto de aprobación tuvo lugar en el Vaticano el 26 de junio del 2007, fiesta del otro fundador español, san Josemaría Escrivá. En este momento, los Franciscanos de María están en 27 países de tres continentes y el número de laicos que asisten a las escuelas de agradecimiento y que por lo tanto forman parte jurídicamente de la Asociación está en torno a los diez mil. La misión de los franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón cristiano. Esta vivencia y difusión de la espiritualidad del agradecimiento se hace a través de la imitación de la Santísima Virgen y de san Francisco de Asís: Imitar a María en su disponibilidad, en su maternidad divina mediante la práctica de la unidad y del servicio a Cristo crucificado; imitar a san Francisco en su pobreza, en su amor agradecido a Dios y en su fidelidad plena a la Iglesia y muy especial al Papa. De María queremos aprenderlo todo e imitar todo, pero nos fijamos especialmente en el motivo de amor a Dios, a Jesús y a la Iglesia. Ese motivo, ese corazón del Corazón de María, lo encontramos en una palabra: agradecimiento. Las virtudes típicas de la Santísima Virgen –la amabilidad, la paz, la disponibilidad, la paciencia, la pureza, la unión con Dios, la obediencia, la humildad- son para nosotros pistas que orientan nuestro camino en la vida y nos enseña a poner en práctica el agradecimiento hacia Dios y hacia el prójimo. Con todo hay aspectos de la vida y del ejemplo ofrecido por la Virgen en lo que queremos poner particular empeño para tratar de ser como ella.

Un libro para profundizar más nuestra Fe P. Memo Gil

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preciables lectores de La Red, en esta ocasión les comparto que está a su disposición la publicación del libro: Sí, creo… y vivo mi fe, de la Editorial Enredados. Ahí se encuentran las meditaciones de las verdades de fe contenidas en el Credo, que en éste espacio hemos venido reflexionando con motivo del Año de la Fe. Y se nos ocurrió hacer la publicación de esos artículos, para poner al alcance de quienes así lo deseen, estas reflexiones que son catequéticas y que sirvan como una recopilación fácil de meditar de todo lo que el Credo nos ofrece como Profesión de Fe. Agradezco de manera particular al señor arzobispo don Carlos Cabrero la presentación que amablemente hizo de este librito y que se encuentra al inicio del mismo. Ahí, don Carlos, comenta lo oportuno de ésta publicación en el Año de la Fe que nos encontramos viviendo en la Iglesia. Ya que precisamente, el deseo del ahora Papa emérito Benedicto XVI, al convocar este Año de la Fe, fue el que pudiéramos profundizar los contenidos de nuestra fe y se viera así enriquecida nuestra vida cristiana. El señor arzobispo don Carlos nos hace ver también, en la presentación de éste librito, que al profundizar nuestra fe desde el Credo que todos profesamos, nos debe llevar a vivir la fe con alegría y esperanza. Pues si hay algo que debe iluminar toda nuestra vida, es esa fe que cuando la profesamos sabemos en quien estamos confiando, nos dice el señor arzobispo. Además de hacernos la recomendación de que aprovechemos todo, lo que en este Año de la Fe venga a ayudarnos a vivir más plenamente nuestra fe. Ya que debemos saber creer, debemos ayudar a creer y, sobre todo, debemos de llevar a amar de verdad lo que en la Iglesia se nos ofrece como verdades de fe. Quiero agradecer también a los responsables y amigos que trabajan en el Semanario La Red, por su apoyo y colaboración en la edición de este libro, y a todos

los que me alentaron en este proyecto, deseando que les sea de utilidad a quienes lo adquieran y encuentren en él alguna luz para su fe. Por eso, tanto el orden que sigue el libro, como la manera en que se presentan las diferentes meditaciones, son muy sencillos y accesibles. Partimos en primer lugar, de unas meditaciones acerca de la fe, para introducir después en la manera como abordaremos los diferentes artículos de fe contenidos en el Credo; luego, entramos de lleno en cada una de las verdades de fe que se van expresando en los doce artículos que comprende el Credo. Y que buscan ser unas meditaciones sobre todo catequéticas, que se pueden estudiar incluso en grupo. Con motivo de la fiesta patronal de la Parroquia de Santa Rosa de Lima, en donde me encuentro como párroco, llevaremos a cabo la presentación ahí mismo de esta publicación. Y les doy las gracias a los Sacerdotes Salvador González y Carlos Aguilar, por su amable participación en dicha presentación.


SEPTIEMBRE 01 DE 2013

Una pregunta inoportuna

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na vez, en una importante reunión, cometí la imprudencia de preguntarle la edad a una señora de cabeza respetable.

-¿Para qué quiere usted saberla?» -me preguntó sinceramente indignada, y luego protestó amenazándome con el puño-: ¡Nunca hay que preguntarle la edad a una mujer! ¿No sabe usted que es una molesta falta de educación? La verdad es que no lo sabía. ¿En qué manual de urbanidad y buenas maneras está escrito que no haya que hacer esto bajo ningún motivo? Más tarde pude darme cuenta, sin embargo, que este rechazo a hablar de la propia edad no es de ningún modo privativa de las mujeres, y que también a los varones les resulta sumamente embarazoso el tener que referirse a ella. En otra ocasión, mientras abrazaba a un amigo el día de su cumpleaños y le deseaba tanta felicidad como fuera posible en esta vida y en la otra, se me escapó de los labios la malhadada pregunta: -¿Cuántos años ya? Mi amigo se limitó a sonreír, a encogerse de hombros y a preguntarme si quería una limonada. A veces me lamento de ser tan imprudente, y aunque trato de justificarme a mí mismo diciendo que no es culpa mía que en mi casa no se me haya enseñado a ser más sutil a la hora de formular ciertas preguntas, siempre queda en mí una especie de remordimiento por haber tocado una llaga a todas luces mal cicatrizada. Eugène Ionesco, el dramaturgo rumano, por ejemplo, solía robarle tres años a la vida: decía haber nacido en 1912, cuando en realidad lo había hecho en 1909.

¿Por qué esta especie de cleptomanía mediante la cual, sin quererlo y sin pensarlo, nos robamos años continuamente a nosotros mismos? Se me ocurren tres razones. La primera de ellas es que hemos glorificado tanto la juventud que lo viejo nos parece francamente extemporáneo o fuera de lugar. Hoy todos quieren ser jóvenes, aunque estén bien lejos de serlo o de haberlo sido. ¿No fue la canción Forever young (joven por siempre) una especie de himno que todo el mundo cantó en la lejana década de los ochentas? La juventud, se dice allí, es cosa del corazón y no de los años. Y creeríamos que así es en realidad, si no fuera porque quienes dicen esto son casi siempre los viejos. Recuerdo haber dicho un día a una mujer que acababa de ser abuela: -¡Pero qué joven luce usted hoy! Pensé, mirándola de lejos, que se trataba de su hija. La mujer no encontraba palabras para agradecerme tan subido elogio. ¿Mentiría si digo que daba incluso saltitos de satisfacción? En los tiempos que corren, decirle viejo a alguien es como faltarle al respeto, o exponerse a objeciones del tipo: viejos los cerros, u otras semejantes. Pero hay todavía otra razón. Hablar de la edad es hablar, se quiera o no, de la proximidad de la muerte. Al menos más cerca de ella que el año anterior, que el día de ayer, sí es que nos encontramos. Cada día que pasa nos acercamos a la fecha en la que ya no estaremos: fecha que nos es desconocida, pero que es tan cierta como nuestra nariz. «Desde el instante en que comenzamos a existir en este cuerpo mortal, nunca dejamos de tender

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hacia la muerte… No existe nadie que no esté más cercano a la muerte después de un año que antes de él, y mañana más que hoy, y hoy más que ayer, y poco después más que ahora, y ahora poco más que antes. Porque el tiempo vivido es un pellizco dado a la vida, y diariamente disminuye lo que resta; de tal forma que esta vida no es más que una carrera hacia la muerte. No permite a nadie detenerse o caminar más despacio, sino que todos siguen el mismo compás y se mueven con igual presteza», escribió el genial san Agustín en La ciudad de Dios (XIII, 10). En La dama del alba, una magnífica pieza teatral de Alejandro Casona (1903-1965), el dramaturgo español, un anciano se está quejando del tiempo ido, y exclama lleno de pesadumbre: «-¡Tengo setenta años!». A lo que responde la muerte vestida de mujer, que anda por ahí cerca: «-Muchos menos, abuelo. Esos setenta que dices, son los que no tienes ya». Es verdad: los años que tenemos son los que ya no tenemos porque han pasado, porque ya no están. Y como hablar de nuestra edad es hablar de los años que ya no tenemos, damos carpetazo a la cuestión y pasamos a hablar de otra cosa: nos ponemos, como mi amigo, a repartir limonadas… La tercera razón, me parece, tiene que ver con el miedo. Miedo a sentirnos descontinuados, fuera de circulación, de la vida. Miedo a que los demás decreten que ya les estamos robando el aire, a que nos inviten a irnos a otra parte. ¿Ha observado usted que es más fácil decir una palabra de consuelo a uno que ha perdido a un abuelo nonagenario que a un hija de veinte? «Ah, noventa años –decimos-. Ya necesitaba descansar, el pobre». En un relato de Antón Chéjov (Los campesinos) se lee que una mujer hipocondríaca, cuando iba al médico –e iba cada vez que podía- aseguraba tener cincuenta años, cuando en realidad tenía setenta, pues «pensaba que el médico, si se enteraba de su verdadera edad, no querría curarla y le diría que no estaba ya para curarse, sino para morirse». Éste es el tipo de miedo a que me estoy refiriendo ahora. No se crea, sin embargo, que por escribir estas líneas, el autor habla gustosamente de su verdadera edad. Hace una semana, para no ir tan lejos, alguien le preguntó cuántos años tenía, y él dijo una cifra que hubiera correspondido a la realidad si a ésta no le hubieran sido escamoteados dos años de 365 preciosos días cada uno. ¿Qué quiere usted? ¡Así es la vida!

No existe nadie que no esté más cercano a la muerte después de un año que antes de él, y mañana más que hoy, y hoy más que ayer, y poco después más que ahora, y ahora poco más que antes.


Las ordenes religiosas dedicadas a la enseñanza en San Luis Potosí Por Lic. Ricardo García López

INTRODUCCIÓN

vento, éste fue el de mayores proporciones que existió en la ciudad. La iglesia consta de tres capillas interiores: una que estuvo dedicada a Nuestra Señora de la Consolación y actualmente ( año 2009) a la Virgen del Perpetuo Socorro y se ubica en el cubo de la torre grande; otra es la del Santo Entierro, que dio nombre al callejón, y actualmente es una puerta lateral y la capilla de Los Dolores que todavía existe, además la bellísima sacristía que se constituye, después del templo del Carmen, en el espacio interior más hermoso que produjo la arquitectura religiosa Novo – hispana.

Para fortuna de la humanidad existen algunos hombres que llevan gravado en lo más íntimo de su ser un sentimiento de amor al bien, es decir, una inclinación noble y generosa y tan grande que nunca se circunscribe a los mezquinos límites del interés personal sino que esos hombres encaminan todos sus esfuerzos para hacer una realidad el bien común, su meta es el bien de toda la humanidad. En vano el egoísmo, la envidia y la perversidad sacarán las uñas para desgarrar a esos corazones magnánimos, bizarros y animosos; no podrán depositar en ellos el veneno que emponzoña los nobles sentimientos. Las heridas podrán dejar cicatrices pero no serán lo suficientemente hondas como para desenterrar la fértil semilla de virtud que volverá a germinar dando frutos preciosos y abundantes. De esta clase de hombres que acabamos de describir fueron algunos de los que llegaron a la Nueva España juntamente con los conquistadores. Me refiero a los religiosos que dejaron su hogar y su patria para venir a una tierra extraña a fin de cumplir cabalmente con el precepto evangélico “Id y anunciad la buena nueva del Reino de los Cielos y bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. No todas las ordenes religiosas de varones que se establecieron en Nueva España fundaron casa en San Luis Potosí, solamente las que mencionaremos en este trabajo. Tampoco vamos a hablar aquí de fundaciones de religiosas, aunque es pertinente aclarar que en el pueblo de San Luis Minas del Potosí de la Nueva España no se fundaron conventos de monjas porque se trataba de un Real de Minas y la ley virreinal prohibía estrictamente su establecimiento en dichos reales. Los conventos y colegios de monjas aparecieron en estas tierras hasta el siglo XIX. Al parecer la primera de estas instituciones de religiosas apareció en Rioverde, flor de azahar que vive a la sombra de las ceibas, a finales de 1922 con el nombre de Instituto de la Paz atendido por las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe .

FRANCISCANOS 1588 ca. La primera orden religiosa en establecerse en San Luis Potosí, fue la de los Frailes Menores o Franciscanos, como se les conoce comúnmente. El haber sido el primer establecimiento religioso en nuestro suelo se debe a que pretendían realizar su misión evangelizadora por las tierras del norte de la Nueva España y comenzaban a hacer el intento de atraer la atención de los indios seminómadas que merodeaban por estas latitudes para predicarles el Evangelio y enseñarles a vivir en comunidades y llevar una vida humana más digna. Más aún, al parecer, para el año de 1588 si no es que antes, el capitán Miguel

(Primera parte)

Caldera y algunos franciscanos entre los que se encontraba Fray Diego de la Magdalena ya habían penetrado en la Gran Chichimeca viniendo de Zacatecas y habían establecido un presidio y fundado un pequeño convento en Mexquitic, luego pasaron al Valle de San Luis en donde poco a poco los naturales fueron tomando confianza en aquellos extraños hombres y así lograron que algunos chichimecas se dieran de paz y con ellos formaron una pequeña comunidad. En estos encomiables afanes se encontraban estos santos varones cuando, en marzo de 1592 se descubrió, fundó y comenzó la explotación del rico mineral de San Pedro, estos acontecimientos son el antecedente de la fundación de San Luis Potosí de la Nueva España. Los padres franciscanos que evangelizaban en este territorio potosino provenían de la Custodia de Zacatecas, esta comunidad dependía, a su vez, de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México. Para el año de 1603 la Custodia de Zacatecas es elevada a la categoría de Provincia; la sede de esta provincia se estableció en el Convento Franciscano de San Luis Potosí o sea que el gobierno de la Provincia se localizó a partir de entonces en esta ciudad, o lo que en términos eclesiásticos se denomina la casa capitular de la Provincia de Zacatecas. Esta denominación, las más de las veces, causa confusión porque suena, un tanto absurdo el decir que la casa capitular de la Provincia de Zacatecas se encontraba en San Luis Potosí, pero así fue, incluso algunos investigadores de las cuestiones franciscanas y algunos frailes de esta orden juzgan lógico que el gobierno de la Provincia zacatecana, se encontraba en la ciudad de Zacatecas, pero como ya lo hemos afirmado, no ha sido así . Una vez que los frailes menores se establecieron en San Luis Potosí, levantaron iglesia y con-

A esta orden religiosa se debe también la construcción de las capillas de Tercera Orden, Los Remedios, hoy Sagrado Corazón, la capilla de Aranzazu que es una de las pocas construidas en planta alta y una de las mejores muestras del barroco estípite mexicano, dedicada precisamente a la Virgen de Aranzazu, devoción que podemos considerar como una de las más antiguas y que tuvo gran arraigo en el pueblo debido a que un porcentaje muy elevado de los españoles que llegaron a poblar era de origen vasco. Por haber sido la primera orden religiosa en establecerse en el pueblo de San Luis tocó a los franciscanos gran parte del trabajo de evangelización y aculturación no sólo de sus habitantes sino también de los pueblos circunvecinos, bajo su jurisdicción quedó la doctrina del pueblo de la Santísima Trinidad, hoy (año 2009) barrio de San Miguelito; el de Santiago Apóstol, hoy barrio de Santiago del Río y el de Nuestra Señora de los Remedios de tequisquiapán en cada uno de estos lugares construyeron el templo respectivo, todos de estilo barroco de acuerdo con la época. Los frailes también tuvieron siempre una escuela junto a cada ermita, doctrina o iglesia y uno o dos de ellos vivían dedicados a enseñar a los pobladores diversos oficios además de leer, escribir, contar, cantar y tocar varios instrumentos musicales, de sus aulas surgieron notables maestros de capilla y hábiles artesanos. En el convento franciscano de San Luis hubo noviciado donde se enseñaba, Filosofía, Teología, Gramática y el idioma mexicano. Como es natural, el convento contaba con una riquísima e impresionante biblioteca que se dispersó al confiscarse los bienes de los frailes. Una pequeña parte de ese acervo bibliográfico se encuentra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en la sección de Bibliografía Potosina, otra parte en el Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí, otra fue trasladada al convento Franciscano de Zapopan en el Estado de Jalisco, quizá haya algunos volúmenes en poder de otras instituciones o de particulares con espíritu de “recogimiento”, tal vez hubo algunos escritos que fueron totalmente destruidos por las inclemencias del tiempo o por la mano del hombre.


Fe y política

Ratzinger y la renuncia: «Me lo dijo Dios» Zoila Bustillo (www.siame.mx)

«M

e lo dijo Dios». Con estas palabras el Papa emérito Benedicto XVI habría explicado su decisión de renunciar al Pontificado. La reconstrucción de una entrevista privada con una persona que visitó a Ratzinger hace algunas semanas. «Después de alrededor de seis meses del anuncio que sorprendió al mundo la decisión de Ratzinger de vivir escondido del mundo todavía suscita reflexiones e interrogantes. Alguien tuvo el privilegio de escuchar de los labios del Papa emérito los motivos de esta decisión. A pesar de su vida de clausura, Ratzinger concede (esporádicamente y solo en determinadas ocasiones) algunas visitas privadas» en el ex convento Mater Ecclesiae del Vaticano, que se convirtió en su morada. Durante estos encuentros, el ex Pontífice «no comenta, no revela secretos, no hace declaraciones que podrían pesar como “las palabras del otro Papa”, sino que mantiene la reserva que siempre lo ha caracterizado. Al máximo hace observaciones, satisfecho, sobre las maravillas que el Espíritu Santo está haciendo con su sucesor, o habla sobre sí mismo, sobre su decisión de renunciar, que fue una inspiración recibida de Dios». «Me lo dijo Dios», fue la respuesta del Pontífice emérito a la pregunta sobre la razón de su renuncia al trono de Pedro. Ratzinger habría después precisado que «no se trató de ningún tipo de aparición o fenómeno del tipo; más bien fue una “experiencia mística” en la que el Señor hizo que naciera en su corazón un “deseo absoluto” de permanecer a solas con Él, recogido en la oración». Según él mismo da testimonio, esta experiencia mística habría durado varios meses, «aumentando cada vez más ese anhelo de una relación única y directa con el Señor. Además, el Papa emérito reveló que entre más observa el “carisma” de Francisco, más comprende que su decisión fue la “voluntad de Dios”». Así pues, Ratzinger no solo estaría más que convencido de la oportunidad de su elección, que hizo discutir mucho entre sus colaboradores más cercanos, sino que también estaría muy contento al ver lo que su sucesor está haciendo. En una entrevista anterior con un académico alemán, Benedicto XVI ya había hablado de la sintonía desde el punto de vista teológico con su sucesor Francisco. Este último, por lo demás, no deja pasar ninguna ocasión para manifestar públicamente la veneración por su predecesor, de cuyo consejo no quiere privarse de ninguna manera».

A propósito del mes de la Biblia Quique Fernández

“L

umen Fidei” culmina la trilogía de las encíclicas dedicadas a las virtudes teologales. Deus Caritas est (2005) y Spe salvi (2007) fueron escritas por Benedicto XVI.
Pues bien, ya desde tiempo antes de su aparición, sabíamos por el mismo Papa Francisco que esta encíclica estaba escrita “a cuatro manos”. Es decir, que a lo ya escrito por Benedicto XVI, un primer redactado según nos dice la misma encíclica, el Papa Francisco ha añadido sus aportaciones. De una manera especial, se nota su mano en la introducción acentuando la dimensión bíblica en la Encíclia Lumen Fidei. En la mencionada introducción el Papa Francisco nos ofrece las siguientes dos citas del Evangelio de Juan: “Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas” (Jn 12,46).
“¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” (Jn 11,40) Se ha escrito mucho sobre cual de los cuatro evangelios contiene mayor contenido teológico o en cual aparece más el tema de la fe. En cambio, de lo que no parece haber discusión es que es el Evangelio de Juan el que, respecto de los sinópticos, contiene mayor simbolismo.
 Pues bien, el Papa Francisco ha querido que el inmejorable simbolismo de la luz, contenido en el Evangelio de Juan, ilumine (nunca mejor dicho) al inicio de esta encíclica.
 Así, el Papa nos habla en esta introducción bajo epígrafes como La Luz de la Fe, “¿Una luz ilusoria?” o “Una luz por descubrir”. Hemos creído en el amor (cf. 1 Jn 4,16): El primer capítulo de la encíclica hace un sencillo pero ilustrado recorrido por la Fe bíblica desde el patriarca Abraham al apóstol Pablo. El Dios en el que creemos se revela a Abraham como un Dios que quiere comunicarse, relacionarse, rozarse con el hombre. Es, por tanto, un Dios personal, alejado de simples teorías y abstracciones, un Dios cercano, un Dios que habla, que dirige al hombre la Palabra. 
Lo explica muy bien la encíclica en los siguientes dos fragmentos: “Dios le dirige la Palabra, se revela como un Dios que habla y lo llama por su nombre. La fe está vinculada a la escucha. Abrahán no ve a Dios, pero oye su voz. De este modo la fe adquiere un carácter personal. Aquí Dios no se manifiesta como el Dios de un lugar, ni tampoco aparece vinculado a un tiempo sagrado determinado, sino como el Dios de una persona, el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, capaz de entrar en contacto con el hombre y establecer una alianza con él. La fe es la respuesta a una Palabra que interpela personalmente, a un Tú que nos llama por nuestro nombre”. (n. 8) “Lo que se pide a Abrahán es que se fíe de esta Palabra. La fe entiende que la palabra, aparentemente efímera y pasajera, cuando es pronunciada por el Dios fiel, se convierte

en lo más seguro que pueda haber”. (n. 10) Fe y fidelidad aparecen y aparecerán estrechamente unidas, de modo que cada vez que el hombre se aleja de la fidelidad a Dios y su Palabra deviene su religiosidad en algo bien diferente de la fe. Lo vamos a ver en el libro del Éxodo. La fe de Israel: ¿Qué se le pedía al pueblo de Israel en el desierto? Fidelidad a Dios que les había liberado de la esclavitud. Pero el pueblo traiciona la fidelidad a cambio de la búsqueda de falsas seguridades, de una inmediatez que fácilmente es efímera.
 Fijémonos en cómo nos lo explica la encíclica en los siguientes dos fragmentos: “Mientras Moisés habla con Dios en el Sinaí, el pueblo no soporta el misterio del rostro oculto de Dios, no aguanta el tiempo de espera. La fe, por su propia naturaleza, requiere renunciar a la posesión inmediata que parece ofrecer la visión, es una invitación a abrirse a la fuente de la luz, respetando el misterio propio de un Rostro, que quiere revelarse personalmente y en el momento oportuno”. (n. 13) “En lugar de tener fe en Dios, se prefiere adorar al ídolo, cuyo rostro se puede mirar, cuyo origen es conocido, porque lo hemos hecho nosotros. Ante el ídolo, no hay riesgo de una llamada que haga salir de las propias seguridades, porque los ídolos « tienen boca y no hablan » (Sal 115,5). Vemos entonces que el ídolo es un pretexto para ponerse a sí mismo en el centro de la realidad, adorando la obra de las propias manos”. (n. 13) ¿A qué todo esto nos suena como que muy actual? Temas como el de la búsqueda de inmediatez, la adoración de ídolos, las falsas seguridades o el ponerse como centro, nos suenan actuales porque lo son, porque en nuestra historia de pueblo en marcha siguen siendo graves obstáculos contra la fe en el Dios que está dispuesto a liberarnos de nuestro propio egocentrismo.


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La luz del mundo hecha hombre

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es decía también: “Yo les aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios”. Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: “Rabí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”; (pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados). Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”. Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. (Mc 9, 1-9). Este evento está situado en san Marcos inmediatamente después de la profesión de fe de Pedro; está colocado justo cuando los discípulos de Jesús ya lo han reconocido como el Mesías esperado; esta narración viene puesta por el evangelista al tiempo en que se desata la primer controversia de Jesús con los discípulos, precisamente cuando Pedro ha querido hacer desistir a Jesús de llevar a cumplimiento el plan de la redención. El hecho de la transfiguración es como una manifestación no solo de la gloria de Jesús, no solo como una demostración de que él es el Mesías que ellos, los judíos habían aguardado por siglos; la transfiguración no es una muestra que quiera dar Jesús de su verdadero origen; si miramos atentamente, la transfiguración tiene que ver con aquello que Simón Pedro no hubo entendido antes: con la pasión y resurrección del Señor; esto lo constatamos al observar la versión de san Lucas, que dice que Moisés y Elías conversaban con Jesús de la muerte que le esperaba en Jerusalén (Lc 9, 31). Marcos solo trata de mostrar a Jesús glorioso, quizá le parece que es suficiente para su auditorio saber que Jesús es el Mesías redentor, acreditado por Dios ante el pueblo elegido y no se preocupa en avanzar un poco más en estos hechos. Afortunadamente el evangelista Lucas muestra lo que a Marcos le faltó decir. El hecho es que justamente luego de la controversia de Jesús con Simón Pedro acerca de su muerte de cruz viene este hecho; es probable que el autor de este evangelio piense que queda claro ahora para Pedro y los demás discípulos que Jesús es el Mesías; y si lo es entonces también cada una de sus palabras tendrán que ser la verdad y a vida. Aunque san Marcos no expresa en el momento de la transfiguración la charla que tienen aquellos profetas con Jesús, sí expone este propósito cuando el evento ha concluido: “no se lo digan a nadie hasta que haya yo resucitado de entre los muertos”. Tradicionalmente se dice que la transfiguración tiene como propósito quitar de los discípulos el escándalo de la cruz. Sin embargo, tal vez tenga él como finalidad dejar a sus discípulos bien claro aquello de que les había hablado ya antes: el hijo del hombre va a ser rechazado, condenado a muerte pero resucitará al tercer día.

No es solo eso; es preparar a los discípulos a la comprensión de los acontecimientos que se acercan; ya no se trata más de mensajes, de parábolas; ahora viene llegando la hora en que las promesas se cumplan por fin. Fueron elegidos solamente tres de los apóstoles para contemplar este momento glorioso: Simón Pedro, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo; ellos mismos fueron los que le acompañaron a orar la víspera de su muerte (Mt 26, 37); ellos mismos los que fueron escogidos por Jesús aquel día que resucitó a la hija del jefe de la sinagoga (Mc 5, 37); a ellos que lo vieron antes resucitar a aquella pequeña, a aquellos que lo habían visto resucitar a otros. El texto dice que una nube se formó y los cubrió; aquí estamos ante un signo tradicional de la manifestación del Dios de Israel: la nube. Aquí estamos ante otro signo de la manifestación de Dios: la luz; en tiempos de Moisés, cuando éste bajaba del monte luego de charlar con el Dios de Israel, su rostro estaba fulgurante (Ex 34, 29); y los tres personajes que estaban ante sus ojos ahora resplandecían. Ellos estaban asombrados; veían al autor de la luz convertido en luz. Sabían que esa luz en la montaña no era la pálida luz del sol poniente; esa luz solamente estaba en Jesús el inundaba todo el monte, e iluminaba a los otros dos que conversaban con Jesús. No era la luz que nace y muere cada día; era la luz verdadera, como se expresará san Juan en su evangelio (Jn 8, 12) que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; era el mismo Jesús, sol que nace de lo alto (Lc 1, 78s). La conversación, hemos dicho, san Marcos no la refiere; pero al final de este texto sí recapitula, de alguna manera las cosas que hubieron hablado con Jesús estos famosos personajes de la antigüedad: la muerte que debía padecer Jesús muy pronto para entrar en su gloria. Ahora solo esperarían silenciosamente que se cumplieran cada una y todas las palabras de Jesús ahora ya no dudarían más. Ahora sabían que no se habían equivocado en su juicio acerca de la verdadera identidad de Jesús. Hoy sabían que la luz del mundo es Jesús: lo vieron iluminado, como nadie alguna vez lo pudo ver.

Sí. La transfiguración de Jesús tiene que ver con su muerte inminente y muy próxima; los discípulos de ninguna manera estaban preparados para ello; pero al menos ya sabían en qué consistía la misión del Mesáis; quizá por eso cuando Jesús les hablara en el futuro de su muerte ellos ya no dirían nada; solo esperarían. La transfiguración era no solo un evento: era una promesa. El hijo del hombre, el hijo de Dios, debía morir para rescatar a todos. Esto no lo entendieron en su totalidad aquella ocasión; pero pudieron contemplarlo cuando vieron a Jesús resucitado; y lo anunciaron predicando el evangelio a la posteridad. No dudarían más; no ahora que habían sido testigos de que Jesús no era solamente un profeta, sino el hijo de Dios que se había hecho hombre. No cuestionarían ya la autoridad de Jesús. Tampoco se estarían preguntando si él era o no el Mesías: lo sabían. Ahora habían tenido grandes revelaciones. En efecto, Moisés y Elías, esos famosos personajes de la Historia de Israel, aquellos depositarios de las profecías y del poder de Dios, acreditaban a Jesús como el Mesías esperado; y no solo eso; estos tres apóstoles habían visto la nube, la luz, las vestiduras y el rostro de Cristo, a Moisés y a Elías; pero también escucharon la voz que procedía de la nube y que declaraba a Jesús, su maestro, como el hijo de Dios; y no solo hijo, sino el amado, el elegido, el de las complacencias.

La transfiguración también es, además de un anuncio de muerte y resurrección, además de una manifestación de gloria divina, una invitación a creer; y más que todo, más que eso, un momento de revelación y de Ley: escúchenlo; el Padre eterno manda a los que contemplaron esta gloria que escuchen a Jesús, es decir, que se dejen guiar por Él, que no duden, que obedezcan. Esforcémonos en comprender cada vez más las enseñanzas de Jesús, las orientaciones de la Santa Madre Iglesia, que tiene como imperativo fundamental anunciar a Jesucristo muerto y resucitado. Aprovechemos este año de la fe para conocer y comprender más a Jesucristo; dejémonos transfigurar por él.


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Palabra de Dios El que se humilla será engrandecido Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo ésta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invito a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los aislados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

La humildad El Evangelio de éste domingo, de labios del Señor Jesús nos da una hermosa catequesis sobre la humildad: “no ocupes un primer puesto para destacar sobre los demás, ese primer puesto debe ocuparlo quien se lo merezca de verdad…” El Señor Jesús nos conoce muy bien y sabe que asta en la oración nos mostramos, muchas veces, orgullosos, arrogantes: te doy gracias porque no soy como los demás: homicidas, ladrones, blasfemos”… Por el contrario el Señor dice en su oración: “te doy gracias, Padre, porque has revelado el Reino a los humildes, a los pequeños, a los despreciados…” La humildad, la sencillez, la generosidad son virtudes muy queridas por Dios y muy gratas a los ojos de los hombres. Porque el humilde se sabe solidario y abierto a los demás, es capaz de reconocer todo lo bueno que Dios ha hecho en el otro y sabe ponerlo en su lugar; mientras que el soberbio se despreocupa de todos y solamente le interesa aquello que le favorezca a él aunque perjudique a muchos. Dios el Señor sabe situarnos a cada quien en el puesto que nos corresponde, ojalá por nuestra manera sencilla y humilde vivir Dios nos invite cerca de Él en su mesa. Por José de Jesús Cruz Rodríguez

Por qué ser sacerdote hoy

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n distintos momentos me habían hecho ya esta cuestión –sobre todo esos monaguillos inquietos-: ¿Oiga semi, por qué eligió ser sacerdote y no otra cosa? Normalmente a esta pregunta, casi todos los que somos confrontados, ya sea porque queremos responder pulcramente y así no dejar vestigios de duda, o acaso para zafarnos de semejante aprieto, hacemos uso de aquellos dotes bíblicos, teológicos, e incluso racionalistas. Así, un buen biblista contestaría: “Pues mire doña Clotilde, yo seré sacerdote, porque como dice Jeremías (1,5): “antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras yo te consagré… y te destiné a ser profeta de las naciones”; o un buen teólogo diría: “Pues verá usted don Nepomuceno, yo nunca entenderé esto sobre mi vocación, pero ha de ser así como decía el Beato Papa Juan Pablo II, en su encíclica Pastores Dabo Vobis: “La vocación sacerdotal, es un don y un misterio que supera infinitamente al hombre”; y no faltará tampoco el de dotes racionalistas que dirá, “Mire don Pancracio, yo seré sacerdote, porque nací en un ranchito donde la única figura pública que veía, era el padrecito harto chambeador que iba a celebrar misa cada domingo, además mi familia era católica no nomás de hueso colorado, sino bien escarlata, y creciendo así, un buen día me dije: “Yo seré padrecito también”. En primer lugar, ahondar en el por qué de la vocación sacerdotal, es un aspecto que, también involucra el sentido de nuestra vida, de la propia existencia: ¿quién soy yo? ¿No es acaso la pregunta más profunda, difícil, desconcertante, emocionante e interesante que se puede hacer alguien que se siente interpelado ante su destino, ante Dios mismo? Cuando no sabemos quiénes somos, es muy fácil vivir, no como Dios ni nosotros queremos y deseamos, sino como otros quieren. Y por tanto, así no es posible que penetren y se aclaren los planes de Dios para cada uno. Es por eso que, de la respuesta que dé la persona llamada, dependerá la realización de una vocación o la frustración de ella. En segundo lugar, toda persona debería saber que Dios tiene un plan, para cada uno de nosotros, sin excepción. Pero para ello, es necesario que cada uno lo sepa, -¡sí, sepa que hay un plan para para todos!-, luego que lo descubra, enseguida que lo ponga a reflexión, -y si desea alcanzar la felicidad- que lo acepte. Jesús, en el momento en que llama a sus discípulos (cfr. Mc 1,14; 2, 13; Mt 9,9; 10,1), no interrumpe sus vidas, como si las hiciera trizas, sino

Rodolfo Duarte Ramírez 3° de Teología Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com

que irrumpe, es decir, asume todo cuanto eran, sabían y tenían. Jesús los aceptó así tal y como eran. Dios tenía un plan para ellos. Prueba de ello es que sin pensarlo, abandonaron todo y lo siguieron sin dudar. ¿No podríamos decir que, antes de seguir al Maestro soñaban en momentos fugaces con Él ya, y que tan sólo al escucharlo, supieron que era a Él, a quien esperaban aunque no sabían ni cómo, ni cuándo, ni de dónde vendría? Es precisamente aquí, donde considero que, toda persona llamada, aún antes de serlo, experimenta pequeños destellos vocacionales en su caminar, muchas veces sin percibirlos o percatarse, y solo hasta que llega el llamado los descubre, entonces comprende y cree con mayor certeza. Ahora que hemos dicho esto, respondamos finalmente a la pregunta inicial, ¿Por qué ser sacerdote hoy? Respondo desde mi trinchera, desde mi propio caminar: “Dios en su incondicional amor al hombre, moldea el corazón de algunos cuantos escogidos, para un proyecto divinamente humano; llegado a un punto de madurez de fe, Dios irrumpe en la vida de su elegido, de maneras muy distintas, y éste, cuestionado por saberse amado por Él y por el sentido de su propia existencia, comienza a entender que Dios guarda un plan muy especial, y que se hace súbitamente necesario aceptarlo, y luego de eso, seguirlo”. Sí, es un corazón grande que busca amar a Dios, al prójimo y así mismo, un corazón que juega el papel vital de la vocación sacerdotal. Ahora se entiende por qué el biblista habla como Jeremías: porque Dios me ha elegido desde un inicio. Ahora entendemos también al teólogo: porque Dios quiso regalarme un corazón sacerdotal. Ahora entendemos al racionalista: porque Dios tenía ya un plan para mí, y quiso que así se dieran las cosas, nacer en un ambiente propicio para hacer germinar esa semilla. Sí, aquí no hay magia, ni trueque, ni demagogia. Sólo un camino que se debe seguir, a veces de rosas, a veces de espinas, pero, eso sí, siempre se debe ir de la mano de Jesucristo. Así como diría el apóstol de las vocaciones sacerdotales: “Si son llamados al sacerdocio, deben ser santos. Y si no tuviesen ánimo de ser santos, se los suplicaría no quieran ser sacerdotes, pues no serían felices”. P.D. Con mucho cariño y dedicatoria para las parroquias de la Inmaculada Concepción (La Pila), y la Parroquia el Señor de los Milagros (La UPA) donde Dios, mis formadores y el padre Toño me permitieron servir este Año de Pastoral y Espiritualidad. Un saludo especial, a los monaguillos inquietos, que representan la esperanza misionera y consagrada de nuestra Diócesis Potosina.


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SEPTIEMBRE 1 DE 2013

Me diste vida, me brindaste amor… (Job 10, 12)

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n una de las publicaciones anteriores decíamos, a favor de las generaciones por venir y en especial a favor de los niños y niñas que algunos piden en adopción, que es necesario buscar para las nuevas vidas que vienen: el bien, en medio de tantos males, y no, un mayor número de males, y trabajar por un matrimonio abierto a la armonía y a la cultura de la vida de las personas: “ecología humana”. Esta clase de cultura debe estar lejos de la contaminación de espíritus que sobreviven en sociedades sin alma y que pierden el rumbo porque no conocen a su Creador, el que sustenta su dignidad en el presente y les ofrece lo eterno. El tema de la ecología parece una preocupación global porque las evidencias nos dicen que la naturaleza que nos rodea se está comportando como si protestara por el daño que los seres humanos le hemos ocasionado en detrimento de nosotros mismos. En efecto, el hábitat del hombre lo amenaza y le dificulta la permanencia y la subsistencia. Hoy por hoy, las políticas demográficas se ocupan de la ecología global y su emergencia, pero, al mismo tiempo, ven a la ecología humana con indiferencia. En nuestro México están llegando, a los legisladores de los estados, propuestas de programas que parecen demográficos pero que se trata de políticas y leyes antidemográficas. Se trata, por ejemplo, de plantear la despenalización del aborto. La intención de esta publicación no es sostener las penas legales que ya existen para quienes abortan, aunque llama la atención que, aquello que estaba visto como un mal ético y moral, por el solo hecho de cambiar la ley, ha de verse como un bien. Esta es una reflexión sobre el daño a la ecología humana que supone, no solo despenalizar, sino hasta estimular la muerte a las pocas semanas de gestación de un ser humano. Porque todo lo que tiene vida, y se le interrumpe, supone la acción de dar muerte, nos ha de confrontar y hemos de pasar este asunto por el tema de la ecología global, que dice defender la vida contra todo lo que supone la muerte en el planeta y del planeta. Dice el libro del Génesis que el Señor Dios, puso al ser humano en un hermoso hábitat para que lo cuidara y lo conformara, igual que su condición humana, a imagen de su Creador. Pronto el ser humano, con su propia idea de lo bueno y de

Por Rafael Gómez

lo malo, se olvidó de su Creador e impulsó su propia muerte y la de lo que le rodeaba. Muchos pueden no creer en lo que dice el Génesis, pero han de asomarse a la historia para aceptar que la muerte del espíritu en el ser humano es el inicio de la muerte de todo aquello que es naturalmente hermoso y que le es dado al ser humano como derecho para tenerlo y como tarea para protegerlo. Cuando una mujer aborta (también el varón aborta) por la simple razón de no aceptar el cambio de planes en su vida, en realidad, con la muerte de esa vida, mueren otras muchas cosas. Ahora nos proponemos hablar solo de una de esas cosas. Es un hecho que la sicología ha estado muy activa tratando de resucitar el atribulado interior de la mayoría de las mujeres que, con la protección de la ley, se han decidido por un supuesto bienestar y han abortado la consecuencia de lo que pensaban que era amor. Solo las personas son capaces de vivir en comunión, es decir, que solo se da, tal experiencia, en una alianza de amor por la cual el hombre y la mujer se entregan y se aceptan mutuamente. Es así como se inicia la familia que es la expresión primera y fundamental “de la naturaleza social”. Los conceptos “comunión y comunidad” nos pueden servir para explicar esto de la naturaleza social. La comunión se refiere a la relación personal del “tú y el yo” y la comunidad se abre a un paso más, que se refiere “al nosotros”, es decir, “hacia una sociedad”. La paternidad y la maternidad son en sí mismas una confirmación, más que una consecuencia del amor, y constituyen una “novedad y una riqueza” confiadas al amor real de ambos. La paternidad y la maternidad humanas están basadas en la biología y, al mismo tiempo, la superan porque “en la biología de la generación, está inscrita la genealogía de la persona”. Quienes, al abortar, ignoran el tema de la naturaleza social, que solo vive en el cimiento sólido de la genealogía de la persona, acaban dando muerte al ser humano que abortan, a la propia persona y a mucho de la sociedad a la que se deben. Los legisladores deben hacerse una reflexión profunda a cerca de, si para legislar protegiendo la ecología global, ha de sacrificarse la ecología humana.

...Lo de Dios a Dios

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Por David Grimaldo

a Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) define las condiciones de la paz entre las naciones y en el interior de cada una. Más que la ley natural –tan a menudo evocada por Pío XII-, Juan Pablo II prefiere hablar de Derechos del Hombre, susceptibles de ser sancionado por una instancia o moral, como la opinión pública, o política, como las Naciones Unidas. El Papa afirma que la paz es indivisible, y cuando un Estado no está al servicio del Bien Común, comprendido como la realización lo más completa posible de los derechos humanos, lo arbitrario y los imperialismos de todo tipo amenazan con precipitarse sobre las naciones. La Iglesia no puede desinteresarse, su misión concierne demasiado directamente al hombre concreto: “De este modo, también el fijarse en el hombre, en sus problemas reales, en sus esperanzas y sufrimientos, conquistas y caídas, hace que la Iglesia misma como cuerpo, como organismo, como unidad social perciba los mismos impulsos divinos, las luces y las fuerzas del Espíritu que provienen de Cristo crucificado y resucitado, y es como ella vive su vida” (Redemptor hominis 18). En su obra “Persona y acción”, el futuro Papa, proponía profundizar en la esencia del hombre no a la manera de los grandes escolásticos a los que se refería, sino en la estructura del hombre que actúa, de sus estados de conciencia y de las calificaciones que adquiere el yo profundo a través de sus decisiones. Una perspectiva global y concreta que, sin hacer distinciones, estudia principalmente la dignidad del dinamismo humano. Este acercamiento se encuentra en la encíclica Redemptor hominis, menos preocupada en marcar las distinciones entre la Iglesia y el Estado o, más generalmente, entre lo espiritual y lo temporal, que en subrayar la universalidad del interés que la Iglesia tiene por el hombre. Por otro lado, la realeza de Cristo exaltada por Pío XI (Quas primas, 1925) no ha sido abandonada por Juan Pablo II en esta primera encíclica, pero se la presenta, con menos ambigüedad, en una actitud de servicio más evidente que nunca. La Iglesia anuncia tiempos mesiánicos en un mundo desilusionado por el progreso material pero ávido, más que nunca, de utopías calmantes o de mitos acuñados sobre ideologías siempre más sutiles y decepcionantes. La Iglesia se siente responsable por la verdad, en la medida exacta en la que renuncia a inventar teorías capaces de complacer al mundo, y se atiene fielmente a lo que le ha sido confiado: “Nadie, pues, puede hacer de la teología una especie de colección de los propios conceptos personales; sino que cada uno debe ser consciente de permanecer en estrecha unión con esta misión de enseñar la verdad, de la que es responsable la Iglesia (n. 19). Esta encíclica programática del Papa Juan Pablo II está desprovista de toda pretensión política, en el sentido de querer mostrar a la Iglesia como signo de poder, este hecho hará que ofrezca una palabra mejor en el orden moral. Evidentemente la encíclica Veritatis Splendor (1993) lleva este espíritu. No es al azar si este giro, largamente comenzado por el Papa Pablo VI al anunciar la “civilización del amor”, se efectúa bajo la dirección de un Papa de origen polaco. Después del siglo XVIII, y salvo un breve intermedio de 20 años (1919-1939), Polonia es un País políticamente ocupado en el que la Iglesia no goza del apoyo del poder político. Al contrario, debe combatir espiritual y culturalmente para transmitir su mensaje y proteger los derechos humanos. Creemos que no ha sido suficientemente subrayado que “el modelo polaco” no tiene de triunfal sino la unión del pueblo con la Iglesia. Relación que el Papa explotará de la manera más ingeniosa para tumbar al régimen comunista en Polonia. El grito será “Solidaridad”.


SEPTIEMBRE 01 DE 2013

Descubro entre estas flores el Santo Rosario. Lo coloreo y se lo regalo a la Virgen María Algunos niños ya aprendieron a rezar el Rosario y todos los días le regalan esta corona de rosas a María.


Bienvenidos al Curso Introductorio del Seminario Conciliar Potosino

Alfer Omar González Ordaz, Ricardo Alexis González Díaz, Juan José Hernández Fortanelli, José Fredy Ruiz Ortiz, Israel Cardona Jiménez, Arturo Martínez Vázquez, Daniel Mendoza Araiza, Cristian Iván Ramírez Ortiz, Miguel Ángel Miranda Rocha, Lucio Alvarado Arriaga, Jorge Luis Mendoza Méndez, Fabián Rodríguez Rodríguez, Juan Carlos Loredo Gutiérrez, Silviano Martínez González, Noel Vargas García, Juan Alberto Pérez Hernández, Juan Martin Govea Huerta, Santiago Olmeda López, Sixto Abimael García Salas, Daniel Jasso Alba, Ángel Ascensión Muñiz Galicia

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