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Peregrina de la JMJ acusada injustamente de narcotráfico, agradece oraciones

Año 5

No. 232

Semana del 28 de julio al 03 de agosto de 2013

Ama, vive y conoce tu fe

Impulsar dignidad e integración de los jóvenes

Tenemos que alentar la cultura del encuentro y borrar la cultura del descarte, alentó el Santo Padre Francisco, durante el vuelo rumbo a Río de Janeiro. Hablando con los periodistas que lo acompañan en este su primer viaje apostólico internacional, para la Jornada Mundial de la Juventud 2013, les expresó su gratitud, explicó el sentido de su viaje y su anhelo de encontrar a los jóvenes, alentando a una sociedad que sepa unir las fuerzas de la juventud con la experiencia y sabiduría de los ancianos.

Luego el Papa Francisco reflexionó sobre la difícil situación de tantos jóvenes en todo el mundo, lamentando las injusticias que se comenten contra la juventud, como cuando se les niega la posibilidad de trabajar...«Y del trabajo viene la dignidad de la persona: ganarse el pan ... Los jóvenes, en este momento, están en crisis. Y ... estamos acostumbrados a esta cultura del descarte: con los ancianos se hace demasiado a menudo. Y ahora incluso con tantos jóvenes sin trabajo, también para ellos llega la cultura del descarte».

Ángel de María Soto Zárate, peregrina mexicana que se dirigía a Río de Janeiro, a participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuando fue acusada de injustamente de narcotráfico, agradeció las oraciones de que le dieron paz en todo momento y la certeza de que “Dios iba a hacer su obra”.

 La joven se encontraba a mitad de camino en Lima (Perú), cuando le robaron su pasaporte y se vio obligada a retornar a México. Al llegar al aeropuerto de la capital mexicana, luego de que le “sembraron” una maleta que no era suya y que contenía 10 kilos de droga, las autoridades la detuvieron acusándola injustamente de narcotráfico.

 Tras la campaña denominada #liberÁDMe, organizada principalmente a través de las redes sociales, el Procurador de la República anunció el 17 de julio que la joven sería liberada, pues se encontraron “fotos donde ella carga su maleta y es evidente que no es la de ella”.

 En un video difundido con ocasión de la conferencia de prensa que dio esta tarde, confirmando su liberación y su encuentro con sus familiares, Ángel de María aseguró que “no hay palabras para agradecerles a todos los hermanos católicos e incluso de otras denominaciones que yo sé que se movieron por mi caso”.

 “Realmente no tengo manera de reconocerles o pagarles todo lo que hicieron por mí” dijo, agradeciendo “que se mantuvieran en oración”.
 La hermana de Ángel de María explicó que sus padres les enseñaron “a poner cada una de nuestras acciones y decisiones en manos de Dios, por eso como familia esta situación nos ha fortalecido, somos una familia que unida ha caminado siempre, una familia que nos sentimos muy queridos por nuestra comunidad católica a quien le agradezco su oración”.


JULIO 28 DE 2013

A propósito de las asambleas parroquiales

Por Pacco Magaña

Desde una realidad concreta, pero con características comunes a la realidad de muchos.

V

ivimos un paréntesis pastoral en la mayoría de las Parroquias de nuestra diócesis potosina, debido a los cambios de sacerdotes. Quienes recibimos un nombramiento, fuimos invitados a trasladarnos y empezar a integrarnos en nuestras respectivas parroquias. Para empezar, sostuvimos tan sólo aquellas actividades pastorales que previamente ya estaban programadas o exigidas por los tiempos litúrgicos como fueron Cuaresma, Semana Santa y fiestas patronales, las cuales nos absorbieron tiempo, dedicación y esfuerzos.

Otra circunstancia que también ha influido en este paréntesis pastoral ha sido, en nuestra realidad, la FUNDACIÓN de un nuevo decanato, denominado Benedicto XVI, surgido de nuestro decanato San Luis Rey, al cual pertenecemos. Este momento, de alguna manera nos desarticuló también, ya que la coordinación de las comisiones quedó vacante. Constituíamos nuestro decanato 10 Parroquias y una Rectoría. Ahora, para brindar una mayor atención a cada una de las parroquias y para ofrecer un mejor servicio pastoral que responda a las circunstancias propias de las familias, que aún cuando pertenecen a una misma zona urbana, sin embargo requieren un tratamiento más cercano y específico, nuestro señor arzobispo atendiendo a la solicitud que los sacerdotes le hicimos, y con su voluntad de potenciar un mayor servicio pastoral, decretó que: El decanato San Luis Rey quedara reconstituido por las siguientes Parroquias: 1) Nuestra Señora de los Remedios (Tequis). 2) Divina Providencia. 3) Inmaculada Concepción de María. 4) Nuestra Señora de Fátima. 5) Nuestra Señora de Las Tres Avemarías. 6) San Pío X. Y el Decanato “Benedicto XVI quedó integrado por las Parroquias: 1) Nuestra Señora del Buen Consejo. 2) Jesús, Divino Maestro. 3) Sagrada Familia de Nazareth. 4) María, Madre de la Divina Gracia. 5), y La rectoría, San Agustín. El 20 de mayo del presente año, nuestro arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, expidió el Decreto de Reconstitución de nuestro decanato San Luis Rey, y con esta misma fecha nombró como decano al padre Valentín Ruiz. Y aquí estamos los que somos invitados a DAR UN SIGNO, ante el señor Jesús, el Supremo Pastor y ante nuestra respectivas parroquias de que seguiremos impulsando LA COMUNIÓN entre nosotros los presbíteros, entre los laicos y todos los agentes de pastoral, y de que fortaleceremos una PASTORAL INTEGRAL y ORGÁNICA de acuerdo al Plan de Pastoral de nuestra arquidiócesis. No una pastoral hecha para momentos de la vida, sino para todas las etapas de la vida; no una pastoral como un barniz para un corazón no suficientemente evangelizado. Y sí una evangelización realizada CON NUESTROS PÁRROCOS y sólo CON nuestros párrocos, y trabajando en común unión con nuestro arzobispo, con la participación de todos los grupos y movimientos apostólicos existentes, en torno a un mismo objetivo que nos viene dado por el Plan Diocesano de Pastoral. En este verano nos aguarda un futuro mejor para todos. Viene una ola de reconstrucción, de renovación pastoral, de un segundo aire, un nuevo pentecostés. Ahora, todo comienza con la realización de asambleas parroquiales y decanales que nos prepararán para la gran asamblea diocesana en la que pretendemos relanzar LA MISIÓN PERMANENTE en toda la diócesis. Nosotros ya tenemos las fechas para nuestras asambleas. Tenemos ya una ruta a seguir, una dirección, unos criterios, y una voluntad de subirnos al tren evangelizador dirigido por nuestro arzobispo. El tren ha comenzado a silbar invitándonos a acercarnos al andén pastoral. Si te sientes invitado, no te resistas, y vayamos con todo, con la fuerza del Espíritu Santo.

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

Ir contra corriente Queridos hermanos y hermanas: Dios nos da el valor para caminar contra corriente, lo cual hace bien al corazón. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Escuchen bien jóvenes: ir contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hace falta valor para ir contra corriente. Y Él nos da esta fuerza.

En la carta Apocalipsis, hemos escuchado la hermosa visión de san Juan: un Cielo nuevo y una tierra nueva y después la Ciudad Santa que desciende de Dios. Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; no hay ya lamento, luto. Ésta es la acción del Espíritu Santo: nos atrae la novedad de Dios; viene a nosotros y hace nuevas todas las cosas, nos cambia. La visión de san Juan nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor, ese rostro maravilloso del Señor Jesús, podremos estar con Él para siempre, en su amor. La novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son provisorias, pasan y siempre se busca algo más. La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también hoy: Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos. Abrámosle la puerta, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el

Espíritu Santo nos da. El camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no son siempre fáciles, encontramos dificultades, tribulaciones. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo en el que vivimos que frecuentemente no nos comprende, y también dentro de nosotros, en nuestro corazón. Sin embargo las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz, las encontraremos siempre en la vida. No nos desanimemos: tenemos la fuerza del Espíritu para vencer nuestras tribulaciones. Permanezcan estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. No hay dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le hacemos cada vez más espacio en nuestra vida. Esto también y sobre todo si nos sentimos pobres, débiles, pecadores, porque Dios da fuerza a nuestra debilidad, riqueza a nuestra pobreza, conversión y perdón a nuestro pecado. Es tan misericordioso el Señor que siempre, si vamos a Él, nos perdona. Confiemos en la acción de Dios. Con Él podemos hacer cosas grandes y nos hará sentir el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. ¡Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes, nosotros los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para las cosas pequeñas, vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes, jóvenes, juéguense la vida por grandes ideales! Abramos de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede el Espíritu Santo, para que nos transforme, nos fortalezca en las tribulaciones, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una verdadera alegría. Así sea.


Concilio Vaticano II

La formación de los pastores

JULIO 28 DE 2013

¡No tengan miedo!

¡Jóvenes, ustedes son la esperanza de nuestra iglesia!

Por P. Juan José Torres Galván

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oda la educación que el Seminario ofrece a los alumnos está imbuido del afán por formar pastores para el Pueblo de Dios. Por esto es muy importante que la formación del Seminario se esmere en infundir diligentemente en los seminaristas en todo lo que se refiere al sagrado ministerio que posteriormente desempeñarán: la catequesis, la predicación, el culto litúrgico, la administración de los Sacramentos, las obras de caridad y la atención a los que creen de manera deficiente o afirman no creer. El seminario deberá instruir a los alumnos en la dirección espiritual para que sean capaces de formar a todos (laicos, religiosos y religiosas) en una vida auténticamente cristiana. Es indispensable que se formen para el diálogo con los hombres, la capacidad de escucha y la apertura de alma hacia las diversas circunstancias de las relaciones humanas. Se les ha de enseñar a usar prudentemente los medios que pueden ofrecer las ciencias humanas y sociales: pedagogía, psicología y sociología, de acuerdo con los métodos y normas del magisterio de la Iglesia. Instrúyase a los alumnos para que favorezcan y susciten las variadas y más eficaces formas del apostolado laical. Los futuros sacerdotes deberán llenarse de un espíritu verdaderamente católico (universal), que los lleve a ir más allá de los límites de la propia diócesis, nación o rito, de manera que estén dispuestos a atender las necesidades de toda la Iglesia, predicando el Evangelio en todas partes. La formación del Seminario tiene como objetivo que los alumnos aprendan a ser pastores, trabajando con responsabilidad y en unión con otros. Han de iniciarse en la práctica pastoral durante el curso y en las vacaciones de verano, bajo la dirección de expertos. Habrá que tomar en cuenta la edad de los alumnos y las condiciones de los lugares a donde van. Dadas las circunstancias de la sociedad moderna, que evoluciona constantemente, la formación sacerdotal debe proseguir y completarse después del seminario. Los obispos en cada nación, procurarán utilizar los medios a su alcance: Institutos pastorales, asambleas periódicas, ejercicios que ayuden a los sacerdotes jóvenes a profundizar en la vida sacerdotal y apostólica, desde la dimensión espiritual, intelectual y pastoral. Los padres conciliares confían a los superiores y profesores de los seminarios el deber de formar a los futuros sacerdotes de Cristo en el espíritu de renovación promovido por el mismo Concilio, para el bien de la Iglesia universal. Los seminaristas deben considerar cómo en ellos se deposita la esperanza de la Iglesia y la salvación de la humanidad. El Papa y los obispos reunidos en el Concilio esperan que ellos reciban con amor las indicaciones de este Decreto, de modo que se dispongan a dar fruto abundante y duradero. Referencia de lectura: Optatam Totius 19-22

Querida Iglesia Potosina: Les saludo una gran alegría nos ha dejado a la visita del Papa Francisco a nuestro continente en esta semana de la juventud en su visita a Brasil en esta semana que está concluyendo. Realmente ha sido una gran bendición la presencia catequética de su Santidad en medio de nuestros pueblos latinoamericanos. Sé que ha movido los corazones de nuestros jóvenes, porque desde antes de iniciar esta semana de la juventud nuestros jóvenes potosinos se estuvieron preparando dentro de los diversos grupos eclesiales, como lo fue la Jornada Diocesana de Adolescentes y Jóvenes realizada en Villa Juárez, SLP, en la cual pude constatar que nuestros jóvenes ESTÁN VIVOS! Y SON REALMENTE LA ESPERANZA DE NUESTRA IGLESIA!! Esto lo constato en sus mismas expresiones que han sido fruto de una reflexión profunda que ha tocado fondo en su vida de fe: 1.- Nuestros jóvenes saben que necesitan formarse en la fe que nuestra Iglesia les propone porque se han sentido tocados por el mensaje de Jesús que les llama a ser discípulos y misioneros. 2.- Nuestros jóvenes, se sienten esperanzados en renovar sus modelos formativos de manera que el Reino de Dios pueda ser para todos una propuesta atractiva y atrayente para sus vidas 3.- Nuestros jóvenes saben muy bien que la dualidad de vida es una gran barrera que no les permite vivir congruentemente su vida cristiana. Ellos tienen esa necesidad de que su vida sea un testimonio de fe y de obras. 4.- Nuestros jóvenes tienen esa avidez de llenarse del evangelio del Señor, de vivir la espiritualidad del discípulo que les lleve a realizar la tarea evangelizadora. 5.- Nuestros jóvenes aman y quieren ser piedras vivas en la edificación de la Iglesia y de nuestra sociedad. Por lo tanto, quieren ser brazos fuertes e instrumentos de comunión junto con los sacerdotes, los religiosos, los laicos y todo el pueblo de Dios que peregrina en nuestra Arquidiócesis. Esta visita del Papa Francisco sé que estará dejando una profunda motivación de manera que de ser espectadores, nuestros jóvenes se sabrán protagonistas en la tarea evangelizadora que nos ha dejado el Sínodo de la evangelización realizado en Roma el pasado mes de octubre. También, cuando hablamos de los jóvenes entusiastas, no podemos olvidar a los otros

muchos que no han tenido la oportunidad de Encontrarse con el Señor Jesús, y por ende viven sin esperanza en esta sociedad carente de oportunidades de crecimiento. Pensamos también en los jóvenes universitarios que fácilmente se dejan arrastrar por corrientes antirreligiosas que nos les llevan a un crecimiento ya no digamos cristiano- espiritual, sino humano, ético… entonces nos encontramos con jóvenes sin amor a su pueblo, sin compromiso con la sociedad que basan sus valores en el poder, el dominio sobre el más débil y el dinero. Esto, hermanos es una de las causantes del sinsentido de la vida, de la pérdida de los grandes valores que a lo largo de nuestra historia habían venido creciendo con nosotros. Y qué vemos ahora: jóvenes enrolados en el narcotráfico que les quita su dignidad y les lleva a la muerte. Nos hemos encontrado con la grandeza de corazón de una joven mexicana de Xalapa, Ver. Ángel de María Soto Zárate quien, después de prepararse llena de alegría para ir al encuentro con el Santo Padre, fuera privada de su libertad acusada injustamente de narcotráfico. Ella nos dio muestra de su gran calidad humana, su fortaleza espiritual y gran convicción de fe. Esta noticia, queridos jóvenes, es una invitación a renovar la esperanza, ella decía: “El mundo tiene una esperanza, créanlo, y esa esperanza es Dios porque estamos en ese momento en que debemos acogernos a él para que haya un camino a seguir”. La situación de esta jovencita, es una historia de fe y de esperanza que confirma ¡que Dios existe, que Dios se manifiesta! Que Dios no abandona a los que luchan por la paz y la justicia y por vivir una vida de santidad a la que todos estamos llamados. ¡Queridos jóvenes su Iglesia Potosina les necesita! Le pido a Padre Dios que el evangelio de Jesús y Jesús mismo sea su camino, verdad y vida nueva que vino a traernos el Santo Padre Francisco. Él no vino a traernos ni oro, ni plata, como lo dijo a su llegada, si no al mismo Jesucristo. Ruego a la Santísima Virgen les proteja y les reanime a vivir en plenitud su fe, sin miedo a proclamarla cada día con sus buenas obras. Les abrazo y les Bendigo +Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí


Galileo Galilei

(Tercera parte)

La invención del telescopio revolucionó la ciencia en muchos aspectos pero principalmente la astronomía y la óptica. Incluso muchos de los conceptos filosóficos y cosmológicos de su tiempo. Gracias al telescopio el conocimiento humano que estaba confinado a nuestro planeta, se amplió a todo el sistema solar y posteriormente a todo el universo. Como sabemos, Galileo Galilei fue el primero en construir un telescopio verdaderamente importante pero él no fue el inventor del mismo.

Y

Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa: el Sidereus Nuncius, el “mensajero sideral”. El libro estaba dedicado al gran Duque de Toscana Cósimo II de Médicis y, en su honor los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Medíceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana. El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

ay situaciones imposibles de cambiar, hay otras que con voluntad pueden ser modificadas; y muchas otras cosas, que solo Dios puede moverlas. Existen cuestiones que tienen solución, pero son asuntos que el hombre no puede resolver, y que solo tiene que aceptar y aprender a caminar con ellas. Al hombre no le toca resolver misterios; a nosotros solo nos corresponde solucionar problemas. Los misterios son divinos, y ante lo divino se requiere acto de humildad.

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

a en julio de 1609, de visita en Venecia, Galileo había tenido noticias de un nuevo instrumento óptico realizado por un holandés; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del aparato un provecho científico decisivo. En efecto, entre diciembre de 1609 y enero de 1610 Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho.

H

Destruir no es la solución

El hombre se atormenta inútilmente, porque pasa la vida padeciendo por el modo de ser de los que le rodean, y más aún, se esfuerza por querer cambiar su entorno, y ese, no siempre está en sus manos. El hombre no puede meterse en el corazón del otro, para cambiar su modo de sentir; tampoco puede entrar en la cabeza del prójimo, para mover sus pensamientos. Cuando nos enfrentamos contra los imposibles, empezamos a sufrir de impotencia, y al no aceptar nuestros límites nos vamos llenando de resentimientos. Como no podemos con lo imposible, acabamos por destruirlo. Los estragos del resentimiento traen como consecuencia la destrucción; cuando no podemos con alguien, nos da por destruirlo. Pero esa no es la solución ante la impotencia, destruir no soluciona las dificultades.

que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Ceci le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica. Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición.

Hay personas con las que no podemos, y eso comienza a crear resentimiento, éste es un sentimiento repetido. Al no poder con alguien, terminamos destruyéndolo, ya sea física, pero sobre todo moralmente. La crítica destructiva es el arma mortal de un resentido. La destrucción de lo inalcanzable, no es solución a la impotencia. Porque al destruir nuestro entorno, vamos deteriorando el ambiente en que vivimos; creamos un mundo de mentiras, donde la apreciación de los valores esta desfigurada. El resentimiento encuentra su desahogo en la crítica destructiva, por que no tenemos el valor de enfrentar al enemigo; no nos atrevemos a hacer nada, tal vez porque este prohibido, o para no meternos en problemas. Husserl decía que el resentimiento nos lleva a crear falsos valores, nos hacemos creer cosas que no son, tan solo para aquietar nuestra impotencia. La mentira resentida nos hace desfigurar la imagen de aquel con quien no podemos competir, o a quien no podemos alcanzar; o no podemos hacer, que sea como nosotros queremos. Para evitar el resentimiento destructor, es necesario buscar la solución. La solución al resentimiento, es la aceptación; primero abrirnos a la verdad y aceptar lo que no podemos, no sufrir por cambiar lo que no esta en nuestro poder. Si aceptamos cargar la cruz de la impotencia, no padeceremos de resentimiento; si vivimos de manera humilde, es decir, abiertos a la verdad, no vamos a luchar por querer cambiar lo imposible. Sería bueno escuchar el consejo de Goethe: “Contra los grandes méritos sólo hay una salvación: el amor”.


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A ramalazo limipio Así o más directo

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l encuentro de seminaristas y religiosas con el Papa Francisco el día 6 de julio en el Aula Paulo VI, de la ciudad del Vaticano, fue un mensaje de pedradas no solo a ellos, sino para todos los eclesiásticos. Comenzó su discurso refiriéndose a la cultura de lo provisional, que no va acorde al compromiso que exige Jesús. Hablo de las áreas de la formación de los seminaristas y novicias; les compartió que un seminarista o novicia no puede estar triste, pues Cristo nos trae la alegría. Mencionó como la tristeza brota de que el sacerdote o la religiosa no hacen fecundo su maternidad o paternidad en la comunidad a la cual sirven. Algo un tanto chusco, aunque con mucha jiribilla fue cuando dijo que la alegría de un seminarista nace de ir a bailar los sábados en la tarde con la antigua novia, y después de un silencio dijo “¿o sí?”, ocasionando una risa a los presentes en el aula, me pregunto, ¿sabrá algo o lo dijo al tanteo? El mensaje fue muy fructífero, lamentablemente, algunos medios de comunicación no lo dieron a conocer en su totalidad, solo destacaron lo que dijo el Papa sobre los autos lujosos que trasportan algunos jerarcas de la iglesia, textualmente dijo: “A mí me hiere cuando veo un sacerdote o una religiosa con el carro último modelo, no es posi-

Por P. Kino

ble…yo creo que el auto es necesario porque hay tanto trabajo, pero tengan uno más humilde, si te gusta un auto más lujoso, piensa cuántos niños mueren de hambre” (esto lo dijo en el contexto de la coherencia de vida que debemos tener). Esto ocasionó que comenzaran algunos a escribir en el twitter: “A ver si es cierto que son tan papistas como dicen y lo obedecen; mientras no les toquen sus bienes viva el Papa, pero ahora ya están buscando justificaciones diciendo que hay cosas más importantes que eso; que el Papa ya puso el ejemplo de transportarse en un auto austero. Me pregunto, y el resto del mensaje ¿dónde quedó? Sobre todo cuando dice que no debemos de criticar a los demás, que eso hace mucho daño en la vida consagrada. En fin, querido lector de La Red, pues a ramalazo limpio habló el Papa y ahora depende de nosotros obedecerlo, o hacer que la Virgen nos habla y quedarnos solo en algo emotivo. Por mi parte, seré fiel al Papa Francisco y seguiré persignando mi carcacha vieja (Que todo le suena, menos el claxon), para que no nos deje en la sierra cuando vayamos a alguna jornada catequística… saludos.

El medio ambiente

Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com

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videntemente, el tema es ajeno al Derecho Canónico, más no a todos los que habitamos este planeta y que debemos conservarlo.

No hay duda alguna que el planeta tierra se está poco a poco destruyendo; este paraíso terrenal se está deteriorando por la gran contaminación que nosotros mismos ocasionamos consciente e inconscientemente, y con ello estamos también destruyendo nuestra existencia y la de todos los seres vivos.

La contaminación del medio ambiente es originada por los siguientes factores como son: los físicos, químicos o biológicos, o bien una combinación de varios de estos agentes, que se encuentran en diversos lugares y que estos son perjudiciales para toda la naturaleza, impidiendo el desarrollo normal de la vida que lo rodea. Desde la Revolución Industrial, se han llevado a cabo una serie de inventos que han evolucionado todo un sistema. La mano del hombre fue suplida por la maquinaria a vapor; los vehículos por los carruajes o carretas; la luz por las velas, hasta llegar a la nueva tecnología que suple tristemente las relaciones humanas. Ya no hablas con la gente sino con un celular, o te comunicas con ellos mediante el internet. El problema está en nosotros y la solución también. Ante la necesidad de sobrevivir, el hombre a lo largo de la historia, ha tenido revoluciones científicas e industriales, así como diversidad de inventos que le han ayudado a lograr una serie de avances y progresos; sin embargo, no hay que olvidar que Dios le dio las llaves de la creación para usar y conservar todo lo creado por Él, así se recita el salmo 8 “le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies”. Por lo tanto, no hay que alejarse del concepto de Dios ni de los códigos éticos para lograr nuevos avances tecnológicos en bien de la sociedad y que éstos no pongan en riesgo al medio ambiente, llevándolo a una modificación y deterioro. Con todo lo que se ha construido a lo largo de esta última década, el hombre se siente dueño del mundo, sin pensar en su finitud en el mismo, y que no está pensando en el futuro de las próximas generaciones. Por lo tanto, hay que hacer conciencia que necesitamos de procesos para poder controlar poco a poco esta terrible contaminación. Gracias a Dios, he tenido la oportunidad de ir con un grupo de familias a las playas del Pacífico y tristemente supe que hay una isla de 1 400 kilómetros cuadrados, llamado el “gran parche de basura del Pacífico”, obviamente no está en nuestro país, pero sin duda si nos afecta; y el problema no termina ahí, sino que se han detectado desperdicios en el fondo del mar, como plásticos, vidrios y latas, y como difícilmente se van a desintegrar, serán un peligro evidente para los seres vivos que habitan en ese lugar. Así que hay que estar conscientes de esta situación, empecemos separando la basura en nuestra casa; no usemos tanto la energía eléctrica, ni los vehículos, no desperdiciemos el agua. ¡Salvemos al planeta! Hasta la próxima


Hagámonos de palabras

Entra con ardid en pos de lo codiciado. Ladrón, lamenta tu humanidad

La comprensión del ministerio sacerdotal a la luz de la fe en la Trinidad Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

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l ministerio es ministerio de Cristo y ministerio de la Iglesia. Cristo mismo es el punto de intersección de dos movimientos que corren en sentido inverso: Cristo viene desde el Padre hacia nosotros, y nos lleva consigo en el camino hacia el Padre. El primer movimiento (que dentro de la Trinidad corresponde a la procesión del Logos desde el Padre) es el de la misión. La misión está caracterizada por una doble contraposición: la de aquel que envía en contraposición al que es enviado. El enviado recibe de quien le envía el encargo y la autoridad, pero en obediencia tiene que alienarse enteramente de sí mismo para entregarse a su misión, a fin de que en él, aquel que envía pueda ser eficaz para los demás. La gracia y el carácter indeleble conferidos con la unción sacramental del Espíritu Santo ponen al sacerdote en una relación personal con la Trinidad, ya que constituye la fuente del ser y del obrar sacerdotal; tal relación, por tanto, debe ser necesariamente vivida por el sacerdote de modo íntimo y personal, en un diálogo de adoración y de amor con las Tres Personas divinas, sabiendo que el don recibido le fue otorgado para el servicio de todos (DMVP 5). Recordamos una vez más, que la verdadera experiencia sacerdotal del presbítero descansa en la experiencia cristiana. Pues no es posible que el sacerdote viva la relación del Padre, del Hijo y del Espíritu como sacerdote cuando no la vive como cristiano. La exhortación PDV presenta lo radical cristiano en estos términos: “La comunión íntima con la Santísima Trinidad, o sea, la vida nueva de la gracia que hace hijos de Dios, constituye la novedad del creyente: una novedad que abarca el ser y el actuar. Constituye el misterio de la existencia cristiana que está bajo el influjo del Espíritu” (PDV 46). Lo primero es asumir lo que es en nosotros ser hijo en el Hijo. Cuando en la vida se presta atención de forma concreta a esta realidad de la filiación, conlleva necesariamente que, en comunión con el hijo, se vea en la relación del Padre participando del Espíritu Amor. No es posible vivir la filiación en el Hijo sin la relación a la Trinidad. Si el sacerdocio no puede entenderse sin la referencia trinitaria, y no solo en su origen y constitución (LG 19; PDV 12), sino también en el ministerio (LG 28; PO 6; PDV 15) y en cada una de sus funciones (PO 6; PDV 26), la relación de la Trinidad debe pasar a ser experiencia de vida del sacerdote; pero ¿cómo se llega a dicha experiencia? propongo estos puntos: - Una toma de conciencia de la relación de las tres personas divinas en el sacerdocio que uno está viviendo: la relación del Padre, origen Fontal de la salvación; de Jesucristo, viéndose ministro suyo, y del Espíritu, como su instrumento diakonia tou pneumatos (2 Cor 3,8). Esto debe vivirse en el ministerio de la Palabra, en la celebración de los sacramentos y en el servicio de la caridad. - Vivir la relación trinitaria de forma muy consciente en la celebración de la Eucaristía. Resulta fácil porque la celebración misma la incluye; y si somos conscientes de la relación trinitaria y la acogemos en cada celebración, termina dejando huella en la persona del sacerdote. Una forma de vivenciar la relación trinitaria es la oración cristiana, es decir la oración en clave trinitaria, como la presenta PDV 47: “Un encuentro vivo y personal con el Padre por medio del Hijo unigénito bajo la acción del Espíritu; un diálogo que participa en el coloquio filial que Jesús tiene con el Padre”.

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ensar en un ladrón –me refiero al sujeto que roba y no a un perrito muy parlanchín− nos trae malos recuerdos, pues el robo que efectúo fue un mal, pero si no nos dimos cuenta del robo, entonces es un buen ladrón que hace cosas malas. −Como aquel francotirador que mató a su padre, podríamos felicitarlo por ser tan bueno (cuestiones de ética situacioncita o casuística, que son más complejas que el “axioma” del fin y los medios). Hablemos del ladrón mitológico por antonomasia que por amor al hombre engañó, estafó y robó, a nada menos que a Zeus. ¡Claro! Prometeo quien con todo y que al inicio no era tan divino, realizó para el hombre un robo que benefició a la humanidad y juntamente sus estrategias lograron engañar a Zeus haciéndole de chivo los tamales. Gracias Prometeo, por darnos luz y alimento, pues el hombre busca la luz. Pero, obviamente el ladrón para épocas ya cristianas no fue nada agradable, la biblia hace referencias varias al ladrón como un: desvergonzado, quien profana el templo y lo vuelve cueva, alguien a quien hay que esposarlo con espadas y palos, el que mata y quien es crucificado al lado de Cristo. Parase que Prometeo quedó desfasado, ¿su luz era ilusoria y nos dieron a ver otra luz? Latro es la palabra latina para decir ladrón, pero también es la palabra que significa soldado mercenario y pieza de juego (juego asemejado al ajedrez). “Somos nada más las fichas en el tablero del ludus latrunculorum; nuestro porvenir es el número de jugadas que podemos ejecutar”, escribe Salvador Elizondo en su Hipogeo secreto. La palabra latro, nos lanza a un juego mercenario, de asaltadores de caminos que buscan estrategias para lograr un beneficio, como Prometeo estratega implacable, un genuino latro; palabra que se acentuó en latron para luego pasar a cerrarse por otra dental más suave de /t/ a /d/, ladrón; ahora sí que la d le robo reflector a la t.

El santo de hoy

San Botvido de Suecia

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n la región de Sodermanland, en Suecia, san Botvido, mártir, sueco de nacimiento y bautizado en Inglaterra, que estuvo trabajando en la evangelización de su patria hasta que un criado suyo, a quien él había liberado de la esclavitud, le asesinó. Nombre: Botvido (Masculino) Falleció: en Sodermanland, en el actual Suecia Celebración: 28 de julio San Botvido, mártir Canonización: culto local Botvido nació en la provincia sueca de Södermannland, donde fue educado en el paganismo. En Inglaterra se convirtió a la fe. Aunque era laico, predicó el Evangelio en Suecia. Murió víctima de la traición y la ingratitud más viles: en efecto, el santo había comprado a un esclavo, a quien devolvió la libertad después de instruirle y bautizarle, con la intención de que fuese a predicar el Evangelio. San Botvido se embarcó rumbo a Finlandia; durante la noche, cuando dormían en la playa, el esclavo lo asesinó. San Botvido fue sepultado en Botkyra. Un monje de Bodensee nos dejó un relato de su vida. En Suecia se le venera como mártir y apóstol del país.


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Por: Luis Marino Moreno Flores

El corazón de la fe Breve explicación del credo Gabino Uríbarri Pedro Rodríguez Panizo Ángel Cordovilla Pérez Nurya Martínez Gayol Sal Terrae, 2012

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l credo es el resumen más solemne y autorizado de los contenidos de la fe de la Iglesia, que se recita de pie en los momentos solemnes de la liturgia, como son el bautismo y la celebración de la eucaristía. Este año de la fe convocado por el papa Benedicto XVI nos invita de modo explícito a conocerlo mejor y a comprender y asimilar su contenido, para enriquecimiento personal y para poderlo presentar y explicar a otras personas: “Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo ... Deseamos que este año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza” (BENEDICTO XVI, Porta Fidei, 8 y 9). Este libro nace, precisamente, con motivo del año de la fe. Cuatro profesores de la Facultad de Teología de la Universidad de Comillas (Madrid) pronunciaron sendas conferencias dirigidas al público en general en torno al credo. La estructura del libro es muy clara: se comienza por clarificar en qué consiste creer, para, a continuación, desplegar el contenido fundamental de cada uno de los artículos del credo: creo en Dios Padre, creo en Jesucristo, creo en el Espíritu Santo, creo en la Iglesia... La intención de los autores ha sido proporcionar una ayuda para entender y gustar el credo. Ángel Cordovilla Pérez es profesor de teología dogmática en la Universidad Pontificia de Comillas. Doctorado en la Universidad Gregoriana con una tesis sobre K. Rahner y H.U. von Balthasar. Nurya Martínez-Gayol, es profesora de teología dogmática en la Universidad Pontificia de Comillas. Doctorada en la Universidad Gregoriana con una tesis sobre la Gloria de Dios en san Ignacio. Pedro Rodríguez Panizo es profesor de teología fundamental en la Universidad Pontificia de Comillas. Se doctoró en la Universidad Gregoriana con una tesis sobre R.C. Zaehner. Gabino Uríbarri Bilbao, sj, profesor de Teología Dogmática y decano de la facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco, antes de partir hacia Brasil se encontró con el obispo emérito de Roma, Benedicto XVI, con quien rezó por éste viaje con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la que participan alrededor de 2,5 millones de jóvenes de todo el mundo. El Santo Padre también le llevó a Benedicto XVI el programa de su viaje para que pueda participar espiritualmente y seguir la transmisión del evento en vivo. Benedicto XVI le aseguró a Francisco sus oraciones y recordó con él las intensas experiencias de las pasadas Jornadas Mundiales de la Juventud realizadas en Colonia (2005), Sydney (2008) y Madrid (2011). CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco señaló, ante los fieles congregados en la Plaza de san Pedro antes del rezo del Ángelus, que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), “puede llamarse la Semana de la Juventud: esto es justamente, ¡la Semana de la Juventud!”.

 “Hay muchos jóvenes de todas parte del mundo”. 
Francisco indicó que “todos los que están en la jornada quieren sentir la voz de Jesús, escuchar a Jesús: ‘¿Señor, qué cosa debo dar de mi vida? ¿Cuál es el camino para mí?’”.

“ También todos los jóvenes háganse ésta pregunta “Señor Jesús, ¿qué debo hacer en mi vida? ¿Cuál es el camino para mí?”. RÍO DE JANEIRO.- “Yo puedo, un sueño hecho musical”, es un espectáculo con jóvenes estudiantes peruanos que tienen diversos tipos de discapacidad motora, que se ha presentado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río 2013, y que contó con la presencia del Papa Francisco. El musical transmite un mensaje de fortaleza, fe y optimismo y a la vez un llamado de atención para quienes muchas veces se dejan vencer por pequeñas piedras en el camino, mientras que estos protagonistas luchan y superan día a día problemas muchos más serios y difíciles.

Iglesia en México MÉXICO.- Un grupo de 30 periodistas, fotógrafos y camarógrafos participaron en una visita guiada por la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, en preparación del inicio de los festejos por los 200 años de que fuera concluida esta obra arquitectónica, considerada como el monumento colonial de arte sacro más importante de América. Durante el recorrido por la Catedral, pudieron visitar la zona arqueológica que se encuentra en el subsuelo, ya que éste templo fue levantado sobre basamentos piramidales prehispánicos, algunos de los cuales se pueden apreciar gracias a los trabajos de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia. MÉXICO.- Al ser designado por el Papa Francisco como nuevo obispo auxiliar para la Arquidiócesis de México, monseñor Jorge Estrada Solórzano recibió la investidura, además del nombramiento por parte del cardenal Norberto Rivera Carrera como nuevo Vicario General para la V zona pastoral “San Pedro Apóstol”. Después de que el arzobispo de México, el nuncio apostólico y los obispos presentes le hicieran la imposición de manos, el cardenal Rivera le ungió con el Santo Crisma. Le fueron entregados la mitra, el báculo y el anillo, que simbolizan la dignidad que hoy representa como obispo. XALAPA VER.- El jueves 18 en punto de las 19:00 horas integrantes del movimiento #LiberÁDMe celebraron con una misa en la Iglesia de Santa María Madre la liberación de la joven Ángel de María Soto Zárate. En estos momentos integrantes de dicho movimiento festejan con pancartas y porras, así como banderas rosas y blancas afuera de la catedral de Xalapa. Los jóvenes festejan con gritos de “Hoy por ella, mañana por ti”. Decenas de xalapenses que conducen su automóvil frete a la catedral apoyan la manifestación tocando su claxon.


Tres panes para cenar

Señor, no soy digno de que entres en mi casa Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez

“1 Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». 2 El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano; 4 perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación». 5 Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, 7 y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. 8 Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. 9 También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. 10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. 11 ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? 12 ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan»” (Lc 11,1-13).

U

na parábola con olor a pan. Breve y sencilla. La parábola del amigo impertinente desafía el olvido, pues su creativa y viva elaboración dramática, difícilmente se borrará de la mente más distraída. Cuánto darían los cristianos de hoy por catequesis como ésta: breves y con olor a pan. Elegida por san Lucas para iluminar la subida a Jerusalén, esta parábola es la segunda de tres piezas sobre la oración, apenas a un capítulo de haber iniciado el gran viaje. Las otras dos piezas corresponden al Padrenuestro que la precede y al Padre que da cosas buenas a sus hijos que viene en seguida. Parece ser que esta breve sección orante de tres piezas tiene su correspondiente en el otro extremo del camino a Jerusalén, y funge así como un gran marco a todo el viaje, pues en el capítulo 18 (a un capítulo de concluir el viaje), también tenemos 14 versículos consagrados al tema de la oración (la parábola de la viuda insistente y la del fariseo y el publicano que van a orar). Así, a pocos pasos de la subida y a pocos pasos de la llegada, Jesús instruye a sus discípulos en la manera de orar, convirtiéndose en el ejercicio a no olvidar. La subida a Jerusalén la lograrán los discípulos a fuerza de orar sin desfallecer. La construcción de la Parábola que involucra al interlocutor con preguntas retóricas tiene como finalidad hacer ver la bondad del amigo que, aún siendo despertado en la hora menos oportuna, le da a su amigo no sólo lo que le pide sino todo lo que necesita.

Ésta es también una parábola basada en la amistad. En la pequeña historia todos son amigos, el que llega a medianoche, el que lo recibe y el vecino al que se le piden tres panes. Esto acentúa no sólo la hospitalidad propia de medio oriente, sino también probablemente las agrupaciones basadas en la amistad que existían en tiempos del imperio romano y que serían bien conocidas por los que reciben este evangelio de san Lucas. Logrando así también provocar a los valores de la amistad, la apertura y la solidaridad. Al ser esta parábola una continuación del Padrenuestro, no podemos evitar el considerar que esta parábola sea una invitación de Jesús a una oración de vigilia que toca las horas que el hombre dedica habitualmente a descansar. La comunidad de discípulos, así, descubre que la oración ha de ejercitarse a todas horas, teniendo incluso la noche como horario privilegiado para “inportunar” a Dios. A esta parábola le sigue un dicho clásico de Jesús: “Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” La seguridad de la eficacia de la oración es un sello en el Evangelio de san Lucas. Con todo, Jesús culmina esta enseñanza apuntando a lo que verdaderamente han de pedir los discípulos: el Espíritu Santo. Así, Dios es un Padre y es un amigo, dispuesto a dar no sólo lo que le pide su discípulo, sino todo lo que necesite, especialmente el Espíritu Santo. De esa manera, los discípulos de Jesús tendrán como motivación en su oración, no únicamente la obtención de bienes necesarios para esta vida sino, sobre todo, los bienes espirituales, de los cuales el más excelente es el Espíritu Santo.

E

Por Ignacio Rico

n el pasaje que nos narra Mateo (8, 5-11) nos enseña el poder que la fe tiene en relación con nuestro trato con Dios. Un Centurión causó la admiración de Jesús por su gran fe. Se reconoció indigno de que Dios entrará por el umbral de su casa, pero eso no lo detuvo para solicitar el favor que quería. Y ese favor no era para él, era para alguien que al menos en lo consanguíneo nada tenía que ver con su familia o con sus intereses. Además, lo movió la caridad hacía con su criado pues lo vio sufriendo con terribles dolores. Eso me lleva a reflexionar, si así amaba a sus criados y a quienes le servían, seguramente cuanto más estaría al pendiente y amaría a su familia. Que grandes lecciones nos da este centurión. Primero: El amor hacia quien le sirve. Este amor se traduce en obras. No solo se conforma con decir pobrecito a su criado, sino que el amor y la fe lo ponen en marcha hacia Jesús. Esto nos lleva a la siguiente conclusión como dice san Pablo: Una fe sin obras es una fe muerta. Segundo: La humildad del centurión. Se reconoció indigno, sabedor de su nada en presencia del Sumo Bien. Pero no se amilanó, confió y se abandonó a la misericordia de Dios. Tercero: Su gran fe. Él sabía bien por la forma en que trabajaba, y reconocía los rangos y la cadena de mando de las organizaciones humanas. Y reconociendo en Jesús la máxima autoridad de este mundo le dijo, si yo siendo imperfecto, le digo a mi siervo haz esto y lo hace, le digo a mi soldado ve y va. Siendo tú quién eres, el Hijo de Dios Vivo, basta que digas que se haga y quedará hecho. Esta fe arrancó de Jesucristo no solo el favor solicitado, sino algo más profundo, la admiración hacia la fe de este soldado romano, no equiparable a ninguna otra en el pueblo de Israel. Y de ahí se desprende la promesa que incluye a todos los pueblos ajenos al pueblo elegido, “vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos” Esta fe tan grande mostrada por este soldado romano, los cristianos la recordamos todos los días a todas horas, en todos los pueblos y latitudes de nuestro mundo cuando decimos en la Santa Misa: “Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. No sabemos el nombre de este soldado, sin embargo, su testimonio quedó desde ese momento y hasta el fin de los tiempos como recordatorio de cómo debe ser nuestra fe y la confianza con la que podemos y debemos de acercarnos hacia nuestro Dios, confiando (teniendo fe) en su infinita misericordia. ¿Y tú, cómo vives tu fe?, ¿la alimentas cada día o la asesinas cada día dejando que el mundo supla tu fe por sus criterios?, ¿Tu fe se vuelve obras y estás al pendiente de las necesidades de tu familia, de los que te rodean y de tu país? Pidamos a Dios en este año de la fe, el don de la fe, que nos permita amarlo y tener la certeza de que Él nos cuida y nos escucha. Pidámoslo para todos los que nos rodean.


Jóvenes Representantes de grupos y movimientos, comunidades y barrios se han unido para reunirse en sus parroquias, estudiar y vivir el Plan Diocesano de Pastoral.

Año de la fe El padre Alfredo del decanato Santa María de Guadalupe y el padre Juanito Martínez reciben de nuestro arzobispo la lámpara de la fe, en su visita en peregrinación el 19 de junio. En esta visita pudimos observar una gran expresión de religiosidad popular, tanta que no cupo tanta gente en la Catedral Potosina.

Programa ASI

A partir del viernes 12 de julio, en la parroquia de Santa Rosa de Lima, dio inicio los cursos de prepa abierta, como un proyecto del programa ASI, y de evangelizadores de tiempo completo, para apoyar a personas mayores de 21 años, para que logren obtener su certificado de bachillerato y obener así, mejores condiciones de vida y la oportunidad de seguir preparándose. Los cursos se imparten en la casa de pastoral los viernes de 16:00 a 20:00 hrs., y los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. Los maestros que asisten a impartir los cursos, son profesionistas con especialidad pedagogía y docencia la mayor parte de ellos. Ha habido una gran respuesta por parte de las personas interesadas, que tienen mucho ánimo en continuar su preparación académica. Así que si estás interesado, pide informes en la Parroquia de Santa Rosa de Lima, al 8-22-78-20, en horario de oficina.

Asambleas El Año de la Fe es el tiempo ideal para las asambleas parroquiales, y cumplir así con la diócesis en su Plan Diocesano de Pastoral. Estas asambleas son un ejercicio de Iglesia que nos pone en camino, como lo vivieron en la parroquia del Cerro de San Pedro.


Mucha alegría en la fiesta patronal en honor a la Virgen del Carmen “Que el amor penetre en nuestras familias” Por: Angélica Maldonado Morales

E

l templo de Nuestra Señora del Carmen de la zona Centro de nuestra ciudad, lució a su máxima capacidad el 16 de julio del 2013, día de la festividad de la Virgen María en esta hermosa advocación. La solemne concelebración eucarística fue presidida por monseñor Carlos Cabrero Romero, acompañado del padre César López García, (O.C.D) y de otros sacerdotes. Don Carlos Cabrero exhortó a los fieles a acogerse del manto de la Santísima Virgen, a revestirse con su escapulario, como prenda de salvación que nos dejó en la persona de san Simón Stock, y a seguir su ejemplo de fidelidad a Dios en todo lugar y momento. Dijo nuestro pastor: “Una madre cuida a sus hijos, los quiere y corrige. Ella sólo sabe llevarte hasta donde está Jesús. Nos acoge para

formar parte de la Iglesia fundada por su Hijo”. Indicó que es importante que el amor esté en nuestros hogares, para que nuestras iglesias domésticas sean comunidades de fe y así todos juntos caminemos con esperanza renovada y no con fe tambaleante. “No perdamos nuestra fidelidad a la Iglesia y sobre todo frecuentemos los sacramentos, porque siendo así podemos ser luz para todos, pero no una luz oculta por nuestra cobardía, sino una fe que brille con nuestro justo actuar y por nuestro amor a Cristo y a nuestros hermanos. “Vivamos como testigos de María, la mujer del amor, de la paz, de la humildad, el perdón y el silencio, nuestra dulce y tierna intercesora entre Dios y nos nosotros”.

¡Bienvenido al Refugio, padre Manuel!

C

Por: Luz Elena González

on un gran ambiente de fiesta, los fieles de la parroquia Nuestra Señora del Refugio, en El Refugio, Ciudad Fernández, SLP, este viernes 19 de julio dieron la más cordial de las bienvenidas al Padre Manuel Rodríguez Villegas como nuevo Párroco de esta Comunidad. En punto de las once horas los integrantes de los grupos, movimientos, asociaciones y fieles de las comunidades que conforman esta parroquia, se dieron cita en la entrada de El Refugio, para recibirlo con la alegría y entusiasmo que caracteriza este lugar de la Zona Media del Estado. Grandes muestras de afecto recibió el querido Padre Manuel de parte de los fieles de la parroquia de San Pablo y Santa María de Guadalupe de San Luis Potosí, en donde prestó sus servicios, quienes con porras y aplausos vinieron a acompañarlo en la toma de Posesión de esta su nueva parroquia.

Un verano con el mejor amigo

Camping realizado en la parroquia de San Juan de Guadalupe Por: Angélica Maldonado Morales

“U

n verano con el mejor amigo” fue el título del camping de verano el cual estuvo organizado y dirigido por el padre Juan Rodríguez Rodríguez, quien participó como coordinador y guía espiritual, acompañado de un gran equipo de colaboradores que forman parte de los grupos apostólicos de esta parroquia. El objetivo de este campamento de verano fue promover en los niños una experiencia de Iglesia en la que se convive, se aprende, se ora, promoviendo los valores humanos y cristianos, para vivir la amistad con Jesús y con los compañeros. Los jóvenes y adolescentes que participaron fueron guía y acompañantes de la experiencia y se les llamó Jefes Amigos.

Por segundo año consecutivo se llevó a cabo el camping de verano en la parroquia de San Juan de Guadalupe, donde participaron 158 niños.

Fué al padre Manuel López Facundo, Vicario de Pastoral quien dió posesión al nuevo párroco, y el padre Francisco Correa, Decano del Decanato San Rafael Guizar quien leyó el nombramiento. El padre Manuel Rodríguez hizo su profesión de Fe, renovó sus promesas sacerdotales y recibió de manos del padre Facundo las llaves del Sagrario, el Libro de Bautismos y el sello parroquial.


JULIO 28 DE 2013

No tengo oro ni plata, pero traigo a Cristo que es lo más valioso

“N

o tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”, afirmó el Papa Francisco en su primer discurso en tierras latinoamericanas. El Papa afirmó que llega para en nombre de Cristo, “alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón”.

 El Papa Francisco llegó a Río de Janeiro (Brasil), para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y encontrarse con cientos de miles de jóvenes de todo el mundo.

“Dios ha querido que el primer viaje internacional de mi pontificado me ofreciera la oportunidad de volver a la amada América Latina, concretamente a Brasil”, afirmó el Santo Padre en su discurso, en el que recordó los estrechos lazos que unen a este país con la Sede Apostólica, así como los “profundos sentimientos de fe y amistad” que siempre han mantenido a esta nación “unida de una manera especial al sucesor de Pedro.

 “He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta”. En su discurso, Francisco dijo: “Con esta visita, deseo continuar con la misión pastoral propia del obispo de Roma de confirmar a sus hermanos en la fe en Cristo, alentarlos a dar testimonio de las razones de la esperanza que brota de él, y animarles a ofrecer a todos las riquezas inagotables de su amor”, afirmó.

 El Santo Padre destacó su gran deseo de encontrarse con los cientos de miles de peregrinos que participarán en la JMJ, “atraídos por los brazos abiertos de Cristo Redentor” donde buscan “un refugio” y “volver a escuchar su llamada clara y potente: ‘Vayan y hagan discípulos a todas las naciones’”.



He aprendido que, para tener acceso al pueblo, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta

“Cristo les ofrece espacio, sabiendo que no puede haber energía más poderosa que esa que brota del corazón de los jóvenes cuando son seducidos por la experiencia de la amistad con él. Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia misión: ‘Vayan y hagan discípulos’; vayan más allá de las fronteras de lo humanamente posible, y creen un mundo de hermanos y hermanas. Pero también los jóvenes tienen confianza en Cristo: no tienen miedo de arriesgar con él la única vida que tienen, porque saben que no serán defraudados”, afirmó.

 Francisco dijo que al dirigirse a los jóvenes “hablo también a sus familias, sus comunidades eclesiales y nacionales de origen, a las sociedades en las que viven, a los hombres y mujeres de los que depende en gran medida el futuro de estas nuevas generaciones”.

 “Es común entre ustedes oír decir a los padres: ‘Los hijos son la pupila de nuestros ojos’. ¡Qué hermosa es esta expresión de la sabiduría brasileña, que aplica a los jóvenes la imagen de la pupila de los ojos, la abertura por la que entra la luz en nosotros, regalándonos el milagro de la vista! ¿Qué sería de nosotros si no cuidáramos nuestros ojos? ¿Cómo podríamos avanzar? Mi esperanza es que, a partir de ésta jornada, cada uno de nosotros se deje interpelar por esta pregunta provocadora”, añadió. 
Francisco señaló que los jóvenes esperan que se les ofrezcan “las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo (…), para que llegue a ser lo que puede ser”. Necesitan que se les asegure “un horizonte trascendente para su sed de auténtica felicidad”.



El Santo Padre destacó su gran deseo de encontrarse con los cientos de miles de peregrinos que participarán en la JMJ

Ante Nuestra Señora de Aparecida, invocando su maternal protección sobre sus hogares y familias. Y, ya desde ahora, los bendigo a todos. Gracias”, culminó el Papa. Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia misión. Vayan y hagan discípulos

Con esta visita, deseo continuar con la misión pastoral propia del obispo de Roma de confirmar a sus hermanos en la fe en Cristo


Encuentro Matrimonial Mundial (EMM)

Yo CREO...y vivo mi FE

La luz de la Fe

Por P. Memo Gil

Representante en San Luis Potosí: Ricardo Velia Iracheta Dirección: Bartolo Guardiola #360 Col. Prof. Graciano Sánchez Tel. (444) 8 17 50 43 Asesor eclesiastico: Padre Antonio Torres Visión: “Ámense los unos a los otros como yo les he amado” Jn 15,9-11. Misión: La misión del Encuentro Matrimonial Mundial, para la renovación de la Iglesia y en cambio el mundo es: “Ayudar a la renovación de los sacramentos del matrimonio y del sacerdocio, para que vivan plenamente una relación responsable e íntima” Ofreciendoles para lograr éste sitio de vida, una experiencia católica y una comunidad de apoyo permanente. Ésta misión es la misma en cada uno de los países en los que está presente el Encuentro Matrimonial Muandial, esto es lo que nos une y nos hace familia. La metas y acciones en cada una de las diócesis en las que está presente el Encuentro Matrimonial Mundial es lo que nos une y nos hace familia y deben estar deacuerdo con esta visión y esta misión. Carisma: Nuestro carisma es la relación por medio de una comunicación responsable e íntima (conversión a la relación de amor). • Matrimonios en relación al servicio de la Iglesia • Sacerdotes en relación con su Iglesia (con su gente). • Matrimonios y Sacerdotes en relación intersacramental. Nuestro principal medio es: Vivir nuestra espiritualidad Matrimonial y Sacramental, con la herramienta para la comunicación que aprendimos en el FDS: Nuestro 10/10 diario, entre otras.

E

ste es el título de una hermosa carta que nos ha ofrecido el Papa Francisco al inicio de su pontificado y con motivo del Año de la Fe. Claramente el título se refiere al gran regalo que Jesucristo nos trae de parte de Dios. Así nos lo presenta el evangelista san Juan: “Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas” (Jn 12,46). De esta manera el Papa nos afirma cómo la fe es luz que nos lleva a ver todo el trayecto de nuestra vida, como un camino que aunque pueda enfrentar tinieblas, no se pierde en una oscuridad definitiva. Y entonces, el Papa Francisco nos invita a descubrir esta luz, que es la fe, como esa luminosidad potente que no proviene de nosotros mismos, sino que viene de Dios. Conocedor de la realidad de una humanidad que siempre está en busca de un horizonte y de sentido para la existencia, el Papa hace notar cómo todos tenemos necesidad de una luz superior que aclare nuestras confusiones. En éste sentido, recuerda cómo el Año de la Fe, convocado por su antecesor el Papa Benedicto XVI, ha sido un tiempo especial de gracia que nos está ayudando a sentir y profundizar la alegría de creer. Para quien cree de verdad, siempre habrá un horizonte muy amplio que ayude a descifrar la propia vida, desde ese proyecto de amor que Dios tiene para nosotros y en el que debemos abandonarnos con mucha fe. Nos dice el Papa Francisco en su carta, que la convicción de una fe que hace grande y plena la vida, centrada en Cristo y en la fuerza de su gracia, animaba la misión de los primeros cristianos. Para quienes la fe llegaba a tener inclusive el papel de una madre porque los daba a luz, por el martirio, siendo engendrada en ellos la vida divina desde una nueva experiencia y visión luminosa de la existencia. Animados desde esta luz, que venía a

ser muy fuerte y muy clara, era como podían dar testimonio público de su fe hasta el final, pues la luz, que como un camino se les develaba aún después de su muerte, era el propio Cristo. Por eso, el Papa Francisco nos confiesa en su carta que desde la fe, como don de Dios, podemos reconocer que se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena, y que acogiéndola como al mismo Cristo, Palabra encarnada, el Espíritu Santo nos transforma y da alas a nuestra esperanza para recorrer el camino de la vida con alegría. De ésta manera, el Papa nos presenta su carta como una ruta que desde la fe nos descubre cómo hemos de creer en el Amor con que Dios mismo se ha revelado siempre a la humanidad. Desde una fe sustentada por la verdad de lo que Dios es, y cómo esta fe en Jesús ilumina también el camino de todos los que buscan a Dios. Para el Papa, la Iglesia es la madre de nuestra fe, pues es imposible creer cada uno por su cuenta, entonces, tras el nuevo nacimiento por el bautismo quedamos habilitados dentro de la casa de la Madre de la comunidad para rezar junto a los hermanos, el Padrenuestro, como signo de su pertenencia a una nueva familia. Por eso, permanecer unidos a la Iglesia, nos lleva también a la unidad de la fe. Y aquí el Papa Francisco reflexiona sobre el gran bien que puede ofrecer ésta unidad de los creyentes dentro de la Iglesia, en un mundo marcado por el individualismo y la incapacidad de que las personas nos unamos en una tarea común. Pero la experiencia del amor es lo que ayuda a superar esta falta de visión común, y es que amando aprendemos a ver la realidad desde los ojos del otro, sin empobrecer nuestra percepción, más bien enriqueciendo nuestra mirada.


JULIO 28 DE 2013

«L

Libertad

lovió de noche y ahora las nubes se desplazan por el cielo. A veces caen algunas gotas. Estoy de pie bajo un manzano que está terminando de florecer, y respiro. No solo el manzano, sino también los pastos que lo rodean, expanden aromas después de la lluvia, y no hay palabras para este sabor dulce y penetrante que impregna el aire. Lo respiro con todos mis pulmones, siento el aroma en todo mi pecho, respiro, ora con los ojos abiertos, ora con los ojos cerrados, no sé cómo es mejor. Tal vez esto sea la libertad, la única, pero la más apreciada libertad, de la cual nos priva la cárcel: respirar así, respirar aquí». Cuando Alexandr Solzhenitsyn (1908-2008), el escritor ruso, volvía a casa después de un largo tiempo en prisión, escribió estas líneas, y si las transcribo ahora es porque creo ver en ellas uno de los efectos más elocuentes de la libertad: la capacidad de respirar a pleno pulmón. Pareciera una broma, y, sin embargo, así es: el hombre libre se delata por su respiración, así como el hombre atormentado se delata por su rostro. Sólo los hombres libres respiran como se debe. Lo contrario de la libertad –al menos de la libertad entendida en un sentido puramente psicológico- es la angustia, que se manifiesta en la estrechez, en la opresión, casi en la asfixia. Ya la misma etimología de la palabra lo dice todo: angustia viene del latín angustus, que significa estrecho, pequeño, reducido. En momentos de gran ansiedad da la impresión de que no somos capaces ni de tragar saliva y, cuando lo logramos, emitimos un ruido muy extraño que según las historietas infantiles (cómics, los llaman en España, y también tebeos) suena más o menos así: ¡gulp!. Es como si un ente malévolo se hubiese puesto a anudar una bufanda en torno a nuestro cuello con el único fin de sofocarnos. En alemán, la angustia se designa con la palabra Angst, y ya escuchar esta palabra nos hace pensar en una especie de hueso atorado en la garganta. «Escúchame en seguida, Señor, que me falta el aliento», clamaba el salmista en un momento de gran aflicción. Al hombre angustiado casi siempre le falta el aliento; literalmente, siente que se ahoga. El médico, al principio, le aconseja hacerse una radiografía de tórax, pero luego tiene que rendirse a la evidencia: el problema no son sus pulmones, sino sus nervios, es decir, la angustia, ese vértigo del alma en el que el cuerpo participa. Hasta aquí creo no haber dicho nada nuevo. Lo que para mí sí que constituyó una novedad, fue el haber caído en la cuenta de que la palabra espiritual, que utilizamos a menudo, viene de spirare, que denota la acción de respirar. Esto significa que el hombre que vive del espíritu –el hombre espiritual, como suele llamársele- es aquel que respira bien, es decir, que se halla

libre de toda preocupación porque se ha liberado (o mejor, ha sido liberado) de todo aquello que lo oprimía. Se me hizo claro repentinamente que el que cree en Dios no tiene por qué vivir en la estrechez, y que la fe o es liberadora o no es fe todavía. Cristo lo dijo muchas veces: «No pierdan la paz, ni vivan angustiados. Observen los lirios del campo, que ni hilan ni cosechan. No tengan miedo, pues el Padre de ustedes conoce sus necesidades» (Mateo 6, 25-26).

Los hombres libres respiran y suspiran. Los esclavos de sus propios miedos sólo tragan saliva y se ahogan con ella.

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En su libro Reaching out (que fue traducido al castellano con el mediocre título de Abriéndonos), Henry J. M. Nouwen, escribió lo siguiente: «Nosotros, los dristianos, somos como asmáticos curados de aquello que les angustia. El Espíritu ha curado nuestra pequeñez (en latín ansia se dice angustia, pequeñez) y lo ha hecho todo nuevo para nosotros. Hemos recibido un nuevo aliento, una nueva libertad, una nueva vida. Esta vida nueva es la misma vida de Dios»… Le decía hace poco a un amigo mío sacerdote que nuestras predicaciones, nuestras catequesis y nuestros discursos olvidan muchas veces esta dimensión liberadora de la fe: insistimos en «las verdades que hay creer», en «el dogma que hay que custodiar» y en «la recta doctrina que hay que enseñar», pero casi nunca hacemos ver que esta verdad, este dogma y esta doctrina son eminentemente saludables tanto para el alma como para el cuerpo. Este mismo amigo –según me contó-, fue a visitar un día a una mujer que agonizaba desde hacía varias semanas; le daba miedo morir y eso la hacía prolongar su sufrimiento. -Tengo miedo, mucho miedo –le decía a mi amigo-. Creo que no seré capaz de abandonarme… He pecado mucho, padre. He sido una mujer mala, por lo menos durante buena parte de mi vida. ¿Cómo me presentaré así ante mi Dios? Me dirá: «Apártate de mí, maldita, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» –era, en realidad, el único texto de la Biblia que se sabía de memoria. Entonces mi amigo tomó esa misma Biblia que aquella mujer tanto había leído durante su enfermedad y leyó para ella en voz alta: -«¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí! Porque ya ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos… ¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí! Paloma mía que anidas en los huecos de las peñas, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz y muy hermosa tu figura. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí!» (Cantar de los cantares 1, 8-14). -¿Eso también está en la Biblia? –preguntó la mujer. -También éstas son palabras de Dios –dijo mi amigo, y repitió una vez más: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí!». La mujer cerró los ojos y respiró profundamente. Fue, en realidad, su último suspiro. Ya no tenía miedo ni siquiera la muerte. Por fin era libre. Suspiró. Los hombres libres respiran y suspiran. Los esclavos de sus propios miedos sólo tragan saliva y se ahogan con ella.


Aires de libertad en olla de presión

(Última parte)

Por Lic. Ricardo García López

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os insurrectos estaban tan convencidos de su triunfo que ya discutían entre ellos la necesidad de coronar a un rey surgido de entre ellos. Algunos opinaban que había que nombrar tres reyes, uno para gobierno de los españoles, otro de los negros y otro de los naturales. Estas discusiones hicieron que se despertara la ambición del poder en muchos, que se formaran pequeños grupos contrarios entre sí, y que se distrajeran de sus ideales; en estos delirios se encontraban cuando llegaron los refuerzos a los partidarios del rey, tomaron por sorpresa a los conjurados, hubo muertos y heridos y se redujo a prisión a los principales cabecillas. El día 24 de julio llegó el Visitador José de Gálvez a San Luis Potosí, dejando a su paso por las calles formaciones de un gran número de soldados de la imponente tropa que lo acompañaba; se dirigió inmediatamente al colegio de los jesuitas, encontró la iglesia abierta y llena de gente, ordenó que sacaran a la multitud y cerraran las puertas, una vez que estuvo vacía la iglesia, se encaminó el visitador a la presencia del Rector y demás religiosos y les dirigió un discurso en que los culpaba de tener injerencia en lo sucedido y entre otras muchas cosas les dijo que ellos eran el único grano de discordia que quedaba en la Nueva España por lo que debían embarcar sin dilación. Los padres nada dijeron y obedecieron con presteza y tardaron sólo el tiempo que les tomó recoger su libro de rezos, capa y sombrero; subieron luego a los carruajes y se marcharon rumbo a Jalapa escoltados por dos oficiales y sesenta dragones. Los congregados en la plaza de la Compañía vieron alejarse a los jesuitas de su colegio e iglesia que abandonaban para no retornar jamás. Apenas se perdieron en el horizonte los carruajes, Gálvez inició el procedimiento contra los sediciosos que culminó con la ejecución de la sentencia: treinta y dos ahorcados; treinta y tres desterrados;

cárcel perpetua para ciento nueve; cárcel por diez años a veintiuno; por ocho años a ciento dieciséis; por seis años a veintidós y un condenado a las galeras. En total fueron trescientos treinta y cuatro los condenados. Los bienes de los ejecutados en la horca fueron confiscados, las cabezas separadas de sus cuerpos, unas y otros ensartados en picotas que permanecerían expuestos en el lugar donde habían estado sus casas hasta que se desintegraran por el paso de los años; las casas que habían habitado fueron derribadas y después los terrenos sembrados de sal; sus esposas e hijos desterrados, pero antes de marchar debían pasar por debajo de la horca donde pendía su esposo o padre respectivo. Sin pan ni abrigo iban a secar sus lágrimas en la miseria y el abandono. En la ciudad quedaban tres mil soldados de la Legión de San Carlos para evitar que se repitieran las rebeliones; además se tomaron otras medidas: se prohibió a todos los habitantes poseer cualquier tipo de armas; los indios e indias no debían usar traje de españoles; a los pueblos de la jurisdicción se les quitaron diversos privilegios. En fin, para los pobladores de San Luis Potosí la situación se tornó más difícil que antes de los tumultos. No faltaron, desde luego, potosinos que, no sólo aprobaron, sino que también apoyaron las acciones de la autoridad, pero no porque hubiera en ellos el sincero convencimiento de que ese régimen fuera el más adecuado par alcanzar el bien común, sino porque prevaleciendo esa situación satisfacían plenamente sus ambiciones personales. Esta actitud no es privativa de determinado individuo o clase, no, la experiencia histórica nos dice que el hombre es tierra fértil en la que pueden fructificar abundantemente todas las pasiones mezquinas si no se arrancan desde el

primer brote, y si no se cultivan en su lugar virtudes de todo tipo. Hay individuos que vemos en la actualidad integrarse a un partido político, una religión, un club o cualquier otra institución similar, pero no para servir sino para servirse de ella y satisfacer sus muy personales ambiciones y hasta sus bajos instintos y pasiones. El pueblo en general aceptó aquellas humillantes condiciones porque no quedaba otro remedio, pero en el corazón desilusionado de cada potosino desapareció la veneración al rey, que fue cambiada por resentimiento y un vehemente deseo de liberarse del yugo español en la primera ocasión que se presentara. A medida que se acercaba el tiempo de la libertad, se percibía en el ambiente inseguridad, temor, desconfianza. El pueblo cada día más pobre porque los impuestos seguían elevándose y se hacía más difícil la adquisición de satis factores. Esta situación podemos conjeturarla en los protocolos de los escribanos de la época por el tipo de contratos que ante ellos se celebraban. Es muy frecuente encontrar en los contratos de compraventa de casas, predios rústicos y urbanos, negociaciones, objetos de todo tipo cuyos dueños son una mujer en copropiedad con sus hijos, o de menores copropietarios, que el escribano pone como motivo de la venta la satisfacción de las más elementales necesidades o la extrema pobreza en que se encuentran los vendedores de tales objetos. Otro indicio de la difícil situación por la que atravesaban los potosinos son los contratos de venta de las propiedades rústicas y urbanas y de las comunidades religiosas establecidas en San Luis Potosí. Tan sólo en el mes de noviembre de 1802 los franciscanos vendieron ocho fincas urbanas. Los particulares vendían a sus esclavos porque más que reportarles un servicio les reportaba una carga; así vemos cómo la señora Bárbara Josefa Sánchez Bustamante el año 1803 vendió ocho esclavos en menos de un mes; la manumisión, es decir, la liberación de esclavos se hizo muy frecuente en esta época. Con frecuencia los frailes solicitaban la secularización; querían dejar de depender de sus superiores en San Luis Potosí, para depender del obispo que radicaba en Valladolid (Morelia Michoacán); tal vez de esta manera se sentían con más libertad para desenvolverse. Un caso notorio a este respecto es el de Fray José Lima, insurgente potosino que era de la orden de Nuestra Señora de la Merced Redención de Cautivos, quien otorga por reiteradas ocasiones poder para que se tramitara su secularización.


Fe y política

El Papa del pueblo L

a revista estadunidense Time, que está en circulación ésta semana, dedica su más reciente portada a el Papa Francisco, a quien define como “El Papa del pueblo”.

Es la segunda vez Papa Francisco aparece en una prestigiada publicación impresa, (la primera ocasión fue inmediatamente después de su elección con una fotografía en la que sale al balcón). Hace 10 días, la revista italiana de la revista Vanity Fair nombró al Papa Francisco “hombre del año” y le dedicó la portada de su último número. Apenas cuatro meses después del inicio del papado del primer pontífice latinoamericano de la historia, el pasado 13 de marzo, Time le dedica al argentino Francisco un número en el que alaba sus primeras decisiones y se pregunta si será capaz de recuperar el peso de la Iglesia católica en Latinoamérica. La fotografía elegida para la portada del número de ésta semana muestra al Papa de perfil, con expresión afable, oscuro y con una ligera luz blanca que le ilumina parte del rostro.

La revista no duda en calificar a Francisco como “el Papa de los pobres” y señala que ya ha marcado diferencias al “renunciar a vivir en su palacio” y al elegir Brasil para su primer viaje oficial. “Los murmullos de asombro se producen en todas partes, no sólo en Brasil, antes de que su primer viaje oficial desde que fue elegido sea el regreso a su continente natal. Un papa para los olvidados, un papa para los abandonados de Dios” , escriben los periodistas de Time en esta edición dedicada a Francisco. “Francisco está redefiniendo el papado con humanidad y honestidad. ¿Podrá restaurar la suerte de la iglesia en Latinoamérica?” , se pregunta la prestigiosa revista estadounidense. En su viaje a Brasil, el Papa Francisco quien sigue gran parte del itinerario del pontífice en tierras cariocas que había sido aprobado por Benedicto XVI antes de su renuncia, y al que el Papa Francisco agregó algunas otras actividades, como una fugaz visita a la localidad de Aparecida o el recorrido por la favela, la que visitó jueves 25. Un barrio pobre conocido como Comunidad de Varginha (en la zona de Manguinhos), donde bendijo el altar y el ambón, ambos nuevos, de la iglesia local. Salió caminando y atravesó varias calles, entró en una casa y convivió con la familia. Después se dirigió hasta un campo de fútbol donde tuvo lugar un breve encuentro con la comunidad.

La generación del sí a Cristo y a la Iglesia

L’Osservatore Romano

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ada vez que se celebra, la Jornada Mundial de la Juventud suscita siempre un gran interés. Al mismo tiempo, sin embargo, abre algunos interrogantes: ¿cómo puede ser que, en este tiempo de secularización tan difundida, los jóvenes acojan de modo tan generoso y entusiasta las invitaciones del Papa? ¿Por qué los medios de comunicación dedican tanto espacio a estos encuentros? Y, ¿por qué la Iglesia contempla estas citas con tanta esperanza? Tal vez la respuesta más inmediata es que las JMJ traen siempre grandes novedades, sorprenden, suscitan maravilla, porque los jóvenes mismos son una novedad en el mundo, son portadores de una lozanía de lo humano, de nuevas esperanzas respecto al futuro. Cada JMJ constituye un gran desafío para la pastoral juvenil de la Iglesia, porque los jóvenes deberían ser siempre una prioridad del compromiso evangelizador de la Iglesia. Y se trata de una tarea no fácil, es más, muy exigente, que requiere de parte de los pastores gran coherencia y transparencia, porque los jóvenes son especialmente sensibles a este aspecto: se pide un testimonio auténtico de fe. Pero en este contexto es necesario abrir ahora una reflexión sobre el proyecto pastoral del Papa Francisco respecto a los jóvenes. El Santo Padre, ya en los primeros cuatro meses de su pontificado, ha demostrado que los jóvenes son para él una prioridad importante; y en sus intervenciones es posible localizar las grandes líneas de tal proyecto. Ante todo se ha mostrado como un auténtico maestro al comunicarse con ellos, con estilo sencillo, concreto, incisivo, con un lenguaje que sabe estar cerca de los jóvenes. En segundo lugar ha sabido identificar una meta fundamental: abrir a los jóvenes al encuentro con Cristo, que, lleno de misericordia, nunca se cansa de perdonar. Un tercer aspecto se refiere a su insistencia sobre el hecho de que los jóvenes, discípulos de Cristo, deben tener un “corazón grande”, como decía el 7 de junio a los alumnos de las escuelas gestionadas por los jesuitas, añadiendo que deben «aprender a ser magnánimos», es decir, a no tener miedo a las cosas grandes para poder comprometer la vida en grandes ideales, manteniendo vivo «el deseo de realizar grandes cosas para responder a lo que Dios nos pide, y precisamente por esto realizar bien las cosas de cada día, todas las acciones cotidianas, los compromisos, los encuentros con las personas». Además, para el Papa Bergoglio, los jóvenes deben tener la valentía de ir a contracorriente en la cultura dominante de hoy y estar orgullosos de poder hacerlo con la ayuda del Señor. Deben saber ser, en definitiva, signo de contradicción en la sociedad cada vez más secularizada. Por otro lado, el proyecto pastoral del Pontífice para los jóvenes contiene una invitación apremiante a caminar, a no detenerse nunca y a no tener miedo de caer. Porque de las caídas es necesario saber levantarse y reanudar la marcha para avanzar cada vez más, sin sentirse nunca satisfecho. En consecuencia no hay que temer a las decisiones definitivas, “para toda la vida”. El Papa insiste mucho en el hecho de no ceder a la fascinación de lo provisional: sobre todo cuando se trata de las no fáciles elecciones vinculadas al discernimiento vocacional.


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Pan sin levadura

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, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta. Se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. El les hacía esta advertencia: “Abran los ojos y guárdense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: “¿Por qué están hablando de que no tienen panes? ¿Aún no comprenden ni entienden? ¿Es que tienen la mente embotada? ¿Teniendo ojos no ven y teniendo oídos no oyen? ¿No se acuerdan de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogieron?” le dicen: “Doce”. “Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántos canastos llenos de trozos recogieron?” Le dicen: “Siete”. Y continuó: “¿Aún no entienden?” (Mc 8, 13-21).

otra cosa de lo que él les hablaba a sus discípulos al advertirles sobre los fariseos y Herodes. Los fariseos tenían levadura. La levadura fermenta, es decir, descompone la masa, la pudre. Fariseos hipócritas. La levadura hace que se descomponga la masa y es lo que logra al final que esta se dilate. Eso es la levadura, algo que descompone las cosas. Así eran los fariseos. Estaban llenos de levadura. De aquello que les descomponía el alma. La levadura no es el pan, solo lo hace aparentemente más grande. Pero no le da al pan mejores propiedades nutritivas, sólo lo engrandece. Y Jesús con razón alguna vez dijo también: el que se engrandece a sí mismo será humillado (Mt 23,12). Veamos las levaduras de los fariseos. Ellos estaban inflados en cuanto a la ley, en cuanto a la purificación y en cuanto a la tradición; además se creían que por cumplir con sus tradiciones ya estaban salvados, se tenían por justos. Pero en las mismas cosas que practicaban estaba también su error, porque predicaban una cosa y practicaban otra muy distinta (Mt 23, 14). Porque equivocaban su juicio legal interpretando a su conveniencia las leyes de Moisés y porque la tradición de sus antepasados no era perfecta y ellos estaban muy lejos de perfeccionarla. Los fariseos fueron muy duramente criticados por Jesús, ya que su hipocresía era en el ámbito espiritual y moral. Defendían demasiado el sábado, pero descuidaban el amor, la justicia y demasiadas cosas el resto de los días de la semana.

Jesús no les hablaba de pan; les hablaba de levadura, pero ellos no lo entendían ni un poquito. Cuando les hablaba de la levadura de los fariseos les quería decir acerca de las patrañas de estos; de los fariseos que aparentaban vivir una verdadera espiritualidad y apantallaban a la población con sus largos rezos, sus supuestos ayunos y sus sucias limosnas. Les hablaba de la hipocresía. Cuando les hablaba de la levadura de Herodes en realidad les hablaba de la violencia de este monarca que se pensaba que al mandar degollar a los israelitas, al matar a Juan, al ejercer el odio y la avaricia ejercía el poder. Y los discípulos entendían mal y pensaban que les hablaba de pan. Jesús tuvo que explicarles con ejemplos clarísimos acerca de que no necesitaba pan, que él podía hacer pan prescindiendo de la harina, del fuego, la sal y la levadura; que era de otra levadura de la que él quería advertirlos. Que era de

Si comparamos la fe sería el pan, la religiosidad sería la levadura; la fe es lo que vale, la religiosidad es accesoria, es expresión de lo que se cree. Ellos se quedaron con la levadura, la religiosidad; y los creyentes se quedaron con la fe, el pan, el pan vivo que es Jesús. A eso se refería Jesús al advertirles a sus discípulos que se cuidasen de la levadura de los fariseos, que no cayeran en el error de la falsa religiosidad, que optaran por el pan, que se anclaran en la fe. Pero los discípulos no entendían a qué se refería. Claro, después de aquella multiplicación de los panes era para ellos difícil pensar en la levadura con otra significación. Se olvidaban de que con ellos estaba Jesús, pan del cielo y multiplicador de los panes; aquel que no necesitaba ni harina ni levadura para dar de comer a multitudes.

Levadura puede ser entonces todo aquello que aumenta el tamaño real de una cosa, y al mismo tiempo puede significar en boca de Jesús todo aquello que venga a descomponer la fe; levadura es todo aquello que deje de lado lo esencial cambiándolo por lo aparente. Los fariseos tenían en su vida personal demasiada levadura, demasiadas prácticas que les ensanchaban y les hacían creerse en verdad grandes, gente importante, a quien se debía saludar con gran reverencia dondequiera que fueran vistos; ellos tenían la última palabra en materia de ley, religiosidad y costumbres: ellos se creían depositarios de la verdad y de las promesas de los profetas; alguna vez Jesús les advirtió a los discípulos que si su justicia no era mayor que la de los escribas y la de los fariseos no entrarían en el reino de los cielos (cf. Mt 5, 20). En conclusión, para Jesús, en esta ocasión, la palabra levadura viene a significar el pecado, aquello que corrompe, mancha y que hace creer que se está en el buen camino. La levadura es como el maquillaje, es algo accesorio, que solo añade algo en apariencia, pero debajo del mismo solo está la persona con sus mismas cualidades físicas inalterables, el maquillaje no hace más bello a alguien en realidad, solo lo hace parecer menos feo. Así pasaba con los fariseos, aparentemente eran buenos, pero en realidad lo que eran realmente seguía debajo de su piel de oveja. Algo parecido les dijo Jesús cuando se expresó de ellos diciendo que parecían sepulcros blanqueados, pero que en el fondo eran solamente carroña, deshecho, putrefacción (cf. Mt 23, 27), es decir, que sus obras estaban vacías porque eran solo cosas aparentes, que no nacían de un corazón religioso y bien dispuesto al bien y al paso de Dios ni al servicio del Todopoderoso. Se suponía que ellos, que eran o parecían sumamente religiosos y que conocían las escrituras, la ley y los profetas deberían saber que el Mesías había llegado y que era Jesús de Nazaret, pero no era así en realidad; ellos estaban como cazadores esperando algún error de Jesús para poder acusarlo ya con Herodes, ya con los sacerdotes y ancianos, ya con Pilatos; ellos tenían mucha levadura que les había descompuesto el alma y les había hecho gigantes, merengues enormes, inmensos hombres necios. Lo tuvieron ante sus ojos y no lo pudieron ver; lo espiaban y lo contemplaban hacer las obras del reino de los cielos como ningún profeta de la antigüedad, pero no supieron reconocerlo; tanta levadura les había reventado el pensamiento, les había cegado la vista y les había roto el corazón. Eran pan amargo. Afortunadamente una gran mayoría del pueblo de Israel se había decidido por Jesús; muchos se habían alimentado hasta la saciedad de aquellos panes multiplicados y creían que Jesús era el verdadero Mesías esperado por Israel. Y entre estos creyentes estamos nosotros, los que confiamos y esperamos en Jesús, los que permanecemos fieles a la única Iglesia verdadera, los que sabemos que el que se que se humilla será enaltecido, los que sabemos que la puerta para entrar a la vida es angosta y estamos dispuestos a agacharnos para poder entrar; los que no solo nos dejamos alimentar por el Pan que el Padre del cielo nos da cada día, sino que tenemos hambre del Pan que bajó del cielo, pan sin levadura, pan completo, pan vivo: Jesús, Pan del cielo.


Palabra de Dios Danos hoy nuestro pan de cada día Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-3

Un día Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación’”. También les dijo: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo a media noche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo ya estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no e levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto lo necesite. Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y el que toca , se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé una víbora?¿O cuando le pida un huevo, le dé un alacrán? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Enseñanos a orar La lectura que hacemos del Evangelio de san Lucas, nos presenta a Jesús en oración y a sus discípulos pidiéndole que les enseñe a orar. Los seguidores de un personaje relevante le piden consejos, orientaciones, consignas, para llevar adelante su acción y seguir su camino. Todas las madres, en los primeros meses de sus hijos, han estado incitándoles a que digan sus primeras palabras. Y es emocionante para la madre cuando oye pronunciar a su hijo la primera palabra, que suele ser, precisamente, la de “mamá” o “papá”. Hoy, vemos a los discípulos del Señor rogarle que les enseñe a orar. No le piden que les enseñe a gobernar a las gentes, a saber hablar o comunicar bien su mensaje, a saber lo que tiene que hacer o decir para alcanzar éxito en su misión. Simplemente le piden que les enseñe a orar, es decir, a hablar con Dios, a dialogar con él, a conocer cómo han de tratarle, a confiar en él, a darle gracias, a pedirle ayuda… Y Jesús accede al ruego de sus amigos enseñándoles a hablar con Dios comenzando por llamarle “Padre”, como en las primeras palabras que dice el niño. Y les enseña el modo de compartir su vida con el Padre de todos: darle gracias, pedirle, y rogarle que venga su Reino y se haga su voluntad. En la oración que enseña Jesús vuelve a afirmar que es necesario el pan, pero que no solo se vive de pan. La oración que el Señor Jesús les enseña entraña confianza en Dios y fraternidad con los demás. Por eso afirma que Dios es “Padre” y “nuestro”. La oración que dice el Señor, no ha de ser solamente para pedir, sino que ha de ser agradecida, confiada, perseverante, esperanzada; sabiendo que Dios “no solo da cosas buenas” sino que da su mismo Espíritu a quien se lo pide. La oración es imprescindible para la vida del cristiano. Y Jesús enseña una fórmula en la que resume todo lo que debemos incluir en nuestra oración: La invocación de Dios como Padre, la llegada del Reino, El sustento de pan, el aliento de perdón, la fuerza para no sucumbir a la tentación y para seguir el camino emprendido. Por eso, la oración ha de ser incansable y ha de ser la expresión de la persona insatisfecha que desea construir un mundo diferente en el que el Reino de Dios sea realizado y reconocido.

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Una herencia para la vida: la educación en los valores a los hijos

Matrimonio del Prof. Sergio Cruz y Lic. Cecilia Bracamonte Rodríguez. Maestros del Seminario. Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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ué padre de familia no desea y anhela tener hijos ordenados, alegres, generosos, honestos, responsables, cabales? Pero entre el deseo y la realidad de las actitudes de los hijos hay, generalmente, una gran diferencia. En la mayoría de los casos sólo llega a ser un ideal del comportamiento de los hijos por parte de los padres. Sin embargo, si ese es el deseo de los padres con sus hijos, ha de haber una firme intencionalidad en su desarrollo y un gran convencimiento de que educarlos en estos valores forja para la vida y que no hay otro campo de acción que la vida diaria. Los valores son el conjunto de normas de convivencia válidas en un espacio determinado, es decir, son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportamos y que están de acuerdo con lo que consideramos correcto. Cuando somos pequeños no se nos juzga, ni juzgamos, sobre lo bueno o lo malo. Con la ayuda de nuestros padres, educadores y de los que conviven con nosotros, aprendemos lo que está bien o está mal moral y éticamente. Los valores aprendidos en la niñez ayudan a luchar contra la adversidad en la vida. No es suficiente una buena educación escolar si ésta no viene acompañada con los valores apropiados para el desempeño de un adulto en la sociedad. Educar a los hijos para que aprendan a dar valor a las cosas, a algunas conductas y comportamientos, a la vida misma, le servirá a convivir de la mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren. Un niño que tiene claro el límite del otro, no tendrá problemas para vivir una vida sana, equilibrada y saludable, sea el entorno que sea, escolar, familiar, etc. Un niño que sabe respetar a los demás, será fácilmente respetado y así con todo. Sin embargo, la sociedad en general acusa una pérdida de estos valores en las últimas generaciones y la mayoría de los expertos lo relacionan con un deterioro en la participación educativa por parte de los padres en la vida de sus hijos. Lamentablemente, el ritmo de vida actual ha ido limitando el tiempo que padres e hijos pueden utilizar para interactuar entre sí, dificultando en muchos casos esta contribución fundamental en el fortalecimiento de la relación mutua y la creación de valores. Ciertamente, la función de los padres en la formación es básica y no se trata de reprocharles sino de permitirles hacer una reflexión sobre su papel en la sociedad al entregar ciudadanos con valores. Este artículo tiene la finalidad de darles algunas sencillas, pero muy prácticas sugerencias para fortalecer la formación de los valores en los hijos. Entonces, ¿Cómo educar en los valores? Es en la familia donde los niños

aprenden y donde se les transmiten los valores para la vida y que forman a una persona buena, íntegra, coherente y capaz de estar en sociedad. La forma de pedir las cosas, de agradecer, de tolerar y aceptar, de cooperar, de ayudar, de reclamar, de defender, de esforzarse y trabajar lo aprenden de los padres. Los niños aprenden e imitan lo que ven y oyen, y en la actualidad ven y escuchan más de lo que creemos. Pero papás, seamos realistas, el niño necesita padres fuertes y firmes, pero también que sean humanos y flexibles cuando tengan que serlo. Padres que sean capaces de pedir perdón cuando se equivocan. Si el padre dice la verdad, trata con respeto a todo el mundo, sin importar el rol social que tenga, no tira papeles en la calle, es respetuoso… es más fácil que el hijo asimile los valores. Todos conocemos el clásico ejemplo de que si buscan al papá por teléfono y él le dice a su hijo que conteste que no está, esto marcará una conducta ambivalente. Las reglas siempre deben tener un sentido, y detrás de cada regla debe haber un valor que la haga consistente. Qué diferente es pedirle a un hijo que ordene su cuarto porque va a ser más fácil encontrar sus cosas, a dar la orden sin explicaciones y que además la falta de su cumplimiento puede generar “castigos”. Su hijo asimilará el valor del orden porque la regla tiene algo que la sustenta. Pero también, si el niño rompe algo, debe colaborar en la reparación más que quedarse un mes sin televisión o sin computadora. Papás, incluyan a sus hijos en las decisiones familiares en la medida que sus aportes sean positivos tanto para ellos como para toda la familia. Conozcan a las personas que están cerca de sus hijos, en la escuela, en la colonia, en donde se desenvuelven e incluso en Internet. Promuevan que ayuden en los quehaceres de la casa, que ordenen su cuarto; que recojan su plato y el de los demás si es posible; que no dejen cosas tiradas por el suelo… no importa si cuentan con personal doméstico, no permitan que ellos crezcan pensando que sus tareas son responsabilidad de otros.


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JULIO 28 DE 2013

Reflexión sobre el cansancio Por: Apostolado de la Oración

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ermano: No es oro todo lo que reluce. Habrás podido experimentar en tu vida que hay días llenos de luz y días de sombra, horas alegres y ratos grises, días de gozo, de profundo agradecimiento y realización, por otros de inquietud y desolación. La tensión del trabajo te permite experimentar tu fuerza y tu debilidad; Así como se vive con el deseo de proyectarse en la realización de la propia vocación, también se vive con la necesidad de reposar, de descansar y reencontrarte contigo mismo, ahí en la más íntima interioridad, donde solo Dios puede compartir contigo ese espacio. Percibirás que te cansa el exceso de trabajo, la sensación de ser demasiado apoyo para los otros y no ser capaz de tener en cuenta tus propios límites, dejando pasar en ocasiones tus propias necesidades. Te cansa la lucha diaria a contracorriente por perseverar y permanecer en la verdad, en la construcción del Reino y mucho más cansa la soledad causada por la falta de comunión, de comunicación profunda con quienes caminan a tu lado. Te llega a cansar el estar siempre volcado hacia “afuera”, sin contar con los espacios y tiempos imprescindibles para recrear tu comunión interior. Te cansa el recomenzar de nuevo una y otra vez, a fin de no continuar de largo, evitando así, que lo más sublime del ideal se convierta en rutina. Cuando sientas que en tu alma se comienza a esfumar la Paz al comprobar que te cuesta aceptar, comprender y relacionarte serenamente con tus hermanos… Cuando al iniciar el nuevo día no sientas ilusión de ir descubriendo que ocasiones te va a dar Dios para amarle y servirle… Cuando dejes de comenzar tu día con el canto gozoso de alabanza y no te sea posible “perder el tiempo” en cosas pequeñas como ver sonreír a un pequeño, mirar con calma una puesta de sol, detenerte a escuchar el canto de las aves y disfrutar de la compañía de tus hermanos… Cuando no recuerdes que el Señor camina a tu lado y olvides la confianza de ir en sus brazos… Cuando comiences a postergar tu oración o la hagas con prisa y desasosiego y no puedas dar unos minutos a la contemplación o meditación silenciosa… No lo dudes, es la nube del cansancio que va cubriendo y ensombreciendo tu camino, esta, diluye la fuerza que nace en la comunión contigo mismo, con el Señor y con los her-

manos, este cansancio distorsiona la paz y te llena de “ruidos”, a pesar de ser un cansancio fruto de la donación voluntaria de ti mismo al Señor y a los demás, pues el cansancio forma parte de la vida. Es la prueba del desierto para aquellos que han sido capaces de sentirse muy amados de Dios y en consecuencia han correspondido libremente a ese amor, más, sin embargo ¡que alegría!, que, de los muchos cansancios que se viven humanamente, el tuyo tenga sentido, pues, cualesquiera que sean tus actividades, si las has ofrecido con una intención a Dios y para gloria suya, no son en vano, siendo así, tu cansancio es don, se suma a la historia de salvación. Dios prefiere que en tu encuentro con Él, puedas levantar tus manos cansadas, marcadas por la entrega, a diferencia de la paz artificial de las manos egoístas, indolentes, evasivas, cuidadas porque no han dado. Si tu andar va a la sombra del cansancio, es tiempo de que escuches la voz del Maestro: “Vengan conmigo y descansemos un poco” (Mc 6,31), Es tiempo de que procures un alto para reparar las fuerzas, a fin de luego continuar con el aliento de sus palabras “Mi yugo es suave y mi carga ligera”. Sí aún no puedes tomarte ese tiempo fuera para reparar tus fuerzas recuerda esa hermosa convicción que fortaleció al infatigable apóstol Pablo, quien confesó: “Cuando siento más mi debilidad, sobreabunda más en mi la fuerza de la gracia del Señor” “Todo lo puedo en aquel que me fortalece” Filip. 4,13, y no te olvides de ofrendar ese cansancio como signo de oblación de tu vida, sumando tu propia fatiga a la entrega de nuestro Señor Jesús en su evangelio, en su cruz y resurrección. Que tu entrega sea comunión solidaria con el sufrimiento humano de tantos hermanos tuyos que no tienen opción de hacer un alto para siquiera reconocer su cansancio y aquellos por quienes nadie se interesa por aliviar su fatiga. Que tu cansancio sea ocasión también para preguntarte ¿Hemos revisado últimamente los quehaceres del funcionamiento de nuestro hogar? ¿No tendremos demasiado “agobiados” a algunode nosotros en ciertos trabajos, qué tal vez ya podemos compartir otros? ¿Qué de nuevo podemos aportar de trabajo o material? No olvidemos que es el Señor Jesús quien con amor nos invitó a la misma barca,cuando tu sientas que te sobrepasa cualquier sentimiento, vendrá a ti, como a Pedro, te dará sus brazos y su paz. Al fin y al cabo eres de Dios, y para Él vives.

...Lo de Dios a Dios

Octogesima adveniens Por David Grimaldo

E

n el número 30 el Papa Pablo VI considera que es necesario distinguir, como ya lo había hecho el Papa Juan XXIII en la Pacem in terris, entre las ideologías y los movimientos históricos nacidos de las ideologías. Las ideologías son doctrinas que, una vez fijadas y formuladas, no cambian más; mientras que los movimientos históricos cambian debido a las condiciones concretas y mudables de la vida. Lo anterior es el prólogo para que el Papa pase a tratar un tema muy discutido en aquellos años: ¿Puede un cristiano pertenecer a un partido socialista o comunista? Vayámonos por partes. Ante todo hay que tener en cuenta que aunque la distinción entre socialismo y comunismo no estaba muy clara en América Latina, sí en Europa occidental ya que había una diferencia importante entre los partidos socialistas y los partidos comunistas. Los primeros habían abandonado más o menos explícitamente el marxismo. El número 31 trata del problema del socialismo. Pablo VI reconoce que muchos cristianos se sienten atraídos por las corrientes socialistas y sus evoluciones. Pensemos que es por estos años cuando comienzan a aparecer los diversos grupos de “cristianos por el socialismo”. Esta sería una de esas cuestiones en las que el Papa considera que no puede “proponer una solución con valor universal” (n. 4). Y, por tanto, “se impone un atento discernimiento”. El principio de orientación que se propone es el siguiente: “Entre las diversas formas de expresión del socialismo, como son la aspiración generosa y la búsqueda de una sociedad más justa, los movimientos históricos que tienen una organización política y una ideología que pretende dar una visión total y autónoma del hombre, hay que establecer distinciones que guiarán las opciones concretas”. La conclusión que se saca es que “la vinculación concreta que, según las circunstancias, existe entre ellas, debe ser claramente señalada, y esta perspicacia permitirá a los cristianos considerar el grado de compromiso posible en estos caminos, quedando a salvo los valores, en particular, de la libertad, la responsabilidad y la apertura a lo espiritual, que garantizan el desarrollo integral del hombre” (n. 31). Dicho en pocas palabras: cuando quedan a salvo estos valores un cristiano puede ser socialista. Pero las cosas no han evolucionado del mismo modo en el marxismo comunista. De él trata la Octogesima adveniens en los números del 32 al 34. En el marxismo –dice el Papa- “hay diversos niveles de expresión”. En el primero el marxismo es, ante todo, “una práctica activa de la lucha de clases”. El segundo nivel de expresión: “Para otros el marxismo es en primer lugar el ejercicio colectivo de un poder político y económico que se considera –él solo- expresión y garantía del bien de todos, arrebatando a los individuos y a los demás grupos toda posibilidad de iniciativa y de elección”. Según el tercer nivel de expresión el marxismo se refiere a “una ideología socialista basada en el materialismo histórico y en la negación de toda trascendencia”, negación de Dios. El cuarto nivel de expresión: El marxismo como “un riguroso método de examen de la realidad social y política”. En esta expresión, “la más seductora”, el marxismo se presenta como “la pretensión de descifrar bajo una forma científica, los resortes de la evolución de la sociedad”. Tan seductora es esta expresión del marxismo, que es la que cautivó a bastantes teólogos de la liberación latinoamericanos, que no aceptaban los otros aspectos del marxismo. Después del análisis viene el juicio sobre el marxismo “tal como es concretamente vivido”. ¿Frente a él cómo deben pensar y actuar los cristianos? Esta es la respuesta de Pablo VI: “Es sin duda ilusorio y peligroso olvidar el lazo íntimo que une radicalmente los diversos aspectos del marxismo, el aceptar los elementos del análisis marxista sin reconocer sus relaciones con la ideología, el entrar en la práctica de la lucha de clases y de su interpretación marxista, omitiendo el percibir el tipo de sociedad totalitaria y violenta a la que conduce este proceso” (n. 34). Cx


JULIO 28 DE 2013


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