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Juan Pablo II, el Grande

Volveremos a ver el rostro sonriente de Juan Pablo II en la fachada de la San Pedro. Se convertirá oficialmente en un ejemplo para todos los católicos. Vivió una tan intensa vida que es fácil que se le escapen los motivos por los que ha llegado tan rápido a los altares. Para ayudarle a conocerlos, le damos algunos ejemplos. Karol Wojtyla hacía con pasión todo lo que llevaba entre manos. Amaba la poesía y el teatro. Incluso fue actor y escribió una obra antes de ser sacerdote. Además, fueron decisivos sus años en una cantera y en la fábrica química Solvay. Juan Pablo II, decía “Esta experiencia de obrero y a la vez seminarista clandestino me ha acompañado toda la vida. En la fábrica, para hacer mi turno de ocho horas, de día o de noche, llevaba conmigo algunos libros. Mis colegas obreros se extrañaron un poco, pero no se escandalizaron”. Era el Papa de la puerta de al lado. Un Papa que lloraba de risa, que no tenía miedo a abrazar a las personas. Era un hombre de fe profunda, que confiaba absolutamente en Dios. Se preparó para el sacerdocio en el seminario clandestino fundado por el cardenal de Cracovia. Fue ordenado sacerdote a escondidas, pero siempre invitó a no tener miedo a las dificultades. “Non abbiate paura...”.Es el líder mundial más visto de la Historia. Visitó 129 países en 146 viajes fuera de Italia, el equivalente a tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Durante estas visitas se reunió con todo tipo de personas. Su primer viaje fue a México, un país del que se enamoró perdidamente. Su último viaje fue en agosto de 2004, al santuario de Lourdes, en Francia, icono de los enfermos. Falleció ocho meses después. En el Jubileo del Año 2000 pidió perdón por las culpas de la Iglesia católica. En concreto, por las cruzadas y la inquisición, por la división entre las Iglesias, por la persecución de los judíos, por el machismo y el racismo y por las injusticias sociales. Trabajó para proponer santos cercanos a la gente. Por eso, en sus 26 años de pontificado beatificó a 1.340 personas y canonizó a 483 santos, más que la cifra sumada de sus predecesores. Elevó a los altares a madres de familia como Gianna Beretta Mola, indígenas como Juan Diego o Kateri Tekawitha, al carismático Padre Pío, a la Madre Teresa de Calcuta o al Papa Juan XXIII. Su espíritu auténtico desataba un enorme entusiasmo entre los jóvenes. Les propuso pasar unos días juntos cada dos o tres años. Son las Jornadas Mundiales de la Juventud. La primera fuera de Roma fue en Buenos Aires (Argentina), en 1987. Eran encuentros que regalaron algunas de las imágenes más bellas de su pontificado. Juan Pablo II pasará la Historia por muchos motivos. Tantos que muchos ya lo llaman Juan Pablo II el Grande.

Año 5

No. 230

Semana del 14 al 20 de julio de 2013

“Amor y verdad no se pueden separar” (La luz de la fe) Lumen fidei

“La luz del amor, propia de la fe, puede iluminar los interrogantes de nuestro tiempo en cuanto a la verdad”. “A menudo la verdad queda hoy reducida a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno” y que “una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos”. Si es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con Dios y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común. La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre”.

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JULIO 14 DE 2013

Lumen fidei

Por Pacco Magaña

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l pasado 5 de julio el Papa Francisco entregó a la Iglesia su primera encíclica. Le puso por título Lumen Fidei (La luz de la Fe). Todos sabemos que a los documentos eclesiásticos se les titula por las palabras latinas con que comienzan. Esta encíclica comienza con las siguientes palabras: «LA LUZ DE LA FE: la tradición de la Iglesia ha indicado con esta expresión el gran don traído por Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras; “Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas” (Jn 12,46)» (n.1). Con esta encíclica se cierran las reflexiones en torno a las virtudes teologales que empezó el Papa emérito Benedicto XVI, a saber: Deus caritas est, Spe salvi y Lumen fidei. Generalmente estudiamos, aprendimos y expresamos que el orden de las virtudes es Fe, Esperanza y Caridad, pero Benedicto XVI empezó por la Caridad. La encíclica Lumen fidei trata de ser fiel a lo que se dijo en la pasada Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre del 2012. Se comenta que el Papa emérito Benedicto XVI dejó un borrador de esta encíclica y que el Papa Francisco la completó. El hecho es que inmediatamente se ve la pluma, el estilo, la personalidad del Papa francisco. Según nos vayamos adentrando con más detenimiento en este documento nos iremos dando cuenta de ello. Este escrito comienza con una especie de introducción, que no lo es, ya que no aparece una conclusión, al menos así muestra el documento que nos presenta el portal electrónico del Vaticano. Se divide en cuatro capítulos, cada uno iluminado por una cita bíblica. En el capítulo primero: Hemos creído en el amor (1 Jn 4,16), recoge inicialmente la experiencia de la fe de Abraham y del pueblo de Israel, para terminar en lo que parece una expresión a resaltar: “la forma eclesial de la fe”. Aquí afirma el Papa: “El creyente aprende a verse a sí mismo a partir de la fe que profesa: la figura de Cristo es el espejo en el que descubre su propia imagen realizada. Y como Cristo abraza en sí a todos los creyentes, que forman su cuerpo, el cristiano se comprende a sí mismo dentro de este cuerpo, en relación originaria con Cristo y con los hermanos en la fe” (n. 22). Como no se pueden entender los grandes misterios de Dios sin la Fe, don del Cielo, el segundo capítulo trata sobre este asunto. Se titula: Si no creéis, no comprenderéis (Is 7,9). La verdad, la razón, la búsqueda de Dios y la teología tienen como fundamento la fe en Cristo Jesús.

Anunciar el evangelio Queridos hermanos y hermanas:

La misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio a todo el mundo sin tenerle miedo a las cosas grandes, manteniendo siempre la humildad. El Señor, antes de subir al Cielo, manda a los apóstoles a anunciar el evangelio “hasta los confines del mundo, no sólo en Jerusalén o en Galilea”. El horizonte es grande y, como se puede ver, éste es el carácter de la misión de la Iglesia que va adelante con esta predicación: a todos, a todo el mundo. Pero no va adelante sola: va con Jesús. El Señor trabaja con los que predican el Evangelio. Esta es la magnanimidad que los cristianos deben tener. Un cristiano pusilánime no lo entiende: es propio de la vocación cristiana, esta magnanimidad: siempre más, siempre más, siempre adelante.

En el capítulo tercero se desarrolla lo que llamamos la Tradición, dicen los Padres griegos la paratheke (la entrega, la transmisión). Encabeza este apartado la frase: Transmito lo que he recibido (1 Cor 15,3). La depositaria de la Revelación es la Iglesia y ella tiene la encomienda de transmitir esta obra de fe y salvación. Iglesia y sacramentos no se pueden separar. El Decálogo se debe leer a la luz de la fe de la Iglesia. El último capítulo afirma en su encabezado: Dios prepara una ciudad para ellos (Heb 11,16). No debemos de olvidar que nuestra meta es el Cielo, como dice san Juan “la Casa de mi Padre” (14,1), pero que se empieza a construirse aquí en la tierra. Dice el Papa en el número 51: “Precisamente por su conexión con el amor (Gál 5,6), la luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz”. Al final, el Papa Francisco, dedica tres números para hablar de la Santísima Virgen María. La pone como “la tierra buena”, “la que escucha la Palabra con un corazón noble y generoso, la guarda y da fruto con perseverancia” (Lc 8,15). La Madre del Señor es icono perfecto de la fe (n. 58).

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

La primera Carta de San Pedro define el estilo cristiano de la predicación: La humildad, el servicio, la caridad, el amor fraternal. Pero ¡Señor tenemos que conquistar el mundo! Esa palabra “conquistar” no está bien. Tenemos que predicar al mundo. El cristiano no puede ser como los soldados que cuando ganan la batalla arrasan todo. El cristiano anuncia el Evangelio con su testimonio más que con las palabras y con una doble disposición: un ánimo grande que no se asusta de las cosas grandes, de caminar hacia horizontes inmensos y la humildad de tener en cuenta las pequeñas cosas. El triunfo de la Iglesia es la Resurrección de Jesús. Pero está la Cruz primero. Pidamos hoy al Señor que nos haga misioneros en la Iglesia, apóstoles en la Iglesia pero con este espíritu: una gran magnanimidad y también una gran humildad. Así sea.

El Papa hoy

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¿Por qué el Papa decidió canonizar juntos a Juan Pablo II y Juan XXIII? ROMA, (ACI/EWTN Noticias).- El Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos respondió que “ambos Pontífices tienen dos referencias comunes: el Concilio (Vaticano II), como evento evangélico de caridad y de paz, y la Iglesia, como madre generosa y presurosa, que se hace cercana a todo ser humano para dar consuelo, ayuda, sostenimiento y esperanza”.


Concilio Vaticano II

La formación espiritual en el seminario Por P. Juan José Torres Galván

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a ley suprema del Seminario es la formación de los alumnos. Se pueden erigir seminarios comunes para varias diócesis. Cuando haya un gran número de alumnos, se han de distribuir en secciones menores para atender mejor a su formación personal. La formación espiritual debe buscar que los futuros sacerdotes aprendan a vivir en constante comunicación con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. Enséñense a buscar a Cristo en la meditación de la Palabra de Dios, en los Sacramentos, en el rezo de la Liturgia de las Horas, en la obediencia a su Obispo y, especialmente, en los pobres, los niños, los enfermos, los pecadores y los incrédulos. Han de valorarse los ejercicios de piedad, pero sin considerarlos el centro de la formación espiritual. Ha de evitarse cultivar solamente el afecto religioso. Aprendan a vivir según el Evangelio la fe, la esperanza y la caridad, para que esto les lleve a vivir un espíritu de oración, al aprecio y la práctica de las virtudes y a crecer en el celo apostólico. Han de esforzarse por conocer el misterio de la Iglesia, para amarla sinceramente, recordando la enseñanza de san Agustín: “En la medida en que cada uno ama a la Iglesia de Cristo, posee al Espíritu Santo”. Se debe exponer con claridad a los alumnos las cargas que han de aceptar en la vida sacerdotal, sin ocultarles nada. Cultiven también la confianza de que, si se afianzan en una vida espiritual sólida (que se robustecerá en la acción pastoral), serán capaces, con la gracia de Dios, de asumir estas cargas con entereza. El celibato es la renuncia a la sociedad conyugal por el Reino de Dios. Los seminaristas han de ser educados para este estado, en el que se unen con amor total al Señor y dan testimonio de la vida futura. El celibato se ha de ver como un don precioso de Dios que requiere de la respuesta humana, generosa y libre, bajo la gracia del Espíritu Santo. Al mismo tiempo los futuros sacerdotes deben conocer la dignidad y obligaciones del matrimonio cristiano, para que se entreguen al Señor después de una elección premeditada y con un compromiso total. Tengan presente que han de acudir a los auxilios divinos y humanos para afrontar los peligros que acechan la castidad. La formación ha de cultivar en los seminaristas la madurez humana: una estabilidad de ánimo, tomar decisiones ponderadas, tener un recto modo de juzgar los acontecimientos y las personas, moderar el temperamento, cultivar la reciedumbre de alma y el aprecio por las virtudes. La sinceridad, el sentido de la justicia, la fidelidad a las promesas, la urbanidad en el actuar y hablar con modestia y caridad, son distintivos de un discípulo de Cristo. La finalidad de la vida disciplinar del Seminario es que los alumnos adquieran el dominio de si mismos, aprendan a usar prudentemente la libertad, a obrar con iniciativa y responsabilidad y a colaborar con sus compañeros y con todos los laicos. El Concilio afirma que los obispos pueden establecer un tiempo intensivo para el cultivo de la vida espiritual (Curso Introductorio), un tiempo de práctica pastoral (año de pastoral) y un conveniente ejercicio del ministerio diaconal antes de llegar a la ordenación sacerdotal. Referencia de lectura: Optatam Totius 7-12

JULIO 14 DE 2013

¡No tengan miedo!

¡Queridos jóvenes es tiempo de descubrise como un don para los demás!

Les saludo a todos ustedes, querida Iglesia Potosina, y principalmente a nuestros queridos jóvenes, deseándoles de todo corazón que la alegría y la paz del Señor estén siempre con todos ustedes. Queridos jóvenes, en torno a la Jornada Mundial de Juventud que se aproxima, quiero invitarles a descubrirse amados profundamente por Padre Dios y desde ahí, envueltos en ese amor, se descubran como un Don para los demás. Sepan que, como Pastor de nuestra Iglesia, en todo momento les tengo presentes porque sé que tienen un corazón sensible al sufrimiento y dolor del hermano que tienen cercano; sé que no son indiferentes ante el anciano que ha perdido su fuerza y arrastra sus pies para caminar; sé que no les es indiferente la mirada dolorosa de la anciana que sigue dando su vida gota a gota sirviendo a los demás… El Señor les invita a actuar con Él. Jesús no quiere actuar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad. No se hagan sordos a escuchar su voz que hoy les llama a estar con Él, de manera que el amor por Cristo madure siempre más en su vida y se vuelvan verdaderos misioneros del Reino de Dios. Muchachos, en estas vacaciones, acérquense a los enfermos compartan con ellos su alegría, su fe y su esperanza. Permitan que el Señor, por medio de ustedes, les visite, les fortalezca, les lleve la curación porque Dios quiere sanar al hombre de todo mal. No tengan miedo de entregar su vida, de vivir haciendo el bien a los demás. El Evangelio de este domingo, nos narra Jesús la bella parábola del buen samaritano. Un doctor de la ley se le acerca al Señor y le pregunta qué tiene que hacer para heredar la vida eterna. Y Jesús le responde: cumple el primer mandamiento de la Ley. O sea, “ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”. Pero el letrado insiste y trata de justificarse. Entonces brota de los labios y del corazón de Jesús esta parábola tan humana y tan llena de misericordia: la parábola del buen samaritano. Aquel hombre le pregunta a Jesús quién es su prójimo. Y Jesús le responde: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un

rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo». (Lucas 10, 25-37) No basta con saber quién es nuestro prójimo, sino que tenemos que comportarnos como auténticos prójimos de los demás. “Prójimo” no es, pues, un concepto; ni es sólo el que está a nuestro lado; “prójimo” son todos los seres humanos, sin distinción alguna, y merecen todo nuestro respeto, nuestra consideración y lo más profundo de nuestro amor. Lo contrario al egoísmo, a los intereses personales. El buen samaritano es el que tiene un corazón bueno, compasivo y misericordioso, el que se enternece ante el sufrimiento del otro. Pero, además, que hace todo lo posible por aliviarlo, no sólo compartiendo y “conpadeciendo” en sus dolores, sino también haciendo algo eficaz por remediarlos. Como hizo el samaritano de la parábola. La Madre Teresa de Calcuta solía repetir con frecuencia: “Nunca dejemos que alguien se acerque a nosotros y no se vaya mejor y más feliz. Lo más importante no es lo que damos, sino el AMOR que ponemos al dar. Halla tu tiempo para practicar la caridad. Es la llave del Paraíso”. Ánimo queridos jóvenes, fortalezcan su sentido comunitario de Iglesia, integrándose a los grupos juveniles de su parroquia. No hay tiempo que perder para ayudar al que hoy nos necesita. No tengan miedo de acercarse a sus párrocos y alistarse en las filas de la caridad y del servicio a los que hoy les están esperando. Tengan la seguridad que serán ustedes los mayores beneficiados. Si el Señor los llama a seguirle en el sacerdocio o la vida consagrada, ¡¡Ánimo, no tengan miedo, SÍGANLE!! Les abrazo y les bendigo en el Señor. +Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí


Nuestra historia

Galileo Galilei

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

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alileo comienza por demostrar muchos teoremas sobre el centro de gravedad de ciertos sólidos dentro de Theoremata circa centrum gravitatis solidum y emprende en 1586 la reconstitución de la balanza hidrostática de Arquímedes o bilancetta. Al mismo tiempo, continúa con sus estudios sobre las oscilaciones del péndulo pesante e inventa el pulsómetro. Este aparato permite ayudar a medir el pulso y suministra una escala de tiempo, que no existía aún en la época. También comienza sus estudios sobre la caída de los cuerpos. En 1588, es invitado por la Academia Florentina a presentar dos lecciones sobre «la forma, el lugar y la dimensión del Infierno de Dante». Paralelamente a sus actividades, busca un empleo de profesor en una universidad; se encuentra entonces con grandes personajes, como el sacerdote jesuita Christopher Clavius, quien goza de fama de excelencia de las matemáticas en el Colegio pontifical. Se encuentra también con el matemático Guidobaldo del Monte. Este último recomienda a Galileo en 1589 con el duque Fernando I de Toscana, que lo nombra para la cátedra de matemáticas de la universidad de Pisa.

En 1592 se trasladó a la Universidad de Padua y ejerció como profesor de geometría, mecánica y astronomía hasta 1610. La marcha de Pisa se explica por diferencias con uno de los hijos del gran duque Fernando I de Toscana. Padua pertenecía a la poderosa República de Venecia, lo que dio a Galileo una gran libertad intelectual, pues la Inquisición no era poderosa allí. Incluso si Giordano Bruno había sido entregado por los patricios de la república a la Inquisición, Galileo podía efectuar sus investigaciones sin muchas preocupaciones. Enseña mecánica aplicada, matemática, astronomía y arquitectura militar. Después de la muerte de su padre en 1591, Galileo debe ayudar a cubrir las necesidades de la

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(Segunda parte)

familia. Se pone a dar numerosas clases particulares a los estudiantes ricos, a los que aloja en su casa. Pero no es un buen gestor y sólo la ayuda financiera de sus protectores y amigos le permiten equilibrar sus cuentas. En 1599, Galileo participa en la fundación de la Accademia dei Ricovrati con el abad Federico Cornaro. El mismo año, Galileo se encuentra con Marina Gamba, una atractiva joven veneciana con la cual mantendrá una relación hasta 1610, nacen así tres hijos: Virginia, Livia y Vicenzo. El año de 1604 será un año luminoso en la vida de Galileo, en julio, prueba su bomba de agua en un jardín de Padua. En octubre, descubre la ley del movimiento uniformemente acelerado, que él asocia a una ley de velocidades erróneas. En diciembre, comienza sus observaciones de una nova conocida al menos desde el 10 de octubre. Consagra cinco lecciones sobre el tema el mes siguiente, y en febrero de 1605 publica el Dialogo de Cecco da Ronchitti da Bruzene in perpuosito de la stella Nova. Aunque la aparición de una nueva estrella, y su desaparición repentina entra en total contradicción con la teoría establecida de la inalterabilidad de los cielos, Galileo continúa todavía como aristotélico en público, pero en privado ya es copernicano. En 1606, Galileo construye su primer termoscopio, primer aparato de la historia que permite comparar de manera objetiva el nivel de calor y de frío. En mayo de 1609, Galileo recibe de París una carta del francés Jacques Badovere, uno de sus antiguos alumnos, quien le confirma un rumor insistente: la existencia de un telescopio que permite ver los objetos lejanos. Fabricado en Holanda, este telescopio habría permitido ya ver estrellas invisibles a simple vista. Con esta única descripción, Galileo, que ya no da cursos a Cosme II de Médicis, construye su primer telescopio. Al contrario que el telescopio holandés, éste no deforma los objetos y los aumenta 6 veces, o sea el doble que su oponente. También es el único de la época que consigue obtener una imagen derecha gracias a la utilización de una lente divergente en el ocular. Este invento marca un giro en la vida de Galileo. El 21 de agosto, apenas terminado su segundo telescopio (aumenta ocho o nueve veces), lo presenta al Senado de Venecia. La demostración tiene lugar en la cima del Campanile de la plaza de San Marco. Los espectadores quedan entusiasmados: ante sus ojos, Murano, situado a 2 km y medio, parece estar a 300 mts. solamente.

uien no quiere fiarse de Dios se ve obligado a escuchar las voces de tantos ídolos que le gritan: «Fíate de mi» (n. 13). Lumen Fidei

Para que juzgar lo que no se conoce

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Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

a amistad es un verdadero tesoro, pero éste se encuentra escondido y no es fácil encontrarlo. Se dice, y con toda razón, que el que encuentra un amigo, ha encontrado un tesoro. Ya también alguien dijo, que las penas compartidas disminuyen. Por eso, un buen amigo es un aliciente en el dolor. Al querer encontrar a un verdadero amigo surgen demasiados obstáculos, uno de ellos son los PREJUICIOS. Éstos son juicios anticipados, que se hacen aún sin conocer a la persona. Hay gente a la que nunca hemos tratado, y a causa de nuestros prejuicios, acabamos por condenarla. El hombre es muy pronto para creer lo malo, y demasiado lento para aceptar lo bueno; creer lo malo nos vuelve desdichados, confiar en lo bueno nos ayuda a vivir mejor la vida. Cuantas amistades se han frustrado a raíz de un mal comentario; son más las opiniones negativas que hacemos de los demás, y pocos los buenos comentarios. Y existen muchas personas a las que solo conocemos de oídas, y si de ellas escuchamos solamente juicios malos, éstos serán un obstáculo que nos impedirá acercarnos a conocerlas. Hay personas a las que juzgamos basándonos en comentarios de terceros; formamos juicios de lo que escuchamos y no de lo que hemos visto, ni mucho menos vivido. Y por culpa de esos prejuicios, nos perdemos la oportunidad de conocer y llegar a tener un buen amigo. Los prejuicios nos llevan a quedarnos con ideas fijas respecto a otras personas, aquellos son una clave en el cerebro a través de la cual vemos a la persona. El prejuicio es un obstáculo que nos impide ver de otra forma a las personas. No hay que juzgar a quien no conocemos. Porque si aún no lo hemos tratado, lo podemos condenar injustamente; más aún, de esa manera perdemos la oportunidad de tener un amigo. Si basamos nuestra vida en los prejuicios, perderemos desde antes, lo que aún nos hemos tenido. Creer en lo malo, nos arriesga a perder lo bueno. Y todo por la debilidad del alma; tan pronta para creer lo malo y tan dura para aceptar lo bueno. El hombre prejuiciado le pone freno a su existencia, porque etiqueta a los demás de manera errónea; define a las personas de acuerdo a sus propias categorías, y no se da la oportunidad de conocerlas por ellas mismas. Decía Husserl, que hay que ir a las cosas mismas, para conocerlas como son. La mayoría de los filósofos, preocupados por el tema del conocimiento, han buscado la manera de llegar a la verdad. Y el filósofo antes citado, ha caído en la cuenta de que los prejuicios son una enorme barrera en el proceso del conocimiento. Venzamos pues los prejuicios, pongamos entre paréntesis lo que dicen los demás. Porque el comentario de los otros, lleva una buena carga de lo que es el comentarista; un simple comentario, no es suficiente para conocer bien a una persona.


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Benito que te necesito E Por P. Kino

(Segunda parte)

n la edición anterior hablaba de la escultura del cuervo, perdón de san Benito que se encuentra en el templo del Divino niño del desagravio, y explicaba el por qué de ese pájaro negro. Ahora comienzo la segunda y última parte del cuervo, perdón de san Benito. Él tuvo una hermana gemela de nombre Escolástica. Fue abadesa de una comunidad dirigida en lo espiritual por su hermano Benito. También llegó a los altares y se celebra el día 10 de febrero, día de su tránsito al cielo, del año 547. Según la tradición se hablaban poco, pero no porque estuvieran peleados como muchos cristianos, que prefieren evadir el dialogo cuando hay conflictos, su poco diálogo era por motivos de distancia física, y cuando conversaban hablaban de las cosas espirituales. Un signo muy extendido de este santo es la conocida cruz de san Benito. El santo la recomendaba para vencer las tentaciones y ahuyentar al demonio. Esta cruz se ha hecho famosa por los poderes que a ella se le atribuyen desde hace más de mil años. Cuando se hablaba de brujas, fueron famosas en el año 1647 las hechiceras de Baviera, que declararon en su juicio, que no habían podido hacer daño a la abadía Benedictina de Metten (Alemania), porque estaba protegida por la Santa Cruz. Ahí se encontraba pintada la que actualmente conocemos como cruz de San Benito. Este signo de la cruz, por algunos ha sido visto como algo supersticioso, pero el Papa Benedicto XIV la aprobó en 1742. ¿Qué significan las letras que porta la cruz? C.S.S.M.L: Crux Sancta Sit Mihi Lux (La santa cruz sea mi luz) N.D.S.M.D: Non Draco Sit Mihi Dux (No sea el dragón mi guía) V.R.S: Vade Retro Satanás (Retírate Satanás) N.S.M.V: Numquam Suade Mihi Vana (No me aconsejes vanidades) S.M.Q.L: Sunt Mala Quae Libas (Son cosas malas las que tú brindas) I.V.B: Ipse Venena Bibas (Bebe tú esos venenos) Al leer estos significados, no faltarán que surjan las supersticiones o desviaciones en cuanto a la devoción de este santo. Es por eso, que tenemos que tener cuidado de darle la auténtica veneración a San Benito y reconocerlo más como un seguidor fiel de Jesucristo, que como un exorcista de su tiempo. Hay que situarlo en su contexto de vida para entenderlo mejor, para no quedarnos con el cuervo, o con la copa rota, o con alguna cosa secundaría que no nos deja nada para nuestra vida espiritual.

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a fe, que recibimos de Dios como don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino en el tiempo… que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro «yo» aislado, hacia la más amplia comunión” (n. 4). Lumen fidei

El diácono permanente Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com

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e han pedido que escriba algo sobre los diáconos permanentes y con gusto cumplo la petición.

El Concilio Vaticano II, es sin duda, el parteaguas que revive al diaconado permanente como un grado inferior en la jerarquía, que está al servicio de la Palabra, de la Liturgia y de la Caridad (Cfr. c. 1009§ 3). Ante la escasez de sacerdotes y la gran necesidad de extender el mensaje de Jesucristo, parecía urgente que se instituyese, como en otros tiempos, el diaconado permanente como una vocación sacramental al servicio de los demás a la que llegasen aquellos que, después de un discernimiento a la luz del Espíritu Santo y cubriendo el perfil que se establece en los documentos pertinentes, como hombres de Dios, de fe probada, esperanza sólida y caridad intensa, quienes, después de las consultas pertinentes, recibiesen, con la aprobación del obispo, la ordenación del diaconado permanente. Los diáconos permanentes participan de manera especial en la triple misión de enseñar, santificar y regir; pero su papel fundamental es estar al servicio del obispo y su presbiterio en la celebración de los misterios divinos y especialmente para servir al pueblo de Dios en la diaconía de la liturgia, de la palabra y de la caridad. (c. 1009 § 3). La Carta Apostólica “Ad Pascendum”, define al diácono como el oído, la boca, el corazón y el alma del obispo, ya que por su disposición debe cuidar a los enfermos, los pobres, los huérfanos y viudas, y debe hacerlo con alegría y entusiasmo. Siendo sin duda un reto que tenemos los bautizados y especialmente los consagrados a contribuir al crecimiento y santificación de la Iglesia, los diáconos permanentes no son la excepción. Está muy bien definida la función del diácono permanente en el Código de Derecho Canónico, es muy importante que éste conozca bien su quehacer y no ejerza actividad alguna que no le corresponda. Creo que es importante que en la actualidad se promueva y fomente este ministerio para el bien de las almas en nuestra Iglesia Particular. Sin duda, se requieren hombres comprometidos al servicio de los demás, con una conducta intachable, que sea padre y esposo ejemplar, y sobre todo llenos de la Gracia de Dios. Por otro lado, es fundamental que los fieles conozcan y acepten que es permitido que varones casados o solteros, puedan ejercer algunas funciones para el buen ejercicio pastoral como servidores en la diaconía de la liturgia de la palabra y de la caridad según el espíritu del canon 1009 § 3. Hasta la próxima.


El santo de hoy

La dimensión cristológica del ministerio sacerdotal Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

La Misión del Hijo

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a dimensión cristológica — al igual que la trinitaria — surge directamente del sacramento, que configura ontológicamente con Cristo Sacerdote, Maestro, Santificador y Pastor de su Pueblo. En su peculiar identidad cristológica, el sacerdote ha de tener conciencia de que su vida es un misterio insertado totalmente en el misterio de Cristo de un modo nuevo y específico, y esto lo compromete totalmente en la actividad pastoral y lo gratifica (DMVP 6) Y así Jesucristo es el enviado de Dios al mundo. El tiene en el Padre su contraposición, recibe de él potestad y autoridad y se entrega a él en completa obediencia. Por eso es capaz de hacer que irradien para los hombres, a quienes es enviado, la Palabra y el amor de Dios. “El que me ve, ve al Padre” (Jn 14,19). Esta misión de Jesús prosigue, en forma siempre análoga –es decir en una forma caracterizada por una semejanza y por una desemejanza (aún mayor)-, en diversos planos: en el ministerio apostólico y postapostólico, el cual es enviado a la comunidad, y en la Iglesia como totalidad, la cual es enviada al mundo. Por doquier la misión está caracterizada por un cumplimiento obediente del encargo recibido de quien envía, y por la entrega y el servicio a lo que es la meta de la misión. Se puede decir, entonces, que la configuración con Cristo, obrada por la consagración sacramental, define al sacerdote en el seno del Pueblo de Dios, haciéndolo participar, en un modo suyo propio, en la potestad santificadora, magisterial y pastoral del mismo Cristo Jesús, Cabeza y Pastor de la Iglesia. Actuando in persona Christi Capitis, el presbítero llega a ser el ministro de las acciones salvíficas esenciales, transmite las verdades necesarias para la salvación y apacienta al Pueblo de Dios, conduciéndolo hacia la santidad (DMVP 7). Por eso el ministerio debe contemplarse cristológicamente, es decir, desde Cristo, para que la Iglesia cumpla con su misión de construir la comunión de los creyentes. Sin embargo también debe contemplarse pneumatológicamente, es decir, en relación con la actividad del Espíritu, para que la Iglesia represente a Cristo en su figura plena (cfr. Ef 4,13). El ministerio sacerdotal está marcado así por la figura objetiva de Cristo y por la vida interior del Espíritu. La figura cristológica objetiva y exterior comunica y sustenta la presencia del Espíritu, y el Espíritu insta a imprimir en el sacerdote la figura de Cristo.

San Camilo de Lelis Nombre: Camilo (Masculino) Celebran: Cami , Camila y Camilo Otros santos: Otros santos con nombre Camilo Nació en Bucchianico, en el actual Italia Falleció: 14 de julio de 1614 en Roma, en el actual Italia Proceso: Canonizado el 1746 por Benedicto XIV Celebración: 14 de julio

S

an Camilo nació en 1550 en Bucchianico, cerca de Chieti, región de los Abruzos, Italia. Su madre era sexagenaria cuando tuvo a su hijo.

Era alto de estatura para la época, de 1.9mts. Se enroló en el ejército veneciano para luchar contra los turcos pero pronto contrajo una enfermedad en la pierna que le hizo sufrir toda su vida. En 1571 ingresó como paciente y criado en el hospital de incurables de San Giacomo, en Roma. Nueve meses después fue despedido a causa de su temperamento revoltoso y volvió a ser soldado contra los turcos. Mas tarde reconoció que era un gran pecador. Uno de sus vicios era el juego de azar que se nutre de la avaricia. En 1574 apostó en las calles de Nápoles sus ahorros, sus armas, todo lo que poseía y perdió hasta la camisa que llevaba puesta. Obligado a la miseria y recordando un voto que había hecho mucho tiempo antes de ingresar en los franciscanos, entró a trabajar en la construcción de un convento capuchino (franciscanos) en Manfredonia. Las prédicas en el convento lo llevaron a una profunda conversión. Camilo cayó de rodillas, pidió perdón de sus pecados con muchas lágrimas y se encomendó a la misericordia de Dios. La conversión tuvo lugar en 1575, a sus 25 años de edad. Desde entonces comenzó una nueva vida de completa sumisión a Jesucristo y de penitencia. Ingresó a los capuchinos pero la enfermedad de su pierna impidió su profesión. Entonces volvió al hospital de San Giacomo donde se consagró al cuidado de los enfermos. Al cabo de un tiempo llegó a ser superintendente del hospital, sirviendo como con ejemplar caridad. Los hospitales de la época empleaban a personas sin dedicación hacia los enfermos. Esto llevó a Camilo a fundar una asociación de personas deseosas de consagrarse, por caridad, al cuidado de los enfermos. En 1585, habiendo crecido la comunidad, prescribió a sus miembros un voto de atender a los prisioneros, a los enfermos infecciosos y a los enfermos graves de las casas particulares. Desde 1595 envió religiosos con las tropas para servir de enfermeros. Tal fue el comienzo de los enfermeros de guerra, antes que existiese la Cruz Roja fundada por Enrique Dunant. En la actualidad los Siervos de los Enfermos cuentan con sacerdotes y hermanos consagrados a cuidar a los enfermos.

M

uchos contemporáneos nuestros piensan que la fe es ilusoria; que creer es lo contrario de buscar, como decía Nietzsche. Para ellos, la fe es un espejismo que nos impide avanzar con libertad hacia el futuro (n. 2) Lumen fidei


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Por: Luis Marino Moreno Flores

En busca de espiritualidad

Lineamientos para una espiritualidad cristiana del siglo XXI Lumen 2003, 304 páginas

“R

olheiser se adentra en la comprensión de una palabra cuyo sentido a menudo se nos escapa: “espiritualidad”. La espiritualidad no es algo que está allá afuera, sino una inquietud, un desasosiego esencial que está en lo profundo de cada ser humano. La manera como canalizamos esa inquietud, ese deseo profundo, es lo que distingue una espiritualidad sana de una espiritualidad enferma. Este libro es para quienes se consideran “en busca de espiritualidad”... en busca del significado de la espiritualidad cristiana y de su encarnación en la propia vida. Explica cuáles son los pilares “no negociables” y cómo la espiritualidad impacta en cada área de la vida. Ronald Rolheiser Vive en Toronto, Canadá, es miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada (O.M.I.), doctorado en Filosofía y Sagrada Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica, y especialista en teología sistemática y espiritualidad. Es presidente de la Escuela Oblata de Teología de San Antonio, Texas, autor y director de retiros de fama internacional, y columnista en más de 50 periódicos de todo el mundo (entre ellos, el Catholic Herald). Ha escrito varios libros, entre ellos: En busca de espiritualidad, Adorar con la vida: Reflexiones diarias sobre la cuaresma y la semana de Pascua, Adorar con la vida: Reflexiones diarias para Adviento y Navidad y Vivir y amar más allá de nuestros miedos, todos estos publicados por Lumen.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa señaló que el Evangelio de hoy habla sobre que “Jesús no es un misionero aislado, no quiere realizar solo su misión, sino que involucra a sus discípulos”.

 “Hoy vemos que, además de los Doce apóstoles, llama a otros Setenta y Dos, y los envía a las aldeas, de dos en dos, a anunciar que el Reino de Dios está cerca. ¡Esto es muy bonito! Jesús no quiere obrar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad”.
 CIUDAD DEL VATICANO.- “En la hora de la prueba, la fe nos ilumina”, afirmó el Papa Francisco en su encíclica Lumen Fidei, publicada este viernes, y en la que también llama a los fieles a no dejarse robar la esperanza que da la fe en Cristo. En la primera encíclica de su Pontificado, el Santo Padre señaló que “el cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor”. LAMPEDUSA, IT.- En una histórica visita a la isla italiana de Lampedusa, destino de miles de africanos desesperados y en busca de un futuro que intentan llegar a Europa, el Papa Francisco denunció hoy la “globalización de la indiferencia” que hace que el hombre no se sienta responsable de las muertes de los inmigrantes indocumentados que pierden la vida en las travesías buscando un futuro mejor. En ese sentido, hizo un llamamiento para que hechos como esos no se vuelvan a repetir. “Inmigrantes muertos en el mar, en esas barcas que en vez de ser un vía de esperanza se convirtieron en un camino de muerte. He conocido la noticia (la muerte de siete africanos cuando trataban de llegar a las costas italianas escondidos en las nasas de un pesquero tunecino, que fueron cortadas por los tripulantes).

Iglesia de México MÉXICO.- El viernes 5 de julio, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, S.E. monseñor Eugenio Lira Rugarcía, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, invitó a los fieles a agradecer a Dios el don de la primera encíclica del Papa Francisco, Lumen Fidei, de la que comentó en la homilía: “En este Año de la Fe, en el que Dios nuestro Señor, entre otras cosas, nos regala en este día la primera encíclica del Papa Francisco, decidámonos a escuchar la llamada de Dios que, nos llama a salir de la prisión del egoísmo para entrar con Él en el camino del amor. Ese amor que, cuando se vive, hace la vida plena en esta tierra y nos ofrece la posibilidad de alcanzar una dicha sin ocaso, por toda la eternidad, en el Cielo. MÉXICO.- Cientos de jóvenes se han preparado, en sus diócesis, para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Río de Janeiro, Brasil, para unirse a los miles de peregrinos de todas las naciones que asistirán a este encuentro convocado por el Papa Francisco, donde renovarán su fe y su compromiso bautismal, cumpliendo el lema: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio”. se han preparado espiritualmente con temas de formación; han conocido el sentido de la JMJ, su objetivo y su historia. Ilusionados por emprender el viaje, sobre todo los que por primera vez asistirán, compartieron: “mi expectativa, es tener un encuentro con Cristo en la figura del Papa, a través de toda la Iglesia viva y joven que representaremos chavos de todo el mundo”, comentó uno de los jóvenes, quien vivirá su primera JMJ.

Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- La Comisión de Liturgia, ha iniciado sus cursos de verano en la casa de la Escuela de teología para todos aquellos laicos y laicas así, como religiosos y religiosas que deseen conocer profundizar en la liturgia. Éste curso, es tomado por los animadores en cada una de las parroquias para el apoyo en el servicio del altar, de aquellos que están al frente de los coros, del cuidado de los acólitos así como en el auxilio del sacerdote en la liturgia.


¡Ve y haz tú lo mismo...!

Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez

...Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34 Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. 35 Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver” (Lc 10,25-37).

L

a primera parábola en la subida a Jerusalén es la parábola del buen samaritano, una de las parábolas más plásticas y ampliamente explicada en la historia del cristianismo, que sólo se conserva en el Evangelio de san Lucas. Esta parábola es la respuesta que Jesús da a un legista. El legista pretende que Jesús no sabe de leyes y luego finge no saber quién es su prójimo. Al legista le importan las leyes no el prójimo. Le importan más las palabras que su sentido, más la rigidez de la ley que el espíritu que las inspiró. De ahí que Jesús no le pregunte qué lee en la ley sino que lo confronta diciéndole ¿cómo lees?, es decir, ¿cómo interpretas? ¿a qué prestas atención cuando lees? Quizá al legista le importaba más la jerarquía de las leyes, pero no su auténtico sentido. En la parábola Jesús propone un amor práctico y concreto que se expresa como misericordia, de hecho así concluye el diálogo con el legista: el prójimo es “el que practicó misericordia”. Jesús pone en evidencia, con el diálogo y con la parábola, la esterilidad de la lectura de la Ley que hacen los dos grupos principales con los que él se confrontó: los legistas de corriente farisea y los saduceos de clase sacerdotal con sus ayudantes los levitas. Los primeros fingen no saber quién es su prójimo, a pesar de ser especialistas en la ley; y los segundos, a pesar de dedicarse al culto divino en el templo, no practican la segunda parte del mandamiento mayor.

Sin embargo, en la historia hay un tercero, uno que, según su interlocutor, pertenece a un grupo que no goza ni rectitud de doctrina ni de autenticidad de culto: un samaritano, el cual, sin embargo, cumple el verdadero sentido de los mandamientos. Se retrata el sentimiento interior del samaritano, la compasión, el cual se vuelve el motor de su actuar; sus acciones son coherentes con lo que siente, pues se ocupa con generosidad del hombre que fue asaltado y dejado medio muerto, dedicándole sus atenciones de modo personal, curándole las heridas, llevándolo consigo y cuidando de él aquella noche, finalmente invierte sus bienes a favor de aquel hombre. Ciertamente la presencia del legista se relaciona con la historia anterior de los 72 discípulos, en la cual Jesús concluye proclamando que los misterios del Reino los ha ocultado el Padre a los sabios y entendidos y los ha revelado a los sencillos. El legista y el sacerdote pertenecen a ese grupo sabio, mientras que los discípulos y el personaje parabólico del samaritano forman parte de los de corazón sencillo. En la historia de la interpretación de la presente parábola destacan las lecturas cristológica y eclesiológica, en sentido alegórico, en la primera Jesús es el buen samaritano y, en la segunda, el mesón donde recibe atención el enfermo es identificado con la Iglesia.

La Cruz y la Virgen de las JMJ llegan a Río de Janeiro

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os símbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud el pasado sábado 6 de julio a Río de Janeiro (Brasil) donde se celebrará del 23 al 28 de julio este importante encuentro de jóvenes católicos con el Papa Francisco. Desde la diócesis de Itaguai, los símbolos entraron a Río de Janeiro acompañados por una procesión de 1.500 personas. Llegados a la iglesia San José, en el barrio de Santa Cruz, el Arzobispo de Río de Janeiro, monseñor Orani Tempesta, resaltó que los dos símbolos “dieron la vuelta al mundo y, desde septiembre de 2011, están recorriendo Brasil, visitando no solo las diócesis sino también las escuelas, las cárceles, las plazas y las comunidades indígenas. De esta manera, el mensaje de Cristo está llegando a todos los hombres y mujeres del Brasil”. Entre vítores y cantos religiosos, la “cruz peregrina”, de 3,8 metros y entregada por primera vez a los jóvenes por el Papa Juan Pablo II en 1984, fue ubicada en la catedral de Río de Janeiro. El símbolo llegó en cargada por un grupo de jóvenes.

Lo mismo pasó con la imagen de la Virgen, una copia contemporánea de la imagen bizantina Salus Populi Romani (Protectora del Pueblo Romano), que llegó poco después. La Virgen fue donada por Juan Pablo II en 2003 para acompañar la cruz. “Es una señal que demuestra la belleza de la fe cristiana, la certeza de Cristo resucitado en la cruz dando la vida por todos nosotros, y al mismo tiempo alegría de la juventud que durante todos estos años vio en esos símbolos un poco su vida, sus sueños, su búsqueda, su alegría”, expresó monseñor Tempesta. Los símbolos serán llevados a varios puntos de Río de Janeiro hasta el inicio de la JMJ, que espera reunir a más de millones y medio de personas.


Por LCC Angélica Maldonado Morales

Misa de fin de Cursos en el Seminario Menor

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os jóvenes Alfer Omar González Ordaz, Juan Martín Govea Huerta, Juan Carlos Loredo Gutiérrez, Daniel Mendoza Araiza, Humberto Padrón Almendáriz y Andrés Silva Bahena concluyeron exitosamente sus estudios en el Seminario Menor, con una Misa de Acción de Gracias precidida por nuestro pastor, monseñor Carlos Cabrero Romero. Ellos son de la generación 2010-2013. Esta celebración se realizó el pasado viernes 05 de julio en la Capilla del Seminario Mayor, donde nuestro Pastor los exhortó a ser perseverantes, constantes y disciplinados en la virtudes humanas y cristianas para en un futuro ser buenos Sacerdotes como Dios lo quiere y servir con profundo amor y entrega a nuestra Iglesia Potosina.

Fiesta Patronal en la Parroquia de Nuestro Padre Jesús en la Compañía

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Don Jesús Carlos se hizo presente en el Seminario para presidir la clausura de las actividades escolares del Seminario Menor

l pasado Viernes 05 de Julio se vivió intensamente y con profundo regocijo espiritual la Fiesta Patronal en honor a Nuestro Padre Jesús, Patrono de la Parroquia del Sagrario Metropolitano, mejor conocida como La Compañía de Jesús, lugar al que se dieron cita cientos de fieles que encabezados por su párroco, el presbítero Tomás Ramírez Álvarez, y su Vicario Valentín Carvajal, quienes recibieron a monseñor Carlos Cabrero Romero, quien presidió la solemne concelebración Eucarística. Nuestro Arzobispo agradeció la presencia de los Sacerdotes que lo acompañaron a concelebrar y el trabajo realizado por los diferentes grupos apostólicos que trabajan con el padre Tomás Ramírez Álvarez, a quien de manera especial felicitó por su gran labor realizada en esta Parroquia. En su homilía, nuestro Pastor indicó: “Dolor, sufrimiento y muerte se anticipa a la vida de Jesús, pero finalmente obtuvo la gloria de la Resurrección. De igual forma nosotros, debemos pacificar nuestros corazón, herido por tantas vejaciones, tormentos, adversidades, sinsabores, teniendo a Cristo en el centro de nuestro corazón”.

Esta celebración se realizó el pasado viernes 05 de julio en la Capilla del Seminario Mayor, donde nuestro pastor los exhortó a ser perseverantes, constantes y disciplinados en la virtudes humanas y cristianasor

Fiesta Patronal en al Parroquia Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santa Cruz

“Tal vez muchos se pregunten por qué Padre Dios permite la violencia, pero razones humanas no podemos encontrar, sólo podemos avivar la fe, la esperanza y la confianza en el Señor. Él no creó la violecia, entregó un mundo en orden y en paz, sin embargo el hombre quiere ser como Dios y es cuando él mismo se priva del derecho de tener paz y orden en su corazón. El hombre es el que ha elegido tener este mundo como lo tiene”. “Jesús no quiere que su obra se vea caída, olvidada, sino que todo procuremos un mundo de amor y de paz, en la que todos estemos unidos por la fe en Cristo”.

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l presbítero Jaime de la Vega Varela presidió el pasado viernes 05 de julio una celebración Eucarística con motivo de la Festividad de la Preciosa Sangre de Cristo, en la parroquia que él dirige, ubicada en la colonia División del Norte.

Cientos de fieles recibieron el Sacramento de la Unción de Enfermos, no sin antes escuchar las enseñanzas del padre Jaime, quien los exhortó a valorar realmente la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, lo cual nos debe llevar a todos a tomar conciencia de que Cristo derramó su sangre por cada uno de nosotros por nuestra propia salvación, pues su sangre nos purifica, nos lava y nos debe mover a la conversión, a la transformación, a un cambio de espíritu o una renovación de vida para servirle más y mejor al Señor.

La fiesta Patronal presidida por el párroco Jaime de la Vega es en honor a la Preciosa Sangre de Cristo

El Padre Jaime, parróco de la “Preciosa Sangre”, administra el sacramento de la Unción de los enfermos

Don Jesús Carlos, presidió la Eucaristía en el templo de la Compañía en el que se celebró a Cristo como Nuestro Padre Jesús

El Templo Parroquial lució abarrotado en la celebración de Nuestro Padre Jesús


Fiesta en El Refugio, Cd. Fernández

Por Luz Elena González

Fiesta a María, Refugio de pecadores Por Luz Elena González

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ste jueves 4 de Julio de 2013 la Parroquia de La Cantera, Rioverde, SLP, se vistió de gala para honrar y festejar a la Santísima Virgen María en la hermosa advocación de María Refugio de Pecadores.

U

na de las advocaciones más veneradas de la Santísima Virgen, como Abogada, Auxiliadora y Mediadora ante Cristo Nuestro Señor, es la de Nuestra Señora del Refugio cuya fiesta se celebró este 4 de julio en la parroquia de El Refugio, Cd. Fernández, SLP. En punto de las 12:00 hrs. cientos de fieles se congregaron en el Templo parroquial para participar de la Eucaristía concelebrada y presidida por el Vicario General monseñor Antonio Torres Herrera. Después de saludar a los sacerdotes concelebrantes y al pueblo en general, monseñor Torres manifiesta la alegría de estar presente en esta hermosa fiesta en honor a nuestra Sra. del Refugio y da los saludos de parte del Sr. arzobispo don Jesús Carlos Cabrero Romero quien dice está presente y unido con esta parroquia por medio de la oración.

Hoy nos reunimos para venerar al Señor nuestro Dios y honrar a María Santísima en esta hermosa advocación de nuestra Sra. del Refugio, el Señor nos pide a imagen de María una gran fe y obediencia al primer mandamiento “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas”, dejémonos conducir por el Señor cuando escuchemos su llamado, así como hoy, dejamos todo para participar de esta Santa Misa, cuántas veces Dios nos llama a través de un servicio, bien en la Iglesia, bien a nuestro prójimo, que nuestra respuesta siempre sea un SI, y digamos con fe como María, “aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”. Esta es una parroquia de mucha fe, y por esta fe han sido llamados vario sacerdotes, religiosas, apóstoles seglares que le han dicho a Dios, “aquí estoy Señor”, también hoy El Señor nos dice: Levántate, ponte en camino, ve a evangelizar a tus hermanos, extiende la fe que recibiste en el Bautismo y que fortaleciste en la Confirmación. Cuántas bendiciones abremos recibido durante esta novena de misas, entradas de cera, carros alegóricos, cantos, oraciones, nuestra madre los recibe con amor y las presenta a su hijo. Alégrate Pueblo de Dios por tener como celestial patrona a la madre de Jesús, a María, nuestro refugio, nuestra madre. La Santísima Virgen nos bendice y nos pide que seamos hermanos y no solo de nombre sino de acción, que realmente nos amemos como Dios nos ha amado. Alegrémonos con María madre de Jesús y madre nuestra. Estas fueron las hermosas palabras que monseñor Antonio Torres dirigió a la comunidad parroquial, palabras llenas de fe, esperanza y amor a nuestro Señor Jesucristo y a nuestra madre María, nuestro Refugio.

Muy de mañana se reunieron los fieles en el Templo Parroquial para ofrecerle las tradicionales mañanitas, acompañados de la música de viento, así como un hermoso arreglo floral que embelleció el recinto. A las 10 de la mañana se reunieron los fieles para participar de la Concelebración Eucarística, presidida por monseñor Antonio Torres Herrera y sacerdotes que acompañaron al Sr. Cura Aurelio Romo. En la homilía monseñor Torres, saludó a los sacerdotes y al pueblo dando un cariñoso saludo de parte del Sr. arzobispo don Jesús Carlos Cabrero Romero; recordó con alegría como hace 43 años cuando estuvo de párroco en Rioverde, acudía todos los domingos a celebrar Misa en esta capilla, y hoy después de tanto tiempo regresa a celebrar en esta hermosa parroquia. También el mensaje de esta Eucaristía es sobre la Fe, haciendo alusión a la Lectura nos dice que Dios ha reconciliado consigo al mundo a través de María, refugio y consuelo nuestro. El llamado de Abraham y su respuesta de fe, de obediencia, ofreciendo a su único hijo en sacrificio al Señor cuando se lo pidió; del Evangelio la fe del pueblo que le presenta un paralìtico y su respuesta: Lévantate y anda. Hoy esto nos dice el Señor, LEVANTATE y ve a anunciar el mensaje de la reconciliación a tus hermanos, no nos hagamos sordos a su voz, no nos quedemos con nuestra fe, sino que debemos transmitirla y gritarla a los demás. María, Señora y Madre nuestra, nos reconocemos pecadores y pedimos su intercesión para tener una buena reconciliación con su hijo nuestro hermano. Nosotros que somos pecadores nos refugiamos en su amor. Por la tarde, se tuvo la entrada de cera como en toda la novena, serenata y una alegre verbena, para culminar con la quema de un bonito castillo de pólvora.


JULIO 14 DE 2013

Las “Hijas del Buen Pastor y de María Inmaculada”

L

as hermanas “Hijas del Buen Pastor y de María Inmaculada”, estuvieron celebrando ya su XV aniversario como parte de la comunidad parroquial de Santa Catarina. Hace quince años, ellas llegaron al municipio de Rioverde San Luis Potosí, provenientes de España; a su arribo a la Parroquia de Santa Catarina, fueron designadas al servicio pastoral del Asilo parroquial en el que, sin ser su carisma, atendieron diligentemente a los ancianos que ahí se encontraban. Con el paso del tiempo fueron ganándose el cariño de los parroquianos, adquirieron su casa, lugar conocido, por los vecinos y todos los fieles, no solo de la parroquia de Santa Catarina, sino de toda la Zona Medía, como la casa “Las Madres Blancas” y es ahí en el que se han dado su tiempo a la oración contemplativa así como a la catequesis de los grupos que ahí llevan a cabo sus retiros.

Felicidades hermanas “Hijas del Buen Pastor y de María Inmaculada”, que Dios les bendiga y les siga proveyendo de vocaciones a su congregación.

La globalización de la indiferencia, nos ha quitado la capacidad de llorar

Hace XV años que Dios envió desde España a sus siervas a esta ciudad de Rioverde, a evangelizar y catequizar a esta comunidad parroquial. “Nosotras buscábamos al Sr. Cura Antonio Martínez Cano, para presentarnos a nuestra llegada a Rioverde; y ya no estaba él como párroco, sino el ahora obispo don Lucas Martínez Lara”, comentaba una de las hermanas al no dejar de manifestar su emoción por ésta celebración. La Misa de acción de gracias estuvo presidida por monseñor don Lucas Martínez Lara y acompañado por el Señor Cura Benjamín Moreno Aguirre.

“¡¿D

ónde está tu hermano?!” Papa Francisco repitió la pregunta de Dios a Caín, en Lampedusa. Y preguntó: ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas de la barca? La globalización de la indiferencia, nos ha quitado la capacidad de llorar. Con ornamentos morados, en la misa penitencial, propia del ruego de perdón por los pecados, Papa Francisco celebró con refugiados en la isla Lampedusa. El Evangelio proclamado fue la huída a Egipto de José y María de Nazaret con el niño Jesús y el asesinato de los inocentes por parte de Herodes. En su homilía Francisco dijo entre otras cosas: Inmigrantes muertos en el mar en esas barcas que en vez de ser un camino de esperanza, han estado un camino de muerte. Son titulares que se repiten- dijo- por eso he sentido que tenía que venir hoy aquí a rezar, a cumplir un gesto de cercanía y también para despertar las conciencias para que esto que ha sucedido no se repita. ¡Que no se repita por favor! Primero agradeció y dio ánimo a los habitantes de Lampedusa, a las asociaciones, voluntarios y fuerzas de seguridad que han mostrado atención a las personas en su viaje hacia alguna cosa mejor. “Ustedes son una pequeña realidad pero ofrecen un ejemplo de solidaridad. ¡Gracias!” Después de saludar a los migrantes musulmanes, les dijo que la Iglesia les esta cercana en la búsqueda una vida más digna. Y Francisco insistió en el pedido a Dios de perdón: Señor, en esta Liturgia, que es una Liturgia de penitencia, pedimos perdón por la indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas, te pedimos perdón por quien se ha acomodado, se ha encerrado en su propio bienestar que lleva a la anestesia del corazón, te pedimos perdón por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que conducen a estos dramas. Dijo también: Pidamos al Señor que borre lo que queda de Herodes también en nuestro corazón. Pidamos al Señor la gracia de llorar sobre nuestra indiferencia, sobre la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que abren el camino a dramas como este. Vivimos en pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, son la ilusión de lo frívolo, de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los demás. El otro no es más el hermano para amar sino el que molesta mi vida, mi bienestar.

L

a fe en Cristo nos salva porque en Él la vida se abre radicalmente a un Amor que nos precede y nos transforma, que obra en nosotros y con nosotros; que ilumina el origen y el final de la vida, el arco completo del camino humano (n. 20). Lumen fidei


Yo CREO...y vivo mi FE

Amén Por P. Memo Gil

Nombre del Grupo o Movimiento: Courage Latino capitulo San Luis Potosí Dirección y teléfono: Álvaro Obregón 626, Centro de San Luis Potosí Nombres de representantes o presidentes: -Cesar Peña Martínez Coordinador Capitulo San Luis Potosí -Lorenzo Maldonado Ruelas Coordinador grupo de hombres y mujeres -Andrea Araujo Hernández Coordinador grupo de padres y familiares Nombre del Asesor Eclesiástico: Canónigo. Dr. Gilberto Amaya Martínez Descripción del carisma, objetivo y funciones del movimiento: Courage Latino es un apostolado de la Iglesia Católica para brindar atención espiritual a personas que viven en condición de atracción al mismo sexo y que buscan vivir heroicamente con transparencia al amor de Dios. Fue fundado por hombres y mujeres con una condición de vida hacia la atracción del mismo sexo y que buscaban una alternativa al estilo de vida homosexual que fuera en sintonía con sus valores, su fe y su proyecto de vida. Creemos y vivimos la enseñanza católica, sobre vivir la castidad alentando a otros a hacerlo y formando una comunidad cristiana donde a través de la fe, el amor y la esperanza hemos encontrado un sentido y propósito para nuestras vidas Dios tiene un propósito para nuestras vidas y Él nos invita a descubrirlo. Courage NO es un grupo que promueva o brinde a sus miembros un programa de reorientación . Aunque apoyamos a nuestros miembros, que por decisión propia, busquen este camino, no es nuestra meta ni nuestro objetivo. Courage solo es una comunidad de oración y espiritualidad de personas que buscan vivir la castidad del Corazón. Encourage forma parte de la misma comunidad y es un grupo de auto apoyo para padres, amigos y familiares De algún ser querido con la condición de atracción del mismo sexo. Nuestras metas: 1.- Pureza de corazón: Tener vidas castas de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica acerca de la homosexualidad. 2.- Vida espiritual: Dedicar la propia vida a Cristo a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a los sacramentos de Reconciliación y la Eucarística. 3.- Fraternidad: Fomentar un espíritu de compañerismo en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo. 4.- Servicio y apoyo: Estar consiente de la verdad de que amistades castas no son realmente posibles sino necesarias en una vida cristiana de castidad y alentarnos unos otros en formarlas y sostenerlas. 5.- Testimonio: Tener vidas que puedan servir como buenos ejemplos para todos.

E

l bautizado, rescatado de la muerte, “puede ponerse en pie sobre el «picacho rocoso» (cf. Is 33,16) porque ha encontrado algo consistente donde apoyarse” (n. 43). Lumen fidei

“P

ues todas las promesas de Dios se han cumplido en Él. Por eso el amén con que glorificamos a Dios, lo decimos por medio de Él” (2 Cor 1,20). Llegamos al final de nuestras reflexiones acerca de nuestra Profesión de Fe. Una vez que hemos visto con detenimiento, el sentido de cada uno de los doce artículos o verdades de fe contenidas en el Credo, nos corresponde ahora ver la importancia de la palabra “Amén”. El Credo, termina con el Amén. Es la última palabra de la Sagrada Escritura (cfr. Ap 22,20). En hebreo la palabra “Amén” pertenece a la raíz de la palabra “creer”. Es por eso, que con el “Amén” al final del Credo, se confirma la fe en lo que se acaba de profesar. “Amén” quiere decir entonces: “Así es”, lo creo firmemente, me fío de Dios. También, la palabra “amén” se encuentra al final de las oraciones litúrgicas de la Iglesia. Para significar que equivale a nuestro “sí” confiado y total en cuanto confesamos, como lo creemos y queremos que sea realidad. El “amén” expresa tanto la fidelidad de Dios hacia nosotros, como la nuestra en Él. Creer es decir amén a Dios. Dejar que Dios sea todo para nosotros, reconociéndolo como único fundamento y sentido en nuestra vida. Por eso, aunque ésta palabra se puede traducir como “así sea”, no debemos pronunciarla solo como una expresión de resignación o de deseo, sino de seguridad plena y manifestación de nuestro acuerdo en lo que esperamos de parte de Dios. Debemos saber emplear la palabra amén como parte de nuestra oración, no sólo como su punto final, pues debe ser también expresión de compromiso y confianza.

Entonces, amén quiere decir que tenemos la certeza y la seguridad, de todo lo que se nos revela con el Credo. Así el Credo se nos ofrece, no como un compendio de verdades que pudiéramos considerar aisladas, sino como una verdad única, plena e incuestionable. Es la verdad que todo creyente expresa, para saberse liberado de lo que pudiera llevarlo a la indiferencia en la fe. Decimos y sabemos a ciencia cierta, que las promesas de Dios serán efectivas de acuerdo a su voluntad, porque Él es la fuente de la verdad que sustenta nuestra fe. Por todo esto, junto con la palabra CREO que certifica, reafirma, asegura y señala con certeza que lo dicho es incuestionable; no dudamos en expresar confiadamente nuestro AMÉN. Estas dos palabras juntas, sellan en una misma expresión y oración, nuestro aceptar, nuestro sentir y nuestro esperar. En un “Así sea”, sincero, profundo, confiado, expresamos nuestra incondicional dependencia de Dios, que no nos defraudará. De este modo, siempre, al terminar de proclamar el Credo, debemos decir con toda convicción y con la misma fuerza, en voz alta y unánimemente con nuestros hermanos en la fe: AMÉN. Y algo muy interesante que no podemos pasar por alto, es que el Amén de Dios es el mismo Jesucristo. Él es el definitivo Amén del amor del Padre por nosotros. En este sentido, podemos asegurar entonces que, el Amén final del Credo, expresa siempre nuestra alabanza maravillada y agradecida del Dios incompresiblemente fiel y amoroso, que en Cristo no da todo lo que Él mismo es. Y a nosotros, no nos queda más que confiar en que nuestro débil “sí” que se hace uno en el Amén que ofrecemos a Dios, se una al Amén definitivo que Cristo, con su redención ha dicho al Padre.


JULIO 14 DE 2013

Bondades epidérmicas

H

«-Léala usted, amigo mío. Se llama Niebla y podrá conseguirla en cualquiera de las librerías de nuestra ciudad. Léala usted, por favor».

ay una clase de simpatía que a mí me ha parecido siempre antipática. Es la simpatía etérea de aquel que sonríe siempre, pero más como una actitud general ante la vida que como un una manera de obsequiar a las personas. Aunque todo el tiempo hay una sonrisa estampada en su rostro, esa sonrisa nunca es para nadie: es una sonrisa sin dedicatoria y sin dirección, por decirlo así.

Y se despide sonriente, amigable, para luego, como los perros, echarse a correr. Esta forma de amabilidad es muy común entre las grandes personalidades, aunque las hay menores que también la practican a destajo. Su objetivo es causar en visitantes e interlocutores una buena impresión, una especie de sentimiento de gratitud hacia su gentilísima persona. Aunque no lo confiesen abiertamente, todas sus atenciones y todas sus sonrisas están encaminadas a suscitar en los otros sentimientos de admiración, si no es que hasta de euforia: «¡Qué importante es este hombre y al mismo tiempo qué sencillo!». Entre dos personas igualmente prominentes, uno tiende a juzgar más importante al que nos trató mejor: he aquí una verdad del comportamiento social que estos amables hipócritas explotan de la manera más vil, pues, como afirma André Maurois (18851967) en Un arte de vivir, «es fácil ser admirable cuando se permanece inaccesible».

Cuando llegas a su oficina, el simpático ficticio se levanta como impulsado por un potentísimo resorte, te estrecha la mano con efusión y te ofrece un caramelo abriendo cortésmente la bombonera de cristal cortado. Quien lo viera, diría que está recibiendo a un viejo amigo, a un compañero de otros tiempos, auque en realidad no te conoce y, siendo sinceros, ni quiere conocerte. Dando diez mil rodeos te pregunta tu nombre, y, cuando se lo dices, pareciera que lo guarda muy hondo en su corazón. «-¿Me ha dicho usted que se llama Abel? –dice, poniendo los ojos en blanco-. Bonito nombre, en verdad. El primer mártir de la historia se llamaba nada menos que como usted».

Si no nos volviéramos a encontrar con estos tales, su batalla estaría ganada: los llevaríamos siempre en nuestro recuerdo cómo sólo pueden ser llevados los seres excepcionales. Pero como con frecuencia no es así, pues para eso tendrían que irse a vivir a la luna, lo único que consiguen más tarde o más temprano es causar una gran desilusión.

Y con estas palabras u otras parecidas se pone a divagar sobre la historia sagrada con el único y mezquino fin de salir del paso. No obstante, cuado te lo vuelves a encontrar en algún pasillo de la vida, ni siquiera te saluda porque tu rostro ya no le dice nada: simple y sencillamente lo ha olvidado. «¿Por qué no me saludaría?», te preguntas tú, poseído por una angustia casi mortal. Y como te faltarán otras cosas, pero no ingenuidad, lo abordas, creyendo que todo se ha debido a una lamentable inadvertencia, a una estúpida distracción. «-Señor Estrada –dices saludándolo con emoción-, ¡qué gusto me da volverlo a ver! ¡Qué dicha y qué honor!...». Le estrechas la mano con la misma efusión con que él te saludó en su oficina tras abrir la bombonera, francamente convencido de que en aquel encuentro de hace más o menos quince días algo, por pequeño que fuera, había nacido. Y el señor Estrada, claro está, sonríe, pero a la vez tartamudea, vacila, duda. Se pregunta en sus adentros: «¿Quién será este inoportuno?, ¿es que no ve que tengo prisa?», pero recobra la calma, se arregla la corbata y dice triunfal: «-Ah, es usted. No dejaba de preguntarme que había pasado con mi amigo»... Tan pronto como dice «con mi amigo» se detiene, porque es necesario que diga el nombre, y éste le es más inaccesible que el nombre del cuarto emperador de la dinastía Ching. Tú, sintiéndote profundamente desilusionado, dices: «Sánchez. Abel Sánchez».

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La amabilidad no debe nunca ser etérea y sí, en cambio, llena de memoria; de lo contrario, más que amabilidad es una burla. «-Sí –dice el otro-, Abel Sánchez, como el de la novela de Unamuno. ¿Sabe usted a qué novela me refiero, y, sobre todo, quien es Unamuno?». En realidad, pasa a hablar de la novela para salir del atolladero en el que se ha metido. Y sale, pues –para su suerte- ha leído la novela y puede contar la trama, es decir, desviar impunemente la conversación. Por último, recomienda:

«Ya conocía su bondad, pero una bondad epidérmica puede dañar mucho a la gente», confiesa sinceramente indignado el personaje de una novela de Graham Greene (El que pierde, gana) al que su jefe, un hombre en estado de sonrisa permanente, invitó a Montecarlo y que lo dejó plantado por no recordar siquiera la invitación. «¡Ya sé! –había dicho este hombre a su empleado apenas unos días antes-. Encontré la solución, señor Bertram. Usted y su linda mujer vendrán a mi yate. Todos mis huéspedes me abandonarán en Niza y Montecarlo. Allí los recogeré el día treinta. Navegaremos por la costa de Italia, la bahía de Nápoles, Capri, Ischia»... Sí, todo muy bonito, pero cuando éste llegó a Montecarlo, varios días después del treinta, ni siquiera se acordaba de de la promesa hecha a estos dos pobres seres que ya casi tenían que dormir en la calle por no tener con qué pagar la habitación del hotel. ¡Qué bellaco! ¡Y ellos que pensaban que su jefe los recordaría! Nada de eso: esta gente no se acuerda de nada, sólo se limita a sonreír y a prometer. La amabilidad no debe nunca ser etérea y sí, en cambio, llena de memoria; de lo contrario, más que amabilidad es una burla. Tenía razón François Mauriac (1885-1970), el novelista francés, cuando afirmó en Nudo de víboras que «hay una cierta calidad de gentileza que es siempre señal de traición».


Carta Encíclica Lumen Fidei del Sumo Pontífice Francisco Resumen preparado por la Secretaría General de la CEM

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echada el 29 de junio de 2013, solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el Papa Francisco ha dirigido a los obispos, presbíteros, diáconos, personas consagradas y fieles laicos la primera encíclica de su Pontificado, titulada Lumen Fidei (La Luz de la Fe), en el marco del Año de la Fe, convocado por su predecesor en ocasión del 50 aniversario del Concilio Vaticano II y de los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica. El Papa Francisco comenta que estas consideraciones sobre la fe habían sido prácticamente completadas por el Papa Benedicto XVI. “Se lo agradezco de corazón –dice– y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones. El Sucesor de Pedro, ayer, hoy y siempre, está llamado a «confirmar a sus hermanos» en el inconmensurable tesoro de la fe, que Dios da como luz sobre el camino de todo hombre” (n. 7). Tras afirmar que quien cree ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino (n. 1), el Santo Padre comenta que muchos contemporáneos nuestros piensan que la fe es ilusoria; que creer es lo contrario de buscar, como decía Nietzsche. Para ellos, la fe es un espejismo que nos impide avanzar con libertad hacia el futuro (n. 2). Sin embargo, poco a poco se ha visto que la luz de la sola razón no logra iluminar suficientemente; que al renunciar a la búsqueda de una luz grande, de una verdad grande, el hombre se ha contentado con pequeñas luces que alumbran el instante fugaz, incapaces de abrir el camino. “Cuando falta la luz, todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija” (n. 3). Ante esto, el Papa señala que es urgente recuperar el carácter luminoso de la fe, capaz de iluminar toda la existencia del hombre. “La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor… experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud… La fe, que recibimos de Dios como don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino en el tiempo… que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro «yo» aislado, hacia la más amplia comunión” (n. 4).

CAPÍTULO PRIMERO

Hemos creído en el amor (cf. 1Jn 4,16) El Papa explica que, dado que la fe nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia, para entender lo que es, tenemos que considerar el camino de los creyentes, entre los que destaca Abrahán, a quien Dios le dirige la Palabra, revelándose como un Dios capaz de entrar en contacto con el hombre y establecer una alianza con él (n. 8). Lo que esta Palabra comunica a Abrahán es una llamada a salir de su tierra, una invitación a abrirse a la promesa de una vida nueva: ser padre de un gran pueblo (cf. Gn 13,16; 15,5; 22,17) (n. 9). Lo que se pide a Abrahán es que se fíe de esta Palabra, que es lo más seguro e inquebrantable. “El hombre es fiel creyendo a Dios, que promete –escribe san Agustín–; Dios es fiel dando lo que promete al hombre” (In Psal. 32, II) (n.10). El Dios que pide a Abrahán que se fíe totalmente de él, es aquel que es origen de todo y que todo lo sostiene (n. 11). En el libro del Éxodo, la historia del pueblo de Israel sigue la estela de la fe de Abrahán, hacia la tierra prometida (n. 12). Un pueblo, sin embargo, que ha caído muchas veces en la tentación de la incredulidad, prefiriendo adorar al ídolo, fabricado por el hombre. “La idolatría no presenta un camino, sino una multitud de senderos, que no llevan a ninguna parte, y forman más bien un laberinto. Quien no quiere fiarse de Dios se ve obligado a escuchar las voces de tantos ídolos que le gritan: «Fíate de mi» (n. 13). “La fe, en cuanto asociada a la conversión, es lo opuesto a la idolatría. Creer significa confiarse a un amor misericordioso que siempre acoge y perdona, que sostiene y orienta la existencia, que se manifiesta poderoso en su capacidad de enderezar lo torcido de nuestra historia. La fe consiste en la disponibilidad para dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios” (n. 13). En la fe de Israel destaca también la figura de Moisés, el mediador que habla con Dios y transmite a todos la voluntad del Señor. Así, el acto de fe individual se inserta en una comunidad. Esta mediación es difícil de comprender cuando se tiene una concepción individualista y limitada del conocimiento (n. 14). “Abrahán... saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría” (Jn 8,56). Según estas palabras de Jesús, la fe de Abrahán estaba orientada ya a él. La fe cristiana es confesar que Jesús es el Señor, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos (cf. Rm 10,9). La vida de Jesús es la manifestación suprema y definitiva de Dios, de su amor por nosotros. “La fe cristiana es fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo... La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último” (n. 15). La mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo se encuentra en su muerte por nosotros (cf. Jn 15,13). “En este amor, que no se ha sustraído a la muerte para manifestar cuánto me ama, es posible creer… nos permite confiarnos plenamente en

Cristo” (n. 16). Porque Jesús es el Hijo, porque está radicado de modo absoluto en el Padre, ha podido vencer a la muerte y hacer resplandecer plenamente la vida. La fe es creer que Cristo es la manifestación máxima del amor de Dios y unirnos a él para poder creer. La fe mira a Jesús y mira desde el punto de vista de Jesús, el Hijo que nos explica a Dios (cf Jn 1,18). “«Creemos a» Jesús cuando aceptamos su Palabra, su testimonio, porque él es veraz (cf Jn 6,30). «Creemos en» Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a él, uniéndonos a él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino” (n. 17). Para que pudiésemos conocerlo, acogerlo y seguirlo, el Hijo de Dios ha asumido nuestra carne. La fe cristiana es fe en la encarnación del Verbo y en su resurrección en la carne; es fe en un Dios que se ha hecho tan cercano, que ha entrado en nuestra historia. “La fe en el Hijo de Dios hecho hombre en Jesús de Nazaret no nos separa de la realidad, sino que nos permite captar su significado profundo, descubrir cuánto ama Dios este mundo y cómo lo orienta hacía sí; y esto lleva al cristiano a comprometerse, a vivir con mayor intensidad todavía el camino sobre la tierra” (n. 18). La fe en Cristo nos salva porque en Él la vida se abre radicalmente a un Amor que nos precede y nos transforma, que obra en nosotros y con nosotros; que ilumina el origen y el final de la vida, el arco completo del camino humano (n. 20). El cristiano puede tener los ojos de Jesús, su condición filial, porque se le hace partícipe de su Amor, que es el Espíritu (n. 21). De este modo, la existencia creyente se convierte en existencia eclesial: todos los creyentes forman un solo cuerpo en Cristo. “Los cristianos son «uno» (cf. Ga 3,28), sin perder su individualidad, y en el servicio a los demás cada uno alcanza hasta el fondo su propio ser”. La fe se confiesa dentro del cuerpo de Cristo; nace de la escucha y está destinada a convertirse en anuncio (n. 22).


CAPÍTULO SEGUNDO

Si no creéis, no comprenderéis (cf. Is 7,9) “El hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad, porque sin ella no puede subsistir, no va adelante” (n. 24). En la cultura contemporánea se tiende a aceptar como verdad sólo la verdad tecnológica o las verdades del individuo, relativas. La verdad grande, que explica la vida personal y social en su conjunto, es vista con sospecha, como raíz de los totalitarismos y de los fanatismos (n. 25). Sin embargo, la fe, “aporta la visión completa de todo el recorrido y nos permite situamos en el gran proyecto de Dios; sin esa visión, tendríamos solamente fragmentos aislados de un todo desconocido” (n. 29). Con su encarnación, Jesús nos ha tocado y, a través de los sacramentos, también hoy nos toca. Con la fe, nosotros podemos tocarlo, y recibir la fuerza de su gracia” (n. 31). La fe puede iluminar los interrogantes de nuestro tiempo. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos. Ensancha los horizontes de la razón para iluminar mejor el mundo que se presenta a los estudios de la ciencia (n. 34). Ilumina el camino de todos los que buscan a Dios. Favorece el diálogo con los seguidores de las diversas religiones. Y al configurarse como vía, concierne también a los que, aunque no crean, desean creer y no dejan de buscar. “Quien se pone en camino para practicar el bien se acerca a Dios, y ya es sostenido por él” (n. 35). Al tratarse de una luz, la fe nos invita a adentrarnos en ella. Del deseo de conocer mejor lo que amamos, nace la teología cristiana, que participa en la forma eclesial de la fe, donde el Magisterio del Papa y de los Obispos en comunión con él, asegura el contacto con la fuente originaria, la Palabra de Dios en su integridad (n. 36).

San Agustín decía que a los padres corresponde no sólo engendrar a los hijos, sino también llevarlos a Dios, para que sean regenerados como hijos de Dios por el bautismo y reciban el don de la fe (cf. De nuptiis et concupiscentia, I,4,5) (n. 43). La naturaleza sacramental de la fe alcanza su máxima expresión en la Eucaristía, alimento para la fe, “encuentro con Cristo presente realmente con el acto supremo de amor, el don de sí mismo, que genera vida; que nos introduce, en cuerpo y alma, en el movimiento de toda la creación hacia su plenitud en Dios” (n. 44). En la celebración de los sacramentos, la Iglesia transmite su memoria, en particular mediante la profesión de fe, en la que “toda la vida se pone en camino hacia la comunión plena con el Dios vivo”. El Credo tiene una estructura trinitaria. Así afirma que el secreto más profundo de todas las cosas es la comunión divina; que este Dios comunión, intercambio de amor entre el Padre y el Hijo en el Espíritu, es capaz de abrazar la historia del hombre, de introducirla en su dinamismo de comunión. Quien confiesa la fe, “no puede pronunciar con verdad las palabras del Credo sin ser transformado, sin inserirse en la historia de amor que lo abraza, que dilata su ser haciéndolo parte de una comunión grande, la Iglesia” (n. 45). Otros dos elementos esenciales en la transmisión fiel de la memoria de la Iglesia son la oración del Señor, el Padrenuestro, y el decálogo (cf. Ex 20,2), cuyos preceptos, que alcanzan su plenitud en Jesús (cf. Mt 5-7), “hacen salir del desierto del «yo» cerrado en sí mismo, y entrar en diálogo con Dios, dejándose abrazar por su misericordia para ser portador de su misericordia” (n. 46). La fe debe ser confesada en su pureza e integridad (cf. 1 Tm 6,20) (n. 48). Como servicio a la unidad de la fe y a su transmisión íntegra, el Señor ha dado a la Iglesia el don de la sucesión apostólica. El Magisterio habla siempre en obediencia a la Palabra originaria sobre la que se basa la fe (n. 49).

CAPÍTULO CUARTO

Dios prepara una ciudad para ellos (cf. Hb 11,16)

CAPÍTULO TERCERO

Transmito lo que he recibido (cf. 1 Co 15,3) La fe, que nace de un encuentro, tiene necesidad de transmitirse. Y mediante una cadena ininterrumpida de testimonios llega a nosotros. La Iglesia es una Madre que nos enseña el lenguaje de la fe. “El Amor, que es el Espíritu y que mora en la Iglesia, mantiene unidos entre sí todos los tiempos y nos hace contemporáneos de Jesús, convirtiéndose en el guía de nuestro camino de fe” (n. 38). La Iglesia transmite a sus hijos el contenido de su memoria, mediante la tradición apostólica. En la liturgia, por medio de los sacramentos, se comunica esta riqueza (n. 40). La transmisión de la fe se realiza en primer lugar mediante el bautismo, que nos convierte en hijos adoptivos de Dios. Ahí recibimos también una doctrina que profesar y una forma concreta de vivir, que nos pone en el camino del bien (n. 41). El bautizado, rescatado de la muerte, “puede ponerse en pie sobre el «picacho rocoso» (cf. Is 33,16) porque ha encontrado algo consistente donde apoyarse” (n. 43).

Al presentar la fe de los patriarcas y de los justos del Antiguo Testamento, la Carta a los Hebreos pone de relieve que ésta no es sólo un camino, sino también edificación de un lugar en el que los hombres puedan convivir (cf. 11,7) (n. 50). Por su conexión con el amor (cf. Ga 5,6), la fe ilumina las relaciones humanas; se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz. Permite comprender la arquitectura de las relaciones humanas, porque capta su fundamento último y su destino definitivo en Dios, y así ilumina el arte de la edificación, contribuyendo al bien común. “Su luz no luce sólo dentro de la Iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza… Las manos de la fe se alzan al cielo, pero a la vez edifican, en la caridad, una ciudad construida sobre relaciones, que tienen como fundamento el amor de Dios” (n. 51). El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Fundados en este amor, hombre y mujer pueden prometerse amor mutuo para toda la vida. La fe, además, ayuda a captar en toda su profundidad y riqueza la generación de los hijos. (n. 53). En la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida. Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia. Sobre todo los jóvenes deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la Iglesia. “Los jóvenes aspiran a una vida grande. El encuentro con

Cristo amplía el horizonte de la existencia, le da una esperanza sólida que no defrauda. La fe no es un refugio para gente pusilánime... Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos” (n. 52). “¡Cuántos beneficios ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común! Gracias a la fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no era tan evidente en el mundo antiguo” (n. 54). La fe nos hace respetar más la naturaleza; nos invita a buscar modelos de desarrollo que consideren la creación como un don del que todos somos deudores; nos enseña a identificar formas de gobierno justas, reconociendo que la autoridad viene de Dios para estar al servicio del bien común. La fe afirma también la posibilidad del perdón e ilumina la vida en sociedad, poniendo todos los acontecimientos en relación con el origen y el destino de todo en el Padre que nos ama (n. 55). Incluso, en la hora de la prueba, la fe nos ilumina. Por eso el Salmo 116 exclama: “Tenía fe, aún cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!»” (v. 10). El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en Dios, que no nos abandona, y de crecimiento en la fe y en el amor. Viendo la unión de Cristo con el Padre, incluso en el momento de mayor sufrimiento en la cruz (cf. Mc 15,34), el cristiano aprende a participar en la misma mirada de Cristo. La muerte queda iluminada y puede ser vivida como la última llamada de la fe, el último “sal de tu tierra y ven”, pronunciado por el Padre (n. 56). La luz de la fe no nos lleva a olvidamos de los sufrimientos del mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres de fe han recibido luz de las personas que sufren! San Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de Calcuta, de sus pobres. Acercándose a ellos, no les han quitado todos sus sufrimientos, ni han podido dar razón de todos los males que los aquejan. La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche, y esto basta para caminar. En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y darnos luz. La fe va de la mano de la esperanza porque, aunque nuestra morada terrenal se destruye, tenemos una mansión eterna, que Dios ha inaugurado ya en Cristo, en su cuerpo (cf 2 Co 4,16-5,5). “En unidad con la fe y la caridad, la esperanza nos proyecta hacia un futuro cierto, que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada día” (n. 57).

BIENAVENTURADA LA QUE HA CREÍDO (Lc 1,4.5) “La Madre del Señor es icono perfecto de la fe, como dice santa Isabel: «Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1,45). En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a María, y ella la acogió con todo su ser para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres” (n. 58). A ella nos encomendamos, pidiendo que “esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo” (60).


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Fe y política

Títulos de Crédito en México

Por Salvador Jorge Alonso Medellín Lara

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n México los títulos de crédito tienen un papel muy importante en el ámbito, comercial debido que estos son la manifestación de que existe una relación Comercial Mercantil, donde hay un deudor y un acreedor, el primero con el deber y la obligación de pagar al segundo, una cantidad cierta, en dinero o en especie. Estamos hablando de los títulos de crédito, como una introducción, a la luz de las reformas del pasado 27 de enero de 2012, del Código de Comercio sobre la Introducción a los Juicios Orales en Materia Mercantil. “Título de Crédito: Documento que autoriza al portador legitimo para ejercitar contra el deudor y transferir el derecho Literal y Autónomo en el consignado, por lo tanto es un Documento Constitutivo, en cuanto a la existencia de la relación Jurídica y un Documento Necesario, en cuanto a el cumplimiento y ejercicio del derecho.” Los Títulos de Crédito son una figura jurídica prevista y regulada por la Ley General de Títulos y Operaciones de crédito que nos dice: Artículo 5o.Son títulos de crédito, los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal que en ellos se consigna. Artículo 6o.- Las disposiciones de este Capítulo no son aplicables a los boletos, contraseñas, fichas u otros documentos que no estén destinados a circular y sirvan exclusivamente para identificar a quien tiene derecho a exigir la prestación que en ellos se consigna. Existen Títulos de Crédito Nominativo y Títulos de Crédito al Portador. Titulo Nominativo: “Es aquel titulo de crédito que ha sido expedido a favor de una persona cuyo nombre se consigna en el texto mismo del documento.” Título al Portador:” Son títulos al portador los que no están expedidos a favor de persona determinada, contengan o no la cláusula al portador. Los títulos al portador se trasmiten por simple tradición.” Los Títulos de Crédito mas utilizados en México son la Letra de Cambio, el Pagaré y el Cheque. • Letra de Cambio: Titulo de Crédito que contiene la ORDEN incondicional de pagar una suma determinada de dinero al tenedor legítimo del mismo, que dirige una persona, llamada girador a otra llamada girado. Artículo 76.- La letra de cambio debe contener: I.- La mención de ser letra de cambio, inserta en el texto del documento;

II.- La expresión del lugar y del día, mes y año en que se suscribe; III.- La orden incondicional al girado de pagar una suma determinada de dinero; IV.- El nombre del girado; V.- El lugar y la época del pago; VI.- El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago; y VII.- La firma del girador o de la persona que suscriba a su ruego o en su nombre • Pagaré: Titulo de Crédito que contiene la PROMESA incondicional de pagar una suma determinada, cierta y en dinero, que el suscriptor hace a favor del tenedor del documento. Artículo 170.- El pagaré debe contener: I.- La mención de ser pagaré, inserta en el texto del documento; II.- La promesa incondicional de pagar una suma determinada de dinero; III.- El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago; IV.- La época y el lugar del pago; V.- La fecha y el lugar en que se subscriba el documento; y VI.- La firma del suscriptor o de la persona que firme a su ruego o en su nombre. • Cheque: Titulo de Crédito Nominativo o al Portador, que contiene la ORDEN Incondicional de Pagar a la vista una Cantidad determinada de Dinero, puede ser expedido únicamente por una institución de Crédito, El cheque sólo puede ser expedido por quien, teniendo fondos disponibles en una institución de crédito, sea autorizado por ésta para librar cheques a su cargo. Artículo 176.- El cheque debe contener: I.- La mención de ser cheque, inserta en el texto del documento; II.- El lugar y la fecha en que se expide; III.- La orden incondicional de pagar una suma determinada de dinero; IV.- El nombre del librado; V.- El lugar del pago; y VI.- La firma del librador Artículo 179.- El cheque puede ser nominativo o al portador. El cheque expedido por cantidades superiores a las establecidas por el Banco de México, a través de disposiciones de carácter general que publique en el Diario Oficial de la Federación, siempre será nominativo. El presente Artículo es con el motivo a las reformas del Código de Comercio, en relación con los juicios de orales mercantiles, que entró en vigor el día 1º de julio del 2013.

Lumen Fidei,

la primera encíclica del Papa Francisco

Aciprensa

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n el Aula Juan Pablo II en la Sala de Prensa en el Vaticano se presentó la primera encíclica del Papa Francisco titulada Lumen Fidei (La luz de la Fe), en la que el Santo Padre resalta la urgencia de “recuperar el carácter luminoso propio de la fe” que es capaz de “iluminar toda la existencia del hombre”. En la encíclica, el Papa señala que “la fe se ha visto así como un salto que damos en el vacío, por falta de luz, movidos por un sentimiento ciego; o como una luz subjetiva, capaz quizá de enardecer el corazón, de dar consuelo privado, pero que no se puede proponer a los demás como luz objetiva y común para alumbrar el camino”. “Poco a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a lo desconocido. De este modo, el hombre ha renunciado a la búsqueda de una luz grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que alumbran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino”. El Papa Francisco asegura que “cuando falta la luz, todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija”. Por ello, explica, es urgente redescubrir la fe “porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios”. “La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida”, asegura. La encíclica cuenta con una Introducción y está dividida en cuatro capítulos y una oración final dedicada a María, la Madre de la Fe. 
El primer capítulo se titula “Hemos creído al amor”, el segundo “Si no crees no comprenderás”·, el tercero “Transmito lo que he recibido” y el cuarto “Dios prepara una ciudad para ellos”. En el primer capítulo el Papa habla sobre la fe de Abraham y del pueblo de Israel, así como de la salvación mediante la fe y la forma eclesial de la fe. El segundo Francisco se refiere a la relación entre la fe y la verdad, la fe y la razón, así como el diálogo entre la fe y la teología. En el tercer capítulo, el Santo Padre habla de la fe en la Iglesia y sobre la fe y la relación de esta con los Diez Mandamientos. El cuarto capítulo analiza la relación entre la fe y el bien común, su importancia en la familia y la sociedad y la relación entre la capacidad de creer y el sufrimiento. El documento supone el cierre a una serie de tres encíclicas sobre las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- que se propuso escribir Benedicto XVI durante su pontificado. La encíclica sobre la fe se enmarca en el Año de la Fe que él decretó, al celebrarse los 50 años del Concilio Vaticano II y que concluye el 24 de noviembre. Benedicto XVI había terminado prácticamente de escribir la encíclica cuando decidió el 11 de febrero renunciar como Pontífice. “Es un documento fuerte, un gran trabajo que ha hecho mi predecesor y que voy a terminar”, dijo días atrás el Papa Francisco sobre el borrador que recibió del Obispo Emérito de Roma. La encíclica Lumen Fidei se da a conocer a cuatro meses de iniciado el pontificado de Francisco, considerando todo un récord, teniendo en cuenta que la primera encíclica de Benedicto XVI Deus caritas est fue publicada el 25 de diciembre de 2005, ocho meses después de su elección; mientras que la primera encíclica de Juan Pablo II, Redemptor Hominis, fue publicada el 4 de marzo de 1979, cinco meses después de ser elegido.


Palabra de Dios Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma Del santo Evangelio según san Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas las fuerzas, con todo su ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, lo cual lo vio y lo paso de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó ; luego lo puso sobre cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuido de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones” El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tu lo mismo”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Haz tú lo mismo

El Evangelio que leemos hoy es el relato del Buen Samaritano. Es una parábola bien conocida por nosotros. Y hasta nos resulta conmovedora. Desde luego que, en muchas ocasiones, habremos actuado conforme a ella y vemos lógico que se haga así. Pero, también en otras muchas ocasiones, habremos dado un rodeo para no encontrarnos con aquella persona que nos molesta, con aquella otra que es pesada, con aquella otra que me va a a contar su problema. ¿No has pasado a la otra acera de la calle para no tener que saludar a quien te resulta incómodo o darle la mano a quien está pidiendo una ayuda? ¿No hemos oído más de una vez que una persona escapó corriendo para no prestar su colaboración al accidentado o ser testigo del accidente? A Jesús le preguntan qué es lo que hay que hacer para “heredar la vida eterna” y Jesús acepta la contestación que un entendido le da sobre lo escrito en la Ley de Moisés: “ amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo “. En tiempos de Jesús, “el prójimo era “todo miembro del pueblo de Dios” solamente. La parábola de hoy nos resalta varias cosas interesantes: - Que el mandamiento principal es el amar a Dios y al prójimo sin poner frontera alguna. - Que el samaritano es todo hombre que mira con respeto a otro hombre, sea de la raza que fuere, se la nación que fuere y tenga la necesidad que tuviere; para el amor no hay fronteras. - Que el samaritano es ser distinto a lo que hizo Caín; que se desentendió de su hermano; todo hombre es prójimo, mi hermano, y debo tener una actitud de respeto y atención hacia él. - Que mi prójimo es todo hombre necesitado: el analfabeto, el pobre, el marginado, el disminuido físico o mental, el que tiene trabajo sin la suficiente remuneración y el que no tiene trabajo… El Evangelio de hoy, de modo indirecto, nos presenta a Cristo como el Buen Samaritano por excelencia, ya que no solamente cuida de nosotros sino que entrega su propia vida para darnos la salud y la salvación. En la actitud de Cristo se resume la forma de practicar el único y mayor mandamiento “amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a nosotros mismos”, que Jesús lo traduciría después por “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. Quien ha comprendido la fraternidad cristiana, sabe que todos somos “compañeros del mismo viaje”, que compartimos una misma condición de fragilidad humana y nos necesitamos unos a otros. Por P. José de Jesús Cruz Rodríguez

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Entre tanta violencia

¿Dónde está Dios?, ¿se olvidó de nosotros? Oswaldo Esparza Reyes, 2° de Bachillerato, Seminario Menor Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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an Luis Potosí y el mundo entero está en momentos difíciles, hay voces que, sin duda mortifican al ver nuestra rea-lidad tan difícil, tan adolorida. Las personas se preguntan si Dios nos ha abandonado, si Dios existe ante el mal en el mundo y en el contexto de nuestro Estado por tanta violencia, tanta masacre. Creo que no es que Dios no exista, es más bien que el hombre ha querido prescindir de él, ha querido que Dios no exista en su vida y en su mundo, la pregunta más bien seria: ¿Dónde hemos dejado a Dios? ¿Dónde hemos marginado a Dios? Cuando el pueblo de Israel se encontraba en dificultades, se preguntó ¿está o no Dios con nosotros? Esa es la pregunta de los creyentes hoy en día, pero Él está en el corazón de toda la gente, nosotros lo hemos expulsado de nuestra familia, de nuestra sociedad, de nuestro corazón, pero Él está en el corazón de cada ser humano respetando la libertad de aquellos que prefieren hacer el mal y no el bien. Sin duda, alguno de nosotros ya está o fue secuestrado, secuestrado del miedo, del pánico, por esa manifestación de crueldad entre los mexicanos, que se pueblan en las portadas de los heraldos, pero ¿Qué está ocurriendo?, conto respeto, pienso que es resultado de una educación fallida de los más altos valores humanos y los valores de fe en cualquier religión; y es que la marginación de Dios ha creado un clima de secularización, donde el hombre que quiere imperar se hace centro de sí mismo, sin ninguna referencia de que existe alguien que le pedirá cuentas, no un Dios juez sino un Dios amoroso, hay que hablar de un Dios que ama, que perdona, pero que como todo padre pide cuentas; a las autori-

dades humanas se le puede esquivar, solo a Dios no se le puede esquivar, pero si no se reconoce a Dios no se tendrá ningún freno, el freno para que el hombre se detenga es la voz que pide cuentas, solo si el hombre reconoce y cree en esa voz se podrá frenar, esa voz que le habla al corazón. El mal se desborda del corazón del hombre y solo Dios puede cambiar el corazón si se le permite entrar a él, si el hombre le deja tocar lo más íntimo de su corazón. La Iglesia nos da esperanza, invita a no desesperar, el papa Benedicto XVI dice: ¨ni la muerte ni el mal son para el hombre, su destino, su última verdad¨. Existen hombres buenos que lograran contrarrestar esta situación, así como Cristo venció al mal al morir en la cruz , así existen potosinos que tendrán que morir para vencer el mal, por ello ni la muerte, ni el mal son para San Luis Potosí su destino su ultima verdad. Hay que amar a Dios pero también hay que temerle, al padre se le respeta, se le ama, pero se le teme por la capacidad de corrección, al maestro se le quiere, se le respeta, pero también se le teme por la capacidad de reprobarnos, a Dios se le debe también amar, respetar y temer y el temor me refiero al respeto, saber que no nos mandamos solos, saber que existe alguien que al fin de los tiempos pedirá cuentas, nos preguntara ¿Qué hiciste por tu hermano?, pero más aún ¿Qué le hiciste a tu hermano? No dejemos que la violencia inunde nuestro corazón, no despojemos a Dios de nuestro corazón, no hagamos nuestra voluntad destruyendo la vida de los demás sino hagamos la voluntad de Dios Padre, amando y respetando a los demás haciendo de nuestra nación un reinado de nuestro Dios.


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JULIO 14 DE 2013

Y tú… ¿cómo rezas? Por: Apostolado de la oración Adaptación basada en entrevista hecha por EWTN.

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l entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, ahora Papa Francisco, nos cuestionó en una entrevista concedida a Eternal World Television Network, EWTN el 21 de marzo de este 2013. La mayoría solemos hacer oraciones pedigüeñas, es decir de petición, pedimos para nosotros mismos y los nuestros, lo cual es muy humano y válido, sabemos que Dios es bueno y providente, además nos inspira ese pasaje del Evangelio en que Jesús nos anima: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá, porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abrirá. ¿Quién de ustedes cuando su hijo le pide pan le da una piedra? ¿ O si le pide pez le da una serpiente? Si ustedes que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre de ustedes que está en el Cielo dará cosas buenas a aquellos que se las pidan.” Mt 7,7-11.

Del pedir podemos pasar a una oración menos común, la del agradecimiento, pues el sentimiento de gratitud es muy volátil en nuestra humanidad, a menos que nos lo hayan inculcado fuertemente nuestros padres o lo cultivemos con voluntad hasta convertirlo en virtud, la cual es fuente de alegría e inspiración para sentirnos motivados a corresponder, generando más bienestar, además lo podemos pedir como gracia “Dame Señor un corazón agradecido”, En aquel tiempo, yendo Jesús de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaria y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Al verlos, les dijo: Vayan y preséntense ante los sacerdotes. Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: ¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino sólo este extranjero? Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado. Lucas 17, 11-19.

Volviendo a la interpelación que nos hace nuestro Papa : ¿ Cómo rezas? ¿sólo pides y agradeces?, ¿Alabas a Dios?, ¿le reconoces, único Dios vivo y verdadero?, ¿te anonadas ante su grandeza?, ¿Le alabas en su creación?, ¿Adoras a Dios? ¿Te dispones con el corazón ante su presencia?, ¿Te maravillas ante su grandeza? y más aún, ¿ante su Amor? Porque si no adoras a Dios, mira … que, seguro ya le tienes un sustituto; y ese o esos sustitutos, con que reemplazamos a Dios, son nuestras actitudes idolátricas de esta era : El relativismo, todo da igual, no hay verdades universales; El narcisismo, admiración y complacencia excesiva de sí mismo; El consumismo que esclaviza de las mercancías, dejando de lado las compras realmente necesarias por la novedad, producto de la mercadotecnia, en esa carrera sin fin de modas, de tecnología de punta etc., a la que con frecuencia, no le importa el empleo y comercio justo, y mucho menos la sustentabilidad del medio ambiente, produciendo su sin fin de ídolos para cargar el carrito del consumismo, con toda clase de estos, que van desde adornos, juguetitos, recipientes desechables, aparatos electrónicos siempre más modernos, estupefacientes, autos, cosmetología, mascotas que ya también consumen, juegos de azar y hasta venta de “nuevas espiritualidades”. En el segundo lugar de los gastos innecesarios situó a los cosméticos. Aseguró que entre ambas cosas, en el mundo se gastan millones y millones, mientras el Papa (refiriéndose a Benedicto XVI) hablaba de los niños que pasan hambre en continentes en vía de desarrollo: África, Asia, América, lo cotidiano es: “Primero las mascotas, después si sobra algo, habrá para esos niños”. 
Y sobre los cosméticos aseguró que la belleza del corazón “no tiene nada que ver con la belleza artificial del cosmético”, pudiese ser compensatorio. Advirtió además, que cuando nos pasamos en ese afán de progresar, perdiendo el equilibrio entre el Ser (vida interior) y el Hacer-Tener, ya lo único importante es “lo que yo haga”, caemos en una actitud de autosuficiencia, que nos lleva a buscar nuestras propias referencias y a cerrarnos al plan y a los regalos de Dios: la Fe, la Esperanza, la Caridad, por tanto podemos terminar por despreciar la imagen de Dios, que es el hombre mismo, luego entonces al igual que en la torre de Babel, importan más los ladrillos para lograr el proyecto de nuestra soberbia, que el mismo ser humano.

...Lo de Dios a Dios

Octogesima adveniens Por David Grimaldo

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n 1971 el Papa Pablo VI escribió este documento. Hasta el día de hoy no sabemos porque el Papa le dio a este escrito la calidad de Carta Apostólica y no Encíclica. En principio una Carta Apostólica es de menor categoría. La Octogesima Adveniens es un documento conmemorativo. Se celebran los 80 años de la publicación de la encíclica Rerum novarum del Papa León XIII, el primer documento de la moderna Doctrina Social de la Iglesia. En esta Carta el puesto prioritario lo ocupa la política más que los asuntos socioeconómicos. Si la Populorum Progressio afrontaba los problemas que afectaban al Tercer Mundo, la Octogesima Adveniens trata de otra cuestión que preocupa a la Iglesia: sus relaciones con el mundo moderno, lo que algunos comienzan a llamar la “sociedad posindustrial”. Después de una introducción (nn. 1-7) que plantea interesantes cuestiones, se presenta dividida en tres partes y una conclusión. Puede decirse que se emplea el método del ver, juzgar y actuar. La primera parte constituye un análisis de la sociedad actual, fijándose especialmente en los países más industrializados (nn. 8-21). La segunda parte estudia los grandes criterios para la vida socio-política en esta sociedad (nn. 22-41). Se termina exponiendo algunas líneas de acción (nn. 42-52) dirigidas especialmente a los católicos. Los números 3 y 4 presentan una nueva perspectiva metodológica para la Doctrina Social de la Iglesia. El Papa constata que “son muy diversas las situaciones en las cuales, de buena gana o por fuerza, se encuentran comprometidos los cristianos, según las regiones” Recordemos que el Vaticano II pidió una Iglesia menos centralizada en la que las comunidades locales, presididas por sus respectivos obispos, tuvieran más importancia y más autonomía. En este ambiente el Papa Pablo VI propone lo que podríamos llamar una descentralización de la Doctrina Social de la Iglesia: “Frente a situaciones tan diversas, nos es difícil pronunciar una palabra única, como también proponer una solución con valor universal. No es este nuestro propósito ni tampoco nuestra misión. Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia tal como has han sido elaboradas a lo largo de la historia.

A estas comunidades cristianas toca discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los obispos responsables de dichas comunidades, en diálogo con los demás hermanos cristianos y todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que se considera de urgente necesidad en cada caso” (n. 4). Alguno podría alegar que la lógica pediría que aquí se terminase el documento. Ciertamente en lo que sigue a continuación Pablo VI no intenta enseñar una “doctrina” válida para todos los tiempos y lugares. Por eso se repite una y otra vez que hay que atender al Espíritu Santo, que hay que “discernir” y que hay que utilizar la “imaginación prospectiva”. Pero hay que tener en cuenta que aunque la Ley de Cristo es el Espíritu Santo y la moral cristiana no es una heteronomía (Juan Pablo II, Veritatis splendor, 24 y 41), sin embargo, existen también unas normas y preceptos externos que son “un medio para discernir con más claridad la voz interior del Espíritu, algo que nos ayuda a distinguir las exigencias de la gracia de lo que no son más que los impulso de nuestros caprichos o de nuestras pasiones” (BONNÍN Eduardo, Ley del Espíritu y conciencia cristiana, Dabar, México 2003, p. 70). En este sentido, lo que el Papa Pablo VI hace en el resto de la Carta Apostólica es recordarnos que “la Iglesia tiene un mensaje específico que proclamar” (n. 5), aunque este mensaje pueda tener luego distintas traducciones. Continuamos la próxima semana, carísimos lectores, con este documento.


JULIO 14 DE 2013

...Y aquĂ­ van las partes de la Misa.... (Ăşltima parte)


ENCUENTRO DE ADOLESCENTES EVANGELIZADORES ARCOÍRIS te invita a vivir una experiencia única e inolvidable en sus distintas parroquias, si tienes entre 13 y 17 años podrás sr parte de esta experiencia única. Informes con Prof. Gonzalo Pérez Ramos al Tel. 8-10-78-41 Domicilios: • Casa Arcoíris: Calle Buganvilia col. Saucito • Casa de Retiros 3ª Grande: Calle Capilla #120 col. 3ª Grande.

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