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Padres de periodista secuestrado en Siria, agradecen al Papa

Año 5

No. 228

Semana del 30 junio al 6 de julio de 2013

Es urgente, se puede y L debe derrotar al hambre

Un domingo particular del Papa

I

nmediatamente después de la oración mariana del Ángelus, el pasado domingo, el obispo de Roma se trasladó a la estación ferroviaria del Vaticano para reunirse con más de trescientos niños provenientes de casas de acogida, instituciones y asociaciones, llegados poco antes en un tren especial desde Milán. La iniciativa, denominada: “El tren de los niños, un viaje a través de la belleza”, forma parte de los eventos reservados para los niños en el ámbito del “Patio de los Gentiles”, la estructura del Consejo Pontificio de la Cultura, que promueve el diálogo con los nocreyentes. El Papa les deseó una feliz jornada. ¿Tienen miedo al calor? –preguntó. “Para verte a ti, no” Respondió una niña.

Jesús Saludamos al P. Juan z y al Priego,al P. Tomás Cruuna P. Marco Antonio L

os padres del periodista Austin Tice, secuestrado hace más de nueve meses en Siria, agradecieron al Papa Francisco por sus constantes oraciones y por su incesante pedido de liberación de todas las personas secuestradas en ese país de Medio Oriente.

“El consuelo es tremendo al saber que el Santo Padre está rezando por las personas en Siria y que él personalmente ha apelado a la humanidad de los secuestradores para que las víctimas sean liberadas”, señalaron Marc and Debra Tice desde Houston, Texas (Estados Unidos), en diálogo con ACI Prensa, luego de que el Pontífice denunciara el “flagelo del secuestro” en ese país.

Austin tiene 31 años de edad y fue capitán de la Marina de los Estados Unidos. Se graduó de la Universidad de Georgetown y trabajaba como periodista independiente para el Washington Post y McClatchy News Service en Siria cuando fue secuestrado en agosto del 2012, cerca a Damasco distrito de Daraya.

En septiembre del mismo año, la agencia Associated Press informó que en el sitio web del gobierno de Siria había un video de 47 segundos donde Austin está con los ojos vendados en custodia de hombres armados, aparentemente militantes islámicos.

En el video se aprecia al periodista tratando de recitar en árabe el shahada o declaración de fe musulmana, luego habla en inglés y dice “Oh Jesús, Oh Jesús”.

Para algunos críticos, el video ha sido preparado posiblemente por fuerzas del gobierno que quieren desacreditar a la oposición, según informó el Christian Science Monitor.

Marc dijo que el motivo que llevó a su hijo a Siria fue contar la verdad de las historias contradictorias suscitadas por los partidarios y los opositores del gobierno del presidente Bashar Assad, y “me dijo que él creía tener las capacidades para hacerlo”.

El padre afirma que “teniendo en cuenta el reconocimiento y los premios que ha recibido (Austin) por su trabajo, me inclino a creer que tenía razón”.

Estos premios que mencionan el padre fueron el George Polk, por reportero de guerra, y el premio presidencial McClatchy, por la excelencia en periodismo.
 Marc y Debra contaron que su hijo no se convirtió con ellos al catolicismo en 1999, pero se crió con una “base firme en la fe cristiana. Él se ha memorizado una gran parte de las Sagradas Escrituras. En momentos de estrés y angustia, él confía en el amor incondicional de Dios”, dijeron los esposos Tice.

Debra expresó “Yo creo firmemente que Dios está al control y rezo para que se haga su voluntad. Sé que es el deseo de Dios que todas las personas vivan en paz” .


FEBRERO 17 DE 2013

La Cuaresma camino hacia la pascua

L

a Pascua es un acontecimiento nuevo cada año. El pasaje de la carta de san Pablo a los cristiano de Roma y también para nosotros, parece un eco a la profesión de fe del pueblo de Israel. Esta profesión no es una lista de “verdades a creer” o de “deberes que hay que cumplir”, sino una historia a recordar y por la que hay que dar gracias: “Mi padre Abraham fue un arameo que bajó a Egipto… el Señor nos sacó de Egipto y nos dio esta tierra”. San Pablo nos habla de una profesión de fe que tiene a Cristo como centro: “si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás”. San Pablo valora dos cosas: los labios que profesan y el corazón que cree. Nuestro camino hacia la Pascua no es fácil. Tampoco lo fue para el pueblo de Israel, que tuvo que caminar durante cuarenta años por el desierto. Moisés pasó cuarenta días en el monte Sinaí, antes que pudiera recibir la palabra de Dios, en las Tablas Sagradas de la Alianza. Cristo también experimentó la dureza del desierto durante cuarenta días, antes de emprender su misión y fue tentado por el demonio. Nosotros como comunidad eclesial sabemos y vivimos nuestros obstáculos internos y externos en nuestro camino hacia la Pascua definitiva. Los textos que leemos este primer domingo de cuaresma nos dicen cuál debe ser nuestra actitud en esta cuaresma: nuestra oración humilde a Dios para que nos apoye en nuestra debilidad; ésta es la plegaria que hoy le dirigimos a Dios: “avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en plenitud”. Los israelitas recitaban con frecuencia y con gratitud su profesión de fe. Reconocían lo que Dios había hecho por ellos y su acompañamiento en su camino hacia la libertad. Nosotros, los cristianos, como nos dice san Pablo, también profesamos nuestra fe en Dios y nuestra confianza en su providencia. Nuestro credo es “Jesús es el Señor”. No podemos recorrer un camino tan difícil sin tener en cuenta a Dios y sin confiar plenamente en su presencia y caminemos en esta cuaresma, con la certeza de que “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”. Vivimos en una continua lucha entre el bien y el mal. El mal existe dentro y fuera de nosotros. Con la ayuda de Dios y el ejemplo estimulante de Jesús podemos y debemos vencerlo.

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

La oración en la primera comunidad cristiana Por Pacco Magaña

Queridos hermanos y hermanas:

H

oy quiero reflexionar sobre el último episodio de la vida de san Pedro narrado en los Hechos de los Apóstoles: su encarcelamiento por orden de Herodes Agripa y su liberación por la intervención prodigiosa del ángel del Señor, en la víspera de su proceso en Jerusalén (cf. Hch 12, 1-17). El relato está marcado, una vez más, por la oración de la Iglesia. De hecho, san Lucas escribe: “Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él” (Hch 12, 5). Y, después de salir milagrosamente de la cárcel, con ocasión de su visita a la casa de María, la madre de Juan llamado Marcos, se afirma que “había muchos reunidos en oración” (Hch 12, 12). Entre estas dos importantes anotaciones que explican la actitud de la comunidad cristiana frente al peligro y a la persecución, se narra la detención y la liberación de Pedro, que comprende toda la noche. La fuerza de la oración incesante de la Iglesia se eleva a Dios y el Señor escucha y realiza una liberación inimaginable e inesperada, enviando a su ángel. El relato alude a los grandes elementos de la liberación de Israel de la esclavitud de Egip-

(Primera parte de tres)

to, la Pascua judía. Como sucedió en aquel acontecimiento fundamental, también aquí realiza la acción principal el ángel del Señor que libera a Pedro. Y las acciones mismas del Apóstol —al que se le pide que se levante de prisa, que se ponga el cinturón y que se envuelva en el manto— reproducen las del pueblo elegido en la noche de la liberación por intervención de Dios, cuando fue invitado a comer deprisa el cordero con la cintura ceñida, las sandalias en los pies y un bastón en la mano, listo para salir del país (cf. Ex 12, 11). Así Pedro puede exclamar: “Ahora sé realmente que el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes” (Hch 12, 11). Pero el ángel no sólo recuerda al de la liberación de Israel de Egipto, sino también al de la Resurrección de Cristo. De hecho, los Hechos de los Apóstoles narran: “De repente se presentó el ángel del Señor y se iluminó la celda. Tocando a Pedro en el costado, lo despertó” (Hch 12, 7). La luz que llena la celda de la prisión, la acción misma de despertar al Apóstol, remiten a la luz liberadora de la Pascua del Señor que vence las tinieblas de la noche y del mal. Por último, la invitación: “Envuélvete en el manto y sígueme” (Hch 12, 8), hace resonar en el corazón las palabras de la llamada inicial de Jesús (cf. Mc 1, 17), repetida después de la Resurrección junto al lago de Tiberíades, donde el Señor dice dos veces a Pedro: “Sígueme” (Jn 21, 19.22). Es una invitación apremiante al seguimiento: sólo saliendo de sí mismos para ponerse en camino con el Señor y hacer su voluntad, se vive la verdadera libertad.


Concilio Vaticano II

Organización de la vida religiosa

JUNIO 30 DE 2013

¡No tengan miedo!

Tiempo de evaluar

Por P. Juan José Torres Galván

E

l Concilio aclara que los monasterios de vida contemplativa, con clausura papal la deben conservar de manera inalterada. Los Institutos que por regla tengan obras externas, quedan exentas de la clausura papal, aunque la conserven de acuerdo a sus Constituciones, sin descuidar sus obras apostólicas. El hábito de los y las religiosas debe ser sencillo y modesto, pobre y decente, adaptado a las exigencias de salud, a las circunstancias de tiempo y lugar y acomodado a las necesidades del ministerio. Si el hábito del instituto o monasterio no se ajusta a estas normas, deberá modificarse. Después del noviciado las y los religiosos no deben ser destinados a obras de apostolado, deben continuar en casas apropiadas su formación religiosa y apostólica, doctrinal y técnica, incluso procurando adquirir los títulos convenientes para el desempeño de su servicio apostólico. Han de ser instruidos de acuerdo a la capacidad intelectual de cada uno. Los superiores deben fomentar esta permanente cultura espiritual, doctrinal y técnica. Los directores, maestros espirituales y profesores deberán ser bien seleccionados y preparados para este fin. En cuanto a la fundación de nuevos Institutos se deberá ponderar la necesidad, la utilidad y las posibilidades de desarrollo de los mismos. En las nuevas diócesis (sobre todo en tierras de misión) promuévanse nuevas formas de vida religiosa, adaptada a la índole y costumbres de los habitantes, y a los usos y condiciones de los propios países. El Concilio pide que los Institutos conserven y realicen con fidelidad sus propias actividades, adaptándolas a las necesidades de los tiempos y lugares, empleando los medios oportunos. Mantengan el espíritu misionero y realicen los ajustes necesarios para que el Evangelio sea anunciado en todos los rincones del mundo. En cuanto a los institutos y monasterios decadentes, en los que no se vean fundadas esperanzas de retomar un impulso vigoroso, se debe prohibir la aceptación de nuevos novicios e incluso se puede determinar la unión con otro instituto o monasterio más vigoroso, acorde a ellos en cuanto a fines y espíritu. Los institutos y monasterios promuevan federaciones (de Institutos de una misma familia religiosa), uniones (entre institutos que tengan idénticas constituciones, costumbres y espíritu) y asociaciones (entre institutos que se dediquen a semejantes actividades externas). Han de fomentarse las conferencias o consejos de superiores mayores para conseguir mejor el fin de cada instituto, lograr una equitativa distribución de los obreros del Evangelio y estudiar conjuntamente los problemas que les son comunes. Esto mismo pueden hacer también los institutos seculares entre sí. Los presbíteros y educadores cristianos deben incrementar las vocaciones religiosas, seleccionándolas convenientemente. Los institutos pueden darse a conocer, fomentar sus vocaciones y reclutar candidatos, de acuerdo a los lineamientos de la Iglesia universal y de la propia Iglesia local. Recuerden todos que el ejemplo de vida es la mejor recomendación de su propio instituto y la más excelente promoción vocacional. Referencia de lectura: Perfectae Caritatis 16-25

E

n estos días los niños, adolescentes y jóvenes, terminan un ciclo escolar. Ha sido un año que, sin duda, ha aportado al bagaje cultural y experiencial de cada uno, la riqueza de fortalecer y desarrollar valores impresionantes en la persona. Es importante saber evaluar los avances obtenidos, así como, con humildad reconocer aquello que no supimos valorar. Esto, para que se pueda retomar en las siguientes planeaciones. Las escuelas, son el espacio idóneo para que, tanto alumnos y maestros, evalúen de manera integral sus trabajos académicos. Este fin de curso, está apuntalando otra nueva etapa, de ahí que es importante saber con qué se cuenta, es decir, cuáles son las debilidades y fortalezas educativas y académicas. Se puede hacer un análisis de nuestra realidad educativa en México, y aunque podemos reconocer en mucho los avances del rezago educativo, precisamente hay mucho camino que aun se debe reconocer. Por ahora, también debemos brindar a los alumnos mejores espacios de discernimiento. La conferencia del Episcopado en su departamento de educación nos ha ayudado a reflexionar en su documento Educar para una nueva sociedad. Y apropósito de que al finalizar el curso se pareciera tener más tiempo libre, hay que educar a no desperdiciar el tiempo, especialmente en lo que se refiere a los medios de comunicación se subraya que “Este conglomerado de pulsiones de consumo e inmediatez, conduce a los jóvenes, incluso a los niños, a buscar la valoración de sí mismos y la propia identidad en los modelos de éxito personal y social que ofrecen los medios de comunicación, asociados con la capacidad de consumo y de acceso a bienes superfluos. Se

desencadena así una espiral infinita de necesidades e insatisfacciones que desembocan en la desilusión y la frustración, ya sea porque no se tienen los recursos para obtenerlos, o bien, porque aún quienes los obtienen se encuentran vacíos y ávidos de consumir más para mitigar este deseo. Particular atención merecen los medios de comunicación a causa de su impacto decisivo en la educación de las nuevas generaciones. La fascinación que ejercen los recursos que los jóvenes encuentran en internet –tanto para interactuar en las redes sociales, obtener música, investigar todo tipo de temas, conversar con personas, escribir bitácoras con sus propias ideas, etcétera– puede ser una ocasión extraordinaria para poner a su alcance verdadera formación humana y cristiana. Ningún agente educativo debe llegar tarde a los espacios que brindan las nuevas tecnologías. Todos debemos aprender a utilizarlas ya que la comunicación ahora y siempre ha sido una dimensión constitutiva de la educación. Donde se interrumpe la comunicación se frustra la educación. No dejaremos de insistir en que el uso de estas herramientas necesita del acompañamiento y discernimiento de los educadores para que no se reviertan contra la dignidad de los usuarios. En particular, los padres de familia y los maestros deben incentivar un uso crítico de las nuevas tecnologías de información para que colaboren a descubrir más y mejor la realidad y faciliten procesos educativos que permitan construir comunión y corresponsabilidad” (No 6). Todos tenemos la justa responsabilidad de evaluarnos para ser mejores personas. Este ciclo que finaliza nos permite agradecer primero a Dios, quien nos guía con su sabiduría, pero también a tantos maestros que con verdadera vocación afrontan los retos culturales y educan integralmente a sus alumnos. A todos también los padres de familia y tutores.


Nuestra historia

Girolamo Savonarola (1452-1498)

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

G

irolamo María Francesco Matteo Savonarola nació el 21 de septiembre de 1452 en Ferrara, Italia, en el seno de una familia noble. Ingresó en los dominicos en el año 1474 y como predicador hizo su primera aparición en 1482. Era prior de un convento de dominicos de Florencia, adonde había llegado gracias a su fama como predicador y a la influencia de personajes como Pico della Mirandola y Lorenzo de Médicis. Desde allí se empeñó en la reforma de la vida monástica, criticando la corrupción moral del clero renacentista. Sus exaltados sermones atacaban con igual contundencia a la jerarquía eclesiástica, al Papa, a la aristocracia y a las autoridades políticas, despertando la indignación revolucionaria de las masas. En sus sermones hablaba sobre la pobreza, la sobriedad y el carácter fuerte que los verdaderos creyentes deben tener. Su forma de hablar violenta y sus críticas excesivas acabaron por desesperar al pueblo, por lo que debió dejar Florencia en 1487. Regresó a Bolonia, donde se convirtió en maestro de estudios. En su vida en el convento se distinguió por sus rigurosos ayunos y penitencias, incluyendo la penitencia que se daba con el cilicio y practicando una absoluta frugalidad, comiendo y bebiendo muy poco. Retornó a Florencia al Convento de San Marco, que abandonó para volver a Ferrara. En el Convento de Santa Maria degli

Para no perder el sentido, hay que conectarse con Dios

Angeli se dedicó con especial énfasis a la predicación después de haber estudiado técnicas para hacer discursos públicos. Sus ardientes predicaciones, llenas de avisos proféticos, no eran extrañas en la época, pero sus profecías parecían cumplirse con los desastres que estaba viviendo la ciudad de Florencia en esos años, como por ejemplo la derrota contra los franceses, o el excesivo lujo de los ricos, que vivían rodeados de obras de arte, frente a miles de personas que vivían en la pobreza. En estas condiciones, la población se acercaba a Savonarola porque denunciaba todo esto. Otro desastre fue la epidemia de sífilis. Muchos llegaron a creer que era el profeta de los “últimos tiempos”. Cuando la invasión francesa de Toscana puso en peligro el poder de los Médicis, Savonarola contribuyó a expulsarlos de la ciudad mediante una revolución popular e intentó que los franceses continuaran su avance contra Roma (1494). En Florencia se instauró un régimen republicano mixto, con elementos democráticos y teocráticos (Jesucristo fue proclamado rey); el propio Savonarola controlaba el poder y lo empleaba para imponer rigor moral extremo (su lucha contra el paganismo implícito en la cultura renacentista le llevó a quemar públicamente los libros de Boccaccio y Petrarca, aunado a ello, incitaba a las masas “últimos tiempos a la quema de las vanidades”). El papa Alejandro VI, blanco de los ataques de Savonarola, le excomulgó en 1497. Sus propios partidarios en Florencia consideraron excesiva la dictadura que había implantado y le derrocaron en 1498. Fue encarcelado, torturado, acusado de herejía y quemado públicamente en aquel mismo año. Indudablemente fue un personaje con elementos de reflexión sumamente interesantes, pero que al radicalizarse perdieron toda su fuerza transformadora en una época en que pudo establecer bases sólidas para una importante renovación al interno de la vida de la Iglesia.

¿C cuestión.

uál es el sentido de la vida? Esta pregunta no es muy frecuente. Pero hay momentos, en que nos vemos orillados a plantearnos seriamente esa

El hombre se pregunta si vale la pena el vivir. Y se hace tal interrogante, con el fin de revisar si de algo sirven los esfuerzos por lograr algo, y si ese algo que se obtiene con sacrificio, en realidad le beneficiará. Todo esto es por asegurar, si vale la pena el existir. El hombre, como ya muchos lo han dicho, es un animal de costumbres; tiende siempre a apegarse a ciertos estilos de vida. Pero cuando cambian las costumbres, y sobre todo, cuando el hombre se ve obligado a cambiar es cuando empiezan las crisis existenciales. Ya que los movimientos de la vida nos hacen caer en la cuenta, que necesitamos recomenzar. Cuando nos cambia la situación, es cuando sentimos que la vida se nos mueve, y qué trabajo cuesta volver a empezar. Y es ahí, donde el hombre entra en crisis, y cuando esta nos asalta, es el tiempo de preguntarse por el sentido de la existencia. La vida está llena de signos, y estos requieren ser descifrados. Pero cuando el hombre vive apartado de Dios, él interpreta esos signos a su manera. Un hombre sin Dios, le da su propio sentido a la existencia. Y por eso, cuando le cambia la vida, se da cuenta que sus interpretaciones eran falsas, y que la vida le quiso indicar algo distinto, a lo que él había entendido. Cuando establecemos relaciones con Dios, no somos nosotros los que le damos el sentido a la existencia; es Dios quien ya le ha dado su sentido, y a nosotros solo nos toca descubrir su significado. Se necesita quitar la cubierta de nuestro mundo, para poder verlo según Dios, y no de acuerdo a nuestro modo de sentir. Sin Dios la vida se nos pierde, y por eso nos sentimos perdidos. El hombre alejado de Dios, termina abandonado a su propia suerte. Y por eso el movimiento vital nos atormenta, porque nos aferramos a nuestros criterios, y a nuestro modo muy particular de concebir y de mirar la existencia. Es necesario reencontrarnos con Dios, para así poder recuperar el sentido.


05

Confesiones en los colegios

¿Es conveniente?

A

Por P. Kino

lgunos sacerdotes confesamos en colegios cuando nos piden dicho servicio. ¿Es conveniente?

A los niños de primaria, y tal vez secundaría se les ofrece un momento de encuentro con Dios a través de este sacramento, pues si no es por este servicio, muchos de los alumnos no tendrían el hábito de confesarse, pues algunos padres de familia no los llevan al templo a misa, menos a confesarse. Reconciliarse con Dios y con el prójimo con las condiciones debidas, y por tanto con el propósito de mejorar, ayuda a los alumnos a tener un ambiente más espiritual y humano en el colegio, pues cuando se hace de este sacramento parte de un plan espiritual, disminuye la violencia escolar, aumenta el compromiso de ser mejor. No descarto también que los alumnos salgan a confesarse solamente para no tener clase. O que los maestros generalicen y digan esta fila vaya a confesarse, y tal vez alumnos de dicha fila no tienen necesidad de hacerlo, pues no hace mucho que lo hicieron. También se tendrá que cuidar que cuando los estudiantes estén formados esperando su turno de confesarse no estén comiendo, platicando, chacoteando o echando relajo. Ojalá se cuidara esto en los colegios. Algo que en lo personal no me cabe en la cabeza, es escuchar a alumnos de grados avanzados que dicen que no se confiesan porque el sacerdote no va al colegio, pero, ¿ellos no pueden buscar a un colega en algún templo de su ciudad o comunidad? Pienso que sí pueden hacerlo, pues andan en los antros a altas horas de la noche, o en el cine comiendo palomas y refrescos entripaburros, o de novios en donde ustedes quieran imaginar, en una palabra, viven de patas de perro, ¿no podrán también andar de patas de perro en los templos buscando un sacerdote para reconciliarse con Dios? No me remuerde la conciencia no irlos a confesar a ellos en su espacio educativo. Cuando en colegios se preparan los niños para recibir la Primera Comunión, o Confirmación, es un buen signo que las religiosas o religiosos se preocupen por conseguir sacerdotes que vayan a confesar, pues reconozco que a veces es difícil encontrar sacerdotes en el templo a las horas que papás y padrinos pueden reconciliarse. Sin embargo, se les tiene que dar alguna plática de cómo confesarse, y sobre todo que vean la confesión como un encuentro con Dios y no como mero requisito de una celebración.

Los maestros Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com

Muy estimados lectores:

Hace poco una asidua lectora, me preguntó que por qué siempre escribía en mis artículos sobre el matrimonio y procesos de nulidad, y dije que era parte de mi trabajo en el Tribunal; sin embargo, le pregunté que de qué quería que hablara y me dijo que de los maestros. A todos los maestros les dedico este pequeño mensaje: ¿Qué tipo de maestro eres? Sólo hay de dos clases: los buenos o los malos. No hay términos medios. Un maestro bueno se preocupa por aprender primero que enseñar; considera que su oficio no es un modo de ganarse la vida, sino una vocación al servicio de los demás, en donde ante todo y sobre todo, le preocupa que sus alumnos aprendan. El maestro malo, ve su propio interés, los niños y la educación le importan poco o nada. Una vez dijo un catedrático en la Facultad de Derecho de donde egresé: “Si ustedes triunfan, estaré orgulloso porque contribuí para que fueran grandes en la vida”. A los malos maestros, no les interesa si lograste tus objetivos. Los buenos maestros se preparan y van subiendo de niveles de acuerdo a sus capacidades y requerimientos, no por medio de “palancas” como los malos maestros, que desempeñan grandes funciones sin tener la experiencia ni el conocimiento.

Los buenos maestros se inquietan cuando sus alumnos no aprenden y descubren que es porque en su casa hay maltrato o falta de recursos para desarrollarse. A los malos maestros, tu vida privada les es indiferente. Los buenos maestros no andan cerrando carreteras ni haciendo actos vandálicos, sino que buscan mediante el diálogo arreglar los problemas a sus demandas. Los malos maestros sí incurren en la violencia y dan mucho qué decir y sobre todo muy mal ejemplo a sus alumnos. Yo añadiría…a ese tipo de personas no debería de llamárseles maestros. En el caso hipotético que no sean los maestros sino porros los que hacen los desmanes, dejan muy mal parado al magisterio. Los buenos maestros saben que con los errores y con las equivocaciones se aprende, reparas el daño y ya no te equivocas; los malos maestros saben que si no se preparan la ignorancia los hará equivocarse, pero no les interesa mejorar. Los buenos maestros leen y reconocen que un libro es la fuente de la sabiduría que se trasmite a las generaciones; los malos maestros no los valoran. Si tú eres un buen maestro felicidades. Si no, cambia de oficio, eso no es para ti. Hasta la próxima.

Como sabemos, en nuestra diócesis ya no se deben de pedir comprobantes de confesión, pues si no van arrepentidos de sus pecados ¿para qué se confiesan? ¿Sólo por un papel? Concluyendo, la confesión en institutos educativos se debe estar continuamente evaluando, a ver si está cumpliendo su objetivo.

La Secretaria Arquidiocesana de Pastoral Litúrgica invita a los Cursos de Liturgia de Verano LUGAR: Escuela Arquidiocesana de Teología para Laicos, Damián Carmona No. 115, Centro. FECHAS: Durante tres semanas, los días 8 al 12, 15 al 19 y 22 al 26 de julio de este año 2013. HORARIO: De 8:00 a 14:00 hrs.

Informes: Madero 300, tel. 812.45.55 San Luis Potosí, SLP

REQUISITOS: Dos fotografías tamaño infantil, carta de presentación del párroco o superior religioso, carta o constancia de estudios hechos de trabajo apostólico de la Iglesia. Los sacerdotes o diáconos no permanentes estudian directamente en el curso superior. COSTO: $ 1, 000.00 M.N (Mil pesos por persona). No hay hospedaje.


Hagámonos de palabras

Me parece que,

esto de vivir es mera representación. Mera representación es vivir, de esto que me parece

T La Iglesia hace al sacerdocio y el sacerdocio hace a la Iglesia Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

L

a Iglesia entera ha sido hecha participe de la unción sacerdotal de Cristo en el Espíritu Santo. En la Iglesia, en efecto, «todos los fieles forman un sacerdocio santo y real, ofrecen a Dios hostias espirituales por medio de Jesucristo y anuncian las grandezas de aquél, que los ha llamado para arrancarlos de las tinieblas y recibirlos en su luz maravillosa » (cfr. 1 Pe 2, 5.9). En Cristo, todo su Cuerpo místico está unido al Padre por el Espíritu Santo, en orden a la salvación de todos los hombres. El sacerdocio ministerial encuentra su razón de ser en esta perspectiva de la unión vital y operativa de la Iglesia con Cristo. En efecto, mediante tal ministerio, el Señor continúa ejercitando, en medio de su Pueblo, aquella actividad que sólo a Él pertenece en cuanto Cabeza de su Cuerpo. Por lo tanto, el sacerdocio ministerial hace palpable la acción propia de Cristo Cabeza y testimonia que Cristo no se ha alejado de su Iglesia, sino que continúa vivificándola con su sacerdocio permanente. Por este motivo, la Iglesia considera el sacerdocio ministerial como un don a Ella otorgado en el ministerio de algunos de sus fieles (DMVP 1). Precisamente con ello se ha esbozado ya la esencia más profunda de la Iglesia, entendida por el CVII como imagen del Dios Uno y Trino (UR 2). Y la Iglesia será verdaderamente Iglesia cuando se empeña en ir realizando cada vez más esa condición suya de ser imagen de la Trinidad, y lo haga como pueblo de Dios que se halla en camino hacia la unidad definitiva. De este modo la Iglesia –como imagen de la Trinidad- es una comunidad de iguales, pero en la que hay diferentes vocaciones, carismas y tareas. Y es aquí donde tiene su lugar original el ministerio eclesiástico. El ministerio no es solo el ministerio de Jesucristo, sino también ministerio de la Iglesia. Porque la Palabra que él proclama es la fe de la Iglesia, de tal manera que no debe predicar lo que no está enraizado en el acto de la fe de la Iglesia. En una palabra, está conforme con una antiquísima tradición eclesial el que el sacerdote actúa no solo in persona Christi sino también in persona ecclesiae. El ministerio no solo es representación sacramental de Cristo, sino también representación sacramental de la Iglesia. Podemos concluir que el ministerio sacerdotal está caracterizado por la estructura trinitaria de la Iglesia. Cristológicamente, el ministerio está destinado a transmitir sacramentalmente la obra de Cristo; y así el ministro actúa in persona Christi y representa ante los demás bautizados al Señor de la Iglesia. Y pneumatológicamente el ministerio se halla en medio de la estructura vital de la Iglesia, donde se hace presente la unidad obrada por el Espíritu.

enemos por fortuna una suerte de representaciones en distintas áreas de la experiencia humana, aunque también podríamos decir de cierto modo que, en otras áreas no humanas también existe un sentido de representación. Quiero decir que, podemos recordar algunos insectos o animales que bajo el fenómeno de cripsis representan el contexto o hábitat de ubicación, por ejemplo, la mantis que delgada pliega su figura al verde natural, el camaleón o hasta un silente búho que camufla su cuerpo en un tronco viejo y agrisetado. Tomo aquí la palabra representación como la adquisición de una u otra forma materializada. Los retratos son también una representación, en modo compendioso es poner ante los ojos algo, hacernos una idea de. El juez es la representación de la ley –esto teóricamente−. En el latín las palabras repraesentatio, repraesento y representator; cargan con el sentido de lo que se expone, lo que se imita ya en la imagen de algo; comprendido esta que en Roma la paga era repraesentatio (representación) del esfuerzo del trabajo, –hoy sabemos que nuestros salarios no ciertamente son representación de la dedicación y esfuerzo, confrontemos a futbolistas, políticos y demás agremiados−. El filósofo F. Brentano al hacer la clasificación de los fenómenos psíquicos distinguió tres clases de actos (según Marías): representaciones, juicios y emociones. Me implican ahora las representaciones, donde la representación es la imagen de todo aquello que me es presente (re-presente) a la conciencia “todo acto psíquico, o es representación o está fundado en una representación (principio de Brentano).” En este ejercicio de representación de acto psíquico, se conjugan la referencia del objeto y la base intencional de lo que doy representado. Vr.g: si me hastío, mi hastío es sobre una cosa y eso supone la representación de mi hastío. Brentano muestra una actitud positiva, pide atenerse a lo que está allí, −en sus palabras: “punto de vista empírico”. Ahora mismo somos representación del pasado, del presente y del futuro, sin la condición de cripsis.

El santo de hoy

Santa Erentrudis de Salzburgo

N

acida probablemente en la Francia occidental, fue llamada a Salzburgo por el obispo san Ruperto, tío suyo, que la hizo abadesa del monasterio de monjas fundado por él en la parte oriental del Monchsberg. Colaboró en las labores apostólicas del obispo con la oración, y haciéndose cargo de la educación de la juventud femenina. Murió poco después de san Ruperto, el 30 de junio del 718, aproximadamente. Su memoria se celebra en Salzburgo en dos fechas, 30 de junio y 4 de septiembre. En cuanto a su iconografía, no es muy numerosa, y se limita al área de culto. En la decoración de la catedral (siglo XV) y del arcón de plata (1676) del convento de Nonnberg, así como en los dibujos de R. Sadeler (Baviera Santa, siglo XVIII), aparece en vestidos de abadesa, con el báculo abacial. En ocasiones tiene en sus manos el modelo del monasterio de Nonnberg, puesto bajo su patronato (estatua del siglo XV en el portar de la iglesia de Nonnberg, Salzburgo.


07

Por: Luis Marino Moreno Flores

El amor que nos cura Boris Cyrulnik Barcelona gedisa 2005

E

l último libro de Boris Cyrulnik se lee como una historia de amor. En él cuenta cómo el amor de la pareja puede devolver a la vida a quienes están marcados por profundas heridas a causa de antiguas experiencias traumáticas, a la vez que nos introduce en los secretos de la teoría de la resiliencia: es decir, la capacidad autoterapéutica de las personas frente al sufrimiento psíquico o moral. Escrito con una prosa profunda y deliciosa, esta nueva obra del que quizás sea el más importante representante de dicha teoría acercará a un amplio abanico de lectores la comprensión del milagro afectivo que trae consigo el amor en la pareja. Niños, soldados de la guerra, supervivientes de deportaciones, guerras o genocidios, víctimas de accidentes, personas que conviven con la discapacidad, pero también el marginado social o simplemente aquellos que han padecido graves maltratos y humillaciones, encuentran la posibilidad de redefinir el sentido del dolor por sus propios medios afectivos gracias al vínculo que supone el encuentro y el inicio de una relación amorosa. Cyrulnik nos recuerda en esta obra el valor simbólico de la palabra, la memoria y el tiempo en la construcción de la narración y de la historia amorosa que han de dar sentido al dolor que guardábamos. El amor, de entre todas las experiencias afectivas, sería fundacional para reconstruirnos. Asimismo, la mirada y la posición de Cyrulnik como relator y testimonio de todas las historias de amor que nos son contadas nos llevan a la comprensión del papel de la figura del otro, demostrando que es posible superar el trauma. Repleto de observaciones inéditas, culminación del gran talento narrativo de Cyrulnik, esta obra estimulante y generosa completa y supone un avance con respecto a la reflexión realizada en libros anteriores acerca de las experiencias de vínculo que se dan en la infancia o la adolescencia. Un libro que aproximará la teoría de la resiliencia a las teorías sobre el amor: una experiencia que nos une con el mundo y con la vida, con los demás y con nosotros mismos, con la historia y con lo real. Psiquiatra francés, Boris Cyrulnik vivió su infancia durante la invasión alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Logró escapar de la deportación a los campos, no como sus padres, que murieron, y todas estas experiencias fueron fundamentales en su interés por el pensamiento humano y su comportamiento.

Para leer bien, y escribir mejor

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, ante los miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco exhortó a “perder la vida por Cristo, cumpliendo el propio deber con amor”.

El Santo Padre señaló que “en el Evangelio resuena una de las palabras más incisivas de Jesús: Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará”. CIUDAD DEL VATICANO.- Ante cerca de 5 mil peregrinos de la diócesis de Brescia (Italia) que llegaron a Roma para celebrar el 50 aniversario de la elección del venerable siervo de Dios Pablo VI, el Papa Francisco destacó que su predecesor tuvo “un profundo amor a Cristo no para poseerlo, sino para anunciarlo”. El Papa Francisco indicó que “Pablo VI supo dar testimonio, en años difíciles, la fe en Jesucristo. Resuena todavía, más viva que nunca, su invocación: ¡Tú eres necesario oh, Cristo!. Sí, Jesús es más necesario que nunca al hombre de hoy, al mundo de hoy, porque en los “desiertos” de la ciudad secular Él nos habla de Dios, nos revela su rostro”. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco recibió en audiencia esta mañana a Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, con quien ya se había encontrado en marzo de este año. Esta vez conversaron sobre la situación de lo pueblos indígenas. En marzo de este año, Esquivel explicó luego de su encuentro con el Papa que el Pontífice “no tuvo nada que ver con la dictadura, no fue cómplice de la dictadura” y alentó una “diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos y los presos”. CIUDAD DEL VATICANO.- El día en que la Iglesia celebró el nacimiento de san Juan Bautista, dijo el Papa, no siempre es fácil de entender. “Cuando pensamos en su vida, él es un profeta”, un “gran hombre que luego termina como un hombre pobre”. ¿Quién es por lo tanto Juan? Él mismo, añadió, lo explica: “Yo soy una voz, una voz en el desierto”, pero “es una voz sin la Palabra, porque la Palabra no es Él, es Otro”. He aquí, pues lo que es el misterio de Juan: “Nunca se apodera de la Palabra”, Juan “es el que significa, el que señala”. El “sentido de la vida de Juan es indicar a otro”. Francisco confió cómo le llama la atención que la “Iglesia elija para la fiesta de Juan”, un periodo en que los días son los más largos del año, “que tienen más luz”. BRASIL.- Preguntado sobre las diversas manifestaciones que están ocurriendo en distintos puntos de Brasil, también en su ciudad, el Arzobispo de Río de Janeiro, monseñor Orani Joao Tempesta precisó que estos hechos no afectarán la realización de la Jornada Mundial de la Juventud, que se llevará a cabo del 23 al 28 de julio. El Prelado indicó que ya ha conversado con las autoridades de inteligencia brasileña quienes le han garantizado la seguridad de este importante evento. BRASIL.- Según los cálculos realizados a principios de este mes, el Ministerio de Aviación Civil de Brasil estima que 500 mil personas llegarán a Río de Janeiro para ver al Papa Francisco en la próxima Jornada Mundial de la Juventud a realizarse del 23 al 28 de julio. Se estima que los eventos centrales reúnan a 1.5 millones de personas. Gran parte de los turistas llegarán de los países de Latinoamérica, especialmente de Argentina, la tierra del Pontífice, de donde se esperan 20 mil peregrinos de los cuales seis mil de ellos pertenecen a la Arquidiócesis de Buenos Aires.


Iglesia Potosina SAN LUIS POTOSÍ.- La Iglesia Potosina se prepara para que se lleven a cabo una serie de cambios en sus sacerdotes, previamente ya conocidos dichos cambios. Particularmente los sacerdotes que ejercen el cargo de párrocos, son quienes han comenzado ha ordenar la entrega-recepción de la administración de sus comunidades puestas a su cargo. Deseamos que estos movimientos de sacerdotes renueven y a la vez vigoricen la experiencia de Dios en la vida personas y de las mismas comunidades parroquiales a partir de que se hagan efectivos cada uno de ellos.


Rostro duro... corazón blando 51 Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén 52 y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaria para prepararle alojamiento. 53 Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. 54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?». 55 Pero Él se dio vuelta y los reprendió. 56 Y se fueron a otro pueblo. 57 Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: «¡Te seguiré adonde vayas!». 58 Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». 59 Y dijo a otro: «Sígueme». El respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». 60 Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios». 61 Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos». 62 Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios» (Lc 9,18-24).

Los evangelistas, sobre todo san Lucas, describen ocasionalmente los sentimientos de Jesús (por ejemplo dicen que se conmovió profundamente), pero, fuera del relato de la transfiguración, no es común que describan la expresión de su rostro, lo único que ocasionalmente señalan es la fijación de su mirada en alguien. Por tal motivo, lo que hace san Lucas al inicio del viaje de Jesús a Jerusalén, es excepcional, nos dice que: “Jesús endureció su rostro” para ir a Jerusalén. Una expresión muy singular. Naturalmente la expresión facial dice mucho más que las palabras. Por otro lado, su gesto exterior es una manifestación de un sentimiento interior. La expresión “endureció su rostro” habla de tomar una decisión terminante, decidirse resolutamente, fijar la mirada en un objetivo de modo decidido. Pero, más que palabras, san Lucas prefirió la descripción de un gesto, a fin de destacar la importancia de lo que viene, el valor del viaje a Jerusalén. Por algún motivo san Lucas desea que sus lectores perciban que comienza algo nuevo, señala una transición a la etapa que él considera de mayor rango o jerarquía que otros momentos del ministerio de Jesús. La dura expresión de su rostro, sin embargo, no es el reflejo de un corazón duro, no reemplaza sus sentimientos de bondad y consideración hacia los demás. Paradójicamente, es durante su viaje a Jerusalén donde más se manifiesta su misericordia, un corazón lleno de bondad. Bien podríamos decir que la firmeza de su rostro reflejaba la firmeza en su misericordia. Se afirma en su decisión de manifestar la ternura del Padre.

La fe no es graciosa huida, sino apasionada entrega Por Ignacio Algara Cossío

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stoy tomando prestado un slogan de Pepe Alameda, quien era hace muchos años un conocido cronista taurino en la XEW y también en el canal 2, en los inicios de la televisión mexicana. El decía, como una frase de entrada y salida de su programa: “el toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”. Quería enfatizar que en las corridas de toros, el matador se entrega al peligro, si bien lo hace con el engaño del capote o la muleta, o incluso con el movimiento de su propio cuerpo, como cuando pone las banderillas. Su habilidad es sacarle al bulto, hacerse a un lado de la riesgosa trayectoria de los cuernos. El torero se quita del camino, o esquiva por centímetros, a cada instante a toros bravos de casi media tonelada, cuyo encuentro él mismo provocó. Algo semejante a ese dicho se puede decir de la fe. En estos tiempos hay quienes critican a los que creen en la divinidad, diciendo que son ingenuos, engañados, que huyen de este mundo. Para Marx, por ejemplo, la religión era “el opio del pueblo”. Era, según él, una manera de enajenarse, o huir de la realidad. Para él, el creyente evadía las situaciones duras, inexplicables o injustas de esta vida, pensando en el cielo, o en la compensación que recibiría en la otra, en la vida eterna.

San Lucas se empeña en que el viaje de Jesús a Jerusalén no pase desapercibido al lector. No sólo lo hace describiendo el gesto de su rostro, sino reservándole una alto porcentaje del material de su evangelio; así como concentrando mucho de su material exclusivo en esta parte del Evangelio. Todo esto ha llevado a considerar el viaje de Jesús a Jerusalén, como la parte más lucana del tercer evangelio: en ella destacan numerosas parábolas, como la del buen samaritano, la moneda perdida, el hijo pródigo, el rico y Lázaro, el amigo inoportuno, la viuda insistente, etc. Aunque no es posible darle seguimiento a la ruta geográfica que Jesús traza en su subida a Jerusalén, san Lucas se encarga de recordar, con tres campanadas, que Jesús está en movimiento con un destino definido: Jerusalén. Este inicio del viaje, concentrado en los últimos versículos del capítulo 9, está cargado de elementos llenos de significado. Temáticamente aparece también la actitud inmisericorde de dos de su apóstoles y, de manera muy oportuna, el tema del seguimiento. El Jesús que sube a Jerusalén es el Jesús de la misericordia, pues reprende la actitud violenta de sus discípulos y, por otro lado, es el Jesús que desafía al seguimiento, un seguimiento que se da en el desapego de lo material y en una actitud verdaderamente valiente para no mirar hacia atrás.

En nuestra fe no hay esa “graciosa huida”. No la hubo nunca, y menos al principio, cuando los apóstoles y los primeros cristianos arriesgaban literalmente su vida, sin ningún capote o engaño, sólo por el hecho de declarar su fe. La sangre de los mártires fue semilla de nuevos cristianos. Nuestro Señor les advirtió a sus discípulos, que al creer en Él y seguir su palabra, serían perseguidos, calumniados y hasta encarcelados y asesinados por su nombre. Así sucedió por casi 300 años, hasta que un emperador romano se convirtió al cristianismo y permitió que la nueva fe fuera aceptada y acabara convirtiéndose en la fe del imperio. Ahora, en muchos países como el nuestro, ser cristiano no es deporte de alto riesgo, sino algo relativamente conforme y cómodo. Lo primero que pasa cuando una persona cree en la divinidad, es un salto de fe. Es una entrega a algo que no se ve. Creer no es ver. Es una disposición confiada. Empieza por una actitud humilde frente al Creador y Padre, vivo, actual y presente. Y continúa fortaleciéndose para hacerse una entrega más informada y razonable. La creencia en Dios, ha sido una constante en toda la historia, en todos los pueblos, en todos los nombres y todas las lenguas. En el fondo, ha sido Dios mismo hablando al hombre, dejándose oír tenuemente, como entre sueños, en el interior de la conciencia. Cuando se da, la entrega empieza a dar sus resultados. Los ojos de la fe empiezan a “ver” lo que la vista humana no percibe. La entrega se tiene que volver entonces apasionada, porque por el otro lado, Nuestro Señor, en el que creemos, no es uno entre muchos profetas. Su encarnación no puede haber sido un hecho trivial o marginal. Para quien lo encuentra, es como el tesoro o la perla preciosa, que cuando la localizas, vendes todos tus bienes para hacerte de ellos y tenerlos siempre contigo. La entrega a la fe cristiana no es como muchas otras cosas con las que también uno simpatiza o está de acuerdo. Es la gran entrega. Tiene que ser apasionada, definitiva. Tenemos que estar apasionadamente enfocados a esa misma disposición: “Hágase en mí según tu palabra”.


Cáritas promueve el cuidado de la Creación

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n el mes de junio, Cáritas San Luis Potosí visitó las parroquias de María Auxiliadora y Santo Domingo, con el fin, por un lado, de animar a las comunidades a formar un grupo de agentes dedicados a ejercer la caridad, y por otro, de ofrecer talleres que contribuyan a la formación de las Cáritas ya existentes. En esta ocasión se ofreció el taller “Comunidad Parroquial animadora del cuidado de la creación”, con el que se pretende crear conciencia a la comunidad del gran regalo y la gran responsabilidad que Nuestro Dios nos dejó al poner en nuestras manos la Creación.

El equipo de Cáritas Parroquiales y fieles de la parroquia de María Auxiliadora, acompañados por su párroco, padre José de Jesús Cruz, y el titular de la Pastoral Social, padre Rubén Pérez Ortiz.

Clausura de cursos en el Seminario Mayor Se entregaron Constancias de Estudios a alumnos de Filosofía y Teología

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n la Capilla del Seminario Arquidiocesano Guadalupano Potosino (Seminario Mayor) se ofició una Misa de Acción de Gracias con motivo del fin de cursos de los alumnos de Filosofía y Teología, por lo que se recibió la visita de nuestro pastor, monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero, quien felicitó a los jóvenes que concluyeron exitosamente y con la gracia de Dios, un ciclo más de estudios. Posterior a la misa, el señor arzobispo hizo entrega de constancias en el Aula Magna del Seminario Mayor, donde estuvo acompañado del señor obispo de Ciudad Valles, monseñor Roberto Octavio Balmori Cinta, del Rector del Seminario Mayor, padre

Gerardo Vaglienty Rivera, del Padre Alejandro García Sánchez, Prefecto de Estudios y de todo el equipo de sacerdotes formadores del Seminario, así como del padre Lic. Salvador González Vásquez, Titular de la Pastoral de Educación y Cultura, entre otros sacerdotes que imparten clases en el que llamamos “El corazón de la Diócesis”. El señor Arzobispo exhortó a los jóvenes Seminaristas a entregarse con seriedad a sus estudios, a seguir la disciplina férrea y constante que les piden sus maestros formadores para que perseveren y lleguen al Sacerdocio con una preparación integral, para así dar un mejor servicio a Dios y a su Iglesia.


Agradece el Movimiento Familiar Cristiano a sacerdotes potosinos

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l Movimiento Familiar Cristiano (MFC) tiene como objetivo “Promover los valores humanos y cristianos en la familia, para que esta sea formadora de personas, educadora en la Fe y defensora de la vida”. en San Luis Potosí existe desde hace 51 años y tiene presencia en toda la república y muchos países en el mundo. En la diócesis de San Luis Potosí, es dirigido por un equipo coordinador conformado por 11 matrimonios y es encabezado para el trienio 2010-2013 por Arturo y Minerva Castro Granados como matrimonio presidente diocesano, quienes invitaron a todos los sacerdotes que desde sus parroquias y actividades, apoyan al movimiento, con su asesoría y acompañamiento espiritual en todas las actividades del Movimiento. Así fue como el lunes 17 de junio, diversos integrantes del Movimiento, reunieron en la Casa de la Ac-

ción Católica tanto a familias como a sacerdotes, con el fin de convivir y agradecer todo el apoyo que reciben. A la llegada de don Carlos Cabrero, uno de los miembros del Movimiento le dirigió un breve mensaje: “Nos sentimos muy honrados de recibirlo en este recinto, ya que su presencia constituye un gran aliento y un poderoso impulso para el crecimiento espiritual y desarrollo humano de los matrimonios y jóvenes emefecistas comprometidos en el trabajo a favor de las familias para el engrandecimiento del Reino de Dios en nuestra Diócesis”. Luego, en una fraternal convivencia, el señor arzobispo degustó de una deliciosa comida acompañado por las familias asistentes. Finalmente, los presentes aprovecharon para saludar al arzobispo y agradecerle su visita, a nombre de los miembros del MFC.

La asesoría y el acompañamiento espiritual de los sacerdotes en el trabajo del Movimiento Familiar Cristiano, fortalece y alimenta cada de las acciones que se llevan a cabo en la diócesis potosina.

Diez sacerdotes agradecen a Dios sus quince años de sacerdocio

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nce diáconos recibimos la ordenación sacerdotal en la Iglesia Catedral, de manos de don Arturo Antonio Szymanszki, en la fiesta de San Juan Bautista, el 24 de junio. En el transcurso de este tiempo, cada uno de nosotros ha llevado a cabo distintas tareas en el ministerio sacerdotal: algunos han colaborado en el Seminario, otros en el Arzobispado, algunos otros en parroquias. Para algunos, las canas han teñido ya nuestra cabeza, para recordarnos que el tiempo no ha pasado en balde. En su momento don Arturo nos llamó “Cachorros”, en el sentido de ser los nuevos sacerdotes, hoy, a los quince años, les ha pedido a las personas que no dejen de orar por nosotros. No me cabe la menor duda, que aunque la mayoría lleva a cabo tareas, que para ejecutarlas tenemos cierta autonomía, no podemos dejar de lado la necesidad de que sea Dios mismo quien nos guíe, y sobre todo, sea su obra la que cada uno de nosotros, como sus meros instrumentos, llevemos a cabo. Gracias Dios y gracias a todos ustedes que, con sus oraciones, nos ayudan a que nuestros defectos no disminuyan la gracia y mucho menos el ministerio sacerdotal.

Cada unos de nosotros colaboramos en nuestra querida Iglesia Potosina: P. Rubén Pérez en la Pastoral Social, P. Marco Antonio Luna, en el Tribunal Eclesiástico, P. Juan Jesús Priego en la Parroquia María Madre de Gracia, P. Fco. Ojeda Magaña en la Parroquia María Puerta del Cielo, P. Fco. Correa en la Parroquia del Dulce Nombre de Jesús, P. Oscar Rocha en la parroquia de San José (Villa Hidalgo), P. Pedro García en la parroquia de Peotillos, P. Lino Rico radica en Estados Unidos colaborando en parroquia, P. José Juan Morales quien llega de Roma para incorporarse al Seminario, y un servidor, Tomás Cruz, colaborador de este medio que llega a sus manos. ¡Gracias, que Dios les bendiga!

Por P. Tomás Cruz Perales


JUNIO 30 DE 2013

XXV Aniversario sacerdotal de ocho sacerdotes ¡Gracias por su gran ejemplaridad de vida!

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n la S.I. Catedral Metropolitana Potosina, celebraron su XXV Aniversario Sacerdotal, los presbíteros: Gilberto Amaya Martínez, Miguel Cardozo García, Eduardo Córdova Bautista, David Grimaldo Cruz, Julián Jiménez Hernández, Rubén López Escobedo, Jorge Ramírez Palomo y P. J. Margarito Sánchez Grimaldo, quienes en Catedral dieron gracias a Dios por 25 años de entrega fiel al Señor. La misa de acción de gracias fue presidida por nuestro primer arzobispo emérito de San Luis Potosí, monseñor Arturo Antonio Szymanski Ramírez, quien los ordenó hace 25 años, en el marco de un aniversario más de haberse ordenado obispo. En su sabia homilía, monseñor Szymanski dijo: “El Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros nos dice claramente que la “actualización necesaria” de los sacerdotes, no debe ser solamente un ir dándonos cuenta de las noticias que hay, sino debe llevarnos a una “permanente conversión”. “Este nuevo Directorio, nos invita a tener un cambio radical, que afrente las situaciones sociales en las que estamos llamados a vivir y nos dice que la Iglesia tiene como tarea primordial y más importante, la “promoción vocacional con la oración que nos lleve al crecimiento espiritual”, por lo menos todos debemos orar para que haya vocaciones, pero en nosotros, los sacerdotes, la oración necesariamente debe ir acompañada de la «ejemplaridad de vida» el sacerdote debe relucir la fidelidad y la alegría del que se convierte naturalmente.

Por Angélica Maldonado Morales

“Debemos ser como un “lugar teológico” en el que se viva la comunión sacramental. El sacerdote debe vivir como un ejemplo la vida en común, no debemos ser “misántropos” o encerrados allá cada uno en nuestro rincón o atendiendo nuestro entorno pequeño, debemos ser ejemplo al participar en las reuniones comunes, participar en la oración. También debemos preocuparnos por la repartición justa de los bienes. “Entre las numerosas actividades que debe realizar el sacerdote, y las distracciones que presenta el mundo actual, la identidad sacerdotal debe principalmente vivir la donación de uno mismo al Señor y así poderse dar a los hermanos. Muchas veces la tele, el internet y no sé cuántas cosas, nos quieren llamar a la ligereza, hemos nosotros de veras de vivir la dimensión eucarística constitutiva, que afecta nuestra existencia sacerdotal y reclama constantemente nuestra fidelidad diaria a la oración y a la celebración eucarística. “Los sacerdotes debemos dedicarnos a nuestro trabajo, pero los laicos y religiosos y todos los bautizados, también deben dedicarse al trabajo de la Iglesia”.

“Con nuestra vida hemos de ser una propuesta real para los jóvenes que se acercan a nosotros, y también para la comunidad de fieles con nuestro ejemplo, para que todos caigamos en la cuenta que el ministerio de los pastores es indispensable, y no puede ser asumido por ninguna ideología. “El Directorio nos habla también de la disciplina del celibato, que tiene su fundamento en la forma de vivir los apóstoles, y tiene su significado teológico y pastoral precisamente, que esté uno consciente de que, desde el día en que se recibe la ordenación, es necesario que cada sacerdote sea un verdadero bien para la Iglesia.

Felicidades a don Arturo A. Szymanski Ramírez Dio gracias a Dios por 53 años de Ministerio Episcopal Por Angélica Maldonado Morales

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a Arquidiócesis Potosina felicita a nuestro primer arzobispo emérito de San Luis Potosí, monseñor Arturo Antonio Szymanski Ramírez por 53 años de su ordenación episcopal. Vayan desde este humilde espacio, nuestras más sinceras felicitaciones y nuestro cariño sincero, y profundo respeto a monseñor Szymanski, obispo Eucarístico y Mariano por excelencia, quien siempre se ha pronunciado a favor de la vida con toda valentía y sin miedo al que dirán los que promueven el aborto, pues siempre ha aconsejado preservar la vida desde el vientre materno. Muchas Felicidades monseñor Szymanski, Que Dios nuestro Padre lo bendiga siempre y le premie todo el gran bien que le ha dado a los potosinos.

El padre Jorge Ramírez Palomo, párroco de Santiago Apóstol, fue acompañado de arzobispo emérito de San Luis Potosí, monseñor Luis Morales Reyes y por algunos sacerdotes, para darle gracias a Dios por su XXV aniversario sacerdotal.


Yo CREO...y vivo mi FE

CENTRO RECREATIVO FEMENIL A.C.

Nombre o razón social: Centro Recreativo Femenil A.C. Ubicación: Nicolás Zapata No. 425 Col. Tequisquiapan Teléfono: (444) 8 33 13 10 Correo electrónico: recreativofemeninoac@hotmail.com Representante legal y directora: C.P. Yolanda Beatriz Monjarás Guerra Horario de servicio: lunes a viernes 7:30 a 21:00 hrs. Sábado y domingo: 8:00 a 15:00 hrs. Nombre del asesor: Lic. Pbro. Eduardo Córdova Bautista Misión (Carisma): Proponer a la joven una formación integral que responda a las necesidades de la persona y transforme a la sociedad para que sea justa, digna, respetuosa y equitativa. Visión: Ser una institución promotora de desarrollo humano, a través de acciones y programas eficaces de calidad y respeto a la dignidad. Objetivo: Promover la superación integral sin distinción de raza, clase social, ni credo religioso. Valores: Calidez, honestidad, responsabilidad, respeto, tolerancia, solidaridad y espíritu de servicio. Fecha de fundación del movimiento: 1978 Forma y lugar de trabajo: El valor principal de la asociación, es la labor que realiza en la formación humana integral de la joven; ésta complementa los procesos de formación académica o tecnológica que, con reconocimiento de validez oficial, se ofrecen a las mujeres que se atiende, con el fin de acompañarlas a través de experiencias personales y grupales para que crezcan y respondan a los desafíos según sus diferentes etapas de maduración. Esta labor se lleva a cabo a través de un programa de desarrollo humano que es atendido por un grupo de damas voluntarias. Cumple una importante función de servicio social, promoviendo la superación integral de las mujeres con severas limitaciones económicas: estudiantes, amas de casa, obreras, empleadas, trabajadoras domesticas, etc. 1500 mujeres hacen uso de las instalaciones del centro; talleres y cursos que se imparten, el resto acude a practicar el deporte. Experiencia: 34 años de servicio a las mujeres tanto de esta ciudad capital, como la población de municipios circunvecinos por la demanda de esta población rural, amplió sus servicios con cursos sabatinos, a fin de que estas mujeres no les fuera muy oneroso el pago de pasajes de traslado. Instalaciones: Donadas a la asociación por el Gobierno del Estado, mediante escritura pública, en reconocimiento a labor que la asociación lleva a cabo. Funciona desde 1978 y han sido ampliadas con el apoyo de otros organismos gubernamentales con el H. Ayuntamiento de San Luis Potosí, SEDESOL, SEGE a través del IECE, etc. Se trabaja a través de tres vertientes: 1.- Desarrollo humano 2.- Capacitación académica, tecnológica, artesanal. Perfil de Beneficiarias En 1993, se inició la validación de la capacitación para el trabajo, a través de la dirección general de centros de formación para el trabajo (DGCTF), el Instituto de Capacitación para el Trabajo (ICAT) y el Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA). Desde entonces se ha procurado ofrecer servicios, con la modalidad de capacitación para el trabajo ya que se permite adquirir conocimientos a corto plazo, adecuándose a las necesidades de la población atendida y de los empleadores. La situación económica que se vive a nivel mundial exige a las mujeres ser agentes activos y buscar la sustentabilidad de la familia. La asociación tiene bien claro que se debe trabajar en conjunto el aprendizaje de algún oficio, sin olvidar a la persona es por ello que se fomenta el desarrollo de la misma. 3.-Fomento al deporte: área recreativa, campamento infantil. Torneos dominicales: voleibol y baloncesto femenil. Servicios que se prestan: Servicio de ludoteca, alquiler de canchas para entrenamiento de voleibol y baloncesto, alquiler de salones para eventos sociales y conferencias. Se sostiene de las módicas cuotas que aportan las usuarias Dado que uno de los objetivos de la asociación es el de dar el servicio social, se ha incrementado sensiblemente el número de becas parciales, ya que la crisis a dejado a mucha gente sin trabajo y esto precisamente nos compromete a seguir trabajando con más entusiasmo y entrega a favor de las mujeres.

Creo en la resurrección de la carne… Por: P. Memo Gil

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bordaremos ahora el artículo once del Credo y que en el Símbolo de los Apóstoles aparece como en nuestro título. Pero el Credo Niceno-Constantinopolitano lo expresa de la siguiente manera: Espero la resurrección de los muertos… Debemos entonces preguntarnos en primer lugar: ¿qué quiere decir que los cristianos esperamos la resurrección de los muertos? Que los cristianos esperamos la resurrección de los muertos, quiere decir que, al igual que Cristo murió y, resucitado, vive para siempre, también los justos vivirán para siempre, con Cristo resucitado en el Reino de Dios. Además, cuando decimos que creemos en la resurrección de la carne, debemos entender que el término “carne” designa al ser humano, en su condición de debilidad y mortalidad. Y es que, creemos en Dios que es el creador de la carne, por lo mismo creemos en el Verbo hecho carne para rescatar la carne. Entonces, la resurrección de la carne, se refiere a la perfección de la Creación y de la redención de la carne, constituida por toda la humanidad. Así, la expresión “resurrección de la carne” significa que el estado definitivo del ser humano, no será solamente el alma espiritual separada del cuerpo, sino que también nuestros cuerpos mortales un día volverán a tener vida. Solo que ésa resurrección definitiva de nuestros cuerpos mortales, no quiere decir que nos encontraremos nuevamente como estábamos antes de fallecer. Más bien será una resurrección gloriosa, y seremos resucitados por Cristo con un cuerpo semejante al suyo. Es así como nos lo afirma san Pablo en su Carta a los Filipenses: “Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador a Jesucristo el Señor. Él transformará nuestro frágil

cuerpo en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene para someter todas las cosas” (Fil 3,20-21). Por lo tanto, si nuestro cuerpo será un cuerpo glorioso semejante al suyo, es porque la nueva vida que se nos comunicará en la resurrección de la carne, debe ser exclusivamente para dar gloria a Dios. Ya no importa entonces el cuerpo como tal, sino más bien la posibilidad de que gracias a nuestro cuerpo semejante al de Cristo, podamos permanecer en la presencia de Dios dignamente y tributándole la gloria que solo a Él corresponde. En definitiva, creemos en la resurrección de los muertos porque Cristo ha resucitado de entre los muertos, vive para siempre y nos hace partícipes de esta vida eterna. Por eso cuando una persona muere, su cuerpo es enterrado o incinerado, y a pesar de ello creemos y tenemos esperanza en que hay una vida después de la muerte para esa persona. Por eso aceptamos como digna de fe su propia palabra donde nos dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá” (Jn 11,25b). Entonces, nos queda claro, porqué creemos en la resurrección de la “carne”. Ya que Dios nos ha creado con cuerpo (carne) y alma, al final del mundo Él no abandonará la “carne”, ni a su creación como si fuera un juguete viejo. En el “último día” nos resucitara en la carne. Esto quiere decir que aunque nos encontremos en nuestro elemento, seremos transformados para poder estar delante de Él. Fue ésta la experiencia de los apóstoles ante las apariciones del Resucitado, pues aunque Jesús ya se encontraba con un cuerpo glorioso, ellos pudieron contemplar en Él sus heridas corporales que le habían dejado por la crucifixión.


JUNIO 30 DE 2013

El elíxir de la vida

«O

h, ¿de modo que no ha sido solamente un lindo sueño?» –exclamó el anciano alisándose el cabello, o al menos lo que quedaba de él; su rostro estaba marcado por infinitas arrugas, señales inequívocas de su derrota en la constante lucha contra el tiempo. «¿Entonces todo ha sido verdad y lo que contiene esta copa que veo frente a mí no es otra cosa que –digámoslo despacio, digámoslo en voz baja- el elíxir de la vida? ¿De veras este líquido espeso en apariencia es el brebaje buscado por todos los hombres y todas las culturas en su deseo vehemente de abolir la muerte? ¡Oh, pócima maravillosa, déjame contemplarte de cerca! ¡Cuánto no hubieran dado por poseerte aquellos hombres de barba larga y sueño corto que conocemos con el altisonante nombre de alquimistas!». Tomó el anciano el frasco entre sus manos y lo levantó a la altura de los ojos. Su apariencia no era nada extraordinario y, sin embargo, sus efectos… «¡Ea! –exclamó-, bebámoslo de una vez». Pero sus manos le temblaban, y poco después también sus piernas, y por último todos los miembros de su endeble cuerpo. ¿Emoción? Acaso miedo. «¿Por qué te agitas, alma mía, ¿por qué te conturbas? –volvió a decir como molesto consigo mismo-. ¿No es verdad que tenías miedo de morir?, ¿no es verdad que con sólo pensar en la tumba que te espera te volvías loco de pesar? ¡Entonces, venga, bébelo de una vez! No lo dudes: un solo trago y todo el futuro será tuyo, un futuro convertido en eterno presente: lo más parecido a la eternidad. ¿Es que no habías pedido este milagro? Un ángel bueno te lo ha concedido y, sin embargo, ahora vacilas, ahora retrocedes espantado, como rechazando el don». Sudaba, parecía otro. «Vamos, vuelve a tomar esa copa y apura su contenido de una vez por todas. Degústalo, bébelo a pequeños sorbos, si lo prefieres, y empieza a ver la vida con el desprecio propio de los inmortales, con la indiferen-

cia de los que nunca morirán. Sólo ellos sobreviven a la tiranía de la pasión; aman protegidos como por una coraza y no sucumben a ningún amor; sus manos no tiemblan ni sudan, ni conocen los vértigos».

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Morir es abandonarse a Aquel que nunca dijo: «No morirás», sino simple y sencillamente: «Vivirás»

«Bébelo. ¿Qué fue lo que te dijo el ángel a la hora de depositar el frasco en el borde de tu mesa de noche? Recuerda sus palabras: “Si bebes de esta copa, no morirás”. ¿Las recuerdas? ¿Dudas, pues, de la veracidad de sus palabras? No dudes. ¡Tu plegaria ha sido atendida! Y, sin embargo titubeas. “Si bebes de esta copa, no morirás”. Te dan miedo estas palabras. ¿O es, quizá, que te recuerdan algo?». A este punto de su monólogo, el anciano parecía más viejo que antes; era como si le hubieran caído encima los años que quería vivir de más y lo aplastaran. Casi no podía tenerse en pie. Las palabras del ángel le parecían conocidas, pero no sabía con precisión dónde las había escuchado. «Trata de recordarlo –se decía a sí mismo-. “Si bebes de esta copa, no morirás”. Se trata de una feliz promesa y, no obstante eso, tiemblas. Haz memoria. ¿Fue en un cuento de los hermanos Grimm donde la escuchaste? Cuando eras pequeño, tu madre solía contarte todas las noches los cuentos de los hermanos Grimm, leyéndolos en un viejo volumen de tapas color marrón. Es entonces muy probable que haya sido en uno de ellos donde»... Pero el hombre no estaba muy seguro. ¿Hans Christian Andersen, entonces? No, no, no… Repasó mentalmente todas las lecturas de su infancia; incluso fue a su biblioteca personal y se puso a hojear pacientemente libro por libro en busca de aquella frase que lo fascinaba y lo estremecía al mismo tiempo. Removió estantes, desempolvó libros, repasó volúmenes, pero no pudo encontrar nada. ¡Oh, esa maldita costumbre de no subrayar las cosas! Ya casi amanecía cuando llegó, por fin, a una vieja Biblia ilustrada por Doré, regalo de sus padrinos en el día de su primera comunión. No hubo necesidad de hojear demasiado; en las primeras páginas encontró lo que buscaba:

«La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?”. La mujer respondió: “Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toquen siquiera, porque si lo hacen morirán”. La serpiente replicó: De ninguna manera morirán» (Génesis 3,1-4)… ¡Sí, ésta era la frase que buscaba! De ninguna manera morirán. ¡Y qué parecida era a aquella otra que…! El anciano tomó el frasco, corrió al baño y dejó que el líquido se fuera por la cañería. Y cuando hubo desaparecido hasta la última gota, suspiró lleno de alivio. ¿Había comprendido que buscar por todos los medios no morirse era tanto como obedecer a la serpiente? ¿Comprendió que morirse es un acto de humildad por el que Alguien nos recompensará con una vida eterna? Morir es abandonarse a Aquel que nunca dijo: «No morirás», sino simple y sencillamente: «Vivirás» (Juan 14,19), lo cual es muy distinto. ¿Y no dijo Jesús, el Señor, que si el grano de trigo no caía y en tierra y moría, quedaría estéril para siempre, pero que el que muriera daría mucho fruto? (Juan 12,24). Si, cerrar los ojos a este sol era necesario, morir era necesario. Jesús no dijo nunca que no lo fuera. Y, por lo demás, él mismo, enseñando con el ejemplo… El anciano fue llegó tambaleando a su cama pensando en los granos de trigo y se arrebujó entre las sábanas. No estaba tranquilo, pero tampoco desesperado. Había perdido una batalla, pero había ganado otra. Cerró los ojos dolorosamente y se quedó dormido.


Aires de libertad en olla de presión Por Lic. Ricardo García López

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se aceptara que cada propietario de hacienda, entregara los mejores caballos que tuviera en su heredad, sin tener que conseguirlos por otro lado. Estos actos de gobierno se repitieron con frecuencia, de suerte que llegó un momento en que los gobernados no pudieron seguir reprimiendo sus anhelos de libertad; es por eso que algunos hacendados, aunque pocos, participaron con entusiasmo en las guerras de nuestra independencia. Creemos que el contrato trascrito, ilustra objetivamente esa situación.

os habitantes de un pueblo comprenden y perdonan los errores que cometen sus gobernantes; pero cuando esa conducta errónea se constituye en un sistema de gobierno, los gobernados no tienen otra salida que la rebelión en contra de sus autoridades. El estallido de tal rebeldía, posiblemente no se manifieste como una respuesta inmediata, sino que se irá gestando poco a poco, hasta convertirse en una conflagración indomable. El fenómeno de la guerra de nuestra Independencia Nacional, fue configurándose paulatinamente como una respuesta a la reiterada actitud negligente de las autoridades virreinales. Muchos fueron los actos de gobierno que lesionaron los derechos y dignidad de los mexicanos; entre otros, podemos señalar los siguientes: cobro excesivo de impuestos; nombramiento de funcionarios que actuaban con despotismo y tiranía, principalmente intendentes y corregidores; desde luego, con sus honrosas excepciones; servicios públicos inadecuados; analfabetismo en grado muy elevado, principalmente en comunidades apartadas de los centros urbanos. Otra causa que cooperaba para hacer más difícil la existencia a la sociedad virreinal, ya lo dijimos, fue la actitud despótica de las autoridades, no sólo con respecto a las clases marginadas, sino también respecto de los de las clases altas, como en este caso eran los hacendados. Estimamos que un botón de muestra de tal actitud es este contrato que hemos trascrito, y que se encuentra en el protocolo del escribano Silvestre Suárez, consignado el día 27 de enero del año de 1797; contrato celebrado entre sesenta y dos dueños de haciendas ubicadas, dentro de la jurisdicción de San Luis Potosí y el Regimiento de Dragones, representado por el Sub-inspector Comandante de Armas, Coronel Félix María Calleja del Rey. Este contrato comprende veinte fojas. Como hemos visto, antes de iniciar las cláusulas del contrato, el escribano narra, que fueron celebradas varias juntas en la sala de Cabildos del Ayuntamiento de esta capital, en las que estuvieron presentes los sesenta y dos hacendados o sus representantes y el señor Calleja, para acordar las condiciones del contrato; éstas eran totalmente desfavorables a los intereses de los hacendados. El contrato, como ya hemos visto, consiste en que los dueños de las haciendas debían proporcionar trescientos cuarenta y ocho caballos, entre todos, al Regimiento. Los animales debían tener, forzosamente, determinadas características: altura, no ser patizambos, ni tener las rodillas juntas, no pasar de determinada edad y otras más. En resumen, los caballos debían estar como mandados hacer y si los que poseían los hacendados no llenaban estos requisitos, debían conseguirlos a como diera lugar, en otras haciendas, dentro o fuera de la jurisdicción. El ejército pagaría los caballos a 9 pesos cada

(Tercera parte)

Félix María Calleja del Rey Bruder Losada Campaño y Montero de Espinosa (1753 -1828),

fue un destacado militar y político español, I Conde de Calderón, 2º Jefe Político Superior de Nueva España desde el 4 de marzo de 1813 hasta el restablecimiento del absolutismo y 60º virrey de la Nueva España, desde 1814 hasta el 20 de septiembre de 1816, durante la Guerra de Independencia de México. Se distinguió por sus métodos expeditivos contra la insurgencia, a la que prácticamente desarticuló. Su esposa fue Doña María Francisca de La Gándara, originaria de San Luis Potosí y que fue la única virreina totalmente criolla.

uno pero en abonos del 10% de este precio cada año; es decir, noventa centavos, y si el erario no contaba con efectivo, se pagarían los 9 pesos hasta el décimo año. El hacendado debía conservar en su poder los animales que le hubiere correspondido aportar; es decir, les daría de comer, beber, los cuidaría, curaría, etc. Podía hacer uso de ellos, pero siempre debían estar disponibles para cualquier momento que se necesitaran; si algún caballo moría o enfermaba, por o sin culpa del hacendado, éste lo repondría por otros que tuviera las características indicadas. Este contrato se renovaría cada diez años, desde luego, con nuevos caballos. Esta condición se equipara a la hipoteca; es decir, que si la hacienda por cualquier motivo cambiaba de dueño, el nuevo propietario sigue teniendo la misma obligación para con el ejército. Desde luego en este caso no faltaron, como por desgracia nunca faltan, ni faltarán en la vida, los fanfarrones que si les tocaron cinco caballos, ofrecían diez. Esto, con el único afán de congratularse con la autoridad; además, éstos manifestaron estar totalmente de acuerdo con aquellas condiciones que, antes bien, les parecían benignas y fáciles de cumplir. Formaron mayoría los hacendados que no estuvieron de acuerdo con tamañas exigencias; porfiaron con el coronel Calleja para que reconsiderara las condiciones, y solamente lograron que

Por estas dos últimas referencias bibliográficas se deduce que el adjetivo gachupín se usó, en la época de la conquista, para referirse a todos los españoles en general, pero, pasado el tiempo se aplicó únicamente a los españoles que no tenían fortuna. Con esto queremos decir que la palabra gachupin evolucionó a través de casi doscientos años. Posteriormente, o sea, a finales del siglo XVII, los criollos apodaron despectivamente “gachupines”, “cachupines”, “chapetones” o “godos ” [este último vocablo lo usaron principalmente en Centro y Sud América] a los españoles que desempeñaban los cargos del gobierno y a los que recientemente enviaban de la Península para esos mismos fines. El desprecio que los españoles provocaban en los criollos nacía de que aquellos, aprovechando sus puestos en el gobierno, monopolizaron los grandes embarques, las más jugosas transacciones económicofinancieras y las operaciones comerciales más productivas. Los criollos fueron quienes inspiraron y condujeron los principales movimientos en pro de la independencia debido a que contaban con el suficiente capital, formación intelectual y militar para actuar eficazmente en contra del régimen peninsular. En una palabra, la oligarquía criolla era económicamente muy poderosa ya que eran dueños de grandes fortunas derivadas de sus extensas haciendas en las que se localizaban centenares de esclavos, por esta razón no podían resignarse a obedecer el mandato político de españoles a los que consideraban inferiores a ellos en ilustración, prestigio y riqueza. Por ello, la situación era cada día más tirante.


Fe y política

Estado laico y libertad religiosa www.siame.mx

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a legislación mexicana ha dado un paso adelante en materia de derechos humanos al emitir la declaratoria de constitucionalidad a la reforma al Artículo 24 de la Carta Magna, que amplía el reconocimiento de la libertad religiosa, al haberse alcanzado el requisito de la mitad más uno de los congresos estatales. Debemos recordar que también se ha realizado la modificación al Artículo 40, donde se declara que México es un Estado laico, dándose así una plena coherencia entre ambas afirmaciones, ya que al asegurar la laicidad del Estado, se reconoce la imparcialidad e independencia frente a las distintas instituciones religiosas, y al afirmar la libertad religiosa, se reconoce el derecho de los ciudadanos para vivir y expresarse conforme a sus principios y creencias, con la finalidad de participar conforme a ellas en la construcción del bien común.

Los derechos humanos –en este caso la libertad religiosa– son de los ciudadanos, es decir, de personas concretas que ejercen sus libertades y sus deberes, de manera personal o asociada, de tal forma que con estas reformas constitucionales, el Estado mexicano no sólo reconoce, sino también protege y favorece la observancia de tales derechos. La Iglesia Católica está plenamente convencida de la adecuada separación de las estructuras políticas y las distintas instituciones religiosas, porque dicha separación favorece al Estado para reconocer y respetar los derechos de todos los ciudadanos y, al mismo tiempo, permite a la Iglesia desempeñar su tarea en medio de la sociedad con una legítima autonomía, tal como lo expresó el Concilio Vaticano II (cf Gaudium et Spes 67). Al mismo tiempo que es digno de reconocimiento este progreso en nuestras leyes, tenemos confianza en que también se dé un avance en dos aspectos que necesariamente deberán acompañar a esta reforma: por una parte, la Ley Reglamentaria que debe plasmar de manera concreta las implicaciones de esta reforma, y por otra, el cambio de mentalidad de quienes siguen viendo en la libertad religiosa una amenaza al Estado laico que, por cierto, en México está bien consolidado. Un postulado constitucional no cambia la realidad, sólo da un rumbo para el verdadero cambio que debe darse en el pensamiento y en las actitudes de las personas. Lo que ahora se reconoce es que cada ciudadano tiene el derecho de expresarse en el ámbito público con sus convicciones y el de ser respetado por los demás, así como el deber de respetar a los otros. México avanza en sus leyes, esperemos que también los ciudadanos demos un paso adelante en lo que nos corresponde.

Ni promesas ilusorias, ni coartadas… es urgente, se puede y debe derrotar el hambre

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n continuidad con una larga y significativa tradición, que comenzó hace ya sesenta años, me alegra recibirles hoy en el Vaticano a todos ustedes, participantes en la 38 Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Doy las gracias al Señor Presidente Mohammad Asef Rahimi, y a los Representantes de muchos países y culturas diversas, unidos en la búsqueda de respuestas adecuadas a necesidades primarias de tantos hermanos y hermanas nuestros: tener el pan de cada día y sentarse dignamente a la mesa. Saludo al Director General, el profesor José Graziano da Silva, a quien he tenido ocasión de encontrar al comienzo de mi ministerio como obispo de Roma. En aquella ocasión me manifestó que la situación mundial es especialmente difícil, no sólo a causa de la crisis económica, sino también por los problemas ligados a la seguridad, a demasiados conflictos abiertos, al cambio climático, a la conservación de la diversidad biológica. Todas estas son situaciones que requieren un compromiso renovado de la FAO para hacer frente a los múltiples problemas del mundo agrícola y de cuantos viven y trabajan en zonas rurales.

Las iniciativas y las soluciones posibles son muchas y no se limitan al aumento de la producción. Es bien sabido que la producción actual es suficiente y, sin embargo, hay millones de personas que sufren y mueren de hambre: esto, queridos amigos, constituye un verdadero escándalo. Es necesario, pues, encontrar la manera de que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra, no sólo para evitar que aumente la diferencia entre los que más tienen y los que tienen que conformarse con las migajas, sino también, y sobre todo, por una exigencia de justicia, equidad y respeto a todo ser humano. Creo que el sentido de nuestro encuentro es el de compartir la idea de que se puede y se debe hacer algo más para dar vigor a la acción internacional en favor de los pobres, no sólo armados de buena voluntad o, lo que es peor, de promesas que a menudo no se han mantenido. Tampoco se puede seguir aduciendo como coartada, la crisis global actual, de la que, por otro lado, no se podrá salir completamente hasta que no se consideren las situaciones y condiciones de vida a la luz de la dimensión de la persona humana y de su dignidad. La persona y la dignidad humana corren el riesgo de convertirse en una abstracción ante cuestiones como el uso de la fuerza, la guerra, la desnutrición, la marginación, la violación de las libertades fundamentales o la especulación financiera, que en este momento condiciona el precio de los alimentos, tratándolos como cualquier otra mercancía y olvidando su destino primario. Nuestro cometido consiste en proponer de nuevo, en el contexto internacional actual, la persona y la dignidad humana no como un simple reclamo, sino más bien como los pilares sobre los cuales construir reglas compartidas y estructuras que, superando el pragmatismo o el mero dato técnico, sean capaces de eliminar las divisiones y colmar las diferencias existentes. En este sentido, es necesario contraponerse a los intereses económicos miopes y a la lógica del poder de unos pocos, que excluyen a la mayoría de la población mundial y generan pobreza y marginación, causando disgregación en la sociedad,

así como combatir esa corrupción que produce privilegios para algunos e injusticias para muchos. La situación que estamos viviendo, aunque esté directamente relacionada con factores financieros y económicos, es también consecuencia de una crisis de convicciones y valores, incluidos los que son el fundamento de la vida internacional. Este es un marco que requiere emprender una consciente y seria obra de reconstrucción, que incumbe también a la FAO. Quiero evidenciar, quiero señalar, la palabra: obra de reconstrucción Pienso en la reforma iniciada para garantizar una gestión más funcional, transparente y ecuánime. Es un hecho ciertamente positivo, pero toda auténtica reforma consiste en tomar mayor conciencia de la responsabilidad de cada uno, reconociendo que el propio destino está ligado al de los otros. Los hombres no son islas, somos comunidad. Pienso en aquel episodio del Evangelio, por todos conocido, en el que un samaritano socorre a quien está necesitado. No lo hace como un gesto de caridad o porque dispone de dinero, sino para hacerse uno con aquel a quien ayuda: quiere compartir su suerte. No se trata de mera compasión o tal vez de una invitación a compartir o a favorecer una reconciliación que supere las adversidades y las contraposiciones. Significa más bien estar dispuestos a compartirlo todo y a decidirse a ser buenos samaritanos, en vez de personas indiferentes ante las necesidades de los demás. A la FAO, a sus Estados miembros, así como a toda institución de la comunidad internacional, se les pide una apertura del corazón. Es preciso superar el desinterés o el impulso a mirar hacia otro lado, y prestar atención con urgencia a las necesidades inmediatas, confiando al mismo tiempo que maduren en el futuro los resultados de la acción de hoy. No podemos soñar con planes asépticos. Hoy no sirven. Todo plan propuesto nos debe involucrar a todos. Ir adelante de manera constructiva y fecunda en las diversas funciones y responsabilidades significa capacidad de analizar, comprender y entregar, abandonando cualquier tentación de poder, o de poseer más y más, o buscar el propio interés en lugar de servir a la familia humana y, en ella, especialmente y sobre todo a los indigentes y los que aún sufren por hambre y desnutrición. Reconocer que la lucha contra el hambre pasa por la búsqueda del diálogo y la fraternidad comporta para la FAO el que su contribución en las negociaciones entre los Estados, dando un nuevo impulso a los procesos de toma de decisiones, se caracterice por la promoción de la cultura del encuentro; promocionar la cultura del encuentro y la cultura de la solidaridad. Pero esto requiere la disponibilidad de los Estados miembros, el pleno conocimiento de las situaciones, una preparación adecuada, e ideas capaces de incluir a toda persona y toda comunidad. Sólo así será posible conjugar el afán de justicia de miles de millones de personas con las situaciones concretas que presenta la vida real. La Iglesia Católica, con sus estructuras e instituciones, les acompaña en este esfuerzo, que busca lograr una solidaridad concreta, y la Santa Sede sigue con interés las iniciativas que la FAO emprende, alentando todas sus actividades. Les agradezco este momento de encuentro, y bendigo el trabajo que desempeñan a diario al servicio de los últimos. ¡Muchas gracias!


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Effetá

Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre ´El. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: “Effetá”, que quiere decir: “¡Ábrete!” Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7, 31-37). Al principio todo era sordera, todo era silencio. El Dios creador dice “effetá” y comienza su obra maravillosa: la creación. Él habla y comienzan a surgir las creaturas. Brotan, saltan. Creo verlo, creo escucharlo. El mundo surge majestuoso de la voz de Dios. Las cascadas, los desiertos; aquellas maravillas naturales que ahora son patrimonio de la humanidad: el sótano de las golondrinas, el desierto de Altar, la famosa Wirikuta, centro ceremonial de los huicholes. El desierto del pinacate. Los animales de Australia, con sus marsupios, con sus grandes colas y fuertes patas, los canguros, los gorilas del África, que gritan todo el tiempo, los feroces leones de la sabana que rugen de manera impresionante.

La voz del Dios del silencio hace nacer a la vida

(Gn 1), los más excelentes y sinfónicos sonidos, imaginemos el impresionante mar, los océanos todos; los altos picos de las montañas con sus ecoicas voces; el rayo con su crash detonador; los murmullos de las cavernas; los cantos de los pájaros, los zumbidos de los mosquitos y el canto de las ballenas. Los lobos otilantes, las aves nocturnas ululantes; las abejas con sus zumbidos.

En fin, todo cuanto en la tierra y el espacio llena de sonidos la naturaleza puso fin al silencio al escuchar la voz prodigiosa del creador. Algunas de las obras de Dios, que son más grandes llevan de preludio un gran silencio. Recuerdo ahora la concepción del Bautista, cómo su padre, Zacarías se queda mudo al enterarse de su anciana paternidad. Y este silencio tiene duración hasta que el Bautista es nacido; más aun, hasta que es llevado a cumplir la ley de Moisés; cuando están por ponerle el nombre, cuando él, Zacarías escribe en una pizarra el nombre que deberá llevar su primogénito, se le suelta la lengua y bendice a Dios que hace maravillas (Lc 1, 20-22. 59-64). Jesús, cuando va a iniciar su ministerio escoge ir al silencio, va al desierto, allí se encuentra con el Dios creador de los sonidos, con el Dios del silencio; va ahí a escuchar la voz del Padre, a encontrarse con el Espíritu (Mc 1, 11s), a prepararse a una misión llena de ruido, llena de gritos, llena del lamento desgarrador de los pobres; prefiere el silencio, pues va a comenzar otra gran obra: Jesús, el hijo del Dios creador, va a hacer las mismas obras de su Padre, pero las hará nuevas: la nueva creación, la nueva alianza. Supongo que por eso se va al silente desierto para estar solo con el Padre, maestro de la creación, fabricante de creaturas. Cada que Jesús va a realizar algo, también se retira, al menos a algunos cuantos pasos de donde estén sus discípulos y allí, en el silencio hace oración, se prepara para crear. Y luego regresa al ruido, al mundo que debe cambiar. Esto mismo enseña a sus discípulos, cuando les enseña a orar: entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ahí a tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará (Mt 6, 5s). Antes de morir en la cruz, Jesús lo vuelve a hacer, se retira, deja a sus amigos cerca de él (Lc 22, 41-44), les recomienda que oren, que velen (Lc 22, 40. 46); que aprovechen el silencio de esa noche. Él se aleja de ellos algunos metros y se pone a orar, a charlar con el Padre creador, para decirle que está a punto de renovar el mundo entero con su muerte, para dedicarle su sacrificio, pero también su triunfo. Y ahora, le acercan a un hombre que vive en medio del silencio de sus oídos y del bullicio de las mul-

titudes. Él mira cómo la gente mueve sus bocas, pero no escucha nada; él sabe que algo significan aquellos movimientos labiales, pero no sabe lo que es escuchar. A veces habla, pero no lo sabe hacer bien, él no se escucha, y quienes lo oyen no le entienden. Jesús toca sus oídos, también toca su lengua; y le dice a aquel infeliz: effetá, ábrete; y aquel hombre, antes silencioso, aquel pobre ser, antes lleno de los silencios semejantes a lo que había antes de la creación del mundo, es capaz de escuchar y articular palabras: él fue hecho nuevamente. Ahora podrá saber lo que los demás dicen, ahora podrá saberlo; podrá aprender a hablar, podrá dar gracias, podrá comunicarse; podrá integrarse a una sociedad parlante, él, que antes era todo silencio: silencio en la lengua, silencio en los oídos. Lo más importante será que podrá escuchar no solo sonidos y palabras, sino también será afortunado de escuchar a la misma Palabra que Dios pronuncia. Podrá escuchar el mensaje del Evangelio, las buenas nuevas del Reino de Dios. Podrá ser llamado a seguir a Cristo, a ser discípulo. Pero quizá escogerá ir con su familia a dar gloria a Dios, a conocer la Ley de Dios y ser un verdadero israelita que practica su fe. No habrá más silencios en su vida. El Dios de los sonidos lo ha tocado. También había silencio en el sepulcro donde fue depositado Jesús. Y nadie vio como ocurrió esa maravilla de la resurrección; pero el hecho mismo de resurgir Jesús del sepulcro es anuncio de la nueva creación que estaba brotando en el mundo; otra vez el Dios creador rompe el silencio pronunciando una sola palabra; y esta palabra es Jesús, Palabra eterna del Padre. También había silencio en Jerusalén cuando los apóstoles estaban en espera del Espíritu Santo; pero una vez que éste llegó con su fuerza y su sonido maravilloso de ráfaga de viento, ellos rompieron su quietud, su mutismo se convirtió en pregón, y comenzando por Pedro pueden decir a los judíos primero y después al mundo entero: Jesús ha resucitado (Hch 2). Esto lo hicieron recordando las enseñanzas de Jesús, cuando aún estaba con ellos: lo que se dice en secreto hay que pregonarlo desde las azoteas (Mt 10, 26s), no se puede esconder una ciudad edificada en lo alto de una montaña (Mt 5, 14). El Padre del Cielo comenzó la creación con algo parecido a un Effetá; el Padre del Cielo, resucitó a Jesucristo con un effetá. Y el sepulcro se abrió. Jesús, primogénito de la nueva creación dijo algo parecido: Effetá, Ábrete, a sus discípulos, cuando les mandó: vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a toda creatura (Mt 28, 19). Y el mundo fue hecho nuevamente y sigue siendo recreado cada que se anuncia el evangelio, el hecho glorioso de la resurrección, que no dejará de resonar día a día, hora tras hora y por siempre hasta que todas las cosas tengan a Cristo por cabeza, las del cielo y las de la tierra (Ef 1, 10).


Palabra de Dios “Te seguiré a dondequiera que vayas” Del santo Evangelio según san Lucas 9, 51-62 Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea en Samaria para conseguir alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?” Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a la otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús les contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Seguir a Jesús El evangelio de éste domingo nos presenta a Jesús en su firme determinación de ir a Jerusalén, bien sabemos que al subir a Jerusalén le esperaba la Cruz, el sacrificio, la muerte… pero obediente al Padre se encamina a cumplir valientemente si misión. Mientras esto sucede nos habla del seguimiento; no enseña y nos deja en claro que seguirle implica esfuerzo, implica sacrificio, valentía y libertad. Nos dice que es preciso aceptar con paciencia el fracaso en la misión evangelizadora sin recurrir a la violencia ni a la fuerza; nos recuerda que debemos compartir con Él una vida de incomodidad y pobreza; nos invita a renunciar a todo aquello que sea un obstáculo para el Reino de Dios, incluso aunque se trate de algo muy querido como es la familia, los bienes, las comodidades o el bienestar. El Señor Jesús es exigente, pero merece la pena seguirle, debemos sentirnos orgullosos de recibir su mirada y su invitación para seguirle; sin olvidar todo lo que esto implica y pedirle sinceramente que nos conceda la libertad suficiente y el amor necesario para seguirle sin poner nuestra mirada hacia atrás, hacia lo que se ha quedado; que más bien con muestra manos firmes sobre el arado veamos hacia la meta que Él nos ha propuesto. Por P. José de Jesús Cruz

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¡Cuidado con el hedonismo contemporáneo! Jorge Luis Dávila Piña, 2° Filosofía Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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l hedonismo es una corriente filosófica de la antigüedad pero que, de uno u otro modo, hoy en día sigue suscitando seguidores. Aunque muchos de ellos no están conscientes de pertenecer a dicha corriente de pensamiento. La palabra hedonismo viene del griego hedoné, que significa “placer”. Se ha llamado “hedonismo” a la tendencia consistente en considerar que el placer es un bien; en muchos casos se ha estimado que el placer es el mayor bien, o se ha identificado “placer” con “bien” . Esta doctrina fue sostenida por una de las escuelas socráticas, la cirenaica, fundada por Aristipo de Cirene (435-355 a.C.), y adoptada después por Epicuro. Todo su sistema se puede bien sintetizar en una muy sencilla premisa: “procurar siempre el máximo de placer con el mínimo de dolor” ; “el placer es el principio y el fin de la vida feliz” .

Para Aristipo lo único que le preocupaba era la cuestión práctica de hallar la felicidad en la presente vida, tomando como base una orientación esencialmente materialista. De este modo el fin supremo de la existencia humana es el placer. Sin embargo para Ariatipo, no debe dominarnos el placer sino nosotros a dominarlo a él, “poseo, no soy poseído” , era su lema. El hombre busca siempre su propia felicidad: está es su constante búsqueda. Lo malo es que muchas de las veces se topa con corrientes como esta del hedonismo y se deja guiar fácilmente, pensando que ha encontrado lo que tanto buscaba. Hoy en día un gran número de personas buscan el placer a toda costa y buscan también huir del dolor. El hombre tiene que lograr su felicidad que consiste, según el hedonismo, en obtener la mayor cantidad posible de placer, que es el único bien, y evitar el dolor, que es el único mal. Éste es el criterio de la conducta humana, pero tenemos que estar conscientes de que la felicidad va más allá del simple sentir bonito por un momento, y que el placer no es el único medio para alcanzar la felicidad tan añorada por cada ser humano.

El hedonismo nos lleva muchas veces, al consumo de sustancias que producen placer, como por ejemplo: el alcohol y las drogas, que son las principales fuentes de placer artificial en nuestra sociedad. Seguimos viendo reflejado de una manera tangible y palpable nuestro hedonismo contemporáneo, nos damos cuenta que seguimos siendo movidos por el adagio de “obtener el máximo de placer con el mínimo de dolor”. De este modo el mundo se está volviendo hedonista, justificando la búsqueda de placer como si éste fuera la felicidad, Los jóvenes, ante todo, se convierten en vulnerables a todo tipo de corriente que el mundo le proponga, ya que éste, al no tener un juicio recto bien formado, se convierte en presa fácil de las distintas corrientes presentes en la actualidad, pero ante todo del hedonismo, ya que este se presenta a todo momento y bajo cualquier circunstancia. Pienso que, ante todo, se debe educar en la virtud de la templanza que es la que nos enseña a darle la justa medida a las cosas, es decir, no nos permite caer en los excesos: “es el término medio en los placeres” . Por lo que el trabajar en el ejercicio de ésta, sería lo más favorable. Se debe buscar siempre el equilibrio, el punto medio, es decir, que no vaya a acaecer mi propia muerte por falta de alimento pues no quiero ser rehén de ese placer o puedo irme hasta el otro extremo que es hacerme prisionero de uno o distintos placeres. Todos los excesos son malos, así nos lo enseña Aristóteles en su “Ética a Nicómaco”, cuando enuncia que: “se peca por exceso o por defecto”. Ahora bien, sí hay que buscar el bien, pero no el que nos presenta la teoría hedonista, sino un bien soberano y que nos trascienda, no debemos conformarnos con los placeres parciales que este mundo nos ofrece, sino los duraderos y que nos aprovechen, en eso de verdad que consistiría nuestra verdadera felicidad: la felicidad está en Dios.


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Tu palabra, Señor, ilumina nuestra fe

Verbum Domini, Benedicto XVI Por: Rafael Gómez

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uchos hombres y mujeres usamos las palabras con gran ligereza y como ignorando su valor. Con ellas construimos, destruimos y hasta devastamos, pero pocas veces con ellas edificamos. Porque: “En la boca están la vida y la muerte (Prov 18, 21)”. En cambio cuando Dios habla, Dios crea y cuando Dios crea, Dios ama. Dice el evangelio de san Juan (1, 1, 3-4 y 14): “En el principio ya existía la Palabra y aquél que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Por medio de Él, Dios hizo todas las cosas y nada de lo que existe fue hecho sin Él. Aquél que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros”. El Señor ha estado siempre pendiente de hablar con el ser humano y, mediante su Espíritu, hace en nosotros una nueva creación. Así, pues, la permanente iniciativa de Dios para nosotros es hablar creando y crear hablando. El texto que hemos leído del evangelio de Juan es admirable por la unción del Espíritu que implica, ya que nos ofrece una síntesis de la fe cristiana: El discípulo amado, de su experiencia personal de encuentro y seguimiento de Jesús, tuvo tal certeza interior, que es todo un modelo de fe para nuestra fe; supo que Jesús es la Sabiduría de Dios hecha hombre y supo que Jesús es la Palabra eterna hecha un hombre mortal. De tal manera Dios se quiere comunicar con el ser humano que se hace carne siendo la Palabra y desde su humanidad no solo nos explica el Evangelio, sino que nos acerca al Padre en el Espíritu Santo. Por eso, la manera de entender realmente nuestra naturaleza humana solo es posible en el encuentro con quien es la Palabra, mientras escuchamos dócilmente la obra del Espíritu Santo. Hemos de leer, en un espíritu de oración, el texto con el que iniciamos para que el discípulo amado nos invite a recostar la cabeza en el pecho de Jesús del que brotó sangre y agua y nos hable de Él, que es la Palabra, porque cuando ella se nos manifiesta y en nosotros crea, nosotros respondemos personalmente: “Creo”. Y es que el hombre solo puede tener fe si se decide y se dispone al impulso divino. Es un hecho que aquél “por quien se hizo todo” y se hizo hombre por todos los hombres, es el único por quien estamos invitados a vivir la vida íntima de Dios; por eso decimos que: “Cuando Dios habla y crea, se hace posible que el hombre crea”. En cuanto ocurre la respuesta humana al impulso divino, todo hombre y mujer que contestan con un “sí”, una llamada interior los impulsa a escuchar y a seguir a Jesús y es la manera como la Palabra divina se expresa con palabras humanas, porque la Palabra eterna se hizo pequeña, como para necer en un pesebre y quedarse al alcance de todos, para que la salvación del hombre se convierta en el motivo de todo. Así es como entendemos el mensaje de la Cruz: “La Palabra enmudece, se hace

un silencio mortal porque se ha expresado hasta quedar sin palabras y sin guardarse nada para sí y le da sentido a este silencio que nos conduce al misterio luminoso de la resurrección, que hace de la Palabra de Dios hecha hombre, crucificada y resucitada, el Señor de todas las cosas; la Luz del mundo”. El Señor no cesa de buscarnos y nosotros no cesamos de buscar el sentido de nuestra vida, pero si leyéramos su Palabra, descubriríamos nuestra dignidad en ser imagen de Dios, nuestro significado en seguir a Jesús, y nuestro fin último, nuestra felicidad, en vivir, por la Palabra viva, la vida íntima de Dios. Por nuestra fe es que podemos responder al que es la Palabra: “¿Cómo es que yo te busco Señor?, porque al buscarte, busco mi vida feliz. Haz que yo te busque para que mi alma viva, porque mi cuerpo vive de mi alma y mi alma vive de ti”.

JUNIO 30 DE 2013

Populorum progressio Y a vimos cómo el documento va directamente en contra de la revolución armada, pero salvaguardando –como ya lo había dicho la Gaudium et spes n. 79- el derecho a la legítima defensa. Desgraciadamente en las controversias que se produjeron al año siguiente (1968) acerca de si los cristianos podían participar en las revoluciones estudiantiles o campesinas que se produjeron, algunos leyeron el fragmento mencionado en el número 31 como si fuera una canonización de la violencia. Pablo VI, en su viaje a Colombia, tuvo que afirmar que “la violencia no puede ser nunca ni evangélica ni cristiana”, pero esto no quita que en circunstancias muy excepcionales pueda ser un legítimo mal menor, como también lo han reconocido textos posteriores del magisterio del pontificado de Juan Pablo II.

...Lo de Dios a Dios

Por David Grimaldo

no son suficientes las ayudas asistenciales, las limosnas; hay que cambiar las conciencias y las estructuras, dice el Papa: “El combate contra la miseria, urgente y necesario, es insuficiente. Se trata de construir un mundo donde todo hombre, sin excepción de raza, religión o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana, emancipado de las servidumbres que le vienen de la parte de los hombres y de una naturaleza insuficientemente dominada; un mundo donde la libertad no sea una palabra vana y donde el pobre Lázaro pueda sentarse a la misma mesa que el rico (cfr. Lc 16,19-31). Ello exige a este último mucha generosidad, innumerables sacrificios y esfuerzo sin descanso” (n. 47).

Debido a que las palabras del número 31 también podrían entenderse como una excusa conservadora, para que quizás “cambie algo a fin de que no cambie nada”, el Papa Pablo VI tiene que añadir en el número 32: “Entiéndasenos bien; la situación presente tiene que afrontarse valerosamente y la injusticia que trae consigo debe combatirse y vencerse. El desarrollo exige transformaciones audaces, profundamente innovadoras. Hay que emprender, sin esperar más, reformas urgentes”. En el número 37 trata brevemente siete cuestiones: la alfabetización, la familia, la demografía, las organizaciones profesionales, el pluralismo legítimo, la promoción cultural y la tentación materialista. Al hablar de la demografía el Papa reconoce “que muchas veces un crecimiento demográfico acelerado añade sus dificultades a los problemas del desarrollo; el volumen de la población crece con más rapidez que los recursos disponibles y nos encontramos, aparentemente, en un callejón sin salida. Así, pues, el problema de la explosión demográfica existe y la Iglesia está de acuerdo en que se frene el crecimiento de la población mundial. No se trata de que las personas se reproduzcan como conejos, pero el fin bueno no justifica los medios malos, no todo vale a la hora de planificar la natalidad. Las políticas demográficas deben respetar la ley moral y la justa libertad de los esposos. La segunda parte de este documento el Papa le titula: “Hacia el desarrollo solidario de la humanidad”. Se plantea primeramente con acentos trágicos el tema de la “lucha contra el hambre”. El Papa habla de la urgencia de la cuestión, pero insiste que

Los números 48 y 49 hablan del deber de solidaridad. El Papa Pablo VI les dice a los ricos que si no quieren cumplirlo por amor a los pobres, tendrán que ser solidarios por egoísmo: “Lo superfluo de los países ricos debe servir a los países pobres… Los ricos, por otra parte, serán los primeros beneficiados de ello. Si no, su prolongada avaricia no hará más que suscitar el juicio de Dios y la cólera de los pobres, con imprevisibles consecuencias”. Los números 62 y 63 se refieren a dos obstáculos que hay que superar: el “nacionalismo” y el “racismo”. Los números 64 y 65 se pueden resumir en la frase siguiente: “La solidaridad mundial, cada día más eficiente, debe permitir a todos los pueblos el llegar a ser por sí mismos artífices de su destino”. En el último párrafo la Populorum Progressio resume, en una frase-slogan, todo lo que con ella el Papa Pablo VI quiso transmitir a la Iglesia y al mundo: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.


JUNIO 30 DE 2013

...Y aquĂ­ van las partes de la Misa.... (novena parte)


CÁLIZ COPONES CUSTODIAS CANDELEROS FLOREROS IMÁGENES EN BULTO RELICARIOS CRISMERAS LAVABOS SAGRARIOS VINAJERAS RECLINATORIOS INCIENSARIOS ALCANCÍAS MANTELES ORNAMENTOS

Salvador González Guzmán

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