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Dos conversos se ordenan sacerdotes en Cuba

Año 4

No. 190 Semana del 30 de septiembre al 06 de octubre de 2012

¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! La comunidad cristiana se construye cada día dejándose guiar por la Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo, acogiendo el don de la iluminación, de la conversión y de la consolación, que el Espíritu comunica a través de la Palabra. Sínodo de la Palabra 2007

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SI FUÉRAMOS SORDOS, ESTARÍAMOS CIEGOS

Es difícil vivir con los demás, pero no se puede vivir sin ellos. Es necesario contar con las personas para seguir adelante. De igual manera, los miembros del cuerpo humano son vitales para una vida saludable.

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CORTAR EL MAL DE RAÍZ...

Hay variedad de elementos en estos breves nueve versículos. Pues se abordan al menos cuatro temas: el exorcista que no era discípulo, la recompensa a los que acojan a los que son de Cristo, el escándalo a los pequeños, y el rechazo radical...

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¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

Desde que México obtuvo su independencia, o sea desde que nuestra nación decidió que ya era lo suficientemente madura como para no tener que depender de otra al decidir su destino, sus prioridades y las leyes con las que regiría las ...

Los conversos Neldo José Hernández Alonso y Maykel Águila Moya, quienes acogieron la fe católica en su adolescencia a pesar del proceso de descristianización iniciado por el régimen comunista en 1959, recibieron la ordenación sacerdotal.

 La ceremonia fue presidida por el Obispo de Santa Clara, monseñor Marcelo González Amador, quien agradeció a Dios por los nuevos sacerdotes y a las familias y comunidades cristianas por haberlos acompañado en su vocación.

Los nuevos sacerdotes, ambos de 33 años de edad, se criaron en familias que poco a poco fueron dejando de lado la práctica religiosa debido a la presión social y a lo riesgoso que implicaba ser católico en Cuba. “He nacido en una familia de grandes valores humanos pero no fundamentados en los valores y en la fe cristiana que son realmente los más importantes. La práctica religiosa en mi familia desagraciadamente se ha dejado en el olvido por falta de práctica, por presión social o miedo”, relató el ahora P. Maykel Águila Moya.
En una nota publicada en el 2009, el entonces seminarista relató que a diferencia de su hermano, él no fue bautizado de pequeño pues “manifestar ciertas creencias religiosas podría perjudicarnos en la sociedad”.
“Mi madre de pequeña visitaba la iglesia y recibió los sacramentos de iniciación cristiana, pero cuando las cosas fueron cambiando se fue quedando la fe solo en el recuerdo. Siempre yo me preguntaba de pequeño, porque en la escuela señalaban y miraban diferente a los muchachos que iban a la iglesia; y sin embargo, estos para mi eran los mejores estudiantes y los más educados”.

 Sin embargo, fue la muerte de su padre –cuando tenía 13 años-, lo que hizo que cuestionara “sobre la existencia humana y la vida después de la muerte”.
“Por invitación de unos amigos asistí a la Iglesia y (…) desde ese momento todo en mi vida cambió, fui conociendo quién es Jesús de Nazaret”, afirmó.
“He vivido mi juventud como un joven más, con ilusiones, esperanzas, he pasado trabajos, carencias como los demás cubanos, pero con la diferencia de que sé que tengo un Dios en quien confiar, y con Él no debo temer a nada ni a nadie, pues Él siempre está junto a mí”, expresó.

Una experiencia similar vivió Neldo Hernández quien recordó que cuando fue pequeño era llevado por su abuela a la iglesia Sancti Spíritus. Sin embargo, las “inconveniencias” que esto podía traer, hizo que fuera dejado en casa. “Me recuerdo sentado en el balcón llorando porque abuela materna’ se iba sin mí, ahí donde se ve a La Virgencita, relató. 

Sin embargo, a los 14 años pidió ser bautizado y regresó a la Iglesia “como el hijo pródigo, vapuleado por la vida, maltrecho por elecciones propias y otras ajenas”.
Desde entonces, afirmó, “he descubierto que el caído y lejano encontrará brazos tendidos de un Padre y extendidos de un Hijo, lo mismo que experimenté yo”.


SEPTIEMBRE 30 DE 2012

Fuera de la Iglesia ¿Hay salvación?

C

uando Moisés está al final de su vida, designa a setenta ancianos que le ayuden a guiar al pueblo de Israel y de inmediato el Espíritu del Señor desciende sobre ellos y éstos comienzan a profetizar. Al mismo tiempo, sucede algo inesperado: dos personas no designadas por Moisés también reciben el mismo Espíritu. Josué un joven ayudante de Moisés, va a decirle a su maestro: “prohíbeselo”, pero él respondió: “Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el Espíritu del Señor” (Números 11,28). En el Evangelio de este domingo encontramos una escena semejante: Juan, uno de los Apóstoles, ha visto a alguien que sin ser del grupo, lanzaba demonios en nombre de Jesús y se lo prohíbe, y va a comunicárselo a Jesús y Él le responde: “no se lo prohíbas, el que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. ¿Qué pensar de aquellos que están fuera de la Iglesia, pero que hacen algo bueno sin creer todavía en Cristo ni formar parte de la Iglesia? El Concilio Vaticano II nos dice: “Debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en forma de sólo Dios conocida, se asocien a su misterio pascual” (Gaudium et Spes, 22) y por lo tanto están en camino de salvación. Ciertamente no se trata de una doctrina nueva, inventada por el Concilio, ya en la Sagrada Escritura leemos: “Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (Timoteo 2,4); y también “es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes” (Timoteo 4,10), principalmente, por lo tanto, no exclusivamente de los creyentes. Los caminos ordinarios para salvarnos son la fe en Cristo, el bautismo y la permanencia en la Iglesia. Pero hay caminos extraordinarios. Jesús en el Evangelio, parece exigir dos cosas a los que están “fuera”: primero, que no estén en contra de Él, es decir, que no combatan la fe y sus valores y no se pongan contra Dios. Segundo, que si no están en disposición de servir y amar a Dios, al menos que sirvan y amen su imagen, que es el hombre, en especial al pobre, al necesitado, y también ellos escucharán las palabras de Jesús: “Vengan benditos de mi Padre porque lo que hicieron con uno de estos hermanos míos, conmigo lo hicieron” (Mateo 25,31). San Agustín nos dice: “Hay muchos que están dentro, y otros que se dicen dentro están en realidad fuera”. Todo bien que se hace dentro o fuera de la Iglesia, merece apoyo; la ley natural está inscrita en nuestros corazones. Alguna persona preguntará ¿entonces, debemos dejar tranquilos a cada uno en su convicción, no evangelizar más, no promover la fe en Cristo y la adhesión a la Iglesia? NO. Debemos hacerlo, como nos dice san Pedro: “con dulzura y respeto” (1 Pedro 3,16). Debemos predicar, creer en Cristo Jesús y a vivir TODO lo que Él nos enseña. Nuestro Plan Diocesano nos ordena: ¡Iglesia potosina, profundiza tu encuentro con Cristo vivo! ¡Escucha la Palabra de Dios, medítala, ponla en práctica y anúnciala!

Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

Jesús en la cruz

Por Pacco Magaña (Tercera de tres partes)

Queridos hermanos y hermanas:

Al repetir desde la cruz precisamente las palabras iniciales del Salmo, —“Elí, Elí, lemá sabactaní?”— “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46), gritando las palabras del Salmo, Jesús reza en el momento del último rechazo de los hombres, en el momento del abandono; reza, sin embargo, con el Salmo, consciente de la presencia de Dios Padre también en esta hora en la que siente el drama humano de la muerte. Pero en nosotros surge una pregunta: ¿Cómo es posible que un Dios tan poderoso no intervenga para evitar esta prueba terrible a su Hijo? Es importante comprender que la oración de Jesús no es el grito de quien va al encuentro de la muerte con desesperación, y tampoco es el grito de quien es consciente de haber sido abandonado. Jesús, en aquel momento, hace suyo todo el Salmo 22, el Salmo del pueblo de Israel que sufre, y de este modo toma sobre sí no sólo la pena de su pueblo, sino también la pena de todos los hombres que sufren a causa de la opresión del mal; y, al mismo tiempo, lleva todo esto al corazón de Dios mismo con la certeza de que su grito será escuchado en la Resurrección: “El grito en el extremo tormento es al mismo tiempo certeza de la respuesta divina, certeza de la salvación, no solamente para Jesús mismo, sino para muchos” (Jesús de Nazaret II, p. 251). En esta oración de Jesús se encierran la extrema confianza y el abandono en las manos de Dios, incluso cuando parece ausente, cuando parece que permanece en silencio, siguiendo un designio que para nosotros es incomprensible. En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: “En el amor redentor que le unía siempre al Padre, Jesús nos asumió desde el alejamiento con relación a Dios por nuestro pecado hasta el punto de poder decir en nuestro nombre en la cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (n. 603). Su sufrimiento es un sufrimiento en comunión con nosotros y por nosotros, que deriva del amor y ya lleva en sí mismo la redención, la victoria del amor. Las personas presentes al pie de cruz de Jesús no logran entender y piensan que su grito es una súplica dirigida a Elías. En una escena agitada, buscan apagarle la sed para prolongarle la vida y verificar si realmente Elías venía en su ayuda, pero un fuerte grito puso fin a la vida

terrena de Jesús y al deseo de los que estaban al pie de la cruz. En el momento extremo, Jesús deja que su corazón exprese el dolor, pero deja emerger, al mismo tiempo, el sentido de la presencia del Padre y el consenso a su designio de salvación de la humanidad. También nosotros nos encontramos siempre y nuevamente ante el “hoy” del sufrimiento, del silencio de Dios —lo expresamos muchas veces en nuestra oración—, pero nos encontramos también ante el “hoy” de la Resurrección, de la respuesta de Dios que tomó sobre sí nuestros sufrimientos, para cargarlos juntamente con nosotros y darnos la firme esperanza de que serán vencidos (cf. Carta enc. Spe salvi 35-40).

Queridos amigos, en la oración llevamos a Dios nuestras cruces de cada día, con la certeza de que Él está presente y nos escucha.

El grito de Jesús nos recuerda que en la oración debemos superar las barreras de nuestro “yo” y de nuestros problemas y abrirnos a las necesidades y a los sufrimientos de los demás. La oración de Jesús moribundo en la cruz nos enseña a rezar con amor por tantos hermanos y hermanas que sienten el peso de la vida cotidiana, que viven momentos difíciles, que atraviesan situaciones de dolor, que no cuentan con una palabra de consuelo. Llevemos todo esto al corazón de Dios, para que también ellos puedan sentir el amor de Dios que no nos abandona nunca.


SEPTIEMBRE 30 DE 2012

Queridas familias potosinas, construyamos la paz!

Sacramentos y sacramentales

L

Por P. Juan José Torres Galván

os fines de los Sacramentos son: dar culto a Dios, santificar a los hombres y edificar el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Los Sacramentos suponen la fe y la robustecen, hay que facilitar que los fieles puedan recibirlos con frecuencia. Los sacramentales son signos que producen un efecto espiritual en quien los recibe, gracias a la intercesión de la Iglesia. Santifican la vida de los creyentes y los disponen positivamente a recibir la gracia de los Sacramentos. Tanto los Sacramentos como los sacramentales se nutren de la gracia del Misterio Pascual de nuestro Señor Jesucristo y hacen posible que la vida del hombre se ordene a la gloria de Dios. El Concilio Vaticano II pidió revisar los rituales de Sacramentos y sacramentales, disponiendo lo siguiente: 1) Dar cabida al uso de la lengua vernácula (propia de cada pueblo). Incluir en la redacción de los nuevos rituales las instrucciones del ritual romano. 2) Restaurar el catecumenado de adultos y renovar el rito del Bautismo de adultos. 3) Incluir en los ritos de iniciación cristiana (en los lugares de misión) aquellos ritos propios de la cultura que sean compatibles con el rito cristiano. 4) Renovar el rito del Bautismo de niños, subrayando la responsabilidad de los papás y padrinos. 5) Redactar un rito breve del Bautismo para ocasiones especiales: cuando celebran este sacramento los catequistas (en las misiones), o cuando un laico celebra el Bautismo de emergencia, en ausencia de un diácono o presbítero. 6) Para las personas que se convierten a la Iglesia católica, ya válidamente bautizados, se debe elaborar un rito de admisión en la comunión de la Iglesia. 7) El ritual de la Confirmación debe subrayar su íntima conexión con el sacramento del Bautismo. 8) El nuevo ritual de la Penitencia, debe hacer más patente lo que es este Sacramento y sus efectos en la vida del cristiano. 9) El sacramento de la Unción de los enfermos (antes llamado “Extremaunción”, pues se recibía en los últimos momentos de vida), se debe recibir cuando el cristiano empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez. 10) Revisar el rito de la Ordenación presbiteral y la Ordenación episcopal. 11) Revisar, enriquecer y adaptar el rito del Matrimonio. 12) La celebración de los sacramentales debe cumplir con el ideal propuesto por la renovación litúrgica: la participación consciente, activa y fácil de los fieles. Establecer cuáles de estos sacramentales pueden ser administrados por laicos debidamente cualificados. 13) Revisar, renovar y adaptar el rito de la profesión religiosa y la renovación de votos, celebrándolos dentro de la celebración Eucarística. 14) El rito de las Exequias debe expresar su sentido pascual, respondiendo a las tradiciones de cada país. Referencia de lectura: Sacrosanctum Concilium 59-82

Les saludo deseando la paz del Señor en ustedes.

lugar de humanización y, sobre todo, la primera que educa a la paz.

Esta semana quiero invitarles a ser constructores de paz, de esa paz que sólo el Señor puede darnos. «La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14,27)

Para construir la paz, nuestra atención debe dirigirse a la familia para facilitar su cometido, y apoyarla, promoviendo de este modo por doquier una cultura de la vida. La eficacia del compromiso por la paz depende de la concepción que el mundo tenga de la vida humana. Si queremos la paz, defendamos la vida. Esta lógica no solamente descalifica la guerra y los actos de violencia, sino también todo atentado contra la vida del ser humano.

Sabiendo de la gran responsabilidad que como padres e hijos de familia tenemos en la construcción de la paz, que es un don que Dios nos ha dado y nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo para que conduzca nuestras vidas y nos haga cumplir el mandato evangélico. Le pido a Padre Dios que los bendiga, que bendiga a cada una de sus familias, en estos tiempos en que nos cuesta ser constructores del bien, en una sociedad que clama vivir en paz, vivir en la seguridad, vivir en la justicia y la reconciliación. Como Iglesia estamos comprometidos con las autoridades civiles a fin de que promuevan y tutelen por la vida de todo hombre, desde la concepción hasta su fin natural. Además, pedimos para la familia el debido reconocimiento y un apoyo afectuoso y efectivo. De hecho, sabemos bien, que en el contexto actual la institucional familiar se pone en tela de juicio, casi en un intento de ignorar su irrenunciable valor. Los que sufren las consecuencias son los grupos sociales mas débiles, especialmente las jóvenes generaciones, mas vulnerables y por eso mas fácilmente expuestas a la desorientación, a situaciones de automarginación y a la esclavitud de las dependencias. Es importante reconocer que la familia, tal como Dios la ha constituido, es el principal sujeto que puede favorecer un crecimiento armonioso y hacer madurar personas libres y responsables, formadas en valores profundos y perennes. Nuestra Iglesia Potosina es rica en valores fundamentales que podemos descubrir en cada comunidad, en cada familia; pero sabemos muy bien que esta gran riqueza se está viendo afectada por el miedo y la desesperanza que van en crecimiento porque cada persona no se compromete por construir aquello que anhela: la paz. Su futuro depende de cada una de ellas y de su conjunto, y de su capacidad de comprometerse por la paz. Este compromiso sólo será posible en una sociedad unida. Sin embargo, la unidad no es uniformidad. La cohesión de la sociedad está asegurada por el respeto constante de la dignidad de cada persona y su participación responsable según sus capacidades, aportando lo mejor que tiene. Con el fin de asegurar el dinamismo necesario para construir y consolidar la paz, hay que volver incansablemente a los fundamentos del ser humano. La dignidad del hombre es inseparable del carácter sagrado de la vida que el Creador nos ha dado. En el designio de Dios, cada persona es única e irremplazable. Viene al mundo en una familia, que es su primer

Queridas familias, es tiempo de unir nuestras fuerzas para desarrollar una sana antropología que integre la unidad de la persona. Sin ella, no será posible construir la paz verdadera. Tengamos en cuenta que sólo una solidaridad efectiva constituye el antídoto a todo esto. Solidaridad para rechazar lo que impide el respeto de todo ser humano, solidaridad para apoyar las políticas y las iniciativas que actúan para unir los pueblos de modo honesto y justo. Es grato ver los gestos de colaboración y verdadero diálogo que construyen una nueva manera de vivir juntos. Una mejor calidad de vida y de desarrollo integral sólo es posible compartiendo las riquezas y las competencias, respetando la identidad de cada uno. Pero un modo de vida como éste, compartido, sereno y dinámico, únicamente es posible confiando en el otro, quienquiera que sea. Las generaciones futuras merecen un porvenir de paz, la primera tarea es la de educar en la paz, para construir una cultura de paz. La educación, en la familia o en la escuela, debe ser sobre todo la educación en los valores espirituales que dan a la transmisión del saber y de las tradiciones de una cultura su sentido y su fuerza. El espíritu humano tiene el sentido innato de la belleza, del bien y la verdad. Es el sello de lo divino, la marca de Dios en él. De esta aspiración universal se desprende una concepción moral sólida y justa, que pone siempre a la persona en el centro. La educación en la paz formará así hombres y mujeres generosos y rectos, atentos a todos y, de modo particular, a las personas más débiles. Pensamientos de paz, palabras de paz y gestos de paz crean una atmósfera de respeto, de honestidad y cordialidad, donde las faltas y las ofensas pueden ser reconocidas con verdad para avanzar juntos hacia la reconciliación. El Señor les Bendiga y les de su paz. Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí


Nuestra historia

Profundización en la fe y unidad de los cristianos

E

l pasado 11 de octubre de 2011 fue convocado el annus fidei por medio de LA CARTA APOSTÓLICA PORTA FIDEI. “He decidido −dice el Papa− convocar un Año de la fe”. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebran también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis, realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica», Porta fidei, 4. «A principios de 1967, como ya señalaba el teólogo Joseph Ratzinger en su famosa conferencia pronunciada en Bamberg, en el mes de julio del año anterior— «reina un cierto malestar, una atmósfera de frialdad y también de desilusión, como la que normalmente sigue a los momentos de alegría y de fiesta». En esa situación, con la exhortación apostólica Petrum et Paulum, publicada el 22 de febrero de 1967, Pablo VI convoca el Año de la Fe: desde el 29 de junio de 1967 al 29 de junio de 1968, toda la Iglesia está llamada a celebrar para conmemorar los 1900 años del martirio de los apóstoles Pedro y Pablo, “primeros maestros de la fe”, con ello no quiere decir, evidentemente, que la conferencia de Bamberg fuese la que moviera a Pablo VI a tal convocatoria− parece ser que el clima de cierta confusión que siguió al concilio todo ello, hizo necesaria una profesión de fe por parte del Papa. El Papa nos recuerda en la Carta Porta fidei que: “Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas», Porta fidei, 2. Con esta perspectiva, no es extraño que el Papa haya convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012, sobre el tema de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. La clave está y estará en leer los textos conciliares, como señala el Papa, quien une esta lectura con otro hecho irrenunciable: hay que encontrar nuevas maneras de profesar públicamente el Credo. Lectura cristiana del concilio Vaticano II más profesión de la fe contenida en el Símbolo: he aquí las dos claves de la ecuación. El Papa quiere que todo ello se una a los preambula fidei que muchos de nuestros contemporáneos, sin ser aún creyentes, mantienen en su mente y rumian en su corazón: «No podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico «preámbulo» de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de “lo que vale y permanece siempre”, Porta fidei, 10 § 6.

Si fuéramos sordos, estaríamos ciegos

E

Por Pbro. Lic. Salvador González Vásquez

s difícil vivir con los demás, pero no se puede vivir sin ellos. Es necesario contar con las personas para seguir adelante. De igual manera, los miembros del cuerpo humano son vitales para una vida saludable. El cuerpo necesita del buen funcionamiento de sus órganos, para encontrarse en buenas condiciones. Es muy lamentable tener que perder alguno de nuestros miembros, sobre todo si se trata del oído o de la vista. Entre lo doloroso, lo más terrible es perder el oído, porque la persona que no oye, no puede ver con claridad lo que son las cosas. El sordo ve cosas, pero no entiende el significado. De nada sirve que veamos objetos, si no sabemos lo que son, ni para que fueron hechos. Y hablando de un modo universal, cuando estamos sordos vemos el universo pero no sabemos lo que es, y por lo mismo no captamos su sentido; vemos cosas, pero no miramos nada. Los objetos se ven mejor, cuando sabemos lo que son y para qué fueran hechos. Yo puedo ver una caja, y a simple vista no le encuentro ningún valor, pero si alguien me explica su procedencia, entonces ese objeto se llenará de luz, porque le he encontrado un sentido. Cuando entendemos lo que vemos, lo visto adquiere claridad y así lo podemos mirar mejor. El mismo Sócrates, al contemplar a un joven apuesto, le dijo: “habla para que te vea”. Porque a través del oído, se nos abren los ojos. Cuando alguien nos explica lo que son las cosas es cuando mejor valoramos las realidades. Si nos pusiéramos a descifrar el mundo y sus significados, entonces nuestra vida se llenaría de luz, las cosas serían más hermosas y el mundo recobraría su valor original. El hombre se ha vuelto ciego, porque ha renunciado a escuchar. El ser humano está sordo, y por ello se encuentra ciego. Porque el que no escucha, no entiende la vida, y así no podrá reconocer el valor de las cosas. Y en esa situación se encontrará sumergido en la oscuridad. Cuando el hombre esta sordo, también esta ciego. Ya lo decía Jesús, que hay quienes viendo no ven, y oyendo no oyen. Los que físicamente son ciegos, ven con más claridad. Porque todo lo ven con el corazón, y sobre todo porque escuchan y le dan sentido a la vida. El hombre deprimido esta condenado a la ceguera, porque a todo lo que ve no le encuentra su significado. Y por eso la vida ha perdido su sentido, es decir, su razón de ser. Las cosas se le han vuelto oscuras, porque ya no escucha el valor que ellas encierran.

No hay que cerrarnos, para no quedarnos sordos, porque sin el oído nuestra vida pierde el sentido y nuestros ojos se ciegan.

Si estamos atentos a escuchar, sabremos lo que el mundo significa. Y así, nuestro universo se llena de luz, y nuestra existencia de valor.


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No está permitido el culto a la santa muerte Por Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez colunga46561@hotmail.com

3ª parte)

Queridos lectores: He comentado en artículos anteriores que este rito y culto no está permitido por la Iglesia Católica. El culto a la santa muerte proviene de los negros santeros de Cuba, y se asentó con los chamanes de Catemaco, Veracruz hacia el s. XIX.

Manifiesto en buena onda Por P. Kino

Q

ueridos lectores de nuestro gran semanario La Red, tomando en cuenta mi experiencia y el diálogo con algunos colegas presbíteros hago el siguiente manifiesto:

En buena onda… háblale a algún sacerdote cuando ingrese un enfermo al hospital, y no a las tres de la mañana cuando se pone grave, pues a esa hora el sacerote está con Morfeo (dios griego del sueño), y no solo eso, tome en cuenta que por la noche o madrugada aumenta la inseguridad en nuestras calles.

En buena onda…

no le pidas al obispo, sacerdote, diácono, que por ser tu amigo o pariente, haga algo que posteriormente lo puedan criticar, como por ejemplo, hacer misas en salones, haciendas, disculpar pláticas pre sacramentales, etc., pues tú, muy “concha” lo lograste, pero no sabes los problemas que se vendrán después, pues se dirá: “¿por qué a ellos sí y a nosotros no?”.

En buena onda… cuando pidas un servicio a un sacerdote, ten algún detalle de caridad con él, por ejemplo, pregúntale si tiene en que trasportarse al lugar del evento, o si trae para el parquímetro, si ya comió, si no está enfermo. Ya de perdis decir gracias, pues aunque sabemos que la gente en nuestra diócesis es buena, no faltará el despistado que diga “es su obligación” y pasa como a la partera, cuando se te ofrece vas por ella hasta en el mejor vehículo, pero una vez que nace el niño la dejas a pie.

En buena onda… si invitas a la fiesta a un hermano sacerdote pregunta si lleva o no prisa, (sobre todo si es fin de semana), pues en ocasiones, tenemos que abandonar la reunión “con panza de farol”, pues no sirvieron pronto la “perrocoa”, y toda la tarde solo cargamos “rines” con salsa y refresco “entripaburros”.

En buena onda… ten caridad con mis colegas ancianitos y enfermos, pues ellos como muchos padres jóvenes también tuvieron su “pegue”, y a veces solo se habla de ellos porque no se les entiende en la homilía, o porque son en ocasiones terquitos etc. Recuerda que también son seres humanos y gracias a ellos muchos han encontrado la salvación de Dios.

En buena onda… no compares sacerdotes y obispos, pues así como los dedos de la mano son distintos, todos son importantes. Podría seguir diciendo más en buena onda… pero ya he agotado el espacio que me proporciona este gran semanario diocesano, así que en buena onda… adiós.

La imagen de la santa muerte es adornada con ofrendas, frutas, especialmente las manzanas, que simbolizan la abundancia; hay ex votos, veladoras, juguetes, billetes, monedas, golosinas, cigarros, puros, bebidas alcohólicas en vasos y botellas. Su fiesta es el 1 de noviembre, el día de los muertos, que dicho sea de paso, no tiene nada que ver venerar a una calaca ese día, con la rica tradición de festejar a los fieles difuntos, que gozan de la iglesia purgante o triunfante, que al final de cuentas es celebrar la vida eterna; vean que contradicción. Para este festejo desde el 31 de octubre en algunos lugares, se cierran las calles donde se tiene esa imagen y rezan un rosario y la visten de blanco, como si fuera la Virgen María; hágame usted favor. Todos los lunes de cada mes, rezan el Rosario y bendicen imágenes, escapularios, medallas y toda clase objetos que tienen que ver con esa devoción. Dice la ministra Enriqueta Romero, encargada del santuario de la santa muerte de la calle de Alfarería 12, de la Ciudad de México: “La gente que visita su altar le rinde pleitesía con la misma devoción con la que lo hacen ante Cristo, los santos y las vírgenes. Se persignan, rezan, le piden y la ofrendan”. ¡Qué aberración e ignorancia! ¿Por qué va en aumento este culto? Muchos fieles ignorantes, al ver que algunos santos, a quienes invocaron no les “cumplieron”, ven en la imagen de la santa muerte a alguien que sí cumple con lo que se le piden, sobre todo en el amor y éxito en los negocios. Cuando una persona se informa sobre el culto, lo primero que se le dice, es que no debe tenerle miedo, sino más bien debe rendirle culto y nunca faltarle al respeto. El trato que le debes dar, debe ser el mismo que a una persona real. Pero si te retiras de este culto, entonces sí te va a ir mal. ¿Qué opina la Iglesia Católica? La Iglesia Católica ha condenado su devoción, como un malentendido teológico que tienen algunos católicos. Esta confusión se debe a que en una cita del Apocalipsis de san Juan, se menciona que la muerte será lanzada a un pozo de lava hirviendo (Cfr.Apocalipsis 20, 13-14). También por las oraciones del rito del sacramento de la unción de los enfermos en la que se pide a Dios una “santa muerte”, es decir, “morir en amistad con Dios”, en el caso de que el enfermo esté en estado terminal. La Sagrada Congregación para el Culto Divino, ha dicho sobre los peligros que pueden desviar la piedad popular y las sugerencias que propone para poner remedio a estas eventuales limitaciones y defectos que de ella se derivan. El Magisterio subraya la gran importancia de la piedad popular, sin embargo, no deja de preocuparle que hay elementos que la amenazan y la desvirtúan, como por ejemplo la insuficiencia de elementos esenciales de la fe cristiana, como el significado salvífico de la Resurrección de Cristo y el sentido de la pertenencia a la Iglesia; además, es evidente la falta de instrucción religiosa y de vida sacramental; asimismo ponen a los santos como centro de su vida y no a Dios; y también se ven en los santos y en este caso en la santa muerte, una concepción utilitarista de algunas formas de piedad y esto obviamente, va en contra de todo lo que significa la intercesión de los santos en la vida de los fieles. Esto por lo tanto, favorece la entrada de las sectas y en la práctica en la devoción a la santa muerte, superstición, fanatismo, brujería, magia y santismo. Como ya lo he mencionado, necesitamos evangelizar a los nuestros y evitar que tengan esas prácticas totalmente contrarias a nuestra fe. Hasta la próxima


IGLESIA

El hombre es lo

Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

excelente para el hombre

LA IGLESIA EN SAN PEDRO

Algunos teólogos basándose en este gran apóstol presentan a la Iglesia como “la nación santa”, como el “pueblo adquirido por Dios”: “Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio” (1Pe 2,9). 1. Templo Santo, Piedras vivas Porque en ella somos ordenados en la tierra como piedras vivas “también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo” (1Pe 2,5). 2. Sacerdocio real, linaje escogido “Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz. Vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois el Pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora son compadecidos” (1Pe 2, 9-10). Jesucristo es Aquel a quien el Padre ha ungido con el Espíritu Santo y lo ha constituido “Sacerdote, Profeta y Rey”. Todo el Pueblo de Dios participa de estas tres funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas. 3. Nación Santa, Nuevo pueblo de Dios. “Así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: Seréis santos, porque santo soy yo” (1Pe 1, 15-16).

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e entre todas las cosas que nos pasan o de entre todos los objetos que poseemos hay algunas que podemos catalogar de buenos, regulares, malos, pésimos o excelentes. Y valga esta taxonomía que nos tiene siempre en la mazmorra de la comparación. Mas, qué hombres llegaron a tener la excelencia: los chinos con la ciudad de Sain, Xi`an, la ciudad de la paz; los orígenes Celtas y su cantar de los Nibelungos; los templos de nuestros ancestros aztecas. Lo cierto es que para ser excelentes se requiere de sobresalir, destacar más que otros para ser de lo mejor el mejor, o al menos eso nos indica la palabra misma del latín: ex− cellere, [excelere] donde ex, indica origen o el punto de partida. Pero nos queda saber cuál punto de partida ese ese cellere. No se encuentra, así someramente el almácigo de la palabra cellere, sin embargo en latín ubicamos cella, lugar para guardar lo valioso como alimento cosechado; y la palabra ceelo, mantener en secreto, velar. −Que no debe confundirse con el griego ζειν, hervir, los famosos celos “afectivos”. Bien, que perseguimos dar con el punto de partida u origen de excelente, que como se asentó ex quiere decir sacar, fuera; y celar, según algunos diccionarios escolares, quiere decir: pulirse en el cumplimiento de las leyes, pero también es ocultar, supongo algo valioso como sucedió con ceelo. Lo excelente podrá agrupar estos dos asuntos, o sea, sacar lo valioso a la luz. De tal suerte que quien se comporta con miramientos es excelente. Demostrar lo valioso que lleva de sí. Revelar al mundo ese arcano sentimiento, esa pulcrísima actitud y labor, nos hará excelentes. Aunque según la historia de la numismática y el historiador Eduardo Dargent, los únicos que tuvieron literalmente la excelencia fueron los Reyes católicos en Sevilla durante el año de 1475, pues éste era el nombre de la moneda acuñada para entonces, aunque también lo fue para los años de 1497, pero con el nombre de excelente de la granada, con un peso de 3,5 gramos de oro, que equivalió, según Dargent al ducado castellano de los Reyes católicos. Lo importante es que ser excelente no esta fuera de nuestro alcance, sino dentro de nuestra trascendencia. Ya lo dice León Tolstói en El zar y la camisa, donde el hombre feliz era el excelente para curar al zar, pero lamentablemente… no contaré el final.

La Iglesia, unida a Cristo, está santificada por Él; por Él y en Él, ella también ha sido hecha santificadora. Todas las obras de la Iglesia se esfuerzan en conseguir “la santificación de los hombres en Cristo y la glorificación de Dios” (SC 10). En la Iglesia es en donde está depositada “la plenitud total de los medios de salvación” (UR 3). Es en ella donde “conseguimos la santidad por la gracia de Dios” (LG 48).

Veamos lo que nos dice nuestro IV Plan Diocesano de Pastoral: “Nosotros, como porción del Pueblo de Dios, reunidos y alimentados por la palabra y fortalecidos por los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, en esta sociedad compleja y pluralista, queremos abrir una nueva ruta al servicio del evangelio de la vida”. (PDP 219). Y viviendo en ese estilo de discípulos y misioneros que anuncia nuestra Iglesia, podamos formar la nación santa, el linaje elegido por Dios que lleve a los demás la Buena Nueva del Reino.

El milagro de Dios

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Cango José Ma. Ortega

l hombre como toda la naturaleza es un milagro de Dios, sabiduría, poder y amor. El hombre desde su concepción empieza a crecer, nace, se desarrolla lo mismo su cuerpo como todas sus potencias hasta que llega al límite que Dios ha señalado.

Pero hay otro crecimiento que no tiene límite y que deberíamos cuidar más que nuestro crecimiento corporal, y es el crecimiento espiritual en la fe, la esperanza y la caridad, necesario para la vida eterna. Este crecimiento son monedas de oro y platino ante Dios. Pero muchas veces solo imitamos a los animalitos: comemos, crecemos, nos desarrollamos solo en lo material, sin pensar en el plan que Dios tiene de nosotros y sin pensar en lo que Cristo hizo para salvarnos. Nosotros no vemos cuando las plantas nacen, crecen, cuando se convierten en árboles y dan frutos. Así también nosotros no nos damos cuenta de nuestro crecimiento; debemos de preocuparnos de vivir siempre unidos a Dios, que es la sabia de nuestro crecimiento espiritual. Jesús misericordioso, hortelano divino, asístenos siempre y pide por nosotros a Dios para que siga haciendo el milagro de que nosotros crezcamos en la vida espiritual.


Los libros y sus autores

07 Por Mtro. Luis Marino Moreno F.

Filosofía Conocimientos básicos para el diálogo Christine Schulz- Reiss

México, Ediciones Arlequín 2007, 144 págs.

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on este libro darás el primer paso para filosofar. Porque la filosofía empezó con la curiosidad por averiguar qué se esconde detrás de las cosas. Algunas de las respuestas de los primeros filósofos son raras, otras admirables. Las ciencias naturales modernas han demostrado que algunos de estos ancianos griegos, cuyas únicas herramientas eran su cabeza y su juicio, encontraron las soluciones correctas a preguntas importantes. Sobre algunos filósofos hay tantos libros que se pueden llenar varios estantes. Nadie puede leerlos todos para entender sus complicadas reflexiones. Muchas veces, lo poco tiene más valor, porque hasta el pensamiento más engorroso se puede dividir en pequeñas partes comprensibles. Y esto es lo que el libro trata de hacer. Lo puedes leer de un tirón desde el principio hasta el fin. O puedes proceder como en un bufete: escoges algunos bocados para probarlos. Quizá se te antoje el primer

Seis ideas para afrontar la crisis Benedicto XVI

(tercera parte)

filósofo, Tales de Mileto. O empiezas por Sócrates o Kant ya has oído sus nombres. También puedes leer el libro de atrás hacia delante. Tú eliges. Este libro, está dirigido a aquellos que están hambrientos del saber. Si hasta hoy piensas que la filosofía es aburrida e incomprensibles, este escrito cambiará tu opinión: este texto a partir de su lectura, será un aderezo que dará mayor sabor a tu existencia. La autora Christine Schulz- Reiss, nació en 1956. Estudió Lenguas y Literaturas Germánicas, Política y Ciencias de la Comunicación en Erlagen y Munich. Trabajó en el Noticiero de Stutgart y luego como reportera en el periódico Abendzietung de Munich. (¿Qué piensa el mundo?) Tiene otro libro de su autoría en el que se describen las cinco grandes religiones. Ella vive con su familia en Munich.

PRINCIPIO DE SUBSIDIARIEDAD

Todos somos responsables en el desarrollo humano. No es bueno impedir la iniciativa privada y tampoco los Estados pueden evadir su responsabilidad en las cuestiones sociales. Cada persona, cada institución, debe asumir su parte. “Se repite cada vez más que toda la humanidad debe adoptar un estilo de vida diferente, en el que los deberes de cada uno con el medio ambiente vayan unidos a los deberes relativos a la persona considerada en sí misma y en relación con los demás”. (Audiencia General 08.07.2009)

CASTEL GANDOLFO.- Tras concluir el rezo del Ángelus, el Papa Benedicto XVI pidió, de forma particular a los peregrinos seguir rezando por los cristianos en Medio Oriente.

El Santo Padre agradeció las oraciones con las que acompañaron su viaje a Líbano, y también exhortó a los fieles y peregrinos a perseverar en sus plegarias “por la paz y el diálogo tranquilo entre las religiones”. 

En sus palabras Benedicto XVI pidió a los fieles a confiar en “la humilde Virgen María, que se celebró con el título La Merced, para que se apiade de nosotros y nos ayude en el camino hacia Cristo, verdadero portador de la paz y la alegría en el corazón de los hombres”.

MÉXICO.- Carlos Aguiar Retes, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, entrevistado, habló sobre el próximo Sínodo de Obispos que tendrá lugar en Roma del 7 al 28 de octubre bajo el lema: “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.

 Explicó que este Sínodo pretende “el esclarecimiento de las líneas fundamentales de la nueva evangelización a partir de la puesta en común de las experiencias que ya existen, particularmente en América Latina, y que puedan ser una referencia para lo que está necesitando la Iglesia en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones”.

CASTEL GANDOLFO.- El sábado 22 de septiembre el Papa se reunió en el Palacio de Castel Gandolfo con los participantes del encuentro de la Democracia Cristiana Internacional. Benedicto XVI manifestó que la crisis actual debe servir para recuperar los fundamentos éticos en la gestión pública. “La crisis nos obliga a rehacer nuestro camino, a dotarnos de nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, convirtiéndose así en una oportunidad para discernir y elaborar nuevos proyectos. Es con esta clave, confiada y no resignada, como el esfuerzo civil y político puede recibir un nuevo estímulo e impulso en la búsqueda de un sólido fundamento ético, cuya ausencia en el campo económico ha contribuido a crear la actual situación de crisis”.

MÉXICO.- Todo está prácticamente listo para la realización de la XXII Ultreya Nacional que tendrá lugar los próximos 6 y 7 de octubre, en la Plaza de Toros México, reunión en la que se espera la participación de unos 30 mil cursillistas de toda la República Mexicana, y cursillistas de algunos países Centro y Suramérica.
 Los organizadores de este evento informaron que los cursillistas realizarán una peregrinación al Tepeyac el domingo 7, a las 8:30 horas, y que posteriormente, en la misma Plaza de Toros, el arzobispo primado de México, tras clausurar la reunión nacional de Ultreya, dará inicio el ya tradicional Rosario Viviente que cada año se reza en forma masiva en el mes de octubre, considerado como el mes del Rosario.

CIUDAD DEL VATICANO.- “La seguridad mundial no puede basarse en las armas nucleares”, dijo el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados el pasado 17 de septiembre. El arzobispo dijo que “la Santa Sede considera al Tratado para la Prohibición global de los experimentos nucleares (CTBT), una herramienta importante para alcanzar este fin, sin mencionar sus aplicaciones potenciales, civiles y científicas, a través el sistema de Supervisión Internacional”. Mamberti afirmó que “la Santa Sede reafirma su fuerte apoyo a los esfuerzos para instituir esas zonas en Oriente Medio y tiene confianza en los debates que sobre ese argumento tendrán lugar en Finlandia. Las zonas libres de armas nucleares son el mejor ejemplo de confianza y afirmación de que la paz y la seguridad son posibles sin la posesión de armas nucleares”.

MÉXICO.- Del 7 al 28 de octubre próximo, se llevará a cabo el Sínodo de los obispos en Roma. Entre los asistentes se encuentran arzobispos de Tlalnepantla y Guadalajara. Entre los participantes en la reunión, estará el arzobispo de la diócesis de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Aguiar Retes se sumará al arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega, quien ya fue designado por Benedicto XVI como uno de los tres presidentes delegados de ese encuentro, que lleva por tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.


Cortar el mal de raíz...

Aldo Blanco Músico Cantautor Católico. Comentarios: aldo.blanco@hotmail.com

Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez

“Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga” (Mc 9,38-48).

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esús continúa instruyendo a sus discípulos de modo privado, será hasta el siguiente capítulo cuando se vuelva a dirigir a la multitud. Hay variedad de elementos en estos breves nueve versículos. Pues se abordan al menos cuatro temas: el exorcista que no era discípulo, la recompensa a los que acojan a los que son de Cristo, el escándalo a los pequeños, y el rechazo radical del mal obrar. El tema del exorcista que no era discípulo extrañamente lo propone Juan. Es la única vez que aparece este discípulo, él solo, con Jesús; además, propone un tema de alta relevancia.¿Quién es ese que no anda con el grupo de discípulos pero sí emplea el nombre de Jesús e incluso expulsa demonios? ¿A quién representa este personaje? Es muy difícil saberlo. Pero no hay una exigencia canónica de comunión en todos los aspectos para obrar en nombre de Jesús. Hay quien llega a pensar que este tipo de afirmaciones de Jesús sirvieron en los principios de la Iglesia como apología para los nuevos apóstoles, distintos de los doce, como a Pablo, probablemente al mismo Marcos y muchos más que no anduvieron con Jesús. La apertura de Jesús supera toda tolerancia de institución y estructura comunitaria, dicha apertura plantea un verdadero desafío a nuestro estilo fariseo de condicionar la comunión. Jesús no aplicó la ley de la exclusión sino la de la inclusión y tolerancia. Por otro lado, los que son de Cristo gozarán del aprecio de muchos, al grado que estos últimos son incentivados con la promesa segura de recompensa. El escándalo a quienes empiezan a creer es lo que no es tolerable para Jesús. Ser ocasión de pecado o escándalo merece el peor de los castigos. Esto corona la preocupación de Jesús por los afectados por la exclusión.

Pero quizá lo más destacado es la radicalidad con la que los discípulos han de rechazar el mal obrar. A estos se les propone cortarse los miembros pecaminosos si quieren entrar en el Reino de Dios. El destino final, de acuerdo al rechazo o tolerancia del mal, tiene dos opciones: o la Vida (Reino de Dios) o la gehenna. Jesús propone tres casos de rechazo o tolerancia del propio obrar mal. A quien rechaza el mal se le promete entrar a la Vida o Reino de Dios; mientras que a quien no rechace con radicalidad el mal se les anuncia su entrada en la gehenna. Con este nombre se designaba originalmente el valle poniente de Jerusalén, donde se realizó la práctica de sacrificios infantiles al dios moloc. De ahí pasó a ser el lugar donde se quemaba la basura, y luego se consideró el lugar donde se aplicaría el castigo futuro. Lugar maldito para los malditos. Lugar de podredumbre y fuego eternos: el infierno.

Seguimos con la instrucción de los cantos de la misa. El Gloria es un himno que data aproximadamente del siglo II d.C. Es un hermosa doxología o alabanza a Dios, fruto poético de las comunidades cristianas primitivas, cuya fuente es la Biblia. El Gloria nos invita a glorificar a Dios Padre y a Cristo Cordero de Dios. Es una invocación Trinitaria de la antigüedad. Es la forma en la cual la Iglesia reunida en el Espíritu Santo, alaba al Padre y suplica al Hijo, Cordero y mediador. ¿El himno del Gloria se canta o se recita? Este himno de alabanza, alegre y festivo queda muy desdibujado en la mayoría de las celebraciones, sobre todo porque al no cantarse pierde buena parte de su sentido. Como himno laudativo, el Gloria debe ser cantado y por toda la asamblea preferentemente. Sin embargo también el himno lo puede entonar sólo el presidente de la celebración, el director del coro, o un grupo de cantantes o cantores. Puede ser una oportunidad para que el coro cante solo en ocasiones festivas, aunque lo ideal sería cantarlo todos juntos todo el texto o bien alternando la asamblea con el grupo de cantantes del grupo. Si no se puede cantar será necesario encontrar las maneras más idóneas para que no fuera leído de una manera simple, recitado sin gracia. Un buen declamador u orador que tenga buena entonación, pronunciación y puntuación es mejor que lo haga él solo o alternando con la comunidad. ¿En el año litúrgico siempre se canta el Gloria? No. Hay dos tiempos del año litúrgico en los que se suprime el Gloria; En Cuaresma y Adviento no se canta, ni se debe recitar, con excepción de alguna solemnidad. En esos casos se canta o se recita como por ejemplo, el 12 de diciembre que cae en tiempo de adviento, pero que es una gran celebración para todos los mexicanos y los latinoamericanos. Ahí hay que cantar el gloria con mucho fervor y júbilo. Lo mismo en Navidad y la vigilia pascual, la noche santa de la resurrección. Como músicos debemos procurar por todos los medios que este himno adquiera el suficiente relieve y solemnidad. ¿Cómo se canta el Gloria? Existen graves errores que cometemos y hemos cometido por mucho tiempo al cantar el himno de Gloria. Hemos creído que con el solo hecho de un texto musical incluya en algunos de sus versos la palabra gloria, ya que con eso es suficiente para hacer de aquel canto un canto propio para ese momento litúrgico. Esto no es así, por ignorancia muchas veces hemos cometido errores, pero con las siguientes recomendaciones que a continuación te vamos a dar esto ya no suceda al momento de cantar el Gloria. Recomendaciones I. Revisa el texto de tu Gloria. Comprueba que la letra del mismo sea el texto oficial litúrgico, es decir, el mismo que te sabes de memoria y recitas en misa. Si no lo es deséchalo y mejor componle alguna melodía a tan hermoso texto. II. Observa que el arreglo musical sea alegre y festivo, para que pueda ser cantado como himno de alabanza. III. Procura que ese arreglo sea sencillo y bello para que la asamblea cante contigo y con tu grupo. Si es una ocasión especial y quieren cantarlo solamente ustedes, el grupo de músicos y cantantes cuida que sea bello y solemne. Avisa al presidente de la celebración que solo ustedes lo cantarán.


Fiesta patronal en Cerritos y Terrero Sur

Ven Espíritu Santo Seminarista Rodolfo Duarte Ramírez (Parroquia Inmaculada Concepción de María, Delegación La Pila, S.L.P.)

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l mes de agosto aparte de regalarnos días de distracción y de sabroso calor, también año con año nos ofrece dos preciosas fiestas patronales de dos comunidades pertenecientes a la Parroquia Inmaculada Concepción de María en la Delegación La Pila, SLP. Por un lado, el día 7 la comunidad de Cerritos festeja a su santo patrono: san Cayetano; y por otro, la comunidad de Terrero Sur el día 14 celebra a san Lorenzo. Ambas comunidades antes de vivir sus novenarios son acompañados y

visitados por el equipo misionero de la parroquia. Ellos imparten temas de reflexión para niños, jóvenes y adultos. Durante estos días participan los sectores de cada comunidad en las misas que va celebrando nuestro párroco el padre José Antonio Torres Moreno. En esta fiesta, un buen grupo de niños reciben por primera vez a Jesús Eucaristía y otros de viva voz participan del Sacramento de la Confirmación, que fue administrado por el arzobispo emérito don Arturo Szymanski. Queremos unirnos diciendo junto con ellos: “sí creo”, “Ven Espíritu Santo”.

MFC Designa a sus presidentes

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l pasado 18 de agosto en las instalaciones de la Dimensión de la Pastoral Familiar, ubicadas en Galeana 325, se reunieron los secretarios de cada sector y el equipo diocesano del MFC (Movimiento familiar Cristiano), con la finalidad de dar a conocer el nombramiento de Francisco y Sonia Carreón como futuros presidentes diocesanos de este movimiento. Para tal efecto se celebró la Eucaristía, presidida por el presbítero Pedro Sánchez Solís, asesor del MFC. Una vez terminada la Eucaristía, tuvo lugar la asamblea, coordinada por los presidentes actuales, Arturo y Minerva Castro, quienes expresaron su alegría e invitaron a los ahí reunidos a continuar con su compromiso. Como momento principal de esta reunion se dio el nombramiento de los próximos presidentes por el padre asesor, donde todos los asistentes los felicitaron y les desearon que continuen adelante en la formación de los matrimonios y que su trabajo lleve mucho fruto a las familias potosinas. Se finalizó con una agradable convivencia.

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on mucha respuesta y alegría, se llevó a cabo el séptimo Cursillo parroquial de Villa Hidalgo, SLP (Cursillo diocesano de damas 551). Donde se contó con el apoyo de los feligreses para llevarlo a cabo; con oraciones y víveres, como también con el equipo diocesano de cursillos. Nuestro agradecimiento al padre Felipe Gutiérrez y al señor cura Óscar Rocha, por su entusiasmo. Al mismo tiempo agradecen sus oraciones.

¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a verme?

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on estas palabras, colgadas en un pendón en la parroquia de Villa de Arriaga, fue recibida la imagen de la Virgen de San Juan de los Lagos, que como cada año, visitó nuestra Diócesis, acompañada por una comisión especial. Cientos de fieles se reunieron en procesión por las calles de los municipios de Soledad y Villa de Arriaga y al ritmo de la banda de guerra caminaron hasta llegar a los respectivas iglesias, en donde fue recibida por el padre Gerardo Torres López, en Villa de Arriaga, y en Soledad por el padre Ramón Gómez, quienes acompañados por los fieles honraron a nuestra Madre. Una vez terminada la Celebración, la Virgen regresó a su santuario.

La imágen de la Virgen de San Juan de los Lagos, visita a los potosinos


450 años de la reforma teresiana Texto y fotos por: LAE Oscar Hugo Díaz Reyes

Fiesta patronal en honor al Señor de los Milagros Por Carlos Cuéllar

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esde su llegada a la parroquia del Señor de los Milagros, el padre Abraham Ibarra Rodríguez, se ha caracterizado por su entrega a la comunidad y parroquia, también cabe destacar que los feligreses se encuentran unidos en amor por medio de la venerada imagen del Señor de los Milagros, que es una imágen de Cristo en la Cruz. La muy esperada fiesta patronal en honor al Señor de los Milagros se llevó a cabo el 19 de septiembre en la colonia Jardines del Oriente, a la que cada año, cientos de fieles habitantes de la colonia, se congregan para venerar a nuestro Señor Jesucristo en tan alegre fiesta.

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l 24 de agosto se cumplieron 450 años de la fundación del monasterio de San José de Ávila y por lo tanto del inicio de la reforma de Teresa, el señor arzobispo don Jesús Carlos Cabrero Romero acompañado de nuestro párroco el padre J. Miguel Domínguez Mejía, hicieron una visita fraterna al Monasterio de San José de Santa María del Río. … la vida de clausura vivida en plena fidelidad no las aleja de la Iglesia, ni les impide un apostolado eficaz ni mucho menos se alejan en el mundo, están como verdaderas hermanas en el corazón del mundo, por que buscan para el mundo el verdadero bien, aunque en el mundo no lo entendamos, ustedes con su vivir actual y gracias por que no dejan que ese bien se aparte del mundo, por eso podemos decir cuantas personas, esposos y padres cristianos con una fe sólida y creyente siguen compartiéndole al Señor su vida, desde sus hijos, entregándoselos al Señor; todo este bien ¿de dónde surge? Surge de su oración que el Señor recolecta y la aplica para el bien de su Iglesia y del mundo, ese esfuerzo, como Teresa de Lisieux para las misiones y misioneros del mundo, que estén siempre como ella en el corazón de la Iglesia, con pleno amor, su fecundidad resistirá; se tiene que hacer vida en el seno de nuestra arquidiócesis, su monasterio es una comunidad de

oración en medio de la comunidad cristiana a la que prestan apoyo y este lugar es un lugar sagrado, podrá ser también dentro de una familia cristiana, para aquellas personas sobre todo jóvenes que buscan una vida sencilla y transparente y que les lleve a una coherencia de vivir en contraste con lo que les ofrece nuestra sociedad, el mundo necesita mas de lo que a veces se cree, de su presencia y de su testimonio… La hermana Lourdes comento que también habían recibido mensajes de el prepósito general el padre Saverio Cannistrá, OCD, para toda la comunidad, al igual que el Santo Padre Benedicto XVI envió un mensaje al obispo de Ávila, S.E. monseñor Jesús García Badillo, con ocasión del 450 aniversario de la fundación del Monasterio de San José en Ávila y el inicio de la Reforma del Carmelo por santa Teresa de Jesús. El Monasterio de San José nace precisamente con el fin de que sus hijas tengan las mejores condiciones para hallar a Dios y entablar una relación profunda e intima con Él. Santa Teresa de Jesús quería proporcionar una forma de vida que favoreciera el encuentro personal con el Señor, para lo cual es necesario “ponerse en soledad y mirarle dentro de si, y no extrañarse de tan buen huésped “ (camino a la perfección 28,2)

El domingo 16 de septiembre nuestro señor arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, presidió la solemne Eucaristía acompañado de los padres Abraham Ibarra y Pedro Sánchez Solís, encargado de la Dimensión de Pastoral Familiar. Don Jesús Carlos les dirigió a los asistentes palabras de esperanza, los invitó a acercarse al Señor de los Milagros en tiempos de tribulación, pero también en tiempos de bonanza, para agradecer el milagro de cada día, el milagro de la vida, del amor con que Dios nuestro Padre nos cuida y nos proteje. Dentro de la Celebración Eucarística, cientos de jóvenes renovaron su compromiso cristiano, recibiendo el sacramento de la Confirmación. Cabe destacar la alegría de las catequistas que por meses prepararon a este grupo de jovencitos, ellas son parte importante de la formación humana cristiana de muchos y satisfechas, lo reflejaban en su rostro. Los habitantes de esta colonia no dejaron pasar la oportunidad para salir con sus familias a la gran fiesta que había por las calles, entre música, luces, juegos y bailes, mismos que dieron fin a esta hermosa fiesta.


SEPTIEMBRE 30 DE 2012

LXXV Aniversario de Alianza de Amor

Por LCC Angélica Maldonado Morales

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l pasado viernes 14 de septiembre, en la Catedral Metropolitana Potosina se celebró el 75 aniversario de la asociación Alianza de Amor, con una solemne concelebración Eucarística presidida por nuestro respetable arzobispo, monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero, quien estuvo gratamente acompañado de los padres Misioneros del Espíritu Santo, provenientes de Jesús María, Villa de Reyes, SLP y de esta ciudad capital, así como de varios Sacerdotes Diocesanos que concelebraron con nuestro señor arzobispo, uniéndose también a esta Misa de acción de gracias las hermanas Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús y las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada. La hermosa Catedral lució bellamente adornada de flores blancas y amarillas para realzar su singular y exquisita arquitectura de estilo barroco de modalidad salomónica, construcción que data del siglo XVII y principios del XVIII, la cual admiraron todos los miembros del Apostolado de la Cruz reunidos para celebrar este magno festejo de los 75 años de ALIANZA DE AMOR, que actualmente tiene como Presidenta a la señora Aurora Cabrero Romero y como asesor, tiene al presbítero Luis Oscar Figueroa Rosales, Misionero del Espíritu Santo y vicesuperior de CECAP (Centro de Espiritualidad Cruz del Apostolado).

Las palabras sabias, emotivas y profundamente espirituales de nuestro señor arzobispo se caracterizaron por ser de sincera y evidente GRATITUD A QUIENES HAN TRABAJADO Y TRABAJAN HOY EN ESTA MAGNA OBRA DE LA ALIANZA DE AMOR con el Sagrado Corazón de Jesús, fundadas por la entrañable y venerable Conchita Cabrera de Armida. Nuestro arzobispo indicó: “Esta celebración del 75 aniversario de Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, obra fundada para hombres y mujeres laicos comprometidos en una vida espiritual en el mundo en 1909, siendo aprobada aquí en San Luis Potosí el 11 de septiembre de 1937 por el señor obispo don Guillermo Trischler. Siendo esta Obra de la Cruz exclusivamente para seglares y que

fue reconocida por su Santidad Benedicto XVI el 24 de octubre de 2006 como una Asociación Internacional privada de fieles laicos. “Celebramos que a lo largo de estos 75 años han venido creando conciencia en hombres y mujeres del llamado que hemos recibido de Dios a vivir y promover en santidad, en comunión fraterna por medio de un compromiso explícito de llevar a plenitud la Alianza de amor con Dios que se inició en el Bautismo con el tinte especial de la espiritualidad de la Cruz para participar en la misión de la Iglesia contribuyendo a la edificación del Reino de Dios mediante la transformación de las realidades temporales. Hoy quiero decirles MUCHAS GRACIAS PORQUE SE HAN CONSAGRADO A LA OBLACIÓN DE JESÚS” . Puntualizó don Carlos.

Diez seminaristas recibieron la imposición de sotanas y seis recibieron la Cruz de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión Por LCC Angélica Maldonado Morales

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uestro pastor, don Jesús Carlos Cabrero Romero impuso el pasado jueves 20 de septiembre, la sotana a diez seminaristas y nombró a otros seis jóvenes seminaristas la Cruz que los acredita como ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión. Este acto fue la Capilla del Seminario Arquidiocesano Guadalupano Josefino, contándose con la presencia del rector del Seminario, padre Gerardo Vaglienty Rivera y del vice-rector padre Miguel Cardozo García, así como de todos los padres formadores del Seminario Mayor, Seminario Menor y Padres formadores del Curso Introductorio. Los diez Seminaristas que recibieron la Sotana fueron: Carlos Durán Delgado, Marco Antonio Esparza Esparza; Emmanuel Espinoza Flores, Ramón Hernández Aguilar, Edgar Hernández Hernández, José Alfredo Hernández Martínez, Jorge Luis Molina Núñez y Oscar Maximiliano Padrón Ramos. Y los seis jóvenes seminaristas que recibieron la Cruz y el nombramiento de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión son: Miguel Bautista Hernández, Benjamín Juárez Guerrero, Víctor Javier Palomares Pérez, Miguel Santiago Martínez Martínez, César Alfonso Rivera Cruz y Francisco Javier, Soto Reyes proveniente éste último de Ciudad Victoria.


Yo CREO...y vivo mi FE

¡Escucha Israel! Por P. David Campos

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a semana pasada, comentábamos sobre la necesidad que tiene el hombre, en el fondo de su corazón de trascender —quizá lo que distingue nuestra expresión de fe es que no es iniciativa nuestra, sino es Dios quien se acerca primero a nosotros—. En esta ocasión puede sernos oportuno considerar que la Biblia es en verdad Palabra de Dios, sin imaginaciones, ni en una experiencia espiritualoide al momento de leerla; o, ¿cómo podría ser que una palabra venida de “no-sé-dónde” pueda ser tan certera a la hora de escucharla? Descubro que es una Palabra dirigida a mí, con conocimiento de mi historia y mis deseos. No se limita a esta experiencia el argumento de saberla venida de Dios, pero si es una de las expresiones a considerar que la palabra pronunciada no es una palabra entre muchas. Dios habla al hombre, pero no sólo a sus oídos, sino hasta su corazón, por eso resuena en el interior de cada hombre su voz; y así como entre nosotros, que con nuestras palabras ayudamos a la edificación de los demás —o, tristemente, a destruirnos con ofensas—, en un modo muy superior, la Voz de Dios crea y armoniza lo creado, de esto nos da testimonio el relato de la Creación de Génesis 1, cuando dijo Dios «Hágase» […] y fue ejecutada su orden. Es esta Palabra en su dimensión creadora y edificante para nuestras vidas, por lo que la podemos valorar no en su justa dimensión pero sí en un nivel muy superior a la de cualquier otra palabra. La semana pasada había quedado encargada la lectura de Isaías 55,1011. Ese breve pasaje nos ayuda a ver que la Palabra dirigida por Dios no vuelve a su origen hasta no haber dado sus frutos en los beneficiarios de su mensaje: nosotros. ¿Y cómo da fruto la Voz de Dios? Pues con un sencillo proceso lo podríamos descubrir: La palabra es para: pronunciarse, ser dicha, hablarse; y de forma consecuente, lo que se dice es para: ser escuchado, oírse. Y en esta dinámica de hablar–escuchar, ha de tener cabida el pensamiento bíblico respecto a la acción de escuchar; tanto para el Antiguo Testamento como para el Nuevo, escuchar implica no sólo el oído, sino también la realización de lo que se atiende, es decir, escuchar significa también obedecer. Que la Palabra de Dios que nos estamos preparando a estudiar, no nos sirva sólo como objeto de estudio, sino como referencia para nuestro modo de vivir. Tenemos una tarea para la próxima, en el Antiguo Testamento se encuentra una de las grandes encomiendas al Pueblo: «¡Escucha Israel!», que repite el Señor Jesús, leamos este pasaje: Deuteronomio 6,4-9.

Nuestra fe debe ser confianza que se traduzca en oración Por P. Memo Gil

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l camino que vamos haciendo para profundizar nuestra fe en lo concreto de nuestra vida, nos lleva ahora a un aspecto esencial en nuestra experiencia cristiana. Y esto es la necesidad de entrar en relación con Dios desde una fe que se puede expresar a través de la confianza con que nos dirigimos a Él por la oración. Así constatamos qué buscamos y llamamos a Dios porque lo necesitamos, y Dios nos busca y nos responde porque nos ama. Esta búsqueda y encuentro determinan nuestra capacidad para abrirnos a Él y establecen un diálogo que se vuelve confianza orante. Es claro que en nuestras relaciones cuanto más hablamos unos con los otros nos sentimos más en confianza para abordar ciertas cuestiones. Por lo tanto, quien más confianza puede tener en Dios y sentirse a gusto hablando con Él, es porque ha llegado a establecer una comunicación real y efectiva con Alguien que es accesible y está siempre dispuesto a escucharle. Y creo sinceramente que no hay que preocuparse mucho por la forma de la oración, ya que hay pensamientos que son plegarias y en ellos el alma está arrodillada. Pues hay quien se angustia porque no conoce métodos exactos de oración, o porque no tienen en cuenta ciertos elementos que garanticen una adecuada manera de elevar su oración a Dios. No hay que detenerse mucho en el cómo, más bien hay profundizar el qué. Entendámoslo a la manera de Jesús, es decir, cuando sus discípulos le piden que les enseñe a orar, Él no les dio un curso de métodos para la oración. Les reveló, eso sí, la mejor

manera de elaborar su oración, o sea, desde un corazón que se sabe siempre estrechado con ternura por los brazos de su padre. Y entonces, haciéndoles la mejor confidencia como a grandes amigos, sencillamente les dice: “Cuando oren digan: Padre nuestro…”. La excelencia de ésta oración no reside en las elevadas palabras o en lo poético de sus frases, sino, en la confianza absoluta de quien sabe dirigirse al buen Padre Dios con la dignidad de hijo suyo. Entonces Jesús no sólo quiso que sus discípulos aprendieran a orar, sino también, que aprendieran a confiar en el Padre que los amaba. De alguna manera, esa confianza orante llevaba a poner la vida del discípulo delante de Dios. No con mucha palabrería, más bien, en el abandono de lo que se vive, a los pies de Aquel que sabe lo que necesitamos antes de que se lo digamos. Por eso la oración busca llevarnos a hablar con Dios para poder después hablar de Dios. Es así como nuestra fe que se traduce en confianza orante, se vive también como una relación de amistad con Dios. Y desde esa amistad con Dios se va fortaleciendo nuestra vida espiritual. De tal manera que se desea el encuentro con el Amigo y en ese encuentro se le comparte, en total confianza, la vida misma. Actuando así, somos verdaderamente creyentes, porque aprendemos a comunicarnos confiadamente con Dios. Sin necesidad de ser escrupulosos en la manera cómo vamos a entablar esta comunicación con Él. Recordemos que el Espíritu viene en ayuda de nuestra limitación, pues nosotros no sabemos cómo pedir lo que nos conviene.


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SEPTIEMBRE 30 DE 2012

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Eugène Ionesco

os grandes maestros de la vida intelectual recomiendan rechazar la sed de libros: la lectura practicada como un vicio, dicen, más que estimular la creatividad, la apaga. «Leed poco –aconseja Jean Guitton en El trabajo intelectual-; es necesario leer inteligentemente, no apasionadamente. Hay que ir a los libros como una dueña de casa va al mercado una vez que ya ha dispuesto el menú del día». «No compres más libros que los que puedas leer», suplicaba a su vez Séneca a su amigo Lucilio en una de sus cartas. Por lo que a mí toca, reconozco tener en mi casa más libros de los que aconsejaría una sana meditación acerca de la brevedad de la vida. Pero, si por un azar del destino, un extraño demiurgo –como el que hablaba a Descartes en sus noches de insomnio- me ordenara deshacerme de ellos, le rogaría que me permitiera quedarme con diez; sólo con diez. Y tres de ellos serían, ciertamente, los diarios de Eugène Ionesco (1912-1994). ¿Por qué estos libros precisamente? Por la sinceridad que destilan sus páginas, por las preguntas que el dramaturgo no dejó nunca de hacerse, por la inquietud que los originó. Dios, la muerte, el tiempo y la angustia: he aquí casi los únicos temas abor-

dados en estos diarios que se podría leer perfectamente un seminarista en una capilla a la hora de la meditación. Es más, casi me atrevería a afirmar que si alguien se diera a la tarea de recoger los pensamientos que en ellos se habla de Dios y del amor divino, ése acabaría componiendo un libro no muy diferente del que podría haber escrito un místico. En 1989, un periodista italiano, Guido Ferrari, había preguntado a Ionesco: «¿Quiénes son los hombres que más admira usted?». Respondió éste: “Los santos. No a otros. San Juan de la Cruz, santa Teresa de Ávila, san Francisco de Asís, san Pablo…: los grandes místicos. Únicamente a ellos. Su mensaje, su testimonio, es absolutamente indiscutible. Han realizado milagros, han experimentado incluso levitaciones. Pero no es eso lo que interesa. Lo que cuenta es que creían profundamente, que lograron fundirse en Dios. Nosotros no podemos ser como los santos, pero debemos tomarlos como modelos y comportarnos no como los revolucionarios, no según los gobiernos y las morales terrenas. Debemos comportarnos como los santos. Es necesario desapegarse de los bienes de la tierra… Yo hubiera querido ser otra cosa, habría querido no hacer literatura… No habría querido ser un oficial, como mi padre deseaba. Yo hubiera querido vivir una vida de santo. Debí vivir en un ambiente monacal, una vida religiosa. Cuando pienso en mi edad, me digo que he perdido el tiempo».

Escribió en su diario:

«No sé rezar, todavía no aprendí a rezar; ¡a mi edad! Qué pude hacer tanto tiempo... Pero no, no hay nadie allí, sólo el Cristo... Dios inaccesible. Pero, en Jesús, accesible. Es por eso que Él, el Innombrable, se hizo Jesús, se puso un nombre: Jesús». Y también: «Trillados o no, todos los caminos pueden terminar por llevarnos a Él. Y, sobre todo, me pregunto: ¿Lo amo verdaderamente? No lo sé. Sé sobre todo una cosa: Él me es indispensable. ¿Eso es amor?». En una ocasión, al calor de una chimenea encendida, le preguntó uno de sus amigos: «¿Cómo te gustaría morir?». Respondió: «Resignado, sereno, confiado: con una loca esperanza». Pocos hombres atisbaron como Ionesco –entre tanta turbulencia interior, lo que bien podría llamarse «la locura del amor divino»: «Sólo un amor loco –escribió en el primer volumen de su Diario (Journal in miettes)-, sin objeto, puede resistir a la luz cegadora de la interrogación, y este amor loco se transforma, se acrecienta, se convierte en una euforia sin razón, parece abrazar el universo». «Hemos olvidado lo que debía ser la contemplación –dice ahora en El hombre cuestionado, otra de sus obras más personales-. No sabemos ya ver, no sabemos ya detenernos en la agitación general y mirar, inmóviles por un instante, la agitación misma. No sabemos mirar los mismos barrotes de nuestra cárcel, ni la tierra, no tenemos el ocio necesario, y es sin embargo mirando en torno de nosotros, en nosotros, es sin embargo mirando así como podríamos ver aparecer algo. Es mirando con una atención intensa como podríamos encontrar de nuevo la frescura del asombro, un asombro de niño que volvería al mundo tan joven, tan virgen como el primer día de la creación. Habrá que aprender de nuevo la admiración». Y más adelante, en el mismo libro: «Desde siempre, espero la gracia. Qué larga paciencia. O qué corta, más bien, porque no hace tanto que hemos nacido. Sólo la gracia puede dar el sentimiento o la certidumbre de que el mundo es verdadero, sustancial. Sólo la realidad metafísica puede dar la plenitud, un contenido a la realidad cotidiana que, de otra manera, me parece vacía, suspendida en la nada». «-¿Qué lees?» –le preguntó Fernando Arrabal en el hospital parisino en el que pocos días más tarde agonizaría. «Acabo de terminar El misterio de la fe de Jean Guitton –respondió Ionesco. «Un agnóstico como tú ya sólo lee libros religiosos». «¡Pero no tan agnóstico!» –intervino enérgica Rodica, su mujer, que de las inquietudes del corazón del esposo seguramente algo sabía. Hay cientos de frases como las apenas citadas que el llamado padre del teatro del absurdo dejó escritas para siempre en las páginas de esos libros inolvidables. Termino con otra de ellas: «No deberíamos tener más que un solo pensamiento, una sola meta: la felicidad del prójimo; deberíamos tirarnos los unos a los pies de los otros».


Crimen pasional en el pueblo de San Luis Potosí el 28 de agosto de 1606 a los catorce años de su fundación Por Mtro. José Ricardo García López

Por un error técnico e involuntario de mi parte, la poesía que apareció en nuestra anterior publicación (Año 4, No 189, Semana del 23 al 29 de septiembre del 2012), se imprimió totalmente distorsionada. Pido mil disculpas a mis tres lectores y aquí la transcribo nuevamente como debe ser. A MARTA DE RENTERÍA Si bien, como merecía, midieras mi fe y amor, ni mostraras tu rigor, ni yo viera tu porfía; por donde señora mía, visto tu esquivo interés me es fuerza decir que es la causa de tanto mal, ese rigor natural con que mi firmeza ves.

Diré a tu conocimiento, que no es posible lo tengas, porque con aquesto vengas a un cierto arrepentimiento; y que lo que de ti siento no satisface la paga, porque para tan gran llaga es el médico novicio, y no usado en el oficio para que tal cura haga.

De allí, nació por mi daño, el hijo de perdición, el parto de maldición, engendrado de tu engaño; y aunque de mi desengaño; has tenido en mi la prueba, como en estos lances nueva, se va mi fruta en agraz, y a mi fe el pago que das son flores que el hielo lleva.

Y con esto me reiré de lo que reido te has, con que al fin me pagarás lo que sin deber pagué; y esto digo porque sé lo que ya en tu corazón ha obrado la infición de la peste que ha corrido, que de ella sola ha nacido el contra de su intención .

Nunca has querido creer lo que mi fe te mostraba; porque, como en ti faltaba, no la quisiste entender; fue falta de tu querer, no tienes de qué quejarte de mi, pues en adorarte así convertí mi fe, que por dártela dejé toda mi gloria sin parte. Pero tu dureza esquiva así me sacó de mí, que desterrado de ti quiere que sin ti yo viva; tu desamor me derriba, tu poca ley me maltrata, y lo que ahora me mata es tu grande ingratitud que, a costa de mi inquietud, mis males sólo retrata. Pero cuando consideres que eres mujer y yo ausente, yo discreto y tu imprudente, yo quien soy y tu quien eres; y que si a dicha me vieres, de aquí a un mes o de aquí a un año, verás cierto el desengaño y me dirás que acerté: yo en guardarte amor y fe y tu en procurar mi daño.

Y puesto que aquesto te toca Y en tu rigor tuve flema, he ahora la postema de tu mal por esa boca; que aunque aquesta pena es poca para el mal que me has causado, al fin quedaré pagado de aquel tu rigor cruel y verás escrito en él, la pena de tu pecado. Ten paciencia, pues hiciste prueba en mi de tu desdén, y cuando te quise bien, tan poco amor me tuviste; y pues tu la causa fuiste, de tu mal la pena lleva, porque es del amor la prueba y quiere que de esta vez me pagues el interés y tomes mi gusto a prueba. Caído me has a las manos, pagas por donde pecaste, que si de mí te burlaste, yo de tus gustos livianos; que los cielos soberanos, viendo mi justa querella, te dan por sentencia en ella que, como desconocida, la que me quitó la vida se quede sin mí y sin ella.

Algunos de nuestros políticos actuales se dedican más a defender sus puestos que a trabajar a favor de las causas que tienen encomendadas Por Mtro. José Ricardo García López

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uando leí la descripción de las actitudes y proceder de Herodes en el libro Vida y Misterio de Jesús de Nazaret del padre José Luis Martín Descalzo, no pude evitar el compararlo con algunos de nuestros políticos actuales. La descripción se refiere al momento en que llegaron los magos a Jerusalén buscando y preguntando a los habitantes por el nuevo rey recién nacido. A continuación transcribo la descripción y luego digo el por qué de mi comparación. He aquí lo que dice Martín Descalzo: …¿El “nuevo” rey? Los judíos tenían ya uno, y dispuesto a defender su trono con dientes y garras. Por aquellas fechas en realidad Herodes ya no se dedicaba a reinar, sino a defender su trono, a olfatear posibles enemigos, dispuesto el puñal para degollar a quien se atreviera a disputárselo. Herodes –escribirá Papini- era un monstruo, uno de los más pérfidos monstruos salido de los tórridos desiertos de Oriente, que ya había engendrado más de uno horrible a la vista. No exagera en este caso el escritor florentino. Hijo de un traidor, Herodes había implantado el terror en Galilea cuando sólo tenía 15 años y toda su carrera se había inscrito bajo el doble signo de la adulación y la violencia. La adulación hacia quienes eran más fuertes que él, la violencia contra quienes era capaz de aplastar. Solo tenía una pasión: el poder. Y a ella se subordinaba todo. Si su cetro se veía amenazado por alguien más fuerte que él, Herodes se convertía en el más servil de los aduladores. Si la amenaza venía de alguien a sus órdenes, Herodes se quitaba su careta y se convertía en el más sanguinario de los verdugos. En este doble juego nunca había chocado con Roma. Oportunista y chaquetero como ninguno, siempre estuvo con el más fuerte: primero con Julio Cesar; después con Antonio, el vengador; más tarde con su rival Octavio. Hubiera vendido a cualquiera y se vendería a sí mismo, con tal de seguir en el trono que los romanos le habían regalado. Maquiavélico y sonriente de cara a Roma, en Palestina no tenía otro rostro que el de la fiera. Hizo ahogar a traición a su cuñado Aristóbulo, condenó a muerte a otro cuñado suyo, José. Mandó matar –comido por unos absurdos e injustificados celos- a Marianne, la única mujer que amó entre las diez que tuvo. Asesinó después a Alejandra, la madre de Marianne y a cuantos de entre sus parientes podían disputarle el trono. El último gesto de su vida fue para mandar matar a su hijo Arquelao. Enloquecido tras el asesinato de su esposa, como otro Otelo, había implantado el terror entre sus súbditos. Su principio era: “Que me odien, pero que me teman”. Había, si, restaurado el templo, pero se cobraba este gesto vendiendo a precio de oro el puesto de sumo sacerdote y, para estar bien con todos, levantaba igual que el templo a Yahvé otros al emperador romano. En los últimos años de su vida, corroído ya por la enfermedad cancerosa que le llevaría a la tumba, vivía asediado por el miedo y la superstición. Flavio Josefo lo describe atormentado noche y día por la idea fija de la traición y en un estado verdaderamente paranoico. Empeñado en seguir pareciendo joven –para estar “en condiciones de ser temido” – se teñía el cabello y vestía como jovenzuelo. No creía en el Mesías –ni en nada- pero su simple nombre le hacia temblar. Muy poco tiempo antes de la llegada de los magos se había corrido por Jerusalén la idea de que el Mesías, que estaba a punto de llegar, arrebataría el trono al tirano y lo cedería a su hermano Ferora y que Bagoas sería el potente ministro que jugaría de árbitro en el nuevo reino mesiánico, después de recibir del Mesías el poder de engendrar –pues era eunuco- para que su descendencia reinara en el futuro. Bastó este rumor para que Bagoas fuera ejecutado y Ferora expulsado a Perea.

Cuando leí este párrafo, por primera vez, se me vinieron a la mente algunos políticos que son mis conocidos, que no amigos, pero me dije: poseen muchas de estas características (sobre todo las que marqué en negrita), pero creo que no llegarían al asesinato, pero inmediatamente, se me vino a la memoria aquel cacique que dijo: ¿me vendes tu rancho o se lo compro a tu viuda? Y aumentó su fortuna comprando ranchos ganado y objetos a varias viudas, por lo que tuve que rectificar mi ingenua creencia. Pienso que esos políticos, a los que me he referido, en ellos hay más malicia que en Herodes, porque éste nació de un padre malvado y ya a los 15 años demostró de lo que era y sería capaz toda su vida, sin embargo nuestros políticos o cuando menos, algunos de ellos nacieron en un hogar cristiano y con más virtudes que defectos, y por lo tanto, a las malas acciones en el desempeño de sus cargos añaden la traición a los principios que aprendieron de sus padres porque se dejaron corromper por el dinero y el poder. Por eso es que usted y yo estimado lector conocemos a varios políticos que antes de serlo no tenían para comprar ropa interior y actualmente son dueños de fincas, vehículos de las marcas más caras, prósperos ranchos, usan ropa de las marcas más finas y beben vinos importados. Y como dijo mi abuelita: Y No digo más porque soy de la Vela Perpetua.


Fe y política

¿De quién es la culpa? Por Javier Algara

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esde que México obtuvo su independencia, o sea desde que nuestra nación decidió que ya era lo suficientemente madura como para no tener que depender de otra al decidir su destino, sus prioridades y las leyes con las que regiría las acciones por las que alcanzaría ese destino, algo extraño ha venido pasando en el país. Me refiero a que desde entonces una minoría ha venido tomando las decisiones que afectan a la mayoría de los ciudadanos. Se podría pensar que eso no tiene nada de raro en un país de gobierno representativo, como es el nuestro. En casi todos los países el pueblo elige a unos pocos para que, en representación de la totalidad de la población, tomen las decisiones necesarias para el bienestar común. Sin embargo, esa representatividad la concede el pueblo a esa minoría para que las decisiones que esta última tome verdaderamente posibiliten el logro de las aspiraciones de la mayoría. La mayoría ciudadana espera que los valores y los anhelos de los legisladores - esa minoría electa para representar a la mayoríaestén en perfecta sintonía con los suyos. Por lo menos se espera que los criterios de la mayoría serán tomados en cuenta como el criterio supremo al adoptar la minoría resoluciones y tomar decisiones que afectarán al bien de todos. No ha sido así en el caso de México. La historia contemporánea nos presenta innumerables casos en que las decisiones de esa minoría selecta únicamente han servido para que sus miembros obtengan un provecho. Los intereses y las necesidades de la mayoría no fueron tomados en cuenta. Un caso que sirve para ilustrar el punto es el de las leyes antirreligiosas que aún existen. Con la muy noble excusa de evitar que las autoridades religiosas y seculares siguieran confundidas y se lograra establecer un Estado laico, los constituyentes -cuya representatividad habría que validar, pues dudo mucho que la ciudadanía en general haya tenido algún peso real en su elección- redactaron una constitución que, a pesar de sus enormes aciertos en otros campos, lejos de lograr ese cometido, pervirtieron el genuino concepto de laicidad, convirtiéndolo en oposición rabiosa a todo lo religioso en general y al catolicismo en particular. Todo ello en una nación cuya población es mayoritariamente católica. Los valores religiosos, esencialmente católicos, de la casi totalidad del pueblo, y el derecho de todo ciudadano a expresar esos valores libre y públicamente, no solamente no fueron tomados en cuenta, sino que la ley exige que su ejercicio quede circunscrito a la intimidad del hogar y a los espacios reducidos de los templos. El gobierno se alzó arbitrariamente como definidor de la naturaleza y fines de la fe y a religión. La obsesión de Plutarco Elías Calles -apoyado por la minoría- por hacer

cumplir a la fuerza esa legislación ajena a los valores de la mayoría mexicana desató la sangrienta Guerra Cristera. Hoy día, en pleno siglo XXI, en la fase de mayor madurez de la conciencia universal sobre los derechos humanos, las leyes mexicanas siguen sin reconocer plenamente los derechos religiosos de los ciudadanos. A la reciente decisión del H.Congreso de la Unión de abrir un poco la puerta al ejercicio público de la religión, modificando para ello los artículos 24 y 40 de la Constitución, mostrando con ello una conciencia más clara acerca de su papel representativo de los valores de la mayoría, los congresos estatales responden con franco rechazo o con dudas, sin poder transformarse en verdaderos depositarios de la voluntad popular mayoritaria. Movidos por grupúsculos minoritarios, seis congresos locales han rechazado la reforma adoptada por el Congreso de la Unión, y muchos otros están dudosos de aceptarla. Por lo visto el sentimiento de la gran mayoría del país sigue sin ser tomada en cuenta. Pero ¿de quién es la culpa? Obviamente, de muchos defectos que afectan aún hoy al mexicano, y que para el católico mexicano son un lastre ingente del que debe ser liberado ya. El primer defecto es la ignorancia. Estoy casi seguro que cuando las leyes antirreligiosas fueron planteadas, debatidas y aprobadas en el Congreso Constituyente, la mayoría de la población ni se enteró ni entendió qué estaba pasando. De haberlo sabido o entendido quizás hubiera hecho sentir su número mayoritario. Tampoco en nuestros días sabemos, y frecuentemente ni entendemos, qué pasa en el poder legislativo. La ignorancia de las mayorías genera oportunidades de abuso de parte de las minorías. Unas palabras bonitas, bien usados por la mayoría bien pueden hacer a la minoría caer en la trampa de la demagogia, y hacernos creer que las malas leyes son signos de progreso. Otra deficiencia es la debilidad de formación religiosa, que no ha engendrado tantos buenos cristianos como es necesario. Los cristianos católicos que no han superado la educación de primera comunión tradicional -ay, la gran mayoría- son fácilmente engullibles por las justificaciones legalescas de la minoría. O peor, encuentran en las leyes anticristianas un parapeto para no tener que proclamar su fe en público ni practicarla más que yendo a misa cuando se muere un familiar. ¿Qué hacer? Por lo pronto, enterarnos de lo que pasa en el congreso estatal en torno a las reformas del artículo 24. Y luego, exigir a nuestros legisladores locales que aprueben dichas reformas. Ayudemos a reunir firmas a favor de la reforma. Que nuestro número mayoritario pese más que la minoría anticristiana.

Última entrevista al cardenal C. M. Martini Por Georg Sporschill Sj, Y Federica R. Fossati Confalonieri.

8 DE AGOSTO 2012. Corriere della Sera ¿Cómo ve la situación de la Iglesia? -La Iglesia, en los países ricos de Europa y América, está cansada. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras Iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías y la burocracia de la Iglesia, aumenta. Nuestros rituales y nuestra ropa son pomposos. ¿Expresan estas cosas lo que somos hoy en día? ¿Sirven acaso los bienes culturales que custodiamos al anuncio y al ser humano? ¿O atan tanto nuestras fuerzas, que ya no podemos movernos, cuando la necesidad lo exige? La riqueza nos pesa. Nos quedamos ahí, como el joven rico que se fue triste cuando Jesús lo llamó para hacerle su discípulo. Sé que no podemos dejarlo todo con facilidad, pero por lo menos podríamos buscar hombres que fueran libres y cercanos al prójimo como fueron el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están los héroes que nos inspiran? Por ningún razón debemos limitarlos con las trabas de la institución. ¿Quién puede ayudar a la Iglesia hoy en día? -Al padre Karl Rahner les gustaba usar la imagen de las brasas escondidas bajo las cenizas. Lo que veo en la Iglesia de hoy es tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me invade una sensación de impotencia. ¿Cómo se puede liberar el fuego de la ceniza con el fin de reavivar la llama del amor? Primero tenemos que buscar este fuego. ¿Dónde están esas personas llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿Quién tiene fe como el centurión romano? ¿Quiénes son entusiastas como Juan el Bautista? ¿Quiénes se atreven con lo nuevo como Pablo? ¿Quiénes son fieles como María Magdalena? Aconsejo al Papa y los Obispos a buscar a doce personas extraordinarias para ocupar los lugares de dirección. Hombres que estén cerca de los más pobres, que estén rodeados de jóvenes y que experimenten cosas nuevas. Necesitamos la comparación con hombres que ardan, para que el espíritu pueda difundirse por todas partes. ¿Qué medios de sanación recomienda usted contra la fatiga de la Iglesia? -Hay en la Iglesia medios de sanación, que nunca pierden su eficacia. Yo recomiendo tres medicamentos muy fuertes. El primero es la conversión: la Iglesia debe reconocer sus errores y seguir un proceso de cambio radical, empezando por el Papa y los obispos. Los escándalos de pedofilia nos empujan a emprender un camino de conversión. Las preguntas acerca de la sexualidad y todos los temas relacionados con el cuerpo son un ejemplo. Estos son importantes para todo el mundo y, en ocasiones, tal vez son demasiado importantes. Debemos preguntarnos si la gente sigue escuchando los consejos de la Iglesia en materia sexual. ¿En este campo la Iglesia sigue siendo una autoridad o sólo es ya una caricatura en los Medios? El segundo es la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano devolvió de nuevo la Biblia a los católicos. ¿Pero pueden entenderla? ¿Cómo podrían los católicos relacionarse con aplomo con la Palabra de Dios? Sólo la persona que reciba en su corazón esta palabra puede participar en la renovación de la Iglesia y tomar buenas decisiones en asuntos personales. La Palabra de Dios es simple y busca como compañero un corazón que escuche. Para eso sólo se necesita callar, escuchar, aprender y esperar, cuando no se pueda comprender. Ni el clero ni el derecho Canónico pueden sustituir a la interioridad del hombre. Todas las reglas externas, las leyes y los dogmas están ahí para aclarar la voz interior y discernir los espíritus. ¿Con qué lucha usted personalmente? -La Iglesia se ha quedado atrás 200 años. ¿Por qué no se mueve? ¿Tenemos miedo? ¿Miedo en lugar de valor? Cuando la fe es más bien el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza, el valor. Yo ya soy viejo y enfermo y dependo de otros. La buena gente a mi alrededor me hace sentir el amor. Este amor es más fuerte que el sentimiento de desesperanza que a veces me invade cuando contemplo a la Iglesia en Europa. Sólo el amor vence a la fatiga. Dios es amor. Pero todavía tengo una pregunta para ti: ¿Qué puedes hacer tú por la Iglesia?


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Soñar la vida C Por Pbro. Margarito de la Torre

omo suelen ser los sueños, tuve uno muy extraño y al despertarme, en la madrugada, lo escribo antes que olvide lo soñado, porque después se van a un lugar difícil de volver a encontrar. Soñé que me iba de viaje, lejos, a otro continente. Había una gran sala en una planta alta, y en la sala un banquete, pero yo no podía participar, porque iba de viaje; no podía detenerme. Al salir de esa gran sala, en el pueblo donde resido, había un policía, al bajar las escaleras, quien revisaba los pasaportes. Cuando me tocó el turno me detuvo y dijo que debía esperar; le dije: oiga, pero pierdo mi vuelo. Tuve que hablarle de cosas del lugar para que me creyera que, no sólo era mexicano, sino incluso potosino; entre ellas unas coplas que dicen: “Soy potosino, señores mezcalero y querendón si tengo las corvas dulces ¿cómo tendré el corazón? El policía me creyó y me dejó pasar. Todo estaba cerca. Ya en la calle, a unos metros de la oficina para revisar el boleto, sentí frío. Me acordé entonces que no llevaba chamarra, ni siquiera un suéter, y probablemente el lugar a donde iba estaría frío. Tampoco llevaba equipaje, ni siquiera un portafolio, únicamente unos papeles en la mano. Tampoco hubo despedidas, nadie me preguntó a dónde vas; y como en las despedidas hay tristeza, llanto, pues no hubo nada de eso; todo inusual; pero lo más extraño de todo: sabía que iba lejos, pero no a qué lugar concreto. El sueño me hizo pensar muchas cosas: si vas a salir, debes estar preparado y yo no lo estaba. Si sales, prevés llevar muchas cosas; si regresas, has acumulado muchas otras, que no quieres dejar. Esto me hace pensar en la vida; cuando llegas no traes nada; cuando te vas, nada te llevas. Entonces, ¿para qué acumular cosas? Sin embargo, en la vida se trabaja; se debe trabajar. ¿Para esta vida? Tal vez. La eterna debemos preparar.

También he visto que hay personas que en su juventud trabajan para esta vida y después no aprovechan el fruto de su trabajo. Y hay jóvenes que desaprovechan sus años mozos sin hacer nada, y viejos que siembran para beneficio de otros, porque son agradecidos con la vida y porque viven para los demás, sabedores que todo lo que son y lo que tienen lo han recibido; porque nadie puede darse nada, mucho menos la vida. Pero insisto, ¿y tu estancia definitiva? La vida es como un sueño y la muerte despertar a la vida; ¡pero hay del que se pase la vida soñando, sin aprestarse a la vida real! Porque en esta vida se aprende, se ama, se olvida; y también se fragua, con la ayuda de Dios, la vida eterna; entonces todo estará hecho; ya no habrá un mañana.

Misericordia Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca habíamos visto cosa igual (2, 10-12). Jesús curó a un paralítico diciéndole: tus pecados te son perdonados. Es asombroso el perdón de los pecados, tal vez por eso Jesús reiteraba en diversas ocasiones a sus discípulos sobre este punto y de diversas maneras. Recordemos solamente unas cuantas. Meditemos sobre la misericordia. En el famoso sermón del monte, Jesús inicia con las famosas bienaventuranzas. En ellas se manifiesta a favor de los desdichados. Y dice en una de ellas: bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia (Mt 5, 7). En otro momento expresa esta misma verdad y lo hace solemnemente, al enseñar a los discípulos a orar, pues ellos se lo pidieron, les enseñó el Padrenuestro, oración que viene junto con la enseñanza de la misericordia; al enseñar a sus discípulos esta oración en realidad les estaba enseñando cómo alcanzar misericordia de lo alto, en una de las frases del padrenuestro, dice así: y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden (Mt 6, 12). Pero Jesús no se conformó con enseñar a orar, al mismo tiempo les enseñó que la verdadera oración consiste en suplicar misericordia al Señor del Cielo y al mismo tiempo a practicarla; en efecto, al terminar la oración Jesús les advirtió: queda claro que si ustedes perdonan a los demás las faltas, también el Padre les perdonará a ustedes sus faltas, pero si no perdonan las faltas de otros, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas (Mt 6, 9-15). Y volvamos a la escena hermosa de la curación del paralítico, Jesús tuvo misericordia de aquel pobre desdichado, le curó diciéndole: tus pecados te son perdonados. Le dijo también, reiterando su voluntad de sanarlo totalmente: levántate, toma tu camilla y vete a casa. Jesús, al curar a muchos enfermos, también enseñaba que hay que tener compasión del que sufre y, reconozcámoslo, el que más sufre es el pecador. ¿Quién más triste que un ser cargado de culpa? Creo que por esto Jesús se compadecía hasta al alma de los enfermos. ¡Cuánta aflicción iban cargando! El hombre de la camilla era llevado antes sobre ese camastro, símbolo del dolor, signo de que él no podía cargar absolutamente nada, solo era cargado. O bien, él “cargaba” ese camastro, que simbolizaba su postración su sufrimiento. Ese objeto era una pesada carga, no solo para él, sino también para quienes debían, amorosa o desgraciadamente llevarlo a cuestas y trasladarlo de aquí para allá. Cuando Jesús le quita esa terrible enfermedad, le ordena que cargue la camilla y que vuelva a casa. Que se levante. Interesante orden. Le dijo levántate, es decir, sal de esa postración, de ese sometimiento al pecado y al mal. “Levántate” puede significar más de lo que parece. Por lo menos así le decimos a quien está postrado por otras razones. Al abatido, al triste, le decimos: arriba, al desanimado le decimos: arriba el corazón, lo mismo al malherido, al desearle la salud y recuperación le estamos diciendo: levántate. Levantarse es dejar camillas, es deshacerse de aquello que rebaja. Le dijo Jesús: recoge tu camilla. ¡Vaya otra expresión hermosa! Antes el enfermo no podía cargar esa camilla, ésta debía ser levantada por otros para poder mover misericordiosamente al enfermo. Ahora Jesús le ordena cargar esa camilla, es

decir, el signo del mal que no podía ser levantado sino por otros, ahora será levantado por el hombrecillo antes triste, que ahora tendrá la alegría de ir a casa “y cargando esa camilla” donde pasó muchos años de su vida dependiendo de los demás. Ahora podrá cargar casi cualquier cosa. Cargar la camilla significa que el mal está vencido. Cargar la camilla es signo de fuerza, de que alguien ha recuperado el señorío sobre su persona; ahora es dueño de sí mismo. Podrá ir a donde quiera, a su casa o con Jesús. Y cargando esa camilla incapacitante, que ahora solo será un recuerdo de tiempos pasados de dolor y de silencio. El hombre debió cargar esa camilla, y al hacerlo, seguramente ese artefacto iba rechinando, como los ejes de la carreta del viejo Atahualpa Yupanqui, tal vez el enfermo se fue cantando, tal vez bailando, tal vez a brincos de alegría, sus piernas eran fuertes, su corazón estaba alegre. La camilla del enfermo me hace pensar en algo que se le parece mucho: la cruz de Jesús. Efectivamente, cuando Jesús carga esa pesada cruz, esta es signo de muerte, de dolor. Al subir a esa cruz, llega el momento dramático de dar la vida por todos: la cruz, como la camilla, es signo de dolor, de muerte. Pero, cuando resucita Jesús, la cruz se convierte en algo parecido a esa camilla que cargaba el enfermo una vez curado: el algo vencido, en signo de vida. ¡Oh cruz gloriosa! Le dice Jesús a aquel discapacitado: vete a tu casa. Imagino a todos los que vieron a aquel antes desdichado ahora cargando su cruz de regreso a casa. Lo imagino también a él llegando a casa y encontrándose con sus seres queridos, haciendo una fiesta por el restablecimiento de aquel pobre antes enfermo, ahora sano. Imagino los abrazos. También lo imagino trabajando la tierra, o en un taller, o yendo de pesca. Ahora será más útil que antes, ahora podrá colaborar en muchas cosas dignas de un ser humano. Jesús tuvo misericordia de aquel hombre, pero con esto enseña también a que sus discípulos la tengan entre ellos y hasta con sus enemigos. Jesús enseña, al mismo tiempo a los judíos que la verdadera religión, la verdadera fe tiene que ver con las leyes divinas, pero absolutamente con el amor, con la compasión. Les quiere enseñar a todos que ese Dios poderoso de los ejércitos, es un verdadero Padre que no quiere que los hijos sufran, que desea dar perdón a manos llenas; que solo es necesario querer recibirlo para estar llenos de vida. Me parece que el Padrenuestro es una oración de misericordia; en efecto, las peticiones que se contiene en esta bella oración muestran las necesidades del hombre con respecto a Dios: danos hoy nuestro pan de cada día, es suplicar el perdón, el pan de la misericordia; no nos dejes caer en tentación es la súplica de quien no quiere llegar a enfermarse del alma, de quien desea permanecer en el amor de Dios, Padre de Misericordia. Jesús, al mismo tiempo que enseña sobre la enorme misericordia del Padre, enseña a los discípulos a pedirla y a practicarla; y con las curaciones que hace y con el perdón de los pecados que confirma en los maltratados por la enfermedad, la muerte, la desdicha, deja patente que el Dios de Israel es todo amor y siempre está esperando a que sus hijos regresen con Él.


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Palabra de Dios

De camino a la Pastoral

Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: “Hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos “. Pero Jesús le respondió: “No se lo prohíban, por que no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Todo aquel que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

A nuestro favor El Señor Jesús, nos dice hoy que el Evangelio no es exclusivo de nadie, ni está reservado sólo a un grupo selecto de personas, si no que la Palabra de Dios debe iluminar a toda la humanidad. No le podemos poner fronteras, esta más halla de todo limite. Hemos escuchado del Señor Jesús que les aclara a sus discípulos, que quien no está contra nosotros, está a nuestro favor; quien no se enfrenta como enemigo, hay que considerarlo amigo, aunque no sea de nuestro grupo. Generalmente estamos muy sensibles a la intolerancia; no llegamos a comprender, ni a respetar a quien piensa de distinta manera, a quien tiene otros criterios distintos a los nuestros, a quien opina de diferente manera. Y en ocasiones hacemos de las diferencias: conflictos, descalificaciones, insultos, agresividad y violencia. Este no es el pensamiento del Señor Jesús, Él nos invita a descubrir siempre lo que esta a nuestro favor; le molesta el daño que podemos hacer con nuestra infidelidad a su mensaje de salvación, por eso con toda claridad sentencia al que escandalice a uno de estos pequeños. El cumplimiento de la Palabra del Señor exige fidelidad hasta el sacrificio; puede ser un sacrificio en grado sumo: pues pide renunciar de aquello que pareciera ser tan vital a nosotros como nuestras manos, nuestros pies o nuestros ojos… Pero que es una llamada a dar una respuesta generosa a la invitación del Señor Jesús. Por Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez

Ramiro Márquez Gutiérrez, IV Teología Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino

E

n camino a la pastoral, un compañero me hace una pregunta que no me había planteado, pero que en el interior sentía, sólo que no lo había externado con nadie… “no sé si te pase”, me decía, “pero ahora que estamos en el último año de formación las personas que te conocen dan por supuesto que te vas a ordenar inmediatamente y expresan con ansia la emoción de este acontecimiento, ¿no te sientes extraño?”. ¡Huy! Cierto, no es una incomodidad negativa, por así decirlo, pero es como un sentimiento extraño. Al ver la emoción de la gente despierta el anhelo y a la vez el miedo ante ese misterio: recorre uno el tiempo trascurrido de formación. ¡Y pensar que hace 11 años cuando estaba en el seminario menor no pensaba eso!... E inevitablemente, de una manera inconsciente, compartíamos etapas bonitas de nuestra formación. Ese sentimiento al que denomino “extrañeza” encierra toda esa etapa formativa, todas esas experiencias positivas y negativas, los errores y los logros de este camino tan maravilloso donde se ha ido forjando y madurando una vocación; ese sentimiento de extrañeza, remueve el interior para ponerme de frente ante la realidad. A pesar de que ambos no nos conocíamos, ya que iniciamos en diferentes lugares y en diferentes tiempos nuestra formación, coincidíamos en la experiencia del llamado. Y el ir compartiendo nos llevó a reencontrarnos con la experiencia fundante de nuestra vocación; el momento en el cual identificamos esa declaración de amor por parte de Dios, “Me has seducido, Señor, y me deje seducir” (Cf. Jr 20, 7), del cual no pudimos escaparnos, como la experiencia de Jeremías: “Pero había en mi corazón algo parecido al fuego ardiente, prendido en mis huesos, que intentaba en vano sofocar” (Cf. Jr 20, 9). “¡Estábamos muy niños!” decíamos. Y seguíamos recordando nuestros miedos, nuestros momentos que les decimos de “crisis” (que más bien son de purificación), los momentos de gran felicidad, a los compañeros; reímos mucho... Y en corto tiempo antes de partir cada quien a su pastoral de fin de semana nos retroalimentamos. Cuantas cosas bellas encierra una vocación, cuantas experiencias; y todas ellas nutren poco a poco la vida de aquel que se decide a decir “sí” al Señor. Viendo el tiempo desde una perspectiva muy humana parece imposible; es como la gente expresa: “¡Nueve años de formación! y ¡encerrados!”. En el interior de este tiempo se vive la experiencia de Dios. Al volver la vista atrás, también al igual que la gente, me admiro: ¡tan rápido ha pasado el tiempo!


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…Lo de Dios a Dios

Hace Cien años llegó la imagen del Señor de los Trabajos al Santuario de San José

Por David Grimaldo

FUENTES DE LA DSI:

La Sagrada Escritura VII

Por LCC Angélica Maldonado Morales

E

l año de 1912 en el mes de enero, -aunque no se tiene registrado el día exacto-, es la fecha en que llegó al Santuario de San José de la zona centro de la capital potosina la bellísima imagen de fina talla del Señor de los Trabajos, realizada en madera, por ello celebramos su primer centenario con gran devoción y en el marco de estos festejos se amplió la Capilla especial que se le ha dedicado desde el 19 de marzo del año 2003. La acogedora Capilla del Señor de los Trabajos se construyó a iniciativa del canónigo padre Carlos Medina López, quien fuera Rector del Santuario en ese año y fue el arquitecto Ernesto Zárate Boker, quien la diseñó y acondicionó. Fue bendecida por el señor arzobispo monseñor Luis Morales Reyes, el 19 de marzo del año 2003. La historia del Señor de los Trabajos es muy rica y se respalda con la auténtica imagen que mide 1.60 de alto y se remonta hacia 1755, año en que fue esculpida, desgraciadamente no tenemos el nombre del escultor que la creó sólo tenemos las iniciales, AMFECIT, es lo único que hemos encontrado del autor de esta gran obra de arte religioso que tan solo de verla unos segundos inspira ternura y sobre todo fortaleza a todo aquel que viene a solicitarle humildemente un favor. Está registrado que en el año de 1888 se empezó a venerar esta imagen en el Barrio de Tlaxcala y esto tomó auge con los Ferrocarrileros, que tenían sus talleres de trabajo en la Alameda, quienes antes de empezar su jornada diaria se encomendaban al Señor de los Trabajos. En 1912 una familia de la cual tampoco tenemos el dato, donó esta imagen al Santuario del Señor de San José. Los capellanes y rectores que han estado en el Santuario de San José, a lo largo de toda su historia, le han dado difisuón a su devoción. Fue el padre Juan Antonio Benitez quien propagó aún más la devoción al Señor de los Trabajos con peregrinaciones que aún siguen vigentes en la actualidad. Él señaló 3 miércoles previos a la fiesta para que la imagen recorriera algunas zonas de nuestra ciudad, sobre todo llegando al corazón de los obreros y trabajadores de los mercados y fábricas cercanas al Santuario. Fue Él mismo Padre quien también solicitó al señor obispo Alcaráz y Figueroa que fuera coronado el Señor de los Trabajos, quien aceptó y coronó la imagen en 1970. Posteriormente, también a iniciativa de este mismo Sacerdote fue quien formó la Cofradía del Señor de los Trabajos y se buscó la fecha para la fiesta designándose el 14 de septiembre, fecha que aún sigue establecida desde 1970. La devoción al Señor de los Trabajos va en aumento, hay temporadas en las que se palpa más la devoción por el Señor de los Trabajos como es diciembre y enero.

H

ablamos la semana pasada sobre la justicia. Hoy veamos la caridad y la pobreza en el Nuevo Testamento.

La gran novedad del Nuevo Testamento se expresa por la superación de la justicia por la caridad. El amor que Cristo pide a sus discípulos va más allá de las simples relaciones de amistad, Jesús pide ese amor a los enemigos (Mt 5,44); incluso va más allá del simple compartir los bienes, hasta exigir que el amor debe manifestarse en la donación de sí mismo, es decir, el dar la vida por el prójimo (Jn 15,13). Los Evangelios Sinópticos, es decir, san Mateo, san Marcos y san Lucas, nos recuerdan la unidad que existe entre el amor a Dios y el amor al prójimo. La Ley y los Profetas brotan de este precepto del amor (véase Mt 22,49). El amor al prójimo es más grande que los sacrificios (Mc 12,33). Detrás de muchas exigencias que pide Jesús, como el perdón incansable (Mt 18,21-35), la atención a los enfermos o heridos, al estilo del buen samaritano y de las bienaventuranzas, se encuentra siempre la Ley del Amor. San Juan le da un relieve muy especial a la caridad. Si le preguntamos a san Juan: ¿Qué es para ti Dios? y responderá “Dios es amor” (1 Jn 4,8). Nos recuerda san Juan que el amor es precepto de Jesús (15,12), y nuevo (13,14), no porque el amor no estuviera en el Antiguo Testamento, sino porque la nueva medida del amor, “como Cristo”, sobrepasa todas las medidas anteriores. Su amor es tan grande que se expresa como donación de la vida (15,13).

Los Evangelios revelan la predilección de Jesús por los pobres (Lc 4,18). Proclama la pobreza como una bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5,3) en realidad, es la bienaventuranza por excelencia, de la cual las otras no son sino comentarios. En Lc 16, con la riqueza de sus parábolas, nos dice que los pobres son los ciudadanos de este Reino; y que basta en no haberse convertido al pobre, como sucede con la parábola del pobre Lázaro y el rico epulón (Lc 16,19-31), para quedar excluido del Reino. Para quienes tienen bienes, la conversión pasa por el compartir con los pobres por la caridad y devolver a quienes se defraudó por la justicia. Sólo así se recibe en la casa, en el corazón, al que es la salvación (Véase Lc 19,1-10). La evangelización del rico consiste en conducirlo hacia la salvación, como a Zaqueo (Lc 19,110); pero este proceso exige la decisión de la caridad y de la justicia. Si no se puede “servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13), es porque el dinero se coloca a la misma altura que el Dios de la vida y, por tanto, asume la categoría de ídolo (Véase el Documento de Puebla, nn. 185-186; 491-497). El Evangelio le da al pobre una categoría nueva e insospechada: la de estar identificado con nuestro Señor Jesucristo, la de ser, en cierto sentido, su “Sacramento”, su “Vicario” hasta el punto que el juicio definitivo de la existencia cristiana se mide por la conversión a los pobres (Véase Mt 25,31-46).

San Pablo sitúa el amor en el seno de la comunidad cristiana. El amor es caridad fraterna (Rom 12,10); servicio, pero desde la libertad al prójimo (Gál 5,13). El amor vence al egoísmo (Rom 15,1; 1 Cor 13,1-13), es activo (Rom 12,11) y acogedor (Rom 12,13). Busca una cierta igualdad social (2 Cor 8,1315). El libro de los Hechos de los Apóstoles pinta una situación ideal de comunidades fraternas: los bienes se comparten; la comunidad se une en oración y en el escuchar a los Apóstoles el camino del Evangelio (2,4247). Ahora bien, así como la justicia es superada por el amor, como centro de la existencia del seguidor de Jesús; así la conversión al pobre supera todas las dimensiones de justicia exigidas por el Antiguo Testamento.

Por hoy es todo, mis cuatro lectores, la próxima semana veremos que pensaban respecto a la cuestión social los Santos Padres. ¿Qué les pareció el “billetito” de la Carta a Filemón” del Apóstol san Pablo? Interesante, ¿verdad? Bueno ahora lean, si pueden, los números 185.186 y 491 a 497 del documento de Puebla. Saludamos y bendecimos a todos nuestros pobres y a los agentes de la pastoral social de nuestra arquidiócesis


SEPTIEMBRE 30 DE 2012

¿Qué le dijo Tarzan a un ratón? -¿Tan Chiquito y con bigotes? ¿Y que le dijo el Ratón a Tarzán? -¿Tan grandote y con pañal?

Estaban dos amigos platicando y uno le dice al otro -Oye ¿cómo se escribe Bala? Y dijo el otro -Pues así como suena Y el amigo escribió ¡PUM! Estaba un señor con su hijo y le pregunta -hijo ¿Cuánto es 4 y 4? Le respondo el hijo -empate Y dice el Papa -¿y 2 x1? Y dice el hijo -Oferta papi-


Av. Constituyentes Poniente # 49 local 3 (Paseo Constituyentes, carretera libre a Celaya)

PREVIA CITA

Col. El Pocito, QuerĂŠtaro, Qro. Tel. (01 442) 216 99 23 y 196 80 94

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