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Ancianos esposos celebran 75 años de matrimonio amándose “como el primer día”

Año 4

Una pareja de esposos, María Mollà y Miguel Martínez, de 97 y 100 años de edad, respectivamente, celebró 75 años de matrimonio en la localidad valenciana de Bicorp (España), “queriéndose como el primer día”, según manifestaron ambos. La pareja, que se casó en 1937, tuvo 5 hijos, uno de los cuales falleció ahogado a los 11 años. Tienen 8 nietos y 10 biznietos. Celebraron sus 75 años de “feliz matrimonio” en la parroquia San Juan Evangelista, en la misma población en la que nacieron y se conocieron. María y Miguel, que reconocen no pensaron llegar juntos “a esta edad”, contrajeron matrimonio en plena Guerra Civil española. A los pocos días él fue movilizado y acabó la guerra preso en un campo de trabajo en minas de carbón. “Entonces mi abuela dejó a su primer hijo, de poco más de un año, con su familia, y fue a buscarlo con cartas de recomendación para ver si lo dejaban libre”, contó su nieta Cristina y afirmó que su abuela tuvo que trabajar haciendo ojales en una camisería hasta que consiguió su libertad; “fue muy valiente”. Asimismo, indicó que los siguientes años fueron difíciles y tuvieron que trabajar en diversos oficios para poder alimentarse. A sus 97 años, María continúa ocupándose de las labores de su casa, y Miguel, con 100 años recién cumplidos, aún va a jugar al dominó al Hogar del Jubilado y a los jardines a pasear. “Qué más podemos pedir si somos felices y tenemos una vida que aún vale la pena disfrutar”, exclamó Miguel. El Ayuntamiento de Bicorp, el Hogar del Jubilado y la cooperativa local le ha entregado a la feliz pareja placas conmemorativas y ramos de flores, y el coro de Bicorp y la Coral Bolbaitina, que dirige su nieta Cristina, cantaron para ellos.

No. 165

Semana del 8 al 14 de abril de 2012

Para una vida feliz es preciso un entendimiento íntimo con Dios

¡Felices Pascuas!

5

LAS CUATRO ESTACIONES EN EL MATRIMONIO: LA PRIMAVERA

En esta estación del año encontramos sol, los árboles comienzan a vestirse de verde, los montes y las praderas hacen brotar su semilla...

13

EL MIEDO PASCUAL

Imagine, señor, que tiene un amigo muy querido y que, cuando éste más lo necesita, usted se esconde, desapareciendo de su vista; el suda sangre, necesita un poco de compañía -un corazón latiendo ....

16

EL MIEDO DIVINO, EL MÁS GRANDE

Jesús tuvo miedo. Él sintió esa sensación de que las piernas pierden su fuerza, de que la respiración se dificulta. Jesús, a punto de entregar su vida por todos...


ABRIL 08 DE 2012

El sepulcro está vacío Editorial

J

esucristo resucitó. El sepulcro está vacío. La vida nació de nuevo. Como dice el glorioso Pregón Pascual: “Cristo surge victorioso del abismo”. Y con él, la vida. Después de todo el tiempo de Cuaresma, con sus penitencias, ayunos y demás mortificaciones, hemos vivido intensamente la Pascua; en carne propia, muy dentro del alma, también padecimos juntamente con el Salvador; lo acompañamos en la Cena con sus apóstoles, y recibimos el mismo pan vivo que les dio a ellos; lo vimos morir en la cruz por nuestros pecados; participamos, algunos, en esos viacrucis vivientes; también estuvimos en silencio desde la tarde del Viernes Santo hasta la noche del sábado, en silencio respetuoso hacia el cuerpo el Salvador yacente en el sepulcro. Finalmente fuimos testigos de la resurrección de Jesucristo en la Vigilia Pascual. Lo vimos resurgir del lugar de las sombras y convertirse nuevamente en la Luz que ilumina a todos los hombres del mundo. Y ahora, a ocho días de ese glorioso acontecimiento, retomamos nuestra vida. Después de haber muerto con Cristo en la Cuaresma, estamos resucitando en Pascua junto a él. Y Jesús resucitado sale al encuentro de los discípulos: va a visitarles en el lugar que están ocultos; se le aparece a María Magdalena; se aparece a los discípulos de Emaús, que van por el camino cargados de desesperanza, pero, al verlo partir el Pan, ellos lo reconocen: nadie parte el pan como Jesús; Jesús resucitado encuentra a San Pablo, que lo persigue en sus discípulos, y lo envía a anunciar el evangelio. Finalmente, Jesús subirá a los cielos dejando a sus apóstoles el encargo de continuar la obra de la evangelización y de la gracia, los hace misioneros, los manda. Así es la Iglesia también. Ya morimos con Cristo, ya resucitamos con él. Ahora solo nos falta hacernos misioneros. Afortunadamente, en la Iglesia de San Luis Potosí, ya hemos hecho caso a este Jesús muerto y resucitado. Y estamos unidos, caminando juntos en misión permanente. Ahora somos nosotros los que salimos al encuentro de los otros, de los discípulos alejados, que son como los apóstoles temerosos y escondidos el día de la resurrección; hemos de ir a buscarles para darles la buena nueva. Tenemos que salir al encuentro de los que son como los discípulos de Emaús, que andan errantes o que van de regreso con la cabeza gacha, con los ojos escondidos y llorosos; necesitamos darle a todos ellos algo que les haga arder el corazón mientras van de camino para que algo de Jesús los toque y retornen a la vida cargados de alegría. Necesitamos ir al encuentro de los que como Pablo, se han propuesto dañar e impedir el proceso de la evangelización, tenemos que convertirlos también en apóstoles, en misioneros; que no persigan a Cristo, que se le unan, pues él los está llamando.

Por Pacco Magaña

Orar con el salmo 119

Queridos hermanos y hermanas:

El Salmo 119 nos conduce, por tanto, al encuentro con el Señor y nos orienta hacia el Evangelio. Hay en él un versículo sobre el que quiero detenerme ahora; es el v. 57: «Mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras». También en otros Salmos el orante afirma que el Señor es su «lote», su herencia: «El Señor es el lote de mi heredad y mi copa», reza el Salmo 16 (v. 5a), «Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo» es la proclamación del fiel en el Salmo 73 (v. 26 b), y también, en el Salmo 142, el salmista grita al Señor: «Tú eres mi refugio y mi lote en el país de la vida» (v. 6b). Este término «lote» evoca el hecho de la repartición de la tierra prometida entre las tribus de Israel, cuando a los Levitas no se les asignó ninguna porción del territorio, porque su «lote» era el Señor mismo. Dos textos del Pentateuco son explícitos al respecto, utilizando el término en cuestión: «El Señor dijo a Aarón: “Tu no tendrás heredad ninguna en su tierra; no habrá para ti porción entre ellos. Yo soy tu porción y tu heredad en medio de los hijos de Israel”», así declara el Libro de los Números (18, 20), y el Deuteronomio reafirma: «Por eso, Leví no recibió parte en la heredad de sus hermanos, sino que el Señor es su heredad, como le dijo el Señor, tu Dios» (Dt 10, 9; cf. Dt 18, 2; Jos 13, 33; Ez 44, 28).

No tengamos miedo, no pongamos pretextos, no dejemos que pase más tiempo: Cristo nos llama a seguirlo y también nos envía. Contamos con todo el Poder del resucitado, con la gracia y los dones del Espíritu y sobre todo, con el amor del Padre; el mismo Padre de Jesucristo y Padre de nosotros lo declaró: “este es mi Hijo muy amado, escúchenlo”; el Padre quiere que todo el mundo escuche a Jesús: hablemos, pues, de él; démosle a conocer. Él habla ahora por medio de la Iglesia, por medio de nosotros. Feliz Pascua. Feliz Misión.

La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.

(Tercera parte de cuatro)

Los sacerdotes, pertenecientes a la tribu de Leví, no pueden ser propietarios de tierras en el país que Dios donaba en herencia a su pueblo cumpliendo la promesa hecha a Abraham (cf. Gn 12, 1-7). La posesión de la tierra, elemento fundamental de estabilidad y de posibilidad de supervivencia, era signo de bendición, porque implicaba la posibilidad de construir una casa, criar a los hijos, cultivar los campos y vivir de los frutos de la tierra. Pues bien, los levitas, mediadores de lo sagrado y de la bendición divina, no pueden poseer, como los demás israelitas, este signo exterior de la bendición y esta fuente de subsistencia. Entregados totalmente al Señor, deben vivir sólo de él, abandonados a su amor providente y a la generosidad de los hermanos, sin tener heredad porque Dios es su parte de heredad, Dios es su tierra, que los hace vivir en plenitud. Y ahora el orante del Salmo 119 se aplica a sí mismo esta realidad: «Mi lote es el Señor». Su amor a Dios y a su Palabra lo lleva a la elección radical de tener al Señor como único bien y también de custodiar sus palabras como don valioso, más preciado que toda heredad y toda posesión terrena. Nuestro versículo, en efecto, se puede traducir de dos maneras, incluso de la siguiente forma: «Mi lote, Señor, he dicho, es custodiar tus palabras». Las dos traducciones no se contradicen, más aún, se complementan recíprocamente: el salmista está afirmando que su lote es el Señor, pero que también custodiar las palabras divinas es su heredad, como dirá luego en el v. 111: «Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón». Esta es la felicidad del salmista: a él, como a los Levitas, se le dio como porción de heredad la Palabra de Dios.


ABRIL 08 DE 2012

Por P. Juan José Torres Galván

DIOS SE NOS DA A CONOCER “Lo que vimos y oímos se lo anunciamos también a ustedes para que compartan nuestra vida, como nosotros la compartimos con el Padre y con su Hijo Jesucristo.” (1 Juan 1, 3)

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l Concilio Vaticano II quiere proponer la doctrina auténtica sobre la revelación y su transmisión, para que todo el mundo con el anuncio de la salvación, oyendo, crea; creyendo, espere y esperando, ame. La enseñanza de San Agustín acerca de la catequesis es un propósito claro en los padres conciliares. Por Cristo y con el Espíritu Santo los hombres pueden llegar al Padre Dios. Dios ha querido manifestar su amor al género humano poniéndonos los medios para que lleguemos hasta Él. En la Sagrada Escritura Dios habla a los hombres como un amigo, trata con ellos y los invita a estar en su compañía. La revelación de Dios al ser humano se lleva a cabo mediante obras y palabras, unas y otras se complementan y aclaran. “En el pasado muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres por medio de los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo…” (Heb 1, 1-2). Jesucristo es el mediador y la plenitud de la Revelación de Dios a la humanidad. En Él Dios nos ha comunicado todo su misterio, nos ha dado su amor y nos ha comunicado su vida abundante. Por tanto, no hay que esperar o buscar otra revelación. La creación es testimonio de Dios. Por la contemplación de las cosas creadas el ser humano llega a descubrir la existencia del Creador. La creación es también una forma como Dios se da a conocer. El ser humano es capaz, mediante la razón, de descubrir a Dios. Dios quiso darse a conocer a nuestros primeros padres (primeros capítulos del Génesis), cuando nuestros padres pecaron, Dios los levanta y les infunde esperanza mediante la promesa de la redención. Dios cuida constantemente de todas y cada una de sus creaturas y de manera especial de los seres humanos. Dios llamó a Abraham para formar su pueblo elegido, a Moisés y a los profetas para enseñarlo y guiarlo de acuerdo a su voluntad. Podemos afirmar con gratitud y confianza: Dios está con nosotros. Nosotros somos su pueblo y avanzamos por la vida gozando de su protección amorosa. Dios, al darse a conocer nos revela su intimidad. Pero también nos hace descubrir sus planes de salvación para que todo el género humano comparta su misma vida. Ante este deseo permanente de Dios que se da a conocer y revela sus misterios al ser humano, ¿cuál será nuestra respuesta? El ser humano responde a Dios con la fe. La fe lleva a las personas a entregarse total y libremente a Dios. La fe y la razón no se contraponen, mas bien se complementan. Si el hombre es capaz de conocer a Dios por la razón, la Revelación ofrece a todos la oportunidad de conocer más fácilmente, con certeza y sin error las realidades divinas. Referencia de lectura: Dei Verbum 1-6

Apreciados lectores y lectoras:

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN! ¡El Señor ha resucitado! ¿Qué sería de nosotros, creyentes, sin la resurrección de Cristo? ¿Qué sentido tendría nuestra fe? San Pablo no exagera cuando dice a los corintios: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe, vana nuestra predicación… seríamos falsos testigos de Dios… Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres. Pero no, Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de quienes duermen el sueño de la muerte”. ¡El Señor ha resucitado! Este es el grito creyente que atraviesa los milenios. Esta es la certeza y la alegría de nuestra fe. La resurrección de Cristo es el centro vivo de nuestra fe. Porque salva y da sentido a todas las vidas de cuantos creen en Cristo. Hablar de su triunfo sobre la muerte es hablar de nuestra propia resurrección. Es dar la única respuesta al problema de la vida y de la muerte de los hombres. Nada necesitamos tanto los creyentes de hoy como entender y hacer vida propia la resurrección de Cristo. Nada iluminará tanto nuestras pobres vidas como dejarse envolver de la luz de la Santa Pascua. ¿Cómo es posible que nosotros, herederos del gozo de la resurrección, no lo llevemos en nuestros rostros y en nuestros ojos? ¿Dónde perdimos la alegría y la paz que nos regala el Resucitado? Oigamos lo que nos dice un liturgista: “Los cantos más joviales, los vestidos más llamativos, los adornos más hermosos, las reuniones más entusiastas, hay que reservarlos para los días de Pascua. La fuerza del Resucitado puso en pie al grupo acobardado y ya reducido de los discípulos. El sueño de la fraternidad volvía a despertar. La lucha contra el mal se enciende. La resignación ante la injusticia salta rota por los aires. La presencia de Cristo vivo calienta las entrañas de la fe y del amor. El Espíritu del Nazareno se posa como una paloma en miles de corazones”. Por tanto, tiene mucho sentido y belleza decir: ¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN! Tiene sentido repetirlo de persona a persona. La alegría de Pascua es eficaz antídoto contra el veneno del miedo,

de la tristeza, de la amargura, de la angustia, de la decepción, del resentimiento, del egoísmo… que embargan nuestro corazón. ¿Dónde quedó nuestra vocación de testigos de la resurrección de Cristo? ¿Cómo podemos pensar que es imposible que nuestro mundo se transforme, que nuestro país cambie? “Tal vez porque lo sabía, quiso Cristo dedicar cuarenta días a explicar a sus discípulos el camino del gozo pascual. No bastaba, pues, con resucitar, tenía que meter la resurrección por los ojos y las manos de los suyos. Y habría que hacerlo con la obstinación de un maestro que repite y repite la lección a un grupo de alumnos rudos. ¡Ah, cuánto le cuesta al hombre aprender que es feliz! ¡Qué tercamente se aferra a sus tristezas!” Creer en la resurrección hoy significa tener una vivencia fuerte de Jesús como nuestro Hermano, Amigo y Señor; escuchar los latidos de su corazón vivo, que nos invita a la intimidad con él, para compartir sus secretos. Creer en la resurrección es pedirle al Señor que nos regale un corazón generoso, semejante al suyo, transformado por la Pascua, un corazón que sepa descubrir las señales de su presencia. Creer en la resurrección es abandonarnos en las manos del Resucitado y dejarnos invadir por el gozo de su salvación. Como la Pascua se celebra en el tiempo primaveral, siempre se antoja compararla con la primavera. La vida renace después de otoño e invierno. Han pasado los días con las noches más largas; hay menos noche, menos oscuridad y más luz. De nosotros depende que sea primavera en el corazón de los hombres y que sea una Pascua verdaderamente florida, como la llamaban nuestros abuelos. La Pascua lleva al mundo hacia la vida en Cristo y hacia la vida eterna. Toda ella se orienta hacia la salvación. Así pues, tenemos motivos suficientes para vivir y morir con esperanza, y para exclamar, por tercera vez, ¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN! “Y, hasta que nos volvamos a encontrar, que el Señor los guarde en la palma de su mano”. +Luis, Arzobispo de S. Luis P.


Nuestra historia

La Resurrección de Jesús: hecho histórico Por Redacción La Red

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l término español «pascua» proviene del latín páscae, que proviene del griego πάσχα (pasja), que proviene del hebreo ‫חספ‬ (pésaj), que significa ‘paso’. El Domingo de Pascua tiene fecha variable, ya que no depende del calendario gregoriano (exclusivamente solar) sino del antiguo calendario solar/ lunar. Por convención, este domingo es siempre el siguiente a la primera luna llena posterior al equinoccio (y cae siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril). El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo. La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles. Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar? Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre. San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe” (I Corintios 15,14). Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Entre más lejos de Dios, más cerca de la muerte Por Pbro. Lic. Salvador González Vásquez.

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star confiando en Dios, nos hace sentir vivos. Cuanto más cerca del Señor, más llenos de vida. Si nos alejamos de Dios, nos aproximamos más hacia la muerte. Una vida precipitada, apresura el fin de la existencia. La esperanza en Dios, nos mueve a vivir las cosas a su tiempo. Y como dice el dicho: “Quien aprisa empieza, aprisa termina”. Todos buscan calidad de vida. Pero a la hora de actuar, sus obras no les ayudan a alcanzar lo que buscan. Las malas acciones empujan a la muerte porque alejan de Dios, que es la vida misma.

Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido. La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte. La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico. Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión. La fiesta de la Pascua es tan importante, que un solo día no nos alcanza para festejarla. Por eso la Iglesia ha fijado una octava de Pascua (ocho días) para contemplar la Resurrección y un Tiempo Pascual (cincuenta días) para seguir festejando la Resurrección del Señor.

Quien se aleja de Dios rompe la armonía. Y el humano necesita de todo lo que le rodea para poder subsistir. El hombre requiere de los demás para ayudarse a vivir. Necesita también de la naturaleza, para sobrevivir. El hombre que solo piensa en si mismo, se perjudica. Porque hace a un lado al prójimo, y sin éste es imposible seguir viviendo. El otro nos es indispensable, sobre todo el más cercano, es decir el próximo. Respetar el medio ambiente es cuidar lo necesario para estar bien. Quien daña la naturaleza se daña a si mismo, y esa actitud lo aproxima a morir. En los planes de Dios, no entra la muerte. Ésta no es obra de Dios, porque es carencia. Todo parece indicar que el hombre -aún de manera inconsciente- no quiere la vida, sino la muerte. Por la inclinación al pecado cometemos el mal y de tanta caída terminamos muriendo. El pecado es división, porque nos hace romper con todo lo que nos rodea, y sobre todo nos lleva a apartarnos de Dios. Existen los pecados mortales, llamados así porque llevan a la muerte; no solo la muerte del alma sino la muerte del hombre, en cuerpo y alma. La muerte es consecuencia del pecado. Y éste, es cometido voluntariamente por el hombre. Si Dios vino a salvarnos del pecado, también vino a liberarnos de la muerte, que es consecuencia del pecado. Por eso mismo, cuando Jesús resucita a un muerto, lo hace llamándolo a la vida. A Lázaro le ordenó que saliera de la tumba. Esto nos hace pensar que la muerte no es cuestión de Dios, sino decisión del hombre. Si la creación es una obra maravillosamente divina, lo es mucho más la resurrección. Porque solo Dios hace surgir la vida después de la muerte. Cristo resucita y nos devuelve la vida, pero no la temporal, sino la eterna. Ya que para Dios la muerte no existe, porque Él es la misma vida. Celebremos la dicha de existir. Vivamos en la esperanza de resucitar a una vida mejor. Celebremos el tiempo de pascua aceptando la invitación, a dar el paso fundamental de la muerte a la vida. ¡FELICES PASCUAS!


05

Nadie se queda en el quirófano, siempre los sacan, aunque sean muertos…

Las cuatro estaciones en el matrimonio

LA PRIMAVERA

Confesión por contricción o por atricción Por P. Kino

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o pocas personas frecuentan el sacramento de la confesión motivados no por una conversión, sino por miedo. No dudo que más de dos despistados el día 20 de diciembre de este 2012, busquen el sacramento de la reconciliación pensando que al día siguiente morirán. Otros llegan a decir que van a entrar a una operación y por eso se confiesan, ya que tienen miedo a “quedarse” en el quirófano, pero yo les digo que no se quedan en el quirófano… los sacan, aunque sea muertos. Pero volvamos al tema ¿qué es lo que nos motiva a confesarnos? ¿El miedo a la muerte y al castigo de Dios? ¿La presión social, porque voy de padrino? ¿La verdadera conversión a Dios? Cada uno se deberá responder esta pregunta. Ahora bien, cuando nos acercamos a este hermoso sacramento por conversión, la pregunta sería si la conversión es por atrición o por contrición. La conversión o arrepentimiento del pecado por atrición, se refiere por miedo a las consecuencias del pecado. Por ejemplo, te “agarraron con la mano en la masa”, “te cachó tu vieja con otra” (aunque sea la misma), “te descubrieron la mentira” “te cacharon en el examen” “te sorprendieron robando” etc., y la consecuencia negativa es inminente, perder la buena fama, el trabajo, la familia, la cárcel, etc., y en último término el miedo a ser castigado por la eternidad con “Don Sata”. En síntesis, se le tiene más miedo a las consecuencias del pecado que al pecado mismo. La conversión por contrición, en cambio, es el dolor que surge de haber ofendido al ser que amamos. Duele haber ofendido a la esposa porque ha sido una gran persona. Hay arrepentimiento de haber traicionado al amigo que siempre nos ha extendido la mano. En un sentido más profundo, duele haber ofendido a Dios con el pecado, pues Él es bueno y nos da tanto, y nosotros con nuestra libertad le fallamos. Tanto el arrepentimiento por contrición, como por atrición son válidos para recibir el sacramento del perdón, lo ideal sería por contrición, pero en fin, acerquémonos a este sacramento, como se dice popularmente: “Si no es por amor a Dios, por temor al diablo”. Para concluir, se me viene a la mente aquel chascarrillo de una joven que no quería casarse porque su novio no creía en el infierno (pues creer en el infierno detiene de hacer muchas cosas malas dentro y fuera del matrimonio, por temor a llegar ahí después de nuestra vida)… la madre y futura suegra de esta joven la animó diciéndole: “Hija, cásate con ese hombre, ya verás que entre tú y yo le vamos a demostrar que el infierno existe”.

Por Pbro. Lic. Héctor Colunga Rodríguez colunga46561@hotmail.com.

Queridos lectores: Les comparto unas reflexiones que se estudian en el Grupo del Movimiento Familiar Cristiano del tercer nivel de la parroquia donde soy vicario. Me gustaron mucho y creo que sí es importante que analicemos en qué etapa o estación nos encontramos como matrimonio. La primavera En esta estación del año encontramos sol, los árboles comienzan a vestirse de verde, los montes y las praderas hacen brotar su semilla; las flores hacen lucir su majestuosidad de colores y belleza. Todo es armonía y felicidad. En la primera etapa primaveral del matrimonio, nos encontramos con la parte más bella que es el enamoramiento; los primeros momentos de estar juntos como esposos somos unos “auténticos caramelos”; “no cabemos en el sofá”; somos felices y decimos frases como: “no podría vivir sin ti”. “Te amo”. “Eres lo mejor que me ha pasado en la vida”. Y expresamos piropos que se desbordan de miel como: “mi vida, mi cielo, mi amor, mi cuchicuchi, mi terrón de azúcar”, y muchos más. Delante de la gente nos besamos y abrazamos; no come uno hasta que llega el otro y en la noche lo(a) espero y no nos dormimos hasta que platiquemos cómo nos fue durante el día. Las llamadas por teléfono son constantes y en los mensajes siempre sellamos con el típico TQM, o sea, te quiero mucho. Las flores y los regalos no se hacen esperar. Todo gira en torno a pequeños detalles.

Pero… ¿Cuánto dura esta etapa? Quiero externar que soy testigo de muchos y muchas, que a pesar de los años, siguen en esa primavera del amor, porque nunca han dejado que sus flores se marchiten ni han permitido que venga el enemigo fundamental del matrimonio que se llama MONOTONÍA. También sé de muchos, que al poco tiempo de casados, han dejado de sentir y vivir lo que es el amor, están juntos y en apariencia viven bien, pero no se complementan en el auténtico amor que los funde en un solo ser y hace que vivan el uno para el otro. Y hay otros, que de plano nunca han experimentado esta estación, porque la circunstancia para casarse fue motivada por el error, el engaño y la presión. Si desde el noviazgo vivimos un enamoramiento pleno, es decir, conocimos con quien nos íbamos a casar y externamos nuestros sentimientos y sobre todo, fincamos nuestra relación en la fuerza del amor, entonces servirá como un punto de referencia para el tiempo que Dios nos deje con vida. Pero si ya perdimos la sensibilidad o simplemente nunca la vivimos, difícilmente llegaremos a las otras estaciones. Así que lucha por el ser que amas y reconquístalo, hazlo(a) sentir amado(a) y demuéstrale que no te equivocaste al elegirlo(a) como tu complemento y con quien compartirías tu proyecto de vida. Hasta la próxima.


Gracias al idioma, sobrevivimos. Porque somos palabra, quién lo duda. Mario Benedetti.

Presencia de María en el orígen de la Iglesia

(Sobre el Sermón)

Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

E

l Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, desarrolló diversas catequesis sobre los misterios de María y su presencia en la vida de la Iglesia, y esta es una breve reseña de una de tantas catequesis, dada el 6 de septiembre de 1995: Después de haberme dedicado en las anteriores catequesis a profundizar la identidad y la misión de la Iglesia, siento ahora la necesidad de dirigir la mirada hacia la santísima Virgen, que vivió perfectamente la santidad y constituye su modelo. Es lo mismo que hicieron los padres del concilio Vaticano II: después de haber expuesto la doctrina sobre la realidad histórico-salvífica del pueblo de Dios, quisieron completarla con la ilustración del papel de María en la obra de la salvación. En efecto, el capítulo VIII de la constitución conciliar Lumen gentium tiene como finalidad no sólo subrayar el valor eclesiológico de la doctrina mariana, sino también iluminar la contribución que la figura de la santísima Virgen ofrece a la comprensión del misterio de la Iglesia. Antes de exponer el itinerario mariano del Concilio, deseo dirigir una mirada contemplativa a María, tal como, en el origen de la Iglesia, la describen los Hechos de los Apóstoles. En este cuadro destaca la persona de María, la única a quien se recuerda con su propio nombre, además de los Apóstoles. Ella representa un rostro de la Iglesia diferente y complementario con respecto al ministerial o jerárquico. En efecto, la frase de Lucas se refiere a la presencia, en el cenáculo, de algunas mujeres, manifestando así la importancia de la contribución femenina en la vida de la Iglesia, ya desde los primeros tiempos. Esta presencia se pone en relación directa con la perseverancia de la comunidad en la oración y con la concordia. Estos rasgos expresan perfectamente dos aspectos fundamentales de la contribución específica de las mujeres a la vida

eclesial. Los hombres, más propensos a la actividad externa, necesitan la ayuda de las mujeres para volver a las relaciones personales y progresar en la unión de los corazones. “Bendita tú entre las mujeres” (Lc 1, 42), María cumple de modo eminente esta misión femenina. ¿Quién, mejor que María, impulsa en todos los creyentes la perseverancia en la oración? ¿Quién promueve, mejor que ella, la concordia y el amor? Reconociendo la misión pastoral que Jesús había confiado a los Once, las mujeres del cenáculo, con María en medio de ellas, se unen a su oración y, al mismo tiempo, testimonian la presencia en la Iglesia de personas que, aunque no hayan recibido una misión, son igualmente miembros, con pleno título, de la comunidad congregada en la fe en Cristo. La presencia de María en la comunidad, que orando espera la efusión del Espíritu (cf. Hch. 1, 14), evoca el papel que desempeñó en la encarnación del Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo (cf. Lc. 1, 35). El papel de la Virgen en esa fase inicial y el que desempeña ahora, en la manifestación de la Iglesia en Pentecostés, están íntimamente vinculados. La presencia de María en los primeros momentos de vida de la Iglesia contrasta de modo singular con la participación bastante discreta que tuvo antes, durante la vida pública de Jesús. Cuando el Hijo comienza su misión, María permanece en Nazaret, aunque esa separación no excluye algunos contactos significativos, como en Caná, y sobre todo, no le impide participar en el sacrificio del Calvario. Estas breves consideraciones muestran claramente que la relación entre María y la Iglesia constituye una relación fascinante entre dos madres. Ese hecho nos revela nítidamente la misión materna de María y compromete a la Iglesia a buscar su verdadera identidad en la contemplación del rostro de la Theotókos.

M

e permito asociar en esta ocasión el sermón con el lenguaje, o sea el discurso con el lenguaje. Aunque se sabe que no es lo mismo sustancialmente; y para esto una bonita afirmación de Lavelle, tomada de su libro La parole et l´écritute: “El lenguaje no es, como se cree, el vestido del pensamiento, sino que es el verdadero cuerpo. El pensamiento no es nada sin la palabra”. Bastante ilustradora la afirmación, lo bastante para saber que es verdad constatándola en nuestras relaciones humanas. Somos palabra, somos el discurso, somos el sermón de Dios. Sermo, el término latino de donde derivo sermón, significa conversación, discurso, habla y lenguaje, en especial el lenguaje cotidiano. En algunas ocasiones y según el personaje, se utiliza sermo, como oración. Sin embargo, el uso de la palabra sermón ha sido con el paso

del tiempo, −el tiempo siempre tan provecto siempre tan actual−. Usada en una acotación religiosa, o en el peor de los casos como una reprimenda. Así, hemos escuchado: −el padre ya comenzó su sermón; −mi mamá me sermoneó por llegar hasta el día siguiente a la casa. Y es debido a la carga cultural y social que si alguien hace uso de la palabra sermón, para referirse a un discurso quienes lo escuchan, piensan que esta mal empleado. Se conoce que hay distintos tipos de sermón como lo son: el dogmático, el místico, el ascético o parenético; que ya hemos de especular en que consisten cada uno de ellos, el ultimo de estos debería ser el que escuchamos propiamente en misas, pues pertenece a la parénesis, la exhortación, lo moral. Y ejemplos de sermones hay muchos (sermón de la montaña, sermones pedagógicos, sermones políticos, etcétera) y de diferentes estilos, ahora mismo estas leyendo un sermón.

El Rey y la Reina C

Canónigo José Ma. Ortega Robles

risto es el Rey del universo; la Virgen de Guadalupe la Reina de México y de otros países.

Cristo es el Rey y Redentor de la humanidad. El crucifijo nos recuerda que Él padeció por nosotros. La imagen de la Virgen nos recuerda siempre el amor de Dios para con nosotros al darnos Cristo el tesoro de su corazón a su santísima madre, por madre nuestra. Bendito sea Dios y benditos nuestros padres, sacerdotes y catequistas que nos legaron el tesoro de la fe. Qué hermoso es que haya amor para estos tesoros que Dios nos ha dado: Cristo y la Virgen. Ella nos ha demostrado su amor con apariciones, para enseñarnos que ella cumple la voluntad de Dios. Hay una oración muy hermosa a Cristo que es como un acto de contrición: “Miradme oh mi buen Jesús postrado ante vuestra divina presencia” … y otra a la Virgen: … “Dulce madre no te alejes, tu vista de mi no apartes”… Son como una consagración. Ellos son los abogados de los pecadores.


Los libros y sus autores

Por Mtro. Luis Marino Moreno F.

Fe y política El compromiso político de los cristianos en tiempos de desencanto JOSÉ MA. MARDONES Santander, Sal Terrae, 1993, 223 págs.

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a política es una de las tareas humanas más nobles y más importantes; de su orientación y funcionamiento depende el destino de millones de personas. Por eso, todo ser humano responsable está llamado a implicarse en este ámbito, donde se juega el presente y el futuro de la sociedad, y el no hacerlo supone renunciar a influir en el cambio social. La fe, cuando es seria y consciente, debe, pues, “meterse en política”, no para manipularla ni para dejarse llevar por los intereses del poder, del momento, sino para sumirla como tarea de construcción humana y compromiso por el Reino de Dios: la justicia, la solidaridad, los derechos humanos… pasan necesariamente por la política. La política y los políticos viviendo hoy una crisis de credibilidad. ¿No será porque muchos –creyentes y no creyentes- han abdicado de sus responsabilidades como ciudadanos? ¿O será que la política y sus cauces se han vuelto más complejos y necesitados de reflexión, empeño y transformación? Este libro trata de aclarar, orientar, informar y reflexionar sobra la actual situación política. Ha nacido de la preocupación por responder a las inquietudes de grupos cristianos interesados en conjugar su fe con la lucha por la justicia desde la política y está especialmente indicado para la formación social y política de comunidades y grupos cristianos que buscan un lugar desde el que trabaja por la transformación social. JOSÉ MA. MARDONES Es investigador en el Instituto de Filosofía del CSIC (Madrid). Conocido por su preocupación por el diálogo fe-cultura. Sus publicaciones versan sobre la confrontación entre algunas tendencias socioculturales y la fe cristiana: Postmodernidad y cristianismo; capitalismo y religión. La política neoconservadora y Postmodernidad y conservadurismo entre otras.

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Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI regresó a Roma, procedente de la Habana, en un vuelo de casi once horas, el avión papal partió aproximadamente a las doce y media de la noche, y llegó al aeropuerto de Ciampino a las 10:35. El vuelo realizó el mismo trayecto que a la ida: Italia-Francia-México, y esta vez, Cuba-Francia e Italia. Como es costumbre, mientras el avión cruzaba las diferentes fronteras, el Papa envió telegramas en primer lugar al presidente cubano, Raúl Castro, en donde se lee en el texto, que el Pontífice le renueva su sentida gratitud a él y a las autoridades civiles y los pastores y fieles de Cuba, por las innumerables muestras de afecto que recibió. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI aseguró a los jóvenes que solo Dios que es amor da la verdadera alegría al corazón, y les pidió testimoniar el rostro alegre y feliz de la fe también ante quienes piensan equivocadamente que la vida cristiana es “algo aburrido y cansado”. Así lo indicó en su mensaje por la 27º Jornada Mundial de la Juventud que este año se celebra el 1 de abril, Domingo de Ramos, a nivel diocesano y que lleva como título un pasaje de la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses: “¡Alégrense siempre en el Señor!” LA HABANA.- El Papa Benedicto XVI recibió hoy a Fidel Castro, el líder histórico de la revolución cubana, en la sede de la Nunciatura Apostólica en La Habana. Según indicó el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, el Santo Padre y Castro dialogaron durante media hora, pero no precisó los temas que trataron durante el encuentro. La reunión se realizó luego que el Pontífice presidiera una Misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, a la que asistió el presidente Raúl Castro, autoridades civiles, los obispos de Cuba y otros prelados de América Latina. CUBA.- En un recorrido por algunos barrios de La Habana, donde hay mayor presencia de personas que profesan religiones de origen afroamericano, la gente considera que la visita del Papa Benedicto XVI a la Isla es del todo positiva, pues a pesar de las diferencias entre el catolicismo y este tipo de creencias, los mensajes del Pontífice destacan valores universales como son el amor, la paz y la confianza en Dios. Además, las personas entrevistadas reconocieron que la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre es un símbolo nacional que ayuda a construir el sentimiento de cubanía y refuerza los valores de unidad nacional, pues esta imagen religiosa ha estado presente en distintos episodios de la historia en Cuba.

Iglesia en México TEPIC.- Nuevo Obispo para la Diócesis de Tepic, Mons. Luis Artemio Flores Calzada. La madrugada del viernes 30 de marzo de 2012 el Papa Benedicto XVI dió a conocer el nombramiento de Mons. Luis Artemio Flores Calzada como el 8º Obispo para la Diócesis de Tepic. El Obispo Luis Artemio Flores Calzada se desempeñaba como Obispo de la Diócesis del Valle de Chalco. Mons. Flores Calzada sucede en el servicio episcopal a Mons. Ricardo Watty Urquidi quien falleció el 1 de noviembre de 2011. La fecha de su llegada a la Diócesis de Tepic se dará a conocer en los próximos días. GUADALAJARA.- Porque al que mucho se le da, mucho se le exigirá; ex seminaristas que recibieron formación en el Seminario de Guadalajara que desean seguir con el aprendizaje humano y cristiano, buscan organizarse para conformar un grupo que no olvide el “tesoro” que la Iglesia les compartió durante su estancia en la institución. Todo ex seminarista tiene compromiso con la Iglesia y, al formar del estado laical, también lo tienen con la sociedad. En ambas áreas se necesita el aporte del alimento espiritual que a diario recibieron en su tiempo de formación con los encuentros personales con Cristo, en la meditación de las virtudes y valores que les inculcaron que ahora les permite ser mejores humanos y formar en sus familias mejores personas. SAN LUIS POTOSÍ.- Don Luis Morales Reyes presidió los ejercicios cuaresmales en la Catedral Metropolitana, realizados del 26 al 30 de marzo. Según el Sacristán Mayor de la misma, P. Darío Martín Torres, asiduamente se congregaron más de 500 personas que escucharon los temas, en torno a las personas de la Santísima Trinidad, los tres primeros días dando lugar para que el jueves se llevará a cabo una Hora Santa y el viernes clausurar esta semana de oración con la Celebración Eucarística.


Con tambores y danzas 1 ¡Aleluya! Alaben a Dios en su Santuario, alábenlo en su poderoso firmamento; 2 alábenlo por su inmensa grandeza. 3 Alábenlo con toques de trompeta, alábenlo con el arpa y la cítara; 4 alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con laudes y flautas. 5 Alábenlo con platillos sonoros, alábenlo con platillos vibrantes, 6 ¡Que todos los seres vivientes alaben al Señor! ¡Aleluya! (Salmo 150)

El verbo “hillel” es usado preponderantemente en los salmos. En su sentido más elemental significa elogiar o alabar. Aún cuando los hombres y las mujeres son elogiados por distintos motivos, ante todo es Dios el alabado. Normalmente el verbo es usado para invitar a la alabanza, siendo su forma más frecuente la forma imperativa: “alabad , siervos del Señor, alabad el nombre del Señor (Sal 113,1). La continua invitación a la alabanza divina responde al hecho de que el fundamento de la existencia de la comunidad es Dios. Los rasgos distintivos de esta alabanza son múltiples. Destacamos tres: 1. Sólo puede realizarse con alegría. Invitar a la alabanza divina al gritar aleluya, es simultáneamente una invitación a la alegría. El imperativo “aleluya” (“alabad al Señor”) es al mismo tiempo un imperativo a la alegría. 2. La invitación se da fundamentalmente en plural. No se desconoce la invitación en singular, como: “alaba alma mía al Señor”, pero decir aleluya es esencialmente una invitación a que la comunidad como un solo pueblo que pertenece a Dios alabe a su dueño y señor.

El canto del destierro (Primera parte)

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l pueblo de Israel ha sido llevado al cautiverio, lo han conquistado guerreros poderosos, fueron sus propios pecados y haber confiado más en los hombres que en Dios, los que propiciaron esta situación. Han desaparecido los cantos de alegría en Israel, todo es dolor y llanto: ¨ A orillas de los ríos de Babilonia, estábamos sentados llorando acordándonos de Sión en los álamos de la orilla colgábamos nuestras cítaras Allí mismo nos pidieron cánticos nuestros deportadores nuestros raptores, alegría: Cantad para nosotros un canto de Sión.

“A

leluya” es una invitación, un imperativo a alabar a Dios, literalmente significa “alaben al Señor”. Es una palabra compuesta del imperativo “hallelu” (alaben) y del nombre “abreviado” de Yahveh “Ya” que regularmente se traduce como “Señor”.

Aldo Blanco Músico Cantautor Católico. Comentarios: aldo.blanco@hotmail.com

¿Cómo podremos cantar un canto a Yahvé en un país extranjero? Salmo 137, 1-4 3. La invitación no se dirige únicamente a los hombres, sino que se extiende a toda la creación. Todas las criaturas pueden participar en la alabanza divina. No es la inteligencia la que alaba a Dios, sino el hombre que respira. Es una relación existencial entre el dador del aliento divino y el hombre que le debe su existencia. Por eso el hombre, junto con todo lo que respira, alaba a Dios, en cuanto que su aliento depende de Dios. De esa manera, la frase con la que cierra el Salmo 150, y con él todo el salterio, encierra el verdadero sentido de la alabanza a Dios: “todo ser que alienta alabe al Señor.” Cuando la alabanza termina es porque ha terminado la vida (“la muerte no te alaba ni esperan en tu fidelidad los que bajan a la fosa...). Por otra parte, la alabanza, no sólo define al hombre como ser que alienta, o al pueblo que es invitado a la alabanza divina con un plural recurrente; sino que también define a Dios. Jeremías confiesa: “tú eres mi alabanza” (Jr 17,1-14); el Salmo 109 comienza diciendo: tú eres mi alabanza; mientras que el libro del Deuteronomio afirma: “Él es tu alabanza y tu Dios.” Entre los Salmos destaca el 22 que dice “ tu moras sobre la alabanza de Israel. * Tomado esencialmente de C. WESTERMANN, Diccionario Teológico Manual del Antiguo Testamento.

El canto del pueblo de Israel cesa por la esclavitud que sufre, ya no son libres, ya no pueden subir con alegría y gozo al magnífico templo de Jerusalén; ha cesado el culto, el templo ha sido totalmente destruido. Eso mismo sucede cuando una persona es esclavizada por el pecado y por el vicio, y se deja guiar por sus propias pasiones; se va destruyendo el templo que Dios ha edificado en su corazón y cesa el canto y la alabanza. ¿Cómo pedirle a alguien que le cante a Dios, si se encuentra alejado de Él? ¿Cómo podrá levantar sus manos y decir: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre…? Cuando el pueblo de Israel vio hecho realidad lo que habían profetizado desde hacia muchos años por medio de los profetas, se arrepintió de sus pecados y valoró lo que había perdido, la protección de Dios.


Adoración nocturna mexicana en el seminario ¡Adorado sea el santísimo sacramento! Por siempre… Benjamín Juárez Guerrero 1°de Teología Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Se nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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l 23 de marzo nuestro Seminario Diocesano de San Luis Potosí, se vistió de fiesta, ya que 20 seminaristas de nuestra comunidad recibieron el distintivo en lo que fue la fundación del turno “San Agustín” del Seminario, perteneciente a la sección de “San Francisco, Villa de Pozos”. El evento dio comienzo a las 6:00 p.m. con la inscripción y recepción de banderas, después se tuvo la junta de turno y la vigilia solemne de inauguración. En punto de las 10:00 p.m. se celebró la Santa Eucaristía presidida por el Director Espiritual Arquidiocesano de la Adoración Nocturno, el Pbro. Carlos Medina López, concelebrada también por nuestro Rector el Pbro. Erasmo Valero Sánchez junto con todo el equipo formador del Seminario. Dentro de la formación sacerdotal y como parte de nuestro proceso vocacional, los seminaristas estamos convencidos de que es necesario adorar al Santísimo Sacramento. La presencia de Jesús sacramentado entre nosotros es una necesidad y un gozo, que colma nuestra sed y hambre de Dios.

¿Qué hace un adorador nocturno de Jesús sacramentado? El adorador nocturno de Jesús sacramentado hace lo posible por imitar a Jesús; se retira del bullicio en las horas de la noche para hacerle compañía. En la soledad de la noche pide a Dios perdón por sus propios pecados, procura satisfacerlo por los que no le piden perdón, por los que le ultrajen y por los que le maldicen, pide por todos sin excepción; a imitación de Jesús en el huerto, ora por los que no oran. ¿Cuándo nace la adoración nocturna? Nace en Roma en 1809, durante el pontificado de Pío VII. Su iniciador fue el sacerdote Santiago Sinibaldi, canónigo de Santa María “in via lata”. Como cofradía se erige canónicamente el 23 de diciembre de 1815, puesta bajo el patrocinio de la santísima Virgen María y de San Pascual Bailón con sede central para todo el mundo en Roma.

Por eso, es preciso que ante tal acontecimiento conozcamos qué es la Adoración Nocturna, ya que para valorar algo es necesario conocerlo.

Por último, invito a que seamos “adoradores en espíritu y en verdad”, la adoración a Jesús sacramentado no nos quita nada, sino que al contrario nos da: paz, amor, tranquilidad, perdón, consuelo y sobre todo nos da su presencia real y verdadera entre nosotros que tanto necesitamos.

¿Qué es la adoración nocturna? Es una Asociación que tiene por objeto hacer guardia y oración durante las horas de la noche a Jesús sacramentado, en reparación y desagravio de los ultrajes que provoca la humanidad.

El Seminario, ¡Corazón de nuestra Diócesis también sabe adorar al señor Jesucristo!

De camino e

de San José a alegría, en la Parroquia Se llevó a cabo, con much imos años, el últ s do a ocasión, en los int qu r po P, SL o, alg Hid en Villa M. 541), Cristiandad de damas (NU encuentro de Cursillos de cuentro en ho Dic . nuevas cursillistas con la participación de 61 llos de rsi Cu de o vimiento diocesan estuvo apoyado por el mo s, en pro illa sem s eva , guíen estas nu ría Ma y sto Cri e Qu d. da cristian os el apoyo y nos de la Iglesia. Agradecem entusiasmo, para seguir con alegría y n, ció ora su a os am nd ial. encome casa de Pastoral Parroqu en la tarea de construir la

León XII la elevó a Archicofradía el 27 de abril de 1824. Pío X le concedió el privilegio de agregarse “en perpetuo” todas las asociaciones o pías uniones canónicamente erigidas que tengan por objeto la adoración nocturna del Santísimo Sacramento (todos los sumos pontífices han apreciado y valorado la adoración nocturna). Y en México el 5 de febrero de 1900, en el templo expiatorio de San Felipe de Jesús, en la ciudad de México.

n la Misión P ermanente, d ecenas de m del decanato isioneros de la Santa C ruz, en la Pa de Arriaga, e rr o q u ia l pasado 22 d de Villa e marzo, se mente para a prepararon e fianzar su fe spiritualy llevar así la Palabra de Je sucristo a donde quiera que vayan. El día transc urrió, entre te mas prepara del decanato dos por los sa , así como e cerdotes n tr a b a jo en equipo. C la Celebració ulminaron co n de la Santa n Eucaristía, y con un convi que compart vi o en el ieron los alim entos.


Los j贸venes se prepar

Tierra Nueva

Villa Hidalgo

Villa de Reyes

Villa de Arriaga

Rancho Nuevo

Puerta del Cielo

Ojo Caliente

Los Hern谩ndez

La Mantequilla

El Carmen


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an para vivir la Pascua Por Julián Bueno Godoy

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n nuestro tiempo, la juventud quiere mostrar quien es, quiere mostrar que está allí y que puede lograr y ha logrado grandes cosas. La Iglesia Joven, vive esta realidad, pues existe un profundo deseo de dar a conocer la fe que posee. Esta gran inquietud se infunde desde la vivencia del misterio en el cual se centra todo lo que creemos: La Pascua. Toda nuestra vida cristiana gira entorno a la Pascua y los jóvenes, consientes de este gran misterio de amor, en el cual Cristo mismo se nos manifiesta en acto de entrega total. Tienen en su corazón la firme convicción de darlo a conocer, de vivir profundamente el acontecimiento que renueva su vida como cristianos. Pues, dentro de este misterio, encuentran la respuesta a ello que tanto anhelan, ya que se encuentran con aquel mejor amigo, con el maestro de vida y con el pan que sacia toda inquietud del corazón. En otras palabras la Pascua es una oportunidad para encontrarse y dejarse enamorar por Cristo Vivo, que llama, convoca y provoca, que arraiga y hace comenzar un camino de discipulado y misión. Lo cierto es que los adolescentes y jóvenes celebran su fe en Cristo Resucitado de una manera viva, activa, dinámica y de manera especial, pues así es la juventud; el rostro de Cristo joven, del amigo que escucha, sonríe, acoge de manera cálida y enseña a testimoniar con esa vitalidad, que contagia y le da un bello rostro de alegría y gozo a nuestra Iglesia. Viendo a la Cruz, como una cruz de victoria, porque en ella el joven levanta en lo más alto su deseo de vivir y al grito unido de “Cristo Vive” celebra el triunfo mismo del Cordero. Los jóvenes, viviendo la Pascua, miramos con esperanza hacia el futuro, miramos con optimismo, porque así como sabemos que Jesús ha resucitado, sabemos que vale la pena visualizar lo que viene con ojos de paz, pues solo de esta forma se podrá seguir construyendo el mundo que todos queremos, es decir, solo actuando y dando testimonio del misterio que marca la vida, saldremos como los discípulos a mostrar a los demás de lo que hemos sido testigos. De la Pasión, Muerte y claro, la Resurrección.

Salinas

Salitral

Soledad

Mexquitic

Pastoral Juvenil Universitaria

San Marcos

Villa de Ramos


Un apóstol de los enfermos, de los niños y de los más pobres

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n el barrio de Morales, ahí por la calle de Estaño, en el silencio de su habitación, vivó el Padre Juanito Almazán, ejemplo y testimonio de vida sacerdotal. Con 96 años de vida fortaleció a muchos en la fe y en la caridad. Nació en Río Verde, San Luis Potosí, el 27 de diciembre de 1915. Fueron sus padres Don Juan Almazán, herrero y carpintero de oficio, y de Doña Isidora Nieto, dedicada a los quehaceres del hogar. Fue el penúltimo de siete hermanos. Cuando tenía 8 años conoció al Padre Heleno Gutiérrez, Vicario de la Parroquia de Santa Catarina de Río Verde, quien le impartía el catecismo. En una ocasión el padre Gutiérrez preguntó si alguien quería ser sacerdote, él sin conocimiento de esto, levantó la mano y dijo que él quería ser. A los nueve años su hermano mayor Luciano lo trajo a San Luis Potosí, lo inscribió en el Colegio Motolinía y de ahí pudo ingresar al Seminario Conciliar Potosino, que en aquel tiempo se ubicaba junto al Templo Santuario de San José, en medio de persecuciones y pobrezas. Transcurrieron los años de formación y en su corazón albergó siempre un gran amor a Jesús Eucaristía y a la Santísima Virgen, esto fue sin duda su sustento y su fortaleza. Fue ordenado sacerdote el 8 de junio de 1941, en la Basílica Santuario de Santa María de Guadalupe y enseguida fue nombrado Vicario de la Parroquia de Nuestro Padre Jesús Nazareno en Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí. En su deseo de promover las vocaciones sacerdotales tuvo la idea de formar un coro de niños, ayudado del maestro Ricardo Moreno, originario de Morelia Michoacán, y en otra etapa del coro el maestro y músico potosino don Francisco González Sánchez. Fue llamado a servir como vicario en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en el Barrio de Tequisquiapan, en donde le encomendaron también atender el Barrio de Morales y todas las rancherías circunvecinas. Salía a las comunidades la mayor parte de las veces caminando largas distancias, cierto día en una de sus visitas a la comunidad de Pozuelos encontró a un niño a quien motivó vocacionalmente para el sacerdocio, hubo una respuesta generosa y aquel niño pasó a ser un joven que ingresó al Seminario, fue ordenado sacerdote y hoy es el Pbro. Lic. Erasmo Valero Sánchez, Rector de nuestro Seminario de San Luis Potosí. Como párroco de Morales fue un incansable apóstol de los enfermos, diariamente visitaba el Hospital Central, el Centro Médico y los hospitales del IMSS, recorriendo las distancias a pie y en camión urbano. Fue capellán de las Religiosas de la Cruz, y caminaba siguiendo el cauce del Río Santiago para celebrarles la Misa en su convento. También fue confesor y penitenciario en la Catedral. Supo que el sacerdocio de Jesucristo es para siempre, y la fidelidad a Cristo es lo que lo mantuvo perseverante.

onso Por Alf

Aranda

López

Por Pbro. Francisco Javier Castillo Ríos

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.B. es un simpático e hiperactivo conejito quien podría ser nombrado como el próximo Conejo de la Pascua y así lo quiere su Papá Conejo, por tradición y costumbre. El único detalle es que E.B. no quiere esta responsabilidad y lo único que desea es ser un reconocido y exitoso baterista. Después de las enormes presiones que le impone su papá, E.B. huye de casa y llega a una “extraña” tierra conocida como Hollywood para perseguir su sueño. En este viaje, conocerá a Fred O´ Hare, un amigo humano quien también está a la búsqueda de su verdadera vocación. Esta es la parte medular de la fantástica película “Hop: Rebelde sin Pascua” ( Hop. 2011), una aventura de lo más entretenida, ingeniosa, ocurrente y llena de colorido. Una cinta capaz de emocionarnos, de brindarle un sano divertimento a toda la familia, al mismo tiempo que ofrece mensajes alentadores sobre lazos afectivos, la importancia de mostrar nuestra propia personalidad y la sana relación que debe existir entre padres e hijos, donde la comunicación debe ser pieza fundamental. “Hop” es una película con valores artísticos de primer nivel, en donde el simpático conejo E.B. no deja de brincotear y jugar, dando gusto a los cinéfilos más pequeñitos.

Muchísimas son las experiencias vividas en el ministerio del Padre Juanito, hoy hemos escogido una de las más relevantes para compartírselas. Él, comentó alguna vez que en una ocasión en esas largas travesías rumbo a Escalerillas, Pozuelos, y demás rancherías, pudo ver como la Gracia alcanzó a un hombre que se cerraba al amor y la misericordia de Dios; así lo relató: “Iba hacia una comunidad, allá por el cerro de “El Potosí “, en el camino encontré a un hombre que al parecer no manifestaba oficio ni beneficio y le dije: -¿Por qué no me acompañas a esta comunidad? voy a celebrar la Misa, ¡anímate! Él se negó rotundamente, así que, yo me fui por el camino largo hasta llegar a la comunidad, ahí me di cuenta que el tal hombre había cambiado de parecer pues le encontré presente entre la gente; éste tomó un atajo y llegó primero que yo pues conocía bien la sierra. Ya ahí, se confesó, asistió a misa, comulgó y en su burro regresó a su casa, ¿quién se lo iba a esperar? Al ir por el camino del cerro trotando, la rama de un árbol dio contra su cabeza, lo tiró y lo mató. Cuando regresaba yo por ese mismo camino vi a la gente amontonada observando algo, al llegar descubrí que era el hombre que dijo “no” pero que sí fue. Me tocó llevar la noticia a su familia, por cierto, muy difícil de decir. Pude decirles que quizás Dios estaba preparando para él su partida y le concedió la oportunidad de encontrar la Gracia, al asistir a Misa, confesarse y comulgar”. Pasó sus últimos días aguardando la llamada definitiva de su Señor- como él mismo lo decía. Falleció el Padre Juanito Almazán, el pasado 15 de marzo agobiado por el paso de los años, pero feliz de haber dado lo mejor de su vida a Jesucristo que le llamó para ser su Sacerdote; cuando se le preguntaba por la clave de su perseverancia en el sacerdocio respondía: “Desde el principio supe que era para siempre y por eso me he mantenido en Él”.

“Hop” es dirigida por el cineasta y animador norteamericano Tim Hill, quien anteriormente había tenido reconocimientos importantes por sus filmes “Los Muppets en el espacio” (1999) y “Alvin y las Ardillas” (2007). Como dato curioso, Hill es sobrino del legendario director George Roy Hill, quien nos regaló 2 clásicos dorados de la historia del cine como “Butch Cassidy and the Sundance Kid” y “El Golpe” (ambas protagonizadas por el dúo de inmortales Paul Newman y Robert Redford). En el reparto de “Hop” figura un reparto fresco y alivianado: James Marsden, Kaley Cuoco, Elizabeth Perkins, Gary Cole, David Hasselhoff y un pequeño cameo del actor Russell Brand, quien por cierto le presta su voz al personaje central de E.B., en su versión original en inglés. No cabe duda que el director Tim Hill ha creado una historia entrañable, con un encanto singular y un sentido del humor amable, en donde destaca plenamente la mezcla de actores reales con imágenes y personajes creados por computadora. Son pocas las ocasiones en que tanto actores como personajes fabulosos creados en ordenador, tienen una interacción casi real y en “Hop” se percibe natural, con técnicas de animación realmente sorprendentes. La galería de personajes animados que nos presenta “Hop” es fascinante: E.B. es un líder con fuertes convicciones de ser un mejor conejo, Carlos el pollo es un antagonista malévolo por el cual se puede sentir una simpatía muy especial, las Boinas Rosas son un grupo de elite explosivo, letal y efectivo y por último, el Papá Conejo nos brinda nostalgia y sentido de la responsabilidad. Es el mismo E.B. quien de manera voluntaria nos da a conocer el verdadero orígen de los frijolitos de gomita. Después de ver de dónde provienen, no verán de igual manera aquellos frijolitos que tanto nos gusta saborear. El doblaje en español, punto a favor : el talentoso cantante Benny Ibarra y su papá, Benny Ibarra, interpretan a E.B. y Papá Conejo. El músico Leonardo de Lozanne, dándo voz a Carlos el pollo, merece una mención especial y fuerte aplauso. Hasta la próxima. Sigan enviando sus comentarios, aplausos o rechiflas: ponchoaranda@hotmail.com En Facebook: Poncho Aranda L.


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El miedo pascual I

magine, señor, que tiene un amigo muy querido y que, cuando éste más lo necesita, usted se esconde, desapareciendo de su vista; el suda sangre, necesita un poco de compañía -un corazón latiendo cerca del suyo- , pero no obtiene más que traiciones, negaciones y lejanía. Él hubiera esperado que sus amigos, en trance tan difícil, estuviesen a su lado; pero todos se marcharon de uno en uno, y él tuvo que depender, al final, de lo que pudieron ofrecerle los extraños. ¡Ah, amigo mío, no fue Pedro quien le ayudó a cargar la cruz, sino un hombre llamado Simón, que venía del campo! Y, por lo demás, la noche anterior tuvo que bajar un ángel del cielo para consolarlo, pues los suyos –quiero decir, sus amigos y discípulos- estaban lejos y además roncaban. Ya sabe usted a quién me refiero, ¿no es así? Judas lo traicionó dándole un beso, y Pedro, uno de sus más íntimos, lo negó tres veces. Y, a este respecto, ¿sabe usted lo que escribió en cierta ocasión San Agustín (354-430), refiriéndose a los apóstoles? Escuche usted: «Hasta la pasión de Cristo fueron débiles, y en ella más aún, puesto que tres veces le negó San Pedro, y gracias a que no siguieron preguntándole, pues de lo contrario habrían continuado hasta el día de hoy las negaciones» (Sermón 135, 7). Pero no es de esto, estimado señor, de lo que quiero hablarle, sino de lo que siguió a su pasión y a su muerte. Tres horas duró su agonía y tres días su sueño en el seno de la tierra. Y, de pronto… Cuando los discípulos lo vieron resucitado no podían creerlo, y se restregaban los ojos en gesto evidente de estupor. ¡Ahora comprendían por fin el verdadero sentido de las Escrituras! Pero no adelantemos vísperas, como suele decirse. ¿Usted piensa que lo que sintieron sus amigos, amigas y discípulos al verlo de pie otra vez fue alegría? ¡No, señor! ¡De ninguna manera fue así! No fue alegría, sino miedo lo que sintieron; su primera reacción, para decirlo ya, no fue brincar de gozo, sino retroceder espantados. Y si no me cree usted, señor, tome los evangelios y lea. ¿O prefiere que sea yo quien lo haga por usted? He aquí los textos a que me refiero: «Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: “¿Por qué se turban y por qué se suscitan dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies; soy yo mismo. Pálpenme y vean que un espíritu no tiene carne y huesos como ven que tengo yo”. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies» (Lucas 24,

36-40). ¿Lo ve usted, amigo mío? Los discípulos más retroceden que brincan, y más temen que se alegran. En todo caso, la alegría vendrá después. Por si mi afirmación no lo convenciera, ¿me dejará usted apelar todavía a otro texto? «Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas a otras: “¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?”. Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: “No se asusten. ¿Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Resucitó”» (Marcos 16, 1-6). ¿Lo ve usted, amigo? Antes que la alegría fue el pánico. Pero si persiste usted en su incredulidad, puede leer también el evangelio de Mateo, donde encontrará el siguiente relato: «Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron al sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues el ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados, se pusieron a temblar y quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “Vosotras no temáis”» (Mateo 28, 1-5). Porque, por demás está decirlo, éstas tenían miedo y temblaban. ¿Y nunca se ha preguntado usted, señor, lo que pueda significar todo esto? Yo lo he pensado muchas veces y, modestamente, he podido llegar a la siguiente conclusión: que el gran mensaje de Cristo resucitado es que ya no debemos tener miedo. Él murió y resucitó para librarnos de

la muerte, sí, pero también de nuestros miedos, esos tenebrosos sentimientos que nos impiden vivir. De esta manera, si no me equivoco, vivir la Pascua significa dejar de temblar y comenzar a alegrarse. ¡Es una vida nueva! Si usted tiembla aún por algunas cosas, pídale al Señor resucitado la gracia de pasar de temor al amor, y del amor a la alegría. Si esto fue lo que hizo él con sus discípulos, no veo por qué no pueda hacerlo con usted, señor, ya que se confiesa cristiano. ¿No es usted también uno de los suyos, según me ha dicho hace un momento? Por designios misteriosos de la Providencia, ha nacido usted dos mil años después de los acontecimientos que aquí han quedado señalados, pero eso no quita que sea un discípulo con la misma dignidad, derechos y deberes que los primeros discípulos de la historia cristiana.

Miedo a la muerte, a la soledad, a la enfermedad; miedo a no gustar o a que nada nos guste; miedo a los aviones o a las patinetas; miedo a los rinocerontes o a las lagartijas ¡Ah, son tantos nuestros temores! Pero pida usted, señor, y se

le dará. Pida al Señor que lo libre de sus miedos. Si lo hace usted con perseverancia, seguramente lo obtendrá. Y ahora, adiós, amigo mío; o, en todo caso, hasta la próxima. ¡Felices pascuas de resurrección!


Recomendaciones de un obispo a sus sacerdotes Por Mtro. José Ricardo García López

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l haber leído en nuestro periódico La Red los últimos escritos del Presbítero y Licenciado don Héctor Colunga Rodríguez, mi ex alumno en la Facultad de Derecho, denominados Una palabrita a los sacerdotes I y II me hizo recordar una carta que envió el obispo de Michoacán a sus sacerdotes el año de 1746. Ya dijimos en un artículo anterior que San Luis Potosí, formó parte de la diócesis de Michoacán, por lo tanto dicha carta también estaba dirigida a los sacerdotes potosinos por lo mismo me parece importante transcribirla para que se constate que es el mismo espíritu que anima al P. Colunga, es decir que se exige a sí mismo y a sus hermanos en el ministerio la puntual observancia y el apego a los postulados propios de su estado. Esta carta se encuentra transcrita en el libro de bautismos de españoles que comprende del año de 1737 a 1751 después de la partida fechada el 19 de marzo de 1747. Documento que se custodia en el archivo del Sagrario Metropolitano anexo al Templo de la Compañía a cargo, actualmente, del Sr. Pbro. Tomás Ramírez Álvarez. La transcripción de este documento no es literal debido a que contiene algunas palabras y frases arcaicas que los sacerdotes entienden pero que quizá otras personas y sobre todo los jóvenes no estén familiarizados con ellas, por esta razón hemos cambiado algunas palabras y frases y lo hemos aumentado con algunas ideas que estimamos que lo hacen más actual. He aquí el documento: Nos el doctor don Martín Elizacochea por la Divina Gracia y de la Santa Sede Apostólica, obispo de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Valladolid, Provincia y obispado de Michoacán, del Consejo de su Majestad. Por cuanto la experiencia nos ha enseñado lo muy perjudicial que es el que los curas y algunos sacerdotes de nuestra Diócesis tengan haciendas y ranchos de cría de ganados y sembraduras o inversiones en empresas, fincas y otras riquezas, porque entregándose a su cultivo y cuidados, y sobre todo, por la codicia de la ganancia temporal dejan desamparadas a sus ovejas, es decir a los fieles, sin administrarles el pasto espiritual. Lo que es causa de que, esas almas, vivan ignorantes de la doctrina cristiana. Los santos sacramentos y la enseñanza de la doctrina son indispensables para la salvación, pues debiendo ser éste el único y más principal cuidado de dichos curas y sacerdotes, casi se olvidan de él y se contentan con cargarlo, las más de las veces a sus vicarios. Siendo así que éstos son nombrados para que sea más fácil y pronta la administración, y no para que totalmente se aparten y desentiendan de ella y dejen de instruir a sus feligreses con la frecuencia con la que deben

Por sus frutos los conoceréis Por Ing. Humberto Aguilera Aldana

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xiste tanta mala hierba ahogando la semilla de la juventud, que difícilmente podemos advertir sus frutos. Qué triste que muchos jóvenes estén cayendo en la indiferencia espiritual, en el alejamiento, cuando precisamente en esa maravillosa época de la vida, se tienen los sentimientos más nobles. Qué triste que existan tantas familias que prácticamente vivan como si Dios no existiera y ejercen un influjo negativo y desorientador a los hijos, inclusive abandonado la senda de la verdad. Cuántas familias se hacen al vapor sin fundamentos sólidos por ignorancia, sin amor verdadero, sin fe sólida, sin valores ni principios.

interesarse por la vida y costumbres de todos los fieles; cuya ignorancia y corrupción de las costumbres es consecuente al dicho desamparo que no se puede socorrer con el manejo de dichas haciendas, ranchos e inversiones. Mayormente cuando por dedicarse a ellas, se cargan de dependencias y litigios que los ponen en extremos de andar en tribunales, y que se den continuas quejas por parte de los mismos fieles, contra ellos, que ellos podían impedir reduciéndose a no tener más interés que el desempeño de su obligación en sus pastorales oficios. Por lo tanto: mandamos a nuestros dichos curas propietarios e interinos, el que ni por sí ni por prestanombres o testaferros administren valores, fincas ni arrienden ni compren haciendas ni ranchos de cualquier naturaleza que sea, y que las que tuviesen, las cedan y traspasen a personas en quienes no sea notable su manejo, para que de esta suerte queden dichos curas libres y desembarazados; para que solo cuiden de la administración de sus curatos y bien espiritual de sus parroquiales, enseñándoles y explicándoles la Doctrina Cristiana, así en particular como en común. Principalmente en los días festivos, al tiempo de la Misa Mayor, y administrándoles con puntualidad, por sus mismas personas los Santos Sacramentos y con especialidad el de la penitencia, esforzándolos a ellos con la continua asistencia en el confesionario, y solicitando la reforma de todos los vicios. Lo cual cumplan los dichos nuestros curas precisa y puntualmente en virtud de santa obediencia y bajo el apercibimiento de que contra los inobedientes procederemos a lo que por derecho haya lugar. Y mandamos en el discurso de nuestra visita, quede copia de nuestro mandamiento en cada uno de los curatos en uno de los libros de la administración, y que a los que pronto podremos ocurrir se remita otro por cordillera y se nos de cuenta de su recibo y de su cumplimiento para que nos conste. En cuyo testimonio mandamos dar y dimos las presentes, firmando de nuestro nombre y refrendadas en el pueblo de Xiquilpan en cinco días del mes de diciembre de mil setecientos cuarenta y seis. MARTÍN OBISPO DE MICHOACÁN.

Siempre se ha pensado que los jóvenes contribuirán a la renovación cultural y religiosa de nuestra patria. La Iglesia está verdaderamente interesada en que los jóvenes encuentren en la auténtica doctrina de Cristo el maravilloso apoyo del camino de luz que los aparte de las tinieblas, adquiriendo verdadera conciencia de lo que significa ser un digno hijo de Dios y un digno miembro de la familia; esto repercute en la edificación de una sociedad fraterna, unida, en la que se busquen ante todo el bien común en todos los ámbitos: intelectuales, culturales, académicos, religiosos, deportivos, artísticos, etc. Este es un llamado muy especial a los jóvenes. Se requiere mucho carácter y decisión de su parte, También es un llamado a los padres de familia para que les brinden todo su amor y apoyo y vuelvan sus ojos a Dios, para que crezcan, no solamente ellos, sino toda la sociedad. No olviden que todo lo bueno que transmiten a alguien se refleja en un crecimiento también para ustedes, creando un círculo virtuoso que debe ser la meta a perseguir. Cuántos obstáculos tienen que salvar los jóvenes, que por su inexperiencia son muy vulnerables, y fácilmente manipulados. Creen en los demás, hasta vivir experiencias muy tristes que dan como resultado que ya no crean en los hombres, y por desgracia eso afecta su percepción religiosa. Es indispensable alejarse de los falsos profetas, según nos lo recuerda el Salmo 1: “Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos”. O en las sabias palabras del profeta Jeremías (Jer 17,5): “maldito el hombre que confía en el hombre, que en el pone su fuerza y aparta del Señor su corazón”. No solo los falsos profetas son trampas para el joven actual, basta con ver lo que los rodea: pornografía, electrónica, ruido, antivalores, video juegos, dinero y sexo fácil, drogas, alcoholismo, decadencia moral, desunión familiar, etc. Todas las cualidades de los jóvenes corren el peligro de ser erróneamente utilizadas, si no desarrollan un carácter recio, que les ayude a exigirse a si mismos el dar lo mejor de ellos. Esta es la base para ir alcanzando la madurez dentro de parámetros dignos y verdaderos. Que nunca confundan los jóvenes el “heroísmo, el cambio y la moda” con los verdaderos valores, esa es una de las graves confusiones en las que caen; actuan en forma temeraria, juegan con fuego, con pasiones y confusiones, y las consecuencias no se hacen esperar: madres jóvenes solteras, carga de responsabilidades imprevistas, desperdicios de talento, jóvenes con un vacío tremendo en su interior, que los lleva a buscar puertas falsas o una vida mas superficial, frívola e irresponsable en todos sentidos, debilitando su carácter y cayendo en el temor ante las responsabilidades verdaderamente serias. La pregunta es: ¿es eso es lo que quieren los padres de sus hijos?


Fe y política

¿Qué son los delitos electorales? Por Pbro. Eduardo Córdova Bautista

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on los actos u omisiones que realicen los ciudadanos, funcionarios electorales, representantes partidistas, servidores públicos y candidatos que atenten contra la limpieza del voto y la efectividad del sufragio. Son considerados delitos electorales: 1. EL DELITO DE DOLO EN LA EMISIÓN DEL VOTO, La sanción: pena de seis meses a tres años de prisión y sanción pecuniaria de diez a cien días del salario mínimo vigente. 2. EL DELITO DE INTERFERENCIA EN EL DESARROLLO DEL PROCESO ELECTORAL, La sanción: pena de seis meses a cinco años de prisión y sanción pecuniaria de diez a cien días de salario mínimo vigente. 3. EL DELITO DE VIOLACIONES AL PROCESO ELECTORAL, La sanción: tres meses a cinco años de prisión y sanción pecuniaria de veinte a cien días del salario mínimo vigente. 4. EL DELITO DE VIOLACIONES ELECTORALES, La sanción: de tres meses a seis años de prisión y sanción pecuniaria de sesenta a doscientos días del salario mínimo vigente. La imposición de esta pena, es sin perjuicio de aquella que le pudiera corresponder por el delito de peculado. 5. EL DELITO DE INDUCCIÓN ILÍCITA A ELECTORES, La sanción: pena de cinco meses a cinco años de prisión y sanción pecuniaria de veinte a cien días del salario mínimo vigente. 6. EL DELITO DE NO DESEMPEÑO DEL CARGO, La sanción: pena de un mes a un año de prisión y sanción pecuniaria de cien a mil días del salario mínimo vigente. 7. COMETEN DELITO LOS MINISTROS DE CULTO RELIGIOSO, que por cualquier medio en el desarrollo de los actos propios de su ministerio, bien sea en los edificios destinados al culto o en cualquier otro lugar, induzcan al electorado a votar en favor o en contra de algún candidato o partido político, o abstenerse a votar. La sanción: sanción pecuniaria de cien a mil días del salario mínimo vigente.

El Papa Benedicto, mensajero de Paz

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Mons. José Guadalupe Martín Rábago

a visita del Papa Benedicto XVI a nuestra patria es, sin duda, como una contribución a uno de los bienes que más anhelamos los mexicanos: LA PAZ. ¿Qué puede hacer el Papa para fortalecer un clima de paz y conducirnos a una vida más fraterna y solidaria? No esperemos de él tácticas para combatir la violencia; lo propio del Papa es la predicación del mensaje de Cristo y desde ahí reconstruir el corazón de los individuos y la transformación de la sociedad. Extrayendo pequeños párrafos de sus escritos, mensajes u homilías, podremos encontrar su pensamiento y su proyecto en orden a la construcción de una mundo más pacífico. “Yo no dudo en afirmar que la gran enfermedad de nuestro tiempo es un déficit de verdad. . . La renuncia a la verdad y la huída hacia la conformidad de grupo no son un camino para la paz” . Desde esta primera afirmación podemos intuir que la paz se fundamenta en la verdad, la verdad primera y fundamental que es el reconocimiento de lo que somos, es decir, que somos criaturas dependientes de un Dios que nos ha marcado con sus huellas cuando nos ha amasado del barro. “Solamente la valentía de reencontrar la dimensión divina en nuestro ser y de acogerla, puede dar de nuevo a nuestro espíritu y a nuestra sociedad una nueva e íntima estabilidad”. El abandono de la presencia de Dios en nuestra vida y en nuestra sociedad nos conduce a construir un mundo en el que “el hombre es lobo para el hombre” según la expresión del filosofo inglés, Thomas Hobbes. Benedicto afirma que “para una vida feliz es preciso un entendimiento íntimo con Dios. Sólo si esta relación de fondo funciona bien, las otras relaciones podrán ser justas”. ¿Queremos construir una sociedad pacífica? En palabras del Papa Benedicto, lograr este objetivo pasa necesariamente por el reconocimiento de que somos criaturas, que no podemos pretender ser Dios mismo. “Cuando el hombre lo intenta se transforma todo. Se transforma la relación del hombre consigo mismo y la relación con los demás; para el que quiere ser Dios, el otro se convierte en limitación, en rival, en amenaza. Su trato con él se convertirá en una mutua inculpación y en una lucha”.

La paz es don, pero también tarea. El Señor Jesús afirmó: “Bienaventurados los constructores de paz”. NO esperemos conseguir la paz manteniendo una actitud pasiva, o peor todavía, favoreciendo la mentira, la corrupción y la impunidad. “Jesús nos enseña que la verdadera paz es belicosa, que la verdad merece el sufrimiento y también la lucha. Que no puede aceptar la mentira para que haya sosiego. La primera obligación del individuo y del cristiano no es el sosiego, sino difundir la grandeza que Cristo nos ha regalado, y esto puede convertirse en fuente de sufrimiento, en una lucha hasta llegar al martirio, y precisamente así se es pacificador”. El constructor de la paz por excelencia es Jesucristo; Él es nuestro modelo; Él nos enseñó el camino: “Él vivió como pobre en el Espíritu; Él fue afligido, fue manso, tuvo hambre y sed de justicia. Tuvo el corazón puro, por eso es artífice de paz, por eso fue perseguido por causa de la justicia”. Estas enseñanzas del Papa han inspirado el magisterio de los obispos mexicanos que afirmamos: “Vivimos una crisis de moralidad. Cuando se debilita o relativiza la experiencia religiosa de un pueblo, se debilita su cultura y entran en crisis las instituciones de la sociedad con sus consecuencias en la fundamentación, vivencia y educación de los valores morales”. Como un resumen del amplio pensamiento del Papa Benedicto sobre el camino para construir la paz, cito el siguiente párrafo “Una libertad enemiga o indiferente con respecto a Dios termina por negarse a sí misma y no garantiza el pleno respeto al otro. La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto por realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple ausencia de la guerra, ni el mero fruto del predominio militar o económico...la paz es el resultado de un proceso de purificación o elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada plenamente”.


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El miedo divino, el más grande

Un camino sin retorno Por Pbro. Margarito de la Torre

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e fue muriendo poco a poco; la vida se le fue acabando como la arena en el reloj, grano a grano, continuamente. Con el paso del tiempo aumentaba también su dolor, físico y moral; nunca en su sano juicio lo había visto llorar. Continuamente veía su reloj; si era en la madrugada meneaba la cabeza como diciendo: falta mucho para que amanezca. Cuando amanecía preguntaba si estaba nublado o despejado, si hacía o no frío, y si había buen tiempo pedía que lo sacaran para ver el día. Las últimas dos semanas estuvo todo el tiempo en un sillón, día y noche, sin apoyar totalmente la espalda; el cáncer le había invadido los pulmones. Del portal de la casa se puede ver el potrero, pero ya no pudo verlo; desde los doce años dejó allí el sudor empuñando el arado; eso tenía cuando murió papá. Tantas veces caminó por sus veredas o entre la breña, tantas otras desde la casa lo divisaba. Se le fueron acabando las fuerzas y con ello las ganas de vivir; su ilusión era aguantar un poco más para ver a sus hijos, uno en especial, no le alcanzó la vida, ya no lo vio; se fue desvaneciendo paulatinamente, como la flor al acoso del quemante sol del mediodía, en el mediodía de la vida; se fue haciendo lenta la respiración, hasta que finalmente se detuvo en un sueño profundo, tan profundo como el misterio de la vida. Los que aquí seguimos no pudimos ya detenerlo, se nos fue de las manos; sólo se adelantó, lo seguiremos después por ese camino misterioso, desconocido, por el que otros nos verán partir. ¿Qué será más difícil, nacer o morir? Dos acontecimientos semejantes y distintos a la vez, dos maneras de nacer: se nace a una vida fugaz, y se nace para la eternidad. Pero qué difícil es que la muerte le arranque a uno un ser querido. Yo que me había propuesto desde la edad de doce años que nadie me debía ver llorar, a excepción de mi director espiritual; pero llegó un momento en que no pude contenerme, cuando los beisbolistas llegaron vestidos con su traje de juego para llevárselo; oculté mi rostro entre la gorra de jugar y dejé escapar el sentimiento reprimido junto con mis lágrimas, mientras sentía que pasaban a mi lado, porque había iniciado ya la procesión del cortejo funerario. Cuarenta de acaballo en la vanguardia, otros tantos en la retaguardia y un caballo con silla y sin jinete, el de mi hermano; en medio el resto de la gente y los del beis con él a hombros. Lúcido hasta el final, dio la bendición a sus hijos y pidió la de mamá; de alguna manera sugirió música para su funeral. Durante la misa yo meditaba si a ese momento le interesaría escuchar la banda, si le habría gustado el homenaje que le hicieron en el campo de beisbol, y pienso que no, porque cuando se llega a la contemplación de Dios, como él es ¿qué puede haber más grande o más importante? Pero mientras estamos en este mundo pensamos de acuerdo con lo que conocemos; la música de banda fue para nosotros, para mitigar el dolor o dejar fluir los sentimientos. Dios, en su infinita misericordia, lo fue preparando; durante la vida poco iba a misa por andar en el juego, pero después, cuando estuvo enfermo, no se la perdía; un día estuve hablando de eso con él, de cuánto lo amaba Dios; y es que tuvo la fortuna de que mucho se pidiera a Dios por él, y Dios lo colmó de bienes espirituales porque da y se da en abundancia. Que la belleza de este mundo, Padre mío, no me impida contemplar la eterna; que la quiera y busque ahora, que no haya nostalgias en el ocaso de mi vida sino el deseo de la Patria Celestial. Dicen que recordar es re-cor-dar, volver a traer al corazón. No es que yo viva del dolor, ¿quién lo quiere? Pero, al menos en mi caso, sirva esto de justificación: el sacerdote no se pertenece, es para los demás, y si lo que escribo es para bien de alguien, por eso, escribiré. Cabe aquí citar 2 Cor 1, 3-4: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo, el nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios”.

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esús tuvo miedo. Él sintió esa sensación de que las piernas pierden su fuerza, de que la respiración se dificulta. Jesús, a punto de entregar su vida por todos, se sintió hombre, y por lo mismo, sujeto a estas condiciones que no escapan a cualquiera. Saber que vamos a morir nos llena de tristeza; ver que nuestros cuerpos se van debilitando por la vejez o por las enfermedades, nos hace caer en la cuenta de que un día estaremos de vuelta a las manos del Creador del mundo entero. Nos angustiamos, suspiramos y nos entregamos a la misericordia de Dios, mientras tenemos tiempo. El Hijo de Dios nació del Padre desde la eternidad. Y nació para la eternidad también. Pero en un momento de nuestra historia, cuando al Padre eterno le pareció bien, su Hijo vino a encarnarse y a nacer en nuestra carne mortal. En ese momento, en que tomó nuestra débil naturaleza, él asumió completamente la condición humana. También estas capacidades de llorar, sufrir, sentir gozo, tal vez ira y otras emociones, entre ellas, el miedo. En diferentes lugares de la Escritura vemos que Jesús experimenta miedo. En una ocasión, dijo a sus discípulos: “tengo que recibir un bautismo, y cuando me angustio mientras llega (Lc 12,50)”; frecuentemente decía: “no ha llegado mi hora”; “no se lo digan a nadie”, “cuando sea levantado atraeré a todos hacia mí”. Y estas expresiones nos hablan de que efectivamente Jesús tiene claro que su hora tiene que llegar, su hora de gloria; gloria que incluye sufrimiento y muerte. Jesús nunca perdió de vista su misión en esta tierra; recuerdo el día de la transfiguración, en que aparecen Moisés y Elías charlando con él precisamente de la hora de la muerte que le esperaba en Jerusalén; y las palabras que les dijo a sus discípulos al bajar de ese monte: no se lo digan a nadie hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. Jesús tenía claro que el anuncio del Reino de Dios incluía la resurrección, pero antes de eso: la muerte. A sus discípulos les habló de la necesidad de morir para vivir, y les puso el ejemplo del grano de trigo, que si muere da mucho fruto. Quizás hablaba de su propia muerte, la cual es la única que da nueva vida. Jesús tenía siempre presente el momento de su muerte, y lo declaraba a sus discípulos abiertamente, por ejemplo cuando Simón Pedro le dijo: “tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo” (Mt 16,16), Jesús les dijo a sus discípulos: “el hijo del hombre tiene que padecer mucho a manos de los sumos sacerdotes y finamente morir y resucitar al tercer día” (Mt 16, 21). Pero ellos no entendían esto. Hasta Simón Pedro se enojó y

quería regañar a Jesús por esas palabras de muerte (cf. Mt 16,22). Y, al final de su vida entre nosotros, Jesús tuvo un enorme miedo. Miedo gigante. Miedo de Dios. Oh sí. La hora de la última cena, la institución de la Eucaristía, es todo referente a su muerte. Esta cena es la entrega de su cuerpo y de su sangre totalmente para los discípulos y para el mundo entero. Este gesto anuncia su muerte y la hace ritual. Y la verdadera angustia llega más tarde. Cuando está en oración, solo (completamente solo, ya que sus discípulos duermen, a pesar de la advertencia de él de que se mantuvieran en vela) ante el Padre, el miedo se apodera de él, lo envuelve, lo ahoga; y en oración se lo hace saber al Padre: “si es posible, aparta de mí este cáliz”; sin embargo, Jesús regresa al corazón del Padre: “pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22, 42). Jesús, con estas expresiones y otras más que aquí no se declaran nos da un gran ejemplo de que el miedo es una cosa muy natural, muy humana; pero también nos enseña que es preciso sobreponernos a nuestros miedos, para salir con el triunfo en la frente y con la muerte a los pies. Jesús tiene miedo, pero no es cobarde. Se puede tener miedo. Pero, el que se deja dominar por él es cobarde; pero el que sabe enfrentar sus temores puede ser un héroe. Y si el miedo de Jesús es el miedo más grande del mundo, entonces también él es el ser más valiente de todo el mundo.


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Palabra de Dios

Caminar en la fe de un pueblo Luis Esteban Reyes Perfecto, Teología III Escribe tus comentarios a: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en facebook: Seminario Guadalupano Josefino

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a experiencia del trabajo parroquial, es sin duda un aliciente en la formación de los futuros pastores, pues a través de ella, vamos palpando, experimentando, viviendo: los sufrimientos, las alegrías, los miedos, los triunfos, los fracasos, las expectativas, en fin, el caminar de la fe de un pueblo. Para esto, me permito compartir con ustedes la experiencia que he vivido a lo largo de estos meses en la hermosa, pero retante parroquia de la Divina Pastora. Dios nos enseña a amar y nos lo demuestra, por eso el acompañar a una comunidad apoyando a su párroco exige: preparación, audacia, convencimiento, creatividad y testimonio: eso es precisamente lo que queremos trabajar y vamos trabajando. La parroquia de la Divina Pastora, que se ubica en el municipio de Río Verde, ante las circunstancias que vivimos va pidiendo un acompañamiento cercano, responsable y fraterno; pero a la vez una formación no solo espiritual, sino también humana; es una parroquia algo distante y no cuenta con los recursos materiales suficientes, pero aún así, la tarea evangelizadora se lleva a cabo con un compromiso serio, comprometido y decidido centrado en la persona de Jesús. El Hijo de Dios al asumir nuestra condición sufrió dudas y tentaciones, conoció lo que es el miedo, compartió nuestras penas, se sintió despreciado, experimentó la soledad: eso mismo hoy vivimos, al llevar el mensaje de la Buena Nueva; experimenta-

mos muchas veces el desánimo, el miedo, la incomprensión, a veces la falta de fe, pero al contemplar a Cristo en la cruz, nos damos cuenta de que el trabajo, las motivaciones, lo que poco a poco podemos realizar es para la mayor gloria de Dios, por eso el trabajo parroquial requiere de una fuerte y sólida espiritualidad. Un corazón abierto a todos, eso es precisamente lo que vamos realizando en el trabajo pastoral, dispuestos a escuchar y trabajar con todos; el experimentar el gozo y la satisfacción de que vamos por buen camino, es indicio de que Dios va poniendo los medios y que el Espíritu Santo va trabajando para hacer de nuestra parroquia un verdadero encuentro con Dios que nos lleve a la conversión, porque al final solamente “siervos inútiles somos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Lc 17, 10). El reto es difícil, las motivaciones son muchas, la tarea es exigente, pero es mejor la satisfacción de saber que como futuros pastores vamos desde ahora experimentando el calor, la confianza, la fe de un pueblo que espera mucho y que a la vez exige de aquellos que algún día estaremos con ellos como sacerdotes. Desde hoy tenemos que ir construyendo los cimientos y las bases para hacer de cada una de nuestras experiencias pastorales una oportunidad de caminar y de crecer a semejanza de Cristo pastor, Cristo esposo y Cristo cabeza.

“Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”

Evangelio según San Juan 20, 1-9 El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor Gloria a ti Señor Jesús

Resurección La iglesia de Jesucristo, grita hoy a todo el mundo con una alegría indecible: que Cristo el Señor está vivo, no se quedó en el dolor, no se quedó en la cruz, la tumba está vacía; “el Señor ha resucitado”. Esta certeza le da sentido a toda nuestra vida, porque somos discípulos del resucitado; el Señor ha resucitado y no ha muerto jamás; esto es lo que alienta nuestra vida, nuestro trabajo, le da sentido a nuestras historias. El Evangelio de hoy es el testimonio de aquellos primeros que descubrieron la tumba vacía, y entendieron lo que el Señor Jesús decía, que creyeron en la hermosa noticia de la resurección. Es extraordinario el testimonio de María Magdalena, de San Juan, de San Pedro, que son quienes nos narran lo que con sus propios ojos contemplaron: la tumba vacía, lienzos y sudario bien acomodados, para enseñarlos que un ladrón no tendría ni el tiempo, ni el cuidado de dejar en esas condiciones el sepulcro. Al hombre aplastado con los disgustos y fracasos; el hombre destrozado por sufrimientos y problemas humanos; al hombre abatido por la enfermedad o por el miedo a la muerte, el día de Pascua le dice Jesús, con toda razón: levántate, sal del sepulcro, vive, camina como hijo de Dios. Esta es la buena noticia de la vida, la buena noticia de la Resurección, la buena noticia de la Pascua: “Cristo ha resucitado y estamos salvados” ¡Felices Pascuas de Resurección! Por Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez


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ABRIL 08 DE 2012

Con espíritu misionero La Noria celebra a San José

Significado litúrgico de la Misa Crismal Jueves Santo 09:00 hrs.

Seminarista José Abdías Martínez Año de Pastoral y Espiritualidad

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a comunidad de La Noria de San José, perteneciente a la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María en la Delegación de La Pila, celebró durante este mes de marzo a su santo patrono Señor San José. Una semana previa al inicio del novenario en honor del santo patrono se llevó a cabo la primera Semana Misionera, en la que los agentes de misión de la Parroquia fueron enviados a esta comunidad al encuentro de los feligreses para anunciarles el Evangelio y compartir la fe en Cristo. Hubo muy buena respuesta de la gente que quedó muy entusiasmada. Durante los días del novenario, los feligreses estuvieron acompañados por dos religiosas Misioneras Diocesanas del Carmelo que mediante actividades como Rosarios de aurora, Horas Santas y charlas para niños, jóvenes y adultos continuaron animando la fe de la gente de La Noria.

Durante estos días un grupo de niños recibieron a Jesús Sacramentado por primera vez y nueve adolescentes fueron ungidos con el Crisma para recibir al Espíritu Santo en plenitud mediante el sacramento de la Confirmación, conferido por el Arzobispo Emérito Don Arturo A. Szymanski. En su homilía el Pastor exhortó a los fieles a vivir una vida sacramental, comulgando con frecuencia y estando en gracia, ya que: “Quien está en gracia, es santo”. A los padres de familia y padrinos les invitó a tomar el ejemplo de San José ocupándose de dar buen ejemplo a sus hijos. Y a los nuevos confirmados les invitó a dedicarle cinco minutos cada día a la lectura del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica antes de ver la televisión para conocer más profundamente nuestra doctrina católica. Imploramos a San José, Patrono de la Iglesia Universal, para que siga cuidando a esta comunidad y que la misión emprendida durante estas dos semanas siga animando a su gente a vivir en comunión como Discípulos y Misioneros de Cristo.

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e trata de una celebración relacionada directamente con el Jueves Santo, por su peculiar relación con la comunión del presbiterio diocesano. Es la misa de la renovación de las promesas sacerdotales y de la bendición de los óleos sagrados que al término de la misa los párrocos recogen para llevar a las parroquias, donde se administran para la recepción de los sacramentos del bautismo, la confirmación y la unión de los enfermos. La Misa Crismal que celebra el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que

representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos. La palabra crisma proviene de latín: chrisma, que significa unción. Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el Obispo consagra este Jueves Santo por la mañana para ungir a los nuevos bautizados y signar a los confirmados. También son ungidos los Obispos y los sacerdotes en el día de su ordenación sacramental. La liturgia cristiana ha aceptado el uso del Antiguo Testamento, en el que eran ungidos con el óleo de la consagración, los reyes, sacerdotes y profetas, ya que ellos prefiguraban a Cristo, cuyo nombre significa “el ungido del Señor”. El crisma se hace con aceite y aromas o materia olorosa para significar “el buen olor de Cristo” que deben despedir los bautizados.

Con el óleo de los catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la fuente de la vida en el bautizo. Este aceite es un jugo untuoso de color verde amarillento que se extrae del olivo o de otras plantas. El óleo de los enfermos, cuyo uso atestigua el

apóstol Santiago, remedia las dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados. El aceite simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo. Con este óleo el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.

Don Arturo A. Szymanski en su homilía, exhortó a los fieles a vivir una vida sacramental, comulgando con frecuencia y estando en gracia, ya que “Quien está en gracia, es santo”.

En la Iglesia Catedral de nuestra Iglesia Potosina, la misa Crismal se celebra este Jueves Santo a las 09:00 hrs. por supuesto presidida por Don Luis Morales Reyes, nuestro Arzobispo. Durante esta celebración se reciben solemnemente estos Santo Óleos consagrados en la Misa Crismal celebrada en la mañana por el Obispo reunido con todo presbiterio potosino. En una procesión solemne los óleos son llevados en tres ánforas preciosas y presentadas al Arzobispo.


ABRIL 08 DE 2012


¿Le duelen mucho las rodillas?

¿Le han dicho que el único tratamiento es la cirugía?

El padecimiento en donde se desgasta el cartílago se llama artrosis Homeopatia y productos naturales

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