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Año 3

No. 132

… Dios volvió a buscarla “Lo recuerdo con claridad. Mi marido y yo decidimos dejar a la Iglesia”: así empezó la cuesta abajo de Kathleen Laplante, que formaba junto a su esposo un matrimonio joven, católico, que poco a poco se había dejado imbuir de las ideas ambientes, y había pasado a defenderlas con actitud. Y ese fue el principio del fin del matrimonio. La depresión, el divorcio, los hijos... Su relación comenzó a ahogarles : “Con una enfermedad grave siendo aún joven, con un desacuerdo absoluto sobre nuestra vida sexual, y sin una fe común a la que acudir, nuestro matrimonio acabó en divorcio”. Kathleen se sentía resentida por considerarse una madre sin energía emocional para serlo, y la enfermedad le impedía atender a los hijos. Así que ambos decidieron que los niños vivirían con su padre, y ella perdió la custodia. Esto incrementó su depresión, entonces empezó a pensar que no valía la pena vivir. “Rumié muchas veces la idea del suicidio, hice varios planes e incluso lo intenté una vez. Pero fue entonces cuando cogí la mano que Dios me tendió, y a partir de entonces derramó sus gracias sobre mí”, cuenta Kathleen. Fue paradójicamente, por la propuesta de un amigo suyo, no católico, quien al ver lo destrozada que había quedado tras su divorcio, le propuso acudir a la hospedería de una abadía a descansar y pensar: “Y estando allí, las semillas sembradas durante mi educación católica, tan pequeñas pero ¡Dios mío! tan preciosas, salieron del letargo. Comenzaron a dar fruto cuando me encontré en terreno católico. “Con el tiempo experimenté una gran liberación de la culpa, la vergüenza y la confusión: había vuelto al hogar”, concluye.

Semana del 14 al 20 de agosto de 2011

Florece la esperanza

Kathleen fue recibida de nuevo en el seno de la Iglesia. “Fue el inicio de mi conversión”, evoca ahora, “pero no el final”. Y, lo que era más importante para ella, volvió a ser una madre para sus hijos. “Cristo sustituyó mi desesperación. Mi vida, que pensaba que era el infierno, es ahora un anticipo del Cielo. Gracias a Dios, que me trajo de regreso a casa”.

CONGRESO EUCARÍSTICO: 02 DE SEPTIEMBRE, ¡Prepárate para participar! EN EL ESTADIO 20 DE NOVIEMBRE (Beisbol)


AGOSTO 14 DE 2011

A propósito de la masacre en Oslo, Noruega

A

Editorial

nivel internacional, un buen número de países se solidarizaron con Noruega reprobando el ataque perpetrado el viernes 22 de julio, que frente al edificio gubernamental de este País, cegó la vida de 15 personas dejando 17 heridos con secuelas que sin duda alguna les acompañarán toda la vida.

Por Pacco Magaña

María, Reina del mundo

El carro bomba de Oslo, último detonante, expresión de una mente enferma, producto de la sociedad que hemos creado, como los avionazos que demolieron las Torres Gemelas y las explosiones del Tren en Madrid, como el secuestro, tortura y muerte de tantos inocentes en las avenidas, pueblos y ciudades de todo México, son la expresión del grado de brutalidad y deshumanización a la que ha llegado el ser humano.

Queridos hermanos y hermanas:

¡La pequeña y sencilla muchacha de Nazaret se ha convertido en la Reina del mundo! Esta es una de las maravillas que revelan el corazón de Dios. Naturalmente la realeza de María es totalmente relativa a la de Cristo: Él es el Señor, a quien, después de la humillación de la muerte en la cruz, el Padre ha exaltado sobre toda criatura en los cielos, en la tierra y bajo la tierra (cfr. Fil 2,9-11). Por un designio de gracia, la Madre Inmaculada está plenamente asociada al misterio de su Hijo: a su Encarnación; a su vida terrena, primero escondida en Nazaret y posteriormente manifestada en el ministerio mesiánico; a su Pasión y Muerte; y finalmente a la gloria de la Resurrección y Ascensión al Cielo.

Por lo tanto, la pregunta, pues, que estos hechos suscitan en nosotros es la siguiente: ¿En qué Dios creemos? ¿A qué Cristo seguimos? Este interrogante estaba ya planteado desde los Profetas, desde Jesús de Nazareth. En el mismo Dios de Abraham, Isaac y Jacob creen Jesús de Nazareth y las supremas autoridades religiosas de Israel. Pero, ¿creen, aman y son fieles al mismo Dios las autoridades judías que, movidas por su fe en Dios, deciden matar a Jesús (Mc 14,60-64), y Jesús de Nazareth, que por practicar su fe en el Dios de la vida, muere para salvar, para dar vida como Dios su Padre? (Jn 5,21). Como podemos concluir, el Dios cristiano, el Único Dios que Jesús de Nazareth al venir al mundo (Jn 14) nos ha venido a revelar, no siempre coincide con el “dios de los cristianos”, con el que algunos practicamos, con el “dios” que nos hemos inventado.

La Madre compartió con el Hijo no sólo los aspectos humanos de este ministerio, sino, por la obra del Espíritu Santo en ella, la intención profunda, la voluntad divina, así que toda su existencia, pobre y humilde, fue elevada, transformada, glorificada, pasando a través de la “puerta estrecha” que es Jesús mismo (cfr. Lc 13,24).

Por ello, he aquí nuestro enfoque cristiano. Dios se ha hecho hombre en Jesús de Nazareth para servirnos hasta dar su vida por nuestro bien y felicidad. Nuestro Dios es quien ha tomado la iniciativa libre y desinteresada de encarnarse en la historia, para cambiar su sentido amando y sirviendo hasta la muerte (Flp 2,6-8). Jesús, el Hijo de Dios sirve al Padre, cumple su voluntad sirviéndonos a nosotros para nuestro bien, hasta la muerte. Y nuestra fe en Cristo nos compromete. Somos más personas, más cristianos, en la medida en que estamos más al servicio y bien de nuestros hermanos los hombres; en la medida en que nos vaciamos de nuestros egoísmos y dejamos sitio en nuestro corazón para todo el que necesita de nosotros. “La gloria de Dios es que el hombre viva”, (San Irineo) y va llevando esa vida hasta la plenitud. Dios ha puesto la historia totalmente en manos de los hombres y mujeres. Y nunca va a meter mano en ella para componerla a su gusto. De ahí la orientación comunitaria e histórica que debemos dar a nuestra vida. No puedo entenderme con Dios si no me entiendo también con el hermano. De ahí la necesidad de contemplar el mundo con los ojos de Dios, para hacer el mundo como Dios quiere. ¡Cómo nos cuestiona lo acaecido en Oslo, Noruega, Las Torres Gemelas y Madrid! ¿No es verdad?

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Sí, María es la primera que ha pasado a través del “camino” abierto por Cristo para entrar en el Reino de Dios, un camino accesible a los humildes, a cuantos confían en la Palabra de Dios y se comprometen en ponerla en práctica.

En la historia de las ciudades y de los pueblos evangelizados por el mensaje cristiano hay innumerables testimonios de veneración pública, en ciertos casos incluso institucional a la realeza de la Virgen Maria. Pero hoy deseamos sobre todo renovar, como hijos de la Iglesia, nuestra devoción a Ella que Jesús ha dejado como Madre y Reina. Encomendemos a su intercesión la cotidiana oración por la paz, especialmente donde más golpea la absurda lógica de la violencia; para que todos los hombres se persuadan de que en este mundo debemos ayudarnos los unos a los otros como hermanos para construir la civilización del amor. ¡María, Reina de la paz, ruega por nosotros!


AGOSTO 14 DE 2011

¿CÓMO SE FORMA UN DISCÍPULO?

L

a Iglesia de América Latina y el Caribe ha visto con claridad la urgencia de optar de manera decidida por la formación de los Discípulos-Misioneros. El ejemplo de Jesucristo que invierte tiempo y paciencia en la formación de los primeros discípulos es la motivación más grande para que nuestra Iglesia se comprometa en este camino. Cuando los discípulos de Juan el Bautista comienzan a seguir a Jesús, el Cordero de Dios, son cuestionados por el mismo Jesús que les dice: “¿Qué buscan?”. Ellos responden con una pregunta tímida: “¿Maestro, dónde vives?”. La respuesta de Jesús es ejemplar y es ya el inicio de un proceso que les cambiará la vida totalmente: “Vengan y vean”. Esa invitación inicia una convivencia que les da a los discípulos una experiencia de comunión con el Maestro, Quien les va revelando poco a poco el Misterio de Dios y su Proyecto de Vida: el Reino. Después de pasar por la muerte y la resurrección, es el mismo Maestro quien los envía a la misión en la fuerza del Espíritu Santo. La persona de cada uno de los llamados, su situación humana y sus características, aunadas al llamado de Jesús, son el fundamento sólido sobre el que se desarrollará todo un proceso formativo que contempla cinco aspectos: 1) EL ENCUENTRO CON CRISTO. Ser discípulo tiene su origen en una experiencia concreta de persona a Persona. El llamado se encuentra cara a cara con el Maestro. En la Iglesia esto subraya la importancia del testimonio personal, el anuncio del Kerigma y la acción misionera de la comunidad. Estos elementos deben estar presentes durante todo el proceso, hasta que el discípulo llegue a la madurez. 2) LA CONVERSIÓN. Supone un cambio en la forma de pensar y de vivir. El encuentro con Jesucristo no puede dejarnos indiferentes. Es indispensable morir al pecado para que podamos llegar a la Vida en plenitud. Es un proceso personal y permanente que se vive en la comunidad a través de la experiencia de la fraternidad y la reconciliación. 3) EL DISCIPULADO. Después del encuentro con Jesucristo hay que realizar un largo camino donde la persona profundiza su conocimiento del Maestro, al conocerlo lo amará cada vez más y al amarlo, podrá seguirlo mejor. En nuestra Iglesia la catequesis permanente y la vida sacramental ofrecen a los cristianos la oportunidad de crecer en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús. 4) LA COMUNIÓN. Es imposible vivir la vida cristiana sin insertarse en una comunidad concreta. La familia, la Comunidad Eclesial de Base, las parroquias son espacios de vida eclesial donde se realiza el encuentro con los hermanos y se crece en la vida fraterna y solidaria. 5) LA MISIÓN. El conocimiento y el amor a Jesucristo desemboca en descubrir el gozo de la misión. Compartir la fe se convierte en una necesidad. Anunciar la Buena Nueva de Jesucristo en el amor y el servicio a los hermanos es una experiencia que nutre y hace crecer en nosotros la conciencia de que junto al Maestro construimos el Reino de Dios. NOTA: Para continuar esta reflexión te recomiendo leer los párrafos 276-278 del Documento de Aparecida.

Apreciados lectores y lectoras: CADA AÑO, con ocasión de la solemnidad de la ASUNCIÓN DE MARIA, les he hablado sobre la Virgen Santísima. San Alfonso María de Ligorio llegó a decir: “De Maria nunquam satis”. Es decir, nunca hablaremos lo suficiente de la Virgen María. Por mucho que digamos de ella, siempre nos quedaremos cortos ante la grandeza y sublimidad de su vida y de su misión en el plan salvífico de Dios. Ella misma nos lo dice: “El poderoso ha hecho obras grandes por mí”. En la fiesta de la Asunción, proclamamos la llegada de María a la resurrección de Cristo. El Concilio Vaticano II afirma que “en María, la Iglesia admira y ensalza el fruto sobresaliente de la Redención, y contempla en ella con gozo, como en una imagen purísima, lo que ella misma toda entera, ansía y espera ser”. Su asunción al cielo realiza el amoroso proyecto de Dios: “es voluntad de mi Padre, dice el Señor, que todo el que va al Hijo y crea en Él tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”. Para conocer un poco más a María podemos verla anunciada y prefigurada en las antiguas madresmatriarcas del Antiguo Testamento. Me detengo en la entrañable figura de Rebeca, esposa del patriarca Isaac, madre de Esaú y Jacob. Vale la pena releer el relato del Génesis 27,1--29. Es una historia familiar que nos desconcierta por su rasgos de piedad y de astucia humana. Dios, por su parte, lleva adelante su plan de salvación. En este pasaje bíblico, Dios aparece como Aquél que ama a todos, pero no a todos del mismo modo. “Tomó Rebeca la ropa de Esaú, la mejor que tenía en casa, y se la puso a Jacob”. Para entender mejor cómo Rebeca es figura de María, sigo de cerca las reflexiones de un autor moderno. Él afirma que ese texto del Génesis es una página inmensa, si

la consideramos a la luz de su cumplimiento, a la luz de la Virgen María, en cuanto que ella tuvo un Primogénito, Jesucristo, en el que le fueron dados otros hijos innumerables. No es que Esaú fuera rechazado, pero sí es verdad, sin embargo, que Rebeca obra también a favor de su segundo hijo, Jacob. Nosotros estamos representados en este segundo hijo. Nosotros somos revestidos por María de la ropa de su Hijo mayor, Jesucristo, y así nos presenta al Padre para obtener la misma bendición que el Primogénito. María, la Virgen Madre, está dispuesta a sacrificarse por completo, no por el Primogénito, que no tiene ninguna necesidad de su sacrificio, sino por el segundo. Nosotros debemos considerar precisamente lo que María hace con el segundo de sus hijos, con Jacob, que somos nosotros. Nuestra Madre no soporta que nosotros, sus hijos más débiles, seamos privados de la bendición. Por tal motivo, nos cubre con la ropa de su Primogénito y nos lleva ante Dios, así vestidos. Ella, nuestra Madre, se interpone entre Dios y nosotros para que el castigo que merecemos no recaiga sobre nosotros y para que la pena que debe recaer sobre nosotros no pueda lastimarnos. Todos sabemos que el amor de la madre se dirige, sobre todo, a los hijos más débiles, a los que más necesidad tienen de este amor. Por ella tienen que ser protegidos, salvados y, en cierto modo, incluso amados con un amor preferencial, que puede parecer injusto, pero no lo es, porque el amor de la madre, como el amor de Dios, es un amor gratuito, es un amor que se entrega no porque los hijos lo merezcan, sino sólo porque lo necesitan. Esto es exactamente lo que hace María, Madre, con nosotros. En esta fiesta mariana, escuchamos una bella expresión del Apocalipsis que se refiere a María: “Una mujer vestida de sol”. Esa mujer, María, es “Cabeza de todas las mujeres”, como la llamaba san Isidoro. Antes que Ella naciese, las más nobles mujeres de la Biblia la prefiguraron. Sólo les menciono algunas: Sara, Rebeca (de la que hablamos), Raquel, Dévora, Esther, Betsabé, Judit… Después de que la siempre Virgen María murió, todo cuanto de bueno realiza toda mujer es un humilde acercamiento e imitación de la sublime femineidad de María. Tanto las mujeres célebres de la historia como aquellas otras de vida escondida, con su discreción, su fe, su pobreza, su cariño, su ternura, su espíritu de sacrificio y renuncia, su heroica fortaleza, su manera de vivir y de morir, todas, nos han ofrecido y nos ofrecen rasgos valiosos para imaginarnos cómo era Nuestra Señora. “Y, hasta que nos volvamos a encontrar, que el Señor los guarde en la palma de su mano”. +Luis, Arzobispo de S. Luis P.


Nuestra historia

Bodas Episcopales de Mons. Montes de Oca y Obregón Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortiz

(Segunda y última parte)

A

fligido Monseñor Montes de Oca, comenta que en la siguiente Visita ad limina tampoco pudo dar cuentas mejores, pues no había podido regresar aún a su sede. Continúa en su homilía narrando la historia de San Agustín y el asedio de su ciudad (Hipona) la cual estaba a punto de ser arrasada por las huestes de Genserico y en ferviente oración le pidió a Dios no ver destruida su ciudad, ni sus templos, ni sus hijos reducidos a esclavos, el Señor se lo concedió; sólo –dice el predicador-, las arenas del desierto permanecerían como mudos testigos de pasadas glorias, donde antes se apiñaban multitudes a escuchar sus doctas enseñanzas. «La plegaria que en los labios de San Agustín han admirado los siglos, ¿se verá con malos ojos proferida por quien no tiene ni la santidad ni el ingenio de sapientísimo doctor, pero sí más años que los que él vivió sobre la tierra y un corazón igualmente sensible? Yo la proferí casi a mi pesar, y el Señor pareció escucharla, y me hirió de muerte; pero también me sacó del sepulcro (…). Comprendí que aún no ha terminado mi misión sobre la tierra; y aunque conociendo mi propia inutilidad, no puedo menos que exclamar con San Martín de Tours: Si adhuc populo tuo sum necessarius, non recuso laborem. Os he invitado a dar gracias al Todopoderoso por el largo episcopado que se ha dignado concederme; os pongo igualmente por testigos de mis santos propósitos. Rogad al cielo porque pueda cumplirlos. A mis ovejas envío mi paternal saludo desde este templo, que tuve el alto honor de consagrar hace trece años, y que, por tanto, considero hermano de mi Catedral».

El papa Benedicto XV, en ocasión de tan particular momento, lo había honrado con el nombramiento de Arzobispo titular de Cesarea del Ponto y le había escrito una carta autógrafa de felicitación: «Porque considerando el curso tan largo de tu ministerio, encontramos no una, sino muchas causas de poder felicitarte cordialmente. Puesto que, brillando por las egregias virtudes del alma y juntamente por el cultivo de las letras, siempre has procurado cumplir los deberes del Buen Pastor, no sólo y principalmente al entregarte a la salvación de los prójimos, sino también al defender enérgicamente, de palabra y por escrito, en circunstancias bien azarosas, los principios de la sabiduría cristiana, sin contar muchos monumentos de tu reconocida munificencia y de tu activa caridad».

El rey Alfonso XIII por decreto real “en atención a los relevantes méritos prestados a la cultura general”, le concedió el 27 de mayo la gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII. Al despedirse del rey, le preguntó a Monseñor Montes de Oca: « ¿Recuerda el número de viajes marítimos que ha hecho en su vida? –Este es el centésimo majestad-». Y el rey añadió: «-Merece Monseñor la Cruz del Mérito Naval. Queda prometida». Pero la siguiente condecoración sería la cruz de su sepulcro: durante el viaje en el barco tuvo la delicadeza de agradecerle al rey su atención, enviándole un telegrama y diciéndole que sentía que se acercaba la muerte y que no podría ir a recibir la Cruz que le había prometido por su centésimo viaje marítimo. Al sentir los ánimos renovados por la celebración de sus bodas de oro episcopales, Monseñor Montes de Oca sólo pensaba en regresar a su Diócesis de San Luis Potosí. El 3 de julio de 1921 se embarcó el anciano prelado potosino, junto con el P. Pedro Moctezuma y el joven Enrique De la Cuadra e Irizar, Marqués de San Marcial, heredero de sus grandes amigos que lo habían acogido en su largo destierro. Se embarcaron en Cádiz rumbo a Nueva York; durante el viaje, -según testimonios de sus acompañantes-, no se le veía nada bien, los vértigos y los mareos le privaban del conocimiento por momentos; por ello, le fue de ayuda la presencia del joven Marqués como auxiliar en la particularidad de estos momentos. En medio de los momentos de lucidez decía: «Mi honor episcopal y mi deber hacia mi diócesis me impelen a consagrar mis últimas energías a mis ovejas».

Más humildad, y menos “Dalay” T

odo se pone de moda. Esto sucede hasta en las enfermedades. Ahora todos hablan, de los problemas del stress, y éste es un tema de actualidad. El hombre de nuestro tiempo, vive agobiado por las preocupaciones. Y como el mercado está a la vanguardia, ahora ofrece múltiples propuestas que ayudan a vencer dicha enfermedad. Ya están a la venta cantidad de medicamentos que regulan los niveles de tensión.

Ya decía Santa Teresa: que la humildad es la verdad. Por eso, cuando somos humildes, ya no estamos alterados. Porque la humildad nos hace que seamos nosotros mismos, ésta nos ubica. La humildad nos lleva a la verdad, y quien descansa en ésta, alcanza la paz. Cuando pretendemos ser lo que no somos y hacer lo que no podemos, nos sentimos alterados; es decir, modificados, fuera de lugar o al margen de nosotros mismos.

Pero los fármacos, no son los únicos medios que regulan la alteración: hay estilos de vida, pensamientos y actitudes, que son eficaces para mitigar las preocupaciones.

Por eso vivimos con violencia, porque forzamos nuestro actuar y violentamos el ser. Porque al vivir en la mentira, faltamos a la humildad, ya que ésta nos lleva vivir en la verdad.

Pero estas soluciones requieren de una fuerte dosis de voluntad, aquí no actúa la medicina, quien trabaja es el paciente. El mayor esfuerzo se realiza en el modo de pensar y en la forma de valorar la existencia.

Al sufrir la alteración, buscamos de manera inmediata, una buena solución médica. Pero también es benéfico, buscar otras opciones. Una de ellas puede ser, el cambio de actitud ante los problemas, lo mejor es tener un gesto de humildad. Ya que ésta nos ayuda a ocupar nuestro sitio y así encontramos el reposo.

Una actitud de humildad es una vía eficaz que ayuda a regular la alteración. Ésta, como su nombre lo indica, nos hace vivir y actuar como si fuéramos un “alter”, es decir, como si fuéramos otro, y no lo que realmente somos.

Cuando la persona es humilde, ya no se encuentra alterada. Es por eso que la humildad, como vía alterna, nos lleva a ser nosotros mismos. Y nos ayuda a nivelar las cargas del stress.

Publicación

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El perfil del laico Queridos lectores: He tratado en varios artículos algunos perfiles y ahora quiero dedicar este espacio a los laicos. En la iglesia, por Institución divina hay fieles que son ministros sagrados, denominados clérigos, los demás son laicos (c. 207,1).

VELO ¿Todavía es obligatorio? Por P. Kino

H

ace algún tiempo, fui testigo que una mujer entró con sombrero a la Iglesia, y un feligrés le dijo que estaba dentro de la Iglesia y que se lo quitara, y así lo hizo, sin embargo, no debió quitárselo, pues la mujer puede entrar con la cabeza cubierta, no así el hombre, (a menos que exista una causa justa o de salud que le impida descubrirse la cabeza). Hablar del uso del velo en la mujer es uno de los temas difíciles de entender y por ende unificar criterios. Algunos defienden que la mujer lo debe de portar cada que va al templo; otros dicen que no es necesario, y yo ¿Qué digo? Este artículo es una postura personal y no pretendo que se convierta en dogma de fe, pues cada lector tendrá su postura ante este signo del “velo” sobre la cabeza de las damas. Hace algunos años, la moda de quinceañeras era vestir en su cabeza un sombrero, hoy ya no es así. El uso del velo es una costumbre muy antigua en el pueblo judío, que tenía signo de sumisión y respeto a Dios. Evita la distracción de la apariencia ante los hombres. Algunos textos bíblicos que se utilizan a favor de la utilización del velo son: 1 Cor 11,10; 1Cor 7,34. La Iglesia por muchos siglos conservó esta tradición, que actualmente creo puede ser recomendable pero no obligatoria. En el canon 1262 del código de derecho canónico de 1917 mencionaba el uso del velo para la mujer. El concilio Vaticano II no menciona nada al respecto. En el código de derecho canónico de 1983 ya no se menciona dicha ley, sin embargo jamás se abolió explícitamente. Para concluir, creo que cada mujer será libre de usarlo o no, sin embargo se deberá exhortar, no sólo a la mujer, sino también al hombre, de vestir correctamente al ingresar al templo, pues ¿de qué sirve llevar tapada la cabeza si todo lo demás va muy destapado? En ocasiones vemos feligreses, hombres y mujeres, portar en momentos sagrados vestiduras como shorts, chanclas, tops, etc., que dejan poco a la imaginación de los asistentes al evento religioso. Creo que es necesario vestir según el lugar y acontecimiento donde nos encontremos.

Los laicos forman parte de la Iglesia y participan del sacerdocio común de Cristo, es decir, por el bautismo son profetas, sacerdotes y reyes, por lo tanto los fieles, tienen una misma dignidad y acción y deben de cooperar a la edificación del Cuerpo de Cristo (c. 208). La dignidad a la que me refiero, significa que todos los fieles son sujetos de derechos y son llamados a un fin sobrenatural, es decir son llamados a la santidad o a la unión con Dios por el amor. También tienen deberes, y estos deberes emanan de esa condición de ser fieles y se tienen que cumplir, no como un acto jurídico, sino que tienen que ir más allá de lo que pide la justicia legal, es decir, a la participación de los sacramentos y demás medios salvíficos. Todos los fieles deben de esforzarse en llevar una vida santa y yo me pregunto. ¿Realmente los laicos están conscientes de ese deber? ¿En verdad los laicos participan de la Iglesia y de los sacramentos? Jesucristo dijo: “Cuando venga el Hijo del Hombre, separará a las

ovejas de los cabritos” (Mt 25, 33). Por lo tanto, yo catalogo a los laicos de dos clases: los buenos y los malos. Los buenos, son aquellos que cumplen con algunos o la mayoría de los siguientes deberes: rezan con frecuencia, van a misa dominical, dan el diezmo y ayudan a la Iglesia a sostener su acción apostólica, obedecen las enseñanzas de sus pastores como representantes de Cristo. Pertenecen a algún grupo de apostolado y tratan de llevar una vida congruente con la doctrina cristiana. Los malos, son aquellos indiferentes a su fe; asisten ocasional o rara vez a misa; no le dan gracias a Dios de nada y consideran que todo se merecen por su esfuerzo y no porque Dios es providente. Además tienen un concepto muy distinto de la religión y la viven a su modo, no frecuentan los sacramentos ni llevan una vida de gracia. Critican a los sacerdotes y todas las actividades de la Iglesia. Se mofan de quienes sí cumplen sus deberes y creen que la religión es un modo que tiene la Iglesia para controlar a sus fieles y no un instrumento y medio de salvación. Consideremos bien el papel del laico y cumplamos con los deberes establecidos para ser de los buenos y así tener participación en el Cielo. Hasta la próxima.


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La Espiritualidad Cristiana

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Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz

n este tema trataremos de profundizar sobre lo que significa la Espiritualidad Cristiana. Veamos primeramente lo que nuestra realidad eclesial latinoamericana y diocesana nos dicen acerca de la espiritualidad: «Algunos feligreses sí van a Misa, pero no se comprometen a trabajar en la Iglesia; no participan ni se entusiasman con el trabajo religioso, no colaboran en la comunidad, ni les interesa lo que pasa en la parroquia, ellos sólo quieren que se les atienda en lo que necesitan. Los que si van a Misa constituyen una minoría; sobre todo hay poca presencia de varones. (PDP 113). Lamentamos, sean algunos intentos de volver a un cierto tipo de eclesiología y espiritualidad contrarias a la renovación del Concilio Vaticano II, sean algunas lecturas y aplicaciones reduccionistas de la renovación conciliar; lamentamos la ausencia de una auténtica obediencia y de ejercicio evangélico de la autoridad, las infidelidades a la doctrina, a la moral y a la comunión. (DA 100). El texto bíblico de Mt 5, 1-12 nos permitirá comprender mejor lo que significa la Espiritualidad Cristiana. Se ha dicho que este sermón de Jesús en el monte es como un resumen de la espiritualidad evangélica. Las bienaventuranzas las podemos considerar como una síntesis del Sermón del Monte, y de los valores espirituales que Cristo nos dejó. Las bienaventuranzas son la «gran profecía del Evangelio». Precisamente, porque proponen un ideal que al mismo tiempo es inalcanzable plenamente en la tierra, pero en el que podemos ir creciendo. Es el ideal del «hombre nuevo», que al revestirse del espíritu del evangelio, se reviste de Cristo. El carácter profético de las bienaventuranzas conlleva también la imposibilidad de ser vividas sin la presencia especial del Espíritu Santo, porque superan el esfuerzo humano. Suponen el don de sabiduría, de fortaleza y la delicadeza del amor que el Espíritu proporciona. Todo lo que hasta aquí hemos dicho nos da una idea de lo que es la espiritualidad cristiana: la vida humana guiada por el Espíritu Santo a la manera de Jesús, autor de las bienaventuranzas. «La propuesta de un nuevo estilo de vida no es sólo para los pastores, sino más bien para todos los cristianos que viven en América. A todos se les pide que profundicen y asuman la auténtica espiritualidad cristiana. En efecto, espiritualidad es un estilo o forma de vivir según las exigencias cristianas, la cual es “la vida en Cristo” y “en el Espíritu”, que se acepta por la fe, se expresa por el amor y en esperanza, es conducida a la vida dentro de la comunidad eclesial (IA 29). En este sentido, por espiritualidad, que es la meta a la que conduce la conversión, se entiende no una parte de la vida, sino la vida toda guiada por el Espíritu Santo.

Ganarás el pan con el sudor de tu frente

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entencia divina que brota de la boca de Dios, como la fuente de un manantial.

El trabajo no debemos verlo como una carga que se nos impone, sino como una misión que Dios nos encomienda. No importa el número de los talentos que hayamos recibido, lo que importa es que los pongamos a trabajar. El trabajo del hombre continúa la obra creadora de Dios. El trabajo del hombre, sea de científico, obrero, de un pobre o de un rico, es una bendición de Dios. ¿Cuánto nos pagan por nuestro trabajo? Si nos pagan menos de lo que merecemos, si faltan a la justicia, si otros tienen un sueldo hasta para ir a pasearse a Roma o a otros países,

hay que dejarle todo a Dios. Trabajar por amor a Dios, merecerá la mejor recompensa, porque si trabajamos sin amor, sería como coser sin hilo. Una cosa muy hermosa es trabajar por obediencia, por amor a Dios. Si trabajamos por amor de Dios, nunca nos cansaremos. El que no trabaja se expone al peligro de obrar el mal. Por algo dicen cabeza ociosa, taller del diablo. Dios perdona el mal que hayamos hecho, pero no suple el bien que dejamos de hacer. El premio Dios lo da. Por eso nunca hay que perder los estribos, porque si los perdemos al suelo vamos a dar. Hay que hacer del trabajo con una oración, como lo hacen los santos.

En mi sueño la matatena fue cósmica, y capturaba a los planetas Por Luis Ricardo Guerrero Romero gromeroluisricardo@gmail.com

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lenarse las manos de piedras, esta bonita palabra es una “tripartita” composición: mano, piedra, llenar; maitl, tetl, tena; respectivamente. Es una voz náhuatl, y matatena es un juego antiquísimo ─que recuerdo sólo jugué una vez─; el lúdico hecho comienza al lanzar una piedra al aire que debe de recogerse en compás al tomar la mayoría de piedras en la mano, mientras que mide el tiempo de turno el rebote de una pelota, y el jugador que recolecta más piedritas gana. Esto es, además de una raíz de la palabra, una descripción de cómo jugar.


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Los libros y sus autores

Informar no es comunicar:

contra la ideología tecnológica Dominique Wolton Barcelona Gedisa 2010 114 páginas

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on la mundialización de la información, el menor acontecimiento es hecho visible y aparentemente, más comprensible. Sin embargo, no hay un vínculo entre el aumento del número de informaciones y la comprensión del mundo. Este es el nuevo dato de partida del siglo que empieza, el siglo XXI: la información no crea comunicación. Se hace patente la ruptura entre información y comunicación, la dificultad de pasar de una a otra.

Lo que se constata es todo lo contrario: se abre un abismo. Esta verdad empírica ya había sido descubierta, alguna vez dolorosamente, en relación a los estados-nación. Y la encontramos más nítidamente en la escala introducida por la mundialización. Lo que de este modo se está hundiendo, es un determinado modelo universalista- en realidad occidental- de la información y de su vínculo con la comunicación. Este libro constituye, por lo tanto, un contrapunto necesario que contrasta con el entusiasmo irreflexivo generado por las nuevas tecnologías. Wolton de manera sencilla y directa, trata de combatir una nueva versión de la ideología científica y tecnológica, cuyos daños colaterales están muy lejos de las promesas de democratización y emancipación que entona un coro acrítico formado por políticos, técnicos, empresarios e intelectuales. Todo ello a favor de la modalidad actual del capitalismo.

DOMINIQUE WOLTON Es director de investigación en el CNRS (Centre National de Recherche Scientifique), donde dirige el proyecto “Comunicación y política” y la revista Hermés. Wolton es autor de numerosos libros y ensayos publicados en revistas y volúmenes colectivos. Es un intelectual prolífico de Francia y representante de la nueva generación de los estudios de comunicación. Elogio del gran público, Internet ¿y después?, La otra mundialización, Pensar la comunicación, Salvemos la comunicación, son algunas de sus obras.

Iglesia Universal CIUDAD DEL VATICANO.- el Papa Benedicto XVI recordó que ante las “tormentas” y pruebas del mar de la vida, Dios nunca abandona al ser humano, y que además lo busca aún antes de ser invocado y le pide confiarse totalmente a Él. El Papa indicó que al haberse alejado a rezar, Jesús destaca la necesidad de la soledad y la intimidad para rezarle al Padre, pero esto no debe entenderse “como un desinterés hacia las personas o como un abandono de los Apóstoles”. CASTELGANDOLFO.- el Papa Benedicto XVI pidió a los fieles rezar por la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Madrid, España, entre este martes 16 y el domingo 21 de agosto. El Santo Padre pidió que “en la celebración de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, invita a todos a pedir a la Virgen María por los frutos de este esperado encuentro”. Esta JMJ será además la primera vez en la que un Papa confiese a un grupo de jóvenes participantes. BUENOS AIRES.- El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), José María Castellví, afirmó que “aquel dilema de antaño de ‘salvar la vida de la madre o la del hijo’ simple y llanamente no existe. Hoy se puede salvar la vida de ambos”. Castellví dijo que “hay embarazos y partos difíciles o de riesgo, pero la obstetricia moderna no necesita nunca provocar el aborto para salvar a ninguna madre”. Castellví afirmó que sus colegas obstetras, católicos y no católicos, le confirman que no existe la necesidad del aborto provocado gracias a los avances científicos. Dijo que estos médicos son auténticos héroes modernos en un mundo al que le gusta lo fácil.

Iglesia en México MÉXICO.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) informó que el próximo 17 de agosto llegarán a México las reliquias del Beato Juan Pablo II que recorrerán el país por un periodo de 4 meses. La secretaría general de la CEM dio a conocer un comunicado en el que señala que las reliquias del Papa peregrino, que visitó México en cinco oportunidades, llegan al país tras el pedido de los obispos a las Congregaciones para el Culto Divino y las Causas de los Santos en el Vaticano. Las reliquias estarán por San Luis Potosí 5 de diciembre. CIUDAD DE MÉXICO.- “México necesita que el Instituto Federal Electoral (IFE) sea sólido y que tenga una intachable autoridad moral, lo que no sucede por estar al servicio de los partidos y los políticos, no de los ciudadanos”, fue la reflexión que se nos dio en la editorial del Semanario “Desde la Fe”, de la Arquidiócesis de México. Se lamentó que esa situación haya impedido la integración completa del Consejo General, ‘porque sigue la rebatinga por las cuotas de poder entre los partidos, especialmente por la prepotencia de uno de ellos’. También se hizo notar que el IFE se ha convertido en la institución electoral más cara del mundo en su tipo, si se considera que su presupuesto anual llegará el próximo año a 16 mil millones de pesos. Se considera que los responsables de ese estado de cosas no son únicamente los consejeros del IFE, sino también los legisladores que no han hecho bien su tarea. SAN LUIS POTOSÍ.- Con mucha esperanza la Iglesia Potosina, está a la espera de la ordenación de los once diáconos ya como presbítero, el próximo 31 de agosto en la Iglesia Catedral. Los once jóvenes, que han sido formados, tanto en la filosofía como en la teología en el Seminario Potosino, y han tenido ya los últimos preparativos, tanto en lo espiritual como en lo académico. También han tenido su momento de encuentro con el Sr. Arzobispo Don Luis Morales, sin lugar a dudas, para recibir las palabras alentadoras así como de un padre que da consejos a sus hijos. Sigamos orando por las vocaciones sacerdotales para toda la Iglesia y particularmente por nuestros próximos nuevos sacerdotes.


J

esús fue un palestino Galileo que desempeñó su ministerio en lo que se conoce como Tierra Santa y, según el testimonio de los Evangelios, tuvo escasas incursiones en territorio extranjero. Su retirada a la región de Tiro y Sidón es una de las contadas ocasiones que pisó tierra extranjera. Aún más, algunos consideran que sólo visitó comunidades judías en dicha región. A pesar de ese confinamiento geográfico, Jesús no restringió su ministerio a los judíos, pues restricción geográfica no le significó restricción étnica o religiosa, dado que la mezcla de pueblos y culturas por distintos motivos era también una realidad en Palestina. El imperio romano, que dominaba Palestina en tiempos de Jesús, facilitaba la presencia de extranjeros en Tierra Santa. De tal manera que, a pesar del escrúpulo judío de no mezclarse con los extranjeros, el intercambio de Jesús con los no judíos debió haber sido mayor del que podemos imaginar. Por otra parte, es de reconocer que la corriente separatista influía bastante en el pensamiento judío y, de alguna manera, en muchos judeocristianos también; esta manera de pensar y de conducirse probablemente fue un obstáculo cuando los discípulos fueron enviados a Misionar. En este aspecto el pensamiento de Jesús es claro al final del Evangelio: “hagan discípulos a todas las naciones”. La historia del encuentro de Jesús con la mujer cananea ilustra la apertura del mensaje del Evangelio a los no judíos y destaca la fe firme de los extranjeros. Si algo sorprende en esta historia, es el diálogo entre Jesús y la mujer, el cual tiene como punto más difícil la frase con la que Jesús parece rehusarse a atender a la mujer: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos.” Detrás de la negativa hay un sí que sólo el que tiene fe puede percibir. La negativa de Jesús parece ser absoluta, pues no cede después de tres insistencias, dos de la mujer y una de los discípulos. La mujer extranjera queda sin duda un modelo de fe, pues en este Evangelio sólo a ella Jesús le dice: “Qué grande es tu fe”. Su forma de orar, sus gestos, su insistencia y su humildad son expresión de un corazón que cree con firmeza: Las tres ocasiones que la cananea

Los perros y los hijos se dirige a Jesús lo llama “Señor”. Aquí no aparece un reconocimiento gradual de Jesús, sino una fortaleza de la fe cada vez mayor ante cada negativa de Jesús. Su petición no es una necia insistencia, sino una manifestación sincera de su fe, sus palabras no son una vacía retórica sino expresión de la sólida humildad de su fe. Las palabras de la mujer sorprenden de principio a fin. Su primera plegaria es conmovedora, reconoce a Jesús como Señor y le pide misericordia para ella y su hija: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.” Ella está segura de lo que Jesús puede hacer, le pide compasión exponiéndole la situación de su hija, pues ni siquiera le dice expresamente que la cure. Después de la intercesión de los discípulos, que no alcanzan a perci-

bir que la indiferencia de Jesús es sólo aparente, indiferencia pedagógica, dice San Mateo que

“Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: “Señor, socórreme.”

Este gesto de rendirle honor a Jesús da un paso adelante en la manifestación de su fe, pues no sólo lo reconoce a Jesús como Señor sino que lo honra como tal con la disposición de toda su persona. Ya no dice muchas palabras, sino sólo repite una frase muy similar a la primera “Señor socórreme”.

El final del diálogo entre Jesús y la mujer manifiestan un rasgo fundamental de la fe: la humildad. Ante la tercera negativa aparente de Jesús que le dice: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos.”, ella responde “tienes razón Señor”. Ella no cuestiona en ningún momento las respuestas de Jesús, ella sabe que Jesús puede curar a su hija, ella sabe que Jesús es misericordioso y que todo lo que Él dice finalmente se volverá a su favor, sus palabras son salvación, por eso confía y le responde de esa manera “tienes razón Señor”. Ella irá todavía más allá y le manifiesta que espera una migaja. Es ahí donde Jesús alaba su fe ante todos, alaba la fe de la extranjera como no alabará a ninguno más: “Qué grande es tu fe”; y, naturalmente, le concede lo que pide.


Pro, Agustín l e u ig por M , dieron l Beato e e p d lu ia a u d q a adas la parro a María de Gu las jorn t o sede e n d m a o o S c c r o o t n el ma Tomand tas del decana ación e . m is r u fo q e e t d as e las ca equístic o su fas t a íd c lu c n co

El pasado 10 de julio del 2011, en la Parroquia de Plazuela, el Padre Margarito de la Torre Torres apoyado por el seminarista Fidel Alejand ro, aceptó a 8 nuevos monaguillos, esperando y pidiendo a Dios para que traten de servir de modo digno, llenos de caridad, generosos y disponibles, alegres y limpios, tanto en el altar como en la vida.

ca ral Catequéti to s a P e d a n esa Escuela Dioc Centro Madero 425, 012 Curso 2011-2 a 20:00 hrs. 0 :3 7 1 e d s iércole dad $ 80.ºº li Todos los m a u s n e M 100.ºº Inscripción $ DE INICIO EUCARISTÍA , 18:00 hrs. to s o g a 00 e d 1 3 iencia No. 11 d n e p e d In , e uadalpup Capilla de G lica Acción Cató LASES INICIO DE C . bre, 17:00 hrs m e ti p e s e d 07 es 812.21.11 rm fo in s re o May 14:00 hrs. a 0 :0 0 1 e d rnes de lunes a vie

El Deca nat parroqu o San Rafael G ia uízar y V El Refug s de Ocampo, alencia, Atotonil io y Cd. co, Ojo que conforman Fernánd de Agua las para el ez, se p , San D Congre iego, so Euca repara con gr an entu rístico A siasmo rquidioc esano.

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Dedicación del altar

en Nuestra Señora de las Mercedes Si al llevar tu ofrenda al altar… Por Luis Ricardo Guerrero Romero

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osa importante en el rito católico es el altar, ─mencionó así el Arzobispo Luis Morales Reyes, pues allí se lleva a cabo el sacrificio. La Iglesia Católica nos dice que el altar es Cristo en la nueva ley, en el nuevo testamento, efectivamente en un prefacio de la misa se dice Cristo Sacerdote, Víctima y Altar. En la carta a los Hebreos se menciona que Cristo es el Altar Vivo del Templo Celestial. Sobre el beso al altar dijo D. Luis Morales, es como un beso a Cristo, se repite el beso al término de la celebración eucarística. Aunado a ello, y vinculándolo con el altar, recordó que, nosotros somos altares espirituales, por nuestra vida santa y virtuosa. Dentro de la historia de la salvación existieron “personajes” que dedicaron un altar al Padre Dios: Noé, luego del diluvio; Abraham, al ofrendar a su hijo; Moisés, ante el Sinaí; Josué, levantó un altar entre montes. Además de todo lo ya escrito, el Arzobispo , narró lo que nos enseña la Iglesia sobre el altar: mesa del banquete para alimentarnos del Cuerpo de Cristo, lugar de íntima unión con Dios, la fuente de armonía para la comunidad, el centro de las alabanzas y plegarias.

El Altar se reviste con los manteles y se prepara para la Eucaristía

No cabe duda que un lugar digno, solemniza nuestro encuentro con Dios

Don Luis vierte el Santo Crisma, con el que se unge el altar y se prepara para la Eucaristía

Felicidades al P. Gabino Medina y a su comunidad Parroquial que ha estado muy solidaria con él en la remodelación de este templo

En la celebración eucarística se instituyeron ministros de la Comunión

Suba, Señor, a ti mi oración, Como incienso en tu presencia, ese el el sentido de poner incienso en el altar, centro de oración en un templo


AGOSTO 14 DE 2011

La Iglesia Potosina hacia la Misión Permanente

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l caminar de nuestra Iglesia Potosina, viene motivándose por infinidad de elementos, cuyas bases están en la Palabra de Dios y en el Magisterio de la Iglesia. Uno de estos elementos, es una amalgama tanto de la Sagrada Escritura, como del pensamiento del Papa y de los obispos, y este es precisamente el Plan Diocesano de Pastoral, que particularmente conocen los sacerdotes, así como muchos laicos comprometidos en sus parroquias y en sus decanatos. En este caminar, la motivación se ha acentuado con un proceso que pone su énfasis en la formación. Recordando aquellas palabras del Apóstol Pablo: “Ay de mí, si no evangelizara” (1Cor 9, 16), el equipo de la Vicaría de Pastoral, ha buscado los espacios para ofrecer elementos que ayuden a implementar estrategias para facilitar o en todo caso, llevar a cabo la misión permanente. Actualmente se están realizando las asambleas interdecanales, a través de las cuales se pretende compartir, así como entender las exigencias de un misionero. En esta etapa, el objetivo es que se siga impulsando la formación desde las respectivas parroquias.

El P. Elías compartiendo con su grupo de trabajo

Equipo de trabajo en la Asamblea interdecanal

Los asambleístas de los decanatos de San Pablo y Santo Cura de Ars

La Lectio Divina, buen ejercicio para profundizar la Sagrada Escritura

Ojalá que todos sintamos este llamado evangélico: “Como tú Padre, me has enviado al mundo. Yo también los he enviado al mundo” (Jn 17, 18). Se han reunido los decanatos de Nuestra Señora de la Soledad y el de Pablo VI, en la Parroquia de Santa Rosa de Lima, y los decanatos Santo Cura de Ars y San Pablo, en la parroquia de Salinas.

Fiesta patronal en la Parroquia de Santiago Apóstol

Por LCC Angelica Maldonado Morales

¡Primero morir antes que ofender a Dios! “El Apóstol Santiago fue el primer Apóstol que derramó su sangre en fidelidad a Cristo, es COLUMNA de la Iglesia de Jerusalén, es el Discípulo más cercano a Jesús, amigo fiel del Redentor que nos RETA a nuestra FALTA DE COMPROMISO Y ENTREGA AL SEÑOR”. Así les habló Don Luis Morales, al celebrar la Santa Eucaristía en la Parroquia de Santiago, en el marco de su fiesta patronal: “¿En qué podemos imitar al Apóstol Santiago? En que tuvo a Cristo como su único y elemental tesoro que llevó en su corazón. ¿Quién ocupa este vaso de barro que somos nosotros? --preguntó-- Que

sea Cristo quien ocupe ese lugar central en nuestro corazón, que Él sea nuestra alegría, gozo, verdad, vida, nuestro único amor, mi pasión, mi todo”.

se ganó su corazón y quiso vivir sólo para Él y cuando le preguntó: ¿Podrán beber del Cáliz que yo he de beber?, nuestro Santo respondió inmediatamente con un SÍ FIRME”.

“El beber del mismo Cáliz de Cristo es cumplir con nuestros compromisos, obligaciones y deberes de cada día y hacerlo con gusto, no sólo por cumplir a medias con nuestro trabajo mal hecho, sino que sea un martirio cotidiano, fidelidad y renuncia diaria para no fallarle a Cristo en ningún aspecto de nuestra vida”.

“Seamos mártires como fue el Apóstol Santiago, que quiso morir y renunciar a todo lo que nos aparte de Cristo, aunque no necesariamente derramemos nuestra sangre físicamente hablando, sino que estemos dispuestos a MORIR ANTES QUE OFENDER A NUESTRO SEÑOR, hay que arder en amor a Cristo, es tan grande su amor por nosotros que es preciso que en gratitud bebamos del Cáliz que Él bebió”.

“Recordemos que una vez que Jesús fue formando al Apóstol Santiago,

“Es urgente adquirir el compromiso de ser sus Discípulos y Misioneros e ir aprendiendo muchas cosas de nuestro Señor y Maestro, nuestro amigo. Aceptemos la amistad que Él nos brinda: “Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo”, nos dice nuestro mártir que celebramos y pidámosle que interceda por nosotros para que Dios nos bendiga en nuestra Comunidad, nos alcance la PAZ Y SEGURIDAD SOCIAL que tanto necesita México, nuestras plazas, calles y ciudades. Pidámosle que cuide de manera especial de nuestros niños, jóvenes y adolescentes, para que vivan LIBRES DE TODA VIOLENCIA Y CRIMEN”. ¡Santiago Apóstol ruega por nuestro México!


Templo Parroquial

de la Sagrada Familia de Nazareth CONJUNTO ARQUITECTÓNICO DEL EXTERIOR

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bicada en la colonia Lomas sobre la Avenida Cordillera Himalaya, el conjunto arquitectónico es antecedido por agradables áreas verdes con pirules, pinos, truenos y laurel de la india entre otros; así como una serie de escalinatas. El acceso principal muestra una agradable plazoleta con fuente al centro de planta circular con tres platos y piña como remate. La construcción de planta cruciforme, está erigida por gruesos muros de cantera rosa, que muestran unas serie de pequeñas ventanas cruciformes con vitral en color ámbar; las cubiertas del recinto son a dos aguas, exceptuando la del crucero que es más alta y de cuatro caídas, todas recubiertas de teja de media caña de barro rojo recocido, todas descansan sobre vigas de madera. En la diferencia de alturas precisamente en el crucero hay unos ventanales con vitral por donde se da la iluminación natural hacia el interior del bello recinto. El acceso principal cuenta con dintel y sobre él se aprecia un relieve muy bien trabajado en cantera de la Sagrada Familia de Nazareth, (conformada por Jesús José y María) delimitado por una moldura en arco de medio punto.

El acceso sobre la Av. Himalaya, muestra una especie de torreón que alberga el campanario y sobre el acceso al recinto un óculo con vitral de la Sagrada Familia. Desde afuera se puede contemplar el conjunto arquitectónico exterior de la hermosa Capilla dedicada al Santísimo, la cual muestra muros de tabique rojo recocido con coloridos vitrales de temas religiosos. En esta parte externa de la Capilla se localiza un pequeño cerrito con un nicho en su parte superior que alberga la imagen escultórica de la Virgen de Fátima, cuenta con iluminación artificial y agua formando una pequeña cascada.

primera parte


AGOSTO 14 DE 2011

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Oraciones D contrapuestas esde el ángulo en el que se agazapaba, el muchacho vio extinguirse la última luz. Conocía el ritual. Dentro de dos o tres minutos, un hombre de mediana edad pondría en marcha su pequeño automóvil blanco y se alejaría a toda prisa, dejando la casa a su entera disposición. ¿Por cuánto tiempo? -Que vuelva cuando quiera –pensó-. A mí me basta una hora o incluso menos.

No se equivocaba. Ya oía, a lo lejos, el ruido del motor encendido; ya sentía el olor a gasolina quemada. Un minuto, un solo minuto, y entonces... Musitó una plegaria: -¡Ayúdame, Señor! Esta es la última vez que lo hago, te lo prometo. La última vez. ¡Palabra de honor! Siempre hacía esta misma promesa. Siempre, y con las mismas palabras, aunque nunca la cumpliera ni pensara en realidad cumplirla. ¡No importa! Lo que contaba no era lo que había dicho en el pasado, sino lo que decía hoy a la hora del crepúsculo. En cuanto el auto se hubo perdido en la larga avenida, el joven salió de su escondrijo, se acercó a la casa a grandes trancos e introdujo una ganzúa en el ojo de la cerradura. “Ser ladrón es ejercer un oficio como otro cualquiera” -solía decirse el muchacho a sí mismo antes de acostarse, es decir, a la hora de los escrúpulos-: un oficio que exige tantas habilidades como el que más. Por ejemplo, hay que poseer la capacidad de pensar rápidamente y un cuerpo lo suficientemente ágil como para correr y trepar bardas en caso de necesidad; además, es sumamente necesario conocer la geografía del área lo mejor posible para no ir a dar con el cuerpo del delito a callejones sin salida. Un oficio difícil, atrevido y peligroso, que merece sus recompensas.

maleta llena de ropa vieja, un vientre abultado y una esperanza marchita. Sólo una hora o incluso menos. Con lo que el joven no contaba era que aquella noche el dueño de la casa tardaría en volver sólo unos cuantos minutos. Pues fue el caso que, mientras se dirigía al hospital en el que trabajaba, ya que era médico, tuvo la ligera sospecha de haber dejado olvidado en la cocina su teléfono celular y había regresado a cerciorarse. Para un hombre que vive solo, el teléfono es muy importante, pero además en su caso había otras razones: cuando su papá murió -y de esto hacía ya unos cinco o seis años-, él se encontraba de guardia en una clínica lejana, adonde no llegaba la señal (no todo México, después de todo, es territorio Telcel) y, así, sólo pudo enterarse de lo sucedido hasta tres o cuatro días más tarde gracias a un telegrama qué él estrujó con violencia y arrojó a la basura mientras maldecía los insondables misterios de esta vida. ¿Por qué tenía que haber muerto su padre precisamente cuando él se hallaba lejos? ¿Por qué no pudo estar con él en sus últimos momentos? Pero no: no hubo manera de que sus familiares lo localizaran, y de este modo cuando por fin se puso en marcha para asistir

Cuando entró a su casa después de diez minutos de haberla dejado, lo primero que escuchó fue el ruido de un cuerpo que busca la huída, un grito no sabía si de sorpresa o de desesperación, el gruñido anhelante de los animales acorralados o heridos. Al instante, desde el marco mismo de la puerta, llamó a la policía.

Una hora le era suficiente para limpiar la casa. El verbo limpiar estaba para él lleno de connotaciones afectivas: tal era el motivo por el que lo prefería a decenas de otros verbos como robar o apañar, que eran demasiado burdos para su fina sensibilidad. Esta sensibilidad la había heredado sin duda de su padre, un hombre de la alta sociedad capitalina a quien no conoció más que a través de una fotografía desvaída y de las imprecaciones de su madre, una sirvienta que lo único que pudo llevarse de la casa en la que trabajó por muchos años fue una

a los funerales, sus amigos y parientes estaban ya en los últimos días del novenario. Desde entonces el teléfono se había convertido para él en una obsesión.

Entre estas paredes está lo único que he podido hacer en ocho años de trabajo.

La oración del muchacho no había sido escuchada; su grito de ayuda no había sido atendido. Tres días después, en la cárcel, dijo a su madre a través de una espesa malla metálica: -Dios no existe. No existe Dios. Le había prometido que esta sería la última vez... Su madre acariciaba la malla con ternura en un vano intento de acariciarlo a él. Lo que el muchacho no sabía era que el médico que lo denunció pronunciaba también cada noche su propia oración:

-Señor, esto es lo único que poseo, y todas las noches debo dejarlo a merced de los ladrones en este barrio peligroso. A ti te consta que he pedido en mi trabajo un cambio de turno, pero es hora que no me lo conceden. Entre estas paredes está lo único que he podido hacer en ocho años de trabajo. Cuídame y cuida todo lo mío. Ven a habitar esta casa y aleja de ella todos los peligros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oraciones contrapuestas.

¡Qué apuro para Dios! Si usted fuera Él, ¿Qué habría hecho en su lugar? ¿A quién le hubiese dado la razón? ¿A favor de quién se habría inclinado el platillo de su balanza?


Ellos cristianos, y nosotros ¿qué?

“M Por Lic. Ricardo García

D

iré a usted que conocí, y traté por espacio de tres años a un profesor de Teología Escolástica y Moral, muy empeñoso en el estudio; pero sin utilidad suya, sino que más bien le dañaba su mucha aplicación; porque cuanto más estudiaba, menos sabía. Aunque este caso sólo lo observé en un sujeto, no dudo que suceda lo mismo a otros, en quienes se junte el mucho estudio con una limitada capacidad intelectual. Usted habrá visto, o escuchado, que digieren, o actúan mal el alimento aquellos sujetos, que ingieren más cantidad de alimentos, que la que su estómago puede digerir. Lo mismo, pues, que a los estómagos con el exceso de los manjares, sucede a los de muy corta capacidad intelectual con la multitud de conocimientos, que son el alimento de las almas, pueden digerir algunos pocos; pero cuando son muchos, de su imperfecta digestión resulta una masa confusa. Esto sucede, aún cuando el cúmulo de conocimientos pertenezca a una misma rama de la ciencia. Es natural que la confusión sea mayor cuando se hace el esfuerzo de adquirir conocimientos sobre ciencias muy diferentes unas de otras. Así cuando los individuos de inteligencia muy limitada si es que llegan ser conscientes de su estrechez, que esto muy pocas veces sucede, porque la estupidez, casi siempre produce soberbia y los soberbios se persuaden de que todo aquello que dicen o hacen es tan genial que a muy pocos se les ha ocurrido decirlo o hacerlo, repito, pues, que estos seres de corta inteligencia, no deben extender su estudio más que a una sola ciencia; preferentemente a aquella a la que fueron destinados desde su adolescencia, o a la que tienen mayor inclinación; porque sobre el inconveniente de la confusión, que ocasiona el amontonar en la mente variedad de conocimientos heterogéneos, hay el riesgo, de que queriendo agregar a la ciencia, que fue el primer objeto de su aplicación, las noticias de otra diversa, suceda al que lo emprende, lo que se refiere del vizcaíno, que trasladado de su tierra a Castilla, olvidó la lengua vizcaína, y no aprendió la castellana [se quedó mudo]. Pero volviendo al asunto del sobrino de usted, no se muestre tan condolido, de que en ese muchacho no descubra algunos grados de agudeza, pues supongo que no pretende lograr en él un sujeto distinguido; solamente a que él logre alguna razonable convivencia en la vida, y para eso no es necesaria mucha ciencia. Sin ella podrá ser un medianito canonista [Licenciado en Derecho], o teólogo moral, adornado de buenas costumbres, intención recta, prudente conducta. Mas si usted, por su buen gusto, y por el amor, que tiene a su sobrino, no sólo le desea una buena convivencia, sino también la fama de sabio, para esto es necesario un entendimiento sobresaliente, un ingenio penetrante; sin em-

(Segunda de dos partes)

bargo le diré que la opinión de sabio, aunque no tenga mucho entendimiento se puede conseguir, con la receta que aquí le daré: Se compone de cuatro ingredientes: 1ero., una gran memoria, en que se puedan almacenar muchas noticias. 2º. constante aplicación a recoger multitud de éstas. 3º. una abundante verborrea, y 4º. una buena dosis de audacia, o satisfacción de sí mismo: de modo, que suceda lo que sucediere, no se corte, ni acobarde jamás, en actos públicos, o en conversaciones privadas. Yo he observado la eficacia de esta receta en algunos sujetos, que con el uso de ella pasaron entre la multitud por muy ingeniosos, y doctos, sin tener más que una inteligencia superficialísima de lo que con mucho afán habían acumulado en la memoria. Si el sobrino de usted pudiere acomodarse a practicar la misma, logrará usted en él cuanto desea.

Los recientes descubrimientos científicos afirman que todos los seres humanos tenemos la misma capacidad intelectual, pero que no todos sabemos aprovecharla ya sea por la cultura en que nos hemos formado, por enfermedades mentales o por malos hábitos. Por lo tanto la frase que constituye el título de este escrito es parcialmente válida, aunque en un buen número de casos pareciera que sigue funcionando.

Por Javier Algara

i hermano ya no viene a misa porque se hizo cristiano”, me dijo una señora cuando le manifesté mi extrañeza por no haberlo visto en la parroquia en varios meses. No sé qué me causó más tristeza: el que un católico se hubiera pasado a una iglesia protestante o el uso que mi interlocutora hacía del nombre “cristiano”. Confuso y algo molesto por la respuesta de la dama, le pregunté que si acaso su hermano no era ya cristiano antes de abandonar nuestra Iglesia. La señora evidentemente no comprendió mi pregunta, pues no respondió nada. Entonces le pregunté que si ella era cristiana. “No” -afirmó orgullosa- “Yo soy católica”. “Y los católicos, ¿no creemos en Cristo?”, seguí inquiriendo. Durante unos segundos, la mujer guardó silencio. Parecía estar tratando de encontrar el sentido de mi pregunta. Finalmente, cayó en la cuenta de la contradicción en que acababa de caer. Claro. Si se es católico es que se es cristiano. ¿Cómo no se había percatado de ello? Se disculpó. No hacía falta. La única ofendida era ella misma. Parece ser costumbre entre muchos católicos el referirse a los protestantes, de cualquier denominación, con el nombre de “cristianos”. Lo hacen, claro, inconscientemente. Pero es una costumbre de la que deberíamos avergonzarnos. Usar un nombre propio para referirnos a alguien equivale a distinguir a esa persona de todas las que no llevan igual nombre. Cuando llamo a “Pedro” por su nombre quiero decir que no me refiero a ningún Pablo, Juan, Manuel, etc. El nombre propio distingue, establece diferencias individuales profundas entre las personas. Llamar “cristianos” -así, sin más adjetivos- a los protestantes, para distinguirlos de los católicos, equivale a decir que los católicos no somos cristianos. Pero si no somos cristianos, entonces ¿qué somos? Ese nombre fue utilizado por los no creyentes, desde los inicios de la Iglesia, en Antioquía (Hechos 11, 26), para referirse en forma distintiva a los que seguían a Cristo, y que en aquel entonces eran solamente los que luego se llamaron también católicos. Era tal el orgullo de los creyentes – católicos- por ser reconocidos como “cristianos”, seguidores de Cristo, que preferían morir antes que abjurar de ese nombre. Es inconcebible que ahora nosotros mismos, los católicos, apliquemos ese nombre a los protestantes ¡para diferenciarlos de nosotros! Esto no quiere decir que ellos no sean cristianos, pero ese nombre debería ser el propio de nosotros los católicos, por derecho y precedencia, antes que de cualquier otro cristiano no católico. Es inevitable preguntarse ahora cómo fue que llegamos a este lamentable estado de cosas. ¿Cómo fue que los católicos empezamos a utilizar nuestro nombre propio de ese modo, aplicándolo como propio a los hermanos separados, algunos de ellos ya tan separados que es difícil encontrar sus ramas en el árbol genealógico? La primera respuesta que asoma a la mente es que eso era de esperarse. Nadie ama lo que no conoce. Nadie puede sentirse orgulloso de su nombre si ni siquiera sabe que es su nombre. Cómo saber que uno es cristiano, si de Cristo poco se sabe, y menos de la Iglesia. No basta, ni suple, saber de mil devociones periféricas a santos y vírgenes… y hasta a la “Santa Muerte”, si Cristo no es el centro de nuestra fe. Ya lo dice la conseja popular: “Católico ignorante, seguro protestante”.


Fe y política

El estado laico y su finalidad Por Pbro. Valentín Carbajal Méndez semyvale@hotmail.com

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aicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el “Estado laico” o “no confesional”. El término “laico” (del griego λαϊκός, laikós - “alguien del pueblo”) aparece primeramente en un contexto cristiano. Desde la Constitución de 1857, México se proclamó como un estado laico y de igual manera en la actual Constitución de 1917, es hasta 1992 cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede. El artículo 130 de la Constitución, establece que tanto la Iglesia como el Estado deberán permanecer separados. -Es obligatorio que todas las iglesias, asociaciones y grupos religiosos estén registrados. -Limita la participación de sacerdotes o ministros religiosos en asuntos políticos y les prohíbe ocupar puestos de elección popular. Podemos ubicar cinco tipos de modelos en la relación entre el Estado y la Religión: Estado ateo o ateísmo político o totalitario. Cuando el ateísmo es la doctrina estatal. La URSS, creada en 1917 fue el primer estado ateo; sus defensores ideológicos fueron Lenin y Stalin Estado laico o religiosamente neutral. El Estado admite todas las religiones pero no apoya ni financia a ninguna. Estado multirreligioso o multicultural. El Estado ayuda y financia a todas las religiones por igual. Mantiene a sus clérigos, sus templos y sus actividades. Estado que tiene una Iglesia oficial. El Estado e Iglesia colaboran estrechamente en tareas de gobierno y mantenimiento del orden público. Se toleran otras iglesias pero no se financian. La Separación Iglesia-Estado es el concepto legal y político por el cual las instituciones del Estado y religiosas (Iglesia) se mantienen separadas y la Iglesia no interviene en los asuntos públicos; teniendo cada parte una au-

tonomía para tratar los temas relacionados con sus esferas de influencia. Es una de las medidas por las cuales se busca el establecimiento de un Estado laico o aconfesional, así como parte del proceso de secularización de una sociedad. La separación Iglesia-Estado está relacionada con la extensión de la libertad de culto a todos los ciudadanos; y, se condiciona a partir de este derecho la relación entre el Estado y la Iglesia. La separación entre Iglesia y Estado es un fenómeno que surge a partir del Humanismo, durante el Renacimiento. Se consolida con la Ilustración, por medio de la corriente filosófica racionalista, llegando a ser una política oficial durante la Revolución Francesa, la Independencia Estadounidense y las revoluciones burguesas que deshacen la “alianza entre el trono y el altar”. Actualmente, la separación entre la Iglesia y el Estado se encuentra plasmada en la mayor parte de las constituciones nacionales, mediante el establecimiento de un estado laico. De hecho, la tendencia en el mundo desde la edad moderna es hacia una secularización del Estado. La Iglesia acepta y reconoce esta sana separación ya que la finalidad es crear un espacio institucional neutro en el que pudieran hacerse presentes las distintas creencias vigentes en la sociedad, de acuerdo con sus respectivas culturas y tradiciones. Neutro no significa adversario, ni tan siquiera indiferente, sino, que no se inclina por ninguna de ellas. Y no inclinarse no significa ignorarlas sino mantener una posición de colaboración con ellas de acuerdo con su implantación y arraigo. En pocas palabras el Estado es un amigo, en el marco de sus derechos y deberes, pero no es un feligrés. En Estados Unidos, que es un país con variada religiosidad, mantiene de una manera muy acentuada esta neutralidad, el gobierno federal distribuye recursos económicos a las organizaciones religiosas para que realicen determinados servicios sociales directamente, en lugar de efectuarlos el propio Estado. La estrecha colaboración no vulnera la neutralidad. Naturalmente no todas las confesiones se hallan en condiciones de participar, y las que lo hacen no todas están al mismo nivel, porque su implantación es distinta.

Florece la esperanza

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ace ya algunos días, hemos visto a jóvenes asesinados por otro joven enloquecido en una isla junto a Oslo, en Noruega. Otros se han acampado en medio de las plazas de ciudades para reivindicar su particular decálogo, que oscila entre la justa y fresca aspiración a que las cosas sean distintas, y la revolución en nombre de la nada y del hastío. Otros se mueven de acá para allá buscadores inquietos pero tal vez sin norte y sin maestros, y como decía el Quijote deambulan sin saber de dónde vienen y sin saber a dónde van. Pero también hay otros que no van segando la vida de nadie, ni están en las movidas chuecas que terminan por llenarte de vacío, ni tampoco se agitan por entusiasmos de corto recorrido con dichas que duran lo que tarda un suspiro bebido, movido o fumado. Sí, hay otros jóvenes, no pocos, están ya en la participación del encuentro con el Papa Benedicto XVI en la JMJ, la Jornada Mundial de la Juventud. ¡Qué contraste de vaivenes, de posturas, de ideales! Siempre impresiona el hecho de que un grupo de más de un millón y medio de jóvenes, vengan a escuchar a un anciano octogenario que no les va a cantar ningún rap, ni a demostrar su resistencia física en un deporte de moda, ni a engatusar con una ocurrencia de revolución de medio pelo, sino que les va a hablar del Evangelio, de Jesucristo vivo, de la Iglesia de Dios. Hay algo en el corazón del joven que se resiste y hasta se rebela. Benedicto XVI recuerda en su mensaje para la JMJ de este año en Madrid dentro de unos días ya, que «El tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza». Sí, esta es la gran diferencia que hace distintos a unos jóvenes y a otros de una misma generación. No censurar la grandeza que les palpita por dentro, no acabar en un aburguesamiento que termina por domesticar las revoluciones que eran mentira. Con toda su inmensidad bella, con toda su grandeza nueva, hay algo que en el joven de cualquier edad, siempre se manifiesta como un reclamo que le surge de lo más verdadero y puro del corazón. Porque ¿cuáles son los valores, las aspiraciones, las metas de una juventud diferente? El Papa lo apunta en ese mensaje con toda una carga de humilde realismo y de apasionada confesión: «Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva». Me resuenan estas palabras tan verdaderas como un respetuoso diálogo que sale al encuentro de las auténticas inquietudes de los jóvenes de todas las épocas. Una invitación a acompañar la búsqueda de las certezas desde el testimonio de quien ya ha encontrado la Verdad: Jesucristo. Estamos de enhorabuena. En agosto nos encontramos con Benedicto XVI en Madrid. Firmes en la fe y arraigados en Cristo, este año agosto no nos agosta, sino que florece. Vuelve la esperanza. No tengamos miedo de abrir las puertas al Redentor.


Dios te llama

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Misterios del N Reino de los Cielos

Por J.Margarito de la Torre Torres

(Con anuncio de papas fritas)

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ace unas horas llevé a mi sobrino a la tienda de la esquina (sí, a la tienda de la esquina, aún existen algunas) pues quería que le comprara unas papitas fritas. Estando en el establecimiento, quise complacerlo y le compré una bolsa gigante de frituras, pero él las rechazó. No pude entender por qué no las quiso y escogió unas más pequeñas. Regresamos a casa. Él abrió el paquetito, y no comió una sola. Me dijo: ¿quieres? Y sacó del paquetito un pequeño envoltorio con un disco de colores llamado “tazo”. Eso era lo que él necesitaba; eso era lo que realmente él quería, un juguete que venía de promoción. Esto yo no lo pude comprender en su momento; pero mi sobrino sí sabía por qué. Algunas cosas que nos importan puede que no las comprendan los demás, tal vez no cualquiera sabe por qué escogemos esto o aquello, cuando lo naturalmente lógico sería otra cosa. Por ejemplo, hace algún tiempo fui a comprar una laptop pero un poco antigua, ya que las modernas no contienen un puerto que yo necesitaba para un cierto aparato de transmisión de datos; un puerto diferente del famoso, popular y estándar comercial USB: necesitaba un puerto firewire, el cual hace transmisión de datos en tiempo real. Nadie entendía por que yo quería un ordenador tan antiguo. Pero yo sí lo sabía. Cuantas veces hemos visto que una chica guapa termina casada con un tipo feo y nos preguntamos cómo es que decidió escogerlo si ella podía tener un príncipe encantado; la parte de la historia que no sabemos es la que llevó a la chica a escoger su suerte; esa parte ella sí la conoce. Tal vez ahí encontró el verdadero amor, tal vez encontró en aquél algo que no pudo ver en otros pretendientes de su pasado: ¿amor, confianza, estabilidad, comprensión, sinceridad? Ella lo sabe.

Mucha gente pasa por las iglesias y se persigna, tal vez no saben exactamente por qué; tal vez sean costumbres ancestrales, comportamientos heredados o parte de la idiosincrasia; creo más bien que es el sentido de fe, es decir, hay una especie de misterio, algo tiene los templos que nos llevan a mostrar respeto: en los templos habita el Señor.

o es poco común que en un diálogo entre adultos en los que hay niños presentes entren éstos en escena inesperadamente con el fin de hacerse notar; y a veces, cuando son abordados pueden incluso mostrarse indiferentes. Lo cierto es que nos sentimos importantes cuando nos toman en cuenta y muy mal cuando somos ignorados. Si alguien te llama es que le importas, y más si te llama por tu nombre. Una llamada telefónica puede a veces cambiar el estado anímico de una persona y hacerla feliz.

Dios te ha llamado a la vida, Él quiere para ti la plenitud, una vida gozosa, pero si no lo escuchamos, ¿cómo podemos alcanzar esa felicidad? Amedeo Cencini, religioso y maestro en las universidades: Gregoriana y Salesiana en Roma, citando a otro muy famoso, Enzo Bianchi, Superior de la Comunidad Ecuménica de Bosé, al norte de Italia, habla de “La fiesta de la noche”. Es una parábola muy propia para nuestro tiempo en la que Enzo pone a los monjes como el prototipo de la vida religiosa.

El Reino de los Cielos, de que mucho nos habla Jesús, es parecido a todo esto. A que escogemos algo aunque no se entienda el por qué, pero nosotros sí que sabemos el motivo. Jesús nos habla del Reino en parábolas y una de ellas es bellísima: un hombre encuentra un tesoro escondido en un campo, luego lo esconde, y va a comprar el terreno, arriesgándolo todo. Entonces tiene campo y tesoro. Tal vez sus amigos no sepan por qué, tal vez ese campo a simple vista no vale la pena, pero es valioso porque dentro esconde un misterio, un misterio que conoce quien lo compra. Los cristianos del principio escogieron vivir la experiencia del Reino a pesar de las persecuciones; ellos morían mártires y lo hacían felices; y los paganos no entendían por qué al ser ejecutados de mil maneras, los cristianos sonreían; pero los cristianos del principio sí que sabían la razón de sus alegrías; ellos, al ser torturados, veían el rostro amoroso de Jesucristo que los estaba recibiendo en el cielo, entre cantos de ángeles; ellos se sabían sembrados como hermoso trigo, dulce tesoro del Reino de los Cielos. El tesoro del Reino es Jesús. Y lo entienden los que descubren la belleza de la Iglesia, la alegría de creer y de esperar. Como entiende los motivos para casarse la chica guapa con uno que no es príncipe azul, pero que la ama; como entendía yo el motivo para comprar un ordenador antiguo solamente por un puerto que ya no fabrican en las complejas y modernas laptops; y como mi pequeño sobrino hace unas horas comprendía por qué quería unas papas fritas pequeñas que dentro tenían un juguete; y como lo entiende la Iglesia en el mundo entero cada día y cada domingo al celebrar la gloria de Jesucristo resucitado; como lo entiendo yo suspirando por estas verdades cuando escribo esta página mientras mi sobrino juega con su tazo y yo disfruto estas papas fritas que le compré hace unas horas.

En la fiesta, atraído por el misterio de la noche, un joven va más allá de la casa donde se celebra la fiesta, se siente atraído por el cielo estrellado, el canto de las cigarras, en fin, es la verdadera fiesta de la noche. Tan embelesado está que se le pasan las horas sin darse cuenta y, pensando que sólo ha estado unos minutos regresa a donde ha dejado a sus compañeros para invitarlos a que participen de la verdadera fiesta; pero cuando llega todos se han marchado, sólo encuentra botellas vacías, platos desechables, algún disco que alguien olvidó, y al siguiente fin de semana volverán ellos a organizar su propia fiesta, porque no saben otra cosa, no conocen la verdadera fiesta. Ellos organizan su propia fiesta buscando felicidad pero no la encuentran. Después de la fiesta viene la cruda, la nostalgia, tal vez una especie de vacío, de no realización. La fiesta que sí da felicidad es la que organiza Dios, pero qué pocos la descubren, qué pocos la viven, porque no conocen a Dios. La vida del hombre se parece mucho a un actor. Pienso en algunos poemas y algunas canciones como Reír llorando y Payaso. En el poema Reír llorando la gente le dice al cómico que es el hombre más feliz de la tierra, porque hacer reír a los demás, pero él no es feliz. Y es que a los hombres muchas veces se nos olvida lo esencial de la vida: no somos de aquí y como no somos de aquí no podemos encontrar la felicidad en las cosas del mundo; nuestro origen es divino porque Dios nos ha creado; por lo tanto nuestra felicidad está en Dios, no importa el estado de vida, la vocación, edad, etc. Dios nos ha llamado a la vida; y no es que nos haya llamado una vez y después se haya desentendido de nosotros, nos sigue llamando cada día, cada momento, el problema es que poco lo escuchamos; los ruidos propios del mundo, y más que los externos los internos, dificultan la escucha de Dios. En la parábola de La fiesta de la noche es Dios quien desde el interior de aquel joven lo invita a salir fuera de aquel lugar para encontrarse con Él, para participarle de su felicidad. Y cuando alguien tiene la experiencia de Dios no puede permanecer indiferente; por eso el joven regresa para participar de su alegría a los demás e invitarlos a que también ellos participen de la fiesta; lástima que ya no están.


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Palabra de Dios

La confesión,

antídoto contra la tibieza espiritual

Por: Pbro. Jorge Aurelio Ramírez Torres Dir. Espiritual de Teología

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a tibieza espiritual es la falta de fervor en el amor, cuando nuestro amor a Dios ha decaído, se llega a una indiferencia voluntaria ante las cosas de Dios, como quien siente frío pero no tiene ánimo, ni decisión de acercarse al calentador. Es una enfermedad progresiva del alma, por la que la conciencia se va apagando gradualmente hasta llegar al punto donde ya no reclama, todo lo justifica, sólo ve la propia conveniencia. Síntomas: a. Practica de valores contrarios a los cristianos. b. Necesidad insaciable de satisfacciones inmediatas. c. Actos y practicas de piedad vividos sin convicción. d. Preocupación por cuidar la imagen, cayendo en un cristianismo de apariencias que se practica mientras se es visto. e. Horror al sacrificio. f. Irritabilidad. g. Lengua chismosa, obscena y calumniosa. h. Falta de energía y compromiso para trabajar por Cristo y por la verdad.

El ministerio del CONFESOR nos ayuda a un mejor conocimiento de si, a recordar los fines de la vida cristiana, a fortalecer los motivos para creer, luchar y amar . El CONFESONARIO es el lugar donde las personas se liberan de los engaños, donde son advertidas de peligros y riesgos que corren, donde se lucha a brazo partido por la libertad, la dignidad y la honradez. se devuelve al alma la gracia perdida, y se experimenta un santo renacimiento. ”A la confesión acuden los pecadores arrastrando un mundo muerto; de la confesión salen como los niños brincando por un campo de flores” Clemente Brentano Es un hecho que la confesión nos libra del egoísmo y del engaño de nosotros mismos, de la actitud soberbia de quien quiere conducirse por la vida de espaldas a Dios .

Sabiamente la Iglesia nos invita a practicar a diario el examen de conciencia, para experimentar, aclarar y purificar la propia culpabilidad: el perjuicio en la persona o en los bienes de los demás, el honor del prójimo dañado, el mal ejemplo que sirve de tropiezo a otros, los falsos rumores que hemos esparcido, las conversaciones tontas y perjudiciales en las que por causa nuestra se perdió una amistad, un honor, una familia, donde hemos hecho naufragar una fe, o sembrado sospechas El yo te absuelvo aumenta la gracia santificante para vencer la debilidad que queda después del pecado y robustecer las tendencias al bien.

Evangelio según San Mateo 15, 21-28 En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. Ella se acercó entonces a Jesús, y postrada ante Él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor Gloria a ti Señor Jesús

Las migajas del amo El Evangelio del día de hoy nos presenta una escena, que a simple vista pudiera parecernos discriminatoria, injusta, contraria a la doctrina que el Señor Jesús ofrece; pero la enseñanza que de fondo nos deja es extraordinaria para comprender la universalidad de la Salvación.

Mediante la confesión se avanza en el conocimiento de uno mismo, se ahonda en la humildad cristiana, se combate la negligencia y la tibieza de espíritu, se purifica la conciencia y se fortalece la voluntad “ Papa Pío XII . En el sacramento de la confesión Dios hace un acto de confianza en nuestra honestidad, pues sólo cada uno puede examinar su conciencia, reconocer su situación personal, expresarla en palabras y arrepentido ponerla humildemente ante Dios. Él nos responde con la ABSOLUCIÓN por la cual obtenemos la liberación de nuestro yo para una conducta nueva, responsable; por lo tanto, este sacramento que lleva a poner a la persona de rodillas, la conduce a la verdadera paz y libertad.

“Mujer, ¡qué grande es tu fe!

La acción de Dios, al igual que lo hizo el Señor Jesús, siempre responde a quienes acuden a Él con sencillez, con humildad, con fe, reconociendo su personal pobreza y la seguridad de la fuerza misericordiosa de Dios. Para Jesús, los únicos marginados, separados, los alejados, son los soberbios, los que creen no necesitar nada de nada…

LA CONFESION FRECUENTE nos ayuda a alejarnos de los sucesos del momento, para un mejor auto conocimiento y para confrontar la propia actitud ante la vida, animados por la esperanza y el deseo de rehacer, siempre que se necesite, la amistad con Dios, y de rehabilitar la dignidad golpeada por el pecado. Para meditar Lee con calma y medita los siguientes textos: Tu amor ya no es el del principio: Apocalipsis 2,1-6. 3,14-20. Nos hartamos de nuestras malas acciones: Sabiduría 5,5-14 He examinado mis caminos: Sal. 118, 59 Es insensatez no buscar a Dios: Jeremias 4,22 Obras consultadas: 1. PARA SALVARTE, P. Jorge Loring, págs, 76 a 93 2. LA CONFESIÓN Directorio de confesiones José Zörlein, Herder 1952, págs. 10 a 60 Si tienes dudas o comentarios sobre el tema escribe a: jorgeaurelioslp@hotmail.com

El Evangelio de hoy nos ofrece el ejemplo de una mujer extranjera, que sintiéndose necesitada y sabiendo que el Señor Jesús podría ayudarle, se acerca con la súplica, la plegaria desde las entrañas de una madre, que siente propio el dolor y la enfermedad de su hija, por eso se atreve a suplicar… La respuesta del Señor Jesús es dura, pero es la gran enseñanza: “No está bien quitarles el pan a los hijos, para dárselo a los perritos…” Pero la fuerza y la fe sorprendente de aquella mujer, nos deja muy clara la lección… “Si Señor, pero los peritos también comen las migajas que caen de la mesa de los amos…” Aquella mujer estaba plenamente convencida de que el Señor Jesús lo podía todo, su fe es segura, por eso sabe conformarse sólo con las migajas del amo. Es así como el Señor Jesús nos enseña que aunque todo somos un tanto extranjeros y forasteros en el Reino de Dios, como lo era la Mujer Cananea respecto al Pueblo Judío, nada mejor que sentirnos acogidos y partícipes del Reino por la sencillez y la grandeza de la fe. No nos fijemos tanto en la curación que hizo Jesús en cuanto en la humildad y confianza de esa mujer, Él lo hace posible. Una fe que vence las dificultades y reproches porque es fuerte y confiada y se mereció las hermosas palabras del Señor Jesús: “Mujer, qué grande es tu fe”. Por Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez


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Hacia el Congreso Eucarístico Arquidiocesano ¡Prepara tu participación!

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luminados por el Documento de Aparecida, de modo específico el no.247 que dice: “Encontramos a Jesús en la Sagrada Escritura, leída en la Iglesia. La Sagrada Escritura, “Palabra de Dios escrita por inspiración del Espíritu Santo”, es con la Tradición, fuente de vida para la Iglesia y alma de su acción evangelizadora. Desconocer la Escritura es desconocer a Jesucristo y renunciar a anunciarlo. De aquí la invitación de Benedicto XVI. “Al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera de América Latina y el Caribe se dispone a emprender, a partir de esta V Conferencia General en Aparecida, es condición indispensable el conocimiento profundo y vivencial de la Palabra de Dios. Por esto, hay que educar al pueblo en la lectura y meditación de la Palabra: que ella se convierta en alimento para que, por propia experiencia, vea que las palabras de Jesús son Espíritu y Vida. Apoyados en estas palabras se presenta el contenido de estas catequesis como doble alimento: 1o. Eucaristía: Se presenta la Eucaristía como Pan de Vida, alimento que ha de impulsar a dar testimonio haciendo presente el Reino de Dios, viviendo en caridad la comunión fraterna, proclamando la justicia y en constante lucha por la paz. Deseamos que al participar de estas enseñanzas, se motive al interlocutor a ser protagonista de la Eucaristía en la sociedad y en el mundo. 2o. La Sagrada Escritura: Por medio del uso de la Sagrada Escritura, deseamos que el participante considere la Palabra de Dios como verdadero alimento, que se vaya educando en ella a través de la lectura y meditación de la Palabra, para que conozca y anuncie a Jesucristo.

Cáritas Parroquiales agradece a las parroquias del Decanato San Luis Rey: Sagrada Familia de Nazareth, Madre de la Divina Gracia, Jesús Divino Maestro y Sagrado Corazón del Decanato de Juan Pablo II, que respondieron a nuestra solicitud de apoyo para proporcionar los alimentos que el equipo de la Casa de la Caridad Cristiana hace llegar diariamente por turnos, a nuestros hermanos migrantes. Asimismo nuestra gratitud para empresas, grupos, clubes sociales, organismos laicales, etc., especialmente un reconocimiento a las personas que de manera anónima han hecho llegar su apoyo al anexo San Juan de Guadalupe, Escandón 203, ó Cáritas Diocesana en Álvaro Obregón 626 Tels: 812-75-15 y 8-12-23-51.

Tanto en las Parroquias como en los Decanatos se han llevado a cabo los Congresos que nos preparan al Gran Congreso Eucarístico Diocesano. ¡Preparémonos para participar el próximo 2 de septiembre!

Seguimos invitando a la feligresía a que sigan ayudando a nuestros hermanos migrantes con: ropa, zapatos, calcetines, cobertores, agua embotellada, jugos, galletas, comida enlatada, medicinas, papel sanitario, vaselina, crema para el cuerpo, jabón para el cuerpo, bolsas de plástico. Toda ayuda es bienvenida. ¡DIOS PREMIE SU GENEROSIDAD!


AGOSTO 14 DE 2011

Une la frase con el dibujo correspondiente


CÁLIZ COPONES CUSTODIAS CANDELEROS FLOREROS IMÁGENES EN BULTO RELICARIOS CRISMERAS LAVABOS SAGRARIOS VINAJERAS RECLINATORIOS INCIENSARIOS ALCANCÍAS MANTELES ORNAMENTOS

Salvador González Guzmán

Francisco Villa No. 221 Col. 21 de Marzo C.P. 78437 San Luis Potosí, S.L.P.

Tel. (444) 822 41 17 (444) 822 66 71 Cel. (48) 29 34 82

¿Le duelen mucho las rodillas?

¿Le han dicho que el único tratamiento es la cirugía?

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