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Hoja Parroquial

Año II · Número 41

Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Cuevas del Almanzora

10 de Octubre de 2010

EDITORIAL Sin duda la JMJ es un gran evento para nuestra nación española. Ha de ser y de hecho tiene que ser un gran momento para acrecentar nuestra unión con Cristo y con su Iglesia. No podemos quedarnos indiferentes ante tal acontecimiento, no puede ser una simple visita del Santa Padre a España ni será así. La JMJ es sin duda una fiesta de la fe, es un testimonio de fe, ha de ser una expresión de la fe de la Iglesia que nos lleve a vivir con gozo el amor de Dios que no deja indiferente a nadie. Cada cristiano, cada hijo de Dios ha de ser testimonio de lo que cree; pero en una JMJ los jóvenes toman el protagonismo. No podemos olvidar que la época de la juventud es una época difícil; es una época de cambios, una época de conflictos, de interrogantes pero ante todo es un época de ilusiones y sueños. Si en esta época no entra el amor de Dios, si los cristianos no somos capaces de transmitir esta ilusiones a nuestros jóvenes, sus vidas no estarán ni serán expresión de la plenitud a la que están llamadas.

CON PALABRAS SABIAS (continuación) MENSAJE A LOS JÓVENES DEL MUNDO CON OCASIÓN DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MADRID 2011

4. Creer en Jesucristo sin verlo En el Evangelio se nos describe la experiencia de fe del apóstol Tomás cuando acoge el misterio de la cruz y resurrección de Cristo. Tomás, uno de los doce apóstoles, siguió a Jesús, fue testigo directo de sus curaciones y milagros, escuchó sus palabras, vivió el desconcierto ante su muerte. En la tarde de Pascua, el Señor se aparece a los discípulos, pero Tomás no está presente, y cuando le cuentan que Jesús está vivo y se les ha aparecido, dice: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25). También nosotros quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. A muchos se les hace hoy difícil el acceso a Jesús. Muchas de las imágenes que circulan de Jesús, y que se hacen pasar por científicas, le quitan su grandeza y la singularidad de su persona. Por ello, a lo largo de mis años de estudio y meditación, fui madurando la idea de transmitir en un libro algo de mi encuentro personal con Jesús, para ayudar de alguna forma a ver, escuchar y tocar al Señor, en quien Dios nos ha salido al encuentro para darse a conocer. De hecho, Jesús mismo, apareciéndose nuevamente a los discípulos después de ocho días, dice a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente» (Jn 20, 27). También para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor. En los Sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprended a "ver", a "encontrar" a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servid a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda. Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablad con Él en la oración, confiad en Él. Nunca os traicionará. «La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado» (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). Así podréis adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. Podréis conocer a Dios y vivir auténticamente de Él, como el apóstol Tomás, cuando profesó abiertamente su fe en Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!». .

Benedicto XVI


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Palabras de Vida LECTURA DEL LIBRO SEGUNDO DE LOS REYES (5, 14-17) En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Elíseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A TIMOTEO (2, 8-13 )

Querido hermano:

Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como Contestó Elíseo: un malhechor; pero la palabra de Dios no está encade-- Juro por Dios, a quien sirvo, que no aceptaré nada. nada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Y aunque le insistía, lo rehusó. Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: Si Naamán dijo: morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, re-- Entonces, que entreguen a tu servidor le dejen llevar una carga inaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. de tierra, que pueda llevar en un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios de comunión a Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. otros dioses fuera del Señor. -- Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Y tú acepta un presente de tu servidor.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (17, 11-19)

SALMO RESPONSORIAL 97 R.- EL SEÑOR REVELA A LAS NACIONES SU SALVACIÓN. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.-

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: -- Jesús, maestro, ten compasión de nosotros. Al verlos, les dijo:

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R.

-- Id a presentaros a los sacerdotes. Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: -- ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? Y le dijo: -- Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Lecturas de la Misa para la Semana Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado

11 12 13 15 16 17

Sanata Soldedad Torres Acosta Ntra Sra. De la Virgen del Pilar San Eduardo San Calixto Santa Teresa de Jesús Santa Margarita María de Alacoque

Gal 4,22-24.26-27.31-5,1 / Sal 112 / Lc 11,29-32 Hch 1,12-14 / Sal 26 / Lc 11,27-28 Gal 5,18-25 / Sal1 / Lc 11,42-46 Ef 1,1-10 / Sal 97 / Lc 11,47-54 Ef 1,11-14 / Sal 32 / Lc 12,1-7 Ef 1,15-23 / Sal 8 / Lc 12,8-12

© Parroquia Ntra. Sra de la Encarnación - Plaza de la Encarnación, s/n. 04610 Cuevas del Almanzora (Almería) - Tlf. 950 45 60 78 www.iglesiadecuevas.com / e-mail: parroco@iglesiadecuevas.com


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Con Palabras de Vida - Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario HAZ MEMORIA DE JESUCRISTO “Jesús, ten compasión de nosotros”. Esta petición que encontramos en el Evangelio de este Domingo, es sin duda una petición que muchos cristianos, muchos hijos de Dios, hemos hecho a Dios en algún momento de nuestra vida. Con frecuencia ante la realidad de nuestra vida, ante nuestra realidad de pecado... el cristiano ha pedido la misericordia y la compasión a Dios ante el gran amor de Cristo. Este amor no se basa en nuestra vida, sino en la entrega, en la oblación.. de Cristo por toda la humanidad. Dicha entrega va más allá de nuestra propia concepción de Dios, dicha entrega nos supera ya que no se basa en nuestra mayor o menor fe, sino que parte del amor incondicional de Dios. La compasión, el perdón que se le suplica en el Evangelio al mismo Cristo es un perdón deseado. Para que Dios nos de ese perdón, hemos de pedirlo, hemos de necesitarlo en el fondo de nuestro corazón. Hoy son muchos los cristianos, los Antonio Jesús Martín Acuyo bautizados que afirman que no necesitan ese perdón, que no necesitan el perdón de Párroco de Cuevas del Almanzora Dios. Sin duda esta actitud no es la de los que han descubierto que no siempre corresponde al gran amor de Dios. si uno no es capaz de caer en la cuenta de la necesidad del perdón de Dios, no será capaz tampoco de sentir su corazón perdonado, no será capaz de hacer en la cuenta de la necesidad de la misericordia de Dios en su vida. Cada uno de los hijos de Dios hemos de pedirle a Dios que nos conceda la gracia de sentir esa necesidad de ser perdonados, de que el Señor tenga misericordia de nosotros, de que Dios que pasa por nuestro lado, pasa por nuestra vida – muchas veces sin darnos cuenta – se fije en nosotros y nos muestre su perdón. El apóstol de los gentiles nos invita en la segunda lectura de este Domingo a caer en la cuenta de este amor de Dios. nos invita a hacer memoria, echar la vista atrás en nuestra vida y recordar cuán bueno y cuán misericordioso ha sido el Señor con cada uno de nosotros. Con frecuencia cuando pedimos a Dios algo y no nos lo concede, nuestro corazón siente ese vació existencial del que se queda sólo, del que se queda con un deseo o necesidad sin satisfacer; y muchos afirman alegremente que Dios se ha olvidado de ellos, que Dios no atiende a las suplicas de los cristianos. Pero si hacemos memoria de toda nuestra vida, si echamos la vista atrás, todos y cada uno de los cristianos podremos afirmar sin miedo y sin temor que Dios nos ha dado más de lo que hemos merecido. Que Dios no nos ha dejado sólo, que ha tenido no pocos detalles con nosotros. Por ello la liturgia de este Domingo nos invita a ser agradecidos, a tener una memoria agradecida a Dios que nos concede aquello que ni siquiera pedimos ni merecemos. Ojalá en este Domingo, cada uno de los que nos acercamos al altar del Señor caigamos en la cuenta de lo que Dios nos ha dado, aprendamos a ser agradecidos y a no acordarnos de Dios, sólo cuando necesitamos algo, sino que nuestra vida sea un continuo encuentro con Dios que nos invita a ser agradecidos y a descubrir que su amor, su misericordia supera nuestro propio pecado y no nos deja sólo nunca, aunque no seamos capaces de sentir su presencia en nuestras vidas.

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Testimonio de Vida San Eduardo nació en Islip, Oxfordshire, en el mes de marzo de 1005, siendo el primogénito varón de los tres hijos nacidos del segundo matrimonio del rey Etelredo II el Indeciso con Emma de Normandía, hermana del duque Ricardo II. Fue desterrado a Normandía, Francia, a los diez años y no pudo volver a Inglaterra sino cuando ya tenía 40 años. San Eduardo es el más popular de los reyes ingleses de la antigüedad. Su fama estaba bien fundada pues era muy piadoso, sumamente amable, amante de la paz y humilde. Dicen que conservó perpetua castidad. San Eduardo tuvo unos modos de actuar que lo hicieron sumamente popular entre sus súbditos y lo convirtieron como en un modelo para sus futuros reyes. Lo primero que hizo fue suprimir el impuesto de guerra, que arruinaba la gente. Luego durante su largo reinado procuró vivir en la más completa armonía con las cámaras legislativas (que el dividió en dos: cámara de los lores y cámara de los comunes). Se preocupó siempre por obtener que gran cantidad de los impuestos que se recogían, se repartieran entre las gentes más necesitadas. Un autor que vivió en ese tiempo nos dejó los siguientes datos acerca de San Eduardo: "Era un verdadero hombre de Dios. Vivía como un ángel en medio de tantas ocupaciones materiales y se notaba que Dios lo ayudaba en todo. Eran tan bondadoso que jamás humilló con sus palabras ni al último de sus servidores. Se mostraba especialmente generoso con los pobres, y con los emigrantes, y ayudaba mucho a los monjes. Aún el tiempo en que estaba en vacaciones y dedicado a la cacería, ni un solo día dejaba de asistir a la santa misa. Era alto, majestuoso, de rostro sonrosado y cabellos blancos. Su sola presencia inspiraba cariño y aprecio". Durante su destierro en Normandía, Eduardo a Dios que si lograba volver a Inglaterra iría en peregrinación a Roma llevando una donación al Sumo Pontífice. Cuando ya fue rey, contó a sus colaboradores el juramento que había hecho, pero estos le dijeron: "el reino está en paz porque todos le obedecen con gusto. Pero si se va a hacer un viaje tan largo, estallará la guerra civil y se arruinará el país". Entonces envió unos embajadores a consultar al Papa San León Nono, el cual le mandó decir que le permitía cambiar su promesa por otra: dar a los pobres lo que iba a gastar en el viaje, y construir un buen convento para religiosos. Así lo hizo puntualmente: repartió entre la gente pobre todo lo que había ahorrado para hacer el viaje, y vendiendo varias de sus propiedades, construyó un convento para 70 monjes, la famosa Abadía de Westminster (nombre que significa: monasterio del occidente: West = occidente. Minster = monasterio). Es allí donde sepultan a los reyes de Inglaterra, aunque desde Enrique VIII estos no están en comunión con la Iglesia Católica. En el año 1066, desgastado de tanto trabajar por su religión y por su pueblo, sintió que le llegaba la hora de la muerte. A los que lloraban al verlo morir, les dijo: "No se aflijan ni se entristezcan, pues yo dejo esta tierra, lugar de dolor y de peligros, para ir a la Patria Celestial donde la paz reina para siempre".

NOTICIAS Y AVISOS  El día 12 (martes) se celebra la festividad de Ntra. Sra. del Pilar. La Misa junto con el cuerpo de la Guardia Civil de nuestra parroquia será a las 12’00h en el templo parroquial. Ese día se suspende la Misa de la tarde.   El día 15 (viernes) la Santa Misa de la tarde se traslada a las 08’15h en el Hospital.   El día 15 (viernes) no habrá despacho parroquial por la tarde.

FOTO CD’s DE NUESTRA PARROQUIA

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Buenas Nuevas Año II - Nº 41