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Hoja Parroquial

Año II · Número 37

Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Cuevas del Almanzora

12 de Septiembre de 2010

EDITORIAL La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un evento organizado por la Iglesia Católica para reunir a los jóvenes católicos de todo el mundo. La Jornada Mundial de la Juventud se realiza anualmente en cada diócesis del mundo el día de Domingo de Ramos, con una ceremonia principal en el Vaticano. Sin embargo, cada dos o tres años, se realiza un gran encuentro internacional realizado en una ciudad sede. Esta ceremonia es presidida por el Papa. Este concepto nació en 1984 durante el papado de Juan Pablo II para incentivar la participación juvenil en la Iglesia y ha tenido gran éxito. Durante el Jubileo de 1983-1984, llamado Año Santo de la Redención en recuerdo de la muerte de Jesucristo 1.950 años atrás, entre las distintas celebraciones dedicadas a la juventud, la más importante tuvo lugar en la vigilia del Domingo de Ramos en Roma. Más de 300.000 jóvenes procedentes de todas las partes del mundo (y albergados por cerca de 6.000 familias romanas) participaron en el Jubileo internacional de la juventud. Además de muchos obispos estaban también presentes el Hermano Roger y la Madre Teresa de Calcuta. El papa Juan Pablo II obsequió a los jóvenes con una cruz de madera que simbolizaba "el amor del Señor Jesús por la Humanidad y como anuncio de que sólo en Cristo, muerto y resucitado, esta la salvación y la redención".

CON PALABRAS SABIAS (continuación) MENSAJE A LOS JÓVENES DEL MUNDO CON OCASIÓN DE LA XXVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MADRID 2011 Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su "huella". Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye» (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36). La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social. Aunque el conjunto de los valores, que son el fundamento de la sociedad, provenga del Evangelio -como el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad, del trabajo y de la familia-, se constata una especie de "eclipse de Dios", una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza. Por este motivo, queridos amigos, os invito a intensificar vuestro camino de fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto, capaz de dar fruto. 2. Arraigados y edificados en Cristo Para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: "arraigado" evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; "edificado" se refiere a la construcción; "firme" alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes. Antes de comentarlas, hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes.

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Benedicto XVI


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Palabras de Vida LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO (32, 7-11. 13-14) En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: -- Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto." Y el Señor añadió a Moisés: -- Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo. Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: -- ¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac y Jacob, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre." Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

SALMO RESPONSORIAL 50 R.- ME PONDRÉ EN CAMINO ADONDE ESTÁ MI PADRE. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.-

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A TIMOTEO (1, 12-17) Querido hermano: Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús. Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (15, 1-32) En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: -- Ése acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: -- Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido" Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. También les dijo: -- Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestido; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."

Lecturas de la Misa para la Semana Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado

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San Juan Crisóstomo Exaltación de la Santa Cruz Virgen de los Dolores Santos Cornelio y Cipriano San Roberto Belarmino San José Cupertno

1 Cor 11, 17-26 / Sal 39 / Lc 7,1-10 Nm 21,4-9 / Sal 77 / Flp 2,6-11 / Jn 3,13-17 Heb 5,7-9 / Sal 30 / Jn 19, 25-27 1 Cor 15,1-11 / Sal 117 / Lc 7,36-50 1 Cor 15,12-20 / Sal 16 / Lc 8,1-3 1 Cor 15,35-37.42-49 / Sal 55 / Lc 8,4-15

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Con Palabras de Vida - Domingo XXIV del Tiempo Ordinario DE VUELTA A CASA “Estaba perdido y lo hemos encontrado...” Estas palabras que escuchamos en el Evangelio de este Domingo, sin duda nos muestra el amor inmenso de Dios por cada uno de sus hijos. Sin duda, mas de una vez hemos escuchado este Evangelio y hemos meditado esta parábola del Hijo Pródigo que nos muestra el amor misericordioso de Dios nuestro Padre, un amor que no se fija y se recrea en el pecado del hijo pequeño, sino que centra su atención en la actitud del Pare, que no duda en hacer una fiesta por el regreso de su hijo. Con frecuencia cada uno de los cristianos, cada uno de los hijos de la Iglesia, caemos en la cuenta del pecado cometido y aunque dicha ofensa nos duele, nos cuesta mucho reconocerlo y cambiar nuestra actitud. Nuestro orgullo nos ciega y no nos hace ver lo torcido de nuestro camino. En una sociedad como la nuestra, buscamos el individualismo, no queremos dependencia de nada ni de nadie y aunque nos equivoquemos no somos capaces de reconocer nuestro pecado y volver con quien sabemos que nos ama y que siempre nos perdona: Dios.

Antonio Jesús Martín Acuyo Párroco de Cuevas del Almanzora

Así lo encontramos en la parábola que este Domingo nos ofrece la Iglesia. Unas actitudes que de un modo o de otro vivimos en nuestra vida. Nosotros hacemos hincapié en la actitud de soberbia tanto del hijo pródigo como en la del hijo mayor. Uno porque no quiere vivir más dependiente de su padre y otro por envidia contra los agasajos que su padre hace a su hermano y que a él dejan al margen. Tanto una actitud como otra son reprobables, pero la Iglesia no nos invita a recrearnos en lo negativo, ni profundizar en el error, sino que nos alienta a caer en la cuenta del pecado cometido, adquirir una verdadera actitud de arrepentimiento y sentir el abrazo misericordioso del Padre que a pesar de la ofensa cometida, tanto por un hijo como por otro, nos abre siempre sus brazos para mostrarnos ese amor que vas más allá del pecado, que no mete la llaga en la herida, sino que desea curar con la mejor medicina que existe que es el amor. En la segunda lectura que nos ofrece la liturgia de este Domingo, San Pablo nos muestra este amor de Dios. Nos muestra el camino de su vida, de su conversión que a pesar de haber ofendido a Dios, haber perseguido a su Iglesia, Dios ha tenido misericordia con él y ha hecho de su vida un instrumento de su corazón misericordioso. A partir de la experiencia personal de Pablo, todos y cada uno de los cristianos podemos y debemos descubrir el gran amor de Dios que no duda en ser para con todos los hombres de todos los tiempos ese Padre Bueno que no duda en ir corriendo – como en la parábola del Evangelio – a nuestro encuentro una vez que hayamos caído en la cuenta de lo equivocado de nuestra vida. Os invito a releer en la tranquilidad de nuestro hogar, el Evangelio que este Domingo nos ofrece la Iglesia, a paladear – como si fuera el mejor plato del mejor restaurante del mundo – cada palabra, cada actitud tanto del hijo menor, como del hijo mayor; pero sobre todo caer en la cuenta del gran amor de Dios: no sale en la búsqueda del hijo que se ha ido, sino que espera paciente a que vuelva (porque en casa en donde mejor se está); cuando ve acercarse al hijo sale a su encuentro, lo abraza y le devuelve su antigua dignidad (lo viste con traje de lujo); reprocha a su hermano mayor la envida ante su hermano, porque sabe que a este lo tendrá siempre con Él... Ojalá un Domingo mas dejemos que el amor de Dios transforme nuestra vidas y nos haga cambiar el corazón y dejemos a Dios que nos abrace con su amor de Padre.

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Testimonio de Vida San Juan Crisóstomo nació en Antioquía (Siria), en el año 347. En aquel entonces, dicha ciudad era la segunda más importante del Imperio Romano de Oriente. El padre de Juan, Secundo, era un alto oficial del ejército sirio y murió poco tiempo después del nacimiento de Juan por lo que su hermana mayor y él quedaron totalmente a cargo de Antusa, la madre cristiana de ambos. Juan fue bautizado en 370, a la edad de 23 años y fue ordenado lector (una de las órdenes menores de la Iglesia). Comenzó estudios con el filósofo Andragatio y continuó con Libanio, que entonces era un famoso orador y el más ferviente partidario del feneciente paganismo romano. Libanio quedó maravillado con la elocuencia de su discípulo y previó para el mismo una brillante carrera como estadista o legislador. Sin embargo, un encuentro con el obispo Meletio resultó decisivo en la vida de Juan, quien comenzó a estudiar teología con Diodoro de Tarso (uno de los líderes de la antigua escuela de Antioquía) mientras mantenía un ascetismo extremo. No obstante, las ansias de una vida más perfecta lo llevaron a convertirse en un eremita (alrededor de 375) condición en la que permaneció hasta que su quebrantada salud por excesivas vigilias y ayunos durante el invierno lo obligaron a volver a Antioquía donde retomó su actividad como lector. Crisóstomo fue siempre un admirador de un monasticismo activo y utilitario y se pronunció contra los peligros de una contemplación ociosa. En 381 fue ordenado diácono por Meletio de Antioquía y en 386 fue ordenado sacerdote por el obispo Flaviano I de Antioquía. Al parecer fue éste el momento más feliz de su vida. Su principal tarea durante doce años consistió en predicar. Adquirió gran popularidad por su elocuencia. Dignos de mencionar son los comentarios que hizo a pasajes bíblicos y la exposición de enseñanzas morales muchas de ellas recopiladas en sus Homilías. Con el transcurso del tiempo Crisóstomo llegó a ser el sucesor de Flaviano I. Durante su misión como obispo mostró gran preocupación por las necesidades espirituales y materiales de los pobres. También se pronunció en contra de los abusos de los poderosos y de la propiedad personal. Su interpretación directa de las Escrituras (en contraste con la tendencia de Alejandría donde se recurría a una interpretación alegórica) lo condujo a seleccionar para sus charlas temas eminentemente sociales que explicaban el concepto de la vida cristiana. A la muerte de Nectario el 27 de septiembre de 397 fue instituido de cierta forma en contra de su voluntad como metropolitano de Constantinopla (por su calidad de villa imperial, el metropolitano de Constantinopla recibió posteriormente el título de Patriarca). Para poder abandonar la ciudad de Antioquía, en donde era tan querido, una escolta militar tuvo que acompañarlo para así evitar la conmoción del pueblo. Quedó instituido como metropolitano el 26 de febrero de 398 por Teófilo, patriarca de Alejandría, quien con gran desgano llevó a cabo el pedido del emperador Arcadio. Murió el 14 de septiembre de 404. Sus últimas palabras fueron: Doxa to theo panton eneken (Gloria a Dios por todo). El 27 de enero de 438 su cuerpo fue trasladado a Constantinopla y enterrado en la Iglesia de los Apóstoles donde yacía Eudoxia desde el 404.

NOTICIAS Y AVISOS  Ya se puede adquirir en el despacho parroquial y en ciertos establecimientos del pueblo la Lotería de Navidad de la Parroquia. El nº es el 36672.  Hasta que se halle una solución satisfactoria ante los destrozos y hurtos, el templo parroquial permanecerá cerrado todas la mañanas.

FOTO CD’s DE NUESTRA PARROQUIA

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Si deseas tener cualquier álbum de fotos de nuestra parroquia en formato CD solicítalo a través de nuestro e-mail parroco@iglesiadecuevas.com o en el Despacho Parroquial en su horario habitual.

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Buenas Nuevas Ano II - Nº 37  

Hoja parroquial semanal

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