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Hoja Parroquial

Año II · Número 20

Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Cuevas del Almanzora

16 de Mayo de 2010

EDITORIAL La Virgen de Fátima es una advocación mariana del catolicismo que se venera en Fátima (localidad que le debe su nombre a la antigua ocupación de los árabes en ese territorio), población que pertenece al Distrito de Santarém, región Centro y subregión de Médio Tejo, Portugal, por aquellos que creen que la Bienaventurada Virgen María se apareció a tres niños pastores en Fátima, el día 13 de seis meses consecutivos, comenzando en el 13 de mayo, día consagrado a la Virgen de Fátima (excepción del 13 de agosto que no hubo aparición sino hasta el día 19). Los hechos sucedieron desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917. Lucía dos Santos de diez años y sus primos, Jacinta y Francisco Marto de seis y nueve años respectivamente, relatan que sintieron como el reflejo de luz que se aproximaba y vieron a una Señora vestida de blanco surgir de una pequeña encina. Los niños aseguraron que se trataba de la Virgen María, la cual les pidió que regresaran al mismo sitio el 13 de cada mes durante seis meses. En posteriores retornos los niños fueron seguidos por miles de personas que se concentraban en el lugar para ser testigos de las apariciones. Con anterioridad a las apariciones marianas se había aparecido un ángel durante la primavera de 1916 en la cueva Loca do Cabeço. Francisco no escuchaba ni hablaba con la Señora, solo la veía. Entre las recomendaciones, según los testimonios de los niños, la Virgen hizo hincapié en la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero. La Virgen María también habría pedido la construcción de una capilla en el lugar, capilla que fue el germen del actual santuario. La Virgen apareció otras cinco veces a lo largo del año 1917. En el tiempo que sucedieron las apariciones, la Virgen, según testimonio de los videntes, realizó varias profecías, recomendaciones y entregó tres mensajes conocidos como Los tres secretos de Fátima. Se afirma que tres mensajes fueron entregados por la Virgen María a Lucía, la mayor del grupo. El primer secreto, según Lucía, mostraba una visión del infierno mientras que el segundo hablaba de cómo reconvertir el mundo a la cristiandad. El texto del tercer misterio se mantuvo en secreto por muchos años y sólo fue revelado por el Papa Juan Pablo II el 26 de junio de 2000 precisamente en Fátima. El actual santuario, cuyo nombre completo es Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima recibe anualmente cuatro millones de Peregrinos y en sus inmediaciones se han establecido más de 50 casas de religiosas femeninas y unas 15 congregaciones masculinas que incluyen un seminario.

CON OJOS SABIOS Acaba de terminar el viaje apostólico del Papa Benedicto XVI a Portugal. Todo viaje apostólico del sucesor de Pedro es un momento de gracia singular, no solo para la nación que visita, sino para la Iglesia universal. Hoy en una sociedad mediática como la nuestra un acontecimiento que esté sucediendo en cualquier parte del mundo, no llega la información a todo el globo terráqueo al instante. Sin duda este viaje del papa a tenido un gran componente mariano. El papa ha querido visitar Fátima, ha querido “ser un peregrino más” que se pone a los pies de María Santísima para invocar su protección e intercesión. El Papa a los 10 años de la beatificación de los pastorcicos Jacinta y Francisco, ha puesto todo su ministerio y vida a los pies de la Madre de Dios, que se dignó mostrarse a aquellos que con humilde corazón fueron transmisores del mensaje de conversión. El papa nos ha recordado que el mensaje de Fátima sigue siendo actual. La Madre del Redentor vino a recordarnos la necesidad de conversión, la necesidad de volver nuestro ojos a Cristo, la necesidad de vivir con intensidad nuestro Bautismo y ser santos como nuestro Dios es Santo... Y este mensaje es necesario, es urgente, es vital hoy en la vida de la Iglesia. Este viaje, nos recuerda, aquel otro que hizo el sucesor de Pedro, Juan Pablo II un año después de que el 13 de mayo de 1981 fuera herido en una audiencia pública en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. La bala, la terrible bala que casi cuesta la vida del Papa, hoy está depositada en la corona que La Virgen de Fátima lleva sobre su cabeza. Quiso la divina providencia que la protección, el amparo de la Virgen – no podía ser de otra manera, ya que el lema de este Papa era: Totus Tuus Mariae est: Todo tuyo soy María – salvaran la vida de aquel del que según las revelaciones que el mismo Juan Pablo II hizo, se hablaba de su sufrimiento; del hombre de blanco con sangre, en el tercer secreto que la Virgen María reveló a aquellos tres pastorcicos. La misión del Papa es confirmar a todos los cristianos en la fe, es guiar la barca de la Iglesia, la barca de Pedro. Muchos afirmaban tras su elección que este no sería igual que Juan Pablo II, y es cierto, pero en solo 5 años ya ha realizado 15 viajes apostólicos, y el ejemplo de amor a la Iglesia, el ejemplo de vida entrega a pesar del pontificado que le ha tocado vivir nos alienta a todos a poner nuestra vida bajo el amparo de María, sabiendo que Pedro nos sostiene en la fe. D. Antonio Jesús Martín Acuyo Párroco


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Palabras de Vida LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (1, 1-11) En mí primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareciéndose durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos les recomendó: -- No es alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua; dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo. Ellos le rodearon preguntándole: -- ¿Señor, es ahora cuando vas a restaurar la soberanía de Israel? Jesús contestó: -- No es toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo. Dicho esto, lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban atentos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: -- Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse.

SALMO RESPONSORIAL 46

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS (1, 17-23) Hermanos: Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la Gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cual es la esperanza a la que os llama, cuál es la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cual es la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuera y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en el mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia; como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud de lo que acaba todo en todos. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (24, 46-53) En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -- Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo) Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

R.- DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES, EL SEÑOR, AL SON DE TROMPETAS. Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R.Porque Dios es el Rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones; Dios se sienta en su trono sagrado. R.-

Lecturas de la Misa para la Semana Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado

17 18 19 20 21 22

San Pascual Bailón Santa Rafaela María San Pedro Celestino San Bernardino de Siena San Eugenio de Mazenod Santa Joaquina Vedruna

Hch 19, 1-8 / Sal 67 / Jn 16, 29-33 Hch 20, 17-27 / Sal 67 / Jn 17, 1-11 Hch 20,28-38 / Sal 67 / Jn 17, 11-19 Hch 22,30; 23, 6-11 / Sal 15 / Jn 17, 20-26 Hch 25, 13-21 / Sal 102 / Jn 21,15-19 Hch 28,16-20.30-31 / Sal 10 / Jn 21, 20-25

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Con Palabras de Vida - Domingo VII De Pascua (Ascensión del Señor) SE VOLVIERON A JERUSALÉN CON GRAN ALEGRÍA “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?. Estas palabras que los apóstoles escuchan de boca de dos hombres vestidos de blanco, pueden ser el punto de partida de nuestra reflexión en la gran Solemnidad que este Domingo la Iglesia celebra. La Ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos, es reflejo no solo de la realidad divina del mismo Cristo, sino conclusión de la Resurrección de entre los muertos. Durante todo el año litúrgico, la Iglesia celebra los misterios centrales de la vida de Cristo, misterios que comienzan con su nacimiento y que no concluyen con su Resurrección, sino que se prolongan hasta su Ascensión y el envió del Espíritu Santo. Cristo mismo, en el Evangelio que este Domingo nos propone la Iglesia, anuncia no sólo su pasión – muerte y resurrección de entre los muertos, sino que invita a la misión a aquellos que le escuchan, a aquellos que han estado con Él a lo largo de su Antonio Jesús Martín Acuyo vida mortal. Una misión que no es sino ser testigos de los que han visto, ser Párroco de Cuevas del Almanzora portadores de lo que han escuchado y ser en adelante los que lleven a cabo la gran misión de Cristo: la conversión y el perdón de los pecados. No podemos olvidar que Cristo el Señor, es quien nos reconcilia con Dios nuestro Padre, con su vida, con su ministerios, con sus palabras, con sus gestos... no hace otra cosa que invitarnos a cambiar nuestra vida, a vivir con el corazón puesto no en las cosas materiales sino en lo que lleva a Dios y en lo que hace dar un nuevo y pleno sentido a la vida del ser humano. Así el Señor, en esta gran Solemnidad, ante el asombros de los suyos asciende al cielo; podríamos decir que vuelve a la casa de Dios su Padre, vuelve – tras haber compartido nuestra condición humana – a su realidad de vida junto al Padre. No olvidemos lo que le evangelista San Juan nos dice al comienzo de su Evangelio: el Verbo era Dios y estaba junto a Dios. Sí, con la Ascensión, aquel que quiso compartir nuestra condición pecadora, aquel que quiso hacerse pecado para salvarnos del pecado, tras su Resurrección vuelve a su realidad divina y delante de los que le han seguido asciende victorioso vencedor de la muerte. Pero este misterio que hoy celebramos no es un alejamiento de la Iglesia, no es un abandono de los discípulos. En su Ascensión, promete el envío del Espíritu santo, promete no dejar sola a su Iglesia, ni a los suyos. Aunque ya en la noche de Jueves Santo, al ofrecerse como víctima pascual, al ofrecer el sacrifico en conmemoración suya se ha quedado para siempre en medio de su Iglesia, hoy, no nos pide que nos quedemos mirando al cielo, ya que nuestra misión, la misión de todo cristiano es hacer levantar el corazón de los hombres al cielo pero con los pies en la tierra – así deberíamos vivir los que intentamos seguir a Cristo. Cristo al ascender hoy triunfante al cielo, es proclamado y debemos hacerlo con gozo y alegría como Señor, de cielo y tierra. Pero ha querido en su infinita bondad, ponerlo todo ante la Iglesia, que es quien administra estos bienes celestiales aquí en la tierra. Esta es la Iglesia de Cristo, la que Él ha querido y que tiene por misión continuar con la obra comenzada por su Señor.

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Testimonio de Vida Había nacido el 16 de abril de 1783 en Barcelona, la gran urbe condal. Sus padres, don Lorenzo de Vedruna y doña Teresa Vidal, formaron su hogar como un nido de amores cristianos a prueba de todos los sacrificios. Eran ricos y nobles. Don Lorenzo ejercía el cargo de procurador de número en la Audiencia del principado y vio bendecida su sagrada unión con numerosa prole. Doña Teresa era una de aquellas mujeres fuertes alabadas por el sabio: noble, hacendosa y abnegada en sus deberes maternales. Cuando nació Joaquinita todo fue alegría y pura felicidad: huyó el dolor ante aquel ser que nacía para aliviar a cuantos encontrase al paso en su larga y fecunda vida. Criada en el regazo materno dócil y sumisa, sintió al despertar su razón en los besos amorosos de su cristiana madre el aliento de lo divino, y brotó en su alma la primera, revelación de su destino en cuanto supo amar a Dios. Así, a los doce años, notando el vacío que dejaba en su alma lo de acá abajo, lanzándose con valor fuera del nido donde había nacido, llamó a las puertas del convento de madres carmelitas de Barcelona, pidiendo con insistencia el santo hábito. Efectivamente, el 24 de marzo de 1799 se casa con don Teodoro de Mas, rico hacendado de Vich, procurador de los Tribunales al igual que su suegro —con el que le unía de antes, por su mismo oficio, gran amistad—, y que había reparado en las excepcionales dotes y sencillez de la menor de las tres hijas de don Lorenzo. Dieciséis años vive santamente con él, con una descendencia de ocho hijos, hasta que su esposo fallece el 5 de marzo de 1816. De doña Joaquina como esposa y madre nos hace el más cumplido elogio el mismo decreto de beatificación por Su Santidad Pío XII (19 de mayo de 1940): “Unida en matrimonio, cuanto le fue permitido, detestó las vanidades y cosas del mundo, estuvo completamente sometida a su marido, cumplió diligentemente sus obligaciones de esposa y madre, y educó a sus hijos con admirables resultados, formándolos en sus deberes religiosos y ciudadanos". Mas su corazón se iba despegando cada vez más de los bienes terrenos. Ahora ella es solamente esposa de Cristo. Un director espiritual, muerto en olor de santidad, el capuchino padre Esteban de Olot, conocido por el “apóstol del Ampurdán", es el que la llevará por la más alta senda de la perfección. Y aunque ella prefiere la vida contemplativa, el santo fraile le advierte que Dios la llama para fundadora de una Orden religiosa de vida activa, de enseñanza y de caridad. En esto un personaje providencial tercia entre las dos almas: el obispo de Vich, doctor Corcuera. No habrá de llevar hábito de terciaria capuchina, sino de religiosa carmelita; es lo que decide el virtuoso prelado. Aquel su deseo infantil de los doce años se cumple ahora, tras un largo rodeo. ¡Rutas maravillosas del Señor! El padre Esteban de Olot redacta las reglas, reglas sapientísimas que a lo largo de un siglo no han sufrido la menor variación, y después de su profesión religiosa ante el obispo de Vich (6 de enero de 1826) inicia su obra de fundadora el 26 de febrero del mismo año con ocho doncellas. Pronto surgen contrariedades; le toca beber el cáliz de Jesús, en frase suya. Dos incipientes vuelven la vista atrás. No se desanima; pronto serán trece, y a no tardar, como el grano de mostaza, pasarán del centenar. Vich es la primera fundación: la cuna de la Congregación de las Carmelitas de la Caridad, Luego el hospital de Tárrega (1829), y en el mismo año la Casa de Caridad de Barcelona, donde permanece hasta 1830; Solsona, Manresa, hospital de peregrinos de Vich y Cardona son otras tantas fundaciones tras no pocas peripecias. En esto la guerra civil se echa encima. Después de fundar en el hospital de Berga, plaza ocupada por los carlistas, tiene que internarse en Francia al caer aquella población en manos de las tropas liberales. Después de penoso calvario por los Pirineos llega a Prades (1836) y sigue hasta Perpiñán, donde halla a una señora conocida suya, de Barcelona, que fue el ángel protector en el destierro de la pequeña comunidad. Pasada la ráfaga, vuelve a España en 1842, reabre el noviciado, y, después de nuevas fundaciones, tiene el consuelo de ver aprobar canónicamente la Congregación en 1850. Otro obispo español, el santo padre Claret, antes de salir para su sede de Cuba aporta su granito de arena a los estatutos de la Congregación, aunque siguiendo indicaciones del doctor Casadevall, prelado vicense a la sazón. Vuelve entonces a Barcelona, su ciudad natal, donde Dios la reclamará para sí. En efecto, en la Casa de Caridad le sobreviene un ataque de apoplejía, y hasta el cólera morbo, que entonces domina en la ciudad condal, se ceba en ella, y así muere santamente el 28 de agosto de 1854. Dios permitió que su cadáver no padeciera los trastornos de los apestados para consuelo de cuantos acudieron a implorar favores por medio de su sierva. En 1881 se trasladaron sus restos a Vich, donde aún hoy yacen. Beatificada por el papa Pío XII, ha sido la primera santa canonizada, el 12 de abril de 1959, por S. S. Juan XXIII.

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Buenas Nuevas Año II - Nº 20