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Hoja Parroquial

Año II · Número 15

Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Cuevas del Almanzora

11 de Abril de 2010

EDITORIAL En el año 2000 Juan Pablo II establece que el II Domingo de Pascua se el Domingo de la Divina Misericordia. Esta fiesta se establece por designio divino, en visiones a Santa Fautina Kowalska. En el decreto se estable esta fiesta y se enriquece con Indulgencia plenaria: Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti"). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas. Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempañan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti"). Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el prepósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

CON OJOS SABIOS Hay muchas concepciones de la vida: para unos es la plenitud del bienestar con salud física y psicológica, con vitalidad actuando libremente... Para otros, la vida es un movimiento aspirando un deseo de plenitud. Pero leyendo los Evangelios se ve que lo que realmente impactó y preocupó a Jesús no fueron la ortodoxia de las doctrinas ni el cumplimiento de las leyes ni la observancia del culto en el templo, sino los males y el sufrimiento que impedía a los seres humanos vivir felices. Respiraba los sentimientos y la voluntad del Padre que quiere la vida para todos y lógicamente se revolvían sus entrañas al ver como muchos desvalidos e indefensos solo tenían derecho al anonimato y al desprecio. Jesús de Nazaret se encontró con una sociedad de seres humanos que buscaban vida y bienestar. Pero en la práctica, sólo alcanzaban ese bienestar algunos, mientras una mayoría – enfermos, mendigos, social y religiosamente – era excluida. Entendió que esos “pobres, tullidos, ciegos y cojos” también son invitados a participar de la vida que Dios quiere para todos, y “movido a compasión” ante la miseria de los desvalidos, la conducta de Jesús es coherente. Se pone al lado de los pobres y anda con “malas compañías”. Deja que se acerquen a Él los pobres y desvalidos y pecadores, publicanos y prostitutas “esa gente que no cumple la ley y son unos malditos”. La conducta de Jesús desconcierta y genera escándalo en los religiosos arrogantes y fariseos y se dice y lo acusan de que “come con pecadores”. Y en seguida la cuestión de fondo: “¿qué es más importante, la vida del ser humano o la religión?”. Los fariseos decían que Dios es honrado con ritos religiosos. Pero Jesús dice que Dios quiere, sobre todo, la vida en plenitud para todos. Dios no quiere ritos sacrificiales, sino misericordia eficaz ante las miserias que azotan al ser humano. “Este es el deseo de mi Padre, que todo el que conoce al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna”. Se está refiriendo no a la vida después de la muerte, sino a una forma de vivir que humaniza, haciendo el esfuerzo por la fraternidad del Evangelio para que todos podamos vivir y sentarnos a la misma mesa. Eso sería una vida en el amor. Es la vida eterna porque el amor nunca muere, es más fuerte que la muerte. ¡Merece la pena pensarlo! D. JOSÉ ALASCIO HERRERO Párroco Emérito


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Palabras de Vida LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (5, 12-16)

LECTURA DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS (1, 9-11a.12-13.17-19)

Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de creyentes, hombres y mujeres, que de adherían al Señor.

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como una trompeta, que decía: -- Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete iglesias de Asia. Me volví a ver quien me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas una figura humana, vestida de larga túnica con un cinturón de oro a la altura del pecho. Al verla, caí a sus pies como muerto. Él puso la mano derecha sobre mí y dijo: --No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos; y tengo las llaves de la Muerte y del Infierno. Escribe, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.

La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

SALMO RESPONSORIAL 177 R.- DAD GRACIAS AL SEÑOR PORQUE ES BUENO, PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R.La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R.Señor, danos la salvación, Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios: él nos ilumina. R.-

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (20, 19-31) Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: -- Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: -- Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -- Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino el Señor. Y los otros discípulos le decían: -- Hemos visto al Señor. Pero él les contestó: -- Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto el dedo en el agujero de los clavos, si no meto la mano en su costado, no lo creo. A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y les dijo: -- Paz a vosotros. -- Luego dijo a Tomás: -- Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomas: -- ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: -- ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean si haber visto. Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

Lecturas de la Misa para la Semana Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado

12 13 14 15 16 17

San Zenón San Hermenegildo San Telmo San Damian de Veuster Santa Engracia San Aniceto

Hch 4,23-31 / Sal 2 / Jn 3,1-8 Hch 4,32-37 / Sal 92 / Jn 3,11-15 Hch 5,17-26 / Sal 33 / Jn 3,16-21 Hch 5,27-33 / Sal 32 / Jn 3,31-36 Hch 5,34-42 / Sal 26 / Jn 6,1-15 Hch 6,1-7 / sal 32 / Jn 6,16-21

© Parroquia Ntra. Sra de la Encarnación - Plaza de la Encarnación, s/n. 04610 Cuevas del Almanzora (Almería) - Tlf. 950 45 60 78 www.iglesiadecuevas.com / e-mail: parroco@iglesiadecuevas.com


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Con Palabras de Vida - Domingo II De Pascua SI NO LO VEO, NO LO CREO “Señor mío y Dios mío”. Estas sencillas pero al mismo tiempo profundas palabras del apóstol Tomás, reflejan la experiencia de los primeros apóstoles y seguidores del Redentor tras su Resurrección. Sin duda alguna, la resurrección cambio la vida de aquellos primeros seguidores del Maestro, de aquellos seguidores del Nazareno que ante la prueba y la tribulación no tuvieron el valor y el arrojo de acompañar a su Señor, pero que tras la experiencia de la Resurrección no dudaron en anunciar que su Señor seguía vivo. Hoy después de mas de veinte siglos de historia del cristianismo y de la Iglesia, las palabras del apóstol Tomás – considerado un incrédulo – siguen estando en vigor. Muchos son los que no son capaces de ver más allá de lo que le muestran sus sentidos y afirman con rotundidad, que no creen en Jesucristo porque no lo han visto. Cuantas veces, afirmamos la existencia de tantas teorías científicas y no tan Antonio Jesús Martín Acuyo científicas, sin haberlas visto. Nosotros no tenemos la capacidad de comprobar por Párroco de Cuevas del Almanzora nuestros propios medios la veracidad de dichas teorías, sino que por la afirmación de tal o cual persona, la tomamos por verdadera. En cambio, afirmar la existencia y la Resurrección de Cristo, no por una persona, sino por millones de creyentes que a lo largo de la historia así lo han hecho, y han sido capaces de dar incluso su vida por ello, nos cuesta afirmarlo. Pero ya lo dijo el mismo Señor: “dichosos los que crean sin haber visto”. Ante la duda de la resurrección del Redentor, a Tomás se le concede la gracia de poder tocar las llagas del Redentor. Palpa el amor de Cristo, palpa su Divina Misericordia, al introducir su mano en el costado del Redentor. Mas que por el hecho de experimentar por sus propios sentidos las llagas de la pasión, Tomás cambia su actitud al experimentar al amor de Cristo el Señor, que deja que uno de los suyos, uno de los que él escogió sienta el amor redentor de Cristo. Nosotros muchas veces, no sentimos la presencia de Dios en nuestras vida, muchas veces no somos capaces de vivir la experiencia de la resurrección y hemos de pedirle al Señor una y otra vez que aumente nuestra fe en Él. En la primera lectura que la Liturgia de la Iglesia nos ofrece, descubrimos las obras que los apóstoles en nombre de Cristo realizan. Cierto es que pasaron muchas dificultades – ni más ni menos que las que hoy podemos experimentar los cristianos – pero la victoria de Cristo sobre la muerte les hizo anunciar a toda la tierra el mensaje de salvación que Él nos ofrece. A eso estamos llamados hoy nosotros; a continuar ofreciendo la misericordia de Dios a nuestro mundo, que no es capaz de aceptar aquello que no puede ver y sentir, como Tomás, por sus propios sentidos. La Iglesia no se cansa de anunciar la victoria de Cristo sobre la muerte, no se cansa de intentar se luz en medio de la tiniebla, de ser los brazos, los pies, los labios y el corazón de Cristo que sigue amando, uniendo, caminando y anunciando la salvación. Ojalá en este Domingo de la Divina Misericordia – fiesta establecida por el tan amado Papa Juan Pablo II – seamos capaces todos los cristianos de ser luz en medio de nuestro mundo y anunciemos con gozo que Cristo el Señor, no se ha quedado en la Cruz, sino que ha vencido a la muerte y con su Resurrección el mundo brilla de alegría y se renueva la faz de la tierra. © Parroquia Ntra. Sra de la Encarnación - Plaza de la Encarnación, s/n. 04610 Cuevas del Almanzora (Almería) - Tlf. 950 45 60 78 www.iglesiadecuevas.com / e-mail: parroco@iglesiadecuevas.com


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Testimonio de Vida Santa Faustina nació en el seno de una familia campesina en la aldea de Glogowiec, en Swinice Varckie, Polonia; era la tercera entre ocho hermanos, que fueron formados con gran disciplina espiritual, sobre todo por su padre. Faustina apenas contó con un año y medio de estudios escolares. A los 9 años tomó la Primera Comunión en la Iglesia de San Casimiro. Antes de entrar en el convento trabajó en 1919 como sirvienta en casa de unos amigos de la familia Bryszewski en Aleksandrów Lódzki, luego en 1922 viajó a Lódz y durante un año trabajó en la tienda de Marejanna Sadowska. Al finalizar este trabajo marchó a Varsovia con la intención de entrar en el convento pero la superiora le encomendó reunir una pequeña dote para su ajuar, lo que la llevó entonces a trabajar como sirvienta o doméstica por un año, hasta 1925. La pobreza de Faustina era extrema, hasta el punto de no poder acceder a ningún convento. Finalmente se dirigió a la Casa Madre de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia donde por fin fue atendida, y tras un año de ahorro para poder contar con un ajuar, pudo entrar en agosto de 1925 (fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles) como Postulante. Semanas después de su entrada al convento tuvo tentaciones de abandonar, pero (según sus memorias) nuevamente el Señor se presentó en su celda pidiéndole que no lo hiciera. En este convento trabajó en la cocina, y fue encargada de limpiar el cuarto de la Madre Barkiewez y de cuidarla durante su enfermedad. A principios de 1926, la enviaron al noviciado en Józefów en Cracovia para terminar su periodo de postulación, y el 30 de abril tomó el hábito religioso como novicia recibiendo el nombre de Sor María Faustina del Santísimo Sacramento. El 22 de febrero de 1931, Sor Faustina dijo tener la primera revelación de la Divina Misericordia estando en su celda. La escena de dicha revelación y las palabras que según ella escuchó de los labios de Jesús están plasmadas en su diario. Según cuenta, entre otras cosas Jesús pidió que pintase una imagen suya. Ante esta propuesta se requirió los servicios artísticos del pintor Eugenio Kazimiroski que realizó el retrato siguiendo las instrucciones de sor Faustina. Esta imagen fue presentada y venerada públicamente en Ostra Brama (Vilma) entre el 26 y el 28 de abril de 1935 siendo la primera imagen jamás pintada del Señor de la Misericordia. Pero la imagen que se hizo famosa en el mundo entero fue la realizada por el pincel de Adolf Hyla, ofrecida como agradecimiento por la salvación de su familia de la guerra. Santa Faustina escribió un diario en el que recogió los mensajes que recibió de Jesús. De aquí surgió la devoción a la Divina Misericordia. Esta devoción considera que la principal prerrogativa de Jesús es la misericordia y que es la última tabla de salvación. Se accede a la misericordia por la confianza. Esta devoción está integrada por el mensaje de la Divina Misericordia, la Coronilla de la Divina Misericordia, la Imagen de la Divina Misericordia, la Fiesta y hora de la misericordia (las 15 h.). En los últimos años de su vida aumentaron los sufrimiento interiores de tipo espiritual, y las dolencias del cuerpo: se desarrolló la tuberculosis que atacó sus pulmones y sistema digestivo. A causa de ello se le internó dos veces en el hospital de Pradnik, por varios meses. Falleció el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los cuales 13 fueron vividos en el convento. Su funeral tuvo lugar dos días más tarde, en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de la Comunidad en Cracovia, y luego en 1966, fue trasladado a la capilla. Veintisiete años después de la muerte de Sor Faustina comenzó el proceso de canonización. Fueron presentados a consideración dos casos de sanaciones milagrosas. El primero fue en Massachusetts a la Sra. Maureen Digan y el siguiente milagro fue la sanación de una condición congénita del corazón del Padre Pytel en el día del aniversario de la muerte de Sor Faustina en octubre 5 de 1995. El 18 de abril de 1993, día de la Fiesta de la Divina Misericordia, (primer Domingo después de Pascua), Juan Pablo II elevó a Sor Faustina al nivel de Beata frente a una multitud de devotos de la Divina Misericordia en la plaza de San Pedro en Roma. Años después la beata Faustina fue canonizada el 30 de abril de 2000, en el primer Domingo después del Domingo de la Resurrección, que se conoce como el Domingo de la Divina Misericordia. El Santo Padre dirigió la ceremonia de canonización ante una gran multitud de peregrinos de la Divina Misericordia. Santa Faustina posee el honor de ser la primera Santa canonizada en el siglo XXI y del segundo milenio.

NOTICIAS Y AVISOS ⌦ El día 25 de abril (Domingo) nos visitará el Obispo de nuestra Diócesis para administrar el Sacramento de la Confirmación a los jóvenes que se están preparando en nuestra parroquia. Si algún adulto no ha recibido este Sacramento y quiere hacerlo que se ponga en contacto con el párroco en horario de despacho.

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Buenas Nuevas Año II - Nº 15  

Hoja Parroquial semanal