Revista Nuestra Iglesia Marzo 2022

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NUESTRA

IGLESIA

ENTREVISTAS

VICARÍA

ORIENTACIÓN

OBISPOS AUXILIARES ELECTOS

FORMACIÓN INTEGRAL Y ACOMPAÑAMIENTO DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA

CIVISMO DE LOS CRISTIANOS Y SOCIEDAD PLURAL

ACTUALIDAD

REFLEXIÓN

TOMAS DE POSESIÓN DE PARROQUIAS

SANTIAGO HAMEAU TESTIMONIO VOCACIONAL

CONSIDERACIONES SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA

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EN ESTA EDICIÓN MOTIVACIÓN DEL MES Semana Santa 2022

ORIENTACIÓN Civismo de los cristianos y sociedad plural

REALIDAD TEOLÓGICA PASTORAL Consideraciones sobre la libertad religiosa

NUESTRA IGLESIA

Obispos Auxiliares electos

PARROQUIAS 2

Pilar Durán “Agradezco a la Iglesia que me ha permitido servir”.


ACTUALIDAD Tomas de posesión de parroquias

TESTIMONIO VOCACIONAL Santiago Hameau

VOCACIONES Pbro. Pablo Leiva Pbro. Daniel Mavingidi

GALERÍA Festividades Religiosas

VICARÍA Formación integral y acompañamiento de la comunidad educativa

FUNDACIÓN EDUCACIONAL Fundaciones Educacionales comienzan el desafiante año académico 2022

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CONTENIDO 6

MOTIVACIÓN DEL MES Semana Santa 2022

RADIO 103 AM RADIOCHILENACONCEPCION.CL

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ORIENTACIÓN Civismo de los cristianos y sociedad plural REALIDAD TEOLÓGICA PASTORAL Consideraciones sobre la libertad religiosa

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NUESTRA IGLESIA Obispos Auxiliares electos

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PARROQUIAS Pilar Durán

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ACTUALIDAD Tomas de posesión de parroquias

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TESTIMONIO VOCACIONAL Santiago Hameau

CONSEJO DE REDACCIÓN

Pbro. Mauricio Aguayo Alfredo García Sofia Peñao Claudia Miño Felipe Parra Sebastián Rocha REDACCIÓN Caupolicán # 491 / Casilla 65-C Fono: (41) 2626 129 / Chile, Concepción ciedad plural NUESTRA IGLESIA EN LA WEB iglesiadeconcepcion.cl DIAGRAMACIÓN Y DISEÑO

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VOCACIONES Pbro. Pablo Leiva Pbro. Daniel Mavingidi

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GALERÍA Festividades Religiosas

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VICARÍA Por una educación integral y acompañamiento de la comunidad educativa

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FUNDACIÓN EDUCACIONAL Fundaciones Educacionales comienzan el desafiante año académico 2022

Camila Gallardo

IGLESIADECONCEPCIONi

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MOTIVACIÓN

DEL MES

SEMANA SANTA 2022

C

on la entrada de Jesús a Jerusalén comienza la Semana Santa. Un tiempo de gran densidad para la sociedad entera y de modo particular para los que creen que Jesucristo es el Mesías, el Salvador, aquél que nos redime. Quien lee el relato de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor percibirá un drama sin igual. Es el drama de una lucha muy poderosa entre las fuerzas del mal y el amor de Dios manifestado en la entrega de su Hijo por cada uno de nosotros. Entrega de muerte, radical.

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Son muchos los episodios de la Pasión del Señor que suscitan gran interés. Conmueve el relato de la Última Cena donde instituye la Eucaristía y nos dice que ese pan y ese vino son su Cuerpo y su Sangre, es decir su Persona que nos acompañará hasta el fin de los tiempos. Impresiona el gesto del lavado de los pies a sus discípulos. El Hijo de Dios, el que pasó haciendo el bien, el que fue aclamado como el que viene en nombre del Señor al ingresar a Jerusalén realiza un trabajo propio de los esclavos, lavar los pies. Lo hace para recordarnos que nuestra vocación más genuina es el servicio a los demás. Él mismo se pone como ejemplo de humildad para que nosotros que lo queremos seguir hagamos lo mismo cumpliendo


el mandamiento de amar como Él nos ha amado. Allí está la gran novedad del cristianismo: el hombre encuentra su propia vida y su sentido en la medida que es un “ser para los demás”. Llama la atención la incomprensión que suscita esta entrega por parte de Pedro, que prometiendo que lo seguirá dónde Él vaya lo reniega tres veces y la actitud de Judas que literalmente lo traiciona. Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret dice que “la ruptura de la amistad llega hasta la fraternidad de comunión de la Iglesia, donde una y otra vez se encuentran personas que toman ‘su pan’ y lo traicionan”. Por lo que nos recuerda el Pontífice citando a Pascal “El sufrimiento de Jesús, su agonía, perdura hasta el fin del mundo (…) En aquella hora, Jesús ha tomado sobre sus hombros la traición de todos los tiempos, el sufrimiento de todas las épocas por el ser traicionado, soportando así hasta el fondo las miserias de la historia”. Jesús tiene clara conciencia que lo que no es asumido no es redimido. Es por ello que carga sobre sí todo el pecado del mundo, todas nuestras miserias, todas nuestras pequeñeces. El mal tiene que ser eliminado y para ello Él lo hace suyo, lo experimenta en carne propia, al punto que llega a plantearse que ha sido olvidado por su Padre. Cuántas veces nosotros mismos no hemos tenido la sensación de abandono por parte de Dios. Incluso ese sentimiento de orfandad el mismo Jesús lo experimenta en sí mismo. Su entrega es total al punto que nos dirá el Papa “bebe el cáliz de todo lo que es terrible, y restablece así el derecho mediante la grandeza de su amor, que a través del sufrimiento transforma la oscuridad (...) en

este contacto la suciedad del mundo es realmente absorbida, anulada, transformada mediante el dolor del amor infinito. Y puesto que en el Hombre Jesús está el bien infinito, ahora está presente y activa en la historia del mundo la fuerza antagonista de toda forma de mal; el bien es siempre infinitamente más grande que toda la masa del mal, por más que ésta sea terrible”. Esta oscuridad transformada es la muerte transformada que ya no tiene la última palabra en la vida del hombre puesto quien se entregó por nosotros resucitó. La razón de la entrega, de su amor sin límites hunde sus raíces en el amor que tiene por cada ser humano que quiere que tenga vida y la tenga en abundancia. San Pablo dirá y con propiedad lo podemos decir cada uno de nosotros “me amó y se entregó por mí”. Él es el sacerdote, el puente perfecto entre Dios y los hombres que nos da esperanza de que la muerte, el odio, la división y la mentira no son la última palabra sino que la vida y la paz. Con justa razón dice el Salmo 16 “no abandonarás mi vida en los infiernos, ni dejarás a tu fiel ver la fosa. Me enseñarás el camino de la Vida”. Semana Santa se convierte por tanto en aire fresco para nuestras vidas y una ventana para mirarla desde la esperanza. No estamos solos, Dios nos acompaña y se hace parte de nuestras propias vidas. Mirándolo a Él, contemplando su vida, su pasión y su muerte podemos renovar nuestra fe, nuestra esperanza y sobre todo nuestra caridad. Sobre todo podremos liberarnos de una actitud pesimista de la historia y emprender la ruta de la historia como historia salvífica dónde es Él que nos conduce con su vara y su cayado para conducirnos por verdes praderas que nos darán reposo y sosiego. El cristianismo no es una ética, no es una ideología, es sencillamente una historia de amor entre el hombre que quiere olvidarse de Dios o vivir como si no existiera y Dios mismo que nos atrae hacia sí porque nos ama. Y lo hace dándose. Quienes creemos en Jesucristo sabemos que nada nos va a separar del amor de Dios y que estar atentos a su voluntad, a pesar de nuestras debilidades, pequeñeces y pecado, es la fuerza que nos anima a vivir día a día, a anunciarlo a Él y a esperar confiados el día de nuestra muerte, la que por gracia de Dios está llamada a convertirse en fuente de vida, de vida eterna.

MONS. FERNANDO CHOMALI Arzobispo de Concepción

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ORIENTACIÓN CIVISMO DE LOS CRISTIANOS Y SOCIEDAD PLURAL

El cristiano es un sujeto cívico porque Jesús, el Señor que merece su confianza, se ha mostrado por sus frutos como un sujeto cívico. En Cristo, Dios se ha revelado capaz de establecer alianzas y componer leyes con los hombres, pues ha continuado en la tierra la misma unidad de Dios que es una sociedad en sí misma, la societas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La misma Trinidad es cívica, es la alianza de tres Personas que co-instituyen su ser con inicios siempre nuevos, una y otra vez. Dios mismo es una ciudad en constante reinicio. Los hijos de Dios, en cuanto hechos a imagen de esta Trinidad, continúan esta tarea en la fundación y refundación de sus ciudades. De hecho, Cristo no vino a fundar una

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religión con intereses místicos y celestiales. Vino, más bien, a fundar una ciudad, un Reino: “Como buen arquitecto, he puesto el fundamento” (1 Cor 3, 10). Cuando se dice: “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte” (Mt 5, 14); o “La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14), puede entenderse como que los cristianos vivirán su fe siempre estableciendo relaciones con otros, siendo cívicos, pues son las “piedras vivas” (1 Pe 2,5). de esta nueva ciudad fundada por Cristo.


El cristiano comienza a co-instituir el Reino de Dios aquí en la tierra con los otros cristianos, pero también con todos los hombres de buena voluntad cívica. De hecho, esta primera ciudad-societas que los hombres co-instituyen entre sí es la que auxilia y sostiene todo el Poder del Estado. Ningún poder político tendría fuerza alguna si no fuera com-puesto por los ciudadanos. Bastaría que estos dejaran de componer la societas entre sí para que la legitimidad de una ley y de un gobierno termine siendo una mera imposición. La frase de Jesús: “Dad al César lo que es del César” (Mt 22, 20) puede leerse también como una invitación a ayudar al pobre, exiguo, escaso e indigente poder del César para que se sostenga y pueda ser beneficioso para todos. Esto significa que el poder real es el de los conciudadanos y es de este poder que el Estado se nutre para adquirir su Poder. En este sentido, reales muestras de poder son construir una escuela en el fin del mundo, hacer un poema épico, hacer una cooperativa de pescadores, citarse con una amiga para tomar un café, casarse con la persona amada. El Estado nunca escribirá poesía ni será capaz de engendrar una amistad o un matrimonio. El poder del César, por sí solo, no es capaz de sostener la ciudad, necesita del suelo firme de la justicia trabajada entre todos. El ciudadano, con los otros conciudadanos, es el principal benefactor del César. No es extraño entonces que San Pablo pidiera orar por los gobernantes (1 Tm 2,2). Tampoco es extraño que en las Actas de los mártires no hubiese ninguna maldición contra el Poder del César. El aporte de los cristianos, en este sentido, consiste en ser simplemente cívicos como su Fundador. Como decía

Gilson, hablándole al Estado: “Tened buenos cristianos, que los buenos ciudadanos se os darán por añadidura”. El poder es competencia del sujeto ciudadano que lo com-pone con los demás, sin necesidad de mendigarlo, ni de arrebatarlo con estrategias truculentas. El deseo ansioso del Poder lo tienen sólo los impotentes-incapaces de real poder. Un hombre y una mujer que se casan y construyen su hogar manifiestan un poder infinitamente superior a cualquier dictador que se ampara detrás de un Poder estático y rígido, en cuanto no es co-instituido con los conciudadanos. El poder no se conquista, se co-instituye. Si podemos llamar a Dios ‘Todopoderoso’ no es por sus atributos ya hechos, sino porque nunca se cansa de asociarse con los hombres para

Los hijos de Dios, en cuanto hechos a imagen de esta Trinidad, continúan esta tarea en la fundación y refundación de sus ciudades. De hecho, Cristo no vino a fundar una religión con intereses místicos y celestiales. Vino, más bien, a fundar una ciudad, un Reino: “Como buen arquitecto, he puesto el fundamento”

sumarlos como aliados de su ciudad terrenal. A menudo, se comete el error de pedir un Estado cristianizado, que se fundamente en valores morales supuestamente católicos ¿Por qué pedirle tanto? El cristiano no pide para sí y para los otros hombres que

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el Estado le construya la civilidad, solo pide que cuide la civilidad que ya co-instituye con otros. El cristiano no pide al Estado que le dé dignidad, sino que cuide la que ya ha merecido por su trabajo. Tampoco le pide que promulgue una ley que nos haga felices, sino una ley que cuide legislativa, ejecutiva y judicialmente la felicidad que ya hemos compuesto entre nosotros. Tampoco pide que el Estado nos conceda la libertad, pero sí que respete la libertad universalmente beneficiosa que ya hemos compuesto entre conciudadanos, y la libertad para ayudarlo a él mismo. En síntesis, sólo pedimos al César que dé al ciudadano lo que es del ciudadano. Cuando el Estado pretende por sí solo construir la Jerusalén terrenal o la Jerusalén

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El cristiano no pide al Estado que le dé dignidad, sino que cuide la que ya ha merecido por su trabajo. Tampoco le pide que promulgue una ley que nos haga felices, sino una ley que cuide legislativa, ejecutiva y judicialmente la felicidad que ya hemos compuesto entre nosotros.

celestial no hace más que el ridículo. Por todo lo anterior, una sociedad plural y com-puesta de distintos sujetos no es ninguna dificultad para el ciudadano cristiano. En primer lugar, porque en su mismo Dios hay distinción. Hay unidad e igualdad

de naturaleza entre las Personas divinas, pero esta unidad es comunión, es co-institución entre el Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. Es el único y mismo Dios (=monoteísmo) precisamente porque su ser es co-instituido por Personas distintas. La unidad es cooperativa, co-laboración, trabajo com-puesto en vista de una comunión de bienes universales. La unidad real es la construida por las relaciones, no la de la piedra. No es extraño, por lo tanto, que Jesús no le tuviera miedo a ninguna distinción y pluralidad de sujetos porque ya las conocía bastante bien. Como dice Jacques Leclercq: “Cristo vino a nosotros para continuar aquí lo que hacía desde toda la eternidad”. Por ello, no sólo no le tuvo miedo a lo distinto, sino que co-instituyó su civitas Dei en la tierra con prostitutas, fariseos, publicanos, centuriones romanos, sirofenicias, ricos, pobres, enfermos y


sanos, pescadores, justos y no tan justos, letrados y analfabetos, ladrones y honrados. Solo con el diablo, el separado y el separador, no pudo constituir ninguna sociedad. Esta es la catolicidad de Jesús (y de los cristianos): ha ofrecido a todos (y les sigue ofreciendo) su alianza y su amistad, de modo que todos puedan salvarse, es decir, ser conciudadanos de la ciudad de Dios, sicut in caelo et in terra. Y lo más interesante es que produjo esta ciudad de Dios desde una pequeña provincia del Imperio, mostrándose para nada provinciano, pues siempre habló urbi et orbi. No quería crear una secta ni una masa amorfa e indistinta de iguales, de idénticos y equivalentes, sino una sociedad de distintos. Como decía Oscar Wilde, “convertir a un ladrón interesante en un tedioso hombre probo no era el objetivo de Jesús”. En este sentido, Cristo no sólo no teme a la distinción y pluralidad de sujetos, sino que genera y produce sujetos incomparables entre sí. Es cosa de ver a los santos y apreciar cuán cívicos y distintos son: los hay guerreros, mendicantes, médicos, barrenderos, diplomáticos, constructores, eruditos, analfabetos, populares, desconocidos, alegres, sociables, ascetas, taciturnos, emprendedores, etc. Cristo ha producido frutos sociales infinitamente variados en los jardines de la gracia. Nuestra época quiere entenderse a sí misma como una época abierta a la diversidad. Sin embargo, muchas veces vemos cómo ciertos discursos identitarios tienden a aislarse y a rigidizarse en sus presupuestos-etiquetas-banderas, excomulgando de modo clerical a los distintos como bárbaros que habitan fuera de sus fronteras ideológicas. Parece predominar en muchos ámbitos la misma lógica clerical, de excomunión, de destierro y

exilio que a veces asomaba en los apóstoles: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros” (Mc 9, 38). Esta actitud se ve en algunas posturas identitarias religiosas, étnicas, nacionales, sexuales, políticas, entre otras. En el fondo, son furiosamente conservadores. Conservan su identidad como quien conserva una mariposa en un insectario: segura, predecible, inmóvil, pero muerta. Es la rigidez del rigor mortis, una rigidez ansiolítica. “La bandera es un calmante”, diría Violeta Parra, para estar “confortablemente adormecido” (confortably numb), dirían los Pink Floyd. Es la perfecta identidad de un ‘hombre muerto caminando’, pues

En este sentido, Cristo no sólo no teme a la distinción y pluralidad de sujetos, sino que genera y produce sujetos incomparables entre sí. Es cosa de ver a los santos y apreciar cuán cívicos y distintos son:

no hay nada más perfectamente ya hecho que un muerto. No se trata de negar la identidad, sino de entenderla no como una cosa ya acabada, sino como co-instituida por relaciones com-puestas siempre en reinicio. Nuestros verdaderos nombres son los nombres de nuestras relaciones, refundadas una y otra vez: amigo de mi amigo, socio de mi socio, esposo de mi esposa. Cuando Cristo preguntó: “¿Quién dicen ustedes que soy yo?”, Pedro supo responder: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16, 15-16). Puede ser Mesías porque ha tra-

bajado como heredero del patrimonio del Padre, demostrando ser Hijo. Las diferencias que tenemos se iluminan entre sí porque cada uno se entiende mejor gracias al otro. Es más, el mismo Jesús, cuando le señalaron que estaban a la puerta esperándolo su madre y sus hermanos (o sea, una identidad ya hecha en cuanto consanguínea), indicó a sus amigos y dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Tomen a cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, y ése es para mí un hermano, una hermana o una madre” (Mt 12, 49-50). La identidad, por tanto, es cívica o de otra forma es la de la piedra. Y las piedras forman sólo desiertos. Seremos juzgados, moros y cristianos, por las bellas ciudades que sabremos constituir entre conciudadanos, a imagen de la bella ciudad-Reino de la Trinidad. Es lo que decía Cristo: “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mt 6, 33).

DAVID SOLÍS Secretario Académico, Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía UCSC

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REALIDAD TEOLÓGICA PASTORAL CONSIDERACIONES SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA

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Cuando nos planteamos definir qué es la Religión y cuáles son sus alcances socioculturales, parece insuficiente considerar únicamente la propia creencia religiosa. Como sostiene el historiador Francisco Díez de Velasco: “Lo que entendemos por religión tiene mucho que ver con el “nosotros”, con la identidad, que se enseña y se construye socialmente. Y tendemos a definir la religión según las pautas que nos marca nuestra cultura, la que aprendimos y en la que vivimos, por muy globalizado y abierto que sea el contexto en el que nos movamos” (Díez de Velasco, 2014, p.1). No obstante, en la actualidad, existe un consenso por parte de los estudios de la religión, en cuanto a la imposibilidad de acceder de una manera absoluta al fenómeno (Duch, 2001).


A modo de aproximación, se puede indicar que la religión corresponde a un hecho objetivo que se presenta como experiencia subjetiva e íntima en la persona que desarrolla una relación comunicativa con la realidad última. Asimismo, la religión presenta un sentido para la vida individual y colectiva, porque milenariamente ha facultado al ser humano para conocer su propio modo de ser, acceder a su lugar en el mundo y llevar a cabo su autorrealización. De esta manera, en la vida personal-privada y en la vida colectiva-pública, la religión ha brindado históricamente una orientación metafísica y ética significativa de arraigo. Los contenidos de fe, dice el filósofo Jürgen Habermas (2015), aportan un anclaje estabilizador para la persona y para la colectividad. A través de las cosmovisiones religiosas todas las épocas humanas se han respondido ante situaciones fundacionales re-

presentadas en la vida cotidiana (Duch, 2001). En el presente, somos conscientes de la diferenciación entre instituciones religiosas y otras instituciones sociales (Berger, 2016). Pero, esto no significa un declive de la religiosidad. En palabras del sociólogo y teólogo Peter Berger, el mundo hoy es “profundamente religioso como en cualquier momento de la historia. No sólo sobreviven todas las principales tradiciones religiosas, sino que han experimentado movimientos de renovación poderosos. En lo que se refiere a cifras, los cristianos siguen estando los primeros, siendo segundos los musulmanes que crecen con fuerza. El hinduismo mantiene la vitalidad de siempre, (…). El judaísmo ortodoxo se ha revitalizado tanto en Israel como en Estados Unidos, (…). Por todo el mundo florecen variedades de todo tipo de religión popular, en general tildadas de superstición

Los contenidos religiosos colaboran ampliamente en la formación del libre albedrío de la opinión pública, porque la religión posee un corpus de valores y principios que informan de manera sustantiva al sistema social.

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por parte de la clase educada” (Berger, 2016, p. 51-52). En este sentido, Habermas (2105) considera que es fundamental explicitar el papel de la religión en el espacio público de la democracia. El autor destaca los aportes intelectuales y prácticos que la religión brinda al ámbito público; puesto que, por pertenecer a la historia de la razón humana, la creencia religiosa es portadora de argumentos que colaboran directamente con el proceso educativo de la comunidad en su conjunto. Agrega el filósofo que los

contenidos religiosos colaboran ampliamente en la formación del libre albedrío de la opinión pública, porque la religión posee un corpus de valores y principios que informan de manera sustantiva al sistema social. De acuerdo con Jorge Del Picó Rubio, la libertad religiosa “constituye una dimensión de la libertad política, toda vez que la persona es libre cuando pese a ser compelida en aspectos externos de su personalidad, guarda fidelidad a su conciencia más íntima” (Del Picó, 2019. p. 3). Es así que, las sociedades que valoran el pluralismo religioso, comprenden que la regulación política de múltiples aspectos sociales no se produce únicamente con criterios científicos y técnicos. Por este motivo, la era globalizada tiene la tarea de esforzarse por educarse, com-

CAROLINA LAGOS Académica, Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía UCSC

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prender y valorar el contenido que ofrecen personas seculares y personas creyentes, con la finalidad de desarrollar una cooperación y solidaridad conjunta, ambos factores imprescindibles para la realización de la justicia, la equidad y el bien común.

Es así que, las sociedades que valoran el pluralismo religioso, comprenden que la regulación política de múltiples aspectos sociales no se produce únicamente con criterios científicos y técnicos.


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NUESTRA

IGLESIA OBISPOS AUXILIARES ELECTOS

SORPRESA E INCREDULIDAD Ambos sacerdotes reaccionaron con sorpresa cuando recibieron la llamada del Nuncio Apostólico, Monseñor Alberto Ortega, e incluso uno de ellos pensó que quizás se trataba de una broma.

Los fieles de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción recibieron una grata sorpresa la mañana del miércoles 23 de febrero de este 2022: el Papa Francisco había nombrado dos nuevos Obispos Auxiliares. Fue así que el Padre Bernardo Álvarez Tapia, Rector del Seminario Metropolitano, se convirtió en el obispo electo más joven de América. Y que el Padre Oscar García Barretto, quien el pasado 09 de enero había asumido como Párroco de San José de Curanilahue y Vicario Episcopal de la zona de Arauco, veía hacerse realidad las palabras que hace mucho años le había dicho el obispo de su ciudad natal: “Usted va a ser curita y también obispo”.

El Padre Bernardo comparó este hecho con la sorpresa de Jesús que sale al encuentro, irrumpiendo en la vida. “Yo creo que esa llamada del Nuncio tuvo que ver con eso, como una gran sorpresa sin duda, para nada preparada, ni esperada, ni anhelada en ningún sentido”. Si bien le expresó al Nuncio que sentía que era muy joven y que le faltaba experiencia, luego de un tiempo de oración y discernimiento reconoció y aceptó la voluntad de Dios. Tras lo cual experimentó una gran paz, tranquilidad y confianza en el Señor. Por su parte, el Padre Oscar relató que la llamada del Nuncio “fue un shock, porque primero yo no esperaba ser Vicario Episcopal y menos ser obispo, todo lo contrario”. Estaba tan impactado que tuvo dudas respecto a si realmente se trataba de Monseñor Ortega, pero al darse cuenta de que era cierto, comprendió que se trataba de la voluntad de Dios y expresó su disposición a aceptarla.

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PASTORES CON OLOR A OVEJA Luego de que se conociera la noticia, la comunidad católica de la arquidiócesis ha reaccionado con alegría y esperanza, ya que reconocen a ambos sacerdotes como hombres cercanos, transparentes y sencillos. Y, precisamente, responder al llamado del Santo Padre y ser “pastores con olor a oveja” es el gran deseo de ambos Obispos. El Padre Bernardo se refirió a la importancia de ser pastores que escuchan y en la oración disciernen la voluntad de Dios, y a la vez están muy cerca del pueblo de Dios. “Como dice tan hermosamente San Agustín sobre el ministerio episcopal, caminar con los creyentes como un discípulo más, en medio del pueblo y atendiendo a sus necesidades, dejándose acompañar, iluminar y corregir”. En este contexto, afirmó que están “disponibles para ustedes, para el servicio a la Iglesia y poder encarnar ojalá un corazón de Buen Pastor en medio de su pueblo”. Asimismo, el Padre Oscar expresó que es una gran responsabilidad el poder estar a la altura de lo que el pueblo de Dios espera de ellos, pero que pese a sus fragilidades desea “ser ese pastor que Cristo espera, que la Iglesia espera y que los fieles esperan”. En ese sentido, recalcó que es necesario que recen por ellos para que el Señor les dé la sabiduría y la prudencia necesaria. “Hemos descubierto la voluntad de Dios, pero no para hacer nuestra voluntad, sino para estar con ustedes y caminar junto a ustedes, ni delante ni detrás”. DESAFÍOS Entre los desafíos que deberán enfrentar los dos nuevos Obispos Auxiliares se encuentra el anuncio del Evangelio en el mundo de la juventud, que los jóvenes vuelvan a participar de la vida de las comunidades en la Iglesia, que descubran su vocación cristiana y también la vocación a la vida consagrada o sacerdotal. El Padre Oscar afirma que lo fundamental es la oración y la cercanía con los jóvenes. En ese sentido, recalca la importancia de que los vean cercanos, que vean el deseo de ser fieles a su ministerio pastoral pese a sus limitaciones, pero con la alegría de la consagración. Y también que

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OSCAR GARCÍA BARRETTO Obispo Auxiliar electo puedan percibir que estamos “siempre dispuestos a escucharlos, para acompañarlos en el camino y en el proceso de su fe”. “En la medida que les mostremos el rostro misericordioso de Dios y que realmente les mostremos la paternidad de Dios, sin lugar a dudas, se puede tocar el corazón del joven y no sólo del joven, sino de todas las otras personas que Dios pone en nuestro camino. Y así reencantar y acercar a aquellos que están lejos por diferentes motivos”, agregó. En ese contexto, el Padre Bernardo reflexionó en torno a que muchas personas se han alejado de la Iglesia, se han alejado de la fe e incluso han visto en crisis su relación con Dios, y la importancia de entrar en diálogo con ellas y acogerlas. Ambos sacerdotes coinciden en la necesidad de poner a Jesucristo en el centro, porque cuando la vida de la comunidad se centra sólo en la persona del ministro, es fácil que incluso ante pequeñas dificultades la fe se debilite. Un gran desafío eclesial consiste en centrar cada vez más toda la vida de la comunidad en el Señor, que las personas puedan conocerlo con mayor claridad y profundidad, de tal modo que Cristo esté presente en la familia, en la sociedad, en la vida de todos.


En relación a las vocaciones sacerdotales, el actual Rector del Seminario Metropolitano afirmó que son diversas las razones por las cuáles han disminuido, pero enfatizó que la necesidad del ministerio sacerdotal es evidente tanto en la atención de las comunidades como fuera de ellas, en las necesidades de creyentes y no creyentes. Esto lo considera, a su vez, como un claro indicador de que Dios sigue llamando: “Yo creo que las vocaciones también están”. “El punto está en hacer más oración, pero también en aprender a entregar este mensaje y mostrar lo bonito que es ser sacerdote (...) manifestar la belleza, la bondad, la riqueza que tiene el hecho mismo de la vocación sacerdotal. Yo creo que eso también a veces nos falta mucho, ser testigos verdaderos del gran don de Dios que hemos recibido”, destacó. PASAR LA POSTA El Padre Oscar nació en Uruguay, en una familia numerosa: son ocho hermanos. Fue en el ámbito de la vida familiar donde recibió la fe. Llegando a la adolescencia comenzó a sentir el llamado al sacerdocio, vocación que se fue reafirmando y creciendo paulatinamente. Para él fue fundamental el testimonio de vida de un sacerdote, que fue despertando en su corazón el anhelo de una vocación de entrega al servicio para el pueblo de Dios. “Yo diría que su testimonio fue el medio que Dios usó en ese momento particular, porque cuando él falleció yo tuve una experiencia que para mí marcó y marca mi vida, que era justamente como que él me pasaba la posta para que siguiera adelante”. Ese fue el “chispazo” para dar el paso, entrar en un proceso de discernimiento y descubrir que realmente ese era su camino. “A partir de ese momento, nunca me he cuestionado mi vocación, todo lo contrario. Y eso ha hecho que en ella haya ido acrecentándose el amor, la entrega, hacer la voluntad de Dios y tratando de compartir con alegría con las personas que Dios, en su Divina Providencia, me ha puesto en el camino. Cuando uno ama su vocación es feliz y puede hacer felices también a quienes lo rodean”. ¿Y SI ESTA FUERA TODA MI VIDA? El Padre Bernardo es el mayor de tres hermanos, uno de los cuales también es sacerdote de nuestra arquidiócesis. Durante gran parte de su

BERNARDO ÁLVAREZ TAPIA Obispo Auxiliar electo vida, su familia vivió muy cerca de la Parroquia Santa Cecilia, donde se inició su camino de fe. Llevaba una vida como cualquier joven de la época. Era deportista, jugaba fútbol, entrenaba rugby, se proyectaba profesionalmente, pololeaba, cultivaba la amistad e incluso se imaginaba en el futuro como un padre de familia, con muchos hijos. Pero el Señor le mostró otro camino. Estaba en la universidad cuando participó en unas misiones rurales en las comunidades de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete y fue ahí que, estando en una Vigilia Pascual, mirando una imagen de Cristo que se desplegaba en el Templo, surgió en su interior la pregunta “¿Y si esto fuera toda mi vida? ¿y si toda mi vida fuera la misión?”. Si bien volvió a su vida normal, con el tiempo este pensamiento fue madurando, la voluntad de Dios se fue haciendo nítida y tras hacer unas jornadas vocacionales, dio el paso para entrar al Seminario. “Yo creo que esta vocación es hermosa. Sin duda tiene dificultades, pero estoy convencido de que el Señor da el ciento por uno y la vida eterna” y que todo lo que ha dejado, incluso con lo maravilloso que podría haber sido, “el Señor es capaz de retribuirlo y multiplicarlo, infinitamente”.

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PARROQUIAS PILAR DURÁN

“AGRADEZCO A LA IGLESIA PORQUE ME HA PERMITIDO SERVIR” Pilar Durán es la Coordinadora del Albergue Padre Jesús Balmaseda y encargada de la Caridad de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Talcahuano, una comunidad de la que, además del albergue, dependen tres capillas: Nuestra Señora del Mar, ubicada en el Cerro La Gloria; María Reina, que está en el sector Los Lobos y Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, que queda en el Cerro Zaror.

Al conocer la parroquia encontró “un mundo de posibilidades” y fue ahí dónde descubrió su vocación de servicio. Sabe que fuera de la Iglesia podría hacer muchas acciones solidarias, pero afirma que “si no están ligadas a mi relación con Dios y la Santísima Virgen, no tienen sentido. No les encuentro el verdadero sentido”.

Tenía ocho años cuando su familia dejó la Isla Santa María para vivir en Talcahuano. Cuando llegaron, lo primero que hicieron sus padres fue inscribirla en la parroquia para que se preparara para la Primera Comunión, luego la matricularon en el colegio. “Ese deseo de mis papás me marcó profundamente: que yo primero tuviera una relación con Dios y que de ahí partiera todo lo demás. Hoy día entiendo este gesto y es una maravilla”, relata.

Tenía 14 años cuando murió su padre. Recuerda que cuando él se puso mal, ella corrió a la parroquia y entró en la gruta. Estuvo largo rato pidiéndole a la Virgen María que intercediera para que su papá se recuperara. No fue así, “pero después alguien me hizo descubrir que la Pascua de mi padre me había regalado el amor de María”.

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“DEBO SEGUIR”


“Eso es así y ha sido un vínculo indisoluble que tenemos las dos. Yo hago todo pensando en la Virgen, en cómo era, en cómo caminaba, dónde iba, cómo ayudaba, cómo estaba atenta a su Hijo. Entonces ella me impulsa mucho”, agrega. Pilar Durán está casada hace 45 años, tiene tres hijos, cinco nietos y ha sabido compatibilizar su rica vida familiar con el servicio que presta en la parroquia y el cuidado de su madre, que estaba postrada. No obstante, su madre falleció “en plena pandemia” y eso la afectó muchísimo. Recuerda que cuando venía saliendo del cementerio, se preguntaba cómo iba a seguir con su vida. Hasta ese momento había hecho todo “mecánicamente,” pero “no sabía si iba a poder seguir, si las fuerzas me iban a dar. Me veía tranquila, pero tenía un montón de preguntas en mi cabeza”. Fue en ese momento que vio a la mayoría de las personas del albergue, los “patroncitos”, formando un bloque, muy alineados. Se acercó a ellos y les preguntó qué hacían ahí, porque había Cuarentena, pero ellos como única respuesta cerraron un círculo a su alrededor y la abrazaron. Esa fue la respuesta a sus dudas. “Dije ‘esto es, esto es lo que me dice Dios, que debo seguir, debo seguir’ (...) fue súper emocionante, fue fuerte”. “MI QUERIDA PARROQUIA” Algo que Pilar Durán tiene muy claro en su corazón y que no se cansa de repetir es que es la parroquia la que le ha permitido servir y que sola no podría hacer nada. Además recuerda con cariño a los sacerdotes que la han guiado y acompañado en este camino: el Padre Jesús Balmaseda, el Padre Pepe Cabrera, el Padre Héctor Rivera y el Padre Manuel Zúñiga. En el albergue prestan servicio a personas en situación de calle y cuando alguien le dice que ella tiene facilidad para auxiliar a estas personas, ella responde que el Señor se las muestra a ella, pero no como Pilar, sino como parroquia. “¿Qué haría yo con ellos?” se pregunta. En ese contexto, cuenta que en una ocasión estuvieron todo el día en adoración al Santísimo, para luego concluir con una misa. En un momento, ella tuvo que ir a su casa a ver a su mamá y cuando iba de vuelta se encontró con una persona en situación de calle, que había estado en el

albergue. Estaba “en un estado catastrófico”, así que lo tomó y lo llevó a la parroquia. Cuando llegó, el sacerdote dijo “estuvimos todo el día adorando al Señor y la Pilar lo encontró en el camino”. “Yo lo encontré, porque el Señor me lo presentó, porque yo podía hacer algo por él en mi rol de servidora de la parroquia, mi querida parroquia”, enfatiza. LABOR SOCIAL DE LA IGLESIA “Nuestra parroquia estuvo más abierta que nunca durante la pandemia. La gente decía que las iglesias estaban cerradas, pero nosotros nunca estuvimos más abiertos que en ese tiempo”, afirma. La encargada de la Caridad de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen dice que al principio de la pandemia “no había bonos ni nada, la gente se quedó encerrada y ahí tuvimos que salir nosotros”. Recuerda que fue doloroso ver a los niños alrededor de las ollas comunes, “ver que los niños dependían de eso, en un país donde no debería pasar” fue muy fuerte para ella. Asimismo, le preocupa el alto número de adultos mayores que hay en el albergue. “Las familias se están deshaciendo de ellos, sencillamente dejándolos botados en cualquier parte, en un paradero. Algunos encuentran que les han vendido su casa, hay historias muy fuertes”. En ese contexto, destaca la labor de la Iglesia, especialmente a través de la Vicaría de la Pastoral Social, y la ayuda que les brindan. “Para mí han sido personas muy importantes en mi formación también”, porque les entregan orientación y también contención. Pilar Durán afirma que la labor de la Iglesia es muy importante, porque la gente está sola, “no tiene a nadie más y la Iglesia es el primer lugar donde acuden. Y nosotros nos dimos cuenta de eso, sobre todo en la pandemia”. Además, resaltó el hecho de que “la Iglesia no pregunta de qué religión son, no ayuda sólo a los suyos, los ayuda a todos, porque todos son suyos, somos la Iglesia universal. Entonces la Iglesia no puede dejar de hacer la labor social que hace, es imposible”.

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ACTUALIDAD TOMAS DE POSESIÓN DE PARROQUIAS

OCHO SACERDOTES TOMARON POSESIÓN DE SIETE PARROQUIAS Y UNA CUASI PARROQUIA EN LA ARQUIDIÓCESIS DE CONCEPCIÓN Entre los meses de enero y marzo de este 2022, fueron ocho las comunidades que recibieron a sus nuevos párrocos en la Arquidiócesis de la Santísima Concepción. Se trata de las parroquias San José de Curanilahue, San José de Arauco, San José de Talcahuano, San Sebastián de Yumbel, Sagrados Corazones de Talcahuano, Nuestra Señora del Carmen de Cañete, Nuestra Señora de Lourdes de Concepción y la cuasi parroquia Cristo Peregrino del Valle Araucano.

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SAN JOSÉ DE CURANILAHUE Fue el domingo 9 de enero, que el Padre Oscar García tomó posesión de la Parroquia San José de Curanilahue, hasta donde llegó acompañado de fieles de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete, quienes fueron “a dejar” a su antiguo párroco.

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La comunidad parroquial lo recibió con mucho cariño, destacando su alegría y sencillez, e incluso le dieron la bienvenida con una serenata con mariachis. En la instancia el Padre Oscar expresó su agradecimiento a Dios, también las muestras de cariño y enfatizó su intención de servir y caminar junto a la comunidad, “dispuesto a aceptar también las correcciones en la caridad”.


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CRISTO PEREGRINO La tarde del domingo 9 de enero el Padre Pablo Leiva tomó posesión de la Cuasi Parroquia Cristo Peregrino en el Valle Araucano, que está conformada por nueve comunidades y se vislumbra como una parroquia misionera, donde la idea es vivir la invitación del Papa Francisco a ser una Iglesia en salida.

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Fieles de la Parroquia San José de Curanilahue acompañaron a su antiguo párroco a su nuevo destino. Mientras que los miembros de las comunidades del Valle Araucano lo recibieron con alegría y esperanza. En la instancia, el Padre Pablo manifestó su deseo de trabajar con diálogo, con discernimiento y escuchando a todos “para que vayamos juntos haciendo vida esto de ser una comunidad fraterna, acogedora y al servicio de todos”.


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SAN JOSÉ DE ARAUCO A las 18:00 horas del sábado 15 de enero, el Padre Daniel Mavingidi tomó posesión de la Parroquia San José de Arauco, donde previamente había sido Vicario, por lo que la comunidad valoró su permanencia, destacando su cercanía con las personas.

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En la instancia, el Padre Daniel manifestó su emoción y reflexionó en torno al gran desafío que implica asumir como párroco, señalando que pese a veces sentirse indigno de esta responsabilidad, se trata de una llamada del Señor. “Sueño con una parroquia donde haya mucha participación litúrgica, quiero una parroquia donde haya vida y donde se refleje una verdadera fraternidad y la Iglesia como una familia”, expresó.


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NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE CAÑETE La mañana del sábado 15 de enero, el Padre Gilberto Matuz tomó posesión de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete, donde estuvo dos años como Diácono y luego fue acogido tras su ordenación sacerdotal.

El Padre Gilberto mostró su agradecimiento y señaló que se trata de un desafío enorme. En ese contexto, dijo a la comunidad que deben sentirse como parte de un camino común y comprender que “el Señor nos ha llamado a su Iglesia para ser servidores. Recogimos La comunidad parroquial manifestó su la herencia y somos los continuadores de la alegría por su permanencia y miembros de la tarea evangelizadora”. Pastoral Mapuche realizaron una rogativa y expresaron sus buenos deseos para el nuevo Párroco, quien es de origen mapuche.

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SAN SEBASTIÁN DE YUMBEL La tarde del sábado 22 de enero, el Padre José Luis Roldán tomó posesión de la Parroquia San Sebastián de Yumbel y asumió como Rector del santuario, tras dejar la Parroquia San José de Arauco.

“Creo firmemente que podemos ser una Iglesia de hermanos, una Iglesia colaboradora de servidores”, enfatizó.

Los miembros de la comunidad recibieron con esperanza y alegría al nuevo párroco, El Padre José Luis expresó su agradecimiento quien se suma a la labor que realizan el Padre y entusiasmo, señalando que cree que cada Héctor Mora, el Padre Francisco Roussel y el día el Señor sopla en su corazón la vida, la Padre Sebastián Kubingila en Yumbel y las esperanza, las ganas de compartir. comunidades aledañas.

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SAN JOSÉ DE TALCAHUANO El domingo 23 de enero tomó posesión de la Parroquia San José de Talcahuano el Padre César Bello, quien fue Párroco de San Juan de Mata de Concepción, cargo que dejó para asumir como parte del Equipo de Formadores del Seminario Metropolitano.

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La comunidad recibió con mucha esperanza al Padre César, pues llevaban más de tres años sin contar con un Párroco, y agradecieron la ayuda de todos los sacerdotes que los acompañaron durante ese tiempo. El Padre César expresó su entusiasmo y ganas de conocer y trabajar con la comunidad. En ese contexto, los invitó a “que vayamos también creciendo en la amistad con Dios y desde allí iremos escuchando lo que Dios nos pide conjuntamente para esta comunidad parroquial de San José”.


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SAGRADOS CORAZONES DE TALCAHUANO La mañana del sábado 5 de marzo tomó posesión de la Parroquia Sagrados Corazones de Talcahuano el Padre Pedro Gómez, tras dejar la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Concepción.

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Fieles de Lourdes lo acompañaron a su nuevo destino y manifestaron su agradecimiento por el tiempo que estuvo con ellos. Mientras que la comunidad de Sagrados Corazones lo recibió con alegría y con los brazos abiertos, dispuestos a orar por él y apoyarlo en todo. El Padre Pedro agradeció el cariño de la comunidad y afirmó que confía en que “el Señor me ayudará a poder realizar bien esta tarea, donde nos invita a caminar juntos como Iglesia sinodal”.


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NUESTRA SEÑORA DE LOURDES DE CONCEPCIÓN La tarde del domingo 6 de marzo tomó posesión de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Concepción, el Padre Claudio Soto, tras dejar la Parroquia Sagrados Corazones de Talcahuano.

pues fue “en esta comunidad donde yo comencé a participar en la Iglesia” y donde “sentí el llamado del Señor a la vida sacerdotal. Así que este momento tiene un significado muy emotivo”.

El Padre Claudio expresó que volver a esta parroquia tiene un significado especial,

Los miembros de la comunidad agradecieron su llegada y lo recibieron con mucha alegría y la disposición necesaria para trabajar juntos.

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TESTIMONIO VOCACIONAL SANTIAGO HAMEAU

Me han pedido dar un pequeño testimonio vocacional que ahora intentaré entregar de la forma más breve y clara posible. Mi nombre es Santiago Hameau, tengo 30 años, y soy el sexto hijo de una familia de 11 hermanos. Nací en Viña del Mar, pero al poco 40

tiempo nos trasladamos a Concepción donde he vivido la mayor parte de mi vida. Crecí en una familia católica, sin embargo, nunca estuvo en mis planes el ser sacerdote (ahora veo que sí lo estaba en los planes de Dios). Entonces ¿qué ocurrió?


“Señor, yo quiero hacer cualquier cosa que Tú me pidas…menos ser sacerdote, porque es muy fome”. Debo haber estado en octavo básico cuando hice esa “oración” en la capilla de mi colegio sin tener idea de que Dios se encargaría de llevarme por un camino distinto al que tenía pensado. “Porque mis caminos no son vuestros caminos”, dijo Dios por boca del profeta Isaías. Al salir del colegio, como todo joven, tuve que tomar la decisión de qué carrera estudiar. Como a muchos les suele pasar, no tenía mucha claridad, pero finalmente, con el apoyo de mis padres, decidí entrar a la carrera de Cine o, como también le llaman, Comunicación Audiovisual. ¿Qué es lo que buscaba? Fama, dinero, placer y poder. Como se darán cuenta, en esos objetivos, no aparece por ningún lado hacer “la voluntad de Dios” o algún tipo de ayuda social. No, simplemente “YO” y mi círculo más cercano. Ese año de estudio tuve buenos y malos momentos, alegrías y dudas, pero lentamente el Señor me fue mostrando que la verdadera felicidad solo se encuentra en Él y no en las cosas que este mundo tiene para ofrecer (aunque, ciertamente, hay muchas cosas positivas y valorables en esta tierra). Recuerdo que un día saliendo de la universidad, me detuve un momento porque sentí como si alguien hubiese puesto un pensamiento delante de mí, un recuerdo de una película infantil que vi muchas veces cuando era pequeño, sobre la vida de San Francisco Javier. En tal escena, se mostraba la conversación con otro santo, Ignacio de Loyola, que le decía a Francisco una frase del Evangelio: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?” (Mc 8,36). Desde el momento en que llegó a mí ese pensamiento, lentamente vería cómo mis antiguas aspiraciones se irían desmoronando. Así, aunque tímidamente, comenzaría a preguntar a Dios sobre algo qué creí que ya estaba resuelto: “Señor, ¿qué quieres de mí?”. De esa manera empecé el discernimiento hacia el sacerdocio.

Cuando finalmente fui aceptado para iniciar la formación, entré junto con otros 11 compañeros (esa cantidad ya me hablaba de la sabiduría y bondad de Dios que me sacaba de mi familia de 11 hermanos y me ponía en otra). A medida que pasaban los años, ese grupo fue reduciéndose poco a poco hasta que en el último año ya solo quedábamos dos: Sebastián Uribe (seminarista de Chillán) y yo. Al constatar esa realidad, tenía sentimientos encontrados: Tantos compañeros que tenían muchos más dones, más inteligentes, más caritativos, más atentos a las necesidades de los demás, con más habilidades sociales y, sin embargo, he quedado yo. Ahora entiendo que, muchas veces, Dios elige a los menos capaces para que quede claro que toda obra buena proviene de Él y de nadie más. Ya he terminado los 7 años de formación y debo decir que no ha sido fácil. Me faltarían manos para contar todos los tropiezos y dudas que he tenido durante este tiempo. Al final me doy cuenta que yo no he sido fiel, Dios lo ha sido conmigo, y basta con eso para caminar tranquilo. Es un don y una gracia inmerecida el haber sido llamado al sacerdocio, pero también es una responsabilidad muy grande. Actualmente solo hay dos seminaristas en formación (¡¡dos!!): Fabián Fernández y Felipe Giacaman, ambos pertenecientes a nuestra Arquidiócesis de Concepción. Les pido oración no solo por ellos sino por todos los que tal vez sienten el llamado de Dios, pero las múltiples dudas les impiden tomar una firme decisión (hay que ser valiente para tomarla). Si alguien leyera estas breves palabras y siente o ha considerado alguna vez la posibilidad de la vida consagrada sepa que Dios no nos quita nada, y lo da absolutamente todo: “Si hoy escuchan su voz no endurezcan el corazón” (Hb 3,15).

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VOCACIONES

b a l P o e L r e d i v a a P

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El Padre Pablo Leiva es el mayor de cuatro hermanos y hace sólo algunos meses sus padres cumplieron 60 años de matrimonio. Cuando era adolescente participaba en el Movimiento Apostólico de Adolescentes y Niños en la Parroquia La Ascensión del Señor. En ese contexto nació su vocación, “sirviendo como cualquier joven en mi comunidad parroquial”. Tenía entre 16 y 17 años cuando comenzó a llamar su atención el trabajo que realizaban los sacerdotes y seminaristas. Y fue durante unas misiones en Pehuén que empezó a despertar en él la pregunta “¿Por qué yo no?”. “En el discernimiento descubrí que era un llamado que Dios me hacía y la verdad es que no me costó mucho responderle que sí a Jesús” y a los pocos meses de cumplir los 18 años entró al Seminario. VALE LA PENA JUGARSE POR CRISTO “El sacerdocio es una vocación, no es algo que uno elige. Yo no elijo ser sacerdote, Dios me llama a ser sacerdote y eso es muy importante”, precisa el Padre Pablo e invita a quienes sienten este llamado y sienten que pueden entregar su vida a Dios y al prójimo, a hacer un discernimiento y ver si realmente se trata de un llamado del Señor. “Y yo les digo que si lo descubren, si experimentan en su vida que Dios los llama, no pierdan la oportunidad de ser felices (...) porque este es un camino maravilloso, que hace feliz. No porque uno tenga todo ni porque lo pase siempre bien, sino porque aquí uno descubre que ama, que puede ser importante en la vida de otro, porque escucha, porque acompaña, porque entrega a Dios”. En ese sentido, explica que el sacerdote está llamado a ser “el hombre que entrega a Dios, que hace presente a Dios en la vida de las personas” y que no son trabajadores sociales, ni constructores, ni agentes económicos, sino pastores, “hombres que intentamos vivir nuestra vida de fe cada día”, buscando estar cerca de Dios con el fin de “servir y de entregarnos a los demás”. “Vale la pena jugarse por Cristo”, porque la gente está con sed de Dios y la vida no está en guardarla para uno, sino que está en entregarse.

LUCES Y SOMBRAS El Padre Pablo reconoce que en la vida del sacerdote hay luces y sombras, sin embargo dice que es en el momento del dolor cuando hay que buscar en el Señor el consuelo y la ayuda. “El mismo Señor nos invita a que en medio de los cansancios, de los agobios, de los dolores y las tristezas vayamos a Él”, porque en Jesús encontraremos consuelo y descanso y “eso es lo que uno experimenta”. “Y momentos bonitos, hay muchos. A mí lo que más me gusta es tratar de llegar a la gente, compartir la fe y la tarea misionera”, destaca. En ese sentido, comenta que le alegra poder llegar a una casa, entregar consuelo, visitar a un enfermo y darle los sacramentos, “sentir que esa persona encuentra paz, recibe una palabra de aliento. Y después de la visita ver en esa persona una sonrisa. Eso es lo que a uno le da sentido y mucha alegría”. “Cuando he logrado que a través de mí, Dios le dé a una persona más ganas de vivir y más alegría, eso para mí es todo y en eso encuentro la plena alegría y felicidad”. MÁS DE 30 AÑOS DE SACERDOCIO El Padre Pablo Leiva fue ordenado sacerdote en 1988 y su primera parroquia fue Natividad de María en Concepción. Luego fue trasladado a la Parroquia Dulce Nombre de María de Ñipas, posteriormente a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Florida. Después le solicitaron trabajar con los jóvenes en el Departamento de la Pastoral Juvenil y ser Párroco en Nuestra Señora de la Candelaria de San Pedro de la Paz. Posteriormente fue trasladado a la Parroquia Santa Cecilia de Talcahuano y luego a la Parroquia San Juan de Mata de Concepción, donde vivió el terremoto de 2010 y trabajó junto a la comunidad en la reconstrucción del templo y la casa parroquial. En diciembre de 2013 fue nombrado Párroco de San José de Curanilahue y este 2022 asumió la cuasi Parroquia Cristo Peregrino en el Valle Araucano, que está llamada a ser una parroquia misionera, que sale al encuentro de los hermanos.

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l e M i n a a v D in e


El Padre Daniel Mavingidi es originario de la República Democrática del Congo. Cuando él era niño su padre se hizo musulmán y él, junto a sus hermanos, lo acompañaban en sus oraciones. Sin embargo, también participaban en la misa dominical junto a su madre, que era muy católica. Era muy buen alumno y los profesores le propusieron a su madre que entrara al Seminario Menor, “porque era la escuela donde se enseñaba mejor, no sólo la enseñanza oficial, sino que también los valores”. Su padre había muerto hace poco tiempo y su madre decidió enviarlo a estudiar allí. “Yo me fui al Seminario Menor siendo un poco musulmán, porque recuerdo que me fui con mi alfombra chiquitita y mi tasbih. Ahí descubrí muchas cosas”. Cuando terminó sus estudios llegó el momento de decidir si continuar o no su camino al sacerdocio. Pese a que tenía muchas dudas, optó por ingresar al Seminario Mayor. “Me acompañaba mucha incertidumbre, muchas dudas, pero igual seguía mi formación y trataba de ponerme a la altura de lo que esperaba de mí la diócesis, siempre sacando buenas notas y comportándome bien”. Fue en esa época que murió su hermano mayor, que tenía sólo 40 años de edad y que recientemente había iniciado un trabajo luego de años de esfuerzo y estudio. “Para mí fue un momento muy duro, en que todo lo que había en el mundo perdió sentido”, relata. No obstante, fue entonces cuando en su corazón decidió firmemente continuar su preparación al sacerdocio. En medio de la oración y el discernimiento, también hubo situaciones que al recordarlas le causan algo de risa y cierta emoción. Recuerda que en su pieza tenía una pequeña gruta y que bajo esa gruta puso condiciones. “Esas condiciones eran para mí como señales, que si se cumplían significaban que el Señor me llamaba al sacerdocio. Curiosamente se cumplieron todas. Algunas antes, otras después de mi ordenación, pero todas se cumplieron y para mí era claro que tenía que ser sacerdote”.

UN SUEÑO Uno de los sueños del Padre Daniel es que en un niño surja la vocación sacerdotal, debido a la experiencia de ver cómo él vive el sacerdocio. Esto tiene relación con una historia que le contó su madre, quien asegura que cuando él era niño, manifestó su deseo de ser sacerdote tras conocer a uno que estuvo en su casa. “Me gustaría de verdad que un joven tenga esa vocación (...) Yo animaría de verdad a un niño que quiera ser sacerdote, lo cuidaría para que mañana sea un buen sacerdote. Es el sueño que tengo y trato de acercarme, para que mi estilo de vida, mi forma de vida sea una interpelación para ellos”. El Padre Daniel asegura que está muy feliz de ser sacerdote y que nunca se ha arrepentido “ni por un solo segundo” de su vocación. Afirma que lo más bonito -y algo que vive todos los días- es el cariño de la gente y la alegría de encontrar, donde sea que vaya, una familia. Asimismo, destaca la alegría de animar a la gente, fortalecerla, visitar a los enfermos y sentirse tan cansado al final del día que a veces lo sorprende el sueño, pero “feliz de haber hecho lo que debo hacer. Esa es mi alegría”. CONFIAR EN DIOS El Padre Daniel fue ordenado sacerdote en la Arquidiócesis de Kinshasa, donde fue formador en el mismo Seminario Menor en que estudió. Años más tarde, su obispo lo eligió para que hiciera una experiencia sacerdotal misionera en nuestro país. Durante cuatro años estuvo en la Parroquia Santa Rosa de Lima en Lebu, luego fue trasladado a la Parroquia San José de Arauco, donde fue Vicario Parroquial y el pasado 15 de enero fue nombrado Párroco. Al principio tuvo miedo, pues “es una responsabilidad grande llevar al pueblo de Dios por el buen camino. Reflexioné mucho, lo pensé mucho, pero al final me di cuenta de que lo que tenía que hacer es confiar en Dios, confiar en mí mismo, confiar en la gente y tratar de corresponder día tras día a lo que la gente espera de mí como sacerdote”.

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FIELES PARTICIPARON CON DEVOCIÓN Y ALEGRÍA EN FESTIVIDADES RELIGIOSAS

SAN SEBASTIÁN DE YUMBEL Debido al contexto de pandemia y con el fin de evitar aglomeraciones, el Santuario San Sebastián permaneció cerrado durante la festividad del 20 de enero, sin embargo los fieles tuvieron la oportunidad de participar de forma online de las misas que se realizaron.

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Además, numerosos fieles se hicieron presentes en el campo de oración durante los días previos y posteriores al cierre del recinto.


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NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA La Festividad de Nuestra Señora de la Candelaria se realizó al aire libre la tarde del 2 de febrero, en el santuario ubicado en San Pedro de la Paz. La celebración comenzó con un baile religioso, luego los fieles participaron en la misa presidida por el Padre Mauricio Aguayo y finalmente salieron en la tradicional procesión, que debido a la pandemia este 2022 fue sustituida 48una caravana de vehículos con glopor bos blancos.


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NUESTRA SEÑORA DE LOURDES La Festividad de Nuestra Señora de Lourdes se celebró la tarde del 11 de febrero en la parroquia del mismo nombre, 50 en el sector Pedro de Valdivia de ubicada Concepción.

Luego de la Novena y tras escuchar la historia de las apariciones de la Virgen María a Santa Bernardita Soubirous, los fieles participaron en la misa presidida por el Padre Pedro Gómez, quien dio el sacramento de la Unción de los Enfermos a los asistentes. Al terminar la misa, el sacerdote bendijo e hizo entrega de los uniformes para los voluntarios de la Pastoral de la Salud de la parroquia.


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VICARÍA EDUCACIÓN

POR UNA FORMACIÓN INTEGRAL

Y ACOMPAÑAMIENTO DE LA 52 COMUNIDAD EDUCATIVA


Cumplir con la misión evangelizadora de la Iglesia de Concepción, en el mundo educativo de la Arquidiócesis, es el objetivo principal de la Vicaría Episcopal para la Educación. En ese contexto, entre sus principales funciones se encuentran acompañar y motivar a las comunidades educativas en sus procesos pedagógicos, formativos y espirituales. Este 2022, con el regreso a clases presenciales, el propósito de la Vicaría se vuelve imprescindible, debido a que la educación tradicional se ha enfrentado a diversas transformaciones. Existe la necesidad de centrar la atención en la innovación educativa, logrando así competencias para la vida, en una ciudadanía responsable, cuyo foco sea el amor y la afectividad. En este proceso es fundamental el rol que cumplen las familias, que en palabras del Papa Francisco están “llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro”. Así también lo cree la delegada Episcopal para la Educación, Adriana Fernández, quien además pone énfasis en la importancia de velar por una sana convivencia y el respeto por cada persona:

Fernández comentó que es fundamental la escucha activa y aprovechar este momento de incertidumbre y crisis: “Depende de nosotros si sabemos dialogar, si somos conscientes para reconvertir la incertidumbre en espacios intencionados para una formación integral, que nos lleve a ser más humanos, con la sensibilidad teológica que nos constituye como pueblo de Dios”. Asimismo, agregó, se trata de generar una “casa de puertas abiertas”, en donde el acoger es una prioridad y nadie sobra, situando en el centro a la persona, su formación integral y posibilitar el aprendizaje de todos. “Actualmente hemos logrado hacer comunidad con 31 Colegios Católicos, aún así nuestro desafío es llegar a la mayor cantidad de establecimientos, sobre todo los más vulnerables, Queremos ser un apoyo y acompañar a estudiantes, docentes, padres y apoderados, es decir, a toda la comunidad educativa”. Además, la Vicaría de Educación, desempeña un papel crucial al acompañar a los docentes, quienes, frente a un escenario incierto, “han dado lo mejor de sí para llevar adelante la continuidad del proceso de aprendizaje de sus alumnos”, finalizó.

“Esto se logra estableciendo preocupación por cada uno de los integrantes de la comunidad y sus entornos, ya que cada acción puede repercutir en el otro. Bajo dicha perspectiva damos real importancia al trabajo y aprendizaje colaborativo”. En la Vicaría de Educación, hacen suyo el llamado del Santo Padre a “una nueva educación que fomente la trascendencia de la persona humana, el desarrollo humano integral y sostenible, el diálogo intercultural y religioso, la salvaguardia del planeta, los encuentros por la paz y la apertura a Dios”. “Esto implica considerar los distintos espacios públicos y roles, cruzar la información disponible, compartir las buenas prácticas, colaborar institucionalmente y valorar el diálogo como proceso permanente”, expresó la delegada Episcopal. Lo anterior, beneficia el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, quienes tendrán las herramientas para construir una sociedad más justa, humana y solidaria. Para ello, Adriana

ADRIANA FERNÁNDEZ Delegada Episcopal.

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FUNDACIÓN EDUCACIONAL FUNDACIONES EDUCACIONALES COMIENZAN

EL DESAFIANTE AÑO ACADÉMICO 2022

El 2 de marzo, los estudiantes desde Prekínder hasta Cuarto Medio iniciaron su año escolar 2022, el que se desarrollará de forma presencial en las salas de clases, dejando atrás la modalidad híbrida y las clases online. Esto conlleva nuevos desafíos para la comunidad educativa, pues no se trata de regresar a las prácticas pedagógicas previas a la pandemia, sino de aprovechar aquellas herramientas adquiridas du-

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rante estos dos años, para impulsar con fuerza una nueva forma de educar, en la que la tecnología se convierte en un potente instrumento, lo que hace necesario capacitar su uso. En este contexto, el equipo de rectores de los 10 colegios pertenecientes a las Fundaciones Educacionales Cristo Rey y La Asunción participaron de la primera reunión del directorio de los Colegios del Arzobispado de Concepción, con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos educativos y pastorales que demanda el regreso a clases presenciales.


Durante la jornada, los participantes pudieron compartir experiencias y trazar líneas de lo que será el trabajo para este 2022. Tras la actividad, el presidente del directorio de las fundaciones, Jorge Fuentealba, se refirió al objetivo de la reunión: “El primer objetivo era plantear problemas, saber lo que pasa en cada colegio y comenzar a definir los caminos a seguir. Hay un contexto de mucha incertidumbre, por eso estamos levantando desafíos según la contingencia”, expresó Jorge Fuentealba. La instancia contó con la participación del Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomali, quien motivó a los rectores a continuar con el trabajo realizado, con la finalidad de Educar, Evangelizar y Servir, características principales de los colegios de las Fundaciones Educacionales Cristo Rey y La Asunción.

José de Cañete, Cristian Acuña, entregó su apreciación de la jornada, la cual “fue muy provechosa para nosotros, ya que tuvimos la oportunidad de conversar en conjunto con parte del directorio de las fundaciones. Gracias a esto fue posible trabajar las fortalezas y debilidades de cada uno de los colegios y cómo abordarlas”, concluyó. Asimismo, el rector del Instituto San Sebastián, Miguel Castillo, expresó que: “Creo que fue una jornada muy provechosa, nos permitió replantearnos los principales objetivos, metas y desafíos que tienen los colegios de la fundación para la formación de nuestros estudiantes y dar sentido a lo que hacemos.

“Somos una comunidad educativa con un norte muy claro, transmitir el Evangelio y los valores humanos, que tienen que ver con el respeto a la dignidad humana y preparar personas que puedan ser un aporte para el futuro del país. Por lo tanto, reflexionar desde realidades tan distintas siempre es importante”, reflexionó Monseñor Chomali. En este sentido, el rector del colegio Instituto San

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DECRETOS DECRETO 037/2021 13 de diciembre de 2021 1. NOMBRO, como Presidente y Representante Legal, con todas las facultades, derechos y obligaciones que los estatutos de AMAC PARROQUIAL, RUT N° 72.241.400-4 confiere, al Presbítero Pedro Luis Gómez Díaz, cédula nacional de identidad N° 11.571.476-7. DECRETO 039/2021 30 de diciembre de 2021 1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia San José de Curanilahue, RUT. N°80.066.526-4, del Decanato Arauco, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. Oscar Walter García Barretto, cédula de identidad extranjero N° 14.627.515-K, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos. 2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 9 de enero de 2022, a las 11:00 hrs., en el templo parroquial donde será presentado a la comunidad parroquial. DECRETO 040/2021 30 de diciembre de 2021 1. ERÍJASE la Cuasi Parroquia “Cristo Peregrino” de la Comuna de Arauco emplazada en el sector Valle Araucano que comprende el territorio que nace en el límite provincial entre Concepción y Arauco por el Norte; el río Carampangue por el Sur y el Oeste; y al Este con el límite de la comuna de Santa Juana.

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2. La nueva Cuasi Parroquia será parte de la Vicaría de Arauco y se regirá por todo lo que establece el Derecho de la Iglesia. DECRETO 041/2021 30 de diciembre de 2021 1. NÓMBRESE Cuasi Párroco de la Cuasi Parroquia “Cristo Peregrino” de la Comuna de Arauco, en la Vicaría de Arauco, por un periodo de seis años, al Rvdo. Pbro. Pablo Alejandro Leiva Rojas, cédula de identidad nacional N° 9.334.787-0, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna. 2. ENCÁRGUESE a la Curia Arzobispal dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fé y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 09 de enero de 2022, a las 17:00 hrs., en la Capilla de Laraquete donde será presentado a la comunidad. DECRETO 042/2021 30 de diciembre de 2021 1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia San José de Arauco, RUT. N° 80.066.524-8, del Decanato Arauco, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. Daniel Mavingidi Dialufuma, cédula de identidad extranjero N° 25.262.532-1, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos. 2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 15 de enero de 2022, a las 18:00 hrs., en el templo parroquial donde será presentado a la comunidad parroquial.


DECRETO 043/2021 30 de diciembre de 2021 1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete, RUT. N°80.066.5256, del Decanato Arauco, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. Gilberto Alejandro Matuz Aburto, cédula de identidad nacional N° 12.991.468-8, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos. 2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 15 de enero de 2022, a las 12:00 hrs., en el templo parroquial donde será presentado a la comunidad parroquial. DECRETO 001/2022 06 de enero de 2022 CONCEDEMOS la facultad para administrar el Sacramento de la Confirmación, el día 09 de enero de 2022, en la Parroquia San Juan Evangelista de la comuna de Lota, al Rvdo. Pbro. Alberto Correa Ángel, cédula de identidad extranjero N°9.907.243-1, a los candidatos a este sacramento. El presbítero facultado celebrará el rito de acuerdo al Ritual de Confirmación, aprobado por la Conferencia Episcopal de Chile. DECRETO 002/2022 06 de enero de 2022 1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia San Sebastián, de Yumbel, RUT. 80.066.521-3, del Decanato Rural, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. José Luis Roldán Solís, cédula de identidad extranjero número 14.742.646-1, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos. 2. LO NOMBRAMOS, también, Rector del Santuario San Sebastián de Yumbel (RUT. 73.371.100-0), con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia y los estatutos del Santuario asigna al rector. 3. LO NOMBRAMOS, además, Administrador Parroquial, sede vacante, de las Parroquias San Luis Gonzaga de Rere (RUT. 80.066.529-9) y San José de Tomeco (RUT. 80.066.530-2) por un período de ad nutum episcopi, con todas las facultades y obligaciones

correspondientes según lo establecido en los cánones 539 y 540. El presente nombramiento de Administrador entrará en vigor a partir del 22 de enero de 2022. 4. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 22 de enero de 2022, a las 18:00 hrs., en el templo parroquial de San Sebastián de Yumbel, donde será presentado a las comunidades parroquiales. DECRETO 003/2022 07 de enero de 2022 1. NÓMBRASE, Administrador Parroquial, sede vacante, de la Parroquia Santa Filomena, del Decanato Rural, RUT. N° 80.066.531-0, al Rvdo. Pbro. José Luis Roldán Solís, cédula de identidad extranjero N°14.742.646-1, por un período ad nutum episcopi, con todas las facultades y obligaciones correspondientes según lo establecido en los cánones 539 y 540, exceptuadas aquellas que serán delegadas a los Delegados Pastorales que en este mismo acto serán nombrados. El presente nombramiento entrará en vigor a partir del 22 de enero de 2022 y, si no se dispone lo contrario, será eficaz hasta el acto de la toma de posesión de un nuevo párroco. 2. NÓMBRASE, Delegados pastorales para la administración parroquial de la Parroquia Santa Filomena de la comuna de Cabrero, del Decanato Rural, N° 80.066.531-0, a don Paul Nicolas Fréderic Cruse, Pasaporte de la República Francesa N° 21CE46678, y a doña MarieLiesse Anne Morellec, Pasaporte de la República Francesa N° 21CF65432, por un período ad nutum episcopi, con todas las facultades y obligaciones que el oficio impone. El presente nombramiento entrará en vigor con fecha 22 de enero de 2022 y, si no se dispone lo contrario, será eficaz hasta el acto de la toma de posesión de un nuevo párroco. 3. En la administración parroquial, junto con considerar la Legislación Universal y de la Iglesia en Chile, se deben seguir los lineamientos tanto de los Estatutos de los Consejos Económicos parroquiales y de las líneas pastorales del último Sínodo Diocesano, así como el Convenio y Reglamento adjunto a este decreto.

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DECRETO 004/2022 10 de enero de 2022

DECRETO 006/2022 22 de febrero de 2022

1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia San José de Talcahuano, RUT. N° 80.066.516-7, del Decanato Talcahuano, por un período de seis años, al Pbro. Cesar Osvaldo Bello Recabal, cédula de identidad nacional N° 13.507.494-2, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos.

1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia Sagrados Corazones de Talcahuano, RUT. N°82.967.7008, del Decanato Talcahuano, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. Pedro Luis Gómez Díaz, cédula de identidad N° z11.571.476-7, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos.

2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 23 de enero de 2022, a las 19:00 hrs., en el templo parroquial San José de Talcahuano, donde será presentado a las comunidades parroquiales.

2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 5 de marzo de 2022, a las 12:00 hrs., en el templo parroquial donde será presentado a la comunidad parroquial.

DECRETO 005/2022 18 de enero de 2022 CONCÉDASE Licencia para que, en la casa parroquial de la Cuasi Parroquia “Cristo Peregrino” de la comuna de Arauco, sea constituido un oratorio privado. Una vez bendecido (can. 1229), el Oratorio será considerado un lugar sagrado reservado sólo para el culto divino y no puede ser utilizado para usos profanos sin la autorización del Ordinario del lugar (can. 1224 § 2). CONCÉDASE, además, la autorización para conservar el Santísimo Sacramento en el Oratorio, precisando que: 1º al menos dos veces al mes, si es posible, se celebre allí la Misa (can. 934 § 2); 2º de día y de noche debe lucir la lámpara especialmente prevista delante del sagrario (can. 940); 3º esté guardada con especial cuidado la llave del sagrario (can. 938 § 5); 4º las Hostias consagradas deben renovarse con frecuencia (can. 939); 5o sean observados los otros requisitos de la legislación eclesiástica en relación a la custodia y al culto de Santísimo Sacramento.

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DECRETO 007/2022 22 de febrero de 2022 1. NOMBRAMOS, Vicario Parroquial de la Parroquia Sagrados Corazones de Talcahuano, RUT. N°82.967.700-8, del Decanato Talcahuano, por un por un período “ad nutum episcopi”, al Rvdo. Pbro. Claudio Alejandro Placencia Cisternas, cédula de identidad N°14.373.043-3. Este presente nombramiento entra en vigor con la fecha suscrita e incluye la asunción de todos los derechos y obligaciones inherentes al oficio. Además de sus Licencias Ministeriales, por todo el tiempo que desempeñe este cargo, se le concede delegación general para asistir matrimonios en dicha jurisdicción parroquial. El nuevo Vicario Parroquial observará las normas de Derecho Canónico y la legislación diocesana que afectan a su misión, prestando la debida cooperación necesaria al párroco. DECRETO 008/2022 22 de febrero de 2022 1. NOMBRAMOS, Párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Concepción, RUT. N° 80.066.554-K, del Decanato Bío Bío, por un período de seis años, al Rvdo. Pbro. Claudio Enrique Soto Helfmann, cédula de identidad nacional N° 10.631.581-7, con todas las facultades, deberes y obligaciones que el derecho de la Iglesia asigna a los párrocos.


2. ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que el sacerdote nominado emita delante del Ordinario del lugar la profesión de fe y el juramento prescrito y tome legítima posesión de la Parroquia; lo que se realizará en la eucaristía del 6 de marzo de 2022, a las 19:00 hrs., en el templo parroquial donde será presentado a la comunidad parroquial.

2.-ENCARGAMOS a la Curia Arzobispal de dar ejecución a este decreto, garantizando que la nominada emita delante del Ordinario del lugar el juramento prescrito y legítimo encargo; lo que se realizará en la Capilla del Arzobispado.

DECRETO 009/2022 02 de marzo de 2022

1. NOMBRO, Presidente y Representante legal de la Fundación Veritatis Splendor, RUT. N° 65.871.670-0, al señor Alfredo Fernando García Luarte, cédula de identidad N° 10.548.186-1.

1. NÓMBRASE, vicecanciller a la Srta. Maribel Andrea Bahamondes Sandoval, cédula de identidad N°17.899.105-1, por un período ad nutum episcopi, con todas las facultades y obligaciones correspondientes según lo establecido entre los cánones 482 al 486.

DECRETO 010/2022 07 de marzo de 2022

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