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Querida Claire, Los arquitectos comparten la metáfora pesada y la resistencia del usuario pertenece al orden factual. Más que nunca tus fotografías revelan impresiones sútiles de la dominación imposible de la ciudad sobre el hombre y la subordinación de éste a fuerzas despiadadas. Jardines salvajes, huertos improvisados por todas partes y esa chapa que empalmamos, que cosemos con clavos groseros, tejados o telas de migrantes. La ciudad moderna, hinchazón despreciable, ya no es más que una inmensa chabola adornada con rascacielos gigantes, vacuidades y vanidades liberales. Cada uno lo puede notar, y nos gustaría oír la revuelta cuando por todas partes vemos la resignación. La ciudad ya no es este objeto de contestación que conocimos en los años 70. La revolución urbana suponía la dominación sobre lo territorial, una concepción del vivir juntos, una voluntad de mezclar las culturas y las funciones. Nada de eso duró . La voluntad de transformar la ciudad, de hacer de ella el tema central del cambio político, no resistió a la potencia tecnocrática, a la dominación del capital financiero en la economía ni a la globalización de los intercambios. La utopía tampoco contradijo esta impresión. El arquitecto, estrellita presumida, deja sus pequeñas alusiones finas en el paisaje: una torre fálica, una tienda en el desierto... ¡Qué lástima ver el dominio técnico de la humanidad rebajado, humillado! En cuanto a nosotros, nos contentamos con una rama de cicuta destacada en el paisaje. En efecto a Global City le gustan las florecitas. El promotor inmobiliario se convirtió a la ecología. La ciudad-capital, rumbo a la harmonía, tiene ahora un nombre: el eco-barrio o el barrio residencial financiado por la potencia pública. La ilusión del equilibrio encontrado de nuevo entre el hombre, la ciudad y la naturaleza; Abu Dhabi, « capital de la sostenibilidad ». A esa farsa, objetas la violencia de un mundo entero contenido en este bloque de ladrillos romano. ¿De qué horizonte se nutre la vista interrumpida por la línea de hormigón, la verdadera línea Maginot de lo imaginario? Los que viven allí saben que no tienen ningún derecho a otra perspectiva que la droga, la prostitución, o mejor la ayuda social. La inmensidad del mundo tachado, censurado, prohibido a la vista de la mayoría. Búnkers, trincheras, tierra de nadie, zonas desmilitarizadas, el vocabulario militar se junta con la ciudad. Ciudad es sinónimo de guerra.


querida claire  

Querida Claire,

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