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LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA (1931-1936) La II República es uno de los momentos clave de la historia contemporánea de España. El proyecto de democratización y modernización que se abre en 1931 y que tantas esperanzas despertó en amplias capas de la población española concluyó con una cruenta guerra civil. El debate sobre las razones de ese fracaso histórico sigue siendo uno de los elementos clave de la historiografía española. La II República comienza con un gobierno considerado de centro-izquierda, demócrata y reformista. Sin embargo, por diversas causas, se fue produciendo una radicalización de las posturas políticas que acabó en un enfrentamiento civil. No debemos olvidar que la República inicia su andadura en plena Gran Depresión económica mundial y en el periodo de la crisis europea de las democracias y del ascenso de los Totalitarismos (Fascismo, Nazismo y Estalinismo). La disminución del comercio exterior, de las inversiones extranjeras y de la emigración, provocaron un aumento del paro y, por tanto, de la conflictividad social. 1. LA CONSTITUCIÓN DE 1931. EL BIENIO REFORMISTA. 1.1. 1931: del Gobierno Provisional a la aprobación de la Constitución. La II República española se proclamó tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Éstas se enfocaron como un plebiscito entre los partidarios firmantes del Pacto de S. Sebastián (republicanos) y los monárquicos. Estas elecciones demostraron el aplastante apoyo popular a los republicanos en las principales ciudades (consiguieron la mayoría en 41 capitales de provincia), hecho determinante para el advenimiento del nuevo sistema de gobierno, ya que las grandes ciudades estaban menos afectadas por el caciquismo y el pucherazo (22.150 concejales proclives a la monarquía frente a 1832 republicanos). Aznar presentó su dimisión y al ser preguntado si había motivos para una crisis, contestó: “¿Crisis? ¿Qué crisis? Ya verá usted como mañana no hay crisis”. El Comité Revolucionario publicó un manifiesto en los distintos diarios exigiendo el abandono inmediato del Rey. Éste, tras constatar que el general Sanjurjo (Dtor. de la Guardia Civil) apoyaba a los republicanos, marchó al exilio la noche del 14 de abril (la República se había proclamado 1º en Eibar el día 13 y luego el 14 en las principales ciudades españolas). “..y antes de las seis de la mañana habíase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la República, y los concejales electos del domingo, por su parte, habiéndose presentado en la Casa Consistorial con la intención de hacer valer su investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesión solemne, acordando por unanimidad proclamar la República. Acto seguido fue izada la bandera tricolor en el balcón central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta desde él al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los españoles estábamos viviendo en República”. (Toribio Echeverría, Viaje por el país de los recuerdos)

Tres días más tarde sólo ABC publicó en portada el texto de la despedida del Rey. “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia. Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos. También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles”. IES “VALLE DEL TIÉTAR” - PROF. ISABEL DE LA FUENTE DÍAZ – LA II REPÚBLICA (1931-1936)

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Alfonso XIII abandonó el país sin abdicar formalmente. En enero de 1941 lo hizo en su hijo Juan. Un mes más tarde falleció a la edad de 49 años. Tras la proclamación de la República se formó un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora (conservador y católico). Este gobierno estaba formado por republicanos de izquierda y de derecha, socialistas y nacionalistas. El Gobierno Provisional debía dirigir el país hasta que hubiera un gobierno elegido democráticamente, por lo que lo primero que hizo fue convocar elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio de 1931. No obstante, el nuevo gobierno tuvo que responder desde un principio al ansia general de reformas. El ambiente social, sin embargo, se encrespó inmediatamente; a la vez que la CNT, anarquista, promovía una amplia campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo gobierno fueron inmediatos. El sector más conservador de la Iglesia puso todo tipo de trabas al nuevo ejecutivo y lo hostigaba a través de pastorales por su política laicista en materia de enseñanza y por el abandono de la financiación de la Iglesia. El viejo anticlericalismo afloró de nuevo y en mayo del 31 diversas iglesias y conventos fueron asaltados y quemados. Finalmente, en junio tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes en un ambiente de relativa tranquilidad (se eligieron por sufragio universal masculino; las mujeres podían ser elegidas pero no electoras... ¡¡cosas de la vida!!). La coalición republicana-socialista obtuvo una clara mayoría y, por tanto, el respaldo popular a la acción del Gobierno Provisional. El 9 de diciembre del 31 se aprobó la Constitución (125 artículos), de carácter democrático y avanzado. Sus aspectos fundamentales se pueden resumir así: • Soberanía popular. Se declaraba al nuevo estado español como “una república democrática de trabajadores de todas clases”. • Sufragio universal (masculino y femenino) directo. Tras un largo y complejo debate en las Cortes, las mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto (se lo debemos a Clara Campoamor, biografía interesantísima: “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”; el debate con Victoria Kent apasionante. Fue expulsada de la vida política). • Extensa declaración de derechos y libertades. ◦ Derechos civiles: divorcio, equiparación de hijos legítimos/ilegítimos. ◦ Derecho a la educación: pública, obligatoria, gratuita y laica. • Poderes del Estado. ◦ Poder legislativo. Cortes unicamerales con amplias competencias de las que depende el gobierno que es responsable ante éstas. ◦ Poder ejecutivo. Presidente de la República con escasos poderes, elegido cada 6 años. Él nombraría al Pte. del Gobierno, pero debía contar con la aprobación de las Cortes. ◦ Poder judicial. En manos de los tribunales de justicia. • Se crea un Estado unitario, pero se reconoce, por primera vez en la historia, el derecho de las regiones a establecer Estatutos de Autonomía. • Se establece un Estado laico basado en: ◦ Separación Iglesia-Estado. ◦ Desaparición del presupuesto de culto y clero. ◦ Prohibición de ejercer la educación. ◦ Establecimiento de la libertad de conciencia y de culto. • Sistema económico capitalista de mercado pero con carácter socializante y de planificación económica por parte del estado.

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1.2. El Bienio Reformista o Progresista (1931-1933). El periodo se inicia con Alcalá Zamora como Presidente de la República y Azaña como Presidente del Gobierno, formado por republicanos de izquierdas y socialistas (Largo Caballero). El gobierno inició un amplio programa de reformas que buscaban una profunda transformación de la realidad española. a.- Reforma laboral. Iniciada por el socialista Largo Caballero (ministro de Trabajo). Se estableció la semana laboral de 40 horas. Se intentó estimular el aumento de los salarios. Se regularizan los contratos y convenios y se fomenta la asociación sindical de los trabajadores. b.- Reforma educativa. El ministro Marcelino Domingo la consideró uno de los instrumentos para la regeneración cultural y social del país. El objetivo principal era promover la educación laica y liberal. • Amplio programa de construcción de escuelas y contratación de maestros y mejores salarios (aunque no fueron suficientes para sustituir a los colegios religiosos). • Creación de las Misiones Pedagógicas, inspiradas en la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza. Tenían el objetivo de difundir la cultura y la educación en el mundo rural (ej. García Lorca y su grupo de teatro La Barraca). c.- Reforma militar. El propio jefe del gobierno, Azaña, se hizo cargo del ministerio de la Guerra. Sus objetivos eran: reducir el enorme número de oficiales con una jubilación anticipada voluntaria; reorganizar la administración militar (cerró la Academia militar de Zaragoza, vivero de los sectores más golpistas, cuyo director era Franco); someter la jurisdicción militar al poder civil (se derogó la ley de Jurisdicciones); y buscar la fidelidad del ejército a la República (se exigió un juramento de fidelidad pudiendo optar los que se negaran a ello al retiro voluntario con paga completa). d.- Reforma agraria. Tenía como objetivo modernizar la agricultura y mejorar las condiciones de vida de jornaleros y arrendatarios. Se aprobó en 1932 la Ley de Bases de la Reforma Agraria que permitía la expropiación de tieras cultivadas deficientemente. El IRA (Instituto de Reforma Agraria) se encargó de ponerla en práctica, pero los procedimientos eran muy lentos y no había dinero para financiarla (había que pagar a los propietarios a los que se expropiaba). Los campesinos, decepcionados, se inclinaron hacia posturas revolucionarias y la tensión social aumentó. e.- “La cuestión religiosa”. Se tomaron una serie de medidas destinadas a reducir la influencia de la Iglesia y a secularizar la sociedad española (mayoritariamente católica). Se promulgaron una serie de leyes sobre el matrimonio civil, el divorcio y la secularización de los cementerios, la Ley de Congregaciones Religiosas... El gobierno prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza. El enfrentamiento más grave se produjo con los jesuitas, que fue disuelta y sus bienes nacionalizados. La negativa de la Iglesia a aceptar la nueva situación enfrentó a la Iglesia (personificada en el cardenal Segura, que fue expulsado de España) contra la República. f.- “La cuestión nacionalista”. En Cataluña, Maciá (ERC) proclamó la República Catalana el 14 de abril del 31, dentro de la República Federal Ibérica. Esto podía haber provocado un conflicto con la República, pero, finalmente, se llegó a un acuerdo en el que se reconoció un gobierno provisional catalán (Generalitat, con Maciá al frente), un Parlamento catalán (con Companys como presidente) y la puesta en marcha de una comisión para redactar un Estatuto de IES “VALLE DEL TIÉTAR” - PROF. ISABEL DE LA FUENTE DÍAZ – LA II REPÚBLICA (1931-1936)

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Autonomía (Estatuto de Nuria) en septiembre de 1932. Los estatutos del País Vasco y Galicia se aprobaron más tarde. El País Vasco no obtuvo la autonomía en este momento porque el PNV no estuvo en el Pacto de S. Sebastián y, además, era un partido conservador y católico, con ideas alejadas de los partidos de izquierdas (el primer estatuto se rechazó por ser demasiado conservador). 1.3. La oposición al gobierno y las tensiones sociales y políticas. La oposición era muy débil y desarticulada. Sin embargo, estas medidas atacaban frontalmente a grupos de poder que paulatinamente fueron organizándose en una oposición fuerte. La derecha tradicional quedó restringida a las Asociaciones Patronales y al Partido Radical de Lerroux, que dirigió la oposición al gobierno en las Cortes. Será la izquierda revolucionaria la que no dio tregua al nuevo gobierno. Los anarquistas no participaron ni colaboraron con él. Fomentaron la conflictividad laboral. Las huelgas, insurrecciones y ocupaciones de tierras fueron en aumento. En 1932 organizaron una sublevación en la minería catalana y en 1933 de los jornaleros en Andalucía. En Casas Viejas la represión fue muy dura. Varios ocupantes murieron por la actuacion de la Guardia de Asalto (cuerpo policial español creado durante la República con el objetivo de disponer de una fuerza policial para el mantenimiento del orden público y que fuera de probada fidelidad al régimen republicano). El escándalo político que provocó fue inmenso. Los anarquistas comenzaron una oposición frontal a la república burguesa, y a ellos se unieron en 1933 los socialistas más radicales liderados por Indalecio Prieto. El Estatuto de Cataluña (que amenazaba la unidad de España) y las reformas militares provocaron la oposición de una parte del ejército, que se pronunció contra la República: golpe de estado del general Sanjurjo en Sevilla (“La Sanjurjada”, agosto de 1932), que fracasó. En 1933 se creó la UME (Unión Militar Española), como una organización clandestina de militares de derecha que tendría un importante papel en el golpe de estado del 36. El desgaste del gobierno fue progresando, Azaña dimitió en septiembre de 1933 y Martínez Barrio (P. Radical) formó gobierno, previo acuerdo con el presidente (Alcalá Zamora) de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones en noviembre. Para estas elecciones la derecha se había reorganizado. Tres nuevos grupos se presentaron: • CEDA, de Gil Robles. Grupo mayoritario, republicano y conservador. • Renovación Española de Calvo Sotelo. Monárquicos. Pretendían acabar con la República. • Falange Española. Extrema derecha de tipo fascista. Pretendía imponer un modelo autoritario y anidemocrático y combinaba la participación en política con el terrorismo. La izquierda se presentó fragmentada, con muchos grupos y perdió el voto anarquista cuando estos pidieron la abstención. Las elecciones dieron la victoria a los grupos conservadores: Partido Radical y CEDA. El triunfo fue contestado por una insurreción anarquista que tuvo como resultado más de 100 muertos. 2. EL BIENIO RADICAL-CEDISTA Y LA REVOLUCIÓN DE 1934. Tras las elecciones, Lerroux formó un gabinete formado exclusivamente por miembros de su partido. La CEDA apoyó al gobierno desde el Parlamento, por lo que Lerroux se vio obligado a iniciar lo que aquella reclamaba una “política de rectificación” de las reformas del bienio anterior, concretada en la paralización de las reformas iniciadas. • Paralización de la reforma agraria (Ley Velayos). Se expulsaron a los jornaleros de las tierras ocupadas. • Paralización de la reforma militar y designación para puestos clave de militares claramente antirrepublicanos como Franco o Mola. Esta nueva política fue completada con una amnistía IES “VALLE DEL TIÉTAR” - PROF. ISABEL DE LA FUENTE DÍAZ – LA II REPÚBLICA (1931-1936)

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para los participantes en la “Sanjurjada” en 1932. • Conciliación con la Iglesia católica, mediante la paralización del proceso de secularización de la enseñanza y la restitución de sus antiguos derechos. • Paralización de las reformas educativas: del programa de construcción de escuelas y se anuló la enseñanza mixta. • Enfrentamiento a los nacionalismos periféricos. Frenó el proyecto de Estatuto de Autonomía vasco y se enfrentó a la Generalitat dirigida, ahora, por la Generalitat (ERC, 1934). Estas medidas, el ascenso de Hitler al poder en Alemania y la entrada de la CEDA en el gobierno provocaron la reacción del movimiento obrero. PSOE, UGT, CNT Y PCE llamaron a la huelga general revolucionaria (octubre 1934) contra el gobierno. El seguimiento fue muy desigual. • El movimiento fracasó en Madrid. El gobierno acuarteló a las tropas y detuvo a los principales dirigentes socialistas y comunistas. • En Barcelona, Companys, desde la presidencia de la Generalitat, dirigió la huelga y proclamó la independencia de Cataluña. El gobierno reaccionó suspendiendo la Autonomía y encarcelando al gobierno de la Generalitat. • En la cuenca minera asturiana la huelga triunfó. El gobierno envió al ejército al mando de Franco y Asturias se convirtió en un campo de batalla (más de 1300 muertos y más de 30000 detenidos). A partir de octubre de 1934, la situación política en España se polarizó hacia la extrema derecha e izquierda. La reconciliación política parecía imposible. La caída del gobierno radical-cedista se produjo por el hundimiento del Partido Radical, involucrado en un escándalo de corrupción, el estraperlo. Lerroux dimitió y la aparición de otros escándalos precipitó el fin de la legislatura. Se disolvieron las Cortes y se convocaron elecciones para febrero del 36. 3. LAS ELECCIONES DE 1936 Y EL FRENTE POPULAR. 3.1. Victoria del Frente Popular y acción de gobierno. En un ambiente de creciente radicalización se realizaron las elecciones. Se presentaron las siguientes candidaturas: • Frente Popular. Pacto electoral entre Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y ERC. Incluso la CNT, con muchos presos en la cárcel, apoyó de forma tácita a la coalición. • Coalición de los grupos de derecha formada por la CEDA y Renovación Española. Acudió con un programa basado en el miedo a la revolución social. • Falange y PNV se presentaron por su cuenta. La victoria fue para el Frente Popular (Madrid, Cataluña, Valencia, Extremadura, Andalucía y Asturias). Tras las elecciones, Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Casares Quiroga presidente del gobierno que quedó formado sólo por republicanos de izquierdas sin la participación del PSOE. El nuevo gobierno nacía debilitado. Las medidas se tomaron rápidamente: • Amplia amnistía para los represaliados tras la huelga de octubre de 1934. • Restablecimiento del Estado catalán y tramitación de los estatutos de Galicia (junio) y País Vasco (julio). • Alejamiento de Madrid de los generales más sospechosos de golpismo: Franco, Mola y Goded fueron destinados a Canarias, Pamplona y Baleares (Sanjurjo estaba en Lisboa). • Reanudación de la reforma agraria. Los jornaleros se lanzaron a la ocupación de fincas. IES “VALLE DEL TIÉTAR” - PROF. ISABEL DE LA FUENTE DÍAZ – LA II REPÚBLICA (1931-1936)

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3.2. Clima de enfrentamiento y gestación del golpe militar. El ambiente social era cada vez más tenso: la izquierda obrera viraba hacia posturas claramente revolucionarias y la derecha buscaba de forma evidente el fin del sistema democrático. Durante la primavera de 1936 la tensión política y la violencia se apoderaron de España. Los enfrentamientos violentos callejeros entre falangistas y milicias socialistas, comunistas y anarquistas se sucedían. Mientras, la conspiración militar contra el gobierno avanzaba. Por un lado, había una trama política conformada por los principales líderes de los partidos de derecha: Gil Robles, Calvo Sotelo y Jose Antonio. Por otro lado crecía el número de generales implicados: Franco, Goded, Fanjul, Varela... Mola, destinado en Pamplona, se convirtió en el jefe de la conspiración, aunque Sanjurjo también se implicó desde Portugal. Además, iniciaron contactos con Mussolini y Hitler. El 12 de julio era asesinado por extremistas de derecha un oficial izquierdista de la Guardia de Asalto: el teniente Castillo. La respuesta llegó la siguiente madrugada con el asesinato de Calvo Sotelo por parte de un grupo de miembros de las fuerzas de seguridad. El enfrentamiento era inevitable. El gobierno de Casares Quiroga, que no había decidido tomar medidas pese a las continuas advertencias de las organizaciones obreras, vio como el 17 de julio el ejército de Marruecos iniciaba la sublevación contra el gobierno de la República. El fracaso del golpe desencadenó la Guerra Civil. 4. LA CULTURA ESPAÑOLA EN LA EDAD DE PLATA. Se ha denominado Edad de Plata de la cultura por la calidad y el protagonismo de intelectuales, literatos y artistas durante el primer tercio del s. XX. Este brillante grupo ha sido tradicionalmente clasificado en 3 generaciones: 1898, 1914 y 1927. La I.L.E. y otras instituciones ligadas a ella, como la Residencia de Estudiantes y el Instituto Escuela, tuvieron gran importancia en esta eclosión cultural. Intelectuales como Machado, Juan Ramón Jiménez, Julián Besteiro o Fernando de los Ríos proceden de ellas. Tras la generación de 1898, que se mantuvo activa durante todo el periodo, con Baroja, Azorín, Unamuno, Machado, Valle-Inclán o Maeztu, vendrá la generación de 1914, con intelectuales como J. Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Marañón o Gómez de la Serna. Finalmente, en la segunda mitad de los años 20 empezará a destacar la tercera generación, la de 1927, que alcanzará su plenitud intelectual durante la II República. El grupo de poetas fue excepcional: Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Alberti, Salinas, Guillén, Miguel Hernández, García Lorca... Ramón J. Sénder fue el más destacado novelista. No sólo la literatura brillará. También científicos, como Ramón y Cajal (premio nobel en 1906). La arquitectura vive en los inicios del nuevo siglo el periodo de apogeo del modernismo en Barcelona, con Gaudí. En pintura destaca la obra de Picasso, que evolucionará hacia el cubismo. Inician también su carrera pintores como Juan Gris, Joan Miró o Dalí. En el cine destaca Buñuel, integrado en el movimiento surrealista. Por último, hay que mencionar que este primer tercio del s. XX es también la época más brillante de la historia de la música: Isaac Albeniz, Granados y Falla marcan un momento muy brillante. Muchos de estos artistas apoyaron y colaboraron en la extensión cultural del gobierno republicano.

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