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JEZABEL y EL BAILE

La madre de Irène Némirowsky guardó únicamente dos de las obras que escribió su hija en la caja fuerte de su mansión de París: El baile (1930) y Jezabel (1936). En las dos novelas Irène hace alusión directa a su madre, Fanny. La hija murió casi sesenta años antes que la madre. La intención de unir los dos títulos en este escrito es para crear de alguna forma un juego de palabras, de sonidos y de sentidos ya que principalmente el baile está presente y cobra gran protagonismo en las dos novelas y tuvo su importancia en la vida de la autora y sobre todo en la de su madre que no debía perderse ninguno allá donde se encontrara abandonando a su pequeña en manos de cualquier nodriza, en cualquier pensión de cualquier ciudad para así dar vueltas sobre sí misma y sentirse admirada por su belleza y esplendor en los lujosos salones de las casas de aquella sociedad burguesa. Algo parecido le ocurre a la protagonista de Jezabel. Deberíamos leer primero El baile y a continuación Jezabel para percibir una serie de paralelismos (sólo se nombran aquí algunos) entre las dos obras que nos podrían ayudar a desenredar la madeja de lana de Irène. Tirando poco a poco y suavemente del hilo llegaremos hasta el odio, rencor, resentimiento, asco, que la autora sintió por Fanny que es el alma de las protagonistas de las obras: Rosine y Gladys. Los padres de las muchachas tan apenas participan en la obra como tales, son personajes secundarios que tienden a desaparecer en los momentos álgidos del drama, no interfieren en los conflictos que se producen entre madre-hija. Si en el primer libro la protagonista, Antoniette, contaba con catorce años, la hija de la protagonista del segundo, Marie-Thérèse, desarrolla su historia entre los dieciocho y veintiún años. Las dos adolescentes comparten un carácter personalísimo, seguras de sí mismas, decididas, emprendedoras, valientes, arriesgadas... Si la madre de la protagonista de El baile Rosine, no consintió que su hija asistiera en su propia casa al baile organizado por ella porque entre otras cosas no cumplía los requisitos sociales de la época para presentarse todavía en sociedad ni podía restarle protagonismo, Gladys la madre de Marie-Thérèse llega todavía más allá y no permite que nadie ni siquiera su hija le arrebate el trono que durante años ocupa siendo la más bella, rica, deseada, y la mejor acicalada, pero por encima de todo la más joven. Para mantener esa falsa y engañosa juventud recurre a todo tipo de artimañas, mentiras, humillaciones, prohibiciones, falsificaciones, es la encarnación misma del mal, Jezabel, que causa la perdición de todo aquel que cae en sus redes, hasta que el destino se vuelve contra ella y le obliga a cometer un horrible crimen. Herrera Guinot

Jezabel y El Baile  

Paralelismos entre dos libros de la autora Iréne Nèmirovsky.