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ALUMNADO DE 1º BACHILLERATO DEL IES LA QUINTANA DURANTE SU INTERVENCIÓN EN LA CONFERENCIA “SER COMO TÚ, DUBI-DUBIDÚ-ADÚ” ORGANIZADA POR LA ASOCIACIÓN PRO-INMIGRANTES “INTERVALO” DENTRO DEL PROGRAMA “NOVIEMBRE POR LA INTEGRACIÓN” (SAMA DE LANGREO, 15-11-2012)


PRESENTACIÓN

EVA MONTES MARTÍNEZ

Generalmente pensamos que las costumbres que una persona tiene o sigue, son siempre las mejores para ella y su comunidad, pero no para nosotros. Sin embargo, en todo momento deberíamos estar abiertos a conocerlas y a valorar en ellas todo lo que nos pareciera más sensato e interesante. Comprobaríamos, entonces, que muchas también podrían beneficiarnos a nosotros si aprendiéramos de los demás. Nuestra propuesta es que todo lo que fuera bueno o beneficioso para nosotros deberíamos incorporarlo a nuestra vida, independientemente de su procedencia, solo pensando en el bien que haremos a la sociedad y a nosotros mismos. En fin, no estaría nada mal que incluyéramos esta forma de pensar y actuar en nuestra vida cotidiana. Podríamos mejorar el mundo en el que vivimos y acoger mejor a todos los ciudadanos del mundo que vienen a vivir con nosotros o nos visitan si simplemente adquirimos esta única costumbre: la costumbre de mostrarnos más flexibles, abiertos y permeables a las demás costumbres.


Selección de propuestas: DECÁLOGO PARA UN MUNDO MÁS SOSTENIBLE

CLAUDIA SAAVEDRA FERNÁNDEZ

La bicicleta está presente en toda Holanda, de ahí que sea su medio de transporte primordial. Esto no es un fenómeno extraño en un país donde hay 16 millones de habitantes y 14 millones de bicicletas. Los carriles bici son muy seguros, hay numerosos aparcamientos exclusivamente para ellas, y existen establecimientos donde pueden alquilarse con facilidad, tanto para ciudadanos como para turistas. Además, las bicicletas y las famosas rutas en bicicleta constituyen un atractivo turístico más. Opino que esta es una buena costumbre que debería implantarse en España, porque si en esos países se ha adoptado (también en Dinamarca, por ejemplo), es porque puede funcionar bien. Es saludable, además de una forma de proteger el medio ambiente al usar menos vehículos que emiten gases tóxicos a la atmósfera; hay estudios que aseguran que el efecto invernadero se reduciría un 25% si usásemos la bicicleta como en esos países. También es una forma de gastar menos dinero, ya que tener una bicicleta resulta más económico a la larga que pagar bonos de bus y tren, o que pagar la gasolina de un vehículo particular. Mejoraría también la imagen que damos al extranjero de España, tanto en actividades de ocio (rutas, etc) como en la concienciación ciudadana con el medio ambiente.


BOUCHRA ALLIOUI

Dice un viejo proverbio marroquí que los cristianos gastan su dinero en pleitos, los judíos, en fiestas religiosas, y los marroquíes, en bodas. Ningún acontecimiento es más celebrado en Marruecos que el matrimonio. Aquí se oyen muchas cosas sobre las bodas (que la mujer tiene que llegar virgen al matrimonio, que el hombre puede casarse con más de una mujer...). En relación a esto, también hay muchas cosas que no sabemos, como que el divorcio está bastante extendido en Marruecos y ha de contar siempre con la aprobación de la mujer (para que no pueda ser discriminada y abandonada por el hombre, que es normalmente quien trabaja y del que depende económicamente), y que la poligamia no es tan fácil y necesita también del permiso de la primera mujer, la cual también puede incluir en su contrato de matrimonio que no quiere que esto pueda suceder. Uno de los aspectos más peculiares es cómo se implica toda la familia en los preparativos y en la boda en sí misma. La importancia que tiene la unión de las dos familias es quizá el hecho fundamental. Tradicionalmente hay diferentes procesos que duraban siete días. El primer día, la mujer va al baño público, hammam, a purificarse. El segundo, la novia pasa el día con su familia, es tatuada en las manos y los pies para protegerse del mal de ojo. El novio va a darle un regalo (por ejemplo, unas joyas). El tercer y cuarto día, se celebra la misma fiesta pero por separado: primero la boda de la familia de la mujer y después la del hombre. Suele colocarse una carpa en la calle frente a la casa de estos o lo celebran en una especie de salón. Las que más se unen a las fiestas son las mujeres, porque son las que realmente disfrutan de este tipo de eventos sociales, portando sus mejores galas, juntándose con su familia y amigos, para pasar un par de días bailando y riendo. Las mujeres prefieren ir sin sus maridos, así nadie les impide bailar como a ellas les gusta, ya que el ritmo lo llevan en la sangre. Durante toda la boda hay músicos tocando. Para comer, como en cualquier celebración, hombres y mujeres usan mesas separadas. Los camareros traen muchos dulces y té, y al anochecer traen los deliciosos platos de carne, platos de pollo y el postre. Mientras, la gente baila, charla y saca fotos a la pareja, que está sentada en un sillón en el centro sonriendo para mostrar su felicidad a los invitados. La novia (con corona de oro, colgantes...) cambia de vestido unas 7 veces, y el novio también, tras lo cual anuncian con cantares la entrada de la pareja. Esa noche, ambos duermen juntos por primera vez y realizan el acto sexual. El quinto día la novia recibe los regalos de los invitados en casa, el sexto, vuelve al hammam y el séptimo la pareja hace un viaje. Pero esto se va perdiendo y hoy, se reduce la fiesta a dos días: henna y boda. Escogí traer aquí esta costumbre porque creo que las bodas de allá son muy superiores a las de aquí. Además, creo que a toda mujer le gusta sentirse como una princesa el día de su boda, llevar joyas, coronas y salir con vestidos preciosos a medida. Y, cómo no, que su novio este orgulloso de ella.


CLAUDIA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

Los alemanes tienen la costumbre de organizar los residuos orgánicos. El reciclaje es un acto de suma importancia para la sociedad, ya que supone la reutilización de elementos y objetos de distinto tipo que de otro modo serían desechados, lo que formaría más cantidad de basura y, en última instancia, dañaría de manera continua al planeta. Los procesos de reciclaje y de reutilización varían en términos de complejidad en cada caso, pudiendo incluso algunos materiales ser reciclados sólo un par de veces. De todos modos, la importancia del reciclaje reside en el hecho de que cuantos más elementos sean reciclados, menos material será desechado y por lo tanto, el planeta y el medio ambiente, sufrirán menos el crecimiento permanente y desorganizado de los residuos humanos. Pienso que estaría muy bien que esto lo aplicáramos en nuestro país, ya que solo unos pocos lo hacen. Al reciclar se ahorran materias primas, pero también energía, ya que procesar la materia prima para elaborar nuevos productos requiere mucha energía. Al reducir la necesidad para estos procesos se logran grandes ahorros de la misma, lo que va directamente ligado a la ecología y al concepto que supone aprovechar los recursos que el planeta y la naturaleza brindan sin generar daños al medio ambiente. Viendo cómo está el cambio climático creo que es una forma muy simple de colaboración que no supone apenas esfuerzo.


EDUARDO GARCÍA GONZÁLEZ-POLA

En una casa Japonesa, siempre hay que quitarse los zapatos en la entrada. Los zapatos se dejan tal cual en la entrada o se guardan en un zapatero al efecto. Si los invitados son pocos y los anfitriones tienen suficientes, ofrecerán unas zapatillas de andar por casa; si no, se puede ir sólo con los calcetines. Es conveniente llevar calcetines sin agujeros y medianamente aparentes ya que no sólo al entrar en una casa hay que quitarse los zapatos sino también en bares, restaurantes, templos y otros sitios turísticos. Esta costumbre no solo existe en Japón, sino que también se realiza en gran parte de Asia, además en otros países europeos se nos han adelantado a esta idea, ya que en numerosas casas inglesas la gente deja sus zapatos a la puerta y andan en calcetines. En mi opinión deberíamos incorporar esta costumbre nosotros también ya que es una cuestión de higiene, puesto que si los zapatos están sucios lo menos correcto sería andar con ellos por toda la casa, y menos si no es la tuya. Además la gente estaría más atenta al estado de sus calcetines y sus hogares antes de enseñarlos a los demás.


NEREA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Mi tema a exponer es la tauromaquia, que se remonta a la Edad de Bronce. Su expresión más conocida es la corrida de toros, espectáculo que nació en España en el siglo XII y se practica en Portugal, sur de Francia y algunos países de Hispanoamérica. Es también espectáculo de exhibición en China, Filipinas y Estados Unidos. Incluye todo el desarrollo previo al espectáculo, desde la cría del toro a la vestimenta de los participantes, y publicación de manifestaciones artísticas o de carácter publicitario, que varían de acuerdo a los países y regiones donde es parte de la cultura nacional. Desde hace un tiempo, hay diversas asociaciones que protestan por el sacrificio al que someten a los toros. Su forma de ser disfrutada en lugares como Portugal es muy parecida a la que nosotros utilizamos. Sin embargo, a diferencia del resto de lugares, una de las costumbres utilizada en este país es la de no sacrificar al toro, ni matarlo para concluir la faena. Considero la tauromaquia una tradición muy importante, pues aunque en España las corridas de toros formen parte de las fiestas nacionales y el sufrimiento y matanza del toro se vea como un espectáculo, creo que no es algo que deba servir como diversión. Por ello, queda bastante claro que soy partidaria de la fiesta taurina y que no critico para nada el oficio de los toreros, ya que considero que son unas personas muy valientes, pero, tampoco estoy de acuerdo con la diversión a causa de la muerte de un animal, después de hacerlo sufrir. Pienso que este puede llegar a ser un tema muy discutido, por las diferentes opiniones de las personas, aunque también pienso que nadie debería ser partidario del sacrificio y la muerte de un pobre animal.


RUBÉN HUERDO HIDALGO

En Japón, la festividad del Día del respeto a los adultos mayores tiene carácter anual y pretende honrar a los ancianos japoneses, así como sensibilizar a la población sobre la importancia de la experiencia de estas personas, que han servido a la sociedad durante muchos años. Esta tradición se representa por la preparación de una comida de los jóvenes hacia sus mayores más allegados. En Japón se respeta y venera a los ancianos, por ser quienes tienen más experiencia y por haber contribuido más que nadie a la construcción de la sociedad, sobre todo después de la segunda guerra mundial. Este rasgo es, quizás, uno de los que más diferencian a Japón de la mayor parte de países occidentales. Suelen entrar dentro de esta tradición los adultos mayores de 70 años, además Japón es uno de los países con mayor longevidad y esto puede traducirse en cifras: más de un 23% de la población tiene más de 65 años. Desde el año 1966 esta festividad se venía celebrando el 15 de septiembre pero, desde el año 2003, paso a celebrarse el tercer lunes de septiembre, por lo que en Japón se considera oficialmente como fin de semana largo. Mi opinión es que sería una festividad que serviría para mejorar la relación de los jóvenes con la gente mayor, personas que en algunos casos están apartadas ya que se consideran que están “fuera de moda”, pero que en realidad podrían ser una verdadera fuente de inspiración y experiencia en la vida.


SARA ÁLVAREZ GENTO

Una costumbre que me gustaría integrar en la sociedad española, sería la puntualidad de otros países del mundo, como Japón. Yo entiendo como puntualidad la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones, sean estas una reunión de amigos, una reunión de trabajo, clases en el instituto… En el mundo occidental, se suele considerar que un atraso de unos quince o veinte minutos es algo tolerable en circunstancias normales. En cambio, las culturas orientales consideran que cualquier impuntualidad es una falta grave de respeto. Las personas que tienen, por ejemplo, una entrevista de trabajo y llegan tan solo cinco minutos tarde, inmediatamente no optarían al trabajo. Algunas ventajas que creo que tendría traer esta costumbre, serían: dar una imagen responsable en una sociedad en la que las primeras impresiones son fundamentales, generaría respeto y confianza hacia ti y sobre todo aprovecharías mucho más tu tiempo y tu dinero.


MARCOS SUÁREZ MENÉNDEZ

La costumbre sobre la qué voy a hablar no se sitúa en un país actual si no que existía en la Grecia antigua. Esta costumbre va unida a la palabra “idiota”, un término que hoy para nosotros significa “Engreído sin fundamento para ello, tonto, que carece de toda instrucción”. Pero la palabra “idiota” proviene del griego antiguo “idiótes”, y los griegos la usaban para denominar a aquellas personas que solo se preocupaban de sus asuntos, de su vida privada, y no por el resto de las personas, por los demás, por lo que nos une, por lo común. Esto era así porque para los griegos de entonces participar en la vida política y en los asuntos públicos era de gran importancia para la comunidad, para la ciudad, para la polis. No quiero proponer que todos deberíamos participar en la vida política como políticos profesionales, sino que deberíamos preocuparnos más por los demás y por sus problemas, tener más empatía hacia los demás y no ser tan egoístas. En realidad, esta costumbre sigue existiendo en ciertos lugares, principalmente en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo en los que no se han introducido sistemas capitalistas que suelen promover los intereses personales por encima de los del grupo. Creo que la aplicación de esta costumbre ayudaría no solo a España si no al resto de los países a reducir problemas como la pobreza y las desigualdades sociales y mejorar el nivel de vida de la población general. En conclusión, creo todos deberíamos ser más generosos, mirar un poco más hacia fuera y no solo hacia dentro. Deberíamos ser, en fin, menos idiotas.


LAURA ORVIZ RIEGO

Voy a hablar sobre una costumbre que me gustaría que existiese en España, que es “no hablar tan alto” como hablamos los españoles en lugares públicos. En algunos lugares como bares y locales de ocio, incluso utilizamos el exceso de ruido para aparentar que hay mucha gente. En Holanda o en Inglaterra, por ejemplo, entras en un restaurante o en un centro comercial y no se oye ni una voz, tienes que hablar casi en susurros con tu compañero porque nadie levanta la voz. En cambio, aquí en España, ¿qué es lo que hace el dueño de un bar nada más levantar la persiana? Muy fácil, enciende la televisión, y como hoy en día, casi todos los bares tienen dos televisores, enciende los dos pero con cadenas distintas, con lo cual, nada más abrir ya hay ruido. Esto lo hacen porque en España por costumbre cuando llegas a la puerta de un bar y no escuchas ningún ruido ya supones que no hay gente y no entras. El ruido de las televisiones ya obliga a la gente a comunicarse con su compañero en un tono más alto, lo que da lugar, a que se forme una cadena en la que la gente tenga cada vez que hablar más alto para poder entenderse. Me gustaría que esta costumbre de no hablar tan alto existiese aquí, en España, porque esas voces en lugares públicos resultan muy incómodas, hasta en ocasiones llegan a producir dolor de cabeza, y a la gente que viene de otros lugares que no está acostumbrada puede causarles efecto de mala educación… aunque algunos aprovechan para hacer aquí lo que en su país está mal visto. Si hemos conseguido que los bares españoles no parezcan Londres “por la niebla”, ¿por qué no vamos a conseguir esto?


JAIME SUÁREZ BURGOS

Hola a todos, en primer lugar gracias por venir. ¿De qué os vengo a hablar? Hoy os vengo a hablar de una festividad anual en los Estados Unidos, El Día de Acción de Gracias. El Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) es una celebración que se desarrolla en los Estados Unidos y Canadá todos los años (cuarto jueves de octubre y segundo lunes de noviembre respectivamente). Esta festividad tiene sus orígenes en América del Norte en una mezcla de tradiciones europeas y de los aborígenes americanos .La tradición indica que familiares (y en muchas ocasiones también amigos) se reúnen para compartir un banquete. El plato original consiste en un pavo asado u horneado, acompañado habitualmente de un relleno de pan de maíz y salvia. Aunque esta celebración tuvo orígenes religiosos, actualmente está considerada como una festividad laica. Me gustaría tener en España una festividad similar así que podríamos hacer nuestra versión del “Día de Acción de Gracias”. En general, aquí siempre se asocian las reuniones familiares con la Navidad, pero no deberíamos centrar todas las reuniones de esta índole únicamente en este período. Evidentemente, en nuestra tierra no tiene sentido centrar esta celebración en recordar el día en que los indígenas y los aborígenes americanos crearon nuevas tradiciones. Y por supuesto, esta nueva festividad tendría un nombre más original, alejándonos del nombre inicial, tan “Yankeelandia”. La fecha que propongo sería el último viernes (en vez de jueves) de junio (por noviembre), para alejarlo en el calendario de Santa Claus&Friends. El menú sería picadillo, patatas y huevos. ¿Y por qué me gustaría esta festividad? Porque me reuniría con mi familia y lo pasaría en grande. Forman, junto a mis amigos, los pilares de mi vida. Y, evidentemente, de este modo un viernes que no tendría interés alguno se convertiría en un viernes sublime.


conferencia intervalo decalogo 2