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En la foto, el grupo en la braña de los Tejos

Una gran población de tejos nos acogió, nos hicimos unas fotos y anduvimos por allí observando el paisaje y la vegetación, junto con los inestimables apuntes de los biólogos. Más tarde, cuando decidieron que era hora de volver, cogimos con ganas el trayecto de vuelta, y se nos pasó en nada. En un visto y no visto habíamos llegado a San Pedro de nuevo. Una vez allí, los que quisieron bajaron en los coches; y algunos de los más locos (entre los que me incluyo), tuvimos la osadía de volver hasta el albergue… corriendo. Debía de ser bastante cómico vernos correr carretera abajo. Llegamos al albergue, nos distribuimos los turnos de ducha (y charla entre tanto) y cenamos. Después pudimos disfrutar de unos instantes de relax tirados en el prado, mientras algunos incansables jugaban al escondite y otros adivinaban el futuro en la mano. Era una noche tranquila y perfecta para un momento como aquél, después de un duro día de ejercicio. Una buena recompensa. Cuando los “jefes” consideraron que ya habíamos trasnochado bastante, nos mandaron a descansar. Nos esperaban todavía dos intensos días de puro deporte. Segundo día: bicicleta de montaña y escalada: El segundo día fuimos todos a Potes para organizar la ruta en bici. En el primer grupo salieron varias chicas junto a Quique, Susana y Álex, y realizaron unos 20 km de ruta, mientras otro grupo se encargaba de “pillar el papeo”.

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Después salió el grupo de los valientes, que se metieron entre pecho y espalda la misma ruta más su particular “Angliru”. Nada más empezar el puerto hubo diversos ataques y mucho pique. Marino, la maglia rosa, ayudado por su gregario, Dani Quintana comenzaron dando espectáculo en las primeras rampas, siguiéndoles Aitor, Iván y el resto del pelotón… A destacar la valiente María Rodríguez, que a ritmo contante y uniforme subió sin pasar apuros. El líder sufrió una pájara en el último kilómetro, llegando Aitor e Iván en primer lugar al Castañar de Pendes, tras 6 km. con una media de casi el 10% de desnivel! A continuación llegó el gregario junto a Sergio. Comimos en el Castañar de Pendes, todo comida sana, bocatas, patatas fritas, bollos preñaos, y algo de fruta… Por la tarde fuimos a escalar a una zona, con hormigas típicas de la zona, con un tamaño descomunal. Unos cuantos probaron varias vías de escalada de nivel 4 y 5A con mucha habilidad, y a su vez, varios rapeles, con la gran ayuda de Chechu, profe de Tecnología del Saja y Pedro, profesor de EF de Potes. Para colmo nos pilló una tormenta y nos tuvimos lanzar 14 valientes en bici para hacer el descenso del puerto a fila de uno, guiados por Álex, con mucho frío pero con la adrenalina por las nubes y los nervios a flor de piel, para evitar posibles caídas, hasta llegar al albergue, subiendo el duro kilómetro final. Después de un día tan intenso y variado, nada mejor que un buen baño en la piscina para relajarnos antes de la cena.

LOS ECOS DEL FORA 7  

REVISTA DEL IES FORAMONTANOS DE CABEZÓN DE LA SAL, CANTABRIA

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