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ANTOLOGÍA VICENTE ALEIXANDRE ´


Adolescencia Vinieras y te fueras dulcemente, de otro camino a otro camino. Verte, y ya otra vez no verte. Pasar por un puente a otro puente. —El pie breve, la luz vencida alegre—. Muchacho que sería yo mirando aguas abajo la corriente, y en el espejo tu pasaje fluir, desvanecerse.

Este poema es muy importante para mi debido a la gran importancia que mi adolescencia tuvo para mi vida ya que es una de las etapas fundamentales.

A Don Luis de Góngora ¿Qué firme arquitectura se levanta del paisaje, si urgente de belleza, ordenada, y penetra en la certeza del aire, sin furor y la suplanta? Las líneas graves van. Mas de su planta brota la curva, comba su justeza en la cima, y respeta la corteza intacta, cárcel para pompa tanta. El alto cielo luces meditadas reparte en ritmos de ponientes cultos, que sumos logran su mandato recto.

En este poema dedicado a Don Luis de Góngora explico como este consiguió llegar a ser un gran poeta

Sus matices sin iris las moradas del aire rinden al vibrar, ocultos, y el acorde total clama perfecto.

El Cuerpo y el Alma Pero es más triste todavía, mucho más triste. Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie. Más triste, más. Como ese vaho que de la tierra exhala depués la pulpa muerta. Como esa mano que del cuerpo tendido se eleva y quiere solamente acariciar las luces, la sonrisa doliente, la noche aterciopelada y muda. Luz de la noche sobre el cuerpo tendido sin alma. Alma fuera, alma fuera del cuerpo, planeande tan delicadamente sobre la triste forma abandonada. Alma de niebla dulce, suspendida sobre su ayer amante, cuerpo inerme que pálido se enfría con las nocturnas horas y queda quito, solo, dulcemente vacío. Alma de amor que vela y se separa vacilando, y al fin se aleja tiernamente fría.

En este poema hablo sobre el momento de la muerte, el momento en el que el alma es desprendido del cuerpo mismo


Corazón negro Enigma o sangre de otras vidas pasadas, suprema interrogación que ante los ojos me habla, signo que no comprendo a la luz de la luna. Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos la envías a latidos inciertos, bocanadas calientes, vaho pesado de estío, río en que no me hundo, que sin luz pasa como silencio, sin perfume ni amor. Triste historia de un cuerpo que existe como existe un planeta, como existe la luna, la abandonada luna, hueso que todavía tiene un claror de carne. Aquí, aquí en la tierra echado entre unos juncos, entre lo verde presente, entre lo siempre fresco, veo esa pena o sombra, esa linfa o espectro, esa sola sospecha de sangre que no pasa.

En este poema hablo sobreuna persona que una vez fue amada pero su amor se fue esta quedó llena de dolor y desdicha y aunque la felicidad le rodee ya no sera feliz jamas.

¡Corazón negro, origen del dolor o la luna, corazón que algún día latiste entre unas manos. beso que navegaste por unas venas rojas, cuerpo que te ceñiste a una tapia vibrante!

Desierto Lumen, lumen. Me llega cuando nacen luces o sombras, revelación. Viva. Ese camino, esa ilusión es neta. Presión que sueña que la muerte miente. Muerte, oh vida, te adoro por espanto, porque existes en forma de culata. Donde no se respira. El frío sueña con estampido - eternidad. La vida es un instante justo para decir María. Silencio. Una blancura, un rojo que no nace, ese roce de besos bajo el agua. Una orilla impasible donde rompen cuerpo u ondas, mares, o la frente.

En este poema hablo sobre la manifestación de un camino que se ve revelado ya que la luz lo ilumina, teme ser asesinado por un arma, le parece indeciso saber cuánto tiempo se vivirá o cuándo y cómo se morirá

Antología vicente aleixandre  
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