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critic|all I International Conference on Architectural Design & Criticism Madrid 12·14 June 2014

C=R=Í=T=I=C=A=H=U=M=O=R Otegui Vicens, Idoia Profesora asociada de Proyectos arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España. iotegui@po-2.com

Resumen El humor refleja el momento socio-cultural de la sociedad, es un poderoso instrumento para entender las formas de pensar y sentir de la cultura, y también uno de los recursos más directos, sutiles e inteligentes para criticarla. Si la arquitectura forma parte de este contexto, parece lógico pensar que el humor extiende también sus vectores a la crítica de su pensamiento y a la práctica arquitectónica. Además evolucionan de forma paralela, por lo que si el uso del humor en la sociedad ha ido creciendo exponencialmente en los últimos tiempos manifestándose en lugares donde antes era impensable, también lo hará en el marco arquitectónico. Trataremos de entender y analizar los modos de proceder del constructo humor y verificarlos en el ámbito de la Arquitectura, para que en esa posible relación podamos arrojar algo de luz para comprender mejor las líneas que configuran el panorama arquitectónico de las últimas décadas. La arquitectura es potencialmente creativa y la creación y el humor responden a una misma lógica. El proceso proyectual arquitectónico alterna modos de pensamiento deductivo e inductivo, resolviendo mediante la analogía, y el humor construye representaciones analógicas para su comunicación. Ambos casos se relacionan con la incongruencia o yuxtaposición de dos marcos de referencia, la interpretación, el contraste o la manipulación. El humor es una potente arma de comunicación, la lógica del lenguaje está sujeta a reglas semánticas y sintácticas que producen representaciones verbales tradicionales, y lo que puede aplicarse a la creación humorística es precisamente el uso impropio de estas reglas. Surge así una nueva creación lingüística que junto con la capacidad analógica sirve para innovar y comunicar una nueva experiencia, cuyo mecanismo transformacional puede aplicarse tanto en el proceso humorístico como en la creación proyectual arquitectónica. Como ejemplo de todo ello, el trabajo de Adolf Loos. Él solo engloba casi todos los elementos de la cultura arquitectónica del S.XX, desde el apoyo de la tradición, la defensa de la máquina, a convertirse en el adalid de la modernidad más radical, en un crítico anticipado del movimiento moderno y terminar creando el mayor monumento posmoderno en 1922. Pero además interesa por su sentido del humor, que utiliza de forma sarcástica en sus escritos contra la cultura y la sociedad, y lo manifiesta en su práctica arquitectónica, de una forma seria, inteligente e irónica, como en su propuesta para el Chicago Tribune, síntesis de todo su pensamiento. Palabras clave: humor, crítica, comunicación, lenguaje, Adolf Loos.

C=R=I=T=I=C=I=S=M=H=U=M=O=R Abstract The humor reflects the socio-cultural life of society moment, it is a powerful tool to understand the ways of thinking and feeling of culture, and also one of the most direct, subtle and intelligent resources to criticize. If architecture is part of this context, it seems logical to think that humor also extends their vectors to critique the thinking and architectural practice. Also evolve in parallel, so if the use of humor in society has grown exponentially in recent times manifesting in places where it was once unthinkable, so will the architectural frameworks. Try to understand and analyze the modes of action of humor construct and verify in the field of architecture, so that the possible relationship we can shed some light to understand better the lines that make up the architectural panorama of recent decades. The architecture is potentially creative and creating humor responds to the same logic. The architectural design process alternating modes of deductive and inductive thinking, solving by analogy and humor builds analogical representations for communication. Both cases relate to the incongruity or juxtaposition of two frameworks, interpretation, contrast or handling. Humor is a powerful communication tool, the logic of language is subject to semantic and syntactic rules that produce traditional verbal representations, and what can be applied to the humorous creation is precisely the improper use of these rules. Thus creating a new language together with analog capability serves to innovate and communicate a new experience, the transformational mechanism can be applied in the humorous process as projective architectural creation arises. As an example of this, the work of Adolf Loos. He just covers almost all elements of the architectural culture of the twentieth century, from the support of tradition, the defense of the machine to become the leader of the most radical modernity in an early critic of the modern movement and end up creating the greatest post-modern monument in 1922. But also interested in your sense of humor, which used sarcastically in his writings against the culture and society, and manifests in his architectural practice, a serious, intelligent and ironic way, as in his proposal for the Chicago Tribune, synthesis of all his thought. Key words: humor, criticism, communication, language, Adolf Loos.


C=R=Í=T=I=C=A=H=U=M=O=R El humor es un poderoso instrumento para entender las formas de pensar y sentir socioculturales y también uno de los recursos más directos pero a la vez sutiles e inteligentes para enjuiciar o comentar la realidad. Su finalidad no es únicamente provocar la risa, el humor te hace reflexionar, es otra manera de mirar el mundo que te obliga a buscar sistemas creativos de enfocar los problemas o descubrir una reflexión o un mensaje oculto tras la imagen de un chiste, y todo chiste cuenta una verdad. Baudelaire decía que la mejor crítica de una obra de arte sería otra obra de arte, y esta puede usar el recurso humorístico para enjuiciarla veladamente o para hacerla más evidente. Además tiene un fuerte sentido comunicativo, pedagógico y creativo, por tanto podemos afirmar que el humor es una cosa muy seria. Y la arquitectura es una cosa muy seria. Como dice Colin Rowe una obra de arquitectura es invariablemente una manifestación de un punto de vista… y entraña siempre un juicio. Más que un movimiento localizado en el tiempo y en el espacio, más que un estilo formal, el humor es un modo de entender, una actividad o actitud en la que los aspectos contradictorios y polémicos forman parte de su esencia y representan su contexto, y por tanto no habría ninguna razón para pensar que no pudiera darse en el ámbito de la arquitectura. Además el humor ha tenido un peso específico fuera de toda duda en la trayectoria cultural del S.XX, por lo que parece lógico sospechar que también ha incidido e incidirá en el pensamiento y quehacer arquitectónico. El rasgo común del ejercicio humorístico y la práctica profesional de la arquitectura es la creatividad. Sin embargo en la arquitectura no hay muchos ejemplos que hayan utilizado el sentido del humor mediante sus diferentes técnicas para hacer una crítica de la sociedad y de la propia arquitectura. El arquitecto se toma demasiado en serio a sí mismo, y está convencido de ver y pensar la realidad tal como es, y que la realidad es tal y como él la piensa, y esto no solo es imposible sino que es lo opuesto a la técnica del humor, conlleva aversión por la ambigüedad y una incapacidad para mantener cualquier planteamiento irónico, cuando en realidad el panorama precisa de un poco más de humor. La broma, la provocación, la caricatura, la burla, la paradoja, etc…, a pesar de su probada capacidad de comunicación no son herramientas utilizadas de forma habitual entre los arquitectos. El recurso más utilizado es la metáfora y ésta en raras ocasiones aporta humor, o como mucho la ironía, que es el mecanismo más “serio” del humor y sigue un proceso inverso; cuando lo serio se oculta tras la broma tenemos humor, y cuando la broma se oculta tras lo serio tenemos ironía. La ironía comienza en serio y acaba en humor, además se dirige contra otros y no contra uno mismo, incluso si llega al sarcasmo es malintencionado y cruel, y por tanto deja de ser humor para convertirse en una juicio mordaz. El arquitecto por tanto se esconde tras lo serio y esto dificulta aún más la percepción del humor (oculto) en la arquitectura o la crítica velada, y en los pocos ejemplos que hay es mal comprendido e interpretado tanto por los entendidos como por la sociedad. Se tiende a leer la arquitectura de forma directa y no entrecomillas y el sentido del humor necesita de los “entrecomillados”. Este recurso es más utilizado en otras disciplinas incluso para provocar; el arte, la literatura, la pintura, la fotografía, el cine, la escultura, el teatro, etc… están plagados de ejemplos que recurren al sentido del humor creativo y perspicaz como estrategia para la comunicación de un determinado mensaje. Observar lo que sucede en otras disciplinas es muy esclarecedor y puede ayudarnos a abrir nuevos caminos en nuestro trabajo. El arte supone siempre una interesante avanzadilla sobre la arquitectura, ya que en ella es más factible y ágil la experimentación, el ensayo indiscriminado y la búsqueda de experiencias que interactúen con la realidad y quizás con muchas menos repercusiones –económicas-, y cuyos resultados mucho más rápidos –el alma de la broma es la rapidez y la sorpresa-, pueden aplicarse después a un mundo como el nuestro, que permanece estable durante mucho tiempo, los cambios son más lentos y cuyo modus operandi es la repetición. En el arte es fascinante la aparente facilidad del uso del humor como recurso creativo, y como herramienta eficaz para la crítica ya sea de la sociedad y la cultura como de otras obras o manifestaciones artísticas, y lo que es más importante, perceptible y entendible para el público. Por tanto para intentar establecer posibles enlaces y contagios con el mundo de la arquitectura, sería interesante analizar los periodos artísticos más “humorísticos”, estudiar los géneros utilizados –comedia, parodia, sátira…-, utilizar las figuras retóricas –ironía, sarcasmo, exageración, comparación…-, y reproducir los modelos utilizados en las artes plásticas y visuales –la provocación, lo absurdo, la caricatura, la perversión, la irreverencia, la descontextualización…-, para ver si pueden aplicarse a la arquitectura, a pesar de las dificultades, o incluso contando con ellas. Por tanto relacionar el término humor con determinadas arquitecturas parece lícito, al menos si lo pensamos como sustantivo y no como adjetivo, como una voluntad de proceder, y no como un estilo, buscando más el modo de operar que el objeto resultante. Para ello habrá que abordar brevemente ciertas matizaciones sobre el constructo “humor”, que no por sabidas podrán eludirse, ya que sobre su conceptualización y comprensión se esboza una posible vía de investigación de la crítica arquitectónica.


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El constructo “humor” . El Humor es uno de esos fenómenos considerados “familiares” y a la vez desconocidos y difíciles de definir. Familiares porque está presente en todos los seres humanos al tratarse de “una conducta de la gente en su contexto”, a pesar de que puedan existir importantes diferencias culturales en las cosas que son clasificadas como divertidas. El momento sociocultural va a delimitar al constructo sentido del humor. A veces con una viñeta humorística antigua podemos entender muy bien: momento histórico, recursos disponibles, tecnología del momento, estrategias políticas, etc. Al igual que la arquitectura, es un manifiesto, una prueba tangible del entorno histórico, social y cultural que se vivía en el momento y el lugar en que fue hecha. Muchos eligen el mismo método para definir el humor: no definirlo. Sin embargo, intentar explicarlo nos ayudará 2 y nos dará herramientas para tratar de identificarlo en la arquitectura, y facilitar así su percepción . Para saber lo que es el humor habrá que acotar parcelas; o se hace referencia a las cosas que nos hacen gracia –definiciones centradas en el estímulo-, o a una forma determinada de responder ante ciertas cosas –definiciones centradas en las respuestas-, o a una disposición o estado de ánimo del individuo – definiciones centradas en el sujeto. Para seguir profundizando habrá que abordar; aspectos cognitivos – los procesos mentales que conlleva la percepción, comprensión, creación y apreciación de incongruencias humorísticas-, aspectos emocionales –los sentimientos de placer, diversión, etc-, motores –expresiones faciales, la risa, postura corporal, etc.-, y sociales – analizar los contextos sociales donde una situación humorística ocurre. Y para aproximarnos más a su conceptualización habrá que estudiar las diferentes teorías clásicas desde Aristóteles a Freud, que son: -Teoría de la Superioridad; el humor como expresión de los sentimientos de superioridad comparados con las debilidades y defectos ajenos, una visión instantánea de nuestra excentricidad y grandeza. Para comprender cualquier pieza humorística solo es necesario encontrar quién es ridiculizado, cómo y porqué. En la arquitectura deberíamos hacer ese proceso; qué es ridiculizado, cómo y porqué. -Teoría de la Incongruencia; el humor se produce por la asociación inesperada de dos ideas o situaciones que lógicamente no deberían aparecer unidas (paradoja), que también es un proceso característico de la creación artística. La incongruencia a menudo se produce inesperadamente, por lo que la respuesta del humor estaría asociada a la sorpresa. Sin incongruencia no hay humor. -Teoría del alivio; delimita el humor como mecanismo de defensa ante la adversidad. Los chistes de los que uno 3 se ríe o los que suela contar tienen que ver con lo que se reprime en el sujeto (sexualidad, agresividad, etc.) . Las variables socio-culturales del sentido del humor y su evolución a lo largo de la historia tanto en sus manifestaciones como en su valoración social, hacen todavía más difícil su definición. Se considera de utilidad, no solo su multiplicidad de significados, sino también analizar su transformación histórica, para llegar a entender mejor el panorama actual. Aunque el término no existía, su concepto y sobre todo su manifestación fisiológica, la risa, existen desde que los primeros humanos mostraban los dientes y emitían ruidos en respuesta a una amenaza y como celebración de una victoria ante una tribu rival. El término umor empezó siendo uno de los fluidos corporales que manifestaban un estado de ánimo, después pasó a vincularse a comportamientos excéntricos en la sociedad, y no fue hasta finales del S.XVII cuando empezó a relacionarse con la risa y lo cómico, y a distinguirse entre buen y mal humor. Esta distinción hizo que el término buen humor (antecedente de sentido del humor), que aparece por primera vez en Inglaterra, fuera visto como un talento definitorio de las clases altas y cultas (que todavía hoy relacionamos con el humor inglés). Dado que una de sus principales funciones es luchar, criticar, bromear sobre los asuntos más importantes de cada sociedad: el poder, la justicia, las identidades (sexo, clase social, religión, etc.), este será sometido a estricto control y mesura desde Grecia y Roma hasta la Francia revolucionaria y la seriedad del movimiento moderno. En la edad media lo cómico es simbólico y festivo, en la edad clásica el humor moderno o ilustrado es crítico, y en la posmoderna es hedonista. La oposición hasta entonces sagrada y estricta entre lo serio y lo no serio se disuelve en la era posmoderna, que puede entenderse como una sociedad humorística donde lo cómico 4 y lo ceremonial se difuminan en beneficio de un clima ampliamente humorístico . En la actualidad todo es indiferencia, todo vale y el humor aparece en todas partes; en el parlamento, en los juicios, en las manifestaciones de protesta, en los funerales, en la publicidad, en las películas de terror que insertan una broma en los momentos más tensos, ¿incluso en la arquitectura? En el momento actual, el humor pasa a ser predominantemente ocioso. A partir de la revolución de las necesidades y la aparición de un nuevo tipo de individualidad que aspira al placer y que es alérgica a la solemnidad, el código humorístico se ha impuesto, se ha propagado y han emergido nuevas finalidades humorísticas que han legitimado el humor lúdico. El objetivo no es fundamentalmente el mensaje o función de este, sino él mismo: humor por humor. Divertirse y reírse es la clave, beneficiar el estado del sujeto. El distanciamiento y la indiferencia propia del momento aparecen a través del humor. Y ya no predomina el humor sutil de la edad clásica, ni dirigido a una clase cultural elevada, ni es crítico e inteligente, el humor es de masas, expresivo, cálido, cercano, fácil… y habrá que ver si también se manifiesta de esta manera en la arquitectura.


Una vez establecido el marco teórico y referencial, tenemos las herramientas suficientes para rastrear cuales son los distintos procedimientos que el humor tiene para manifestarse en la arquitectura: - Recurso de Crítica. El tipo de humor, su contenido, forma y expresión, “hablan” sobre la sociedad, la cultura y el contexto en el que se desarrolla, y también la critican. Si la arquitectura forma parte de ese contexto sociocultural, parece razonable pensar que el humor también extenderá sus vectores para verificar su presencia en la crítica de la cultura arquitectónica. Entendiendo como crítica tanto aquella más bien literaria y al margen del ejercicio profesional, como aquella que puede encerrar una determinada obra de arquitectura en su propia concepción. Además evolucionan de forma paralela, por lo que si el uso del humor en la sociedad ha ido creciendo exponencialmente en los últimos tiempos, y se manifiesta en lugares donde antes era impensable, también lo hará en el marco arquitectónico. Todo parece indicar que en el futuro seremos capaces de mostrar de forma más directa y por supuesto más perceptible por un público cada vez más acostumbrado y entrenado, obras de arquitectura que comuniquen, critiquen o se proyecten utilizando el sentido del humor. - Estrategia de comunicación de un determinado mensaje. El humor es una potente y eficaz arma de comunicación, son mensajes enviados a otras personas o a la sociedad para interactuar. La lógica del lenguaje está sujeta a reglas semánticas, sintácticas, y de selección, y lo que puede aplicarse a la creación humorística es precisamente su uso impropio, que desvía el lenguaje de su uso normal. Surge así una creación lingüística nueva que junto con la capacidad analógica sirve para innovar y comunicar una nueva experiencia de la realidad. El humor puede utilizarse como medio, como dispositivo que refleja y deja ver una realidad trascendente, un conocimiento más profundo de la realidad que permite distanciarse de un significado y contemplarlo desde un punto de vista externo. El cerebro trabaja para producir o comunicar con representaciones analógicas (esquemas), y de estas imágenes extrae elementos nuevos que generan otras representaciones. - Herramienta proyectual. La creatividad humana es nuestra capacidad para utilizar lo conocido de un modo que arroje nueva luz sobre lo desconocido. El humor invierte esta operación y se sirve de la invención y creatividad para arrojar luz sobre lo común y cotidiano. El proceso creativo de la arquitectura emplea la analogía, es decir alternando los modos de pensamiento deductivo en inductivo en el análisis e interpretación del problema, pero resolviendo mediante la analogía, es decir de un todo a otro todo por semejanza de estructuras. En el humor debe darse una incongruencia, es decir, la yuxtaposición de dos marcos de referencia normalmente incongruentes, o el descubrimiento de distintas similitudes o analogías, en conceptos considerados normalmente alejados unos de los otros. Este también es un proceso característico de la creación artística. El sujeto con alto sentido del humor tendrá más facilidad para comprender la paradoja típica del humor, y una mayor frecuencia en la producción y creación de estas, y por tanto serán sujetos con una alta creatividad e inteligencia, y una elevada capacidad intelectual vinculada a la captación y resolución de ideas ambiguas, inciertas, paradójicas, etc. - El divertimento. El juego. Reírse de uno mismo. Analizar si los arquitectos son capaces de; reírse de sí mismos, crear obras de humor inconsciente, y proyectar por puro divertimento, cuyo fin último sea lúdico. Y todo esto a la vez de, como no puede ser de otra manera, tomarse la arquitectura muy en serio. El sentido del humor y otros delitos. Adolf Loos. Qué mejor que intentar apoyar estas teorías en la figura del “serio” Adolf Loos (Fig. 1). Serio, Austríaco (18701933), crítico, irónico, sarcástico, provocador, intransigente, cínico y contradictorio e inclasificable. Un hombre 5 incómodo, a caballo entre dos siglos y difícil de entender . Él solo engloba casi todas las ideas de la cultura arquitectónica del S.XX, pero también combatió contra ellas: apoyó la artesanía y la tradición, pero cuando esta se convirtió en nostalgia y represión, ataca, se burla y alecciona con una mirada evolutiva de la historia que conduce a la emancipación del ornamento y al lenguaje de la ausencia, defendiendo la máquina y la industria como el espíritu de su época y convirtiéndose sin quererlo en el guía de la modernidad más radical; cuando este principio es (mal) entendido por la sociedad como una ruptura con la historia, contrataca entonces con una mirada oblicua al pasado y la adopción de referencias clásicas, demostrando que es necesario comprender la historia para construir lo nuevo y enfrentarse a los problemas del presente, anticipándose así a la crítica del posterior movimiento moderno. Es decir que luchó contra todas las batallas del lenguaje; fue moderno antes del 6 movimiento moderno, en pleno movimiento es interpretado como el primer posmoderno , y sigue siendo a día de hoy fuente permanente de inspiración. 7

Desde 1887 empieza a escribir artículos de crítica sobre la vida cotidiana , piezas aforísticas con un estilo muy ácido, moralizante y sarcástico que son una auténtica declaración de guerra a las costumbres y a la cultura de la clase media austríaca o a las vanguardias que pretendían desbancarla. Hablar de la sociedad y las costumbres, es en el fondo, su coartada para hablar de arquitectura, y comunicar y enseñar su logos arquitectónico, conocimiento que es más útil trasmitir con ejemplos más fáciles de entender como son los objetos de uso cotidiano: el bastón, la pitillera o las prendas de vestir.


Fig. 1. Retrato de Adolf Loos por Oskar Kokoschka. 1910. 8

En 1912 publica “Ornamento y delito”, un texto clave para entender el pensamiento de Loos, donde juega con paradojas lógicas y con un sarcasmo profanador muy claro y contundente en su crítica al ornamento: “Y yo os digo que llegará el tiempo en que la decoración de una celda hecha…por el catedrático Van de Velde servirá 9 como agravante de castigo” . Un texto que sin duda transpira humor. Solo una persona instalada en la cultura 10 centroeuropea pero destinado a superarla, que a su vez ha experimentado y comprendido la cultura americana , que manifiesta su admiración y voluntad de aprender de la historia y la tradición basada en el clasicismo, y que posee un fuerte carácter artístico personal, puede entender una práctica arquitectónica utilizando un serio e inteligente humor, y hacer una irónica crítica de la cultura y la sociedad en la que está inmerso, manifestándolo tanto en sus escritos como en su obra. Loos habla a través de sus arquitecturas. Según Aldo Rossi toda su actividad puede verse como un juicio crítico sobre arquitectura, “una creación es un juicio inequívoco. Y ese juicio se hace evidente en toda la obra de 11 Loos” . En cada solución compositiva de su obra dispara opiniones provocadoras dirigidas contra los gustos edulcorados de su época, la Secesión, y proyectando no solo espacios para el hombre sino también mensajes, no solo arquitectura sino advertencias y consignas que están cargadas de significados culturales y de humor. Se jactaba de las críticas que recibía y las hacía suyas, lo cual demuestra su sentido del humor y la capacidad de reírse de sí mismo, como en el Café Museum (Viena 1899), calificado para su deleite como café Nihilismus, 12 donde aprovecha “para traducir en arquitectura la polémica con la sezessions-stil” , burlándose de sus partidarios con una exagerada y radical simplificación de detalles y elementos arquitectónicos, contra la “jovial” manipulación formal y ornamental de la Secesión. Le gusta jugar con las diferencias, la contradicción y bromear con la transgresión de las normas, como la alteridad entre sus exteriores e interiores: casa Steiner (1910), villa Scheu (1912) y casa Horner (1913), defendiendo que el individuo moderno tiene derecho a expresar su “mal gusto” personal en el interior de su casa, mientras que en el exterior el ornamento es “indecente” y debe limitarse a reflejar el silencio impersonal de la época con muros ciegos. Como en el proyecto de la casa de Josephine Baker (1928), donde una afamada 13 bailarina de cabaret podía bañarse desnuda en una piscina iluminada por luz cenital, y ser observada desde gruesos ventanales. No para de jugar y divertirse con los materiales, dominando su uso y características de una manera extremadamente sintética, sin obligarlo a disfrazarse o mentir con el ornamento, para crear interiores líricos y ricos en ilusiones ópticas: espejos, vetas del mármol, columnas falsas... Y esto no es incongruente para él, ya que no debe confundirse la condena al ornamento con la abolición radical de la ficción en los juegos de la arquitectura para producir efectos gratos a la vista, que también son técnicas de comunicación y de provocación. El humor es a veces utilizado de forma surrealista o dadaísta, como sucede en las fachadas secundarias de la 14 casa de Tristán Tzara (París 1926-27) (Fig. 2). Otras veces tiene un objetivo publicitario, como la gigantesca escultura de un jugador de polo en el escaparate de la tienda Knize (París 1927), un objeto fuera de contexto y escala -como la columna del Chicago Tribune.


Fig. 2

La hoy conocida como Looshaus en Michaelerplatz (Viena 1909-10) , fue en su momento brutalmente atacada por los ciudadanos y caricaturizada en los periódicos, llegando a ser acusado, paradójicamente, de un modo de construir “demasiado sencillo” y de pretender ser un arquitecto moderno y sin embargo construir como las antiguas casas vienesas, algo que no pudo hacer más feliz a Loos y provocarle una gran carcajada, ya que para él la innovación y la modernidad son el resultado de un proceso de abstracción y actualización de las técnicas constructivas validadas por la tradición. Para ello, se sirvió del viejo revoco vienés, no como una anticipación del racionalismo, sino como la búsqueda de un vínculo con la tradición, un aprendizaje de la historia para construir lo nuevo y de paso criticar, provocar y burlarse de sus contemporáneos. Debió sentirse muy satisfecho e intelectualmente por encima de sus contemporáneos; de unos por criticar su vínculo con la tradición y de otros por encontrar en ese vínculo los signos más radicales de la modernidad. El humor se manifiesta en Loos a través de la Teoría de la Superioridad, como expresión de su grandeza en comparación con las debilidades ajenas. Burlarse de los que le criticaban y de los que le admiraban, de los que le consideraban un tradicionalista o un “simple” sin gusto y de los que le encumbraron como el guía espiritual de la era moderna, debió de ser un gran placer para él. Y no es de extrañar que aprovechara y demostrara esta superioridad para ironizar y ridiculizar aún más a sus coetáneos, exagerando la desnudez de su arquitectura para provocar a los secesionistas, y nutrirse de las formas tradicionales e históricas para burlarse de los más modernos, como con la columna del Chicago Tribune, que se interpretaría 60 años más tarde como el mayor 15 ejemplo posmoderno .

Fig. 3

Fig. 4


La respuesta de Loos al concurso del Chicago Tribune en 1922 es contundente y contradictoria: una enorme columna dórica habitable revestida de granito negro pulido (Fig. 3 y 4). Un edificio que representa la arquitectura en estado puro: monumento, idea y crítica. Monumento, porque propuso un objeto inactual sacado de la memoria histórica, erigido como símbolo de la arquitectura de las grandes ciudades para representar valores atemporales que encarnan la memoria colectiva, donde es legítimo el empleo de la inutilidad de la forma pura. Idea, porque utiliza un tipo constructivo autónomo, un ready-made object, descontextualizado de su función y escala e insertado en la realidad de la metrópoli, que rompe las reglas de juego con mucha ironía al negarle su función estructural, y convertirlo en un elemento puramente semántico como técnica de comunicación. Resume así, la única parte de la arquitectura que para él pertenece al arte; el monumento funerario (base) y el conmemorativo (columna), y el arte se puede permitir el lujo de utilizar el sentido del humor para comunicar una idea. Pero su propuesta tenía un significado mayor, condensaba sus ideas, sus contradicciones y su concepción de la arquitectura expuesta en sus escritos, en una sola imagen. Este proyecto era la única posibilidad de dotar a un edificio funcional con cierto discurso arquitectónico (función+representación). Es quizás su último gran 16 proyecto , la síntesis de su pensamiento. Y crítica, porque en un momento en el que en Europa, el movimiento moderno estaba instalado en un antihistoricisimo cultural y en América triunfaba el pragmatismo ecléctico, polemizó contra todos. Y esa polémica la gestionó con un gran sentido del humor, al utilizar formas históricamente producidas, permitiéndose la licencia de utilizar el lenguaje clásico, para expresar nuevos conceptos, usando la exageración, la descontextualización, el salto de escala, la desproporción inaudita, todas ellas técnicas utilizadas en el mundo del arte para criticar y provocar con mucho sentido del humor. Lo novedoso fue extrapolarlo al mundo de la arquitectura. La columna del Chicago Tribune es uno de sus proyectos más espectaculares, una propuesta anticipada, precursora y tan difícil de entender como improbable su realización a corto plazo, como él mismo 17 pronosticó .Una imagen conflictiva y contradictoria, y el mejor ejemplo de una obra con la que se ríe, burla y critica ironizando a los más modernos. Y ejemplo de cómo a veces un proyecto puede influir más que una obra realizada, al provocar un giro, introducir un nuevo lenguaje, una nueva técnica o teoría, y sufrir sucesivas interpretaciones hasta la actualidad. Arquitectura se escribe sin hache. Sabemos que Loos se tomaba su trabajo muy en serio y que la resolución funcional de habitar la columna del Chicago Tribune y su propia memoria publicada, no admiten dudas sobre la seriedad de la propuesta. También sabemos que era un hombre creativo, culto, con dotes de oratoria, con gran capacidad intelectual para resolver ideas contrapuestas y un fino sentido crítico e irónico como demuestran sus escritos. Pero eso no tiene por qué manifestarse en contenido humorístico en su obra arquitectónica, o al menos no hay forma de demostrar que lo hiciera con esa intención. Quizás ni siquiera él mismo fuera consciente. En mi análisis personal, aquí y ahora, cuando el humor ha contagiado todas las facetas de la sociedad, y a través de las lentes deformantes de mis subjetividades, experiencias, intuición, lógica… y mi propio sentido del humor, interpreto que sin duda Loos jugó, se divirtió y se burló de sus contemporáneos, que aunque es tildado de contradictorio y fue erróneamente interpretado, en realidad era una persona que supo exponer las incoherencias de su época, que nos mira con esa sonrisa displicente de quien sabe que se adelanta a su tiempo, y por eso lanza dardos envenenados de ingenio, cargados con mensajes moralizantes hacia una sociedad ignorante a la que él se siente con el deber de guiar, pero al hacerlo desde esa superioridad intelectual, nos alecciona, sermonea y manipula con humor. Loos pertenece a la edad clásica moderna, donde el humor deja de ser patrimonio popular ligado a lo festivo y simbólico para individualizarse y reducirse a lo crítico, a la ironía pura. El moderno pone el humor al servicio de la razón para atacar los residuos del pasado que amenazan con frenar el progreso. Pero el humor moderno o ilustrado es un mecanismo de control social, que necesita un blanco contra el que cargar y por tanto es serio, irónico, incluso sarcástico. Antes que Loos podemos apreciar el extraño sentido del humor de Soane, un soberbio que colocó su obra, su perro y a él mismo retratado en su propia casa, al mismo nivel que grandes personalidades, que disfrutó manipulando la percepción del espectador con sus bromas, ironizando con la dogmatizarían de la arquitectura, jugando con las yuxtaposiciones, cambios de escala y combinaciones de estilos y elementos arquitectónicos y que llegó a ficcionar el tiempo dibujando el épico final de su obra en ruinas. Nada que ver con la arquitectura visionaria de su admirado Piranesi, o con el humor alegórico de la arquitectura parlante de sus contemporáneos Ledoux y Leque que revisitará Guy Rottier 200 años después. El fracaso de la sociedad moderna, que había incumplido sus promesas y sometido a la sociedad a la tiranía de las grandes teorías, provoca la incredulidad sobre los grandes relatos, el rescate de la experiencia humana y sus sentimientos, y se convertirá en fuente inagotable de un nuevo tipo de humor, menos culto y crítico, más hedonista e inofensivo. Chistes, bromas, guiños, parodias, etc, llenan la escena arquitectónica posmoderna con las obras de Michael Graves, Leon Krier, Charles Moore, Cristian de Portzamparc, entre otros. La actitud surrealista de Aldo Rossi a lo De Chirico, o del Site, las provocaciones de Alejandro de la Sota y los edificios que él ve como caricaturas, o la caricatura misma de Knut Hamson en el museo de Steven Holl que lleva su nombre. La descontextualización y cambio de escala de Ghery mediante las técnicas ya probadas por Magritte, y Duchamp. La arquitectura collage y travesuras yuxtapuestas y críticas de Stirling. Las perversiones y exageración de Hans Hollein, quien reprodujo la columna de Loos en la Strada Novissima (Fig. 5) de la Bienal


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de Venecia en 1980 , mismo año del segundo concurso sobre el Chicago Tribune que multiplicará exponencialmente las propuestas con claro carácter humorístico en comparación con 1922. También el humor mal entendido con metáforas llevadas al extremo y banalizadas como los trabajos de Splitterwerk, si relación alguna con la línea de proyectos irónicos y distópicos de Superstudio, que parodian el futuro hasta lo absurdo y hacen autocritica con el contra-diseño. La paradoja de Oscar Tusquets, el Kitsch y la contradicción de Venturi, las bromas de Einsenman, los chistes de Erskine y por supuesto, la irreverencia, la ironía, el collage, las incoherencias de Koolhaas y su burla a los grandes maestros como en el Kunsthal de Rotterdam.

Fig. 5

La sociedad posmoderna es específicamente humorística, pero el humor es insustancial, busca el placer de reírse por reírse, al alcance de todos y todo, un lenguaje universal que banaliza todo lo que toca y que se pone al servicio lúdico de las personas, donde el objeto no son los vicios ocultos sino uno mismo, y por tanto inocuo. Hemos tratado de entender y aproximarnos a los modos de proceder del humor y verificarlos en el ámbito de la arquitectura pasada, con la idea de, con los mismos mecanismos, poner a prueba estas hipótesis a día de hoy para comprobar si encontramos herramientas de cierta utilidad analítica para estudiar la realidad contemporánea de la arquitectura a través del humor y ver si su relación con algunas arquitecturas puede arrojar algo de luz para comprender mejor las nuevas líneas que configuran el panorama arquitectónico de las últimas décadas. Será el momento de dejar de analizar el humor para empezar a practicarlo. Notas. 1

La exposición de este contenido se basa fundamentalmente en la Tesis: CARRETERO, Hugo. Sentido del Humor: la construcción de la escala de apreciación del Humor: 2005, Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, Granada. P.3-43. 2 Es importante puntualizar que humor ≠ sentido del humor. El humor hace referencia a una situación, respuesta concreta o a las características atribuidas a un material definido como humorístico, como por ejemplo un chiste -en arquitectura podría asociarse a un edificio. Y el sentido del humor se refiere a las diferencias individuales en las conductas, experiencias, afectos, actitudes y habilidades relacionadas con la diversión, risa, jocosidad; como la frecuencia con la cual una persona se ríe; con la habilidad para percibir o crear humor; con la tendencia a divertir a otras personas; con el grado en que los individuos entienden los chistes u otro material humorístico; con la querencia a usar el humor como afrontamiento de sucesos estresantes y con la predisposición a no tomarse a uno mismo demasiado en serio, y a reírse de sus propios problemas o defectos. Es decir, el sentido del humor puede asociarse al arquitecto y es un constructo genérico donde se incluye el humor. 3 La risa, como actividad puramente muscular, es provocada por el alivio y descarga de la tensión o energía acumulada que el engaño de la incongruencia o el sutil juego de las diferencias y semejanzas, es decir que lo risible, comporta. Pero el cerebro es un órgano muy poderoso, y por eso el engaño no puede durar mucho tiempo, en seguida las cosas vuelven a su sitio, él las pone en sus sitio. Esta es la razón por la que el chiste ha de ser breve: hay que coger desprevenido al cerebro, si se le da tiempo establecerá las relaciones correctas y toda gracia habrá desaparecido, del mismo modo que desaparece cuando un chiste es explicado. 4 Para más información véase LIPOVETSKY, G. La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama, Barcelona, 1986. 5 Para entender a Loos, hay que conocer su tiempo, el cambio de siglo y su ciudad, Viena. Una época crucial, decadente y escéptica en Centroeuropa, donde están cayendo las estructuras sociales del antiguo régimen aristocrático, y los descendientes de la burguesía industrial intentan encontrar su identidad en contradicción con la estética de la generación anterior. Es el tiempo de los “nuevos”: Art Noveau, Modernisme, Jugendstil, Sezession…. Un arte nuevo, el arte de fin de siécle. 6 El pensamiento de Loos sirvió de coartada, entre otros a Rossi, para realizar una relectura de las bases y el desarrollo de la arquitectura moderna, que establecía unas nuevas relaciones entre la tradición y la modernidad, que no consistía en una actitud conservadora o historicista, sino en un diálogo con la historia. Para más información sobre Loos según Rossi, ver GONZALEZ Presencio, Mariano. Loos según Rossi: tradición y modernidad en casabella-continuitá. Revista Ra, n.13, p.75-85. 7 En 1903 funda la revista Das Andere, “El Otro, revista para la introducción de la cultura occidental en Austria”, como suplemento de la revista “Kunst” (Arte) dirigida por Peter Altenberg, amigo de Adolf Loos y Karl Kraus. Totalmente escrita por Loos, solo se publicaron 2 números, ambos en 1903. 8 El ensayo y conferencia son de 1908, pero su primera publicación Ornament und Verbrechen en Der Sturn en Berlín es de 1912.


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LOOS, Adolf. Ornamento y delito y otros escritos. Gustavo Gili, Barcelona, 1972. p.50. Loos había viajado a EEUU entre 1893-96 para visitar de la exposición Colombina en Chicago, por lo que conocía bien los rascacielos, y había trabajado entre otras muchas cosas (incluso lavando platos) como periodista en Nueva York (como él mismo afirmaba tan bueno como arquitecto), por lo que presumía de poseer conocimiento de primera mano para diseñar un edificio para un periódico. Admiraba su cultura moderna, sus avances técnicos y su estilo clásico de la construcción. 11 ROSSI, Aldo. Adolf Loos 1870-1933 en la revista Casabella-Continuitá n.233, noviembre 1959. p.51. 12 GRAVAGNUOLO, Benedetto. Adolf Loos. Editorial Nerea SA, Madrid, 1988. p.94 13 Loos siempre estaba rodeado de las mujeres más seductoras de Viena, incluso se casaba con ellas, una detrás de otra. Tenía debilidad por las artistas, se casa y se divorcia tres veces, con una actriz, con una bailarina y con una joven dama, y al final de su vida tiene una larga relación con otra joven bailarina. 14 Loos se va a París de 1922-27, su propuesta para el concurso del Chicago Tribune es francesa al ser enviada desde allí. Se codeaba con los intelectuales de la vanguardia francesa, y fue acogido en el círculo parisiense de Tristan Tzara. 15 La propuesta cumple a la perfección los postulados de la tardía cultura posmoderna y mediática. Y como monumento posmoderno satisface plenamente su papel de crítica a los postulados más irracionales de la modernidad. 16 Aunque sus mejores obras estaban por llegar, él ya ha dicho todo lo que tenía que decir, todas sus ideas ya están enunciadas en 1922, pero no construidas, y todos sus aspectos irónicos están cerrados con la columna del Chicago Tribune. Los problemas son los mismos y su solución versiones con leves variantes que mejoran y se radicalizan en los últimos años de su carrera, donde la neutralidad del exterior comienza a invadir el interior y construye sus mejores obras perfeccionando el principio de Raumplan: Tzara (París1926-27), Moller (Viena, 1928) y Müller (Praga, 1930). 17 “La gran columna dórica griega, será construida. En Chicago o en otra ciudad. Para el Chicago Tribune o para otro cualquiera. Por mí o por otro arquitecto”. LOOS, Adolf. “Chicago Tribune Column” en Adolf Loos, escritos II. 1940/1932, El croquis editorial, Madrid 1993, p.190. 18 Los vieneses Loos y Hollein manipulan este fragmento común de la arquitectura clásica; Loos sustituyendo su tradicional función para conseguir una imagen rotunda fuera de contexto y escala, que por sí sola constituye el emblema del periódico y cumple el objetivo del concurso, y Hollein, citando a Loos, pervierte su actuación al devolver su columna a la escala primitiva en la strada novissima, e integrarla en una columnata, privándola del significado y fuerza del elemento aislado y devolviéndole su función estructural. 10

Imágenes. Fig. 1. Retrato de Adolf Loos por Oskar Kokoschka. 1910. Reproducción del libro: GRAVAGNUOLO, Benedetto. Adolf Loos. Editorial Nerea SA, Madrid, 1988. p.29 Fig. 2. Fachada principal de casa de Tristán Tzara (París, 1926-27). Reproducción del libro: VVAA. Adolf Loos. Selección e introducción de Antonio Pizza. Editorial Stylos , Barcelona, 1989. p.56. Fig. 3. Planta final presentada por Loos al concurso del Chicago Tribune en 1922. Reproducción del libro: GRAVAGNUOLO, Benedetto. Adolf Loos. Editorial Nerea SA, Madrid, 1988. p.174 Fig. 4. Dibujo final presentado por Loos al concurso del Chicago Tribune en 1922. A todos los participantes se les solicitaba una perspectiva en blanco y negro desde el mismo punto de vista. Reproducción del libro: VVAA. Chicago Tribune Tower Competition. Volumen I. Academy Editions, Gran Bretaña, 1980. p.146 (Plate Number 196) Fig. 5. Dibujo de Hans Hollen para su propuesta de la strada novissima en la Bienal de Venecia de 1980. Reproducción del libro: PETTENA, Gianni. Hans Hollein. Catalogue of the exhibition “hans Hollein. Works 1960-1988” en Accademia delle Arti del disegno en Florencia (Abril-mayo-19988). Idea Books Edizioni, Milano, 1988. p.94.

Bibliografía. CARRETERO, Hugo. Sentido del Humor: la construcción de la escala de apreciación del Humor: 2005, Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, Granada. COLQUHOUN, Alan. La arquitectura moderna, una historia desapasionada. Gustavo Gili, Barcelona, 2005. GRAVAGNUOLO, Benedetto. Adolf Loos. Editorial Nerea SA, Madrid, 1988. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama, Barcelona, 1986. LOOS, Adolf. Ornamento y delito y otros escritos. Gustavo Gili, Barcelona, 1972. LOOS, Adolf. Adolf Loos, escritos I. 1897/1909. El croquis editorial, Madrid, 1993. LOOS, Adolf. Adolf Loos, escritos II. 1910/1932. El croquis editorial, Madrid, 1993. ROSSI, Aldo. Adolf Loos 1870-1933 en la revista Casabella-Continuitá n.233, noviembre 1959. TAFURI, Manfredo. La montaña desencantada. El rascacielos y la ciudad, cap.1: El concurso para el Chicago Tribune. En CIUCCI, Giorgio; DAL CO, Francesco; MANIERI-ELIA, Mario; TAFURI, Manfredo. La ciudad americana. Gustavo Gili, Barcelona, 1975. VVAA. Chicago Tribune Tower Competition. Volumen I y Late Entries, Volumen II. Academy Editions, Gran Bretaña, 1980. (Primera publicación Rizzoli Editión, USA, 1980)


Biografía. Idoia Otegui (1970) es arquitecto por la ETSAM, fundadora de PO2 arquitectos (www.po-2.com) que desde 2000 dirige junto a Marcos Parga y profesora de Proyectos en la escuela de Arquitectura de la UAH desde 2008. Su trabajo ha sido premiado en más de 20 ocasiones en concursos de ideas. Destaca su participación en dos ediciones de la Bienal de Arquitectura de Venecia (2002 y 2006), y la obtención del IX Premio de Arquitectos Jóvenes de la Fundación Antonio Camuñas. Han sido seleccionados para participar en la exposición “JAE (Jóvenes Arquitectos de España)” que en la actualidad viaja por todo el mundo. La obra de PO2 ha sido recogida en el monográfico MONOESPACIOS 4 editado por la Fundación del COAM, y expuesta en varias exposiciones y conferencias impartidas en foros académicos y profesionales españoles y europeos. En la actualidad desarrolla su Tesis Doctoral bajo el título “Arquitectura y Humor. Recurso de proyecto, crítica y comunicación”. Idoia Otegui (1970) architect ETSAM, co-founder of PO2 Architects (www.po-2.com) since 2000 with Marcos Parga, and Professor of Projects at the UAH School of Architecture since 2008. Her work has been awarded in numerous architectural competitions. She has participated in two editions of the Venice Architecture Biennale (2002 and 2006), and obtaining IX Young Architects Award from Antonio Camuñas Foundation. They have been selected to participate in the exhibition "JAE (Young Architects of Spain)" which currently travels around the world. PO2's work has been collected in the monograph edited by MONOSPACIOS 4 COAM Foundation, and exhibited in several exhibitions and lectures in Spanish and European academic and professionals forums. It is currently developing her doctoral thesis entitled "Architecture and Humor. Resource of project, critical and communication".

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