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Programa para escolares

Cuaderno del profesor


Programa para escolares

Cuaderno del profesor


ÍNDICE

Cádiz Prehistórico Centro de interpretación

INTRODUCCIÓN. Bienvenidos a la Prehistoria ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA BLOQUE I. UN PASEO POR LA PREHISTORIA Objetivos generales Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea 1.1.Objetivos específicos 1.2.Orientaciones didácticas 1.3.Contenidos Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 2.1.Objetivos específicos 2.2.Orientaciones didácticas 2.3.Contenidos BLOQUE II. VIVIR, FABRICAR, COMER Y MORIR Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos BLOQUE III. ¿QUEDABA TIEMPO PARA EL ARTE? Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos

ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA SALA I. LA CIENCIA PREHISTÓRICA SALA II. UN PASEO POR LA PREHISTORIA SALA III. NUESTROS ANTEPASADOS SALA IV. LA ALIMENTACIÓN SALA V. ÚTILES Y HERRAMIENTAS SALA VI. DEL CAMPAMENTO AL POBLADO SALA VII. RITOS Y COSTUMBRES FUNERARIAS SALA VIII. EL VESTIDO Y LOS ADORNOS SALA IX. LAS REPRESENTACIONES RUPESTRES

ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA OBJETIVOS GENERALES ORIENTACIONES DIDÁCTICAS BIBLIOGRAFÍA GENERAL BIBLIOGRAFÍA ADAPTADA PARA EL ALUMNO


INTRODUCCIÓN

Cádiz Prehistórico Centro de interpretación

Bienvenidos a la Prehistoria

Estimado profesor/a: Ponemos en tus manos un material didáctico con el que el alumnado adquirirá de una manera amena y divulgativa, un conocimiento exhaustivo y actualizado sobre la Prehistoria en Cádiz. Antes de visitar el Centro de Interpretación, planteamos una serie de actividades previas a realizar en el aula bajo tu orientación y supervisión. Con ellas se persigue que el alumno descubra, mediante atractivos y visuales ejercicios de análisis, relación, observación, lectura o deducción cómo transcurría la vida en los distintos periodos de la Prehistoria. Habiendo asumido que el medio, el hombre, el hábitat, la industria, la dieta, la muerte evolucionan inexorablemente con el paso de los milenios, llega el momento crucial de la entrada al recinto. A fin de percibir lo aprendido “in situ”, una gran gama de avanzados recursos museográficos como interactivos, audiovisuales, recreaciones, efectos especiales, crearán una atmósfera real y apropiada para las actividades durante la visita incitando a la interactuación, el desplazamiento y la cooperación para su resolución. La experiencia vivida en el Centro de Interpretación, el contraste entre ideas preconcebidas y clichés desvirtuados que se tenían de la Prehistoria, tienen su espacio en la tercera fase del cuaderno didáctico. Una oportunidad también para entender que incluso la visión que se da en la actualidad bajo el asesoramiento de los más prestigiosos expertos puede verse modificada en la medida de que vayan descifrándose nuevos enigmas. Las actividades posteriores a la visita de nuevo en el aula cierran a modo de reflexión, debate y recordatorio, la Prehistoria de Cádiz. Lugar donde el papel del profesor es crucial desde el punto de partida, al comienzo de este trabajo y hasta la clausura del mismo.


ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA


ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Indice

BLOQUE I. UN PASEO POR LA PREHISTORIA Objetivos generales Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea 1.1.Objetivos específicos 1.2.Orientaciones didácticas 1.3.Contenidos Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 2.1.Objetivos específicos 2.2.Orientaciones didácticas 2.3.Contenidos

BLOQUE II. VIVIR, FABRICAR, COMER Y MORIR Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos

BLOQUE III. ¿QUEDABA TIEMPO PARA EL ARTE? Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Objetivos generales Objetivos generales

Conocer el complejo proceso de construcción de la Prehistoria a través de la metodología científica, la ayuda de las ciencias auxiliares y las fases de todo descubrimiento. Percibir el amplio espectro cronológico que abarca la Prehistoria en sus principales períodos y subperíodos: Contar en milenios no en siglos. Estudiar las características y evolución de los homínidos que vivieron desde el Paleolítico Inferior a la Edad de los Metales en la Provincia de Cádiz Contextualizar el individuo en su medio, clima y ecosistema a lo largo de los períodos prehistóricos.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea 1.1. Objetivos específicos

Concienciar al alumno de la minuciosidad y dificultad que entraña la investigación prehistórica. Descubrir cuáles son las funciones que desempeñan las ciencias auxiliares en la revelación de información sobre fauna, medio, cultura material y hombre en la Prehistoria. Recordar la visión primera y superficial que se tiene de la Prehistoria a través de los medios audiovisuales.

1.2. Orientaciones didácticas

Incitar a la interpretación a través de la lectura y asociación de dibujos, gráficos y fotografías. Fomentar el uso de fuentes bibliográficas, documentales o digitales en la búsqueda de información sobre la aportación de la Arqueología, la Antropología o la Paleontología a la Prehistoria. Plantear “lluvia de ideas” en grupos sobre palabras, recuerdos, imágenes, películas y otra información que el alumnado relacione con la Prehistoria. Su anotación resulta imprescindible para contrastarla cuando al término del cuaderno se haya adquirido una visión más profunda de la realidad.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea 1.3. Contenidos LA CIENCIA PREHISTÓRICA

1 Los inicios de la arqueología

2. Trabajo de campo y trabajo de laboratorio 2.1 La prospección. Métodos y evolución 2.2 La excavación. Los laboratorios arqueológicos

3. Prehistoriadores en tierra gaditana

4. Bibliografía

LA CIENCIA PREHISTÓRICA El término “Prehistoria” da nombre la etapa más larga de la historia de la humanidad. Alude al mismo tiempo a la ciencia que se encarga de su estudio e interpretación. Al no contar con documentos escritos para esta fase histórica, su investigación se vale en gran parte de la arqueología, aunque acude también a otras ciencias auxiliares como la paleontología, la antropología, la geología, etc. El desarrollo de la prehistoria como disciplina científica, de sus técnicas y de sus útiles de trabajo e interpretación, además de su vinculación con otras ciencias, ha sido fundamental para saber de un período tan amplio como lejano. 1. Los inicios de la arqueología La arqueología es la ciencia que estudia a través de los restos de la cultura material las sociedades pasadas como las prehistóricas. Así mismo, se sirve de otras disciplinas, con el fin de asegurar la validez de sus datos y ensayar nuevas teorías. Comienza a sentar sus bases como ciencia gracias a los descubrimientos y primeros estudios realizados por los prehistoriadores del siglo XIX. El hallazgo de los restos del hombre de Neandertal o la aparición de pinturas y grabados rupestres hicieron que las bases interpretativas anteriores (la Biblia) se cuestionaran. En este contexto fueron determinantes avances como el insertar el origen y el desarrollo del hombre dentro del proceso evolutivo de la propia Tierra. El ser humano no era algo acabado sino un elemento más en el proceso evolutivo. El siguiente punto cuestionado era saber cuándo habían ocurrido los hechos. Es la geología la que le aporta el método para averiguarlo: el estratigráfico. La Tierra está formada por capas y las más antiguas están debajo de las más modernas; así mismo, los restos arqueológicos, producto de la actividad humana, se han ido depositando de abajo a arriba a lo largo del tiempo en niveles o estratos de mayor a menor antigüedad para constituir los yacimientos.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea

Aciscar lado norte

Cueva de la Dehesilla

Otro logro fue el clasificar las piezas por su materia prima y su posible función, obteniéndose una división en Edad de la Piedra, del Bronce y del Hierro. Más tarde, fue el ordenar los estratos o capas atendiendo a la tipología de los objetos, lo que se denomina seriación. En el siglo XX, uno de los avances realizado fue definir el concepto de cultura arqueológica. Entendiéndose como aquella que está constituida por una serie de objetos, distintos, repetidos y que se fabricaron en una zona geográfica determinada durante un período de tiempo concreto. Sin embargo, este concepto sólo permite saber que pasó en cada zona concreta y los cambios se explican por las influencias exteriores de otros pueblos o por la llegada de gentes que desplazan a la anterior. Con el objetivo de buscar leyes generales, y bajo la influencia de la antropología, surge una corriente interpretativa que considera que la cultura es algo que se adapta al medio ambiente natural y no el producto de la tradición o de una elección arbitraria. Esto, no obstante, tampoco es aceptado por todos los investigadores que plantearon otras posibilidades interpretativas. En la actualidad, y al ser una ciencia viva, sus formulaciones se siguen cuestionando en aras de un mayor perfeccionamiento en el conocimiento de nuestro pasado más antiguo.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea 2. Trabajo de campo y trabajo de laboratorio Un yacimiento arqueológico es aquel lugar donde quedan restos materiales de algún tipo, producto de la actividad humana. Estos restos pueden ser visibles, porque están en la superficie de terreno, o no visibles, porque capas de sedimentos formados con posterioridad lo cubren por completo. Los yacimientos se forman de manera diversa. En su constitución intervienen muchos agentes, tanto físicos como biológicos. Entre los primeros destacan la erosión y sus diversas manifestaciones: arrastre, traslado y sedimentación de materiales. Los segundos responden a la actividad de los animales, incluida la antrópica. El mecanismo fundamental que origina una estación arqueológica es la insistencia humana en ocupar un mismo sitio, lo que origina a veces la superposición de vestigios, producto de las diferentes ocupaciones. Los yacimientos arqueológicos se suelen clasificar en diferentes grupos, atendiendo a cuestiones como periodo al que corresponden (Paleolítico, Neolítico…), la función que tuvieron (lugar de hábitat, enterramiento…), ubicación (al aire libre, en cuevas, subacuáticos…), etc. En definitiva, cada yacimiento es algo único e irrepetible. Para su conocimiento se necesitan técnicas especializadas, y para la explicación de los datos que proporcionan, una metodología acorde con los postulados científicos de la interpretación histórica. Por eso, las prospecciones y excavaciones arqueológicas constituyen sólo el principio del proceso de conocimiento. 2.1. La prospección. Métodos y evolución La prospección es un conjunto de trabajos normalmente previos a la excavación arqueológica. Con ella se identifican los posibles yacimientos existentes en un territorio y se detecta su función hipotética y otras singularidades. Toda prospección conlleva tres fases: el análisis previo de la documentación, el trabajo de campo y el estudio posterior. Primero se examina la información que existe de la zona elegida (cartografía, documentación bibliográfica y archivística, toponimia, etc.), luego se recorre parcialmente o por completo el terreno en busca de yacimientos, y finalmente se procede al análisis y estudio de los datos obtenidos en las dos fases anteriores. Las técnicas empleadas para prospectar se han perfeccionado a lo largo del tiempo, en un intento de conseguir una mayor y más precisa información del área objeto de investigación. A partir de la década de los sesenta del pasado siglo comienzan las prospecciones más sistemáticas, en las que se pretende registrar todos los yacimientos de un área dada o al menos determinados índices de su ocupación, usándose unas veces sectores de muestreo y en otras ocasiones análisis exhaustivos del territorio. Estos procedimientos permiten alcanzar una imagen más completa de la información arqueológica suministrada por una zona concreta. En estos trabajos se recopila también cuanta

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea información geográfica y ambiental sea pertinente para el estudio. En la actualidad existen otros medios para localizar y examinar los yacimientos una vez localizados sin necesidad de excavarlos. Son las prospecciones geofísicas y los análisis químicos de suelos, entre otros. La geofísica mide ciertas propiedades eléctricas y magnéticas del terreno, mostrando variaciones entre unas zonas y otras que revelan la posible existencia de estructuras soterradas. Por su parte, el análisis químico detecta intensidades distintas en la ocupación de cada zona a través de la cantidad de fosfato presente en la tierra. La fotografía aérea es otra herramienta fundamental para el conocimiento de yacimientos arqueológicos.

Excavación en Retamar

Excavación en Gorham

2.2 La excavación. Los laboratorios arqueológicos. La excavación arqueológica consiste en reconstruir el proceso que llevó a la formación de un yacimiento, es decir, en averiguar cómo y por qué se levantaron los restos y de qué forma se destruyeron. Al intentar reconstruir esta secuencia de hechos, la excavación arqueológica destruye necesariamente el yacimiento, si bien todo lo documentado pasa a estar registrado en lo sucesivo como información científica. La excavación arqueológica, como la prospección, conlleva trabajos de campo y de laboratorio. Los dos parten de la documentación existente en el yacimiento y de su análisis. La excavación propiamente dicha se plantea y desarrolla de muchas formas diferentes, determinadas por las propias características del yacimiento y por sus particularidades. En líneas generales, la excavación consiste en registrar y dejar constancia escrita y gráfica de todo lo que se localiza, de forma que luego se puedan estudiar las relaciones de cada dato con los demás y de todos ellos con las estructuras conservadas.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea Los avances que ha experimentado la arqueología en sus métodos y técnicas de conocimiento, claramente palpables en el trabajo de campo, no lo son menos en el de laboratorio. Así, a finales del siglo XIX el prehistoriador contaba como laboratorio con un gran espacio cercano a la excavación o con un gabinete donde tomaba apuntes y realizaba dibujos y fotografías del yacimiento. Luego recopilaba y analizaba la información documental, para finalizar con el análisis comparativo de otros yacimientos o búsqueda de paralelos hallados en otros yacimientos ya conocidos y estudiados. Actualmente, los laboratorios cuentan con modernas infraestructuras y herramientas tecnológicas que permiten que los datos sean analizados con ordenadores, lupas, microscopios electrónicos, lentes, etc. A ello se añade el empleo de diversos tipos de análisis, como el del Carbono-14 (prueba que se realiza a las muestras orgánicas halladas en un yacimiento para determinar la fecha de las mismas). Algunas investigaciones modernas basan sus estudios en el análisis de muestras con técnicas como la espectroscopia Ultravioleta-Visible o la difractometría de Rayos X. 3. Prehistoriadores en tierra gaditana Las especiales características de la provincia de Cádiz hicieron que desde los tiempos más remotos la presencia del hombre y sus diferentes etapas culturales estuvieran presentes en su paisaje. Un paraje que ha sido campo de trabajo de investigadores locales y, desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad, de los más insignes prehistoriadores nacionales e internacionales. En el primer cuarto del siglo XX se descubre en la provincia de Cádiz, en concreto en la cueva conocida como Tajo de las Figuras, una serie de pinturas prehistóricas. Este hecho hace que expertos prehistoriadores comiencen a dirigir su mirada hacia la provincia gaditana. A esta tierra llegan investigadores internacionales como H. Breuil y H. Obermaier, nacionales como J. Cabré y E. Hernández Pacheco. La eclosión investigadora que despertó la Prehistoria de Cádiz se inscribe dentro del contexto en el que España, vivía desde mediados del siglo XIX, de potenciar el estudio de la Prehistoria. La fundación del Museo Arqueológico Nacional, junto con el impulso que se dio a los museos arqueológicos provinciales, conducen a España a situarse al nivel de otros países europeos, y a ciudades como Cádiz en lugares donde sobresalen estos centros y sus directores. En este punto destacan P. Quintero y Atauri como responsable del Museo de Cádiz y M. Estévez Guerrero como director del Museo de Jerez de la Frontera. La investigación científica propulsará que la Arqueología y los prehistoriadores nacionales aporten su conocimiento, desarrollando modernas técnicas de excavación e investigación. Todo ello es posible gracias a la llegada de revistas científicas y a la presencia de arqueólogos internacionales, que actualizaron los fundamentos conceptuales de la Arqueología española. Al mismo tiempo, se crean organismos científicos que potencian estas iniciativas, como la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Desde ese momento, Cádiz se convirtió en uno de los referentes prehistóricos españoles más interesantes, ya que arrojó luz sobre algunas cuestiones y ratificó algunas de las teorías entonces planteadas. En este ámbito habría que señalar las aportaciones, entre otros, de J. de Mata Carriazo, C. Posac o P. Acosta.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 1. El descubrimiento, una concienzuda tarea En nuestros días, los pioneros de épocas pasadas han dado paso, en esta aventura de conocer y salvaguardar la Prehistoria gaditana, a instituciones y a equipos de investigación cuya labor es ampliamente reconocida por la comunidad científica. • La Universidad de Cádiz. El área de Prehistoria está desarrollando diversos proyectos, algunos de carácter multidisciplinar. De entre ellos habría que subrayar el portal temático de investigación que desarrolla y del cual destaca “El Grupo de Estudio de las Formaciones Sociales de la Prehistoria Reciente en la Provincia de Cádiz”, cuya responsable es M. Lazarich. • El Museo Provincial de Cádiz, y los Museos municipales de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Algeciras, San Fernando y Villamartín, constituyen centros que aglutinan importantes colecciones de Prehistoria gaditana y se distinguen por su activo papel en la conservación, restauración y difusión de este patrimonio. •

El Instituto de Estudios Campogibraltareños, creado por la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, y que tiene como objetivo contribuir al conocimiento, difusión y conservación del Patrimonio y valores culturales de esta comarca.

4. Bibliografía BARANDIARÁN, I. MARTÍ, B. DEL RINCÓN, Mª Á. MAYA, J. L. Prehistoria de la Península Ibérica. Ariel Prehistoria. Barcelona, 2002. BERMÚDEZ de CASTRO, J. Mª. Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes. Editorial Ares y Mares. Barcelona, 2004. FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, Víctor M. Teoría y método de la Arqueología. Historia Universal 1, Prehistoria. Editorial Síntesis. Madrid 1992. LEROI- GOURHAN y otros. A. La Prehistoria. Editorial Labor. Barcelona 1982. SANCHIDRIÁN, José Luis. Manual de Arte prehistórico. Arial Prehistoria. Barcelona 2001.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 2.1. Objetivos específicos

Facilitar herramientas que permitan clasificar cada periodo de la Prehistoria con una cronología apropiada. Descubrir cómo ha ido transformándose el territorio a lo largo del Holoceno hasta modificarse el perfil del litoral gaditano. Relacionar los homínidos con los períodos de la Prehistoria en los que vivió así como sus características físicas y medio correspondiente. Valorar la importancia de la provincia de Cádiz en la Paleoantropología por producirse en ella el descubrimiento de los primeros vestigios de neandertales de Europa, al mismo tiempo que esta zona pudo ser su último refugio antes de la extinción de esta especie.

2.2. Orientaciones didácticas

Coordinar y asesorar aquellas actividades que puedan tener una mayor dificultad como la ordenación y relación de los períodos prehistóricos con su cronología correspondiente y línea de tiempo. Extraer conclusiones al final de cada apartado para evitar confusiones y consolidar el proceso de aprendizaje. Evitar la comprobación superficial en la resolución de ejercicios mudos y recordatorios haciendo razonar oralmente la respuesta.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 2.3. Contenidos ITINERARIO POR LA PREHISTORIA

1. El territorio

2. Paleolítico Inferior 2.1 . El Homo erectus, ¿Primeros pobladores de la provincia de Cádiz? 2.2. Ecosistema del Homo erectus

3. Paleolítico Medio

4. Paleolítico Superior

6.1. Los humanos de las Edades del Cobre y del Bronce 6.2. Ecosistemas calcolíticos y de la Edad del Bronce

7. Primeros homínidos en la provincia de Cádiz

5.1. Homo sapiens sapiens en el Epipaleolítico 5.2. Ecosistemas epipaleolíticos 5.3. Los humanos en el Neolítico 5.4. Ecosistemas en el Neolítico

6. Edades de los metales: Calcolítico o Edad del Cobre y Edad del Bronce

4.1. El Homo sapiens sapiens, nuestra especie 4.2. Ecosistema del Homo sapiens sapiens

5. Epipaleolítico y Neolítico

3.1. El Homo neanderthalensis. El refugio gaditano de los últimos neandertales 3.2. Ecosistema del Homo neanderthalensis

7.1. El Homo neanderthalensis en la provincia de Cádiz 7.2. El Homo sapiens sapiens en la provincia de Cádiz

8. Bibliografía

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos ITINERARIO POR LA PREHISTORIA 1. El territorio La Prehistoria de los territorios gaditanos no es más que una parte de su propia Historia. La provincia de Cádiz conforma un espacio gestado durante millones de años entre el Mediterráneo y el Atlántico, además, de ser puente y nexo entre Europa y África. En su geología destaca una vertebración montañosa mayoritariamente caliza, si bien cuenta con otras áreas abundantes en rocas areniscas. Estas formaciones articulan gran parte de sus tierras, a las que se suman fértiles campiñas, un extenso litoral y abundantes ecosistemas marismeños. De las cuencas fluviales existentes en la provincia, por el oeste participa de la del Guadalquivir, pero cuenta igualmente con redes hidrográficas independientes de gran importancia como las del Guadalete, Barbate, Palmones, etc. El clima, parcialmente cambiante a lo largo de la Prehistoria, es hoy de tipo subtropical mediterráneo, siempre suavizado en sus valores extremos por la cercanía del mar. Con veranos cálidos y secos alternan inviernos templados y relativamente lluviosos. Junto con Huelva y Sevilla, Cádiz estuvo antiguamente bañada por la ensenada bética, un golfo marino hoy ocupado por Las Marismas y que los textos de la Antigüedad conocieron con los nombre de Golfo tartésico primero y Lago Ligustino después. Las roturaciones agrarias del valle del Guadalquivir, la paralela deforestación de esa cuenca y la erosión acabaron por rellenar esta amplia bahía al final de la Prehistoria. 2. Paleolítico Inferior. (1.500.000 a 120.000 a. C.) 2.1. El Homo erectus, los primeros pobladores de la provincia de Cádiz Por los útiles de piedra que nos legaron, los primeros habitantes de la provincia de Cádiz pudieron pertenecer al Homo erectus. Este tipo de humano, de origen africano, se expandió por Eurasia, donde evolucionó hacia otras especies. Sus rasgos anatómicos más singulares tienen que ver con el aumento de la capacidad craneana respecto a Homo habilis, la especie que le precedió en África. Tal crecimiento encefálico, hasta 1000 cm3, sólo fue posible gracias a los cambios en la dieta, que en estos momentos es abundante en carne y que tal vez incorpora ya el uso del fuego para la preparación de los alimentos. Desde varios millones de años atrás, los antecesores del Homo erectus ya eran bípedos, con lo que la primera especie pobladora de Europa disponía de brazos y manos liberados de la locomoción. Ello le permitía disponer de recursos relativamente alejados de los campamentos, porque la carne y otros sustentos podían ser acarreados hasta los lugares de residencia del grupo.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos Para sus tareas económicas, el Homo erectus se adaptó a diversos ecosistemas gracias a que contaba con herramientas relativamente sofisticadas. La provincia de Cádiz ha ofrecido numerosas muestras de esos útiles, fabricados normalmente en cantos rodados extraídos de las terrazas fluviales, sus principales zonas de habitación y de captación de recursos.

2.2. Ecosistema del Homo erectus. Durante el Paleolítico Inferior se suceden en Europa diversos episodios glaciares con sus interglaciares. Pero la latitud de la provincia de Cádiz y la influencia marítima de su entorno suavizaron sus efectos. Casi no se puede hablar aquí de glaciaciones. La fauna y la flora de la época experimentaron ciertos cambios a la vez que se alteraban las condiciones climáticas, alternando los bosques más húmedos con las sabanas. Esto determinó la adaptación humana a ecosistemas diversos, aunque la homogeneidad de los útiles humanos de unas épocas y otras revela cambios que nunca fueron drásticos.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos Se sabe que la red hídrica de esa etapa era distinta de la actual, y que a ella se habituaron los humanos mediante la explotación de la fauna y la flora de cada momento. Homo erectus ocupó principalmente partes bajas, acudiendo a pantanos, ríos y lagos en busca de carne, porque los abrevaderos constituían los mejores sitios de caza o de aprovisionamiento de carroña. Tanto en Europa como en Asia se ha comprobado que los grupos humanos de momentos avanzados del Paleolítico Inferior usaban ya el fuego, y que podían haberse ayudado de incendios intencionados para arrinconar a las presas elegidas hacia los mejores puntos de caza. En cualquier caso, la mayor parte de la dieta era de origen vegetal. Otra fuente de alimento no despreciable serían los peces, los insectos y un sin fin de pequeños animales. Casi todos los yacimientos gaditanos corresponden a zonas muy abiertas en las cuencas medias y bajas de los ríos o junto a lagunas. Sin embargo, la búsqueda de pedernal para fabricar herramientas y el progresivo aumento demográfico llevó a las comunidades humanas a adentrarse en áreas de montaña, hasta el punto de ocupar ya algunas cuevas. 3. Paleolítico Medio. (120.000 a 30.000 a.C.) 3.1. El Homo neanderthalensis. El refugio gaditano de los últimos neandertales La progresión del Homo sapiens sapiens, la especie humana actual, por los territorios europeos, en una progresiva expansión de Este a Oeste, convirtió al Sur de la Península Ibérica en el último territorio ocupado por los neandertales. En relación con sus antecesores, los neandertales se caracterizaron por dos rasgos evolutivos: el aumento de la capacidad craneana, que llegó a alcanzar hasta 1450 cm3, y la adaptación morfológica al frío de los períodos glaciares. La selección natural promovió así un mayor cerebro y sus consecuencias (aumento de la inventiva por ejemplo), además de unos rasgos corporales que impedían la pérdida de calor (cuerpos y cabezas más redondeados). Su saliente mandíbula se explica también como solución adaptativa que lograba calentar más el aire antes de su penetración en los pulmones. Todo ello necesitaba un esqueleto fuerte y robusto. Tales presiones de la selección natural produjeron una deriva evolutiva que dio como resultado el aspecto robusto de los neandertales, mal entendido muchas veces con un “retroceso” de la evolución.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 3.2. Ecosistema del Homo neanderthalensis En esta fase continúan los episodios fríos, aunque la provincia de Cádiz tuvo situaciones climáticas más suaves a causa de su latitud y de la influencia marina. El Sur de la Península Ibérica se convirtió en varias ocasiones, en concreto en los períodos más templados, en el refugio de los ecosistemas más cálidos, con animales y plantas menos adaptados al frío y que recuperaban territorios hacia el Norte cuando disminuían los fríos glaciares. Por eso es posible encontrar ahora en el área gaditana bosques de tipo mediterráneo que constituyeron la base para la explotación de los recursos por parte de las poblaciones humanas del Paleolítico Medio. Los neandertales vivieron en grupos o bandas que quizás no superaban los treinta individuos. Ocuparon diversos lugares, porque sus vestigios se han detectado tanto en áreas del litoral como en las cuencas medias y bajas de los ríos y en zonas de montaña. Las cuevas fueron un refugio muy frecuentado, entre las que destacan las cavidades de Gibraltar. La industria lítica de los neandertales se conoce con el nombre de tecnocomplejo Musteriense. Su tecnología de la piedra conoció novedades con respecto a la etapa anterior, pero incluía también herramientas tradicionales utilizadas ya por Homo erectus, especialmente los cantos tallados y algunos tipos de bifaces.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 4. Paleolítico Superior. (35.000 a 12.000 a.C.) 4.1. El Homo sapiens sapiens, nuestra especie El Homo sapiens sapiens, nuestra especie, surge hace unos doscientos mil años en África del Este. Desde allí comenzará una lenta expansión por todo el mundo hasta poblar en época prehistórica el resto de África, Asia, Australia, Europa y América. El triunfo evolutivo del hombre moderno frente al resto de las especies humanas que habitaban el planeta no se debió tanto a sus características físicas como a su conducta; si bien unas y otras fueron vistas como un todo por la selección natural. De hecho, aunque su cuerpo estaba menos adaptado al frío que el de los neandertales, su expansión por Europa y el retroceso paralelo de estos últimos se produjo en momentos plenamente glaciares, en coexistencia con animales de clima muy frío como el mamut, el reno o el rinoceronte lanudo, a cuya desaparición seguramente contribuyó. La capacidad craneana de Homo sapiens sapiens no es mayor que la del neandertal, con lo que no puede atribuirse a este rasgo una inteligencia mayor. Dotado de un lenguaje articulado complejo, nuestras poblaciones ancestrales lo usaron para un intercambio de información interindividual e intergrupal que está posiblemente en la base de su triunfo evolutivo. A ello debe sumarse una mayor capacidad de transmisión de símbolos, bien expresada en las manifestaciones gráficas rupestres. 4.2. Ecosistema del Homo sapiens sapiens Homo sapiens sapiens fue un cazador y recolector. A ello se sumó la pesca y el marisqueo. La explotación intensiva de algunos recursos, especialmente del medio litoral, condujo incluso a la sedentarización de poblaciones mucho antes de adoptarse la agricultura. Sus costumbres y la alta demografía alcanzada le hicieron vivir casi por todas partes, ocupando zonas costeras, áreas abiertas de las cuencas de los ríos y paisajes montañosos. En sus asentamientos, fueran

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos al aire libre o en cuevas, disponía de campamentos centrales, desde los que se desplazaban a otros sitios para realizar tareas más especializadas: canteras se pedernal, cazaderos, abrevaderos, áreas de pesca, etc. Al final del Pleistoceno, durante los períodos más templados la provincia de Cádiz estuvo ocupada por ecosistemas muy parecidos a los actuales, con bosques de tipo subtropical mediterráneo en los que abundaban alcornoques, encinas, acebuches y mucho monte bajo. La fauna más interesante para el hombre la constituían el caballo, el uro o toro salvaje, el jabalí y el ciervo, además del corzo, la cabra montesa y el conejo. Las comunidades humanas del Paleolítico Superior, dominadoras ya del fuego como recurso técnico, aprovecharon además otras materias primas para elaborar instrumentos, como por ejemplo el hueso para la realización de azagayas o algunos caninos para usarlos como colgantes. En relación con las industrias líticas, emplearon instrumentos sobre láminas, tan típico del Paleolítico Superior europeo. 5. Epipaleolítico y Neolítico. (12000 a 3000 a. C.) 5.1. Homo sapiens sapiens en el Epipaleolítico Al llegar al Holoceno y la desaparición de las glaciaciones, los humanos continúan en muchas zonas del planeta con su tradicional economía de caza y recolección. Por eso, a esa fase final como depredadores se la denomina Epipaleolítico. Para entonces hacía ya varios miles de años que H. sapiens sapiens era la única especie humana sobre la Tierra. Una de las características de estos momentos es que en algunas regiones del mundo se aceleran los procesos evolutivos que van a dar lugar a la agricultura y a la ganadería. Denominamos poblaciones mesolíticas, a esas que llegaron por vez primera a adoptar esos sistemas económicos nuevos, caracterizados por la producción de alimentos. En la Península Ibérica el Epipaleolítico dura en torno a seis mil años, y se caracteriza por el aumento de la diversidad cultural y por la adaptación de los grupos humanos a ecosistemas ligeramente distintos dentro

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos de un mismo clima en el que se había instalado un ambiente templado, el actual. A escala global, el crecimiento demográfico ya iniciado en el Paleolítico Superior se plasma en el aumento del número de asentamientos humanos y en la explotación masiva de una fauna y de una flora antes menos consumida. Es la época en que algunas comunidades del Cantábrico, de Portugal y del Sur y Este de España se especializan en el marisqueo y en la pesca litoral, hasta el punto de hacerse sedentarias en esas zonas.

5.2. Ecosistemas epipaleolíticos El Holoceno es el período geoclimático actual. Instalado desde hace catorce mil años, supuso el final de los intensos períodos de frío. Sólo se trata de un interglaciar más. A pesar de su homogeneidad dentro de la tendencia general templada, esta fase ha tenido oscilaciones climáticas. Sin ser drásticas, tales variaciones repercutieron sobre las comunidades humanas, ya que afectaron a las nuevas adaptaciones culturales que, como la agricultura y la ganadería, caracterizaron a muchas zonas del mundo.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos En la provincia de Cádiz se instalan desde comienzos del Holoceno las características climáticas actuales, lo que conllevó la consolidación de los paisajes y de los ecosistemas que hoy la caracterizan. De hecho, salvo en zonas muy puntuales como las desembocaduras de los ríos, que han experimentado cambios muy recientes, la línea de costa dibujada a partir de esta etapa se parece mucho a la actual. En estos ambientes era factible para las comunidades humanas vivir de la caza y de la recolección, y así fue la economía de los distintos grupos durante varios milenios. En nuestra comarca se observa una especial predilección por los recursos marinos litorales, abundantes en las bahías y en los estuarios de las desembocaduras de los ríos. A mediados del Holoceno aparecen ya las primeras sociedades que practican la agricultura y la ganadería. La transición de una situación a otra fue un proceso lento y gradual, pero al final triunfó la economía agrícola-pastoril sobre la cazadora-recolectora. 5.3. Los humanos en el Neolítico El Neolítico supone la instalación de unos nuevos sistemas económicos humanos que afectaron tanto a su alimentación como a la organización social y política, a las relaciones intercomunitarias y al mundo de las creencias. Los cambios que conocieron las comunidades en el Neolítico afectaron poco a los rasgos físicos de nuestra especie. El esqueleto permanece prácticamente idéntico desde que nos originamos en África hace unos doscientos mil años. Sin embargo, hoy han desaparecido en algunas poblaciones humanas rasgos fisiológicos que afectaban entonces a las partes blandas, como a los glúteos en el sexo femenino. Igualmente, las costumbres alimenticias nuevas, con el consumo masivo de cereales y de leche de procedencia animal, se han filtrado poco a poco en nuestra genética. El consumo de hidratos de carbono favoreció nuevas enfermedades: nace ahora la caries dental. Pero la posibilidad de alimentar a los bebés con papillas a base de leche animal y harinas promovió un destete prematuro, con la consiguiente disponibilidad de las madres para una nueva gestación. Por eso, las sociedades neolíticas experimentarían pronto un

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Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos mayor crecimiento demográfico frente a las cazadoras-recolectoras anteriores. En poco más de diez mil años, las sociedades agropecuarias han relegado a las de los cazadores-recolectores a unos pocos ámbitos inhóspitos a los que los cultivos domésticos y la cría de animales aún no ha podido acceder. 5.4. Ecosistemas en el Neolítico Las comunidades neolíticas gaditanas vivieron en dos tipos de ecosistemas. Estaban por un lado los medios poco humanizados, de los que se extraían recursos mediante caza y recolección. Por otro, en el entorno inmediato de los asentamientos se extendieron tipos compuestos por humanos, por plantas y animales domésticos. Los grupos neolíticos de la provincia de Cádiz no tuvieron especial predilección por ninguna de sus comarcas. En la montaña se cultivaban los pequeños valles y se criaba ganado. Pero esto mismo se hacía en las áreas de campiña y en las costas. Además, en cada uno de estos sectores se explotaban los recursos salvajes locales. Del mundo vegetal, bellotas, algarrobas, madroños, zarzamoras, etc. Del animal, ciervos, cabras salvajes, corzos, jabalíes, conejos, moluscos terrestres y marinos, pescado, etc. El neolítico gaditano es responsable de la introducción en el sur de la Península Ibérica de los primeros cultivos y de la domesticación de animales. No obstante, se trata aún de escasas superficies afectadas por estas prácticas, con lo que la mayoría de la provincia estaría ocupada por amplias formaciones boscosas de vegetación mediterránea. Los nuevos ecosistemas, compuestos de cereales (trigo y cebada) y de algunos mamíferos (vaca, cerdo, oveja y cabra) constituyeron una práctica económica que rompía con la herencia paleolítica local y que en cambio tenía mucho que ver con la tradición neolítica mediterránea originada milenios antes en el Próximo Oriente asiático.

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Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 6. Edades de los Metales: Calcolítico o Edad del Cobre y Edad del Bronce (3000 a 1200 a. C) 6.1. Los humanos de las Edades del Cobre y del Bronce En relación con los humanos, durante el final de la Prehistoria se acentúan las presiones evolutivas que han ido modelando nuestra fisiología en los últimos milenios, ahora bajo el signo cada vez más acentuado de los ecosistemas agrícolas. Aparentemente no hay evolución, porque tales cambios afectan más desde entonces a nuestros mecanismos hormonales y al funcionamiento del metabolismo que a las características del esqueleto. En cualquier caso, las transformaciones culturales van a afectar profundamente a las sociedades humanas en general y a las hispanas y gaditanas en particular. Gracias a las numerosas evidencias arqueológicas que nos han llegado de aquellas culturas, hoy podemos saber mucho de sus patrones alimentarios, de su sistema social, de su estructura económica, de las relaciones políticas, de sus creencias, de sus conocimientos técnicos y de sus mecanismos de explotación y ocupación del territorio. También conocemos mejor los problemas y conflictos sociales. Frente a la independencia económica de las tribus neolíticas, las sociedades de las Edades del Cobre y del Bronce del Sur peninsular establecen relaciones de todo tipo con otros grupos muy alejados, hasta el punto de que puede hablarse ya de vínculos“internacionales”. Debido a su estrecha vinculación con el Atlántico y el Mediterráneo, la provincia de Cádiz supuso una plataforma para este tipo de lazos interculturales.

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Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 6.2. Ecosistemas calcolíticos y de la Edad del Bronce Una característica remarcable de los ambientes gaditanos del tercer y segundo milenios a.C. fue la expansión de los ecosistemas agrícolas y ganaderos en detrimento de los menos humanizados, cada vez más relegados a las tierras más difíciles de explotar. El aumento poblacional de los organismos implicados en las redes agropecuarias, que se había iniciado con el Neolítico, experimenta en nuevo empuje, ahora si cabe más acelerado que el anterior. Esto afectó especialmente a las comunidades de la Edad del Cobre, porque a lo largo del segundo milenio se observa un descenso demográfico aún no explicado satisfactoriamente por la investigación. Los paisajes humanizados se extienden por doquier, y con ellos la deforestación, los cultivos extensivos, los pastizales y la ganadería. Esta última contribuye proporcionando a la gente recursos como carne, leche y pieles, pero también aportando fuerza de trabajo para el transporte y para las labores agrícolas, además de fertilizantes en forma de estiércol. Por su parte, los cereales ofrecían alimento para los humanos en forma de grano. En este ambiente se introducen las leguminosas, tanto en calidad de sustento humano como de mecanismo fijador del nitrógeno en los suelos de cultivo. Las actividades depredadoras, que ahora continúan, favorecen el sistema de nuevo combatiendo a ciervos y conejos, unas de las principales plagas de los campos agrícolas. 7. Primeros homínidos en la provincia de Cádiz La provincia de Cádiz ha sido protagonista y motivo de estudio por parte de la ciencia prehistórica desde el descubrimiento, en 1913, de las pinturas rupestres del Tajo de las Figuras. Los posteriores hallazgos vinieron a refrendar la teoría de que en la provincia hubo presencia de homínidos desde el Paleolítico Inferior, como lo demuestran los restos de industria lítica primitiva del Achelense hallados en asentamientos como El Aculadero (El Puerto de Santa María), Laguna de la Janda, Palmar del Conde y Laguna de Medina (Jerez de la Frontera), etc.

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Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 7.1. El Homo neanderthalensis en la provincia de Cádiz. En Gibraltar se descubrieron los restos fósiles de una especie humana, la neandertal, que constituyen no sólo los más antiguos vestigios humanos hallados en la provincia gaditana sino los primeros que se encontraron de esta especie en Europa. Este Homo, ligado a la industria Musteriense propia de Paleolítico Medio, parece que convivió con el Homo sapiens sapiens, sin que esté claro si ambas especies llegaron alguna vez a reproducirse entre sí.

Cráneo de Forbe´s Quarry La suerte hizo que Hugo Falconer, mientras excavaba en 1848 en la Cantera de Forbes, realizara el hallazgo de un cráneo humano femenino, desconocido hasta ese momento y que recibió el nombre de Homo calpensis. Este descubrimiento no tuvo en su momento relevancia. Sin embargo, otro de la misma especie encontrado en Alemania daría lugar años más tarde a la denominación de a todo un grupo específico, Homo neanderthalensis.

Cráneo Devil´s Tower En 1926 Dorothy Garrod encontró en el yacimiento gibraltareño de Devil´s Tower cinco fragmentos craneales de lo que parecía un niño. Dichas piezas fueron reconstruidas y completadas de manera virtual por ordenador hace unos años, pudiéndose visualizar el rostro infantil de un Homo nearderthalensis de dos años.

La cueva de Gorham, el último refugio del hombre Neandertal Estudios realizados, sobre todo con Carbono 14, han demostrado que en la cueva gibraltareña de Gorham vivieron hace 24.000 años los últimos neandertales, ya que éstos permanecieron muy al Sur de Europa tras la llegada del Homo sapiens sapiens. La progresiva desaparición de los neandertales en Gibraltar viene explicada principalmente por el éxito evolutivo paralelo de la especie humana llegada de África que competía con él por los mismos recursos: Homo sapiens sapiens (nosotros).

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Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 7.2. El Homo sapiens sapiens en la provincia de Cádiz. Homo sapiens sapiens es el término latino empleado para designar a nuestra especie. El nombre de “ser humano” se aplica a ciertos grupos que fueron precursores del Homo sapiens sapiens. Los científicos consideran a todos los seres humanos actuales como miembros de esta especie. A pesar de lo cual existen singularidades evolutivas que afectan a la dentición, a la mayor o menor presencia de glándulas sudoríparas, a la talla, a los rasgos faciales, a la coloración de la piel, a la resistencia a las distintas enfermedades, etc. Aunque estas diferencias son individuales, pueden agruparse en poblaciones. Son esas diferencias externas las que ha originado el concepto popular de raza. En la provincia de Cádiz está constatado H. sapiens sapiens desde el Paleolítico Superior, aunque no hay evidencia a través de restos óseos sino de otros elementos que confirman su presencia. Sin embargo, sí se han localizado muchos restos humanos correspondientes al período Neolítico y a la Edad de los Metales, tales como los encontrados en los yacimientos de El Retamar (Puerto Real), la Cueva de La Dehesilla (Algar), Jadramil (Arcos de la Frontera), El Estanquillo (San Fernando) o El Monte Berrueco (Medina Sidonia), entre otros muchos sitios.

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Bloque I. Un paseo por la Prehistoria

Unidad 2. Otros tiempos, otros espacios, otros homínidos 8. Bibliografía ARSUAGA J. L. y MARTÍNEZ I. La Especie Elegida (Del Proyecto Atapuerca) La larga marcha de la evolución humana. Ediciones Temas de Hoy S.A. Madrid, 1998. BERMÚDEZ de CASTRO, J.M. Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes. Editorial Ares y Mares. Barcelona, 2004. BOYD, R. y SILK Joan. B. Cómo evolucionaron los humanos. Ariel Ciencia. Barcelona, 2001. CASTAÑEDA, V. y HERRERO, N.:“La perduración y sustitución de los neandertales en Centro y Sur de la Península Ibérica. Una revisión crítica para su estudio”. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 2. pp. 123-150. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 1999. CELA CONDE, C. J. y AYALA Francisco. J. Senderos de la evolución humana. Alianza ensayo. Madrid, 2001. FINLAYSON, C. y otros. Paleolítico Inferior y Medio en la Sierra de Cádiz: evidencias de grupos de cazadoresrecolectores del Pleistoceno Medio y Superior. Almajar: Revista de Historia, Arqueología y Patrimonio de Villamartín y la Sierra de Cádiz, Nº. 1, pp. 8-35, Villamartín, 2003. GAVALA, J. Geología de la costa y bahía de Cádiz. El poema ora marítima de Avieno. Cádiz, 1992. GILES PACHECO, F. “Nuevas evidencias de paleolítico superior en el extremo sur europeo, estudio de materiales depositados en el Gibraltar Museum” Caetaria: revista del Museo Municipal de Algeciras, nº 1, pp. 11-18, Algeciras, 1996. SANCHIDRIÁN J. L. Manual de arte prehistórico. Ariel Prehistoria. Barcelona 2001.

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Bloque II. Vivir, fabricar, comer y morir

Objetivos generales Objetivos generales

Conocer el hábitat, la ocupación del espacio y el modo de asentamiento del hombre a lo largo de la Prehistoria. Descubrir qué materias primas aprovecharon los homínidos para generar su propia industria necesaria para la caza, la pesca, el vestido, la preparación de alimentos o la producción de otros objetos. Estudiar la evolución de la dieta en la Prehistoria en función al cambio de los hábitos que fue experimentando el hombre con respecto a la búsqueda de recursos. Reflexionar sobre la aparición de la costumbre de enterramiento a finales del Paleolítico Superior. Conocer las primeras manifestaciones y técnicas artísticas del hombre en la provincia de Cádiz. Identificar los principales instrumentos que emitieron sonidos en la Prehistoria.

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Bloque II. Vivir, fabricar, comer y morir

Orientaciones didácticas Orientaciones didácticas

Asesorar y revisar en común aquellas actividades que puedan presentar más dificultad como el test sobre el hábitat. Hacer hincapié en recordar los principales objetos que se producen en cada período de la Prehistoria una vez que se haya leído y relacionado el apartado sobre las industrias. Habiendo ordenado y relacionado las cinco etapas de la dieta a lo largo de la Prehistoria compararla con los alimentos que la constituyen actualmente. Aprender a familiarizarse con términos relacionados con la arqueología de la muerte. Representar gráficamente los tipos de tumbas que los gaditanos utilizaron desde el Paleolítico Superior.

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Bloque II. Vivir, fabricar, comer y morir

Contenidos Contenidos VIVIR, FABRICAR, COMER Y MORIR

1. Del campamento al poblado

1.1. El Paleolítico 1.2. El Neolítico 1.3. Las Edades de los Metales 1.4. El hombre social, el hombre desigual

2. Materias primas y herramientas

2.1. Arcilla 2.2. Madera 2.3. Piedra 2.4. Metal 2.5. Hueso

3. La alimentación

3.1. El carroñeo y la recolección (Paleolítico Inferior) 3.2. Caza y recolección (Paleolítico Medio) 3.3. Caza y recolección especializada (Paleolítico Superior) 3.4. Pescadores y mariscadores (Epipaleolítico) 3.5. Los pueblos agropastoriles (Neolítico) 3.6. Dieta prehistórica y dieta actual

4. El mundo de la muerte

4.1. Los enterramientos en las sociedades cazadoras-recolectoras 4.2. Los enterramientos en las primeras sociedades agropastoriles 4.3. El Fenómeno Megalítico 4.4. Los enterramientos individuales en la Edad del Bronce

5. Bibliografía

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Bloque II. Vivir, fabricar, comer y morir

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VIVIR, FABRICAR, COMER Y MORIR 1. Del campamento al poblado Durante la larga etapa que conocemos como Prehistoria, los asentamientos humanos y la estructura social cambiaron al unísono bajo el signo del aumento de la complejidad. Esto es una constante en la evolución de la vida sobre la Tierra, por lo que puede ser considerado un fenómeno tan natural como la propia transformación de las especies o la sucesión ecológica. Podría afirmarse que, a la vez que se acrecentaba la demografía humana, se transformaban las características de los emplazamientos, desde el campamento más elemental hasta el poblado más complejo. Este último constituyó el precedente de las ciudades históricas propiamente dichas y de la vida urbana. En esta cadena, fueron primero las áreas residenciales, usadas sólo como dormitorio o como lugar central de la horda. Desde esos puntos sus miembros se dispersaban a diario en busca de la comida o de otros recursos. Más tarde surgieron granjas y aldeas más sofisticadas, todas como producto de la sedentarización paulatina acontecida con los pescadores de finales del Paleolítico y con el triunfo de las redes mutualistas entre humanos, animales y plantas que conocemos como Neolítico. Llegados al final de los tiempos prehistóricos, los asentamientos humanos y las características de la sociedad fueron las más heterogéneas conocidas hasta entonces, todo ello motivado por el triunfo evolutivo de unos sistemas complejos como la mejor garantía para sostener una población en constante aumento. A lo largo de muchos períodos se ocuparon un sin fin de sitios al aire libre, pero también algunas cuevas. Por sus características subterráneas, estas últimas fueron santuarios casi tantas veces como lugares de habitación. La compleja sociedad actual tuvo ya un reflejo directo en época prehistórica, cuando la competencia por obtener y controlar los recursos seleccionó, de las muchas formas posibles de organización económica y política, los que más garantías proporcionaron a la supervivencia y expansión de cada comunidad. 1.1. El Paleolítico En los primeros grupos de homínidos las formas de acceder al alimento y las estrategias que se establecen para ello constituyeron un factor decisivo en el proceso de organización social. Cuando los individuos se hacen cazadores- recolectores fue necesaria la conformación de una cierta estructura que posibilitase la colaboración de todos para garantizar el éxito. Los campamentos del Paleolítico no eran estables ya que los grupos tenían que tener movilidad en función de los recursos. Estos asientos se ubicaban en depresiones cercanas a zonas lacustres o junto a los ríos. Ello se debe, no sólo a la necesidad de agua sino también porque allí era donde realizaban las tareas productivas. Los animales iban a los humedales para beber y los depredadores aprovechaban para capturarlos. Los homínidos, un depredador más, acudían para recoger la carroña o cazar, descuartizar las piezas y acopiar los cantos de río para hacer sus herramientas.

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A la hora del descanso ocupaban las entradas de las cuevas y abrigos. En ellos o al aire libre instalaban paravientos o chozas. Para su construcción montaban un armazón con postes o troncos gruesos, los cuales eran cubiertos de ramajes o pieles. Estos campamentos estaban formados por comunidades no muy numerosas, entre 30 y 60, no más de 100 personas. Ejemplos de estos asentamientos se han localizado en Gibraltar, como atestigua la ocupación de la Cueva de Gorham. Este modelo de hábitat se mantuvo casi todo el Paleolítico, aunque progresivamente tendiera a ser más estable para acabar teniendo una movilidad casi estacional, de toda o de una parte del grupo. 1.2. El Neolítico Las sociedades neolíticas estaban dominadas por relaciones sociales comunitarias mediatizadas por el parentesco y donde la explotación de los recursos del territorio requería todavía cierto grado de movilidad. El rasgo más característico de los cambios producidos fue la introducción de nuevas estrategias productivas: la agricultura y la ganadería, que se complementan con la caza, la pesca y la recolección como formas de obtener los medios para garantizar la supervivencia del grupo. Los campamentos durante el Neolítico se van convirtiendo en asentamientos permanentes debido a las nuevas formas de producción, por lo que sus poblados se sitúan ahora próximos a las tierras de cultivo (trigo, cebada y leguminosas) y pasto para el ganado (oveja y cabra). En estas primeras aldeas las cabañas presentan una planta circular con suelo de tierra batida o albero. Estas casas solían tener hogares (lumbres) en su interior aunque también pueden estar en el exterior. En la parte trasera de las chozas se hallaba un espacio dedicado a la conservación y tratamiento de los alimentos, graneros redondos con enlosados, y zonas de desecho de residuos orgánicos.

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Contenidos Además de estas aldeas y de la continuidad en la ocupación de ciertas cuevas, como La Dehesilla (Argar) o El Parralejo (Jerez de la Frontera), se localizan campamentos estacionales en los que viven pequeños grupos seminómadas o nómadas, especializados en alguna actividad concreta o en varias a la vez. Yacimientos como El Retamar (Puerto Real) o El Estanquillo (San Fernando) estuvieron habitados por gentes que se dedicaban a la pesca y a la recolección de moluscos.

1.3. Las Edades de los Metales La composición social es ahora más compleja, para algunos prehistoriadores aparece una cierta diferenciación entre pobres y ricos que se ejemplifica en la estructura de los poblados y en las cabañas donde habitan, ya que no todas son iguales ni en su construcción ni en su contenido. Paralelo a la consolidación de la agricultura y desarrollo de la metalurgia, las aldeas son cada vez más completas en un intento de cubrir las nuevas necesidades. En este momento se construyen depósitos subterráneos para al almacenamiento de grano (silos), talleres, canales para la conducción y pozos captación de aguas, etc. Las cabañas siguen siendo de forma circular; sin embargo, a partir del Bronce comienzan a aparecer viviendas de muros rectos o cuadrangulares, como la de Monte Berrueco (Medina Sidonia). Las casas circulares tenían un diámetros entre 3 y 10 m., algunas con zócalos de piedra, su cubierta era vegetal y el suelo de tierra apisonada. En su interior había hogares, molinos de piedra y algún silo excavado en el piso. A partir del Edad del Cobre, los poblados comienzan a ubicarse cerca de las defensas naturales o en los meandros de un río, cuya forma impide el acceso a ellos. Esto unido a sus estructuras amuralladas indica la necesidad de protección que tuvieron, posiblemente de su territorio, su continente (tierra, agua o aire)

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o su contenido (hombres, animales, plantas, bienes materiales, etc.). Estas se realizaban con muros de piedra y empalizadas de madera. En Cádiz, aunque todavía no se han excavado poblados amurallados, existen indicios en los asentamientos de Mesas de Asta (Jerez de la Frontera) y La Mesa (Chiclana).

1.4. El hombre social, el hombre desigual Que el hombre tiende a agruparse en comunidad es algo claro desde sus orígenes, al igual que desde un principio hay una organización en el trabajo. La agricultura y las labores domésticas como moler o tejer son actividades que se asocian a tareas femeninas, mientras que la caza o la metalurgia son desempeñadas por los varones del grupo. Pero si algo diferencia a los miembros dentro de una comunidad es la propiedad. Concepto que surge en el Neolítico y se desarrolla en La Edad de los Metales, y que responde a una evolución económica y social. A grandes rasgos, puede resumirse en la intensificación de la agricultura, la ganadería y posteriormente la metalurgia como medios de aprovechamiento de los recursos naturales y en los motores de un cambio social hacia desigualdades que no se basan en diferencias de edad y sexo sino en cuestiones relacionadas con otras formas de poder. En este punto es interesante destacar que son los ecosistemas más ricos los que acusan más desigualdades. Al haber más alimentos se tiende a acopiar más recursos para hacer frente a los períodos de hambruna. Esta provisión se realiza en beneficio del individuo, la familia, el poblado y forzosamente provoca desigualdades entre grupos.

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De todo esto se traduce que cuanto más compleja es una sociedad más se acusan las diferencias entre sus miembros. Diferencias no siempre tomadas como elementos enriquecedores y complementarios sino como mecanismos sobre los que asentar principios de desigualdad y desfavorecimiento. 2. Materias primas y herramientas 2.1. Arcilla El modelado de la arcilla se conoce desde el Paleolítico Superior, aunque la alfarería aplicada a la elaboración de vasijas como técnica de fabricación fue una aportación del Neolítico y su cronología en los territorios andaluces no va más allá del 6000 a. C. Su desarrollo fue producto del sedentarismo y está relacionado con la agricultura. En un principio la fabricación de cerámica (barro cocido al fuego) estuvo determinada por su uso como contenedor de alimentos. Posteriormente, junto a éste, cumplió una función con un marcado carácter social y con fines rituales e ideológicos (celebraciones sociales, manifestaciones religiosas y funerarias…).La arcilla también fue empleada para fabricar otros útiles de la vida diaria como las pesas de telar.

Vaso

Mango de hacha

El proceso de fabricación de una pieza cerámica comienza con la recogida de la arcilla de los denominados barreros, seguida en caso necesario de su depuración. Una vez mezclada con agua para obtener el barro, pueden añadirse desgrasantes cuando la pasta carece de la elasticidad que se pretende. Estos desgrasantes están compuestos de pequeñas partículas de procedencia mineral (cristales de cuarzo, mica, etc.), animal (conchas de moluscos trituradas, huesos machacados, etc.) o vegetal (paja muy molida, serrín, etc.) que actuarán durante la cocción como cámaras de dilatación para evitar grietas. Más tarde se amasa y se modelaba a mano, a torno o a molde. Tras concluir esta fase, se deja secar al aire libre evitando el sol directo, con el fin de eliminar poco a poco la humedad. Por último, se cocía en el horno, transformándose la arcilla (el barro) en cerámica.

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Durante la Prehistoria existieron dos formas de cocción en función del ambiente atmosférico del horno: Cocción reductora, cuando el ambiente de cocción carece de oxígeno y cocción oxidante, cuando el aire entra con libertad en la zona de cocción. Cada uno de estos procedimientos logra aspectos cromáticos distintos, siendo por lo generan las oxidantes las que consiguen tonos más claros. La decoración se realizaba sobre la arcilla aún blanda o sobre vasijas ya cocidas en el horno, empleándose una gama muy variada de técnicas como la incisión, que consiste en arrastrar un objeto (un punzón por ejemplo) sobre la pared de la vasija cuando el barro aún está fresco y tierno. La impresión se basa en la aplicación de un objeto sobre la superficie blanda de la vasija, como si pusiéramos y quitáramos un sello por presión. En función de la matriz decorativa utilizada podemos obtener digitaciones (si apretamos con las yemas de los dedos), ungulaciones (hechas con las uñas), cardial (con la concha Cardium edule o berberecho), puntilladas (clavando un punzón), estampillada (marcando un sello o estampilla), etc. Cuando la incisión requiere retirar pasta, se habla de cerámica excisa. La decoración plástica consiste en aplicar elementos externos a la pared del recipiente (cordones en relieve por ejemplo). La bruñida se realiza mediante el desplazamiento de una paleta sobre la superficie semiseca de la arcilla antes de la cocción, normalmente realizando motivos geométricos. El engobe es una película uniforme de relativa consistencia elaborada con una solución de arcilla, agua y colorante en la que se sumerge por completo el recipiente. Esta técnica es muy común en el Neolítico andaluz, donde destaca el engobe a la almagra, que incluye óxidos de hierro. Por último, la pintura consigue decorar con colorantes aplicados mediante brocha o pincel. 2.2. Madera Siempre se ha pensado que una de las materias primas utilizadas por los primeros humanos sería la madera, por ser abundante en la naturaleza y de fácil manipulación. Sin embargo, resulta difícil demostrar esa hipótesis dado el carácter perecedero de esta materia prima. Aunque en la provincia de Cádiz no se han encontrado piezas prehistóricas realizadas en madera, es muy probable que, por su carácter maleable, las técnicas empleadas fueran parecidas a las utilizadas para la fabricación de objetos de hueso o por lo menos algunas de sus fases de producción; no obstante, hay notables diferencias con respecto a las herramientas con las que se trabajarían ambos materiales y en los remates finales a los que se someterían. La representación de arcos en la pintura rupestre esquemática gaditana, donde aparecen usados para la caza, revelaría uno de esos instrumentos en los que se utilizó la madera pero que no se nos han conservado. Lo mismo podemos afirmar en el caso de que los objetos representados en el arte parietal sean barcos. Éstos supondrían un uso masivo de madera para su construcción. Muchas culturas primitivas, y desde luego muchas poblaciones rurales tradicionales de la provincia de Cádiz, han empleado y emplean la madera para hacer un sin fin de herramientas agrícolas (arados, azadas, bieldos, mangos de hoces, etc.), artesanales e industriales (telares, ruedas para carros, etc.). Y

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por supuesto para fabricar recipientes usados para múltiples funciones: morteros y cuencos de cocina, dornajos, lebrillos para la matanza, etc. Pero quizás el gasto mayor de madera durante la prehistoria lo supuso la construcción de viviendas y otros edificios, pues sus techumbres, y a veces también sus paredes, se levantaban con elementos vegetales. La madera fue, en fin, leña para el fuego, casi el único combustible de la Prehistoria. 2.3. Piedra Fue la capacidad de fabricar instrumentos lo que nos hizo humanos. Entre las diversas materias primas que ofrecía la naturaleza para la realización de herramientas tuvo un papel destacado la piedra. Rocas sedimentarias, como el sílex y las areniscas compactas, metamórficas, como la cuarcita o volcánicas, como la obsidiana, al ser golpeadas se rompen produciendo filos cortantes. Fue pues la talla la primera técnica utilizada para trabajar la piedra. A los cantos rodados o nódulo de piedra que se golpean se denominan técnicamente Base Negativa, mientras que las lascas que extraemos son las Bases Positivas de primera generación. Si continuamos trabajando estas últimas se repite el proceso anterior de obtención de nuevas Bases Negativas y Positivas pero de segunda generación.

Bifaz

Los seres humanos tardaron mucho en dominar esta técnica. En los yacimientos más antiguos se encuentra la industria Olduvayense o del Modo 1, que se caracteriza por las herramientas más simples: lascas sin retocar y cantos tallados unifaciales. El objeto de estos instrumentos tan rudimentarios era conseguir aristas bien afiladas que pudieran ser empleadas en trabajos de carnicería. Más tarde en el Paleolítico inferior clásico o Achelense se desarrolla una nueva forma de tallar que se conoce como Modo técnico 2. Ahora los núcleos son trabajados de manera radial, golpeados por todo el contorno del borde. Así se consigue un filo continuo por una o ambas caras, conformando los denominados bifaces. La nueva forma de talla o Modo 3 que transcurre durante el Paleolítico medio, está asociada a los neandertales y se conoce como tecnocomplejo Musteriense. En este periodo se insiste más en la elaboración de útiles sobre lascas, se aplicaba una técnica que ahorra materia prima y que permite obtener lascas con formas y tamaños más precisos, es la técnica Levallois.

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Homo sapiens sapiens trae una nueva forma nueva de trabajar la piedra, conocida como Paleolítico Superior o Modo 4. Entre sus novedades aparece una selección mejor de las materias primas, buscándose los lugares donde éstas se originan, por lo que surge la minería. La industria es laminar con hojitas muy delgadas y estrechas, obtenidas con las técnicas de percusión directa o por presión, usándose para ésta última un instrumento llamado compresor. Las industrias se caracterizan por una disminución excesiva de su tamaño (microlitismo) en contraposición con sistemas de enmangue de mayores dimensiones y más sofisticados. Aunque se llega a alcanzar el máximo desarrollo en la tecnología de la piedra tallada a fines de este periodo, sin embargo, no acaba el reinado de la industria lítica, incluso ya avanzada la Edad de los Metales continua siendo la materia prima fundamental para la fabricación de herramientas de producción y domésticas. Habrá que esperar a la Edad del Hierro, cuando el metal haya alcanzado el desarrollo tecnológico necesario para suplir a la piedra. Con la actividad agrícola a partir del neolítico van a adquirir una gran importancia los elementos para conformar hoces. Durante la Edad del Cobre destacan las grandes hojas cuchillos con o sin retoques, obtenidas mediante la talla a presión con la utilización de un compresor, y que solían colocarse como ajuar a los difuntos en las tumbas más ricas, junto con puntas de flecha, puñales y alabardas de sílex. La técnica del pulimento aplicada a la piedra constituye un avance del periodo Neolítico dada la necesidad de obtener mejores herramientas para la actividad agrícola. El pulimento es aplicado a rocas de naturaleza volcánica o subvolcánica (granito, dolerita, ofita, serpentina, etc.) para la obtención de azuelas, azadas, molinos, moletas, martillos, etc. Consiste en frotar sucesivamente la superficie del instrumento a pulir con un elemento abrasivo como la arena, la arenisca o la piedra esmeril y agua. Técnica que aunque no es muy compleja requiere una mayor inversión de esfuerzo físico y de tiempo de trabajo. 2.4. Metal A finales del Neolítico se producen fuertes transformaciones que significaron un verdadero impulso para el acceso posterior a las Edades de los Metales, debido al alto grado de especialización en el trabajo que se llega a alcanzar. Es decir, lo que ocurre a partir del 3000 a.C. y a lo largo de toda la primera mitad del tercer milenio a.C. puede definirse como un proceso creciente de complejidad social y económica acompañado de fuertes transformaciones tecnológicas, entre ellas la adopción de la metalurgia, bien por invención propia bien por préstamo de comunidades de fuera de la Península Ibérica.

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Puntas palmela y alabarda


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El cobre fue el primero de los metales explotados por las comunidades prehistóricas. Durante el Calcolítico se utilizó para la fabricación de piezas relacionadas con la producción agrícola pero, sobre todo, para la elaboración de armas. El cobre se obtenía básicamente de tres minerales, la malaquita, la azurita y la calcosina. Una vez triturado, seleccionado y limpio, el mineral se ponía en manos de los metalúrgicos, quienes en hornos muy elementales obtenían las tortas de fundición o lingotes. Para fabricar los distintos utensilios los técnicos disponían de crisoles, un tipo de recipiente de barro que soportaba las altas temperaturas y en los que se fundía ahora el metal para volcarlo sobre los moldes de piedra con la forma en negativo de los instrumentos a elaborar. También poseían toberas de arcilla cocida por las que se introducía aire en el horno con fuelles de piel para elevar la temperatura. Dentro del repertorio metalúrgico en cobre destacan las hachas, que posiblemente tuvieron un empleo bélico y de prestigio. Los cuchillos curvos de hoja dentada, las primeras hoces de metal conocidas. Pero donde se introduce mayor novedad será en el campo del armamento: cuchillos o puñales, como los de lengüetas, las puntas de jabalina como las de tipo Palmela. La mayor parte de los primeros cobres utilizados durante el Calcolítico en Andalucía occidental contenían arsénico (< 1%), probablemente de forma natural no añadido, ello permitió una mayor dureza en determinados útiles. El trabajo del oro durante el Calcolítico consistió en la elaboración de chapas a partir del martilleo de pepitas de oro nativo, consiguiéndose delgadas láminas a partir de las cuales elaborar determinados objetos. La ausencia de procesos de fundición casi impediría hablar de metalurgia propiamente dicha, porque no se conocen objetos de oro fundido hasta la Edad del Bronce. El oro tiene sobre el cobre la ventaja de mantenerse brillante al no ser atacado por la oxidación. De ahí que su color atrajera desde muy pronto a las poblaciones prehistóricas. En el segundo milenio a.C. se produce un cambio profundo en las culturas mediterráneas que afectaría a la metalurgia y que se manifiesta tanto en sus técnicas como en el volumen del metal explotado y en sus útiles. El cobre resultaba demasiado blando cuando se intentaba fabricar con él piezas resistentes a determinados golpes y se tuvo que buscar otros medios. La primera aleación consistió en unir el cobre con el arsénico, u obtenerlo a partir de la utilización de cobres con alto contenido en arsénico de forma natural. En ambos casos el resultado obtenido fue una especie de falso bronce más resistente que el cobre puro. Es posible que el cobre ibérico dispusiera ya de arsénico, con lo que no estaríamos en este caso ante una mezcla voluntaria de metales. El bronce, por su parte, es una aleación de cobre y estaño en la que ambos metales alcanzan una proporción del 85-90 % y del 15-10 % respectivamente. Con él empezaron a fabricarse todo tipo de armas y artefactos. Su dureza permitió, por ejemplo, la invención de la espada.

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Durante la Edad del Bronce las armas acapararon la producción metálica, de manera que no se conocen apenas útiles relacionados con las faenas agrícolas. Es el momento de apogeo de un variado repertorio armamentístico que alcanzaría, a mediados del segundo milenio a.C., su máximo desarrollo. En bronce de estaño o de arsénico, y otras veces en cobre puro, se fabricaron hachas, cuchillos, puñales, espadas, lanzas, flechas, alabardas, etc. 2.5. Hueso La industria ósea es el resultado de la elaboración de un objeto partiendo de cualquier materia dura de procedencia animal (hueso, asta, marfil y concha). Esta materia prima, por su naturaleza, condicionó la técnica y los útiles, ya que posee mayor maleabilidad que otros materiales y permite una elaboración técnica mayor. En la mayoría de los casos la materia fue elegida en función de la pieza a realizar. Para ello se emplearon distintos tipos, como huesos de animales, garras, cuernos, dientes, etc.

Bellota de marfil

Aunque no en Cádiz, se han encontrado restos de algún tratamiento sobre hueso en el Paleolítico Inferior. Pero los verdaderos instrumentos óseos no aparecerán hasta el Paleolítico Medio, asociados a elementos del período Musteriense. Durante el Paleolítico Superior será cuando esta industria se desarrolle más dentro de las sociedades occidentales de cazadores-recolectores. Aparecen así numerosas piezas de hueso para la caza y la pesca, utensilios para actividades domésticas y una variada gama de objetos de adorno o de carácter religioso (tubos, discos-rodetes, anillos, brazaletes, peines, cuentas, colgantes y botones). Hasta la aparición del metal será la piedra el elemento primordial para la fabricación de objetos de hueso. Las técnicas empleadas fueron la fractura, bien por golpe o flexión, el aserrado, consistente en un corte rectilíneo de una sola dirección y doble sentido realizado reiteradamente con un instrumento afilado, la abrasión, acción erosiva mediante el roce del hueso contra un soporte erosivo para adelgazarla, y el fuego, que endurece la pieza para posterior mente rascarla con una piedra. A estas técnicas se unían otras como el pulimentado, que consiste en frotar el hueso contra una arenisca de grano fino para modificar su forma, eliminando las rugosidades de la superficie. Finalmente, el raspado consiste en extraer pequeñas astillas o virutas con un instrumento cortante y la perforación en practicar orificios más o menos redondeados.

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3. La alimentación 3.1. El carroñeo y la recolección (Paleolítico Inferior) Si nuestros ancestros prehumanos consumieron básicamente fruta y carroña se debió a la incapacidad de practicar actividades cinegéticas. Ésta llegó gracias a la cooperación entre los humanos y a la invención de estrategias de caza (trampas naturales o artificiales, útiles, etc.), con el propósito de obtener grandes presas que pudieran ser transportadas a los campamentos, y allí ser distribuidas al resto del grupo para su consumo. Las primeras comunidades de homínidos obtenían la carne fundamentalmente mediante una actividad de carroñeo, sobre todo de mamíferos grandes que no podían cazar con las rudimentarias herramientas que poseían y que obtenían sólo a partir de los despojos que les dejaban los grandes carniceros. También podían obtener presas de animales de pequeño tamaño, dóciles, débiles o enfermos y consumir un gran número de reptiles, roedores e insectos. El aprovechar animales cazados y consumidos parcialmente por otros depredadores supone una estrategia de poca inversión energética en forma de trabajo, pero implica también tenerse que contentar con los escasos despojos dejados por los comensales que participaron primero en el banquete. La evolución humana, a partir del Homo ergaster o en general desde el Homo erectus, demuestra un crecimiento del cerebro que necesita un aporte cárnico importante para su mantenimiento, y esto difícilmente podría haber ocurrido con una alimentación básicamente carroñera.

La dieta cárnica no ha sido siempre de importancia capital en la alimentación humana. Gran parte de la comida procedía, como hoy, del mundo vegetal. Muchos cazadores-recolectores actuales, consumen frutas, verduras, bayas, raíces y tubérculos lo que supone el mayor porcentaje de alimento consumido a diario.

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3.2. Caza y Recolección. (Paleolítico Medio) El Homo neanderthalensis que habitaba en el Sur peninsular practicaba la caza y la recolección como estrategias para lograr el alimento. Los avances en la industria lítica les permitieron convertirse en grandes cazadores adaptados a los ecosistemas que habitaban. Si estas poblaciones de neandertales realizaban las mismas tareas que los cazadores-recolectores actuales, el aprovisionamiento de grandes piezas de caza sería tarea de los machos, mientras que las hembras y niños, podían contribuir a la economía doméstica a la recolección de frutos, raíces, bayas y otros productos vegetales, además de insectos y otros animalillos, todos ellos elementos fundamentales en la dieta alimenticia de estas comunidades. La variedad de animales cazados y de vegetales recolectados durante esta fase de la Prehistoria es amplísima, y varió a lo largo de miles de años en función de las circunstancias locales y de los cambios climáticos que afectaron a cada territorio.

Los humanos prehistóricos consumieron cada vez más carne, al mismo tiempo que comían vísceras y otras partes blandas del animal. Aprovechaban al máximo los recursos cárnicos de la pieza consumida, hasta el punto de extraer la médula de los huesos. El aumento progresivo de grasas y proteínas en la alimentación de estas poblaciones, pudo estar en estrecha relación con una bajada continua de las temperaturas, al final de este periodo.

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3.3. Caza y Recolección especializada. (Paleolítico Superior) El Paleolítico Superior y la incorporación del Homo sapiens sapiens a la Prehistoria de la Península Ibérica trajo a las tierras gaditanas profundas transformaciones tecnológicas, económicas, sociales e ideológicas. A pesar de que en este momento se produce uno de los periodos más fríos de la historia, dentro del último periodo glaciar, cuyo cenit se sitúa en torno al 17000 a. C., los territorios gaditanos por su ubicación geográfica no se vieron afectados por fríos profundos, por lo que la fauna disponible como recurso alimenticio no era muy distinta a la actual, si bien en un grado de mayor abundancia. De ahí que el Homo sapiens sapiens cazara animales salvajes como, por ejemplo, ciervos, cabras, conejos, caballos y bóvidos, especies que podían vivir tanto en climas cálidos como en ambientes algo más fríos.

Como en otras épocas, la dieta alimenticia era fundamentalmente vegetal, pero ahora las nuevas poblaciones cuentan con un bagaje tecnológico que les permitirá progresivamente alcanzar un gran desarrollo en las estrategias de la caza mayor, con herramientas cada vez más precisas y que permiten una mayor seguridad personal del cazador al no tener que aproximarse tanto a las presas. Aparecen nuevas armas fabricadas con huesos y defensas de animales como el ciervo común. Con ellos se fabricarán azagayas, arpones, y propulsores de venablos. También al final del periodo se inventará el arco y la flecha. En la recolección comienzan a aplicarse nuevas estrategias de almacenamiento de alimentos sobre todo de frutos secos.

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3.4. Pescadores y mariscadores (Epipaleolítico) La desaparición de las glaciaciones trajo consigo una subida generalizada del nivel de los mares en todo el planeta. Esto supuso que porciones enormes de las cuencas inferiores de los ríos quedaran bajo el agua, con la creación de numerosos estuarios muy aptos para la pesca y el marisqueo, tanto por la facilidad de acceso a estos productos como por su abundancia. Fue precisamente la disponibilidad regular de alimentos en estos ambientes costeros lo que llevó a ciertos grupos humanos a una paulatina sedentarización en el litoral, especialmente en el entorno de estas rías. Con ello se crean asentamientos permanentes que precedió por tanto, en muchas ocasiones, al nacimiento de la agricultura, con lo que siempre se la había relacionado. En estos nichos ecológicos se explotaron numerosas variedades de peces de bajura, pero también mariscos y moluscos en abundancia, prueba de lo cual son las grandes acumulaciones de conchas que acompañan en muchas zonas a los yacimientos epipaleolíticos. Es posible que se usaran unas piezas pequeñas que los especialistas denominan microlitos geométricos por su forma de triángulo, de trapecio, etc. Parece ser que para las actividades de pesca y, posiblemente también las de caza, se utilizaron útiles compuestos, conformados con lanzas de madera en las que se incrustaban numerosos microlitos geométricos Otros de los artilugios usados para llevar a cabo estas actividades pudieron ser redes y nasas.

Normalmente, el alimento conseguido se cocinaba al fuego, quizás simplemente como método directo de abrir las conchas de los moluscos y de separar la piel del marisco y del pescado, pero también pudieron ser cocidas en “fosas culinarias”. Sin ser conscientes de ello, estos humanos conseguían así mecanismos sanitarios que evitaban infecciones y ciertos parásitos típicos del pescado crudo.

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3.5. Los pueblos agropastoriles (Neolítico) Las poblaciones paleolíticas habían vivido largamente cazando animales y recolectando vegetales silvestres. En esta segunda tarea habían intervenido fundamentalmente las mujeres. No sería extraño, por ello, que la agricultura naciera como tarea femenina. El elemento clave del sistema agropecuario neolítico está en el aporte de más trabajo por parte de los humanos a la hora de obtener alimentos. Cuidar las plantas y procurar que éstas se reproduzcan bien, o hacer lo mismo con los animales suponía aumentar la producción, con lo que el grupo contaba con garantías de una mejor nutrición. La alimentación neolítica suponía un descenso en el consumo de carne y un aumento del vegetal, que en Cádiz se sustento primero en los cereales, en concreto en el trigo y la cebada. Para su manipulación se generalizaron nuevas técnicas de trabajo de la piedra, siempre relacionadas con las faenas del campo y de la posterior preparación del cereal: labrar el suelo, recoger la cosecha y moler el grano, principalmente. También se consumieron una gran variedad de leguminosas: la guija (parecido al garbanzo pero más pequeño), yero, la lenteja, el guisante y el haba. Junto a ellas hay una fuerte presencia de especies silvestres como las acebuchinas y las bellotas.

De forma paralela, el proceso de domesticación de los animales trajo primero cierta seguridad en el abastecimiento de carne, aunque no tanto su abundancia. Continuó la caza, ahora en especial de ciervos y conejos, porque así no había que tocar el rebaño casero y porque de esta forma se eliminaban plagas dañinas para los sembrados.

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Desde que comenzaron a fabricarse vasijas de cerámica se inició la posibilidad de cocinar los alimentos por cocción. Antes sólo había sido posible el asado. Nacen así las sopas y los guisos en sus distintas versiones y el concepto de olla de cocina. Tal vez no sea casual que desde entonces se conozcan también las cucharas, fabricadas en hueso o madera. 3.6. Dieta prehistórica y dieta actual Los humanos actuales son producto de millones de años de evolución. Esto delimita nuestras posibilidades adaptativas presentes, condiciones que tienen que ver también con nuestra alimentación. Hoy, la intensificación global de las comunicaciones y de los transportes está produciendo dos fenómenos aparentemente contradictorios: el aumento de la diversidad en los productos consumidos y la homogeneización mundial de la dieta. La primera afecta a nivel local y regional: todos experimentamos cómo llenan hoy nuestros mercados frutas, verduras, carnes y pescados que hasta hace poco eran absolutamente desconocidos en nuestra cocina. Pero también ocurre que eso mismo es lo que puede encontrase ya en casi cualquier rincón del planeta. Sin embargo, nuestra práctica alimenticia distingue aún matices en las distintas poblaciones humanas, y estas particularidades tienen que ver en ocasiones con la dieta. No toda la gente soporta el consumo de leche, porque su origen careció de animales productores de un líquido tan apreciado por otras culturas. Igualmente, algunas grupos procesan mejor que otros las grasas animales, sea en este caso gracias a su naturaleza sea debido a su mayor trabajo físico, que tiende a quemar con prontitud dicho combustible. 4. El mundo de la muerte Creer que los humanos trascienden de la vida terrenal y pueden alcanzar otra más allá de la muerte cuenta con miles de años de tradición. Algunos investigadores han sostenido que esta idea podría estar presente ya en etapas de las sociedades de cazadores-recolectores, de forma que podrían incluirse también en esta interpretación los restos óseos de neandertales hallados en probables sepulturas. Lo cierto es que la costumbre de enterrar a los muertos refleja la presencia del pensamiento simbólico en los grupos prehistóricos. Para despedir a sus antepasados, el hombre prehistórico desarrolló un sinfín de pautas de conducta distintas, cada una con sus ceremonias correspondientes. La creencia y la costumbre imponían la norma a seguir en los rituales funerarios, en la construcción de la tumba y en la dedicación o no de ajuares. De esta forma, hoy podemos acceder a aquellas mentalidades a través de las huellas que quedaron en los cementerios de cada época. Para ello se ha desarrollado en la segunda mitad del siglo XX toda una especialidad, la denominada Arqueología de la Muerte. Con este instrumento, los investigadores proponen explicaciones que hablan más de los vivos de entonces que de sus difuntos, ya que los patrones funerarios reflejaron siempre, de forma más o menos explícita, la estructura y las características de las correspondientes sociedades que los desarrollaron.

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4.1. Los enterramientos en las sociedades cazadoras-recolectoras Es probable que los hombres del Paleolítico llevaran a cabo rituales funerarios o dieran sepultura a sus semejantes, pero en la provincia de Cádiz no hay huella de ningún enterramiento de esa época, aunque si en su territorio colindante, las cuevas de Gibraltar. En otros lugares de España, la abundancia de restos óseos pertenecientes a neandertales ha dado pie a pensar que las poblaciones del Paleolítico Medio practicaran enterramientos intencionados, fuera para preservar a sus parientes de posibles rebuscas de animales, fuera por expresar respeto a quienes habían mantenido con quienes quedaban vivos lazos sentimentales y de parentesco. Algunas acumulaciones de huesos de Atapuerca han sido interpretadas como huella de la práctica del canibalismo. El comportamiento funerario del Paleolítico Superior es ya explícito. Empiezan en este momento las agrupaciones de tumbas, el germen de las necrópolis aunque aún con muy pocas sepulturas. Se trata siempre del rito de la inhumación. Los cadáveres se colocan en fosas individuales alargadas, a veces acompañados de algunos útiles personales y de restos de animales. A veces se impregnaba de ocre al difunto o a su entorno. Algunas piedras y tierra formaban un pequeño túmulo alargado sobre el enterramiento, marcando así ante la comunidad el sitio donde descansaba el antepasado. 4.2. Los enterramientos en las primeras sociedades agropastoriles Con el inicio de la vida sedentaria y campesina propia del Neolítico, las formas de sepultura comenzaron a hacerse más complejas. Los descubrimientos pertenecientes a este período reflejan mayoritariamente enterramientos individuales, aunque en algunos casos aparecen agrupaciones de personas en fosas protegidas por lajas de piedra de pequeño tamaño con ajuares funerarios y, como en el Paleolítico Superior, frecuentemente con restos de ocre.

Enterramientos de las Cuevas de La Dehesilla

En la provincia gaditana son numerosos los hallazgos de enterramientos en simas o en cuevas, como los del complejo de La Veredilla y los de las Cuevas del Cántaro, del Brazalete y del Muerto, todas en Benaocaz. En estas sepulturas se depositaron los cuerpos acompañados de ajuares funerarios integrados por vasijas de cerámica, herramientas de piedra y objetos de hueso. Junto a estos yacimientos, destacan las sepulturas de La Dehesilla (Algar, Jerez de la Frontera) y El Retamar (Puerto Real), hasta ahora las mejores conocidas y las que mayor información han aportado.

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4.3. El Fenómeno Megalítico. La palabra megalito procede de las voces griegas mega (grande) y lithos (piedra). Es un término empleado para aludir a los monumentos construidos con grandes losas de piedra sin labrar. La costumbre de levantar estas estructuras funerarias se inicia en Europa durante el Neolítico y se mantiene hasta la Edad del Bronce. El megalitismo engloba diversos tipos de construcciones, según tengan o no un uso relacionado con la muerte. Los elementos no funerarios son básicamente los menhires (piedras clavadas verticalmente en el suelo) y la combinación de éstos de diversas formas: el alineamiento (varios menhires en una o varias filas) y el crómlech (menhires en círculo). Estos monumentos se han interpretado como delimitadores del territorio, indicando su uso y propiedad por parte de un grupo, pero también como lugar de culto. En la provincia de Cádiz se han localizado menhires en las necrópolis de Tomillo y Facinas. No hay constancia en cambio de los otros tipos no funerarios. Las construcciones de uso mortuorio sí están mejor representadas. Dentro de ellas se distinguen tres modalidades según la forma de su planta: cámaras simples, sepulcros de galería y tumbas de corredor. La sepultura megalítica más sencilla es la cámara simple. Consta de una sola estancia sepulcral sin corredor que puede adoptar diversas formas. Habitualmente es de tendencia cuadrangular, y estaban cubiertas por un túmulo (montículo artificial de piedra y tierra). En la provincia de Cádiz podemos incluir dentro de esta variedad de megalito los encontrados en Facinas, Sierra de la Plata y Sierra del Retín (Tarifa). El corredor y la cámara de los sepulcros de galería forman un espacio único, aunque a veces están separados por paredes o puertas. En general el pasillo se ensancha progresivamente hasta la cámara, la cual suele adoptar una forma trapezoidal. La mayoría de los sepulcros de galería localizados en la provincia de Cádiz se definen por su diverso tamaño. En este aspecto sobresalen, entre otros, el dolmen de Alberite (Villamartín), el de Juncal (Ubrique) y, sobre todo, el del Gigante (El Gastor), cuya galería alcanza los 12 m de longitud. Las estructuras I y II de Tomillo (Alcalá del Valle) presentan la singularidad de un sistema constructivo mixto, ya que utilizan mampuestos de piedra plana para las paredes y grandes piedras para la cubierta, los dinteles y las puertas. Este mismo fenómeno se repite en el dolmen de Peñarroyo (Benalup-Casas Viejas). La particularidad dominante de los sepulcros de corredor es la existencia de dos espacios claramente diferenciados: un pasillo de entrada y una cámara. Ésta es normalmente de planta circular. Cuando la techumbre de ésta se cerraba mediante falsa bóveda (aproximación de hiladas) se denomina al sepulcro tholos.

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Hasta ahora, en la provincia de Cádiz no hay testimonios claros de este tipo de enterramiento. Será necesario acercarnos a otros territorios para hallar este modelo de estructura funeraria, representado por ejemplo por el Dolmen de la Pastora (Valencina de la Concepción, Sevilla). Levantar un megalito precisaba una correcta organización y una abundante mano de obra. Los trabajos se iniciaban con la extracción en la cantera de bloques de piedra. Luego éstos eran transportados, posiblemente sobre troncos de madera atados con cuerdas. Es posible que intervinieran como fuerza de tiro tanto la humana como la animal, ya que se conocen para esta época huesos de bóvidos con desgastes producidos por el trabajo permanente. En el lugar elegido se colocaba el bloque de piedra incrustado en una fosa abierta previamente, y luego se entibaba con tierra y piedras para que se mantuviera vertical. En el caso del menhir el proceso estaba terminado, pero los dólmenes eran más complejos ya que se debían colocar finalmente, después de las paredes, los bloques horizontales de la cubierta. Para ello se hacían terraplenes a ambos lados de los ortostatos verticales que alcanzaban la misma altura que éstos. A través de estos taludes se transportaba la piedra de techumbre hasta dejarla colocada. Finalmente, se cubría todo de tierra dando lugar al túmulo. Alrededor de la tumba se ponían uno o varios anillos de piedra que la rodeaban en todo su contorno, salvo en la zona de entrada. Además de reforzar el túmulo evitando el deslizamiento de sus flancos, estas estructuras de piedra periféricas servían para delimitar simbólica y ritualmente la sepultura.

Dolmen de Facinas

Dolmen de Alberite

Hipogeo, Fuente de Ramos

Enterramientos de El Estanquillo

Los pueblos agropastoriles del IV al II milenio en la provincia de Cádiz se enterraron también en cuevas artificiales, estructuras excavadas en rocas blandas fáciles de trabajar. Estas sepulturas presentan una gran variedad tipológica. La modalidad más simple, denominada a veces silo por su semejanza con los depósitos subterráneos de la época para guardar cereales, disponía de una sola una sola cámara, de planta circular y sección acampanada. La más compleja contaba con largos corredores y cámaras diferenciadas, incluso con varias de ellas. Algunas de esas estancias mortuorias tenían planta rectangular o trapezoidal, como algunas construcciones megalíticas. La entrada a estas tumbas se hacía por rampas o por pozos de acceso verticales. A veces, en la construcción de las cuevas artificiales se empleó un sistema mixto, consistente en usar bloques de piedra para edificar el techo, diferenciar los corredores de la cámara o dividir las estancias.

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Estos hipogeos eran, salvo excepciones, necrópolis colectivas y en algunos casos sepulturas secundarias. Es decir, tumbas en las que se depositaban los restos de los antepasados difuntos después de ser descarnados, limpiados y pintados. No faltan huellas de cremaciones parciales en algún caso, como ocurre en la necrópolis de Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules). Además de este cementerio, destacan los de Los Algarbes (Tarifa), Fuente Ramos (Puerto Serrano), Jadramil y Las Valderas (Arcos de la Frontera) y Base Naval de Rota, entre otros. 4.4. Los enterramientos individuales en la Edad del Bronce A partir de la segunda mitad del III milenio en las sepulturas colectivas surgen diferencias en los ajuares dentro de un mismo linaje, sobre todo por la progresiva aparición de jefaturas individuales de alto rango dentro de las sociedades del final de la Edad del Cobre. Este es el modelo social que heredarán las culturas de la Edad del Bronce en el Sur de la Península Ibérica, de ahí que en adelante se produzca una evolución hacia los enterramientos individuales. En cualquier caso, estas razones sociales del cambio funerario estuvieron acompañadas por transformaciones ideológicas y económicas que explican también las innovadoras costumbres funerarias del II milenio a.C. En el Sur penínsular, las tumbas serán ahora inhumaciones en cistas, en covachas o en fosas. Destacan en la provincia de Cádiz las de El Estanquillo (San Fernando), Campo de hockey en San Fernando y Monte Berrueco (Medina Sidonia). A veces se reaprovechan los túmulos de dólmenes preexistentes, como ocurre en el Dolmen de Hidalgo (Sanlúcar de Barrameda). No faltan comunidades que siguen colocando a sus muertos en megalitos aunque éstos se construyeran mucho tiempo atrás, y otras que reaprovechan cuevas artificiales. Unos buenos ejemplos de este último caso aparecen en Las Cumbres (El Puerto de Santa María) y en Los Algarbes (Tarifa). 5. Bibliografía A.A.V.V. Patrimonio megalítico: más allá de los límites de la Prehistoria. Publicación y trimestral. Año XVI Agosto 2008. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. PH 67. Especial monográfico. Sevilla, 2008. A.A.V.V. El Megalitismo en la Península ibérica. Ministerio de Cultura. Madrid, 1987. ACOSTA MARTÍNEZ, P. y PELLICER CATALÁN, M. La Cueva de La Dehesilla (Jerez de la Frontera) Las primeras civilizaciones productoras en Andalucía occidental. Consejo superior de investigaciones científicas. Confederación española de centro de estudios locales sociedad / Centro de estudios históricos jerezanos. Jerez, 1990. CAMPILLO, José. E. El mono obeso. La evolución humana y las enfermedades de opulencia: diabetes, hipertensión, arteriosclerosis. Crítica. Barcelona, 2004.

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Contenidos

CONTRERAS CORTÉS, F. (Coordinador) y otros. Proyecto Peñalosa. Análisis Histórico de las Comunidades de la Edad del Bronce del Piedemonte meridional de Sierra Morena y depresión Linares-Bailén. Arqueología Monografías.Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. Granada 2000. EIROA, J.J. y otros. Nociones de tecnología y tipología en Prehistoria. Ariel Historia, Barcelona, 1999. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. “Estado actual del Campaniforme en Andalucía Occidental”, en Rev. Madrider Mitteilungen, nº 41, pp. 112-138. Mainz, 2000. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. El Jadramil (Arcos de la Frontera) Estudio arqueológico de un asentamiento agrícola en la campiña gaditana. Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, Cádiz. 2003. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. Ritos ante la muerte. La Necrópolis de Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules, Cádiz). Un acercamiento a las prácticas funerarias prehistóricas. Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 2007. RAMOS MUÑOZ, J. y GILES PACHECO, F. El dolmen de Alberite (Villamartín) Aportaciones a las formas económicas y sociales de las comunidades neolíticas del noroeste de Cádiz. Edición y coordinación: Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 1996. RAMOS MUÑOZ, J. y LAZARICH, M. Memoria de la excavación arqueológica en el asentamiento del VIº milenio a.n.e. de “El Retamar” (Puerto Real, Cádiz). Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. 2002. RAMOS MUÑOZ, J. y otros. El Paleolítico Superior Final del Río Palmones (Algeciras, Cádiz) Un ejemplo de la tecnología de las comunidades especializadas de cazadores-recolectores. Instituto de Estudios Campogibraltareños. Junta de Andalucía. Algeciras, Cádiz. 1995. RAMOS MUÑOZ, J y otros. Memoria del proyecto de investigación: La ocupación prehistórica de la campiña litoral y banda atlántica de Cádiz. Aproximación al estudio de las sociedades cazadoras-recolectoras, tribales-comunitarias y clasistas iniciales. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Arqueología Monografías. Sevilla, 2008. RUIZ GIL, J.A. y LÓPEZ AMADOR, J.J. Formaciones sociales agropecuarias en la Bahía de Cádiz. 5000 años de adaptación ecológica en la Laguna del Gallo, El Puerto de Santa María. Cádiz, 2001. RODANÉS VICENTE, J.M. La Industria ósea prehistórica en el valle del Ebro. Diputación General de Aragón. Zaragoza, 1987.

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Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Objetivos generales Objetivos generales

Conocer las primeras manifestaciones y técnicas artísticas del hombre en la provincia de Cádiz. Identificar los principales instrumentos que emitieron sonidos en la Prehistoria. Localizar las principales cuevas y abrigos rupestres de la Provincia de Cádiz donde haya representaciones pictóricas.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Orientaciones didáctica Orientaciones didácticas

Reflexionar sobre el concepto de arte y generar hipótesis sobre la las manifestaciones artísticas del individuo a finales del Paleolítico Superior. Hacer constar la diferencia entre pintura y grabado buscando paralelismos actuales. Plantear comparaciones entre las sustancias químicas que componen las pinturas a la acuarela, óleo, tinta, gouache, témpera con respecto a la materia orgánica de los pigmentos prehistóricos. Definir el concepto de técnica artística e instrumentos actuales de aplicación de pintura. Plantear murales o ejercicios experimentales en aula o casa a fin de familiarizarse con las técnicas pictóricas más primitivas. Practicar la simulación de un aerógrafo ( puede ser el tubo de un bolígrafo, una caña o un tubo) sobre papel acuarela y cualquier color diluido con acuarela. Pintar con dedos mojados sobre la superficie, a través de un tampón casero que puede ser una bola de tela o algodón o con un pincel múltiple de fabricación casera. Exponer los resultados en clase y promover un debate.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos Contenidos ¿QUEDABA TIEMPO PARA EL ARTE?

1. Pintura y grabados

2. Los primeros sonidos musicales

2.1. Las Evidencias arqueológicas 2.2. Testimonios en la provincia de Cádiz

3. Los primeros sonidos musicales

4. Bibliografía

¿QUEDABA TIEMPO PARA EL ARTE? 1. Pintura y grabados En la pintura prehistórica las materias primas de los colorantes tienen tanto un origen mineral como orgánico. Los minerales hallados en el propio entorno natural de estas poblaciones eran una de las principales fuentes de materia prima para las pinturas. Los negros se obtendrían de los óxidos de manganeso, del carbón mineral, del grafito y de la magnetita. Los rojos y amarillos del óxido de hierro (hematites, limonita, gestita) y en algunos casos de cinabrio. El blanco fue utilizado en menor proporción; se extraía de las calizas o de la calcita, y en la provincia de Cádiz tan sólo lo hallamos en las cuevas del Tajo de las Figuras (Benalup-Casas Viejas) y de Los Cochinos (Los Barrios). La forma más simple consiste en pulverizar un trozo de colorante por molturación (con moletas y morteros), disolverlo con la ayuda de agua y si ésta además procede de una cueva, permitirá fijar la pintura, puesto que al estar saturada de carbonato cálcico concrecionará el pigmento al secarse. Otras veces el pigmento se mezclaba con algún aglutinante como grasa animal, sangre, huevo, etc. Los modos empleados fueron diversos desde la impresión directa con las yemas de los dedos hasta la utilización de pinceles confeccionados machacando el extremo de una ramita vegetal o reuniendo pelos de animales.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos

Para expandir el color se utilizaron muñequillas, muy fáciles de fabricar a partir de un trozo de piel. También se emplearon los tubos sopladores fabricados con una caña o hueso de pájaro que funcionaban cargando la sustancia por una extremidad y soplando por la otra. Pero también podía introducirse el tubo en un recipiente con pintura y soplar cerca del extremo opuesto con la ayuda de otro tubo, provocando que el liquido coloreado se extienda como si lo hiciéramos con un auténtico aerógrafo.

Tajo de las figuras

Cueva del Moro

Otras de las manifestaciones artísticas que encierran algunas de las cavidades de la zona gaditana son los grabados, aunque menos abundantes que las pinturas, no por ello de menor importancia. Mayoritariamente corresponden al Paleolítico Superior. El grabado se inscribe dentro de las técnicas artísticas sustractivas, ya que se ejecuta extrayendo material de la pared de la cueva. Para ello se empleaban instrumentos como los buriles y lascas de sílex para realizar incisiones de sección en “U” o en “V” o crear surcos con la técnica de piqueteado mediante un instrumento puntiagudo, como por ejemplo un extremo de la cornamenta de un ciervo a modo de cincel y un mazo o percutor de piedra como martillo. 2. Los primeros sonidos musicales Los orígenes de la música se desconocen aunque posiblemente sea algo innato a los humanos desde sus raíces. Durante la Prehistoria los hombres y mujeres vivían en estrecha relación con la naturaleza y sus oídos estarían siempre alerta y expectantes a los sonidos que pudieran escuchar. En principio, se intentarían imitar algunos de los sonidos que emitían los animales, pasando a ser al mismo tiempo un lenguaje de expresión, a veces, a larga distancia. Se sabe que al golpear dos piedras o a una estalactita se produce un sonido rítmico y que su continuidad ayuda a la realización de una actividad, facilitándola. Todas estas posibilidades y muchas más harían surgir la música.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos

2.1. Las Evidencias arqueológicas No se sabe cómo pudo ser la música durante la Prehistoria, pero la presencia de pequeños instrumentos o representaciones de ellos, tanto en el arte mueble como en el parietal, justifica la posibilidad de que hubieran existido elementos musicales, ya que, seguramente, el ser humano había adquirido el desarrollo suficiente para crear música. En algunos yacimientos prehistóricos se han localizado determinados objetos que, en principio, pueden producir sonidos por lo que los investigadores, ayudándose de la información etnográfica existente y de la arqueología experimental, han intentado reconstruir la verdadera utilización de estos instrumentos. Es a partir del Paleolítico Superior cuando existen evidencias o indicios de la existencia tanto de primitivos instrumentos musicales como de representaciones artísticas rupestres de músicos y bailarines. Entre los instrumentos aerófonos estaba la bramadera o zumbadora, que consiste en una placa de madera u otro material, con un pequeño orificio en un extremo para atar una cuerda, que se hace sonar girándolo a gran velocidad. En contextos del Paleolítico Superior del norte de España se han encontrado placas de huesos con incisiones, algunas policromadas, que recuerdan a este instrumento. Los silbatos, están realizados con falanges de animales grandes, como el reno o el ciervo. El orificio que presentan puede habérselo realizado un carnívoro al agarrar su presa con los dientes o por el hombre. Sin embargo, sea cual sea el sujeto de su realización, lo que sí parece claro es que al ser soplados emitirían un silbido. Estas piezas aparecen en contextos correspondientes al período final del Paleolítico Superior (Magdaleniense) en yacimientos franceses. Las flautas están fabricadas con huesos largos de animales o aves, o simplemente con una caña a la que se le realizan orificios. Otro tipo de flautas, denominadas “de Pan”, unían varios tubos sin perforar de huesos largos de aves de diferente tamaño para crear sonidos. A la función de posibles ocarinas o flautas-vasija se han querido identificar ciertos objetos cerámicos huecos, que contienen en su interior bolas o trozos igualmente de arcilla, y cuando se sopla emiten un sonido parecido a la flauta. Aparecen en culturas muy distantes en el espacio y en el tiempo, sin embargo, en todas ellas es común darle forma de animal principalmente de ave. Los cuernos de los animales también se aprovecharían para fabricar instrumentos, que tradicionalmente han sido usados por comunidades muy diversas. Las grandes caracolas de mar también han sido elementos que pudieron ser empleados por los hombres prehistóricos para emitir sonidos. Respecto a los instrumentos de percusión, se ha argumentado sobre la capacidad de las cavidades subterráneas de responder como una gran caja de resonancia, ya que el silencio dominante en ellas y la oquedad natural amplificarían el sonido de la voz, de los instrumentos y de las vibraciones producidas al golpear las estalactitas y estalagmitas como si se tratase de un gran litófono. Dentro de la percusión, se podría incluir el golpear un tronco hueco con un palo, cosa que todas las culturas primitivas hacían.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos

Bramadera

Litófono

Caracola

Se ha pensado en la posibilidad de el arco pudiera funcionar como instrumento de frotación de la cuerda ya que en la pintura rupestre hay muchos ejemplos de ellos, aunque asociados a contextos de caza. Si se conocía la manera de construir un arco, posiblemente también se sabría que una cuerda tensada a distintas longitudes y un resonador, como una calabaza, una cáscara, una caña, o la misma cavidad bucal del ejecutante, produciría sonidos distintos. 2.2. Testimonios en la provincia de Cádiz. Sin lugar a dudas, el hombre que habitó en Cádiz durante la Prehistoria, escucharía numerosos sonidos emitidos por la naturaleza que le rodeaba, sonidos que les provocarían un sinfín de sensaciones (expectación, terror, deleite, bienestar, tranquilidad...), por lo que posiblemente tratara de imitarlos utilizando los elementos que su propio entorno natural les proporcionara. Así mismo, hay indicios, tanto en las representaciones pictóricas como en restos materiales hallados de algunos instrumentos, de que existió la música en Cádiz desde la época neolítica. • En el yacimiento de Campillo (El Puerto de Santa María) se halló en el interior de un fondo de cabaña una caracola denominada Strombos, cuya parte cónica aparecía seccionada. • Litófono natural de la Cueva de La Pileta (Benaoján, Málaga). • Dentro de las representaciones rupestres gaditanas se han localizado en distintos abrigos escenas en actitud de danza, como en la cueva de Los Alemanes (Tarifa), el abrigo del Tajo de Las Figuras (BenalupCasas Viejas) y en la Cueva de las Mujeres (Medina Sidonia). Igualmente en el abrigo de la Fuentesanta (Barbate) aparece pintado un individuo que parece estar tocando una flauta.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos

4. Bibliografía. ACOSTA MARTÍNEZ, P. Las pinturas rupestres esquemáticas en España. Universidad de Salamanca. Facultad de Filosofía y Letras. I Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología, 1968. BARANDIARÁN, I. MARTÍ, B. DEL RINCÓN, Mª Á. MAYA, J. L. Prehistoria de la Península Ibérica. Ariel Prehistoria. Barcelona, 2002. BERGMANN, L. “Los grabados paleolíticos de la Cueva del Moro ( Tarifa )”, ALMORAIMA 16, 1996. BERGMANN, L. “Nuevas cuevas con pinturas rupestres en el término municipal de Tarifa”. ALMORAIMA 13, Algeciras, 1994. BERGMANN, L., CASADO, A., MARISCAL, D., PIÑATEL, F., SÁNCHEZ TUNDIDOR, L. F. y SEVILLA, L. “Arte rupestre del Campo de Gibraltar. Nuevos descubrimientos”, ALMORAIMA 17, Algeciras, 1996. BREUIL H. y BURKITT, M.C. Rock paintings of Southern Andalucía. A description of a Neolithic an Copper Age art group. Charendon Press. Oxford, 1929. CABRÉ, J. y HERNÁNDEZ PACHECO, E. Avance al estudio de las pinturas prehistóricas del extremo sur de España (Laguna de la Janda). Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, 3. Madrid, 1914. CANTALEJO, P., ESPEJO, M. y RAMOS, J. “Cueva de Ardales”. Ayuntamiento de Ardales (Málaga), 1997. CARRERAS A.Mª y CABALLERO, M. “Estudio y reproducción de las pinturas rupestres del Tajo de las Figuras. Una experiencia interdisciplinar”. XVIII Coloquio Metodológico Didáctico de Hespérides: 27-40. Algeciras. 1999. CARRERAS A.Mª y CABALLERO, M. “Las pinturas rupestres esquemáticas de las sierras gaditanas: estado de la cuestión”. IV Cogreso de arqueología peninsular: 193-203. Faro. Portugal, 2006. CARRERAS, A.Mª, GOMAR, A, RUIZ-TRUJILLO, A, LAZARICH, M. y BERGMAN, L. “Las Pinturas Rupestres de la Sierra del Retín” IX Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar. La Línea de la Concepción. Cádiz, 2006. MAS CORNELLÀ, M. La Cueva del Tajo de las Figuras. Ediciones UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid 2005.

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ACTIVIDADES PREVIAS A LA VISITA

Bloque III. ¿Quedaba tiempo para el arte?

Contenidos

MAS CORNELLÁ, M., RIPOLL, S., MARTOS, J.A., PANIAGUA, J.P., LÓPEZ, J.R. y BERGMANN, L. “Estudio preliminar de los grabados rupestres de la Cueva del Moro (Tarifa, Cádiz) y el arte paleolítico del Campo de Gibraltar”, Trabajos de Prehistoria, 52: 61-81, 1995. SANCHIDRIÁN J. L. Manual de arte prehistórico. Arial Prehistoria. Barcelona, 2001. SANCHIDRIÁN, J. L. “Arte Paleolítico de la zona meridional de la Península Ibérica”, Complutum 5, Madrid, 1994. SANTIAGO, J. M. “Avance al estudio del arte parietal paleolítico de la Cueva de la Motilla (Cádiz).”, Zephyrus, XLIII, 1990. TOPPER, U. y U. “Arte Rupestre en la provincia de Cádiz”, Cádiz, 1988. Páginas Web www.elestrecho.com/arte-sur/

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA


ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Indice SALA I. LA CIENCIA PREHISTÓRICA Objetivos generales Orientaciones didácticas

SALA II. UN PASEO POR LA PREHISTORIA Objetivos generales Orientaciones didácticas

SALA III. NUESTROS ANTEPASADOS Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos complementarios

SALA IV. LA ALIMENTACIÓN Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos complementarios

SALA V. ÚTILES Y HERRAMIENTAS Objetivos generales Orientaciones didácticas

SALA VI. DEL CAMPAMENTO AL POBLADO Objetivos generales Orientaciones didácticas

SALA VII. RITOS Y COSTUMBRES FUNERARIAS Objetivos generales Orientaciones didácticas

SALA VIII. EL VESTIDO Y LOS ADORNOS Objetivos generales Orientaciones didácticas Contenidos complementarios

SALA IX. LAS REPRESENTACIONES RUPESTRES Objetivos generales Orientaciones didácticas 69


ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala I. La ciencia prehistórica

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA BAJA - Sala I

Objetivos generales

Comprobar a través de los dioramas, la formación de un yacimiento, qué es la estratigrafía y una aproximación a su lectura para su comprensión. Consolidar los conocimientos sobre la complejidad de la ciencia prehistórica, la interdisciplinariedad que implica y la minuciosidad de su metodología científica. Recordar las tres fases principales en el estudio de la ciencia prehistórica. Identificar quienes se dedican a la Prehistoria en la provincia.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala I. La ciencia prehistórica

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Antes de acceder a cada sala, localizarla adecuadamente en el plano para seguir la trayectoria de visita. Evitar los efectos provocados por la dispersión del alumnado hacia otras salas procurando dividir su número en tantos grupos como se consideren necesarios eligiendo un vocal o responsable de los mismos. Incidir en su responsabilidad para el éxito de la actividad así como el compromiso de trabajo simultáneo de todos en el mismo espacio. Corrección global del ejercicio Verdadero o Falso sobre los contenidos de la Sala.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala II. Un paseo por la prehistoria

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA SÓTANO - Sala II

Objetivos generales

Reconocer las características de cada homínido y su relación con su medio y hábitat. Recordar los distintos períodos de la Prehistoria con una cronología apropiada. Identificar los principales testimonios de la cultura material prehistórica en la provincia de Cádiz.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala II. Un paseo por la prehistoria

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos. “Otros tiempos, otros espacios, otros hombres” antes de iniciar el recorrido. Determinar si la trayectoria se hará diacrónica o radialmente desde el eje de la elipse. Indicar la necesidad de lectura atenta de todas las partes de la sala. Corrección global del ejercicio de relación de objetos con su período correspondiente.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala III. Nuestros antepasados

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA BAJA - Sala III

Objetivos generales

Conocer la lucha del hombre por la superación y supervivencia. Reconocer qué aspectos determinan la evolución de los homínidos. Saber las hipótesis dadas por los investigadores de cómo llegaron los primeros homínidos a España y sus posibles rutas de expansión desde África. Identificar los restos de homínidos de la provincia de Cádiz.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala III. Nuestros antepasados

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque II.“Otros tiempos, otros espacios, otros hombres”, atendiendo principalmente a las características físicas de cada homínido. Indicar la necesidad de lectura comprensiva de las primeras partes de la sala para responder a la primera cuestión. Corrección global y razonamiento de la respuesta dada. Fomentar la atención hacia el audiovisual para después contestar a las preguntas que se plantean. Exponer en común las respuestas dadas. Orientar el modo de plasmación gráfica de los corredores que los homínidos atravesaron en su expansión a Eurasia.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala III. Nuestros antepasados

Contenidos complementarios Contenidos complementarios GUIÓN AUDIOVISUAL Primer poblamiento Hace más de un millón de años, en la zona Este de África, se forjaron los orígenes de nuestra historia con la aparición de los primeros homínidos y su progresiva expansión. Una de las vías de salida desde el continente africano es el llamado Corredor de Palestina, obligado lugar de paso hacia Europa y Asia. Así lo demuestran los restos fósiles y de industria del Homo erectus, hallados en el yacimiento de Tell Ubeidiya, en Israel; o los del Homo ergaster en Dmanisi, en Georgia. Por otra parte, el descubrimiento de fósiles, como los de Ceprano en Italia del Homo erectus, plantea la hipótesis de una nueva vía de paso entre África e Italia por Sicilia, a través del Estrecho de Messina. En la Península Ibérica, la presencia de homínidos se constata desde momentos muy antiguos (1.200.000 años), con el hallazgo del Homo antecessor, en el yacimiento de Atapuerca, en Burgos. Así mismo, las semejanzas existentes entre las industrias líticas y los restos de fauna, de la Península Ibérica y la fachada atlántica marroquí, plantean una posible vía a través del Estrecho de Gibraltar. Esta hipótesis ha sido defendida por algunos científicos, para justificar la antigüedad de los restos óseos del yacimiento de Orce, en Granada. Independientemente de ello, lo que sí parece claro es que los homínidos habitaron tierras gaditanas desde el Paleolítico inferior, como lo atestiguan los hallazgos líticos localizados en yacimientos como El Aculadero, en El Puerto de Santa María o en la Laguna de la Janda, entre otros.

Primera salida

Hace 1.000.000 años

Hace 1.500.000 años

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala III. Nuestros antepasados

Contenidos complementarios

Segunda expansión Hace aproximadamente 200.000 años, en la zona Este del continente africano surgieron los primeros Homo sapiens sapiens. Homínidos pertenecientes a nuestra misma especie. Este nuevo humano, mejor adaptado a los cambios del entorno que sus antecesores, ocupó progresivamente toda África, a la vez que se expandía por el mundo. Una de las salidas mejor confirmada es el Corredor de Palestina, cuya presencia se fecha en torno a unos 80.000 años. Desde allí, se introducen en Asia y Europa, no llegando hasta al extremo occidental o costas atlánticas europeas hasta hace unos 40.000 años. Por primera vez, el Homo sapiens sapiens va a poblar los continentes de Oceanía y América. Es el éxito evolutivo de nuestra especie lo que garantizó su total expansión por el planeta, provocando a su vez la desaparición de otros homínidos precedentes. Su llegada a los territorios andaluces se llevó a cabo hace unos 30.000 años, produciéndose una larga convivencia con los neandertales durante unos 10.000 años. Junto al corredor de Palestina, algunos expertos defienden que el Estrecho de Gibraltar pudo ser un canal de paso de estos humanos a Europa, si bien, la falta de testimonios arqueológicos impide su confirmación.

Segunda salida

Hace 30.000 años

Hace 200.000 años

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IV. La alimentación

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA BAJA - Sala IV

Objetivos generales

Estudiar la evolución de la dieta en la Prehistoria, así como el cambio de los hábitos que fue experimentando el hombre con respecto a la búsqueda de recursos. Reflexionar sobre la alimentación prehistórica y actual para entender la variación del aporte calórico entre el ayer y el hoy. Conocer en qué medida varió la alimentación con la aparición del fuego y las consecuencias que generó en el organismo.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IV. La alimentación

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque II “Vivir, fabricar, comer y morir” atendiendo específicamente a la actividad sobre alimentación prehistórica. Indicar la necesidad de lectura comprensiva de los principales bloques de la sala para responder a las primeras cuestiones. Corrección global y razonamiento de las respuestas dadas. Localización de las respuestas del test sobre el fuego en los paneles correspondientes de la sala. Corrección global y razonamiento de las respuestas dadas.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IV. La alimentación

Contenidos complementarios Contenidos complementarios EL FUEGO

Los Orígenes Manifestación que en un principio se plantea como un acontecimiento espontáneo y que se produce de un modo casual generado por un rayo, conservándose encendido y produciendo una serie de efectos inmediatos por donde se extendía. En un principio los homínidos no sabrían producirlo, pero lo utilizarían para protegerse de los animales, para cocinar y para calentarse. De este hecho se tiene constancia científica al encontrarse tierra calcinada en Koobi Fora (Kenia) yacimiento de hace 1,6 millones de años asociado al Homo erectus. Aquí se encontró leña calcinada de distintas especies y sin trazas de raíces, producto quizás de un fuego accidental por caída de un rayo sobre un árbol u otra circunstancia. Homo erectus pudo usarlo también fuera de África, ya que se conocen restos de posibles hogares en cuevas de los alrededores de Pekín y en el sureste de Francia (Terra Amata), con una antigüedad de unos 300.000 años. En Cádiz conservamos información del uso del fuego para cocinar en el yacimiento neolítico de El Retamar, en Puerto Real. El método, la madera. Hacer fuego fue tarea bastante difícil a lo largo de la Prehistoria. Esta es tal vez la razón de que en muchas culturas antiguas se venerara como algo sagrado. Por eso mismo mantenerlo permanentemente encendido fue tarea de los templos y de los servicios religiosos. Así, la mitología griega lo concibió como un regalo de los dioses a la humanidad. Era preferible pedir fuego e incluso sustraerlo que tenerlo que encender de nuevo.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IV. La alimentación

Contenidos complementarios

La madera servía como base principal a la hora de obtener el fuego una vez que eran capaces de producir y controlar su uso. El objetivo se conseguía mediante estas dos posibles técnicas según algunos testimonios prehistóricos encontrados y haciendo uso de la arqueología de tipo experimental. Golpear o frotar un trozo de óxido de hierro o pirita contra otro de sílex para provocar que se produzcan unas chispas que deben caer en hongos secos, estiércol, paja… Frotando dos palos secos de distintas durezas ya sea con las manos o bien usando la ayuda de un arco. Utilidades Diversos son los usos que tendrá el fuego. Gracias a su manejo poco a poco se pudo alumbrar, cocinar alimentos, dar calor, transformar materias como la madera, el sílex y otros elementos para fabricar herramientas, proteger, hacer huir a animales considerados peligrosos, fabricar cerámica, vidrio y realizar procesos metalúrgicos. Incluso obtener sal con cocción de salmuera. El fuego siempre ha estado acompañado de una lectura mística por su gran simbolismo y por su poder de atracción. De ahí su presencia en ritos, actos sociales y ceremonias fúnebres. Su uso culinario pudo iniciarse al consumir animales quemados en un incendio fortuito. Estos fuegos matan pequeños animales y los “predigieren” o ablandan, cosa que conocen bien otros depredadores no humanos como determinadas aves africanas. Así asados espontáneamente, la carne se digiere con más facilidad y se exprimen mejor sus valores nutritivos. También se corta y se mastica con mayor facilidad. Se ha apuntado, aunque este extremo carece de demostración, que, ya durante el Paleolítico Superior, tal vez el Homo sapiens sapiens regularizó la oferta de alimento a lo largo del año mediante las técnicas de preservación de carne y pescado de la podredumbre mediante el ahumado. De confirmarse esta hipótesis, se trataría de las primeras conservas de la humanidad. A partir del Neolítico, la aplicación de la alfarería a la confección de vasijas permitió la elaboración de ollas de cocina, y con ello la aplicación del fuego a la cocción como método de preparar alimentos. De la misma forma, se conseguía reblandecer alimentos de procedencia vegetal que, como las legumbres, deben guardarse secas para su correcta conservación durante largo tiempo.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala V. Útiles y herramientas

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA PRIMERA - Sala V

Objetivos generales

Descubrir qué materias primas aprovecharon los homínidos para generar su propia industria necesaria para la caza, la pesca, el vestido, la preparación de alimentos o la producción de otros objetos. Conocer las técnicas de fabricación de utensilios en cada uno de los periodos prehistóricos. Identificar los yacimientos gaditanos donde se encontraron los principales artefactos y objetos.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala V. Útiles y herramientas

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque II “Vivir, fabricar, comer y morir” atendiendo específicamente a los textos sobre materias primas y fabricación de utensilios. Localización de los objetos en la sala, anotando procedencia, período y utilidad. Corrección global de las respuestas dadas. Indicar la necesidad de lectura comprensiva de los paneles acerca de la arcilla y cerámica para identificar su tipología respecto a la decoración.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VI. Del campamento al poblado

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA PRIMERA - Sala VI

Objetivos generales

Acercamiento a episodios cotidianos sucedidos durante el Paleolítico, Neolítico y Edades de los Metales. Conocer el territorio, la ocupación del espacio y el modo de asentamiento del hombre a lo largo de la Prehistoria.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VI. Del campamento al poblado

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque II “Vivir, fabricar, comer y morir” atendiendo específicamente a las imágenes y test sobre los habitats prehistóricos. Reflexionar sobre el ámbito público y privado en la Prehistoria y en la actualidad. Comentar aquello que haya parecido más interesante de la proyección sobre los poblados.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VII. Ritos y costumbres funerarias

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA PRIMERA - Sala VII

Objetivos generales

Aproximación al mundo de la muerte en la Prehistoria, así como los rituales y modos de enterramiento desde el Paleolítico Superior. Identificar los yacimientos gaditanos donde se encuentran megalitos y enterramientos prehistóricos. Conocer los principales objetos y ajuares asociados a tumbas.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VII. Ritos y costumbres funerarias

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque II “Vivir, fabricar, comer y morir” atendiendo específicamente al texto y a las preguntas de vocabulario que hacían alusión al mundo funerario. Localizar las respuestas adecuadas de los postulados que se formulan. Corrección global y razonamiento de la respuesta dada.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VIII. El vestido y los adornos

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA PRIMERA - Sala VIII

Objetivos generales

Conocer las materias primas que se utilizaron para el atuendo en la Prehistoria así como el modo de confeccionarse. Identificar los instrumentos más arcaicos de la industria textil. Contemplar el tipo de ornamentos aparecidos en yacimientos gaditanos.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VIII. El vestido y los adornos

Orientaciones didรกcticas

Orientaciones didรกcticas

Realizar esquemas pertinentes tras las lecturas de los paneles. Responder adecuadamente a las preguntas formuladas en el cuaderno de ejercicios durante la visita. Correcciรณn global y razonamiento de la respuesta dada. Acudir ordenadamente a la pantalla interactiva una vez terminadas las actividades.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VIII. El vestido y los adornos

Contenidos complementarios Contenidos complementarios EL ATUENDO La información que tenemos en la actualidad sobre las indumentarias en la Prehistoria es muy escasa si tenemos en cuenta el material perecedero del que estuvieron hechas. Lo que sí parece evidente es que estas materias primas fueron transformadas y convertidas en vestido por razones que aducen a posibles cambios climáticos, diversidad sexual, edad, oficio y distintivo social. Piel: La piel es un material que, dadas sus características resistentes y aislantes, se debió utilizar con frecuencia como materia prima en la elaboración de ropajes a lo largo de toda la Prehistoria, de los cuales no tenemos restos debido al carácter perecedero de estas estructuras orgánicas. La obtención de esta materia se llevaba a cabo tras la separación de la carne y la piel con el uso de una raedera para proseguir con el raspado, que eliminaba la grasa del animal de forma manual. El tratamiento finalizaba con el curtido a través de sustancias vegetales o minerales, ahumado o secado al aire libre de la piel. El engrasado facilitaba la perforación del material a través de una pieza de sílex para efectuar el cosido de las piezas con agujas óseas enhebradas con hilos extraídos de fibras vegetales o tendones animales. Textil: A partir del Neolítico, con el cultivo de ciertas plantas, comienza la fabricación de tejidos vegetales para la confección de prendas de vestir. Esta industria seguirá teniendo su desarrollo durante las Edades del Cobre y del Bronce. Los tejidos más frecuentes se obtenían de fibras animales (lana y seda) y fibras vegetales (algodón, lino, cáñamo, esparto, ortigas, etc). Una vez seleccionada la materia prima, se procedía al hilado de la misma utilizando un huso de madera con una fusayola, la cual, permitía aumentar la tensión para estirar las fibras y así producir una madeja de hilo. Obtenidos los hilos, podían ser transformados en prendas con la utilización de un sencillo telar compuesto por un entramado de madera y pesas realizadas en arcilla que ayudaban a mantener tensos los hilos y facilitaban así la tarea del tejido. En algunos telares eran placas de madera o de barro las que ejercían dicha tensión de las fibras. Este instrumento no sólo revolucionó la industria textil desde el Neolítico, sino que ocasionó un cambio organizativo dentro de la sociedad, ya que generó una nueva labor desempeñada principalmente por los miembros femeninos del grupo. Tintes: A pesar de que no se han encontrado restos de tintes en pieles y fibras en la provincia de Cádiz, se ha constatado su utilización al encontrar útiles que habrían ayudado a la aplicación del tintado. Los colorantes para la realización de tintes en la Prehistoria fueron de distinta naturaleza:

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VIII. El vestido y los adornos

Contenidos complementarios

• Minerales (óxido de hierro y sulfuro de mercurio para obtener ocre, bermellón u rojo). • Vegetales (lutum o gualda, retama, caléndula, manzanilla... de las que pueden obtenerse tonalidades amarillas). • Animales (insectos de la familia de los cocoideos como la chinchilla y algún molusco gasterópodo, los cuales generan unos tonos púrpura). Para mezclar los tintes se emplearía agua, además de algún elemento natural como la hierba jabonera, la orina, la sal o la agalla (secreción extraída del roble o la encina) que actuara como mordiente y que permitiera adherir mejor los colorantes a los tejidos o pieles. ADORNOS El adorno es el objeto que permite embellecer a las personas, animales o cosas, por lo que en principio parece tener un valor más estético y social que práctico. A determinados objetos prehistóricos se les ha aplicado esta función, pero no sólo se destinaron a embellecer, sino también eran indicativos de un estatus social, sin olvidar el posible carácter protector o sobrenatural que se les podía conceder a algunos objetos, a modo de amuleto. Es a partir de época neolítica cuando contamos con vestigios de piezas de adorno en la provincia de Cádiz. Mayoritariamente se han localizado formando parte de ajuares funerarios. Podemos clasificarlos en función de la materia prima con la que se realizaron en: Piedra: Entre las piezas más destacadas se hallan los brazaletes de pizarra, caliza negra y mármol (Cueva de La Dehesilla, en Algar y La Veredilla, en Villaluenga del Rosario); también cuentas de collar realizadas en variscita, como las halladas en el Dolmen de Alberite (Villamartín) y Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules) además de colgantes de pizarra y sílex como los de El Jadramil (Arcos de la Frontera). Hueso o marfil: El número de adornos realizados en hueso es bastante significativo, sobresaliendo cuentas tubulares de collar, punzones o peinetas con cabezas de abanico como las del Cerro de la Casería (Alcalá del Valle) y peines de hueso. En marfil, al ser un elemento foráneo, son pocos los objetos contabilizados. Destacan algunos colgantes y un disco con la representación de un esteliforme, hallados en Los Algarbes (Tarifa). Igualmente fueron muy codiciados los colgantes realizados con los caninos atrofiados de ciervo, como los procedentes de El Jadramil (Arcos de la Frontera). También destacan determinados cilindros decorados que tuvieron una función ornamental para determinados objetos, como los encontrados en las necrópolis de Las Valderas (Arcos de la Frontera) y de Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules) y en el Dolmen de El Juncal (Ubrique). Ámbar: Es un material exótico producto de intercambios de materiales con comunidades extranjeras. Destacan, entre otros, las cuentas de ámbar rojo localizadas en el Dolmen de Alberite (Villamartín) o las de la tumba E-3 de Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules).

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala VIII. El vestido y los adornos

Contenidos complementarios

Conchas de moluscos: Se aprovechan los caparazones de ciertos moluscos para la elaboración de cuentas de collar perforadas para poder ensartarlas. Ejemplos de ellas los tenemos en el Dolmen de Alberite y en la necrópolis de Tomillos (Alcalá del Valle). Oro: En Cádiz se han constatado algunos objetos realizados en este metal pertenecientes a la Edad del Cobre y del Bronce en ajuares funerarios. En Los Algarbes (Tarifa) destaca una placa de oro decorada con motivos lineales y una pequeña espiral o anillo, y en la necrópolis de Las Cumbres (El Puerto de Santa María) unos aretes de oro.

Brazalete de mármol

Peinetas de hueso

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IX. Las representaciones rupestres

Objetivos generales

Estás aquí

PLANTA PRIMERA - Sala IX

Objetivos generales

Conocer las primeras manifestaciones y técnicas artísticas del hombre en la provincia de Cádiz. Reconocer las herramientas del “artista prehistórico”. Localizar las principales cuevas y abrigos rupestres de la Provincia de Cádiz donde haya representaciones pictóricas y grabados.

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ACTIVIDADES DURANTE LA VISITA

Sala IX. Las representaciones rupestres

Orientaciones didácticas

Orientaciones didácticas

Repasar los ejercicios previos del Bloque III “¿Quedaba tiempo para el arte”? sobre colores, técnicas y preparación de la pintura prehistórica. Localización en la sala de los útiles del artista prehistórico, anotando procedencia y período. Corrección global de las respuestas dadas. Contemplar la exposición proyectada y acceder ordenadamente al interactivo sobre la localización de las cuevas.

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ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA


ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA

Cádiz Prehistórico Centro de interpretación

Objetivos generales Objetivos generales

Capacitar para la valoración objetiva de los espacios visitados. Recordar la distribución temática del Centro de Interpretación así como los principales recursos expositivos. Una vez que las actividades previas y durante la visita han afianzado considerablemente los conocimientos sobre los principales períodos de la Prehistoria, así como la relación entre homínidos, medio, espacio y recursos, llega el momento de detectar situaciones incoherentes a través de supuestos erróneos. Comparar la visión que se tenía de la Prehistoria antes de empezar el cuaderno con respecto a los conocimientos adquiridos en el momento de su finalización. Motivar la vuelta a la visita de manera individual o colectiva ayudando a justificar por qué merece la pena. Dejar un camino abierto a la exploración personal de la Prehistoria, indicando otros modos de conocimiento: Visitas a yacimientos accesibles, museos, lecturas recomendadas, webs interesantes, etc.

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ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA

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Orientaciones didácticas Orientaciones didácticas

Plantear debates en el aula para las valoraciones de los espacios visitados. Recurrir al material fotografiado y el plano inicial para el recordatorio de la distribución de las salas del centro. Permitir la consulta de aquellos apartados que puedan ayudar a responder las preguntas planteadas. Exposición global de resultados de ejercicios y respuestas de preguntas tras la visita. Extracción de conclusiones finales de cada grupo de trabajo acerca esta experiencia de aprendizaje.

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ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA

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Bibliografía general A.A.V.V. Patrimonio megalítico: más allá de los límites de la Prehistoria. Publicación y trimestral. Año XVI Agosto 2008. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. PH 67. Especial monográfico. Sevilla, 2008. A.A.V.V. Historia de España. Desde la prehistoria hasta la conquista romana (siglo III a.C.) Editorial Planeta. Barcelona 1990. A.A.V.V. El Megalitismo en la Península ibérica. Ministerio de Cultura. Madrid, 1987. ACOSTA MARTÍNEZ, P. Pinturas rupestres esquemáticas en España. Universidad de Salamanca. Facultad de Filosofía y Letras. I Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología. ACOSTA MARTÍNEZ, P y PELLICER CATALÁN, M. La Cueva de La Dehesilla (Jerez de la Frontera) Las primeras civilizaciones productoras en Andalucía occidental. Consejo superior de investigaciones científicas. Confederación española de centro de estudios locales sociedad / Centro de estudios históricos jerezanos. Jerez, 1990. ALMAGRO, Mª.J. Los ídolos del Bronce hispánico. Madrid 1973. ARSUAGA J. L y MARTÍNEZ I. La Especie Elegida. La larga marcha de la evolución humana. Ediciones Temas de Hoy S.A. Madrid 1998. BARANDIARÁN, I. MARTÍ, B. DEL RINCÓN, Mª Á. MAYA, J. L. Prehistoria de la Península Ibérica. Ariel Prehistoria. Barcelona, 2002. BERMÚDEZ de CASTRO, J. Mª. Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes. Editorial Ares y Mares. Barcelona, 2004. BOYD, R y SILK Joan. B. Cómo evolucionaron los humanos. Ariel Ciencia. Barcelona, 2001. CASTAÑEDA, V. (Coordinador): Las primeras ocupaciones humanas de los Barrios (Cádiz). El ejemplo proporcionado por el río Palmones. Servicio de Publicaciones. Universidad de Cádiz/Ayuntamiento de Los Barrios. Cádiz, 2008. CAMPILLO, José. E. El mono obeso. La evolución humana y las enfermedades de opulencia: diabetes, hipertensión, arteriosclerosis. Crítica. Barcelona, 2004. CARBONELL Eudald (Coordinador) Homínidos: las primeras ocupaciones de los continentes. Ariel. Barcelona, 2005. CELA CONDE, Camilo. J y AYALA Francisco. J. Senderos de la evolución humana. Alianza ensayo. Madrid, 2001 EIROA, J.J. y otros. Nociones de tecnología y tipología en Prehistoria. Ariel Historia, Barcelona, 1999.

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ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA

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Bibliografía general

ESCACENA CARRASCO, J.L. FRUTOS REYES, G. de “Estratigrafía de la Edad del Bronce en el Monte Berrueco ( Medina Sidonia, Cádiz)” Noticiario arqueológico hispánico, nº. 24, pp. 7-90, Madrid, 1985. FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, Víctor M. Teoría y método de la Arqueología. Historia Universal 1, Prehistoria. Editorial Síntesis. Madrid 1992. GAVALA, Juan. Geología de la costa y bahía de Cádiz. El poema ora marítima de Avieno. Cádiz, 1992. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. Ritos ante la muerte. La Necrópolis de Paraje de Monte Bajo (Alcalá de los Gazules, Cádiz). Un acercamiento a las prácticas funerarias prehistóricas. Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 2007. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. “Estado actual del Campaniforme en Andalucía Occidental”, en Rev. Madrider Mitteilungen, nº 41, pp. 112-138. Mainz, 2000. LAZARICH GONZÁLEZ, Mª. El Jadramil (Arcos de la Frontera) Estudio arqueológico de un asentamiento agrícola en la campiña gaditana. Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, Cádiz. 2003. MAS CORNELLÀ, M. La Cueva del Tajo de las Figuras. Ediciones UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid 2005. RAMOS MUÑOZ, J. y GILES PACHECO, F. El dolmen de Alberite (Villamartín) Aportaciones a las formas económicas y sociales de las comunidades neolíticas del noroeste de Cádiz. Edición y coordinación: Servicio de publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 1996. RAMOS MUÑOZ, J. y LAZARICH, M. Memoria de la excavación arqueológica en el asentamiento del VIº milenio a.n.e. de “El Retamar” (Puerto Real, Cádiz). Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. 2002. RAMOS MUÑOZ, J. y otros. El Paleolítico Superior Final del Río Palmones (Algeciras, Cádiz) Un ejemplo de la tecnología de las comunidades especializadas de cazadores-recolectores. Instituto de Estudios Campogibraltareños. Junta de Andalucía. Algeciras, Cádiz. 1995. RAMOS MUÑOZ, J. y otros. Memoria del proyecto de investigación: La ocupación prehistórica de la campiña litoral y banda atlántica de Cádiz. Aproximación al estudio de las sociedades cazadoras-recolectoras, tribales-comunitarias y clasistas iniciales. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Arqueología Monografías. Sevilla, 2008. RUIZ GIL, J.A. y LÓPEZ AMADOR, J.J. Formaciones sociales agropecuarias en la Bahía de Cádiz. 5000 años de adaptación ecológica en la Laguna del Gallo, El Puerto de Santa María. Cádiz, 2001. SANCHIDRIÁN, José Luis. Manual de arte prehistórico. Arial Prehistoria. Barcelona 2001.

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ACTIVIDADES POSTERIORES A LA VISITA

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Bibliografía adaptada para el alumno

LIBROS ARIAS CAVAL, P. El Neolítico. Madrid. Arlanza. 2000 ARSUAGA, J.L. El collar del neandertal. En busca de los primeros pensadores. Madrid. Temas de Hoy, 2003. ARSUAGA, J.L. Mi primer libro de Prehistoria: cuando el mundo era niño. Espasa-Calpe, S.A. Madrid 2008. AUEL, JEAN M. Los hijos de la tierra; El clan del oso cavernario. 9ª ed. Madrid : Maeva, 2008 BARILLÉ, A. Érase una vez el hombre. Navarra.Planeta DeAgostini, D.L. 2003. 26 v. : il. col. ; 27 cm. + 26 DVD. 1. Nace la tierra ; Los antepasados del hombre-2. El hombre de Neandertal. BERMÚDEZ de CASTRO, J.M. Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes. Ares y Mares. Barcelona, 2004.

Editorial

CARBONELL, E, SALA,R. Planeta humano. Barcelona : Península, 2000 COURTIN, J. El chamán del fin del mundo. Barcelona : RBA, [2005] CLOTTES, J. La prehistoria explicada a los jóvenes. Barcelona. Paidos, 2008. LAMBERT, D. Guía Cambridge del Hombre Prehistórico, Madrid, EDAF. S.A., 1988 MCCORD, A. El hombre primitivo : la historia de los primeros hombres de la tierra. Madrid : Plesa. 1986 MACDONALD, F. El periódico de la prehistoria. Barcelona : Ediciones B, 1999. SANTACANA, J. Las primeras sociedades. Madrid : Anaya, 2002. Biblioteca básica de la historia.

AUDIOVISUALES La Odisea de la especie. Una saga de 8 millones de años: la Historia de nuestros orígenes. Director: Jacques Malaterre. Asesor científico: Yves Coppens. Coordinador científico de la versión española: Juan Luis Arsuaga. Francia 2002. España 2003. Duración: 90 min. Aprox. En busca del fuego. Director: Jean-Jacques Annaud Título original: La guerre Du feu (Quest for fire) Nacionalidad: Francia – Canadá. 1981 Duración: 105 min. Aprox.

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Cuaderno del Alumno_Centro de Interpretacion CADIZ PREHISTORICO