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Editor Giancarlo Romero Diseño Gráfico - Maquetación Ignacio de Antonio Elena Fuertes www.nosenose.es Impreso en España - Febrero 2011


A la familia GutiĂŠrrez Olivares y su descendencia, porque sĂŠ que entre la niebla encontrarĂĄn la bestimenta de un nuevo paisaje.


Oui il y a des moments où j’ aimerais que la cage s’ ouvre un peu et laisse passer une de ces satanées bestioles. J. M. G. Le Clézio. Le procès-verbal


INDICE Nota del editor Prólogo Poemas El domador domado Pájaros Araña Cisne Palabra caracol Fuga Ave fénix Contagio Unicornio Mariposa Desaparición Carrera Topo Colobrí Hormigas Peces Sueño manatí Ardilla El mandril discreto Nodriza marsupial


El gran lagarto La breve mosca Muérdeme cocodrila Oso perezoso Anguila eléctrica Elefantes Tzitzimime Antigua creencia Chapuzón Flamingo Piedra Guzano de mezcal Amor Pulpo Grillo Rastros de luciérnaga Mosca de vinagre Jaguar Palomas Virus Perros Luciérnaga de sangre Transbordo – hormiguero Murciélago Búho Medusa Albatros Gato


Nota del editor

Aquí el aliento corta a la voz y la voz se atraganta de textos verbo-bestiales. La sospecha, la huella, el índice de una Jungla Mayor, Jungla conformada por las mascotas de Oscar Pirot, moscas mamíferas que ha intentado amaestrar durante páginas y páginas, en este caso y por primera vez, sobre los Cienfuegos de Papel de Fumar. Es esta entrega y todo su humo, una prueba de ello y a la que nos entregamos, ahora mismo en un zoo. Giancarlo Gomero

Pd: este libro contiene “Muérdeme Cocodrila” el mejor poema nunca escrito

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Prólogo La piel de la serpiente o cuando la palabra se hace múltiple. (Palabras sobre Bestimenta, de Óscar Pirot) 1. Bestimenta, como quien dice Bestiario, como quien dice Vestido de Bestia o Bestia Vestida. Bestimenta como Metamorfosis y Metamorfosis como Piel. Como quien habla de caparazones, como quien habla de muñecas rusas. Lo otro, que es lo mismo; lo mismo, que es otro. Escritura que fluye, que se transforma. Un yo lleno de reverberaciones y lecturas. Un hilo con el que adentrarse en el laberinto del lenguaje. 2. Salto y vuelo, quietud y nado, caminata, trote, movimiento a ras de tierra: vitalidad. Bestiario es un libro de poemas lleno de aliento. Su piel, respira, suda, cambia del calor al frío, sangra y cicatriza. Palabra anclada en lo real no dicho, quizá susurrado no por palabra, sino por aleteo, branquia, piernas, vientre, hígado. Lenguaje activado, en transformación constante, dudando de su propia danza, pero, 15


al fin y al cabo, danzando. Lenguaje desplegando todo su plumaje: arcoíris de letras, doblez desenmascarado, lugar inédito. 3. Bestimenta como máscara, como pudor, como vergüenza. Escritura de lo que se es, no diciéndose. Pasión, ternura, delicadeza, tacto y sentido: seducción: “La fealdad es el vestuario menos comprensible en el que se nos presenta la belleza”. Animal triste, ánima contemplativa. Monje que toca con sus dedos no el agua, sino su ebullición. Encuentro con uno mismo, con lo mismo. Enfrentamiento y aceptación, nunca sumisión, de lo que se es. Y amarlo. 4. A veces, exceso. De palabras. De sintaxis. De imágenes. Una selva que no quiere dejar de serlo. Y allí, una Ranita de Darwin, un breve grano de arena, en medio del verde, explota y forma el desierto de lo exacto. Palabra que va y que viene. Que juguetea. Ejercicio. Práctica de la destreza de todos los animales en una misma voz. Mosca y galope. Esencialismo y neobarroco. Dos caras de una misma escritura. Dos caras de lo real. 16


5. Bestimenta como panteón. Bestias pardas que se leen: Paz, Sabines, Segovia, Pacheco, Cernuda, Huerta, Lizalde, Novo, Pellicer, Quirarte, Fernández Granados. Y Parra. Y Neruda. Y Vallejo. Y Cisneros. Y Lorca. Y Gamoneda. Y. Y. Y. Animales de presa. Nunca domesticados. Saltando entre letras, entre versos. Realidades. Rompecabezas de lenguajes. Lugares inéditos. Y Pirot. 6. Lo lúdico como alternativa. El viejo y siempre actual sport de los vocablos. Y lo irónico. Y lo sarcástico. Sonrisa sin maldad. Sonrisa que abre la plegadura, destapa la caja, llora por los demonios encerrados, por los dioses dormidos del Lar. Juego como imaginación; imaginación como puerta al subconsciente; subconsciente como negativo de la imaginación; imaginación como una escala ampliada de la realidad: imágenes de un mundo que vive en el reverso del mundo. Y allí bulle, florece, se multiplica, cruza la opaca línea de la normalidad, de lo correcto y lo adecuado, y nos enseña que detrás del serio traje del lenguaje, de la ciudad, hay todo un enjambre, que late por hacerse visible.

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7. Pero también, miedo: a lo oscuro que late detrás del daguerrotipo del abecedario. Pieza oscura donde espera el enemigo: opaca luminosidad, silencio. Peor: silencio interrumpido por el paso del poeta. Valle perdido. Ciudad abandonada. Nebuloso trauma de la niñez. Espejo cóncavo, donde vemos la deformidad de los otros. De nosotros mismos. El andrajo. La pobreza. La esmirriada piel. El hambriento argumento. Poesía mendiga, mendicante. El lugar menos bello de todos. El lugar necesario. 8. Y el silencio, su dosis justa, encerrado en la jaula del poema, que como cinta de Moebius, parte de la realidad y regresa a lo real. Silencio explícito. Candente ruido entre las manos que encierran nada. Vacío ululante, musical. Sonido que se desplaza en el terrario, animalario del libro cerrado. Hojas dispuestas para el vuelo. Todo un universo abriéndose en la piel abierta de Óscar Pirot. Una ruta que seguir. Una realidad que se crea. Una palabra por hallar. El infinito. Julio Espinosa Guerra

Casa de los Espejos Septiembre de 2010

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BESTIMENTA


El domador domado

Pero aun la bestia tiene rasgos de nobleza: deja sobre el escritorio la goma de borrar. Vicente Quirarte. “Teoría del oso”

Con el látigo en la mano derecha y una silla en la izquierda entro en la jaula en un rincón la bestia respira ha comido ya su ración de carne ha dejado el plato vacío la página en blanco la bestia se incorpora se limpia los restos arruga el silencio con su lengua rosa

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ensaya un paso firme le estampo un grito la bestia no se inmuta prosigue avanza su cuerpo mórbido como una noche me amanece abre el telón un paréntesis negro poseído por su presencia mis fuerzas ceden ante el brillo de su pelaje es ella la que me sienta en la silla me ofrece mi propio látigo me acerca su plato vacío y anuncia finalmente el comienzo de la función.

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Pájaros

Ayer mataron a dos pájaros de un tiro Pero uno de ellos sobrevivió al golpe y volvió cojeando a su antigua parvada Hoy escucho el canto de los pájaros Imposible saber si es de tristeza o de alegría.

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Araña

También la araña escribe en la oscuridad un tejido de luz indescifrable. José Emilio Pacheco

De tan delgado un invisible filamento brilla con su delicado laberinto en donde los insectos rezan ante la seda que los mantiene inmóviles y atentos a la procesión de la araña que viene destejiendo el tiempo mientras teje una baba pulcra que traza el camino último hacia la inexistencia primera y los insectos palpitan como corazones en la pirámide del sacrificio como frutos nerviosos en el follaje invisible sólo hay tiempo para mirar hacia adentro la imagen del mundo que se desvanece 26


cuando las ocho guadañas de una muerte diminuta se van acercando con su chirriar de fisuras negras mostrando el gesto punzante y viudo de cualquier compasión ante la orilla del acantilado voraz del designio en donde se juntan las sombras a derramar la sangre del día y los insectos cantan su epitafio ante el inevitable terciopelo que les arranca de sí mismos hacia la plenitud de la nada y entonces se vuelven la seda filosa que degolló la partitura de la canción antigua y se van acostumbrando a ser el hilo mortal que estranguló su propia luz y sólo entonces comprenden que no hay nada más allá de la muerte que no esté ya anunciado en el brillo de la telaraña.

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Cisne

El cisne no llora en su muerte sino canta el cisne no llora porque sabe que la muerte es un canto una mĂşsica en la que el silencio juega un solo que dura toda la vida.

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Palabra caracol

La palabra se asoma con cautela entre el ramaje blanco como el caracol que estira sus cuernos y mueve el gesto del dĂ­a la palabra se arrastra intentando desprenderse de su concha va dejando en su trayecto un tenue camino de baba el caracol intenta atravesar la espesura del silencio infla la voz para salir a flote de la tinta en que se fermenta la palabra se ha deshecho por fin de su casa hueca y resplandece desnuda en un rincĂłn del jardĂ­n el caracol se ha deshecho por fin del silencio y ofrece su cuerpo desnudo en el poema.

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Fuga

Una libĂŠlula enquistada en el tiempo rompe a volar.

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Ave Fénix

Un día lloverá sobre tus cenizas justo en el instante en que de nuevo te reincorpores a tu carne sentirás haber de nuevo sido el plumaje que siempre vuelve el cuerpo que se acomoda partirás surcando el cielo como un ángel orgulloso del retorno hacia su cadáver sonriente de un triunfo que ya no es sino espejismo te disolverás en el yodo del horizonte como una nube infectada de arrebol y justo en ese instante descubrirás que ya no eres el ave sino el vuelo. 31


Contagio

Un grano de arena contiene todo el desierto por eso la cigarra le canta al oĂ­do para que todos y nadie la escuchen.

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Unicornio

De mi pecho salió de pronto un unicornio blanco que al desgarrar mi tórax corrió velozmente derramando el paisaje que en mí dormía no soy sino una huella más en su camino.

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Mariposa

Observa por un instante el reflejo imberbe que la mariposa deja suspendido en el aire tras el temblor diminuto en su batir de alas como desprendiéndose de sí misma en el vuelo como si volar fuera desprenderse y habitar el hálito frágil de la belleza obsérvala atentamente no está ahí no pertenece al tiempo es sólo un espectro de seda una mancha que dice vámonos y tú te vas inmóvil a la región sin nombre al reflejo que se desprende y te habita para dejarte sin ti como hueco y lleno de nada vacío de toda certeza y seguro de no querer volver a ese rincón transparente en el que tu cuerpo te espera como novia en el filo del altar rezando por tu ausencia inexplicable 34


por tu sombra que ya no respira movimiento y que sólo palpita bajo la marea de tu rapto ya no intentes volver es inútil estás marcado por la membrana infinita de la gravedad de su elevación notarás un leve desprendimiento hacia cielos indescifrables la gente te mirará como si fueras Chuang- tse una mariposa que sueña con el reflejo imberbe de tus piernas desprendida de sí para habitar la transparente marea de tus pasos.

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Desaparición

Desposeída de cualquier atisbo de existencia pálida presencia menos verde y más blanca enterrada en el vaho de la irrealidad dormida palpitando encajada en el muro por los alfileres del sol perpleja desconcertante ágil en su vivir sin tiempo absorta en su espacio intangible el blanco perfecto para la diversión de los niños como un ser sin sustancia en la solidez del recuerdo veo a la lagartija desaparecer antes que un proyectil destroce todo su cuerpo la lagartija es más rápida que la piedra aunque el recuerdo sea más lento que la vida.

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Carrera

El caballo y el jinete desaparecen de sĂ­ mismos y reaparecen de nuevo en un Ăşnico animal: el viento.

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Topo

Un muerto que nunca acaba de morirse Tiresias bebiéndose el último sorbo de sangre en el traspatio de los siglos ya ni llorar es bueno bueno es reírse del cadáver tibio que duerme en la niebla del cuerpo pozo humeante que no coagula el amor se ha olvidado de su mejor siervo de aquel que consagra las tinieblas en la chispita del ojo ciego de no ver cicatriz en la herida del hombre confío mis últimas visiones a mirarte de nuevo tu imagen contiene mi muerte en ella adivino la vida como Tiresias la vista cóncava. 38


Colibrí

Tu nombre ha venido a conjurar su nido transparente en los árboles de mi cuerpo tu nombre como un enorme pájaro invisible que sostiene el vuelo de raíces náufragas transparencia habitada por tu lengua y por mi voz deshabitada grieta en donde el silencio extiende sus alas salvajes las letras que te componen monstruoso colibrí de aire han enterrado tu cara en los jardines de la memoria cierro los ojos y pronuncio tu nombre el humus de tu sombra florece bajo mis párpados.

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Hormigas

Es ya sabido que las hormigas son capaces de levantar 50 veces su propio peso por eso es com煤n verlas arrastrar hojas que superan la dimensi贸n de sus carnes signos cargando el llanto verde del sauce el silencio es una hormiga que no pesa por eso es capaz de levantar infinitamente su propio peso la carne del poema en la ingravidez de la palabra.

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Peces

Y es que los peces duermen con los ojos abiertos porque no tienen párpados sueñan hacia fuera para que su corta memoria onírica sirva como red a cualquier atisbo de realidad mientras roncan o quizá viven siempre en una penumbra intelectual en una duda que les impide discernir lo real de lo soñado siguen el mismo comportamiento que las palabras nunca cierran los ojos ni siquiera cuando sueñan por eso podemos verlas porque nos miran porque nunca dejan de hacerlo ni siquiera cuando naufragan y dejan de decirnos la palabra es un ojo sin párpados su sueño es la escritura su realidad el silencio. 41


Sueño manatí

Al anochecer mi cuerpo es una barca en el río del sueño un manatí se desprende de mi sombra y huye hacia un manantial de imágenes las lame las succiona las bebe hasta engordarse encaja sus bigotes en reflejos desordenados Al amanecer mi cuerpo encalla en la arena del día el manatí se adentra de nuevo en mi sombra como una doncella invisible y desnuda abro por fin los ojos y entonces comienzo a recordar las imágenes de un poema nunca escrito. 42


Ardilla

- Si de amor se comiera mi muerte serĂ­a por hambre: regalarĂ­a mis panes a quienes no amaran.

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Nodriza marsupial

Desgarro suavemente el marsupio del silencio me hago con todas sus crĂ­as y dejo que maduren en mĂ­ cuando ya han bebido de mis ubres (ya limpias de cualquier murmullo) corro y las devuelvo a su antigua madre que -como un gesto de invaluable gratitudme adopta y entonces me quedo a vivir con ellas.

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El gran lagarto

Cuando los antiguos colonizadores llegaron a MesoamĂŠrica se encontraron con nuevas formas de flora y de fauna una de ellas fue el caimĂĄn al no saber nombrar la realidad palpitante que ante ellos se camuflaba optaron por llamarlo simplemente el gran lagarto sin saberlo los pueblos mesoamericanos ya habĂ­an ganado una primera batalla a sus futuros colonizadores les habĂ­an arrancado la lengua sin derramar una gota de sangre.

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La breve mosca

Un zumbido es suficiente para desbaratar el silencio para arrullar al mundo en un suave aleteo de insomnio la breve mosca desova una sĂ­laba nocturna algo menos que una palabra pero que sin duda agota todas las posibilidades del lenguaje.

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Muérdeme cocodrila

Muérdeme cocodrila clava tu piano porcelana en mi piel sanguijuela destázame engulle repárteme fracturas desafina el podrido autismo de la carne durmiente acércate cocodrila no te haré daño se supone que yo soy la presa una cebra inmóvil caballo indeciso entre la noche y el día tu mandíbula ábrela disloca el perfil del agua desgarra mi equilibrio en la superficie convulsa al fondo llévame de tus larvas convídame el signo invisible maquíllate preciosa con mi sangre ritual banquete desleído pronúnciame las letras infinitas del silencio Sísifo carga una piedra y se le devuelve así mi soledad erosiona el suplicio mirando como te alejas sin ni siquiera reventarme con tu cola la cara mastícame por última vez te lo digo la noche entierra su silicio y luego amanezco como 47


una virgen encostrada en el antifaz del milagro soñar solo no me importa no quiero vivir solo triste ventosa en la saliva del aire no aguanto más cocodrila disimulo estar bien como el dolor bajo la herida pero es inútil reviento esquirlas yugulares deletreo el canto de los cerdos enfrentándose a la muerte mi carne brilla enceguecida abnegada sin el frugal seísmo del beso lámeme con tu olfato rastrea las huellas grises de mis pezuñas el camino desértico que trazo sobre la página arenosa de mi vida incendia con tu lengua la vegetal insistencia de las horas apaga el carbón de mis ojos con el manantial de tu mirada muérdeme cocodrila hunde despaciosa tus navajas el crimen está a la orilla del abismo mi cuerpo reclama el colmillo voraz de tu voz el graffiti espectral de tu aliento sobre los muros rotos de mi vientre.

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Oso perezoso

LleguĂŠ tarde al encuentro con mi sombra. Y entonces mi sombra fue mi cuerpo y mi cuerpo la sombra de una sombra.

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Anguila elĂŠctrica

No no es como el rayo la anguila no es un rayo en el cielo es un relĂĄmpago que el agua no apaga una fractura que el mar soporta como un pistilo indisoluble en el oleaje de la eternidad.

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Elefantes

Que los elefantes fueran el rey Midas pero un rey Midas pálido que todo lo que tocara no se convirtiera en oro sino en marfil así las manos hostiles al más mínimo contacto quedarían de pronto estatuas esculturas improvisadas para que el rey decore su palacio.

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Tzitzimime

Ustedes son los hijos ambiguos del cielo insectos con hocicos azules y cuerpo de rana reptiles con alas de diamante águilas con escamas en los ojos tortugas con espinas en el caparazón ustedes han de bajar cuando el sol entierre su magma en el manglar de la luna vendrán para llevarnos y enterrarnos vivos en los crótalos de la noche nos comerán y avanzaremos como jinetes en el lomo de la serpiente y veremos por fin la otra cara de la dualidad aquella que aquí abajo nos mira y que aún no aprendemos a ver.

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Sueño manatí

Al anochecer mi cuerpo es una barca en el río del sueño un manatí se desprende de mi sombra y huye hacia un manantial de imágenes las lame las succiona las bebe hasta engordarse encaja sus bigotes en reflejos desordenados Al amanecer mi cuerpo encalla en la arena del día el manatí se adentra de nuevo en mi sombra como una doncella invisible y desnuda abro por fin los ojos y entonces comienzo a recordar las imágenes de un poema nunca escrito. 53


Antigua creencia

Cuando los hipopótamos permanecen fuera del agua más de lo debido comienzan a sudar sangre lo sé porque los he visto adentro de mi zoológico flotando igual que una piedra rugosa y bendita su morbidez en el templo derrumbado de mi voz bendice, Señor este lago perpetuo este tierno hipopótamo que sale a flote en el manantial noctámbulo soy flaco, Señor pero peso toneladas en mí cabrían todas las sandías enterradas en las fauces del mamífero yerto 54


yo no soy el que escribe sino el que se desangra, Señor mi sangre véala usted y a mi cuerpo arrastrándose en las lágrimas que soporto apenas como cuchillos lamiendo el cuerpo de las palabras yo las conozco mejor que nadie, Señor yo las conozco a mis lágrimas y a mis palabras me han visto en la languidez escuálida en las murallas de mi cuerpezote frágil yo soy, Señor la antigua creencia aquella que dice: A la sangre fresca sólo le queda rezar para que el sol la convierta en su propia costra, Señor. 55


Chapuz贸n

Un pato zambulle su cabeza en el agua y desde entonces me refresca la memoria.

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Flamingo

El flamingo ahí con su equilibrio rosa su vertical contemplación que arroja el reflejo de su cuerpo filiforme en la pupila del lago el agua tiembla y deforma su imagen el flamingo observa perplejo y no comprende por qué su reflejo se arruga cuando él ni siquiera respira el orden y el caos dos ojos que se concilian en el equilibrio de la mirada.

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Piedra

Tal vez en el interior de una piedra hay luz tal vez una piedra es una tortuga budista.

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Gusano de mezcal

Si el gusano de mezcal despertara de su paisaje líquido y observara en su embriaguez los fantasmas que pululan afuera de su tumba translúcida descubriría que la botella en la que ha permanecido como un sedimento un chancro en perpetuo naufragio no es sino otra forma de ver la deformidad de todo aquello que en apariencia conserva un estado de equilibrio pero que en realidad esconde bajo la geometría solar de su carne el caos inmarcesible que conlleva el simple hecho de oler la noche y sentirse vivo y al mismo tiempo dudar de todo aquello que dice ser cuando en el fondo -¿de la botella?ser no es escindirse sino saberse 59


parte de una palpitaciĂłn continua justo como una sombra rodeada de oscuridad que siembra una estrella para hacerse ver justo como un gusano flotando a la deriva de un mar que nunca se desborda pero que tampoco adquiere un estado de reposo comprenderĂ­a que la vida es un razonamiento continuo y justo antes de cruzar la frontera entre la lucidez y la locura terminarĂ­a por decir con una voz de borracho en llamas: - Ya se sabe que todo esto es imposible de comprobar porque en sĂ­ todo depende del cristal con que se mire.

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Amor

El amor es un animal encefรกlico que muy de vez en cuando finge tener lo que le falta.

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Pulpo

Para ahuyentar a mi depredador arrojo este charco de tinta y entonces fosforezco en su mirada me vuelvo visible en lo invisible.

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Amor

El amor es un animal encefรกlico que muy de vez en cuando finge tener lo que le falta.

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Pulpo

Para ahuyentar a mi depredador arrojo este charco de tinta y entonces fosforezco en su mirada me vuelvo visible en lo invisible.

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Grillo

En el lomo del alacrán afina las cuerdas de su violín el grillo el grillo músico a sus anchas en la cima del veneno observa venir otra cuerda: la cola del alacrán de un salto acróbata el grillo abandona las partituras amenazado por la ponzoña del rayo el alacrán sin quererlo se hace el harakiri lo que pudo haber sido un minueto de Chopin acabó en un triste réquiem de Mozart.

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Rastros de luciĂŠrnaga

* Estamos todos en silencio pero nadie calla de la misma forma.

* Las palabras se visten con lo que pronuncian su desnudez se hace visible bajo la piel de la voz.

* La realidad es un silencio lleno de palabras mudas: las cosas hablan los nombres permanecen.

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En la transparente arquitectura de esta pĂĄgina construyo un cuarto sin ventanas el vidrio de tus ojos me convida del paisaje.

* La carne envejece / La palabra carne siempre fresca.

* No sĂŠ si soy una palabra que habita un cuerpo o un cuerpo que habita una palabra el silencio y la muerte mis dos indudables destinos.

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Mosca de vinagre

Yo no soy mosca de aire no beso el brillo de las manzanas ni poso mis heces en las uvas del año pútrido no me espantan los fruteros con su látigo/trapo ni me atrapa el esperpéntico reflejo de mis ojos deformados como una gigantomaquia contada por Ovidio dormido en la bolsa de agua colgada del techo de alguna frutería -lámpara para espantarmeyo soy tímida mosca de vinagre

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nazco del hedor y me reencarno huelo a muerte y la conozco soy el vigĂ­a del Leteo la desmemoria futura de la mosca que ahora besa la manzana.

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Jaguar

El jaguar salta en el tiempo para caer en la carne fresca del dĂ­a que aĂşn no llega antes de abandonar la noche se desolla y nos deja su piel tendida en la arena del cielo.

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Sueño manatí

Al anochecer mi cuerpo es una barca en el río del sueño un manatí se desprende de mi sombra y huye hacia un manantial de imágenes las lame las succiona las bebe hasta engordarse encaja sus bigotes en reflejos desordenados Al amanecer mi cuerpo encalla en la arena del día el manatí se adentra de nuevo en mi sombra como una doncella invisible y desnuda abro por fin los ojos y entonces comienzo a recordar las imágenes de un poema nunca escrito. 71


Palomas

En el balcón una paloma empolla su versión del silencio. Francisco Hernández

Habrán venido de algún rincón antiguo de la ciudad del campanario de alguna iglesia habrán emprendido el vuelo como oraciones que duermen a la orilla de los siglos vinieron a mi balcón con sus sonidos guturales a inflamar el sueño de realidad bajo sus manchas de presagio las vi acurrucadas en el insuflo solar de mi ventana aleteando el Ave María de un rosario salido del plumaje del tiempo eran monjas diminutas en el convento de mi soledad me ofrecieron el vino del sol y destejieron su glosolalia igual que las viejas sacerdotisas me dieron ganas de pensar que estaba muerto y que 72


toda mi vida no había sido sino la pesadilla conjunta que a diario el mundo sueña con pronunciar me sentí más solo que un grano de arena en los muslos de una gaviota creí ver creí despertar creí desvanecerme en el pabilo del silencio creí estar creí ser una llama que desciende un pajarito triste una palabra que se desangra en el ramaje vertical del tiempo creí descender elevándome con el sonido alado de las palomas quietas en mi balcón -yo las miro como los restos de una ciudad desmembrada como la ceniza que no desciende y vuela y nunca se vuelve sedimento creí que mi almohada era una paloma y yo el ácaro encajado en la corteza cerebral del miedo

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luego pensé que nada era real y que todo aún estaba por ser que las palomas eran el principio de algún vuelo que ya estaba de por sí en el aire de algo como una palabra apunto de pronunciarse de algo como una madre apunto de volver a ser madre de algo como una voz que voló sin decir nada y dejó un silencio derramado el guano el desecho primero del día la primera gota de claridad en la página negra del sueño.

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Virus

Para la síENCIA los virus no son considerados como vida porque dependen de otro organismo para vivir yo que tengo vida -conCIENCIA dependo absoluta mente de ti “ …….. ” virus: -te cambio tu no ser por mi sí ser no siendo

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Perros

Los perros sudan por la lengua - como yo mi baba es el sudor

que persigue las palabras.

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LuciĂŠrnaga de sangre

La tierra evapora su vientre de obsidiana coagula el tiempo en un grano de luz bajo las piedras un silencio de agua deletrea la grieta primitiva de la carne enjuaga la dorada ceniza de la piel el sol desvanece su plumaje manchando la herida transparente del viento de las entraĂąas de la tierra brota un insecto de sangre luminosa luciĂŠrnaga que anuncia el germen de los hombres

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-un gato montés y un coyote danzan sobre el maizal una cotorra y un cuervo desprenden flores de sus plumas el tiempo se cubre de pétalos verdes como la voz del jade el espacio ensancha sus poros con el eco sombrío del caracol la noche es más pequeña cuando nace la palabra cuando el hombre nace el mundo es tan eterno como un grano de maíz.

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Transbordo - Hormiguero

los rostros anónimos del viaje se estrellan como insectos en el parabrisas de la mirada*un tropel de gestos mutilados perfora el acuoso vitral de las pupilas* tantas caras desconocidas resultan familiares* breves candiles de la misma telaraña con que teje la seda del destino nuestros ecos* ávidos de llegar siempre a ninguna parte ocupamos vagones que otros han abandonado* intercambiamos trayectorias huérfanas de camino*somos un efímero reflejo que persigue la imagen absoluta de su ser* un hormiguero de sombras descifrando el túnel de los días* en la lepra continua del espacio buscamos la huella original de nuestra carne.

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MurciĂŠlago

El miedo de abrir los ojos en la oscuridad y no tener la certeza de poder ver.

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BĂşho

El miedo de abrir los ojos en la oscuridad y tener la certeza de no poder dejar de ver.

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Medusa

Es la llorona del mar pero no llora su palidez fosforece y hace pensar que todo su cuerpo es el velo de un rostro de lágrimas sin rostro arrugas transparentes del gesto que necesita de un fantasma para exprimirse una ausencia vertebral la sombra blanca de una piel diluida se mueve casi como un corazón desbocado llora y se cubre con la seda y avanza y deja un camino invisible de oquedades marinas la novia perpetua de la orfandad la loca del barrio y sus paseos nocturnos la marginal que nadie se atreve a tocar la perra sarnosa de la muerte el ángel que no se apaga en la profundidad del tiempo la flacidez venenosa llena de carne anciana la maníacodepresiva que escucha el tocadiscos hasta altas horas de la madrugada 82


sinfonía de las olas que estalla en el hocico del pelícano y rompe en la espuma sus recuerdos más negros el mar el sueño la muerte la locura mi madre la medusa el rostro descarnado que llora en mi memoria.

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Albatros

Alba Atroz.

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Gato

Los ojos del gato resplandecen )))))) en la habitación a oscuras: nada más certero que dos partículas desafiando el principio de in certidumbre.

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Vampiro frente a un espejo

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Tu ausencia es

:

tambiĂŠn la mĂ­a


Pantera

Prófuga princesa de la noche tu sombra se tragó a tu cuerpo el silencio es visible en la palabra ruges saltas posas desnuda en el lienzo de las piedras finges no ser juegas a no estar todos te vemos y dudamos olemos la estrella encajada en tus fauces eres como el rumor que no existe sino como un supuesto como el desahuciado al que le es propia la esperanza sería más fácil si te acercaras y ofrecieras el bosque de tu pelaje veríamos entonces crecer la vida desde su raíz más oculta

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pero no tenemos prisa en pronunciarte nos contentamos con verte a travĂŠs de la transparente frontera entre nuestras jaulas no hace falta ni que digas que nuestros nombres palpitan bajo tu forma que nos contienes a cada uno como una pĂĄgina invisible nos antecedes como el olor de la lluvia antes del agua eres el silencio que nace en la muerte de cada palabra.

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Círculo

a mi hermana Laura Cuando niño tuve un conejo y lo llamé círculo era negro como la luna y giraba como una córnea plena de musgo y hollín círculo visitaba las zonas oscuras del departamento se escondía debajo del sillón mordisqueaba zanahorias crudas que resplandecían como estalagmitas en la gruta del secreto dejaba a su paso un olor a granja triste un tegumento de espinas dulces enredado entre la mirada me cautivó siempre la epilepsia de su nariz el enigmático planeta rojo encajado en su órbita ocular círculo siguió girando hasta expandir su carne 89


y colisionar contra la atmósfera de los muebles no era rebelde y mal portado como esos conejitos de Cortázar este era un erizo solemne y juguetón un círculo sin fisuras -y no hizo falta empezar a vomitar otras pelusas enérgicasterminó por desencajar los ejes del tiempo y enterrar su pelaje en la blandura de mi infancia creció tanto que se convirtió en un sol imposible de guardar en cualquier jaula desapareció igual que una inmolación lenta y desconcertante dejando enterradas sus huellas en el lodazal del recuerdo un círculo gira desde entonces una espesa bola de infinito que deja en su fricción la caricia blanca de un resplandor negro.

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Escarabajo

Un anillo que s贸lo puede ensortijarse en la mano del viento.

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Pertenencia

Desde temprana hora de la mañana palabras precipitándose hacia un acantilado de humo lúdicas navajas voladoras tasajeando el rumor de la transparencia las golondrinas me convidan de la geometría de su vuelo juntas se llevan el cielo hacia otra parte lo hacen girar cambiar de postura lo arremeten contra el vértigo como un sombrero en la cresta del día las miro y algo adentro también gira el aburrimiento de estar vivo se desvanece en silbidos rapaces nazco desde el presente como un río que recobra el caudal sepulto en la escama de su reflejo

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me aviento yo tambiĂŠn al pozo brillante del cielo y permanezco en la plenitud del instante que encaja su ciclĂłn de hormigas en el centro de la hora que estalla como un fruto de lentejuelas gotas que anuncian el fin de la sequĂ­a sonĂĄmbula entre tanta carne dormida hoy pertenezco al cielo y sus golondrinas siembro silbidos alrededor de las palabras.

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Oruga

Una costra que al arrancarse desde adentro deja ver la cicatriz que guardaba en su capullo: una nueva costra sin cicatriz.

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El tigre al último

como a través de un túnel de lodo y miel Eduardo Lizalde. “El tigre”

Enredado en una selva de venas y arterias acechando el paisaje indescifrable del alma resplandeciendo igual que un árbol borrado en las arrugas de la niebla afeitando la vida con sus colmillos de luna devorando venados frescos dormidos en la aorta adentro de mí un ángel audaz y perezoso un ardiente resplandor en las selvas de la noche me espera en su inmóvil terciopelo lleno de luz y heridas negras 95


antes de encontrarme con sus ojos imagino ya su mirada girando como dos canicas solares dos signos de interrogación a una pregunta sin nombre no tuve un hogar fijo por eso en mi casa nunca hubo un tigre mi casa era la orfandad del tiempo la jaula invisible en la que se entume el espacio mi casa es ahora mi cuerpo y en ella me arrastro como a través de un túnel de lodo y miel intentando alcanzar el ser que me pertenece no basta existir para ser dice el tigre y huye de mí como una alucinación sin imágenes y entonces lo persigo y al hacerlo me encuentro con mi rostro vuelto añicos con mi rostro desleído en un espejo de alcohol y humo el tigre salta de mí hacia mí revuelve el lenguaje 96


salpica tinta está ansioso porque lo devore sabe que los días lo adelgazan que el final está escrito y que sólo brillará como el erizo que desciende en la luz de bengala por eso ahora en este preciso momento en que vida y escritura se confunden en que ya no hay páginas suficientes para postergar la herida y su miedo a ser cicatriz me confío a mis pensamientos a las manchas de carbón en la bestimenta del tigre me confío a mis sueños al cuerpo solar de la desnudez del tigre y me descubro en lucidez recién nacido bañado en una claridad de infinitas ganas de vivir )a corazón abierto( humilde agradecido generoso como el silencio que saborea cada letra cada punto cada palabra incluso no dicha me entrego enteramente a los días que me restan el tigre y yo nos hemos disuelto 97


en esta tarde 煤nica en la vida el tigre y yo ya no somos sino el mismo cachorro que bosteza la raz贸n la pasi贸n la hermosa fraternidad hoy por fin comienzo a ser hoy por fin abro la puerta de la jaula en la que nadie permanec铆a encerrado.

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Notas

TRADUCCIÓN DEL EPÍGRAFE DEL LIBRO “Sí hay veces en que me gustaría que la jaula se abriera un poco y dejara pasar a uno de esos endemoniados bichos”. J. M. G. Le Clézio. El Atestado. MARIPOSA El final del poema es un guiño al famoso texto de Chuangtse, en el que también la mariposa aparece como animal central. En el libro de traducciones de Octavio Paz, Versiones yDiversiones, se encuentra dicho texto traducido bajo el título de Sueño y realidad. SUEÑO MANATÍ El poeta senegalés, Léopold Sédar Senghor, tiene un texto titulado “A cerca de cómo los manatíes van a beber a los manantiales”. De acuerdo con el título, Senghor alude a una leyenda, según la cual, los manatíes no son sólo considerados mamíferos adaptados a la vida acuática, sino también doncellas que, al verse sorprendidas bañándose desnudas, se convierten en animales fluviales. Según la leyenda, los manatíes abandonaban todas las noches el agua del río para ir a beber el agua pura de los manantiales. 101


TZITZIMIME Los Tzitzimime eran una especie de fauna fantástica, de extrañas criaturas con formas de insecto que durante los eclipses descendían a la tierra desde los cuatro puntos cardinales con el fin de alimentarse de seres humanos. En la mitología azteca, los Tzitzimime son considerados como demonios celestiales que intentan destruir el mundo. Es común que estos animales mitológicos se asocien con los alebrijes: una artesanía mexicana elaborada con papel o madera tallada, pintada en colores vivos, y que representa animales imaginarios. ANTIGUA CREENCIA La piel de los hipopótamos, al no tener glándulas sudoríparas, posee la peculiaridad de tener otras que secretan una sustancia roja que actúa como arcilla protectora frente a los rayos solares. Esta curiosa exudación hizo creer antiguamente que los hipopótamos sudaban sangre cuando permanecían mucho tiempo fuera del agua. JAGUAR Numerosas y complejas son las relaciones y las acepciones que este animal, junto con el tigre, tiene en la mitología prehispánica. Una de las más importantes es la relacionada con Tezcatlipoca, (“espejo humeante”), señor del cielo y de la tierra, fuente de felicidad y de vida, el nocturno, “el que tiene por nahual o disfraz al tigre, cuya piel manchada semeja el cielo con los enjambres de estrellas” ( Alfonso Caso, El pueblo del sol). De igual forma, dentro de la cosmovisión maya, la piel extendida del jaguar simbolizaba la noche estrellada, e incluso se 102


le relacionaba con el dios del cambio. Esta imagen análoga de la piel como firmamento es la que rescato en el poema. LUCIÉRNAGA DE SANGRE El poema es un breve homenaje al mito de la creación del hombre desde el punto de vista de las culturas prehispánicas, que postulan que el hombre fue creado a partir del maíz. De acuerdo con la mitología maya, concretamente con el Popol Vuh, el gato de monte (Yac), el (Utiú), una cotorra (Quel) y el cuervo (Hoh), fueron los animales que trajeron el maíz a los dioses. EL TIGRE AL ÚLTIMO “Ardiente resplandor / en las selvas de la noche”, estos versos pertenecen al poema de William Blake titulado precisamente El tigre ( Tyger Tyger, burning bright,/ In the forests of the night).

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Agradecimientos

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Óscar Pirot

FOTOGRAFIA: Jorge “coco” Serrano

Óscar Pirot nació en la Ciudad de México en 1979. Es autor de los poemarios Memoria del agua (Amarillo Editores, México, 2005) y Luz anfibia (Mención Especial del Jurado en el Premio de Poesía Universidad Complutense, 2010). Una muestra de su obra, junto a la de otros autores, está recogida en “Poéticas de la diáspora. Cuadernos Caudales de Poesía III” (Fundación Inquietudes, 2010, Madrid). Actualmente cursa la licenciatura de Filología Francesa en la Universidad Complutense y es miembro del colectivo de poesía “Lavarca Ebria”. Reside en Madrid desde el 2002. www.oscarpirot.blogspot.com


Madrid, Febrero 2011

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