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Más que un profesor, un educador

Idea: Instituto de Enseñanza y Aprendizaje Congreso de Calidad Educativa

Universidad San Francisco de Quito MÁS QUE UN PROFESOR, UN EDUCADOR María Eugenia Lasso Donoso Preguntas que pretende responder esta charla: 1. ¿Cómo ha sido considerado el papel del educador a lo largo de la historia? 2. ¿Cómo ha cambiado su papel en la actualidad? 3. ¿Cuáles son las demandas de la sociedad actual a los educadores? 4. ¿Cuáles son los ámbitos en que puede desenvolverse un educador actual? 5. Taller: conclusiones de los asistentes sobre las características del educador actual.


Más que un profesor, un educador

La profesión de educador, en cuanto se enfoca al crecimiento de las personas y los grupos sociales en los aspectos formativos, intelectuales y emocionales, es una de las profesiones más apreciables de la sociedad, pues en ella prima el concepto del bien común. Eugenio María de Hostos decía que: “La educación entendida en su significación esencial, es por naturaleza, no solo un coeficiente del progreso, sino el factor esencial del desarrollo, evolución y cambio del ser social” (Eugenio María de Hostos. Obras Completas. San Juan. Coquí, 1969.) Pero, la profesión de educador, no siempre ha sido conceptuada de la misma manera, tampoco ha respondido a las mismas exigencias y responsabilidades sociales. Cada una de las épocas de la humanidad la ha concebido de distinta manera.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Tiempos primitivos En tiempos primitivos, el anciano fue el educador de la tribu, debía comunicar lo que los más viejos habían adquirido como experiencia.

La educación en esta etapa fue pensada como un sistema de transmisión de conocimientos.

Modernidad


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

China En China se pens贸 a la educaci贸n como sistema para sostener de manera invariable la organizaci贸n social y moral del imperio.

La educaci贸n fue concebida como un medio para imponer un modelo imperialista.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

India En India, todo lo que debía enseñarse o aprenderse estaba satelizado por la religión; educar significaba proveer los conocimientos que ayudaban al hombre a elevarse a la divinidad. La educación estaba dividida por castas, la de los sacerdotes, los guerreros, los comerciantes y los obreros; la instrucción era peculiar para cada una de estas castas, el contenido de unas no era similar a las de los demás.

La educación sirvió como herramienta para la estratificación de clases sociales.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Hebreos Los hebreos unieron al concepto de educación el de religión y el de patria; apenas un niño judío tenía edad suficiente para orar, se le enseñaba a conocer la ley que a la vez era precepto civil y religioso.

La educación sirvió como herramienta para imponer obediencia.

Modernidad


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

Griegos Para los griegos la educación debía estar a cargo del estado; constituía un medio para cultivar el cuerpo (gimnasio), el entendimiento (liceo y gineceo) y la moral (a través de las fiestas, el arte y la filosofía).

La educación buscó la perfección y el equilibrio humano.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

Romanos Los romanos se distinguieron de los griegos porque desplazaron la responsabilidad de la educación del estado hacia la familia y subordinaron los propósitos educacionales a los propósitos del estado.

La educación fue útil para formar ciudadanos.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

Edad Media En la Edad Media, la educaci贸n fue un medio para teologizar, los conceptos religi贸n y educaci贸n fueron parte de un todo.

Educar fue una herramienta de evangelizaci贸n y adoctrinamiento.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

Renacimiento En el Renacimiento, la educación consistió en un sistema de transmisión de las ideas de la antigüedad greco-romana, en esta perspectiva surge el concepto humanista.

La educación busco formar al hombre de acuerdo con las potenciales perfecciones que existen en su naturaleza.


Tiempos primitivos

China

India

Hebreos

Griegos

Romanos

Edad Media

Renacimiento

Modernidad

Modernidad Con el advenimiento de la modernidad, el papel del educador toma mayor importancia, pues la sociedad necesita a la educaci贸n como formadora de un nuevo orden y transmisora de conocimientos racionales.

El educador se convierte en modelador, se educa de acuerdo a las conveniencias sociales.


Más que un profesor, un educador

En la actualidad, el concepto de educador ha cambiando:

“El maestro del siglo XXI está llamado a ser un líder de cambio económico,

político, social y cultural en el entorno donde se desempeña. Sus competencias deben partir de un diagnóstico sobre las condiciones para la construcción del nuevo conocimiento y la comprensión de pensamiento pasado. (…) El reto en la formación de docentes para el siglo XXI está en pensar al maestro como un sujeto que pueda anticiparse y adaptarse a un mundo en permanente cambio. Que se actualice, aprenda y desaprenda una y otra vez, con el ánimo de actualizar sus estructuras cognitivas, metodológicas y éticas. Incentivando la formación permanente y continua por parte de las secretarías de Educación, en articulación con las normales y universidades como política para el mejoramiento cualitativo de los docentes y cuantitativo de los procesos educativos, con relación a la evaluación y cobertura de los estudiantes”. (Ruben Darío Montealegre, en Líderes para el Siglo XXI, Altablero No. 50.


Más que un profesor, un educador

La acción de los educadores del día de hoy, ha empezado a romper las limitaciones anteriormente impuestas por la educación formal; espacios laborales nuevos como las empresas, las instituciones públicas y privadas empiezan a requerir nuestra contribución laboral. Las instituciones de la sociedad moderna buscan trabajar con profesionales que tengan competencias en su específica área laboral, pero que también sepan equilibrar esas competencias con otras de índole personal. Es aquí donde intervienen los educadores quienes comprenden a la formación de la persona en un ámbito más completo y total.


Más que un profesor, un educador

Robalino, con acierto afirma: “Frente a las demandas características de las sociedades modernas como los cambios notables en el mercado laboral y su fuerza productiva, la globalización de la economía, el desarrollo tecnológico, el cada vez más ágil acceso a la información, además el contraste de la búsqueda de un desarrollo económico y social sostenible con el adecuado manejo del entorno y medio ambiente será imperativo conocer a qué retos se verá enfrentado el estudiante del siglo XXI, y por ende conocer a qué retos se verá enfrentado el maestro que lo guíe.” (Andrés Robalino, Competencias del nuevo rol del profesor, s/f, p. 1).


Más que un profesor, un educador

Esta visión de un educador con una visión más amplia exige: • Conocer la realidad educativa del país, para conocer los ámbitos de su ejercicio e intervención. • Conocer las teorías que acercan y explican a los problemas de la modernidad; para saber cuáles son los escenarios en el presente y en el futuro en donde deberá actuar. • Dominar la pedagogía desde lo filosófico, lo axiológico, lo epistemológico y las metodologías que permiten poseer destrezas diferentes a las de las otras profesiones. • Construir desde el conocimiento de las teorías educativas y de la enseñanza una forma de ser o una identidad que le distinga y le identifique de los que ejercen otras profesiones. • Formar su perfil de educador considerando las dimensiones éticas y las normativas que orientan el ejercicio de la profesión y su ser como persona. • Comprometerse con su tiempo, su realidad e identificar con perspicacia las variables que afectan a su accionar. • Integrar el ámbito de lo pedagógico y a lo administrativo.


Más que un profesor, un educador

Preocupa, sin embargo, que pese al reconocimiento social del importantísimo rol que alcanza a visualizar la sociedad sobre el accionar de los educadores, comprobamos que es una profesión socialmente relegada: en el mercado laboral sus salarios son los más bajos, la valoración de los educadores desde las otras profesiones es mínima, a la carrera de educador ingresan estudiantes que no han podido acceder a otras carreras, las condiciones en donde desarrollan su trabajo los maestros son paupérrimas, existe una permanente falta de interés por parte de la prensa a la noticia educativa y a esto se suma un permanente desencuentro entre los educadores y los gobiernos, una lucha que parece no terminarse nunca y que mantiene en continua tensión a los organismos gubernamentales y a las asociaciones gremiales de los docentes. Esta situación, no significa, sin embargo que haya restado importancia a nuestro rol; tampoco que hayan disminuido las exigencias, al contario, hoy más que nunca se han depositado en los educadores varias expectativas sociales relacionadas no solo con la asimilación del conocimiento sino con la formación de valores éticos, morales, cívicos y de participación ciudadana.


Más que un profesor, un educador

Pero la revalorización de la profesión no depende únicamente del esfuerzo que pongamos los maestros de realizar una profunda revisión de nuestro papel como tales; necesitamos además: que mejoren las circunstancias sociales, políticas, económicas que provienen desde afuera; requerimos que el conjunto de la sociedad recalifique la tarea de los docentes, comenzando por las instituciones que forman a los maestros y que deben ser más exigentes el momento de admitir los alumnos para esta carrera, desde el estado que debe hacer un verdadero uso de la política de rendición de cuentas, para hacer una calificación laboral efectiva de las personas que trabajan como educadores. En nuestro país han ingresado como docentes personas sin título o con títulos no habilitantes; han continuado en la cátedra por años sin haber seguido cursos de actualización y perfeccionamiento. Los resultados de aprendizaje de las pruebas SER y APRENDO tuvieron y siguen teniendo muy poco impacto en la evaluación de los establecimientos educativos. En nuestro país, nadie rinde cuentas, y lo que es peor, exigirlo o hacerlo, despierta, por un lado, la reacción de los gremios de maestros que se sienten amenazados y por otro, el miedo a la desestabilización política. (Ni bien empieza la menor exigencia, las huelgas y los paros no se dejan esperar, entre los años 1998 y el 2003, se produjeron 11 paros nacionales)


Más que un profesor, un educador

El ámbito laboral de los educadores La educación, considerada como un oficio, no ha tenido suficiente claridad laboral. La sociedad ha intentado suplantar su accionar por la de otros profesionales, los medios de comunicación y actualmente, por las nuevas tecnologías; situación que por ningún motivo podría ser pensada en el caso de otras profesiones como arquitecto, médico o abogado. Esta desvalorización social ha provocado una falta de posicionamiento del educador en los ámbitos que le corresponden. Se ha pretendido que cualquier profesional puede poseer los conocimientos necesarios para enseñar, como si la enseñanza se redujera a una serie de procedimientos, conductas, habilidades y destrezas que caracterizarían al ser maestro. Existe, por parte de la sociedad, un desconocimiento de la pedagogía como un saber específico, esto provoca una pérdida de identidad profesional.


Más que un profesor, un educador Cuando nos preguntamos cuáles son los espacios de acción del educador, podemos trazar un mapa de posibilidades, muy interesante. Podemos ayudar a la sociedad a cumplir alcanzar objetivos importantes como: • Reducir la brecha que existe entre la educación y el mundo del trabajo. • Atender las necesidades de educación de la persona: autoestima, liderazgo, etc. • Ayudar a la población con dificultades en su inserción laboral. • Prevención y manejo de los problemas de adaptación y socialización que se presentan en los colectivos sociales. • Atención a las personas en riesgo: minorías étnicas, drogodependientes, mujeres maltratadas, inmigrantes, refugiados y gente sin domicilio. • Trabajo personas con analfabetismo, absentismo escolar y con el problema de la desadaptación. • actuar como educadores en el campo del cuidado del medioambiente, la sexualidad y educación ciudadana. • Reeducación y reinserción de poblaciones con problemas con la ley: presos, inadaptados, etc. • Programas educativos para la tercera edad, discapacitados, problemas de salud mental • Cuidado del medio-ambiente, educación vial, la salud y la nutrición, la tributación y ejercicio de la ciudadanía. • Aportar a la industria editorial, en la producción de materiales educativos como autores, editores, correctores de estilo.


Más que un profesor, un educador Debemos insertarnos en las alcaldías, centros cívicos, de acción social, en los centros de ocio y eventos socio-culturales. Sin duda requerimos ajustar la definición de lo que significa ser educador y concretar las destrezas que tenemos y las funciones que podemos cumplir. La sociedad nos valorará a partir de los parámetros que nosotros mismos nos fijemos.

¿Por qué el educador es más que un profesor? Como sinónimo de educador tradicionalmente se ha utilizado los términos maestro y profesor; a nuestro entender hay diferencia: un profesor instruye, transmite un conocimiento lo hace en el ámbito formal de la escuela, el colegio o la universidad. Un maestro va más allá de la instrucción, forma, inspira y se preocupa por la persona de su alumno; el educador, además de ser profesor también es un maestro: comprende y desarrolla su accionar más allá de la educación institucionalizada, en los ámbitos en donde puede desenvolverse; ve a la docencia como una actividad compleja que requiere para su ejercicio la comprensión total del fenómeno educativo; el solo dominio o conocimiento de una materia no le es suficiente; además de poner énfasis en los aspectos metodológicos, considera los aspectos sociales y psicológicos en donde ejerce su profesión.


Más que un profesor, un educador

Referencias Bibliográficas • Carlos Augusto Hernández (Universidad y Excelencia. Colciencias, Bogotá 2002) • (Eugenio María de Hostos. Obras Completas. San Juan. Coquí, 1969.) • Rosa María Torres, ¿Nuevo Rol Docente? Qué modelo de formación para qué modelo educativo, Instituto Fronesis, 1998, pp. 4 y 5).


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Anexo. Taller 1 1. Lea con cuidado la descripción que hace Rosa María Torres de lo que se demanda al educador actual y obtenga por lo menos cuatro conclusiones. Resúmalas para el plenario. “En la actualidad, se demanda de un docente polivalente, profesional competente, agente de cambio, practicante reflexivo, profesor investigador, intelectual crítico e intelectual transformador (…) que: domina los saberes —contenidos y pedagogías— propios de su ámbito de enseñanza; provoca y facilita aprendizajes, al asumir su misión no en términos de enseñar sino de lograr que los alumnos aprendan; interpreta y aplica un currículum, y tiene capacidad para recrearlo y construirlo a fin de responder a las especificidades locales; ejerce su criterio profesional para discernir y seleccionar los contenidos y pedagogías más adecuados a cada contexto y a cada grupo; comprende la cultura y la realidad locales, y desarrolla una educación bilingüe e intercultural en contextos bi y plurilingües; desarrolla una pedagogía activa, basada en el diálogo, la vinculación teoría-práctica, la interdisciplinariedad, la diversidad, el trabajo en equipo; participa, junto con sus colegas, en la elaboración de un proyecto educativo para su establecimiento


Más que un profesor, un educador

escolar, contribuyendo a perfilar una visión y una misión institucional, y a crear un clima de cooperación y una cultura democrática en la escuela; trabaja y aprende en equipo, transitando de la formación individual y fuera de la escuela a la formación del equipo escolar y en la propia escuela; investiga, como modo y actitud permanente de aprendizaje, a fin de buscar, seleccionar y proveerse autónomamente la información requerida para su desempeño como docente; toma iniciativas en la puesta en marcha y desarrollo de ideas y proyectos innovadores, capaces de ser sostenidos, irradiarse e institucionalizarse; reflexiona críticamente sobre su papel y su práctica pedagógica, la sistematiza y comparte en espacios de inter-aprendizaje; o asume un compromiso ético de coherencia entre lo que predica y lo que hace, buscando ser ejemplo para los alumnos en todos los órdenes; detecta oportunamente problemas (sociales, afectivos, de salud, de aprendizaje) entre sus alumnos, los deriva a quien corresponde o busca las soluciones en cada caso; desarrolla y ayuda a sus alumnos a desarrollar los conocimientos, valores y habilidades necesarios para aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, y aprender a ser; desarrolla y ayuda a sus alumnos a desarrollar cualidades consideradas indispensables para el futuro tales como creatividad, receptividad al cambio y la innovación, versatilidad en el conocimiento, anticipación y adaptabilidad a situaciones cambiantes, capacidad de discernimiento,


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actitud crítica, identificación y solución de problemas; impulsa actividades educativas más allá de la institución escolar, incorporando a los que no están, recuperando a los que se han ido, y atendiendo a necesidades de los padres de familia y la comunidad como un todo; se acepta como “aprendiz permanente” y se transforma en “líder del aprendizaje”, manteniéndose actualizado en sus disciplinas y atento a disciplinas nuevas; se abre a la incorporación y al manejo de las nuevas tecnologías tanto para –fines de enseñanza en el aula y fuera de ella como para su propio aprendizaje permanente; se informa regularmente gracias a los medios de comunicación y otras fuentes de conocimiento, a fin de ayudar en la comprensión de los grandes temas y problemas del mundo contemporáneo; prepara a sus alumnos para seleccionar y utilizar críticamente la información proporcionada por los medios de comunicación de masas; propicia nuevas y más significativas formas de participación de los padres de familia y la comunidad en la vida de la escuela; está atento y es sensible a los problemas de la comunidad, y se compromete con el desarrollo local; responde a los deseos de los padres respecto a los resultados educacionales, a la necesidad social de un acceso más amplio a la educación y a las presiones en favor de una participación más democrática en las escuelas (OCDE, 1991); es percibido por los alumnos a la vez como un amigo y un modelo, alguien que les escucha y les ayuda a desarrollarse


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(UNESCO, 1996). Varias preguntas surgen frente a este listado de “competencias docentes deseadas”: 1. Suponiendo que fuese factible lograr ese “docente ideal”, que desafía los propios límites de lo humano, ¿a qué modelo educativo y de sociedad responde? ¿Son estos valores y competencias universalmente aceptados y deseados en las distintas sociedades y culturas? ¿Conforman todos ellos un modelo educativo coherente, o responden a modelos diferenciados y hasta contradictorios entre sí? ¿Qué de todo ello, por ejemplo, es compatible con un modelo escolar centralizado y qué con un modelo descentralizado; qué con un modelo educativo orientado por el capital humano y qué con uno orientado por el desarrollo humano?”. (Rosa María Torres, ¿Nuevo Rol Docente? Qué modelo de formación para qué modelo educativo, Instituto Fronesis, 1998, pp. 4 y 5).


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Anexo 2 Lea el artículo y saque por lo menos 4 conclusiones. Resúmalas para el plenario.

¿Qué debe saber el buen docente? Carlos Augusto Hernández (Universidad y Excelencia. Colciencias, Bogotá 2002) afirma que el docente debe conocer el contenido de su enseñanza y el modo como ese contenido puede tener sentido para el estudiante. El docente debe saber hablar en un lenguaje comprensible y promover el diálogo con los estudiantes, es decir, debe saber comunicar y generar comunicación. El docente debe ponerse de manifiesto como quien se pone frente a los alumnos para mostrar y entregar lo que tiene y quiere. El docente debe plantear y obedecer unas reglas de juego claras en su relación con los estudiantes y estar dispuesto a discutir esas reglas.


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Es de sentido común afirmar que un buen docente debe tener conocimientos sobre las disciplinas académicas en torno a las que debe lograr que los alumnos construyan aprendizajes. Sólidos conocimientos pedagógicos que le permitan lograr dichos aprendizajes, así como respecto de las características generales e individuales de cada uno de sus estudiantes.

¿Cómo debe actuar el buen docente? La gama de tareas del docente incluye la planificación de sus actividades de enseñanza, teniendo presente las características de los destinatarios de la educación, las del entorno en que viven y las de la sociedad que deberán enfrentar. También incluye la capacidad para establecer ambientes de aprendizaje que facilitan la participación e interacción entre alumnos y profesor. La creación de herramientas de evaluación apropiadas que le permitan, por una parte detectar las dificultades de sus alumnos y alumnas y, en consecuencia apoyarlos y, por otra parte, evaluar el efecto de su propia estrategia de trabajo.


Más que un profesor, un educador Finalmente incluye formar parte constructiva del entorno en el que trabaja, compartir y aprender de y con sus colegas y relacionarse con los padres de familia y otros miembros de la comunidad circundante. Es todo esto lo que hace que la respuesta a esta pregunta resulte más complejo en tanto que la actuación profesional del docente se realiza en diversos ámbitos y con diversos sujetos. En el ámbito del aula, su buen desempeño tiene que ver tanto con el diseño cuidadoso, la conducción responsable y la evaluación profunda de los procesos de aprendizaje; así como con la relación comunicativa y afectiva que establece con todos y cada uno de sus estudiantes. Con relación a sus colegas, se espera una actuación de colaboración, de apoyo mutuo y corresponsabilidad tanto respecto a la diversificación del currículo como a la organización y marcha del centro. Respecto a los padres de familia, se espera su conocimiento, apertura, comunicación y colaboración profesional. Respecto a la sociedad que le ha otorgado la responsabilidad de educar, se espera su comportamiento ético y ejemplar, con relación a las nuevas generaciones y en función del ideal de sociedad que se espera contribuya a realizar.


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Respecto a sí mismo, se espera que el buen docente esté permanentemente buscando los mejores medios para crecer profesional y humanamente. Finalmente el aspecto que consideramos más importante y que la sociedad entera espera que se dé en todos los ámbitos señalados anteriormente: se espera un comportamiento moralmente recto y ejemplar. “Hay comportamientos inaceptables por la moral mínima y que tiene una probabilidad mayor de ocurrencia, facilitados por la asimetría de las posiciones de docente y alumno. El desconocimiento del derecho del alumno de formar sus propias concepciones marca seguramente que se ha traspasado el límite de lo que nos es permitido a los docentes dentro de la particularidad del proceso de enseñanza.” Y mucho más claro, aunque quizá más frecuente en sus formas sutiles, es el carácter moralmente reprobable del uso que el docente puede hacer de su poder para experimentar el placer del control. Muchas veces hemos dudado de si la disciplina o las tareas que exigimos se justificaban por las necesidades de la enseñanza, o si en ellas más bien nos complace la experiencia de nuestro propio poder. “La falta de este particular deber de virtud del docente amenaza con convertir la enseñanza en un simulacro.”


Dra. MarĂ­a Eugenia Lasso mlasso@norma.com.ec lassoeugenia@hotmail.com 299 4800 ext. 68683 084 482 276 084 482 526


Mas que un profesor un educador(maeugenia lasso)