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EL GASTO PÚBLICO EN HONDURAS

objetivo de la ERP de disminuir la pobreza rural. De allí surge la necesidad de explorar la descentralización como una de las vías para atacar este problema. La descentralización está también relacionada con el traslado a organizaciones comunales – no necesariamente rurales – de ciertas funciones que concentradas en la administración central carecen de eficacia. Además, es necesario siempre evaluar la descentralización frente a la opción de privatizar los servicios.33 Los esfuerzos de descentralizar el gasto para reducción de la pobreza pueden en principio canalizarse por dos vías: a través de instituciones descentralizadas del Gobierno Central y a través de los gobiernos locales o municipalidades, especialmente para aquellos servicios en los que el sector privado no enfrenta los incentivos adecuados para suministrar el servicio de manera más eficiente que el sector público. En ambos casos hay riesgos y tareas pendientes. La ausencia de integración entre las diferentes organizaciones del sector público, para coordinar la ejecución del gasto social, para sujetarse a mecanismos de control interno y de supervisión externa suficientes y para rendir cuentas de los resultados de su gestión, conduce al riesgo de no mejorar la efectividad del gasto público que el Gobierno transfiera a esas entidades. En cuanto a los gobiernos municipales, hay una tradicional debilidad – económica y política – en países en desarrollo como los de Centroamérica, que solamente agiganta las dudas sobre la capacidad de programar, ejecutar y lograr resultados. En esta discusión es interesante analizar algunos datos sobre el gasto público y su nexo con las zonas geográficas del país y sus niveles de pobreza. Por ejemplo, el Gráfico 2 muestra una relación negativa entre los gastos de inversión per cápita por parte del sector público y los índices de pobreza a nivel Departamental en Honduras. Esa correlación negativa es contraria a la meta en la ERP, donde se esperaría que a mayor pobreza mayor sea el gasto per cápita en inversión. Estos resultados son similares a los obtenidos por Rizzo (2003) para años anteriores, y señalan una preocupación sobre la orientación de la inversión pública. Sin embargo, cuando se analizan por separado los gastos por institución, se puede observar que los gastos per-capita en inversión de las Secretarías de Educación y Salud y del Fondo Hondureño de Inversión Social sí tienen una correlación positiva con los índices de pobreza, mientras el gasto per–capita del SOPTRAVI es uno de los más importantes en monto con correlación negativa con los índices departamentales de pobreza (ver los gráficos 3, 4 y 5). Si bien la anterior información es muy tentativa, es evidente que hay espacio para mejorar la asignación de por lo menos los rubros de los gastos de inversión y focalizarlos más hacia los sectores con mayores índices de pobreza, aunque en esto habría que tener muy presente las rentabilidades de los proyectos. Por lo anterior, a pesar de que la ERP requiere aumentar racionalmente la descentralización, el proceso que se puede estar siguiendo en Honduras, al igual que en otros países de la región, puede llevar no solo a reproducir a nivel municipal los problemas de baja capacitación, alta rotación y politización de los puestos públicos, sino también a un mayor gasto sin una verdadera vinculación con las metas y objetivos de la ERP y que termine en trasladar recursos tributarios a

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Véase Tanzi (2001) para un análisis de los errores y riesgos en materia de descentralización.

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el gasto público en honduras  

el presente estudio sobre honduras forma parte del proyecto "creación de capital social por medio de la reforma fiscal" desarrollado por el...

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