Page 22

EL GASTO PÚBLICO EN HONDURAS

nacional que dependa del gasto público, principalmente el del Gobierno Central, es la debilidad existente para “desarrollar y vincular las políticas públicas prioritarias con los planes operativos de las instituciones, la estructura programática de su presupuesto, y en la evaluación de la ejecución presupuestaria. Debido a esto, los presupuestos se construyen normalmente a partir de ejercicios anteriores y sin un análisis de los resultados que se espera alcanzar en el período de ejecución presupuestaría.”19 Es decir, la conexión entre el insumo de recursos públicos (físicos, humanos, financieros) y el producto en bienes y servicios, los resultados o el impacto de la actividad pública para la sociedad hondureña no responde claramente a las metas y objetivos planteados en las estrategias y planes nacionales. Como resultado secundario, no se puede tener una idea clara de qué evaluar del producto obtenido del gasto público ni de cómo hacerlo. Es cierto que la ERP tiene planteadas las metas y objetivos por alcanzar y hay indicadores globales y específicos y cuantificaciones de relaciones y de niveles de gasto requeridos para cumplir con ellas, todo lo cual se ha traducido en montos de gastos para los diferentes componentes programáticos de la ERP, como se muestra en el Cuadro Anexo 3. Sin embargo, los presupuestos todavía tienen un alto grado de incrementalismo,20 donde las partidas de un año son básicamente las del año anterior más algún aumento explicado por inflación y cambios en el número de plazas y aumentos de salarios. En esas circunstancias, es difícil que el gasto público se esté usando en forma eficiente para ofrecer los bienes y servicios específicos demandados por la ERP. Si bien se están asignando proporciones mayores de recursos presupuestarios a los gastos definidos como prioritarios dentro de la ERP, en la formulación de los presupuestos no hay suficiente flexibilidad para cambiar la composición de los factores productivos (trabajo versus capital) e insumos (bienes y servicios), ni tampoco se plantea verdaderamente cuál es el producto en bienes y servicios, ni cuáles son los resultados o los impactos esperados de los distintos componentes del gasto público en el presupuesto, sea en el gasto corriente o la inversión pública. Por lo tanto, no se puede saber si los gastos en esos factores e insumos se traducen, ex – ante, en las cantidades y calidades deseadas de productos, resultados o impactos de la actividad pública. Además, si no está definido el producto, resultado o impacto deseado, es imposible saber si éstos se produjeron o no, ex–post, y si se gastó mucho o poco, en forma eficiente o ineficiente. Esta es una deficiencia que afecta no solo la formulación del presupuesto al nivel del Poder Ejecutivo o el órgano público encargado, sino también la discusión legislativa y la transparencia pública del proceso. Uno de los problemas básicos tiene que ver con la misma formulación de los Presupuestos. Con algunas excepciones (como aquellas empresas públicas que tienen más definidas sus metas de producción, resultados e impacto), en el Gobierno Central y entidades desconcentradas los presupuestos se han formulado con base en clasificaciones del gasto que no se prestan para evaluar su eficiencia y eficacia. Por ejemplo, apenas se está empezando a utilizar sistemáticamente en el 2005 una clasificación de presupuesto por programas en algunas

19

BID (2004.a), Pág. 8.

20

Este no es ni por lejos un problema solo en Honduras. Schick (2004) señala acertadamente que el incrementalismo y no la asignación libre es la que caracteriza los presupuestos y añade: “La historia de la presupuestación ha sido una lucha contra el incrementalismo, y parece ser que el incrementalismo ha sido el ganador.”

17

el gasto público en honduras  

el presente estudio sobre honduras forma parte del proyecto "creación de capital social por medio de la reforma fiscal" desarrollado por el...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you