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El análisis ha permitido obtener interesantes conclusiones acerca de los campos de acción prioritarios para la mejora de la seguridad vial en ALC, que aparecen a continuación ordenados según criterio de prioridad. Prioridad I: Infraestructura.

Prioridad II: Aspectos institucionales y normativos.

El campo de la infraestructura presenta una buena potencialidad por la falta de mecanismos o herramientas para mejorar la seguridad en este apartado y por la posibilidad de obtener resultados positivos en el corto-medio plazo, en términos generales. Algunos países como Chile y Brasil han implantado algunas medidas en este sentido, pero aún se encuentran lejos de una buena situación y presentan márgenes de mejora muy considerables.

El segundo campo de trabajo en el cual se pueden focalizar los esfuerzos hace referencia a los aspectos normativos e institucionales. La actuación en este campo requiere tiempos mayores para su puesta en marcha y obtención de resultados.

Por ello se recomienda potenciar la incorporación de la temática en todos los proyectos que afecten a infraestructuras viarias (urbanas y rurales) trabajando básicamente en las siguientes líneas: •• Mediante la exigencia del desarrollo de anejos de seguridad vial en los proyectos de pavimentación de carreteras de ripio y repavimentación de otras vías; mediante estos anejos, se garantiza que la seguridad vial se considera específicamente cuando se desarrollan proyectos de este tipo; será necesario revisar el tráfico actual y previsto, presencia de usuarios vulnerables, adecuación de la señalización, equipamiento viario, etcétera, de manera que se puedan proponer medida para reducir potenciales problemas de seguridad.

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•• Aplicando metodologías preventivas y paliativas combinadas para los trabajos de mejora de redes pavimentadas, como son la gestión de tramos de concentración de accidentes, las inspecciones de seguridad vial y las auditorías de seguridad vial.

La experiencia reciente en materia de seguridad vial aboga por un trabajo global estructurado, ambicioso y de ámbito nacional para poder obtener resultados significativos en la lucha contra la accidentalidad. Y en esta área, exceptuando la situación de Colombia, Costa Rica, Chile y Brasil, el resto de los países están alejados de lo que se puede considerar una adecuada estructura en materia de seguridad vial, condición necesaria para mejorar las posibilidades de éxito en la reducción de la accidentalidad. Por ello se recomienda dirigir los esfuerzos a las siguientes líneas de trabajo: •• Mejorar los marcos normativos, incorporando con fuerza, uniformidad y claridad los aspectos sobre instituciones nacionales responsables, educación vial, formación y habilitaciones para conducir, elementos de seguridad pasiva y activa, protección al usuario vulnerable, inspección técnica de vehículos, seguro obligatorio, control y sanciones, entre otros. La difusión masiva de las normas, al menos en sus aspectos básicos, es un factor a tener en cuenta. •• Creación y/o fortalecimiento de la autoridad del tránsito y seguridad vial, de manera coordinada e integrada con las instituciones existentes. Debe garantizarse la asignación de recursos humanos y económicos para cumplir sus fines. •• Formulación, acompañamiento y efectiva aplicación de Planes Nacionales de Seguridad Vial, en etapas y con metas claras y alcanzables. •• Promover los adecuados mecanismos de control y garantizar la existencia de medios económicos y humanos para llevarlos a cabo. La existencia de un completo marco legal sin recursos para su cumplimiento no permite obtener resultados eficaces en cuanto a la modificación de conductas.

diagnóstico de seguridad vial en américa latina y el caribe: 2005 - 2009  

este documento, que sirve de base a la estrategia de seguridad vial del bid, es un análisis exhaustivo del estado de la seguridad vial en lo...

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