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empresa Microempresa Informe de Avances

d i c i e m b r e 2 0 0 2 , Vo l . 5 N o . 2

Banco Interamericano de Desarrollo

¿Por qué sólo gotas de microcrédito? Por Heywood Fleisig y Nuria de la Peña

N

o es ninguna sorpresa que las microempresas obtienen crédito en peores condiciones que las grandes compañías. En efecto, pagan más interés, reciben préstamos más pequeños relativos al flujo de caja y tienen que reembolsar su deuda más rápidamente. Lo que sí sorprende, sin embargo, es que las microempresas latinoamericanas pagan más que sus contrapartes norteamericanas por ser pequeñas.

En este número ¿Por qué sólo gotas de microcrédito? La evolución de la estructura del capital de las instituciones microfinancieras

4,3 a 7,3 puntos porcentuales sobre la tasa preferencial. Además, aun pagando una tasa de interés relativamente superior, la microempresa latinoamericana obtiene mucho menos crédito que la norteamericana: en promedio, sólo la décima parte. 2

Al interior Tasas de préstamos a microempresas

Un microprestamista conocido y respetado de América Latina cobra 28% para préstamos a grupos solidarios, unos 15 puntos porcentuales más que la tasa preferencial de 12,9% que cobran los bancos comerciales del mismo país a sus mejores prestatarios.1 En cambio, en Estados Unidos, la tasa de préstamos microempresariales es de

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Crédito privado relativo al PIB en Perú y Estados Unidos 3 Compartamos: Cómo la formalización crea nuevas oportunidades de financiamiento 6 La importancia de los depósitos para las IMF

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Cómo manejan el riesgo cambiario las afiliadas colombianas de WWB

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(sigue en la página 2)

La evolución de la estructura del capital en las instituciones microfinancieras Por Todd Farrington y Julie Abrams La industria microfinanciera está cambiando de forma en este preciso instante. En América Latina, donde solían dominar las organizaciones no gubernamentales microfinancieras, se está convirtiendo rápidamente en un subsector de los servicios financieros. Cada año más instituciones microfi-

nancieras se unen al grupo de las instituciones supervisadas. La mayoría está creciendo vigorosamente. Muchas son rentables. Algunas son más rentables que las principales instituciones financieras de su país ¿Qué hay de nuevo en todo esto? La Competencia. Observada por primera vez en Bolivia, la competencia ha ido creciendo en los últimos dos años para convertirse en una fuerza definitoria en las microfinanzas. En realidad las fuerzas de la competencia están condicionando las microfinanzas como ningún otro factor hasta ahora. Adam Smith, el famoso economista británico del siglo XVIII, tendría razón en este caso: la competencia está produciendo una disminución de la tasa activa, inspirando nuevos productos y motivando (sigue en la página 5)


Tasas de préstamos a microempresas (puntos porcentuales sobre la tasa preferencial, por garantía real) América Latina

Estados Unidos

Baja

Alta

Baja

Alta

15,1%

23,1%

4,3%

7,3%

2,2%

5,1%

0,6%

0,6%

Autos

7,5%

7,5%

1,3%

1,3%

Otros

15,1%

23,1%

4,3%

9,3%

Sin garantía Con garantía Inmobiliaria Mobiliaria

Fuente: Estados Unidos: Federal Reserve Statistical Release H.15, “Selected Interest Rates,” agosto 2002. Latinoamérica: “Marco Legal e Institucional de Garantías Reales Mobiliarias en Países de la Región”, N. de la Peña y H. Fleisig, Revista de Bancos y Empresas, No. 3 Ed. Depalma, Argentina, 2001.

¿Por qué las microempresas latinoamericanas, comparadas con sus contrapartes norteamericanas, están pagando tasas de interés tan altas y obteniendo préstamos tan pequeños, por un plazo tan corto?

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La disparidad se debe en parte a que los riesgos – de devaluación, impago o imposición de controles sobre el capital – son mayores en América Latina y a ineficiencias de los mercados financieros y diferencias en el encaje legal. Sin embargo, la diferencia entre la tasa preferencial de una y otra región recoge el efecto del riesgo país y de los costos de intermediación, lo que hace suponer que existe otra explicación para el diferencial más elevado con respecto a la tasa preferencial que pagan las microempresas latinoamericanas. Las primas adicionales por encima de la tasa preferencial se deben a los problemas del marco legal que gobierna los deudores y acreedores en América Latina. Estos problemas hacen que las empresas no puedan realizar los beneficios económicos de las garantías reales. No pueden obtener los beneficios ni directamente, dando equipo y mercadería como garantía para préstamos, ni indirectamente, utilizando financiamiento garantizado para refinanciar préstamos no garantizados.

La presencia de un marco legal eficaz para las garantías explica por qué las microempresas estadounidenses, contrariamente a las latinoamericanas, pueden obtener crédito en condiciones más similares a las de las empresas grandes. Las microempresas que no tienen garantías que ofrecer y cuyos operadores no poseen bienes inmuebles pueden obtener préstamos no garantizados. Claro que las microempresas que ofrecen garantías mobiliarias obtendrán mejores condiciones. Y las que ofrecen garantías inmobiliarias – la casa del propietario o el local de la tienda – mejores condiciones todavía. Los microprestamistas latinoamericanos responden de la misma manera al marco de garantías reales. El microprestamista conocido que cobraba 28% para préstamos solidarios de hasta $3.000, cobraba 20,4% para préstamos de hasta $30.000 garantizados con un automóvil y 18% por primeras hipotecas sobre inmuebles. Por lo tanto, el poder de la garantía funciona tanto en Norteamérica como en Latinoamérica. Mientras mejor sea la garantía, más baja la tasa de interés, más largo el plazo y más grande el préstamo relativo a los ingresos o al flujo de caja.3 El problema, en el caso de las microempresas latinoamericanas, es que

las leyes no permiten que muchos de sus bienes sirvan de garantía. Ello limita el acceso de las microempresas al crédito garantizado, en préstamos y en ventas a crédito, y eleva el costo del crédito garantizado y no garantizado que puedan obtener.

Garantías reales: ¿Qué pueden ofrecer las microempresas? Los prestamistas quieren garantías reales, bienes que puedan embargar y vender si el prestatario no paga; pero ¿qué pueden ofrecer las microempresas? La mayoría de ellas son negocios donde el capital social y los activos están compuestos sobre todo por bienes muebles (camiones o vitrinas, existencias o mobiliario y equipo de restaurante). Entre sus activos, las microempresas también tienen las “cuentas por cobrar”: el dinero que esperan recibir de ventas pasadas. Por otro lado, está la necesidad de comprar equipos a crédito de un distribuidor o mayorista. La adquisición del equipo es a menudo fundamental para el desarrollo, expansión y crecimiento del negocio. Las microempresas generalmente no poseen inmuebles y si los poseen, ya están hipotecados para financiar otros bienes muebles. Por lo tanto, lo único que pueden hacer es ofrecer bienes muebles como garantía o tratar de comprar equipo a crédito, usando el mismo equipo como garantía. Pero los prestamistas privados latinoamericanos no suelen aceptar bienes muebles en garantía. Tampoco los distribuidores privados latinoamericanos suelen vender equipo a crédito, con el equipo como garantía. Existen excepciones para aquellos que demuestran poseer bienes inmuebles, pero no es un patrón sistemático.

Marco legal para los préstamos garantizados Los prestamistas del sector formal esta-

1 Tasas de interés del website de BancoSol de Bolivia (www.bancosol.com); tasa preferencial bancaria comercial del Banco Central de Bolivia, Tabla de Cotizaciones, http://www.bcb.gov.bo. 2 "Marco Legal e Institucional de Garantías Reales Mobiliarias en Países de la Región", N. de la Peña y H. Fleisig, Revista de Bancos y Empresas, No. 3 Ed. Depalma, Argentina, 2001. 3 "Secured Transactions: The Power of Collateral", H. Fleisig, Finance and Development. Junio 1996.

Microempresa Informe de Avances diciembre 2002


dounidense aceptarían cualquiera de los bienes mencionados como garantía. ¿Qué impide que los prestamistas del sector formal latinoamericano los acepten? La respuesta es sencilla: si bien la ley latinoamericana escrita permite que los bienes sean tomados en garantía, la operación económica real de la ley no lo permite. Por ejemplo, la ley podrá decir que el agricultor tiene derecho a empeñar su tractor pero, al mismo tiempo, disponer un procedimiento de ejecución de la prenda tan largo y costoso, que en realidad no permite que el prestamista recupere ningún valor del tractor si el agricultor no paga. ¿El resultado? El capital social de las microempresas latinoamericanas no sirve de garantía y no apoya el acceso de las microempresas al crédito. Son varios los elementos del marco legal latinoamericano para préstamos garantizados que se combinan para hacer que los bienes de las microempresas no sirvan de garantía.4 En primer lugar, la ley no proporciona un método fácil o poco costoso de creación de un acuerdo de garantía. Los vacíos de la cobertura excluyen más bien a algunos prestamistas, algunos prestatarios y muchos bienes y transacciones comerciales. La ley tampoco proporciona un orden claro de la prioridad de los prestamistas, con lo que incluso los bienes que normalmente podrían ser utilizados como garantía dejan de tener valor para los prestamistas. Lo rudimentario de los registros limita la publicidad de los gravámenes de las garantías y eso dificulta la determinación práctica del orden de prioridad de un prestamista con respecto a la garantía. Finalmente, la ejecución es lenta y costosa. La recuperación puede tomar de dos a tres años; los prestamistas saben bien que eso excede la vida económica de muchos de los bienes muebles que las microempresas pueden ofrecer como garantía. Una vez recuperados, la venta de los bienes en garantía a menudo exige procedimientos judiciales complicados que al final dejan la mayor parte del producto de la venta en

manos del subastador, tasador, abogados y funcionarios de la corte.5 Son estas características de la ley latinoamericana las que quitan al capital de las microempresas todo valor como garantía.

cos ni los diversos proyectos de titulación y reforma de la tierra han desarrollado hasta ahora.

Marco legal para préstamos no garantizados

Para las pocas microempresas afortunadas, cuyos dueños poseen bienes inmuebles, los marcos legales latinoamericanos plantean más dificultades todavía. Los mecanismos de garantía latinoamericanos para bienes inmuebles no van más allá de la hipoteca, que es un mecanismo de garantía costoso. Los costos de creación pueden representar una parte importante de las propiedades más pequeñas, haciendo que el costo total de los fondos prestados sobre una hipoteca sea prohibitivo. Prácticamente todos los procedimientos hipotecarios vigentes en América Latina exigen la presentación del título de propiedad de la tierra. Sin embargo, mucha de la tierra latinoamericana no está titulada, aunque sus ocupantes tienen derecho legal al título. Por lo tanto, el ocupante / propietario no puede hipotecar la propiedad. Habría que disponer de otros mecanismos de garantía que utilicen tierra sin título o en espera de titulación, algo que ni los diferentes sistemas jurídi-

Los préstamos no garantizados son el único verdadero sustituto de la garantía real. América Latina ha progresado muchísimo en este campo. Gracias a una serie de ideas innovadoras avanzadas por aquellos que prestan a las microempresas, el acceso al crédito se ha expandido enormemente. Sin embargo, aunque los préstamos no garantizados pueden sustituir a la garantía, no pueden sustituir a un marco legal de préstamos garantizados. Lo que sí beneficiaría a la concesión de préstamos no garantizados en América Latina, sería la reforma del marco actual de préstamos garantizados. Un préstamo no garantizado es, en sí, un bien mueble. En un marco reformado, la cartera de préstamos no garantizados podría servir de garantía para un préstamo de refinanciamiento. Si la ley latinoamericana permitiese una operación de este tipo, los microprestamistas solventes podrían utilizar fuentes externas

Crédito privado relativo al PIB en Perú y Estados Unidos*

3

Peru

United States

0%

50%

100%

150%

200%

250%

Fuente: Heywood W. Fleisig, Nuria de la Peña y Fernando Cantuarias, "Trabas Legales al Crédito en el Perú: Garantías Mobiliarias". 2000. * Crédito de entidades del sector privado (instituciones financieras supervisadas, proveedores, almacenes etc.) a individuos y empresas del sector privado.

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Ver "Marco Legal e Institucional de Garantías …". Ver, por ejemplo, "Argentina: Cómo las leyes sobre prendas limitan el acceso al crédito," N. de la Peña y H. Fleisig, La Ley 61 (Marzo 1997); y "Peru: How Problems in the Framework for Secured Transactions Limit Access to Credit," NAFTA: Law and Business Review of the Americas 3, 1997, también en "Perfecting Security Interests South of the Border", American Bar Association, Section of Business Law, abril, 1997. Microempresa Informe de Avances diciembre 2002


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de financiamiento a tasas comerciales. Ello les permitiría bajar sus costos y ampliar sus operaciones.

etedora vía de suministro de crédito a las microempresas está cortada.

No se trata de un sueño. En Estados Unidos, American Express, uno de los tantos microprestamistas que operan en el país, otorga diariamente créditos a miles de pequeños prestatarios. No tiene ningún banco captador de depósitos que refinancie esos préstamos. Lo que hace es financiar rutinariamente sus operaciones llevando efectos comerciales a los bancos o mercados de capital. Estos efectos comerciales se garantizan utilizando la cartera de préstamos no garantizados.

¿Qué se necesita para una reforma?

¿Por qué no pueden hacer lo mismo los microprestamistas latinoamericanos? Porque el marco legal para transacciones garantizadas de ningún país de América Latina permite tomar en garantía, de manera segura y poco costosa, una cartera de préstamos no garantizados. Y no son únicamente los microprestamistas los que sufren a causa de este problema jurídico. Los comerciantes y proveedores también pueden suministrar cantidades importantes de crédito a las microempresas. Normalmente, los comerciantes venden mercadería a 30 días. Los documentos de venta son también bienes muebles. En Estados Unidos, es posible utilizar la cartera de cuentas por cobrar, que surge de esas ventas, como garantía para un préstamo de bajo interés de un prestamista del sector formal. No sólo la concesión de crédito se convierte en una valiosa herramienta de venta para el comerciante, sino que además es una manera productiva de evitar los cargos de las tarjetas de crédito. En América Latina, sin embargo, los comerciantes y microprestamistas no gozan de las mismas oportunidades. Mientras que los abogados podrían afirmar que el dispositivo legal existe, no hay en realidad una figura legal que permita un financiamiento seguro, barato y sencillo que utilice las cuentas por cobrar como garantía.6 Esta prom6

Técnicamente, la reforma de la ley de transacciones garantizadas tiene algunos ingredientes clave. Primero, es necesario escribir una nueva ley que satisfaga las exigencias económicas de un sistema financiero moderno. Enseguida habrá que adaptar el registro a la ley reformada. Si el registro es reemplazado por un sistema de archivo moderno, basado en el Internet, la reforma podría costar menos de $500.000. De incluirse los bienes inmuebles también – recomendable en el caso de América Latina, tanto técnica como financieramente – la reforma podría costar menos de $750.000. Si bien para muchos lectores estas cifras pueden parecer elevadas, no son más que errores de redondeo para los programas de las instituciones financieras internacionales y los grandes donantes. Por supuesto, el costo de la reforma es todavía más insignificante cuando se lo compara con las cuantiosas pérdidas sufridas por las instituciones públicas que prestaron y garantizaron préstamos en ausencia de un marco de transacciones garantizadas.7 El historial de América Latina en materia de reforma de las transacciones garantizadas es, por desgracia, sumamente corto: ningún país latinoamericano ha aprobado una ley de transacciones garantizadas económicamente eficiente. Por ejemplo, hace unos diez años, Bolivia recibió un estudio del Banco Mundial en el que se detallaban las relaciones entre los problemas de su marco legal para transacciones garantizadas y los límites del acceso al crédito.8 El estudio explicaba cómo la ley boliviana impedía a los prestamistas privados encontrar bienes muebles que sirvieran de garantía. Esto les obligaba

a rechazar muchos préstamos o a utilizar cheques con una fecha futura como garantía, mecanismo que les permitía enviar a la cárcel a los deudores que no pagaban. Según una encuesta realizada por el estudio, en las cárceles de La Paz un 25% de los presos eran deudores morosos. A pesar de saber que existen problemas en el marco legal, el Congreso boliviano todavía no ha aprobado un proyecto de ley sobre transacciones garantizadas, elaborado con el apoyo de los donantes, que se le presentara hace casi seis años. Los prestamistas privados bolivianos, incluidos muchos microprestamistas, siguen utilizando el cheque posfechado como garantía y amenazando a sus deudores morosos con el encarcelamiento. Las iniciativas de reforma de otros países han corrido la misma suerte. Aunque ya hace tiempo que la mayoría de los países latinoamericanos ha suspendido el encarcelamiento por deuda, son pocos los que han aprobado una nueva ley de transacciones garantizadas. Y los que sí lo han hecho, le han quitado a la ley todas sus características económicamente eficientes. Ninguno de los préstamos para fines de ajuste estructural del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo o Fondo Monetario Internacional ha incluido la reforma de las transacciones garantizadas como condición. En realidad, no ha sido nunca una condición de préstamo. Las instituciones financieras internacionales no relacionan, como regla general, las operaciones de préstamo con las reformas legales, puesto que las dificultades que éstas plantean podrían demorar el desembolso del préstamo. Esta estrategia obviamente restringe las posibilidades de éxito de cualquier reforma legal.

Las posibilidades de reforma No obstante, es posible que ahora exis-

"Reforming the Legal Framework for Security Interests in Mobile Property," Nuria de la Peña, Uniform Law Review 4 (1999-2): 347, y "Financiamiento de Cuentas de Crédito", Estudios de Derecho Comercial, Nuria de la Peña, Lance Girton y Heywood W. Fleisig. Buenos Aires, abril, 1997. 7 "Costo económico de los defectos en el marco legal argentino para los créditos con garantía de bienes muebles", Nuria de la Peña, Heywood W. Fleisig, Alejandro M. Garro, y Roberto Muguillo: Poder Judicial, Desarrollo Económico y Competitividad en la Argentina, Volumen II, Editorial Depalma, marzo 2001. 8 "How Legal Restrictions on Collateral Limit Access to Credit in Bolivia," by Heywood W. Fleisig, Juan Carlos Aguilar, Nuria de la Peña, Banco Mundial: diciembre 1994; y "Legal Restrictions on Security Interests Limit Access to Credit in Bolivia" por Heywood W. Fleisig, Juan Carlos Aguilar y Nuria de la Peña, The International Lawyer, Spring 1997. Microempresa Informe de Avances diciembre 2002


tan mayores posibilidades de reforma que en el pasado. Los ministros de finanzas del G-7, G-10 y G-22 han firmado declaraciones en las que exhortan a sus colegas de los países en desarrollo a apoyar la reforma de las transacciones garantizadas. En las declaraciones también se instruye a las instituciones financieras internacionales a promover esas iniciativas.9 El apoyo de los donantes y otras instituciones financieras internacionales a la reforma de la ley de transacciones garantizadas aparentemente ha estado aumentando. Las operaciones que realizan en el mercado financiero a menudo incluyen ahora algún tipo de apoyo a los insumos de esa reforma, tales como, estudios, proyectos de ley o computerización de los registros. Gran parte de este apoyo está dirigido, desafortunadamente, a los insumos y no al producto deseado: una reforma legal amplia que tenga el efecto 9

económico real de mejorar el acceso al crédito. El método de los “insumos” posiblemente ayude a los abogados y consultores, pero no ha hecho mucho para mejorar el acceso al crédito de las microempresas latinoamericanas. Esperemos que el método cambie a medida que avancemos. Por una variedad de razones de índole tecnológico y de mercado, las microempresas de los países industriales han crecido rápidamente. En el caso de América Latina, estas tendencias prometedoras podrán apoyar mejor el crecimiento y la lucha contra la pobreza si están bien financiadas. Está claro que los donantes no podrán satisfacer toda la demanda de financiamiento del sector microempresarial, la cual asciende a cientos de miles de millones de dólares, de manera que se necesita financiamiento privado. El financiamiento privado necesita, a su vez, un marco legal moderno que gobierne las relaciones entre deu-

dores y acreedores, en general, y los préstamos garantizados, en particular. Sólo los gobiernos pueden aprobar leyes, de manera que son los gobiernos latinoamericanos los que deben actuar con convicción para que las microempresas consigan el financiamiento que necesitan. Heywood Fleisig es Director de Investigaciones y Nuria de la Peña es Directora de Operaciones Legales del Center for the Economic Analysis of Law (CEAL), 1201 Pennsylvania Ave. NW, Washington, DC 20004, Tel (202) 646-1787; Email: ceal@ceal.org; http://www.ceal.org. Los planteamientos contenidos en este artículo fueron presentados en el V Foro Interamericano de la Microempresa, celebrado en Río de Janeiro, Brasil, el 11 de septiembre de 2002. Los autores agradecen a Glenn Westley y William Armstrong por sus comentarios.

Informe del Grupo de Trabajo sobre Crisis Financieras Internacionales, octubre 1998 (informe del G22, grupo de trabajo 3).

La evolución de la estructura del capital... (viene de la página 1) una carrera general de las instituciones microfinancieras, o IMF, por volverse más eficientes. Los márgenes de ganancia que fueran tan generosos en Bolivia, son ahora extremadamente estrechos. En este ambiente de mayor competencia, en el que un creciente número de IMF decide subordinarse a la supervisión bancaria y cosechar sus recompensas, el financiamiento de las microfinanzas está cambiando. El aumento de la competencia y la propagación de la supervisión están prácticamente rehaciendo la estructura de capital de la industria. Han surgido tres tendencias principales: una tendencia hacia la elevación del grado de apalancamiento, una intensificación de la práctica de aceptar depósitos del público y un desplazamiento del dinero subvencionado de los donantes hacia el financiamiento comercial. Cada una de estas tres tendencias puede observarse, en marcha, en un grupo de muestra de 29 IMF lati-

noamericanas seguido por MicroRate, que ha realizado unas 117 evaluaciones de 67 compañías desde 1997. Las 29 IMF de la muestra son instituciones cuya pista se ha seguido a través del tiempo, algunas por cinco años. El grupo incluye a algunas de las IMF más admirables de América Latina y por lo tanto sirve de guía de lo que nos depara el destino de las microfinanzas.

Tendencias de la estructura de capital La mayoría de las IMF empieza como organizaciones no gubernamentales (ONG) con una misión social. Desde mediados de 1990, sin embargo, un buen número de IMF se ha “formalizado”, subordinándose a la supervisión bancaria, la que en algunos casos les permite aceptar y manejar depósitos del público. Veinte de las 29 instituciones de la muestra son actualmente instituciones supervisadas. A medida que las IMF han seguido el mismo camino, se produjo un

desplazamiento general hacia estructuras de capital características de las instituciones financieras comerciales. Una de las tendencias clave que observamos es el incremento del apalancamiento financiero, tendencia que se ha vuelto más pronunciada en los últimos años. Las ONG microfinancieras, al no estar supervisadas, tropiezan con muchos problemas para prestarse más que el equivalente de su capital social. Ello restringe obviamente su capacidad de crecimiento. Pero en cuanto las IMF se formalizan, las fuentes comerciales de financiamiento se muestran mucho más dispuestas a prestarles dinero. En 2001, los empréstitos de las 20 IMF supervisadas de la muestra alcanzaban, en promedio, un valor total 4,5 veces superior a su capital social. En cambio, la relación deuda-capital de las nueve IMF no supervisadas era de apenas 1,3. No es de extrañar que exista una correlación entre el nivel de apalancamiento y el tamaño de la cartera. El tamaño Microempresa Informe de Avances diciembre 2002

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La segunda tendencia clave ha sido el incremento constante de la captación de depósitos, privilegio exclusivo de las IMF supervisadas. A este impulso de movilización de depósitos, liderizado por las IMF supervisadas más antiguas, que han ido aumentando paulatinamente sus captaciones, se unieron las IMF recién formalizadas. Cabe destacar que estos depósitos no siempre encajan con la típica imagen del microempresario que posee una cuenta de ahorro minúscula. Los depósitos mantenidos por las IMF suelen más bien provenir de inversionistas institucionales más grandes. En la actualidad, 13 de las 29 IMF de la muestra aceptan depósitos. El valor de estos depósitos ha aumentado constantemente de 54 por ciento de la cartera en 1997, hasta 77% (o $276 millones) en 2001. El ahorro constituye una fuente excelente y barata de fondos, pero movilizarlo también cuesta dinero: 15% a 20% más de gastos de operación de una IMF. Del mismo modo, en 2001, el costo promedio del capital para las IMF que captan depósitos fue casi tres puntos porcentuales menos que para las IMF que no reciben depósitos: 10,3% de los Microempresa Informe de Avances diciembre 2002

Sin embargo, esa modalidad está desapareciendo. La estructura de capital de las microfinanzas se está desplazando de los fondos subvencionados hacia el financiamiento comercial. Para finales de 2001, 10 de las 29 IMF no tenían ningún financiamiento subvencionado

y nueve tenían menos de 5 por ciento. No es de extrañar que las cuatro IMF más rentables de la muestra no tenían ningún financiamiento concesionario y que el dinero subvencionado que poseían otras cinco IMF altamente rentables era mínimo. El patrón típico es que las IMF más impulsadas por el mercado están entre las más rentables. Las subvenciones ayudan a las IMF nuevas a despegar, pero en muchos casos atrasan el crecimiento de las instituciones a las que supuestamente están destinadas a ayudar. Al reducir la necesidad de bajar los costos y maxi-

Compartamos: Cómo la formalización crea nuevas oportunidades de financiamiento 1.60 1.40 1.20 Deuda/Capital Debt / Equity

En algunos casos, existe asimismo una correlación entre el apalancamiento y el tamaño de la cartera y la rentabilidad, como pudimos observar con las IMF peruanas el año pasado. Sin embargo, el apalancamiento no es una garantía de rentabilidad, porque el efecto de moderación de las utilidades que produce un entorno competitivo bien puede pesar más que sus beneficios potenciales como intensificador de las utilidades. Por ejemplo, en 2001, las IMF bolivianas fuertemente apalancadas que operaban en un mercado microfinanciero urbano ferozmente competitivo, fueron menos rentables que Compartamos, de apalancamiento mínimo, pero que operaba en zonas rurales, sin competencia.

gastos de operación contra 13,1%. Esta diferencia de tres puntos probablemente hubiera sido mayor aún si los pasivos por financiamiento se surtieran únicamente del sector privado; muchas IMF que no captan depósitos todavía reciben fondos subvencionados por donantes a tasas inferiores al mercado.

1.00 0.80 0.60 0.40 0.20 1997

1998

1999

2000

2001

Fuente: Datos de Microrate.

La importancia de los depósitos para las IMF 60% 50% Depósitos/Activos Deposits / Assets

medio de la cartera de las IMF supervisadas de la muestra era más del triple del de sus pares no supervisadas: $22,4 millones contra solamente $6,6 millones. La IMF mexicana Compartamos, prácticamente no tenía deuda hasta que se formalizó en 2001, cuando su relación deuda-capital saltó a 1,6 y su cartera creció a más del doble, de $10 millones a $25 millones.

40% 30% 20% 10% 0% 1997

1998

1999

2000

2001

Fuente: Datos de Microrate para Caja los Andes, FIE, Financiera Calpia, Financiera Visión, CMAC Trujillo, CMAC Arequipa, CMAC Sullana, CMAC Ica.


mizar la eficiencia, las subvenciones se convierten rápidamente en una desventaja. Claro que no se puede culpar a las IMF por aceptar un regalo, aunque algunas de ellas han aprendido a rechazar las ofertas de los organismos de asistencia demasiado insistentes. Hay una larga lista de organismos donantes que causan daño, aunque a menudo con las mejores intenciones. Entre ellos se destacan, por su magnitud, los programas microfinancieros de la Comunidad Europea y de España. El sector microfinanciero se beneficiaría muchísimo si los donantes en general, y estos dos en particular, reconsideraran la forma de apoyar a las IMF. Una de las consecuencias del financiamiento subvencionado es que muchas IMF continúan financiando sus operaciones con deuda a largo plazo. A menudo, los empréstitos se obtienen a una tasa comercial, a pesar de que se financian con fondos de desarrollo de segundo piso: es decir, fondos que actúan como mecanismos mayoristas para canalizar financiamiento hacia las instituciones microfinancieras. Entre los fondos de segundo piso figuran los de COFIDE de Perú, IFI de Colombia y NAFIBO de Bolivia. Estas fuentes de financiamiento de segundo piso son, por lo general, financiadas por instituciones internacionales de desarrollo (como el BID o la CAF). A medida que las IMF van dejando atrás estas fuentes semioficiales de financiamiento, probablemente se acortará el plazo de sus pasivos, ajustándose mejor a sus activos, que consisten principalmente de préstamos a corto plazo. Las IMF que empiecen a recibir más financiamiento comercial externo, sin embargo, estarán más expuestas al riesgo cambiario. En vista de que sus préstamos microempresariales son por lo general en moneda nacional, cualquier devaluación substancial de la misma, podría hacer que la IMF sea incapaz de pagar su propia deuda. El manejo eficiente de este riesgo es algo que a menudo escapa a las IMF. El problema no ha recibido la atención que merece, en parte porque dos de los mercados microfinancieros más activos de América Latina, Bolivia y Ecuador, están dolarizados.

Las IMF han adoptado varios métodos de gestión del riesgo cambiario en diferentes países. En Colombia, por ejemplo, las IMF y los bancos tienen un acuerdo de préstamo-divisas, en virtud del cual las IMF depositan sus fondos denominados en dólares y luego, utilizando el depósito como garantía, obtienen un préstamo bancario en moneda nacional, transfiriendo así el riesgo cambiario a los bancos. En Nicaragua, las obligaciones en moneda extranjera de las IMF solían ser préstamos fuertemente subvencionados de los donantes. Estos préstamos gozaban de una protección implícita contra el riesgo cambiario, ya que los donantes probablemente asumirían cualquier pérdida causada por una devaluación grave. En los últimos años, sin embargo, las IMF nicaragüenses han comenzado a obtener crédito comercial. Por ejemplo, el porcentaje de pasivos por financiamiento subvencionados de Finde disminuyó de 59% en 1998 a 14% en 2001. Actualmente, las IMF nicaragüenses utilizan un sistema de corrección monetaria que transfiere el riesgo cambiario a los clientes, a través de la tasa de interés de los préstamos. Sin embargo, este sistema, operado por el Banco Central y utilizado por todo el sector financiero, sólo funciona en el caso de pequeñas devaluaciones. En circunstancias extremas, como las reinantes en México en 1995 o actualmente en Argentina, el sistema dejaría de funcionar. La falta de conocimientos de las IMF en materia de riesgo cambiario sigue siendo, sin embargo, algo común. Las instituciones de desarrollo conocedoras del mercado, como la Corporación Financiera Internacional, harían mucho mejor en dirigir su creatividad hacia el problema del riesgo cambiario en vez de continuar su práctica relativamente ineficaz de financiar a las IMF directamente. El riesgo cambiario no hará más que aumentar conforme las IMF van creciendo y obteniendo financiamiento externo para sostener su crecimiento. En efecto, en los últimos años se han creado nuevas vías para encauzar la inversión extranjera hacia los mercados microfinancieros latinoamericanos, desde la emisión de bonos por algunas IMF, hasta el establecimiento de fondos de inversión dedicados a las microfinan-

zas. Hasta ahora, al menos cuatro IMF latinoamericanas han conseguido financiamiento mediante la emisión de bonos. BancoSol fue el primero, con una emisión de $5 millones en 1996. Desde entonces, FinAmérica de Colombia introdujo una emisión de $5 millones en bonos obligatorios convertibles. En 2002, Compartamos patrocinó una emisión de $15 millones en dos partes. Y Mibanco de Perú estaba preparando una emisión de bonos cuando este artículo entró en prensa. También hubo un ligero pero significativo movimiento hacia la creación de

Cómo manejan el riesgo cambiario las afiliadas colombianas de WWB A pesar de que muchas IMF colombianas se han alejado prudentemente de los empréstitos denominados en moneda extranjera, algunas han tomado otro camino. Las afiliadas colombianas de la organización Women’s World Banking (WWB), que sí sacan préstamos denominados en dólares para financiar sus operaciones, son un ejemplo de las IMF que han adoptado un mecanismo de enfrentamiento sencillo y eficaz. La IMF deposita su préstamo denominado en dólares en un banco y luego utiliza ese depósito como garantía para obtener un préstamo bancario en moneda nacional. En algunos países, el mismo banco puede recibir el depósito en dólares y conceder el préstamo en moneda nacional. En otros, incluida Colombia, se necesita el afiliado de un banco extranjero para el depósito en dólares, mientras que un banco local otorga el préstamo en moneda nacional. En ambos casos, el riesgo cambiario se transfiere de la IMF al banco, que por ser una institución más grande, puede absorber mejor el riesgo y ofrecer el préstamo en moneda local a la IMF a un costo razonable. Mientras tanto, dichas transacciones también sirven para ayudar a las IMF a superar uno de sus principales desafíos: establecer relaciones con el sector financiero local. Microempresa Informe de Avances diciembre 2002

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un mercado de capital para las microfinanzas. En 1998, Dexia Banque Internationale à Luxembourg (DexiaBIL) creó un fondo que ahora se llama el Fondo Dexia y pertenece a Dexia Asset Management. En 1999, un grupo de organizaciones de desarrollo fundó otro fondo, llamado LA-CIF, para proveer préstamos comerciales a las IMF latinoamericanas. Las inversiones de Dexia y LA-CIF son puramente comerciales. La aparición de fondos como Dexia y LA-CIF refleja el reconocimiento de los inversionistas de la oportunidad financiera que ofrecen las microfinanzas. Si bien las tasas que aplican estos fondos son relativamente altas y sus préstamos son a corto plazo, han logrado competir con el financiamiento subvencionado de los donantes porque conocen a sus clientes y reaccionan rápidamente cuando la necesidad de financiamiento se hace sentir. El Fondo Dexia posee $16,5 millones en activos y espera atraer hasta $25 millones para finales de 2002. Al exigir una inversión mínima de sólo $10.000, el fondo está atrayendo a muchos inversionistas. Su rendimiento fue de 7,8% en 2000 y de 6,8% en 2001. Al 30 de septiembre de 2002, los activos de LACIF alcanzaban a $11,6 millones, con otros $7 millones de financiamiento

comprometido por los inversionistas. El rendimiento fue de 9% en 2000 y de 10,7% en 2001.

Reestructuración impulsada por la competencia

incluidos los depósitos y la emisión nacional e internacional de bonos. Cada vez son más las IMF que ven una ventaja en reestructurar su balance general de acuerdo a lo expresado anteriormente. Es una buena señal para el sector.

No sería ninguna exageración decir que la competencia está transformando las microfinanzas en América Latina. En las zonas urbanas de Bolivia, la competencia ha sido el factor más importante en la reducción del rendimiento de cartera y de las ganancias. Pero al mismo tiempo, las autoridades supervisoras bolivianas han permitido que las IMF supervisadas capten depósitos, creando así más oportunidades de crecimiento, a pesar de la disminución del rendimiento.

Todd Farrington es Gerente Regional para América Latina de MicroRate, una calificadora independiente especializada en microfinanzas que ha evaluado a 67 IMF latinoamericanas y actualmente está siguiendo a 30 semestralmente (www.microrate.com). Se le puede escribir a todd@microrate.com. Julie Abrams es consultora independiente, especializada en microfinanzas. Se le puede escribir a jabrams@prodigy.net.

La presión es un hecho. A medida que la industria microfinanciera crece y madura, y los clientes se vuelven más sofisticados y exigentes, las IMF tendrán que lidiar con la competencia en su lucha por ganarse una parte más grande del mercado, junto con una calidad y rentabilidad elevadas de la cartera.

En números futuros

La única forma en que las IMF pueden competir en un mercado más maduro y seguir adaptándose a las necesidades de sus clientes, es desplazándose de las fuentes de financiamiento subvencionado hacia el financiamiento comercial,

Microleasing: ¿Mito o realidad? ¿Puede funcionar el modelo de clusters en el caso de las microempresas?

8 Banco Interamericano de Desarrollo

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Microempresa Informe de Avances Editor: Tor F. Jansson Otros colaboradores: Benjamin Kahn, María Fé de los Heros

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microempresa: informe de avances: volumen 5 : nº 2: diciembre, 2002