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J. Serena Leal

velocidad de flujo y no cambios absolutos del volumen de flujo2. Este aspecto no reviste mayor importancia, dado que las determinaciones de la RVC o la eficacia de autorregulación se basan en los principios de estímulo-respuesta y, por tanto, los valores absolutos no son tan importantes como los cambios relativos a corto plazo, siendo más importantes la fiabilidad y la reproducibilidad de la técnica en la detección y cuantificación de dichos cambios. Este último aspecto y la posibilidad de repetir la técnica cuantas veces sea necesario hacen del DTC una herramienta muy apropiada, tanto en la investigación como en la práctica clínica.

Reactividad vasomotora cerebral y métodos de medición El CO2 y la ACZ son unos potentes vasodilatadores de la vasculatura cerebral. Un efecto que, tal como se ha comentado, ejercen fundamentalmente en la zona de las arteriolas y los esfínteres precapilares. Las arterias cerebrales basales prácticamente no se ven afectadas y, por tanto, la velocidad medida mediante DTC se corresponde de forma muy aproximada con el FSC. Ello hace del DTC una alternativa excelente a técnicas más complejas y costosas como la tomografía por emisión de positrones (PET) con radiotrazadores marcados con 15O, la tomografía computarizada por emisión de fotón simple (SPECT) con 99Tc, 133Xe o 123I, el aclaramiento de 133Xe, la tomografía computarizada (TC) con Xe estable o la resonancia magnética que permiten evaluar el FSC regional de forma cuantitativa. De hecho, el DTC ha sido validado con estas técnicas y se han obtenido resultados similares en la medición de la RVC. La medición de la RVC nos aporta información respecto a la capacidad com-

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pensatoria de la vasculatura cerebral, siendo particularmente útil en la evaluación de la repercusión hemodinámica de la estenosis carotídea5. El hallazgo de un valor de RVC por debajo de la normalidad indica fracaso de la circulación colateral, pérdida de la autorregulación del FSC e incremento del riesgo de sufrir un ictus isquémico ipsolateral5,6 (fig. 2). El estudio de la RVC se ha aplicado también en otros contextos, como el infarto cerebral en fase aguda7, subtipos de ictus8 o en el estudio hemodinámico en pacientes con traumatismo craneal grave y otras situaciones en las que la presión intracraneal (PIC) se encuentra elevada o es inestable. Es importante recordar que en situaciones de elevación de la PIC no podemos utilizar ACZ o CO2 por el riesgo de disminuir la PPC, por lo que debemos utilizar un descenso de CO2 para determinar la situación de RVC. Existen diverso métodos, con diverso grado de complejidad y fiabilidad, para valorar la RVC en la clínica diaria mediante DTC. El más aceptado, pero no el más simple, es el test de RVC con CO2 inhalado. Además del equipo DTC, requiere de un capnógrafo que nos permita medir la concentración espiratoria final de CO2 (endtidal CO2 o ETpCO2). El método más habitual utiliza la inhalación de CO2 al 5% (carbógeno, mezcla de 95% de oxígeno y 5% de CO2), dado que concentraciones mayores suelen ser mal toleradas. Tal como muestra la figura 3, existe una excelente correlación entre el incremento en la ETpCO2 y el incremento de velocidad media, lo que permite expresar la RVC como el cociente entre el incremento en la velocidad media obtenido a nivel de la ACM respecto al incremento en la ETpCO2 respirando aire ambiente y carbógeno. Los valores normales en nuestra población (2% para los hombres y 2,5% para las mujeres) fueron publicados recientemente, así como la descripción detallada de la metodología a seguir (fig. 4)9.

Numero 8 de la Revista de Enfermedades Cerebrovasculares  

Revista del GEECVSEN

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