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VICEPRESIDENCIA

Número 2. Julio del 2012


VICEPRESIDENCIA Julio 2012 / Nº2

Sumario

página 3 página 9

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Los 20 años del comienzo

Editorial: Sobre eufemismos

Opinión: De ‘hashtags’ y corralitos poéticos

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Análisis: La integración de los discapacitados en la universidad

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Barcelona abraza las religiones sin templo

Ser de lejanías

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Reportaje fotográfico: Mineros

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La revolución continúa

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Entrevista: Miguel Noguera

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De ídolos, imagen y Olimpiadas

Protégelos otra vez, Sam página 22 Panteón: Yasir Arafat España página 30

Fotografía de portada: correspondiente al fotorreportaje ‘Mineros’ / César Górriz y Arianna Giménez (Groundpress)

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“Al perro que tiene dinero se le llama Señor Perro” - Proverbio árabe


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ótems y tabús eran los pilares básicos alrededor de los cuales se sustentaban las sociedades primitivas. En relación a estos dos elementos religiosos se establecía el orden y la estabilidad social gracias a distintos sistemas de ritos. Situándonos ya en las sociedades contemporáneas ha emergido hasta lo ridículo la figura del eufemismo; el nuevo tótem de la comunicación política y de los que la veneran. Los políticos deben de estar muy seguros de que nada les ocurre después de muchos discursos vacíos, llenos de eufemismos, en un intento -como diría Álex Grijelmo- de seducir con la palabra. Pero cuando algo tan bello como seducir significa mentir, engañar, tergiversar; y cuando algo tan hermoso como la ‘palabra’ es poco más que falsedad o falacia, alguien debería llamarles irresponsables, sinvergüenzas, manipuladores, ineptos, por no entrar en una enumeración de insultos de mayor contundencia, ¡sin tabús! “En España no hay crisis”, dijo Zapatero en 2008, existe una “desaceleración” o una “desaceleración acelerada de la economía”, o si se prefiere, un “período de dificultades objetivas”. Hoy en día hay crisis. De verdad. Hay más de cuatro millones y medio de desempleados, un término eufemístico más para todos aquellos parados que la sufren. Pero para datos objetivos, “la reducción de la deuda”. O “recorte” para todos los ciudadanos de a pie. Educación, Sanidad o investigación -pilares fundamentales del Estado del Bienestar- están sufriendo el ‘tijeretazo’, aquí en Cataluña, además, a dos bandas. Lo absurdo en lo eufemístico de nuestros políticos ha llegado a su punto álgido con el reciente “rescate”, perdón, con la “asistencia financiera” del Eurogrupo, tal y como lo definió Luis De Guindos, ministro de Economía. ¿Y qué es asistir? Desde luego, lo que no es para

nada es proveer de capital a los bancos cada vez que lo necesiten, lo hayan hecho lo mal que lo hayan hecho. Eso no es “asistencia financiera”; es estar entregados a ellos. Dicen que lo que hay que reducir es nuestra “deuda soberana”, cuando en realidad no es nuestra, en tanto que no es soberana: el pueblo no es el que debe, sino las élites que han vivido de la especulación. Dicho de otra manera, de enriquecerse a costa de joder la vida a los demás. Porque, admitámoslo, nos están jodiendo. ¿O acaso este término es tabú? De eufemismos, los periodistas también sabemos un rato. “Cada vez que un periodista dice ‘fiesta de la democracia’ se destruye un ‘marco incomparable’“(@SrMorix). Así nos referimos a las elecciones, retroalimentando el vacío argot político pese a los cada vez más elevados porcentajes de abstención. La política pierde legitimidad y nosotros compartimos este rumbo cada vez que contribuimos y difundimos su jerga. No nos quejemos: responsabilidad personal de aquél que ejerce. Si esto es desilusionante, aún lo es más buscar un hueco en el mundo laboral. La desesperación te lleva a ofertas de ‘Atención al cliente con dotes comunicativas’, cuando en realidad se busca agentes comerciales puerta a puerta; o aún más directo, cuando piden periodistas o generadores de contenidos y resulta que quieren, simplemente, a un becario que actualice las redes sociales. Todavía menos que un Community Manager. Con este mar de confusión eufemística, digámoslo, de mentira política y empresarial, quieren resucitar al Estado del Bienestar del coma profundo en el que ha entrado después de cinco años de “crisis”. Si realmente quieren que despierte, que empiecen llamando ‘error’ a lo que es un error y ‘eufemismo’ a lo que es un eufemismo.

Editorial Vicepresidencia. Julio del 2012 Vicepresidentes:

Imanol Crespo Martínez, Sergi Falcó Martínez, Laura Latre Laviña, Elena Macián Masip, Pablo Muñoz, Estefania Ruiz Valenzuela

Colaboradores:

Arianna Giménez, César Górriz, LeunamTH (pseudónimo), Fran Ramírez, Mariano Martínez, Robba Saldaña Cázares, Ana María Caballero, Montse Ros

Contacto: revistavicepresidencia@gmail.com www.revistavicepresidencia.com Depósito legal: B-10.978-2012 Impreso: Tallers Gràfics de Rúbrica Editorial “La gracia me llegó en forma de gato” - William Burroughs

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Los 20 años del comienzo

La masacre de Srebrenica, la culminación macabra de la última guerra de los Balcanes

Fotografías de Laura Latre Laviña y texto de Elena Macián Masip

1 1. Ataúdes amortajados siguiendo el rito islámico yacen en la morgue en la localidad de Potočari.

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n la estructura del puente que cruza el río Drina en Višegrad hay encerrados dos bebés mellizos entre los ladrillos. Sus nombres son Stoja y Ostoja, y significan, respectivamente, soporte y perpetuidad. Se les emparedó en los dos pilares centrales del puente para evitar que el hada del río Drina destruyera el puente noche tras noche. Ésta es una de las leyendas que explica el escritor Ivo Andrić en Un puente sobre el Drina, un clásico publicado en 1945 que recorre la historia de los Balcanes. El primer capítulo describe con detalle el puente de piedra de la localidad bosnia de Višegrad, situada hoy en día en la República Sprska, la República serbia de Bosnia. Las leyendas que se pierden en su descripción van desgranando los rasgos del puente, rasgos que poco a poco se perciben aplicables a la historia de la región. La perpetuidad es uno de ellos, y también lo es el miedo, representado por

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Los Balcanes han sido un lugar especialmente castigado por su situación estratégica como territorio de paso

el Árabe negro que atemoriza a los niños. El Árabe habita en una gran estancia a la que se accede por una ranura situada en el pilar central del puente, y cualquiera que lo vea morirá poco después. Andrić nació en el municipio de Dolac na Lašvi (Travnik), perteneciente hoy a Bosnia y Herzegovina. Hasta 1878, el territorio bosnio formaba parte del Imperio Otomano. A Andrić se le conoce, sin embargo, como un escritor yugoslavo. Este baile de fechas y dominios no nos resulta ajeno. Se trata de algo habitual en Europa: las guerras -y su consiguiente movimiento de fronteras- han sido una constante en la historia del viejo continente, y los Balcanes han sido un lugar especialmente castigado por su situación estratégica como territorio de paso entre la parte oriental y la occidental. Los Balcanes pertenecieron al Imperio Romano y al Bizantino, y fueron eslavizados en el siglo VII. Bosnia y Herzegovina gozó de


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2 2. Los cuerpos de 775 víctimas identificadas son cargados en brazos, uno a uno, desde la morgue hasta el cementerio de Potočari. Página posterior: 3. El cementerio de Potočari alberga actualmente los restos de 5.837 víctimas. 4. Grabados en mármol y dispuestos en círculo, los 8.423 nombres de las víctimas. 5. Clérigo islámico ayuda a los familiares a llevar los féretros hasta las tumbas recién excavadas. 6. El llanto de las madres de Srebrenica. Muchas de las mujeres de la región han perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

una breve independencia de casi un siglo con la formación del Reino de Bosnia, independencia que se truncó con la llegada de los turcos en 1463. Esta maraña de datos históricos es clave para comprender la diversidad religiosa de este territorio, la diferencia que sobresale, junto al nacionalismo y la crisis económica, al buscar las razones del conflicto. Los Balcanes recibieron la influencia católica por el lado de Italia y la ortodoxa por el lado de Grecia, mientras que la llegada de los turcos trajo consigo la religión musulmana. Los turcos permanecerían en territorio bosnio algo más de cuatrocientos años. Un puente sobre el río En la simbología literaria tradicional, un puente representa un nexo entre dos orillas, entre dos extremos. Esta metáfora, excesivamente utilizada y manida, adquiere connotaciones nuevas en el imaginario balcánico. Andrić convierte el de Višegrad en el punto en el que colisionan Cristianismo e Islam. Pero el de Andrić no es el único puente con historia en Bosnia y Herzegovina. Tristemente conocido es también el de Mostar sobre el río Neretva, uno de los símbolos de la última guerra balcánica. El ejército croata de Bosnia lo hizo es-

tallar en pedazos en noviembre de 1993. Hasta su reconstrucción, tras el conflicto, fue sustituido por un sencillo y frágil puente atirantado, hecho de cables. Fue otro puente el que se erigió como escenario del atentado contra el archiduque Francisco Fernando de Austria. El crimen, cometido por el nacionalista

Tamara Djermanovic: “Quieren crear un estado para sentirse más fuertes

serbo-bosnio Gavrilo Prinzip, tuvo lugar cerca del puente Latino de Sarajevo, que sería posteriormente conocido como puente Prinzip. Este atentado, manifiesto de la tensión nacionalista existente en los pueblos balcánicos contra las sucesivas invasiones de su territorio, marcaría el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Su final, en 1918, concluiría para los eslavos del sur con la formación del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que pasaría a llamarse Yugoslavia en 1929. Una unión que, sin embargo, resultó ser poco afortunada. Tamara Djermanovic, directora del Seminario de Estudios Eslavos en la Universitat Pompeu Fabra, pone de manifiesto el porqué de la formación de Yugoslavia: “Cuando los eslavos se querían unir en Yugoslavia no fue porque se amaran locamente, sino porque, cuando se desintegra el Imperio Austrohúngaro, quieren crear un Estado para sentirse más fuertes”. Esta creación no consiguió disolver las diferencias en un territorio que, pese a estar artificialmente unificado, estaba formado por identidades nacionales muy distintas. La religión es la diferencia que sobresale cuando buscamos los nudos del conflicto. Sin embargo, tanto Tamara Djermanovic como Francesc Veiga, autor de La Trampa Balcánica y otros libros sobre los Balcanes, insisten en una posición más cercana a la laicidad antes de que comenzara la guerra. “La religión actúa como reforzadora de los valores culturales o incluso ayudando a la conservación de los conocimientos específicos de una comunidad”, afirma Veiga. Este papel de la religión serviría como excusa para reafirmar las distintas identidades: “Cuando

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empieza la guerra, de repente uno decía: ‘yo soy serbio’; otro, ‘pues yo soy croata’; yo soy musulmán’. La gente, para reivindicar su tradición espiritual, empieza a ir a la iglesia, la ortodoxa, la católica o la musulmana. Pero yo creo que no se puede decir que fuera una guerra religiosa porque a lo largo de la segunda mitad del siglo XX fue un país básicamente laico”, recuerda Djermanovic. Para ella, el verdadero desencadenante de la guerra fue una crisis económica que, pese a haber mejorado levemente en el año y medio anterior al estallido del conflicto, constituyó una grieta en la que pudo introducirse el fundamentalismo balcánico: “Cuando hay una crisis económica es mucho mas fácil meter cualquier ideología en la cabeza de la gente, y eso es lo que pasó en Yugoslavia”, afirma. Potočari

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Andrić escribe sobre el puente de Višegrad que “entre la vida de los habitantes de la ciudad y el puente existe un lazo íntimo y secular”, y que “sus destinos están tan entretejidos que es imposible imaginarlos ni explicarlos separados”. Sin embargo, en Srebrenica no hubo nunca ningún puente. El memorial de Potočari está situado a pie de la carretera que une el pueblo con Bratunać, localidad también cercana a la frontera serbia. La carretera se antoja como una explanada desierta donde la necrópolis recuerda a los vehículos que pasan por su lado los más de 8.000 musulmanes bosnios asesinados en 1995. Es habitual encontrar en Bosnia y Herzegovina tumbas a pie de carretera. Estos pequeños cementerios, formados por dos, tres o cuatro tumbas son una constante; pero el de Potočari no tiene la humildad de esos cementerios: se erige como un monumento turbador que hace palpable la masacre. Fue precisamente en Potočari, una pequeña localidad del municipio de Srebrenica, donde se produjo la masacre. Las tropas serbias aseguraron a los refugiados en el lugar, que había sido declarado área segura por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que los trasladaban a unos campos donde estarían a salvo. Organizaron dos columnas, en las que fueron separando a mujeres y niños de los varones. Los hombres fueron trasladados a enclaves tales como Bratunać y Kravica, donde fueron ejecutados. Cada 11 de julio, el silencio ligeramente perturbado por los vehículos es sustituido por los rezos y las oraciones, que se suceden durante todo el día. Todo Srebrenica acude a Potočari para la ceremonia y le reza a las tumbas, a las nuevas y a las viejas. Las nuevas son de color verde: debe pasar un año entero antes de que se cambien por las blancas, las definitivas. Cada año hay nuevos entierros, ya que se siguen identificando los cadáveres exhumados de las fosas comunes. Las imágenes de estas páginas son testigo del XV aniversario de la masacre.


VICEPRESIDENCIA Julio 2012 / Nº2 La ceremonia conmemora, año tras año, lo que el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) juzgó como genocidio en el 2004. La sentencia fue posteriormente ratificada por el Tribunal de La Haya y el general Krstic fue condenado a 46 años de prisión. Más adelante, también sería acusado de genocidio Radovan Karadžić, como el responsable intelectual de la masacre. Karadžić fue detenido en el año 2008 y condenado por el TPIY. Ratko Mladić, jede del Estado Mayor del Ejército de la República Srprska durante la guerra, fue detenido este mismo año. Tras ser aplazado en dos ocasiones, el juicio se reanudó el día 9 de julio. Al cierre de esta edición, todavía no se conocía la sentencia.

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Política y justicia Del mismo modo que sucede con el Holocausto, en el caso de la masacre de Srebrenica no faltan los negacionistas. Edward S. Herman y Philip Corwin publicaron el libro The Srebrenica Massacre: Evidence, Context, Politics (La masacre de Srebrenica: pruebas, contexto y política), en el que argumentan que el número de muertes está exagerado y no se corresponde en realidad con el número de ejecuciones, sino con la suma del total de muertos y de desaparecidos en el municipio durante la guerra. Incluso afirman que el número de víctimas de etnia serbia equivale al de musulmanas, haciendo referencia a los actos supuestamente cometidos por el militar bosnio Naser Orić. Sin embargo, El TPIY ya juzgó a Orić en su día. Le condenó a dos años de prisión por crímenes de guerra y lo absolvió de las acusaciones de limpieza étnica. La televisión también jugó un papel importante en esta corriente negacionista, pero, en este caso, durante la guerra. “Si alguien se limitaba a mirar esto [la televisión estatal serbia] pensaría que los serbios han sido las víctimas en todas las guerras y también en ésta, y que no se ha hecho nada malo, y que no ha existido Srebrenica. Y esto es muy grave”, afirma Djermanovic, nacida en Belgrado en 1965. Bosnia y Herzegovina representaba la Yugoslavia multiétnica, y por ello quisieron dividirla. Djermanovic confía en la teoría de Francesc Veiga: “Los dos nacionalismos, Milošević en Serbia y Tuđman en Croacia, en un momento se ponen de acuerdo para dividir Bosnia, como para repartir el pastel”. Pese a la existencia de minorías religiosas tanto en Serbia como en Croacia, en Bosnia y Herzegovina la multietnicidad era el rasgo más marcado. Las cuatro comunidades religiosas –la ortodoxa, la católica, la musulmana y, en menor medida, la judía- convivían y se mezclaban tanto en pueblos como en familias. “Rota Yugoslavia, no podía existir, porque Bosnia era Yugoslavia en pequeño”, afirma Djermanovic. Al menos en cierta medida, el plan

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11 Página anterior: 7. Hoy en día todavía se busca a 1.500 desaparecidos. 8. Jóvenes despiden a sus muertos en el 15 Aniversario de la matanza. 9. Un hombre toca una de las tumbas marcadas por monolitos de mármol blanco. 10. Equipos de la policía de la misión europea (EUFOR) velan por la seguridad de la conmemoración. 11.“Las víctimas de la masacre de Srebrenica no deben ser olvidadas para evitar que hechos semejantes se repitan en el futuro” (Imán Mustafa Cerić)

tuvo éxito. Al finalizar la guerra en 1995, los tratados de Dayton dividieron Bosnia y Herzegovina en dos entidades autónomas: la Federación de Bosnia y Herzegovina, integrada mayoritariamente por población croata y musulmana; y la República Srpska, habitada por población de etnia serbia. Según Djermanovic, la población bosnia está más polarizada ahora que antes de la guerra, y aquel espíritu multiétnico permanece únicamente en Sarajevo. “Lo más irreal es creer que en Bosnia hubiera podido pasar lo que pasó, porque incluso la gente era muy ingenua, no estaba preparada. El drama es que fue suficiente un Mladić, un Karadžić y tal vez un tercer loco para que se produjera una Srebrenica”, concluye. Las huellas Este año se cumplieron veinte del inicio de la guerra. En la actualidad, y pese a que, tal y como demuestran ceremonias como la que se produce cada año en Potočari, la tragedia permanezca fresca en el imaginario colectivo, las relaciones internacionales entre Bosnia y Herzegovina y sus países vecinos están más o menos normalizadas. “Se intentan mantener sobre todo externamente en un tono amable”, afirma Djermanovic. Aunque más dividido, el multietni-

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“Lo más irreal es creer que en Bosnia hubiera podido pasar lo que pasó, porque incluso la gente era muy ingenua, no estaba preparada. El drama es que fue suficiente un Mladic, un Karadzic y tal vez un tercer loco para que se produjera una Srebrenica”

cismo en Bosnia y Herzegovina permanece. Sin embargo, según Tamara Djermanovic no existe solidaridad entre los serbios de Bosnia y Serbia: “La gente piensa que los serbios de Bosnia son serbios de Bosnia, no les interesan, ni siquiera nunca hubo una solidaridad a nivel ciudadano. […] Incluso te diría que un serbio de Serbia mira con cierto complejo de superioridad a los serbios de Bosnia, como si fueran serbios de un grado inferior”. Según la profesora, la supuesta unión solidaria con los serbios de Bosnia es más un mecanismo de los nacionalistas para ganar votos. En mayo de este año, en Serbia fue elegido presidente Tomislav ‘Tomo’ Nikolić, presidente del Partido Progresista Serbio. Nikolić militó anteriormente en las filas del Partido Radical Serbio de Šešelj, también procesado por crímenes contra la humanidad por el TPIY. “Creo que esto es un retroceso nada deseable de Serbia. Además, proyectan una imagen de Serbia que ya se quiere ver desde fuera”, opina Djermanovic. El pasado mes de junio, Nikolić negó que los crímenes cometidos durante la guerra de Bosnia fueran genocidio, y los calificó únicamente de crímenes de guerra, algo que ha levantado ampollas en la comunidad internacional y, muy especialmente, en las asociaciones de víctimas bosnias.


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AnAlisis La integración de discapacitados en la Universidad

De ‘hashtags’ y corralitos poéticos

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ada año se matriculan más de mil estudiantes con alguna discapacidad en las universidades catalanas y los centros educativos deben tener organismos dentro del campus para su integración. ¿Consiguen sus objetivos? Si tenemos en cuenta los datos que UNIDISCAT (Universitat i Discapacitat a Catalunya) ha publicado, en el último curso se multiplicó por ocho el número de estudiantes con discapacidad matriculados. La universidad que cuenta con el mayor número es la UB (Universitat de Barcelona), seguida de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona). En cambio, por extraño que parezca, las universidades privadas cuentan con muy pocos alumnos con minusvalía, universidades como la Abat Oliba o la de Vic no tienen ninguno. Las causas pueden ser diversas: económicas, de proximidad, de acceso, etc. Parece que el Estado no obliga a todas las universidades por igual a promocionar la integración de personas discapacitadas, puesto que, por lo que reflejan los números, las universidades privadas no dan facilidades ni crean organismos para la ayuda a gente con minusvalías. Los campus deben ser accesibles a todos los niveles, no solo rampas, ascensores o marcadores sino también a nivel de asesoramiento personal, contacto con los profesores o sistemas de evaluación. Las opciones que hay para conseguir la plena integración se encuentran dentro del plan UNIDISCAT: el programa Fem via de la UB, el PIUNE (UAB) o el Programa d’atenció a les discapacitats de la UPC. Todas estas opciones intentan la integración completa de estudiantes con alguna discapacidad en la Universidad a través de un asesoramiento personal y un protocolo de actuación y respuesta, pero ¿es suficiente? Las versiones oficiales de las instituciones dicen que sí, aunque los alumnos apuntan algunos aspectos que flojean en cuanto a integración. Aunque según fuentes oficiales todas las universidades, por ley, tienen la obligación de tener un servicio de estudiantes con discapacidad para valorar los despachos de profesores, auditorios y otros lugares donde se haga vida universitaria, estos no siempre son eficaces al 100%. El mayor problema con el que se encuentran los estudiantes es el trato de los profesores. Al personal de la Universidad no se le ha formado para atender las necesidades de estos alumnos, y es por eso que hace falta una clara mejora en este aspecto en el camino hacia la integración completa. Los profesores no se

plantean lo que es educar a alguien con alguna minusvalía hasta que se lo encuentran de cara. Obviamente no ponen impedimentos, pero tampoco aúnan esfuerzos para que mejore la situación. Aunque de forma lenta se van realizando reformas de infraestructuras como rampas, ascensores adaptados y demás, los accesos a los autobuses o a las aceras son aún algunos de los obstáculos que encuentran los estudiantes con silla de ruedas. A los alumnos ciegos, aún les es muy difícil caminar por el campus sin acompañamiento debido a la magnitud de los recintos, la cantidad de pasillos y aulas sin identificar en Braille. La mejor valoración respecto a la integración en las universidades se la llevan los compañeros de clase. Todo son elogios para los estudiantes que conviven día a día con el alumno discapacitado. El resto de estudiantes son el apoyo moral para todo aquel universitario con algún tipo de dificultad. Todo aquél que ha estudiado en una universidad resalta el compañerismo y la buena predisposición a ayudar en lo que haga falta al afectado. Otra razón que les mueve para seguir adelante es estudiar para poder dar a niños con sus mismas condiciones lo que ellos no encontraron: comprensión y educación especial, ya que aunque en la universidad se aplican reformas y se dan ayudas, en los colegios infantiles falta mucha especialización y educación en cuanto a los profesores y compañeros, y al niño con discapacidad en sí que no entiende por qué es diferente. Saben que deben ser desinhibidos para salir adelante en esta sociedad que cada día parece más una lucha por un trozo de pan y no una cultura de solidaridad, trabajo y esfuerzo. Las versiones que escuchas de un bando y de otro son dispares, pero seguramente hay que quedarse con la de los propios afectados, ya que son los que sufren diariamente los obstáculos de infraestructuras o la incompetencia de algunas personas. El problema no surge en la etapa universitaria sino en todo el sistema educativo que hay detrás. Luchar por la integración no sirve de nada si sólo se dedican 5 años por alumno y se focaliza sólo en las personas discapacitadas y no en el conjunto de la sociedad, es necesaria una inversión a nivel global en medios, infraestructuras y educación, es necesaria la comprensión. Por Montse Ros Periodista

uando uno se acerca a los espacios naturales del corralito poético, no puede hacer más que jugar al vouyerismo, basculando la mirada entre la atención al puro circo y las especies que buscan un cierto equilibrio ecopoético. Para encontrar un buen grupo de avispados buscavidas poéticos en la Hispania solo hay que levantar el tapiz y el tropel de #poetasdeultimageneración no deja espacio para una vivencia más sosegada, más ecológica: sí, #soyfandejorgeriechmann que, a la vista de este presente, no es mala etiqueta. Juguemos a esto de las etiquetas. Becario pobre pero ilusionado recupera las viejas –o no tanto– etiquetas poéticas que, hoy en día, a pesar del tuneo modernillo, todavía resisten, y alrededor de las que se ha creado toda una jerarquía donde lo superficial gana a lo fundamental. Las etiquetas, solo algunas, para no estresar al becario: #poesíadelaexperiencia, #poesíadelsilencio, no olvidemos los embates de la #poesíadelaconciencia. Todo muy encajonado, no nos vayamos a liar. Pero la evolución de poetas como Riechmann (sí, #soyfandejorgeriechmann), que fue de la metafísica a la barricada, dan una patada a todo este teatro de sombras chinas. Actualmente, las etiquetas están inmersas en un proceso de tuneado, y este tuneo ha tenido un efecto de vaciamiento de contenidos y calidad literaria. Para ser un novísimo del siglo XXI lo mejor es tener a dos mil revoluciones tu cámara digital o tu Instagram, hacer pseudopoesía del yo y de la imagen y no faltar a ningún circo institucional público y privado, que siguen sin mojarse –si es que alguna vez lo han hecho–, yendo a lo fácil y al nombre que está sonando. Porque claro, #lapoesíaesminoritaria. Simplifico y me pongo demagogo, porque hay mucha más poesía detrás de este etiquetaje básico que acabo de hacer, pero por desgracia, ésta es la simplificación en la que caen, por ejemplo, los mass media, cuando nos acercan muy de tanto en tanto el ecosistema poético hispano: la pesada piedra del complejo chupacabras mediático, una estructura pesada, deforme, unidireccional, que se ajusta a la estrategia de la endogamia y la mercadotecnia. No todo es feo, porque en España hay poetas que se atreven a practicar el equilibrismo sin red, ni hashtags. Por Mariano Martínez Editor y miembro del colectivo Sopa de Poetes

“El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo” - Gabriel García Márquez

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Ser de lejanías Chuck Palahniuk, un artista del cuerpo Un reportaje de Pablo Muñoz

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huck Palahniuk nació en Pasco (Washington). Creció en los alrededores de Burbank, su padre dejó a su madre y empezó a salir con la chica equivocada. El ex novio de la chica equivocada terminó matando a su padre y a su antigua pareja. Después, su madre falleció, víctima de un cáncer. “No entiendes nada y, sencillamente, te mueres”, dice el narrador de su novela más famosa, El club de la lucha. Palahniuk no habla con especial nostalgia de sus años de juventud. Se graduó en 1986 en la Universidad de Oregón, con un título en Periodismo. Pero parece recordar con más afecto el tiempo que pasó junto a la escritora Amy Hempel: “Primero hice un taller junto a Tom Spanbauer, pero Amy fue clave. Tanto como amiga, ahora, como con su manual de estilo, creo que ha definido perfectamente mi estilo”. No fue periodista, en principio. Palahniuk prefería no hacerlo. No escribía. Trabajó brevemente de periodista, con resultados insatisfactorios. Después, la llamada de la solidaridad. Fue voluntario. Solía transportar a grupos de enfermos. Habla de esas experiencias siempre de refilón, dice que fueron muy formativas. El tono es lacónico. Fue Palahniuk quien describió a una comunidad con los ojos cerrados. “Imaginábamos que nuestro dolor era como una bola de luz blanca que todo lo curaba, que flotaba alrededores de los pies y subía por las rodillas, la cintura y el pecho. Nuestros chakras se abrían. El chakra del corazón. El chakra de la cabeza”, explica. Pero se estaban dando golpes. En el cuerpo. El club de la lucha es una historia de violencia, desesperación y de un hombre que busca una salida. El cuerpo de Chuck Palahniuk, delgado pero en el que todavía se ven los rastros de un hombre perfectamente atlético, impresiona. La pulcritud de su camisa, su posición absolutamente relajada al hablar. El cuerpo de Palahniuk no parece tenso sin haber dejado de estar educado por el paso de los años. Con 50 años, sentado en un hotel de Barcelona tras presentar su última novela, el hombre que imaginó hombres en colisión me mira. Es todavía el mismo hombre que escribió: “Lo máximo que podías esperar de la perfección era un instante. Te despiertas y basta”. Le da mucha importancia a todos los cuerpos. La premisa de El club de la lucha es muy similar a la de Asfixia. Tra-

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tan de personas aisladas que terminan en grupos de apoyo y en prácticas muy poco convencionales, incluso dolorosas, para sentir algo. Rant era la historia de un maníaco cuyo cuerpo era virus y cuya máxima afición era estrellar los coches. Monstruos invisibles cuenta el trasvase identitario de una modelo cuya obsesión por el triunfo le llevará a ser disparada. Hay cuerpos en Palahniuk pero él

“Lo máximo que podía esperar de la perfección era un instante. Te despiertas y basta” “No me interesa para nada la ironía. Te impide comprender a alguien” se limita a contar fascinado una historia de amor. Dice que a veces es triste, como en El club de la lucha, y otras es bastante feliz. Pero es todo sobre amor, no hay otra cosa. Una comunidad emprendedora y unida A Palahniuk le interesan las comunidades. En Diario (Una novela) imagina el mecanismo turístico perfecto con una mujer cuyos cuadros anticipan una desgracia. La mujer, la esposa de un contratista, empieza como recepcionista de hotel y termina pintando el incendio que va a situar a la isla como el centro de visitas de los próximos años. La idea parece fabulosa y consiste en descubrir artistas que repitan un ciclo de muerte y desgracia. Es una idea típica de Chuck

Palahniuk, pero también decididamente intimista tratándose de él. “Diario (Una novela) fue la única obra que he reescrito absolutamente la completo. Suelo mandar mis obras a mi agente, él me manda sus sugerencias y después a mis editores. Con esta obra no había encontrado el modo adecuado de contar esta historia. Esta la tuve que reescribir desde la primera página, fue muy duro”, dice. Debo añadir, claro, si el relato tiene visos de Ira Levin. Ira Levin imaginó una comunidad de esposas perfectas capaz de controlar la moral de un pueblo (Las mujeres de Stepford) y un embarazo luciferino planeado por vecinos (El bebé de Rosemary). Es una buena precursora de Palahniuk y de su creencia en el poderío de toda una comunidad. Encuentro una sonrisa de asentimiento y un “por supuesto, me encantan las novelas de Levin, las leí todas maravillado por su capacidad de inventiva”. La comunidad emprendedora, llena de ideas un poco extravagantes. Los hombres del club de la lucha se habían unido en el propósito de magullarse los unos a los otros y luego ponerse al servicio de algo más grande. En Pygmy, un terrorista de un estado comunista sin nombre termina salvando a la comunidad y se convierte en el héroe de jóvenes estudiantes norteamericanos. Parece que cuando no hay sarcasmo, estamos en un terreno grotesco. Palahniuk discrepa e insiste: “No me interesa para nada la ironía. La ironía te impide comprender a alguien. Una vez te acercas a alguien usando la ironía, no eres capaz de comprenderle. Es cierto que mis personajes son un poco bizarros, pero me interesa entenderles”. En Estados Unidos acaba de aparecer Damned, en el que una muchacha trabaja como teleoperadora del infierno y conoce a una comunidad maravillosa que la integra en su nuevo puesto de trabajo. ¿Es ésta su última incursión en una región tan vasta como la del inframundo? “No. Damned es una trilogía con la que quiero homenajear a Dante, a La Divina Comedia, por supuesto. La primera entrega es el Infierno, ahora ya estoy en la segunda, el Purgatorio y la trilogía terminará en el Paraíso”. Palahniuk tiene dos libros de no ficción. El primero se ocupa de Portland (Oregón), un lugar de juventud que conoció muy bien Palahniuk. El segundo, Más extraño que la ficción, es una parte indispensable de su universo. Allí visita


VICEPRESIDENCIA Julio 2012 / Nº2 “Oh, lo tengo muy claro. Quiero ir a las marchas zombies que preside George A. Romero. Las preside precisamente él, el director de La noche de los muertos vivientes. Y me parece algo tremendamente religioso. La gente empieza a andar, lentamente, maquillada, siguiendo a un mesías. Es algo fascinante, espero escribir sobre ello en breve”, responde. El oficio de contar historias La frase parece manida: “En realidad, necesito saber cómo contar la historia, escribir una novela es dar con eso mismo, con un formato”. Pero no miente. Esta-

Parece evidente que el interés de Chuck Palahniuk pasa por explicar el orgullo de grupos desconcertantes

Chuck Palahniuk. Fotografía de archivo / RANDOM HOUSE MONDADORI

y conoce y escribe crónicas con un parecido estilo minimalista. Visita a gente que construye castillos de arena. Visita a Brian Walker, el hombre que se fabricó su propia nave espacial. Y pasa tiempo junto a una miembra poco convencional de la comunidad de Hollywood. Juliette Lewis. Lewis es música de rock, antes actriz. “Esa entrevista fue una pesadilla. Juliette Lewis no empezó a hablar conmigo hasta, literalmente, el último día. Tuve que escribir el artículo a una velocidad increíble y, finalmente, quedó bien”, explica. ¿Otras visitas de ese libro? Una feria de la carne. El festival de los Testículos celebrado en Montana. Un derby de demolición que se celebra en Lind, Washington. Todo pueblos unidos por un mismo sentimiento. Parece evidente que el interés de Chuck Palahniuk pasa por explicar el orgullo de grupos desconcertantes. Pero hay una razón: Palahniuk ha esbo-

zado ese miedo antes, lo ha intentado ordenar. “El mundo es tu cuna y tu trampa. Lo mejor es no oponer resistencia, sino dejarse ir. No te pases la vida intentando arreglar las cosas. Cuando huyes de algo, solo consigues que permanezca más tiempo contigo. Cuando luchas contra algo, ese algo se vuelve más fuerte. No hagas lo que quieres. Haz lo que no quieres. Haz lo que te han enseñado a no querer”, explica Palahniuk. No solamente visitó a comunidades excéntricas. Su cuerpo fue víctima, su cuerpo fue su propia comunidad de relatos. Usó, brevemente, un potenciador de labios. Tomó esteroides durante un mes, en la crónica más impresionante de su libro. Se vistió de perro y entró en una danza inverosímil. Preguntándole sobre si habrá más no ficción, me responde con brevedad: “Solamente si hay algo que me interesa. Algo sobre lo que quiero escribir”. Y la siguiente pregunta es qué hay ahora.

mos hablando del autor de Rant, contada como si fuera un libro de entrevistas con personas que conocieron a su personaje central. De hecho, su última novela no es ajena a ese procedimiento. La obra reciente, Al desnudo, narra las desventuras de una estrella caída de Hollywood. Su novela imita el estilo de un guión de cine, pero también de las revistas de cotilleos de los años cuarenta y cincuenta. Uno de los narradores de Palahniuk dejaba dicho que todo consistía en asegurarse de que se te marchite la imaginación. Hasta que sea tan útil como tu apéndice. En asegurarse de que tu atención siempre está ocupada. Parece inevitable pensar en Stephen King cuando uno lee a Chuck Palahniuk. Pero en el primer Stephen King, que publicó Carrie con la temprana edad de 23 años y contó un relato de terror como si se tratara de un periódico sensacionalista. Lejos de confiar en una estructura convencional, King decidió que un relato de terror con forma mediática era más convincente y el resultado se saldó con un éxito global de ventas. Le pregunto a Palahniuk sobre esto y me permite la entrada en uno de sus largos y desconcertantes silencios. No es un silencio incómodo porque se apresura a puntuar la respuesta con una sonrisa de reconocimiento: “Carrie... Leí esa novela hace mucho tiempo. ¿No ha vuelto a escribir una novela como esa, verdad? Pero sí, tienes toda la razón. La primera vez que la lees, con todos esos artículos de periódico, te crea una sensación de distancia pero también de pavor. Es su mejor novela”, remata con algo de laconismo. Su cuerpo sigue sin inmutarse.

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Pluralidad religiosa

Barcelona abraza las religiones sin templo

Autóctonos encuentran en otras religiones menores una alternativa espiritual Un reportaje de Imanol Crespo Martínez

Los asistentes a la ceremonia de la Puja de la Luna Llena en el templo budista de la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona / Elena Macián Masip

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us majestuosas construcciones, sus ritos, sus fiestas. Tradicionalmente, la Iglesia Católica ha vestido con su fe a Barcelona dejando una marca clara en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Si bien es cierto que sigue siendo la religión mayoritaria, también es verdad que pierde asistentes en sus iglesias. Mientras, el Islam aparece cada vez más en la opinión pública con sus demandas de nuevos emplazamientos que acaban siendo -en lugar de dignos santuariossimples naves de uralita. Más allá de las dos religiones con mayor eco mediático, la realidad barcelonesa es la de una pluralidad religiosa fruto de los procesos migratorios de las dos últimas décadas. Protestantes, mormones, ortodoxos, judíos, sijistas o bahaístas son algunos de los ejemplos de la variedad religiosa actual que ya se ha consolidado en Barcelona. Son, sin embargo, el Budismo y el Hinduismo las dos religiones que mayor capacidad han tenido para captar

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El Budismo y el Hinduismo son las religiones que mejor han sabido captar el interés de los barceloneses, en un contexto de pluralidad religiosa consolidado fruto de los procesos migratorios de las últimas dos décadas

la atención de muchos residentes catalanes que, atraídos por diferentes motivos, se han hecho budistas o hindús o, como mínimo, siguen la práctica de sus preceptos. Budismo: la Puja de la Luna Llena Se estima que en España hay solo unos 90 budistas tibetanos, la gran mayoría en Barcelona. Esta insignificante cifra choca con los asistentes que fueron, en la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, a la Puja de Luna Llena Dzamling Chisang (Día Universal de las Oraciones), uno de los actos más importantes del Budismo. Más de 300 personas -prácticamente todos de nacionalidad española- se acercaron a seguir el acto conmemorativo del nacimiento, iluminación y paso al Nirvana de Buda en esta Puja especial. Si hiciéramos un zoom out desde la sala principal de la Casa del Tíbet has-


VICEPRESIDENCIA Julio 2012 / Nº2 ta ver gran parte de Barcelona desde el cielo, la escena sería, como mínimo, inquietante. El silencio, el atrezzo y la espiritualidad del interior de la sala contrasta con la actividad del corazón del Eixample. El denso olor a incienso nos da la bienvenida a otro ambiente. Los colores vivos típicos de la bandera tibetana comparten espacio con el dorado divino de las figuras. En general, la ornamentación destaca frente a cualquier tipo de austeridad. Flores, ofrendas, instrumentos, cojines y telas se repliegan en un aparente desorden frente a la atención de los allí presentes. Solo un golpe de realidad preside el altar. Treinta retratos de treinta tibetanos inmolados recientemente en protesta por la represión china en la región. Y es que la situación política del Tíbet está ligada irremediablemente al Budismo. De hecho, a ellos estuvo dedicada toda la ceremonia. Así lo decía el director de la Fundación Casa del Tíbet y diputado por Europa del Gobierno en el Exilio del Tíbet, Thubten Wangchen: “Antes que matar a un chino, dan su vida. Es otra manera de expresar lo que está pasando en el Tíbet. Ellos también tienen que estar presentes. Por tanto, vamos a dedicar la Puja de Luna Llena a todos aquellos que dieron la vida por el Tíbet para que tengan un mejor renacimiento”. Es, precisamente, esta combinación entre espiritualidad -a través de la meditación y el contacto con la naturalezay realidad, con su gran vinculación con los Derechos Humanos y el conflicto del Tíbet, lo que está despertando gran interés entre muchos autóctonos que, pese a que no se definen como budistas, simpatizan con ellos y siguen su práctica. “La Puja de hoy representa estar en contacto con la Madre Naturaleza a través del Budismo, una de las religiones con las que me siento más identificada pese a ser española y bautizada en la religión católica”, dice Nuria Pérez. O Teresa, mujer de un monje catalán budista. “Yo no me considero budista, es decir, soy practicante, comparto la filosofía, pero no quiero vincularme a ninguna religión. También es importante todo lo relacionado a nivel político. ¡Lo que están haciendo allí, es, vamos...!”. Se queda sin adjetivos en lo político, así como David prioriza los Derechos Humanos. “No soy budista pero comparto elementos del mensaje. La meditación es interesante pero yo no la acabo de practicar. Lo que destacaría es el tema de los Derechos Humanos”. Cristina y María, en cambio, valoran más lo espiritual. “Me ha encantado la ceremonia. Te transporta. Se sienten cosas impresionantes. No me defino como budista, pero comparto muchos elementos de su filosofía”, explica Cristina. “A mí me encanta, me relaja mucho y me llena de energía nada más entrar. Me considero budista, pero no considero el Budismo como una religión, sino que es más bien un estilo de

vida, una manera de pensar”, dice María. Para Wangchen “el Budismo es un poco de todo. Es religión, por supuesto, una de ellas entre todas las grandes del mundo. Pero más que religión, el Budismo es una filosofía de la vida cotidiana; el Budismo es un camino espiritual; el Budismo es ciencia, ciencia de la mente, pero también, el Budismo es, lógica y racionalmente, ejemplo. El Budismo no está solo basado en la fe”. Después de hablar con varios asistentes, solo uno se reconoció abiertamente religioso budista. Manel Campillo, catalán de 56 años, expresa su condición de budista zen, aunque le agrada asistir

Thubten Wangcheng: “Más que una religión, el Budismo es una filosofía de vida cotidiana” Bakhti Das: “Lo realmente sagrado es aquello que te hace libre. Toda aquella religión que te encarcela antes de darte toda la libertad profunda de tu propio ser, no la considero religión” a actos de budistas tibetanos. “Siempre procuro venir a las Pujas de la Gloria Nueva y ésta coincide con el nacimiento, la iluminación y el paso al Nirvana de Buda; y, por lo tanto, para un budista tiene mucha trascendencia. Además, las imágenes de los inmolados al lado de Wangchen como protesta pues todavía lo hacía más y más emotivo. […] Los Derechos Humanos son fundamentales. El mayor derecho es reconocer al otro, cuando no se hace, se oprime. Y esto es fundamental para la convivencia”, dice Manel. Y sentencia: “Lo que tiene el Budismo respecto a las otras religiones es que, pese a que comparta muchos

principios con otras religiones, no es excluyente. Puedes ser budista y católico o musulmán. Esto en las otras sería herejía”. Hinduismo: en la intimidad de Barcelona En una de las calles que voltean el Parc Turó de la Peira tiene lugar el encuentro con Bhakti Das, líder espiritual hindú, presidente del Centro de Yoga Vedânta Sivananda y, sin duda, un hombre de contrastes. Francesc Jiménez es, en realidad, su nombre y la de violinista es su profesión. No sé si es por esto o por su gran carácter espiritual, pero la música oriental va a acompañar toda la conversación. De nacionalidad española, su maestro le rebautizó hace décadas como Bhakti Das y así me dirijo a él en la presentación. “Disculpa que no te pueda ofrecer nada -contesta mientras invita a sentarme-, pero mira como tengo el Centro, patas arriba”. La entrevista coincide con una reforma del piso. No obstante, se intuye que la austeridad de toda la sala donde se practica la meditación y, en general, del Centro, es parte integrante del local. Solo el cúmulo de libros se convierte en la mejor ornamentación para un lugar de culto. Pese a que es un líder espiritual, se aleja enseguida de la palabra religión e, incluso, de la palabra Hinduismo. “Más que religión, practicamos lo que es el Vedanta. Es más que nada un centro de estudio que trabaja la meditación, el trabajo interior en tu día a día, y sobre todo, la manera de aplicarlo en tu vida cotidiana. La religión no es un fin sino un medio”, dice. Poco después añade: “De hecho, la palabra Hinduismo me gusta personalmente muy poco, porque surge del inglés indo. Y entonces la gente piensa en las castas, las vacas sagradas y en las mil tonterías folclóricas que hay por allí. Pero cuando hablas de Sanatana Dharma, que es la palabra real que define al Hinduismo, podemos hablar de esta religión como la ‘búsqueda eterna’ de todo el bioser”. Sin preguntarle, se desmarca y de manera muy crítica de la religión clásica y ortodoxa que hay en India. Aludiendo a unas palabras del escritor y orador hindú Jiddu Krishnamurti, sentencia Das: “Lo realmente sagrado es aquello que te hace libre. Entonces, claro, toda religión o filosofía que te encarcela antes de darte toda la libertad profunda de tu propio ser, ya no la considero religión. Y eso es lo que ocurre con este Hinduismo clásico que no tiene ningún lugar”. Frente a la mayor institucionalización social en el caso del Budismo, con la Fundación Casa del Tíbet al frente o el pequeño Monasterio budista Sakya Tashi Ling de Garraf, el Hinduismo en Barcelona se resume en muchos pequeños grupos, en algunos casos, de menos de una docena de personas.

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Ser ateo ya no es tabú en Barcelona

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ste es seguramente el mayor logro de la asociación Ateus de Catalunya. Su presidente, Albert Riba, todavía recuerda, en 1994, cuando se fundó la entidad y apareció en algunos medios de comunicación, como muchos se le acercaban y le preguntaban si no tenía miedo de defender según que posturas. Eso hoy es impensable. No obstante, según Riba, se habla mucho de la libertad religiosa, pero no de la libertad de conciencia. Es uno de los tres objetivos básicos de la asociación. “Defendemos la libertad de conciencia tal y como recoge la Declaración de los Derechos Humanos. En este sentido, aún se tiene que dar el paso definitivo, porque los que están en contra de las religiones también tienen sus derechos”, afirma. El Estado es una clara prueba de que todavía queda mucho trabajo por hacer, según Ateus de Catalunya. Ellos apuestan por el Estado laico, algo que, aunque es constitucional, no se corresponde con la realidad. “Las religiones no deben tener derecho ni a privilegios económicos, ni a políticos. El Estado debe ser neutral delante de las

opciones de conciencia. Y neutral quiere decir absolutamente neutral. Cualquier privilegio entregado a una religión es la negación del principio de laicidad del Estado. […] Las religiones tienen que tener un papel puramente espiritual, de la misma manera que deben autofinanciarse”, dice. Con la intención de difundir el ateísmo, la asociación -pequeña y con la riqueza de no afiliarse a ninguna ideología política- ha organizado campañas como el famoso ‘Autobús ateo’ o la actual a favor de la apostasía. Entre otras más curiosas, la asociación ofrece hacer el carné de ateo, para que en caso de fallecimiento tengas un funeral laico. “Actualmente, en Barcelona, todos los grandes tanatorios de la ciudad están preparados para cambiar la cruz por otro símbolo religioso, así como para retirarlos todos”, sonríe Riba. Pero más allá de estos actos puntuales, la asociación es más que nada un lugar de encuentro, de debate, una puesta en común de ideas en pro del racionalismo, con libertad y respeto, tal y como nos explica el presidente. Y es que ser ateo ya no es tabú en Barcelona.

En este aspecto, el debate está en si la gran división de algunas religiones menores, en este caso el Hinduismo, en células tan pequeñas podía llevar a mensajes totalitarios y excluyentes. Bhakti Das tiene claros los requisitos para que no pase: “Lo que está ocurriendo en Occidente es que está llegando últimamente una invasión de gurús que dices, bueno, cuidado. Y cuando has visto un poco lo que es real, te das cuenta del maremágnum de confusión que se está creando. [...] Es muy importante hacer buenas interpretaciones de los preceptos de la religión. Lo más lamentable, a veces, es que se barniza de religión a otras cuestiones y conflictos. Por ello, gran parte de la repudia a las religiones es por los religiosos. Cuando se hace una religión como algo sectario, totalitario, se desvirtúa en este caso el Hinduismo”. Y volviendo a la naturaleza de este reportaje -la pluralidad religiosa resultado de los procesos migratorios- deja un encargo, como una losa, a todos los inmigrantes: “Estoy en contra de la inmigración racista”. No lo acabo de entender y concreta. “Pues, por ejemplo, si vienes aquí tienes que aprender español y/o catalán, para

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Francesc Torredeflot: “Es necesario un nexo entre las comunidades, si no, corremos el riesgo de la creación de guetos” como mínimo poder comunicarte. ¡Qué menos!”, expresa Bhakti Das, pidiendo un claro esfuerzo de integración a todos aquellos nouvinguts. Lo hace entre una característica manera de reír, a carcajadas, algo que resulta a veces incluso incómodo por la seriedad de sus palabras y sus mensajes. Pero así, con la alegría y optimismo que su actitud transmite, salgo del Centro como si hubiera recibido una lección; y ya que lo había dicho, al final, me tomo el café que él -disculpándose- no me pudo ofrecer,

en la otra Barcelona, íntima y, a la vez, encantadora. La pluralidad religiosa: signo de modernidad Parece obvio que, tal y como recoge la UNESCO, “la diversidad cultural, y en este caso la diversidad religiosa, es una riqueza y un patrimonio de la humanidad”. Sin embargo, son convenientes algunos matices. El presidente del Departamento de Diálogo Interreligioso de UNESCO (Cataluña), Francesc Torredeflot, apela a la gestión de la diversidad a través de entidades que sirvan de nexo para la construcción de puentes de diálogo. “Si no, corremos el peligro -dice- de la creación de guetos yuxtapuestos en comunidades que crecen paralelas pero sin diálogo”. En la sociedad hay inevitables espacios de diálogos (vecindad, trabajo, calle, etc.), pero no por ello se tienen que producir estos contactos. En la cuestión religiosa, es totalmente aplicable este argumento aunque, según los expertos, la religión ayuda a la integración por su propia naturaleza. “Una de las características de la religión es que une personas. Permite integrarte en el seno de una colectividad. […] Es inevitable que se constituyan pequeños guetos, pero hay estudios que demuestran que en España el nivel de integración es mayor que en otros países”, afirma Josep Martí, Doctor en Antropología Cultural e investigador del CSIC. Para evitar, en cualquier caso, estos posibles guetos, en Cataluña hay ya 19 organizaciones que trabajan por la construcción de estos puentes de diálogo entre religiones, cuando en 1997 sólo había una entidad. La progresión es importante y va en paralelo a la diversidad, ya no solo de los inmigrantes, sino también de los autóctonos que -como explicamos- se están viendo atraídos por religiones de todo tipo. Según Josep Martí, es, sin duda, un gran signo de modernidad. “Lo interesante no es solo que en Barcelona haya diferentes religiones, sino que gente que proviene de tradición católica puede cambiar de religión. La gente tiene mayores opciones de elección y no se ve tan criticable cambiar de religión. Esto antes era impensable”, dice Martí. En este mar de diversidad de religiones menores, menos burocratizadas que en sus países de origen y redistribuidas en pequeños grupos, se han dado casos peligrosos como, en Badalona, el de unos pocos japoneses nacionalsocialistas que entendían el nazismo como una religión. Son una excepción. Según Torredeflot, los peores mensajes -autoritarios y excluyentes- son de las religiones mayores: “Los mensajes totalitarios difícilmente se dan en los grupos más pequeños. Sí se dan en grupos cristianos protestantes radicales, católicos radicales y luego en musulmanes salafistas, fundamentalistas -asegura con gesto serio Torredeflot-; esto es un peligro real, mayor de lo que la gente se piensa”.


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Mineros

Los trabajadores de los pozos reivindican sus derechos Un fotorreportaje de César Górriz y Arianna Giménez / GROUNDPRESS

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ue la minería en España tiene los días contados, o que eso pretenden los gobiernos nacionales y europeos, se sabe desde que el país entró en la UE y se fijó el final de su actividad en 2018. Lo que nadie esperaba es que el actual Gobierno, en su política de recortes, rebajara los presupuestos previstos para este año alrededor de un 50% más de lo pactado en 2006 (en total, un 67%), condenando al cierre casi inmediato a los pozos en el caso de hacerse efectivo. Pero para la gente que vive en las cuencas, quienes dependen directa o indirectamente de la actividad minera, esto también supone su condena. La minería es el epicentro de la actividad económica de las cuencas. Lo cierto es que muchas zonas de Asturias, León y Aragón entrarán en depresión. Durante los últimos años, más de 100.000 habitantes en Asturias se han visto forzados a emigrar para buscar un trabajo y un futuro que perdure más allá de 2018. Y no es porque no lo hayan intentado en sus lugares de origen. La escasez de industria en la zona, sumada a los ERES que se prevén en las pocas fábricas que aún sobreviven, hacen que labrarse un futuro lejos de los pozos sea una misión imposible. Pero “no bajaremos los brazos y no pararemos de luchar hasta que nos den lo que es nuestro” dice un trabajador de Hunosa en el pozo de Santiago. Se refiere a que seguirán en huelga indefinida y realizando cortes en las carreteras en protesta por los recortes realizados por el Gobierno de Rajoy a la minería. Porque los presupuestos “ya estaban firmados y el Gobierno tiene que respetar lo que firmó el Gobierno anterior”. Cada día, en cada pozo, los mineros y sus representantes sindicales se reúnen para programar la estrategia de ese día para realizar los cortes en la carretera como protesta. Algo que, dicen, es el último recurso que les queda, después de las manifestaciones y reuniones con el Ministerio de Industria, de las cuales no se ha obtenido más que silencio y la negación de renegociar las ayudas al sector para este año. “Yo preferiría estar trabajando mis 8 o 10 horas diarias a tener que estar aquí realizando cortes en la carretera, molestando a mis vecinos y enfrentado con la policía” dice uno de los trabajadores del pozo Santiago. “No tenemos más opciones, nadie nos escucha y en los medios de comunicación solo sale algo de nuestra situación cuando viene la policía y hay enfrentamientos duros. Pero eso no es todo lo que pasa aquí. Hay varios compañeros en los pozos encerrados, jugándose su salud, que no van a salir hasta que haya una solución. Nosotros no queremos enfrentamientos, solo queremos trabajar, pero me temo que esto no cambiará hasta que pase algo malo”. Y así, la lucha continúa.

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Los países de la Primavera Árabe resurgen

La revolución continúa

Elecciones, intervención militar y guerra civil. Los escenarios se diversifican después de las revueltas Un reportaje de Estefania Ruiz Valenzuela

Protestas en la plaza de Tahrir en El Cairo, Egipto / Zaky Samy

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aki regresa a Madrid después de haber viajado a El Cairo (Egipto) para ejercer su derecho a voto en las primeras elecciones democráticas desde la revolución de febrero de 2011. El país ha cambiado de manera sorprendente. Mohamed Morsi, el candidato del partido islamista Hermanos Musulmanes, ha ganado los comicios imponiéndose a su rival, el ex ministro del régimen de Mubarak, Ahmed Shafiq. De todos modos, Egipto sigue controlado por la Junta Militar. Zaki Samy, joven bloguero e investigador del Departamento de Relaciones Internacionales de la UCM, no tiene claro cuál será el futuro de la nación. “A ver qué es lo que hace Morsi”, dice. Hace más de un año de las primeras revoluciones de la Primavera Árabe. Desde entonces, algunos de los países que albergaron revueltas populares, han vivido procesos electorales y cambios legislativos importantes mientras que otros han visto como la revolución pacífica se tornaba en un conflicto des-

tructivo y sangriento que todavía hoy continúa. El punto de partida de Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein o Siria parecía tener muchas similitudes. Para Rafael Ortega, investigador de la Casa Árabe en Madrid, existían una serie de causas estructurales comunes como “la falta de libertades, la censura informativa, el empobrecimiento de la población, la corrupción generalizada, las altas tasas de paro, etcétera”. Añade también causas coyunturales que, aunque pueden variar de un país a otro, “radican sobre todo en el fracaso de las promesas de reformas y diálogo nacional”. A todos estos motivos, la profesora iraní Nazanin Armanian puntualiza que otro de los factores comunes es “la injerencia de las grandes potencias que, por su propio interés, han mantenido durante décadas a dictaduras criminales”. Ahora, las semejanzas se han convertido en diferencias. La situación, por ejemplo, es más estable que hace un año en los países que han tenido procesos democrá-

ticos como Túnez y Egipto. Sin embargo, el panorama político y social en Libia sigue siendo incierto. En Siria, inquietante. Punto de partida La mecha estalló en Túnez el 17 de diciembre de 2011 cuando el tunecino Muammad Buazizi se prendió fuego. Entonces era difícil imaginar que este hecho aislado podría significar una reacción en cadena de las poblaciones de los países vecinos. Sin embargo, la respuesta de los países cercanos no se hizo esperar y, pronto, a los revolucionarios pacíficos de Túnez se sumaron otros. La revolución en Túnez forzó la huida de Ben Ali-Trabelsihan, el dictador que había manejado el país a su antojo durante 23 años. Con su marcha, llegaron las elecciones que proclamaron vencedor al partido islamista Ennahda, primera fuerza del gobierno tunecino que formó coalición con el Congreso para la República (CPR) y el partido socialista Ettakatol. Pero ahora ¿cuál es el siguiente paso?

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Sin plan para Siria

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a revolución en Siria comenzó hace un año y tres meses. Concretamente, lo hizo el 26 de enero, cuando el joven Hasan Ali Akleh se inmoló en una ciudad del noreste de Siria. Como en los otros casos, la revuelta empezó de manera pacífica, pero la respuesta violenta y masiva del régimen de Bachar El Asad contra los manifestantes convirtió la Primavera Árabe siria en uno de los conflictos más demoledores del 2011. Según el sociólogo Daniel Ritter, la diferencia entre lo que ocurrió en Egipto o Túnez y lo que está ocurriendo en Siria es el juego de alianzas internacionales. “Como en el caso de Libia, las relaciones de los países occidentales con Siria se han caracterizado por las sanciones, las amenazas y el aislamiento. Como el Gobierno sirio no tiene ninguna obligación con la comunidad internacional, no respeta los Derechos Humanos y, por lo tanto, prohíbe las protestas. En este sentido, Ritter constata que “países como Siria tienen poco que perder con la represión de su propia población”. Represión, ataques, torturas, bombardeos, y asesinatos siguen siendo una constante. Mientras tanto, como si el tiempo no corriera en contra del pueblo sirio, la ONU sigue buscando una solución pacífica al conflicto. Armanian está convencida del porqué de la demora. “Si Estados Unidos y sus aliados todavía no han atacado Siria –al estilo

de Libia– y van con cuidado es porque Siria está situada en Asia, zona de influencia ruso-china”. Pero, según Armanian, existe también otro motivo para controlar el territorio sirio. “La injerencia en Siria y el derrocamiento de Al Asad, además de formar parte del plan de ataque a Irán, se debe a que este país árabe-kurdo también posee importantes bolsas de gas y puede convertirse en una ruta imprescindible de conductos hasta el Mediterráneo”. Una de las potencias occidentales determinantes para el futuro de Siria es la vecina Turquía. Ambos países tienen una larga historia de encuentros y desencuentros. Si bien estuvieron a punto de entrar en guerra en 1998 por conflictos territoriales, entre el 2002 y hasta 2011, mantuvieron unas relaciones bilaterales muy fuertes basadas en la cooperación mutua e, incluso, Turquía apostó por la incorporación de Siria a la comunidad internacional. Sin embargo, poco después del inicio de la revolución siria, la harmonía se rompió. Centenares de sirios cruzan a diario la frontera con Turquía, el brazo oriental de la OTAN, que facilita armas a la oposición siria. Aunque de momento Turquía está actuando con relativa cautela, si Siria sobrepasa sus fronteras el ataque estaría justificado tanto para este país como para la comunidad internacional.

tor en sociología Daniel Ritter, experto en revoluciones pacíficas, “ya desde el 2004, pequeños grupos de jóvenes intentaban conseguir el fin de Mubarak así como más libertades y oportunidades”. En Egipto, alrededor del 60% de la población tiene menos de 30 años. Por eso, Ritter cree que para los jóvenes es más fácil involucrarse en este tipo de movimientos sociales. “Muchos de ellos todavía no han formado una familia, no encuentran trabajo a pesar de haber finalizado sus estudios universitarios, etc. Esta situación y su sentimiento

En Egipto, alrededor del 60% de la población tiene menos de 30 años de frustración les hace sentir que tienen poco que perder si se unen a la revolución”, explica. Con las demandas de libertad, dignidad, igualdad y democracia, Mohamed Morsi ha asumido la presidencia del país bajo la atenta mirada de la Junta Militar, que sigue teniendo los poderes centrales del Estado. Para el nuevo presidente electo empieza un camino en el que deberá hacer frente a numerosos retos. A Mohamed Morsi se le supone la tarea de acabar con la pobreza que se extiende por muchas partes del país, con las elevadas tasas de paro -sobre todo entre los jóvenes-, con la corrupción, con los abusos policiales, etcétera. Islamismo y poder

Rafael Ortega considera que “es fundamental en estos momentos elaborar una nueva Constitución”. Este es el primer movimiento después de la formación del Ejecutivo y, sin duda, uno de los más importantes para la transición tunecina. Quizás por eso aún no haya consenso entre los partidos de la Asamblea Constituyente. Aunque en diciembre del año pasado se redactó una Constitución provisional que otorgaba grandes poderes al primer ministro, Hamadi Jelabi -del partido islamista Ennahda-, con el consenso de los distintos grupos políticos, las divergencias entre unos y otros no han tardado en aflorar. Ennhada, que manifestó cuando ganó las elecciones que la religión iba a estar fuera de la política, defiende ahora que el Islam debe ser parte fundamental de la Constitución. Por su parte, los grupos laicos se niegan a aceptar que política y religión vayan de la mano en un país de mayoría laica.

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El tunecino Brahim Sidi Bouzid afirma que la revuelta ha sido positiva para su país pero también considera que “los islamistas se han aprovechado de la revolución que hemos hecho los tunecinos, se la han atribuido como si ellos la hubieran engendrado. Ahora tienen el poder pero no creo que duren más de un año. Esto es algo provisional”. Siguiendo los pasos de Túnez Zaki también cree que los islamistas, en este caso egipcios, “se han subido al carro de las protestas y se han aprovechado de la situación de desconcierto del país”. Pero lo cierto es que ningún partido político puede apuntarse el tanto de haber promovido la Primavera Árabe. La gran mayoría de la gente que se manifestó en Tahrir desde el 25 de febrero de 2011 eran jóvenes que llevaban muchos años luchando. Tal y como explica el Doc-

El islamismo ha sido el claro vencedor político de las revoluciones en Túnez y Egipto. Además, el partido islámico también es la fuerza principal en Marruecos y goza de una destacada presencia en Yemen. El principal motivo que explica este hecho es que “las fuerzas islamistas han protagonizado, durante décadas, la oposición a los viejos regímenes y lo han pagado con encarcelamientos, torturas e, incluso, con el exilio”, explica el investigador Rafael Ortega. Además añade que “gozan de un amplio apoyo popular gracias a su labor social durante años”. Armanian coincide con Ortega al señalar que “durante las dictaduras, los islamistas han podido utilizar los lugares de culto como sede política para así mantener el contacto con los ciudadanos”. Sin embargo, está convencida que aunque, inicialmente, se “presentan como guardianes de la ética, defensores de los desfavorecidos y de las causas perdidas, al tomar el poder se comportan como un sistema totalitario que pretende reglamentar hasta el rincón más privado y personal de la vida de los ciudadanos”.


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Manifestante durante las protestas en la plaza de Tahrir en El Cairo, Egipto / Zaky Samy

Desde Occidente el triunfo de los islamistas se ve con cierto recelo pero, tal y como afirma el periodista Xavier Aldekoa, “si los han elegido, por algo lo harán. No deberíamos tener tanto miedo a que ellos mismos decidan su futuro. Es la mejor manera de que las sociedades avancen. Demos tiempo y confianza, que los egipcios se han ganado el derecho a opinar, y el respeto mundial ellos solos”. Un fracaso más Si bien en Túnez y en Egipto las revoluciones tuvieron como único protagonista a las poblaciones de estos países, en Libia la revuelta contó también con la intervención extranjera de la OTAN tan solo una semana después del estallido del levantamiento popular. Este ha sido el único país en el que se ha producido una acción semejante. Ni siquiera en Siria, donde los muertos se cuentan por millares, la Comunidad Internacional ha respondido con la invasión. La intervención de la OTAN autorizada por la ONU en Libia pretendía, o al menos eso es lo que dicen los textos oficiales, “proteger a los civiles y a las áreas habitadas bajo amenaza de ataque del régimen de Muamar el Gadafi”. Pero después de que estuvieran meses en el país y de que sus ataques causaran miles de muertos, heridos, desplazados y refugiados, el objetivo de la acción ha quedado en entredicho. Nazanin Armanian cree que el motivo que empujó a la OTAN a intervenir era “convertir el estado libio en un pro-

Xavier Aldekoa:“Si han elegido a partidos islamistas, por algo lo harán. No deberíamos tener tanto miedo a que ellos mismos decidan su futuro. Es la mejor manera de que las sociedades avancen”

tectorado”. El país con mayores reservas petrolíferas de África, añade Armanian, “era toda una tentación para las petroleras de Estados Unidos que estaban hasta ahora marginadas en el mercado libio, dominado por Europa, China y Rusia”. Por último, concluye que “el plan contra Libia era sospechosamente parecido al de Irak, otro estado árabe desarrollado, al que destruyeron para eliminar un rival de Israel y de paso apoderarse de su Oro Negro”. Con la captura y el asesinato de Gadafi, la OTAN volvió a replegarse y dejó tras de sí un país destrozado donde los ataques y las muertes continúan siendo la tónica general del día a día. El país celebró el pasado 7 de junio las primeras elecciones democráticas en 60 años y, aunque al cierre de esta edición no se conocen los resultados oficiales, todo apunta a que Yibril, candidato prooccidental de la Alianza de Fuerzas Nacionales, será el nuevo presidente. Sin garantías pero con esperanza Los países de la Primavera Árabe, excluyendo Siria, han experimentado mejoras respecto a 2011. Aunque el camino hacia la estabilidad será largo, las sociedades árabes no se van a rendir. Las revueltas han permitido romper el muro del silencio y del miedo que oprimía a las sociedades árabes. “Estoy seguro de que habrá más manifestaciones, incluso una segunda revolución, porque sabemos perfectamente que Egipto puede ser mejor”, sentencia Zaki. La lucha no se para aquí. La revolución continúa.

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Las nuevas leyes de Internet

Protégelos otra vez, Sam Un reportaje de Laura Latre Laviña

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Internet en China, ¿vuelta al 1984?

as cazas de brujas se han reinventado a lo largo de la historia al servicio de lo más variopinto y con carácter general, contra la libertad ideológica: desde la ejecución de mujeres en el Medievo acusadas de brujería a una desbocada Inquisición española en contra de lo hereje, hasta el senador McCarthy en los años 50 en su cruzada anticomunista, o incluso la más reciente persecución gubernamental del activismo online en Oriente Medio. El mayor blanco del senador católico McCarthy fue el mundo del cine, sector que por su popularidad fue a su vez una forma fácil de publicitar su “causa” a la ciudadanía. Motion Picture (MPA) -entonces llamada Motion Picture Alliance for the Preservation of American Idealsempezaba su andadura. Se convirtió en un club ultraderechista estadounidense y fue ‘el Coco’ para aquellos que defendían la libertad. Curiosamente, la MPA es uno de los fieles soportes de la conocida Ley SOPA (Stop Online Piracy Act), junto a la RIAA (Recording Industry American Association), que agrupa a las grandes discográficas. Juntos forman un lobby que según Dan Gillmor, columnista en The Guardian especializado en tecnología y medios, va mucho más allá: “Sospecho que hay una intención de centralizar la comunicación en general. [...] La censura es una de las cosas más peligrosas que puede hacer un gobierno”. Dan Gillmor no es el único que suelta comentarios incendiarios acerca de esta

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propuesta de ley. Entre los detractores: Neelie Kroes, responsable de la Agenda Digital de la UE, y la comisaria europea de Interior Cecilia Malmström que llegó a decir en su cuenta de Twitter que las siglas SOPA significan “basura” en sueco. Además, numerosos portales digitales

Gillmor: “Sospecho que hay una intención de centralizar la comunicación” hicieron historia el pasado 18 de enero al protagonizar la mayor huelga online en contra de dicha ley. Google, Facebook, Wikipedia, Yahoo, Ebay, Flickr, Vimeo, Wired, Wordpress, Craiglist y O’Reilly participaron en el apagón entre muchísimos otros. Legislar para controlar No obstante, SOPA tan solo es una pequeña parte de una colección de leyes híbridas que han puesto en pie de Guerra a todo el planeta digital. Según juristas y asociaciones en pro de la libertad de expresión y el conocimiento cultural compartido, no respetarían los Derechos Civi-

n China también se legisla a parches e Internet no es una excepción. El artículo V de la Computer Information Network and Internet Security, Protection and Management Regulations de 2007 apunta que “ningún individuo o unidad puede utilizar Internet para crear, reproducir, recuperar o transmitir informaciones que inciten a resistir la Constitución, incitar a la división del país […]. Por otra parte, obliga a aceptar la inspección de la Seguridad Pública, lo que incluye proporcionar información y documentos digitales. Es decir, delatar. Además, la legislación China tampoco protege la privacidad de los usuarios de correo electrónico: los proveedores de e-mail están obligados a compartir la información confidencial del usuario en investigaciones criminales relacionadas con la red. En la práctica, todos los vínculos de Internet deben pasar por ChinaNet, GBNet, CERNET o CSTNET y a su vez también se alteran las agenda de los medios de comunicación, que se vuelve cada vez más homogénea.

les -otra vez- en nombre de la “seguridad nacional”. En lo que concierne al caso español, la Ley ‘Sinde’ presenta similitudes a SOPA, pero no es idéntica. Entre sus parecidos, permite cerrar páginas sin orden judicial efectiva y puede ser utilizada para censurar, mientras que la mayor diferencia es que SOPA puede obligar a la retirada de el pago en línea y la publicidad en las webs, para impedir el lucro de la piratería. En cualquier caso, de aprobarse estas leyes, la responsabilidad de publicar contenido protegido sin haber pagado por ello o sin reconocer el crédito recaería en el autor de la publicación/blog en cuestión. Google lo establece así en sus nuevas políticas de privacidad que afectarán a móviles Android y unificarán la información del usuario en base a todos los servicios que use. Esto significa que los anuncios en la bandeja de entrada de Gmail acordes a lo que concierne a nuestra vida privada serán más comunes a partir del 1 de marzo. Los cambios no pueden ser rechazados por los usuarios y sólo pueden evitarse al darse de baja de los servicios de Google. ¿Censura o protección? Si el control de la comunicación siempre ha sido una forma de poder, a juzgar por el esfuerzo legislativo, cabría preguntarse: ¿Es realmente alarmante el volumen que registra la piratería o es síntoma de algo más?

El sistema del filtrado de palabras permite al Gobierno rastrear los autores de los comentarios publicados en Internet; con la ayuda de al menos 30.000 ciberpolicías que monitorean conversaciones a tiempo completo. Las violaciones de la Ley pueden desde cerrar la pagina web permanentemente hasta arrestar a los responsables del incumplimiento. La nueva regulación de 2005 en base a informaciones ilegales fue un gran al el activismo online: incluyó las asociaciones civiles, manifestaciones, y protestas como conceptos a censurar y perseguir online. La población China ya se levantó una vez contra la injusticia social durante la crisis de Tiananmen en 1989 – causada por la corrupción y él malestar provocado por una desatada inflación-. Tras la aceptación del sistema capitalista, el Partido Comunista Chino ha cimentado su legitimidad en el éxito económico, la manipulación informativa y la censura en Internet.


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Tabla de diferencias entre las leyes SOPA, PIPA y ACTA / Laura Latre Laviña

Para empezar, en enero del 2012 se hizo público que los datos utilizados por los promotores de SOPA eran falsos. Un reciente estudio del Instituto Norteamericano para la Innovación (IPI) ha estimado las pérdidas en 58.000 millones de dólares en EEUU, cifra cinco veces menor que la estimación usada en pro de la ley. Además, muchos afirman que SOPA fue un producto meramente electoral impulsado por Lamar Smith, senador republicano de Texas, y promovido por un grupo de empresas conservadoras. “La mayoría de presidentes ejecutivos son personas tradicionalistas a los que no les interesa la tecnología ni la evolución”, dice Víctor Miranda, ingeniero especializado en Seguridad Informática desde hace 15 años. Piensa, como muchos otros, que hay alternativas que la industria cultural desecha. Aunque la red se ha convertido en un medio excelente para la captación de clientes, los lobbies han ignorado las posibilidades vinculadas a Internet por miedo a la copia. “No quieren perder el control total que dan los canales de distribución tradicionales”, apunta Llorenç Valverde, vicerrector de Tecnología en la UOC. Según Valverde, el resultado ha sido “criminalizar buena parte de las prácticas de consumo cultural” en lugar de buscar un sistema en la red que satisfaga tanto a autores, como consumidores, como distribuidores. “No podemos ignorar las nuevas formas de comunicación para preservar las viejas” afirma Valverde al poner el ejem-

plo del libro. Es un vehículo de difusión del conocimiento asombroso que ahora ha perdido su rol central, “aunque quizá podemos encontrarle un sitio al libro en Internet”, como de hecho hace Amazon, que remata el stock que no se ha vendido. Se entiende que es muy difícil, pero “¿quién no ha tenido que reinventarse?”, se pregunta Valverde. Él es más de la opinión de Alan Kay, precursor de lo que hoy conocemos como Tablet: “La mejor manera de predecir el futuro es in-

O’Reilly Media: “La solución debe llegar del propio mercado” ventarlo”. En este sentido, lo han hecho las televisiones que fidelizan clientes al disponer buena parte del contenido en streaming tras su emisión. “Una estrategia ideal para evitar que se grabe”, dice Valverde. Por otra parte, existen páginas web como Love Film o Filmin que operan como un videoclub online demostrando que esta alternativa es tecnológicamente viable y económicamente posible. “Cuando aparecieron los coches de motor convivieron con coches de caballos, que se asustaban del ruido de los motores. Para evitar los accidentes, pen-

saron en una ley que obligaba a detener a los coches de motor cuando debían cruzarse con un coche de caballos”, afirma. Ahora nos encontramos también con un conflicto entre pasado y futuro, pero el cambio social ya se ha producido. “Las industrias deben adaptarse al cambio social y no a la inversa”, sentencia Valverde. Volviendo a la histeria anticomunista que generó el mccarthismo, cabe recordar que incluso se interrogó a los hermanos Epstein -ganadores de un Oscar por el guión de Casablanca- porque según adujo Jack Warner -fundador de la famosa productora- en sus guiones “los ricos siempre hacían siempre el papel de villano”. Quizá ello significaba ir contra el capitalismo. En la actualidad, corresponde al sistema capitalista que infracciones como la piratería sean perseguidas. Pero incluso el influyente portal O’Reilly publicó que la piratería es resultado “de malas actuaciones intentando apresar un mercado legal, cuando la historia nos ha demostrado que esto es principalmente el resultado de un fallo de mercado”. La solución, dice el portal, “debe llegar del propio mercado y no de una intervención gubernamental”. Así como sentenciaba el exitoso Lawrence Lessig, creador de Creative Commons, “las sociedades libres hacen posible el futuro limitando el pasado y la nuestra es cada vez menos libre porque le da mucha fuerza al pasado para que pueda limitar el futuro”.

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Entrevista Miguel Noguera, showman y escritor

“Estoy más cómodo con ‘artista’ que con ‘humorista’” Una entrevista de Elena Macián Masip y Pablo Muñoz

VICEPRESIDENCIA: Se te llama artista cómico, gurú del humor... Pero, cuando te preguntan a qué te dedicas, ¿qué contestas? MIGUEL NOGUERA: Depende de quién me pregunte. Si me pregunta una señora, algo así, muy casual, muy familiar, y me dice: “¿tú ahora qué haces?”, pues digo: “bueno, pues hago como un monólogo, y también he publicado algunos libros”. Esa es la respuesta a un sujeto que viene de nuevo, y no quiero entrar en pormenores con él... Y si es alguien, que tampoco se da el caso, pero si fuera alguien que yo intuyo que pueda comprender un poco mejor, supongo que le daría una definición muy objetiva: le explicaría mis ideas, que son mis ocurrencias, beben un poco de monólogo, pero no es un monólogo tipo El Club de la Comedia, ¿sabes? Nunca llegaría a decirle soy artista, soy cómico, intentaría ceñirme a lo que hago yo. Y cuando me dicen que escoja.... Entonces suelo decir que estoy más cómodo con ‘artista’ que con ‘humorista’, porque me da algo más de libertad, en cambio, si dices humorista, ya se percibe como algo más concreto, trabaja para que la gente se ría. VP: ¿Consideras que el humor es un arte? MN: No sé, es que tampoco tengo un concepto muy currado de qué es un arte y qué no. Cuando a algo se le llama arte, aunque sea un carpintero, es porque, de repente, hay una sensibilidad extrema más allá de lo lingüístico, una especie de animalidad. Es como no tener ningún control de ese material, muy por encima de lo estipulado... Yo tiendo a ver el arte como eso, más que como una definición nominal. El arte es un juego con representaciones, más allá de la artesanía, hay una especie de discurso. Me interesa cuando una persona que supuestamente está dentro de un campo lo transgrede formalmente. No en el sentido de decir: “Voy a hacer lo contrario, voy a ir contra vosotros”, sino que va más allá y lo supera. Por ejemplo, para mí desde ahí se puede entender como artista a Chiquito de la Calzada. Yo creo que el tío, sin querer, generó unos esquemas suyos que la gente aceptó y que van más allá del humor

puro y duro... Lo suyo es un terreno que no se podría definir. VP: A tu manera, tú también has roto esquemas. Hablemos de los Ultrashows. ¿Cuándo surge el concepto y cuándo lo probaste por primera vez? MN: Así como un concepto claro, claro... No fue en el primero que hice. Al principio nació como una lectura de textos, una lectura de textos como excusa. A fuerza de hacerlo, a la quinta o sexta vez, ya le puse el nombre. Ya llevaba unos cuantos ultrashows donde utilizaba todo el material, y eso repercutía negativamente en el ritmo, la gente no lo seguía. Ni yo mismo. Entonces un amigo me dijo: “Oye, podrías seleccionar un poco, ya que hay algunas que claramente funcionan mejor”. A partir de ese momento me hice un programa mucho más ceñido, con cambios que, claro, van en esta dirección. Al empezar, surgió ese concepto de, “en vez de textos, voy a explicar unos puntos”, partiendo de una simple nota personal a modo de recordatorio. Al principio había una dicotomía entre los puntos y la introducción: ¿Qué es lo más puro de este espectáculo, la improvisación loca o este material que no está pensado exactamente para escenificarse? Al final se impusieron los puntos como estructura, pero sobre ello la improvisación, y siempre teniendo algo que decir. No creo que funcionara una obra hecha de delirio. VP: Aún así, improvisas mucho. MN: Sí, a mí me gusta. Intento improvisar, pero cuando veo que realmente hay un camino en ese momento, porque si no.... Si no, se ve que estás como intentando improvisar y no tienes nada sobre lo que improvisar y queda como en saco roto. VP: Más allá de la estructura del show, ¿te gusta improvisar cuando repites ideas que ya has utilizado? Porque igual recuerdas improvisaciones que han funcionado, vuelves a recurrir a ellas... MN: Sí, sí, es un poco una traba a veces. Hay una negociación entre el que funcione y el que sea un producto más po-

pular. Sabes que hay un público, y hay ideas que han funcionado... También, joder, ya es jugar muy fuerte el decir: “No, voy a coger esta semana 40 cosas raras y me voy a ir con ese público a jugar...”. Se haría más cuesta arriba para el público, y yo también iría más acojonado. Hay un momento de ser conservador y decir: “Estas ideas funcionan, hay lugares para la improvisación ya pactados”. Sí, el repetir es un poco mierda, te sientes un poco agobiado, pero repites a gusto. Estoy cumpliendo con ellos... Pero hay lugares para la improvisación. Si solo repitiera, me acabaría cansando como el que más.... Pero por el hecho de improvisar no me lo paso bien. Si no surge, también es desagradable. VP: Has publicado dos libros, Ultraviolencia y Ser madre hoy, ambos llenos de ideas y de sus ilustraciones. Primero hiciste Hervir un Oso junto a Jonathan Millar. ¿Cuándo te propusiste pasarlas al papel? MN: No sé si conocéis a David Estruell y Marc Vives, son artistas, están muy metidos en el campo del arte y estudiaron conmigo. David trabajaba en La Central. El tipo siempre quería que hiciera alguna publicación, a él le gustaba la idea de que fuera algo pequeño. Ante la posibilidad de hacerlo en la editorial, Belleza Infinita, dije, pues, coño, si hacemos algo entre Jonathan y yo, algo conjunto... Lo único que nos interesaba y que queríamos salvar era que no fuera excesivamente minoritario, que fuera una cosa cómica pero que llegara a comprenderse por cualquier persona, que no fuera un libro así formalista... Que llegara a la FNAC, había como un interés en la FNAC como algo popular. Luego, con Blackie Books [editorial con la que ha publicado Ultraviolencia y Ser madre hoy], me llamó Jan Martí, y pensé: “Este tío me está proponiendo algo, hay que aprovechar esto”. Y cuando quedamos me dijo que le gustaría hacer algo a raíz de los textos, que lo hiciera yo solo, algo muy de una persona con su material y cómo ha trabajado con su material. Fue una propuesta de él y al principio no estaba muy claro como hacerlo, fue un poco caos todo, luego ya...

“Los errores son los umbrales del descubrimiento” - James Joyce

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Miguel Noguera (1979, Las Palmas de Gran Canaria) ha revolucionado las fronteras del humor patrio con sus Ultrashows: son espectáculos en los que el chiste desaparece como mecanismo convencional y se procede al relato de unas ideas, sin los objetivos tradicionales del humor. Además, ha llevado su pecuVP: ¿Tienes intención de seguir publicando con regularidad? MN: No sé, tampoco depende de mí, eso depende de Jan. Si Jan no me los publica, no sé si me pondré a escribir uno sin saber que me lo van a publicar. VP: ¿Y seguirías utilizando el mismo formato? MN: A mí el formato me gusta, creo que funciona. Hablando de libros, creo que es lo más honesto que puedo hacer yo, o sea, explicar las ideas, un texto poco cuidado, un pie de página... Ahí yo me siento cómodo y no estoy forzando la máquina. Yo un relato no podría hacerlo. La gracia es que no es una historia: no hay personajes, no se intentan introducir en un relato... Esa es la gracia y eso es lo que define lo que hago, si no sería una mierda. Confío más en la evolución de las ideas, no las cambio yo voluntariamente. Se vende bien, vale la pena hacerlo. Y tampoco es un trabajo inmenso. Si me das un par de años, juntar unas cuantas ideas... VP: ¿Cómo estructuras tus ideas? MN: Yo voy apuntado cosas todos los días, y esto siempre lo hago. No lleva mucho trabajo y es más como un vicio. Voy apuntando y entonces siempre hay un material de base para hacer algo. Es como

liarísimo sentido del humor al papel, publicando el tebeo Hervir un Oso (Belleza Infinita, 2010) junto a Jonathan Millán y dando el salto al libro de la mano de Blackie Books. En esta editorial barcelonesa ha publicado ya dos de sus colecciones de ideas, bajo el título de Ultraviolencia (2011) y de Ser madre hoy (2012).

mi forma de funcionar, de lo único que se trata luego es de enriquecer, de expresarlo. Pero material no me falta. VP: ¿Debe tener límites el humor? MN: ¿Límites morales? Esto no, en sí, yo sí que creo que puedes usar el humor. Con el pretexto del humor puedes agredir a alguien en una sala y, claro, ya no es un límite sino que se está usando eso en la relación de una forma dañina. Yo creo que son dos cosas distintas. Si estás en un escenario, yo intento que si hay una idea que contiene un elemento que es polémico, que la gente va a decir: “Hala, qué bestia”; intento que el protagonista no sea la transgresión, la supuesta polémica, porque si no ya te vas a otro terreno. A mí no me interesa que me lean desde ahí, que se queden con la barbaridad. A veces hay elementos duros, pero... No sé. VP: Y para ti ¿cuál es el mejor tipo de humor? ¿O el que prefieres? ¿Venís todos de Monthy Python o sois una cosa más tipo Faemino y Cansado? MN: Si, Monty Python son la madre del Cuco, claro. Sí, aunque yo a Faemino y Cansado los veo también en esa línea. En los Monty Python creo que había dos escuelas: estaban los más absurdos y los más políticos, y yo me identifico más con los absurdos.

VP: Venías del arte conceptual, quizás influya. MN: Sí, si algo me ha ayudado a funcionar como funciono es el arte y el arte contemporáneo. VP: Es muy curioso que otros exponentes de este tipo de humor, como Muchachada Nui, también vengan de Bellas Artes. ¿Casualidad o algo lógico? Es curioso, pero está bien, porque yo veo algo en común. Es que el terreno humorístico puro... O sea, si ellos vinieran del humor más convencional, este salirse tanto de lo establecido es difícil dentro del campo del humor porque es muy, al menos en España, joder, es un desfiladero. O incorporas algo de fuera o... Yo creo que, ese alimento, Bellas Artes nos lo daba, la carrera de Bellas Artes tiene una forma de abordarla que es seria y otra que es cómica. La forma seria se invoca en las seriedades estas del arte, y la forma cómica tiene que ver con el desenfado. Tenemos aquí cuatro jóvenes, que nos lo pagan todo, tampoco tenemos mucha idea de nada.... Estos grandes temas del arte, que igual te parece más bien ridículo todo eso... Hay un punto ahí como un poco más loco, que lleva un poco a la comedia a partir del arte.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” - Mario Benedetti

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Se cumplen 20 años de los JJOO de Barcelona

De ídolos, imagen y Olimpiadas

La televisión y el lenguaje de la imagen en el deporte potencian dos figuras antagónicas: el espectador y el ídolo Un reportaje de Sergi Falcó Martínez y Elena Macián Masip

La Vila Olímpica, construida para alojar a los atletas participantes en los Juegos Olímpicos de 1992, hoy barrio residencial de la ciudad / Elena Macián Masip

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l investigador político Giovanni Sartori publicó una de sus obras más polémicas en el año 1997. La tituló Homo Videns, y en ella describió a un nuevo ciudadano dominado y cegado por la imagen, un nuevo ciudadano que se abandona a lo que ve y que se olvida de entender. Sartori destaca la capacidad simbólica del homo sapiens, esto es, su habilidad para desarrollar un lenguaje formado por palabras. Para Sartori, el homo videns, el espectador, ya no necesita estas palabras puesto que se deja llevar totalmente por la imagen. Así, concluye que el homo videns se aleja del homo sapiens; que da un paso atrás. En su ensayo, Sartori obvia que la imagen posee un lenguaje en sí misma, pero, pese a ser, falaz, su conclusión no es del todo equivocada. El lenguaje de la imagen que utiliza la televisión busca que el espectador entienda sin esfuerzo, que asimile sin crítica o reflexión. Se trata de un lenguaje basado en lo fácil. Y es este lenguaje el más masificado y, por lo tanto, el que ocupa la mayoría de los estímulos que recibimos. En 1997, el Homo Videns de Sartori todavía no tenía en cuenta la nueva de-

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Con la masificación de la televisión aparece la figura sedentaria del couch potato, y con Internet, el activismo de sofá

generación que sufriría el lenguaje. Un nueva manera de vehicular contenidos cuya principal característica ya no es si está formado por palabras, símbolos o imágenes, sino su brevedad. Con la masificación de la televisión aparece la figura sedentaria del couch potato, y con la de Internet, el activismo de sofá. Sin querer desmerecer sus aspectos positivos –en el caso de Internet, su alcance-, ambos se acercan a la imagen de un ciudadano no solo no parecido a un atleta, sino ya pasivo, poco vital. Paradójicamente, es la cobertura del deporte, tanto desde la televisión como desde Internet, una de las más recurrentes en los medios de comunicación. El espectador, el nuevo Leonardo Si nos centramos en esta nueva panacea del conocimiento y el saber que es Internet y buscamos qué tiene que decir sobre el concepto de ídolo, encontramos que éste se asimila especialmente en dos figuras muy distintas, que se corresponden a la perfección con las dos acepciones consideradas en el diccionario de la Real Academia Española. La primera de ellas es la que hace referen-


VICEPRESIDENCIA Julio 2012 / Nº2 cia a la admiración religiosa. Etimológicamente, el término eidôlon se refiere a lo visible, a la imagen de una deidad. Según el filósofo francés Jean Luc Marion, el ídolo es “la instancia que provoca todos los deslumbramientos y los hace insuperables”. La segunda acepción, en cambio, define ídolo como “persona o cosa amada o admirada con exaltación”. Su mayor reflejo en Internet, así como en la sociedad contemporánea, es el deportista. Éste ha ganado incluso al cantante, al actor y al bailarín; y en los deportes de equipo, como el fútbol, puede darse un baño de masas personalizado, como premio a su habilidad. Se produce, además, una asimilación entre ambas acepciones de ídolo. En España, ya se habla del fútbol como una nueva religión, en términos peyorativos –parafraseando a Marx, como el nuevo opio del pueblo-, y al deportista no se le endiosa solo desde la admiración del espectador sin talento físico, que admira de forma natural a aquél que puede realizar una proeza para él inalcanzable. Se le admira también gracias a los planos contrapicados de las cámaras televisivas, a las muecas dramáticas de esfuerzo e incluso sufrimiento que se congelan en las fotografías, y también gracias al discurso épico de los comentaristas deportivos. No es la palabra la que ha cambiado su significado. Somos nosotros los que creamos ídolos con nuestra admiración y reverencia, los que hemos trasladado el significado de deidad a perfección física, a una especie de Hombre de Vitrubio donde la fuerza y la habilidad cuentan más que la proporción, y donde hay, también, una lectura diferente. Si bien las proporciones perfectas del Hombre de Vitrubio han sido consideradas luego por el movimiento racionalista, poco hay de racional en el deslumbramiento del espectador por el deportista.

a fin, a través de, entre otros medios, la televisión, una ventana semiabierta y maliciosa que prioriza y facilita la superinflación del componente emotivo. El receptor del relato reconoce en el atleta vencedor al superhombre que solucionó todos sus propios problemas. Hay, de acuerdo a la clasificación de los tipos de identificación del héroe literario que propone H.R. Jauss, un reconocimiento admirativo, fundado en la identificación del suceso como algo ejemplar y el consecuente deseo de la emulación. Terminar un proceso en la cúspide, esa utopía de la existencia humana, es motivo más que suficiente para lograr una identificación. El espectador idolatra al atleta.

El atleta no reconoce en su yo triunfante a un ídolo, sino a un héroe Poco hay de racional en el deslumbramiento del espectador por el deportista

Reconocimiento y recuerdo Hace 20 años que se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona, una de las ediciones más aclamadas de la historia moderna de este espectáculo. Unas Olimpiadas son la consumación de los conceptos humanos que forman deporte, el triunfo y la derrota, los dos posibles finales de un relato cerrado. Al final, en este crisol gigantesco de atletas de todas las condiciones y especialidades, cada ganador recibe el metal más preciado, asciende más que ningún otro rival y, como tal, es contemplado sin obstáculos. El resto queda en un papel secundario: le ha faltado, como poco, una barrera por superar. A partir de ahí, el camino del ganador ya se ha convertido en una hazaña, en una historia ideal que la audiencia admira. Cuanto más se resalta, más asombro genera. Los Juegos Olímpicos se retransmiten (y se cuentan) de principio

Pero el atleta que ha llegado al cajón más alto del podio, ¿qué siente? Emoción, a priori, la emoción que provoca el reconocimiento. “Yo, lo que más recuerdo es la entrada al estadio. Estaba todo el mundo. Y es algo que te ha costado tanto…”, dice Daniel Plaza, vencedor en la especialidad de 20 kilómetros marcha en Barcelona. En la instantánea mental más indeleble para Plaza se combinan el orgullo de correr en casa -“En el estadio estaban todos mis conocidos. Sabía donde estaban, veía cómo se alegraban”- y el carácter de epopeya de la gesta -una prueba de larga distancia, una forma de correr antinatura, la cercanía de un final glorioso-. Pero esa coletilla –“Había costado tanto…”- refleja lo que queda por encima de todo: la memoria. La que evoca los entrenamientos, el tiempo gastado en pos de una simple meta y el

precio a pagar: “Pierdes –afirma Plazamás que nada, la juventud, y con ella, la vida social que conlleva, el hacer cosas similares al resto de la gente, vivir como todo el mundo”. A diferencia del espectador, pues, el atleta no reconoce en su yo triunfante a un ídolo, sino a un héroe. No se considera una figura ejemplarizante o adoctrinadora, sino un hombre que ha vencido a las adversidades y disfruta echando la vista atrás, rememorándolas, ya lejos de ellas, ya fuera del relato o del juego. Caída y fracaso El deporte no es solo una factoría de ídolos. La absoluta mayoría de los integrantes del juego no gana, no llega a la meta con un relato impoluto y exitoso que contar. En los Juegos Olímpicos de Barcelona, la representación española hizo historia con 22 medallas. José Manuel Oliván, periodista deportivo que cubrió el macroevento para la Cadena COPE, opina que “unas 10 o 15 medallas ya hubieran sido un dato muy positivo”. Sin embargo, uno de los deportes con un mayor seguimiento en el país fracasó con estrépito: el baloncesto. Aspirar al medallero era un sueño, pero no una quimera para Juan Antonio San Epifanio, ‘Epi’. Último portador de la llama olímpica, vivía su último gran reto con una selección con la que había logrado la plata en Los Ángeles ’84. No tardó en despertar. España solo tenía un rival netamente inferior sobre el papel, Angola. Perdió por 20 puntos contra los africanos y todas las opciones de lograr algo importante se esfumaron. ‘Epi’ fue el juguete roto de turno. Se retiró de la selección tras un segundo e intrascendente partido contra Angola por el noveno puesto. España venció esta vez, pero concluyó su triste andadura por sus Juegos Olímpicos con algo peor que una derrota: una burda pelea contra los angoleños. El último desafío a nivel nacional de ‘Epi’, uno de los atletas del país más acostumbrados a estar en el peldaño más alto, había sido un fracaso. Al que, según la FIBA, había sido el mejor jugador de Europa en los años 80, no le tocaba ser el ídolo esta vez. Divinos y perennes En 1992, los verdaderos mitos llegaron de Ultramar, pero parecían llegar de Marte. Nunca en la historia de los Juegos Olímpicos un equipo sobresalía tanto de entre el resto de participantes. “No es que yo o mis compañeros de selección lloráramos si los veían, es que hasta lo habría hecho Steffi Graf (la tenista más conocida del momento)”, explica Tomàs Jofresa, integrante de aquella selección española de baloncesto. Se refiere al Dream Team, el primer equipo de profesionales de la NBA que

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El otro ídolo: la Ciudad Condal

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El País Olímpico publicó en portada la fotografía de Consuelo Bautista de la Maratón masculina con la calle Princesa de fondo / C.B.

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l documental Olympia de Leni Riefenstahl, una exhibición nazi que se excusa en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, es un ejemplo de este culto al cuerpo. Una de sus escenas más famosas es la de los saltos de trampolín. La textura de imagen vieja no pone trabas a la fascinación por los músculos que experimenta el espectador, que se recrea en ellos ayudado por una sutil ralentización de las imágenes. En los Juegos Olímpicos de 1992 los atletas -o su otro yo audiovisual- tuvieron que compartir la gloria de su proeza con las impresionantes vistas de la ciudad que se dejaban ver desde las piscinas Picornell, situadas en la montaña de Montjuïc. David Airob, uno de los fotoperiodistas encargados de la cobertura de los Juegos para el diario La Vanguardia, afirma que era el lugar donde más se tenía en cuenta el espacio en la composición de las

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fotografías: “La prueba de los saltos de trampolín sí que era muy característica, con Barcelona detrás…”. En Olympia, en un segundo término, se pueden intuir los rostros del público. En las fotografías de los saltos de los Juegos de 1992, en segundo término se ve la fachada difuminada de la Sagrada Familia, otro de los motivos de orgullo de la ciudad. No muchas postales de Barcelona fueron escenario de los Juegos Olímpicos. Al menos, no lo que los ciudadanos identificaban con Barcelona hace 20 años. La Vila Olímpica, hoy barrio integrado e identificable de la ciudad, acababa de construirse y no tenía acceso al público. Era un hotel de lujo para los atletas. Sin embargo, y de alguna manera, las zonas ‘no olímpicas’ de la ciudad también respiraban Olimpiadas. “Fue muy emocionante, la gente se lanzó a la calle. Había un ambiente brutal”, recuerda

Consuelo Bautista, fotógrafa que cubrió lo que sucedía en las calles de Barcelona durante los Juegos. En el informe La organización de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92: un ejemplo de economía mixta o de sociedad pública y privada, Jordi Solé Tura y Joan Subirats recuerdan las Olimpiadas de 1992 como una manera para obtener financiación para modernizar las infraestructuras de la ciudad: “Como gran ciudad española y europea, aunque no sea capital, Barcelona siempre ha necesitado de eventos internacionales importantes para invertir en mejoras en su infraestructura. Sin esta excusa y sin la ayuda del Gobierno central, la ciudad difícilmente habría podido conservar la esperanza de financiar todas estas operaciones”. Solé Tura y Subirats destacan, también, la “visibilidad en el extranjero” que obtendría Barcelona, y su consecuente “internalización en la economía mundial”. Doce años después de las Olimpiadas, en el 2004, tuvo lugar en Barcelona otro evento internacional, el Fórum de las Culturas. También el ex alcalde de Barcelona Pasqual Maragall fue su artífice. El Fórum se estructuraba con tres ejes temáticos, la paz, la diversidad, y el desarrollo sostenible. Sin embargo, uno de los motivos por los que la polémica rodeó al acontecimiento fueron los intereses especulativos. Y, pese a sus ínfulas de gran evento internacional, del nivel de unas Olimpiadas o una Exposición Universal, el Fórum fue un fracaso: se esperaban 5 millones de visitas y tuvo menos de 3 millones y medio. “El Fórum, no. No tuvo nada que ver”, dice Consuelo Bautista, “lo recuerdo vacío, siempre”. Y es que, al anunciarse que Barcelona acogería el Fórum de las Culturas, no hubo celebraciones ni clímax de felicidad compartida entre la población, tal y como sí había sucedido en 1992. Estrategia para el crecimiento económico o no, los Juegos Olímpicos de 1992 se recuerdan como un gran éxito, no solo por el elegante e indiscutible aterrizaje de Barcelona como gran destino internacional, sino también por el ambiente festivo que se respiró en la ciudad, inolvidable para muchos barceloneses. Sin embargo, “han pasado los años y ha quedado lo que nos dolía a los que queremos tanto a esta ciudad”, dice. Y es que la conversión de la tranquila ciudad de Barcelona en un centro con carácter de capital, en “la millor botiga del món”, objeto –sobre todo, objeto- de deseo de turistas de todo el mundo, tuvo un precio.


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La torre de telecomunicaciones de Montjuïc, de Santiago Calatrava / Elena Macián Masip

acudía a unas Olimpiadas. Lo formaban, entre otros, Michael Jordan, Magic Johnson o Larry Bird. Es decir, tres de los jugadores más sobresalientes de la historia del baloncesto, acompañados por un grupo de jugadores que, uno por uno, eran muy superiores a cualquier figura de otras selecciones. El Dream Team se llevó el oro de calle dando un gran espectáculo. Su superioridad se fundamentaba en la técnica y, en parte, en el poderío físico. Sin embargo, el mito que generó este equipo también tiene mucho que ver con la imagen. Junto al talento, tres factores ayudaron a magnificar su leyenda: el tamaño físico de sus componentes, el contexto y las características de su deporte. “Me impresionó ver a Magic o Bird por ser quienes eran, pero a nivel visual, imponían mucho David Robinson, Malone o Ewing. Pasaban los 2,10 de largo y tenían una envergadura descomunal, y eso aquí no era normal verlo”, dice Jofresa. Aunque vuelve a Bird, uno de sus ídolos: “Incluso él, que era de los menos robustos, te sacaba dos cabezas y un palmo por hombro”. La presencia de aquellos gigantes era todo un caramelo para los realizadores y cámaras de turno. Y no sólo para ellos. Cada rueda de prensa, presentación o incluso paseo era susceptible de ser noticia solamente porque al espectador medio le impresiona ver gente tan grande, y todavía más si a esos gigantes les acompañan historias de grandes conquistas deportivas. Este es el segundo factor, el contexto. En 1992, la información sobre la NBA

no era tan accesible como ocurre hoy en la era de Internet. Sobre todo lo audiovisual. Eso dejaba una mayor cuota a la prensa escrita y a las crónicas. ¿Y qué ocurre cuando nunca has visto lo que lees? Que comienza a actuar la imaginación. La NBA era algo exótico y legendario. Para el espectador, aquella liga extranjera era el mayor espectáculo del mundo. Los interminables saltos, las transiciones frenéticas y los pases acrobáticos

Jordan y compañía llegaron como dioses y en Barcelona crearon un mito perenne inherentes al juego del baloncesto fueron otro filón para los teleobjetivos. Por supuesto, Jordan y compañía contribuyeron con su talento e hicieron justicia al mito: ganaron sus 8 partidos. El más fácil, por 68 puntos, el más difícil, por 32. Llegaron como dioses y en Barcelona crearon un mito perenne. En el partido contra EEUU, la selección española terminó 43 puntos abajo, y los deportistas quedaron contentos

por el simple hecho de jugar. “Días antes, les espiábamos por una rendija, pero no para estudiarlos, más que nada por el placer de verlos. Como niños”, explica Jofresa. La altura del tótem En ese encuentro, los españoles fueron, en cierta forma, más un espectador privilegiado que un atleta. Dentro del juego pero sin la tensión de pelear por el triunfo. Algo similar ocurre con el periodista. Como mensajero, está en una posición observadora y partícipe a la vez. Pero ni es un observador externo ni entra directamente en el juego competitivo. Por una parte, el periodista deportivo debe conocer el juego en profundidad. La mayoría de los periodistas deportivos han practicado y disfrutado alguna vez del deporte. José Manuel Oliván es uno de ellos. “Claro que me hubiera gustado estar en la final del Camp Nou jugando, pero para nada me arrepiento de haber hecho la cobertura como comunicador”, explica, y añade varios motivos que lo colocan, en cierto modo, cerca de Jofresa: “Me tragué muchas horas de trabajo, pero fui un espectador privilegiado. Una persona cualquiera no está en la rueda de prensa de Michael Jordan”. El comunicador, cubriendo la información sobre alguien lejano, tan totemizado por él como por el resto de la sociedad, es prácticamente un espectador más. Con una diferencia: de su percepción y de lo que comunique dependerá la altura del tótem, la imagen del ídolo.

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Panteon Yasir Arafat, olivo y fusil

Yasir Arafat (Mohammed Abdel Rahman Abdel Raouf Arafat al-Qudwa al-Husseini) El Cairo, 24/08/1929 - París, 11/11/2004 , por Ana María Caballero

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omo los gatos, el líder palestino Yasir Arafat presumía de tener siete vidas; así lo declaró a los medios en cierta ocasión en la que logró salir ileso de un bombardeo aéreo ejecutado por el ejército israelí. El máximo símbolo del pueblo palestino era consciente de la perla que suponía su muerte para los enemigos israelíes. Los intentos de acabar con la vida del rais eran constantes, pero mientras casi todos sus colaboradores y allegados caían, él sobrevivía. Aún así, Arafat era un obseso de su seguridad, apenas dormía dos veces en la misma cama, no comía sin que antes un fedayín probara su comida, y las entrevistas, cuentan, eran un enigma. No se sabía dónde, ni cuándo, ni cómo se daría el encuentro. Sin embargo, la inmortalidad es cosa de dioses y, a pesar del gran fanatismo que la figura de Arafat suscitaba, perdió su última vida en octubre de 2004 por un extraño “desorden sanguíneo”. Casi una década más tarde, parece confirmarse que este supuesto “trastorno sanguíneo” no fue causa de una oprobiosa enfermedad, como tanto se rumoreó por entonces; sino de que Arafat podría haber sido envenenado con Polonio 210, sí, la misma substancia radiactiva que acabó con la vida, y los informes, del espía ruso Sergei Litvinenko. La (no tan nueva) hipótesis del envenenamiento surge a raíz de un estudio, encargado por la cadena de televisión Al Yazira, que ha analizado varios enseres de Arafat, entre ellos, la emblemática kufiya –el pañuelo palestino que tanto caracterizaba al líder y que irónicamente se puso de moda en Occidente hace unos años–. Con medio mundo pendiente de nuevo de la muerte de Arafat, Israel saca las uñas y considera que se trata de una nueva

campaña antiisraelí. Mientras, la Autoridad Nacional Palestina ha aceptado exhumar el cadáver. La inminente exhumación revive la figura de Yasir Arafat y el simbolismo que se erigió en torno a su imagen. El primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina y fundador de Al-Fatah pasó de ‘terrorista’, como lo calificó la comunidad internacional, a ser reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 1993. Sin entrar a valorar el crédito del galardón noruego; esa dualidad marcó la imagen de Arafat. Mientras los enemigos de Palestina veían en el dirigente la raíz del mal, su pueblo veía el Moisés palestino. Incluso él mismo se presentaba delante de la Asamblea General de la ONU en 1947 afirmando que traía “en una mano, una rama de olivo y, en la otra, un fusil; no permitáis que deje caer el olivo”. Y aunque al final de su carrera política accediera a los procesos de paz, la ramita de olivo, la soltó más de una vez. Bajo su mando, las facciones palestinas participaron en las principales contiendas bélicas de Oriente Medio; asimismo, estuvo detrás de numerosas prácticas militares contra civiles, como el asesinato de 11 atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972. Pese a esta serie de masacres, el jefe palestino fue reconocido hasta por El Vaticano por su “gran carisma”, aunque sus detractores vieran en él más bien un dirigente corrupto y con ansias de protagonismo. De lo que no cabe duda es de que el señor hacía gala de una gran oratoria y por ello consiguió el apoyo de numerosas potencias mundiales, aunque ya se sabe que como en esta guerra todavía no hay ganadores, a la hora de la verdad, las tensiones político-religiosas siguen prestándose al maniqueísmo más absoluto.

Adiós a la España ‘bienestante’ España ( 20/11/1975 - 16/06/2012), por LeunamTH

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ras la caída de Lehman Brothers, los optimistas vimos la opción de renovación, de refundación, de cambio de sistema económico. Parecía evidente que los principios por los que se regía el sistema habían caído por su propio peso. Se puso el foco de atención en esas agencias de calificación que usaban su poder para marcar la calidad de productos financieros con los cuales especulaban. Se apuntó a la irresponsabilidad y se señaló la baja regularización. Por unos días hubo quien pensó que con este colapso financiero tendría lugar la refundación del capitalismo. Hasta un tipo bajito, prepotente y con mucho poder lo afirmó. Lamentablemente sucedió lo contrario, y tras terminar su contrato temporal, tuvo que irse por la puerta trasera del Elíseo. Lo que no nos imaginábamos fue lo que realmente pasó tras ese día. Ese día empezó la pesadilla zombie que ha ido contagiando desde entonces todo el sistema: partídos políticos, instituciones religiosas y sindicatos. Desde sus cómodos sillones, los poderes no supieron responder y tuvieron que ser sacudidos por un movimiento ciudadano que lo cuestionó todo, se puso a un mismo nivel y apuntó hacia arriba. El sistema económico se transformó en un pseudo-neosocioliberal, social por aquello de subir los impuestos; el resto, por hacia donde va. El sistema mantiene el pulso, en una especie de figura imposi-

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ble propia de Escher en la que la banca sostiene a los Estados a la vez que los Estados sostienen a la Banca, generando una espiral imparable de deuda con dos tejados pero sin ningún cimiento. El objetivo parece claro: desmantelar el estado del bienestar. ¿Un hospital? Negocio: todo el mundo enferma. ¿La Educación? Negocio: quien se la puede permitir, la paga. ¿Privatizar el canal de Isabel II? Negocio: todo el mundo bebe agua (esa última es de ‘Espe’). El PIB subirá. Ya ven, Libia crecía, el FMI aplaudía y al pueblo no le quedó otra que levantarse e iniciar una revolución por el hambre que pasaban. Sanidad, Educación, energía, funcionarios, fijos o temporales, estudiantes... A todos nos han atacado. Todos nos sentimos heridos, pero cada vez más somos más y estamos más unidos. Y no solo eso, los pueblos están uniendo fuerzas globalmente. La Tierra nos manda olas de calor y de frío. La lucha es planetaria y se está uniendo globalmente. Récord en manifestaciones diarias en nuestro país. Levantamientos en países con dictaduras. Movilizaciones masivas en Canadá, en Chile, en México, en Grecia, en el mundo. La crisis es global, la lucha es mundial. La Tercera Guerra Mundial ha comenzado. No hay balas, pero hay muchos poderes, países y las pérdidas se cuentan por billones. Los bandos no son países, son el 99% contra el 1%.

“No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer” - J.W. Goethe


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Una ilustración de Robba Saldaña Cázares

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ALPACAS “¿Es el hombre solo un fallo de Dios, o Dios solo un fallo del hombre?” - Friedrich Nietzsche

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“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. - Groucho Marx


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