Page 1

Santapoleros en Nicaragua (VII)

Reportaje

22

Escenas nº 249 - Mayo 2007

La cruda realidad de las comunidades JOSÉ JUAN LÓPEZ

FOTOS: J.J. LÓPEZ + AUGUSTO SOLER

Mientras el padre Miguel Ángel hacía los preparativos para la confirmación de los jóvenes de la comunidad, Augusto, José Miguel y yo departíamos con Absalón, nuestro acompañante desde San Pancho, y algunos campesinos de Santa Fe, sobre cómo se podría mejorar el nivel de vida de las familias. -Aquí en Nicaragua, y especialmente en las comunidades, las familias carecemos de un apoyo económico, y una manera primordial es conseguir la leche y la cuajada, que es lo que siempre se compra, y la única manera es que a las familias más pobres se les pudiera financiar una vaca parida, que son las que ya tienen un ternero, para ordeñarla y cuajar la leche. Posteriormente podría ser como

un fondo revolvente: cuando desteta el ternero, se vende el chiquito y la vaca vieja le queda a la familia siempre, por eso se llama un fondo revolvente. Podría ser una manera de organizarse y poder trabajar con los más pobres. -¿Y cuánto costaría una vaca? -Ahorita anda en siete u ocho mil pesos, dependiendo el lugar donde se compre, incluso hay lugares donde se puede comprar por seis mil (al cambio, unos 250 euros), como en la zona de El Rama. Para traerlas es más fácil desde El Rama o desde la Guinea, por tierra tardaríamos en traerlas hasta San Pancho un día o día y medio. -La leche cuajada, ¿sería para consumo familiar o también para su venta? -Si hablamos de una vaca, para

Conocer de primera mano la problemática de las comunidades de la selva de Nicaragua era uno de nuestros objetivos, saber cómo en un futuro podemos ayudarles a desarrollarse social y económicamente. Nuestra visita a la comunidad de Santa Fe nos permitió compartir unas horas ara los campesinos de la selva de con sus habitantes, gente modesta, Nicaragua, tener una vaca supone normalmente campesinos que tras disponer de leche y queso para el la guerra de los ochenta vinieron consumo familiar. Si además puede parir algún a repoblar estas inmensas áreas ternero, es poco menos que un seguro de vida de selva tropical con una bajísima que pueden aprovechar en caso de necesidad densidad de población.

P


Reportaje

Conociendo su situación de primera mano Los miembros de la junta directiva de la comunidad de Santa Fe nos hicieron partícipes de los problemas más acuciantes que sufren

consumo de la familia, porque para poder vender queso ya tiene que partir de diez, y se podría comerciar en San Pancho o en Nación, que está a unas siete horas de acá. Todo lo que se produce, aquí se vende en las comunidades. -¿Qué productos suelen producir ustedes aquí en Santa Fe? -Trigo, maiz, yuca, y el que tenga vacas, también queso. -¿Sería una buena opción comerciar con terneros? -Claro que sí, a eso lo llamamos “hacer repasto”, porque cuando desteta se tiene un tiempo de unos dos años para que se desarrolle y luego se vende. Si uno tiene el pasto, no cuesta mucho mantenerlo y se saca un buen dinero. -¿En cuánto se puede vender ese

ternero? -Esto depende del cuido, si el cuido es bueno, se está vendiendo ahorita en seis mil pesos. -¿Qué otros animales se podrían criar? -Por ejemplo cerdo y gallina, pero da menos ingresos, la res es con la que el campesino puede tener mayor beneficio. Con la junta directiva A última hora de la tarde, tuvimos la oportunidad de reunirnos con los miembros de la junta directiva de Santa Fe, los hombres que de alguna forma organizan la vida en comunidad. El padre Miguel Ángel nos refrendaba la conversación anterior con sus palabras:

“aquí tener ganado es un signo de que la familia tiene al menos unos mínimos, ya no sólo para que puedan ordeñar, que para la lecha, la cuajada, el queso, es bueno para la familia y los niños, sino que a veces también el ganado, ante una enfermedad, sabemos que uno puede echar mano de un ternerito y comprar los medicamentos o salir a La Guinea o a Managua. Entonces es como una prenda, como su banco”. Uno de los colonos de Santa Fe nos decía que “viendo el proyecto de ganado, aquí hay posibilidades de que aumente, como dice el padre es un banquito que tenemos y que puede ir creciendo. Preguntaban cuántas familias hay en la comunidad que no tienen ni una sola res, y son cinco. El resto tendremos una, dos o tres, pero eso no quiere decir que seamos ricos…” Las palabras de uno de ellos comenzaron a situarnos en la problemática que estas gentes tienen con una escuela que resulta un lugar poco idóneo para la educación de sus hijos: “una cosa es que le cuenten allá en su país, y otra es ver la realidad aquí en la comunidad. Tenemos una escuela que hace tiempo se construyó con el esfuerzo de los padres de familia, pero hemos estado

abandonados por el Gobierno y el resto de organismos. Ahora que vienen ustedes, nosotros les exponemos que, viendo la situación, pudieran darnos para esa escuela el material o la construcción de minifalda, algo más amplio que tenga talle de escuela, porque ni para gallinero sirve tal y como está, mucho calor, se te ahogan los pollos. La otra situación es el agua que necesitamos para la escuela, habría que hacer un pozo y una bomba para poder sacar el agua”. El maestro Faustino Gómez Gómez es un joven que trabaja como maestro en la escuela de Santa Fe, contratado por el Ministerio de Educación: “este año tenía veinticinco niños, ya que por las condiciones de los papás, no les prestan las facilidades para comprar el uniforme y a veces la distancia influye también, están muy largos y no permite que los niños pequeños vengan a la escuela”. El maestro reconoce que “hace falta mucho material, no está completo, nos hace falta pizarra, borrador, material didáctico, textos, láminas, cosas que facilitan al niño su aprendizaje. Como decían, la escuela no está en buen estado y no es el mejor ambiente para los niños”.

Escenas nº 249 - Mayo 2007

23


Reportaje

Escenas nº 249 - Mayo 2007

Las gentes de la comunidad abarrotan la capilla para asistir a la confirmación de siete de sus jóvenes

24


Reportaje

Fotógrafos sin fronteras Hacinados en la pequeña capilla de madera, la comunidad de Santa Fe se reúne para celebrar la confirmación de siete jóvenes, cuatro chicos y tres chicas. Lógicamente, los miembros de Icnelia despertamos curiosidad en todos ellos y nos es imposible pasar desapercibidos, y mucho más esgrimiendo nuestras cámaras de foto y video que plasmaron aquel momento. Finalizada la ceremonia, hicimos algo así como de “fotógrafos sin fronteras”. No es nada habitual por estos lares la tecnología, aunque algunas familias portaban pequeñas cámaras de fotos analógicas. El mundo digital

era una novedad para todos ellos y la sorpresa era mayúscula cuando, instantes después de disparar, podían verse reflejados en el visor de la

una foto, pero poco a poco se fueron soltando y, tengo que reconocerlo, disfruté casi más que ellos convirtiéndome en el notario visual de aquella celebra-

E

l mundo de la fotografía digital era una novedad para todos ellos y la sorpresa era mayúscula cuando, instantes después de disparar, podían verse reflejados en el visor de la cámara cámara. Al principio la timidez les frenaba a la hora de pedirnos que les hiciéramos

ción. Más de un centenar de fotografías que no hace mucho les hemos hecho llegar positivadas en papel a través de

Miguel Ángel, que nos confesaba que estaban locos por recibirlas. Poco hay más gratificante para un reportero gráfico que plasmar la sonrisa de los niños. Y pueden estar seguros de que aquella tarde inmortalizamos a la práctica totalidad de los que en no mucho tiempo serán los hombres y mujeres de Santa Fe, espero que con una vida mejor que la que sus padres han tenido que lidiar. Vestidos con sus mejores galas, sus caras ya son una parte inseparable de la joven historia de Icnelia. Y qué mejor homenaje que publicarlas en estas páginas.

25

Escenas nº 249 - Mayo 2007

Santapoleros en Nicaragua 7  

Reportaje sobre Icnelia en la revista Escenas de Santa Pola

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you