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“Buscamos felicidad, pero sin saber dónde, como un borracho busca su casa, sabiendo que tiene una” - Voltaire En la mayoría de los casos, o por lo menos en el mío, no creo estar andando en búsqueda de felicidad. Más bien, intento descifrar una fórmula que al aplicarla me de como resultado un estado de tranquilidad y serenidad conmigo mismo y los que me rodean. Es muy probable que a todo esto podamos debatir que lo dicho anteriormente, sea un estado de felicidad menos literal que la palabra misma y que lo que hago es disfrazarlo con otra descripción y Foto tomada de la web (Google)

destituirlo para que no suene tan

‘mainstream’. Pues miren, no están muy lejos de la realidad. La verdad del caso es que ante toda prioridad existente, busco que mi llamada ‘felicidad’ no sea comparable a otras, que sea genuina, propia y demás está decir, original; sí, es algo muy parecido a mi política de la creatividad. Ahora bien, yendo más allá de la clichosa felicidad abundante en los quehaceres del día a día, no hay objeción alguna a que el meollo del asunto recae únicamente en la otra cara de la moneda: el problema. No hay mal que por bien no venga, y por eso contamos el 90% de nuestras vidas con problemas. La definición de ‘problema’ es atribuida a cualquier cosa, literalmente cualquier cosa (déjese entender lo que sea), que interfiera negativamente con el estado de ‘felicidad’ de una persona. En lo personal, en lo académico y en lo social, cuento con problemas. Sin embargo, por más mal que pase un día debido a los arrebatos que me puedan lanzar, de alguna manera logro respirar. Ya sea por alguna reacción benigna o espontánea de algunos de mis cinco sentidos, o porque simplemente respiré involuntariamente, como es de costumbre.


De modo que, bajo nuestra propia denigración y pequeñez donde acostumbramos alojarnos, esa cueva nómada arropada con tan esbelto caparazón, a la cual recorremos en momentos desesperantes, de algún modo un inflamable rayo de luz entra, una molécula de oxígeno se aparece de la nada y nos da nuevo aliento. Quizás, es un suspiro que nos permite dar un paso más y dejarnos de bobadas sobre el fin de la vida y la proximidad de una claustrofobia inhumana. Este suspiro no brindará la solución requerida, sino un alivio temporero, que al menos nos capacita para reconsiderar las opciones en el panorama. La felicidad la podemos crear, como también nos puede encontrar; los problemas se comportan de forma similar. Hechos: 1. Todo el mundo tiene problemas (piénsalo). 2. Todo el mundo hace de sus problemas una hipérbole (piénsalo). 3. Todo problema tiene solución (piénsalo). 4. La vida continua hacia adelante con o sin problemas, siendo o no felices (no hay que pensarlo).

Foto tomada de la web (Google)

- Mathew Ariel


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La 'felicidad' y los 'problemas'  

En el va y ven del paseo corto de la vida, nos encontramos con dos fenómenos que dejamos pasar por desapercibidos: la felicidad y los proble...

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