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ESTER 4:8,16 Amán agagueo (amalecita), funcionario del rey, aprovechó su contrariedad personal con Mardoqueo, ya que este se negaba a hincarse ante él (“ni se arrodillaba ni se humillaba”), para persuadir al rey Asuero1 de ordenar por decreto real la destrucción del pueblo judío por no seguir las leyes del rey. Ofreció traer a los tesoros reales 10.000 talentos (hoy, cerca de $509.875.000.000). Tal decreto fue publicado. El pueblo sería inexorablemente destruido, muerto y exterminado de las 127 provincias del reino medo persa el 13 de Adar del año 474 a.C. Hubo dolor, duelo, ayuno y clamor entre los judíos en cada provincia. La reina Ester se enteró de la tragedia por medio de Hatac, eunuco del rey, quien sirvió de portavoz para transmitir los infortunios y entregar copia del decreto; además, hizo saber a su primo y padre adoptivo la dificultad que se existía para que ella pudiera interceder ante el rey por su pueblo. Ester, persuadida por su primo Mardoqueo, invitó a los judíos que estaban en Susa a que la acompañaran en ayuno durante tres días y, luego, entraría a ver al rey para abogar en favor de su pueblo al descubrirle a él su identidad judía y dejar al descubierto la astucia de Amán. Y añadió: “y si perezco, que perezca” (porque al entrar a ver al rey Asuero estaría en contra de la ley real y además porque se expondría al develar su identidad judía). Ester („estrella‟) era la hija de Abihail (Est 2:15) de la tribu de Benjamín, una de las dos tribus destruidas por los babilonios y deportadas, en el año 597, a las provincias del Imperio persa. A la muerte de sus padres fue adoptada por su primo Mardoqueo el cual ocupaba una función administrativa en el palacio real de Susa. Mantuvo en secreto que era judía, como le aconsejo su primo Mardoqueo por lo tanto no usó su nombre hebreo Hadassa („mirto‟). Ella fue escogida por su hermosura y gracia, pero sobre todo por su compostura; se convirtió en la esposa de Asuero en el año 479 a.C., y por tanto reina de los Medos. (Est 2:1-18). Por la información que nos ofrece el libro, podemos inferir que era una mujer temerosa de Dios, una guerrera en la oración y el ayuno, valerosa, llena de fe, bastante sumisa, obediente y dócil. Se destacaba por tener dominio propio, un espíritu sereno, capacidad de asertividad y determinación. Además, cabe resaltar su patriotismo y lealtad, como su inquebrantable y férrea disposición para actuar como un instrumento profético de la voluntad del Señor para preservar a su pueblo del exterminio, resguardarlo de las asechanzas y garantizar su tranquilidad durante la expatriación. La mujer jamás ha sido menos para Dios y así lo revela la Escritura. Son muchísimas las que sobresalen en la historia de Israel, en el ministerio de Jesús y en la vida de la Iglesia, con papeles importantes y como instrumentos de la voluntad de Dios. Es tiempo de restaurar su posición y valorar su quehacer en una cultura occidental machista, que ha disminuido su acción en la obra del Señor. Cuando el apóstol Pablo enumera los requisitos que deben llenar los líderes y ministros para servir con idoneidad, testimonio y no ser tropiezo en la obra, presenta precisiones tanto para varones como para mujeres (1 Tm3.11; Tt 2:3-5). Gracias a esta valiente y decidida batalladora en ayuno y clamor, quien lideró y movió al pueblo judío en Susa, a sus doncellas y sirvientes a tomar la misma actitud durante 72 horas, sin alimento ni bebida de ninguna clase, los deportados que habitaban las 127 provincias vieron una liberación oportuna y experimentaron una paz duradera en tiempos del rey Asuero. De la victoria conseguida y el descanso logrado de sus enemigos en el mes de Adar, se consolidó la fiesta de Purim, día de banquete y regocijo, que conmemoran los judíos cada año los días 14 y 15 del mismo mes (febrero o marzo), hasta el día de hoy.

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblica

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Jerjes I (Xerxes), Jerjes el Grande o "Asuero" (circa 519-465 a. C.), fue el quinto Gran Rey del Imperio aqueménide (485-465 a. C.), hijo de Darío I y de Atosa, hija de Ciro II el Grande.


1 TESALONICENSES 5:17-18; ROMANOS 12:12c LA ORACIÓN QUE DERRIBA FORTALEZAS PENSAMIENTO INTRODUCTORIO Recuerdo que existían metodologías pedagógicas muy ilustrativas para enseñar la importancia de la oración en la vida cristiana y con los dedos de una mano se explicaba las clases de oración. Se formaba al creyente para ser “un soldado revolucionario de Cristo”. Se profundizaba en la vida de ayuno; se capacitaba sobre la “hora quieta”; se puntualizaba en diferenciar la adoración, la alabanza y la “quejabanza”; se participaba con fervor en los ayunos congregacionales y en las vigilias o veladas de oración (desde la noche hasta el amanecer del siguiente día); se programaban los campamentos con estudio bíblico y encuentros de mucha oración. Había reuniones de intercesión (grupo de mujeres sabias, constantes, fieles instrumentos en las manos de Dios que se mantienen hasta hoy,) Han pasado varias décadas. ¿Cómo es hoy nuestra vida de oración? Este mover de oración impactaba. Había resultados y frutos. ¿Cómo impactan hoy nuestras oraciones?

Si se hace una lectura cuidadosa del libro de los Hechos, bien podrá observarse que la vida de oración era un elemento importante en los resultados crecientes de una iglesia que se expandía cuantitativamente y que hacía explosión espiritual vertiginosamente. Una iglesia que comenzó con 120 personas reunidas en Jerusalén y al cierre del libro señala que se predicaba el evangelio del reino y se enseñaba acerca de Jesucristo abiertamente y sin impedimento en Roma, cumpliéndose lo expresado por el Señor en Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Es claro, pues, que “la oración eficaz” puede mucho. Lee con atención y en profunda meditación cada texto, valorando la oración, y saca tus propias conclusiones. Hechos Texto 1:14 “Todos éstos (los once apóstoles) perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”. 1:24 Y orando… Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías (apóstol doce). 2:42 “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. 2:46-47 “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. 3:1 “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena (3 p.m.), la de la oración”. 4:31 “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. 6:4,6 “Y nosotros (los doce apóstoles) persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra”. Presentaron ante los apóstoles a los siete diáconos “quienes, orando, les impusieron las manos”. 8:15 Pedro y Juan oraron por los samaritanos que creyeron “para que recibiesen el Espíritu Santo”. 9:9,11 Pablo recién convertido “estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió (ayuno total)”. El Señor dijo a Ananías de Pablo (Saulo): “he, aquí, él ora”. 9:40 Antes de la resurrección de Dorcas: “Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate”. 10:2 Cornelio “hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre”. (Cfr. v. 30) 10:9 “Pedro subió a la azotea para orar” (en Jope, en casa de Simón el curtidor) 12:5, 12 Cuando Pedro fue encarcelado “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él”. 13:3 Cuando fueron llamados Saulo y Bernabé como misioneros “habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”. 14:23 “Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”. (Primer viaje misionero). 16:13, 16 “Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las


16:25 20:31 20:36 21:5 22:17 28:8

mujeres que se habían reunido” (En Filipos). “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (en la cárcel en Filipos) “velad” “Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos” (en Mileto). “Cumplidos aquellos (siete) días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos” (en Tiro) “Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis” (Pablo). “Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó” (en la isla de Malta).

En la carta a los Romanos, cuando el apóstol presenta los principios que debían ser una constante ecuación de vida en nosotros, hijos de Dios, nacidos de nuevo, que hemos creído en Jesús, comprados por su preciosa sangre, justificados, santificados, glorificados, que hemos confesado su Nombre, que andamos y vivimos conforme a la regeneración y renovación por el Espíritu Santo que nos ha sellado, y que somos, además, primicias de su gracia, sal de la tierra, luz del mundo, real sacerdocio, linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios, labranza y edificio del Señor, luminares en un mundo perdido y en tinieblas, cartas abiertas a los hombres, hacedores de la palabra de vida, ministros del santuario, templo del Dios viviente, grato olor de Cristo, llamados a andar en la verdad, a ser siempre santos y testigos de un evangelio glorioso que actúa con poder en nosotros y en los hombres, dice enfáticamente “constantes en la oración”, porque nos hemos vestido de Jesucristo, porque nos hemos cubierto con las armas de la luz y nos hemos puesto toda la armadura de Dios para estar y permanecer firmes contra toda asechanza, contra todo engaño y maquinación del diablo, contra los embates de las fortalezas, principados y potestades para derribarlos, para resistir al enemigo de nuestras almas y mantener aplastado a Satanás bajo nuestros pies. Así lo expresa la carta a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos…” (6:18). Lo que somos es por su sacrificio en la cruz. Él restauró su imagen en nosotros y nos bendijo con toda bendición en los lugares celestiales. Así, somos llamados a ver cómo sobreedificamos. Decimos “libramos Señor de todo mal”, “guárdanos de la tentación”. Dios nos entregó la oración como respuesta a esta demanda: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). Y otra vez el apóstol dice a los tesalonicenses: “Orad sin cesar”. Orar sin dejar de desempeñarse y desenvolverse en la oración; orar de modo constante, persistente, insistente, durable, resistente, sin cansarse ni fatigarse, con continua reiteración. La fórmula para llevar vidas con propósito, triunfantes, victoriosas, fuertes en las tribulaciones y dificultades, como embajadores de Cristo, es esta: ¡Constantes en la oración = orar en todo tiempo = orar con perseverancia = orar sin cesar! Esta es una bomba espiritual que destruye cualquier poder de quien se disfraza como ángel de luz y vino para hurtar, matar y destruir, porque es padre de mentira. Es un muro que nos mantendrá seguros: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros” (2 Cr 20:17). La imagen más exacta de una oración eficaz es esta de 2 de Crónicas. Al orar, nos acercamos a Dios, nos humillamos y nos colocamos bajo su favor, dejando que Él actúe, que obre conforme a su gracia y su bondad, porque siempre nos dará lo mejor. Jesús presentó dos comparaciones sobre este tema. En la parábola de la viuda inoportuna, enseña a no descorazonarnos ni desmotivarnos, aunque las circunstancias pinten un panorama adverso o perverso. A veces nuestras oraciones parecen no hallar respuesta, topamos con demoras, obstáculos, las crisis aumentan… (Representados en el juez inescrupuloso), pero Dios tiene el control. Solo debemos ser constantes en la oración, persistentes, “ser molestos”, inoportunos, importunos, como la viuda: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc 18:1-8).


También relató a sus discípulos la parábola del amigo importuno que va donde su compañero a medianoche para que le preste tres panes para atender un amigo que llegó de viaje. Refiere que “aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite”. Luego concluye su mensaje: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lc 11:5-10). Así, al orar con perseverancia:

Aprendemos

Propósito

A pelear, a luchar en la fe en acción y en la confianza firme A crecer, fortalecer y ejercer la paciencia A esperar una respuesta, en el tiempo oportuno del Dios de los imposibles. A comprender mejor los problemas, viéndolos desde una perspectiva correcta.

Confiar en la misericordia, la fidelidad y el poder de Dios (Sal 27) Depender de su voluntad perfecta. Salmos 40:1-3 Creer en y a Dios, que Él jamás nos defraudará ni nos fallará (Sal 55:17; Lc 18:7; Lc 1:37). Una vez leí una frase en un blog: “La oración es siempre fuente de luz”. Cambia nuestra manera de ver las cosas, libera, transforma y renueva nuestro pensamiento para poder tener una nueva visión de las situaciones, para tener la dimensión y proporción precisa de cada problema. (Neh 2:4; Dn 2:16-17,22). A tomar nuestras cargas y a fortalecernos en la presencia del “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os Señor. haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt 11:28-30; Sal 55:22). A ser humildes y orar con sencillez Dar gloria a Dios, pues es quien responde todas nuestras peticiones, súplicas y rogativas por su infinito amor, por su gracia y su benevolencia. Oremos, pues, para que nuestras oraciones sean importunas, constantes, sin cesar, insistentes. Oremos con firmeza y perseverancia del ánimo en la resolución, determinación y propósito de hallar oportuno socorro a nuestras peticiones. Oremos manteniendo constancia en la prosecución de lo que comenzamos pidiendo con la misma actitud por el tiempo que sea necesario o hasta cuando el Espíritu Santo nos lo señale. Oremos porfiadamente, con fe, en el Espíritu, con fervor y con humildad. Pero mejor comencemos ya con nuestra oración molestísima, esa oración perseverante y persistente, sin desmayar… Y, bueno, ya, porque me voy a orar sin cesar. ¡Bendiciones!. «Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del

conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados » (Colosenses 1:9-14)

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblico


JUAN 4:23-24 «Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren».

En el Antiguo Testamento existían lugares altos, templos o atrios, como sitios sagrados para adorar. Los samaritanos tenían su lugar de adoración (monte Gerizim), los judíos Jerusalén y en cada pueblo sucedía lo mismo. En el Tabernáculo, en las tiendas temporales y en el templo, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo para ofrecer por los pecados del pueblo y ministrar adoración, conforme a la ley ceremonial y cultual. Allí se manifestaba Dios como Jehová Sama y descendía la Shekinah. Pero todo esto era sombra y figura. Cristo se ofreció una vez y para siempre por nuestra redención. (He 9:1-12). Cuando Jesús tiene el encuentro con la mujer samaritana, ella le aborda con cuál es el lugar donde se debía adorar: «Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre» (v. 20-21). Pero el Señor va más lejos. Enfatiza respecto a la manera, la actitud, la disposición con la que se debía acercar a Dios para expresar su adoración. Revela la forma como se adoraría bajo el Nuevo Pacto. Era la hora de desechar los paños rotos y viejos, para vestir con paño nuevo. Era la hora de dejar los odres envejecidos, para servir el vino nuevo (el mosto del espíritu) en odres nuevos (Lc 5:36-39). Era la hora de comprender el sentido de la adoración que buscaba el Padre y que reiteró permanente y frecuentemente por boca de sus profetas. Era la hora de romper paradigmas de adoración, estilos rituales, formas externas y vacías —que eran como vasos limpios por fuera, pero llenos de podredumbre por dentro—, para restaurar el centro de la adoración (Is 29:13; Mr 7:6-9) Era hora de circuncidar el prepucio del corazón, limpiar las manos y lavar el rostro de toda codicia, prepotencia, orgullo, vanagloria y vaciedad espiritual, para allanar el camino que llevaría a un encuentro amoroso y cercano con Dios (Jer 4:4a)… Era y es la hora de todo esto y más. Era y es la hora de un avivamiento, de sumergirnos en Dios, de ser tocados por el Señor para adorarle como es.

¿Qué es la adoración? Antes que nada echemos un vistazo rápido a las palabras hebreas y griegas, para observar algunos detalles. NO INDICAN NECESARIAMENTE VERDADERA ADORACIÓN A DIOS Adoración externa y ritual EN HEBREO REFERENCIAS Segad = “inclinarse hacia abajo ante Él (Dios)”; “postrarse para homenajear a un dignatario o alguien más alto que usted”. Hace referencia a una postura física corporal. Dn 3:5 Atsāb = adoración donde se liba u ofrece algo (voto, sacrificio, holocausto). Jer 44:19-25


Abād = adorar, servir; adoración donde se hace algo. EN GRIEGO Eusebeo = adoración en el temor reverencial, miedo; adoración para aplacar la ira divina.

2 Re 10:18-28 REFERENCIAS Hch 17:22-23 “al vosotros adoráis” Hch 17:25 “honrado”

que

Therapeuo = honrar, adorar; habla acerca de la adoración a Dios por su valor terapéutico (medicina); adoración para que haga algo por mí. Threskeia = culto, observancia religiosa; adoración ceremonial Stg 1:26-27; Col 2:18, 23 Sebazo = venerar; ofrecer homenaje y respeto Hch 16:14 “adoraba a Dios” INDICAN NECESARIAMENTE VERDADERA ADORACIÓN A DIOS Adoración interna y espiritual Shachah (hebreo) = adorar; “conlleva la plenitud de la expectativa y deseo de Dios”; encierra la idea de hacer una reverencia postrada; doblegarse, inclinarse. Proskuneo (griego) = encierra la idea de hacer una reverencia postrada; “besar la mano, inclinarse delante, adorar, mostrar deferencia/reverencia.”. Shachah y Proskuneo soportan en su esencia la idea de humillación sincera ante Dios; rendir, postrar el corazón, la mente,

la voluntad al Señor plenamente. Esta es la verdadera adoración (Mi 6:6-8) La adoración verdadera parte del corazón del adorador, no de la ceremonia o el culto. Sobrepone lo interno por encima de lo externo. Adorar a Dios involucra:

 Aunque Shachah y Proskuneo aportan la idea de postración, la adoración del Nuevo Pacto va más allá de la postura física de inclinarse (“Encorvar el cuerpo para significar adoración o rendimiento, o especial cortesía”, DRAE), postrarse (“Arrodillarse o ponerse a los pies de alguien, humillándose o en señal de respeto, veneración o ruego”, DRAE), doblar rodilla o cualquier posición de encorvamiento del cuerpo. Involucra “ladear” el corazón a Dios, doblegar los pensamientos, sentimientos, emociones y voluntad ante el “trono de su gracia”, rendir el espíritu y el alma en humildad, sencillez, sin pecado y con fe ante la majestad y gloria del Dios Altísimo.  Aunque Shachah y Proskuneo arropan el concepto de dar algo, pero ahora lo relevante es ofrecer nuestro cuerpo en sacrificio vivo y santo al Señor.  Aunque Shachah y Proskuneo conlleva hacer algo, servir; sin embargo, ahora nuestro servicio es el compromiso radical a Dios y a todos los hombres, marcado por una rotunda y definitiva expresión de amor, como modo de vida; pues, andamos en amor y llevamos las marcas de Cristo en nosotros.  Aunque Shachah y Proskuneo soportan la idea de culto y ministración a Dios desde un lugar, no obstante ahora lo verdaderamente importante, urgente y esencial es adorar a Dios con la libertad, la unción, el poder y el mover en el Espíritu que ha sido derramado en nuestros corazones y que nos guía a una adoración liberadora, poderosa, transformadora, sanadora, profética y restauradora, pues cuando se adora a Dios así, Él responde con tremenda bendición por la misericordia, la clemencia y el amor, con que nos ha amado.


Adoración en espíritu

Adoración en espíritu

Antiguo Testamento: era visible. Apela a los sentidos para fijarse en los accesorios materiales consagrados para la adoración y el culto: sacrificios, altar, tabernáculo, incienso, oro, vestiduras, ordenanzas ceremoniales, instrumentos musicales, fiestas, etc.

Nuevo Testamento: enfatiza lo espiritual. El tabernáculo o templo somos nosotros. Además, somos real sacerdocio, grato olor de su conocimiento, piedras vivas del santuario, etc. (1 P 2:5,9-10; Ro 12:1; 1 Co 3:16; 6:19-20; He 13:15) Dios es Espíritu; por tanto, la adoración es espiritual.

Adoración en verdad

Adoración en verdad

Antiguo Testamento: los elementos eran sombras o figuras que anticipaban “cosas por venir”, como la verdadera adoración (He 9:23-25; Col 2:16-17)

Nuevo Testamento: está basada en la nueva realidad del sacrificio de Cristo en la cruz, quien sepultó los rudimentos, las banalidades y pobreza ritual de una adoración cargada de carnalidad, ritualismo y legalidad que desagradaba a Dios (Cfr. Ap 4:9-10)

Así, nuestra adoración debe ser verdadera, apoyada en “la libertad con que Cristo hizo libres”, no usándola como ocasión para satisfacer y andar en la “carne”, echando mano a ordenanzas y mandamientos que eran sombra de la realidad que es Jesucristo, “judaizando” o “gentilizando”, esclavizando a otros y a nosotros mismos, para desligarnos de lo que el Señor ganó para nosotros (Gá 4:8-11). Ahora podemos adorar en espíritu, con plena libertad, pues la palabra de Cristo mora en abundancia en nuestros corazones, hemos sido conocidos por Dios y el velo del pasado ha sido rasgado. Para adorarle ya no nos sujeta un lugar, una fecha, una hora, una fiesta, un débil hombre, un holocausto, una ley…. El Espíritu Santo mora en nosotros y estamos llenos de la gloria de Dios. Por tanto, despojémonos del viejo hombre viciado por naturaleza y vistámonos de Jesús para adorar en todo tiempo y lugar (1 Co 14:24-26).

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblica


1 REYES 8: 14-15, 55-59 BENDECIDOS PARA BENDECIR El rey Salomón viene a dedicar el templo, una casa que edificó como morada para Dios, aunque dirá más adelante: “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti; que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar” (v. 27-29). Y la primera invocación en una alabanza de súplica, gratitud, reconocimiento y consagración, fue de bendición sobre el pueblo de Israel. ¿Qué significa bendecir (= decir bien)? BERAKAH: "Transferir el poder o favor de DIOS" EULOGEO: (elogiar) "Hablar bien de alguien"

1. Alabar, engrandecer, ensalzar a Dios (Sal 34:1; 115:18; Neh 9:5) = el pueblo bendice a Dios, habla bien de Él, contado sus maravillas, sus proezas, loando su nombre y atributos, y proclamando, reconociendo su ayuda a los hombres, su socorro, su salvación, su obra… 2. Desear el bien a una persona; pronunciar bendición sobre alguien; desatar provisión, sanidad, liberación, prosperidad, crecimiento espiritual sobre la gente; invocar la protección, la clemencia y la bondad de Dios a favor de alguien o de algo. Transferir, comunicar, impartir unción al hablar con palabras de vida o bendición. (Gn 12:1-3; Ef 1:3; 1 P 3:9) = cuando un hijo de Dios bendice a otra persona (cristiana o no) y cuando el Señor bendice a su pueblo, a su iglesia o al mundo. “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz” (Nm 6:24-26). “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Pr 10:22) 3. Dedicar una persona o cosa al servicio de Dios, pronunciando con fe, con unción, con poder, con valor palabras de paz, de libertad, de progreso, de prosperidad, de sanidad, de santidad, etc. (2 Sm 7:29; Gn 39:5) = cuando Dios, su pueblo o su iglesia bendicen a alguna cosa (la tierra, una casa, un país, etc.) “Bendito sea Dios”, que aparece frecuentemente en los salmos y el Nuevo Testamento, es una oración de alabanza y reconocimiento a la bondad y misericordia de Dios y a los beneficios que nos ha otorgado.


La bendición invoca el apoyo activo de Dios para el bienestar de alguna persona, habla del agradecimiento, implica salud, provisión y felicidad en la persona que recibe buenos deseos de nuestra parte. Las fórmulas que tradicionalmente se usan como “Dios te bendiga” o “bendiciones”, no deben caer en meras expresiones de cortesía, halago, piedad, egoísmo, burla, sortilegio o religiosidad, sino que deben ser cargadas de su sentido propio, ungirlas con el poder del deseo honesto de que a sí sea, que:

“Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos” (Pr 18:20-21)

Incluso, Jesús nos insta a que bendigamos a nuestros enemigos “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:28) “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis” (Romanos 12:14) Así, las tareas del creyente no se limitan a la oración, el quehacer con la Biblia, el ayuno, la intercesión, la evangelizaci ón, el discipulado, el ejercicio de un ministerio, asistir a la iglesia, velar por su crecimiento y madurez espiritual, sino que además debemos añadir el bendecir al mundo cada día. “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición (1 P 3:8-9).

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblica


«Pídeme lo que quieras que yo te dé»

“Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir”, Johann Kaspar Lavater, filósofo, poeta y teólogo suizo. (1741-1801)

¿Qué pediríamos hoy nosotros a Dios? 2 Salomón pidió solo dos cosas para poder dirigir una nación de cerca de tres millones de habitantes: ciencia y sabiduría. Hoy, en un mundo tecnológico, cambiante y globalizado, donde prima la impiedad y los antivalores están a la orden del día; donde el materialismo y la soberbia reinan; donde la religiosidad y los nuevos ídolos están entronizados en lugar de Dios… es importante pedir al Señor ciencia y sabiduría para comprender y entender cómo actuar en este universo caótico. De otra manera podríamos decir con el salmista: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir (indagar, averiguar, conocer, investigar, examinar, buscar, sondear, escudriñar) en su templo” (Salmos 27:4). En la carta a los Corintios, encontramos la lista de los dones que Espíritu Santo reparte a los creyentes para provecho y edificación del cuerpo de Cristo (su iglesia). Los dos primeros son palabra de sabiduría (logos sofia) = cuando el Espíritu de Dios da a alguien entendimiento para la correcta comprensión y acertada solución o manejo de alguna situación o hecho en particular; el entendimiento del propósito o voluntad de Dios en un caso concreto y puntual, de modo sobrenatural o a través de la Palabra; y palabra de ciencia o conocimiento (logos gnoseis). = cuando el Espíritu alumbra algún texto de las Escrituras dando en ese momento la comprensión y entendimiento de la porción leída como jamás antes se había entendido y comprendido. También se aplica al entendimiento sobrenatural de cualquier episodio de la vida, hecho o asunto que pueda servir para orientar, aconsejar, esclarecer, persuadir, advertir o señalar.

¿Qué son ciencia y sabiduría? (Pr 4:5-9) Ciencia: “conjunto de conocimientos, de cualquier cosa o tema, obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. También hace referencia a conocimiento de las ciencias exactas, fisicoquímicas, humanas, sociales, puras o naturales; y del empírico. Habilidad o maestría” (DRAE). Es, sencillamente inteligencia, entendimiento o razón en cualquier asunto. El conocimiento de Dios y de su verdad es solo por su gracia, por su amor, porque Él nos ilumina por el Espíritu para conocerlo y saber todas las cosas como son (Gá 4:9; 1 Co Textos tomados de la Biblia Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

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13:12). Es importante crecer en el conocimiento horizontal del mundo, las ciencias y las situaciones vigentes, pero también debemos ir en aumento como la aurora en el entendimiento vertical de Dios y su Palabra (Os 6:6). El mundo perece porque la ignorancia y solo conocer la verdad dará como fruto la libertad (Os 4:6; Jer 8:7; Is 1:3; Jn 8:32). Sabiduría : Es el grado más alto y más amplio del conocimiento y la destreza que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la práctica, la experiencia y la praxis, obteniendo conclusiones que aportan mayor profundidad de entendimiento, capacidad de reflexión y de análisis; discernimiento entre lo bueno y lo malo, la certeza y el error, lo verdadero y lo falso; fortalece el buen juicio, el criterio de opinión, la asertividad, el sentido común, basados en la comprensión del conocimiento y entendimiento de los hechos. Es "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (Tomás de Aquino). Permite planear correctamente para obtener los resultados esperados, percibir los propósitos y la voluntad de Dios, saber cómo portarnos con prudencia y discreción con los “de afuera”, andar “como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Col 1:10-14). El vocablo hebreo jokjmáh y el griego sofía, son los términos que comunican el concepto de “sabiduría”. Asimismo la palabra hebrea tuschiyáh, “trabajo eficaz” o “sabiduría práctica”, y las griegas frónimos y frónēsis, se refieren a la “sensatez”, “discreción” o “sabiduría práctica”. En el libro de Proverbios se enseña que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová (yir<aÆ, „reverencia‟); es decir, la conciencia y comprensión de un Dios Santo que me santifica para vivir reverentemente, apartarme y odiar toda forma de maldad, obedecer y hacer su voluntad expresada en su Palabra, y amar el bien, la bondad y la rectitud en todo tiempo (Sal 111:10; Pr 1:7, 2:1-7, 8:13; 9:10: 10:27; 14:26-27; 15:35; 16:6; 19:23; 22:4; 23:17-18; 28:14; 31:30). Además, habla de siete columnas de la sabiduría: “la sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas” (Pr 9:1). Estas serían: PROVERBIOS 6:16-19

COLUMNA O PILAR DE LA SABIDURÍA humildad

la lengua mentirosa

ANTÓNIMO VOZ CLAVE visión humilde ojos mansos mansedumbre sencillez veracidad

las manos que derraman sangre inocente

pacífico

pacificación

el corazón que trama proyectos malignos

consejo

consejo

los pies rápidos para correr hacia el mal

prudencia

prudencia

el falso testigo que profiere mentiras

testigo veraz

afirmatividad y asertividad

el que siembra discordias entre

discreción

discreción

los ojos altaneros

veracidad

CONCEPTO Conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Condición del que dice, usa o profesa siempre la verdad. Tranquilo, sosegado, que no provoca luchas o discordias. || En paz, no alterado por guerras o disturbios. || Que no tiene o no halla oposición, contradicción o alteración en su estado Parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo. consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello saber tomar decisiones; determinación; dar por cierto algo Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u


hermanos

obrar. || Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad. || Reserva, prudencia, circunspección.

¿Qué pediríamos hoy nosotros a Dios para “gobernar 3”? El éxito, la prosperidad, un buen empleo, una familia, un ministerio… todo es importante para vivir y realizarnos como personas en diferentes contextos. Y Dios no se opone a nuestros deseos y sueños. Respalda o respeta nuestras decisiones. Pero deberíamos anteponer a estas otras peticiones, el implorar al Señor sabiduría y conocimiento (Dn 2:20-22). Estos harán que otras peticiones sean administradas con prudencia, con cordura y medida para vivir en armonía. Es como el símil de la casa. Si se edifica sobre la roca de la ciencia y la sabiduría, veremos una vida próspera, saludable, espiritual, fortalecida en todo tiempo y sólida en cualquier circunstancia (Mt 7:24-27). . “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil 1:9-10). “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor…” (Col 1:9-10) “Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos” (Mal 2:7).

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblica

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Gobernar nuestra vida, dirigir la nación, guiar una comunidad, pastorear una iglesia, manejar una empresa, etc.


HEBREOS 13:15

“Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. Así que (en consecuencia), ofrezcamos ( ) siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza , es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”. (v. 13-15)

En estos versículos examinemos tres elementos importantes acerca de la alabanza. 1. El autor nos invita a ofrecer sacrificio No de víctimas (animales puros) como palomas, ovejas o bueyes, sino de alabanza. Es conducir “la ofrenda de harina” a la presencia de Dios; es decir, alabarle con sinceridad, con gratitud, con ánimo esforzado, con alegría, con vigor… ¡siempre! por encima de cualquier vicisitud, de cualquier episodio de nuestra vida, sea por causa del evangelio, de su Nombre (referencia directa del texto) o por motivos diversos como económicos, de salud, familiares, laborales, etc. ¡Vaya reto! El autor invita a los cristianos a seguir a Jesús en su vituperio. Él padeció fuera de la ciudad de Jerusalén, en el monte Gólgota. De igual modo, debemos enfrentar nuestra realidad como cristianos y llevar en nosotros las marcas de Cristo en un mundo cuya filosofía y contenidos se oponen a Dios y nos aborrece. Si por ser quienes somos padecemos vituperio, debemos alabarle del mismo modo como si no sufriéramos por seguir al Señor. De otro modo, solo ser cristiano implica deponer muchas cosas, renunciar a formas de vida, hacer cambios radicales… Pero, no por ello, dejamos de alabarle. Ahora pensemos en otros contextos. Situaciones que son producto de mi rebelión, mi iniquidad o mis decisiones. Imaginemos que enfrentamos una enfermedad, una crisis económica, la muerte de alguien cercano, una ruptura familiar, la pérdida del empleo, un conflicto con alguien, la reprobación de una prueba para ascenso… ¿Qué haríamos? Desinflarnos, descorazonarnos, entristecernos, entrar en un periodo de estrés, maldecir, renegar, airarnos… ¡Claro que nuestras emociones y sentimientos se alteran y afloran! Somos humanos. Cuando murió Lázaro, Jesús lloró. Pero, en medio del dolor, de la tristeza, de la amargura, y más allá de ese sentimiento o emoción natural, debemos sacrificialmente elevar una ofrenda de alabanza, una acción de gracias:


“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vient re de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (Job 1: 20-22) 2. Ofrecer fruto de labios La alabanza debe ser el resultado adecuado, el producto natural y apropiado, la utilidad, rendimiento o consecuenci a normal, que expreso con mi boca de lo que hay en mi corazón. En mi interior debe crecer y madurar el fruto del Espíritu Santo: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gác5:22-23). En mi ser debo fortalecer la humildad y la gratitud. Presentarnos a Dios en santidad, en pureza, como grato y fragante olor (Ro 12:1). No olvidemos que somos real sacerdocio santo y debemos ser edificados para ofrecer sacrificios espirituales aceptables al Señor (1 P 2:5). Pero hay más realidades sobre el verdadero sacrificio de alabanza, sacrificio espiritual, producido por el Espíritu Santo en nuestra vida, como templo vivo y santo, que es el fruto de labios: ofrecer sacrificio de alabanza = ofrendar el fruto de labios “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios” (Os 14:2). “Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, Y me enseñes tus juicios” (Sal 119:108) “He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré” (Is 57:18-19) “¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás” (Sal 50:13-15). “Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Sal 51:15-17).

Es el resultado de una conversión verdadera. Es un acto voluntario, que espera la luz de Dios. (Sal 119:171; 116:17) Es Dios quien produce el fruto agradable a Él, cuando estamos rendidos en su presencia, y además trae bendiciones. Es el deseo amoroso de un Dios que promete bendecirnos. Es un espíritu quebrantado y un corazón humillado ante Él.

3. Confiesa su nombre

La alabanza debe proclamar a un Dios poderoso que actúa siempre. Debe mostrar la manifestación de su gracia, de su misericordia, de su fidelidad, de su bondad, de su poder en sus hechos, en sus obras, en su acción, en la historia y la agenda del tiempo humano. Dios es el Señor de los imposibles para el hombre. Cuando alabamos, tremendas cosas suceden: milagros, prodigios, maravillas. La alabanza abre la puerta de la acción divina como testimonio al mundo, para que los incrédulos, los pecadores y los oprimidos crean, se postren ante su presencia y se vuelvan a Dios, para que sean bendecidos, sanados, libertados, pastoreados por el Altísimo. “Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová”. (Salmos 40:3) Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. (Salmos 126:2)

Rubén Arango Ministerio de Investigación Bíblica


2 SAMUEL 22:32-40 “Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl” (v.1)

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Semana 3  

50 dias de oración