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Por José Rubén Arango

Hablemos del Año Nuevo (Un abrebocas) «No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

Perfecto serás delante de Jehová tu Dios » (Deuteronomio 18:10-13)

La víspera del Año Nuevo y el comienzo de otro año tienen un significado específico para las diferentes culturas del mundo. Es un momento que está cargado de historia, rituales y tradiciones, cuya celebración se remonta a un poco más de 4000 años, en Babilonia (hoy Irak) alrededor del 2000 a.C. Sin embargo, los babilonios, al igual que muchos otros pueblos, comenzaban su año nuevo cerca del final de lo que hoy es marzo, cuando había terminado el invierno; “la primavera con su nueva vida comenzaba y los cultivos se plantaban para el año siguiente”, afirmó alguien en cierta ocasión. Tanto babilonios como romanos tenían la costumbre de establecer propósitos de año nuevo, los primeros devolviendo las herramientas agrícolas, por ejemplo, mientras que los romanos lo hacían perdonando a sus enemigos, como augurio de prosperidad, armonía y felicidad. Para el mundo occidental esta costumbre se inició hace unos 2400 años, hasta que en el año 153 a.C. el Senado romano decretó que el año nuevo comenzaría el 1 de enero, con el fin de corregir el calendario que se había salido de sincronía con respecto al año solar. El ajuste final en los calendarios se lograría a partir de 1582 cuando se impuso el calendario gregoriano. ENERO Y JANO Enero, del latín Januarius (inglés, January), fue creado en honor a dios Jano, según la tradición, por Numa Pompilio en el siglo VIII a.C. Pero, ¿quién era Jano? Hay diferentes versiones. Sin embargo, las más serias se pueden condensar en dos autores de elevado prestigio y respeto. «Fue el rey más antiguo del Lacio de que hacen mención la fábula y la Historia. Era hijo de Urano o del Cielo y de Hécate, si bien otros dicen que nació en Atenas y que cuando fue hombre equipó una flota con la cual se dirigió a Italia, donde hizo varias conquistas y edificó una ciudad que llamó de su nombre Janícula. Suponen algunos que, durante su reinado en el Lacio, Saturno expulsado del cielo se refugió en sus dominios. Fue tal la buena acogida que Jano dio a Saturno, que agradecido éste, le dotó con el doble conocimiento de lo pasado y lo futuro. Por esto se representa a aquel rey con dos rostros, el anterior para indicar que conoce todo lo que ha de venir, y el posterior todo lo que ha sucedido. Se le pinta, además, teniendo una llave en una mano y un bastón en la otra, significando lo primero que


abre la puerta del año, razón por la que le consagraban el mes de enero, que llamaban «Januarius», y lo segundo que preside en los caminos. Comenzaban los antiguos romanos sus ceremonias religiosas invocando a Jano, porque estaban en la creencia que presidía a todas las puertas, a todas las entradas y que no se podía llegar sin él hasta donde están los demás dioses». [Fernán Caballero, escritora española (1796-1877), Historia de los héroes y semidioses griegos, capítulo X, fragmento]

El poeta romano Publio Ovidio Nasón (43 a.C. – 17 d.C.), por su parte, asegura que los dos rostros de Jano responden a su capacidad de abrir y cerrar todo lo que existe en la Tierra a su absoluta y simple voluntad, el poder controlar el cielo y el mar, vigilar la traslación del planeta y conseguir equilibrar siempre el Cosmos observando constantemente tanto al oriente como al occidente y los dos solsticios, simultáneamente. Señala, además, que en una mano tiene el número 300 y en la otra el 65 para intervenir el paso del tiempo. Así pues, la tradición de trazar propósitos y planear proyectos o pedir algún deseo entre la víspera y el inicio del año nuevo, tiene su origen específico en una tradición pagana que se hacía invocando a Jano quien podía asegurarles el mirar el pasado y evaluar lo que habían hecho para luego mirar adelante y empezar nuevos propósitos con la convicción que lo lograrían sin ningún contratiempo. Muchos investigadores aseveran que la celebración del Año Nuevo era una práctica pagana y, por esta razón, el Cristianismo ‘primitivo’ lo reprobó y lo censuró. Sin embargo, para facilitar la conversión de los paganos a la fe católica, la Iglesia aceptaría, posteriormente, la celebración del primero de enero, pero la cristianizó en la Fiesta de la Circuncisión de Cristo.

RITUALES Y SUPERTICIONES MÁS CONOCIDOS EN COLOMBIA Y EL MUNDO RITUALES, TRADICIONES Y SUPERSTICIONES ENTRE EL 31 DE DICIEMBRE Y EL 1 DE ENERO Alemania Funden pedacitos de plomo en una cuchara sobre Para predecir el futuro a través de una vela encendida. El plomo derretido se vierte en las figuras que se formen. agua fría. Cuando endurece, se forman figuras. Escocia España (1909) → Se extendió a países latinoamericanos y algunos otros, con diferentes variantes y agregados.

Grecia Japón (también se practica en

visitar a sus vecinos después de la medianoche si la primera persona que entra en para desearles un feliz año la casa es un hombre alto, moreno y apuesto. Comer doce uvas a medianoche del 31 de Traerá doce meses de felicidad. diciembre La tradición dice que habrá que comer una uva por cada campanada del reloj al cumplirse las doce de la noche. Algunos otros afirman que las uvas deben ser verdes y rojas. Cuecen una torta con una moneda de oro o de plata A la que le toque la porción con la dentro. En otras culturas es costumbre vestirse con moneda, tendrá buena suerte el joyas o morder una moneda. resto del año. limpiar las casas y en la víspera de Año Nuevo, a Alegoría del perdón por los errores


Colombia, aunque con variantes)

Dinamarca Colombia1 (en Argentina es rosada y en Brasil vestirse de blanco para espantar los malos espíritus)

(En Rusia se escribe un deseo en papel que luego se quema y las cenizas se echan en la copa de champaña que debe ser bebida para que el deseo se realice). (en Chile la cena de fin de año incluye un plato de lentejas para tener un año con trabajo y riquezas)

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medianoche, un monje hace sonar un gong del año que termina. Romper la vajilla después de la cena de Atraer prosperidad y buena suerte medianoche Baño antes de la medianoche Renovar energías y evitar las malas vibras Lencería roja y/o amarilla (en muchas culturas) (Amarilla) atraer dinero y abundancia; (rojo), el amor y la fertilidad. dos listas, una de ellas con lo que no te gusto y en la otra tus sueños y metas El brindis con champán o cualquier vino espumoso. Atraer la felicidad y buenaventura También el abrazo tradicional a familiares y vecinos. Maleta, valija o mochila con pocas prendas dentro Ir de viaje todo el año y asegurar (otros la cargan vacía). Dar la vuelta a la manzana las vacaciones. con la maleta a cuestas a medianoche Prender velas de diferentes colores atraer las bendiciones para el año próximo Limpieza de la casa: barrer, ordenar y deshacerse Arrojar las vibras negativas y de objetos inservibles permitir la entrada de buenas energías, así como dar lugar para nuevos proyectos y oportunidades. Año Viejo, muñeco relleno de trapos y pólvora Desprenderse del recuerdo de (quemarlo al llegar la medianoche). personas que nos causaron algún tipo de dolor, o de circunstancias adversas que nos ocurrieron. Comer una cucharada de lentejas después de las atraer prosperidad y dinero doce (se originó en Italia), un pescado cocinado con escamas, decorar tu mesa con dorado para conservar el dinero, poner un anillo de oro en tu copa de champaña al realizar el brindis, o poner un billete en cada zapato que uses esa noche, etc. Tradición que varía según la región del país: Despedir el año y recibir el fiestas, parrandas, verbenas, rumbas callejeras nuevo (evocando la unidad familiar carnavales con música tradicional propia de la y para estrechar los vínculos) época, en familia o con vecinos y amigos; pólvora; cena familiar con música y licor; paseo de Olla; ferias y fiestas de año nuevo que puede incluir

Muchas de las tradiciones para despedir el año y recibir el nuevo, tienen su origen en otros países. Sin embargo, al examinar las celebraciones en cada país, se pueden observar bastantes variaciones particulares o agregados que le dan un toque muy autóctono al ritual y a la superstición. Aquí no se ha pretendido ser exhausto ni mostrar los centenares de costumbres típicas o atípicas de esta tradición, sino demostrar que el objetivo aquí o acullá es siempre el mismo. En todos los ritos existe un criterio mágico, supersticioso y cabalístico innegable que crea una franca separación entre el paganismo y el cristianismo. El creyente no debe participar ni caer en estas bagatelas frívolas y satánicas que corresponden a la superstición y la agorería. (Nota del autor)


corrida de toros y otras actividades. Nuestro país, quizá, es uno de los más ricos en rituales que ha tomado de otras culturas, con su toque peculiar; de la tradición y creencia popular de cada zona biocultural del país, y de la Nueva Era, entre otras fuentes. Además, cabe agregar que, aparte del sentido mágico y supersticioso, en las tradiciones nuestras se suman notas folclóricas, jocosas y picantes. Por esa riqueza es difícil precisar con exactitud cada ritual en el marco particular de alguna región, excepto lo tocante a la bromatología y creencias. Pero dejemos por ahora su aporte para enriquecer y multiplicar este tema con su conocimiento, y más adelante podremos presentar un cuadro completo de las tradiciones rituales y supersticiosas del Año Viejo y Nuevo en nuestro multicolor país.

Hablemos del año nuevo