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Aula 225 | Octubre 2013 | pp. 49-52

Conversación entre Amparo Tomé y Francesco Tonucci

ENTREVISTA

Autores del libro Con ojos de niña (Graó)

«Los estereotipos se mantienen en la socialización de los niños y las niñas»

Género y educación P

Eva Martínez Pardo

En el marco del IV Congreso de Creatividad, organizado por la Asociación Pedagógica Francesco Tonucci en Granada en el mes de junio, Tonucci y Amparo Tomé intercambian palabras y reflexiones sobre el siempre controvertido tema del género. Ambos comparten complicidad, amistad y autoría del nuevo libro Con ojos de niña, editado por Graó. PALABRAS CLAVE: género y educación, masculinidad, nueva masculinidad, cultura femenina, publicidad sexista.

AMPARO TOMÉ (A.T.): Hay grandes diferencias entre niños y niñas desde hace 15 o 20 años respecto al momento actual. F RANCESCO TONUCCI (F.T.): Una de las diferencias más grandes que había y que salía en todas las encuestas era la de autonomía: los niños eran siempre más autónomos que las niñas, salían de casa antes, por más tiempo y con me-

nos problemas por parte de los padres. Hoy esto está desapareciendo, no porque las mujeres hayan conquistado más autonomía, sino porque la están perdiendo los varones. En una encuesta inter nacional realizada en Italia, los resultados muestran que los niños y las niñas de 6 a 12 años que salen de casa solos para ir a la escuela son el 7%, prácticamente 0. Y sigue bajando, no es la esperanza… 49


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ENTREVISTA

Amparo Tomé es licenciada en filología inglesa y experta en temas de género y educación. Ha trabajado como docente en centros de secundaria y en la Universidad Autónoma de Barcelona, y como asesora a diversos gobiernos autonómicos. Es autora de diversas publicaciones sobre coeducación, como Mujer y educación: Educar para la igualdad, educar desde la diferencia (Graó, 2002). Sus obras más recientes son Balones fuera: Reconstruir los espacios desde la coeducación (Octaedro, 2007), compartiendo autoría con Marina Subirats; y Cómo aprender a amar en la escuela (Catarata, 2012), editado por M.a Dolors Renau. Este año acaba de publicar junto con Frato Con ojos de niña (Graó, 2013).

A.T.: Estoy de acuerdo contigo, pero paralelamente, si pensamos en la juventud, en la época de adolescencia y posadolescencia, creo que ha habido grandes cambios: las familias no dejaban salir a las niñas. Consideraban la autonomía mucho más masculina en este aspecto, se entendía como la toma de decisiones, salir a divertirse… Mientras que ahora no hay hora de recogida. Esto desequilibra muchísimo el grupo familiar, no se asumen responsabilidades domésticas, por ejemplo, ni por unos ni por otras. Yo creo que, desde este punto de vista, hemos ido para atrás. La posible autonomía y responsabilidad se desarrolla con la edad y con los años. F.T.:Sí, ahora hay máxima autonomía, pero no siempre corresponde a una madurez.

Francesco Tonucci, también conocido como Frato, es psicopedagogo y dibujante italiano, investigador del Consejo de Investigación Nacional Italiano (actualmente, un jubilado «activo»). En la década de los 90 inició el proyecto «La ciudad de los niños» para promover la participación infantil, al cual pertenecen actualmente más de 200 ciudades de todo el mundo. Además, es muy conocido por su visión humorística, que traduce en viñetas, sobre la infancia y la sociedad. Sus libros más recientes son: Con ojos de abuelo y Peligro, niños: Apuntes de educación 1994-2007 (ambos publicados por Graó), además del reciente Con ojos de niña (Graó, 2013), escrito conjuntamente con Amparo Tomé.

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A.T.: ¿Cómo ha influido la tecnología en la vida de unos y de otros? F.T.: Esto es una gran novedad efectivamente. A.T.: Es una nueva forma de comunicarse entre ellos y ellas, la continua comunicación con mensajes, del tipo: «estoy aquí, te quiero ver»…, si es que podemos llamarlo comunicación. F.T.: La socialización está cambiando, un poco por esto y un poco por lo otro. Salir poco y frecuentar solo a compañeros o

conocidos de escuela o hijos de los amigos de los padres produce una socialización forzosa, donde no hay riesgos, no hay novedades, con lo cual no se da esta gimnasia social que preparaba a los críos para vivir y erigirse por la vida. Se está sustituyendo, está desapareciendo a favor de de los network sociales. A.T.: Sí, lo pensé hace tiempo: los estratos sociales se van comunicando mucho en horizontal y muy poco en vertical. Esto conlleva graves problemas a la hora de responsabilizarse. La horizontalidad tiene que ver con la igualdad, escuchan poco la voz de los adultos. F.T.: Esto es un cambio, sí. Tampoco existe la experiencia de la contaminación de las edades con el aprendizaje de los mayores, prohibido en nuestro tiempo, aunque era lo deseado. Frecuentemente digo que los niños son condenados a la coetaneidad. A.T.: Sí, y esto tiene otro desarrollo. Aunque hay algo que las diferentes generaciones tienen en común. F.T.: Los niños son los de siempre y siguen siendo los de antes. Necesitan un contacto, una experiencia física recíproca, que no se puede sustituir con un hecho virtual. A.T.: ¿Recuerdas que comentábamos qué poco se conocen, cómo funcionan


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con estereotipos? Si yo pienso que todos los chicos sois fríos, calculadores y poco trabajadores, y tengo esto en mi mente, cuando me preguntan qué opinas de los chicos, automáticamente me sale la letanía. Además, sé que todo el mundo va a estar de acuerdo. O que las chicas son tontas, flojas y lloronas. Funcionan mucho con un lenguaje estereotipado. Por otra parte, creo que no han cambiado la forma de socializar a los niños en aquello de la dureza, en el aspecto de que no pueden llorar ni expresar emociones, mientras que a las niñas se les sigue estimulando en la belleza, la coquetería. ¡Ya está bien! F.T.: Los estereotipos se mantienen rígidos y parados. Una revolución importante pasó hace 50 años, cuando nació Barbie. Fue la primera muñeca sexy. La muñeca siempre es la representación de una niña. Barbie rompe este esquema y hace entrar en la vida de las niñas el modelo sexy, que también se ha desarrollado en la publicidad y la televisión. Esto se ha sumado con una idea de que ser sexy puede ser un éxito en la vida y no hace falta saber tanto, porque con su cuerpo una mujer puede hacer carrera hasta llegar a puestos políticos importantes, por ejemplo. Esto ha sido una revolución lamentablemente italiana, de Berlusconi. Berlusconi propuso este modelo a las mujeres: si son obedientes y se adecuan a la petición de los hombres, pueden llegar a ser diputadas europeas,

ganando mucho dinero y asumiendo mucho prestigio social. Esto no solo era competencia del cuerpo, necesitaba algo más. Yo creo que es uno de los efectos de esa política enferma italiana que vamos a pagar durante muchos años; independientemente de lo que este señor dure, esto va a quedarse por mucho tiempo. A.T.: El fenómeno se ve realmente claro en Italia, pero en otros países lo tenemos de otra forma, aunque en la misma dirección: la sexualización del cuerpo femenino. Y empieza ahora a verse cada vez más la sexualización del masculino. El hombre tiene que ser cachas, masculino, agresivo, que incide en la vida femenina. Se empieza a socializar una manera de ser hombre, donde el físico siempre ha mandado, pero ahora se expone de otra manera, con colonias, operaciones, formas de presentarse, la musculación… Me chocó muchísimo ver en EE.UU. unas estadísticas de cómo unas chicas empiezan a utilizar el dinero que obtienen con trabajos menores para hacerse arreglos en el pelo, el pecho, en los glúteos… A través de Google Paint puedes hacer un diseño de cómo te gustaría ser. Es una tarea de por vida: irte acomodando hacia la belleza. Y el porcentaje va subiendo. F.T.: Las niñas empiezan a ser mayores antes, además existen esos concursos horribles de belleza… Pero, por el contra-

rio, también existe la cirugía que ayuda a no llegar a ser anciana. El salto es impresionante. Me recuerda a lo que pasa con los adolescentes, que pasan de cruzar la calle de la mano todos los días por el miedo, a que al cabo de dos días le regalen la moto, porque ya es totalmente autónomo e independiente. Esto ocurre totalmente a las mujeres y me temo que también a los hombres. Viven rechazando una vejez que llega igualmente. A.T.: Sobre el lenguaje, ¿qué opinas? F.T.: Me impacto mucho con esto, vivimos en dos países con sensibilidades distintas. En Italia se sigue utilizando un lenguaje masculino, sexista, sin muchas reacciones por parte del público femenino. Cuando hablamos, no tenemos que decir «niños y niñas» o «padres y madres». Como yo frecuento mucho España tengo que acordarme y, cuando paso la frontera, intento tenerlo presente. Es verdad, el lenguaje es sexista e injusto, pero es así. Es difícil, individual y personalmente, intervenir para corregirlo. Es correcto citar los géneros, pero, por ejemplo, cuando escribo un libro no lo hago, porque es insoportable leer un texto citando ambos géneros continuamente… A.T.: Pero tenemos que crear nuevas formas de incluir a las mujeres, porque si no, estaríamos siempre fuera. Y si lo estamos, no entramos en el ADN de las cultu51

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F.T.: Podemos citar la frase de Gioconda Belli que aparece en el libro: «Los hombres sangran por la guerra y nosotras sangramos todos los meses por la vida».

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A.T.: A los chicos se les sigue potenciando el no tener miedo, el valor, el riesgo, la lucha, la competitividad… ¡tienen que ser los primeros! Es una gran presión. F.T.: En una viñeta del libro una niña dice: «Yo soy más rápida que los chicos, pero tengo que correr más despacito porque si no, no me dejan jugar».

ras, y eso lo tenemos que trabajar. ¿Dónde están las niñas, las mujeres? HEMOS HABLADO DE: - Género y educación. - Uso de la publicidad. - Didáctica general y metodología general

AUTORA

Eva Martínez Pardo Asociación Arae www.arae.com

Este artículo fue solicitado por AULA DE INNOVACIÓN EDUCATIVA en abril de 2013 y aceptado en julio de 2013 para su publicación.

F.T.: Estuve hace 15 días en el País Vasco y allí no hay género. Qué suerte… A.T.: Ni en inglés tampoco. Nosotras tenemos que hacer un salto para saber si estamos o no incluidas. Vosotros no, siempre lo estáis. F.T.: Por eso nace el libro Con ojos de niña. Hace 35 años nació Con ojos de niño, pensando que era representativo de los dos géneros, en un momento en que no era tan fuerte la atención sobre 52

este tema; si no, lo habría llamado Con ojos de niño y de niña. Pero no se ponía, no se pensaba. Me parece divertido, es como un arrepentimiento después de 35 años. Como dice al principio el libro: Frato se da cuenta de que, además, hay niñas, han tenido que pasar 35 años para darse cuenta. Esta obra es efectivamente sobre las niñas, es un libro en el cual juntos reflexionamos sobre esta realidad, esta problemática y el privilegio de ser niña. A.T.: Sí, es doloroso porque es un mundo muy masculino. Aunque, por otro lado, tenemos el privilegio de crear vida.

A.T.: A todo esto, la publicidad está haciendo un flaco favor… En los anuncios de perfumes, cocinas, productos de limpieza, etc., son mujeres las que hablan. Cuando hay algún hombre, siempre se trata como si fuera algo especial. F.T.: La publicidad es un gran espejo de la sociedad. Se invierte mucho dinero, artistas, personas creativas y muchos recursos. La publicidad siempre está delante, abre el mercado, después vienen las leyes… A.T.: El mercado nos hace daño a ambos géneros. Otro ejemplo son los anuncios de coches… F.T.: Es un símbolo masculino. La publicidad es para los hombres y se sirve de las mujeres.


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