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Escuela de Periodismo

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Dossier Nº1: Caras de una tragedia: Lo que está pasando después del 27 de febrero Efectos sociales y económicos del terremoto en Chile

Autor: Ignacio Bugueño Vilches Redacción Periodística 1 Profesor: Juan Pastene C. 06 de Mayo, 2010


Evidente es que el terremoto que afectó a la zona centro-sur de nuestro país el pasado 27 de febrero, ha dejado importantes secuelas en materias económicas y un trauma generalizado en la población. Sin embargo, las consecuencias no han sido solo negativas, ya que podemos ver un espacio de esperanza en torno al terremoto, por ejemplo, en las caras de jóvenes universitarios que participan en la reconstrucción. A los pocos días de ocurrida la catástrofe, se comenzaron a formar equipos de ayuda e incluso se incrementó el número de voluntarios flotantes en las instituciones de ayuda. El cerro San Roque, ubicado en el sector sur de la ciudad porteña y hogar del mirador O’Higgins, fue afectado de manera importante por el terremoto y es uno de los lugares donde trabajan los voluntarios de Un Techo para Chile (UTPCh); paralelamente, a través de las mismas casas de estudio se han coordinado grupos de ayuda, como es la situación de la Universidad de Valparaíso: Este plantel envió ochenta estudiantes a la zona de Machalí, en la sexta región. También los estudiantes han prestado apoyo profesional, en forma de la campaña “Chile vuelve a sonreír”. A través de tratamientos básicos, tanto a niños, jóvenes y adultos, se recaudó fondos para sus compañeros que están afectados por el sismo. La Universidad Católica de Valparaíso también se ha unido a la causa a través de jóvenes, que también viajaron a la sexta región, para levantar cerca de 300 viviendas. La actividad será financiada completamente por la universidad para colaborar con UTPCh dentro de su campaña de reconstrucción. Los estudiantes viajarán por cinco semanas en las que paulatinamente se sumaran alumnos de otras carreras para establecer el plan de instalación en Paredones, localidad eminentemente pesquera y campesina que también es destino para aquellos que buscan artesanías típicas de la región. No sólo los estudiantes han entregado una rápida respuesta, sino que también están presentes las comunidades religiosas, como es el caso de una caravana de feligreses de una parroquia de Reñaca que viajó al sur. El grupo de automóviles venían equipados con elementos de primera necesidad. Además, la cruzada solidaria fue con intensión de pasar una noche con las familias afectadas, para compartir y establecer vínculos que ayuden a aliviar el difícil camino de la reconstrucción, tanto material como sicológica. En este sentido, también el voluntariado “I Help Chile” viajó al sur para proporcionar terapias de cuatro horas, con un objetivo de contención emocional a los padres y profesores. Los efectos de la catástrofe fueron evidentes desde el principio. A las primeras horas de pasado el terremoto, lo que se esperaba del gobierno era una respuesta de apoyo inmediato y que el control de los soldados fuera cosa de horas, no días. Pero la imagen que marcó los primeros días fue otra. La del periodista con los damnificados, no empoderado para prestar ayuda eficiente, con la única capacidad de dar cuenta de la realidad en las zonas más afectadas. Fueron días en los que las notas se emitieron prácticamente con nula edición, con reporteros enviando toneladas de imágenes lo más rápido posible. Ellos llegaron antes que las autoridades y que cualquier respuesta de auxilio. De pronto la radio, televisión y prensa escrita adquieren relevancia insospechada, a lo que se suma Twitter, que sirvió de improvisada base de datos para buscar a desaparecidos y dar información de utilidad pública. Por esos momentos tal fue el alcance, que Chile fue la palabra más popular del portal por varios días y se mantuvo semanas entre las discusiones más relevantes de la red social.


Es gracias a estos medios que fuimos todos testigos de una de las respuestas sociales más insólitas, el verdadero lado oscuro de este terremoto: Los saqueos. Abandonados y sin víveres es tal vez comprensible ver a individuos que sacaban lo que podían, para saciar hambre y sed de su familia. Lo que cae en incomprensible es que ellos no salían con aquellas provisiones, sino que con televisores plasma, lavadoras y en general un abandono total de las reglas mínimas de organización comunitaria que rigen en todo sector civilizado. Por otro lado, la educación también registró cambios, debido a que el tardío ingreso a clases –que se vio retrasado en hasta dos meses en algunas localidades– ha complicado todos los procesos normales tales como la evaluación docente, el SIMCE y la prueba de selección universitaria, que ha sido reasignada para mediados de diciembre mediante un acuerdo del ministerio de educación con el consejo de rectores. El compromiso de parte de las autoridades es de ofrecer flexibilidad para permitir que los colegios y liceos se recuperen retrasando lo menos posible a los estudiantes. De parte del gobierno, las prioridades han estado en torno a las medidas de recaudación de fondos para financiar la reconstrucción de las zonas afectadas. Una de ellas, la ley de donaciones, es una serie de beneficios de carácter tributario para las empresas privadas que colaboren con dineros para llenar las arcas de un nuevo “fondo nacional de reconstrucción” que estará administrado por un comité ejecutivo del gobierno. Otra parte de la polémica, viene del retiro de parte de la carga presupuestaria que le correspondía a las intendencias regionales y a las municipalidades, generando un amplio rechazo de parte de los alcaldes de todo el país. En compensación, el fondo de desarrollo regional del gobierno emitirá 50 mil millones de pesos en todo el país para asegurar que los proyectos regionales no se vean afectados por el recorte presupuestario. A pesar esto, el sistema ha mantenido intactas sus proyecciones. Con un crecimiento de la economía que no ha variado mayormente, es comprensible que el poder ejecutivo se muestre tan confiado con las cifras de crecimiento a pesar del contexto en que nos deja el pasado sismo. Como podemos ver, interminables parecen las aristas que nos deja este magno evento. En el sentido social nos espera un panorama lento que requiere apoyo de todos los sectores, tanto estudiantiles, militares, civiles y políticos. Si bien en lo económico tenemos una aparente estabilidad, a nivel de pequeñas empresas la historia que se cuenta es otra. Pero aún estamos en medio, esto, todavía está pasando. Caracteres (con espacio): 6.281


Caras de una tragedia: Lo que está pasando después del 27/F  

Dossier Nº1 sobre los efectos economicos y sociales del terremoto en Chile

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