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ANSIEDAD POR LA SEPARACIÓN

El miedo a separarse de los cuidadores es algo habitual, sano y adaptativo en niños menores de dos años y medio. Un bebé necesita a sus cuidadores (padres, abuelos, hermanos mayores, etc.) para su supervivencia física y desarrollo psicológico. Por eso, muchos lloran de manera desesperada cuando su madre, su padre -o los cuidadores con quienes mantiene más relación- se alejan. La vivencia psicológica del niño le transmite que la figura que le mantiene a salvo de los peligros, le da seguridad y serenidad, le deja desamparado. Este miedo a la separación surge hacia los 8 meses de edad y acaba alrededor de los 14 meses, cuando el niño empieza a entender que sus cuidadores son personas diferentes a él. En esta etapa ya tiene un estrecho lazo afectivo con ellos y todavía no comprende qué es el tiempo, así que no sabe que un cuidador puede alejarse y volver al cabo de un rato. El miedo a separarse es


una fase frecuente en esta etapa de la infancia. Si el desarrollo físico y psicológico del niño es el deseable, perderá este miedo poco a poco y su ansiedad se concentrará en otras situaciones, como las personas desconocidas, los animales o la oscuridad. ¿Cómo se desarrolla la ansiedad de separación? Los bebés suelen adaptarse muy bien a otros cuidadores. ¡Es probable que sientan más ansiedad por la separación los padres que el bebé! . Mientras se satisfagan sus necesidades, la mayoría de los bebés menores de 6 meses aceptan fácilmente a otras personas. Entre los 4 y 7 meses, los bebés desarrollan el sentido de permanencia de los objetos y aprenden que las cosas y las personas siguen existiendo aunque ellos no las vean. En ese momento los bebés empieza con el juego de "arrojar": tiran cosas al suelo desde una silla alta y esperan que un adulto se las recoja (y en cuanto las recuperan, ¡vuelven a arrojarlas!). Lo mismo ocurre con los padres. Los bebés se dan cuenta de que sólo hay un papá y una mamá, y si no pueden verlos, para ellos significa que se han ido. Muchos todavía no entienden el concepto de tiempo, y por ello no saben si volverá ni cuándo volverá. Tanto si está en la cocina, como en la habitación de al lado o en la oficina, para su bebé es lo mismo. Usted ha desaparecido, y hará todo lo que pueda para evitar que esto ocurra Entre los 8 meses y 1 año de edad, los niños se vuelven cada vez más independientes, sin embargo, también aumenta en ellos la incertidumbre respecto a separarse de sus padres. En este momento es cuando se desarrolla la ansiedad de separación, y un niño puede ponerse nervioso y alterarse cuando uno de sus padres intenta irse. Tanto si se trata de que usted vaya a la habitación de al lado sólo unos segundos, como de dejarlo con una canguro por la tarde o llevarlo durante el día a una guardería, su pequeño podría reaccionar llorando, aferrándose a usted y resistiéndose a ser atendido por otros. La edad en la que aparece la ansiedad por separación puede variar de un niño a otro. Algunos niños pueden experimentarla más tarde, entre los 18 meses y


los 2½ años de edad. Algunos nunca llegan a experimentarla. Y en el caso de otros, ciertos acontecimientos estresantes pueden provocar sentimientos de ansiedad respecto a separarse de sus padres: una situación nueva relacionada con la manera en que recibe los cuidados o un cuidador nuevo, el nacimiento de un hermano, mudarse a un sitio nuevo o tensiones en el hogar.

¿Cuánto dura la ansiedad de separación ? Varía, dependiendo del niño y de cómo respondan los padres. En algunos casos, según sea la personalidad del niño, la ansiedad de separación puede durar desde la primera infancia hasta los años de la escuela primaria.

¿Qué siente usted? Durante esta etapa, usted podría experimentar diferentes emociones. Puede ser gratificante sentir que su hijo está tan apegado a usted como usted a él. Pero también es probable que se sienta culpable cuando se tome tiempo para usted, deje al niño con un cuidador o se vaya a trabajar. Y podría empezar a abrumarse por la cantidad de atención que su hijo parece necesitar. Tenga presente que la resistencia de su pequeño a que usted se vaya es un signo bueno que indica que se ha producido un apego saludable entre usted y él o ella. Al final, su hijo logrará recordar que cuando usted se va siempre vuelve, y eso será suficiente para que se quede tranquilo mientras usted está fuera. Esto también permite que los niños desarrollen habilidades de afrontamiento y una cierta independencia.


CONSEJOS PARA PREVENIR Y TRATAR Los padres se separan de sus hijos cuando tienen que salir de casa o cuando les dejan con otros cuidadores. Ésta debe ser una situación sana y adecuada. Los siguientes consejos son útiles tanto para los menores de dos años y medio, como para el resto. •

Hay que explicarles que el cuidador se va, pero volverá, y hacerlo con su lenguaje, sin escatimar detalles: "Papá y mamá se van a trabajar y esta tarde, después de que hayas merendado y hayas visto los dibujos, volverán y lo pasaremos bien". Algunos psicólogos recomiendan dejar al niño un objeto (como un muñeco) para que lo cuide hasta el regreso del progenitor. El niño recordará que su cuidador volverá.

Es aconsejable practicar con separaciones cortas, decirle al niño que mamá se va a otra habitación y que vuelve cuando él acabe de ver los dibujos. En general, el niño llamará a su madre de vez en cuando para asegurarse de que está en casa y ésta debe responder para tranquilizarle. De este modo, aprende que sus cuidadores no se van.

Transmita tranquilidad y sea coherente. Cree un ritual para irse, de modo que pueda despedirse de un modo agradable, amoroso y sin vacilaciones. Transmita a su hijo serenidad y confianza. Los menores son muy sensibles a los estados de ánimo de las personas con quienes tienen fuertes lazos afectivos. Si el cuidador está ansioso, es fácil que lo transmita. Tranquilícelo comunicándole que va a volver y explíquele cuánto tardará en regresar con conceptos que su hijo pueda entender (por ejemplo, después de comer), porque todavía no puede comprender la noción de tiempo. Concédale toda su atención al despedirse, y cuando diga que se va, hágalo; si vuelve, sólo empeorará las cosas.

Cumpla sus promesas. Es importante que regrese en el momento en que le ha prometido hacerlo. Esto es esencial; de esta manera, su hijo desarrollará la confianza de que puede afrontar ese tiempo de separación. Está desaconsejado por completo separarse del niño con engaños, como decirle "enseguida vuelvo", para tranquilizarle, cuando en realidad no será así. Hay que intentar tranquilizarle antes de la despedida, diciéndole cosas bonitas pero sin usar la mentira. No podemos decirle eso de “si es solo un momento”, si le vamos a dejar en la guardería 5 horas, ya que la próxima ocasión empeorará su reacción.

Por muy difícil que le resulte separarse de su hijo cuando éste llora y grita llamándole, es importante que confíe en que la persona que lo cuida podrá hacerse cargo de la situación


Es sólo algo temporal Recuerde que esta etapa pasará. Si a su hijo nunca lo ha cuidado nadie aparte de usted, si es tímido por naturaleza o está sometido a otros factores estresantes, la separación puede ser para él peor que para otros niños. Si su hijo experimenta una ansiedad de separación intensa que se mantiene en la edad preescolar, la escuela primaria o más tarde y que interfiere con las actividades cotidianas, coméntelo con su pediatra. Esto podría ser un signo de un problema poco frecuente pero más serio que se conoce con el nombre de trastorno de ansiedad de separación.

Fuentes consultadas: •

http://www.higiacomunidad.es/blog/los-ninos-y-la-ansiedad-porseparacion

http://kidshealth.org/parent/en_espanol/emociones/separation_anxiety_e sp.htm#

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2010/09/20/195859.php


Ansiedad por la separación  
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