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Lección VI

La adoración, el canto y la alabanza “Cantad a Jehová cántico nuevo, cantad…toda la tierra”, Dice el salmista y con esto, a todos a adorar convida; David es hombre de cánticos, pero también yerra, Más adorar y alabar a su Señor, era parte de su vida. El mensaje del primer ángel, es un llamado a la adoración, Un llamado a su pueblo, a adorar en Espíritu y en Verdad; Para ver qué función, tiene en la adoración, la canción, Que adorando al Creador logre, entrar en la eternidad. ¿Qué significa adorar, en el contexto de las Escrituras? ¿Cómo lo hacemos para que redunde, en gloria para Dios? Porque el deseo de Dios, es que adoremos con mentes puras, Que nos postremos reverentemente, al oír su divina voz. Dios eligió a Saúl como rey, pues cumplía con lo pedido, Pero cuando escogió a David recordó, que él mira el corazón; David tenía sus fallas morales, pero no estaba perdido, Saúl fue desechado como rey, más David recibió perdón. Dios no solamente lee los corazones, sino los toca también, Puede cambiar los corazones, que se abren a su influencia; El corazón de David, fue transformado hacia el bien, Y pacientemente aceptó de su pecado, la consecuencia. El corazón de Saúl, nunca fue entregado completamente, Aun así, Dios no lo dejó solo con sus responsabilidades; Hizo que el Espíritu Santo reposara en él, suavemente, Para que le revelara y ayudara, en sus humanas debilidades. Si Saúl se hubiera fiado de Dios, él hubiera estado a su lado, Pues la mano de Dios fue con él, mientras fue obediente; Si la voluntad suya la dominaba Dios, no hubo en él pecado, Dios coronó sus esfuerzos de éxito, cuando fue dependiente. Cuando escogió obrar independiente de Dios, de él se alejó, Y el Señor ya no pudo más, seguir siendo su infalible guía; Se vio obligado Dios, a hacerlo a un lado, y solo lo dejó, Y ahora sin la divina dirección, autosuficiente se creía.


¿Lo que sucede en tu corazón, es lo que todos observan? ¿Estás disfrutando de una relación con Cristo gozosa? ¿Tus oraciones y peticiones al Santuario Celestial van? ¿Es tu adoración siempre espiritual, genuina y hermosa? “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado, tú Dios, no despreciarás”. El que llega a Dios, arrepentido y considerándose “aplastado” Será lleno de celestial gozo, pues la salvación, disfrutaras. La humanidad está caída y es moralmente pecadora, Y esta condición nos afecta a nosotros, nos degrada; Hay contrastes en lo que podríamos ser y lo que somos ahora, Lo que produce finalmente, una vida infeliz y devastada. Al compararnos con las normas de Jesús, nos asombramos, Y nuestro corazón queda: quebrantado y aplastado; Si hemos tenido una genuina conversión, a Cristo vamos, Y es Él el que nos trasforma, al quitarnos el pecado. A pesar de reconocer nuestra condición caída y pecadora, Nos llena de gozo el saber, que Cristo murió en nuestro lugar; Que sus méritos santos, son acreditados, por la fe salvadora, Y que por su carácter perfecto, por gracia, nos puede salvar. La adoración no se centra, en nuestra pecaminosidad, Sino en la asombrosa solución divina, en la cruenta cruz; Debemos ir a Cristo, con un corazón contrito en humildad, Para que nos llene de gozo espiritual y de su inefable luz. Al reconocer la maldad, la vida con el cielo queda enlazada, Porque Cristo vino a salvar al pecador, y darle vida eterna; Y por causa de Jesús, Dios no contará nuestra vida pasada, Y este es el centro de la adoración, el recibir su vida tierna. David conocía muy bien a Dios y la salvación que él ofrece, Y eso modeló su liderazgo y su influencia sobre la gente; Sus cantos y oraciones estaban dirigidas al que las merece, Las dirigió con reverencia, a su Amigo, al Dios Viviente. Lo conocía como Salvador personal y especial Amigo, Y por él tenía una profunda y singular reverencia; Él lo amaba y le brindaba la mayor protección y abrigo, Y por sus pecados, tuvo por gracia, misericordiosa clemencia.


Tenía para con Dios, expresiones de gratitud y alabanza, Por las acciones divinas, que lo llenaban de regio gozo; Dios era digno de adoración, y su santidad nadie la alcanza, Y el hombre era el adorador, el que Dios sacó de negro pozo. El adorador debe dar infinitas gracias a Dios, su Hacedor, Invocar su santo Nombre y buscarlo de corazón; Dar gloria al que lo salvó, al que fue Cordero Salvador, Y traerle ofrendas agradables, con pleno uso de razón. Dios había prometido hacer de Israel una nación bendecida, Y la promesa fue hecha a Abrahán, Isaac y a Jacob también; Quería bendecirlos y darles a poseer la Tierra Prometida, Israel debía amar, obedecer y adorar, a la Fuente del Bien. Aunque parezca diferente, nuestro histórico contexto, Se mantienen los mismos principios, en la adoración; Ha variado el tiempo y lugar, pero no lo usemos de pretexto, Dios es el mismo y somos de él, por Creación y Redención. La música era parte integral en la adoración al Señor, Y los ángeles alababan con música, en el mismo cielo; Las alabanzas reconocen a Dios como Creador y Redentor San parte de la experiencia de adoración, del santo celo. Como seres creados a imagen de Dios, apreciamos el canto, La música y el amor, son parte de nuestra adoración gozosa; En toda cultura, la música tiene su especial encanto, Dios nos creó para poderlo alabar, de manera hermosa. La música es comunicación que nos mueve y disfrutamos, En su forma más pura y fina, nos eleva a Su Presencia; Nos protege cuando en tristeza profunda nos hallamos, Y tiene poder para llevarnos ante Dios, en plena reverencia. ¿Cuál ha sido tu experiencia con la música o nivel personal? ¿Has sentido su poder, para acercarnos a nuestro Hacedor? ¿La clase de música que escuchas, te hace más espiritual? ¿Cómo te impacta la música, en tus deberes como adorador? “Cantad a Jehová cántico nuevo””, alabanzas a su Nombre, Usemos nuestros dones musicales, los que de él recibimos; Y hagamos música sacra, que dé gloria al Hijo del Hombre, Que aunque afectada por la cultura, para adorar la hicimos.


“Por lo demás…si algo es digno de alabanza, en esto pensad”, Si es para gloria y honra de Dios, entonces, hagámoslo; Si es para darle a Cristo la preeminencia, a prisa laborad, Pues si Él es digno de suprema alabanza, …adorémoslo. En la iglesia hay problemas, con la música en la adoración, Hay en muchas una solemnidad, con ambiente sagrado, Y en otras una que parece secular, por su orquestación, Dirigiéndonos al sentimiento, en vez de a lo más elevado. La música no es moralmente neutral o que sea inofensiva, Puede llevarnos, a experiencias espirituales exaltadas; O usada por el enemigo para inducir a la pasión ofensiva, Puede hacer que la lujuria y las maldades, sean desatadas. Uno de los grandes dones del hombre, ha sido pervertido, Satanás lo ha tomado, como medio de atraer a las gentes; La Industria musical, lo ha manchado, lo ha pervertido, Y es usado para inducir al mal, para hacernos indolentes. La música de adoración, debe ser adecuada para el momento, Donde lo espiritual y lo emocional, estén siempre en armonía; Donde la letra y la música, eleven nuestro pensamiento, Y nos lleve a los pies de la cruz, participando de su agonía. Es necesario buscar la dirección de Dios, en todo lo musical, Porque las culturas tienen, diferentes gustos e instrumentos; Lo que eleva en una, podría ser extraño en otra, no ser igual, Pero debe ser música apropiada, sin mayores argumentos. Delante de Dios, no hay mérito humano que tenga valor, Ni siquiera la fe o las obras, pueden garantizar la Redención; De otra manera, Dios estaría obligado a ser un Salvador, Se ganaría como sueldo, y no sería por gracia la Salvación. Cantamos, alabamos y ensalzamos el nombre divino, Más eso no nos justifica, ni provee vida eterna al hombre; La justificación por la fe, está lejos de cualquier otro camino, Ya que solamente por ella, hay vida eterna y nuevo nombre. La música ayuda a grabar, las verdades espirituales, El alma oprimida encuentra alivio, en un canto o alabanza; La tentación pierde su poder, pues al cantar no somos iguales La vida adquiere nuevo significado, la alegría nos alcanza.


El canto es tan importante como la oración en los cultos, Realmente muchos cantos son, como hermosas oraciones; Es parte del servicio religioso, no dejes los cantos ocultos, Hay que elevar voces en alabanza a Cristo, por sus acciones. El Trono celestial, está rodeado de voces bellas, angelicales, Y el eco de esos cánticos celestes, deben llenar nuestro hogar; La voz humana, debe por fe acercarse a las voces celestiales, Aquí aprendemos la clave de la alabanza, de cómo adorar. La música debe ser siempre, de buen gusto, elevadora, Que impacte nuestro ser, que sirva para a Dios adorar; La música de nuestros cultos, debe conducirnos en esa hora, A las cercanías del Trono, para junto con los ángeles alabar. La alabanza me debe llenar de deseos de vivir por Cristo, Glorificar su Nombre y contar, lo que hizo en nuestra vida; Que con humildad y gozo yo cante, y así esté al cielo listo, Preparado y entusiasta para cantar, en la Segunda Venida. Entremos cada día por la alabanza, en el ambiente del cielo, Que nos atraiga y deseemos, los cantos que se entonan allí; Que cantemos la Bondad de Dios, con devoción y celo, Que ofrezcamos gloria y alabanza, al que nos salvó aquí. David usó la música como medio, para agradecer el perdón, Para celebrar y reconocer, la seguridad de la salvación; Es considerada la música, como un talento y un don, Es la música la que prepara, el ambiente de adoración Los estudiosos han descubierto, que la música tiene valor, Para ayudar al cerebro, a desarrollarse en forma debida; Que nos hace brillantes e inteligentes, como factor educador, Que hasta mejora el sistema inmune, y la calidad de vida. La música apela a las emociones, y ayuda a la mente a obrar, Provee al cuerpo, una experiencia dinámica y cooperativa: Crea una atmósfera, que prepara los corazones para adorar, Tiene un papel en la adoración, sin ser agitada o emotiva. La música nos conecta y nos lleva, a entender lo espiritual, La música es cuál imán poderoso, que nos atrae a Jesucristo; Es un instrumento de Dios, para sentir solidaridad sin igual, Crea reverencia, respeto y gozo, sentimos el Don provisto.


David fue ungido, y volvió a ser, de ovejas cuidador, El rebaño fue, el más noble compañero, que podía tener; Meditaba cada día, en las huellas que dejaba el Buen Pastor, Y con su arpa a Dios cantaba, para su corazón entretener. Mientras meditaba en su Creador, nueva luz recibía, Sabiduría obtenía, y las dificultades se allanaban; Y un nuevo cántico de alabanza, a su mente acudía, Y unía su voz a la de los ángeles, que en el cielo alababan. La poesía de David, nos ha llegado, por sus Salmos hermosos, Que despiertan amor, fe y devoción en nuestros corazones; Nos llevan cerca de Jesús, a sentir sus brazos poderosos, A sentir la seguridad, de sus innumerables perdones. Pero también relató en poesía, su caída en pecado, Su arrepentimiento y su anhelo por el perdón divino; Reconoció que fue su maldad, el que de Dios lo había alejado, Y humildemente aceptó el castigo, por seguir el mal camino. Los pecados de David tuvieron sus malas consecuencias, Pero reconoció siempre, que Dios era Justo y Dios amante; En su propia familia tuvo, grandes y duras desavenencias, Muertes de sus hijos, que hizo frente con valor, más adelante. En los Salmos tenemos lecciones de perdón y contrición, Que nos hablan de un Dios, tardo para la ira, Piadoso; De un Dios, que nos ha comprado, nos ha dado liberación, Y que se olvida de nuestros pecados, pues es Misericordioso. “¡Dichoso aquel a quien es perdonada su transgresión!” ¡Dichoso el hombre, a quien el Señor no culpa de pecado! “Crea en mí, un corazón limpio”, Dios de mi salvación”, “Y mi lengua cantará tu justicia”, pues me has salvado. “Te amo Señor, fortaleza mía”, “castillo mío y mi Libertador” Mi Escudo y la fuerza de mi salvación”, por eso te alabaré; En mi angustia clamé, y él oyó desde su templo mi clamor, ¡Viva el Señor!, ¡Te alabaré entre las naciones…te cantaré!

Hiram Rivera Méndez

31 de julio de 2011 Toa Alta, Puerto Rico


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