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Contacto Historia de un peregrino. San Ignacio de Loyola nació en España en 1591. Hasta los 26 años su principal objetivo fue ganar fama y ser un gran caballero. Defendiendo una fortaleza fue herido, y mientras se recuperaba descubrió que servir a Dios le proporcionaba más alegría que todos sus sueños pasados y decidió seguirle. Guiado por Dios inició un camino de peregrino y se detuvo en Manresa. Aquí pasó seis meses de oración y reflexión; fruto de esta experiencia son los Ejercicios Espirituales. Luego continuó su camino rumbo a Tierra Santa y a su regreso decidió estudiar para servir mejor a las personas. Terminó su proceso de estudio en la universidad de Paris donde conoció a un grupo de amigos junto a los cuales fundó la Compañía de Jesús.

Amigos en el Señor.

NOVICIADO JESUITA San Estanislao de Kotska Telf. 809-736-8321 FILOSOFADO JESUITA Telf. 809-687-3067 P. JUAN AYALA

Promotor Vocacional TEL. 829-962-7664 Jayalasj@yahoo.com

Jesuitas

En 1539 Ignacio y sus compañeros se reunieron para buscar la forma de conservar la unidad del grupo, aun cuando estuvieran dispersos en diferentes misiones. Decidieron formar una nueva orden religiosa: la Compañía de Jesús. El papa Paulo III la aprobó en 1540. Actualmente los jesuitas somos alrededor de 20 000, sirviendo en 127 países, en una gran diversidad de misiones.

¿Qué hacemos los jesuitas en República Dominicana? Nuestro trabajo en el país es muy amplio: en el área educativa contamos con dos institutos técnicos, un colegio, una escuela radio-fónica, un instituto filosófico, una universidad técnica, y la dirección de “Fe y Alegría”, una red de 73 centros educativos. Servimos en siete parroquias, tres emisoras y un centro de producción audiovisual. Acompañamos a los migrantes y desplazados. Contamos con un centro de investigación y también con un centro de acompañamiento a las organizaciones barriales y campesinas.


¿Qué significa ser jesuita?

¿Cómo se forma un jesuita?

Reconocer que uno es pecador y, sin embargo, llamado a ser compañero de Jesús, como lo fue San Ignacio. La misión del pecador reconciliado es la misión de la reconciliación: el trabajo de la fe que obra la justicia.

Nuestro proceso de formación tiene varias etapas:  -Noviciado: durante dos años se edifica la zapata espiritual, comunitaria y afectiva en la que se apoyará la vida del jesuita.

Congregación General 34, Decreto 26: Nuestro modo de proceder. “Nuestro objetivo es estar siempre dispuestos para el bien más universal, buscando siempre el magis, lo que es verdaderamente mejor, para la mayor gloria de Dios. Es esta disponibilidad para la misión universal de la Iglesia lo que marca a nuestra Compañía… y hace de nosotros un único cuerpo apostólico dedicado a servir, en la Iglesia, a los hombres y mujeres en cualquier lugar.” Congregación General 35, Decreto 2: Un fuego que enciende otros fuegos.

-Estudios de filosofía y humanidades: ayuda a formar un pensamiento crítico y sirve de base para la teología. -Magisterio: es la experiencia donde el joven vive en una comunidad jesuita y realiza un trabajo apostólico. -Estudios de Teología: permiten sistematizar la experiencia de Dios; al finalizar se recibe la orden sacerdotal. “Espero, pues, ardientemente que toda la Compañía de Jesús, pueda vivir con renovado impulso y fervor la misión para la que el Espíritu la suscitó en la Iglesia y la ha conservado durante más de cuatro siglos y medio con extraordinaria fecundidad… La Iglesia los necesita, cuenta con ustedes y en ustedes sigue confiando para alcanzar aquellos lugares físicos y espirituales a los que otros no llegan o encuentran difícil hacerlo.” Benedicto XVI a los miembros de la Congregación General 35. 21 de febrero del 2008.

-Estudios especiales: preparan al jesuita en un área específica del saber, para realizar de manera más eficaz su misión apostólica. -Tercera probación: es un tiempo muy parecido al noviciado, su finalidad es la renovación espiritual del jesuita y su integración definitiva a la Compañía de Jesús.

Oración de San Ignacio. Toma Señor y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a ti Señor lo devuelvo. Todo es tuyo. Dispón de mí según tu voluntad. Dame tu amor y tu gracia, que esto me basta.


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