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FARISEOS Y ESCRIBAS

MIGUEL CASTILLO CHÁVEZ

m.castillo@centrodc.com.mx

S

ólo hay una cosa más inútil que una oleada de “condenas” al asesinato de un periodista: un punto de acuerdo en el Congreso para exigir que el gobierno proteja a los comunicadores. Además de no tener efecto alguno en la realidad es un acto flagrante de hipocresía. Los legisladores del PAN, PRD y PRI, muy solemnes, con rostros compungidos, guardan un minuto de silencio en el recinto por la muerte del corresponsal de Televisa, Amado Ramírez. En seguida, hacen encendidas declaraciones a favor de la libertad de expresión, recuerdan con profundo sentimiento a las hijas del reportero y pontifican sobre los deberes del Estado para con quienes se dedican a la “noble labor informativa”, pues ésta a final de cuentas –nos ilustran– constituye un servicio a la sociedad. Son los mismos representantes de las cúpulas partidistas que serían felices si la prensa combativa no existiera, los que presionan a quienes publican información que les incomoda, los que alimentan día con día la intolerancia y la condena hacia cualquier acto informativo que se salga del control de sus oficinas de prensa. Son hipócritas los panistas que se suman al punto de acuerdo para “condenar” el crimen, porque apenas unos cuantos días antes se habían negado a firmar otro punto de acuerdo en el que se le exigía al gobierno de Aguascalientes (encabezado por un panista;

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incómodo, pero panista) explicar la censura y las presiones que culminaron con la cancelación del programa Comentando la Noticia, porque los informadores Rodolfo Franco y Mari Martínez se atrevieron a dar seguimiento a lo publicado en EL CENTRO sobre las investigaciones del narcotráfico protegido en ese estado. Son hipócritas los perredistas que hoy echan mano de la retórica pro libertad de prensa, porque cada vez que su guía moral pide la hoguera para los periodistas que se atreven a no pensar como él, le aplauden, lo alientan y lo siguen manteniendo con operaciones en lo oscurito para destinarle dinero público, con la fácil salida de que cuando los periodistas documentan esas maniobras sólo hay que tacharlos de pagados por la derecha, al servicio del poder espurio y demás frases acuñadas por su guía intelectual Andrés Manuel López Obrador, quien además no sólo no “condena” sino que alienta a los furibundos que amenazan todos los días en correos y llamadas a los comunicadores que osan criticar al “legítimo”. Son hipócritas los priistas que exigen protección a los informadores, porque son los mismos que se han asegurado de mantener en la impunidad (aliados con los panistas) al gobernador de Puebla, quien usó el poder de manera burda, ilegal y evidente para reprimir a la periodista Lydia Cacho, cuyas investigaciones amenazan a una red organizada de pederastia. Son hipócritas todos ellos porque alientan y promueven el periodismo domesticado, complaciente, “responsable” (para ellos un periodista responsable es el que considera que no hay fuente documental ni testimonial válida profesionalmente si no es una declaración oficial y el que considera que una carta con membrete oficial en la que se niegan cosas comprobadas constituye un verdadero desmentido). Son hipócritas porque odian al periodismo, no toleran la información real (no la de sus declaraciones) y conciben a los medios de comunicación como simples amplificadores de sus mensajes. La “condena” debe ser a una clase política que aprovecha para lucirse. No les importa que no sepamos aún detalles del caso y que por lo tanto exaltar a Amado Ramírez como periodista porque lo asesinaron sea un acto tan irresponsable como lo sería condenarlo. En realidad, sólo es una oportunidad para salir en la televisión con gesto indignado. Basta de condenas hipócritas.

EL TEMIDO VUELO 374

EPICENTRO

LA RUTA MÉXICO-CARACAS-MÉXICO ESCONDE SIEMPRE EN SU VIENTRE PAQUETES DE COCAÍNA, HEROÍNA Y MARIGUANA QUE LO MISMO PUEDEN ESTAR EN UNA MALETA QUE EN UNA CARTA Por LUIS GUILLERMO HERNÁNDEZ LLEGA SIEMPRE a mediodía, entre las 12:20 y la una de la tarde, con su carga de centenas de pasajeros, maletas, cartas, cargas comerciales, y regularmente, cuando no cada semana, trae ocultos en el vientre paquetes de heroína, cocaína o mariguana. En México, aunque es un fenómeno que se detectó desde mediados del año 2002, aún se desconoce dónde están los puntos de conexión, dónde tanta valija repleta de drogas, invulnerable casi siempre a los rayos X de las maquinitas supervisoras de equipaje, se cuela en el mismo vuelo, el MXA-374, de la misma aerolínea, Mexicana de Aviación, con la misma ruta: México-Caracas–México.

Los casos se han multiplicado más porque “por lo menos cada tres semarecientemente, y el tema está en boca nas tenemos que hacer reportes relade los pilotos, sobrecargos y personal de cionados con eso: se encuentran malepaquetería de la aerolínea, quienes ya tas, vienen hasta botiquines, de todo, con drogas”. bautizaron al 374 como el “vuelo La Delegación Metropotemido”. litana de la Procuraduría “Es un asunto tan sabido General de la República, que hasta se pelean por no y más especialmente la ir en ese vuelo, no tanto agencia del Ministerio porque venga la droga, DE COCAÍNA Público del Aeropuerto sino porque luego te llaescondía un pasajero, man como testigo y te Internacional de la Ciudentro de su maleta, bajo tres calzones involucran aunque no dad de México, mantiey un suéter quieras”, cuentan sobre nen una estricta vigilancia sobre el vuelo, pero sólo el asunto sobrecargos de actúan en la revisión, con los Mexicana. Bien poco se ha avanzado, desde que binomios caninos o con personal espeel fenómeno comenzó a hacerse evi- cializado, cuando la propia línea aérea dente, a decir del personal de a bordo, hace una denuncia. Porque no todo el

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PAQUETES

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