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Esta novela es una obra de ficción. Los nombres, personajes, lugares y sucesos que aparecen en ella son fruto de la imaginación del autor y se usan con fines literarios. Cualquier posible parecido con personas reales, vivas o muertas, o con sucesos y lugares concretos es mera coincidencia Título original: Experiencias de un adolescente Primera edición en México, 2013

Queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del <<Copyright>>, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía, el tratamiento informático, asi como la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o préstamos públicos


EXPERIENCIAS DE UN ADOLESCENTE A mi familia que siempre me ha brindado su apoyo y que sin ellos esta obra nunca hubiera salido a la luz pĂşblica


PRÓLOGO Miguel es un adolecente de 15 años que vive en casa con la familia de su padre en la sobre explotada ciudad de México; su padre con quien comparte el mismo nombre porque al parecer ¡¡¡¡no había otro nombre!!!! sobreviviente de una operación con un carácter difícil, con su abuela de carácter alegre y dispuesta a hacer su voluntad, con su fiel, feroz y amenazante perro raza yorkie, con sus divertidos, y raros tíos Oscar y Francisco viejos adolecentes tardíos, su tía Gabriela y su primo León Felipe. Miguel, hijo de una madre divertida, trabajadora, emprendedora, a la cual frecuenta poco debido a la situación personal generada por la decisión de los padres es, o ha sido un adolecente feliz, consentido, y con gustos variados respecto a la música, la forma de vestir, expresarse y el manejo de su destino. Miguel soñador incansable con una gran rebeldía ante las normas en todos los lugares, una de sus más grandes pasiones es la música y sus influencias las ha adquirido de su papa, su mamá y su primo; sus grupos favoritos son los revolucionarios Ska-p, los metaleros satánicos Slipknot y el gran y oscuro Iron Maiden, su primo también lo ha influido mucho hacia el movimiento reggae con grupos como los Pericos y Zona Ganjah. Así que podríamos decir que básicamente este es Miguel, un adolescente cualquiera. La diferencia es que Miguel es Skate lo que le hace un amante de las patinetas, que patina por pasión a las tablas, los trucks, los baleros y las ruedas y no por pose o por moda y estas son algunas de sus historias: 4


CAPíTULO 1

El precio que hay que pagar

Era una mañana nublada y Miguel se preparaba para ir a patinar con sus amigos Jorge, Jeshua, Víctor, Alexis y Chucho, les esperaba todo un día de acción skate, así que estaba listo para la diversión!! Justo cuando se disponía a ver que iba a vestir, su padre entro al cuarto y se dio cuenta que estaba todo desordenado: calcetines sucios, ropa sucia por todo el lugar, la cama sin tender, partes de patineta por toda la habitación; parecía que un tornado azotó el lugar minutos antes de que su papá atravesara la puerta, como se enojó tanto, azoto intempestivamente la puerta y le dijo: ---“Miguel si no me ordenas este cuarto no volverás a ver la luz del día!!!” Miguel al verse atrapado le respondió con voz fuerte: ---“Pero porque??? Arreglaré el cuarto en cuanto regrese” Su padre le contesto: ---Claro que no Miguel!! Lo tienes que arreglar en este mismo instante o te olvidas de la patineta!!! Empezaron una acalorada discusión, hasta que Miguel se dio cuenta que el papá siempre gana así que a nuestro skate no le quedó más remedio que dejar de pelear y empezar a arreglar y organizar su habitación. Lo hizo con la velocidad de un rayo, encestó toda la ropa sucia en el bote, con agilidad casi gimnástica tendió su cama, recogió y ordenó cada parte de patineta que andaba desperdigada por la habitación. Cuando miró el reloj solo faltaban algunos minutos para la hora de la cita, así que salió corriendo por la puerta para avisarle a su padre, los dos subieron a su habitación; Miguel casi empujaba a su padre para que apurara el paso “Se hacía tarde!!!” por fin llegaron a su cuarto el cual ya estaba ordenado así que el padre lo reviso y le dijo que ya podía salir. Miguel tomó su patineta y salió corriendo para que sus amigos no se fueran sin él, afortunadamente cuando llegó ahí estaban sus seis amigos tirados en la banqueta, tomándose un refresco y comiendo papás, definitivamente ellos no tenían idea de el precio que pagó Miguel para salir a tablear. 5


CAPíTULO 2

No soy de plastilina

El fatídico día comenzó a las 10 de la mañana; Miguel y sus amigos acordaron esa hora para la cita con el Skate, la escuela sería el punto de reunión. Cuando Miguel llegó vio que sus amigos ya lo esperaban sentados en la banqueta, los saludo y Jorge les dijo a todos que ya era tarde que tenían que llegar a los rampas, así que todos agarraron sus patinetas y se fueron hasta Villa de Aragón. Llegaron a las rampas y empezaron a patinar y a hacer sus trucos, subían bajaban, hacían ollies, flips, boardslides, hasta 50/50 en el tubo. Ya casi cuando llegaba la hora de regresar Miguel intento subirse a un riel, cuando lo bajo lo hizo con tanta velocidad que no pudo controlar su patineta, así que en un momento se veía volar a Miguel por un lado y a su patineta por otro, fue épico digno de esos programas de videos donde pasan gente muy loca, haciendo cosas arriesgadas. Su tabla cayó tan lejos que terminó en la avenida debajo de las llantas de uno de esos camiones bien llamados “guajolojets” que van para el estado de México, Miguel no corrió con más suerte, ya que al caer se golpeó con el filo de una rampa, así que aullaba, si!! Aullaba de dolor, gritaba tan fuerte que sus amigos se espantaron y corrieron a ayudarle a levantarse, él les dijo que no soportaba el dolor en el brazo sus amigos lo ayudaron a pararse y rápidamente lo llevaron a la casa de Jorge, todos iban muy preocupados porque Miguel no paraba de gritar, entonces a Jeshua se le ocurrió llevarlo al doctor que estaba a la vuelta de la casa de Jorge. Finalmente llegaron y el doctor revisó el brazo de Miguel, muy serio dijo: “Ese brazo está roto y muy lastimado, hay que inmovilizarlo” Así que sin más reparo le enyeso el brazo y le dijo que tenía que guardar reposo por 3 semanas; Miguel le preguntó al doctor que si era reposo absoluto o podía salir a la calle o a la escuela?, a lo que el doctor contesto, que podía salir pero con poca frecuencia y que en la escuela tuviera cuidado. Finalmente entre todos juntaron lo que les quedaba de dinero para pagar la consulta, Miguel le agradeció al doctor y todos se fueron a su casa.

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Cuando Miguel llegó a la suya salió a recibirlo su papá quien preocupado preguntó: ¿Pero qué te pasó?? ¿Cómo fue que te hiciste eso?? Así que él le platico la historia y le dio las indicaciones del doctor. Después de tranquilizarse su papá solo pudo decir: Cuantas veces te he dicho: Ten cuidado, no eres de plastilina!! Pasadas las 3 semanas Miguel regresó al doctor a que finalmente le quitaran el yeso, cuando estuvo listo, lo sintió como entumido pero al poco tiempo como si nada ya podía mover el brazo sin ningún dolor. Asi que Miguel pensó: Mmm a pesar de no ser de plastilina, estas cosas sellan bastante bien y soltó una carcajada mental.

CAPíTULO 3

Una pelea mmm… inolvidable

Después de tantos días de reposo después de ese brazo roto, por fin Miguel pudo salir con sus amigos, así que pensaron pasar una tarde jugando videojuegos, decidieron ir a un conocido lugar que a todos les quedaba cerca. Una vez ahí Miguel, feliz por poder salir de nuevo con sus amigos pago todo lo que ellos pidieron, todos empezaron a jugar, después de un rato entre la reta de Halo Reach y la competencia por más Locust muertos, un muchacho llegó y golpeó a Jorge, Miguel al darse cuenta corrió hacia el muchacho y le dijo que por qué hacía eso? Por qué le había pegado a su amigo? él muchacho contestó: que eso a él no le importaba, que era un asunto entre él y Jorge. Miguel insistió y el muchacho le dio un golpe, a lo que Miguel reaccionó devolviéndoselo, ahí empezaron a pelear. Jeshua trataba de separarlos, les dijo que se calmaran, pero sus intentos fueron en vano; ya que minutos después llegaron amigos del muchacho desconocido, haciendo de esa pelea de dos una batalla campal. Entre los golpes y los gritos de los empleados del lugar tratando de detener la pelea, nadie notó que una señora que pasaba por el frente del local llamó a la patrulla, que llegó minutos más tarde. 7


Todos al darse cuenta de las sirenas y las luces que salían de la patrulla solo optaron por tomar sus patinetas y salir corriendo. Todos lograron escapar y llegar a sus casas. Nunca supimos porque fue la pelea, ni qué problema tenía Jorge con ese muchacho. No supimos donde vivía, ni lo volvimos a ver, ya nadie se acuerda de esa pelea, fue como en la dimensión desconocida…

CAPíTULO 4

Sueños de Calle

Era una tarde aburrida y Miguel estaba castigado por malas calificaciones. Sin poder hacer nada más que estar aburriéndose en su casa Miguel harto ya, tomó su celular y se puso a escuchar música, mientras se iba relajando y perdiendo en los sonidos le llego un mensaje de su amigo Brandon invitándolo a salir con Lilia y Fernanda; amigas de la escuela a la que asistían. Miguel con mucha tristeza le respondió a Brandon que estaba castigado por las calificaciones; Brandon con decepción le envió de nuevo un mensaje de texto dándole la dirección en la que iban a estar por si acaso lo dejaban ir. Miguel le respondió que iba a hacer lo posible. Minutos más tarde Miguel fue a pedir permiso a su padre, el cual le dijo que no, que las calificaciones estaban muy mal, que ni hiciera planes para salir en una semana. Miguel enojado y triste subió a su cuarto y decidió tomar su tabla e irse patinando para buscar a sus amigos. Después de unos 5 minutos llegó al café donde habían acordado verse y empezaron a platicar, bromeaban y reían aunque Miguel seguía algo nervioso y preocupado por haberse escapado, cosa que sus amigos no tardaron en percibir por la expresión de su cara, así que Fernanda le pregunto qué pasaba y Miguel le conto lo que había pasado. Al escucharlo sus amigos le dijeron que si lo iban a regañar más que mejor regresara a casa, a lo que Miguel respondió que no, que ya más castigado no podía estar. Sin más reparos siguieron en lo suyo, terminaron y salieron. Ya de noche, en la calle, cuando todos se iban a sus casas Miguel se despidió 8


y se fue a su casa lo más lento que pudo. Al llegar a su casa su padre estaba esperándolo en la puerta con una cara de ogro terrible, al verlo lo comenzó a regañar, le dijo que por que se había escapado y que le iba a aplicar otras sanciones, su padre parecía que cada vez se molestaba más, mientras le gritaba Miguel veía que los ojos de su padre se hacían más grandes, su boca se empezaba a desfigurar en una mueca que daba terror, parecía que salía fuego por sus orejas y que se estaba poniendo verde!! De repente y sin esperarlo sintió como su padre como nunca lo había hecho le daba un fuerte golpe!! Ahí en ese mismo instante despertó… No había ido a ningún lugar, nunca escapó, jamás su padre lo había tocado, el golpe seco que sintió fue el que se dio al caer de la cama, mientras tenía: sus sueños de calle.

CAPiTULO 5

Música en el hospital

Era una noche calurosa de mayo cuando de repente Miguel se despertó con un fuerte dolor en la entrepierna, era un dolor casi insoportable, empezó a sudar frio pero pensó que solo era un dolor pasajero, algún tirón que se dio al voltear demasiado rápido en la cama. Pasaron algunos minutos para que Miguel volviera a conciliar el sueño. Al despertar todavía le dolía un poco, pero dejo que pasara sin decirle a nadie; ya por la tarde en la escuela le comento a sus amigos la situación y sus amigos soltaron una fuerte carcajada, pero al ver que de verdad le dolía le dijeron que mejor llamara a su casa para que fueran a recogerlo y lo llevaran al médico. Miguel no hizo caso y les dijo que mejor esperaría a la salida para contárselo a su mamá quien ese día iría a recogerlo a la escuela. Así transcurrieron las últimas horas de clase hasta que por fin sonó el tan esperado timbre que anunciaba la salida. Miguel tomo rápidamente su mochila y se dispuso a salir corriendo al encuentro con su mamá, cosa que por supuesto no pudo hacer a causa del 9


fuerte dolor, así que tuvo que conformarse con una lenta caminata hacia la salida acompañado de dos de sus amigos. Al ver a su mamá se le iluminó la cara, pensó: por fin ya llegó la ayuda, inmediatamente y en compañía de sus amigos Miguel le contó a su mamá lo que le estaba pasando, su mamá puso una cara de preocupación que más bien daba risa, abrió los ojos como platos y le dijo muy seria: “¿Migue porque no le avisaste a tu papá cuando te empezó el dolor?” a lo que miguel respondió que no pensó que fuera grave en ese momento. Sus amigos junto con sus respectivas madres que ya habían llegado por ellos veían toda la escena y Jorge así de espontaneo como es se dirigió a la mamá de Miguel y le dijo muy preocupado: “¿Señora porque manda a Miguel a la escuela si le duele un huevo?” Después de soltar todos una carcajada y de que la mamá de Jorge entre risas le gritara: “Jorgeeeee!!!” la mamá de Miguel respondió que él no le había dicho pero que de inmediato lo llevaría al doctor. Así, se dirigieron rápido a la casa del papá de Miguel para explicarle la situación y ponerse de acuerdo para llevarlo al hospital. Después de que Miguel entró en pánico y suplicó que no lo llevaran ese día, se acordó llevarlo a primera hora del día siguiente sin excusas ni pretextos. Al día siguiente en punto de las 9:00 a.m. ya estaban en el área de urgencias del hospital esperando atención entre piernas rotas, dedos entablillados, gente con fiebre y hasta una señora de edad avanzada esperando por su diálisis. Después de unos minutos que casi parecieron horas apareció una enfermera gritando su nombre y diciéndole que ya podía pasar con la doctora. “Huy (pensó Miguel algo más nervioso) va a ser doctora, osea mujer, me va a dar más pena” Sin más remedio avanzó hacia el consultorio, que más bien parecía un rincón con un escritorio, dos sillas, una camilla y una cortina envolviéndolo todo. ---Hola, ¿Qué le pasa a este muchacho? Dijo la doctora La mamá de Miguel le empezó a describir los síntomas y a dar toda la información que le solicitaba la doctora mientras Miguel sentado en esa camilla solo se iba poniendo más y más nervioso. De repente lo que más temía pasó: la doctora dijo: “Bájate tu pantalón, quítate también tu bóxer, te voy a re10


visar” Miguel con cara de terror solo pudo exclamar: “Que?!!” y sin más se empezó a desvestir, respiro profundo y dejo que la doctora lo revisara. Al terminar la doctora dijo que no encontraba nada malo de momento pero que quería estar segura, así que le mando a hacer análisis y le dijo que se tenía que quedar en observación en el área de urgencias. Miguel todo resignado y aún con nervios por lo que venía esperó su turno para que le dieran su bata y le asignaran su cama. Ya instalado la enfermera encargada se presentó con él y le dijo que estuviera tranquilo. Precisamente tranquilidad fue lo que no tuvo pues a los pocos minutos llegó una enfermera con un tubito y un frasco diciendo: “Hola, tu eres Sánchez Díaz verdad? Y antes de que Miguel pudiera contestar ya le estaba diciendo que estaba ahí para sacarle sangre y que tenía que orinar en el frasquito lo más pronto posible. Obviamente Miguel ya no escuchó nada después de lo de “te vamos a sacar sangre” se petrificó, se puso blanco de miedo, la verdad quería salir corriendo de ahí. La enfermera al ver su reacción y pensar que no podría controlarlo para sacarle sangre, pensó que necesitaría la ayuda de alguien más fuerte que las tres mujeres ahí presentes (la mamá de Miguel, la jefa de enfermeras y ella misma) para sostenerlo si se empezaba a poner muy loco, así que llamó a un camillero por si acaso. Afortunadamente eso no fue necesario ya que Miguel decidió afrontar la situación viajando a su “lugar feliz” esto lo logró gracias a su teléfono celular y su par de audífonos, sin más y muy serio dijo: “Solo esperen, déjenme poner mi música para tranquilizarme” Y así fue, rápidamente puso a sonar una de sus canciones favoritas: Mis colegas del grupo Ska-P y sin darse cuenta empezó a cantar a todo volumen! Todos los que por ahí andaban se acercaron: enfermeras, camilleros, doctores y personal de limpieza, todos a ver como un aún niño de 13 años ocupaba la música para alejarse del feo momento de tener una aguja enorme sacándole sangre. Todos estaban sorprendidos, algunos decían que cosas como esas los hacían ir a trabajar todos los días o que esa acción les había hecho su día más feliz. Al terminar el bochornoso momento Miguel ni se enteró de todo lo que ahí había pasado, pero si se asombró de ver ahí a tanta gente. En el momento él no lo supo pero sin querer motivó a mucha gente ese día a hacer mejor y más contentos su trabajo. 11


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Experiencias de un adolescente, de Miguel Skate Rock se termin贸 de imprimir en mayo de 2013 en Impresiones Herosyka, S.A. de C.V. Col. Cuchilla del Tesoro Gustavo A. Madero, Distrito Federal M茅xico 13


Una aventura que no te puedes perder, en la que nuestro protagonista nos tranporta a su mundo lleno de anecdotas y experiencias como la mayoria de los adolescentes viven. Una historia de amistad, risas pero sobre todo de lecciones que poco a poco van forjando el caracter y llenando de recuerdos a nuestro protagonĂ­sta


experiencias de un adolescente